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ENSAYO

EL SISTEMA FAMILIAR EN LA PELÍCULA CHOCÓ

Es de conocimiento general que en Colombia el sistema familiar ha cambiado y el


rol de cada uno de sus integrantes difiere en la medida en que cada uno cumpla
con ciertas actividades, compromisos o responsabilidades. En este sentido, es
cierto que el papel de la mujer también ha variado, tanto en el ámbito social como
en el familiar, en la actualidad no es exclusivo el rol de ama de casa. De la misma
manera que el hombre, ya no es el sujeto que define el factor económico y de
dominio en el hogar. Asimismo, existen variedad de grupos familiares que llevan
otras formas de relación y que inclusive funcionan positivamente. Sin embargo, se
hallan familias donde la violencia y la carencia, no sólo económica sino también de
valores, como el respeto; se refleja día con día.

Lo anterior se expone en la película Chocó y específicamente se ha tomado la


escena cuando la protagonista de Chocó; una mujer afrocolombiana, reclama a
su compañero sentimental Everlides, el haber tomado el dinero que se encontraba
ahorrando y que en esta oportunidad lo utilizaría para la compra de una torta para
celebrar el cumpleaños de su hija, quien soñaba con ese día especial. Al no hallar
el dinero, ella va donde su pareja, quien se encontraba jugando domino con sus
amigos. Ante el reclamo, en un principio el hombre muestra indiferencia y luego
por los reproches de Chocó que eran más fuertes, reacciona de forma violenta,
agrediéndola físicamente en plena calle en presencia de sus amigos y vecinos;
quienes muestran apatía ante esta situación. Sin duda la actitud de Chocó es de
tristeza, rabia, minusvalía e impotencia, al no sentir ningún tipo de respaldo por su
pareja y la comunidad.

Como se puede observar, la situación familia expuesta tiene el aspecto de


disfuncionalidad, donde se percibe a una madre que se preocupa, lucha por
sobrevivir y cumplir el anhelo de su hija, a pesar de su situación económica y el
desapego emocional del padre. En este sentido, se observa un sistema familiar
que colapsa, particularmente al existir un episodio de violencia física contra la
madre, debido al inadecuado reconocimiento de responsabilidad por parte del
padre.

En este caso, la familia como sistema según el ideal social se desvirtúa en el foco
de relaciones y roles de los integrantes, pues este ejemplo de familia no está
fundamentada por el conjunto de reglas y principios para mantener una armonía,
por el contrario, se evidencia un resquebrajamiento en el momento en que se
trasgrede la intimidad y respeto del otro, mediante actos de violencia
improcedentes e injustificables, que llevan a la agudización de las problemáticas al
interior de sistema familiar.

Siguiendo la línea de los roles que se reforman, en la escena presentada no existe


un equilibrio en el cumplimiento de roles, tomando el concepto de Bronfenbrenner
en el texto de Francisco Pérez (2004:172), “un rol es un conjunto de actividades y
relaciones que se esperan de una persona que ocupa una posición determinada
en la sociedad, y las que se esperan de los demás, en relación con aquella”. Así,
Chocó es la que toma las riendas de la casa, es una mujer valiente que se
enfrenta a su esposo por el atrevimiento irreflexivo que cometió. Se puede decir
que toma el rol de madre y de padre, que no es lo que se espera debido a que
tiene una pareja, sin embargo el rol que se suponía Everlides cumpliera como
apoyo y hombre que respete a su pareja se derrumba, igual que el rol de la
comunidad circundante de actuar al ver el acto violento hacia la mujer; no se
observa en consecución. Esto deja entrever que el contexto inmediato donde se
cohabite tiene mucho que ver con la permisividad de abusos, violencia o bien el
caso contrario con la justicia.

Ahora bien, se sabe de antemano que la familia es el primer escenario donde se


aprenden y aprehenden los valores esenciales que se ponen en juego en distintos
contextos sociales, por ende la familia es el primer sistema que conocemos en la
interacción con otros seres. En este sentido, la familia es el vientre, por así decirlo,
donde se emergen los primeros valores sociales como el respeto, la solidaridad, la
empatía por el otro; las reglas, la importancia de la autoridad, todo ello, en un
ambiente de tolerancia y diálogo. Pero en el caso tratado el paso hacia los valores
esta truncado, puede decirse que por el mismo entorno donde se vive no hay las
condiciones favorables para que se dé un medio propicio para la retroalimentación
de pensamientos y sentimientos crítico-reflexivos favorecedores a las diversas
necesidades que como humanos poseemos. Esto debido a que la vida y el lugar
en sí, ha quedado marcado por pobreza, guerra y olvido. Esto permite entrever
que la desigualdad, por condiciones sociales en esta región, entre el género
femenino y masculino sea en demasía, con un agregado de machismo.

También, se aprecia que la forma comunicativa mantiene rasgos conductuales de


indiferencia en primera instancia, donde la relación de compromiso
comunicacional es nula y posteriormente toma un tono violento al asumir el
reclamo de la mujer como una invasión del espacio y no ser “respetada” su
condición de hombre al ser confrontado por su esposa. De modo que, la
comunicación se da, debido a que se manifiestan conductas, pero no se da una
interacción saludable, viabilizadora de una comunicación proyectada al
establecimiento y fortalecimiento de las respuestas frente al conflicto
desencadenado, en parte, a la falta de aceptación de otro diferente y con
derechos.

Hoy en día, muchas mujeres se encuentran en la misma posición, buscando la


manera de reclamar sus derechos y salir adelante, y pese a que hay una ley que
menciona la prevención de la violencia hacia la mujer (Ley 1257 de 2008), no ha
existido una difusión a gran escala en pro de garantizar su cumplimiento y permita
a las mujeres de todos los sectores obtener garantes y seguridad; que en realidad
no se otorgan, porque las medidas judiciales para los opresores son simplemente
flexibles e ilusorias.

Este hecho se constituye en el precursor de contenidos trasgresores hacia las


mujeres. Así que se requiere de mayor compromiso para la atención, la seguridad
de las víctimas y la transmisión hacia los sectores sociales, públicos y privados
para lograr el cambio, principalmente en zonas afectadas por el conflicto armado,
la explotación y la decadencia.