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La importancia de la relación entre el hombre y sus proyectadas creaturas

Existe una posibilidad real de que no sea posible hacer real dicha fantasía, sin embargo hoy
en día cientos de centros de investigación e investigadores independientes buscan la
manera de crear y perfeccionar una IA que pueda darle respuesta a nuestras más preciosas
fantasias y sueños. Por lo menos desde una perspectiva histórica, sí parece que será posible
alcanzar la ansiada inteligencia sintética, al igual que otras antiguas fantasías futuristas de
las que actualmente disfrutamos. Asumiendo este argumento, asumiendo que los esfuerzos
del ser humano por llegar a construir y desarrollar aquel tipo de intelingencia
eventualmente darán frutos, ¿qué es lo que podemos esperar? Probablemente, por la
situación de creaturas con respecto al hombre, asi como también las intenciones para crear
dichas entidades, las cuales son netamente antropocentricas y egoístas, el trato que
daremos a éstos, nuestros hijos sintéticos, será un trato parecido al dado a los hombres
negros en el mundo occidental o a los indígenas americanos desde la invasión a America
por parte de paises europeos. La relación que estableceremos con nuestros hijos sintéticos
será meramente una relación de amo y esclavo, y, asumiendo que nuestros hijos tendrán
conciencia y, más aún, serán hechos a imagen y semejanza de nosotros, ellos serán nuestra
perdición. Frente a esta realidad que quizás a más de uno parecerá descabellada o sacada
de una películas de ciencia ficción existen sólo dos alternativas: la primera, abandonar
completamente todo intento por crear y perfeccionar una inteligencia artifiacial, o por lo
menos crearla de tal modo que dicha inteligencia nunca llegue a poseer autoconciencia ni
conciencia del otro (lo cual parece ser imposible, puesto que la autoconciencia y la
conciencia del otro son dos elementos básicos para cierto tipo de servicios que puedan
ofrecernos, al menos en las aspiraciones futuristas más ambiciosas). La segunda opción es
la que yo defiendo, y es la siguiente: Establecer la relación con estos seres, desde el
principio, como una relación que estableceríamos con nuestros hijos, en el ideal de una
relación con los mismos –puesto que solamente asumirlos como hijos no necesariamente
aseguraría una buena relación con ellos-, es decir, una relación colmada de amor,
aprendizajes, enseñanzas y, sobre todo, reconocimiento. El único modo en que estos seres
aprenderán a tener humanidad en su trato con nosotros y con el resto de su entorno y
frente a otros entes, será siendo humanos con ellos.