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Los judíos tuvieron poco que ver con la

muerte de Jesús

Antonio Piñero está recogiendo en los últimos años los frutos de 36 años de trabajo «en
la sombra», de haber producido sobre todo en el ámbito técnico y académico pero sin
dirigirse al gran público, para alzarse hoy como uno de los autores más prolíferos de
temática religiosa en nuestro país. Este catedrático de filología griega en la
Universidad Complutense, y experto reconocido a nivel mundial del Nuevo
Testamento, muestra con orgullo a ABC el borrador final de su nueva obra: «Guía para
entender a Pablo de Tarso. Una introducción al pensamiento paulino», que será
publicada en los próximos meses por la Editorial Trotta. Un estudio para diseccionar el
pensamiento de Pablo de Tarso, «reinterpretador de la figura de Jesús», y los pilares
sobre los que se vertebró el Cristianismo. Charlamos en esta segunda parte de la
entrevista, en plena Semana Santa, con el profesor Piñero sobre los años finales de la
vida de Jesús de Nazaret y los problemas que surgieron entre sus seguidores tras su
muerte en la cruz.

-Es usted respetado por la mayoría de círculos católicos a pesar de tratar aspectos muy
controvertidos sobre Jesús. ¿Cómo consigue separar la teología de la historia?

-Soy un admirador de la figura de Jesús. Ellos ven que yo trato de ser muy aséptico,
nada militante en contra, distingo bien el Cristianismo cultural de los fundamentos
ideológicos, que se pueden cuestionar y ver desde otro punto de vista. Ven que no soy
una persona sectaria ni sesgada. No obstante, en el pasado sí he tenido problemas, pero
no con elementos eclesiásticos. Cuando comencé con mi blog en Religión Digital hubo
dos proclamas para crear un grupo para matarme. Quiero suponer que fue en términos
literarios.

-Jesús de Nazaret es condenado a la cruz por sedición contra Roma, pero previamente es
juzgado por los sacerdotes hebreos. ¿Qué le hace tan peligroso respecto a otros profetas
y predicadores?

-Hay una discusión histórica a propósito de eso. Es muy probable que los judíos
tuvieran poco que ver con la muerte de Jesús. Un proceso judío como el narrado en los
Evangelios no sigue para nada las normas legales habituales en un juicio de este tipo.
Así y todo, los evangelistas nunca inventan nada porque sí. El Evangelio de Juan, poco
después de la resurrección de Lázaro, narra una reunión en casa de Caifás con todo el
Sanedrín. Caifás alerta en este relato de la cantidad de gente que concentra Jesús y de la
posibilidad de que su movimiento derive en una revolución contra los romanos que
acabaría costando miles de muertos a las filas judías. «Es bueno que uno muera por el
pueblo, y no que mueran tantos de la nación», afirma en la frase más recordada del
Sumo Sacerdote judío. Si hubo un juicio contra Jesús es más posible que respondiera a
las características de este relato y no a un proceso legal en firme.

-Si el movimiento reformista encabezado por Jesús llamó la atención de Caifás y los
sacerdotes judíos, ¿es un indicio de que estaba teniendo éxito?
-Estaba teniendo una cierta relevancia. Pongamos que había captado al 10 o 15% de la
población, pero desde luego en Jerusalén no era un personaje popular. La novela «El
Trono Maldito» (de la que Antonio Piñero es coautor junto a José Luis Corral)
reconstruye brillantemente la Expulsión de los mercaderes del Templo de Jerusalén,
donde es fácil entender que no cosechara muchas simpatías. Jesús alcanzó su mayor
índice de violencia en ese episodio y fue una acción que le pudo costar la vida.
Desplegó un tipo de violencia profética, donde anunció la purificación del templo: la
destrucción y reconstrucción de la edificación a manos de Dios. Los artesanos,
mercaderes y comerciantes que vivían en torno al templo no tenían ninguna disposición
a un cambio de estatus como el profetizado. Eso es lo que hacemos en la novela «El
trono maldito», poner a Jesucristo en el ambiente realista de la época.

-Para quienes no conocen ese contexto, la pregunta más habitual suele ser: ¿Por qué
mataron a un personaje que predicaba el amor?

-Jesús no es un personaje blandito. Es un personaje duro, que se juega la vida, que tiene
que huir continuamente de la «policía», que tiene que alimentar a un pequeño grupo de
seguidores, los cuales viven de la caridad pública, y que se juega el pellejo. Luego los
Evangelios, sobre todo los de Mateo y Lucas, pintan a un Jesús manso de corazón, pero
eso es una reinterpretación posterior.

-¿Y en qué momento llama la atención de los romanos?

-La gente no sabe que, aunque en Judea eran más de manga ancha, en Roma «la Lex
Julia de collegiis» impedía que más de diez personas se juntaran sin permiso de las
autoridades. Imagínate cuando Jesús empieza a concentrar a grandes grupos de gente.
La preocupación de los romanos demuestra que el movimiento estaba teniendo cierta
repercusión.

-Judas es uno de los malos de esta historia y, sin embargo, su traición a Jesús parece más
teatral que efectiva. Se dice que era el tesorero del grupo y que había robado
anteriormente dinero, pero no se conocen muchos más datos previos a la traición.

-Judas es posiblemente una figura mítica. Hubo algún traidor en el grupo, pero la figura
pudo ser tintada con trazos más gruesos. La prueba está en que la muerte de Judas está
pintada de forma contradictoria en los Evangelios: Mateo dice que fue por ahorcamiento
y San Lucas escribe que se arrojó a un acantilado. Estudiando el Antiguo Testamento, el
relato de San Mateo está casi copiado de la historia del consejero real Ajitófel, que
traicionó al Rey David y luego se ahorcó. Por su parte, San Lucas, que es posiblemente
un griego convertido al Judaísmo, narra en Judas la muerte de Antíoco IV de Epífanes,
el gran perseguidor de los hebreos que quiso eliminar la religión judía en el siglo II
antes de Cristo. De todas formas, tampoco hay suficientes argumentos para negar su
historicidad.

-El suicidio de Judas Iscariote es hoy en día interpretado como un acto de cobardía, pero
ha recordado usted alguna vez en sus trabajos que en la Antigüedad el suicidio era
considerado como una forma de purificación. ¿Debe considerarse un personaje redimido
dentro del relato bíblico?
-Es lo que se llama la muerte noble en la cultura clásica, pero ahí se nota que los autores
de los Evangelios son judíos. Ellos no aceptan esa doctrina helenística: se suicida y se
condena, mientras que para los griegos era aceptar su error y pagarlo con la vida para
liberarse. En la Antigüedad, hay 127 casos de suicidios mencionados en la literatura
grecorromana, y prácticamente todos son muertes nobles.

«No se puede probar que Jesús fuera un pacifista, ni el primer feminista»

-Un personaje del Nuevo Testamento que llama poderosamente la atención por su aire
enigmático, pese a su breve aparición, es el de Barrabas, al que el pueblo prefiere antes
que a Jesús cuando los romanos preguntan a qué preso quieren libre. ¿Quién era este
personaje que contaba con la simpatía del pueblo y que Pilatos accedió a liberar?

-Su nombre significa «el hijo del padre» en arameo, puede ser desde un personaje de
algún grupo precursor de los zelotes de 30 años más tarde o de los sicarios que iban
liquidando romanos en secreto. Se ha especulado incluso que fuera uno de los discípulos
de Jesús. Es muy difícil de probar su existencia histórica.

-Menciona usted a los zelotes y a los sicarios. Ellos sí se inclinaron por una solución
armada contra Roma décadas después de la muerte de Jesús.

-Los zelotes fueron unos fanáticos como ahora es el Estado Islámico. Cuando alguien
está seguro de su contacto con la divinidad y piensa que su opinión teológica es
verdadera, el asesinato es una vía aceptada. Jesús no tenía nada que ver con los zelotes.
Aunque es cierto que no hay ninguna frase en los Evangelios donde Jesús condene la
violencia. Todo lo contrario. Es una persona que dice «vende tu capa y compra espada».
No se puede probar que fuera un pacifista estricto con una lectura sencilla, no sesgada,
como tampoco se puede probar que fuera el primer feminista.

-¿No le cabe duda de que murió en la cruz y no años después en Cachemira como han
sostenido algunas teorías pseudohistóricas?

-Totalmente, esas teorías son absurdas. Los romanos sabían matar muy bien y no iban a
dejarle escapar. La cruz fue el primer problema teológico grave del grupo de seguidores
de Jesús: fundamentar por qué el Mesías había muerto en la cruz. Nadie lanza una
piedra contra su propio tejado. La respuesta de los apóstoles es que es un designio de
Dios, que, dado que la situación de pecado de la humanidad era terrible y cómo no había
más remedio, permitió la muerte de su hijo. En el mundo Antiguo, y ahí Pablo de Tarso
demuestra tener una mentalidad muy griega, ningún problema se arregla si no es con
sangre y sacrificio.

-Junto a Jesús murieron dos ladrones crucificados, que usted ha cuestionado que fueran
delincuentes comunes.

-Los llamados ladrones que acompañaron a Jesús en la Cruz probablemente eran


miembros de su grupo. San Lucas cambia la palabra bandoleros, la manera despectiva
con la que los romanos llamaban a los secuaces de los movimientos antirromanos de la
época, y la sustituye por malhechores, que tiene un significado vinculado a delincuentes
comunes. Hay que pensar en la persecución inmediata que sufrió el grupo tras el
apresamiento de Jesús. Los apóstoles en torno a la cruz es una visión simbólica de San
Juan, un mito. Para San Marcos todos estaban a distancia salvo las mujeres. En una
sociedad semítica, las mujeres no representaban una amenaza y no tenían nada que
temer.

-¿Jesús no está considerado uno de los fundadores del Cristianismo desde un punto de
vista histórico?

-Si un individuo proclama de una forma directa o indirecta por su vida y por el conjunto
de información que de él se conserva que nunca quiere fundar una religión, como en el
caso de Jesús, que buscaba entender profundamente y reformar el Judaísmo, o el de
Pablo de Tarso, que quería vivir el Judaísmo según el Mesías, no se le puede considerar
un fundador del Cristianismo, a no ser que digas que es un fundador inconsciente. El
Cristianismo tarda en consolidarse como mínimo 400 años después de la muerte de
Jesús y tiene muchos fundadores. De Pablo de Tarso se puede decir que fue el primero
que reinterpreta a Jesús y pone los máximos fundamentos, pero los fundadores
empiezan a su muerte a través de sus discípulos. Uno de ellos probablemente fue el
evangelista Marcos, que es muy paulino.

-¿Y cuál es el hecho esencial para hablar del Cristianismo como una religión propia y no
una reforma del Judaísmo?

-Cuando el Cristianismo cuenta con una serie de escritos propios y sagrados que no
aceptan los judíos, a finales del siglo II, ya se puede decir que es una religión diferente.
Eso es 170 años aproximadamente después de la muerte de Jesús. Sin embargo, hasta el
siglo V no se puede hablar del Cristianismo como un fenómeno plenamente formado en
su dogma.

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