You are on page 1of 3

9 habilidades de relaciones humanas que

hacen de ti un buen jefe


Dale Carnegie Spain

Hay muchas teorías sobre estilos de dirección y liderazgo, y mucha literatura publicada. Sin
embargo, en Dale Carnegie, creemos que son las habilidades de relaciones humanas la base
para un estilo de liderazgo eficaz.

Estas habilidades no se basan en ningún proceso o técnica, sino que representan unos buenos
hábitos que se llevan a la práctica en nuestro trabajo y en nuestra vida cotidiana. Un buen jefe
ha de ser, ante todo, un buen líder.

Dale Carnegie esbozó 9 habilidades de relaciones humanas básicas para los líderes, para
ayudarles a cambiar actitudes y comportamientos. Estas habilidades se encuentran en uno de
los libros más vendidos de toda la historia: “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”.

Habilidades de relaciones humanas de un buen líder

#1. “Empiece con elogio y aprecio sincero”.


La palabra más importante en esta frase es ‘sincero’. La honestidad es una de las cualidades
esenciales de un líder. Nuestras palabras ejercen una enorme influencia como jefes que somos,
por eso resulta fundamental ser sinceros, también cuando mostramos nuestro reconocimiento
y aprecio.

Poner un ejemplo muy concreto respalda nuestras palabras de loanza y agradecimiento de una
manera muy efectiva. Este ejemplo ayudará también a reforzar la acción y resultados deseados
en el futuro. Como líder, es importante ser creíble. Debemos asegurarnos de que no estamos
repartiendo elogios sin ton ni son; hay que evitar del todo la falsa adulación.

#2. “Llame la atención, indirectamente, sobre los


errores de los demás”.
Las personas solemos ponernos a la defensiva con facilidad. Es importante tenerlo en cuenta
para llamar la atención de una forma indirecta, de manera que la persona se dé cuenta de su
equivocación sin sentirse atacada o vilipendiada.
Todos comentemos errores. Un buen jefe utiliza las habilidades de relaciones humanas para
lidiar con el error de una manera fructífera y para que éste pueda convertirse en una
experiencia de aprendizaje.

#3. “Hable acerca de sus propios errores antes de


corregir a alguien.”
Otra forma de suavizar el impacto de una equivocación es sacar a relucir los propios errores.
No sólo ilustran el viejo adagio de que ‘nadie es perfecto’, sino que además puede ser una
oportunidad para mostrar cómo todos aprendemos y mejoramos gracias a ellos. Asumir los
errores y sus consecuencias, aprender de ellos y seguir adelante es un enfoque de liderazgo.

#4. “Pregunte en vez de dar órdenes.”


Al formular una pregunta, dejamos que nuestros colaboradores y empleados ‘rellenen por sí
mismos los espacios en blanco’. ¿Qué significa esto exactamente? Significa que el empleado, al
responder a la pregunta, se compromete personalmente con la decisión tomada. Cuando los
empleados acatan órdenes sin más no se implican en el proceso y, de ese modo, achacan la
responsabilidad fuera de ellos, por lo general a los mandos.

#5. “Permita que la otra persona salve su propio


prestigio.”
Ésta es una de las habilidades de dirección y liderazgo más críticas. Cuando surge un problema
o se produce un error, los empleados pueden tomarlo como algo personal. En especial,
aquéllos que están más comprometidos y realmente se preocupan por su trabajo. Si, como
jefes, les damos apoyo y sabemos salvaguardar su buena imagen, les ayudamos a salir airosos
del trance y nos ganamos así su confianza.

#6. “Elogie todo progreso, pequeño o grande. Sea


espléndido en el reconocimiento.”
Seamos cálidos en nuestra aprobación y generosos con nuestros elogios. Como líderes y jefes
que somos, si vemos maneras de hacer que queremos reforzar, debemos mostrar nuestra
admiración de forma concreta y específica. Está en la base de la naturaleza humana el deseo de
retroalimentación positiva. Además, cuando estamos formando a nuestros empleados, los
elogios actúan como una luz que guía a las personas inexorablemente hacia la meta.

#7. “Atribuya a la otra persona una buena reputación


para que se interese en mantenerla.”
Si las personas saben que creemos en ellas, que valoramos sus aptitudes y capacidades, se
esforzarán por demostrarnos que tenemos razón. Elogiar y dar ánimo sirve para reforzar las
acciones que queremos que ocurran. Cuando pongamos en práctica este principio,
asegurémonos de que el objetivo o la tarea es alcanzable por la persona en cuestión.

#8. “Motive a los demás. Haga que los errores parezcan


fáciles de corregir.”
Otra estrategia de comunicación interpersonal muy efectiva es la de buscar soluciones, en lugar
de centrarse en los fallos. Incluso los mejores empleados cometen errores. Los errores pueden
erosionar la confianza y el compromiso.

Como jefe o líder, resulta fundamental ayudar a los empleados a superar los errores para seguir
adelante de una manera productiva. Mediante el desarrollo de estos rasgos de liderazgo,
proporcionamos la motivación necesaria para recuperar rápidamente una situación de
normalidad.

#9. “Haga que la otra persona se sienta satisfecha de


hacer lo que usted sugiere.”
De todas las habilidades de relaciones humanas que pueden hacer un mejor jefe, ésta es la
menos específica. Como líderes, debemos conocer a nuestros empleados. Ello nos llevará a
deducir con qué proyectos pueden sentirse entusiasmados.

Como dijo Dale Carnegie, "¿Por qué hablar de lo que queremos nosotros? Es infantil y absurdo.
Está claro que usted está interesado en lo que usted quiere. Está siempre interesado en ello.
Pero nadie más lo está. El resto de nosotros somos como usted: nos interesa lo que nosotros
queremos.”

Principios de Dale Carnegie, sencillos y esenciales


Todos estos principios sirven para mejorar las habilidades de relaciones humanas y la
comunicación interpersonal en el trabajo. Son sencillos y esenciales. Si nos proponemos
aplicarlos de forma genuina y sincera, mejoraremos notablemente nuestras habilidades, la
efectividad de nuestro liderazgo y fomentaremos el compromiso de nuestros empleados.