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© Martín Flores

ESTUDIOS BÍBLICOS DEL EVANGELIO DE JUAN

Juan 11:1-27
“La muerte de Lázaro”

1. Introducción.
¿Cómo enfrentas las malas noticias?
¿Qué haces cuando se presenta una emergencia, un problema, una enfermedad?
Las personas pueden responder de distintas maneras a la adversidad. Muchas veces
depende del estado de ánimo, otras veces de la preparación o de la formación (un
bombero entrenado sabrá responder mejor que una persona sin entrenamiento en un
accidente, por ejemplo).
Sin embargo los sentimientos de dolor, angustia y preocupación son comunes y todos
los experimentamos en distintas medidas y en distintas situaciones.
En el pasaje de hoy vamos a ver al respuesta de Jesús ante una situación muy difícil.
A primera lectura, las decisiones de Jesús ante la situación nos pueden parecer
incomprensibles o insensibles. Pero hay mucho más detrás de esas decisiones, a
través de ella Jesús se revelará de una manera más completa y gloriosa.
Oremos pidiendo a Dios que esta revelación llegue también a nosotros.

2. Observando el pasaje.
Lee Juan 11:1-16 y responde:
 En los versos 1 al 6, ¿Qué datos importantes indica el autor acerca de los
personajes de esta historia? ¿Quiénes son y cuál es su relación con Jesús? ¿Qué
estaba sucediendo con ellos?

 En los mismos versos, ¿Cuál fue la respuesta inicial de Jesús a las noticias?
¿Cuál fue su decisión?

 ¿Por qué Jesús tomó esa decisión? ¿Hay alguna pista para comprender por qué
Jesús decidió quedarse en ese lugar en vez de partir rápidamente a ver a su
amigo?

 Cuando Jesús decidió finalmente partir a la región donde vivía Lázaro y sus
hermanas ¿Qué objetaron los discípulos?

 En el verso 15 ¿Cuál es la razón de la alegría de Jesús? ¿Qué sabía Jesús acerca

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de Lázaro?

Lee Juan 11:17-27 y responde:


 ¿Cuáles son las circunstancias que encuentra Jesús al llegar a Betania?

 En la conversación de Jesús con Marta (versos 21 al 27) ¿Qué nos muestra Juan
sobre la fe y las convicciones de ella?

 En la misma conversación ¿Qué nos enseña Juan sobre las convicciones de


Jesús? ¿Qué afirma Jesús sobre: (1) Lázaro, (2) El mismo, (3) los que creen en Él?

3. Profundizando.
Al leer y estudiar este pasaje (¡y cualquier otro pasaje de la Biblia!) es muy importante
recordar y tener presente el contexto.
Hasta ahora Juan nos ha mostrado que Jesús ha ido revelando su identidad y su
ministerio por medio de su enseñanza y las señales milagrosas. Pero hemos visto
también que sus enemigos han ido aumentando así como el enojo y la agresión. El
capítulo 10 termina con un intento de apedrear a Jesús y con Él huyendo fuera de
Jerusalén. Las cosas estaban más álgidas y tensas que nunca.
La vida de Jesús corría peligro en Jerusalén. Este es el contexto en que de desarrolla el
capítulo 11. No deben extrañarnos las palabras de los discípulos y su reticencia de
viajar a Betania (v. 8), un pueblo ubicado a unos tres kilómetros de Jerusalén (v. 18), ir
allá significaba acercarse demasiado al lugar donde habían intentado matar a Jesús.
Pero la familia de Lázaro vivía allá. Juan nos dice que los tres hermanos eran amigos
de Jesús. Lázaro es descrito como un “querido amigo” (verso 3). El verso 5 señala de
manera individual que Jesús les amaba a cada uno. La decisión de no ir
inmediatamente no es por falta de amor o porque no fueran importantes para Jesús.
Hay un muy buen motivo: Jesús afirma que la enfermedad de Lázaro no terminaría en
su muerte; sino que esa situación era para la gloria de Dios y del Hijo (verso 4). Esto
quiere decir que por medio de lo que le suceda a Lázaro, Dios revelaría su gloria y la
gloria de su Hijo.
Así, Jesús se quedó en esa región dos días más y cuando finalmente decidió partir a
Judea, los discípulos recordaron el peligro. Pero Jesús les recordó que Él se
encontraba en una misión, Él debía cumplir una labor en mientras “haya luz”.
En una cultura que básicamente trabaja en el campo sin luz artificial, se debía
aprovechar al máximo la luz del día. La referencia de los versos 9 y 10 tiene ese
sentido: hay un trabajo por hacer y ese trabajo tiene un tiempo limitado. Jesús debe
cumplir con la misión que le fue encomendada y una parte de esa misión es ir a

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“despertar” a Lázaro (v. 11).


Los discípulos entendieron que no había razón para ir. Si Lázaro estaba durmiendo,
estaba recuperándose (verso 12). Por eso Jesús aclara en el verso 14 que Lázaro
había muerto.
El verso 15 añade una nueva afirmación sorprendente. Jesús dijo que se alegraba de
no haber estado allí. ¡No hay que entender estas palabras como alegría por la muerte
de Lázaro! La razón de la alegría del Señor son los discípulos. Por medio de la tragedia
ellos serán testigos de Su gloria, testigos de algo que fortalecerá su fe.
Sin embargo, parece que sus palabras no cambiaron el estado de ánimo de los
discípulos. En el verso 16 leemos que Tomás “apodado el gemelo”1 exclamó
“…Vayamos también nosotros para morir con él.” (Nueva Versión Internacional).
¿Se trató de un reproche?, ¿Una acusación?, ¿O era una afirmación valeriana y de
ánimo al martirio? No hay forma de saberlo con exactitud porque el mismo texto no lo
explica.
Lo que sí sabemos por el mismo evangelio, es que Tomás fue un hombre que batalló
con la duda y la incredulidad (ver Juan 20:24-29), entonces existe una gran posibilidad
que su comentario se originó de la falta de fe y la inseguridad.
Pero no todo es malo. Tomás vio el riesgo de la muerte, vio la amenaza real de viajar
cerca del lugar donde estaban los enemigos de su maestro, y acompañó a Jesús en
ese viaje. Quizá no se sentía muy feliz, quizá la decisión de Jesús originó miedo y duda
en él, pero al final, escogió una posible muerte en lugar de vivir sin Jesús.
En el verso 17 Juan informa que Lázaro ya llevaba muerto 4 días cuando el Señor llegó
a Betania. Este dato es muy importante para comprender este pasaje. En la época de
Jesús había una creencia entre los judíos de que el alma de los fallecidos permanecía
cerca del cuerpo “con la esperanza de entrar de nuevo en él” por el espacio de tres
días2. Después del tercer día, el cuerpo comenzaba a descomponerse y el alma partía
definitivamente.
Por supuesto, esta enseñanza no tiene sustento en el Antiguo Testamento, pero Juan
aporta ese dato, porque quiere que sus lectores sepan, sin lugar a duda, que Lázaro
estaba verdaderamente muerto. Juan quiere que sepamos que el milagro de Jesús no
es una reanimación, sino una verdadera resurrección.
Cuando Marta oyó que Jesús estaba cerca, salió a su encuentro. Sus palabras
expresan su dolor y también su confianza en Jesús.
Algunos leen las palabras de Marta en el verso 16 como si fueran en tono de reproche:
“si tú hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto… llegas tarde”.
Pero es mejor leer estas palabras como una sensible afirmación: “yo sé que si tu
hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Esta oración afirma
implícitamente que Jesús tiene el poder para sanar y el amor para librar a Lázaro de la
enfermedad. Pero también conlleva el sincero lamento que ha perdido a su hermano y
toda esperanza de sanidad.

1
Algunas versiones ponen “Tomás, a quien llamaban Dídimo”. Esto porque la palabra griega
para “gemelo” es “dídimo”.
2
Burge, Gary. “Comentario Bíblico de Juan”, Vida 2011, p. 323

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Quizás Marta sea más conocida por ser la hermana a quien Jesús le dijo: “Marta, Marta,
estás preocupada y aturdida...” en el evangelio de Lucas (Lucas 10:41). Pero en este
episodio ella expresa maravillosas y profundas afirmaciones de fe. Inmediatamente
después de lamentar que el Señor no estuvo ahí, declara su confianza en Él diciendo:
“yo sé que Dios te dará todo lo que le pidas” (v. 22). ¿Quiere decir esto que Marta sabía
que Jesús iba a resucitar a su hermano? No, los siguientes versos demuestran que ella
no estaba pensando en una resurrección ese mismo día (ver el verso 24 y 39). Es una
declaración de confianza, ella no sabe qué va a hacer el Señor, pero confía en Él porque
sabe que Jesús cuenta con el favor de Dios.
Jesús le dijo: “tu hermano resucitará” (v. 23) y Marta pensó que se refería a la
resurrección futura (v. 24). En ese tiempo la resurrección era un tópico candente entre
los judíos. Los fariseos creían en la resurrección, mientras que los saduceos no.
Obviamente Marta creía lo mismo que los fariseos y es muy probable que muchos de
los allí presentes le decían palabras de consuelo sobre la resurrección futura. Pero
Jesús no estaba hablando de esa resurrección. No se trataba de un consuelo futuro,
sino de una promesa para el presente.
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Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida…” . Él no dijo: “yo tengo las llaves para la
vida y la muerte”, ni tampoco : “yo doy vida”, ni siquiera: “yo tengo poder para resucitar
a los muertos”. Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida”, en otras palabras: “yo no sólo
enseño la resurrección, yo soy el mismísimo poder de Dios que resucita a los muertos,
que da vida”, “yo no sólo vengo a dar vida ¡Yo soy la vida!”.
Luego añadió: “…el que cree en mí vivirá, aunque muera”.
La Biblia enseña que la consecuencia, el pago merecido y justo por el pecado es la
muerte, y la muerte es inevitable. Jesús le dijo a Marta en el verso 26, que una vez que
una persona cree en Él, entonces la vida misma de Jesús es derramada sobre el alma
de esa persona y es llenada con la vida de Cristo ¡Y esa vida es eterna! Aunque muera,
la muerte no le destruirá.
Todo aquel que está en Cristo, todo aquel que ha confiado y confía en Él tiene esa vida.
Todos vamos a morir la muerte terrenal, pero si estamos en Cristo ya tenemos
verdadera vida eterna ¡Nunca vamos a morir de verdad! La muerte no puede destruir la
vida que Jesús da.
La pregunta decisiva para Marta fue: “¿Crees esto?”. Y aunque ella no tenía idea de lo
que Jesús iba a hacer respecto a su hermano y a su dolor respondió:
“—Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo , el Hijo de Dios, el que había de venir
al mundo.” (v. 27, Nueva Versión Internacional).
¡Qué notable respuesta!
Primero: Ella afirma su fe, ella cree, ella está de acuerdo con lo que Jesús ha dicho.
Segundo: Marta afirma que cree que Jesús es el Hijo de Dios. ¡Esta es la afirmación
más alta respecto a Jesús en el evangelio de Juan! Juan escribió para que creamos
que Jesús es el Hijo de Dios (20:31) y Marta cree esto.
Tercero: Ella habla de Jesús como “el que había de venir al mundo”, en otras palabras:
“el enviado de Dios para realizar su perfecta voluntad, el cumplimiento de las

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Este es el quinto de los siete “yo soy” de Jesús en el evangelio de Juan.

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promesas”.
En estas tres afirmaciones encontramos una correcta y verdadera visión de quién es
Jesús, una sólida declaración de fe ¡Recordemos a Marta por estas palabras y por su
fe!

4. Aplicando.
Pensemos en Tomás y Marta en este pasaje. Ambos nos enseñan lo que significa
creer en Jesús. Tomás tuvo dudas y miedo. Pero a pesar de eso siguió a Jesús, siguió
a Jesús. Marta confió en Jesús a pesar de su dolor, a pesar de la gran pérdida que
acababa de sufrir.
Hoy también el miedo, el temor y el dolor, el sufrimiento, amenazan nuestra fe.
Enfrentamos situaciones que nos pueden llenar de miedo (miedo al fracaso, a la crítica,
miedo a la gente, miedo al dolor… etc.). De igual manera, vivimos situaciones de
pérdida, de llanto, de dolor. Debemos experimentar de cerca la enfermedad, la
debilidad y la muerte.
En esos momentos recuerda a Tomás, recuerda a Marta. Sigue a Jesús, confía en
Jesús. Aunque no lo entiendas del todo, aunque aún estés temblando de miedo
¡Síguele! ¡Confía en Él!
Pero sobre todo, este pasaje quiere que aprendamos quién es Jesús y que creamos en
Él.
Este pasaje trata de Jesús, la resurrección y la vida. Los que creen y confían en Él
tienen esta vida. La nueva vida, la verdadera vida que viene al creer en Cristo ¡Es una
realidad presente! Si tu crees en Jesús con todo tu corazón, como Marta, tienes la
verdadera vida, la vida eterna ¡Nada podrá destruirte por completo! Ni siquiera la
muerte del cuerpo.
“… Jesús dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera;
y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?”.