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Puente colgante

Un puente colgante es un puente cuyo tablero, en vez de estar apoyado sobre pilas o arcos, se sujeta mediante
cables o piezas atirantadas desde una estructura a la que van sujetas. Una de sus variantes más conocidas es el
que tiene una catenaria formada por numerosos cables de acero, de la que se suspende el tablero del puente
mediante tirantes verticales. La catenaria cuelga de dos torres de suficiente altura, encargadas de llevar las cargas
al suelo.
Desde la antigüedad este tipo de puentes han sido utilizados por la humanidad para salvar obstáculos. Con el paso
de los siglos y la introducción y mejora de distintos materiales de construcción, este tipo de puentes son capaces en
la actualidad de soportar el tráfico rodado o líneas de ferrocarril.

Historia del puente colgante[editar]

1952, puente colgante sobre el río Cuanana, municipio de Yosondúa, Oaxaca, México.

Los primeros puentes colgantes fueron puentes de cuerdas colgadas a través de un abismo, con un tablero
posiblemente en el mismo nivel o colgado por debajo de las cuerdas, de modo que la cuerda adoptaba la forma
catenaria.

Precursores[editar]

Dibujo del puente Chaksam construido en el Tíbet, al sur de Lhasa, construido en 1430, con largas cadenas suspendidas entre
torres, y cuerdas verticales que soportaban el peso de una acera entablonada debajo.

Primer dibujo de un puente colgante, de Fausto Veranzio, ca. 1595/1616

El santo tibetano y constructor de puentes Thangtong Gyalpo originó el uso de cadenas de hierro en su versión de
puentes colgantes simples. En 1433, Gyalpo construyó ocho puentes en el este de Bután. El último puente
superviviente de cadenas de Gyalpo fue el puente Thangtong Gyalpo en Duksum, en ruta hacia Trashi Yangtse, que
finalmente fue arrasado en 2004.1 Los puentes de cadena de hierro de Gyalpo no incluían un puente de suspendido
con tablero que es el estándar en todos los puentes colgantes modernos de la actualidad. En cambio, tanto la
barandilla como la plataforma para caminar de los puentes de Gyalpo usaban cables. Los puntos de tensión que
llevaba la guías estaban reforzados por las cadenas de hierro. Antes del uso de las cadenas de hierro, se cree que
Gyalpo habría usado cuerdas de sauces retorcidas o de pieles de yak. 2 Es posible que también haya usado paños
apretados.
En las civilizaciones asiáticas, amerindias o africanas, el puente colgante fue un temprano medio tradicional de
franqueamiento de obstáculos, principalmente en las regiones montañosas donde se presentaba la dificultad de
atravesar profundas gargantas. Así, se estima que en el siglo XVI, a la llegada de los españoles, había más de 200
puentes colgantes incas, piezas angulares de la vasta red de caminos del imperio amerindio. 3 Alcanzaban
habitualmente los 50 metros de longitud, probablemente más, bastante más que el arco de fábrica europeo de la
época. Solo la aparición de la estructura metálica permitirá superar esa distancia sin pilares intermedios. Si los incas
fueron la única civilización amerindia que desarrolló este tipo de puentes colgantes, ya existían en otras culturas de
las regiones montañosas del mundo, en el Himalaya y en la antigua China. En China se construían puentes colgantes
con cadenas de acero en el siglo III a. C.. Pero lo habitual es que esos antiguos puentes estuvieran compuestos en
su mayoría de lianas y con un tablero de madera, lo que permitía el paso de cargas modestas con una estructura de
puente ligero.
Desde 1595, hay una representación de un puente colgante sobre cadenas que aparece en la obra de Fausto
Verancio Machinae Novae (Venecia, 1595).4