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DEFENSA DE LA CONSTITUCION

GENERALIDADES:
Es un efecto característico de la constitución, como estructura esencial del orden,
la tendencia de asegurar su estabilidad y obliga a establecer ciertos mecanismos o
procedimientos para defenderla de aquellas actuaciones que van en contra o
discrepan con los fundamentos constitucionales. La norma constitucional debe
cumplirse, cuando no se cumple surge lo que es la defensa constitucional.

La defensa de la constitución es la función esencial de la Corte de


Constitucionalidad según los establece el artículo 268 de la Constitución Política
de la República de Guatemala. Sin embargo, es importante aclarar que es un
derecho y deber de todo ciudadano guatemalteco defender la constitución, de
conformidad con el artículo 135 inciso “c” de la constitución es un derecho y un
deber; cumplir y velar por que se cumpla la Constitución de la Republica.

PROTECCION DE LA CONSTITUCION:
A continuación se hace mención de aquellos instrumentos encaminados a la
protección del orden constitucional, los cuales pueden ser:
a. De Carácter Político: Comprende la división de poderes, teoría orientada a
mantener a los diferentes poderes públicos dentro de sus respectivas
competencias y limitar el ejercicio del poder en general. También se puede
mencionar entre ellos los llamados controles intraorganicos (No aplicable
en Guatemala) e interorganicos (Interpelación, veto presidencial, entre
otros).
b. De carácter Económico: Se incluyen los medios que tienden a garantizar
la pureza en el manejo de los recursos públicos y su utilización dentro de
los límites constitucionales (Función de la Contraloría General de Cuentas
según art. 232 C.P.R.G, Dirección Técnica del Presupuesto, Dependencia
del Ministerio de Finanzas según art. 237 C.P.R.G)
c. De carácter Social: A través de grupos intermediarios, especialmente los
partidos políticos y los grupos de presión, que participan en el proceso del
poder.
d. De Carácter Jurídico: El principal es el de la rigidez constitucional, que
está estrechamente vinculado con la supremacía constitucional, la misma
se caracteriza por un dificultoso procedimiento para su reforma y ello
contribuye a su defensa y su estabilidad.

GARANTIAS CONSTITUCIONALES:
Las garantías constitucionales son sinónimos de derecho, por otro lado se refiere
a los instrumentos sociales, políticos y jurídicos para preservar el orden jurídico
establecido en Constitución.

Según García la Guardia las garantías son medios técnicos-jurídicos, orientados a


proteger las disposiciones constitucionales cuando estas son infringida,
reintegrando el orden jurídico violado.

Así entendidas, las garantías constitucionales que contempla la Constitución


Política de la República de Guatemala son:

a. El Amparo, según el artículo 265 de la Constitución Política de la República


de Guatemala, se instituye el amparo con el fin de proteger a las personas
contra las amenazas de violaciones a sus derechos o para restaurar el
imperio de los mismos cuando la violación hubiere ocurrido. No hay ámbito
que no sea susceptible de amparo, y procederá siempre que los actos,
resoluciones, disposiciones o leyes de autoridad lleven implícitos una
amenaza, restricción o violación a los derechos que la Constitución y las
leyes garantizan.
b. Exhibición Personal: Que según el artículo 263 de la Constitución, quien se
encuentre ilegalmente preso, detenido o cohibido de cualquier otro modo
del goce de su libertad individual, amenazado de la pérdida de ella, o
sufriere vejámenes, aun cuando su prisión o detención fuere fundada en
ley, tiene derecho a pedir su inmediata exhibición ante los tribunales de
justicia, ya sea con el fin de que se le restituya o garantice su libertad, se
hagan cesar los vejámenes o termine la coacción a que estuviere sujeto.
c. Inconstitucionalidad de Leyes, regulados por los artículos 266 y 267 de la
Constitución relativo a inconstitucionalidad de leyes en casos concretos e
inconstitucionalidad de leyes de carácter general.

LA DEFENSA EXTRAORDINARIA DE LA CONSTITUCION:


Es la defensa de la constitución ante eventos y circunstancias extraordinarias, que
escapan al común devenir de una sociedad políticamente organizada, son
imposibles de predecir la multitud de situaciones de crisis que, en formas muy
distintas, desastres, invasiones, crisis, entre otros, que pueden poner en ´peligro el
orden constitucional y al mismo tiempo el orden social, sin que sean suficientes
para superarlas las atribuciones usuales de los poderes públicos, frente a tales
situaciones se hacen necesarias atribuciones extraordinarias de las autoridades
para salvar la vigencia y la misma existencia de la constitución. En normativa
constitucional guatemalteca, la Constitución y la ley de la materia (Ley del Orden
Publico) han optado por la tendencia que rige al constitucionalismo
contemporáneo, normar el actuar del poder público en momentos excepcionales
de la vida societaria, con el fin de permitir la continuidad, tanto de la normativa
como institucional del contrato social, que es la Constitución.

a Constitución es el valor normativo superior de un Estado, que determina la


validez material y formal de todo el ordenamiento jurídico (leyes, reglamentos,
acuerdos, ordenanzas, etcétera). Esto supone que ninguna norma o disposición
jurídica puede contrariar la Constitución, bajo pena de ser declarada nula de pleno
derecho. Asimismo, todas las decisiones administrativas o judiciales deben
sujetarse o apegarse a los mandatos constitucionales, porque de lo contrario
pueden ser denunciados o impugnados por incompatibilidad con la Constitución.
En todo caso, si se tratare de decisiones judiciales firmes o definitivas contrarias a
la Constitución podría solicitarse su anulación alegando cosa juzgada fraudulenta.
La única manera de impedir la aplicación de los preceptos constitucionales es a
través de la reforma de los mismos, que solo puede llevarse a cabo mediante el
procedimiento previsto en la misma Constitución. De ninguna manera puede
asumirse que, a través de supuestos criterios interpretativos o integrativos
sentados por la magistratura de lo constitucional, puede enjuiciarse la Constitución
ni dejar de aplicarse sus mandatos.

De suerte que cuando amerite reformarse la Constitución, se debe convocar al


poder constituyente para que este discuta y resuelva sobre la respectiva propuesta
reformista. De ninguna manera el Tribunal de lo Constitucional puede ni debe
arrogarse la potestad de reformar la Constitución.

Bajo este supuesto, los gobernantes latinoamericanos que han ambicionado


perpetuarse en el ejercicio del poder político, siempre han buscado reformar la
Constitución para eliminar o atajar el valladar de la reelección presidencial; y, por
su parte, los partidarios de la alternancia han tratado de blindar la prohibición
reeleccionista, incluso a través de artículos irreformables incorporados en la
Constitución.

Sin embargo, varios Tribunales de lo Constitucional, cuyo deber primordial es la


defensa de la Constitución, han venido cayendo en la tentación de enjuiciar y
abstenerse de aplicar los preceptos constitucionales, lo que supone la
extralimitación de sus funciones y arrogarse la potestad constituyente. Por
ejemplo, los magistrados de lo constitucional en Guatemala, Nicaragua, Honduras
y Bolivia, bajo el argumento de que la prohibición constitucional limita el derecho
político de ser electo de los gobernantes o exgobernantes, han declarado
inaplicables los artículos de la Constitución que limitan la reelección u optación
presidencial. Por supuesto, estas decisiones han burlado al poder constituyente.

No obstante, los magistrados de lo constitucional en América Latina no solamente


están enjuiciando la Constitución en el ámbito electoral, sino que también en otros
órdenes, lo que resulta extremadamente preocupante y, en mi opinión, debe
ponérsele un alto.

En todo caso, la interpretación de los preceptos constitucionales implica la


explicación del sentido, alcance y significado de una norma constitucional, pero no
su tergiversación u omisión; y, asimismo, la integración de la normativa
constitucional solo procede cuando existen lagunas o vacíos, que deben colmarse
o llenarse al resolver, pero este procedimiento intelectivo de ninguna manera
puede hacerse cuando existen preceptos taxativos y expresos aplicables.

Por último, nuestra Carta Magna establece que es deber de los guatemaltecos
cumplir y velar porque se cumpla la Constitución; y, asimismo, señala que es
legítima la resistencia del pueblo para la protección y defensa de los derechos y
garantías consignados en la Constitución.

En consecuencia, en Guatemala cualquier ciudadano está legitimado para


denunciar u objetar el enjuiciamiento e inaplicación de la Constitución por parte de
los magistrados de lo constitucional.