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*Propuestas sociopolíticas y económicas

En el ámbito ideológico se advierte claramente en las obras de Lombardo Toledano dos fases, la idealista o
espiritualista y la materialista o marxista-leninista. Por ejemplo en su tesis de licenciatura en derecho
titulada El derecho público y las nuevas corrientes filosóficas se pronuncia anti-marxista y pone en tela de
juicio los artículos 3°, 27 y 123 constitucionales, porque los interpreta como fuentes de futuras controversias
internacionales. (Lombardo, 1974: 10) Y si bien puede citarse en el reconocimiento que hace del legado de
Hegel en la Ética en 1922, la doctrina de Carlos Marx donde señala que las relaciones económicas determinan
el desarrollo de la política y la moral y que el Manifiesto del Partido Comunista engendró el socialismo
(Lombardo, 1932: 75-76), su adscripción filosófica corresponde al espiritualismo. Pero cuando adopta como
concepción al materialismo dialéctico, a partir de la década de los años treinta, sus propuestas interpretativas
tendrán tal fundamentación ideológico-filosófico.
Por ende, con su adscripción al marxismo en torno a sus propuestas políticas destaca su crítica a la
deformación que de ellas han hecho los políticos quienes identifican “el concepto de la política como el
botín... [por lo] que la acción política tenga a veces el carácter de explosión popular” (Lombardo, 1977: 62),
propugnando su revaloración al remarcarle como definición: “La política es una ciencia. La ciencia que
descansa en todas las ciencias. Es la arquitectura por antonomasia. La que construye la sociedad humana. Y la
política revolucionaria, la que crea un nuevo tipo de hombre, superior a todos los del pasado” (Lombardo,
1975b: 220), con lo que le marca como fin de la praxis de la política transformar las condiciones de vida de la
sociedad para superar los problemas y obstáculos que impiden la concepción de los valores y derechos
humanos.
Su formación jurídica lo condujo a apreciar las leyes como la síntesis de las expectativas sociales e instrumento
ineludible para su realización. En el caso de México en particular concibió a la Constitución Política como la
garante y punto de apoyo para acceder a una nueva sociedad, incluso al socialismo en virtud de haber sido
producto de “la Revolución [que] estableció un nuevo orden político y social cuyas normas fundamentales
quedaron contenidas en una nueva Constitución” (Lombardo, 1963: 62).
De lo anterior se deriva que Vicente Lombardo Toledano manifestó una actitud positiva ante el progreso social
por la convicción ideológica-política de propugnar la superación de las injusticias y desigualdades con base en
el uso de la razón y de sus frutos: la filosofía, la ciencia, la técnica, el arte, pues resultan ser los motores de la
lucha humana por su aventajamiento, son así fuerzas permanentemente revolucionarias (Lombardo, 1964:
86).
Identifica como el mundo de los antivalores al modo de producción capitalista, motivo por el cual presenta
una multitud de referencias sobre él, sea para caracterizarlo como el último espacio de la lucha de clases, que
tiene por razón de ser el estímulo y defensa de la propiedad privada y para efecto promueve la enajenación de
la clase explotada pero, a la vez, para revelar su inevitable descomposición:
Dentro de la crisis general del capitalismo, que es una crisis histórica, se producen las crisis cíclicas, las
periódicas, que tienen características bien conocidas y cuya causa principal consiste en la construcción entre la
tendencia del capitalismo a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuvieran límite, y la limitación
natural del mercado: acumulación de mercancías que no encuentran compradores; descenso del ritmo de la
producción industrial; desocupación y baja de valores; medidas gubernativas para aplazar la catástrofe
general; períodos de recuperación que nunca sobrepasan los niveles anteriores a la crisis y, años después, otra
vez el fenómeno de la super-producción, del descenso de la producción, etc. Esto quiere decir que, dentro de
la enfermedad crónica que padece el sistema capitalista, se presentan la economía de casi todos los países
capitalistas (Lombardo, 1975b: 70).
A partir de tal radiografía que complementa con la explicación de los intentos del estado benefactor de
Keynes, no obstante sus intentos por salvar las crisis capitalistas, señala Lombardo que persiste la agudización
de las contradicciones provocando la intensificación de la lucha de clases, la rebelión antiimperialistas de los
pueblos coloniales como las depresiones económicas (Ibíd.:71, 207). Precisamente ese conjunto de
fenómenos económicos adicionados a los políticos como las dos guerras mundiales es por lo que el
capitalismo se encuentra en proceso de liquidación, para lo cual recurre a pruebas como el triunfo de la
revolución rusa en 1917, el establecimiento de la democracia popular en los países de Europa del Este, la
instauración del socialismo en China y la proliferación de revoluciones de liberación nacional en Asia, África y
que en América Latina la revolución cubana representa el mejor testimonio (Lombardo, 1964: 83-84), por ello
resulta fundamental que la “lucha entre asalariados y propietarios no puede concluir sino con la expropiación
de la propiedad privada, para reemplazar el sistema de la producción capitalista por el de la socialización de la
producción” (Lombardo, 1975b: 228).
El tránsito del capitalismo al socialismo ha sido mediante el uso de las armas pero Vicente Lombardo Toledano
respalda para México la vía pacífica. Su adscripción al socialismo pareció temprana en virtud de comprender
su carácter justicialista y sindicalista según queda testimoniado en el recuento de su libro La libertad sindical
en México (1926), pero su convicción socialista quedará sellada a partir de 1935 cuando sistematiza el
racionalismo, igualitarismo y humanismo del socialismo, pues para él: “El socialismo no es una religión... El
socialismo es humanismo puro, reivindicación del hombre, rescatándolo de las sombras de la ignorancia y de
su temor religioso originarios” (Lombardo, 1975a: 269), porque representa el reino en la tierra (Lombardo,
1964: 63), donde quedan cubiertas las necesidades y expectativas en todos los planos de la vida humana:
Porque el socialismo ya no es una teoría sin comprobación ni una promesa, sino una realidad viva... Es una
nueva visión del universo que ha descubierto la armonía y la unidad esencial de cada una de las partes que lo
integran. Es una teoría válida sobre la historia, que ha explicado científicamente el cambio inevitable de todos
los sistemas de la vida social basados en la explotación del hombre. Es el único régimen social en el que la
libertad verdadera florece. Es un sistema político que ha concluido con la enajenación del hombre al convertir
su trabajo en alegría. Es la única perspectiva que engrandece al hombre, porque coloca a su pensamiento en el
campo del infinito (Lombardo, 1964: 90).
La explicable confusión entre la teoría -el marxismo- y la política -el socialismo- parece que fue motivado por
su afán propagandístico. Sin embargo, contó con informaciones para el uso riguroso de los conceptos al grado
de propulsar las transformaciones sociales considerando que existen dos etapas históricas, sucesivas, para
acceder a la verdadera historia del hombre: “La primera, la etapa inferior, es el socialismo. La segunda, la
etapa superior, es el comunismo. En el socialismo, la distribución de la riqueza... se hace de acuerdo con... el
trabajo de cada individuo... En la etapa del comunismo... es diferente: a cada quien según sus necesidades
independientemente de la importancia que su trabajo tenga” (Lombardo, 1975b: 419).
De la amplia gama de referencias al socialismo destacan dos planteamientos que sintetizan la práctica política
de Vicente Lombardo Toledano. Una se refiere a la idea de que en la construcción del socialismo cada país
tiene su propio camino o vía nacional al socialismo (Ibíd.: 422), de suerte que para el caso de México la
revolución de 1910 por haber sido democrática, nacionalista y antiimperialista, es la base para acceder al
régimen socialista por estar facilitando la organización de la clase obrera y de la clase campesina (Ibíd.: 35). El
otro planteamiento delata su sectarismo al calificar a todas las tendencias, fracciones y corrientes social-
demócratas y que no se plegaran al socialismo científico prosoviético de “deformaciones de la filosofía
revolucionaria” (Ibíd.: 233).
Se entiende que al promover la vía de la revolución mexicana al socialismo sus opiniones son a favor de la paz
y contra la guerra. Incluso fue un activo promotor para evitar la segunda guerra mundial y por el desarme
debido a los efectos desastrosos para la humanidad entera. (Ibíd.: 21, 155, 160, 221, 287, 291).