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ECOALDEAS

TEJIENDO TRANSICIONES HACIA EL BUEN VIVIR

Un estudio de casos en las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz en Colombia

Autora

Erika Milena Muñoz-Villarreal

Directora

PhD. Martha Cecilia Chaves

Universidad de Caldas Manizales, Caldas, Colombia Diciembre de 2017

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ECOALDEAS

TEJIENDO TRANSICIONES HACIA EL BUEN VIVIR

Un estudio de casos en las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz en Colombia

Autora

Erika Milena Muñoz-Villarreal Trabajadora Social Ecoactivista Territorio Kumanday Investigadora del Grupo de Investigación MINGAS en Transición Investigadora del Grupo en Estudios Jurídicos y Sociojurídicos, Universidad de Caldas

Directora

PhD. Martha Cecilia Chaves Doctora en Sociología del Desarrollo y el Cambio & Educación para la Sustentabilidad

MSc Conservación de Bosques y Áreas Naturales Universidad de Wageningen, Países Bajos Bióloga, Universidad del Valle, Colombia Investigadora del Grupo de Investigación MINGAS en Transición Integrante del Consejo de Asentamientos Sustentables de América Latina - C.A.S.A

Arte de la portada

Oscar Felipe Zuluaga Montes

Artista e ilustrador

Tesis para optar al título de Magister en Ecología Humana y Saberes Ambientales de la Universidad de Caldas.

Universidad de Caldas Facultad de Ciencias para la Salud Departamento de Salud Pública Manizales, Caldas, Colombia Diciembre de 2017

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CONTENIDO

Permiso y gratitud

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Apertura

7

Enlazada 1. Introducción al tejido de investigación

9

  • 1.1. Contexto-problema de investigación: la dualidad humanidad-naturaleza

9

  • 1.2. Estado del arte sobre ecoaldeas en Colombia

13

  • 1.3. Objetivos y preguntas de investigación

18

Enlazada 2. Comprensiones teórico-conceptuales acerca de la relación humanidad-naturaleza

19

  • 2.1. Comprensiones diversas en torno a la Naturaleza

19

  • 2.2. Enfoques que repiensan la conexión entre humanidad-naturaleza

23

  • 2.3. Las Ecoaldeas como una alternativa de reconexión con la naturaleza

27

Enlazada 3. Metodología y métodos entretejidos en la investigación

31

  • 3.1. Metodología cualitativa y estudio de casos

31

  • 3.2. Métodos: documental y etnográficos

32

  • 3.3. Ciclo de análisis e interpretación

34

Enlazada 4. El movimiento de ecoaldeas en el mundo y en Colombia

37

  • 4.1. El movimiento ecoaldeano en el mundo

37

4.1.1.

El mándala de la sustentabilidad como una expresión de reconexión con la naturaleza

46

  • 4.2. Ecoaldeas en Colombia: emergencia de comunidades mestizas-ecológicas

50

 
  • 4.3. Conclusión

58

Enlazada 5. El disueño de dos ecoaldeas en Colombia: Aldeafeliz y Anthakarana

60

  • 5.1. El grupo semilla de Aldeafeliz

60

  • 5.1.1. El territorio de Aldeafeliz.

67

  • 5.1.2. Narraciones de quienes se unieron en el disueño de Aldeafeliz.

70

5.2.

Disoñando la familia Anthakarana

74

5.2.1.

El territorio de Anthakarana.

78

  • 5.3. Conclusión

80

Enlazada 6. Ecología de saberes en el mándala de la sustentabilidad

81

  • 6.1. Pilar social: el sistema de la vida como inspiración para ordenar las relaciones sociales

82

  • 6.2. Pilar cultural: recordar para renovar las ceremonias de conexión natural

89

5

  • 6.4. Pilar económico: de la EcoNoMía a la EcoSíNuestra

115

  • 6.5. Diseño del sistema completo: el tejido de las alianzas

116

  • 6.6. Conclusión

117

Enlazada 7. Transiciones en las ecoaldeas

119

  • 7.1. Primera transición: de urbanos a agromelos

119

  • 7.2. Segunda transición: de agromelos a ecoaldeanos

122

  • 7.3. Tercera transición: de ecoaldeanos a nativo-mestizo-conscientes

122

Enlazada 8. Reconexión con la madre tierra-tejido de vida en espiral

126

  • 8.1. Las ecoaldeas: organismos vivos tejidos en la Madre Tierra

126

  • 8.2. Comprensión de la naturaleza como Madre tierra-tejido de vida en espiral

127

  • 8.3. Co-creando una ética simbiótica hacia el Buen Vivir

132

Enlazada 9. Discusión. El desafío de tejer una ontología relacional para transitar hacia el Buen Vivir

135

Conclusiones del tejido investigativo

141

Recomendaciones para seguir tejiendo

144

Referencias bibliográficas

146

Listado de figuras

152

Listado de tablas

153

Listado de mapas

153

Como citar esta tesis Muñoz-Villarreal, E. (2017). Ecoaldeas: Tejiendo transiciones hacia el Buen Vivir. Un estudio de casos en las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz en Colombia (Tesis de maestría). Universidad de Caldas, Manizales, Colombia.

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Permiso y gratitud

Ante todo, solicito permiso al tejido de la vida para presentar esta investigación propia y colectiva a su vez, devenida en sentipensar académico, ecológico y disoñador. Solicito permiso a los seres de Aldeafeliz y Anthakarana para compartir parte de su vida, su territorio, sus narraciones, sus co-creaciones y sus desafíos. Debo gratitud a múltiples seres y acontecimientos de la vida desde el momento mismo en que disoñé esta investigación en 2014. Por lo pronto, aquí y ahora, agradezco al Cosmos y al territorio Kumanday. A mi red familiar: mi madre Lina María, mi padre Freddy Muñoz (codeudor de mis estudios), mi amado y cómplice incansable Felipe, mi semilla Alef, a mi suegro Absalon y su esposa Olguita, mi Suegra Marta y su esposo Ernesto, y a mi cuñada Diana. Gratitud a la hermandad que me inspira: Tatiana, Daniel, Andrés, Lorena, Diana, Carlos, Leidy, Nando, Ricardo, Ana María, Valentina, Johan, Jazmín. Amistades que me aportan con su sabiduría académica: Natalia (palabra de los pueblos originarios), Juliana (espirales primordiales), Alejandra (ecología política) y Patricia (resistencias decoloniales). A mi grupo del Centro de Investigaciones Sociojurídicas-CIS: Javier (mi mejor ‘jefe’), Alejandro, Carolina y Diana. Al proyecto Tierra Espiral, al Movimiento de ambientalistas del Kumanday y a la palabra del pueblo Nasa que siempre llevo en mi co-razón. A Martha Chaves, mi asesora y experta del mundo ecoaldeano. Gratitud a la Maestría en Ecología Humana y Saberes Ambientales por su apertura y apoyo. Cada uno y cada una son inspiración para cocrear pluriversos éticos en cuidado de la vida.

Gracias, gracias, gracias

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Apertura

Esta investigación buscó comprender cómo se expresa la relación humanidad-naturaleza en el movimiento ecoaldeano, teniendo como eje de estudio los saberes y las prácticas de las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz en Colombia. Se realizó una indagación documental para abordar la relación humanidad-naturaleza en el movimiento de ecoaldeas en el mundo y en Colombia. Seguidamente se realizó un acercamiento empírico en el cual se emplearon métodos etnográficos que permitieron conocer la vida cotidiana, los saberes y las prácticas de las ecoaldeas escogidas. Este texto se encuentra ordenado de acuerdo a la metáfora del tejido, del latín textus(RAE; 2017); de modo que, cada apartado de la investigación se presenta como una enlazada que teje el devenir de la tesis. El término tejido se encuentra muy presente en los discursos de las ecoaldeas y, de tal manera, logra establecer una conexión entre sus formas discursivas junto la forma como se narran los hallazgos. En la Enlazada 1 se da cuenta del problema de investigación y el contexto en el cual se sitúa el estudio, destacando específicamente la dualidad humanidad-naturaleza devenida, en la época actual, en una crisis civilizatoria. Seguidamente, se expone un estado del arte de las investigaciones realizadas en Colombia sobre las ecoaldeas, identificando sus tipos de abordaje y los hallazgos encontrados en estas comunidades. Luego, se plantean los objetivos y las preguntas que orientaron la investigación. En la Enlazada 2 se presentan las diversas comprensiones teórico-conceptuales acerca de la categoría de naturaleza, se exponen las definiciones construidas sobre la categoría ecoaldea y, de igual manera, se describen algunos enfoques que repiensan la relación Humanidad-Naturaleza. En la Enlazada 3 se describe la metodología cualitativa, los métodos etnográficos empleados en la investigación. A partir de la Enlazada 4 se presentan los resultados de investigación. En esta se describe el origen del movimiento de ecoaldeas en el mundo, su propuesta para abordar la relación con la naturaleza mediante los pilares de la sustentabilidad y cómo este devenir ha influenciado el movimiento ecoaldeano en Colombia. En la Enlazada 5 se reconstruye el proceso de creación de Anthakarana (Quindío) y Aldeafeliz (Cundinamarca), las motivaciones que orientaron a sus integrantes a vivir en una comunidad en área rural, se presenta su ubicación geográfica y la forma cómo han disoñado físicamente cada lugar. En la Enlazada 6 se describen los distintos saberes y las distintas prácticas que dinamizan la vida cotidiana de las ecoaldeas estudiadas, que para esta comprensión han sido definidas bajo la categoría ecología de saberes, relacionándolas, a su vez, con los pilares de la sustentabilidad planteados por el movimiento global de ecoaldeas. En la Enlazada 7 se da cuenta de tres transiciones por las que han pasado las ecoaldeas, desde el momento mismo de migrar de la ciudad hacia al campo, construir una ecoaldea, pasar de ser urbanos a agromelos, luego configurarse como ecoaldeanos y actualmente autoidentificarse como nativo-mestizo-conscientes. En la Enlazada 8 se comprende que, la relación de las ecoaldeas con la naturaleza entreteje las transiciones expuestas en la Enlazada 7 junto con las reconfiguraciones

8

conceptuales de las categorías de ecoaldea, naturaleza y la constitución de nuevos valores éticos. En la Enlazada 9, se realiza la discusión general de la investigación en la cual se logra comprender que, las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz vienen tejiendo una ontología relacional que transita de manera espiral desde el sí mismo expandido (tránsito individual), para ampliarse hacia las relaciones interpersonales (tránsito comunitario) y luego transitar hacia las relaciones con el tejido de la vida (tránsito con el todo), luego este camino permite transitar hacia otra espiral que se contrae desde las relaciones con el tejido de la vida hasta volver al sí mismo expandido. Finalmente, se presentan las conclusiones y las recomendaciones de la investigación en clave académica y en clave empírica.

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Enlazada 1. Introducción al tejido de investigación

1.1. Contexto-problema de investigación: la dualidad humanidad-naturaleza

Nuestra época anuncia una permanente y profunda crisis ecológica. Una crisis que puede ser comprendida desde diversas miradas epistémicas y políticas que convergen en un acuerdo científico y social: acudimos a una crisis civilizatoria de carácter planetario y ecológico (Amin et al, 2005; Katz, 2010; Ivanova, 2011). De la resolución o no de esta crisis depende la pervivencia de la especie humana así como de otras manifestaciones de la vida que habitan el Planeta (Lander, 2004; Prada, 2011). Ahora si bien, la hipótesis Gaia plantea que la vida en el Planeta puede continuar transformándose y expandiéndose en lapsos de miles de años sin la presencia de influyentes tipos de vida como los seres humanos (Lovelock, 1979; Margulis, 2002), la afectación a los sistemas ecológicos y ciclos bio-geo-químicos a una escala global es claramente evidente, lo que algunos para algunos autores representa las consecuencias de la época del Antropoceno (Steffen et al., 2011). Los efectos de esta crisis ecológica global son la inminente escasez de fuentes hídricas aptas para el consumo humano y el aumento progresivo del calentamiento del sistema climático global que podría superar los 2ºC (IPCC, 2013). El agua disponible para consumo humano se encuentra amenazada por acciones antrópicas como la contaminación, el aumento de grandes represas, la explotación minera de metales y demás procesos productivos e industriales (PNUD, 2006). En el cálculo de la Huella Ecológica realizado por la organización Global Footprint Network (2016), donde se mide la demanda del consumo humano en relación al uso de los bienes naturales como: suelos, aguas, reservas naturales, minerales, entre otros, donde se observa que la biocapacidad planetaria de 1,7 hectáreas globales per capita se ha excedió entre los años 1961 a 2012 hasta por 6,2 hectáreas per capita (ver figura 1). Este cálculo demuestra que la humanidad necesite actualmente la capacidad regenerativa de 1.6 Planetas para proporcionar los bienes y servicios que usamos cada año. Además, la Huella Ecológica per capita de las naciones con altos ingresos económicos se contrapone a la disminución de la biocapacidad de los países con ingresos medianos o bajos. De acuerdo al mapa de Huella Ecológica Global se puede advertir que, los países que ejercen mayor presión sobre los bienes del planeta son países con economías pujantes o crecientes, los cuales centran sus economías en el crecimiento exponencial y en altos niveles de consumo (países con color terracota intenso). Según Ángel-Maya (1996), Latour (2005) y Noguera (2004), la crisis civilizatoria y ecológica actual expresa una escisión entre naturaleza y humanidad impuesta por el paradigma de la Modernidad en su sostenimiento de concebir la naturaleza como recurso (Noguera & Pineda, 2009; Gudynas, 2004), naturaleza productiva (Santos, 2010), naturaleza desechable (Riechmann, 2004) y naturaleza máquina (Capra, 1996). Concepciones que reflejan una postura antropocéntrica de carácter utilitarista e instrumental frente a la relación con el sistema de la vida (Prada, 2011; Noguera, 2004; Fernández, 2010), lo que ha derivado en los daños ecológicos globales ocasionados por las acciones humanas desde la Revolución Industrial (Crutzen 2002).

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10 Mapa 1. Mapa de huella ecológica global. Fuente <a href=: Global Footprint Network , 2018. " id="pdf-obj-9-5" src="pdf-obj-9-5.jpg">

Mapa 1. Mapa de huella ecológica global. Fuente: Global Footprint Network, 2018.

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La mayor carga de responsabilidad en la promoción y producción del paradigma antropocéntrico, en la generación de prácticas de desconexión y de daños al sistema planetario, recae sobre los grandes complejos industriales, tecnológicos, televisivos, empresariales, financieros y políticos (Capra, 1996; Santos, 2009). En respuesta a este paradigma antropocéntrico, existen comunidades, grupos y apuestas

colectivas que han generado alternativas o se encuentran creando propuestas de cambio profundo en el modelo civilizatorio a partir de la reconexión con la Naturaleza. Estas apuestas alternativas, por así llamarlas, cuestionan precisamente la relación utilitarista e instrumental que se ha instalado en las acciones globales, locales y cotidianas agenciadas por el ser humano, con lo cual promueven transiciones hacia otras formas de relación basadas en una ética ecológica (Escobar, 2003; Leff, 2002; Martín, 1998).

Entre la diversidad de apuestas que recrean o transitan “otros mundos posibles”

(Escobar, 2003), buscando una conexión o reconexión con la naturaleza, se puede

referenciar algunos pueblos originarios (tribales, indígenas o afrodescendientes) que conservan prácticas y conocimientos milenarios de conexión con la naturaleza a pesar de los cambios agenciados por la modernidad; aunque cabe destacar que, se presentan en contradicciones en algunos de estos pueblos que no necesariamente se recogen en los discursos del ‘buen salvaje’ (González, 1987) o en el ‘nativo ecológico’ (Ulloa, 2004), en tanto esta concepción no siempre es real, puesto que en muchos de estos pueblos se expresan nuevas pautas de comportamiento no necesariamente ‘ecológicas’ (Alarcón- Cháires, 2006; Piñacué, 2014). De otro lado, existen procesos mestizos con éticas ecológicas que se expresan mediante propuestas agroecológicas 1 , ecoaldeas 2 , templos vaisnavas 3 y budistas 4 que vienen realizando cambios profundos en sus estilos de vida bajo concepciones biocentristas, que intentan romper con los órdenes hegemónicos de vida capitalista, con todos los desafíos e incongruencias que estos procesos puedan conllevar (Chaves, 2016; Chaves et al. 2015; 2017a; 2017b; Lockyer y Veveto 2013). En el ámbito académico, se pueden enunciar dos escuelas de pensamiento críticas al paradigma de la modernidad que rescatan los saberes, los pensamientos y las prácticas éticas del ser humano frente a la naturaleza, promoviendo una fuerte conexión entre humanidad y naturaleza, como son: el movimiento de Ecología Profunda y el Pensamiento Decolonial Latinoamericano. La Ecología Profunda emerge en las escuelas de Estados Unidos y Europa integrando conocimientos de las Ciencias ‘Naturales’ y ‘Sociales’ producidas en Occidente, así como

saberes ancestrales de Oriente, como el Tao (Capra, 1996; Naess, 1998). Este movimiento plantea una compresión profunda de la vida, entendida como la interconexión de todos los aconteceres biológicos, geológicos, químicos, físicos y culturales posibles en el planeta. Su intención es la transformación del pensamiento antropocéntrico hacia uno biocéntrico, centrado en la comprensión y mantenimiento de la vida en sus diversas y múltiples manifestaciones. El Pensamiento Decolonial Latinoamericano, en su lugar, viene rescatando referentes

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empíricos de colectividades sociales que resignifican la relación Humanidad-Naturaleza (Alimonda, 2011; Escobar, 2000; Santos, 2010). Uno de los objetivos del movimiento decolonial es lograr develar cómo el colonialismo acalla las cosmovisiones y conocimientos de los colectivos sociales, lo que define Boaventura de Souza Santos como epistemicidios (2009, 2010). Uno de los movimientos sociales mayormente respaldados por este enfoque, en los últimos años, ha sido el Buen Vivir “Sumakawsay” o Vivir Bien “Sumaqamaña”. El Buen Vivir, inspirado precisamente en la cosmovisión de los pueblos originarios de América Latina, viene logrando la reconfiguración de concepciones, valoraciones y prácticas frente a las formas de relación de los humanos con la naturaleza (Acosta, 2013; Acosta & Gudynas, 2008; Gudynas, 2011a; Huanacuni, 2012). En el caso Colombiano, existen algunos referentes empíricos que vivencian y/o le apuestan a una reconexión en la naturaleza. Estas experiencias han sido abordadas en investigaciones académicas con un mayor énfasis en los pueblos originarios. Por ejemplo, Astrid Ulloa (2004) reflexiona sobre cómo los indígenas se han construido desde el imaginario del nativo ecológico, y Arturo Escobar (2003) a partir de su interacción con los pueblos afrodescencientes reflexiona sobre la ecología política de la diferencia. Los pueblos originarios, afrodescendientes y campesinos representan la población que más tiende a proteger y establecer unas formas de interacción con su entorno natural debido a su contacto permanente con este (Escobar, 2003; Ulloa, 2004). Sin embargo, no todos estos pueblos mantienen una conexión con la naturaleza dado que la matriz de la modernidad ha logrado impactarlos en sus territorios por diferentes y múltiples razones, con lo cual se han visto obligados a cambiar de hábitos de vida y/o migrar hacia zonas urbanas (Alarcón-Cháires, 2006). Otras experiencias en el proceso de transitar hacia una reconexión en la naturaleza son los movimientos de población mestiza como el Consejo de Asentamientos Sustentables de América Latina-CASA, que acoge diversas iniciativas urbanas y rurales del país en torno a aprendizajes profundos en sustentabilidad y la co-creación de estilos de vida ecológicos basados en el respeto a la Tierra (Chaves 2016, Chaves et al., 2017a, Chaves et al., 2017b). En el caso de las vivencias “mestizas”, se han adelantado estudios sobre ecoaldeas articuladas a C.A.S.A. desde los enfoques de desarrollo a escala humana (Amaya, 2014), la economía (Marín, 2011), la arquitectura (Ardilla, 2013), la etnobiología (Rojas, 2013) y el aprendizaje social (Chaves et al. 2015). Este tipo de movimientos han sido catalogados como esotéricos y elitistas, que optan por establecer modelos de vida aislados de la sociedad (Ray & Anderson 2000), sin embargo Dawson (2013) argumenta que las ecoaldeas se han convertido en nodos de alianzas formales e informales con los elementos más progresivos de la sociedad actual para convertirse en centros de investigación y demostración para transicionar hacia sociedades de bajo consumo energético. En Colombia, Chaves (2016) ha demostrado que estos movimientos “mestizos” están impulsados generalmente por personas de origen urbano que intentan escapar de la lógica del desarrollo convencional y volver a territorializarse, es decir tomar de nuevo control de sus relaciones con la naturaleza, los territorios, la economía, el tiempo, su cuerpo y los demás seres, proponiendo diferentes relaciones a las dictadas por la sociedad convencional donde crecieron. Sin embargo, en estos estudios falta profundizar cómo estas experiencias mestizas generan nuevas conexiones Humanidad-Naturaleza, o no, y cuál es su impacto. Además, se hace necesario investigar en detalle cuáles son las mayores dificultades, y las prácticas más exitosas que pueden ser replicables en otros ámbitos.

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A partir de este contexto, el presente estudio pretende dar respuesta a este vacío investigativo tomando como unidad de análisis dos ecoaldeas del país que son miembros del Consejo de Asentamientos Sustentables de América Latina, C.A.S.A Colombia:

Anthakarana ubicada en Salento, Quindío, y Aldeafeliz ubicada en San Francisco, Cundinamarca. De esta manera, se espera brindar una comprensión académica sobre el fenómeno de las ecoaldeas en Colombia, que aún continua siendo una categoría conceptual y una experiencia poco explorada, y de igual forma, brinde reflexiones empíricas para la Red de C.A.S.A. y otras organizaciones que deseen multiplicar las prácticas exitosas y los desafíos hallados en las ecoaldeas en el camino de promover un bienestar socio-ambiental en el país.

1.2. Estado del arte sobre ecoaldeas en Colombia

Las Ecoaldeas son un campo de estudio emergente en las investigaciones científicas de Colombia. Los estudios referenciados en el presente estado del arte datan desde el 2011, generalmente producto de tesis de pregrado y de posgrado, de modo que, la mayoría corresponden a intereses personales de los investigadores y en pocas ocasiones son producto de grupos de investigación. Lo cual puede sugerir que, las ecoaldeas como campo de estudio, de comprensión y de construcción de conocimiento se encuentran casi ausentes de la investigación científica en el país.

Tabla 1

Investigaciones sobre ecoaldeas en Colombia

Hallazgos investigativos

Autores

La nueva ruralidad: transformar hábitos de vida y

Guevara,

2014;

Salamanca

y

Silva,

posibilitar un cambio espiritual

2015;

Ardila,

2013;

Correa,

2013;

Møller, 2013.

 

Las ecoaldeas como una experiencia de Desarrollo a

Amaya,

2014;

Cortés,

Machetá

y

Escala Humana

Moreno, 2012

 

Desarrollo comunitario, organización comunitaria y dinámica cultural

Rodríguez y Fonseca, 2015; Cajiao y Gómez, 2011

El papel del aprendizaje social en la transformación individual y colectiva de las ecoaldeas

Chaves, Macintyre, Riano, Calero y Wals, 2015; Chaves, 2016; Chaves,

Macintyre, Verschoor y Wals, 2017.

 

El Buen Vivir como un proceso de articulación de

Chaves, Macintyre, Verschoor y Wals,

2017; Salamanca y Silva, 2015.

 

saberes y de negociación de hábitos de vida Estructura Agroecológica Principal en las ecoaldeas

Pinzón, 2014.

 

Etnosaberes en las ecoaldeas

Rojas-Garzón, 2013.

 

Movimiento transnacional reproducido por sectores de la intelligentsia latinoamericana

Sarrazín, 2015.

 

Fuente: Autora.

Las investigaciones consultadas fueron abordadas desde diferentes disciplinas y profesiones del conocimiento, vinculando a su vez distintos enfoques de análisis y

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abordajes metodológicos. Si bien, se evidencia una diversidad de acercamientos teórico- metodológicos hacia las ecoaldeas en Colombia, existe un propósito científico común orientado en conocer si estas propuestas comunitarias corresponden a un tipo de alternativa de vida.

La nueva ruralidad: transformar hábitos de vida y posibilitar un cambio espiritual.

En cuanto a las razones motivacionales para vivir en el campo y en comunidad, Guevara

(2014) identifica “la necesidad de experimentar nuevos modelos de asociación que integren

todos los aspectos de la vida en un ambiente armónico y responsable con el medio

ambiente” (p.48). Otras motivaciones para migrar de la ciudad al campo consisten en

promover un cuidado en el espacio habitado, garantizar a los hijos un ambiente sano y la

posibilidad de vivir con ellos en el proceso de su crecimiento, sentirse parte de la naturaleza y establecer vínculos sinceros con quienes se convive. Por lo general, quienes deciden fundar este tipo de comunidades son personas jóvenes, solteras, parejas jóvenes o con hijos infantes. Algunas de estas personas no contaban con una motivación o conocimiento espiritual profundo antes de la creación de la ecoaldea, pero en la experiencia rural adquirieron una comprensión distinta por la vida, la naturaleza y el ser humano, procedente, generalmente, de conocimientos ancestrales. Salamanca y Silva (2015) caracterizan las ecoaldeas como un fenómeno de recampesinización cuyos objetivos fundamentales son i) reducir, reciclar, reutilizar y rearborizar, 2) volver a la tierra de manera material y espiritual, 3) abrazar la tierra para proponer otros modelos de desarrollo. Ardila (2013) y Correa (2013), de otro lado, identifican una nueva ruralidad en las ecoaldeas, así como el cuestionamiento de estas frente a la insostenibilidad del sistema de consumo actual. En este sentido, las ecoaldeas se constituyen en escenarios experimentales de referencia para quienes pretenden planificar y ordenar sus territorios bajo un enfoque de sustentabilidad. Los estilos de vida eco-comunitarios rurales se inscriben en: el uso de tecnologías de comunicación, el ocio, la producción agraria con propósito de autoconsumo, los mercados locales, el ecoturismo, las actividades espirituales, la reapropiación de elementos simbólicos de culturas tradicionales, la propiedad colectiva del suelo, la organización holística de las funciones de cada persona, el establecimiento de redes locales y globales, las prácticas y significados orientados bajos preceptos de cuidado o mínimo impacto sobre la naturaleza, la educación sin escuela y la reutilización de residuos. Todas estas prácticas y discursos son reapropiados y reinterpretados de acuerdo a las necesidades sentidas en cada ecoaldea.

Møller (2013), reconoce entre las ecoaldeas y la naturaleza una ‘combinación holística

simbiótica’ producida en la relación y reconocimiento del entorno mediante prácticas cotidianas y permanentes de contacto con la naturaleza y de rituales espirituales que tienen por objetivo la búsqueda de una conexión natural. De ese modo, la conexión permite un entendimiento de la fragilidad de la naturaleza frente a los impactos negativos ocasionados por los seres humanos, fomentando a su vez un comportamiento no-destructivo y prácticas de protección y restablecimiento de la naturaleza, lo que le brinda a las ecoaldeas un alto grado de sostenibilidad ecológica.

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Las ecoaldeas como una experiencia de Desarrollo a Escala Humana.

Cortés, Machetá y Moreno (2012) y Amaya (2014) identifican en la ecoaldea Aldeafeliz una propuesta alternativa al desarrollo capitalista. Consideran que las prácticas de esta ecoaldea configuran un asentamiento a Escala Humana como alternativa al modelo económico tradicional urbano, sustentado básicamente en un fenómeno capitalista de exclusión social y competencia. Denominan estas prácticas como de resistencia rural, en tanto reconfiguran nuevos esquemas de producción rural, nuevas prácticas solidarias y de autoconsumo, así como la apropiación misma del territorio. Identifican, además, el trabajo y la participación colaborativa, los rituales de integración, el respeto a la diferencia y la generación de un impacto socioambiental que posibilita condiciones de vida adecuadas para la comunidad por medio de los cuales existe una búsqueda de integración colectiva así como de un estilo de vida alternativo.

Desarrollo comunitario, organización comunitaria y dinámica cultural.

Desde la perspectiva comunitaria, Rodríguez y Fonseca (2015) realizan un análisis comparativo en Varsana Yoga Monasterio y Aldeafeliz, ambas ubicadas en la región de Cundinamarca, a partir del cual determinan diferencias y similitudes en su desarrollo comunitario, organización comunitaria y dinámica cultural. En Varsana Yoga Monasterio, el desarrollo y la organización comunitarios son consecuentes a su identidad cultural y espiritual asociada a la filosofía Vaisnava, de modo que sus acciones son de servicio a la comunidad, a las divinidades y a la naturaleza. En ese sentido, el trabajo y la organización se contienen en una estructura jerárquica en donde el líder espiritual o el encargado definen las actividades, roles y funciones que se deben realizar para sostener la comunidad. Es así como las acciones son fijas y específicas y se concretan desde lo individual a lo colectivo. En su lugar, Aldeafeliz recobra conocimientos de pueblos indígenas de modo que les permite realizar acciones de cuidado y protección del territorio. De igual manera, el trabajo comunitario se determina a partir de la toma de decisiones colectivas. Su organización es mediante células o equipos de trabajo temáticos y es allí donde se decide colectivamente o en ocasiones se desarrollan encuentros de todo los integrantes y las tareas permiten el cambio de roles y funciones de manera periódica. Las autoras destacan como similitudes en estas dos ecoaldeas la cohesión social, el ejercicio de actividades diarias que propenden por el sostenimiento de la comunidad y de la naturaleza, la dedicación de tiempo libre al ocio, descanso o actividades de cualificación personal o colectiva. También resaltan el valor significativo de la comunicación, la cooperación, la convivencia y la equidad. Por su parte, Cajiao y Gómez (2011) realizan un acercamiento desde la Investigación- acción-participativa en la Ecoaldea Nashira (Palmira, Valle del Cauca) en donde describen, mediante una matriz comprensiva, cada uno de los componentes de la vida comunitaria que dinamizan las mujeres y las familias del lugar. En dicha descripción concluyen que, Nashira representa un modelo de micropoder local alterno a los poderes hegemónicos de producción y consumo propios del sistema capitalista. El proceso organizativo, formativo, de convivencia, de subsistencia, de género, laboral y de vivienda son componentes apalancados y promovidos generalmente por las mujeres, guiados por una misión y una

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visión de ejercicio de prácticas productivas sustentables y respetuosas del ambiente habitado.

El papel del aprendizaje social en la transformación individual y colectiva de las ecoaldeas.

Desde una mirada de exploración en el proceso de aprendizaje social, Chaves, Macintyre, Riano, Calero y Wals (2015), se acercaron y compartieron con algunos integrantes de la ecoaldea Atlántida (Cauca), identificando que en 12 años de fundación de la comunidad (2003-2015) han surgido tres momentos significativos asociados al ciclo de la naturaleza.

‘La vida’ como un primer momento en donde 15 personas fundaron la comunidad. La

‘muerte’, momento de desintegración de la comunidad a razón de las diferencias de

visiones de mundo, ética y liderazgo entre sus miembros. Y un tercer momento de ‘renacimiento’, entendido como un proceso de reflexión profunda ocurrida en cada uno de los individuos y en la misma comunidad, implicando el reconocimiento y la aceptación de

dichas diferencias, pensado como ‘heterogeneidad ontológica’ y una transformación hacia

una nueva existencia. Se concluye junto con los mismos habitantes de la comunidad que su proceso ha dinamizado en un aprendizaje de triple circuito o ‘multibucle’ este tipo de aprendizaje profundo, argumentan varios autores, es necesario para la transformación a una sociedad reflexiva que pueda hacer frente a la incertidumbre y los desafíos complejos de esta era.

El Buen Vivir como un proceso de articulación de saberes y de negociación de hábitos de vida.

En el mismo sentido de exploración de los procesos de aprendizaje social, Chaves (2016) y Chaves, Macintyre, Verschoor y Wals (2017b) identifican al interior del movimiento social de C.A.S.A-Colombia y en el Llamado de la Montaña (encuentro anual que realiza C.A.S.A-Colombia), una posibilidad de integración de diferentes ontologías y formas de aprendizaje transformativo que conducen a la sostenibilidad socio-ecológica, recogidas en el paradigma del Buen Vivir. Sin embargo, este Nuevo Movimiento Social afronta un continuo proceso de negociación y sacrificio, debido a que cada colectivo, comunidad o grupo que integra C.A.S.A debe poner a conversar sus propios pensamientos y hábitos de vida con los otros, que si bien se conducen hacia el mismo propósito de la sostenibilidad socio-ecológica, las prácticas y hábitos de vida de cada integrante son distintos. Para Salamanca y Silva (2015), las ecoaldeas acuden a referentes simbólicos indígenas y a una apuesta alternativa al desarrollo desde: el Buen Vivir, la cosmovisión holística,

comunitaria y cósmica, la defensa de la vida en todas sus pilares, el rescate del sentido

ancestral de la ‘Madre Tierra’, la complementariedad y armonía con la Naturaleza y las

personas entre sí. Se destacan, además, prácticas de origen indígena como las danzas sagradas, los temazcales y la sanación con plantas. Sin embargo, los autores también realizan una reflexión crítica a las formas económicas de sustento de estas comunidades basadas en experiencias ecoturísticas y de crecimiento espiritual con altos costos económicos dirigidos

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a una clase social en especial, lo cual continúa configurándose dentro de la matriz consumista del capitalismo contemporáneo siendo contradictorio con los postulados del Buen Vivir. Aunado a esta crítica, se resalta que la fundación de estos proyectos requiere una inversión de capital base y, por tanto, no representan un modelo alternativo y las prácticas de Buen Vivir siguen siendo restringidas o tímidas.

Estructura Agroecológica Principal en las ecoaldeas.

Con el ánimo de analizar los cambios agro-ecosistémicos suscitados en la migración de personas de la ciudad hacia el campo, Pinzón (2014) analiza la transformación de la Estructura Agroecológica Principal desde el momento de fundación de tres ecoaldeas hasta el año 2013. Las ecoaldeas analizadas fueron Aldeafeliz, El Retoño y Varsana Jardines Ecológicos. En sus hallazgos destaca las diferencias temporales de fundación de cada comunidad, así como las diferencias en el proceso de transformación del territorio, por lo cual identifica que las tres comunidades han logrado mejorar los usos del suelo, las condiciones de conectividad humana y agro-ecosistémica de cada territorio hasta el 2013. La autora concluye que, estas comunidades han configurado una Estructura Agroecológica Principal fuertemente desarrollada, es decir que han fortalecido las relaciones ecológicas y culturales de los territorios.

Etnosaberes en las ecoaldeas.

Rojas-Garzón (2013) indaga en los etnosaberes que emergen en los asentamientos de Pachamama (Quindío), Atlántida (Cauca), Aldeafeliz (Cundinamarca) y Varsana (Cundinamarca) identificando prácticas asociadas a la etnobótanica que facilitan el proceso de sustentabilidad en cada una de estas comunidades. El autor ubica estas prácticas dentro del concepto de etnosaberes, mediante el cual se hace referencia al rescate de saberes de origen indígena que a su vez son articulados con tecnologías y saberes de carácter moderno dando como resultado un diseño permacultural materializado en bio-remediación, bioconstrucción, biodigestores así como algunas prácticas agroforestales.

Movimiento transnacional reproducido por sectores de la intelligentsia latinoamericana.

Contrario a los planteamientos anteriores, Sarrazín (2015) expone el caso de los Jipi- koguis, un grupo de personas que migraron de la ciudad y se asentaron en la Sierra Nevada de Santa Marta constituyendo una comunidad mestiza con una fuerte influencia del sistema cultural del pueblo Kogui. Dice el autor que, la comunidad Jipi-kogui no logró escapar del todo de las prácticas propias del sistema occidental y capitalista, puesto que en su interior se generó una estructura social correspondiente a las dinámicas sociales, políticas y económicas propias del sistema-mundo global. Sarrazín sostiene que, esta comunidad perdió su cohesión social lo cual devino en una desintegración. Hoy día, la comunidad Jipi-Kogui se presenta como un lugar de paso para visitantes y viajeros, muchos de sus fundadores crearon hoteles y negocios para turistas cerca de la Sierra. En resumen, el autor plantea que esta experiencia hace parte de “un movimiento

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transnacional reproducido por sectores de la intelligentsia latinoamericana lejos de articularse a los sectores populares” (p. 172).

1.3. Objetivos y preguntas de investigación

Objetivo general

Comprender cómo se expresa la relación Humanidad-Naturaleza en el movimiento ecoaldeano, mediante un estudio de casos en las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz en Colombia.

Objetivo específicos

Identificar cómo expresa el movimiento internacional ecoaldeano su

relación Humanidad-Naturaleza y cuál es su influencia en el movimiento colombiano. Explorar cuál ha sido el proceso de autoconcepción como ecoaldeas y

ecoaldeanos en Anthakarana y Aldeafeliz. Describir los saberes y las prácticas que influyen la relación humanidad- naturaleza en las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz.

De acuerdo a los anteriores objetivos, la tesis responde las siguientes preguntas de investigación:

  • 1. ¿Cómo expresa el movimiento internacional ecoaldeano su relación Humanidad- Naturaleza y cuál es su influencia en el movimiento colombiano?

    • 1.1. ¿Cuáles son las influencias y los contextos que dan origen a las ecoaldeas en el mundo?

    • 1.2. ¿Cómo aborda el movimiento ecoaldeano su discurso sobre la relación humanidad-naturaleza?

      • 1.3 ¿Cuáles son las influencias y los contextos que dan origen a las ecoaldeas en Colombia, y cómo se relacionan con el movimiento internacional?

  • 2. ¿Cómo se expresa la relación Humanidad-Naturaleza en las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz en Colombia?

    • 2.1. ¿Cómo se crearon las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz en Colombia?

    • 2.2. ¿Cuáles son los saberes y las prácticas que influyen la relación humanidad- naturaleza en estas ecoaldeas?

    • 2.3. ¿Cuál ha sido su proceso de autoconcepción como ecoaldeas y ecoaldeanos?

    • 2.4. ¿Existe un proceso de re-conexión con la naturaleza en los integrantes de las ecoaldeas estudiadas? Y si es así, ¿cómo se expresa?

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Enlazada 2. Comprensiones teórico-conceptuales acerca de la relación humanidad-naturaleza

2.1. Comprensiones diversas en torno a la Naturaleza

La categoría de Naturaleza suele definirse por lo general como paisaje dotado de plantas, agua, animales, valles, montañas, cielo, tierra, entre otros seres y zonas de vida que desde la racionalidad moderna eurocéntrica se perciben ajenas a la humanidad. Tal comprensión surge de la separación entre principios ecológicos y sistema cultural, como lo expresaba el maestro Augusto Ángel Maya (1996). Es así como, la naturaleza se ha asociado a términos como recurso, salvaje y sistema. Sin embargo y a pesar de la colonización de saberes sobre la naturaleza, existen enfoques de conservación, de ética ecológica y de ecología política, por nombrar algunos, que sitúan al ser humano como una hebra más del tejido de la vida. A continuación, se presentan algunas comprensiones conceptuales acerca de la naturaleza, en las que se incluyen un estado del arte elaborado por Eduardo Gudynas (2004), en el que destaca la herencia europea sobre el término de naturaleza, la naturaleza salvaje, la naturaleza como sistema y como recurso natural; asimismo, se exponen otros enfoques como la visión ambiental compleja y la mirada desde los pueblos originarios y afrodescendientes.

La herencia europea.

Para Gudynas (2004) las concepciones de Naturaleza construidas en América Latina derivan exclusivamente de las visiones europeas impuestas desde las épocas de la Conquista y la Colonia, con el interés específico de posibilitar el desarrollo económico de las coronas europeas. La conquista y la colonia fueron posibles a través de la apropiación de territorios mediante la explotación minera, la agricultura extractiva y la ganadería extensiva. Con tales visiones y prácticas, se acentuó la idea de que la Naturaleza poseía todo cuanto el ser humano necesitaba y por ende podía apropiarse de ella, explotarla y dominarla. Esta visión antropocéntrica cuenta con raíces en la ideología judeo-cristiana basada en los privilegios otorgados por Dios a la humanidad para manipular su entorno, pero es en la época del Renacimiento europeo cuando esta visión toma fuerza mediante prácticas científicas que incluían experimentación y modificación. En el Renacimiento son reconocidos Descartes y Bacon por su fomento de la racionalidad instrumental y utilitarista basada en la teleología del progreso. A estos le siguen economistas como Adam Smith, Saint-Simon, John Stuart Mill, Turgot, Condorcet, Comte, Hegel y Marx, que a pesar de sus divergencias de pensamiento enfatizaron en una posición similar acerca de la apropiación material de la Naturaleza, fundamento del mentado progreso.

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La naturaleza salvaje.

En la Conquista y en la Colonia, además de predominar el imaginario europeo de una naturaleza para dominar y controlar, había una referencia de la Naturaleza como un espacio “salvaje”, con dificultades para ingresar, aprovechar y habitar. Se pensaba como un lugar que aguardaba peligros, enfermedades y quizá la muerte para los humanos. La admiración de los paisajes, pero a su vez el temor de ingresar a ellos, promueve prácticas de domesticación y manipulación, proceso conocido como “civilización de la Naturaleza”. “Salvajes” eran tanto los lugares como quienes habitaban allí, para este caso los pueblos originarios o indígenas también eran considerados dentro de esta valoración de “salvajes” (Gudynas, 2004)

La naturaleza como sistema.

Con la herencia de las ideas renacentistas, surgen las ciencias dedicadas al estudio de la Naturaleza como la botánica, zoología y geología que empiezan a describir y comprender los mecanismos de funcionamiento de los elementos integrantes de la Naturaleza, hasta

llegar a concebirla como ‘ecosistema’; concepto formulado por A. Tansley en 1935

(Gudynas, 2004). El término ecosistema aplica a la Naturaleza un lenguaje matemático,

preciso y medible, así como una “condición de equilibrio dinámico” (ibíd., p. 16), con lo

cual se derivan algunas maneras de intervención dirigidas a la conservación. A partir de la resignificación de las Ciencias en la década de 1960, algunos ecólogos asumieron posturas críticas frente a las finalidades de las investigaciones relacionadas con la naturaleza, empezando a entender que no era un espacio salvaje, ni equilibrado, sino en un estado de fragilidad con necesidad de cuidado. Por lo que surge el concepto de Biosfera con una perspectiva holística e integradora. Entonces, la visión de ecosistema en equilibrio

empieza a ser cuestionada por otras posturas e ideas que comprenden la Naturaleza en constante cambio y en caos. En un sentido similar, el enfoque de ecología profunda reconoce la interdependencia fundamental entre todos los fenómenos de la vida y el hecho de que, como individuos y como sociedades, estamos todos inmersos en (y finalmente dependientes de) los procesos cíclicos de la naturaleza (Capra, 1996).

Naturaleza como recurso natural.

El término ‘recurso natural’ hace parte del discurso oficial del sistema moderno que proviene de la idea de desarrollo (con cualquiera de sus apelativos de desarrollo

económico, sostenible, social

...

),

haciendo referencia a cada uno de los elementos

integrantes de los ecosistemas que pueden ser aprovechables en sentido económico y productivo. Asumir este discurso implica objetivar la naturaleza, reducirla a propósitos economicistas y ponerla a total disposición de los seres humanos (Noguera y Pineda,

2009).

Esta manera de nombrar los elementos de la naturaleza implica maneras de relación basadas en el supuesto antropocéntrico del desarrollo, donde los bienes naturales son asumidos como recursos que circulan en el ciclo de crecimiento, acumulación y enriquecimiento. Enriquecimiento, por demás, destinado a corporaciones empresariales, industriales y financieras. De ahí que, se deriven discursos mercantiles sobre conservación

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de recursos naturales y de desarrollo sostenible (Noguera, 2009). El discurso de los recursos naturales sostiene una acción utilitarista en la que se legitima la explotación, manipulación y dominación de los bienes de la naturaleza. Según Gudynas (2004) en América Latina se impuso y luego se adoptó, la idea de recurso desde la racionalidad europea, así como la idea de la naturaleza como territorio salvaje para ser controlado y manipulado para el progreso de la humanidad. Ideas alimentadas por la doctrina Judeo-cristiana y por el Renacimiento, cuyo argumento del desarrollo era posible sólo a partir del aprovechamiento infinito de la Naturaleza. Europa le asigna un valor utilitarista, económico, mercantil a diferencia del valor sagrado o vital otorgado por las comunidades originarias de este continente. Razón por la cual los bienes naturales se desvinculan unos de otros, como en el ejemplo dado por Gudynas donde plantea que el extractivismo minero desconoce las conexiones de los minerales con el suelo que los recubre. Valorar la naturaleza desde una perspectiva utilitarista permite asumirla provista de recursos extraíbles, modificables e intercambiables. Deriva, a su vez, una nueva

concepción de la naturaleza como “canasta de recursos” que puede ser aprovechada y

conservada. No obstante, dicha conservación reitera un interés utilitario. La racionalidad económica considera que la calidad de vida humana proviene de la estabilidad y crecimiento económico, en ese sentido, se genera un intercambio monetario

en el ciclo de oferta/demanda, compra/venta de los “recursos naturales”.

También lo advertía el ecologista libertario Murray Bookchin, en su texto Sociedad Ecológica, donde manifiesta que nuestro reconocimiento como sociedad humana de la dependencia hacia la naturaleza no significa necesariamente que debemos reducir la naturaleza a un mero objeto de la manipulación humana. El discurso de los recursos naturales no involucra únicamente la racionalidad económica sino también una posición ética de la vida, como lo expresan Bookchin (s.f.) y Noguera (2004; 2009), así como una posición política como lo resalta Ángel Maya (1995).

Para Ángel Maya, asumir la calidad de vida desde la óptica del progreso “consiste en la ampliación indefinida del consumo” para lo cual es necesario “producir más y consumir

más” (1995, p. 2). La reflexión política emerge con dos tesis sobre la conservación de los recursos, una sostiene que el límite de los bienes naturales se puede reemplazar con tecnología y la otra tesis plantea que la crisis ambiental no es consecuencia de la falta de bienes naturales sino de una inequitativa distribución de los mismos. De ahí que la cuestión política guarde relación con la lógica mercantil, en la que el único valor correspondiente a los recursos-objetos naturales es su valor de uso, su valor económico (Noguera, 2004) y derive en las condiciones de existencia de ciertas sociedades humanas y de ecosistemas, como lo es el empobrecimiento y la destrucción de diversas

formas de vida (Capra, 2002; Noguera, 2004; Ángel-Maya, 1996).

La visión ambiental compleja.

Ángel-Maya se aproxima en concebir el “ambiente como un campo de análisis interdisciplinario que estudia las relaciones entre las formaciones sociales y los

ecosistemas” (1996, p. 24). Dicha concepción, reconoce la interdependencia o reciprocidad

entre ecosistemas y sistema cultural. Carrizosa (2001) y Noguera (2004) complejizan la visión de lo ambiental enunciando otras posibilidades de pensar lo ambiental desde lo ético-político-estético-poético. Noguera hace un llamado a no reducir las posibilidades de

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abordaje de lo ambiental, ante lo cual expresa que “no basta con la multidisciplinariedad y la interdisciplinariedad, en ellas, aún está presente la disciplina que continúa la tarea de la

modernidad: la constitución de un sujeto y un objeto de conocimiento” (2007, p. 29). Y

con esto se perpetúa la separación cultura-naturaleza en la relación objeto/sujeto, en la que se excluye otras formas de comprensión de lo ambiental. El ambiente no es una preocupación exclusiva de la disciplina proveniente del sistema-

mundo-moderno, es una ocupación del ser humano y de las sociedades. Al respecto Carrizosa, advierte no totalizar o reducir la percepción de lo ambiental ya que su mirada

“no se restringe a lo holístico, incluye necesariamente la percepción detallada de las partes producida por el análisis profundo de la realidad” (2001, p. 29). El ambiente no es posible reducirlo a una definición única, homogénea y regular. Dice Noguera (2004):

lo ambiental como una dimensión, como una trama de relaciones, como una forma ética de ser, como una manera de comprender nuestra propia vida, no es una verdad universal, ni el Paradigma, así con mayúscula, del tercer milenio que comienza. Lo ambiental enriquece, amplía, transforma, transgrede y propone alternativas culturales, pero no es la nueva verdad universal. Pretender que desde lo ambiental se postula una nueva verdad universal y buscar demostrarlo por todos los medios, nos llevaría a un nuevo reduccionismo, que yo llamaría postcientífico. (p.17)

Naturaleza como madre tierra: la herencia de los pueblos originarios.

En el caso de los pueblos originarios andino-amazónicos, la palabra naturaleza es nueva en su cosmovisión, como lo son muchos conceptos provenientes de la modernidad. Estos pueblos hacen parte de Mama Kiwe (lengua Nasa), Pacha Mama (lengua Quechua y

Aymara), Abya Yala (lengua Kuna) que se traduce en Madre Tierra; y en ella moran, existen, se recrean y conectan todas las formas de vida, todos los seres terrestres, aéreos, acuáticos, espirituales y cósmicos, no existe una distinción entre humanidad y naturaleza, todos los seres y formas de vida hacen parte del entramado de la vida. Para estos pueblos originarios la naturaleza es concebida como parte de su comunidad, en oposición a la visión colonizadora de occidente que plantea la comunidad

como unidad y estructura social, la visión originaria considera la comunidad como ‘unidad y estructura de vida’ (Huanacuni, 2010). Dicha comunidad es comprendida por los

humanos, animales, plantas, astros, agua y hasta de lo no observable como los espíritus. De manera que, su concepción de naturaleza deviene de una cosmovisión que es mucho más compleja y abarcante.

Dado que, para estos pueblos los seres humanos junto con los demás seres de la existencia somos hijos de la Madre Tierra, no es posible, entonces, relacionarse con la naturaleza bajo los principios occidentales de dominación, expoliación y negociación. Para ellos, existe un principio originario o Ayni (en lengua Aymara) que tiene como propósito mantener una relación de complementariedad con los seres y los ciclos de la vida (Huanacuni, 2010). De modo que, en la cosmovisión originaria, la vida se encuentra interconectada, en ella todo está relacionado y todo es interdependiente.

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La herencia afro-colombiana.

La naturaleza para las comunidades negras del pacífico colombiano es concebida como territorio y condición necesaria para ser, habitar, recrearse, alimentarse y vivir (Escobar, 1999, 2005). El territorio posibilita la identidad étnica de estas comunidades, pues es allí donde desarrollan sus prácticas culturales, ecológicas y políticas de manera colectiva. La naturaleza es un territorio-región integrado por corredores de vida: manglares, ríos, selvas, bosques, colinas; donde además son posibles las prácticas culturales, espirituales, económicas y cotidianas, así como las relaciones interétnicas con otros pueblos como los indígenas. Debido a la ocurrencia de conflictos territoriales por la apropiación de elementos de la naturaleza en la región del pacífico, generados por la intervención de proyectos de desarrollo capitalista, las comunidades negras han generado un marco conceptual de defensa de la naturaleza desde la ecología política (Escobar, 2005). Ello hace que el territorio-naturaleza se convierta en su estrategia política para la defensa de su autonomía y protección de sus modos de vida (Escobar, 1999).

2.2. Enfoques que repiensan la conexión entre humanidad-naturaleza

Existe una variada gama de enfoques conceptuales en los que se debate la relación histórica y actual del ser humano con la naturaleza. De una gran lista, y para nombrar sólo algunos ejemplos entre muchos, se encuentra el ecosocialismo que afirma que la actual crisis ecológica tiene sus raíces en problemas sociales, y que el dominio de la naturaleza por el hombre tiene sus raíces en la dominación del hombre sobre hombre (Riechmann,

2006).

De forma similar, el ecofeminismo conecta la explotación y dominación de la mujer con la explotación y dominación de la naturaleza por el hombre, y rescata y motiva la conexión histórica de la mujer con la naturaleza (Mies & Shiva, 1998). Por otro lado, el enfoque del decrecimiento aboga por un cambio en la relación consumista y materialista del hombre hacia la naturaleza, lo que implica una reducción de escala de producción y consumo que refleje los límites ecológicos del planeta (Tanuro, 2009). Otros enfoques ecológicos postulados desde el pensamiento decolonial, la ecología profunda y el Buen Vivir presentan reflexiones críticas sobre cómo se ha generado la ruptura entre humanidad y naturaleza, recuperando a su vez experiencias prácticas en las cuales dicha ruptura se puede transformar en relaciones de conexión y cuidado de la naturaleza; constituyéndose, además, en referentes de incidencia en colectivos y organizaciones académicas, sociales y ecológicas de América Latina.

Pensamiento Decolonial Ecológico.

El Pensamiento Decolonial sostiene que el mundo actual ha sido clasificado social y geoculturalmente bajo un patrón mundial de poder capitalista. Este patrón ha configurado entonces identidades de orden societal, racial, geopolítico, cognitivo y subjetivo en las que se sobreponen unos rasgos colonizantes frente otros que son colonizados, como por ejemplo las distinciones de blanco/negro, civilizado/primitivo, desarrollado/subdesarrollado, entre muchas otras distinciones que implican patrones de

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dominación y exclusión (Quijano, 2000). En este sentido, este pensamiento se presenta como una crítica y una denuncia hacia las estructuras de poder que imponen saberes, prácticas y sentires sobre otras sociedades que son consideradas inferiores y/o diferentes, así como una mirada hacia los patrones de poder impuestos hacia la misma naturaleza. En el Pensamiento Decolonial se abordan, desde una mirada crítica, las circunstancias políticas y culturales que han generado la desconexión del ser humano en la Naturaleza, así como las posibilidades actuales de descolonizar los saberes y prácticas que nos han escindido de la Naturaleza. Dicho pensamiento, además de cuestionar las posturas colonizadoras, propone una transición de reconexión con la naturaleza que puede ser mediante el paradigma del buen vivir. Al interior del Pensamiento Decolonial converge una corriente de la ecología política que viene develando las formas de colonización de la naturaleza impuestas por la modernidad (Alimonda, 2011; Delgado, 2013; Escobar, 2011). Aquí se plantea que la producción y el consumo ilimitado de bienes y servicios contribuyen a mantener las dinámicas económicas, culturales y políticas del capitalismo sosteniéndose de manera ilimitada de los bienes de vida de la naturaleza. Dar cuenta, entonces, de estos procesos de colonización de la naturaleza implica develar los conflictos y la relaciones de poder desiguales que acontecen en su apropiación (Alimonda, 2011; Delgado, 2013; Martínez- Alier, 2009; Palacio, 2006). Lo que nos dice la ecología política, desde la mirada decolonial, es que la naturaleza es objeto de colonización debido a las concepciones impuestas por la modernidad en su afán por sostener la rentabilidad de los mercados, de manera que la naturaleza es concebida como recurso inagotable y sin más valor que el monetario. Asimismo, expresa que la colonización de la naturaleza refiere a relaciones de poder manifiestas entre pueblos colonizadores/pueblos colonizados y entre humanidad colonizante/naturaleza colonizada. De acuerdo con esto, la Decolonialidad señala como responsables de la destrucción de la naturaleza y de la agudización de la crisis civilizatoria a los sistemas industriales, organizativos y tecnológicos provenientes de Occidente o del Norte Global (Alimonda, 2011; Prada, 2011; Escobar, 1999; 2000; 2005; Santos, 2010; Riechmann, 2004; Vega,

2009).

Ecología profunda.

En el enfoque de la Ecología Profunda no se hace una distinción entre humano y naturaleza, por el contrario se reconoce el valor intrínseco de todo ser vivo, así como la interdependencia entre todos los seres, ciclos naturales y ecosistemas presentes (Capra, 1996; 2002; Naess, 1998; Gudynas, 2010). De esta manera, la ecología profunda supera la dualidad y jerarquía humano/naturaleza planteando una horizontalidad ética, en cuanto las conexiones acontecidas en la integralidad de la trama de la vida ocupan igual importancia y valor, y de ese modo todos los seres merecen igual reconocimiento. Otra característica de este enfoque, es la vinculación de visiones filosóficas y espirituales que proponen un cambio en los estilos de vida que profundizan la crisis actual. Para ello propone estilos de vida que incorporen un pensamiento complejo, intuitivo, sintético, y valores como la cooperación, la asociación, la reciprocidad y el cuidado (Capra 1996; 2002). En este sentido, la invitación de la ecología profunda es la de generar una

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transformación de percepción, de políticas y de valores que posibilite explorar soluciones técnicas, sociales y políticas a la injusticia social y ecológica, y que favorezcan la coexistencia de seres y culturas (Rozzi, 1997). La Ecología Profunda a partir de la integración de diversos saberes como: la física cuántica, la biología, la ecología, la sociología y las filosofías vitalistas, otorga un valor fundante a la vida corriendo las fronteras del conocimiento occidental que ha ubicado al

humano como centro de toda valoración y, por tanto, como ser superior respecto de los demás seres y ciclos de la naturaleza. Este enfoque es ‘profundo’ en el sentido que sus interpretaciones, críticas y propuestas

entretejen pluralidad de conocimientos y de relaciones ecológicas y culturales que superan la visión ‘superficial’ que otorgan otros enfoques ecológicos (Capra, 1996; Naess, 1998). Enfoques como la Ecoeficiencia, que busca sostenibilidad y rentabilidad de los mercados a partir del usufructo de los bienes de vida, y el proteccionismo conservacionista, que propone aislar lugares como reservas y “parques naturales” de la presencia humana, sitúan sus concepciones y propuestas desde visiones disciplinares estrictamente y superficialmente desde lo económico o ambiental. La Ecología Profunda se denomina ‘profunda’ inicialmente en oposición a la ecología

de tipo ‘superficial’, la cual al interpretar y conocer la vida acude a dividirla y clasificarla

sin la posibilidad de hacer compresiones relacionales e integrativas desde biológico, físico, químico, cultural como en su lugar lo propone la ecología profunda. Es profunda, también, porque sus apuestas conceptuales, empíricas y éticas buscan integrar y ampliar la pluralidad de saberes y de alternativas siempre ubicando como centro de pensamiento y de acción el tejido de la vida (Capra, 1996; García, 2006; Sessions, 1995).

Buen Vivir.

En la década de los años 90’s del siglo XX, en los estados-nación de Bolivia y Ecuador inició un proceso de cambio político, jurídico y cultural en el que se propuso construir un proyecto de país soportado en el reconocimiento de la cosmovisión de los pueblos indígenas y con un sentido crítico frente a las formas hegemónicas de organización económica, social y política orientadas bajo el paradigma de la modernidad y el sistema capitalista (Acosta, 2013; Albó, 2009; Oviedo, 2011). Es así como, se acoge en ambos países la categoría de Buen Vivir o Vivir Bien procedente de las cosmovisiones Kichwa Sumakwsay y Aymara Sumaqamaña. El referente empírico de este acontecimiento es el cambio constitucional y legal ocurrido a finales del siglo XX en Ecuador y Bolivia, en el que el Buen Vivir empieza como discurso político a orientar algunos componentes de la organización sociopolítica de estos Estados. El paradigma del Buen Vivir, emergente desde las cosmovisiones andino-amazónicas de Abya Yala 5 , también plantea otra forma de concebir, sentir, pensar y actuar la relación entre humanidad-naturaleza, en el sentido que ésta es entendida como parte integral del ser humano y de su propia cultura.

5 Abya Yala, en lengua Kuna, es una palabra que significa “Tierra de sangre vital”, acogida por algunos Pueblos Originarios para nombrar el Continente Americano. Cabe aclarar que cada Pueblo Originario posee términos en sus propias lenguas para nombrar sus territorios. No obstante, Abya Yala se ha asumido como una reivindicación ancestral de nombrar el territorio frente a las formas colonizantes de la lengua española.

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El discurso del Buen Vivir ha logrado posicionarse en escenarios políticos, académicos y sociales, posibilitando una construcción intercultural de dicha visión de mundo (Caudillo-Félix, 2012). Si bien su origen es andino-amazónico, el Buen Vivir viene siendo heredado y resignificado por comunidades afrodescendientes, grupos académicos, movimientos ambientalistas y ecoaldeas que de igual manera rechazan algunos postulados del paradigma de la Modernidad y, asimismo, vienen buscando alternativas a la crisis civilizatoria actual. En este sentido, Caudillo-Félix (2012) expresa que el Buen Vivir se ha constituido en un diálogo intercultural, así como en un proyecto ético-político, que acoge principios y valores como la naturalización del ser humano, que tiene que ver con la relación armoniosa entre seres humanos con la Madre Tierra, y la aplicación de principios como la complementariedad, la reciprocidad y el comunitarismo. La traducción de este pensamiento originario a la lengua española ha sido Buen Vivir, sin embargo algunos autores y pueblos andinos llaman la atención sobre esta forma de traducción, de modo tal que no logra transmitir el sentido real e integral propuesto y vivenciado por los pueblos andino-amazónicos. En su caso, Oviedo Freire (2011) plantea que en la cultura Kichwa el concepto es mucho más amplio, integral y, por lo tanto, su forma más cercana de nombrarlo en el español sería la Cultura del buen convivir en armonía con la vida. De igual manera, Acosta (2013), Albó (2009) y Oviedo (2011) reconocen la pluralidad de buenos vivires, nombrados y vividos de distintas maneras, en distintos épocas y en diversas lenguas en todo el planeta pero que se tejen en una búsqueda de alternativas de vida, emancipadoras y respetuosas de la naturaleza. Oviedo (2011) sugiere que el Sumakawsay y Sumaqamaña son una sola palabra, es decir que no es posible separarlas en dos sílabas, como se ha hecho desde la traducción en español, Sumak Kawsay o Suma Qamaña. De igual modo, advierte sobre la traducción generalizada de estos términos como Buen Vivir, puesto que en las culturas originarias estos conceptos traen consigo un sentido profundo, holístico mucho más complejo. El Sumakawsay requiere de un ‘corazonar’, un sentir y un pensar en donde es posible la interrelación del ser individual con el ser colectivo y el cosmos. En la cosmoconciencia de los pueblos originarios se refiere a un convivir en armonía con la naturaleza y los demás seres en el sentido de mantener y promover una cultura de la vida. El concepto del Buen Vivir es en principio una denuncia y un reclamo al paradigma racional-occidental por invadir y acallar el pensamiento milenario andino. Es un rechazo a la racionalidad instrumental procedente del paradigma occidental, que cosifica las relaciones sociales en dinámicas de acumulación de riqueza, consumismo, competencia, individualismo y explotación de bienes de vida (Gudynas, 2011b; Gudynas y Acosta, 2011; Oviedo, 2011). El Buen Vivir es entonces un discurso opuesto al discurso del vivir mejor o del Desarrollo, por cuanto éste último sostiene la idea de que la humanidad, y sobre todo la humanidad con altos niveles de desarrollo económico, es la que tiene derecho a condiciones favorables de vida y dichas condiciones sólo son posibles si se acumula riqueza, se consume, se accede a conocimiento y poder (Caudillo-Félix, 2012; Huanacuni, 2010; 2012). La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas-CAOI (2010; 2010a), destaca que en Abya Yala se instaló hace 524 años una monocultura sustentada en una sola forma de organización, en solo Estado, en un solo dios, en un solo gobernante y en la

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predominancia de un solo ser, el ser humano. La colonización europea homogeneizó las relaciones sociales y las relaciones humanas con la naturaleza. Para la CAOI, el pensamiento colonial condujo a la actual crisis civilizatoria representada en múltiples crisis: alimentaria, energética, climática, política, financiera y mortal; crisis manifiestas tanto en Abya Yala como en todo el planeta. La propuesta del Buen Vivir pasa de ser exclusiva de los pueblos originarios andino- amazónicos para ser heredada a la humanidad en general. De esa manera, Acosta (2013), Gudynas (2014) y Caudillo-Félix (2012) reconocen en el Buen Vivir un concepto plural, en el sentido, que como también lo nombra Oviedo (2011), existen múltiples buenos convivires practicados en otras culturas y otros saberes, que cuestionan, de una lado, la modernidad hegemónica y colonizante y, de otro lado, presentan y/o buscan proyectos alternativos de futuro bajo premisas similares a las del Buen Vivir. Acosta (2013) y Oviedo (2011) encuentran principios filosóficos similares al Buen Vivir en otras épocas históricas y en otros pueblos y culturas. Destacan principios aristotélicos, humanistas, biocentristas, feministas, marxistas y ecologistas, con críticas comunes a la explotación humana, a la explotación de la naturaleza, a la violencia y a las injusticias y con una fuerte intención por generar una transformación civilizatoria. De modo que, el Sumakawsay y Sumaqamaña representa una conversación de la humanidad en la que participan movimientos sociales, políticos, intelectuales y grupos místicos de todas las direcciones del planeta, tanto del sur global como el norte global, de oriente y de occidente (Santos en Acosta, 2013; Oviedo, 2011). Es así como el Buen Vivir se entiende a partir de cuatro principios: i) como alternativa al paradigma del desarrollo, ii) como posibilidad de ampliar la noción de comunidad y reconectarse con la naturaleza, iii) como la reinvención de territorios plurinacionales con nuevas formas de organización social y iv) como oportunidad de fomentar economías solidarias, colectivas y ecológicas.

2.3. Las Ecoaldeas como una alternativa de reconexión con la naturaleza

A pesar de la intensidad de la crisis civilizatoria que se presenta irreversible y desesperanzadora, emergen múltiples y diversas presencias colectivas que han venido construyendo alternativas de vida al margen del sistema capitalista. Una de las experiencias que se retoman en esta investigación como alternativa a la crisis civilizatoria son las ecoaldeas. La diversidad de propuestas comunitarias que integran la Red Global de Ecoaldeas 6 es tan grande que las definiciones ofrecidas sobre el término ecoaldea son aún incompletas, resultando ser más aspiraciones que un reflejo de la realidad. Flaquer (2011) y Escorihuela (1999) mencionan que las Ecoaldeas pueden ser reconocidas como comunidades intencionales dado que existe un objetivo y una visión de mundo en común que posibilita la decisión de convivir juntos en un espacio compartido, de mantenerse y generar las condiciones ecológicas necesarias para lograr sostenerse en el

6 Esta red existe a nivel Nacional como Renace Colombia (http://www.ecoaldeasdecolombia.org/) y a nivel mundial como Global Ecovillage Network-GEN (http://gen.ecovillage.org/) con iniciativas en los cinco continentes.

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tiempo. Dawson (2013) encuentra cinco características definitorias de ecoaldea: 1) las ecoaldeas son iniciativas civiles privadas, 2) en las que el aspecto comunitario es de vital importancia, 3) donde se intenta recuperar en cierto grado el control sobre los recursos de la comunidad, 4) las cuales tienen una fuerte base de valores compartidos, y 5) actúan como centros de investigación, demostración y, en la mayoría de los casos, de formación. Como señaló Litfin (2009), el movimiento de Ecoaldeas a primera vista puede no ser relevante desde el punto de vista de la política ambiental mundial. El número de personas que viven en las Ecoaldeas es, después de todo, relativamente pequeño, tiene influencia política marginal y no influyen en las estructuras institucionales más grandes que rigen formas de vida sostenibles. Fotopoulos (2006) añade además que, en el contexto actual de la enorme concentración de poder en pocas personas y/o familias, estas estrategias no tienen ninguna posibilidad de éxito en la creación de la mayoría democrática necesaria para generar una conciencia "anti-sistema" requerida para un cambio social sistémico. Sin embargo, Trainer (1996) argumenta que es imposible establecer un sistema social satisfactorio por la fuerza, el castigo o las autoridades centralizadas, por lo tanto es imprescindible encaminar el cambio social mediante pequeños grupos locales motivados por fuerzas positivas. Dawson (2013) argumenta que, actualmente las Ecoaldeas han evolucionado a iniciativas con mayor número de alianzas formales e informales con los sectores más progresistas de la sociedad actual, ganando espacios de inspiración dentro de la sociedad corriente. La motivación de creación de las ecoaldeas hace referencia a un principio ecológico

(Escorihuela, 1999); por ello su prefijo “eco” para designar su intención ecológica en la formación de una comunidad. La categoría ecoaldea surge en 1991 en el momento de fundación de la Organización Nacional de Ecoaldeas de Dinamarca. En esa ocasión Gilman (1991) definió la ecoaldea como:

un asentamiento sostenible, en el campo o en la ciudad, que respeta y restaura los sistemas circulatorios de los 4 elementos: tierra, agua, fuego y aire, en la naturaleza y en la gente. Comprende todos los aspectos para la vida humana: estructuras físicas (tierra), infraestructura (agua), estructuras sociales (fuego) y cultura (aire). (Citado en Ulises, 2008)

Luego en la Conferencia “Ecovillages and Sustainable communities: Models for the 21st Century”, dada en 1995, en la Fundación Findhorn (Reino Unido), Robert Gilman

integró a la definición la teoría del Desarrollo a Escala Humana, planteando que:

una ecoaldea es a escala humana, o sea, un lugar donde conoces a los demás, un asentamiento integral, no sólo una estructura de viviendas, agrícola o empresarial sino todo ello a la vez, un asentamiento donde las actividades humanas están integradas en el medio natural de manera inocua. Tan importante como la relación con el medio natural es que el asentamiento sea soporte de un desarrollo humano sano, y que haya un sentido de celebración en él, como aquí en Findhorn. Finalmente, la clave de la sostenibilidad es que la vida de la comunidad pueda continuar indefinidamente en el futuro, de lo contrario, estaríamos hipotecando ese

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futuro. (GEN, 2008)

En su caso, Changue the World (2017) las define como “comunidades urbanas y rurales, que por necesidad o decisión establecen relaciones de convivencia comunitaria, autonomía política, prácticas de permacultura, desarrollo armónico con el entorno local, mecanismos

de resolución de conflictos e intercambio económico autónomo”.

Finalmente, GEN (2017) dice al respecto de la definición de ecoaldea:

(…) es una comunidad intencional, tradicional o urbana que se diseña

conscientemente a través de procesos participativos de propiedad local en las cuatro dimensiones de la sostenibilidad (social, cultural, ecológica y económica) para regenerar sus entornos sociales y naturales.

Un término que llama la atención en la definición de ecoaldea es su carácter intencional,

para lo cual Concha (2010) aclara que estas comunidades son intencionales por cuanto “se

juntan no por tradición o lazos étnicos, sino por una intención; la de hacer experimentos

sociales para ver nuevas maneras de establecer relaciones con el hábitat, con la sociedad

y/o con el espíritu”. De la misma manera, GEN distingue dos tipos de comunidades ecológicas: ‘las tradicionales’ y ‘las intencionales’.

Las tradicionales son aquellas comunidades originarias que han pervivido de manera milenaria mediante su conexión en la naturaleza y organización basada en relaciones comunales de apoyo mutuo y de autosuficiencia. Por su parte, las comunidades intencionales son comunidades creadas con intención de conectarse en la naturaleza, garantizar bienestar a sus integrantes, el entorno y otras formas de vida en el presente como en el futuro, además de revertir la desintegración social y los problemas ambientales devenidos por la crisis planetaria y el riesgo de desaparición de la especie humana y otras especies. Otro elemento a resaltar en las comunidades intencionales es su grado de autonomía. En ese sentido Pilikum (2016) reconoce las ecoaldeas como ‘pequeños nichos de libertad’, en los cuales sus integrantes pueden decidir sobre sus estilos de vida, los lugares a habitar, con quienes convivir, las formas de organización social y económica, entre otras decisiones que no dependen de terceros. Para Christian (2003) la creación de una ecoaldea afronta múltiples retos que dificultan su sostenimiento a largo plazo. Entre los factores que dificultan la continuidad de proyectos comunitarios destaca: la generación de acuerdos comunes, la toma de decisiones, la propiedad del suelo, el tiempo y dedicación que se requiere para la organización

colectiva, no contar con el suficiente capital económico, las formas de comunicación y los conflictos interpersonales. Otro aspecto que destaca la autora son las formas de nominar las ecoaldeas, en el sentido que estos proyectos acogen nombres afiliados a la naturaleza, los cuales resultan ser pretenciosos e idealistas, pueden alejarse de los alcances reales de sus miembros y puede devenir en presiones emocionales en momentos de crisis comunitaria. Dadas estas dificultades, Christian plantea que sólo un 10% de iniciativas comunales logran funcionar a largo plazo. De acuerdo a las anteriores definiciones, se puede sugerir que en el proceso de constitución y expansión de las ecoaldeas en el mundo, su definición se ha reconfigurado guardando unos rasgos identitarios son: la convivencia comunitaria y su intención

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ecológica de habitar territorios locales. Con lo cual, se puede advertir que las ecoaldeas son asentamientos humanos, urbanos o rurales, que promueven estilos de vida locales, cotidianos y concretos que desde la autonomía, la participación y la espiritualidad han asumido el reto de trasformar sus dinámicas sociales, culturales, económicas y ecológicas con el fin de brindar un bienestar humano a sus integrantes, un bienestar ecológico basado en relaciones de respeto hacia la naturaleza habitada, como respuesta a la actual crisis civilizatoria que pone en riesgo las dinámicas y conexiones que posibilitan la vida misma.

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Enlazada 3. Metodología y métodos entretejidos en la investigación

3.1. Metodología cualitativa y estudio de casos

Este estudio asume la metodología de investigación cualitativa (Hernández Sampieri et al., 2006), a razón que la naturaleza del problema de investigación implica una interpretación situada de las comprensiones, las relaciones intersubjetivas, las prácticas y los estilos de vida que se expresan en las ecoaldeas estudiadasfrente a su relación con la naturaleza. Como estrategia de investigación se empleó el Estudio colectivo de casos, en la medida que permite conocer en profundidad la particularidad y la complejidad de cada caso. Se opta por esta estrategia cuando el "cómo" o el "por qué" se plantean como preguntas de investigación, el investigador tiene poco control sobre los acontecimientos y cuando la atención se centra en un fenómeno contemporáneo dentro de un contexto de la vida real (Stake, 1998). En el estudio colectivo de casos se seleccionaron dos casos: Ecoaldea Anthakarana, ubicada en el departamento del Quindío, y la Ecoaldea Aldeafeliz, ubicada en el departamento de Cundinamarca. En el proceso de selección de estos casos se adelantó una revisión de información documental sobre la historia del movimiento de ecoaldeas en Colombia, donde se evidenció una contante referencia a estas dos ecoaldeas, comprendidas como experiencias activas dentro del Consejo de Visiones de la Red C.A.S.A. Colombia. Los resultados de esta consulta mostraron que, Anthakarana y Aldeafeliz se encuentran en la búsqueda por establecer nuevas relaciones humanidad-naturaleza en sus visiones y sus prácticas. Además, durante la fase de campo de la investigación doctoral de Martha Chaves (2016), en la que se configura la presente tesis, estas experiencias fueron identificadas como representativas frente algunos tipos de ecoaldeas colombianas por su enfoque familiar como lo es Anthakarana y en su enfoque intencional como lo es Aldeafeliz, además de concebirse como experiencias innovadoras en sus prácticas de conexión con la naturaleza, inspiradoras e influyentes dentro de la Red C.A.S.A. y en los contextos sociales que las rodean. Siguiendo los planteamientos de Stake (1998) en torno al Estudio de Casos y de Geertz (2003) con el método etnográfico, el presente estudio se orientó en comprender cómo los ecoaldeanos de Anthakarana y Aldeafeliz se relacionan con la naturaleza. Para lo cual, se acudió a la interpretación de las propias narraciones y de las prácticas de las ecoaldeas que son enigmáticas a simple vista o en su superficie. De esa manera, el estudio de casos y los métodos etnográficos posibilitaron la interacción presencial con los ecoaldeanos, convivir en sus territorios, experimentar la vida en comunidad y con la naturaleza donde se encuentran asentados. Para describir el proceso mediante el cual se originaron las ecoaldeas en el Planeta y en Colombia, se recurrió a la revisión documental de textos, investigaciones, artículos científicos, páginas web y consulta en las redes sociales virtuales. Como ayuda didáctica, se elaboraron líneas de tiempo en donde se grafican algunas fechas y acontecimientos emblemáticos en el devenir de las ecoaldeas a nivel planetario y de Colombia. Para comprender cómo se expresa la relación Humanidad-Naturaleza en las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz en su apuesta por convertirse en una alternativa de vida, se acudió al uso de la revisión documental, la convivencia en terreno, las conversaciones con

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los ecoaldeas y la participación observante. Vale decir que, esta metodología responde a un rigor académico que emerge de un interés extrateórico que impulsa a abordar ciertos temas científicos, definido por Vasco (1989) como aquella motivación de índole personal y afectiva, acompañado por intereses intrateóricos particularmente de índole académico. De esa manera, el origen motivacional de esta investigación es conocer estilos de vida que sirvan de referente a la investigadora para crear una comunidad ecológica. Es así como, el proyecto personal y familiar influye en la lógica y la escogencia de la metodología y los métodos. Asimismo, la investigación cobra un sentido como lo llamaría Ortiz (1998) de implicación y de compromiso, como lo plantea Maturana (1996) se asume un camino de objetividad constitutiva, el cual integra las diversas distinciones constitutivas de la praxis personal del vivir. Por lo tanto, las coherencias operacionales que se producen como hallazgos y discusiones en este estudio corresponden a una reflexión responsable en coexistencia con la experiencia académica y profesional de la investigadora, así como con su proyecto personal. En ese sentido, la investigación se convierte en un proceso recíproco de cuestionamiento frente a los intereses y producciones de la investigación. En el presente estudio interactúan los roles y los afectos de la investigadora afectos (Fox y Alldred, 2015; Guber, 2011), así como las afectaciones suscitadas en los ecoaldeanos con la aparición de este estudio en sus vidas. Por lo tanto, la metodología junto con el proceso de análisis e interpretación de resultados son influenciados por un sentipensar propio, un co-razonar que teje los roles de investigadora, madre, mujer y ecologista. Para Law y Urry (2004) esto tiene que ver con el sentido performativo de la investigación social, lo cual implica que la subjetividad del investigador influye desde el diseño mismo de la investigación hasta en la labor etnográfica, la recolección de información, la transcripción de cada uno de los audios de las conversaciones hasta el proceso de análisis, interpretación de los relatos, sentires y vivencias de las comunidades estudiadas.

3.2. Métodos: documental y etnográficos

El proceso de recolección de información se desenvolvió en dos momentos: un momento de carácter documental y otro momento de carácter empírico. Las fuentes de información fueron diversas, de modo que se logró recrear realidades múltiples frente a cada caso estudiado. De fuente primaria, se logró contar con la voz y las vivencias de los integrantes de las ecoaldeas, de sus visitantes y de sus voluntarios, así como las voces de participantes en eventos convocados por las ecoaldeas. De fuente secundaria, se obtuvo información de páginas web, de redes sociales, de registros audiovisuales y de otros estudios realizados sobre estas ecoaldeas. Para dar respuesta a la pregunta ¿Cómo expresa el movimiento internacional ecoaldeano su relación Humanidad-Naturaleza y cuál es su influencia en el movimiento colombiano? se empleó el método de revisión documental. En lo respectivo a la pregunta ¿Cómo se expresa la relación Humanidad-Naturaleza en las ecoaldeas Colombianas escogidas en este estudio? se emplearon métodos etnográficos como la convivencia en las ecoaldeas, la participación observante, las conversaciones informales semiestructuradas y

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las historias de vida. El uso de métodos de corte cualitativo, como los métodos etnográficos, invitan a realizar un esfuerzo intelectual para percibir e interpretar las significaciones producidas en las comunidades, así como estudiar “en aldeas y no estudiar aldeas” (Geertz, 2003, p. 33).

Métodos documentales.

La revisión documental. Esta incluyó la información recolectada en las páginas web de las ecoaldeas, las redes sociales, fotografías, imágenes y videos; incluyendo el rastreo documental de otras ecoaldeas con el objeto de contar con mayores referentes respecto del proceso de la relación de los ecoaldeanos en la naturaleza. Esta revisión permite, como lo menciona Stake (1998), contar con mayor información que no se logra observar y ni obtener en entrevistas, así como aportar elementos valiosos para la investigación.

Métodos etnográficos.

Participación observante y Convivencia en las ecoaldeas. El proceso etnográfico tuvo un fuerte énfasis en la estancia de aproximadamente un mes en cada ecoaldea. La participación en las ecoaldeas se realizó bajo la modalidad de voluntariado, lo que implicó involucrarme en las actividades diarias de cada lugar. Estas estancias fueron realizadas en compañía del hijo de la investigadora, situación que abrió oportunidades de conversaciones y experiencias que aportaron directamente a los resultados de ésta tesis; como se verá más adelante, que de otra forma no se hubieran dado. En las dos ecoaldeas visitadas habitaban madres con hijos pequeños, lo que propició una convivencia participativa sus roles de madre, de voluntaria y de académica. De ese modo, la postura de observación adquirida fue de observadora participante, en el sentido que los ecoaldeanos eran conscientes de los distintos roles de la investigadora, lo que permitió participar en sus actividades individuales y colectivas (Guber, 2001; Jankowski y Sabourin, 2012). Para Guber:

el único medio para acceder a esos significados que los sujetos negocian e intercambian, es la vivencia, la posibilidad de experimentar en carne propia esos sentidos, como sucede en la socialización. Y si un juego se aprende jugando una cultura se aprende viviéndola. Por eso la participación es la condición sine qua non del conocimiento sociocultural. Las herramientas son la experiencia directa, los órganos sensoriales y la afectividad que, lejos de empañar, acercan al objeto de estudio. El investigador procede entonces a la inmersión subjetiva pues sólo comprende desde adentro. (2001, p. 60)

Se recopilaron anotaciones diarias registradas en un diario de campo, se obtuvo un registro fotográfico de cada ecoaldea y de algunas sus actividades, así como registros en audio de las conversaciones realizadas con los ecoaldeanos, visitantes y voluntarios. El trabajo de campo incluyó la asistencia en el Llamado de la Montaña de 2015, realizado en el Resguardo de Guambia del pueblo Misak, en el Cauca, y en el Be Happy Fest de 2015, realizado en Aldeafeliz.

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Conversaciones informales semiestructuradas. Este método se nombra como ‘conversaciones’ en el sentido que supera la estructura convencional de la ‘entrevista’. Son semiestructuradas por cuanto existe guía de preguntas que orienta las conversaciones sin establecer límites de tiempo, permitiendo la emergencia de preguntas asociadas a la investigación. Si bien existe un marco interpretativo reflejado en las preguntas de investigación, el contexto de las ecoaldeas y los mismos ecoaldeano propician contextos cotidianos e informales no predefinidos ni en espacio, ni en tiempo, ni en orden de preguntas, sino un devenir de la producción de discursos dialógicos propios de una conversación espontánea, natural e irreflexiva acompañada de un interés de conocimiento (Devillard, Franzé y Pazos, 2012; Geertz, 2003). Durante la convivencia en las ecoaldeas, las conversaciones fueron permanentes, se daban en todo momento, permitieron generar empatía y confianza a través del intercambio de historias de vida, propósitos, proyecciones e interpretaciones acerca de la vida en comunidad ecológica, de los aprendizajes y de la relación en la naturaleza. Para Guber

(2001) “el sentido de la vida social se expresa particularmente a través de discursos que

emergen constantemente en la vida diaria, de manera informal por comentarios, anécdotas,

términos de trato y conversaciones”.

3.3. Ciclo de análisis e interpretación

El proceso de análisis e interpretación se configuró en un ciclo de momentos, que recogieron algunos elementos propuestos por Stake (1999) ,en lo concerniente al proceso de análisis en un estudio de casos, y los ofrecidos por la herramienta informática Atlas.ti (figura 1). Este proceso se dio a partir de conocer y comprender los significados producidos al interior de las ecoaldeas frente a los saberes y las prácticas que se manifiestan en su relación en la naturaleza.

34 Conversaciones informales semiestructuradas . Este método se nombra como ‘conversaciones’ en el sentido que supera

Figura 1. Ciclo de análisis en el estudio colectivo de casos.

Fuente: Elaboración propia basado en Stake (1999); Abarca y Ruiz (2014).

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El ciclo de análisis e interpretación del estudio colectivo de casos inició en la recolección de evidencia empírica, materializada en fotografías, imágenes, información de páginas web, registros audiovisuales, grabaciones en audios de conversaciones y eventos. Una vez cosechada toda la información de los casos se procedió a la organización y clasificación de la misma, de acuerdo a las ecoaldeas de dónde provenía cada información, de acuerdo a la fuente desde donde se obtuvo, fuera fuente primaria o secundaria, y el tipo de documento consultado (figura 2). Este segundo momento, de organización y clasificación, incluyó la transcripción de las conversaciones y eventos grabados en audio, la organización de los registros de campo y demás evidencia recolectada.

35 El ciclo de análisis e interpretación del estudio colectivo de casos inició en la recolección

Figura 2. Evidencia empírica recolectada.

Fuente: Autora.

Una vez surtida esta etapa, se utilizó la herramienta computacional Atlas.ti como apoyo para el análisis de contenido, teniendo de presente las categorías y las subcategorías construidas a partir de las preguntas de investigación y de los aportes conceptuales reflejados en la enlazada 2. Comprensiones teórico-conceptuales de la relación humanidad-naturaleza (figura 3).

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36 Figura 3. Categorías conceptuales orientadoras. Fuente: Autora. Luego se procedió a la codificación y creación

Figura 3. Categorías conceptuales orientadoras.

Fuente: Autora.

Luego se procedió a la codificación y creación de redes analíticas basada en la teoría fundamentada de Strauss & Corbin (2002), mediante el uso de la herramienta Atlas.ti. En la codificación abierta, la información recolectada se clasifica analíticamente y sirve para interpretar los fenómenos estudiados; en la codificación axial, las categorías se relacionan con subcategorías propias, por lo que se establecen múltiples relaciones; y en la codificación selectiva, se realiza una articulación de las categorías en torno a una categoría central. Con base en el análisis de contenido, se derivó la interpretación compuesta por la descripción, la reflexión y la comprensión de los hallazgos. La descripción etnográfica se situó en horizonte a las preguntas de investigación, así como en las particularidades de cada ecoaldea: sus contextos biogeográficos, biográficos, de convivencia, de prácticas y de saberes. Continuamente, en la reflexión y la comprensión se tejieron tendencias, similitudes y contrastes a partir de las particularidades de cada caso y en las similitudes de los mismos. De igual modo, se presentó un proceso de tejido de versiones o realidades múltiples que en la validación de la comprensión de los casos de estudio suele denominarse triangulación. Allí se tejieron las interpretaciones de los ecoaldeanos y de sus visitantes, las interpretaciones que ofrecen autores académicos y expertos en estos temas junto con la propia interpretación y descripción como investigadora, o traductora cultural como diría Santos (2009). De esa manera, se procuró rescatar los acontecimientos significativos tanto desde la comprensión de la investigación como desde las voces de las personas que aportaron en esta creación investigativa.

37 Enlazada 4. El movimiento de ecoaldeas en el mundo y en Colombia Las ecoaldeas son

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Enlazada 4. El movimiento de ecoaldeas en el mundo y en Colombia

Las ecoaldeas son una propuesta comunitaria relativamente reciente, aunque hay quienes plantean como Esteban Osorio (ex-integrante de Aldeafeliz) que las ecoaldeas más antiguas son las propias de pueblos originarios y tribales. Sin embargo, el término Ecoaldea es emergente y es una opción de vida que va cobrando cada vez más un auge en diferentes regiones del mundo. En esta enlazada, se aborda la siguiente pregunta de investigación:

¿Cómo expresa el movimiento internacional ecoaldeano su relación Humanidad- Naturaleza y cuál es su influencia en el movimiento colombiano?

4.1. El movimiento ecoaldeano en el mundo

Subpregunta de investigación a abordar:

¿Cuáles son las influencias y los contextos que dan origen a las ecoaldeas en el mundo?

Las Ecoaldeas surgen con el propósito de generar cambios en los estilos de vida anivel individual y a nivel colectivo a partir del ejercicio de prácticas ecológicas realizables en lugares locales y con un menor impacto ambiental. En lo concreto, sus pretensiones se orientan a satisfacer las necesidades humanas de sus integrantes posibilitando un bienestar humano y de la naturaleza con el objetivo de ser sustentables en el futuro (Gilman, 1991), permitir un proceso personal de encontrarse a sí mismo para a su vez generar una convivencia en paz y armonía con otros (Ruz, 2011), así como brindar las condiciones necesarias para construir comunidades participativas, autónomas, con un ética de cuidado de la naturaleza habitada (GEN, 2016; Changue the World, 2017). En el siglo XX y en lo transcurrido del siglo XXI emergen múltiples experiencias comunitarias con un lugar de pensamiento común: cambiar el mundo aquí y ahora desde la puesta en práctica de acciones concretas y posibles. Sus fuentes de inspiración se sitúan en idearios políticos como el socialismo utópico y libertario; espirituales como los monasterios tibetanos, protestantes, luteranos, Shakers, Calpullis aztecas y Ayllus andinos; y económicos como los Klojos en la Unión Soviética y los Kibbutz israelistas (Gómez- Ullate, 2004; Salamaca & Silva, 2015; Ruz, 2006). En este sentido, las ecoaldeas se con vierten en reconfiguraciones de formas antiguas de convivencia (Ruz, 2006). Estas reconfiguraciones constituyen un gran Movimiento de regreso a la Tierra agenciado por movimientos Hippies, Ecologistas, Neorrurales, Okupas, Rainbow y Nueva Era, con una clara crítica al pensamientos hegemónico sustentados en el paradigma de la Modernidad (Gómez-Ullate, 2004).

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38 Figura 4. Fuentes de inspiración, movimientos y agrupaciones del Movimiento de regreso a la Tierra.

Figura 4. Fuentes de inspiración, movimientos y agrupaciones del Movimiento de regreso a la Tierra.

Fuente: Gómez-Ullate, 2004, p. 143

La emergencia de este gran Movimiento de regreso a la Tierra propició la creación de redes y encuentros en distintos puntos del mundo. (Figura 6)

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39 Figura 5. Genealogía de las ecoaldeas en el Planeta. Fuente: Autora.

Figura 5. Genealogía de las ecoaldeas en el Planeta.

Fuente: Autora.

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El Neorruralismo inició en Europa y Norteamérica influenciado por el acontecimiento

de Mayo del 68’ y el Movimiento Contracultural de la década de los 60’ del siglo XX; éste se caracterizó por la migración de personas o colectivos desde zonas urbanas hacia zonas rurales. En 1970 se celebró el Primer Congreso Biorregional de Norteamérica. Para Ruz (2006) el término ‘Biorregión’ empezó a plantear una nueva manera de comprender las áreas

geográficas más allá de los límites políticos en el intento de comprender los lugares en su integridad natural y cultural, de modo que permitiera recuperar una conciencia del habitar. De otro lado, el Movimiento Okupa Rural, influenciado por el comunismo libertario propio de los años 70’s y 80’s del siglo XX, emprendió la ocupación de espacios, lugares o viviendas deshabitadas en zonas rurales. Ya para 1978, Bill Mollison y David Holmgren presentan las bases de la Permacultura con su libro Permaculture one, con el objetivo de proponer estilos de vida basados en principios ecológicos que le permitieran a las comunidades ecológicas o intencionales afianzarse y gozar de nuevas herramientas de diseños de espacios y herramientas educativas en sus prácticas cotidianas. Luego, en 1985 se creó la Federación de Comunidades Intencionales de Estados Unidos como una de las primeras redes que empieza a congregar este tipo de iniciativas. En 1987, se fundó la organización Gaia Trust, en Dinamarca, encargada de promover proyectos de transición hacia una sociedad sustentable y espiritual. Enseguida, en 1989 integrantes del Movimiento Arco Iris dan inicio al Movimiento de Repoblación de Pueblos Abandonados con la refundación de Matavenero, un pueblo abandonado en España. Ya para el año de 1992, en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) y la declaración de la Agenda Local 21 en Río de Janeiro, la Organización de las Naciones Unidas brindó su respaldo a la creación y fortalecimiento de asentamientos sustentables en todo el planeta. Con este apoyo, la Asociación Danesa de Comunidades Sostenibles creó en 1994 la Red Global de Ecoaldeas (GEN), con el objetivo de apoyar comunidades encauzadas a mantener y regenerar sus entornos sociales y naturales. GEN se fundó con las comunidades Findhorn (Escocia), The Farm (Tennesee, USA), Lebensgarten (Alemania), Crystal Waters (Australia), Ecoville St.Petersburg (Rusia), Gyûrûfu (Hungría), Proyecto Ladakh (India), Manitou Institute (Colorado, USA) y la Asociación de Ecoaldeas Danesas (Gaia Education, 2006). Luego en 1996 se realizó el Encuentro Biorregional de las Américas, en México, desde el cual surgió la Caravana Arcoiris por la Paz y la Nación Arcoiris con una fuente filosófica Hippie. Otra de las organizaciones gestadas en este proceso de consolidación de las ecoaldeas y de asentamientos sustentables es Change the World, creada en 1997 en Oslo, Noruega. Organización vinculada a GEN con el propósito de fortalecer los sistemas de permacultura y de asentamientos humanos sostenibles. Sucesivamente, se constituyeron diversas redes regionales y temáticas:

1996, la Asociación Europea de Ecoaldeas (GEN-EUROPE) y la Red de Ecoaldeas

de América del Norte (GENNA-NORTH AMERICA) 1997, la Red de personas, ecoaldeas y organizaciones de la región de Oceanía y Asia (GENOA-OCEANIA & ASIA)

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2005, el Movimiento Juvenil de la Red Global de Ecoaldeas (NEXTGEN)

2012, el Consejo de Asentamientos Sustentables de las Américas (CASA LATINA) y la Asociación Africana de Ecoaldeas (GEN AFRICA). (Figura. 5)

En 1998, las Naciones Unidas, reconocieron a las ecoaldeas como modelos de vida sostenible dentro de la lista de las 100 mejores prácticas sostenibles del mundo (GEN,

2017).

41  2005, el Movimiento Juvenil de la Red Global de Ecoaldeas (NEXTGEN)  2012, elEcoturism Villages , 2017. A partir del año 2000, GEN empezó a participar en algunos escenarios de la Organización de la Naciones Unidas (ONU). En este año, inició su intervención en el Estatuto Consultivo Especial de la Comisión del Consejo Social y Económico . En 2009, asistió a la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (COP 15) en Copenhague, Dinamarca. Luego en 2010 a la COP 16 en Cancún, México, y en 2012 también hizo presencia en la Conferencia sobre el Desarrollo Sostenible en Río de Janeiro-Río+20. Las ecoaldeas cuentan con una red de aliados y simpatizantes a nivel mundial, a partir de la cual construyen agendas de acciones y de proyecciones que les permite visibilizarse como alternativas posibles y reales, acompañarse, brindarse apoyo y fortalecerse a nivel local y global. Se puede decir que GEN, con sus aliados en cada continente y país, es una gran red que recoge gran parte de este tipo de asentamientos. " id="pdf-obj-40-29" src="pdf-obj-40-29.jpg">

Figura 6. Redes regionales de ecoaldeas. Fuente: Ecoturism Villages, 2017.

A partir del año 2000, GEN empezó a participar en algunos escenarios de la Organización de la Naciones Unidas (ONU). En este año, inició su intervención en el Estatuto Consultivo Especial de la Comisión del Consejo Social y Económico. En 2009, asistió a la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (COP 15) en Copenhague, Dinamarca.

Luego en 2010 a la COP 16 en Cancún, México, y en 2012 también hizo presencia en la

Conferencia sobre el Desarrollo Sostenible en Río de Janeiro-Río+20.

Las ecoaldeas cuentan con una red de aliados y simpatizantes a nivel mundial, a partir de la cual construyen agendas de acciones y de proyecciones que les permite visibilizarse como alternativas posibles y reales, acompañarse, brindarse apoyo y fortalecerse a nivel local y global. Se puede decir que GEN, con sus aliados en cada continente y país, es una gran red que recoge gran parte de este tipo de asentamientos.

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La Red Global de Ecoaldeas ha logrado acumular una experiencia significativa en el ejercicio de proyectos sustentables que al presente le ha permitido diseñar una serie de estrategias para la transición de pueblos y comunidades para convertirse en ecoaldeas o al menos acoger algunos de los principios de la sustentabilidad. Para ello se busca forjar alianzas con gobiernos locales y nacionales, Organizaciones No Gubernamentales, donantes internacionales e inversores privados con el objetivo de influir en las decisiones y transformaciones políticas. La implementación de este propósito se viene ejecutando en países como Senegal, La República Democrática del Congo, Tailandia, India, Bangladesh y Birmania. En el caso de Senegal, en 2008 se creó el Ministerio de Ecoaldeas y a su vez el Programa Nacional para la Transición de 14.000 pueblos tradicionales que se espera logren su objetivo en 2020. Las Ecoaldeas existen en todo el mundo, en cada continente, y se podría decir que casi en cada país existe al menos una experiencia local que guarda las pretensiones de la sustentabilidad, de la vida en comunidad, con cualidades ecológicas y, seguramente, muchas no aparecerán registradas dentro de GEN. Actualmente, GEN registra casi un millar de ecoaldeas, asentamientos sustentables y proyectos alternativos alrededor de todo el mundo. En la siguiente cartografía se refleja el número de ecoaldeas acogidas por esta red en distintas regiones. (Mapa 2.)

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43 Mapa 2. Ecoaldeas y asentamientos sustentables en el mundo. Fuente: <a href=https://ecovillage.org/projects/map/ , 2017. " id="pdf-obj-42-5" src="pdf-obj-42-5.jpg">

Mapa 2. Ecoaldeas y asentamientos sustentables en el mundo. Fuente: https://ecovillage.org/projects/map/, 2017.

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Cada uno de estos movimientos se ha gestado de acuerdo a ideologías, formas de comprensión del mundo e intencionalidades singulares y distintas unos de otros. Algunos elementos que comparten este tipo de experiencias son: generar prácticas de respeto hacia la naturaleza, prácticas de autosuficiencia en el consumo, implementar agricultura orgánica, economías de autoabastecimiento, establecer relaciones sociales basadas en el apoyo y reconocimiento hacia el otro, así como habitar los lugares de acuerdo a principios de cuidado y de impacto ambiental mínimo. Algunos ejemplos prácticos y de larga trayectoria por resaltar:

<a href=https://www.ecovillagefindhorn.com/ La Ecoaldea Findhorn (Reino Unido) es una de las pioneras en el mundo, con una trayectoria desde 1985 y su contribución en el movimiento de ecoaldeas. Actualmente cuenta con 90 construcciones ecológicas, 3 generadores eólicos y 1 planta biológica de tratamiento de aguas residuales. Su huella ecológica es alrededor de la mitad de su país, redactó la primera guía técnica del Reino Unido para la vivienda ecológica, cuenta con una moneda local y una economía circular y vehículos eléctricos. " id="pdf-obj-43-8" src="pdf-obj-43-8.jpg">
<a href=https://www.ecovillagefindhorn.com/ La Ecoaldea Findhorn (Reino Unido) es una de las pioneras en el mundo, con una trayectoria desde 1985 y su contribución en el movimiento de ecoaldeas. Actualmente cuenta con 90 construcciones ecológicas, 3 generadores eólicos y 1 planta biológica de tratamiento de aguas residuales. Su huella ecológica es alrededor de la mitad de su país, redactó la primera guía técnica del Reino Unido para la vivienda ecológica, cuenta con una moneda local y una economía circular y vehículos eléctricos. " id="pdf-obj-43-12" src="pdf-obj-43-12.jpg">

La Ecoaldea Findhorn (Reino Unido) es una de las pioneras en el mundo, con una trayectoria desde 1985 y su contribución en el movimiento de ecoaldeas. Actualmente cuenta con 90 construcciones ecológicas, 3 generadores eólicos y 1 planta biológica de tratamiento de aguas residuales. Su huella ecológica es alrededor de la mitad de su país, redactó la primera guía técnica del Reino Unido para la vivienda ecológica, cuenta con una moneda local y una economía circular y vehículos eléctricos.

<a href=https://www.tamera.org/index.html Esta ecoaldea se fundó en Alemania en 1978 y en 1995 se trasladó a Portugal. En el presente habitan 170 personas. Tamera es definida como una escuela y una estación de investigación para la "Utopía concreta". Su pensamiento consiste en generar un modelo de vida no violenta para el ser humano, los animales y la naturaleza, lo cual incluye la implementación de tecnologías ecológicas y autosuficientes en el tratamiento de aguas, de producción de energía, de producción de alimentos, de sanación de aguas, de energía; y en cuanto a los temas sociales promueven la curación del amor y la ética de la verdad en las relaciones sociales. " id="pdf-obj-43-17" src="pdf-obj-43-17.jpg">
<a href=https://www.tamera.org/index.html Esta ecoaldea se fundó en Alemania en 1978 y en 1995 se trasladó a Portugal. En el presente habitan 170 personas. Tamera es definida como una escuela y una estación de investigación para la "Utopía concreta". Su pensamiento consiste en generar un modelo de vida no violenta para el ser humano, los animales y la naturaleza, lo cual incluye la implementación de tecnologías ecológicas y autosuficientes en el tratamiento de aguas, de producción de energía, de producción de alimentos, de sanación de aguas, de energía; y en cuanto a los temas sociales promueven la curación del amor y la ética de la verdad en las relaciones sociales. " id="pdf-obj-43-21" src="pdf-obj-43-21.jpg">

Esta ecoaldea se fundó en Alemania en 1978 y en 1995 se trasladó a Portugal. En el presente habitan 170 personas. Tamera es definida como una escuela y una estación de investigación para la "Utopía concreta". Su pensamiento consiste en generar un modelo de vida no violenta para el ser humano, los animales y la naturaleza, lo cual incluye la implementación de tecnologías ecológicas y autosuficientes en el tratamiento de aguas, de producción de energía, de producción de alimentos, de sanación de aguas, de energía; y en cuanto a los temas sociales promueven la curación del amor y la ética de la verdad en las relaciones sociales.

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<a href=https://www.auroville.org/ En 1968 nació una ciudad internacional a modo de laboratorio en el sur de la India. Auroville, Villa Aurora o ciudad del Amanecer, es un concepto en continua construcción creado por una discípula de Aurobindo, un pensador hindú e impulsor del "Yoga Integral". Mirra Alfassa, conocida como "la Madre", impulsó la creación de un asentamiento urbano donde personas de todas partes del mundo logren vivir en armonía y paz sin que sus diferencias culturales o religiosas afecten su convivencia. Es un municipio protegido desde su nacimiento por la UNESCO. Auroville es una ciudad hindú que recibe 200.000 dólares anuales por parte del gobierno del país desde el año 1982. Sin embargo, mantiene su autonomía política y funciona sin la existencia de ningún partido. En la actualidad cuenta con una población de aproximadamente 2.400 personas procedentes de diferentes países. " id="pdf-obj-44-6" src="pdf-obj-44-6.jpg">
<a href=https://www.auroville.org/ En 1968 nació una ciudad internacional a modo de laboratorio en el sur de la India. Auroville, Villa Aurora o ciudad del Amanecer, es un concepto en continua construcción creado por una discípula de Aurobindo, un pensador hindú e impulsor del "Yoga Integral". Mirra Alfassa, conocida como "la Madre", impulsó la creación de un asentamiento urbano donde personas de todas partes del mundo logren vivir en armonía y paz sin que sus diferencias culturales o religiosas afecten su convivencia. Es un municipio protegido desde su nacimiento por la UNESCO. Auroville es una ciudad hindú que recibe 200.000 dólares anuales por parte del gobierno del país desde el año 1982. Sin embargo, mantiene su autonomía política y funciona sin la existencia de ningún partido. En la actualidad cuenta con una población de aproximadamente 2.400 personas procedentes de diferentes países. " id="pdf-obj-44-10" src="pdf-obj-44-10.jpg">

En 1968 nació una ciudad internacional a modo de laboratorio en el sur de la India. Auroville, Villa Aurora o ciudad del Amanecer, es un concepto en continua construcción creado por una discípula de Aurobindo, un pensador hindú e impulsor del "Yoga Integral". Mirra Alfassa, conocida como "la Madre", impulsó la creación de un asentamiento urbano donde personas de todas partes del mundo logren vivir en armonía y paz sin que sus diferencias culturales o religiosas afecten su convivencia. Es un municipio protegido desde su nacimiento por la UNESCO. Auroville es una ciudad hindú que recibe 200.000 dólares anuales por parte del gobierno del país desde el año 1982. Sin embargo, mantiene su autonomía política y funciona sin la existencia de ningún partido. En la actualidad cuenta con una población de aproximadamente 2.400 personas procedentes de diferentes países.

Figura 7. Ejemplos de ecoaldeas en el mundo.

Fuente: Elaboración propia con base en las páginas web de las ecoaldeas.

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4.1.1. El mándala de la sustentabilidad como una expresión de reconexión con la naturaleza

Subpregunta de investigación a abordar:

¿Cómo aborda el movimiento ecoaldeano su discurso sobre la relación humanidad-naturaleza?

Los proyectos ecoaldeanos articulados en GEN acogen cuatro pilares de la sustentabilidad, entendidos como dimensiones intrínsecas de la experiencia humana: el social, el cultural y espiritual, el económico y el ecológico (Figura 8). Estos se constituyen en orientaciones básicas para hacer posible sus apuestas comunitarias y establecer otro tipo de relaciones con la naturaleza (Arjona, 2010). El concepto de Sustentabilidad adoptado por GEN, se fundamenta inicialmente en dos acontecimientos de carácter internacional: el Informe Brundtland (1987) y la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992), ambos agenciados al interior de la ONU. En el Informe de Brundtland no se define el término de sustentabilidad como tal, sino el concepto de Desarrollo Sostenible, entendido este como “aquel que garantiza las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Por su parte, la Declaración de Río, en su principio Nº 22, plantea que las propuestas ecológicas locales son las llamadas a ser garantes de la sustentabilidad. Esta garantía fue acogida por el movimiento ecoaldeano internacional y de acuerdo a ello definió en cada uno de sus pilares cinco principios básicos que involucran la experimentación, el aprendizaje, la investigación, la sostenibilidad y el diseño participativo. El desglose de los principios se puede encontrar en el documento Educación para el diseño de ecoaldeas (Gaia Education, 2012). Si bien los pilares se reconocen como una hoja de ruta para el fortalecimiento de las ecoaldeas en el mundo, no niegan la singularidad y el contexto de las comunidades, permitiendo que cada una enfatice en los pilares conforme a sus propias necesidades e intereses.

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47 Figura 8. Pilares y principios de la sustentabilidad. Fuente: <a href=Ecohabitar , 2016. Pilar social. La constitución de una comunidad implica la posibilidad de fortalecer y ampliar las relaciones sociales de convivencia. Este camino se fundamenta en la promoción de habilidades comunicativas, la toma de decisiones en colectivo, la divulgación del proceso comunitario con otros, fomentar alianzas y articularse en redes sociales. Esto posibilita precisar un objetivo común y de allí proporcionar una participación activa y comprometida de los ecoaldeanos en las decisiones cotidianas, haciéndolos sentir escuchados, empoderados, apoyados y responsables de sus propias acciones. Por consiguiente, los elementos fundantes de una ecoaldea son: el reconocimiento de la diversidad, la consolidación de las relaciones interpersonales mediante el ejercicio de valores, la gestión de los conflictos internos y el fomento de prácticas comunales en los campos de la salud, la educación, la cultura y la economía. (GEN, 2017) Un principio ético articulador en la creación de ecoaldeas es “la comunic ación de corazón a corazón” (Gaia Education , 2012, p. 35). Según Gaia Education (ibíd.), la comunidad requiere de una comunicación profunda que se genera desde la sinceridad de cada persona hacia los demás, desde la transparencia de lo que ellos llaman corazón , entendido como la posibilidad de interactuar y decidir poniendo de manifiesto las emociones y el reconocimiento del otro. Por ende, el pilar social da apertura a los demás pilares de la sustentabilidad en cuanto otorga las bases de convivencia para las ecoaldeas. " id="pdf-obj-46-5" src="pdf-obj-46-5.jpg">

Figura 8. Pilares y principios de la sustentabilidad. Fuente: Ecohabitar, 2016.

Pilar social.

La constitución de una comunidad implica la posibilidad de fortalecer y ampliar las relaciones sociales de convivencia. Este camino se fundamenta en la promoción de habilidades comunicativas, la toma de decisiones en colectivo, la divulgación del proceso comunitario con otros, fomentar alianzas y articularse en redes sociales. Esto posibilita precisar un objetivo común y de allí proporcionar una participación activa y comprometida de los ecoaldeanos en las decisiones cotidianas, haciéndolos sentir escuchados, empoderados, apoyados y responsables de sus propias acciones. Por consiguiente, los elementos fundantes de una ecoaldea son: el reconocimiento de la diversidad, la consolidación de las relaciones interpersonales mediante el ejercicio de valores, la gestión de los conflictos internos y el fomento de prácticas comunales en los campos de la salud, la educación, la cultura y la economía. (GEN, 2017) Un principio ético articulador en la creación de ecoaldeas es “la comunicación de corazón a corazón” (Gaia Education, 2012, p. 35). Según Gaia Education (ibíd.), la comunidad requiere de una comunicación profunda que se genera desde la sinceridad de cada persona hacia los demás, desde la transparencia de lo que ellos llaman corazón, entendido como la posibilidad de interactuar y decidir poniendo de manifiesto las emociones y el reconocimiento del otro. Por ende, el pilar social da apertura a los demás pilares de la sustentabilidad en cuanto otorga las bases de convivencia para las ecoaldeas.

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Pilar cultural o visión de mundo.

A todas las ecoaldeas del mundo las congrega el respeto y cuidado por todos los seres y formas de vida, siendo esta una manera de manifestar su visión de mundo y ética ecológica. Existen comunidades que enfatizan un camino espiritual específico, definiendo así su visión de mundo particular, sin embargo no todas las ecoaldeas focalizan su dinámica comunitaria en una sóla tradición o visión espiritual en específico. Algunas comunidades se congregan alrededor de una ética ecológica que no necesariamente va anclada a una visión espiritual, otras en cambio reúne diversas expresiones espirituales de acuerdo a sus necesidades, sentires y los momentos emocionales de sus integrantes y de las mismas comunidades. La importancia de este pilar es que cada ecoaldea considera aspectos culturales y espirituales que fortalecen su capacidad de respuesta ante dificultades dadas al interior como hacia el exterior de ellas.

Aun así, las ecoaldeas proponen un “modelo de cultura humana sostenible” (Gaia

Education, 2012, p. 15) basado en principios y prácticas que articulan la ciencia y la espiritualidad. Su intención es la reconciliación de algunos postulados de los paradigmas occidental y oriental para de esa manera concebir una visión de mundo holística. El modelo ecoaldeano interpreta la vida como una red compleja de relaciones que vincula mente, cuerpo, espíritu, actividades, procesos y estructuras. Partiendo de ese pensamiento, postula la necesidad de enriquecer esa visión de mundo en el ejercicio de prácticas culturales y espirituales que puedan fortalecer y satisfacer las necesidades de cada individuo, para de esa manera aportar a la consolidación de la comunidad y servir al mundo externo. En consecuencia, sugieren cultivar prácticas espirituales como yoga, meditación, oración, reconocer los ciclos de la naturaleza para los procesos de sanación, construir infraestructura con base a disciplinas como el Feng Shui o la Geometría Sagrada, identificar lugares sagrados, santuarios, altares y servir al mundo por medio del ejercicio de una “espiritualidad socialmente comprometida” (Gaia Education, ibíd., p.14) El modelo de cultura sostenible también destaca la vinculación del arte y la celebración. Ambos requieren de un alto grado de creatividad colectiva en la que se participa activamente, se disfruta en el compartir, emergen rituales, ceremonias que promueven la sanación y la transformación personal y colectiva. De ese modo, se justifica el tejido entre lo cultural y la visión de mundo en un mismo pilar.

Pilar económico.

Para definir esta pilar GEN recurre al término vitalidad económica, el cual se compone de 4 prácticas fundamentales: 1) mantener el dinero en la comunidad, 2) circularlo al interior de la comunidad a través de las personas que más sea posible, 3) ganarlo, gastarlo y luego invertirlo en mercados pequeños o en servicios que ofrezcan los mismos ecoaldeanos y 4) generar ahorros en organizaciones o instituciones financieras afines. El propósito de todo esto es promover sistemas económicos locales en los que el dinero circule al interior de las ecoaldeas y/o fluyan hacia sistemas financieros afines; como respuesta alternativa al sistema económico global que no ha dado respuestas reales a las

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comunidades y el mundo, sino por el contrario ha generado graves crisis económicas, ecológicas y sociales como el endeudamiento, la pobreza y daños ambientales. El ideal de vitalidad económica en las ecoaldeas es el diseño de monedas comunitarias, actividades económicas coherentes con valores ecológicos y constituir alianzas legales con organizaciones social y ecológicamente responsables. Lo cual se puede combinar con la oferta de proyectos externos, brindar la opción de voluntariado y/o de empleo, fomentar bienes y servicios, así como usar monedas complementarias y convencionales. Gaia Education (2012) sugiere cuatro tipos de capitales que pueden requerir las ecoaldeas en su proceso de sostenibilidad, como: a) capital semilla con el cual se inicia el proyecto comunitario, b) capital de acciones generado con aportes de todos los integrantes, c) préstamos o créditos y d) capital que se obtiene desde el exterior bajo la figura de donaciones o subvenciones. Algunas experiencias de economía comunitaria que han logrado sostenerse en el tiempo han sido:

Los sistemas de comercio e intercambio local (LETS-Local Exchange Trading Systems) que permiten comerciar a nivel local sin necesidad de emplear papel moneda. Allí pueden incluirse los créditos mutuos y redes de trueques. (Ver Community Exchange System).

Los Bancos de tiempo que funcionan como sistemas de voluntariado mutuo, en el que se participa en alguna actividad ofreciendo su tiempo y recibiendo a cambio tiempo de otras personas en su propia comunidad.

Las monedas locales como ‘Hour’ en Ithaca (New York), ‘Eko’ en Findhorn (Escocia), ‘Wir’ en Suiza, el Wörglen Austria y los ‘Nashiras’ empleados en la ecoaldea Nashira

en Colombia cuando realizan mercados comunitarios locales.

Hour. Vales de tiempo.

Hour. Vales de tiempo.

Eko en Findhorn

Eko en Findhorn

Figura 9. Ejemplos de monedas comunitarias en ecoaldeas. Fuente: http://community-currency.info/en/, 2017.

Pilar ecológico.

En este pilar, Gaia Education (ibíd.) ofrece orientaciones prácticas de conexión y cuidado de los seres, bienes y ciclos de la naturaleza habitada, bien sea urbana o rural. Las prácticas tienen como propósito, de un lado, satisfacer las necesidades básicas y vitales de los ecoaldeanos y, de otro lado, mejorar y/o restablecer el paisaje. De acuerdo con esto, la infraestructura requiere construirse bajo criterios de construcción verde o

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bioconstrucción aprovechando materiales del entorno como maderas, palmas, barro, tierra u otros materiales que se puedan reutilizar con el propósito de no sobrepasar la capacidad

de carga de los territorios. Frases que dan cuenta de esta intención es ‘trabajar con la naturaleza’ o ‘imitar la naturaleza’.

En ese mismo sentido, la producción de alimentos y de medicinas se puede realizar bajo los preceptos de la permacultura o la agricultura sostenible con el ánimo de garantizar la seguridad alimentaria dentro de la comunidad así como la salud y bienestar de sus integrantes. En cuanto al manejo de residuos, proponen la reutilización, el reciclaje y la reducción de consumo de productos contaminantes. Para el manejo de aguas se propone, por ejemplo, el uso de baños secos para evitar la generación de aguas negras. En la producción de electricidad buscar alternativas como la energía solar.

El diseño del sistema completo.

Los 4 pilares anteriores se integran en lo que GEN denomina el sistema completo, acogiendo elementos teóricos del Pensamiento Sistémico, entre ellos la Teoría Gaia y la Teoría del Caos, por cuanto la vida es comprendida en su totalidad, interdependencia y dinámica compleja. Las ecoaldeas en su camino por constituirse en un sistema completo vienen implementando la planificación de acciones y el diseño de estrategias con una visión temporal, que les permita mantener su visión y propósito, generar procesos educativos y pedagógicos, fomentar un diseño ecoaldeano participativo mediante un monitoreo y evaluación constante de la dinámica comunitaria. Asimismo, el movimiento de ecoaldeas viene implementando el método de la Sociocracia, como una nueva forma de organización social que se viene impulsado desde GEN y sus redes regionales, lo que les permite la toma de decisiones, la planificación y la retroalimentación de los procesos.

4.2. Ecoaldeas en Colombia: emergencia de comunidades mestizas-ecológicas

Subpregunta de investigación a abordar:

¿Cuáles son las influencias y los contextos que dan origen a las ecoaldeas en Colombia y cómo se relacionan con el movimiento internacional?

Origen de las ecoaldeas en Colombia.

Las ecoaldeas empiezan a surgir en Colombia a partir de los años 70’s y 80’s del siglo XX, con la influencia del movimiento pacifista y ecologista. En ese entonces, en Colombia se vivía un auge de los movimientos universitarios, sindicalistas, insurgentes así como la emergencia de los carteles del narcotráfico. En medio de este panorama, surgen también pequeñas comunidades integradas por personas citadinas que deciden migrar hacia el campo, experiencias realmente poco conocidas en la historia del país. En 1971 se creó la Fundación Centro Experimental Las Gaviotas, ubicada en el departamento de Vichada, en el oriente colombiano. Un asentamiento de 200 habitantes, no reconocido explícitamente como ecoaldea pero sí reconocido como una de las

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comunidades pioneras en impulsar prácticas y tecnologías ecológicas. Sus estilos de vida van acompañados con el uso, fabricación y venta de nuevas tecnologías, como:

calentadores solares de agua, ariete hidráulico, molinos de vientos, uso de energía solar, bombas de extracción de agua. Lo que puede suponer que esta comunidad se ha orientado a constituirse en una empresa de fabricación de nuevas tecnologías. (Calderón, 2012; El Tiempo, 2015) En el mismo año de 1971, surgió la comuna Jipi-Kogui, ubicada en la Sierra Nevada de Santa Marta, conformada por jóvenes urbanos procedentes de Bogotá y Cali, con una influencia del pensamiento Hippie, propio del movimiento pacifista y ecológico de la época, junto con la necesidad de acercarse a la naturaleza y aprender del pensamiento del pueblo originario Kogui de la Sierra. El pueblo Kogui permitió la conformación de esta comuna mestiza en su territorio con el objetivo de que ellos adquieran el conocimiento indígena y además cuidaran el lugar (Project Transitional Minds, 2010). Hoy día la

comunidad Jipi-Kogui se ha diezmado debido al conflicto armado que se intensificó después del año 2000, siendo pocos quienes continúan habitando allí; los que quedan se encuentran en su tercera generación (Benjumea, 2010). Otra comunidad pionera es la Reserva Integral y Ecoaldea Sasardí ubicada en el Golfo de Urabá, en el departamento de Chocó. Esta se conformó en 1985 como una comunidad de conservación y protección de las áreas naturales y como proyecto de convivencia comunitaria; fue apoyada en su proceso de fundación por la Red Global de Ecoaldeas y por la Caravana Arcoiris por la Paz 7 . Son pocas las personas que permanecieron en este lugar debido a las condiciones de riesgo causadas por el conflicto armado, el narcotráfico y las vicisitudes de la violencia, lo que ocasionó el desplazamiento de algunos ecoaldeanos como de las comunidades Embera y Kuna propias del lugar. En el presente este proyecto ofrece servicios de ecoturismo y de intercambio cultural con los pueblos originarios asentados allí. (Hacemos memoria, 2016; Fundación Darién, 2017) El paso de la Caravana Arcoiris por la Paz por Colombia, entre 1996-2000, fue uno de los acontecimientos más significativos para el surgimiento del movimiento ecoaldeano en el país. A partir de ese momento, empiezan a emergen quienes serían los líderes de las ecoaldeas: Atlántida (Cauca), Montaña Mágica (Antioquia) y otras más gestadas de acuerdo a las personas que conocieron y se unieron a la Caravana. (Ruz, 2010) A partir de 1990, se fueron creando más comunidades ecológicas en diferentes lugares del territorio colombiano mediante distintas formas de organización, enfoques temáticos, ubicaciones geográficas y extensión territorial. Ante este acontecimiento Arjona dice:

“Cada ecoaldea tiene un origen, propósito, motivación, búsqueda, contexto político, social, ambiental, climático, cultural, ideológico diferente, múltiples caminos en la diversidad”

(2010, p.5). En la figura 10, se retratan las fechas de creación de algunas experiencias comunales y/o ecológicas agenciadas en el país desde la década de 1970, los lugares donde se ubican, así como los enlaces en internet de quienes se encuentran activos.

7 La Caravana Arcoíris por la Paz es un proyecto de comunidad itinerante que surgió en 1996 en la ecoaldea Huehuecoyotl, México. Fundada por Alberto Ruz, junto con un grupo artistas y activistas de todo el mundo. Esta Caravana pretendía recorrer el continente Americano para conectar con las diferentes culturas de América Latina y fomentar una cultura de paz, ecología y cuidados con la madre tierra. Su duración fue de 13 años y culminó en 2009.

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52 Figura 10. Experiencias comunales y/o ecológicas en Colombia. Fuente: Autora.

Figura 10. Experiencias comunales y/o ecológicas en Colombia.

Fuente: Autora.

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En 2006, se realizó el primer encuentro de ecoaldeas y comunidades alternativas denominado Llamado de la Montaña, en la ecoaldea Pachamama (Calarcá, Quindío); momento a partir del cual se gesta la Red Colombiana de Ecoaldeas y Comunidades Alternativas-RENACE-, “una red nacional de espacios y comunidades que promueven, educan, investigan y difunden estilos de vida sustentables regenerativa” (Blanco, 2016, p. 17). Año tras año, el Llamado de la Montaña se fue configurando como un encuentro de personas, procesos y comunidades sustentables en busca de caminos hacia la sustentabilidad. El Llamado de la Montaña es un proceso de tejido social y co-creación colectiva de sustentabilidad y Buen Vivir, para llevar la construcción de paz del discurso a la práctica, en una pluralidad inclusiva. En dicho proceso, diferentes organizaciones de base, comunidades y personas naturales se juntan para intercambiar y aprender sobre diversas experiencias, prácticas y tecnologías sustentables, y se alían para generar estrategias y acciones concretas en el territorio anfitrión, ayudando así a mejorar su sustentabilidad y buen vivir. (Llamado de la Montaña, 2017) Allí se intercambian experiencias, aprendizajes, saberes, prácticas, sueños, se planifican y proyectan acciones conjuntas de acuerdo al momento e intereses de cada proyecto, del conjunto de la Red y del contexto del país (Chaves, 2016). En el año 2012, el Llamado de la Montaña dio un paso hacia consolidarse como un evento que convoca personas y colectivos de otros países. Se realizó entonces, el Primer Encuentro Iberoamericano de Ecoaldeas, en la ecoaldea Atlántida (Cauca), en el cual surgió el Consejo de Asentamientos Sustentables de las Américas-C.A.S.A., una ampliación de la red colombiana existente, con el propósito de integrar procesos sustentables diferentes a las ecoaldeas, pero que compartían principios éticos, tales como algunos pueblos originarios, ecobarrios, eco-carabanas y nómadas, proyectos educativos e iniciativas permaculturales.

53 En 2006, se realizó el primer encuentro de ecoaldeas y comunidades alternativas denominado Llamado de

y

53 En 2006, se realizó el primer encuentro de ecoaldeas y comunidades alternativas denominado Llamado de

El Llamado de la Montaña acogió la

metodología del ‘Consejo de Visiones,

Guardianes de la Tierra’ creada en México desde 1991, siendo una metodología que permite dinamizar el encuentro de acuerdo a grupos de trabajo temáticos llamados consejos, que se configuran en procesos participativos dependiendo de lo que para el grupo es importante abordar cuando se habla de sustentabilidad (ej. consejo de ecología, de educación, de jóvenes, de ancestralidad, etc); sin perder la posibilidad de espacios de intercambio general entre todos los participantes. Es así como cada Llamado define una lista de Consejos en los cuales los participantes asisten y aportan, lo que hace que los consejos sean dinámicos, se fusionen algunos, desaparezcan otros o emerjan nuevos. Los Consejos posibilitan el tejido de experiencias personales y colectivas. “Un Consejo de visiones es en principio, una metodología muy concreta para organizar encuentros físicos en tiempo real, en los que diferentes sectores,

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organizaciones e iniciativas, se encuentran para compartir experiencias y tejer redes por sectores y entre sectores” (Llamado de la Montaña, 2017). Las temáticas de estos espacios varían en cada evento, ya que al realizarse cada año en un sitio diferente cambia el contexto, dependiendo de las necesidades y prioridades del territorio anfitrión. Esta es una estrategia utilizada por la red CASA para impulsar procesos nacientes, así como dejar nueva infraestructura instalada, un recurso económico para los anfitriones o ampliar su red de aliados. Los Llamados de los años 2015, en territorio Misak (Cauca), y 2006, en Mocoa (Putumayo), permiten entrever la apertura y articulación de las ecoaldeas hacia otros procesos con intenciones de sustentabilidad similares y compatibles. (Figura 11. Llamados de la Montaña)

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55 Figura 11. Llamados de la Montaña. Fuente: Elaboración propia con base en información de <ahttp://xn--llamadodelamontaa-uxb.org/ " id="pdf-obj-54-5" src="pdf-obj-54-5.jpg">

Figura 11. Llamados de la Montaña. Fuente: Elaboración propia con base en información de http://xn--llamadodelamontaa-uxb.org/

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Las ecoaldeas y comunidades alternativas en Colombia cuentan con una genealogía singular frente a otras apuestas existentes en el mundo, de igual modo cada una de las comunidades gestadas al interior del país presentan una historia y unas formas de ser, estar y hacer particulares las unas de las otras. Cabe señalar que, existen rasgos comunes en la conformación de estos procesos como lo son: la migración de la ciudad al campo, la intención de vivir en comunidad, crear estilos de vida situados localmente, mejorar las relaciones interpersonales, las relaciones con el territorio habitado y ser conscientes de cada acto realizado en la cotidianidad (Arjona, 2015; Salamanca y Silva, 2015 ). Otro rasgo compartido en el proceso de fundación de estas comunidades es su confrontación a la crisis planetaria, ecológica, climática, espiritual y social actual (Arjona,

2015).

Las ecoaldeas en la red internacional.

Las ecoaldeas en Colombia se conectan con el movimiento internacional a través de tres niveles de redes: CASA COLOMBIA, CASA LATINA y la Red Global de Ecoaldeas- GEN. (Figura 12)

56 Las ecoaldeas y comunidades alternativas en Colombia cuentan con una genealogía singular frente a otrashttp://comuntierra.org/site/blog_post.php?idPost=169&id_idioma=3 CASA Colombia integra iniciativas rurales y urbanas, redes, organizaciones, asentamientos y movimientos sociales, culturales y ambientales que se conectan a través de su participación en el Llamado de la Montaña (Red Casa Latina, 2017), dentro de los cuales se encuentran las ecoaldeas como uno de los procesos promotores de esta Red. CASA Colombia a su vez hace parte de CASA Latina. Esta red articula las redes " id="pdf-obj-55-13" src="pdf-obj-55-13.jpg">

Figura 12. Relación de CASA Colombia con otras redes similares a nivel continental y mundial Fuente: http://comuntierra.org/site/blog_post.php?idPost=169&id_idioma=3

CASA Colombia integra iniciativas rurales y urbanas, redes, organizaciones, asentamientos y movimientos sociales, culturales y ambientales que se conectan a través de su participación en el Llamado de la Montaña (Red Casa Latina, 2017), dentro de los cuales se encuentran las ecoaldeas como uno de los procesos promotores de esta Red. CASA Colombia a su vez hace parte de CASA Latina. Esta red articula las redes

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sustentables de la región de América Latina, como CASA Brasil, CASA Colombia, CASA EcoChile, CASA Perú, CASA México, CASA Dominicana, CASA Jóvenes y CASA Ecocaravanas. CASA Latina así como las CASAS regionales definen cinco focos temáticos que permiten caracterizar los diferentes grupos o proyectos que pueden tejerse en estas iniciativas. (Ver figura 13.)

57 sustentables de la región de América Latina, como CASA Brasil, CASA Colombia, CASA EcoChile, CASAhttps://ecovillage.org/region/casa/ Ahora, CASA LATINA se articula con la Red Global de Ecoaldeas (GEN), donde cuenta con un lugar en la mesa directiva, GEN a su vez tiene un estatus consultivo en las Organización de las Naciones Unidas (UN – ECOSOC) y es aliada del Instituto de Entrenamiento e Investigación de la ONU (UNITAR). Además, CASA Latina se conecta con redes en América, Europa, África y Oceanía que hoy articulan iniciativas y asentamientos alternativos que son ejemplos de vida en comunidad y en armonía con la tierra. (Ver figura 14) " id="pdf-obj-56-7" src="pdf-obj-56-7.jpg">

Figura 13. Tipos de proyectos que hacen parte de CASA. Fuente: https://ecovillage.org/region/casa/

Ahora, CASA LATINA se articula con la Red Global de Ecoaldeas (GEN), donde cuenta con un lugar en la mesa directiva, GEN a su vez tiene un estatus consultivo en las Organización de las Naciones Unidas (UN ECOSOC) y es aliada del Instituto de Entrenamiento e Investigación de la ONU (UNITAR). Además, CASA Latina se conecta con redes en América, Europa, África y Oceanía que hoy articulan iniciativas y asentamientos alternativos que son ejemplos de vida en comunidad y en armonía con la tierra. (Ver figura 14)

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58 Figura 14. Interacción de CASA LATINA a nivel internacional. Fuente: <a href=GEN , 2017. 4.3. Conclusión Los principios ideológicos mediante los cuales se fundan las ecoaldeas en el mundo son diversos, unos se crean con ideología anarquista, otros con un carácter espiritual, otros con pensamiento pacifista, otros ecologistas; sin embargo, todos surgen con el propósito común de establecer comunidades sustentables bajo los principios del cuidado y respeto de las relaciones entre los humanos y las relaciones con la naturaleza. De esta manera, unos migran de la ciudad al campo o muchos establecen comunidades ecológicas al interior de las ciudades sosteniendo el principio de la sustentabilidad. A partir de la expansión de estos proyectos ecológicos, se han ido generando diferentes espacios de encuentro de conexión y fortalecimiento de estas iniciativas; surgiendo desde allí mismo redes regionales, redes nacionales, redes internacionales que propician el intercambio de experiencias y de alianzas para el sostenimiento de las propuestas locales. GEN, a través Gaia Education, diseñó un modelo de sustentabilidad soportado en 5 dimensiones (social, cultural, económica, ecológica y diseño del sistema completo) con el cual se exponen los principios básicos para aplicar en la vida cotidiana de los asentamientos sustentables, constituyéndose en la manera de concretar y hacer viable la relación entre los humanos y con la naturaleza. Bajo estos preceptos filosóficos y de acción, se unen y se tejen las diferentes ecoaldeas del mundo, como también lo hacen CASA LATINA y CASA COLOMBIA. Ahora, las redes de proyectos sustentables se han ido ampliado, de modo que, ya no se reducen a la constitución de alianzas entre ecoaldeas únicamente, sino que abren sus tejidos hacia otras propuestas alternativas como son los nómadas, las comunidades ori ginarias, las comunidades espirituales y las ONG’s, sirviéndose los unos de los otros como influencias de apoyo mutuo y para afrontar asuntos comunes. " id="pdf-obj-57-5" src="pdf-obj-57-5.jpg">

Figura 14. Interacción de CASA LATINA a nivel internacional. Fuente: GEN, 2017.

4.3. Conclusión

Los principios ideológicos mediante los cuales se fundan las ecoaldeas en el mundo son diversos, unos se crean con ideología anarquista, otros con un carácter espiritual, otros con pensamiento pacifista, otros ecologistas; sin embargo, todos surgen con el propósito común de establecer comunidades sustentables bajo los principios del cuidado y respeto de las relaciones entre los humanos y las relaciones con la naturaleza. De esta manera, unos migran de la ciudad al campo o muchos establecen comunidades ecológicas al interior de las ciudades sosteniendo el principio de la sustentabilidad. A partir de la expansión de estos proyectos ecológicos, se han ido generando diferentes espacios de encuentro de conexión y fortalecimiento de estas iniciativas; surgiendo desde allí mismo redes regionales, redes nacionales, redes internacionales que propician el intercambio de experiencias y de alianzas para el sostenimiento de las propuestas locales. GEN, a través Gaia Education, diseñó un modelo de sustentabilidad soportado en 5 dimensiones (social, cultural, económica, ecológica y diseño del sistema completo) con el cual se exponen los principios básicos para aplicar en la vida cotidiana de los asentamientos sustentables, constituyéndose en la manera de concretar y hacer viable la relación entre los humanos y con la naturaleza. Bajo estos preceptos filosóficos y de acción, se unen y se tejen las diferentes ecoaldeas del mundo, como también lo hacen CASA LATINA y CASA COLOMBIA. Ahora, las redes de proyectos sustentables se han ido ampliado, de modo que, ya no se reducen a la constitución de alianzas entre ecoaldeas únicamente, sino que abren sus tejidos hacia otras propuestas alternativas como son los nómadas, las comunidades originarias, las comunidades espirituales y las ONG’s, sirviéndose los unos de los otros como influencias de apoyo mutuo y para afrontar asuntos comunes.

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Las ecoaldeas en Colombia, desde sus inicios en la década de los 80’s del siglo XX, han

estado vinculadas al movimiento internacional ecoaldeano con su participación en la Caravana arcoíris por la Paz, en el agenciamiento de CASA LATINA y de CASA COLOMBI, y recientemente con su participación activa en la Asamblea General y en el Consejo Directivo de GEN. Esto permite que, los miembros de las ecoaldeas en Colombia que participan en GEN logren intervenir con propuestas y decisiones ante la red regional y global y, asimismo en doble dirección, sirven de enlace para transferir al interior del país todas las producciones generadas a nivel regional y global como la sociocracia, los pilares de la sustentabilidad, los procesos pedagógicos brindados por Gaia Education, entre otros más. La relación entre el movimiento ecoaldeano internacional y el colombiano se dan en doble vía y en diferentes escenarios educativos, de decisión, de consulta, de comunicación y de proyectos. Ahora bien, estas influencias sirven como referentes más no como orientaciones limitadas y normativas, tal como se verá en la Enlazada 7, en donde los ecoaldeanos vienen desmitificando el paradigma del ecoaldeano y reconfigurando su propia forma de identidad aunque siempre guardando los principios fundamentales de las ecoaldeas en el mundo.

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Enlazada 5. El disueño 8 de dos ecoaldeas en Colombia: Aldeafeliz y Anthakarana

Subpregunta de investigación a abordar:

¿Cómo se crearon las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz en Colombia?

En la presente enlazada se presenta el sueño y el diseño construido por las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz. A partir de las narraciones personales de los ecoaldeanos, se reconstruye la historia de creación de estas comunidades, las motivaciones que les dieron surgimiento, las personas que lo hicieron posible, los lugares escogidos y el territorio diseñado para vivir. Al final de la enlazada, se analizan las similitudes y las diferencias en el proceso de disoñar estas dos ecoaldeas.

5.1. El grupo semilla de Aldeafeliz

Somos urbanos y dependemos actualmente de la ciudad, valoramos su riqueza cultural y nos nutrimos de ella. Pero queremos formar una comunidad progresiva, una forma más creativa, responsable y sostenible de vivir. Creemos es posible asegurarnos a nosotros y a las próximas generaciones una vida más sana, creativa, activa, y feliz si nos acercamos más a la naturaleza y adoptamos un territorio rural cercano a la ciudad creando con él una relación de mutua protección y de mutua pertenencia. (Carta de invitación para crear Aldeafeliz, 2006)

El disueño de Aldeafeliz se fecunda en el año 2006. Entre sus fundadores se pueden nombrar a: Carlos Rojas, Ana María Aristizábal, Tatiana Monroy y Julián Gómez deciden gestar el sueño de esta comunidad ecológica y rural. Carlos Rojas y Ana María Aristizábal hacían parte de una iniciativa urbana denominada Ecobarrios; un programa financiado por el gobierno distrital de Bogotá, ejecutado entre los años 2000 a 2003 con el propósito de fomentar valores y prácticas comunitarias en 180 barrios, cubriendo todos los estratos socio-económicos de la ciudad de Bogotá. (Aristizábal, 2003)

60 Enlazada 5. El disueño de dos ecoaldeas en Colombia: Aldeafeliz y Anthakarana Subpregunta de investigaciónEcobarrios ; un programa financ iado por el gobierno distrital de Bogotá, ejecutado entre los años 2000 a 2003 con el propósito de fomentar valores y prácticas comunitarias en 180 barrios, cubriendo todos los estratos socio-económicos de la ciudad de Bogotá. (Aristizábal, 2003) Mapa 3. En Bogotá se gesta Aldeafeliz Fuente: https://es.wikipedia.or g/wiki/Bogot%C3%A1 Disoñar es un neologismo de las palabras soñar y diseñar. Varias fuentes en Colombia mencionan que es un término propuesto por vez primera por León Octavio Osorno, miembro de la ecoaldea Villamaga de Cali, Colombia. La Asociación de Desarrollo Campesino (A.D.C.) adoptó el término y desde 1996 empezó a promover Encuentros internacionales de Disoñadores en Nariño, en la laguna de la Cocha. Luego este término fue acuñado en las ecoaldeas de Colombia, haciendo referencia a la manera en cómo han soñado, planificado y diseñado sus comunidades y sus territorios. " id="pdf-obj-59-28" src="pdf-obj-59-28.jpg">
Mapa 3. En Bogotá se gesta Aldeafeliz Fuente: https://es.wikipedia.or g/wiki/Bogot%C3%A1
Mapa 3. En Bogotá se
gesta Aldeafeliz
Fuente:
https://es.wikipedia.or
g/wiki/Bogot%C3%A1

8 Disoñar es un neologismo de las palabras soñar y diseñar. Varias fuentes en Colombia mencionan que es un término propuesto por vez primera por León Octavio Osorno, miembro de la ecoaldea Villamaga de Cali, Colombia. La Asociación de Desarrollo Campesino (A.D.C.) adoptó el término y desde 1996 empezó a promover Encuentros internacionales de Disoñadores en Nariño, en la laguna de la Cocha. Luego este término fue acuñado en las ecoaldeas de Colombia, haciendo referencia a la manera en cómo han soñado, planificado y diseñado sus comunidades y sus territorios.

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Figura 15. Carlos Rojas, Aldeafeliz. Fuente: <a href=http://aldeafeliz.com " id="pdf-obj-60-6" src="pdf-obj-60-6.jpg">

Figura 15. Carlos Rojas, Aldeafeliz.

Pasados 3 años del cierre oficial del Programa Ecobarrios, surgió en Carlos Rojas la necesidad de definir su propio proyecto de vida comunitario, de manera que convocó a amigos y desconocidos a crear una comunidad fuera de la ciudad, en algún lugar cercano a la naturaleza, donde además él lograra aplicar todo lo que había compartido en los ecobarrios. Frente a esta motivación, Carlos rememora la decisión que asumió:

Ese fue un momento de mi vida en que me quedé sin trabajo, terminé con mi pareja, que además había

descuidado por estar trabajando. Todo el día me quedaba en la oficina y los fines de semana en los barrios. Me quedé así como en ceros. Me quedé en la ciudad tratando de ser arquitecto y de trabajar independientemente. Y empecé a aburrirme, hasta un punto y me dije que tal esta idea de hacer una ecoaldea, que habíamos hablado mucho con unos amigos… ¿por qué no les propongo? (Notas de campo, Carlos Rojas, Aldeafeliz, 2015).

Figura 16. Ana María Aristizábal, Aldeafeliz Fuente: <a href=http://aldeafeliz.com " id="pdf-obj-60-22" src="pdf-obj-60-22.jpg">

Figura 16. Ana María Aristizábal, Aldeafeliz Fuente: http://aldeafeliz.com

Figura 17. Tatiana Monroy, Aldeafeliz. Fuente: <a href=http://aldeafeliz.com " id="pdf-obj-60-28" src="pdf-obj-60-28.jpg">

Figura 17. Tatiana Monroy, Aldeafeliz.

Con los aprendizajes obtenidos en la experiencia de los ecobarrios, el acercamiento al movimiento de las ecoaldeas y un deseo personal por crear una comunidad ecológica, Carlos Rojas realizó una primera convocatoria junto con algunas personas cercanas a él que compartían esta misma motivación. Respecto de esta iniciativa personal dice:

Empecé a llamar a la gente y a decirles: ¿oiga se le mide a crear una ecoaldea cerca a Bogotá? Empecé con los amigos, con los más cercanos. Y empezaron a decirme: 'claro', 'listo', 'de una', ¿qué hay que hacer?,

¡pa’ las que sea! (Notas de campo, Carlos Rojas,

Aldeafeliz, 2015).

A partir de este momento de apertura, se conocen Tatiana Monroy, Carlos Rojas y otras 12 personas más con quienes se creó el Grupo Semilla de la propuesta.

Tatiana Monroy recuerda que “desde pequeña tenía un deseo de estar cerca a los indígenas, sobre

todo con los de la Sierra Nevada de Santa Marta o del Amazonas”. (Conversaciones con Tatiana Monroy, Aldeafeliz, 2015). Una de sus influencias fue la Novela de Televisión Rafael Escalona, en la cual salían indígenas de la Sierra Nevada, además de los

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gustos de su padre por los temas relacionados con los pueblos indígenas de Colombia. Tatiana decidió abandonar sus estudios de psicología en la universidad debido a un desencanto por la academia y su creencia en que la academia genera poca vinculación con la vida real de las personas. Sin embargo, su gusto por la psicología estaba presente y fue así como se vinculó como voluntaria a la Fundación Alberto Merani. Se desempeñaba allí en el área de Investigación en Educación, donde adelantaban, en esa época, un estudio sobre temas de afectividad y felicidad. En los resultados del estudio se destacaba que la pertenencia a una comunidad era un aporte significativo en la felicidad de las personas. A raíz de este resultado la Fundación inició un rastreo por diferentes comunidades y entre ellas encontraron las ecoaldeas. En el momento en el que Tatiana Monroy se acerca al tema de las ecoaldeas conoce a Carlos Rojas, quien paralelamente se encontraba interesado en el mismo asunto. Tatiana narra el acontecimiento que le posibilita tomar la decisión de vivir en comunidad y, de ese modo, aplicar en la realidad los resultados arrojados en la investigación en la que ella había estado involucrada.

En febrero de 2006, venían 3 chilenos de una ecoaldea en Noruega, ellos venían a hablar sobre tecnologías limpias a Maloka, en Bogotá, y nosotros fuimos a que nos contaran cómo funcionaba la parte humana y ahí conocimos a Carlos Rojas.

Carlitos al final nos llamó y nos dijo: ‘yo estoy pensando en hacer una ecoaldea cerca a Bogotá, ¿a ustedes les gustaría participar en esa creación?’. Y nosotros le

dijimos que: ¡de una!. Yo sentí que se me abrió un panorama que yo no había contemplado, sí sabía que no estaba cómoda en la ciudad pero no tenía ninguna opción, tenía 22 años, la Fundación era una oportunidad a nivel profesional, una oportunidad tremenda,

pero cuando se abrió ese panorama yo dije: ‘esto es lo que yo quiero’.

(Conversación con Tatiana Monroy, Aldeafeliz, 2015).

El Grupo Semilla se dedicó, de febrero a abril de 2006, a pensar en la iniciativa y planear una convocatoria abierta y pública a todos los interesados en construir una ecoaldea. Realizaron una invitación abierta y pública, para el día 22 de abril de 2006, en el marco de un Happy Yoga 9 . La carta de invitación Construyamos una ecoaldea para vivir cerca a Bogotá!, describía el tipo de personas a quienes se les hacia el llamado, el tipo de lugar que se deseaba habitar, así como las primeras ideas de estructura organizativa, económica y de infraestructura.

9 El Happy Yoga es un espacio donde se orientan clases de Yoga, abiertas al público, en Bogotá. El Yoga es una práctica procedente de la India, que incluye meditación, posturas físicas y ejercicios de respiración. http://colombia.happyyoga.com. Este espacio fue el epicentro de las reuniones en las que se disoñó Aldeafeliz.

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63 Figura 18. Fragmento de carta de invitación para fundar Aldeafeliz. Fuente: Carta de invitación <aConstruyamos una ecoaldea para vivir cerca a Bogotá! , 2006. La motivación de esta convocatoria surgió desde personas que se autoreconocían como urbanos , con un deseo de transformar los patrones de mercado laboral, de mercado inmobiliario y de acciones violentas para crear una forma de vida en armonía con la naturaleza que lograra garantizar una vida más sana, creativa, activa y feliz a las futuras generaciones, además de una protección de la naturaleza. El perfil de las personas a quienes se dirigió la invitación era amplio, en el sentido que se convocó a personas de todas las edades, parejas y familias, que desearan vivir en comunidad, respetar las diferencias, promover un modelo de cuidado de la naturaleza y fortalecer el vínculo campo-ciudad. Las tareas planteadas en la convocatoria fueron: Construir la visión de la comunidad, diseñar un proyecto integral de vivienda y comunidad ecológica, crear una fundación sin ánimo de lucro, crear una sede urbana del proyecto en Bogotá, diseñar un sistema de transporte comunitario, vincularse a la red mundial de ecoaldeas, realizar proyectos de diseño permacultural, promover alternativas de sostenibilidad económica . (Carta de invitación Construyamos una ecoaldea para vivir cerca a Bogotá!, 2006.) " id="pdf-obj-62-5" src="pdf-obj-62-5.jpg">

Figura 18. Fragmento de carta de invitación para fundar Aldeafeliz. Fuente: Carta de invitación Construyamos una ecoaldea para vivir cerca a Bogotá!, 2006.

La motivación de esta convocatoria surgió desde personas que se autoreconocían como urbanos, con un deseo de transformar los patrones de mercado laboral, de mercado inmobiliario y de acciones violentas para crear una forma de vida en armonía con la naturaleza que lograra garantizar una vida más sana, creativa, activa y feliz a las futuras generaciones, además de una protección de la naturaleza. El perfil de las personas a quienes se dirigió la invitación era amplio, en el sentido que se convocó a personas de todas las edades, parejas y familias, que desearan vivir en comunidad, respetar las diferencias, promover un modelo de cuidado de la naturaleza y fortalecer el vínculo campo-ciudad.

Las tareas planteadas en la convocatoria fueron:

Construir la visión de la comunidad, diseñar un proyecto integral de vivienda y comunidad ecológica, crear una fundación sin ánimo de lucro, crear una sede urbana del proyecto en Bogotá, diseñar un sistema de transporte comunitario, vincularse a la red mundial de ecoaldeas, realizar proyectos de diseño permacultural, promover alternativas de sostenibilidad económica. (Carta de invitación Construyamos una ecoaldea para vivir cerca a Bogotá!, 2006.)

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En esta primera reunión asistieron aproximadamente 70 personas interesadas en hacer

parte del proyecto. Iniciaron un proceso de organización y de reuniones continuas en las que se fortalecía la idea. Los primeros asuntos a resolver tenían que ver con los

mecanismos de toma de decisiones y de organización; con lo cual se crearon ‘grupos de trabajo’ con sus respectivas funciones.

Y empezamos el proceso, la gente feliz, empezamos a armar un grupo. La experiencia que tuve con los ecobarrios de generar procesos participativos la usé para crear la aldea, realmente hacer procesos muy participativos en los que no había un liderazgo impositivo para nada, todo fue como proponemos hacer esto

así: ‘primera decisión que hay que tomar’, ‘tenemos que decidir cuál será el método de toma de decisiones’, ‘proponemos este, ¿cómo les parece? ¡Listo, ya tenemos método de toma decisiones¡ ‘Entonces ya podemos tomar decisiones’. Muy

participativo. Hicimos muchos encuentros. (Notas de campo, Carlos Rojas, Aldeafeliz, 2015).

Las Convivencias fueron una de las primeras actividades que realizaron todos quienes se encontraban motivados en construir la ecoaldea. Iniciaron en junio de 2006 bajo el formato de campamentos en zonas rurales cercanas a Bogotá, que se realizaban algunos fines de semana y donde participaban entre 40 a 50 personas. Las Convivencias se planificaron con el objetivo de identificar sí realmente era posible convivir con personas diferentes a la comunidad familiar o de pareja, y sí era posible renunciar a la ciudad para habitar una zona rural. Estas actividades permitieron depurar el grupo, de modo que unos desistieron de la idea y otros continuaron.

Empezamos a hacer convivencias. No tiene sentido hacer reuniones en Bogotá para hacer una ecoaldea. Hicimos campamentos en el Cerro de Pedro Palo. Éramos 40, 50 personas conociéndonos, contándonos las historias de vida, haciendo juegos, haciendo danzas. Una delicia. Creando el sueño. Hicimos como 4 campamentos de esos. Ahí se conoció la gente, se enamoraron unos con otros, empezaron a soñar todos juntos. Ahí yo me enamoré con Tatiana, éramos pareja los dos en ese momento. (Notas de campo, Carlos Rojas, Aldeafeliz, 2015).

El grupo que más recuerdan quienes fundaron la Ecoaldea, es el grupo de expedición geográfica. Este grupo se encargó inicialmente de indagar sobre las preferencias de los participantes respecto de las condiciones climáticas y la distancia del lugar donde construirían la ecoaldea hasta Bogotá. Los resultados de la encuesta arrojaron que la mayoría deseaba que la ecoaldea se ubicara máximo a 1 hora y media de Bogotá, que su clima fuera templado, contara con un río y con bosque. Además de la encuesta, elaboraron un dibujo que contenía el disueño de la ecoaldea. Allí dibujaron algunos espacios comunitarios y los lugares naturales que deseaban en el terreno. (Figura 19) Desde ese momento empezaron a explorar los municipios más cercanos a la Capital y que cumplieran con las expectativas de todos. Visitaron Silvania, San Francisco, Choachí y Guayabetal. Finalmente, el grupo de expedición geográfica encontró una finca en el municipio de San Francisco con las especificaciones requeridas.

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Nosotros hicimos un dibujo con el sueño y muchas de las cosas de ese primer dibujo estaban acá, así tal cual; el kiosko, el fuego, el lago, el río, las montañas, habían muchas cosas así igual. Supimos que esta era la tierra dónde nos correspondía quedarnos. (Conversación con Tatiana Monroy, Aldeafeliz, 2015).

65 Nosotros hicimos un dibujo con el sueño y muchas de las cosas de ese primer

Figura 19. Mapa de disueño de Aldeafeliz. Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=JB39BuGz9VI

Una vez encontraron el terreno, empezaron el proceso de creación de la ecoaldea, que luego fue llamada Aldeafeliz. Tatiana Monroy plantea que el nombre de la aldea se debe en parte a los resultados de investigación obtenidos en el proyecto en el que ella participó en la Fundación Alberto Merani, la cual concluyó que la felicidad es posible obtenerla mediante la vivencia comunitaria. El grupo gestor de la ecoaldea no contaba con el suficiente dinero para comprar la finca, sumado que aún no se conocían lo suficiente para vivir en comunidad, razón por la cual decidieron arrendar la finca durante unos meses, gestionar el dinero y experimentar la convivencia antes de tomar la decisión definitiva de adquirir el terreno. En ese lapso de tiempo gestionaron un porcentaje del total del dinero para la compra, consolidaron el grupo que viviría en el territorio y el grupo que se quedaría viviendo en Bogotá apoyando el proceso.

Hicimos una reunión en la aldea y ahí surgieron los escarabajos. Los escarabajos es gente que son amigos nuestros, que trabajan en Bogotá y pueden colocar una cuota de 5 millones para hacer parte de proyecto. Convencimos a nuestros papás,

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a nuestras familias, trajimos nuestros amigos. Así fuimos consiguiendo escarabajos. (Notas de campo, Carlos Rojas, Aldeafeliz, 2015). Yo tenía 22 años, yo no tenía ahorros, no tenía nada, estaba iniciando mi vida, ni siquiera había terminado la carrera de psicología, trabajaba en la Fundación y ganaba menos del mínimo, había otros que tenían los ahorros de su vida. Entonces decidimos convocar a las familias de todos para que nos ayudaran a comprar la tierra porque sólo entre nosotros no lo podíamos hacer. Hicimos una presentación en Power Point, unos trajeron a sus amigos, yo traje a mis papás, Carlos trajo a sus papás, otros trajeron a sus hijos, hicimos un grupo de 25 personas y decidimos que juntos íbamos a comprar la tierra. (Conversación con Tatiana Monroy, Aldeafeliz, 2015).

En agosto de 2006, 7 personas decidieron iniciar el proceso de convivencia en la finca y en diciembre del mismo año ya eran 12 personas concretando el sueño de la ecoaldea. La instalación en la aldea se dio inicialmente viviendo en carpas. Algunos, como Tatiana, realizaron un proceso de transición entre el estilo de vida urbano hacia un estilo de vida rural-ecoaldeano que les tomó un tiempo en equilibrar. Sobre ese proceso de transición, Tatiana recuerda:

Yo continué trabajando desde acá por un año. Pero a mí no me cuajaban los dos mundos, yo quería trabajar más humanistas las cosas. Yo prefiero trabajar directamente con dos niños, cinco niños y realmente poder hacer un aporte en esas vidas. (Conversación con Tatiana Monroy, Aldeafeliz, 2015).

66 a nuestras familias, trajimos nuestros amigos. Así fuimos consiguiendo escarabajos. (Notas de campo, Carlos Rojas,

Figura 20. Residentes pioneros de Aldeafeliz.

Fuente: Aldeafeliz.

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La finca se adquirió entre 21 personas. Se pagó una cuota inicial de 70 millones de

pesos y los 115 millones de pesos restantes se lograron cancelar en 5 cuotas durante 3 años. En ese periodo de tiempo se definió el perfil de dos tipos de integrantes: las Tortugas, quienes habitarían la ecoaldea permanentemente, y los Escarabajos, quienes aportarían con dinero y otros apoyos sin necesidad de habitar en la ecoaldea, pero contando con el derecho a construir una vivienda en el territorio. Luego se fueron definiendo otro tipo de integrantes en la ecoaldea como: los Cóndores, los Colibrís, las Libélulas y las Palomas; sobre los cuales se profundizará en la Enlazada

6.

5.1.1. El territorio de Aldeafeliz.

67 La finca se adquirió entre 21 personas. Se pagó una cuota inicial de 70 millones

Figura 21.Entrada a Aldeafeliz.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015

Aldeafeliz se ubica en la vereda San Miguel del municipio de San Francisco de Sales, (Cundinamarca, Colombia), contigua a la cuenca del río San Miguel, con una altura de 1.550 metros sobre el nivel del mar, una temperatura promedio de 22 C° y un topoclima que incluye humedad, biodiversidad y nubosidad. La distancia hacia Bogotá es de aprox. 2 horas con 30 minutos, como se aprecia en la siguiente imagen.

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68 Figura 22. Ruta de acceso a Aldeafeliz. Fuente: Google Earth. En la siguiente cartografía, elaborada( http://aldeafeliz.com/ ) " id="pdf-obj-67-5" src="pdf-obj-67-5.jpg">

Figura 22. Ruta de acceso a Aldeafeliz.

Fuente: Google Earth.

En la siguiente cartografía, elaborada por los mismos ecoaldeanos, se grafica el Plan Maestro de la aldea con la zonificación de las áreas naturales, las bioconstrucciones, las zonas de cultivo, los espacios comunes y los lugares sagrados o ceremoniales. En la página web de Aldeafeliz se describe el lugar de la siguiente manera:

Aldeafeliz es un territorio de 3.5 hectáreas, con bastantes laderas y pendientes, que cuenta con cultivos de café, plátano y antiguos frutales de naranja, aguacate y guayaba. Uno de los linderos del territorio es el Rio San Miguel, sobre el cual contamos con 250 metros de recorrido y hermosos pozos. Tenemos también un hermoso lago en el cual habitan algunos peces y se puede nadar. Además de las viviendas en proceso de construcción y las carpas en las cuales viven aldeanos y aspirantes, contamos con múltiples espacios comunitarios, principalmente: un kiosco que es nuestro comedor y lugar de reunión, una casa comunitaria con cocina, estudio con internet, biblioteca, una casita para los niños y baños, un taller creativo para labores de carpintería, un Cusmuy, nuestra casa ceremonial y una lavandería comunitaria en la que se usan lavadoras. Tenemos

varias huertas domésticas alrededor de la casa y una “chagra” o huerta de plantas

medicinales alrededor del Cusmuy, siguiendo la tradición ancestral. (http://aldeafeliz.com/)

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69 Figura 23. Cartografía del Plan Maestro de Aldeafeliz. Fuente: Aldeafeliz.com

Figura 23. Cartografía del Plan Maestro de Aldeafeliz.

Fuente: Aldeafeliz.com

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5.1.2. Narraciones de quienes se unieron en el disueño de Aldeafeliz.

En el proceso de consolidación de la ecoaldea, se permitió el ingreso de nuevas personas y familias que fueron ampliando la comunidad, los saberes y las prácticas comunitarias. Con algunas de estas personas se logró realizar conversaciones informales, con lo que se logró conocer los procesos personales vividos en la decisión de habitar la ecoaldea, sus motivaciones y los aprendizajes obtenidos en ese primer momento de llegada a la ecoaldea. Camila Olarte Zethelius (Tortuga) ingresó a Aldeafeliz 6 años después de haber sido fundada. Llegó con su pareja (con quien en la actualidad ya no convive) y su hijo mayor, que para ese entonces tenía un año de edad; luego de estar viviendo en la aldea nació su segundo hijo. Después de terminar sus estudios universitarios, Camila migró a los Estados Unidos por algún tiempo, luego su visa laboral se venció y por errores en el trámite de prórroga no le concedieron de nuevo la visa, razón por la cual regresó a Colombia. En su regreso conoció algunas comunidades originarias, ecoaldeas, asistió a eventos organizados por ecoaldeas y fue acercándose a ciertos saberes ancestrales. En ese caminar por procesos colectivos y conocer al padre de sus hijos, surgió el interés por construir una ecoaldea, inicialmente en Medellín (Antioquia) y luego en Sasaima (Cundinamarca) pero esa iniciativa no se logró ejecutar en ninguno de estos lugares. La necesidad de vivir en el campo, convivir con otras personas, con sueños y necesidades similares, compartir la crianza de sus hijos y permitirles a ellos socializar, aprender y vivir con otros niños, los llevó a desistir de la idea de crear una nueva comunidad y de esa manera tomar la decisión de vivir en Aldeafeliz. En la actualidad, Camila vive con sus dos hijos en la ecoaldea. Quien fue su pareja por aquella época se retiró de la comunidad y es ahora una Paloma 10 . Sobre el proceso de ingreso de Camila a la aldea, ella rememora los siguientes acontecimientos:

Para mí fue un proceso bien mágico porque yo estaba viviendo en los Estados Unidos, llevaba 8 años allá, terminé el colegio, hice la Universidad y salí con una visa temporal de trabajo como profesora de artes, estudié Bellas Artes y Nuevos Medios, hacia al final de la carrera visité Colombia y me negaron la visa de regreso, porque hubo un rollo con mi nombre, entonces me vi obligada a volver a Colombia, yo ya estaba desvinculada energéticamente del país, tenía mi vida allá, mi pareja, mis amigos. Entonces me devolví, no tenía trabajo, ni idea que iba hacer, fue una zancada de confianza de lo que sentía en espiritual iba a empezar a ser mi guía, como una entrega al espíritu. Mi hermana también ha estado muy activa en la red, en ese momento ella estaba de representante de la Red Continental de Ecoaldeas en la red mundial. Con ella de una empecé a conocer mucha gente.

En ese 2009 yo me conocí con el papá de mis hijos. Estuvimos en Santa Elena,

10 Paloma es aquella persona que hizo parte de la ecoaldea y después de un tiempo se retiró.

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Medellín, un tiempo, él tenía un centro de sanación, allá con la gente tratándolos de convencer que hiciéramos una ecoaldea; y eso no es un poder de convencimiento sino que es un llamado del corazón, entonces tratar de convencer a la gente que dé el paso es muy duro. No se dio. Entonces nos regresamos a Bogotá, para Sasaima, que mi familia tiene un terreno. Estuvimos en varios procesos de comunidad, jalando, jalando, invitando a la gente a Temazcales, a Círculos de Palabra, convivencias y en eso estuvimos como un año, y nada, y nada. Para mí no era una opción Aldeafeliz, no había sido una opción, nosotros queríamos inventarnos algo nuevo, pero ya cuando llegaron los hijos, pues aquí ya habían niños, y dijimos hagámosle para la ecoaldea. Fue un proceso muy duro sostenernos energéticamente los dos, que él salía a trabajar y yo me quedaba. Todo ese resentimiento, juepusha, se me acabó la vida, yo aquí encerrada, no voy a volver a ver a nadie. Muy necesitada de estar acompañada y de ese contacto con otra gente. Si es el campo, pero no es el campo solos. (Conversación con Camila Olarte, Aldeafeliz, 2015).

Junto con Camila ingresó Juan Esteban Osorio (Tortuga en el momento de la conversación, actualmente Paloma), quien luego de 4 años de convivencia en la aldea se retiró. Las motivaciones que orientaron a Juan Esteban a vivir en Aldeafeliz son también las sentidas por Camila pero con algunos rasgos distintivos dentro de lo que él narró en la conversación. Juan Esteban se desempeñaba como Psicólogo en Medellín, laboraba en un Centro Terapéutico donde realizaba terapias de Reiki 11 , en algunas ocasiones fungía como Jaibaná 12 interviniendo con medicinas ancestrales de tradición Embera 13 . Desde su formación en el camino de los saberes y medicinas ancestrales, surgió en él la necesidad de custodiar un territorio, aprender de la vivencia en el campo sin la necesidad de comprar un terreno.

Para mí fue claro que yo no iba a comprar una tierra. Yo hice ceremonia para pedir a la Madre que me mostrara dónde quería que yo cuidara. Lo que yo vi fue aquí. Yo lo pedí en espiritual porque yo no iba a comprar una tierra, iba a pedir permiso para cuidar una tierra y para aprender. (Conversación con Juan Esteban Osorio, Aldeafeliz, 2015).

Fue así como Juan Esteban ingresó a Aldeafeliz, con el propósito de cuidar el lugar, promover las Jornadas de sanación, conocer y rescatar los saberes y las prácticas ancestrales propias del territorio. Otra de las personas con las cuales se logró conversar sobre las motivaciones para hacer

  • 11 El Reiki es un “Método de Sanación Natural” basad en la meditación, la respiración, el ejercicio físico suave y moderado junto a unos hábitos de vida saludables, creado por el Maestro japonés MikaoUsui en 1922. (http://www.reikieuropa.com/)

  • 12 Es el médico tradicional y autoridad social y territorial dentro del pueblo Embera.

  • 13 El pueblo Embera es un pueblo originario que habita el Chocó Biogeográfico en Colombia. Juan Esteban conoció este pueblo en Antioquia y allí le entregaron algunos conocimientos sobre plantas medicinales y rituales.

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parte de la ecoaldea, fue Lina Jaramillo. Ella era Tortuga al momento de la conversación y en el presente es Paloma. Lina vivía en Medellín, allí se desempeñaba como Administradora de Empresas Agropecuarias y vivía junto con su pareja y su hija. Luego de experimentar una separación dolorosa con su pareja, inició búsquedas en el conocimiento del ser, empezó a asistir a conferencias y conocer terapias de sanación que luego fue aprendiéndolas y practicándolas con ella misma y con otras personas. En ese camino de sanación personal conoció a Juan Esteban y el Centro Terapéutico en el que él trabajaba. Allí logró afianzar su amistad con él y adquirió conocimientos en terapias espirituales que la llevaron a formarse como Coach 14 . A partir de tejer esa relación de amistad con Juan Esteban y que él luego se fuera vivir a Aldeafeliz, Lina empezó a participar en las Jornadas de Sanación realizadas en la Aldea, en las que asistía como terapeuta o Coach espiritual. En una de estas Jornadas, Lina junto con su hija menor de edad decidieron iniciar el proceso de Voluntariado y luego el Aspirantazgo. Sus motivaciones surgieron por la necesidad de vivir con su hija en el campo, con una comunidad con quien compartir el crecimiento personal, fortalecer sus conocimientos terapéuticos, contar con una opción educativa distinta en la que su hija se pudiera formar y estar más cerca de alguien con quien había iniciado una relación afectiva. Durante los primeros meses de convivencia en la ecoaldea vivieron en una carpa cerca al río. Vivir en una carpa y con pocos elementos, significó para Lina una iniciación en el desapego a los cosas materiales, al estilo de vida urbano y una posibilidad de reconectarse consigo misma y con el entorno natural que la rodeaba en ese momento.

Venía a apoyar una Jornada de Sanación. Mi hija terminaba su Transición, empezaba su Primaria y yo ya había oído hablar mucho de ecoaldeas, y había sentido el llamado de otra educación para mi hija. Me contaron que la aldea había avanzado bastante en la parte de educación, que había una persona que estaba enseñando Educación Evolutiva de Argentina y que algunas personas de la aldea se iban a ir allá a especializarse y conocer esa información. Eso me inspiró, me motivó. Vine a la Jornada de Sanación con mi hija para que conociera el lugar y me dijera si se sentía identificada, si quería vivir un tiempo. El 5 de diciembre de 2012 me vine a vivir aquí, con poquitas cosas. Empezó el proceso, que acá empieza con un Voluntariado, que se da durante un mes. En ese Voluntariado conocí varios de los movimientos. En ese entonces la aldea no tenía todavía una claridad por Células sino que todos hacíamos de todo. Uno rotaba por muchas cosas. Casi que era ‘donde te necesitemos ahí te solicitamos’.

Después de terminar el Voluntariado inicié el proceso de Aspirantazgo. Uno se sienta con la comunidad, ellos te retroalimentan la experiencia que tuvieron contigo y tú con ellos. Y empieza el proceso de Aspirantazgo. Ya con algo más definido por hacer. El Aspirantazgo dura 9 meses, como una gestación. Se da

14 ‘Coach’ en una palabra en inglés que se traduce al español como ‘entrenador’. Este oficio hace referencia a personas que se forman para apoyar, motivar y orientar a otros en la toma de decisiones y definición de objetivos individuales o colectivos. (Conversación con Lina Jaramillo, Aldeafeliz, 2015)

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individual, no es en pareja, ni en familia. Me conecté con el río. Dormíamos en carpa al lado del río. Ese sector mueve bastante las emociones. Fue bonito.

(Conversación con Lina Jaramillo, Aldeafeliz, 2015).

73 individual, no es en pareja, ni en familia. Me conecté con el río. Dormíamos en

Figura 24. Persona en proceso de aspirantazgo viviendo en carpa.

Fuente: Foto Tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015

La experiencia de los ‘Ecobarrios’ junto con las experiencias personales y profesionales

de cada uno de sus fundadores fueron pieza clave en la definición inicial de aspectos como:

la organización colectiva, la compra del terreno, la definición de acuerdos y principios, así como la formulación de un protocolo de ingreso de nuevas personas. Desde sus comienzos hasta la actualidad, la Aldea ha sido habitada por diversidad de personas, parejas, familias, adultos, jóvenes, niños y niñas; cada uno, cada una, con historias de vida singulares. Muchos han salido de la ecoaldea y han dejado de ser miembros de la comunidad, por lo cual con reconocidos como Palomas. Tatiana Monroy (Tortuga), Carlos Rojas (Tortuga), Luz Marina Escalante-Huma (Tortuga) y Ana María Aristizábal (Escarabajo) son algunos de los que sembraron este sueño y aún permanecen como Grupo Semilla.

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5.2. Disoñando la familia Anthakarana

El disueño de Anthakarana se gesta en Armenia (Quindío) en el año 2006, en el núcleo de una familia integrada por Bahamar (Padre), Deyanira (Madre), Oriana del Mar (Hija) y Nicolás del Camino (Hijo). Bahamar y Deyanira laboraban como docentes en una Institución Pública de Educación Media, Oriana del Mar y Nicolás del Camino cursaban sus estudios de secundaria en la misma institución donde laboraban sus padres. Uno de los acontecimientos que trasforma la vida de esta familia es el terremoto ocurrido en Armenia, en el año 1999. Bahamar menciona que este hecho movió toda la energía del territorio así como la energía vital de sí mismo. Desde ese momento, su sentido por la vida, su vida laboral y su vinculación con el sindicalismo docente se transforman; y es entonces cuando inicia búsquedas en caminos espirituales.

Yo era una persona muy escéptica. Bueno en el 2004 ya me metí más en el rollo de la cuestión espiritual. Fui dando muchos cambios en mi vida. Viví 25 años de mi vida en el más craso materialismo-socialismo-dialéctico. Sabia de Marx, de Mao, de Lenin, de Cuba, de toda esa doctrina, me la sabia de memoria. Sindicalista.

74 5.2. Disoñando la familia Anthakarana El disueño de Anthakarana se gesta en Armenia (Quindío) enhttps://es.wikipedia.org/wiki/Quind %C3%ADo De ese tiempo a ahora, mucho ha cambiado mi vida. (Conversación con Bahamar, Anthakarana, 2015). Bahamar empezó a compartir estas inquietudes con sus estudiantes porque ellos lo cuestionaban sobre sus repetidas críticas al sistema capitalista y su poca capacidad de proponer algo distinto a lo que él criticaba. Estas permanentes críticas incentivaron a Bahamar y a sus estudiantes a buscar alternativas reales al Sistema Capitalista. En medio de la indagación se encontraron con el concepto de Ecoaldea. En un proyecto que estaba trabajando con los muchachos en el colegio, un muchacho me dijo: ‘bueno, si usted que dice que este Sistema no sirve pa’ mierda, entonces ¿qué sirve?’. Yo le respondí: ‘pues no sé, pues averigüemos’. Entonces ¿qué por dónde empezamos? Empecemos por buscar en internet ‘economía alternativa’ y con esa palabra en internet me topé con la palabra ‘Ecoaldea’; yo no tenía ni la menor idea que las ecoaldeas existían. Y comenzamos averiguar de ecoaldeas, pero todo en internet. Nos entusiasmamos con el criterio. He sido más en mi vida de no renegar sobre un sistema sino de crear. Entonces terminamos ese año con el concepto de Ecoaldea. (Conversación con Bahamar, Anthakarana, 2015). " id="pdf-obj-73-11" src="pdf-obj-73-11.jpg">
Mapa 4. En Armenia se gesta Anthakarana Fuente: <a href=https://es.wikipedia.org/wiki/Quind %C3%ADo " id="pdf-obj-73-14" src="pdf-obj-73-14.jpg">

Mapa 4. En Armenia se gesta Anthakarana Fuente:

De ese tiempo a ahora, mucho ha cambiado mi vida. (Conversación con Bahamar, Anthakarana, 2015).

Bahamar empezó a compartir estas inquietudes con sus estudiantes porque ellos lo cuestionaban sobre sus repetidas críticas al sistema capitalista y su poca capacidad de proponer algo distinto a lo que él criticaba. Estas permanentes críticas incentivaron a Bahamar y a sus estudiantes a buscar alternativas reales al Sistema Capitalista. En medio de la indagación se encontraron con el concepto de Ecoaldea.

En un proyecto que estaba trabajando con los muchachos en el colegio, un

muchacho me dijo: ‘bueno, si usted que dice que este Sistema no sirve pa’ mierda, entonces ¿qué sirve?’. Yo le respondí: ‘pues no sé, pues averigüemos’. Entonces

¿qué por dónde empezamos? Empecemos por buscar en internet ‘economía alternativa’ y con esa palabra en internet me topé con la palabra ‘Ecoaldea’; yo no

tenía ni la menor idea que las ecoaldeas existían. Y comenzamos averiguar de ecoaldeas, pero todo en internet. Nos entusiasmamos con el criterio. He sido más

en mi vida de no renegar sobre un sistema sino de crear. Entonces terminamos ese año con el concepto de Ecoaldea. (Conversación con Bahamar, Anthakarana,

2015).

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Paralelamente a las indagaciones emprendidas por Bahamar junto con sus estudiantes, surge un acontecimiento al interior de la familia que los impulsa aún más a tomar la decisión de cambiar sus estilos de vida. Deyanira enfrenta un tratamiento de cáncer de mama que la mueve, a ella y su familia, a vivir en un camino de transformación. Para Deyanira, la enfermedad es la posibilidad de caminar hacia la transformación interna, espiritual y que permita transformar su entorno. Con estos acontecimientos, la familia decidió crear una ecoaldea. Empezaron a buscar un terreno cerca a Armenia, participaron en diferentes talleres con temáticas ecológicas y de esa manera emprenden el disueño de su ecoaldea. Bahamar recuerda el momento en que la familia disoñó la idea de una comunidad ecológica y rural, pensándolo además como compromiso con la tierra y con la humanidad.

En enero de 2006, que estábamos pasando vacaciones, acampando más allá de Tayrona, una noche conversando con Nico, Oriana y con Deya tocamos el tema.

Dijimos ‘hagamos una ecoaldea, ¿quién pone el puño?’. Ponga el puño y eso ya es

palabra. Entonces decidimos hacer una ecoaldea. ¿Cómo? Ni idea. (Conversación con Bahamar, Anthakarana, 2015).

Una vez sembraron ese propósito, compraron un terreno de 3 hectáreas en la vereda Palo Grande, en el municipio de Salento (Quindío). Desde el 2006 hasta el 2009, no se construyó ninguna infraestructura y nadie lo habitó. La familia visitaba el lote los fines de semana, acampaban allí, lo recorrían, planeaban el diseño del lugar. Pasados los años, permitieron que el suelo recuperara su cobertura vegetal puesto que anteriormente era usado para pastoreo.

Cuando compramos aquí en el 2006 no teníamos pa’ construir. 2006, 2007, 2008

veníamos y nos quedábamos, andábamos por las quebradas, por el espacio. Como no teníamos en que invertir, nos dedicábamos a soñar. (Conversación con Bahamar, Anthakarana, 2015).

Para Deyanira y Bahamar, el terreno fue una dádiva ofrecida por el universo, por el espíritu, para que la familia lo administrara y lo amara.

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76 Figura 25. Familia Anthakarana. Fuente: <a href=http://viajecooperante.blogspot.com.co/2009/03/ecoaldea-anthakarana- quindio.html Bahamar y Nicolás del Camino fueron los primeros en habitar el terreno, a finales de 2009, periodo en el cual Nicolás del Camino culminó sus estudios de secundaria y Bahamar había decidido renunciar a su labor como docente, en la institución educativa en la que había brindado los últimos 18 años de los 32 de su vida laboral. Nicolás del Camino llegó a la ecoaldea cuando tenía 15 años. Decidió dejar la ciudad y dedicarse a conocer ecoaldeas en Colombia y estudiar Medicina China-Nei Jin en Pereira, Risaralda. Para él la ecoaldea fue la posibilidad de vivir en un lugar en paz, con aire fresco, en compañía de los sonidos de la naturaleza, realizar actividades diferentes a las de la ciudad y obtener un cuerpo físico resistente y vital. Deyanira se instaló en la ecoaldea a finales de 2010, cuando logró que le concedieran un traslado de su lugar de trabajo a una Institución Educativa cercana a la ecoaldea. Allí trabaja sólo en la jornada de la mañana y en la de la tarde se dedica a los asuntos de la comunidad. Oriana del Mar, por su parte, empezó a participar en talleres de Permacultura en la Granja Mamá Lulú, en Montenegro, Quindío, donde conoció a integrantes de Change the World (ver Enlazada 1) quienes la conectaron con la ecoaldea Pachamama, ubicada en Calarcá, Quindío. Mediante ese contacto, la familia participó en varias de las Mingas programadas en Pachamama, en las que se realizaban labores de cultivo, manejo de residuos y bioconstrucción. Luego se conectaron con integrantes de las ecoaldeas Atlántida (Cauca) y la naciente Aldeafeliz (Cundinamarca). A partir de allí, en diciembre de 2006, participaron en el Primer Llamado de la Montaña, que sería el Primer Encuentro de la Red de Ecoaldeas de Colombia. La decisión de Oriana del Mar de vivir en la ecoaldea tomó un poco más de tiempo debido a que su sostenimiento económico dependía del trabajo en la ciudad, dirigido a la elaboración de sandalias y actividades teatrales. En un principio, ella sentía algunas " id="pdf-obj-75-5" src="pdf-obj-75-5.jpg">

Bahamar y Nicolás del Camino fueron los primeros en habitar el terreno, a finales de 2009, periodo en el cual Nicolás del Camino culminó sus estudios de secundaria y Bahamar había decidido renunciar a su labor como docente, en la institución educativa en la que había brindado los últimos 18 años de los 32 de su vida laboral. Nicolás del Camino llegó a la ecoaldea cuando tenía 15 años. Decidió dejar la ciudad y dedicarse a conocer ecoaldeas en Colombia y estudiar Medicina China-Nei Jin en Pereira, Risaralda. Para él la ecoaldea fue la posibilidad de vivir en un lugar en paz, con aire fresco, en compañía de los sonidos de la naturaleza, realizar actividades diferentes a las de la ciudad y obtener un cuerpo físico resistente y vital. Deyanira se instaló en la ecoaldea a finales de 2010, cuando logró que le concedieran un traslado de su lugar de trabajo a una Institución Educativa cercana a la ecoaldea. Allí trabaja sólo en la jornada de la mañana y en la de la tarde se dedica a los asuntos de la comunidad. Oriana del Mar, por su parte, empezó a participar en talleres de Permacultura en la Granja Mamá Lulú, en Montenegro, Quindío, donde conoció a integrantes de Change the World (ver Enlazada 1) quienes la conectaron con la ecoaldea Pachamama, ubicada en Calarcá, Quindío. Mediante ese contacto, la familia participó en varias de las Mingas programadas en Pachamama, en las que se realizaban labores de cultivo, manejo de residuos y bioconstrucción. Luego se conectaron con integrantes de las ecoaldeas Atlántida (Cauca) y la naciente Aldeafeliz (Cundinamarca). A partir de allí, en diciembre de 2006, participaron en el Primer Llamado de la Montaña, que sería el Primer Encuentro de la Red de Ecoaldeas de Colombia. La decisión de Oriana del Mar de vivir en la ecoaldea tomó un poco más de tiempo debido a que su sostenimiento económico dependía del trabajo en la ciudad, dirigido a la elaboración de sandalias y actividades teatrales. En un principio, ella sentía algunas

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inseguridades sobre continuar una convivencia con la misma familia y de mantener una sostenibilidad económica en la ecoaldea. Su decisión de vivir en comunidad se vino a manifestar en el momento que, junto con su pareja, deseó conformar una familia, tener hijos y poder ofrecerles una crianza respetuosa y acompañada desde la maternidad- paternidad. Luego de tener su primera hija y de habitar la aldea, las dudas sobre lo económico, la convivencia y la crianza se aclararon y fueron transformadas en oportunidades para adquirir un nuevo estilo de vida.

Nosotros habíamos acompañado el proceso de la ecoaldea desde el comienzo, en un primer momento yo sola y en un segundo momento con Osiris. Osiris vivía en Medellín, y para ese entonces ya éramos novios. Habíamos iniciado un proceso de vivir juntos, habíamos encontrado una conexión bonita con el ‘Camino Rojo’ 15 . Estábamos aquí pendientes de todo, ayudando mucho. Teníamos una empresa de sandalias y con teatro también trabajábamos mucho. En una de las Búsquedas de Visión vimos a Taini. Fue muy contundente en ese

momento la visión de ella, pero pues uno ya echándole mente dice uno ‘nooo ahora que vamos a tener un hijo, estamos muy jóvenes, no tenemos nada’, y todo por lo

que mentalmente uno decide no tener hijos. Luego en una toma de Yagé los dos vimos a Taini. Luego en la Búsqueda de Visión,

Osiris vio la niña, fue su visión y fue como él estar dormido y de repente llegar una

niña saltando, brincando, muy parecido con la realidad, y le dijo: ‘despiértese que

lo va a coger la visión dormido’, salió corriendo y se fue. Y así fue todo un año, en las cosas que hacíamos espirituales, por así decirlo, en todas veíamos una niña. En ese proceso empezamos a pensar cómo queríamos criar a Taini. Cuando llegó el Llamado de la Montaña, yo ya tenía 8 meses de embarazo. Fue

renovador ver que todos esos meses fueron bien. Osiris estaba muy temeroso de que nos viniéramos a vivir aquí, por la convivencia con mis papás, estaban las otras inseguridades, de cómo vamos a trabajar, cómo hacer pa’ conseguir plata, concretamente lo económico. Pasamos de tener un aparta-estudio en Armenia a

vivir en una cabaña 8 meses. Osiris como al mes y medio de estar viviendo acá dijo

‘construyamos la casa ya’.

Mis papás nos prestaron dinero. El dinero fue apareciendo de una forma mágica. Empezamos a construir la casa, que fue otro momento muy difícil. Porque construir, para mí, en la pareja le

remueve a uno todo. En ningún momento me arrepiento de no estar en una ciudad.

(Conversación con Oriana del Mar, Anthakarana, 2015).

Osiris vivía en Medellín y se dedicaba a sus estudios en Ciencia Política en la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Sus primeros acercamientos en los temas ecológicos se dieron cuando asistía a los Mercados Agroecológicos en el Corregimiento de Santa Elena, Medellín. Allí empezó a surgirle inquietudes sobre cómo implementar una alimentación sana, cómo y en qué invertir el tiempo, así como la definición de un proyecto de vida que cobrara sentido. Cuando se conoció con Oriana

15 Camino rojo es una tradición indígena del norte que señala un trayecto de enseñanzas espirituales nativo- americanas

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decidió abandonar sus estudios universitarios, migrar a Armenia y dedicarse a iniciar una microempresa de calzado. Osiris junto con Oriana apoyaron la fundación de la ecoaldea. Cuando decidieron conformar un hogar y concebir su primera hija fue el momento en el que sintieron la necesidad de hacer parte de la comunidad:

Yo vivía muy citadino. Muy pegado a mis videojuegos…a las comodidades. Una

vida típica, de un muchacho típico de Medellín. Teníamos una idea de vivir en un lugar bien rico, fuera de la ciudad, tranquilo. Yo me uní a la disoñación del espacio y a las actividades de aquí. Nos equivocamos y aprendíamos todo el tiempo. Aprendimos a coger un machete. El amor en pareja

me permitió vivir en la ecoaldea. (Conversación con Osiris, Anthakarana, 2015)

Osiris y Oriana tienen dos hijas: Taini y Sami, que también viven en la ecoaldea. Actualmente, Nicolás del Camino convive con Angélica Rami y su hija Alana, nuevas integrantes de la comunidad. Lo que caracteriza como una comunidad familiar Anthakarana también se caracteriza por ser una comunidad artística, pedagógica y espiritual. Es artística ya que algunos han contado con formación y experiencia teatral. Es pedagógica porque Bahamar y Deyanira cuentan con una larga experiencia como docentes, y ahora Oriana se está desempeñando como facilitadora de la escuelita comunitaria para los

niños. Y es una comunidad espiritual por los roles y prácticas que desempeñan algunos de sus integrantes dentro y fuera de la comunidad. Aspectos que se detallarán en la Enlazada

6.

5.2.1. El territorio de Anthakarana.

La ecoaldea fue bautizada con el nombre Anthakarana. Una palabra en sanscrito que significa ‘el puente que une el mundo de lo visible con lo invisible, la materia con el espíritu’. Este término apareció en una consulta con amigos y allegados, cuando ya habían conseguido el terreno.

78 decidió abandonar sus estudios universitarios, migrar a Armenia y dedicarse a iniciar una microempresa de

Figura 26. Ruta de llegada a Anthakarana.

Fuente: Google Earth.

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Anthakarana se ubica en la vereda Palogrande, en el municipio de Salento, Quindío, a unos 55 minutos de Armenia. La ruta para llegar allá se realiza entrando por Armenia, ya que por Salento el trayecto es muy extenso y las vías no se encuentran en buen estado. El transporte se debe hacer en carro particular o abordando un transporte interveredal que llega hasta la vereda La Nubia y luego caminar unos 50 minutos hasta la ecoaldea. La ecoaldea cuenta con 3,5 hectáreas, una zona extensa de vegetación en proceso de restauración natural y varias fuentes de agua independiente. La distribución del terreno fue disoñado por ellos como se aprecia en la siguiente figura. Dibujaron cada lugar, cada construcción y sus lugares sagrados, y así lo han realizado poco a poco en el lapso de 7 años. Han construido, con sus propias manos, dos casas, tres cabañas, una zona de crianza de cabras, la zona de campamento, la cocina comunitaria, un vivero, Abalgamalue (la casa de pensamiento), el cultivo de orellanas, un temazcal y los caminos que comunican los distintos lugares de la ecoaldea y con sus vecinos.

79 Anthakarana se ubica en la vereda Palogrande, en el municipio de Salento, Quindío, a unoshttps://www.youtube.com/watch?v=iFcnGImwgpU “Anthakarana es una propuesta alternativa a esta sociedad caótica, invadida por el ruido, la contaminación, el atropello al otro y donde la sociedad de consumo nos ataca cada día más” (Video promocional de Anthakrana, https://www.youtube.com/watch?v=iFcnGImwgpU ) . " id="pdf-obj-78-7" src="pdf-obj-78-7.jpg">

Figura 27. Mapa de disoñación de Anthakarana. Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=iFcnGImwgpU

“Anthakarana es una propuesta alternativa a esta sociedad caótica, invadida por el ruido,

la contaminación, el atropello al otro y donde la sociedad de consumo nos ataca cada día

más” (Video promocional de Anthakrana, https://www.youtube.com/watch?v=iFcnGImwgpU).

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5.3. Conclusión

De manera coincidente estas dos ecoaldeas fueron disoñadas por sus fundadores en el año 2006. Ninguno de los fundadores de Aldeafeliz y Anthakarana se conocía antes, sólo hasta diciembre del mismo cuando se realizó el Primer Llamado de la Montaña. Si bien, las dos comunidades se disoñaron en el mismo año, Anthakarana logró la compra del terreno en 2006 pero sólo hasta el 2009 empezó a habitar el lugar y a realizar las construcciones, por su parte, Aldeafeliz inició el pago del terreno y el proceso de convivencia durante el mismo año 2006. Ambas ecoaldeas se ubican en zonas rurales cercanas a las ciudades capitales desde donde provienen sus integrantes. En promedio, se encuentran a 1 hora y 30 minutos de distancia de las ciudades capitales. Cercanía que les permite configurar estilos de vida rurales y, a su vez, mantener contacto con las dinámicas urbanas, económicas, familiares y de amistades establecidas en sus lugares de origen. Estas Ecoaldeas cuentan con amplias zonas verdes, fuentes hídricas, bosques, diversidad de especies de flora y fauna, temperaturas atmosféricas aproximadas a 19°c. Aldeafeliz se ubica en un terreno tipo sabana y Anthakarana en un suelo montañoso donde se presentan altas precipitaciones. Condiciones geográficas que para ellos son las más adecuadas para vivir como comunidad ecológica y que les ha permitido concretar muchos de los propósitos que disoñaron cuando decidieron fundar las ecoaldeas. Aldeafeliz fue creada por diversidad de personas que se desconocían. Ninguno contaba con una experiencia de vida en comunidad, más allá de la vida familiar y tampoco contaban con experiencia de vida en el campo. Cuentan que en los inicios de Aldeafeliz se formaron parejas, otras parejas se separaron, empezaron a nacer niños, se presentaban conflictos en las relaciones sociales, dificultades para organizarse y tomar de decisiones. Por su parte, Anthakarana surgió en una familia nuclear compuesta por padres e hijos, que en el proceso de consolidación se fue convirtiendo en una familia extendida integrada por los abuelos, los nuevos padres y los nietos. Esta composición conlleva a que el terreno se haya adquirido como propiedad privada, en el sentido que fue comprado a nombre de uno de los abuelos debido a su capacidad económica y en la que además el proceso de convivencia fue dinamizado desde la misma familia, sólo con una variación significativa con la llegada de las parejas de los nietos, tiempo después de haber fundado la ecoaldea. Quienes fundaron estas comunidades pretendían irse a vivir al campo con la idea de iniciar o continuar un proceso de sanación personal y de poder conectarse con la naturaleza, lo cual les implicó un cambio en sus hábitos y en sus comprensiones acerca de la vida como se verá en las siguientes Enlazadas. Cabe destacar como el rol de los niños puesto que cumplen un papel clave en el proceso de consolidación de estas ecoaldeas, de manera que son motivación para emprender cambios en las formas de convivencia y de conexión con la naturaleza. Aspecto contrario sucede con los asuntos económicos y organizativos que bloquean, en algunos momentos, las decisiones, hacen los procesos más lentos y se presentan como fuentes de miedo. Por su parte, la presencia de los niños y la reafirmación de transformación del ser interior les permite reafirmar el amor y la confianza, adquiriendo la destreza de vivir confiando que las cosas se van a dar y no controlando todo.

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Enlazada 6. Ecología de saberes en el mándala de la sustentabilidad

Subpregunta de investigación a abordar:

¿Cuáles son los saberes y las prácticas que se configuran en las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz en su relación con la naturaleza?

Como se pudo apreciar en la Enlazada 4, GEN plantea 4 pilares de la sustentabilidad integrados en lo que se ha denominado el Mándala de la Sustentabilidad. Las ecoaldeas Anthakarana y Aldeafeliz, mediante su vinculación en GEN, han acogido estos pilares con el objetivo de dinamizar sus estilos de vida. En el presente estudio, los saberes y las prácticas identificadas han sido descriptas y comprendidas a partir de cada uno de ellos. La comprensión lograda en este estudio permite describir los saberes y las prácticas de estas ecoaldeas de acuerdo a la categoría de Ecología de Saberes (Santos, 2010; 2012). Los saberes identificados implican en sí mismos el ejercicio de prácticas concretas y reales,

Figura 28. Mándala de la Sustentabilidad Fuente: <a href=https://ecovillage.org/projects/dimensi " id="pdf-obj-80-20" src="pdf-obj-80-20.jpg">

Figura 28. Mándala de la Sustentabilidad Fuente:

de modo que los conocimientos que circulan al interior de las ecoaldeas tienden, por lo general, a ser aplicados en realidades concretas. Otras de las razones por las cuales los saberes y las prácticas pueden ser leídos como ecología de saberes, es porque, como lo plantea Santos, estos se encuentran asociados al conocimiento y a la intervención en la naturaleza bajo principios éticos de cuidado y respeto, porque integran diversidad de saberes y prácticas de saberes de procedencia ancestral, urbana, espiritual, científica e intuitiva. Además implica en los ecoaldeanos, un proceso de desaprendizaje de saberes, aprendizaje de nuevos saberes y la aparición de ignorancias; en el sentido que cada relación con la naturaleza da cuenta de que no todo está resuelto y de que aún existen ciertas ignorancias. En la siguiente figura, se logran destacar las distintas ecologías de saberes identificadas en las ecoaldeas estudiadas y su asociación con el Mandala de la sustentabilidad propuesto por la Red Global de Ecoaldeas.

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82 Figura 29. Ecologías de saberes en el mándala de la sustentabilidad para el Buen Vivir.

Figura 29. Ecologías de saberes en el mándala de la sustentabilidad para el Buen Vivir.

Fuente: Elaboración propia.

6.1. Pilar social: el sistema de la vida como inspiración para ordenar las relaciones sociales

Organización comunitaria.

82 Figura 29. Ecologías de saberes en el mándala de la sustentabilidad para el Buen Vivir.

A continuación, se comprenden las formas de relación social al interior de las ecoaldeas, en las que se devela una forma de organización social a partir de la manera cómo funciona el sistema de la vida. El modelo de organización social acogido por estas dos comunidades es la sociocracia. Este modelo recoge algunos principios filosóficos planteados en el Manifiesto Comunista escrito por Marx y Engels en 1847, del cual se sustraen los principios organizativos de la eficacia, la equidad y la transparencia (citado en Freitas, 2016, p. 8). El término sociocracia fue acuñado inicialmente por Augusto Comte en 1843 y su aplicación se conoce desde 1970 cuando el ingeniero holandés Gerard Endenburg lo desarrolló específicamente en procesos industriales, integrando referentes científicos como la teoría de sistemas complejos, la cibernética y la biología. Para Enderburg los seres humanos tienden auto-organizarse tal cual lo hace la misma naturaleza (Freitas, ibíd.).

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83 Figura 30. Estructura de la Sociocracia. Fuente: <a href=Gaia U Latina , 2017. La Sociocracia se compone de tres ejes fundamentales (notas de campo de la participación en la Introducción a la formación Online Gaia U Latina , dirigida por Aldeafeliz, 2017): 1. Valores 2. Áreas estructurales 3. Fuentes de origen Los valores adaptados del Manifiesto Comunista son: la transparencia, la equidad, y la eficacia. Para lograr la aplicabilidad de estos se establece una pregunta para cada valor, así: 1.1.Transparencia: ¿cómo nos organizamos? 1.2.Equidad: ¿cómo llegamos a acuerdos? 1.3.Eficacia: ¿cómo mejoramos? Las respuestas a cada una de estas preguntas se orientan hacia un área estructural específica y cada área estructural va acompañada de una fuente de origen que le otorga sentido. En cada fuente de origen se dan diferentes interpretaciones otorgadas desde la teoría de sistemas complejos y desde las propias experiencias de organización social. Para responder la pregunta ¿cómo nos organizamos?, se retoman los círculos u holones propuestos por el enfoque de sistemas complejos , cumpliendo cada uno la función de órgano temático de organización y decisión, de ese modo entre los círculos existen dobles enlaces que facilitan el flujo de información y de energía, y la comunicación entre todos los círculos conforman el organismo, en este caso la ecoaldea. Frente a la pregunta ¿cómo llegamos a acuerdos?, se aplica el método del consentimiento mediante el cual se reconoce la diversidad de pensamientos y propuestas " id="pdf-obj-82-5" src="pdf-obj-82-5.jpg">

Figura 30. Estructura de la Sociocracia. Fuente: Gaia U Latina, 2017.

La Sociocracia se compone de tres ejes fundamentales (notas de campo de la participación en la Introducción a la formación Online Gaia U Latina, dirigida por Aldeafeliz, 2017):

  • 1. Valores

  • 2. Áreas estructurales

  • 3. Fuentes de origen

Los valores adaptados del Manifiesto Comunista son: la transparencia, la equidad, y la eficacia. Para lograr la aplicabilidad de estos se establece una pregunta para cada valor, así:

1.1.Transparencia: ¿cómo nos organizamos? 1.2.Equidad: ¿cómo llegamos a acuerdos? 1.3.Eficacia: ¿cómo mejoramos?

Las respuestas a cada una de estas preguntas se orientan hacia un área estructural específica y cada área estructural va acompañada de una fuente de origen que le otorga sentido. En cada fuente de origen se dan diferentes interpretaciones otorgadas desde la teoría de sistemas complejos y desde las propias experiencias de organización social. Para responder la pregunta ¿cómo nos organizamos?, se retoman los círculos u holones propuestos por el enfoque de sistemas complejos, cumpliendo cada uno la función de órgano temático de organización y decisión, de ese modo entre los círculos existen dobles enlaces que facilitan el flujo de información y de energía, y la comunicación entre todos los círculos conforman el organismo, en este caso la ecoaldea. Frente a la pregunta ¿cómo llegamos a acuerdos?, se aplica el método del consentimiento mediante el cual se reconoce la diversidad de pensamientos y propuestas

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sin rechazar ninguna, adoptando las decisiones más convenientes para el momento presente y las propuestas que no se adoptan se dejan en modo de espera o de mejoramiento. En cuanto a la pregunta ¿cómo mejoramos?, se emplean los ciclos de retroalimentación adoptados desde la teoría de la cibernética y desde la biología, de modo que, las células como las comunidades humanas pueden evaluarse, corregirse y mejorarse. La retroalimentación implica un proceso de revisión de las labores realizadas por cada integrante en el que todos y cada uno puedan comunicar y reconocer sus fortalezas y aspectos que se deben mejorar. La sociocracia se constituye en una ecología de saber por cuanto teje saberes de distintas disciplinas científicas, en el método como tal y en su aplicabilidad en las ecoaldeas de estudio. Allí por ejemplo se incorporan se incorporan otras formas en la toma de decisiones como son los círculos de palabra o las consultas espirituales, que tienen una procedencia ancestral o de saberes espirituales de distintas corrientes. La dinámica cotidiana de estas comunidades les ha llevado a co-crear diferentes tecnologías sociales, como las ha denominado Aldeafeliz, mediante las cuales han logrado definir formas de organización, métodos de toma de decisiones, métodos de resolución de conflictos y proyectos educativos propios. Aldeafeliz ha tenido un mayor desarrollo de estas debido a la diversidad de personas que la componen y a la rotación de personas que ingresan y salen de la ecoaldea. Aldeafeliz, en su autodefinición como organismo vivo, diseñó una estructura de organización por células temáticas de acuerdo a las necesidades de la comunidad (figura 24). Cada célula en su interior cuenta con integrantes que cumplen roles y funciones específicas, allí se toman decisiones relacionadas con la temática que lidera la célula, establece comunicación con otras células y con el Círculo General donde todas las células cuentan con participación y deciden asuntos de gran relevancia para la ecoaldea. (Figura

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85 Figura 31. Estructura organizativa de Aldeafeliz. Fuente: Foto capturada por Erika Muñoz en Introducción a

Figura 31. Estructura organizativa de Aldeafeliz.

Fuente: Foto capturada por Erika Muñoz en Introducción a la formación Online Gaia U Latina, 2017.

Otro rasgo a destacar en Aldeafeliz es la clasificación de sus integrantes que se hace a través de la designación de un animal así:

Tortugas: Residentes, miembros de la Asociación.

Libélulas: Donantes de recursos materiales.

Escarabajos: Asociados no residentes, miembros de la Asociación.

Colibrís: Miembros honorarios. Son reconocidos por la comunidad como

“donantes de conocimiento”.

Palomas: Personas que se han retirado de la comunidad.

Cóndores: Son personas que intercambian su ingreso a la comunidad por una labor especifica de gran valor para la comunidad y la cual es supervisada.

Por su parte, en Anthakarana no existe un tipo de clasificación entre sus integrantes, ni se usa la sociocracia en estricto, debido a que la ecoaldea cuenta con pocas personas y a razón de su composición familiar extendida. De esta manera, los rasgos distintivos de sus miembros son: los abuelos, los padres, las madres, los hijos y los nietos. La toma de decisiones se hace por consentimiento, al igual que en Aldeafeliz. En cuanto a la delegación de actividades cotidianas, en Aldeafeliz se emplea una herramienta que ellos denominan Zigonechi. Este es un término de Pueblo Kogui de la

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Sierra Nevada de Santa Marta que significa “yo te colaboro, tú me colaboras”. El Zigonechi considera actividades diarias como la lavandería, la elaboración de alimentos, el aseo de cocina, el aseo de los baños, el vivero, la siembra en la huerta y diferentes actividades que requieren de la colaboración de todos, para lo cual organizan delegaciones de actividades que cada uno asume desde la célula que integra o también por iniciativa propia se puede postular a algunas de esas actividades. Cuando, por alguna razón, alguna actividad diaria de apoyo comunitario no cuenta con ningún responsable, existe una persona dentro de la comunidad a la cual se le asigna la figura de capitán planeta y debe entonces delegar labores, hacerles seguimiento y monitoreo para que todas las actividades cuenten con un responsable y puedan ser realizadas. (Figura 32)

86 Sierra Nevada de Santa Marta que significa “ yo te colaboro, tú me colaboras ”.

Figura 32. Zhigoneshi.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

En Anthakarana se presenta una división de roles y de actividades en los que cada persona asume quehaceres cotidianos en la cocina, la escuelita, los cultivos, el cuidado de animales, las labores de construcción y otras actividades que tienen que ver con los procesos de emprendimiento. Existen actividades asignadas a los hombres como las labores de construcción, el cuidado de los animales, el aseo de baños secos y el abono de cultivos. Las actividades acogidas por las mujeres son, entre algunas, la escuelita, la lavandería, el vivero y el cultivo de plantas medicinales. La elaboración de alimentos y el aseo de algunos espacios comunitarios son rotativos entre sus integrantes y los voluntarios que estén presentes. (Figura 33)

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87 Figura 33. Distribución de actividades diarias en Anthakarana. Fuente: <a href=http://www.comuntierra.org/site/imagens/editor/images/IMG_2112.JPG Resolución de conflictos. Cuando se presenta alguna dificultad entre los integrantes de las ecoaldeas, se invita a que cada persona realice inicialmente un proceso de revisión de sí mismo para poder comprender las razones individuales del origen del conflicto. Si en esa revisión no se logra resolver la situación, entonces se convoca a un círculo de retroalimentación o a un círculo de la palabra donde todos los integrantes pueden apoyar en la solución del conflicto. Si este apoyo no es suficiente se invitan a personas externas de la ecoaldea para que apoyen en la solución de la dificultad. Los apoyos pueden ser personas mayores que cobran un reconocimiento en la comunidad por su sabiduría ancestral, nombrados como abuelos o abuelas . También pueden ser invitados algunos apoyos espirituales o personas de otras ecoaldeas. Cualquier método que se emplee, puede ser un círculo de la palabra o una ceremonia , se realiza para sanar las relaciones, las relaciones internas como las relaciones con los demás. Proyectos educativos. En cuanto a los procesos de educación, en Anthakarana existe el proyecto Escuelita Anthakarana. U na escuelita acompañada por las madres de la ecoaldea, quienes planean, orientan y coordinan las actividades diarias de formación de sus hijos menores de 7 años. No cuentan con una pedagogía, ni una metodología específica sino que su dinámica se ha alimentado de diferentes métodos y apuestas pedagógicas teniendo en cuenta las necesidades propias de sus hijos y de acuerdo al contexto de su ecoaldea. (Figura 34) En el caso de Aldeafeliz, el proyecto educativo se denomina Alas de colores. En este proyecto participan algunas madres de la ecoaldea, que al igual que Anthakarana, cuentan con apoyo de otras personas de la comunidad para el desarrollo de algunas actividades pedagógicas. (Figura 35) " id="pdf-obj-86-5" src="pdf-obj-86-5.jpg">

Figura 33. Distribución de actividades diarias en Anthakarana. Fuente: http://www.comuntierra.org/site/imagens/editor/images/IMG_2112.JPG

Resolución de conflictos.

Cuando se presenta alguna dificultad entre los integrantes de las ecoaldeas, se invita a que cada persona realice inicialmente un proceso de revisión de sí mismo para poder comprender las razones individuales del origen del conflicto. Si en esa revisión no se logra resolver la situación, entonces se convoca a un círculo de retroalimentación o a un círculo de la palabra donde todos los integrantes pueden apoyar en la solución del conflicto. Si este apoyo no es suficiente se invitan a personas externas de la ecoaldea para que apoyen en la solución de la dificultad. Los apoyos pueden ser personas mayores que cobran un reconocimiento en la comunidad por su sabiduría ancestral, nombrados como abuelos o abuelas. También pueden ser invitados algunos apoyos espirituales o personas de otras ecoaldeas. Cualquier método que se emplee, puede ser un círculo de la palabra o una ceremonia, se realiza para sanar las relaciones, las relaciones internas como las relaciones con los demás.

Proyectos educativos.

En cuanto a los procesos de educación, en Anthakarana existe el proyecto Escuelita Anthakarana. Una escuelita acompañada por las madres de la ecoaldea, quienes planean, orientan y coordinan las actividades diarias de formación de sus hijos menores de 7 años. No cuentan con una pedagogía, ni una metodología específica sino que su dinámica se ha alimentado de diferentes métodos y apuestas pedagógicas teniendo en cuenta las necesidades propias de sus hijos y de acuerdo al contexto de su ecoaldea. (Figura 34) En el caso de Aldeafeliz, el proyecto educativo se denomina Alas de colores. En este proyecto participan algunas madres de la ecoaldea, que al igual que Anthakarana, cuentan con apoyo de otras personas de la comunidad para el desarrollo de algunas actividades pedagógicas. (Figura 35)

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88 Figura 34. Escuelita Anthakarana. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015. Figura 35. Escuelita

Figura 34. Escuelita Anthakarana.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015.

88 Figura 34. Escuelita Anthakarana. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015. Figura 35. Escuelita

Figura 35. Escuelita Alas de Colores.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

Los niños de estas escuelas se encuentran desescolarizados de la educación convencional. Las mujeres educadoras incorporan actividades innovadoras como el juego libre, teatro, música, cocina, círculos de palabra de los niños, caminatas de poder, ceremonias ancestrales, entre otras. Una actividad especial para los niños de la escuelita Anthakarana son las caminatas de poder, en las cuales van desarrollando un contacto con la naturaleza, un reconocimiento y una conexión con los seres del lugar. Las caminatas tienen distintas intencionalidades como recorrer el territorio que habitan, abrir o definir caminos y rutas, identificar plantas, animales, lugares sagrados o recordar antepasados, en algunas de las caminatas de poder entonan canciones medicina, que incluyen mensajes espirituales hacia la madre tierra. En Anthakarana y Aldeafeliz promueven la participación de los niños en sus procesos, por ejemplo a través de los círculos de la palabra infantil, que son realizados en las casas

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de pensamiento: Abalgamalue (Anthakarana) y Kusmuy (Aldeafeliz), donde los niños son escuchados, plantean sus inquietudes, preguntas, propuestas y dificultades. Generalmente, las actividades de las escuelitas se desarrollan al interior de las ecoaldeas pero en algunas ocasiones se desarrollan actividades en la ciudad, con el objetivo de que los niños conserven una relación con ésta.

Relación con los vecinos.

Luego de haber logrado un cierto grado de posicionamiento y organización al interior de la ecoaldeas, estas han venido proponiéndose vincularse con su entorno más cercano. Aldeafeliz, por ejemplo, hace parte de la Junta de Acción Comunal de la vereda San Miguel, donde viven. En algún momento realizaron un programa radial denominado La hora feliz de Aldeafeliz, en la emisora parroquial y comunitaria del municipio de San Francisco. (Figura 36) De otro lado, Anthakarana cuenta con una gran influencia en la ciudad de Armenia a través de la facilitación de los círculos de mujeres y en la vereda donde viven. Deyanira, como profesora en la escuela de la vereda, ha compartido sus saberes sobre la elaboración de implementos ecológicos de aseo, la reutilización de residuos sólidos y el cuidado del cuerpo. Al igual que Aldeafeliz, abren su comunidad al público mediante la oferta de eventos que realizan en distintas épocas del año.

89 de pensamiento: Abalgamalue (Anthakarana) y Kusmuy (Aldeafeliz), donde los niños son escuchados, plantean sus inquietudes,

Figura 36. Programa radial ‘La hora feliz de Aldeafeliz. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, San Francisco, Cundinamarca, 2015.

89 de pensamiento: Abalgamalue (Anthakarana) y Kusmuy (Aldeafeliz), donde los niños son escuchados, plantean sus inquietudes,

6.2. Pilar cultural: recordar para renovar las ceremonias de conexión natural

Como se apreciaba en el Mándala de la sustentabilidad, la el pilar cultural también es nombrado como Visión de mundo, en el sentido que invita a las ecoaldeas a ir identificando formas de comprensión del mundo que les permitan regenerar sus comprensiones culturales, plantearse propósitos superiores en la vida e involucrar expresiones de celebración de esta a través del arte. (GEN, 2017)

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Aldeafeliz y Anthakarana vienen dinamizando este pilar mediante un proceso de investigación de las diferentes cosmovisiones e interpretaciones de la vida propias de los pueblos originarios del continente americano. Este proceso se conoce como recordar la palabra de los ancestros. El recordar es una invitación que los pueblos originarios de Colombia le hacen a los mestizos para que reconozcan la sabiduría, las prácticas, los valores y las cosmovisiones de los ancestros de este territorio, en el sentido que puede ayudar a las generaciones actuales a adquirir conocimientos que puedan mejorar las condiciones de vida de todo ser. Juan Esteban de Aldeafeliz, expresa al respecto:

Una de las filosofías de la ecoaldea es la visión de mundo. Cuando nosotros empezamos a entender cómo caminar el pilar de visión de mundo una de las cosas que entendimos es que parte de que lo debíamos hacer era honrar los antepasados, era entender quiénes habían caminado antes en esta tierra… hemos ido comprendiendo que fueron los Muyskas, los panches (Conversaciones con Juan Esteban Osorio, Aldeafeliz, 2015).

En las ecoaldeas Aldeafeliz y Anthakarana vienen explorando las raíces ancestrales de América, de Colombia y las propias en sus territorios. En Aldeafeliz se encuentra presente la tradición Muiska y en Anthakarana la Quimbaya. Aunque estas tradiciones no son estrictamente aplicadas, ni ellos se autoidentifican como Muiskas o Quimbayas, ni son una guía de vida para todos los habitantes, vienen siendo adaptadas de acuerdo a las intencionalidades, al contexto y a las posibilidades de incorporación dentro de cada comunidad. El proceso de recordar la palabra ancestral los ha llevado a co-crear ceremonias que les ha permitido una conexión consigo mismos, mejorar las relaciones interpersonales y conectarse con la naturaleza. Las casas de pensamiento, Kusmuy para Aldeafeliz (Figura 38) y Abalgamalue para Anthakarana (Figura 39), se han configurado como espacios ceremoniales, de encuentro de sabidurías ancestrales, del compartir de la palabra con abuelas y abuelos guardianes de medicinas ancestrales y como espacios para la autorevisión permanente sobre sus acciones y los caminos a seguir.

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91 Figura 37. Kusmuy (Casa de pensamiento). Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015. Figura

Figura 37. Kusmuy (Casa de pensamiento).

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

91 Figura 37. Kusmuy (Casa de pensamiento). Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015. Figura

Figura 38. Abalgamalue (Casa de pensamiento).

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015.

Existen unas tendencias en el proceso de recordar y renovar las ceremonias de conexión natural en estas dos comunidades, que pueden ser denominadas como ecología de saberes ceremoniales, en el sentido que muchas de estas ceremonias se soportan en el saber ancestral pero se han ido renovando con prácticas y saberes procedentes de otras fuentes. Entre estas se identificaron unas relacionadas con el despertar de lo femenino, el rezo de la familia y la integración comunitaria.

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El despertar de lo femenino.

Las ceremonias asociadas al despertar de lo femenino son:

La siembra de la luna.

El rezo de la chicha.

El uso del sahumador.

Los círculos de mujeres.

La siembra de la luna.

La siembra de la luna es una práctica que realizan las mujeres en ambas ecoaldeas y consiste en el reconocimiento de una práctica ancestral que asocia el ciclo menstrual de la mujer con el ciclo lunar y sus fases. El periodo menstrual de la mujer se ordena de acuerdo a 28 días al igual que al ciclo lunar. En ambas ecoaldeas existen mujeres que se sincronizan en su sangrado menstrual, de modo que casi todas las mujeres menstrúan durante los mismos días. Algunas realizan la siembra de la luna que es una ceremonia en la que previamente recogen su sangrado menstrual, bien sea por medio de una copa menstrual o en las toallas de tela. Luego esta se entierra en algún sitio definido como sagrado o en un altar. La siembra de luna se puede hacer de manera individual o colectiva, puede incluir cantos, danzas, peticiones o agradecimientos. En una de las salidas de campo de la investigación, se pudo presenciar la siembra de luna de la abuela Deyanira de Anthakarana. Ella elaboró un altar al lado de su casa, diseñado desde su intuición, su querer y motivación, sin ninguna instrucción especifica de alguna tradición ancestral. El altar se encuentra decorado con un arco de flores, piedras y un hueco en la tierra donde siembra su sangrado menstrual, su luna. A esta ceremonia asistimos: su esposo, su hija, su nieta y una vecina. (Figura 39)

92 El despertar de lo femenino. Las ceremonias asociadas al despertar de lo femenino son: 

Figura 39. Siembra de luna.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015.

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Respecto a la siembra de su luna, la abuela Deyanira menciona:

Yo me voy conectando con la luna, me voy moviendo, me he seguido yo misma, yo sé por cual ovario estoy menstruando, yo lo siento. Cada luna hago el ritual, si hay gente invito a la gente pa’ que vaya (Conversaciones con Deyanira).

En Aldeafeliz, durante los días de trabajo de campo no se presenció ceremonia de siembra de luna pero en las conversaciones con las mujeres expresaron que existen algunos árboles dentro de la ecoaldea donde siembran sus lunas. La siembra de luna no proviene de una tradición ancestral en específico, es una práctica y un conocimiento que han venido recopilando diferentes mujeres mestizas del planeta, entre ellas Miranda Gray, quien tiene una amplia producción bibliográfica sobre el ciclo menstrual en diferentes culturas del mundo. Constituyéndose un referente para las mujeres de estas comunidades. La siembra de la luna se configura como una ecología e saber por cuanto teje el saber ancestral indígena y las prácticas propuestas por Miranda Gray en su recopilación de memoria de diferentes culturas del mundo.

Los círculos de mujeres.

Los círculos de mujeres empiezan a aparecer en las ecoaldeas influenciados por las producciones de Miranda Gray e indagando con las mujeres indígenas. Son encuentros en los que las mujeres comparten temas como: el cuidado del cuerpo, las relaciones de pareja, la sexualidad, la crianza, los partos, la familia y diversidad de temas que por lo general no son conversados abiertamente por las mujeres. Oriana del Mar se ha destacado en la región del Eje Cafetero por su iniciativa en la facilitación de Círculos de Mujeres en esta zona del país. Ella relata el inicio y enseñanzas de esta ecología de saber de la siguiente manera:

Inició como algo intuitivo. Cuando me empezó la menstruación me daba alergia las toallas higiénicas. A los 15 años yo le pregunté a mi papá si antes existían las toallas higiénicas y él me dijo pues su mamá utilizaba unos trapitos. Entonces, yo me fabriqué unas toallas con tela de toalla porque desconocía estas que vienen con las alistas. Nunca me dio fastidio, simplemente estaba buscando una solución a la alergia. Cuando terminé el colegio fui a un taller de permacultura, luego fui a un encuentro de visiones donde tuve mi primer Temazcal y donde escuché por primera vez lo del círculo de mujeres. En el primer Llamado de la Montaña (2006) alguien me explicó lo que era el

círculo de mujeres y me recomendaron leer el libro ‘Mujeres que corren con los lobos’ (Pinkola, 1992). Luego en una escuela de teatro que hice en Villa de Leyva (Boyacá, Colombia, la maestra de teatro estaba trabajando con ese libro. Luego fui al encuentro de mujeres Killawasi y desde ahí empezamos hacer círculos de mujeres aquí, sin tener ni idea de cómo se hacía propiamente un circulo de mujeres, un tiempo después nos dimos cuenta que lo hicimos bien. Cuando decidimos hacer las toallitas para la luna fue afirmar cada vez más el

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compromiso de los círculos. Ya luego llegó el bebecito’ de ‘Montaña, mujer y luna’, que es un encuentro que hacemos desde hace cuatro años. Al primer encuentro vinieron 12 mujeres, ese fue en 2011, en el segundo vinieron 17, al tercero 20 y al cuarto vinieron 49. Dentro de lo que he ido aprendiendo en los círculos es esa necesidad de que las mujeres hablen, de que sea circular, o sea, la palabra está yendo en círculo, yo siento que cuando la palabra empieza a volverse como un juego de pin pon- tú hablas yo te respondo- ahí los círculos se caen. Yo me he dado cuenta que la sanación que uno necesita en el círculo llega a través de la compañera que hay al lado o la que hay más adelantico, no necesariamente de la persona que sirvió de anfitriona o que facilitó el sitio. Es la necesidad de un espacio femenino en el que las mujeres se sientan reflejadas en lo vivido por otras mujeres, ahí uno se da cuenta de situaciones difíciles que uno vivió y que también han vivido otras mujeres. Es estar buscando algo, como una conexión.

(Conversaciones con Oriana del Mar, Anthakarana, 2015)

Las sahumadoras.

Las mujeres sahumadoras existen en varias culturas del mundo y tiene una trayectoria ancestral y recientemente es una ecología de saber retomado por mujeres mestizas. En ambas ecoaldeas hay mujeres que se han iniciado como sahumadoras. El propósito del uso del sahumador es que mediante el incienso, los humos y los aromas se puedan liberar los espacios de energías negativas y abrir los caminos para nuevos propósitos individuales, colectivos y planetarios. Al respecto de esta práctica, Oriana del Mar de Anthakarana, manifiesta que:

el sahumerio es algo que está en muchas culturas en el mundo. El sahumerio unifica y está relacionado con la limpieza, con las bendiciones, con la protección. Esa es la labor que se hace. Cuando uno se inicia como sahumadora, ellas dicen que el sahumador es como el útero que está caliente. Se utiliza mucho para armonizar, para limpiar, para pedir bendiciones, todo lo que uno quiera conectar con el sahumerio. Es la conexión de varios elementales; con el fuego, con el aire, con la tierra. Hay un compromiso con el sahumador de utilizarlo siempre para cosas buenas, para cosas positivas. Queda el compromiso de calentar el útero. Es responsabilidad de cada mujer cada cuánto prende su sahumador porque no tiene que ser en una ceremonia para prender el sahumador. El sahumador puede volverse una meditación. Usted lo puede prender cuando está en su casa. (Conversaciones con Oriana del Mar, Aldeafeliz, 2015).

Mujeres de ambas ecoaldeas han participado como sahumadoras en eventos públicos y con propósitos ecológicos y espirituales. Una fue la Caminata Sagrada de Bacatá que se realizó en el 2015, en el marco del Encuentro de las Américas Frente al Cambio Climático, que tenía como propósito abrir los caminos ancestrales y sagrados de la capital Bogotá. Otra participación de las sahumadoras de Anthakarana se dio en la Marcha Carnaval Quindío en el año 2016, que tenía por objetivo rechazar los proyectos de extracción minera en la región. (Figura 40)

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95 Figura 40. Mujeres sahumadoras y Anthakarana en Marcha Carnaval en Armenia (Quindío), 2016. Fuente: <ahttps://www.facebook.com/photo.php?fbid=10212720802475907&set=rpd.722807939&ty pe=3&theater El rezo de la chicha. Una ecología del saber asociada al despertar de la familia es el rezo de la chicha. Esta es una tradición de origen Muyska, en la que se concibe el maíz como un alimento sagrado, de alto nivel nutricional y espiritual. Esta tradición la chicha de maíz, es una bebida fermentada que representa la leche materna y las totumas, donde se sirve y se comparte, representan los pechos de la madre. (Notas de campo, Llamado de la Montaña, 2015) La chicha se comparte en encuentros colectivos como bautizos, matrimonios, festividades y ceremonias. En estas dos ecoaldeas existen mujeres guardianas del rezo de la chica que fueron iniciadas por abuelas mestizas. Según esta tradición, el rezo de la chicha se entrega de una mujer a otra mujer, la mujer que lo recibe debe tener una pareja e hijos. Es decir que se comparte de familia a familia. La chica se concibe como un elemento de unificación que permite el compartir de la palabra dulce, el sostenimiento de la familia y el sostenimiento de las relaciones. Deyanira recuerda el momento en que a ella le fue entregado este rezo: En septiembre del año 2013, hicimos el encuentro del fogón y vino la abuela Mati. Ella me dijo ‘Deya yo quiero hacerte la entrega de la abuela chicha para que tú seas la que lleva este rezo en este sector’. Me encargó remojar el maíz, tener un molino, estar toda la familia, la familia de ella y nuestra familia, ya que es un rezo que se entrega de familia a familia. Lo que significa ser abuela chicha es el rezo de la familia y la palabra dulce. Se trabajan esos dos puntos de intención. " id="pdf-obj-94-5" src="pdf-obj-94-5.jpg">

Figura 40. Mujeres sahumadoras y Anthakarana en Marcha Carnaval en Armenia (Quindío), 2016.

Fuente:

El rezo de la chicha.

Una ecología del saber asociada al despertar de la familia es el rezo de la chicha. Esta es una tradición de origen Muyska, en la que se concibe el maíz como un alimento sagrado, de alto nivel nutricional y espiritual. Esta tradición la chicha de maíz, es una bebida fermentada que representa la leche materna y las totumas, donde se sirve y se comparte, representan los pechos de la madre. (Notas de campo, Llamado de la Montaña, 2015) La chicha se comparte en encuentros colectivos como bautizos, matrimonios, festividades y ceremonias. En estas dos ecoaldeas existen mujeres guardianas del rezo de la chica que fueron iniciadas por abuelas mestizas. Según esta tradición, el rezo de la chicha se entrega de una mujer a otra mujer, la mujer que lo recibe debe tener una pareja e hijos. Es decir que se comparte de familia a familia. La chica se concibe como un elemento de unificación que permite el compartir de la palabra dulce, el sostenimiento de la familia y el sostenimiento de las relaciones.

Deyanira recuerda el momento en que a ella le fue entregado este rezo:

En septiembre del año 2013, hicimos el encuentro del fogón y vino la abuela Mati.

Ella me dijo ‘Deya yo quiero hacerte la entrega de la abuela chicha para que tú

seas la que lleva este rezo en este sector’. Me encargó remojar el maíz, tener un

molino, estar toda la familia, la familia de ella y nuestra familia, ya que es un rezo que se entrega de familia a familia. Lo que significa ser abuela chicha es el rezo de la familia y la palabra dulce. Se trabajan esos dos puntos de intención.

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Empezamos todo el proceso a las 9 de la mañana, empezamos a cocinarla como a

la 1, hicimos la danza alrededor de la chicha, alrededor del fuego, la danzamos como hasta las 6 de la tarde. Ese día se dio una cosa muy mágica, estaba el sol radiante, todo despejado y de pronto sentimos una llovizna, pero salía uno de las bancas del salón de las estrellas y ya no se sentía la lluvia, era un aro de llovizna. Bailamos, cantamos y así recibimos la chicha. Ahí uno ya se une a otras abuelas chicha. La cuestión es mantener siempre vivo el rezo. (Conversaciones con Deyanira, Anthakarana, 2015).

Recordando las formas antiguas de parir.

Otra ecología de los saberes asociada a la dinámica familiar tiene que ver con recordar las formas antiguas de parir. En ambas ecoaldeas se han presentado partos en casa. Para ellos es importante que los niños nazcan en su hogar con la presencia de su padre, de familiares y amigos.

96 Empezamos todo el proceso a las 9 de la mañana, empezamos a cocinarla como a

Figura 40. Nacimiento en casa.

Fuente: Perfil de Facebook Anthakarana.

Esta práctica se lleva a cabo en rechazo a las prácticas convencionales hospitalarias en las que los padres no pueden asistir, a la madre se le aísla de su familia cuando un niño nace en un hospital, por lo general, es distanciado de su madre para hacerle revisiones médicas de rigor. La propuesta de parto en casa permite la compañía de los seres queridos, los recién nacidos son atendidos por parteras o médicos de confianza, aunado a ello se puede tener acceso a la placenta una vez el bebé ha nacido.

La siembra de placenta.

Durante el trabajo de campo de la investigación se vivenció en Anthakarana la siembra de placenta de una niña después de 2 años de nacida, tiempo en que la placenta fue refrigerada. Para la siembra se escogió un árbol de Guayacán, por ser una especie propia de la zona, se sembró al lado de la casa de la familia de la niña y allí participaron todos los ecoaldeanos de Anthakarana y los habitantes de Tabanoc (vecinos de Anthakarana). La siembra fue orientada por los ecoaldeanos de Anthakarana, quienes propusieron que la siembra de la placenta de la niña simbolizara la siembra o enraizamiento de los habitantes de Tabanoc y de Anthakarana, debido a que las placentas de los habitantes ese

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territorio nunca habían sido sembradas sino que habían sido desechadas en los hospitales donde nacieron. De esa manera simbólica todos intencionaron en la ceremonia que, ellos se estaban sembrando en el territorio y que les iba a permitir cuidarlo y ser conscientes de la tierra que los sostuvo al nacer. También desde Anthakarana se propuso acompañar la ceremonia con cantos, tabaco y rezos. Es una ceremonia que les permite mantener una conexión más concreta con el territorio.

El bautizo.

Otra ecología del saber presente en Anthakarana es el bautismo. Durante el trabajo de campo también se logró presenciar el bautizo de un niño de seis años, Nahuel, quien decidió por iniciativa propia reafirmar su nombre. Él mismo escogió a su madrina y a su padrino y como quería que se desarrollara la ceremonia. En los preparativos del bautizo, Deyanira preparó la chicha y entonó el siguiente canto en lengua Muiska dedicado a esta preparación:

Haba mui, haba mui, haba haba haba mui, haba haba haba haba haba haba haba haba mui. (bis)

La ceremonia se realizó en la casa de pensamiento Abalgamalue, donde se compartió la chicha, danzas de paz y se encendió un fogón en el centro. Fue una ceremonia que no tenía ninguna tradición específica o algún formato estructurado ceremonial, sino que se fue construyendo desde el mismo sentir y a partir de la misma petición que hizo el niño en el que quería interiorizar su nombre y reafirmarse en el territorio. Los padrinos le entregaron unos objetos al niño con algún significado espiritual y le compartieron consejos sobre el cuidado de sí mismo y el cuidado de sus relaciones con las demás personas y con el territorio. (Figura 41) Deyanira manifiesta que: “el bautizo tiene el propósito de empoderarlos con el ser, con su energía, con el significado del nombre, con su camino” (Conversaciones con Deyanira, Anthakarana, 2015).

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98 Figura 41. Bautizo. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015. El Temazcal. El Temazcal

Figura 41. Bautizo.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015.

El Temazcal.

El Temazcal es una ceremonia realizada en una bioconstrucción en forma de domo y que representa el vientre de la madre tierra. Esta ceremonia es procedente de la tradición del Camino Rojo, que según Osiris de la Anthakarana, es una filosofía de vida de los nativos norteamericanos. Para él

Existe una profecía que plantea un momento en la historia de la humanidad donde la sabiduría del norte y la sabiduría del sur se encuentran. Es así como los medios se han dado para que las medicinas del norte, del centro y del sur se estén encontrando en esta época. Con dificultades, con variaciones, pero de alguna forma han llegado. En ese tránsito nos encontramos con ella y con personas que practican este camino. Yo sentí mucha afinidad con ese camino, con los temazcales y con las búsquedas de visión. Ha sido otra forma de ver los elementales y la naturaleza.

(Conversaciones con Osiris, Anthakarana, 2015).

El Camino Rojo existía milenariamente en el continente americano aunque la tradición se ha sostenido en Centroamérica específicamente. La simbología arquitectónica del Temazcal se representa en un domo que simboliza el vientre de la madre tierra, en el exterior del domo se encuentra una fogata en donde se calientan unas rocas que simbolizan los espermatozoides del padre universal, el domo se sella y queda completamente tapado y oscurecido, las personas ingresan al domo y se

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sientan formando un círculo, existe una persona que corre el temazcal y otra persona que es llamada hombre fuego o mujer fuego quien van entrando las medicinas y las piedras calientes dentro del domo. Una vez se entran las piedras calientes, se produce un vapor de agua caliente en el lugar, de esa manera las personas sudan y entran en un estado de meditación. Al ingresar cada roca o abuela al útero se simboliza la fecundación de la madre tierra y cuando se terminan ritual, al ir saliendo cada persona de ese domo, se simboliza el nacimiento de nuevos seres. El temazcal representa el proceso de fecundación, gestación y nacimiento. Es una ceremonia que existe en las dos ecoaldeas, se práctica eventualmente, sin regularidad temporal, sólo cuando se siente la necesidad o cuando se realizan eventos. Durante el trabajo de campo en Aldeafeliz se participó en una ceremonia de Temazcal, dirigida especialmente hacia los niños, allí estuve con mi hijo Alef de 6 meses de nacido. Fue una ceremonia donde los niños, en su mayoría, estaban acompañados por sus padres y algunos estuvieron solos. Luego de culminada la ceremonia los asistentes nos bañamos en el río San Miguel que es el río que colinda con el territorio de la ecoaldea. (Notas de campo en Aldeafeliz, 2015)

Figura 42. Temazcales en Aldeafeliz y Anthakarana. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

Figura 42. Temazcales en Aldeafeliz y Anthakarana.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

Según Nicolás del Camino de Anthakarana

En el temazcal lo que cambian son los nombres y las formas del ritual. La tradición de sudar pertenece a todo el planeta tierra, todas las culturas del mundo, el turco, el sauna, todas esas formas en las que el humano ha buscado esa tradición de sudar. La tradición que viene de norte es el temazcal, también está en México, pero cambian las formas. Digamos los temazcales de la tradición mexicana son en barro, un iglú de barro, pero tiene que ver con sus formas de vida. Por ejemplo, en México eran comunidades establecidas en grandes ciudades pero en el norte muchos eran nómadas, entonces donde llegaban tenían su varas, armaban y ponían los cueros encima para sudar, y además siempre tenían con ellos el abuelo tabaco, que es una planta que representa ser guardiana de toda América, el tabaco está presente por toda América igual que el maíz, el maíz está presente de norte a sur de América, son las plantas sagradas que están ahí siempre. El temazcal construido en Anthakarana tiene en el techo una estrella de ocho puntas que representa la energía del sol. Las abuelas (piedras) han estado

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dormidas durante mucho…mucho…mucho tiempo, han estado ahí guardaditas en la tierra, están ahí durante millones de años, y todo ese conocimiento ellas también lo pueden compartir; cuando se entran las piedras, las abuelas, lo que están haciendo es compartiendo una parte del conocimiento, ellas nos están compartiendo y limpiando con su sabiduría. (Conversaciones con Nicolás del Camino, Anthakarana, 2015)

En la ceremonia del temazcal están presentes los cuatro elementos: el aire que es el vapor que se respira, la tierra representada en las piedras y en el suelo, el domo que representa el útero de la madre, el fuego que es el espíritu interior y el agua con la cual se mojan las piedras calientes y allí se genera el vapor caliente.

La siembra de visión.

Dentro de la misma corriente del Camino Rojo se encuentran las búsquedas de visión que en las ecoaldeas se llaman siembras. Estas se practican eventualmente en las ecoaldeas de acuerdo a las decisiones o propósitos que requieran resolver. La siembra consiste en abrir un hueco en la tierra de manera horizontal como el tamaño de una persona adulta. La persona se entierra, se le deja un espacio para que pueda respirar y puede estar allí lo que la persona desee durar sembrada, puede estar sola o acompañada y realiza un ayuno de comida y de palabra. En una siembra realizada durante la salida de campo, se sembró un ecoaldeano en horas de la noche; allí lo acompañaron algunos hombres, emitieron cantos, compartieron medicinas como tabaco y mambe 16 , luego lo dejaron allí sólo por un rato hasta cuando él deseó mantenerse sembrado. Su propósito fue de índole personal.

100 dormidas durante mucho…mucho… mucho tiempo, han estado ahí guardaditas en la tierra, están ahí durante

Figura 43. Lugar de siembra de visión.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

16 Harina de hoja de Coca.

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Las danzas de paz.

Las Danzas de Paz surgen como un movimiento denominado Danzas de Paz Universal que surgió en los años 60’s del siglo XX. Este movimiento fue impulsado por Samuel Lewis, un maestro de enseñanza Sufi, en San Francisco (Estados Unidos). Él exploró danzas de diferentes corrientes como el hinduismo, el cristianismo, el islam, lo nativo americano, el judaísmo y empezó a encontrar que las danzas, el movimiento corporal, los cantos y los ritmos musicales podrían generar y aportar en la construcción de paz. El método se llamó inicialmente la paz a través de las artes y luego se fue generando el Movimiento de las danzas de paz universal, un movimiento internacional que aún sigue vigente y se difunde alrededor del mundo y en el cual se vienen rescatando danzas americanas, danzas africanas, danzas de diferentes pueblos que contienen el propósito central de la esperanza, la armonía, la paz, el agradecimiento y la integración colectiva. (Dances of Universal Peace, 2017) En las dos ecoaldeas existen aprendices de estas danzas, de hecho ya se han venido formando como facilitadores de este método en Colombia y lo comparten en sus ceremonias internas y en diferentes escenarios externos. Carlos Rojas de Aldeafeliz, quien es facilitador de danzas de paz, leyó el siguiente fragmento al inicio de una sesión de danzas dentro el evento Be Happy Fest en 2015 y en el que daba cuenta del sentido que guardan estas danzas tanto en el movimiento corporal, como en los cantos y en el encuentro con los demás, puesto que estas danzas se realizan en círculo.

Danzamos convirtiéndonos en la respiración del misterio, nos entregamos al movimiento, recordando que somos movimiento, buscando la armonía y la belleza que vive en cada uno de nuestros cuerpos. Al danzar nos aceptamos tal como somos y nos entregamos a recordar, ser y fluir como gotas que forman un caudal. Un imán gigante que ancla la paz en la tierra. El amor nos rodea, nos oxigena, está en el aire que quiere entrar, respiremos amor, llenemos nuestro corazón. (Notas de campo en Aldeafeliz, 2015)

101 Las danzas de paz. Las Danzas de Paz surgen como un movimiento denominado Danzas de( Dances of Universal Peace , 2017) En las dos ecoaldeas existen aprendices de estas danzas, de hecho ya se han venido formando como facilitadores de este método en Colombia y lo comparten en sus ceremonias internas y en diferentes escenarios externos. Carlos Rojas de Aldeafeliz, quien es facilitador de danzas de paz , leyó el siguiente fragmento al inicio de una sesión de danzas dentro el evento Be Happy Fest en 2015 y en el que daba cuenta del sentido que guardan estas danzas tanto en el movimiento corporal, como en los cantos y en el encuentro con los demás, puesto que estas danzas se realizan en círculo. Danzamos convirtiéndonos en la respiración del misterio, nos entregamos al movimiento, recordando que somos movimiento, buscando la armonía y la belleza que vive en cada uno de nuestros cuerpos. Al danzar nos aceptamos tal como somos y nos entregamos a recordar, ser y fluir como gotas que forman un caudal. Un imán gigante que ancla la paz en la tierra. El amor nos rodea, nos oxigena, está en el aire que quiere entrar, respiremos amor, llenemos nuestro corazón. (Notas de campo en Aldeafeliz, 2015) Figura 44. Danza de paz en Kusmuy (Casa de Pensamiento). Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, Be happy fest, 2015. " id="pdf-obj-100-30" src="pdf-obj-100-30.jpg">

Figura 44. Danza de paz en Kusmuy (Casa de Pensamiento). Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, Be happy fest, 2015.

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Eventos públicos para compartir saberes.

Otras de las ecologías de saberes presentes en la dimensión cultural que se tejen también con el pilar economico son los eventos abiertos al público. En estas comunidades se promueven eventos en los que se comparten los saberes adquiridos por los ecoaldeanos o saberes específicos compartidos por otras personas o comunidades afines y que además les posibilita un ingreso económico adicional para la sostenibilidad de la comunidad. En Aldeafeliz se realizan las Jornadas de Sanación, el Be Happy Fest, las Mingas de construcción y el campamento para jóvenes. (Figura 45) En Anthakarana se realizan eventos orientados al despertar de lo femenino con el evento Campamento de mujeres montaña y luna y al despertar de lo masculino con el evento Campamento de hombres montaña y sol. También realizan un evento relacionado con la elaboración de alimentos denominado Encuentro del fogón. (Figura 46) Todos estos eventos guardan un aspecto en común relacionado con la promoción de la conexión con el ser, bien sea mediante los procesos de sanación, de la conexión con lo femenino o masculino, la conexión con la tierra mediante las mingas y los encuentros de alimentos. Buscan brindar a los asistentes algo que pueda transformarlos o al menos generarles algún impacto personal. Para Milena, visitante de Aldeafeliz y quien ha participado en varios eventos realizados por esta comunidad, expresa que las actividades promovidas por Aldeafeliz le han aportado:

Tranquilidad, la seguridad de que si se puede vivir lindo, muchas personas ya lo están experimentando, hay más espejos para crecer, ver en ellos tantos sueños que tú tienes como persona y como mujer, lo que tú quieras hacer no hay afán, todo pasa al ritmo de la naturaleza. (Conversaciones con Milena, visitante de Aldeafeliz, 2015)

Figura 45. Invitaciones a eventos en Aldeafeliz. Fuente: aldeafeliz.com

Figura 45. Invitaciones a eventos en Aldeafeliz.

Fuente: aldeafeliz.com

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Figura 46. Invitaciones a eventos en Anthakarana. Fuente: ecoaldeaanthakarana.blogspot.com

Figura 46. Invitaciones a eventos en Anthakarana.

Fuente: ecoaldeaanthakarana.blogspot.com

103 Figura 46. Invitaciones a eventos en Anthakarana. Fuente: ecoaldeaanthakarana.blogspot.com Figura 47. Ecología de saberes presentes

Figura 47. Ecología de saberes presentes en el evento Be happy fest en Aldeafeliz. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, happy fest, abril de 2015.

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6.3. Pilar ecológico: cuidar los ciclos naturales para conservar la vida

Esta es una de las dimensiones que más retos han venido generando a estas comunidades, por cuanto invita al cambio en los estilos de vida y en las formas de habitar los territorios.

Restauración de los suelos.

104 6.3. Pilar ecológico: cuidar los ciclos naturales para conservar la vida Esta es una de

Cuando empezaron a fundarse estas comunidades, lo primero que realizaron fue la restauración ecológica de los suelos, permitiendo un proceso de sucesión natural, introduciendo algunas especies de árboles endémicos con el propósito de atraer distintas especies de fauna y mejorar la biodiversidad del lugar. En el caso de Antakarana, antes de fundarse el suelo era dedicado a la producción ganadera, de manera que el suelo estaba erosionado y sin árboles. En Aldeafeliz, por su parte, el lugar era una finca de descanso con plantas principalmente de tipo ornamental pero sin una gran presencia de árboles y vegetación nativa. En la siguiente figura, se logra apreciar el proceso de restauración de cobertura vegetal dado en cada territorio.

Figura 48. Recuperación de capa vegetal en Anthakarana y Aldeafeliz. Fuente: Fotos tomadas por Erika Muñoz

Figura 48. Recuperación de capa vegetal en Anthakarana y Aldeafeliz. Fuente: Fotos tomadas por Erika Muñoz en Anthakarana y Aldeafeliz, 2015.

Las bio-construcciones.

Luego del proceso restaurativo, vino el proceso de planificación y zonificación territorial, en el que ambas ecoaldeas distribuyeron sus espacios entre áreas comunes, zonas verdes, zonas para prácticas espirituales, zonas para cultivar y zonas para viviendas. Las construcciones se han elaborado con base en la técnica de la bioconstrucción, usando materiales vegetales debido a que tienen bajo impacto en el ambiente, son livianos para los terrenos y su huella ecológica es baja.

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Las bioconstrucciones son diseñadas por los mismos ecoaldeanos. Los materiales que se utilizan son el barro, la madera, la guadua, el vidrio e incluyen materiales convencionales como las tejas de Eternit o zinc. (Figuras 49-51)

105 Las bioconstrucciones son diseñadas por los mismos ecoaldeanos. Los materiales que se utilizan son el

Figura 49. Minga de bioconstrucción de casa en guadua y barro.

Fuente: Foto tomada por Eria Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

Respecto a la técnica de la bioconstrucción, Bahamar de Anthakarana dice que “está en sintonía con la tierra, el trabajo, el aprendizaje… Yo no sabía nada de construcción y vea todo lo que hemos hecho. Es una ventura donde la fe es bien importante” (2015).

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106 Figura 50. Casa construida en madera y bambú. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana,

Figura 50. Casa construida en madera y bambú.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015.

106 Figura 50. Casa construida en madera y bambú. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana,

Figura 51. Casa elaborada con guadua, madera, bahareque y techos vivos.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

El uso de energía.

En cuanto al uso de energía, en ambas comunidades se cuenta con energía eléctrica y gas domiciliario o propano. Aunque han explorado la posibilidad de usar energías renovables todavía estas opciones son muy costosas en el país. La casa de Oriana y Osiris tiene paneles solares que fueron donados en un taller de la fundación Katalizator de Holanda. Con estos paneles se puede iluminar una vivienda pero no es suficiente para el uso de electrodomésticos.

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En algunos eventos especiales se quema madera para hacer fogatas o cocinar alimentos. En Antakarana se cuenta con un biodigestor, también construido en un taller con líderes campesinos de varias partes de Colombia co-organizado con las fundaciones Katalizator y Mentes en Transición, mediante el cual se aprovechan los residuos orgánicos y el estiércol para la producción de gas, sin embargo los residuos que produce la ecoaldea no son suficientes para generar el gas necesario para suplir la demanda de la ecoaldea por lo que es una técnica que continua mejorándose. En Aldeafeliz, hasta el momento de la visita de campo, no se reconoció ninguna forma no-convencional de generación y uso de energía.

107 En algunos eventos especiales se quema madera para hacer fogatas o cocinar alimentos. En Antakarana

Figura 52. Biodigestor. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015.

El manejo del agua.

En Antakarana no se producen ninguna clase de aguas negras 17 sólo aguas grises, ya que se utilizan únicamente baños secos, manejados con tierra en vez de agua. Con este cuidado de las aguas se evita de un lado la contaminación de las aguas puesto que es un sanitario donde no se emplea agua y, por otro lado, se produce abono orgánico que puede ser usado en los cultivos de árboles frutales. En Aldeafeliz existe generación de aguas grises y una menor cantidad de aguas negras, la mayoría de las cabañas utiliza baños secos, sin embargo también existen baños normales que son desaguados en un pozo séptico. Estos baños son usados principalmente para los visitantes. En las dos ecoaldeas se procura utilizar detergentes, jabones y champú natural, que en varias ocasiones son elaborados por los mismos ecoaldeanos. Los jabones, por ejemplo, son hechos a partir de los residuos de aceite quemado que sale de la cocina.

17 Las aguas grises son aguas residuales que contienen pocos contaminantes como detergentes, jabones de baño y desechos de la cocina, las aguas negras son las que tienen presencia de materia fecal.

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108 Figura 53. Baño seco. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015. Figura 54. Mensaje

Figura 53. Baño seco. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

108 Figura 53. Baño seco. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015. Figura 54. Mensaje

Figura 54. Mensaje de uso del baño seco. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015.

En cuanto al acceso de agua para el consumo humano, en la ecoaldea Antakarana cuentan con un nacimiento de agua propio desde el cual han construido un sistema acueducto que ellos mismos administran. En Aldeafeliz cuentan con dos fuentes de agua, un nacimiento que comparten con otras fincas vecinas a la ecoaldea, y las aguas lluvia que son almacenadas y luego potabilizadas para el consumo humano y otras actividades de limpieza.

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109 Figura 55. Sistema de recolección y potabilización de aguas. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz,

Figura 55. Sistema de recolección y potabilización de aguas. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015.

Otra práctica aplicada en Aldeafeliz para el cuidado del agua es la purificación de las aguas residuales que se tratan mediante fitopurificación, que consiste en el uso de buchones de agua (plantas acuáticas) que descontaminan las aguas negras. (Figura 56)

109 Figura 55. Sistema de recolección y potabilización de aguas. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz,

Figura 56. Proceso de fitopurificación de aguas residuales en Aldeafeliz. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

En Aldeafeliz se recolectan las aguas lluvia para el consumo humano. Estas aguas se potabilizan mediante un proceso de solarización 18 y filtración. Este proceso de potabilización ha sido comprobado mediante pruebas físico-químicas realizadas en laboratorio y los resultados han verificado que es un agua apta para el consumo.

18 Almacenar agua en frascos de vidrio y colocarlos al sol.

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En el proceso de solarización del agua, aplican, además, el método de cargar el agua con palabras positivos como: amor, sabiduría, abundancia, alegría, entre otras intenciones que se deseen practicar en la comunidad. Este saber cuenta con el referente del japonés Masuro Emoto que en su libro Los mensajes ocultos del agua, plantea una serie de experimentos en los que se analiza las formas del agua cristalizada cuando se somete a distintos tipos de mensajes y alteraciones químicas, con lo cual concluye que, sí el agua se somete a mensajes positivos y es cuidado ésta representará cristales con formas armónicas o mandálicas, mientras que las aguas contaminadas o a las que se le emiten mensajes negativos presentarán formas irregulares e inarmónicas. Con base en esta teoría, Aldeafeliz ha adoptado este conocimiento y en toda el agua que se consume en la cocina comunitaria se le escriben mensajes o propósitos positivos. (Figura 57)

110 En el proceso de solarización del agua, aplican, además, el método de cargar el agua

Figura 57. Solarización del agua. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

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Los residuos.

Otra práctica ecológica presente en las ecoaldeas es el reciclaje de los residuos orgánicos de origen doméstico que son aprovechados como abonos para las huertas. (Figura 58) Las llantas de carros son reutilizadas para cultivar en huertas, construir caminos y para elaborar muros. (Figura 60) Con botellas plásticas elaboran ladrillos ecológicos rellenados con bolsas y empaques plásticos. De igual manera reutilizan botellas de vidrio para decorar algunas de las construcciones que elaboran. (Figura 59) El papel es desechado en el servicio local de aseo. Aunque han avanzado en algunos aspectos de reutilización y reciclaje de residuos, existe un desafío para disminuir el consumo de algunos productos contaminantes o que generen en grandes cantidades de desechos.

111 Los residuos. Otra práctica ecológica presente en las ecoaldeas es el reciclaje de los residuos

Figura 58. Compostero de reciclaje de residuos orgánicos. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

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112 Figura 59. Estación de reciclaje. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015. Figura 60.

Figura 59. Estación de reciclaje.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

112 Figura 59. Estación de reciclaje. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015. Figura 60.

Figura 60. Reutilización de llantas para cultivar.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015.

Los cultivos.

Las ecoaldeas en estudio cuentan con viveros donde germinan semillas, huertas con plantas medicinales y comestibles y algunos cultivos un poco más amplios que las huertas. En Aldeafeliz el cultivo con mayor desarrollo es el de café orgánico que les aporta un ingreso económico para el sostenimiento de la comunidad. En Anthakarana, por ejemplo, cuentan con el cultivo de orellanas, de fresas y de maíz que les ha servido para alimentación interna y para adquirir ingresos económicos. La producción de alimentos en estas comunidades es muy baja, razón por la cual no logran un autoabastecimiento para sus propias comunidades y se convierte en un desafío permanente.

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Entre las acciones emprendidas para avanzar en este pilar se puede mencionar su participación y organización de cursos de permacultura, mantener los viveros funcionando e intercambiar semillas. (Figura 63) No han logrado sostener y ampliar una propuesta de producción de alimentos debido a que se han ocupado a la construcción de viviendas y al fortalecimiento de las relaciones sociales. Aldeafeliz, si bien cuenta con un número de más de 15 personas asentadas, todas asumen roles y funciones distintas tanto en sus familias, para quienes las tienen, como para la comunidad, lo cual no les permite dedicarse a la labor de los cultivos; además los espacios óptimos para cultivar son muy reducidos. A raíz de esta situación, crearon un nuevo tipo de integrante denominado cóndor. El cóndor es aquella persona que se dedica exclusivamente a las labores del cultivo y a cambio la Aldea le garantiza un hogar, alimentación y la posibilidad de participar en algunas actividades. Sin embargo, estas personas pueden salir en cualquier momento de la comunidad y ello hace que este proceso sea inestable. Anthakarana es una comunidad con pocos integrantes, cada asume unos roles y unas funciones en sus familias y en la comunidad. Durante los primeros años de creación de la ecoaldea, se dedicaron a garantizar todas las instalaciones necesarias para poder vivir, de manera que ha sido complejo garantizar la producción de una alimentación que los autoabastesca. Ellos generan pequeños cultivos por temporadas como el maíz o de acuerdo a las semillas y los espacios que tengan disponibles. Pero al igual que Aldeafeliz, no han logrado sostener una producción de alimentos siendo este uno de los retos y aspectos a revisar dentro de estas comunidades. (Chaves et al., 2017a)

113 Entre las acciones emprendidas para avanzar en este pilar se puede mencionar su participación y

Figura 61. Huerta sinérgica.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, 2015.

Los niños mencionan que la labor en la huerta les ha permitido el conocimiento de las semillas, la elaboración del compost que sirve como abono para los suelos, la producción de alimentos y todo el proceso de crecimiento de plantas y alimentos que se siembran. Sobre el aprendizaje en las huertas, un niño de la Escuelita Anthakarana dice “a veces

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ayudamos a sembrar. Hemos sembrado lechuga, tomate, pepino, maíz y fresas” (Conversaciones con niños de Anthakarana, 2015)

114 ayudamo s a sembrar. Hemos sembrado lechuga, tomate, pepino, maíz y fresas” (Conversaciones con niños

Figura 62. Cultivo de fresas.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015.

114 ayudamo s a sembrar. Hemos sembrado lechuga, tomate, pepino, maíz y fresas” (Conversaciones con niños

Figura 63. Taller de dispersión de semillas alimenticias y medicinales mediante el método

‘Fukuoka’. Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Aldeafeliz, Be happy fest, 2015.

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115 6.4. Pilar económico: de la EcoNoMía a la EcoSíNuestra El término EcoSiNuestra es un evulonimo( http://www.ecoalternativa.net/ecosinuestra/, 2017) “ Es una manera de sentir ... evolucionar a la conciencia de la abundancia con desapego ... Si hay suficiente, y todo lo que hay es de todos ” (Yuluka, Aldeafeliz, http://eltransicionario.blogspot.com.co/p/e.html, 2017) “ Palabras, voces o expresiones que nos hacen tomar consciencia de la común-acción. Son nuevas alternativas que se presentan para ofrecernos una visión más evolucionada del lenguaje ” ( http://eltransicionario.blogspot.com.co/2015/09/evulonimo.html , 2017) " id="pdf-obj-114-5" src="pdf-obj-114-5.jpg">

6.4. Pilar económico: de la EcoNoMía a la EcoSíNuestra

El término EcoSiNuestra 19 es un evulonimo 20 de la palabra economía. Su silaba Eco refiere a una intencionalidad de cuidado ecológico, el otorga una intencionalidad afirmativa o positiva y Nuestra plantea un propósito colectivo.

Los procesos económicos de estas ecoaldeas aún se encuentran en transformación, en el sentido que sus economías provienen de diversas fuentes pero básicamente su fuente principal es la ciudad, de modo que, todavía no cuentan con una economía propia y autosustentable. Algunos de los ecoaldeanos cuentan con recursos propios, siendo muy pocos los que dependen exclusivamente de la dinámica ecoaldeana. En Anthakarana los emprendimientos económicos tienen que ver con la producción y venta de Orellanas, de Fresas, de toallas higiénicas en tela que se comercializan en mercados orgánicos o mediante sus contactos en redes sociales. En Aldeafeliz existe producción y venta de café orgánico y de cosméticos que de igual manera se comercializan en la tienda de la Ecoaldea, en los mercados agroecológicos del Pueblo o en la ciudad de Bogotá.

115 6.4. Pilar económico: de la EcoNoMía a la EcoSíNuestra El término EcoSiNuestra es un evulonimo( http://www.ecoalternativa.net/ecosinuestra/, 2017) “ Es una manera de sentir ... evolucionar a la conciencia de la abundancia con desapego ... Si hay suficiente, y todo lo que hay es de todos ” (Yuluka, Aldeafeliz, http://eltransicionario.blogspot.com.co/p/e.html, 2017) “ Palabras, voces o expresiones que nos hacen tomar consciencia de la común-acción. Son nuevas alternativas que se presentan para ofrecernos una visión más evolucionada del lenguaje ” ( http://eltransicionario.blogspot.com.co/2015/09/evulonimo.html , 2017) " id="pdf-obj-114-23" src="pdf-obj-114-23.jpg">

Figura 64. Instalaciones para producción de Orellanas.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015.

  • 19 “Si EcoNOmía viene del latín economĭa, y este del griego οἰκονομία1 [oikonomía], de οἶκος [oikos], «casa», y νόμος [nomos], «ley», la EcoSInuestra es la gestión de los recursos en base a principios éticos por el proComún/ bien común.” (http://www.ecoalternativa.net/ecosinuestra/, 2017)

Es una manera de sentir

...

evolucionar a la conciencia de la abundancia con desapego

...

Si

hay suficiente, y

todo lo que hay es de todos” (Yuluka, Aldeafeliz, http://eltransicionario.blogspot.com.co/p/e.html,2017)

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Otros aportes que ingresan a la EcoSiNuestra de las dos ecoaldeas se generan mediante la modalidad de los voluntariados y los visitantes 21 . Asimismo, los eventos y talleres que realizan ambas ecoaldeas les permite adquirir ingresos económicos. En cuanto a la EcoSiNuestra de la Aldeafeliz, Juan Esteban menciona que

Es mixta. Uno puede tener su economía personal y a la vez apoyar la economía comunitaria. En los eventos que hacemos, los ecoaldeanos donan su trabajo y no cobran. Hay otros eventos que pueden ser gestionados de manera personal y quedan los ingresos para esa persona, ya que cada familia y cada persona tienen sus necesidades. Es un modelo intermedio que permite lo individual y lo colectivo. (Conversaciones con Juan Esteban, Aldeafeliz, 2015)

Lina (2015) de Aldeafeliz menciona que, la comunidad obtiene adicionalmente su economía en los visitantes, en los voluntarios, en los pasantes y en los eventos.

6.5. Diseño del sistema completo: el tejido de las alianzas

En pilar se identifican las redes mediante las cuales se han ido fortaleciendo las ecoaldeas. Estas dos ecoaldeas hacen parte de CASA, que a su vez hace parte de la Red Global de Ecoaldeas y que en palabras de Margarita Zhetelius significa:

116 Otros aportes que ingresan a la EcoSiNuestra de las dos ecoaldeas se generan mediante laEl Llamado de la Montaña ”, regionales como el Eco , que es el encuentro regional que convoca la Red Casa Latina y otros encuentros como el de la Convergencia Permacultural ” . Estos encuentros son organizados y planificados al interior de las ecoaldeas, donde se ubica como eje central el pensamiento indígena; como un intento de recordar y recobrar el pensamiento propio de las culturas que han habitado milenariamente este territorio. De igual manera, en estos espacios circulan otros saberes de carácter técnico, tecnológico y pedagógico , que buscan generar nuevas tecnologías y propuestas de formación a favor Personas externas a la comunidad que viven una temporada en las ecoaldeas y ofrecen un aporte económico por su alojamiento y alimentación, además de colaborar en algunas actividades de las ecoaldeas. Permacultura, agroecología, cuidado de las semillas, educación alternativa. " id="pdf-obj-115-18" src="pdf-obj-115-18.jpg">

Esa unión de las redes regionales, donde se crean puentes. Es ese

escuchar a las comunidades de base, es trabajar con cada uno de nuestros proyectos y cuando se ve necesario hacer también la conexión y las alianzas con otros mundos, con el mundo académico, con el mundo de otras redes, de organizaciones internacionales.

(Notas de campo en Llamado de la Montaña, 2015, Margarita Zhetelius, Colombiana, integrante de la Asamblea General de GEN)

Estas redes generan encuentros locales como El Llamado de la Montaña”, regionales como el Eco, que es el encuentro regional que convoca la Red Casa Latina y otros encuentros como el de la Convergencia Permacultural. Estos encuentros son organizados y planificados al interior de las ecoaldeas, donde se ubica como eje central el pensamiento indígena; como un intento de recordar y recobrar el pensamiento propio de las culturas que han habitado milenariamente este territorio. De igual manera, en estos espacios circulan otros saberes de carácter técnico, tecnológico y pedagógico 22 , que buscan generar nuevas tecnologías y propuestas de formación a favor

21 Personas externas a la comunidad que viven una temporada en las ecoaldeas y ofrecen un aporte económico por su alojamiento y alimentación, además de colaborar en algunas actividades de las ecoaldeas.

22 Permacultura, agroecología, cuidado de las semillas, educación alternativa.

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del cuidado de la naturaleza. Todos estos escenarios construidos desde la articulación de las ecoaldeas posibilitan, lo que Chaves (2016) denomina el encuentro de diversas ontologías. A partir de los Llamados de la montaña de 2014, 2015 y 2016, se identifica una ampliación y apertura hacia la articulación con propuestas sustentables de diversa índole en el país, como con: los vaisnavas, campesinos, afros, indígenas y otros proyectos afines. Asimismo, en los Llamados intervienen temas políticos como la Paz en Colombia, el Buen Vivir y la defensa de los territorios frente proyectos extractivistas. Asuntos políticos en los que los ecoaldeas han participado activamente, como por ejemplo en las Marchas Carnaval, en las Caminatas Sagradas y en el agenciamiento de la Declaración Universal de los derechos de la Madre Tierra 23 . Para los integrantes de Anthakarana, este tipo de situaciones son las que movilizan en mayor medida a las diferentes comunidades y pueblos en Colombia; siendo un tipo de movilización que se distancia de los movimientos sociales y ecologistas convencionales. Chaves (2016) menciona que estos movimientos hacen parte de los Nuevos Movimientos Sociales, en el sentido que incluyen otras formas de lucha (como es el caso de la lucha espiritual) y se tejen con alianzas; por ejemplo, con algunos pueblos originarios, comunidades campesinas y colectivos de asentamientos sustentables. Es fundamental, resaltar el hecho de que son movimientos que no están en contra de, sino que están a favor de propuestas (Conversaciones con Bahamar, Anthakarana, 2015). En el tejido de alianzas, se resalta una alianza con la Universidad Gaia Latina, a través de la cual se fomentan formación en cursos, diplomados, posgrados, con contenidos que pretenden fortalecer los saberes de los asentamientos sustentables y son ofertados para quienes hacen parte de la Red CASA y para el público en general. El diseño del sistema completo se apoya en el tejido de alianzas entre las ecoaldeas con otros asentamientos sustentables, los ecobarrios, las comunidades campesinas, indígenas, afrocolombianas; que si bien son comunidades con ontologías diversas las convoca un principio de sostenibilidad socio-ecológica y ello hace que las redes se expandan y los procesos locales, como las ecoaldeas, cuenten con apoyos y puedan sostenerse. (Chaves et al., 2015)

6.6. Conclusión

Como se ha evidenciado, cada una de las dimensiones de la sustentabilidad propuestas por GEN contiene unos saberes y unas prácticas singulares que son replicables y renovadas en cada una de las ecoaldeas estudiadas. En estas se observa un tejido, un entramado de saberes y de prácticas que tienen orígenes de distinta procedencia pero que convergen en el principio de cuidado de la vida y en el cuidado de las relaciones. Los pilares que mayor desarrollo y dinámica han tenido son el social, el cultural y el diseño del sistema completo. Los de menor desarrollo son los pilares ecológico y económico. En el pilar ecológico se carece de un compromiso mayor en aspectos como el cultivo de alimentos y el manejo de los residuos, en el entendido que dentro de los pilares de la

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sustentabilidad es vital que una comunidad sustentable logre producir gran parte de su alimento, así como reducir el consumo de productos externos y contaminantes, lo que a su vez evitaría la alta producción de residuos sólidos no renovables que pueden llegar a ser un gran problema en el futuro, sobre todo en el caso de Anthakarana que es una comunidad muy alejada del centro urbano y sacar los residuos desde allí es complejo e implicaría trasladar de su huella ecológica hacia otras zonas. De modo tal que, este pilar requiere ser revisada tanto bajo los presupuestos de las sustentabilidad como de la huella ecológica que se genera con el ingreso de alimentos y productos de la ciudad hacia las ecoaldeas y luego la producción de residuos sólidos que se trasladan a la ciudad. El pilar económico, de otro lado, es el más incipiente en el sentido que los recursos que sostienen las ecoaldeas mayormente provienen de la ciudad, de los aportes de los visitantes o voluntarios, de los ahorros o pensiones de algunos de sus integrantes, de manera que no se logra identificar procesos económicos propios o de autosostenibilidad interna de las comunidades. En cuanto a los modelos de toma de decisiones y de resolución de conflictos se logró observar un entramado entre los círculos de la palabra, propios de la sabiduría ancestral, así como los espacios de retroalimentación y de comunicación que propone la sociocracia. En las nuevas formas de educación, se evidencia un intento por desaprender los modelos formativos tradicionales del sistema educativo y empiezan a plantear nuevas pedagogías y conocimientos, en los que se incluyen los saberes de la naturaleza, del territorio, no solamente desde un contexto geográfico sino incluyendo conocimientos ancestrales propios de los pueblos originaros. En el ejercicio del pilar cultural, se denota un gran desarrollo de ceremonias y prácticas en las que aparece una diversidad de saberes ancestrales que se van adaptando y recreando en cada comunidad según sus gustos, sus propios conocimientos y sus necesidades, manteniendo ciertos principios de tradiciones ancestrales. Aquí es muy evidente el contenido y el sentido femenino que se le atribuyen a muchas de estas prácticas. Como se observó, varias de las prácticas ceremoniales involucran aspectos como son: el reconocimiento del cuerpo, los valores del cuidado y la protección de la familia. Ambas ecoaldeas tienen una importante participación en la dimensión del diseño del sistema, en cuanto a su vinculación en distintas redes y alianzas, donde se denota que hay un camino por continuar fortaleciéndose con otros procesos afines. Es importante resaltar que las ecologías de saberes identificadas se encuentran integradas por saberes como el científico y el campesino, la sabiduría espiritual y el mantenimiento de las buenas relaciones mediante el conocimiento indígena. El propósito de estas ecoaldeas es cuidar los ciclos naturales de sus territorios para lo cual se capacitan asistiendo a formaciones que les ayudan a mejorar sus prácticas. Un principio que los ecoaldeanos reiteran es que todo lo que les otorga el territorio como el suelo, el agua, el aire y los alimentos puede ser utilizado por la comunidad pero debe ser devuelto de la misma manera o con el menor impacto posible hacia la naturaleza.

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Enlazada 7. Transiciones en las ecoaldeas

“Nace la nueva humanidad,

la raza del canto, la danza y la paz. Los abuelos, las abuelas vibran, vibran de la emoción.

Danzando a la vida, se abrió en la tierra el corazón. Humanos unidos formando una misma raza, canta, danza, en esta mi casa. Hasta que florezcan múltiples colores de alegría,

irradiando mucho amor por toda la galaxia”

(Canción medicina escuchada en el Llamado de la Montaña, territorio Misak, Guambia, Cauca, 2015)

A continuación, se describen cada uno de los tránsitos vividos por los integrantes de las ecoaldeas en su cambio de hábitos de vida urbana hacia hábitos rurales. La subpregunta de investigación abordada en esta enlazada es:

¿Cuál ha sido su proceso de autoconcepción como ecoaldeas y ecoaldeanos?

7.1. Primera transición: de urbanos a agromelos

La decisión inicial de hacer el tránsito de la ciudad al campo integra una serie de motivaciones personales que luego se tejen en colectivo en la decisión de construir una propuesta de comunidad. Entre las motivaciones personales se encuentran unas con un sentido crítico frente al sistema mundial actual y otras surgidas desde las propias experiencias vividas por los sujetos. Algunos de los ecoaldeanos cuando expresan sus motivaciones de vivir en el campo y crear una ecoaldea, manifiestan inicialmente una postura crítica frente al sistema mundial actual, que lo perciben en un estado de crisis dado específicamente al interior de las ciudades. De ese manera, en la ciudad identifican la crisis social: “el atropello al otro”, la crisis ecológica: “sociedad caótica, invadida por el ruido, la contaminación”, y la crisis económica: “donde la sociedad de consumo nos ataca cada día más” (Chague the World 2011). Estas distintas expresiones de la crisis social fueron vivenciadas por los ecoaldeanos en sus ciudades de origen, razón por la cual decidieron alejarse y construir otra posibilidad de habitar, más coherente con sus principios de vida y con lo que para ellos implicaba el cuidado de la naturaleza. En este sentido, la recampesinización responde a la inconformidad y cuestionamiento del modo de vida occidental-capitalista, en palabras de Salamanca y Silva “se vuelve al campo para reconstruir el sentido perdido en el proceso de individualización capitalista, el cual es estructurado tanto en la relación con los otros como en la relación con la

naturaleza” (Salamanca y Silva, 2015, p.8).

Cuando se adentra en el mundo interior de cada ecoaldeano afloran otro tipo de motivaciones que tienen que ver con sus experiencias personales. Dentro de esas experiencias aparecen situaciones como la ruptura con sus parejas afectivas, el desencanto por el sistema educativo convencional en el que se formaban sus hijos, las crisis laborales y

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económicas y, una motivación muy recurrente, la necesidad de darle sentido al proyecto de vida personal.

Daniel Taroppio 24 (2012) brinda una comprensión sobre estas diversas formas de la crisis actual, y plantea un elemento nuclear que se encuentra en el fondo de este malestar:

“la vivencia de orfandad que nuestra civilización siente con respecto al Cosmos” (p.54), en

tanto que, formamos parte de una cultura que ha perdido sus raíces universales y se

encuentra en gran medida desarraigada, lo cual se convierte en la herida básica de la sociedad. Al tomar conciencia de la herida básica se genera un movimiento que busca

“recuperar el contacto vital con la existencia; de sentirnos parte de un Universo vivo, orgánico y dinámico” (p.56).

Una expresión de ello se evidencia en la emergencia de ambas ecoaldeas ubicadas en territorios rurales. Se hace importante aclarar que habitar un territorio rural implica para los ecoaldeanos dos intenciones centrales; por un lado, conectarse, reconocer y cuidar la Madre Tierra en su multiplicidad de formas y manifestaciones y, por otro lado, permitir que el ser individual se conecte con su propia esencia vital. Según Julián Gómez, uno de los fundadores de Aldeafeliz, “la gente llega a buscar un espacio distinto al acelere de la ciudad, busca bienestar, tranquilidad, encontrarse con otras personas y otros seres” (Conversaciones con Julián Gómez, Aldeafeliz, 2015). Por lo anterior, vivir en el campo se considera una experiencia de fuga, de alternativa a la ciudad, que favorece la reconexión con la vida, el retorno al origen, el reencuentro consigo mismo, la promoción de valores comunitarios, el respeto y el cuidado de la diversidad. Asimismo, favorece el desarrollo de múltiples prácticas orientadas a generar alternativas educativas, de agricultura, economía, medicina, alimentación, autocuidado y crianza. Pero ante todo, el retorno al campo se asume como la oportunidad de co-crear y convivir desde otras posibilidades de relación entre seres humanos y no humanos. Antes de crear las comunidades, sus integrantes se autodefinían como urbanos, varios de ellos con formación profesional pero sin ningún conocimiento previo sobre la vida rural y las formas de relacionarse con la naturaleza. De modo que, el tránsito de ser urbano a ser ecoaldeano significó un proceso de desaprender algunas prácticas y relaciones propias de la vida citadina y empezar aprehender otras propias de la vida en el campo. Julián Gómez (Aldeafeliz) menciona que nunca en su vida había usado un machete, ni había elaborado una construcción, ni tampoco conocía sobre semillas; situación que les valió la autoadscripción de ‘agromelos’ (Arjona, 2010; conversaciones con Julián Gómez, Aldeafeliz, 2015). Agromelo es un término en el que se conjugan dos connotaciones, agro de campesino y melo de gomelo, para denotar que eran personas citadinas, profesionales, de clase media o alta, que gozaban de comodidades económicas y sociales en la ciudad como: bañarse con agua caliente, vivir en una casa o un apartamento, adquirir productos en una tienda o en un supermercado, entre otras, y que en ese momento se aventuraban a la vida en el campo. El agromelo es una forma cómica y autocritica para referirse a ese proceso de cambio pero que toma un poco de tiempo en interiorizarlo. Este primer tránsito de ser urbano a agromelo les implicó los siguientes cambios iniciales:

24 Daniel Taroppio, psicólogo transpersonal argentino, creador del Modelo de las Interacciones Primordiales.

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Tabla 2

El tránsito de urbanos a agromelos

Tránsito de Urbanos a Agromelos

Aldeafeliz

Anthakarana

 

X

Pago y titulación colectiva del terreno Empezar a vivir en carpas, ya que los terrenos no contaban con infraestructuras

X

X

 

x

x

Construir y vivir en viviendas pequeñas Cambiar hábitos alimenticios

X

X

Iniciar convivencia con personas desconocidas

X

 

X

X

Aprender sobre semillas, cultivos y compostaje Uso de baños secos

X

X

Realizar bioconstrucciones

X

X

 

X

X

Asumir una actitud de desapego material Definir formas de organización comunitaria y de toma de decisiones

X

X

Fuente: Autora.

Las diferencias entre Aldeafeliz y Anthakarana, en esta primera transición, se deben a la conformación de cada comunidad. Aldeafeliz fue creada por personas diversas que se desconocían, excepto las familias y las parejas que se integraron inicialmente. Ninguno contaba con una experiencia de vida común en este tipo de comunidad, ni con experiencias asociadas al mundo rural. Los ecoaldeanos narran que en los inicios de Aldeafeliz se formaron parejas, otras se separaron, así mismo comenzaron a nacer niños, se presentaban conflictos en las relaciones sociales y dificultades para organizarse y tomar de decisiones. Los integrantes de Anthakarana, por su parte, se conocían debido a todos hacen parte de una misma familia, sin embargo también tuvieron que establecer acuerdos en la toma de decisiones y las formas de organización, en el sentido que ya los hijos empezaron a conformar nuevas familias y ello implicó la presencia de nuevas parejas con sus hijos y la aparición de una nueva generación, representada en los nietos. Los demás aspectos en los cuales coinciden las ecoaldeas, hacen referencia a los desafíos de la organización, la construcción de las viviendas y de espacios comunes, el uso del agua, el empezar a laborar la tierra e iniciar un camino de desapego de los estilos de vida urbana para transitar hacia una vida rural comprometida. Sin embargo, en ese momento se dependía mucho de la relación con la ciudad, puesto que muchos conservaban su trabajos, viajaban los fines de semana a apoyar en las labores colectivas, debían gestionar en la ciudad los recursos para iniciar la construcción de las ecoaldeas, realizaban reuniones constantes en las que planificaban la organización y las funciones de sus integrantes y muchas otras actividades que aún los ubicaban en la adscripción de agromelos. El tránsito de agromelos a ecoaldeanos se fue forjando con el tiempo y con la vivencia cotidiana. Mediante la práctica de los saberes y los principios propios del mundo ecoaldeano y la ampliación de sus relaciones con la Red Global de Ecoaldeas, mediante las cuales lograron fortalecer y resignificar las formas mismas del ser ecoaldeano.

122

  • 7.2. Segunda transición: de agromelos a ecoaldeanos

El tránsito de agromelos a ecoaldeanos les implicó comprender y transformar un

imaginario que al interior de las ecoaldeas fue denominado el paradigma del ecoaldeano. Al momento de ingresar a la comunidad llegaron con un imaginario entorno al sistema de valores y creencias de aquello que parecía ser un ecoaldeano. Este paradigma se enmarca en distintos aspectos que “caracterizan” al ecoaldeano, como son: el vegetarianismo, la

espiritualidad, la bioconstrucción, el yoga, la comunicación asertiva, la permacultura, conocimientos en botánica y ecología, la orientación comunitaria, la actitud ecuánime y pacífica, entre otros. Así lo expresó Tatiana Monroy de Aldeafeliz:

Fue empezarnos a enfrentar al paradigma del ecoaldeano. El ecoaldeano es el que se levantaba todos los días a hacer yoga, el ecoaldeano es vegetariano, el

ecoaldeano es el que se sabe comunicar, el ecoaldeano es el que sabe diferenciar una planta de la otra, el ecoaldeano es el que cuida los niños y defiende la vida, el ecoaldeano es el que busca la austeridad, es el que busca la forma más sencilla pero a veces más difícil para hacer las cosas, el ecoaldeano es el que está en comunidad y se siente absolutamente contenido y representado por la comunidad, el ecoaldeano no es individualista. Entonces fue enfrentarnos a un montón de cosas del paradigma de un ecoaldeano y cuando empezó a salir eso decíamos cómo sostenemos esto.

(Conversaciones con Tatiana Monroy, Aldefeliz, 2015)

Sin embargo, este sistema de creencias se encuentra basado en la imagen construida a nivel internacional acerca del ser ecoaldeano, que poco a poco se han ido transformando a lo largo del tiempo, quienes a partir de sus propias experiencias lograron comprender que este paradigma no se puede incorporar tal cual como se ha diseñado; así que no es posible hablar de un paradigma del ecoaldeano. En las ecoaldeas se ha aprendido a vivir con mayor tranquilidad, sin temor a los conflictos, a las dificultades, sin la necesidad de sostener el paradigma que se espera; y por ende, no se sienten obligados a cumplir con un estereotipo ideal de ecoaldeano, pero sí a estar en un constante proceso reflexivo sobre sus relaciones. Ello se evidencia en diversas situaciones, por ejemplo en ambas ecoaldeas la alimentación que se prepara en la cocina común es vegetariana, pero en algunas festividades o encuentros especiales es posible compartir algún alimento de origen animal. Cada familia cuenta con la libertad de escoger su propia alimentación, sin embargo hay una constante reflexión y consciencia personal sobre las implicaciones de sus decisiones alimenticias.

  • 7.3. Tercera transición: de ecoaldeanos a nativo-mestizo-conscientes

Como se pudo identificar en los anteriores tránsitos, el proceso de devenir ecoaldeano es el resultado de una continua búsqueda y construcción de quienes integran la ecoaldea; por ello, constituye una condición que se encuentra en constante mutación, lo cual se refleja en unos modos de ser, estar, hacer y habitar en la naturaleza dentro de una comunidad. Esta búsqueda se dota de sentido a partir de la interlocución y el tejido de saberes ancestrales, junto con saberes campesinos y muchos otros propios de la modernidad, como

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son los saberes científicos, tecnológicos y profesionales aprendidos por los ecoaldeanos durante su vivencia en la ciudad. Y justamente, es ese ejercicio de diálogo e integración de ecología de saberes el que les permite la reconexión con la naturaleza. En consonancia con lo anterior, los ecoaldeanos se encuentran en un proceso de auto- identificación como seres mestizos. El ser mestizo implica un auto-reconocimiento tanto en su ámbito biológico, espiritual como trascendental. En cuanto al ser biológico, existe un reconocimiento de que el ecoaldeano es fruto de la mixtura de los pueblos originarios, afrodescendientes y europeos; en este sentido, reconocen como acontecimiento de esta mixtura biológica y cultural, el suceso de la conquista y colonización europea que se dio en el continente americano dada en el siglo XIV (Farah y Vasapollo, 2011; Villalba, 2012). No obstante, la categoría de mestizaje se ha transformado con el tiempo, según las distintas condiciones socio-históricas de cada contexto; por ello, su connotación ha devenido en múltiples significaciones, después del momento de la conquista. Los ecoaldeanos plantean que este mestizaje no fue sólo fue biológico, sino también de carácter espiritual y trascendental, en tanto conllevó la configuración de nuevas espiritualidades; y con ello, emergió la posibilidad de expandir la conciencia y recordar la identidad cósmica y universal que nos constituye. La anterior reflexión se encuentra estrechamente relacionada con una pregunta que ha surgido en los distintos eventos, círculos de palabra y ´Llamados de la Montaña´ realizados por las ecoaldeas: ¿cómo definir un ecoaldeano? Y como respuesta a esta pregunta emerge una nueva categoría denominada el nativo-mestizo-consciente; entendido como un ser que propicia la integración, el encuentro y la acción desde un diálogo de saberes, se caracteriza por las relaciones de cuidado y respeto así como por cultivar la solidaridad y el pluralismo. Retomando la teoría de las dinámicas espirales de Cowan y Beck (1996), el nativo- mestizo-consciente podría ubicarse en un meme verde 25 , un yo sensible, un modo de existencia desde el cual se busca el consenso, la convivencia en la diferencia, la solidaridad, la defensa de la igualdad en la diversidad, se caracteriza por la sensibilidad ecológica y su énfasis especial en los vínculos. Cuando se hace referencia al nativo, es un reconocimiento del ser profundo que habita en los mestizos, ese indígena o ese ser originario. Esa categoría de indígena da cuenta de que biológica, genética y culturalmente en cada mestizo habita un ser ancestral, un nativo. La categoría consciente hace alusión a una disposición del ser para entender cuál es el lugar que se habita y cómo se está habitando; el ser consciente hace parte de los propósitos e intencionalidades que se han fijado las ecoaldeas en cuanto a transformar sus creencias, prácticas y actitudes ancladas anteriormente a un estilo de vida occidental moderno y empezar así a transitar por caminos de cuidado de la Madre Tierra, que les permita volver al encuentro con el ser espiritual, en un proceso de reflexión continua. Según Bahamar (Conversaciones, Anthakarana, 2015) el nativo-mestizo-consciente es un sujeto que cumple un papel relevante en el momento actual del planeta, un momento que se caracteriza por una crisis global en sus múltiples dimensiones: social, cultural, ambiental, política y económica. Es así que, el nativo-mestizo-consciente cuenta con la misión de propiciar el tejido de saberes, articulando los saberes de diversos pueblos y

25 Un meme constituye una unidad cultural, aquello que para cada grupo se considera importante y necesario. En este sentido, los memes brindan una perspectiva de mundo e instalan un ángulo de mirada frente a la vida; configurando estilos o modos de existencia que influyen en las creencias y comportamientos de las personas

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comunidades, mediante distintos espacios de encuentro y sanación, como son: El Llamado de la Montaña, las Jornadas de Sanación, las convergencias de Permacultura, los Encuentros de Transición, entre otros más. Casi todo el conocimiento ecoaldeano de Colombia, ha sido influenciado por comunidades indígenas, en tanto la palabra del indígena es fundante para las decisiones que se toman en las ecoaldeas, en su forma de organización, en sus saberes y prácticas a aplicar en los territorios. Sin embargo, el ecoaldeano nativo-mestizo-consciente considera que a lo largo de este tiempo se ha logrado cultivar una experiencia significativa, lo cual es posible observar en los diferentes encuentros y escenarios, donde los ecoaldeanos comparten la palabra, pues plantean que ya cuentan con un saber para compartir. En ese sentido Bahamar y Deyanira de Antakarana coinciden en la idea de que las ecoaldeas posibilitan el encuentro de la pluralidad y cuentan con un saber que está emergiendo y co-creándose progresivamente. El nativo-mestizo posee una aparente ventaja, como el poder de articular múltiples prácticas, ceremonias, conocimientos y cosmovisiones. Una ventaja que se convierte en la posibilidad de intercambiar y tejer conocimientos sin ninguna restricción (Ana Mestiza, Muiska, Llamado de la Montaña, 2015; Conversaciones con Nicolás del Camino, Anthakarana, 2015). Uno de los sustentos que le dan fuerza a esta categoría del nativo-mestizo-consciente es un relato de las culturas americanas, donde se plantea un proceso de reconciliación de la humanidad mediante la comunión de las culturas del Norte (simbolizadas con el águila), con las culturas de Centro América (simbolizadas por el Quetzal) y del Sur (simbolizadas por el cóndor). Dicho reencuentro del Águila, el Quetzal y el Cóndor se reconoce como un nuevo nacimiento de la humanidad (Conversaciones con Nicolás del Camino, Anthakarana, 2015). De este modo, surge la nueva humanidad o los nuevos seres de la tribu arco iris (Alberto Ruz, citado en De La Torre, 2014). En palabras de un ecoaldeano:

Se habla de la tribu arco iris que es la humanidad donde todos los colores pueden convivir. Los Muiskas hablan de la tribu aroiris porque el arco iris es la mitad del aro, es como un círculo completo. El concepto de Nueva humanidad se ha ido tejiendo desde todas las culturas, tenemos que llegar a la ley de origen, sin fronteras. Para mí la nueva humanidad es como todo el concepto de vida de la ancestralidad pero evolucionada (Conversaciones con Bahamar, Anthakarana, 2015).

Para los ecoaldeanos esta es una interpretación de gran trascendencia que supera los argumentos biológicos del mestizaje. De acuerdo con esto Alberto Ruz, ecoaldeano de Huehuecoyotl, México, la tribu arco iris comenzó a surgir en San Francisco (Estados Unidos) con el movimiento cultural del hipismo. Este movimiento emprendió una búsqueda de nuevos referentes espirituales, por lo que comenzaron a frecuentar grupos de

nativos americanos; esas vivencias fueron las que posibilitaron la generación de ese ser mestizo-nativo. Según Ruz, el hippie en un inicio era un sujeto blanco occidental; pero, cuando empieza a tener contacto con estos grupos originarios, surge el ser mestizo-nativo. En este sentido, se constituyen en tribus eclécticas e híbridas, tribus mestizas o neo

indígenas que “diseñaron sus propias tradiciones y linajes imaginarios” (De la Torre, 2014, p. 23). A partir de la renovación de fragmentos culturales de distintas tradiciones, estas comunidades se constituyen finalmente en polinizadores (De la Torre, ibíd.) de una

125

conciencia global y una espiritualidad cósmica.

Soy mestizo porque soy nativo, soy mestizo porque reconozco esa mezcla que hay dentro de mí, tenemos ese conocimiento ancestral (Ana Mestiza, Llamado de la Montaña, 2015).

125 conciencia global y una espiritualidad cósmica. Soy mestizo porque soy nativo, soy mestizo porque reconozco

Figura 65. Altar que simboliza la unidad de las cuatro razas.

Fuente: Foto tomada por Erika Muñoz, Anthakarana, 2015.

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Enlazada 8. Reconexión con la madre tierra-tejido de vida en espiral

Subpregunta de investigación a abordar:

¿Existe un proceso de re-conexión con la naturaleza en los integrantes de las

ecoaldeas estudiadas? Y, si es así, ¿cómo se expresa?

8.1. Las ecoaldeas: organismos vivos tejidos en la Madre Tierra

Si bien existe un acuerdo general en GEN sobre la definición de ecoaldea, es posible evidenciar como las distintas comunidades configuran y significan un sentido propio en torno a esta. Esto se encuentra altamente demarcado por una serie de condiciones geográficas, climáticas, culturales, sociales y, por ende, de las condiciones históricas. De manera que, una ecoaldea en Latinoamérica cuenta con unos rasgos distintivos que posiblemente la diferencian de otras ecoaldeas ya sea en Europa o de cualquier otra latitud

del planeta. Entonces, se podría decir que el mundo de las ecoaldeas es múltiple y diverso, con una gama amplia de posibilidades. Al rastrear las características de algunas ecoaldeas en Colombia, se logran identificar aspectos comunes y singulares. A la hora de comprender el por qué se conforman estas ecoaldeas, emergen tres aspectos centrales:

  • 1. la necesidad de habitar en la naturaleza

  • 2. la posibilidad de cultivar relaciones éticas de cuidado de sí, cultivar relaciones éticas con los demás y con la naturaleza

  • 3. vivir en comunidad con un propósito intencionado.

Vivir en contacto con la naturaleza se convierte en uno de los principales motivos para iniciar este camino en comunidad; lo cual responde en gran medida a una necesidad profunda de recordar el origen y el vínculo con la Madre Tierra. En este sentido, se presenta un llamado a recordar las raíces, los saberes y prácticas ancestrales. Es un llamado

a escuchar la palabra de los abuelos, estos seres que encarnan en su propia historia la cosmovisión de los pueblos de originarios. Como diría Huanacuni “desde la cosmovisión originaria, todos somos hijos de la Madre Tierra y el cosmos” (2010, p.73). En consonancia con lo anterior, Daniel Taroppio afirma que “todas las culturas en la historia de la humanidad contaron con alguna forma de mito que les brindaba sentido de

origen y trascendencia, y ese mito estaba siempre ligado al Cosmos” (p.56). Como se

nombró anteriormente, gran parte de la sociedad actual vivencia una orfandad o inconsciencia cósmica (Taroppio, 2012), dejando a un lado aquellos mitos y prácticas que permiten recordar el sentido de origen y el vínculo primordial con el universo. No obstante, co-existen líneas de fuga, como es el caso de las ecoaldeas; una apuesta en comunidad por el retorno al origen y el re-encuentro con la Madre Tierra y nuestra naturaleza primordial. En segundo lugar, se evidencia una necesidad sentida por cultivar relaciones éticas de cuidado de sí, de las relaciones con los demás y la naturaleza. En consonancia a lo recién nombrado, las ecoaldeas responden al propósito de vivir en comunidad, con una intención definida; es decir, son comunidades intencionales.

Las ecoaldeas son comunidades intencionales, que en algún momento decidimos vivir con más gente,