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LA MÁQUINA DE SIGNIFICACIÓN
Eduardo Del Estal

Sentido y significado tienen distintas dimensiones ontológicas.


El sentido se presenta.
El significado se representa.
El sentido es la parte del acontecimiento que el lenguaje (el signo) no puede significar.
Sentido es lo que hace que en cada existente, coincidan en un mismo punto su origen y su fin.
El sentido sólo es posible porque el modelo está incompleto, horadado, agujereado por un vacío,
una ausencia. Está tensado por una voluntad de representar y a la vez por una voluntad de
ocultar su grieta. Esta tensión es su FORMA.
Constituye un 'nudo"; su "afuera" (lo vacío) está incrustado en su adentro.
Ese espacio vacío actúa como un ATRACTOR que lo conforma, lo dinamiza, lo elastiza. Ese
vacío lógico permite las maniobras del pensamiento.
La preservación del sentido depende de lo oculto.
De lo oculto depende la vida del modelo, porque de lo negado depende el deseo.
El sentido debe estar oscurecido, su imagen negada. Si se manifestara ocuparía la totalidad de lo
visible y no habría posibilidad de ver. Por eso siempre es "anicónico".
Como elementos de un MODELO, de un sistema, sentido y significado están relacionados en
una modalidad recursiva que se expresa en declinaciones del tipo 'lleno-vacío", "figura-fondo",
"conocido-desconocido". Su relación se formula y se constituye de este modo:

1- EL SENTIDO (imagen absoluta-autorreferencial) CONSTITUYE "LA FORMA PRIMERA".

2- LA “FORMA PRIMERA”, por recursividad CONSTITUYE EL FONDO PARA LA


“FORMA SEGUNDA”.

LA "FORMA SEGUNDA" ES EL SIGNIFICADO.


Lo que se enuncia,

“LA FORMA DEL SENTIDO ES EL FONDO PARA LA FORMA DEL SIGNIFICADO"

La dialéctica FIGURA-FONDO es la categorización primera del Orden, la condición primaria de


lo posible, de lo inteligible y de lo perceptual.
Se las supone regiones de distinta densidad informativa.
El saber es un espacio positivo: FORMA.
Lo ignorado, lo desconocido, es un espacio negativo: FONDO.
Pero esta estabilización se dinamiza extendiendo el concepto (y el precepto) de formalidad.
La FORMA crea su afuera y solo es comprensible desde ese afuera; el fondo posee propiedades
formales.
Constituyen una "iteración" que se realimenta por recurrencia, un movimiento de "oscilación".
El espacio negativo, indeterminado (FONDO) de una FIGURA, es a la vez, el espacio positivo
(FORMA) para otra FIGURA (FIGURA RECURSIVA).
EL FONDO DE UNA FIGURA CONSTITUYE OTRA FORMA.
No sólo lo 'lleno”, lo "vacío" tiene una morfología.
No sólo lo “dicho”, lo “no dicho” tiene también un discurso.
Esta “iteración” de la relación figura fondo es el espacio de circulación entre el significado y el
sentido. Su variable es el "borde", y el borde no es contorno, es "pliegue", un lugar de
transacción, de oscilación.
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El borde es horizonte. Un ser es accesible en el lugar en que sucumbe

El borde es lo que habla y la grieta es lo que dice, es una inscripción sobre lo continuo. Como
línea es siempre tangente, y es legible como tangente, orientada en dirección distinta de lo que
separa.
El borde es escisión, no está ni en cuerpo ni en otro. Es abismo.
El pensamiento es el borde y todo borde es pensamiento.
No es contorno que delimita un concepto, un sustantivo, deviene conjunción: “y”.
Por eliminación del borde se accede a lo “continuo" y desaparece lo vacío.
La desaparición del borde determina el pasaje del “significado” al “sentido”.
Porque no hay signos, hay bordes. Lo que llamamos signo es la huella de un cuerpo sobre otro.

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Todo acto es realizado como Sentido pero comprendido como Significado. El significado es
lingüístico. El sentido es exterior al lenguaje.
Los signficantes señalan al sentido como su exterioridad.
El Sentido es espacial, una forma instantánea.
El Significado es temporal es un trayecto en el tiempo, y "el tiempo es el retroceso del espacio".
En el lenguaje lo que es no se muestra "siendo", sino retrocediendo", porque todo significado es
retroactivo. El sentido acontece, es dado.
El significado es construido, es un proceso de producción.
Como fabricado, el significado depende de una MÁQUINA que lo produzca y de un motor que
movilice el mecanismo.
La humanidad ha creado distintos tipos de motores: a vapor, a explosión, eléctricos; además de
la 'dialéctica" y la 'inferencia lógica" que son también procesos de motorización.
El significado como producido depende de un proceso "maquínico".
El significado es el producto de una máquina y esa máquina es un ALGORITMO.
Básicamente el algoritmo es una formatividad que procede de las matemáticas, una fórmula, una
operación de términos opuestos que se resuelven en una relación.
Un proceso de cálculo que asocia de manera unívoca un conjunto de resultados a un conjunto de
datos.
Como fórmula, el algoritmo puede ser aplicado a procesos de naturalezas distintas (químicos,
sociales, biológicos, gramaticales, etc.).
Esta habilidad de formalizar procesos diversos proviene de que la fórmula, el cálculo sustituye
ala experiencia. Implica una "automatización", un mecanismo, y éste supone un motor, una
inestabilidad que se manifiesta como movimiento.
La aplicación de un "algoritmo binario" va a resolver en una función, en una FORMULACIÓN,
en una formatividad abarcante "el problema de la significación', produciéndola.
Los términos de la "maquina algorítmica binaria" no implican un dualismo. No son dialécticos,
no son oposiciones dialécticas que se concilian en unidad superior.
Son un dinamismo perpetuo entre IDENTIDADES ABSOLUTAS QUE NO PUDIENDO
COEXISTIR, SE SUCEDEN.
Esta situación conforma el motor de la máquina que funciona, que se mueve en una dimensión
de extensión.
Los términos de la máquina de significación son conceptos que no se definen más que por su
reciprocidad,
Cada elemento del algoritmo no es sino EL IMAGINARIO DEL OTRO, cada uno está
obsesionado por el otro como su propia muerte.
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Su oposición pone en marcha el motor de la "inferencia lógica", según la cual una doble
negación se convierte en una afirmación.

Por lo tanto LA SIGNIFICACIÓN NO ES EL PREDOMINIO TEMPORAL DE UN


CONCEPTO O DE OTRO, SINO LA CONVERSIÓN INCESANTE DE UNO EN EL OTRO.

Por otra parte, su movimiento, su trayectoria, su sucesión, legitima una lógica propia de esta
máquina, aunque funcione por reacciones opuestas, por acción y reacción.
NO HAY CONTRADICCIÓN EN LA EXTENSIÓN.
El antagonismo que constituye a la máquina, sólo se resuelve en su movimiento.
El lenguaje sin movimiento se convierte en grito, y el grito es ilegible.
El significado sin movimiento se convierte en sentido, y el sentido es silencio.

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EL SIGNIFICADO NO ES REFERENCIA ENTRE SIGNOS Y COSAS, SINO EL
PRODUCTO DE UNA MAQUINACIÓN DINÁMICA DE DOS TÉRMINOS,
CONSTITUIDOS POR RECIPROCIDAD, QUE SÓLO ADMITEN UNA RELACIÓN DE
SUCESIÓN.
Los términos que conforman la máquina de producción de significado pertenecen al género de
los INDISCERNIBLES: no son lo que los define, se determinan por recursividad de uno sobre
otro.
No son lo que enuncian, ni enuncian lo que son.
La afirmación de uno se define por la negación del otro, pero esta afirmación es imposible si al
afirmado no se niega en la afirmación del negado.
Está recurrencia lógica de confrontación recíproca y sucesiva de dos naturalezas se traduce en
un proceso de "oscilación" que genera TENSIÓN para producir significados.
Como toda máquina, la 'máquina de significación" es motorizada, específicamente movilizada
por un "motor de oscilación" lógica,
Los "INDISCERNIBLES" son instituidos según los diferentes discursos, pero siempre son
conceptos límites, del tipo "FIGURA-FONDO", "LLENO-VACÍO", "DICHO-NO/DICHO",
"SONIDO-SILENCIO".
La producción de significados tiene lugar en un desplazamiento del cuerpo del lenguaje según un
tipo de movimiento: "el discurso".
Como todo movimiento, el discurso, el lenguaje posee dos ejes de referencia: uno espacial y otro
temporal. Con respecto al tiempo, el discurso tiene una duración, pero en tanto la producción
de significados es continua, temporalmente "el significado d n discurso es su duración", y
duración es el modo de pensar el tiempo. Por otra parte, las estructuras del lenguaje, la
conjugación de los verbos y la proliferación lineal del discurso, su constante asimetría, implican
la irreversibilidad del tiempo.
El significado es una inscripción de irreversibilidad sobre los acontecimientos.
Espacialmente el lenguaje tiene una trayectoria, que siempre es un MOVIMIENTO DE FUGA
CON RESPECTO AL SENTIDO, que es una dimensión de silencio.
La huida es una acción propia de la naturaleza paranoica del lenguaje", derivada de su condición
de poseer una escasa cantidad de "significantes" para una vasta multiplicidad de "significados".
La relación entre el eje espacial y el temporal de las trayectorias de los discursos significativos,
se expresa en magnitudes de VELOCIDAD.
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En el pensamiento no sólo importa como se llega a una conclusión, a un concepto, sino a la


velocidad con que se llega. El poder de un pensamiento depende de las interferencias que
suprime.
En un MODELO el sentido es la "velocidad absoluta", no construye su espacio por proyección,
por una serie de homologías, sino que lo ocupa instantáneamente,
El sentido es un punto cuya extensión es infinita.
El sentido alcanza su efecto sin pasar por las causas.
El espacio del sentido no es un sujeto del verbo SER, el espacio mismo es el verbo.
El sentido es una simultaneidad pura, un instante total, y esta simultaneidad, esta sincronicidad,
se capta primero que la causalidad. Se "comprende" por un doble movimiento de apertura y
contracción. La sincronicidad no es discursiva, no se la deduce, se la percibe, se la ve en el
cuerpo de una imagen. El sentido como simultaneidad es una FORMA, no está constituido por
causalidades, está constituido por implicancias, Si el sentido es la velocidad absoluta, la razón, la
racionalidad, es una determinada velocidad del Pensamiento. El significado condena las cosas al
retraso, a una dilación de su presencia.
La causalidad, el lenguaje, requieren una relativa lentitud de los acontecimientos.
Toda habla, toda escritura, toda lectura, necesitan una acumulación de segmentos de tiempo
lentificados, de una enorme disponibilidad capturable de pasado y de futuro.

Dentro del lenguaje, es el grado de velocidad lo que diferencia a la explicación, al razonamiento,


del delirio.
La causalidad acelerada se disuelve en metamorfosis.

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UN MODELO DE “MÁQUINA DE SIGNIFICACIÓN”: LA LEY

La maquinaria de significación de la Ley funciona por un determinado algoritmo: límite-


transgresión, produciendo significados de deseo, culpa, castigo, pecado, muerte...
El dinamismo de la Ley depende de un "motor de oscilación"-, es el Pecado el que revela la Ley,
- Es preciso que haya transgresión para que haya límite.
- El límite, en la medida que es infranqueable, crea el deseo.
- La existencia del Pecado revela a la Ley.
- Ante el Pecado, la Ley se muestra no como castigo, sino como la muerte misma. Muerte con
la que el deseo se identifica, porque ambos poseen la posibilidad y el horror de ser saciados.
Muerte de la que el deseo no se aparta, sino que se la propone como cumplimiento y castigo
para que sea aun, muerte deseada.
- La Ley mata. Matar es su horizonte.
- Mata a quien no la observa y observarla es morir,
- Sólo quien desea a la muerte como un más allá del sujeto 1 “designifica” a la Ley, y accede al
sentido.
- La máquina se desactiva en lo continuo, donde ya no hay disyunción ni sucesión.
- El sentido, el fondo indivisible contra el que se recortaba la figura de la Ley, es la inocencia.
No hay legalidad en lo continuo, porque nunca está acabado.

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En su límite el deseo es conversión: el deseo del sujeto es ser objeto de otro deseo.
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Así como la cantidad genera cualidad, la velocidad de los procesos en un sistema no es una
magnitud, sino una dimensión cualitativa.
La velocidad determina modos de existencia de los fenómenos, es una potencia formativa.
Conceptos como sujeto, objeto, causa, efecto, o el lenguaje y la racionalidad, sólo es posibles en
una determinada velocidad del devenir.
La velocidad determina condiciones ontológicas.
En determinado grado de aceleración las cosas dejan de ser "verdaderas", absorben todo su
sentido, no retractan nada.
Un funcionamiento semiótico se descentraliza con la velocidad, pierde toda referencia, es un
desplazamiento incesante de la significación del cual los objetos son sólo 'fases".
El sistema entra en un estado de catástrofe, de turbulencia, lo que significa que las bifurcaciones
son tantas que superan sus posibilidades de cuantificación, por lo tanto la materia ya no es la
sustancia, la materia es el azar.
La velocidad comprime a los fenómenos en un continuo indivisible es lo que se resiste a la
racionalidad, lo que la racionalidad no puede penetrar.
A velocidades absolutas, el mundo “es el dominio anónimo de la ausencia”, en el cual las cosas
aparecen y desaparecen. La aparición es la máscara detrás de la cual hay nada, nada que no es la
negación de las cosas sino lo que posibilita la negación.
La realidad ya no pertenece a las cosas, lo real es vacío, pero el vacío, a su vez, está “vacío de
su vacío”, entonces la realidad de las cosas reaparece, pero para traer al mundo su propia nada.
Hay en las cosas un modo de ser de la ausencia.
En lo continuo no hay significado.
Quien habla no indica quién dice.
El sujeto, el hombre, se ha vuelto igual a Dios, ambos son innecesarios.

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El movimiento de lo continuo es la "elasticidad".
Su geometría, los estiramientos, su figura lógica, la curva.
En aceleraciones menores que la velocidad absoluta de la catástrofe, pero mayores que la
racionalidad, aún se dan. en los sistemas, procesos de significación bajo condición de elasticidad.
La elasticidad implica la torsión de los seres para mantener una inscripción de identidad en la
dispersión. El objeto ya no se define por una forma sino por una funcionalidad pura.
El objeto deviene "objectil", una condición de fluctuación,
Ya no se relaciona con forma y materia sino con una modulación temporal que exige una
variación continua de la materia y un desarrollo continuo de la forma. Pierde su constancia, aun
sus cualidades sensibles (tamaño, color, etc.) son fluctuantes.
EJ objeto ya no existe, acontece.
Si cambia la condición del objeto, cambia la condición del sujeto.
Su relación es la convergencia de dos procesos de fluctuación uno de los cuales no tiene un
límite máximo (de extensión) y el otro un límite mínimo (de contracción).
Es una relación entre dos cantidades que desaparecen. Dos falsos infinitos.

En la dimensión de la elasticidad, de la aceleración, sujeto y objeto constituyen una curva donde


el objeto se lee según la CONVEXIDAD y el sujeto según la CONCAVIDAD.
El sujeto es "foco" de curva, ya no es punto de vista, sino un lugar donde puede representarse la
variación.
Pero el "foco" no está determinado por la existencia previa de un sujeto, sino que será sujeto lo
que se instale en el foco.
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Si el objeto devino "objectil", el sujeto es ahora "sujectil", porque es foco de una variación, de
una fluctuación. El sujeto ya no contempla la variación de los acontecimientos, es la variación
de los acontecimientos los que presentan un sujeto. Porque lo continuo de los acontecimientos
es una distancia infinitesimal entre focos de una curva.

En la elasticidad no hay círculos, hay curvas variables, estiramientos del círculo, elipses,
parábolas, hipérbolas, es decir, derivaciones de un círculo que ha perdido su centro.
El centro es sustituido por un VÉRTICE.
El sujeto ya no es una cantidad organizante, es vértice, extremo de un movimiento de avance.
Por la velocidad, el círculo se ha estirado de su vértice, se convierte en CONO. El cono es la
figura ejemplar del continuo acelerado.
El cono es el cuerpo móvil del círculo, su "proyección" espacial y temporal, una superficie
continua donde no se puede saber dónde termina lo sensible y dónde comienza lo inteligible.
La extensión máxima material de la base se estira hasta alcanzar un mínimo en el vértice.
Todo sentido, en el Modelo del Continuo elástico, viene dado por la velocidad que provoca un
estiramiento convirtiendo el centro en vértice y al círculo en cono
El cono es el desarrollo tridimensional de una espiral, aquello que gira sobre sí mismo mientras
se dirige a otro lado.
Se ha sustituido la inmovilidad cerrada del círculo por un "movimiento de captura", la exclusión
definitiva por una voluntad continua de inclusión.