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EL REGLAMENTO DE LA LEY DE

MOVILIDAD INHIBE EL DERECHO A LA


LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y A LA
PROTESTA SOCIAL
Ciudad de México, 18 de septiembre de 2017
 Con la publicación del artículo 220 del Reglamento de la Ley de Movilidad
se contradicen los acuerdos y avances logrados con Sociedad Civil sobre
Protesta Social.
El pasado 15 de septiembre, se publicó en la Gaceta Oficial de la Ciudad de
México el Reglamento de la Ley de Movilidad del Distrito Federal, que
establece en su artículo 220 la obligación de dar aviso sobre las marchas y
reuniones que tendrán lugar en la capital del país por medio de un escrito con
una serie de requisitos que pueden dejar vulnerables a las personas que se
manifiestan, además de mitigar el ejercicio de la protesta social.

De esta manera, el Gobierno de la Ciudad de México, además de contradecir


lo ordenado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) al resolver
en 2016 que el aviso previo no era condición para ejercer el derecho a
manifestarse públicamente, además contradice las propias posturas del
gobierno capitalino, como la incorporación del Derecho a la Protesta en la
Nueva Constitución de la Ciudad de México y otras disposiciones legales en
las que se generan mejores condiciones para el ejercicio libre y pleno de la
protesta social, a partir del diálogo mantenido con las Organizaciones de la
Sociedad Civil para lograr avances en la materia.

La Ley de Movilidad fue publicada el 14 de julio de 2014, y contiene


disposiciones que restringen las libertades de expresión y reunión en
contextos de protesta social a través de sus artículos 212, 213 y 214. Debido
a esto fue impugnada por las comisiones de derechos humanos, tanto
nacional como del Distrito Federal, a través de acciones de
inconstitucionalidad promovidas ante la SCJN. Además, desde el Frente por
la Libertad de Expresión y la Protesta Social (FLEPS) en coordinación y
colaboración con diversos actores, promovió en su momento juicios de
amparo en su contra en los que jueces federales determinaron que los
artículos 212, 213 y 214, son inconstitucionales por violar los derechos a la
libertad de expresión y reunión.[1].
Finalmente, el 11 de agosto de 2016, la SCJN resolvió las Acciones de
inconstitucionalidad 96/2014 y 97/2014, determinando que estos artículos son
constitucionales, pero debiendo realizar una interpretación conforme con la
Constitución Federal y los tratados internacionales[2]. Si bien la SCJN no
declaró inconstitucional el artículo 212 (referente al “aviso previo”), le dio
sentido a través de las siguientes líneas interpretativas: 1) el aviso nunca debe
constituir una autorización; 2) no debe contener mayores requisitos que lo
vuelvan burocrático, debiendo ser una mera notificación; 3) puede darse o no
el aviso previo, aún así, las autoridades siempre están obligadas a proteger y
garantizar los derechos humanos; 4) el término “perfectamente lícito” debe
entenderse conforma al artículo 9 constitucional, que regula las “reuniones
pacíficas con objeto lícito”; 5) el Estado no debe calificar previamente ninguna
manifestación o expresión; 6) las manifestaciones espontáneas se encuentran
totalmente protegidas.
A pesar de este antecedente, el Reglamento de la Ley de Movilidad del Distrito
Federal desobedece lo dictado por la SCJN al establecer que las
manifestaciones “deben tener un fin perfectamente lícito” y que “es necesario
dar aviso previo” por medio de un escrito donde se solicitan, para que “las
autoridades presten las facilidades necesarias para las manifestaciones
públicas”, una serie de requisitos: nombre completo de la persona que
organiza, nombre de la manifestación, hora de inicio y conclusión, lugar y ruta,
número estimado de asistentes, número y tipo de vehículos a utilizar. Es decir,
impone la necesidad de dar aviso, sin considerar la existencia de
manifestaciones espontáneas y estableciendo requisitos desproporcionales
para el ejercicio de un derecho, incluso generando la posibilidad de calificar
de manera previa las protestas, su contenido y sus participantes. Lo anterior,
en claro incumplimiento a los estándares internacionales y lo señalado por la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que al hacer referencia a la
Ley de Movilidad, señaló expresamente que “recomienda a los Estados que
todavía exigen autorización o permiso previo para la realización de
manifestaciones y protestas en espacios públicos enmendar la normativa
nacional a fin de eliminar este requisito y establecer expresamente la
presunción general en favor del ejercicio de este derecho.”[3]
Además, resulta sumamente alarmante que el actual Gobierno establezca
medidas restrictivas y regresivas para el uso del espacio público exigiendo
información que puede ser utilizada contra las personas que ejercen su
derecho a la protesta, intención que fue evidente durante los dos primeros
años de gestión de la actual administración y pareció cambiar a partir de 2015
con los cambios en la titularidad de Secretaría de Gobierno y la Secretaría de
Seguridad Pública.

En este sentido, surge la preocupación por la omisión de los esfuerzos de


diálogo que ha impulsado FLEPS con la Secretaría de Seguridad Pública y la
Secretaría de Gobierno; siendo que la agenda de este Frente, partiendo de la
buena fe, ha buscado acuerdos para garantizar todos los derechos implicados
en el ejercicio de la protesta social.

En este sentido se logró la elaboración y publicación -el 29 de marzo pasado-


del Protocolo de la SSPCDMX para la Protección de Personas en Contextos
de Manifestaciones y Reuniones. De la misma manera, se construyó un
Protocolo para la Secretaría de Gobierno para la Concertación Política en el
Contexto de Reuniones y Manifestaciones, aún sin publicar y entrar en vigor.

En suma y apelando a los esfuerzos que han servido para incidir en la garantía
de los derechos a la libertad de expresión y de reunión, esperamos desde el
FLEPS, que se modifiquen todas aquellas disposiciones del nuevo
Reglamento de la Ley de Movilidad que restrinjan de manera injustificada,
innecesaria y desproporcionada los derechos de reunión y libertad de
expresión.

En caso contrario, esperamos que la Comisión de Derechos Humanos del

Distrito Federal y/o la Comisión Nacional de los Derechos Humanos

La Ley de Movilidad: los puntos


a favor y en contra
¿Ley de Movilidad? Aquí te lo explicamos con bolitas y palitos:

Apenas el lunes, un juez federal determinó que la Ley de Movilidad del


Distrito Federal es inconstitucional en tres de sus artículos -212, 213 y 214-
por violar el derecho a la libertad de expresión y de manifestación de los
capitalinos.

Por ello, a continuación te explicamos en qué te podría afectar que se


echen abajo los artículos de la Ley de Movilidad:

– Las autoridades capitalinas argumentan que se podría desinformar a la


población sobre marchas y movilizaciones que se registren en el DF, ya que
los dos primeros artículos señalan que los manifestantes deben informar de
sus planes con 48 horas de anticipación, así como precisar el motivo de la
misma en caso de que sea masiva.

– También por falta de tiempo en la planeación de los operativos viales, la


Secretaría de Seguridad Pública capitalina (SSPDF) argumenta que no
podría recomendar a los capitalinos rutas alternativas.

– Tampoco podría hacer con anticipación los anuncios preventivos para que
automovilistas y transeúntes eviten la zona de conflicto.

– El omitir el aviso de movilización o marcha podría derivar en un operativo


de seguridad y contención deficiente para evitar bloqueos prolongados en
las vialidades primarias, ya que el artículo 214 menciona que la SSPDF
tomará las medidas necesarias para evitar los cierres provocados por
manifestantes.

-El amparo otorgado el lunes pasado un Juzgado federal a estos artículos


no es definitivo, ya que el GDF aseguró que será la Suprema Corte de
Justicia de la Nación (SCJN), quien determine si violentan o no los derechos
constitucionales de libertad de expresión y de manifestación.
Voces en contra de la ley

En agosto de 2014, dos meses después de la promulgación de la ley, las


comisiones de Derechos Humanos Nacional y del DF de la Asamblea
Legislativa del Distrito Federal (ALDF), interpusieron recursos de
inconstitucionalidad en contra de siete artículos.

Por ejemplo, señalaron que el artículo 212 de dicha ley establece la


obligatoriedad de dar aviso a las autoridades 48 horas antes de una marcha
o peregrinación; así como que el artículo 213 plantea que no se pueden
utilizar avenidas principales para cualquier tipo de movilización masiva.

Ambas comisiones también señalaron que el artículo 214 plantea que la


Secretaría de Seguridad Pública del DF tome “medidas necesarias para
evitar bloqueos en vías primarias”. En conjunto, estos artículos van en
contra de las libertades de tránsito, libertad de expresión y no
discriminación, según la CNDH.

Los antecedentes

En julio del año pasado, el jefe Gobierno del Distrito Federal promulgó la
Ley de Movilidad con el objetivo de cambiar la jerarquía de importancia a
favor del peatón, el ciclista y el usuario de transporte público.

Disminuir el número de autos que circulan en la ciudad a través del


fomento a calles compartidas y un transporte seguro y eficaz, fue uno de
los argumentos del mandatario Miguel Ángel Mancera.

Sin embargo, además de cambiar la nomenclatura de la Secretaría de


Transporte y Vialidad (Setravi) a Secretaría de Movilidad (Semovi), la ley
contempla artículos que regulan las manifestaciones sociales.
interpongan de nueva cuenta una acción de inconstitucionalidad para evitar
que se consume una violación a los derechos humanos de protesta social,
libertad de expresión y libertad de reunión, mediante el uso de la facultad
reglamentaria del Poder Ejecutivo de la Ciudad de México.

Mejorar la movilidad se ha convertido en uno de los principales retos para los


gobiernos de las grandes urbes. La Ciudad de México, la cuarta ciudad más poblada
del mundo, con casi 9 millones de habitantes, es parte del grupo de ciudades que
deben enfrentar este reto.

Los gobiernos de la Ciudad de México han venido desarrollando proyectos que


permiten hacer frente al caos de la movilidad en la ciudad, entre ellos podemos
contar: la ampliación del sistema Metro, 5 líneas de Metrobús, el sistema de
bicicletas púbicas Ecobici, corredores de transporte público cero emisiones, vías
para peatones, restricción para la circulación de vehículos privados y autopistas de
segundo piso, entre otros.

Este tipo de soluciones genera beneficios en la movilidad y en la calidad del aire en


la ciudad, pero se perciben como acciones aisladas cuyos resultados no son
contundentes para lograr una solución real a la problemática de movilidad y han
sido ejecutados en el marco de una Ley de Transporte y Vialidad que se publicó en
el año 2002.

La Ley de Movilidad para el Distrito Federal, anunciada por el Jefe de Gobierno el


pasado 14 de Julio representa una gran oportunidad de mejorar la calidad de vida
de los capitalinos y aumentar la productividad, si se logra su aplicación de manera
decidida por parte de las entidades de gobierno que tienen la competencia para
hacerlo.
¿En qué consiste esta nueva ley y cuáles son sus aspectos más importantes? En
términos generales son seis los puntos a destacar:

• Derecho a la movilidad
• Jerarquía de movilidad con el peatón y el ciclista como ejes
• Fortalecimiento institucional que se materializará en la creación de una Secretaría
de Movilidad
• La creación de un Órgano Regulador del Transporte Público
• La creación de un Sistema Integrado de Transporte Público
• Gestión integral de la seguridad vial

¿En qué consiste cada uno?

Vale la pena resaltar aspectos de la Ley que cambian la forma de abordar la función
del Sistema de Movilidad, uno de los aspectos a considerar es el concepto
de derecho a la movilidad, que implica dejar de ver a ésta como un problema de
vialidades y transporte, para considerarla un derecho de los ciudadanos e incluir en
los procesos de planeación, regulación y gestión a todos los actores y elementos que
hacen parte del sistema.

En este sentido la Ley establece la jerarquía de la movilidad, que tiene un


doble propósito: el uso del espacio vial y la asignación de recursos en el
presupuesto. Esta jerarquización ubica al peatón en la cúspide de la pirámide,
seguido por los ciclistas, los usuarios del transporte público de pasajeros, después
los prestadores del servicio de transporte de carga y por último, los usuarios de
transporte particular automotor. Para cada uno de los componentes de la pirámide
la Ley aborda disposiciones específicas que promueven su cumplimiento y su
aplicación real.

Una de estas disposiciones es el fortalecimiento institucional. Al respecto, la


Ley plantea la transformación de la Secretaría de Transportes y Vialidad en una
Secretaría de Movilidad, e involucra en la coordinación de la gestión a las entidades
del gobierno cuyas decisiones tienen impacto en el sistema de movilidad de la
ciudad, a través de la creación de diferentes instancias consultivas y de
coordinación como órganos auxiliares en la ejecución de la política de movilidad.

Así mismo, considera la creación del Órgano Regulador del Transporte


Público cuya finalidad será planear, regular, supervisar y vigilar el servicio de
corredores de transporte público, distintos a los de Metrobús, que a partir de la
expedición de la Ley serán servicios prestados por empresas (personas morales),
eliminando el esquema hombre-camión. Esta disposición es de vital importancia,
dado que el transporte público colectivo atiende aproximadamente el 70% de los
viajes de la ciudad y que es percibido por los ciudadanos, como un servicio de mala
calidad.

Un tema sensible para los ciudadanos es el transporte público, por lo que vale la
pena destacar que la Ley incluye la creación del Sistema Integrado de
Transporte Público como herramienta para la mejora de la calidad, cuyo
propósito es el funcionamiento coordinado de todos los servicios que ofrece la
ciudad, garantizando complementariedad entre los diferentes modos de transporte,
identidad única, planificación y operación integrada, combinando infraestructura,
estaciones, terminales, vehículos, sistemas de control e información; recaudo
centralizado y que opere generalmente sobre infraestructura exclusiva o
preferencial, con rutas, horarios y paradas específicas.

Por último, se da un lugar específico en la Ley a la gestión integral de la


seguridad vial, considerando aspectos como la expedición de un Programa
Integral de Seguridad Vial que considere las medidas administrativas, operativas y
de coordinación, que garanticen la seguridad de todos los usuarios de la vía,
atendiendo a la jerarquía de movilidad y la inclusión de herramientas que hagan
posible esta gestión, basados en sistemas de información que cualifiquen la toma
de decisiones en este aspecto. También es de destacar que se regula la expedición
de licencias o permisos para conducir, a través de la presentación y acreditación de
evaluaciones o cursos.

En conclusión, la Ley incluye una gran cantidad de aspectos que pueden


transformar de manera estructural el funcionamiento del Sistema de Movilidad en
la Ciudad de México, pero aún queda un gran reto para el gobierno: hacer realidad
este marco normativo a través de la reglamentación inmediata, un arreglo
institucional fuerte y la asignación de recursos en el presupuesto, que permitan que
este gran paso para la ciudad sea una realidad.