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INTRODUCCIÓN

La educación no es solo dar información, sino formación, no solo conocimientos,

sino criterios. Si bien es cierto que las actitudes de los profesores favorecen la promoción

de buenas situaciones de enseñanza – aprendizaje de las ciencias, la realidad de un aula

de clase consiste para la mayor parte de los alumnos de diferentes lugares, en lecciones

donde el saber científico es transmitido por el profesor, como un conjunto de hechos,

leyes y resultados. Decimos, a priori, que existe una variedad de estilos de enseñanzas,

resultando de la fuerte interacción que existe entre las actitudes de enseñanza y de las

competencias, la escuela y la sociedad.

Según el autora Orella, I (2008). La educación para la responsabilidad conlleva

algunos objetivos como nos señala la autora del teto en estudio, tales como el hace

consientes a los niños de las obligaciones que tiene con la sociedad y las consecuencias

de las mismas. En la infancia es conveniente servirse de los juegos para transmitir valores

y después se deberá potencializar la responsabilidad en cada acción que se realice, para

que la vez se vaya tomando conciencia de las propias decisiones.

El comportamiento de los alumnos en clase es producto de las interacciones que

de su rol hace el profesor y de su estilo de enseñanza. Si bien es cierto, el comportamiento

y las actitudes que asumen los alumnos están influidos por otros factores como pueden

ser su edad, sexo, nivel socio económico, etc.; es el profesor quien adapta su conducta en

respuesta a las características especiales de los alumnos, entonces es de esperar,

igualmente, que los alumnos se adapten al profesor (Capella Riera, 1999).

La personalidad es necesaria en los profesores, ya que éstos no transmiten

únicamente contenidos; deben ser capaces de motivar, seducir, hipnotizar. Sin una

personalidad adecuada, el profesor se convierte en "desganado gramófono o en policía


ocasional", perdiendo su verdadero espíritu y significado, como suele decir un conocido

educador (Trahtemberg, 2000).

DESARROLLO

La pedagogía del amor es también la pedagogía de la alegría, destaca Pérez

Esclarín. “Hay que volver al saber con sabor, porque hemos hecho de la educación algo

muy fastidioso y aburrido, por eso el objetivo fundamental de las planificaciones debe ser

utilizar el ingenio para que los alumnos la pasen bien”.

Es más imprescindible la motivación del docente que la del alumno. Porque el

docente es un generador de emociones y dinámicas. Un docente motivado es una pieza

fundamental en las reglas de la enseñanza.

Un profesor motivado aumenta la probabilidades de un aula feliz. Un profesor sin

motivación convertirá su aula en un espacio poco feliz. Y algunas de las escusas que dicen

los docentes pueden ser : el sueldo, los directivos, las mejores condiciones, entre otras.

Los grandes profesores siempre han entendido que su verdadero papel no es

enseñar asignaturas, sino instruir a los alumnos. La tutela y el entrenamiento son el pulso

vital de un sistema educativo vivo.( Ken Robinson)

Una actitud es una forma de respuesta, a alguien o a algo, aprendida y

relativamente permanente. El término "actitud" ha sido definido como "reacción afectiva

positiva o negativa hacia un objeto o proposición abstracto o concreto denotado"

(Whitaker, 1984).
La personalidad es necesaria en los profesores, ya que éstos no transmiten

únicamente contenidos; deben ser capaces de motivar, seducir, hipnotizar.

La capacitación para el docente, es una parte muy importante dentro de la

educación ya que se presentan retos para el profesor día a día y es de suma importancia

que este cuenta con las herramientas necesarias para poder darles solución, el profesor

tiene la responsabilidad de formar a los alumnos en todos sus aspectos y si este no cuenta

con los saberes necesarios no podrá transmitirles conocimientos a los educandos es por

ello que el profesor debe de conocer perfectamente los contenidos de enseñanza para

saber lo que se enseña y saberlo enseñar ya que si no se usan las estrategias indicadas con

los alumnos se puede perder el proceso de enseñanza- aprendizaje.

Los estilos de enseñanza y la personalidad del profesor influyen en el sujeto, de

tal forma que la adquisición del aprendizaje, en este caso la adquisición y uso del español,

por ejemplo, serán completamente distintos. En este sentido, si el profesor es experto en

la materia, pero carece de conocimientos pedagógicos, aptitudes y demás características

que hemos venido comentando hasta el momento, puede provocar en los alumnos una

tendencia al aprendizaje memorístico, que tan nefasto resulta en el aprendizaje de

idiomas.

El profesor debe establecer cuáles son los mejores estilos de enseñanza y

adecuarlos a sus alumnos. La consideración de una serie de actividades y planteamientos

y su integración en un acto didáctico, constituye el cómo enseñar. El diseño del acto

didáctico que vamos a desarrollar con los alumnos exige una serie de decisiones:

establecer el contacto con los alumnos, hacer interesante el tema, motivar a los alumnos,

el lenguaje que voy a utilizar en clase (verbal, icónico, simbólico), cómo voy a ordenar

las actividades a realizar y qué secuencia voy a seguir en la enseñanza.


Para lograr que los alumnos encuentren las clases suficientemente interesantes es

necesario potenciar su motivación intrínseca, es decir, el interés que sale del interior del

propio alumno o alumna. Es importante también ayudar al chico a que encuentre un valor

en el aprendizaje que le pueda ayudar en su vida cotidiana. En ocasiones, será una utilidad

claramente práctica y en otras en forma de sólida base de conocimientos y competencias

que le faciliten poder desenvolverse con soltura en los retos y situaciones de la vida.

A continuación se presentan estrategias para potenciar la motivación intrínseca:

 Intentar asociar las actividades de la clase con los intereses del estudiante:

deportes, música, eventos de actualidad, cultura audiovisual, etc.

 Despertar la curiosidad del estudiante apelando al factor sorpresa. Por ejemplo,

señalando discrepancias existentes entre determinadas creencias de la mayoría de

la gente sobre muchos temas y la realidad.

 Utilizar juegos y actividades, on line y físicas, para hacer las clases más divertidas,

amables y cercanas a los alumnos.

 Introducir variedad en la organización y estructura de las clases para no aburrir a

los alumnos con una excesiva monotonía.

La importancia de planificar radica en la necesidad de organizar de manera coherente

lo que se quiere lograr con los estudiantes en la sala de clases. Ello implica tomar

decisiones previas a la práctica sobre qué es lo que se aprenderá, para qué se hará

y cómo se puede lograr de la mejor manera.

Desde este punto de vista, es relevante determinar los contenidos conceptuales,

procedimentales y actitudinales que se abordarán, en qué cantidad y con qué profundidad

(el 'qué'). Pero no basta con eso. También hay que pensar en la finalidad de lo que estamos

haciendo, ya que para los alumnos y alumnas resulta fundamental reconocer algún tipo
de motivación o estímulo frente al nuevo aprendizaje (el 'para qué'). De lo contrario, no

perciben en las clases un sentido que vaya más allá de la obtención de una nota.

CONCLUSIÓN

Las actitudes que adoptan los estudiantes a algunas acciones educativas y estilos

pedagógicos de los docentes, se manifiestan en determinadas circunstancias en el aula y

fuera de ella también pero no obstante existe una opinión favorable en los estudiantes

frente al estilo pedagógico que implementan los docentes en sus aulas de clase.

En el proceso de mejora de las prácticas educativas entendemos que es esencial

tener en cuenta la opinión de los alumnos. En cuanto al papel que desempeña el profesor,

lo que lo alumnos nos responden está en consonancia con lo que sabíamos, esto es, que

el profesor que dejó huella en nosotros fue por cuestiones emocionales. Ese buen profesor

seguramente era exigente, pero tenía grandes expectativas sobre sus alumnos y eso

posibilitó la necesaria motivación.

En los tiempos actuales en los que nos planteamos una transformación en la

profesión docente y un cambio de paradigma en la educación, resulta imprescindible tanto

para el profesor como para el alumno conocer cómo funciona el cerebro humano.

Pedagogía del esfuerzo

Se dice que en la escuela se ha perdido el valor del esfuerzo. Y a menudo se achaca

a la falta de algunos exámenes. Los expertos coinciden, sin embargo, en que es necesario

que el alumno esté interesado por lo que estudia y cómo lo estudia. La motivación

requiere entrever un futuro que merezca la pena.

Esfuerzo. Esta palabra, aparentemente sin esquinas, encierra más de un ángulo en el

mundo educativo.
Ser importante para alguien

Hay quienes llegan a nuestras vidas con el propósito de quedarse para siempre.

Estas personas no llegaron sin razón y muchas veces se convierten en nuestros guías,

nuestros confidentes y en seres muy cercanos a nosotros.

Tener una actitud positiva y centrarse en las necesidades individuales de los

alumnos resulta, por lo general, muy complicado, sobre todo, cuando a la mayoría de los

docentes se les exige determinadas metas de superación, exámenes y puntajes específicos

en su rendimiento. Por esta razón, un buen educador es aquel que cree que todos los

alumnos pueden aprender, que comprende el propósito del sistema educativo y que se

enfoca en los estudiantes, no solamente en los números o en las exigencias con las que

deba cumplir.

Los alumnos valoran significativamente el interés que el docente presente en ellos

como personas, además de la habilidad para hacer que el contenido sea dinámico y

divertido.

Para evitar que los alumnos se vean afectados por las actitudes negativas que

tengas como docente, deberás enfocarte en los contenidos, tener un amplio conocimiento

de ellos y trabajarlos de manera que los estudiantes reciban los conocimientos de forma

clara.

Estima de un valor tras su carencia

Según expone Covadonga Ruiz, las razones que pueden llevar a plantearse ser

profesor son materiales (estabilidad laboral), profesionales (gusto por una determinada

asignatura) o altruistas (responsabilidad hacia los niños). El altruismo y el deseo de

trabajar con niños suelen ser las principales razones que llevan a alguien a convertirse en

profesor. En cambio, la influencia social es el factor que menos pesa en la elección.


Para conseguir el mejor resultado por parte de los alumnos los expertos consideran

que es necesario apoyar una profesión docente de calidad, en la que los profesores se

sientan valorados y motivados. Sin embargo, los estudios demuestran que la profesión

docente detecta unos niveles bajos de motivación y altos de estrés, ya que la motivación

está íntegramente relacionada con la satisfacción laboral del profesor.

El modo de no equivocarse

Las actuaciones de los profesores son un referente para los escolares. Los alumnos

perciben lo que hacen y dicen los profesores y tienden a imitarlos. La influencia es muy

amplia, va desde el modo de relacionarse, las actitudes, los valores, la interpretación

emocional de situaciones, etc.

Los maestros son conscientes de esto y utilizan el modelado (proceso de

aprendizaje a través de la observación, en el que la conducta de un sujeto, actúa como

estímulo para generar conductas, pensamientos o actitudes semejantes, en otras personas

que observan su actuación. Tanto padres como profesores son figuras de referencia para

el niño, y por ello tenemos la responsabilidad de educar de forma conjunta. Sería “raro”

pedirles a los niños que sean ellos los que hagan el esfuerzo de aunar nuestros criterios u

obligarles a que convivan con posiciones encontradas.

Los niños pequeños necesitan que el adulto se adapte a sus necesidades, ritmos y

modos Necesitamos ayudar al niño a que se desarrolle de manera adecuada y pueda dar

lo mejor de sí, tanto en casa como en el colegio.


Practica de los valores en el ámbito educativo.

Una tarea indeclinable de la escolaridad en todos sus niveles debe ser el desarrollo

de la autonomía en los alumnos. Formar personas capaces de pensar por si mismas, de

actuar por convicción personal, de tener un sentido crítico, de asumir responsabilidades

requiere reconocer sus capacidades para asumir los valores, actitudes, normas que le

trasmiten los diferentes ámbitos de socialización, al tiempo que se reconoce su capacidad

de apropiarse activamente de estos contenidos culturales y recrearlos y construir nuevos

valores. Se trata de favorecer el desarrollo de una conciencia moral autónoma, subrayando

el profundo arraigo y dependencia del ser humano del contexto cultural en el cual se

forma, al tiempo que se reconoce su capacidad de razonamiento, de abstracción que le

permite tomar distancia de esto que le es dado, y asumirlo críticamente a partir de valores

y principios que hacen referencia a contenidos universalizables; un ejemplo de estos

contenidos son los derechos humanos.

La práctica educativa dentro de la escolaridad formal debe permitir al joven el

desarrollo, la diversificación, la coordinación, la jerarquización, la toma de conciencia de

sus motivaciones en relación con la actividad escolar, con su vida social, con su futuro

trabajo, y el papel que allí tiene su propia determinación y la orientación a partir de un

sentido y una significación muy personal, respecto a lo que es una vida buena, una vida

deseable; debe capacitarlo y posibilitarle la construcción de proyectos de realización

personal, empezando por un proyecto dentro de su vida escolar y avanzando hacia un

proyecto laboral y profesional y de forma más amplia un proyecto de vida.

La vida escolar requiere un trabajo permanente alrededor de un proyecto ético,

que haga conscientes a todos los participantes de la necesidad de unos criterios, unas

normas, unas actitudes que favorezcan la convivencia y permitan el desarrollo de unos

propósitos comunes y otros individuales ; la vida democrática empieza por casa. La


construcción de una sociedad democrática abarca todos los ámbitos de la vida social y

nos implica en nuestra vida personal, persona y laboral. La búsqueda del consenso

alrededor de unos mínimos hace parte de la construcción de la comunidad educativa. Esta

construcción no parte de cero, retoma (y este es uno de los aprendizajes), parte de unos

valores que nos han aportado distintas sociedades desde los griegos, hasta la ilustración

pasando por el aporte de algunas religiones y los desarrollos culturales de distintas

comunidades indígenas y otras culturas no occidentales, no suficientemente reconocido;

aporte que debe ser apropiado y reconstruido. Valores como el respeto mutuo, la

cooperación, la reciprocidad, la equidad, la libertad, la solidaridad, la democracia, el

sentido de la responsabilidad y cuidado de uno mismo, de los otros, de la naturaleza, etc.

La educación ética y moral en todas sus formas y en todos los momentos debe

tener como uno de sus fines la lucha contra la doble moral que separa y coloca en

oposición lo que se dice y lo que se hace ; doble moral que tiene tanto peso en nuestra

vida social y que genera de un lado escepticismo y rechazo de parte de nuestros jóvenes

hacia todo lo moral, en su conjunto ; y de otro genera también un facilismo, dado que la

educación moral se resuelve mediante una predica que hace el adulto (padre de familia o

maestro), o se reduce a unos enunciados que se consignan en un texto o se queda en un

documento que contiene el “proyecto de educación moral de la institución”. El logro de

una coherencia y consecuencia entre la teoría y la práctica es uno de los retos más grandes

de la educación en su conjunto.

El reconocimiento de la integridad del ser humano, de un sentido profundo de

totalidad en todas sus experiencias y manifestaciones es una exigencia de la educación

moral; admitir que sólo con fines analíticos es posible separar lo cognitivo, lo afectivo, lo

intuitivo, lo racional, etc. Las demandas, exigencias, expectativas de la vida social tienden

a fragmentar al individuo. La escuela debe buscar hacer un reconocimiento de la persona


en la singularidad y sentido de unicidad que tienen todas sus expresiones y todas sus

vivencias, debe luchar contra todas las prácticas que tienden a la homogeneización. La

construcción de la escuela como proyecto multicultural requiere del reconocimiento de la

diferencia, la pluralidad y la singularidad, al tiempo que se trabaja sobre las

desigualdades, en búsqueda de la equidad, en términos de una educación que favorezca

la igualdad de oportunidades.
BIBLIOGRAFÍA

Robinson, Ken (2011). El elemento: descubrir tu pasión lo cambia todo. Grijalbo.

Orellana ,I . (2008) Yo educo tu respondes .Loja, Ecuador :EdiLoja

Yanez , Y,y Quiñanez, A.(2007).Guia didáctica Seminario del Fin de Titulación, Loja-

Ecuador: EdiLoja

Capella Riera, Jorge (1999) Tecnología educativa. Lima, :Editorial PUCP.

Trahtemberg, León. (2000) Educación en le tercer milenio. Lima: Editorial Bruño.

LINCOGRAFÍA

https://www.universidadviu.es/como-motivar-a-los-alumnos-recursos-y-estrategias/

http://www.educarchile.cl/ech/pro/app/detalle?ID=78296

http://www.elmundo.es/andalucia/2016/07/12/5785274b268e3ee17d8b461b.html

http://www.oei.es/historico/valores2/boletin6e.htm