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ESCUELA NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA

INAH SEP

Patrones de desgaste en piezas dentales procedentes de la Cueva


de la Sepultura, Tula, Tamaulipas.
El uso de dientes en un grupo de cazadores-recolectores

TESIS
QUE PARA OPTAR POR EL TITULO DE

LICENCIADOS EN ANTROPOLOGÍA FÍSICA

PRESENTAN

SEBASTIÁN ALEJANDRO SANTAMARÍA PLIEGO


DAVID ALBERTO TORRES ROLDÁN

DIRECTOR DE TESIS: A. F. Jesús Ernesto Velasco González

ASESORA DE TESIS: Dra. Abigail Meza Peñaloza

MEXICO, D.F. 2014


Agradecimientos

Agradecemos a Jesús Ernesto Velasco González por su apoyo en la


realización de esta tesis, así como su amistad, paciencia y comprensión
durante nuestra estancia en Tamaulipas.

Gracias al Dr. Carlos Serrano Sánchez por su interés mostrado durante esta
investigación, así como sus enseñanzas y apoyo en todo momento.

A todos los que forman parte del Centro INAH-Tamaulipas. A Carlos Pérez por
sus comentarios respecto a esta tesis, y por apoyarnos durante nuestro tiempo
en Ciudad Victoria. A Tonantzin Silva por todas sus enseñanzas y su sincera
amistad. Al Ing. Carlos Torre Gómez por su hospitalidad y ayuda en nuestro
año de trabajo en Tamaulipas.

Gracias a todos los involucrados en el proyecto de cuevas por ser nuestros


maestros y amigos, así como darnos la oportunidad de formar parte de esa
experiencia única.

Gracias a nuestros amigos que fueron testigos del largo camino que hemos
recorrido para concluir este trabajo, y que nunca nos dejaron desistir a pesar de
todo, por sus valiosos comentarios y apoyo brindado.

Un especial agradecimiento a la Dra. Abigail Meza Peñaloza por ayudarnos a


encaminar nuestra carrera profesional, así como su apoyo y paciencia en
nuestro crecimiento personal, que además de ser nuestra guía se ha convertido
en una muy querida amiga.

Investigación realizada gracias al Programa de Apoyo a Proyectos de


Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT) de la UNAM. Clave: IN
401511. Proyecto: Estudio biocultural de restos óseos humanos procedentes
de cuevas mortuorias en Tamaulipas. Agradecemos a la DGAPA-UNAM por la
beca recibida.

Investigación realizada gracias al Programa de Apoyo a Proyectos de


Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT) de la UNAM. Clave: IN
401513. Proyecto: Perfil bioantropológico de cazadores recolectores del
suroeste de Tamaulipas. Agradecemos a la DGAPA-UNAM por la beca
recibida.
A mis padres, Juan Carlos y Patricia,
A mis hermanos, Octavio y Juan Carlos,
A mis abuelos, Antonio, Carlos y Tita,
A mis tíos, primos y amigos,
A los señores Leticia y Francisco por aguantarme tanto tiempo,
A Sebastián por creer en mí
Gracias por ayudarme en todo momento y crecer juntos.

A mis padres, Francisco y Leticia,


A mi hermano Francisco,
A mis abuelos María Inés, Israel y Petrona,
A mis tíos y primos,
Gracias por su apoyo incondicional y por ayudarme a ser quien soy
Gracias a David por todo su apoyo y a ayudarme a crecer
Índice

Introducción i

1. Antecedentes 1
1.1. Cazadores-recolectores en la región norte de México 1
1.1.1. Organización social 1
1.1.2. Crónicas 3
1.1.3. Recolección y agricultura 4
1.1.4. Caza 4
1.1.5. Pesca 5
1.1.6. Preparación de alimentos 5
1.1.7. Costumbres funerarias 5
1.2. Estudios sobre cuevas en la región norte de México 6
1.3. Mesoamérica y Aridoamérica 8
1.3.1. Mesoamérica 8
1.3.2. Aridoamérica y norte de México 10
1.3.3. Cronología 12
1.4. La Cueva de la Sepultura 13
1.5. Lomas del Real 15
1.6. Medio ambiente de Tamaulipas 18
1.6.1. Localización 19
1.6.2. Clima 19
1.6.3. Hidrografía 20
1.6.4. Orografía 20
1.6.5. Flora 21
1.6.6. Fauna 21
2. Marco teórico-conceptual 23
2.1. Aspectos teóricos-metodológicos de la bioarqueología 23
2.1.1. Trastornos fisiológicos 24
2.1.2. Paleopatologías 25
2.1.3. Funciones del aparato masticatorio 26
2.2. Antropología dental en México 27
2.3. Marco conceptual de la dentición 32
2.3.1. Anatomía y desarrollo 32
2.3.2. Función de los dientes 35
2.3.3. Oclusión 37
2.3.4. Desgaste dental 39
2.4. Planteamiento del problema 41
2.5. Justificación 42
2.6. Hipótesis 44
2.7. Objetivo 44
3. Métodos, materiales y técnicas 47
3.1. Muestra 47
3.2. Metodología 53
3.2.1. Desgaste dental macroscópico 53
3.2.2. Pruebas de hipótesis 57
3.2.3. Patología oral 58
4. Resultados y discusión 65
4.1. Inventario de piezas dentales 65
4.1.1. Cueva de la Sepultura 65
4.1.2. Lomas del Real 73
4.2. Pruebas de hipótesis 85
4.3. Patología oral 99
4.3.1. Caries 99
4.3.2. Abscesos 101
4.3.3. Cálculos 102
4.3.4. Hipoplasias del esmalte 103
4.3.5. Pérdida dental antemortem 104

Conclusiones 107

Bibliografía 111

Anexo 1 129

Anexo 2 133

Anexo 3 135

Anexo 4 141

Anexo 5 169

Anexo 6 209
Introducción

En los últimos años se ha desarrollado una constante línea de investigación


dentro del campo de la Antropología Física que incluye el estudio de
poblaciones humanas antiguas de la región norte de México, particularmente
de grupos de cazadores recolectores, ante la necesidad de conocer el modo de
vida de estos habitantes y otros datos que proporcionen valiosa información
acerca de estas formas de subsistencia, así como datos de índole biocultural
relacionados con los patrones de enterramientos.

En la región noreste del país, y en el caso particular la región que abarca la


zona de la Sierra Madre Oriental y la Sierra de Tamaulipas se ha reportado la
presencia de numerosas cuevas que fueron utilizadas como depósito funerario
por grupos de cazadores recolectores, mismas que han proporcionado
información arqueológica y osteológica importante que ha ayudado a
comprender la dinámica de los habitantes que se desarrollaron en esta región,
tomando en cuenta que esta es una zona de confluencia entre las áreas
culturales de Aridoamérica y Mesoamérica.

Arqueológicamente, el área de Tamaulipas es en general poco conocida, y en


un lapso de más de ciento setenta años han sido pocos los trabajos realizados,
en comparación con otras zonas como el área maya, el centro de México y
Occidente, debido a que no existe una línea de investigación constante que nos
ayude a esclarecer de forma precisa los modos de vida de poblaciones que
habitaron la región noreste de México, principalmente. A pesar de esto se han
desarrollado diversos estudios que intentan dar cuenta de los modos de vida de
estos grupos y que han establecido sus patrones culturales a través de fases y
periodos, tales como los de Ekholm (1994), MacNeish (1958), Stresser Peán
(1977) y Merino y García (1987).

Dentro de los estudios realizados sobre estos habitantes tenemos como


referencia los hallazgos realizados en otras cuevas del norte de México
principalmente los trabajos desarrollados en la Cueva de la Candelaria en 1945
por Arturo Romano Pacheco en el estado de Coahuila, y en otras de la misma
región como los de La Paila los cuales han servido para ampliar la información
i
sobre poblaciones en el área norte de México (Pérez Silva, et al. 2011b;
Romano Pacheco 1956). De la misma manera los trabajos de Richard
MacNeish, los cuales son de suma importancia para estudios sobre la región
de Tamaulipas, han ayudado a esclarecer la información acerca de los grupos
que ocupaban esta zona.

La conservación de contextos arqueológicos en cuevas es paradójico, por un


lado la oquedad natural en sí, dota de protección a los restos orgánicos e
inorgánicos ante la meteorización y cambios bruscos de humedad y
temperatura; sin embargo, se encuentran expuestos a situaciones de carácter
natural, ya sea por la vulnerabilidad de los materiales ante la actividad de
animales que habiten la cueva o por derrumbes que alteren la preservación de
los mismos. Tampoco quedan exentos ante el saqueo. A pesar de esto se
llegan a conservar contextos y elementos que nos ayudan a indagar sobre la
dinámica biocultural de estos habitantes. Sin embargo, es necesaria la
recolección precisa de información en este tipo de entornos, ya que debido a
que son varios los factores que alteran a la preservación del sitio, donde la
labor de registro juega un papel importante y tras el correspondiente análisis de
los datos y materiales, cuando podremos dar respuestas a las preguntas de
estas poblaciones desaparecidas.

A partir del año 2009, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en


su delegación en el estado de Tamaulipas, fue informado del saqueo de una
cueva ubicada en el municipio de Tula, cercana a un ejido conocido como “La
Joya de Maravillas”, por lo que se llevó a cabo una inspección realizando la
localización y registro fotográfico del contexto arqueológico. Este consistía en
una cueva mortuoria prehispánica, debido a la gran cantidad de elementos
óseos humanos que se encontraron dentro de ella, los cuales se hallaban
dispersos y mezclados entre sí, en donde además se localizaron restos de
petate deteriorado y cordelería lo cual lleva a inferir que los restos óseos
pudieron haber estado depositados en bultos mortuorios (Pérez Silva, et al.
2011b), y que guardan similitud con hallazgos realizados en algunas cuevas
del norte de México (Aveleyra Arroyo de Anda, et al. 1956; González Arratia
2006; Pérez Silva, et al. 2011b; Romano Pacheco 1956, 2005; Romano
ii
Pacheco, et al. 2005). Finalmente en el año 2011 se llevó a cabo la excavación
en dicha cueva en donde además de los elementos antes mencionados se
recuperaron numerosas piezas dentales (Pérez Silva, et al. 2011a).

Durante el proceso de inventario de los materiales óseos obtenidos en la


excavación pudo observarse que las piezas dentales presentaban un marcado
desgaste, por lo cual surgió el interés de realizar un análisis morfoscópico que
nos permitiera comparar estos materiales con otra muestra, con la intención de
observar las semejanzas y diferencias en dos poblaciones con entornos físicos
y culturales diferentes, una del tipo sedentario con economía de agricultura,
complementada con pesca, y otra del tipo cazador-recolector, y saber si estas
diferencias socioculturales influyen significativamente en el grado, forma y tipo
de desgaste.

La muestra elegida para el análisis comparativo proviene del sitio Lomas del
Real ubicado en el sureste de Tamaulipas. Se eligió este sitio ya que ambos
sitios cuentan con una temporalidad similar. La Cueva de la Sepultura data, por
fechamiento absoluto, al 3,020 A.P. (Velasco González 2013) y el sitio de
Lomas del Real datado, por fechamiento relativo, al periodo Tantuan II (350 –
100 a. C.) según la secuencia cultural para el Formativo en la cuenca baja del
río Pánuco (Merino y García Cook 2004; Velasco González 2010a).

En el primer capítulo se abordarán los antecedentes de las principales


sociedades que habitaron Tamaulipas, con base en crónicas de viajeros así
como de estudios arqueológicos que se han realizado en diversos sitios; con la
finalidad de dar un acercamiento a los modos de vida de dichos grupos, y
relacionar esta información con los datos obtenidos a partir de nuestro análisis.
Así mismo también explicaremos brevemente las áreas culturales de
Mesoamérica y Aridoamérica, con el fin de ubicar espacialmente las regiones
que abarcan nuestras áreas de estudio. Por último se describirán los sitios
pertenecientes a nuestro análisis, la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real,
para explicar el contexto del que provienen las piezas dentales.

En el capítulo 2 plantearemos el marco teórico-conceptual, en donde se


describirá el modelo de la bioarqueología y su justificación para su utilización
iii
dentro de esta investigación; además se describirán los principales conceptos,
relacionados con la dentición, utilizados en este estudio.

En el capítulo 3 se describirán las muestras provenientes de ambos sitios


arqueológicos, así como la metodología empleada para su inventario.
Igualmente se explicará la técnica para el registro del macrodesgaste dental,
así como de la patología bucal.

En el capítulo 4 se plasman los resultados logrados a partir del análisis


realizado, en donde se explican detalladamente los grados de desgaste y
patologías observadas, dividiéndolos por tipo de dentición, comparando estos
resultados entre las dos poblaciones estudiadas. Por último se presentan las
conclusiones.

Es así como este trabajo presenta datos que servirán para el desarrollo de la
investigación osteológica en la región norte del país, basados en contextos de
cuevas mortuorias y el análisis dental desde una perspectiva bioarqueológica,
para explicar factores culturales y biológicos que se expresaron en estas
poblaciones y que ayuden a comprender la dinámica de las mismas, así como
la relación de estas en ambientes diferentes pero con una temporalidad
aproximada.

iv
Capítulo 1. Antecedentes

1.1 Cazadores-recolectores en la región norte de México

1.1.1 Organización social

El primer paso para nuestro estudio es determinar a qué tipo sociedad nos
estamos refiriendo, así como su escala de unidad social principal, entendiendo
esta última como una entidad política o una unidad social políticamente
independiente o autónoma. Es por ello que nos referiremos a la clasificación de
las sociedades que retoman Renfrew y Bahn (1998: 162) del antropólogo
Elman Service (1968), la cual ha sido de gran utilidad en estudios
arqueológicos.

Este autor divide a las sociedades en cuatro tipos: las bandas, las tribus, las
jefaturas y los estados primitivos, cada una con sus respectivas características.
Conforme a este sistema de clasificación y el dato arqueológico recolectado por
medio de la excavación y el trabajo etnográfico, podemos decir que los
individuos que utilizaron como espacio funerario la Cueva de la Sepultura
presentan elementos de una sociedad organizada en bandas, caracterizadas
por el traslado estacional para la obtención y explotación de recursos, una
organización económica de cazadores-recolectores itinerantes, sin diferencias
económicas o de status entre sus miembros, y con yacimientos que consistían
en campamentos de ocupación estacional y centros pequeños y especializados
(Renfrew y Bahn 1998: 164).

Para este último punto es importante distinguir los tipos de yacimientos a los
cuales nos estamos refiriendo, ya que a través de esta diferenciación podemos
tener un primer acercamiento del patrón de asentamiento caracterizado para
este tipo de sociedad.

Tenemos así dos tipos de yacimientos que caracterizan a las bandas: los
yacimientos en cuevas y los yacimientos al aire libre. En los primeros la
ocupación se define por desechos dispersos dentro de cuevas en donde
observamos que en su exterior próximo los depósitos son profundos, indicando

1
una actividad intermitente, quizás durante miles de años. Por su parte, los
yacimientos al aire libre, a diferencia de los observados en cuevas, sufren de
una erosión mayor debido a que no tienen la misma protección que los
anteriores (Renfrew y Bahn 1998: 178). Debido a que suele dificultarse la
distinción de las fases de ocupación, la observación de todos los elementos
encontrados in situ, ya sean artefactos o fragmentos de huesos, será
sumamente importante.

Una parte fundamental para el estudio de los grupos organizados en bandas es


que a pesar de que sus sistemas de organización son similares entre sí, no
todos pertenecen a entornos físicos similares, ya que podemos tener grupos de
cazadores recolectores que contrastan en regiones, por una parte grupos en
entornos fríos como algunos esquimales u otros pertenecientes a una selva
tropical como los indios de la tierra de fuego en Sudamérica, incluso áreas
costeras como los de la región del noroeste de Norteamérica (Service 1973:
11-15).

Sin embargo, a pesar de estas diferencias geográficas, todos ellos comparten


un modo de vida nómada que no tiene límites muy definidos en cuanto a
división del trabajo, la mayoría de ellos pertenecen a familias y se reconocen
entre sí por esos lazos de parentesco, por lo que su organización social y
cultural será de índole familiar.

Por otra parte, el sitio Lomas de Real presenta ciertas características de grupos
sedentarios, en donde se establecen las primeras microaldeas de agricultores
con acceso a recursos de caza, pesca y recolección, mediante la explotación
de recursos marinos y lacustres principalmente (Velasco González, et al. 2011).
Con base en estas características tenemos un tipo de estructura mixta, y en
relación a la clasificación antes mencionada este sitio puede encajar en un tipo
de organización de tribus, compuesto por aldeas agrícolas estables aunado a
una economía itinerante del tipo nómada. Estas tribus suelen conformarse por
muchas comunidades, las cuales se integran a la sociedad principal mediante
lazos de parentesco, y aunque pueden tener funcionarios y sede del gobierno,

2
estos carecen de la base económica necesaria para hacer un uso efectivo de
poder (Renfrew y Bahn 1998: 164).

El sitio Lomas del Real también contiene aspectos que se caracterizan por una
organización de jefatura, lo cual puede inferirse mediante el análisis de
patrones de enterramientos, la existencia de diferencias en cuanto a la manera
de inhumar el cadáver y la presencia de ajuares funerarios puede ayudarnos a
inferir el estatus de los individuos (Renfrew y Bahn 1998: 164).

Es importante señalar que estas clasificaciones resultan útiles para tener una
idea sobre el tipo de sociedades a las cuales nos estamos refiriendo, ninguna
sociedad es estática, como se ha mencionado anteriormente, la población del
sitio de Lomas del Real comparte atributos de una tribu y de una jefatura; así
mismo la población de la Cueva de la Sepultura concuerda con una
organización de bandas, sin embargo Saldivar (1943a) refiere que los
cazadores-recolectores de Tamaulipas tenían un jefe o capitán, quien está
subordinado por un superior jerárquico que mandaba sobre varias bandas, lo
que coincide con el tipo de sociedad característico de una tribu.

1.1.2 Crónicas

Diversas exploraciones que se realizaron en el norte de México durante la


época de la Colonia proporcionan una descripción acerca de cómo era la forma
de vida de las distintas sociedades que habitaban esta área. A pesar de que los
datos son generalmente tendenciosos, y hacen ver al cazador-recolector como
el invasor de las colonias de españoles (Valdovinos 2009: 34), estas crónicas
son sumamente valiosas, debido a que estos relatos constituyen la única fuente
de información escrita con la que contamos, aunque datan desde el siglo XVI al
XVIII, la información proporcionada por los autores, es relativamente similar,
por lo que se puede suponer que las formas de vida de los habitantes de estas
áreas había sido uniforme hasta ese momento.

Eguilaz de Prado (1965) y Saldivar (1943a, b) realizan una recapitulación de


estas crónicas, las cuales describen las formas de caza-recolección-pesca,
agricultura y costumbres funerarias de los pobladores que habitaron el noreste
3
de México. Estos testimonios los complementamos con las crónicas de las
expediciones que realizó Alvar Núñez Cabeza de Vaca desde 1527 y 1537 en
el norte de México, las cuales son la fuente de información más temprana que
se tiene sobre la región (Cabeza de Vaca 1988).

1.1.3 Recolección y agricultura

Los cronistas describen que los cazadores-recolectores de esta área salían en


cuadrillas al monte, para recoger frutos silvestres y raíces, acción que ellos
llamaban tunear. Entre estos frutos destacaban los nopales tiernos, el maguey,
el higo de tuna (Opuntia ficus-indica), maguacate (Ebenopsis ebano), chamal
(Dioon edule), mezquite (Prosopis velutina), zapote (Diospyros digyna),
granjeno (Condalia velutina), anacahuita (Cordia boissieri), mezcale (Agave
lechuguilla), entre otros. Durante el verano generalmente comían frutas,
mientras que en el invierno comían regularmente raíces. En cuanto a las
sociedades costeras existía el cultivo de plantas comestibles como el frijol
(Phaseolus vulgaris), calabaza (Cucurbita), gamotes (Ipomoea batatas), entre
otros, además de la práctica de la caza (Cabeza de Vaca 1988; Eguilaz de
Prado 1965; Saldivar 1943a).

1.1.4 Caza

Estos cronistas describen la actividad de cazar mediante el uso de trampas


ubicadas en un lugar preciso, por donde pasaba el animal, colocaban un
obstáculo que lo obligase a saltar sobre una estaca puntiaguda clavada en la
tierra, así cuando cayera el animal, quedaba completamente clavado en ella.
Los animales que se describen incluyen venados (Cervidae), guajolotes
(Meleagris gallopavo), conejos (Oryctolagus cuniculus), tortugas (Testudines),
jabalí (Sus scrofa), chachalacas (Ortalis), faisanes (Phasianus colchicus), entre
otros (Eguilaz de Prado 1965; Saldivar 1943a).

4
1.1.5 Pesca

También describen el modo de pesca de los pueblos que vivían en la costa,


quienes se zambullían en el agua o bien usaban el arco y la flecha, para lo cual
solían meterse en el agua hasta la cintura; otra forma de pesca era mediante el
sistema de envenenamiento de peces provocado por el jugo de ramas del
chapote prieto (Diospyros texana), así como el uso de un rodillo con el que
atrapaban a los peces, principalmente el besugo (Lutjanus guttatus); también
usaban en algunas regiones una red fabricada con hilos de pita, así mismo su
alimentación también se basaba en diversos moluscos (Cabeza de Vaca 1988;
Eguilaz de Prado 1965; Saldivar 1943a).

1.1.6 Preparación de alimentos

Respecto a la forma de preparación de sus alimentos, se describe que la carne


la comían cocida, para lo cual hacían en la tierra un pozo en donde
depositaban leña, colocaban la carne dentro del pozo y posteriormente tapaban
el horno con lajas de piedra y encima hacían una gran lumbrera. Las raíces y
frutos silvestres los comían crudos, aunque también los cocían usando el
mismo método que la carne. En cuanto a las sociedades de las costas, refieren
que el pescado lo comían crudo o asado sobre unos armazones de palo
(Cabeza de Vaca 1988; Eguilaz de Prado 1965; Saldivar 1943a).

1.1.7 Costumbres funerarias

Los cronistas también hacen referencia a los modos de enterramiento de estas


sociedades; en el caso de los cazadores-recolectores, hacen mención de que
al difunto lo enterraban en una oquedad en la roca, en barrancos o cerros, en
posición de cuclillas y rodeado del arco, flechas y demás objetos personales.
Para otras sociedades, describen que los enterraban en tumbas bajo
montículos de arena, recubiertos por guijarros, en donde les colocaban una
vasija en la cabeza. Otra forma de enterramiento que reseñan, es la de enterrar
al cuerpo en el campo, en donde posteriormente sembraban nopales sobre la
sepultura, o hacían una rueda de ramas secas y espesas, esto con la finalidad
de que los animales no los desenterrasen; por último describen la cremación
5
del cuerpo y posterior inhumación de las cenizas (Cabeza de Vaca 1988;
Eguilaz de Prado 1965; Saldivar 1943a; Valdovinos 2009).

1.2 Estudios sobre cuevas en la región norte de México

Han existido diversos estudios de oquedades en el norte de México, destacan


los hallazgos de las cuevas El Coyote, San Lorenzo, Acatita y Monclova, la
Paila, todas ellas ubicadas en Coahuila (González Arratia 2006, 2007); una de
las excavaciones más extensas es la realizada en la Cueva de La Candelaria,
localizada en este mismo estado, en donde se recuperaron diversos elementos
óseos, petates, un perro momificado, vestimentas, entre otros materiales. El
estudio de los elementos óseos fue realizado por Arturo Romano Pacheco
(1956) quien concluyó, en base a medidas métricas y características
morfológicas, que existen afinidades biológicas entre la población de la Cueva
de la Candelaria y los grupos de Texas, los pericúes de Baja California, los
iroqueses de Nueva York, los Paltacalo de Ecuador, los brasileños de Lagoa
Santa y Confins, y los esquimales de Groenlandia; sin embargo no encontró
similitudes con los grupos dolicocráneos de Río Negro y los onas, ambos
provenientes de Argentina (Romano Pacheco 2005: 83). Esto tiene relevancia
con respecto a las varias hipótesis sobre el poblamiento de América, ya que
concuerda con la hipótesis del origen múltiple que indica que la llegada del ser
humano a este continente se produjo por migraciones desde distintos lugares
del mundo y en distintas épocas (Rivet 1964); por un lado se tiene que los
grupos dolicoides provienen del noreste de Asía, sin embargo al no encontrar
semejanza con los grupos de Argentina, podríamos inferir que estos
provinieron de otra área.

En San Luis Potosí también se han explorado diversas cuevas, tales como la
Cueva Vetada (Delgado 1991); Rafael Montejano y Aguiñaga (1991) reportó el
hallazgo de una cueva en donde habían cabezas chatas, refiriéndose al
modelado cefálico; otro estudio es el realizado por Serrano y Ramos (1984), en
el cual se analizaron restos óseos provenientes de unas cuevas cuyo contexto
fue alterado por saqueadores, el material cerámico corresponde al periodo
Posclásico de la región Huasteca, con un margen cronológico entre 900 y 1500

6
d. C., se determinó que los restos pueden estar relacionados con los pueblos
cazadores-recolectores del norte de México, particularmente con los laguneros,
los cuales han sido identificados con las osamentas provenientes de la Cueva
de la Candelaria y la Paila. Además dentro de este análisis se observó que los
materiales osteológicos presentan un desgaste dental muy pronunciado, al
grado de la desaparición de la corona, lo que conllevó a la pérdida antemortem
de las piezas dentales.

En el estado de Nuevo León, la arqueóloga Araceli Rivera ha realizado


exploraciones en cuevas y abrigos rocosos, en donde ha recuperado diversos
entierros y materiales arqueológicos elaborados con concha, hueso, cerámica y
cestería (Pérez Silva, et al. 2011b; Valadez Moreno 1999).

En el estado de Tamaulipas igualmente se han realizado exploraciones en


cuevas funerarias. En 1937 Romero y Valenzuela exploraron las Cuevas de
los Portales, en donde se observó que los materiales arqueológicos estaban ya
muy removidos, pero a pesar de esto pudieron observar capas de vegetales
cubiertas de ceniza y sedimentos, semillas de maíz, frijol, calabaza, entre otras;
fragmentos de petates, textiles de algodón, cerámica, herramientas de piedra y
restos óseos humanos dispersos (Romero y Valenzuela 1945).

El arqueólogo Richard MacNeish interesado por las relaciones entre México y


las culturas del Sureste de Estados Unidos, específicamente en la región de
Texas, así como en el problema del origen de la agricultura en México, realizó
durante los primeros años de la década de 1940 el registro de algunas cuevas
y aldeas con estructuras circulares de piedra (MacNeish 1958, 1971, 2005;
Rámirez Castilla 2007.; Valdovinos 2009).

Es en el año de 1953 cuando MacNeish inicia sus trabajos en el Cañón del


Infiernillo, y explora nuevamente las Cuevas de los Portales, en las cuales
realiza una serie de excavaciones estratigráficas en donde registra una serie de
artefactos, entre los que se encontraban restos de petate, cordeles, madera y
restos de plantas, estas exploraciones son de gran importancia para la región
ya que fueron las primeras cuevas secas estudiadas y que definen
culturalmente a esta zona o región cultural (MacNeish 1958, 1971, 1998;
7
Rámirez Castilla 2007.). Con base en estas excavaciones, MacNeish (1958)
divide la zona de la Sierra de Tamaulipas y del suroeste de la Sierra Madre en
una serie de fases culturales (Anexo 1) De esta manera, la secuencia para la
Sierra de Tamaulipas presenta nueve fases culturales, que van desde el 12000
a. C. hasta el 1750 d. C., mientras que la secuencia para la Sierra Madre
muestra ocho fases que se extienden aproximadamente del 9000 a. C. al 1750
d. C. Esta periodización es importante ya que ayuda a comprender la dinámica
de las poblaciones que se desarrollaron en cada una de ellas, siendo una parte
importante de nuestro estudio, ya que nos ayuda a comprender cuales fueron
las formas de subsistencia y los recursos naturales con los cuales contaban
estos pobladores. Si bien, la combinación de estas fases, y como lo explica el
propio MacNeish (1971) , tiene sus propias limitaciones y las culturas que se
desarrollan en ellas así como el medio ambiente no son los mismos, las
similitudes que existen entre ellas son suficientes para dar una idea bastante
exacta de cómo se manifestaron.

1.3 Mesoamérica y Aridoamérica

1.3.1 Mesoamérica

En este apartado se mostrarán algunos aspectos generales que se han


desarrollado acerca de Mesoamérica y Ariodoamérica, ya que como se
mencionó con anterioridad, no solo nos ayudará a ubicar espacialmente los
grupos estudiados, sino podremos observar ciertas características culturales
que poseen las poblaciones estudiadas. De la misma manera presentamos
algunos planteamientos que se han generado en torno a la discusión referente
a estas dos regiones.

El término de Mesoamérica es una de las categorías más utilizadas en la


arqueología, desde el momento en que Paul Kirchhoff (1943) la acuñó,
aplicándola a un área específica y a un momento determinado. Sus límites
geográficos han estado sujetos a diversas controversias y cambios, sin
embargo se sigue utilizando la frontera mesoamericana planteada en el siglo
XVI (Matos 1994; Piña Chán 1960).

8
A lo largo de dos siglos hubo intentos de explicar las características generales
de un área en la que se podían observar similitudes entre una y otra cultura. A
mediados del siglo XIX, Désiré Charnay (1904) percibía ciertas semejanzas
culturales entre el norte y el sur de México, entre la meseta central y la tierra
caliente. A principios del siglo XX, Spinden (1933) acuña el término de
horizonte cultural, el cual es un conjunto de tradiciones e historia compartida
socialmente que generan un cúmulo de particularidades culturales como la
lengua, la religión y la cultura material (Matos 1994).

En 1943 se creó el Comité Internacional para el Estudio de Distribuciones


Culturales en América, en el cual Paul Kirchhoff presenta un trabajo, en donde
expone los lineamientos generales de lo que se denominó como Mesoamérica,
incluyendo los límites, composición étnica y rasgos culturales de una superárea
que hacia el siglo XVI, como se planteó con anterioridad, podía diferenciarse de
otras regiones de América (Kirchhoff 1967; Matos 1994; Piña Chán 1960).

El problema de estos rasgos, radica en incluir elementos que aparecen en solo


una determinada zona, pero que no son comunes a toda el área cultural,
además de que estos rasgos se derivan de una sociedad que Kirchhoff no
menciona. Además, algunos de los atributos propuestos pudieron estar
presentes en otras regiones, tal es el caso de la utilización de chinampas,
halladas por investigadores de la Universidad de Chicago, en el lago Titicaca
del altiplano de Bolivia, en donde también se utilizaban sistemas agrícolas
semejantes para el cultivo de diversas plantas (Matos 1994).

Por otra parte, no se establecen diferencias jerárquicas entre las características


que definen al área cultural de Mesoamérica, sin embargo algunos rasgos,
como el bastón plantador, el cultivo de chía, cacao, maguey, y la molienda de
maíz, sí se pueden identificar como actividades específicas derivadas de la
agricultura, actividad que Kirchhoff toma como base para definir a los pueblos
agrícolas. (Matos 1994). Además de esto, Kirchhoff presenta estas
características de forma sincrónica, siendo su referencia del siglo XVI, por lo
que la propuesta resulta ser una base metodológica interesante para el estudio
de los grupos que existieron previa y posteriormente a la conquista. Finalmente

9
Kirchhoff (1960) acepta la ausencia de profundidad histórica, en la idea de
Mesoamérica como área cultura, y la poca viabilidad de aplicarlos al estudio de
sociedades o grupos anteriores al siglo XVI (Piña Chán 1960; Romero
Contreras 1999).

1.3.2 Aridoamérica y norte de México

En cuanto a la región norte de México, constituida principalmente por diversas


regiones áridas o semiáridas, rodeadas por dos grandes cadenas montañosas:
al este, la Sierra Madre Oriental y al oeste la Sierra Madre Occidental,
comprendiendo los estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León,
Tamaulipas, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Aguascalientes y Baja
California (Nárez 1994), tenemos un panorama diferente a lo que se describe
como parte del área mesoamericana. Esta región es concebida a partir de una
línea de división conocida como frontera septentrional mesoamericana, sin
embargo esta línea osciló en el tiempo, probablemente debido a cambios
climáticos (Braniff 1989). Estos límites responden meramente a aspectos
ecológicos, basados en que esta extensión sigue la frontera del Trópico de
Cáncer, la cual demarca un cambio climático más árido hacia las regiones del
norte (Braniff 2000).

Esta área, conocida como Aridoamérica es definida, desde un punto de vista


territorial, como aquella habitada por gente de diferentes rangos y formas de
subsistencia: desde grupos de cazadores-recolectores, hasta pueblos que
conocían la agricultura y los sistemas de irrigación (Braniff 2000), en donde
mantenían una relación de índole comercial o tributaria con los pueblos
Mesoamericanos.

Sin embargo Braniff (2000) considera que el norte de México no constituye un


área cultural, ni puede ser dividida en dos partes: por una parte la conocida
Oasisamérica, cuya principal característica es que se encuentra constituida por
grupos de agricultores, y América árida en donde entran los grupos de
cazadores-recolectores, premisa establecida en algún momento por Kirchhoff
en los años cincuenta.

10
Una propuesta más adecuada para nombrar a esta área es el uso del nombre
mexica La Gran Chichimeca, la cual se refiere a la población del norte del
territorio que incluye todos los niveles culturales, desde grupos civilizados,
hasta los grupos de cazadores-recolectores (Braniff 2000; Di Peso 1974), en
donde los grupos agricultores utilizan en gran medida la recolección y la caza,
complicando su clasificación en agricultores o cazadores, dejando en evidencia
que la clasificación de Kirchhoff quizá no es tan acertada, puesto que existen
grupos intermedios que conocen la agricultura pero que son en esencia
recolectores (Braniff 2000).

Algunos de los estudios de hallazgos más antiguos relacionados a esta región


datan de 12,000 años a.C., los cuales corresponden al Complejo Diablo en la
sierra de Tamaulipas. El cultivo del maíz, la calabaza y los frijoles fueron los
más tempranos en esta región, de la misma manera que se incluía el algodón y
el amaranto, los cuales al parecer fueron introducidos de Mesoamérica,
mediante mecanismos hasta ahora poco conocidos (Nárez 1994).

La agricultura, que se expandió al norte de México aproximadamente en el año


900 d. C., se impulsó principalmente por la sobreexplotación de recursos, el
aumento de población y el conocimiento del manejo de cultivos, aunado a la
invención de sistemas para llevar agua a los campos, sin embargo en otras
partes no existe evidencia de ello, por lo que se infiere que la agricultura fue
complementaria de la caza y la recolección en algunas regiones (Braniff 2000),
dejando claro que estos sistemas no desplazaron este modo de vida; un
ejemplo de esto es la población de Lomas del Real, en donde además de ser
agricultores, complementan su alimentación con la pesca, caza y recolección
(Velasco González, et al. 2011).

Con base en esta información, y la discusión acerca de Mesoamérica y


Aridoamérica, consideramos pertinente no definir de manera concluyente o
clasificatoria a nuestros grupos de estudio en un área u otra, ya que nos
enfrentamos al hecho de que ambos se encuentran en una zona de
confluencia, tanto espacial como cultural.

11
1.3.3 Cronología

A partir de las características antes mencionadas para la descripción de


Mesoamérica y Aridoamérica, existen varias propuestas para dividir
temporalmente a dichas regiones. Para la región de Mesoamérica tenemos que
George Vaillant (Vaillant 1940) habla de culturas primitivas, culturas medias y
civilizaciones completamente independientes. Posteriormente Steward
(Steward 1948) habla de sociedades preagrícolas, floreciente regional e
imperio y conquista. Willey y Phillips (Willey y Phillips 1955) plantean la
división del Lítico antiguo, Preformativo, Fomativo, Clásico y Posclásico. A su
vez Piña Chan (Piña Chán 1967) propone los periodos: Lítico, Protoagrícola,
Protopre-clásico, Pre-clásico, Proto-clásico temprano, clásico tardío, proto-
postclásico, postclásico temprano y postclásico tardío.

Una de las cronologías más comunes para esta región, es la que enuncian
López Austin y López Luján (López Austin y López 2002), quienes basados en
los trabajos previos para la periodización de Mesoamérica formulan una
clasificación, y como ellos mismos lo mencionan, sin pretender ser una
propuesta original, pero que puede servir de referencia. Esta clasificación
divide esta zona en diversos horizontes; Preclásico o Formativo (2500 a.C.-200
d.C.), Clásico (200 d.C.-800 d.C.) y Posclásico (800-1519 d. C.).

Para la región que nos compete tomaremos la clasificación realizada por el


arqueólogo Richard MacNeish (1971), quien divide a la región de la Sierra de
Tamaulipas en una serie de fases culturales, las cuales nos servirán de guía
para ubicar espacialmente a los pobladores de la Cueva de la Sepultura. De
esta manera ubicamos a la Cueva de la Sepultura en la fase Almagre (2,200-
500 años a.C.) (Anexo 1). Para el sitio de Lomas del Real se maneja la
clasificación para el área Huasteca, en donde los materiales analizados
pertenecen a las fases Tantuan II (350-100 a.n.e.) y Tantuan III (100 a.n.e. –
200 d.n.e.) (Merino y García Cook 1987, 1997a, b; Velasco González, et al.
2011) (Anexo 2).

12
1.4 La Cueva de la Sepultura

La cueva de la sepultura se encuentra ubicada en el municipio de Tula,


Tamaulipas, específicamente en el ejido de La Joya de las Maravillas (Fig. 1)
Se localiza en las coordenadas geográficas datum WGS84 N 23º 00’ 43.9’’ y O
99 º58’ 30.9’’, en una pared escarpada de un cañón ubicado al oeste de la
Sierra de Naola, la cual forma parte del sistema de elevaciones de la Sierra
Madre Oriental. La formación de esta sierra es de origen sedimentario, roca
caliza principalmente (Pérez Silva, et al. 2011b).

Fig. 1. Ubicación geográfica de la Joya de las Maravillas y la Cueva de la Sepultura. Fuente:


®
Google Earth , 2012.

La entrada de la cueva tiene unas dimensiones aproximadamente de 1.5m de


ancho por 1m de alto, sin embargo la cámara interior es de dimensiones
mayores (Fig. 2). El piso de la cueva va descendiendo conforme se avanza al
interior, y a su vez se aumenta la altura de la bóveda. Dicha cueva recibe el
nombre de La Cueva de la Sepultura por los habitantes de los ejidos cercanos
debido a la presencia de numerosos cráneos humanos en su interior (Pérez
Silva, et al. 2011b).

13
Fig. 2. Entrada de la cueva de la sepultura

A principios de agosto de 2009, el Instituto Nacional de Antropología e Historia


(INAH) en su delegación estatal en Tamaulipas, fue informado del saqueo de
una cueva ubicada en el municipio de Tula, cercana al ejido de La Joya del
Berrendo; es por tal motivo que un arqueólogo, se traslada a este ejido para
dar atención a la denuncia presentada ante el centro INAH-Tamaulipas. Esta
inspección se limitó a la localización y registro fotográfico del contexto
arqueológico en cuestión, el cual efectivamente consistía en una cueva
mortuoria prehispánica, con una gran cantidad de cráneos, huesos largos y
textiles observados en su interior (Pérez Silva, et al. 2011b).

Dichos elementos óseos humanos se encontraron dispersos y mezclados entre


sí, lo que indica que probablemente los enterramientos fueron destruidos
tiempo atrás por saqueadores o animales carroñeros. Así mismo se infiere que
los sujetos pudieron haber estado depositados en bultos mortuorios ya que se
encontraron restos de petate deteriorado y cordelería (Pérez Silva, et al.
2011b), lo cual guarda similitud con hallazgos realizados en algunas cuevas del
norte de México (Aveleyra Arroyo de Anda, et al. 1956; González Arratia 2006;
14
Pérez Silva, et al. 2011b; Romano Pacheco 1956, 2005; Romano Pacheco, et
al. 2005).

En el año 2010, investigadores del centro INAH-Tamaulipas, realizaron el


rescate arqueológico de la Cueva de la Sepultura, en donde se registraron los
materiales encontrados en superficie. La cantidad y características de los
materiales recuperados, llevaron a la necesidad de realizar una investigación
mayor que ayudara a comprender qué tipo de sociedad se tenía representada.
Es así que se planteó el proyecto “Estudio Biocultural de Restos Óseos
Humanos Procedentes de Cuevas Mortuorias en Tamaulipas”, en conjunto con
investigadores del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad
Nacional Autónoma de México. Dentro de este proyecto se contemplaba una
excavación de la Cueva de la Sepultura, la cual se realizó del 29 de septiembre
al 29 de octubre de 2011 (Pérez Silva, et al. 2011b).

En dicha excavación se encontraron numerosos restos óseos humanos,


cabello, dientes aislados, restos óseos de fauna, lítica, concha, petates,
cordelería, elementos vegetales, entre otros; destacando la ausencia de
material cerámico. Así mismo se realizó la toma de muestras para estudios
moleculares y físico-químicos.

Los materiales obtenidos de la Cueva de la Sepultura fueron limpiados,


restaurados y analizados en el laboratorio de antropología física del centro
INAH-Tamaulipas. Los análisis que se realizaron comprenden la determinación
de edad, sexo, identificación de patologías, obtención de medidas, toma de
radiografías; lo cual nos dio un primer acercamiento acerca del estado de
conservación y salud de los pobladores que utilizaron esta cueva como
deposito funerario (Pérez Silva, et al. 2011b; Velasco González 2010b, 2011).

1.5 Lomas del Real

El área de estudio que comprende la zona donde se ubica el sitio Lomas del
Real, perteneciente al periodo Formativo Tardío Terminal, abarca un polígono
en un recinto portuario que pertenece a la Administración Portuaria Integral de
Altamira (API). Se localiza entre las coordenadas UTM Norte: 2 496 795.6414;
15
Sur: 2 476 935.6856; Este: 617677.8653; Oeste: 611707.8487, entre el río
Barberena, al norte, y la unidad habitacional La Pedrera de la ciudad de
Altamira al sur (Ramírez Castilla y Marchegay 2007) (Fig. 3 y 4).

Fig. 3. Sitio Arqueológico Lomas del Real. Puerto Industrial de Altamira, Tamps. El cuadro rojo
indica el sitio No. 1, donde fueron excavados los materiales analizados. Fuente: Modificado de
(Ramírez Castilla y Marchegay 2007).

Fig. 4. Sitio No.1, Lomas del Real, Altamira, Tamps. Fuente: (Ramírez Castilla y Marchegay
2007).
16
Esta zona se encuentra irrigada por una serie de ríos y lagunas, así como
valles, llanuras y serranías, dividiendo su territorio en dos subprovincias: por el
lado este la Llanura Costera Tamaulipeca y por la parte oeste Llanuras y
Lomeríos del sistema de la Gran llanura aluvial (Silva Cardenas 2013).

La región de este predio abarca 98 085 650.692 m 2, en un promedio de diez mil


hectáreas en donde un 50% de los terrenos son ocupados por industrias,
instalaciones portuarias, lagunas, zonas de riego, marismas y zonas urbanas,
perteneciendo a la zona baja de la planicie costera. El resto del área
comprende predios rurales, isletas y un cordón ecológico, los cuales conservan
restos de la vegetación original con vestigios de monumentos históricos y
arqueológicos (Ramírez Castilla y Marchegay 2007).

En el año de 1941 se realizan las primeras excavaciones en la zona Tampico-


Pánuco, estableciendo la primera secuencia de ocupación para la región, la
cual fue ampliada tiempo después por Richard MacNeish en 1954 (Ramírez
Castilla y Marchegay 2007).

A finales de los años setenta y principios de los ochenta se realizan trabajos en


la zona cercana al ejido de Flores Magón y Lomas del Real, en unos
gasoductos que atraviesan los terrenos que corresponden actualmente al área
de API-Altamira, a cargo del arqueólogo Ángel García Cook, esto con la
finalidad de ampliar los conocimientos sobre la zona de la Huasteca y
establecer una secuencia de ocupación para el Río Pánuco (Merino y García
Cook 1987; Ramírez Castilla y Marchegay 2007; Silva Cardenas 2013). Es
hasta el año 2000 cuando se comienzan labores de salvamento arqueológico
dentro de esta zona, en donde se localiza 15 sitios arqueológicos a través de
35 km de longitud. El proyecto de Salvamento Arqueológico Puerto de Altamira
(PSAPA), surge ante la atención a una denuncia relacionada a la destrucción
de material arqueológico debido a la introducción de maquinaria pesada para
construir una vialidad en este lugar en el año 2002 (Silva Cardenas 2013). Sin
embargo es a partir del año 2006 cuando se inician trabajos de inspección y la
recuperación de materiales arqueológicos como cerámica y lítica, deja en

17
evidencia la existencia de dos sitios arqueológicos (Ramírez Castilla y
Marchegay 2007).

Así, en el año 2007, y parte del año 2008, se realizaron trabajos de excavación,
recorrido de superficie y análisis de los materiales a cargo de los arqueólogos
Gustavo Ramírez y Sophie Marchegay, con la finalidad de tener una
aproximación a la expansión de asentamientos prehispánicos del área
conocida como Huasteca septentrional, permitiendo tener una idea con
respecto a las prácticas funerarias, dieta, salud y adaptación al medio ambiente
de esta región, a partir de la obtención de diversos materiales, incluyendo
restos óseos (Ramírez Castilla y Marchegay 2007; Silva Cardenas 2013). De
este trabajo se obtuvieron, en campo, aproximadamente un total de 60
entierros, de los cuales se realizó la limpieza, catalogación, restauración y
análisis en laboratorio de 43 entierros, obteniendo datos sobre sexo, edad,
estatura, patologías, entesopatías, y procesos tafonómicos (Velasco González
2010a). Del total de estos materiales se realizó el análisis de 17 individuos para
esta investigación, esto debido a que se encontraban en un mejor estado de
conservación, permitiendo la observación adecuada de las piezas dentales.
Estos materiales pertenecen a las fases Tantuán II (350-100 a.C.), Tantuán III
(100 a.C. – 200 d.C.) y solo un entierro perteneciente a la fase Tamuín del
Postclásico (1250-1550 d.C.), esto con base a la secuencia cultural del
Formativo para la cuenca del Río Pánuco (Velasco González 2010a). En
excavaciones recientes se han explorado aproximadamente 300 entierros de
diferente tipo, en donde además se han encontrado figuras antropomorfas y
algunos materiales líticos, completando los trabajos que se han venido
realizando desde tiempo atrás (Ramírez Castilla, et al. 2013; Valdovinos, et al.
2013).

1.6 Medio ambiente de Tamaulipas

El medio ambiente del estado de Tamaulipas es muy diverso dependiendo de


la región. En este apartado se describe el medio ambiente del municipio de
Tula y Altamira, que son las zonas concernientes a esta investigación, y en
donde podemos corroborar que por medio de la información obtenida por los

18
cronistas a los cuales hacemos referencia, el medio ambiente no difiere de
forma significativa.

1.6.1 Localización

El municipio de Tula, Tamaulipas se encuentra en la parte suroeste del estado,


colinda al norte con los municipios de Bustamante, Palmillas y Jaumave, al este
con los municipios de Jaumave y Ocampo, y al sur y oeste con el estado de
San Luis Potosí. Posee una extensión territorial de 3,062.33 kilómetros, el cual
representa el 3.33% del total de estado. Su cabecera municipal se localiza en
las coordenadas geográficas 22° 59’ latitud norte y 99° 43’ longitud oeste. Se
encuentra a una altitud de 1173 metros sobre el nivel del mar
(http://tamaulipas.gob.mx/tamaulipas/municipios/tula/ consultado el 30 de mayo
de 2013).

El municipio de Altamira se encuentra en la porción sureste del estado, colinda


al norte con Aldama, al sur con Madero y Tampico y con el estado de Veracruz,
al este con el Golfo de México, y al oeste con el municipio de González. Posee
una extensión territorial de 1,666.53 kilómetros, representando el 1.07% del
total del estado. Su cabecera municipal se localiza en las coordenadas
geográficas 22° 23’ de latitud norte y 97° 56’ latitud oeste. Cuenta con una
altitud de 26 metros sobre el nivel del mar
(http://tamaulipas.gob.mx/tamaulipas/municipios/altamira/ consultado el 30 de
mayo de 2013).

1.6.2 Clima

En la zona centro y este del municipio de Tula, el clima es del tipo semicálido
estepario, en la zona oeste y sur el clima es estepario seco; las temperaturas
máximas oscilan entre los 42°C y 43°C y la mínima entre 4° y 0°C, con un
promedio de 18°C. La precipitación mínima se presenta en el centro, con un
promedio de 400 milímetros anuales aumentando en el oeste, norte y este
entre 500 y 700 milímetros, la precipitación máxima en el centro y este, donde
está localizada la Sierra Madre Oriental, es de 700 a 1,000 milímetros anuales

19
(http://tamaulipas.gob.mx/tamaulipas/municipios/tula/ consultado el 30 de mayo
de 2013).

El clima del municipio de Altamira es predominantemente cálido húmedo, con


régimen de lluvia de junio a septiembre. La temperatura media es de 16°C y la
precipitación pluvial media es de 1,000 milímetros anuales
(http://tamaulipas.gob.mx/tamaulipas/municipios/altamira/ consultado el 30 de
mayo de 2013).

1.6.3 Hidrografía

Las corrientes más importantes del municipio de Tula las constituyen el Río
Verdito y principalmente el Río Tula, el cual nace a 2,500 metros sobre el nivel
del mar y a 16 kilómetros al noreste de la cabecera municipal, posee varios
afluentes de los arroyos Barbolla, Algodonal y Salado. Así mismo existen
algunos cuerpos de agua como La Escondida, Laguna Salada y Laguna de San
Isidro, la cual es importante ya que en su entorno se asentó el sitio
arqueológico de Tammapul
(http://tamaulipas.gob.mx/tamaulipas/municipios/tula/ consultado el 30 de mayo
de 2013).

Los recursos hidrográficos del municipio de Altamira están constituidos


principalmente por el Rio Barberena, ubicado en la parte norte del municipio, el
cual funciona como límite entre Aldama y Altamira, nace en la Sierra de
Tamaulipas. Además cuenta con el Río Tamesí, el cual marca los límites con el
estado de Veracruz; así mismo cuenta con los Esteros, El Salado, El Conejo y
el del Norte, además de lagunas como la del Camalote, Chapayán y la Altamira
(http://tamaulipas.gob.mx/tamaulipas/municipios/altamira/ consultado el 30 de
mayo de 2013).

1.6.4 Orografía

Los sistemas montañosos más importantes de Tula son: la Sierra de Tula,


Lagunilla, Cinco Palos y Nahola

20
(http://tamaulipas.gob.mx/tamaulipas/municipios/tula/ consultado el 30 de mayo
de 2013).

Altamira no presenta casi relieves accidentados, debido a su lejanía de las


cadenas montañosas. Sus principales montañas son: Sierra de la Palma, Cerro
del Metate, Cerro del Lagarto, Cerro de la Cruz, y Cerro el Esporta
(http://tamaulipas.gob.mx/tamaulipas/municipios/altamira/ consultado el 30 de
mayo de 2013).

1.6.5 Flora

La vegetación predominante en el municipio de Tula comprende los grupos:


matorral desértico micrófilo, matorral desértico rosetófilo y mezquital. Algunos
ejemplares de estos son: la gobernadora (Larrea tridentata), nopal (Opuntia
sp), cardenche (Opuntia imbricata), pata de gallina (Citharexylum
brachyanthurn) granjero (Celtis pallida), el tasajillo (Opuntia leptocaulis), la
lechuguilla (Agave lechuguilla), sotol (Dasylirian sp.) y algunas especies de
biznagas (Ferocatus pilosus). También encontramos ejemplares de mayor
tamaño, como la palma barreta (Yuca filifera) y los mezquites (Prosopis
laevigata) (Pérez Silva, et al. 2011b).

Los tipos de vegetación de Altamira se presentan en dos principales


agrupaciones: selva baja caducifolia espinosa y los zacatales. Algunos
ejemplares son: la Estrella Americana (Cynodon plectostachyus), Zacate
priviligio (Panicum máximum), Zacate pangolia (Digitaria decumbens), Ébano
(Pithecellobium flexicaule), Tenaza (Pithecellobium brevifolium), Palo mulato
(Burseria simaruba), Rajador (Lysiloma divaricatum), Tule (Typha sp y Scirpus
sp) y Lirio (Eichnornia crassipes) (INEGI 2012).

1.6.6 Fauna

Tula cuenta con una fauna conformada principalmente por: el Coyote (Canis
latrans), Puma (Puma concolor), Lince (Lynx rufus), Venado cola blanca
(Odocoileus virginianus), Venado bura (Odocoileus hemionusla), Codorniz
(Colinas virginianus), Conejo de monte (Sylvilagus floridanus), Liebre (Lepus

21
californicus), Correcaminos (Geococcyx californianus), aves migratorias como
Patos (Anas bahamensis), Garzas (Ardea herodias), Paloma de ala blanca
(Zenaida asiatic), así como algunas especies de lagartijas (Lacertilia)y la
serpiente de cascabel (Crotalus durissus), entre otros (Pérez Silva, et al.
2011b).

La fauna de Altamira está conformada principalmente por: serpientes (Ophidia),


tarántulas (Lycosa tarantula), ratas (Rattus norvegicus), lagartijas (Lacertilia),
camaleones (Chamaeleo jacksonii), cotorros (Myiopsitta monachus), loros
cabeza amarilla (Amazona oratrix), tortugas (Testudines), garzas (Ardea
herodias) y pelicanos (Pelecanus thagus)
(http://www.ecured.cu/index.php/Tamaulipas#Fauna consultado el 30 de mayo
de 2013).

22
Capitulo 2. Marco teórico-conceptual

2.1 Aspectos teóricos-metodológicos de la bioarqueología

Los individuos son sistemas abiertos, dinámicos, históricos y adaptativos, que


sufren modificaciones en su morfología desde la concepción hasta la muerte,
en respuesta a diferentes presiones y estímulos ocasionados por quehaceres
cotidianos y el medio ambiente. En este sentido, el estudio de los restos óseos
y los cambios que experimentan a lo largo de la vida de las personas es de
suma importancia, ya que aporta información sobre el modo de subsistencia y
la estructura de una sociedad desaparecida (Luna 2006).

El análisis descriptivo de los materiales óseos ha sido una parte tradicional de


la investigación arqueológica. En la mayoría de los casos el antropólogo físico
u osteólogo ha sido contemplado, ante todo, como un técnico, cuya principal
meta es la elaboración de tablas y figuras que a menudo son relegadas a los
apéndices de los informes (Buikstra 1977).

En diversas instituciones alrededor del mundo se encuentran resguardados


miles de esqueletos humanos arqueológicos procedentes de contextos
arqueológicos. Una revisión de las series osteológicas en el sur de Estados
Unidos reportó que, aparte de la información descriptiva (presencia de huesos,
edad a la muerte, sexo, etc.), solo un poco porcentaje de huesos humanos han
sido estudiados por antropólogos físicos. Oswel et al indican que:

Many American archaeologists have not appreciated the full potential


of osteological research as a source of information on biocultural
behavior and human adaptation. Many of these views persist, as
reflected in an archaeologist’s statement to a reporter visiting a field
school excavation in Colorado: Human bones don’t provide that
much information. After all, we know that they are Indians (1989:122)

La nueva arqueología de los años sesenta y la ecología cultural de los años


setenta crearon nuevos roles para la osteología humana en la investigación
arqueológica (Buikstra 1977), mostrando una mayor incorporación de los
estudios osteológicos en las publicaciones y estudios de poblaciones
desaparecidas. La información vertida por la osteología antropológica deja de

23
ser meramente descriptiva, sus enfoques funcionan cada vez más para probar
hipótesis y formular inferencias sobre la dieta y nutrición, salud y enfermedad,
demografía, y comportamiento físico y modos de vida (Larsen 2003a). A partir
de esto se propone el concepto de bioarqueología, marco en el cual se centra
nuestra investigación, haciendo énfasis en el componente humano del registro
arqueológico, para cuestionarse no sobre cómo los individuos murieron, sino
como vivieron; por lo tanto el contexto arqueológico asumirá importancia,
particularmente en la identificación de los sesgos que pueden afectar a la
interpretación osteológica (Buikstra 1981; Buikstra y Beck 2006; Clark 1972).
Los cambios en el esqueleto humano en los cuales se centra los estudios
bioarqueológicos, serán aquellos relacionados con el estrés durante el
crecimiento, las enfermedades y traumatismos que dejaron una impronta en
los huesos, lesiones que en ocasiones podemos asociar a una muerte violenta,
patrones de actividades, cambios en la estructura craneal, entre otros (Larsen
2003a).

2.1.1 Trastornos fisiológicos

Los trastornos fisiológicos que derivan de circunstancias ambientales, son


centrales en el estudio de la salud y en la reconstrucción de la adaptación y
comportamiento de las sociedades humanas tanto antiguas como
contemporáneas. (Goodman, et al. 1988; Huss-Ashmore, et al. 1982; Larsen
2003a). Dichos trastornos, se engloban dentro del concepto de estrés, los
cuales son producto de tres principales factores: 1) limitaciones ambientales,
2) sistemas culturales, y 3) la resistencia del individuo (Goodman, et al. 1988;
Larsen 2003a). Las limitaciones ambientales incluyen los recursos con los que
se cuentan y aquellos que son necesarios para la supervivencia, sin embargo
podemos encontrar en el medio ambiente elementos que afecten la salud de la
población, los sistemas culturales ayudan a diferenciar en cuales de esos
recursos podemos encontrar elementos que son necesarios para los
individuos, diferenciándolos de aquellos que propician situaciones de tensión y
que pueden ocasionar un estrés biológico que permite ser observable a nivel
óseo o dental, dependiendo de la respuesta del individuo y el tiempo al que se
someta a dicho factor estresor, en donde los tejidos óseos suelen presentar
24
dicha evidencia cuando las situaciones son prolongadas, y los dientes cuando
son de gran intensidad (Bush y Zvelebil 1991; Goodman, et al. 1988; Larsen
2003a; Luna 2006).

A través de estos factores Goodman et al (1988) desarrollan un modelo


biocultural dentro del concepto de estrés y lo aplican a la bioarqueología,
explicando cómo dichos mecanismos afectan la adaptación a nivel tanto
individual, como poblacional, por ejemplo, si un grupo de la población en edad
reproductiva se ve afectada por una salud deficiente, entonces probablemente
el resultado sea una disminución de la fertilidad en dicho grupo de edad
(Larsen 2003a; Luna 2006). La mayoría de los indicadores de estrés en hueso
y dientes son la evidencia de episodios de alteraciones fisiológicas que
afectaron al sujeto, debido a que la sensibilidad del esqueleto humano hacia
ambientes no favorables, se ve reflejada principalmente en las etapas de
crecimiento (Larsen 2003a).

2.1.2 Paleopatologías

Otros cambios en el esqueleto que la bioarqueología registra son aquellas


alteraciones producidas por la exposición a agentes patógenos. Antropólogos,
paleopatólogos, y otros especialistas han documentado y descrito las huellas
producidas por diversas enfermedades en los huesos y dientes humanos; sin
embargo estos trabajos en ocasiones, se han limitado a reportes descriptivos
de casos, la perspectiva bioarqueológica ha enfatizado en una óptica
biocultural en relación a problemáticas sociales, culturales y ambientales
(Larsen 1987, 2003a).

La progresión de la infección depende de la patogenicidad del agente, la vía de


transmisión y la resistencia del sujeto a presiones ambientales. Muchas de
estas infecciones resultan en la muerte del individuo poco después de que se
transmitiera el agente, las cuales no dejan marca en los huesos. El estudio de
periostitis y osteomielitis, a pesar de pudieran tratarse de padecimientos no
específicos, es decir su origen es desconocido, nos ayudará a documentar la
prevalencia de infecciones que nos ayudan a reconstruir estilos de vida de
sociedades desaparecidas (Larsen 2003a; Ortner 1991).
25
Wood et al (1992) mencionan que cuando tenemos una lesión activa, indica
que es muy probable que el individuo muriera a causa de la infección. Por otra
parte, cuando encontramos lesiones cicatrizadas en los restos óseos, puede
sugerirse que existió una mayor resistencia por parte del individuo, permitiendo
que la lesión llegara a nivel óseo y que sobreviviera a dicha enfermedad. La
perspectiva bioarqueológica, en este sentido, nos ayudará a aunar los factores
sociales, ambientales y culturales para reconstruir el nicho ecológico y cultural
que perneó la presencia de la enfermedad y las posibilidades de respuesta de
los individuos ante la misma, de esta manera se puede enriquecer la
interpretación y diagnostico de las lesiones, más allá de la evidencia física que
proporcionan.

De igual manera, el análisis e interpretación de otras enfermedades, por


ejemplo, aquellos padecimientos originados en la cavidad bucal,
específicamente caries dentales aporta, tanto en poblaciones vivas, como
desaparecidas, información que puede relacionarse con procesos de
alimentación, higiene y uso de la dentición en actividades productivas. Así
mismo, el estudio de la morfología de las piezas dentales y los cambios que
ocurren en los mismos, permite comprender la interacción de los individuos a
un ambiente determinado (Larsen 2003a, b).

2.1.3 Funciones del aparato masticatorio

La influencia del medio ambiente y el comportamiento se ha considerado


mínimamente en las discusiones de la morfología craneal en los restos
arqueológicos. A inicios del siglo XVIII los osteólogos se basaban en las
variaciones craneofaciales para la clasificación de las sociedades, actualmente
se ha producido una reorientación gradual desde análisis tipológicos/históricos
a análisis procesuales (Armelagos 1968; Larsen 2003a), Este nuevo enfoque
hace énfasis en los procesos que influyen en la morfología craneal, revelando
la importancia de la adaptación y el comportamiento en la variación (Larsen
2003a). Tal es el caso del proceso masticatorio, el cual tiene una fuerte
influencia en la biomecánica del cráneo y la adaptación craneofacial, por
ejemplo los cambios ecológicos y la expansión de los espacios abiertos

26
incidieron en el fortalecimiento de crestas sagitales y occipitales para insertar
potentes músculos temporales y maseteros, lo cual marcó un cambio evolutivo
de los homínidos (Rodríguez 2003).

Otro cambio influenciado por el medio ambiente es el desgaste dental, su


presencia, intensidad y patrones, recalca la importancia de los dientes en la
supervivencia y la adaptación. Walker afirma que:

from an archaeological standpoint, dietary information based on the


analysis of wear is of considerable value since it offers an independant
check against reconstruction of prehistoric subsistence based on the
analysis of floral, faunal and artifactual evidence (1978:101).

Investigaciones acerca de los cambios producidos por la edad en la morfología


y tamaño del cráneo, anomalías oclusales, tamaño de los dientes, fuerte
desgaste dental, trauma dental, entre otros, proporcionan evidencia de la
importancia del estudio de la dentadura y del cráneo para dilucidar aspectos
del comportamiento humano (Larsen 2003a).

Por lo anterior es importante para nuestro estudio la base teórica- metodológica


de la bioarqueología, ya que a través de ella podemos completar la información
obtenida mediante el análisis macroscópico de las piezas dentales de ambas
poblaciones y así poder tener un acercamiento de las condiciones de vida y de
salud de las mismas, debido a que no sólo nos centramos en las diferencias y
semejanzas que existen en cuanto al desgaste dental y las patologías orales
que se presentaban, sino que nos aproximamos a estos modos de vida por
medio del registro arqueológico, en donde se incluyen datos etnográficos, así
como la información proporcionada por estudios previos.

2.2 Antropología dental en México

Los dientes son aptos para el estudio antropológico ya que poseen valiosas
características como son: preservabilidad, observabilidad y variabilidad, es
decir tienen alta heredabilidad y fuerte control genético, una poca influencia
ambiental y un mínimo efecto del dimorfismo sexual en su presencia y
expresión, un menor efecto de asimetría en su expresión antimérica, poca o
ninguna correlación entre rasgos discriminadores, correspondencia entre

27
prevalencia y distribución en áreas geográficas, fácil observación, entre otros
(Rodríguez Flórez 2003b).

Naturalistas del siglo XIX como L. Rousseau, G. Koch, J. Henle y R. Owen,


reconocieron que los dientes poseen características útiles para el estudio
antropológico, pero es hasta 1900 cuando George Buschan acuña por primera
vez el término de antropología dental; sin embargo son Klatsky y Fisher (1953)
quienes la introducen formalmente, y ha rotado a través de tratados de
morfología animal, odontología y antropología física (Rodríguez Flórez 2004;
Scott y Turner 1988).

La antropología dental se puede definir como una especialidad de antropología


física, la cual se ocupa de conocer y explorar algunos elementos biológicos
vinculados a los procesos microevolutivos e históricos, así como los aspectos
sociales de los diferentes grupos humanos, tanto antiguos como recientes,
mediante el análisis de la variación morfológica presente en la dentición
humana (Rodríguez Flórez 2003a). La tabla 1 clasifica la ubicación de la
antropología dental dentro del ámbito académico.

Tabla 1. Ubicación académica de la antropología dental

Fuente: (Rodríguez Flórez 2004)

Los estudios sobre antropología dental se conforman por tres ramas de


investigación: a) las condiciones patológicas de la cavidad bucal, en
poblaciones antiguas y actuales, b) modificaciones culturales, como desgaste
dental intencional, incrustaciones dentales, y c) morfología normal de la
dentición como marcadores genéticos o etnicidad (Pompa y Padilla 1996).

28
Uno de los investigadores que se ha ocupado de la antropología dental en
México ha sido José Antonio Pompa y Padilla, quien ha realizado diferentes
estudios entre las que se encuentran: Estudio antropológico de la evolución de
los dientes (2008), El embellecimiento dentario en la época prehispánica (1995)
y Antropología dental, Aplicación en poblaciones prehispánicas (1990).

La patología oral se considera como un indicador de las condiciones de salud;


respecto a este tema se han trabajado varios sitios en diversas temporalidades,
en la época prehispánica en La Candelaria, Tlalilco, Tlatelolco, Cholula, Jaina,
Calakmul (Crespo 1989; Cucina y Tiesler 2003; Villegas 1993); en la época
novohispana en la ciudad de México (López Romero 2002; Susano 2001); y en
la época actual en tarahumaras de Chihuahua (Rodríguez L 2002). En estos
trabajos se analizan la incidencia de caries, enfermedad periodontal, sarro,
hipoplasias, entre otras (Gómez Valdés 2008).

Andrea Cucina y Vera Tiesler han publicado un gran número de trabajos acerca
de patología oral y marcadores epigenéticos, como Dental morphometry and
biological affinity in pre-contact and contact Maya populations from the
península of Yucatan, Mexico (2004), Dental caries and ante-mortem tooth loss
in the northern Petén area, México: a biocultural perspective on social status
differences among the Classic Maya (2003).

Javier Romero Molina ha sido uno de los investigadores que más ha trabajado
el tema de las modificaciones culturales, dentro de sus estudios realiza una
clasificación de los patrones de la mutilación dentaria en las poblaciones
prehispánicas, aportando un catálogo tipológico, el cual consiste en combinar
las características morfológicas de la mutilación y la técnica con la que se
realizaban. Publicó trabajos como El arte de mutilaciones dentarias (Romero y
Fastilicht 1951), Mutilaciones dentarias prehispánicas de México y América en
general (1958), Dental mutilation, trephination and cranial deformation (1970),
Patrones de mutilación dentaria en la zona maya. Observaciones recientes
(1984), entre otros. Además de este autor otros investigadores han trabajado
este tema, pero con un enfoque orientado a cuestiones simbólicas. Tibón
(1971) desarrollo un estudio del significado social y psicológico de la mutilación

29
dentaria; Tiesler (Tiesler 1999, 2000, 2011) trata algo similar, pero desde un
enfoque biocultural (Gómez Valdés 2008).

En cuanto al estudio de la variabilidad morfológica dental poblacional, es


importante el trabajo realizado por Alton Howard Thompson (1922) a principios
del siglo XX, quien observa signos especiales que relaciona con la raza, ya que
se puede considerar como el antecedente de este tipo de estudios (Pompa y
Padilla 1990). El primer investigador mexicano que realizó trabajos de esta
índole fue José Antonio Pompa y Padilla, quien realizó un estudio comparativo
considerando el tamaño del hipocono, número de cúspides, patrón de surcos,
Carabelli y protostílido de una población mexicana del sur de Baja California, y
los compara con poblaciones de América, Asia y Austalia (Pompa y Padilla
1977). Así mismo publicó un estudio en cuatro poblaciones prehispánicas de
México: Pericu, Marismas Nacionales, Tlatelolco y Chichén Itzá (Pompa y
Padilla 1990).

Andrés del Ángel (1992) realiza una investigación con poblaciones mayas de
Chiapas, en donde emplea el modelo filogenético de historia cultural e integra
distintas disciplinas antropológicas para una interpretación holística de la
variabilidad humana (Gómez Valdés 2008).

En lo que respecta al tema de desgaste dental, en México han sido muy pocos
los trabajos que se han realizado, uno de ellos ha sido el desarrollado por
Lascuráin et al (2006), quienes observan las características del aparato
dentario en relación con la edad, la alimentación y un uso probable de la
dentadura como herramienta en dos cráneos de la colección precerámica de la
DAF del INAH, representando a los antiguos grupos cazadores recolectores de
la cuenca de México entre 10,000 y 11,000 años a.P. (Lascuráin Ledesma, et
al. 2006).

Otro trabajo que se dedica al desgaste dental lo podemos encontrar en la tesis


de licenciatura de Edwin Crespo (1989), intitulada Distribución y frecuencia de
algunas patologías bucales y desgaste dentario en tres colecciones óseas del
México prehispánico. La primera población es aquella proveniente de la Cueva
de la Candelaria, Coahuila, los cuales practicaban como modo de subsistencia
30
la caza-pesca y recolección. La segunda proveniente del Valle de México,
Tlatilco (temporada II) cuyo modo de subsistencia era mixto. La tercera,
igualmente del Valle de México, es Tlatelolco (temporada I y II), los cuales
practicaban la agricultura como modo de subsistencia (Crespo 1989).

También se encuentra la tesis de licenciatura realizada por Jesús Ernesto


Velasco (2009), quien realiza un análisis comparativo entre dos poblaciones del
Centro de Veracruz del Periodo Clásico, a través del análisis del desgaste
dental, para observar si existen diferencias sociales a partir de los elementos
arqueológicos y osteológicos por medio de variables estandarizadas para el
estudio de sistemas de enterramiento, desgaste y patología dental. Quien para
el análisis usa el método propuesto por Smith (1984) para incisivos, caninos y
premolares, y Scott (1979) para molares; métodos compilados en el Standards
for data collection from human skeletal remains de Buikstra y Ubelaker (1994).

El método antes descrito, es utilizado en el apartado de desgaste dental de la


tesis de Terrie L. Simmons (2007), quien realiza un estudio bioarqueológico de
la Cueva de Bee Rockshelter ubicada en Val Verde County en la región de
Lower Pecos, Texas. Este estudio bioarqueológico se realizó en nueve
individuos encontrados en esta cueva, quienes tenían un modo de organización
del tipo cazador-recolector. El autor concluyó que el desgaste dental se
presenta en un grado de medio a severo, lo relaciona con el uso de dientes
como herramientas, utilizaba fibras de plantas del desierto, como la lechuguilla
o la palma, para elaborar cordelería y petates, en suma a la nutrición rica en
azúcares de la población.

Estos dos últimos trabajos nos sirven de referencia, ya que ambos emplean el
método para cuantificar el desgaste dental, el cual es utilizado en esta
investigación. En cuanto a los trabajos en relación a la antropología dental en
Tamaulipas, zona que nos ocupa, no existe trabajo alguno que aborde este
tema.

31
2.3 Marco conceptual de la dentición

Para nuestro trabajo es importante tener una idea de diversos conceptos


relacionados a la morfología de los dientes, ya que para comprender el
desgaste dental es necesario el conocimiento sobre su forma y función para
observar la relación que existe entre estos y la interacción de los individuos con
su medio ambiente.

2.3.1 Anatomía y desarrollo

La anatomía dental estudia los dientes del hombre, conociendo su función,


forma exterior, posición, dimensión, estructura, desarrollo y el movimiento de
erupción (Riojas 2006). Los dientes son estructuras de origen meso- y ecto-
dérmico que, en conjunto con los maxilares y la mandíbula forman el aparato
masticatorio (Rodríguez Pérez 2011). Son órganos duros, de color blanco
marfil, de constitución tisular especial, colocados en orden constante en
unidades pares, de igual forma y tamaño, formando el aparato dentario (Riojas
2006). La literatura referente al tema divide al diente en tres principales áreas:
la corona, cuello y raíz. (Fig.5)

Fig. 5. Secciones del diente. Fuente: (Rodríguez Pérez 2011)


Cemento, dentina y cavidad pulpar, ver página 34

Corona: Es la parte del diente que se encuentra por encima de las encías o
línea gingival y se encuentra cubierta por esmalte, así mismo se encuentra

32
formada en su interior por la dentina. Su función está relacionada con la
masticación; tanto en los dientes anteriores como superiores e inferiores, la
superficie oclusal desempeña como un borde cortante que permite triturar y
desmenuzar los alimentos. La corona varía de forma según el diente, así
mismo puede sufrir cambios de forma y tamaño por factores exógenos o
endógenos (Riojas 2006; Rodríguez Pérez 2011; Tórtora y Derrickson 2006;
White, et al. 2012).

Cuello: Es una porción delgada ubicada debajo de la corona y el área conocida


como la unión entre el cemento y el esmalte. Se puede dividir en dos cuellos, el
anatómico y el clínico, el primero se encuentra señalando la terminación del
esmalte y es constante, el segundo es inconstante y está señalado por el
aparato de inserción que le da soporte y fijación al diente. El cuello anatómico
varía su forma de acuerdo al número de raíces, cuando el diente es
unirradicular, es decir de una raíz, el cuello generalmente es de forma oval y
angosto mesio-distalmente, si el diente es multirradicular, el cuello es de
mayores dimensiones, generalmente de forma trapezoidal o cuadrilátera
(Cucina 2011; Riojas 2006).

Raíz: Se trata de la porción del diente que se encuentra debajo de la corona y


cuello. Esta encerrado en el alveolo a través de inserciones del ligamento
periodontal y fibras de colágeno. El número de raíces varía de acuerdo con
cada diente, todos los incisivos y caninos (superiores e inferiores) tienen una
sola raíz (sin embargo podría presentarse el caso de caninos inferiores con dos
raíces). Los premolares tienen una raíz (a veces los premolares superiores
pueden tener dos raíces), mientras que los molares inferiores y superiores
tienen dos y tres raíces respectivamente. En la porción apical de la raíz se
encuentra el foramen apical que permite la entrada de nervios y vasos
sanguíneos al interior del diente (Rodríguez Pérez 2011).

Respecto a la composición del diente (Fig. 5), este consiste en:

Esmalte: Es una sustancia blanca, compacta y muy dura de origen ecto-


dérmica que cubre y protege la dentina de la corona del diente. El esmalte está
compuesto con 97% de materia inorgánica (hidroxiapatita) y 4% de materia
33
orgánica y agua. Es la sustancia más fuerte del organismo, sirve para proteger
los dientes del desgaste que se produce durante la masticación, así mismo los
protege de ácidos que pueden disolver fácilmente la dentina. El esmalte es más
fuerte que el hueso debido a su alto contenido de sales de calcio. Es además
avascular y no se encuentran ningún tipo de células debido a que los
ameloblastos, los cuales son los responsables de la deposición y maduración
de este tejido, mueren una vez terminada su función (Rodríguez Pérez 2011;
Tórtora y Derrickson 2006; White, et al. 2012).

Cemento: Es una capa de tejido óseo de color amarillento cuya función es


cubrir la raíz y fijarla al ligamento periodóntico. Carece de sensibilidad a
estímulos y es flexible en comparación con la dentina, por lo que recibe la
inserción de las fibras que sostienen al diente adentro del alveolo. Dicho tejido
se caracteriza por la neoformación del cemento que regula la adherencia de la
raíz al alveolo, las células en su formación tisular pueden estar aisladas o
formando grupos, y la destrucción de este no afecta su vida (Rodríguez Pérez
2011; Tórtora y Derrickson 2006).

Dentina: Es un tejido de origen mesodérmico consistente en una membrana de


tejido conectivo calcificado que le otorga a la pieza dental forma y rigidez;
formando la parte interna de la raíz y de la corona. Constituye el volumen
principal del diente, está compuesta en su 70% de tejido inorgánico
conformado por cristales de hidroxiapatita, y el 30% de materia orgánica
(proteína de colágeno). Este tejido no tiene suministro vascular pero esta
soportado por el sistema vascular de la pulpa, y se forma por la acción de los
odontoblastos que, una vez depositados en la dentina, no mueren y forman la
película celular alrededor de la cámara pulpar. Está cubierta por esmalte en la
mayoría de las partes expuestas del diente. El desgaste dental oclusal puede
exponer la dentina (Rodríguez Pérez 2011; White, et al. 2012).

Cavidad Pulpar: Se refiere a la cavidad central de los dientes cubierta por


dentina y se extiende de la corona al ápice de la raíz. La pulpa es el tejido
suave en la cámara central del diente y consiste de tejido conectivo que
contiene nervios, vasos sanguíneos, y vasos linfáticos, y en la periferia los

34
odontoblastos, las células que depositan la dentina y son capaces de reparar la
misma protegiendo la cavidad pulpar del estrés mecánico externo. El torrente
sanguíneo que corre a través de la pulpa suministra a los nutrientes necesarios
para mantener la vitalidad del diente. La cámara pulpar se puede dividir en dos
secciones: la porción coronaria y la radicular; la primera es una cavidad que
toma la forma de la corona con algunas variantes dependiendo el tipo de
diente, la segunda corresponde al espacio abierto en el centro de la raíz, la
cual contiene los vasos sanguíneos y nervios que entran al diente formando la
pulpa (Rodríguez Pérez 2011; White, et al. 2012).

2.3.2 Función de los dientes

Los dientes se dividen de acuerdo a su posición y función en anteriores y


posteriores. Los dientes anteriores se encuentran ubicados en el frente del arco
dental, mirando hacia el exterior de la boca, en la sección donde se ubican los
labios. Se clasifican dentro de este grupo los incisivos centrales, los incisivos
laterales y los caninos de cada cuadrante para los dos tipos de dentición
(Rodríguez Pérez 2011).

Los incisivos, que se encuentran más cerca de la línea media tienen como
función principal la de cortar alimentos. Los incisivos permanentes presentan
una corona ancha en el plano mesio-distal con forma de espátula y un borde
afilado que puede presentar tres o más pequeños bultos que le proporcionan
una apariencia serruchada. La superficie labial tiene forma convexa, mientras
que su parte lingual es cóncava y puede presentar crestas marginales y un
abultamiento o tubérculo. Normalmente presentan una sola raíz y están
constituidos por ocho dientes, dos por cada cuadrante, unirradiculares, tienen
una función estética y fonética de 90% y masticatoria de 10% (Riojas 2006;
Rodríguez Pérez 2011). Los incisivos superiores son más grandes que los
inferiores, en donde los inferiores tienen forma de cincel y con una superficie
labial más plana, los superiores son más amplios y menos altos, a diferencia de
los inferiores (Rodríguez Pérez 2011). Los incisivos laterales superiores son de
especial importancia debido a la extraordinaria variabilidad en cuanto a forma y

35
tamaño, puede ir de los típicos a muy pequeño y a veces la corona está
inclinada en sentido mesial (Pompa y Padilla 1990).

Los caninos sirven para sujetar y desgarrar los alimentos. Son también
conocidos como unicúspides (Quiróz 2012). Tanto en la dentición decidual
como en la permanente se presentan cuatro caninos, uno en cada cuadrante,
posicionándose al costado distal del segundo incisivo y marcando la curvatura
de la arcada dental. Los caninos permanentes se caracterizan por tener forma
semejante a una espátula con un borde dividido en tres eminencias, siendo la
más prominente la cúspide central. Sus coronas suelen ser más altas que la de
los incisivos y las raíces son las más largas para poder proveer firmeza a la
mordida. Los caninos superiores son más robustos que los inferiores. Las
raíces de los caninos inferiores tienden a estar más comprimidas y en algunas
ocasiones bifurcadas, a diferencia de los superiores que no se presentan
(Rodríguez Pérez 2011). Son dientes unirradiculares, su función estética y
fonética es de 80% y masticatoria de 20% (Riojas 2006).

Los dientes posteriores se ubican en la parte lateral de la boca, donde se


encuentran las mejillas, después de la arcada dental, e inmediatos a los
caninos. Los premolares y molares forman parte del grupo de dientes
posteriores en la dentición permanente, mientras que la dentición decidua solo
consta de dos molares (Rodríguez Pérez 2011).

Los premolares, también conocidos como bicúspides (Quiróz 2012), son los
dientes que sustituyen a los molares de la dentición infantil y se sitúan hacia el
costado distal del canino y antes que los molares. Son los primeros dientes
encargados de la trituración de los alimentos por medio de sus dos cúspides,
que forman la superficie oclusal o masticatoria (Rodríguez Pérez 2011). Los
premolares superiores tienen su corona ligeramente aplanada, sus cúspides
son más voluminosas y su raíz tiende a ser bífida, mientras que los inferiores
tienen una forma cilíndrica con cúspides relativamente del mismo tamaño,
aunque el primero presenta una cúspide externa más grande que el segundo
(Quiróz 2012). Su función estética es de 40% y masticatoria de 60% (Riojas
2006).

36
Los molares son los dientes más grandes de toda la dentición, su función es
triturar y moler los alimentos; por ello constan de cuatro o más cúspides. Los
molares superiores presentan una corona romboidal con tres o cuatro cúspides
y tienen tres raíces. Los molares inferiores tienen coronas con forma
rectangular o cuadrada, constan de cuatro cúspides principales, aunque
pueden variar entre cuatro y cinco cúspides principales y tienen dos raíces
(Rodríguez Pérez 2011). Su función estética es de 10% y masticatoria de 90%
(Riojas 2006).

2.3.3. Oclusión

La masticación es el medio por el cual los alimentos son procesados por los
dientes, ya sea mediante corte, rasgado, partido o trituración. En este proceso
intervienen los dientes situados sobre una pieza móvil de hueso, la mandíbula,
y presionados por los dientes antagonistas de una base fija, el maxilar
(Rodríguez 2003). En Tortora y Derrickson (2006) se define a la masticación
como el proceso por el cual los alimentos son manipulados por la lengua,
triturados por los dientes y mezclados por la saliva para llevar a cabo el
proceso de digestión mecánica.

Existen tres etapas dentro del proceso de masticación: incisión, cuando la


mandíbula realiza un movimiento de apertura y cierre, que dependerá del
tamaño del alimento; el corte o trituración, donde la mandíbula parte de la
posición de oclusión céntrica realizando movimientos mandibulares
automáticos bilaterales en donde las cúspides de los molares y premolares
superiores e inferiores hacen contacto con las fosas o fosetas, sólo en el lado
hacia donde ésta se desplace o se encuentre el alimento por triturar, a este
lado se le llamará trabajo y en el lado opuesto, en donde no hay contacto de las
superficies oclusales se le conoce como lado de balance; y el movimiento final,
en donde después de varios ciclos masticatorios en los premolares, el bolo
pasa a los molares donde se efectúa la trituración final como se describe antes,
para luego ser deglutido (Riojas 2006).

Este proceso es posible gracias a la oclusión, entendida como la manera en


que los dientes encajan (Hillson 2005), es decir, a la relación armónica que
37
existe entre las superficies masticatorias de los dientes inferiores y superiores
cuando cierran o durante los movimientos masticatorios (Riojas 2006).

En este proceso encontramos que existen diversos tipos de oclusión, las cuales
dependerán de la posición de los dientes (Fig. 6) (Rodríguez 2003):

Fig. 6. Formas de oclusión. Fuente: (Rodríguez 2003)

1. Psalidodontia (Clase I)
Conocida como mordida de tijera, es cuando los dientes anteriores se
sitúan delante de los inferiores, cubriendo la cara labial de los inferiores
con la lingual de los superiores. Se presenta en la mayoría de las
poblaciones.

2. Labidodontia (Clase III)


Llamada también de borde con borde, es cuando el borde incisal de los
dientes superiores contacta con los respectivos bordes de los inferiores.

3. Stegodontia (Clase II)


En forma de teja, es cuando debido al prognatismo alveolar los incisivos
superiores cubren a los inferiores en forma de tejado.

4. Opisthodontia (Clase II)


Los dientes anteriores maxilares se separan de los inferiores.

5. Progenia (Clase III)


Los dientes inferiores sobresalen con relación a los superiores.

6. Hiatodontia (Clase III)


Entre los dientes anteriores se observa una hendidura.
38
2.3.4. Desgaste dental

Durante toda su vida el hombre realiza actividades que dejan rasgos o marcas
en los materiales osteológicos y dentales, y los cuales reflejarán y
materializarán las condiciones de vida de poblaciones pasadas. Dichos rasgos
pueden ser producidos de manera intencional, ante y postmortem (Chi Keb
2011).

Uno de los rasgos que son pieza clave para el estudio de las condiciones de
vida por medio de los dientes es el desgaste, ya que es un indicador de la dieta
y además de que puede ser evidencia de algunas actividades como el uso de
estos como herramienta de trabajo.

El desgaste dental es entendido como la pérdida gradual del esmalte dental, lo


que provoca la exposición de la dentina, durante el proceso de masticación
debido a la fricción de una superficie del diente con otra, así también puede ser
resultado del efecto abrasivo de ciertas sustancias contenidas en los alimentos
(Chi Keb 2011).

El desgaste de la superficie oclusal deja marcado un patrón y forma, los cuales


se pueden observar macroscópicamente, dichos patrones están relacionados
con el tipo de alimentación y el modo de utilizar los dientes en diversas
actividades. El estudio del desgaste dental proporciona una evidencia
importante para reconstruir la dieta y el modo en que se preparaban los
alimentos en poblaciones antiguas (Chi Keb 2011).

El estudio del desgaste dental proporciona tres diferentes tipos de información:


a) estimación de la edad, b) determinar el número de individuos representados
en una muestra, sólo cuando evidencien diferencias en el grado de desgaste, y
c) establecer un patrón de alimentación (Chi Keb 2011).

Para esta investigación se utilizará el desgaste dental como un indicador de


dieta, así como de patrones ocupacionales. Este puede observarse por
ejemplo, en la dirección de los planos de uso (la orientación de la superficie
oclusal), si presenta cúspides y si es plana, suave o cóncava. Si es un tipo de

39
desgaste oblicuo o asimétrico, pero no con una misma orientación, puede
atribuirse al uso de los dientes a una actividad ajena a la alimentación
(Lascuráin Ledesma, et al. 2006). Así mismo la forma de la superficie oclusal
determinará el tipo de masticación,

El desgaste es ocasionado desde una perspectiva funcional por tres distintos


mecanismos, atrición, erosión, y abrasión. Cada uno puede producir diferentes
tipos de desgaste dependiendo su intensidad, magnitud y duración, variables
que pueden existir de manera independiente o paralela (Crespo 1989; Gorlin y
Goldman 1970; Velasco González 2009)

Atrición. Se debe al contacto diente con diente, se basa en la


robusticidad del aparato masticatorio y en la intensidad y duración del contacto;
éste produce las facetas de desgaste en la superficie oclusal, la cual es
gradualmente aplanada. Se ocasiona sin que exista algún alimento u otra
sustancia introducida en la boca y se caracteriza como un desgaste lento y
gradual y fisiológico del esmalte, y en ocasiones de la dentina. Este tipo de
desgaste se observa con mayor frecuencia en premolares y molares. En este
tipo de desgaste pueden observarse finas líneas paralelas entre sí, la dirección
de estas líneas será relativa al movimiento del maxilar con la mandíbula.

Erosión. Se caracteriza por una pérdida de la superficie oclusal a causa


de una larga exposición de agentes químicos corrosivos, que no involucran
bacterias, provocando un cambio estructural del esmalte, por ejemplo al
consumo desmesurado de cítricos o al reflujo gastro-esofágeo.

Abrasión. Es producto de la mezcla de componentes orgánicos


contenidos en los alimentos. Su intensidad varía dependiendo del tipo de
partículas abrasivas de dichos componentes. Este tipo de desgaste se
encuentra relacionado a las prácticas culturales del hombre, incluyendo la
utilización de los dientes como herramienta de trabajo (Crespo 1989; Chi Keb
2011; Velasco González 2009). En este tipo de desgaste las líneas se
encuentran distribuidas aleatoriamente.

40
En este sentido, el desgaste dental se debe a diversas formas de estrés
mecánico provocado por cuerpos extraños o sustancias no encontradas
normalmente en la boca (Crespo 1989). El desgaste también se puede
relacionar con varias prácticas culturales, como por ejemplo la mutilación
dentaria y la utilización de dientes como instrumento de trabajo en ciertas
actividades ocupacionales.

2.4 Planteamiento del Problema

En el norte de México, en el área del estado de Tamaulipas, existe una gran


escasez de trabajos de antropología osteológica, esto debido a la falta de
participación en años anteriores de antropólogos físicos en proyectos de
investigación, rescate y salvamento. Esto es preocupante ya que los estudios
de enterramientos humanos son de suma importancia, debido a que estos
aportan información valiosa sobre el tratamiento otorgado al cadáver, estatus
social, religión, características biológicas, de actividad y patologías.

El estudio sobre desgaste dental y patología oral ofrece información acerca del
tipo de dieta, ocupación, economía de subsistencia entre otros. Por lo tanto los
dientes son una buena fuente de conocimiento antropofísico.

Tomando en cuenta la paradoja osteológica y el debate prevaleciente en


cuanto al tipo de consecuencias en la salud y nutrición que trajo consigo la
transición de un tipo de economía a otra, en este caso de cazador-recolector a
agricultura-pesca, en poblaciones antiguas (Cohen, et al. 1994; Marquez Morfín
y Jaén 1997; Wood, et al. 1992), es cuando nos enfrentamos a un dilema, ya
que ambas manifiestan, en un primer acercamiento, un desgaste dental muy
marcado.

Esto nos lleva a realizarnos la pregunta de investigación: ¿Existe diferencias


estadísticamente significativas, en el tipo y grado de desgaste dental, en dos
poblaciones con economía de apropiación diferentes, es decir, una población
del tipo cazador-recolector, y otra población sedentaria?

41
2.5 Justificación

La presente propuesta de investigación, surge de nuestro trabajo en el proyecto


“Estudio Biocultural de Restos Óseos Humanos Procedentes de Cuevas
Mortuorias en Tamaulipas”, desarrollado por investigadores del IIA de la UNAM
y el Centro INAH de este Estado. Dentro de una óptica integral, dicho proyecto
intenta caracterizar cronológica y bioculturalmente, una serie de restos
humanos recuperados en cuevas secas del Suroeste del estado de
Tamaulipas, concretamente los de La Cueva de la Sepultura, ubicada en el
municipio de Tula.

El principal interés del proyecto radica en aportar información arqueológica y


antropofísica relevante, mediante el estudio de algunas características físicas y
culturales de las poblaciones que ocuparon esta región, para indagar las
relaciones de estos grupos ubicados en el Noreste de México con el área
cultural aridoamericana y septentrional mesoamericana (Pérez Silva, et al.
2011b).

El norte del territorio mexicano, forma parte de la superárea cultural conocida


como Aridoamérica (Kirchhoff 1943), donde existen diversos sitios en los
cuales se han hallado cuevas que eran utilizadas como depósito funerario
(Aveleyra Arroyo de Anda, et al. 1956). Algunas de las más importantes se
conocen por los estudios realizados en el estado de Coahuila, en particular los
desarrollados en la Cueva de la Candelaria (Leboreiro Reyna 2006; Pijoan
Aguadé y Mansilla Lory 2003; Romano Pacheco 2005; Romano Pacheco, et al.
2005) y la Paila, en donde se puede observar que gran parte de los elementos
arqueológicos y osteológicos obtenidos comparten características semejantes.
Los rasgos paleobiológicos y funerarios identificados, han aportado datos que
son relevantes para conocer además de la dinámica microevolutiva de las
poblaciones que se desarrollaron en esta región, el significado que tiene para
las culturas prehispánicas el empleo de cuevas funerarias. Es importante
señalar que con estos hallazgos, no solo ha sido posible identificar las
características físicas de estos grupos que se constituyeron en el área norte del
territorio, sino que además, proporcionan información notable de interés

42
antropológico como edad, sexo y enfermedades, los cuales desde distintas
ópticas, en su conjunto ayudan a construir un perfil que nos aproxime a
entender los diversos procesos de adaptación biológica y cultural de estas
poblaciones, como aquellas que se encuentran ligadas a la actividad
ocupacional de acuerdo al entorno que lo rodea y los elementos que se
encuentran en él.

En el noreste del país hacia la zona que abarca la Sierra Madre Oriental y la
Sierra de Tamaulipas, existen diversas cuevas funerarias que comparten
ciertas características observadas en otras halladas en la región del norte, cuya
información es conocida por hallazgos arqueológicos realizados en algunas de
ellas (MacNeish 1958, 1998; Rámirez Castilla 2007., 2008). Sin embargo, la
escasa información antropofísica referente a las poblaciones que habitaron
estas regiones, nos habla de una línea de trabajo que no ha desarrollado una
constante investigación que ayude a esclarecer el modo y estilo de vida de
dichos grupos humanos.

En este contexto se ubica La Cueva de la Sepultura, en donde se llevaron a


cabo trabajos de campo y laboratorio para estudiar detenidamente los
materiales osteológicos de la misma y se realizó un análisis morfoscópico
previo de los restos óseos y piezas dentales obtenidas. En este examen, se
pudo observar un marcado deterioro del sistema dentario, ya sea por algunas
patologías orales, como por un fuerte y característico desgaste del esmalte en
la mayoría de las piezas examinadas, destacando su presencia incluso en
piezas deciduales.

En este sentido, planteamos que un estudio bioarqueológico sobre desgaste


dental, complementa y aporta datos que permiten comprender los procesos de
adaptación de estas sociedades pretéritas con economía de caza y
recolección, en relación a las consecuencias relacionadas con el uso de los
dientes como herramienta de trabajo, tipo de dieta y patología oral.

Se realizará una comparación de estas piezas, con aquellas procedentes del


sitio arqueológico Lomas del Real, de tipo sedentario (Velasco González
2010a), ya que ambas presentan una temporalidad aproximada, la Cueva de la
43
Sepultura datada para el 3,020 A.P. por fechamiento absoluto (Velasco
González 2013), situándola en el Arcaico medio (2500 – 1000 a. C.); y el sitio
de Lomas del real se remonta al Formativo terminal (300 a. C. – 150 d. C.) por
fechamiento relativo (Merino y García Cook 2004; Velasco González 2010a).

2.6 Hipótesis

Como se mencionó anteriormente el desgaste dental se debe a diversas


formas de estrés mecánico provocado por cuerpos extraños o sustancias no
encontradas normalmente en la boca (Crespo 1989). El desgaste también se
puede relacionar con varias prácticas culturales, como por ejemplo la
mutilación dentaria y la utilización de dientes como instrumento de trabajo en
ciertas actividades ocupacionales.

Debido a las distintas formas de vida de estas poblaciones, se propone que los
pobladores de La Cueva de la Sepultura presentan mayor desgaste dental con
respecto de la población de Lomas del Real, Altamira, Tamaulipas. Se pretende
clasificar, comparar y saber si las diferencias socioculturales entre estos dos
modos de organización; por un lado los cazadores-recolectores y por otro el de
agricultores-pescadores, influye significativamente en las diferencias en el
grado, forma y tipo de desgaste del esmalte.

2.7 Objetivo

Objetivo general

El objetivo principal de esta investigación es aportar datos que permitan


conocer las semejanzas y diferencias, en el tipo y grado de desgaste dental en
relación al tipo de dieta y el uso del sistema masticatorio como herramienta de
trabajo, en dos poblaciones diferentes, la Cueva de la Sepultura, del tipo
nómada, y el sitio Lomas del Real, del tipo sedentario.

Objetivos específicos

1. Catalogación y análisis del material dental procedente de los sitios la


Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

44
2. Obtención de variables estandarizadas para el análisis del desgaste
dental y patología bucal.

3. Obtener información acerca del estado de salud oral de los individuos,


analizando desgaste dental y patologías bucales como hipoplasia del
esmalte, cálculos, caries, y abscesos.

4. Con base en la metodología construir una base de datos estandarizada


para comparaciones interespecíficas.

45
46
Capítulo 3. Métodos, materiales y técnicas

En este trabajo no se clasificó la muestra por rangos de edad ni sexo, ya que a


pesar de que la colección de Lomas del Real si cuenta con entierros
diferenciados que permiten identificar a cada uno de los sujetos, la muestra de
la Cueva de la Sepultura se trata de un contexto mezclado y desarticulado,
debido a la dispersión de los materiales encontrados (Pérez Silva, et al. 2011b;
Ubelaker 2008), por lo que varios de los dientes analizados se encuentran
sueltos, siendo así muy difícil determinar tanto sexo como edad. A continuación
describiremos de forma breve cómo se conforman ambas muestras.

En el caso de la Cueva de la sepultura, basados en los cráneos completos,


contamos con cinco individuos femeninos, cinco masculinos y tres
indeterminados, estos últimos son individuos infantiles. En cuanto a la
distribución de edad de acuerdo a la clasificación de Hooton (1947) contamos
con siete casos de adultos jóvenes ( de 21 a 35), dos adultos medios ( de 36 a
55), un subadulto (de 18 a 20 años), un adolescente (de 12 a 15 años), un caso
para tercera infancia ( de 7 a 12 años) y un caso de segunda infancia (edad
estimada de 4 a 6 años).

En cuanto a la distribución por sexo para Lomas del Real, se reporta un


número mayor de individuos femeninos con cuatro casos, dos son masculinos,
y a los otros cuatro restantes no se pudo identificar el sexo debido a que se
trata de individuos infantiles. Con respecto a la distribución por rangos de
edad, se cuentan con dos casos de la primera infancia (0-3 años), dos
individuos de la tercera infancia (7-12 años), cuatro de subadultos (18-20
años), un adulto joven (21-35 años) y un adulto medio (36-55 años) (Velasco
González, et al. 2011).

3.1 Muestra

A continuación se presenta el inventario de las piezas dentales provenientes de


la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real. Este registro se realizó por tipo de
diente y localización.

47
Un total de 743 piezas fueron analizadas, de las cuales 343 proceden de la
Cueva de la Sepultura y 400 de Lomas del Real. De estas piezas, 355
pertenecen a maxilares y 388 a mandíbulas; 112 pertenecen a dentición
decidual y 631 a dentición permanente (Tablas 2 y 3).

Se realizó el análisis de 159 dientes superiores para la Cueva de la Sepultura y


196 para Lomas del Real, así como un total de 184 piezas inferiores para la
Cueva de la Sepultura y 204 para Lomas del Real (Tabla 2).

De los dientes analizados obtuvimos un total de 76 piezas deciduales y 267


piezas permanentes para la Cueva de la Sepultura, y 36 piezas deciduales y
364 permanentes para el sitio Lomas del Real (Tabla 3).

Del total de piezas procedentes de maxilares se obtuvieron 105 permanentes y


54 deciduales para la Cueva de la Sepultura. En cuanto al sitio Lomas del Real
tenemos que de las piezas provenientes de maxilares 175 son permanentes y
21 deciduales. De los dientes analizados procedentes de mandíbulas
obtuvimos 162 piezas permanentes y 22 deciduales para la Cueva de la
Sepultura, y 189 dientes permanentes y 15 deciduales para el sitio Lomas del
Real (Tabla 4).

En cuanto a los dientes superiores anteriores permanentes se tiene un total de


66 piezas para la Cueva de la Sepultura y un total de 116 piezas para Lomas
del Real. Para los dientes posteriores superiores permanentes se cuenta con
un total de 39 para la Cueva de la Sepultura y 59 para Lomas del Real (Tabla 5
y 6).

Con respecto a los dientes anteriores inferiores permanentes contamos con un


total de 96 para la Cueva de la Sepultura y 133 para Lomas del Real. En
cuanto a los dientes posteriores inferiores permanentes se tiene un total de 66
para la Cueva de la Sepultura y 57 para Lomas del Real (Tablas 7 y 8).

De los dientes anteriores superiores deciduales hay un total de 38 para la


Cueva de la Sepultura y 13 para Lomas del Real. Para los dientes superiores

48
posteriores deciduales se cuentan con 16 para la Cueva de la Sepultura y 8
para Lomas del Real (Tablas 9 y 10).

Con respecto a los dientes anteriores inferiores deciduales de la Cueva de la


Sepultura se cuentan con 16 y 8 para Lomas del Real. En cuanto a los dientes
posteriores inferiores deciduales se tiene 6 para la Cueva de la Sepultura y 7
para Lomas del Real (Tablas 11 y 12).

Tabla 2. Inventario total de piezas dentales


Cueva de la Lomas del Total
Sepultura Real
Piezas de 159 196 355
maxilar
Piezas 184 204 388
mandíbulas
Total 343 400 743

Tabla 3. Inventario de piezas por tipo de dentición


Cueva de la Lomas del Total
Sepultura Real
Piezas deciduales 76 36 112
Piezas permanentes 267 364 631
Total 343 400 743

Tabla 4. Distribución de tipo de piezas dentales


Cueva de la Lomas del Total
Sepultura Real
Piezas en maxilar 54 21 75
deciduales
Piezas en mandíbula 22 15 37
deciduales
Piezas en maxilar 105 175 280
permanentes
Piezas en mandíbula 162 189 351
permanentes
Total 343 400 743

49
Tabla 5. Dientes anteriores superiores permanentes

ICS- ICS- ILS- ILS- CS- CS- PPS- PPS- SPS- SPS- Total
d i d i d i d i d i
Cueva de 12 4 2 5 7 9 9 6 6 6 66
la
Sepultura
Lomas del 8 11 10 10 13 14 12 12 14 12 116
Real
Total 20 15 12 15 20 23 21 18 20 18 182

Tabla 6. Dientes posteriores superiores permanentes

PMS- PMS- SMS- SMS- TMS- TMS- Total


d i d i d i
Cueva de la 8 13 8 5 2 3 39
Sepultura
Lomas del Real 11 11 10 12 7 8 59
Total 19 24 18 17 9 11 98

Tabla 7. Dientes anteriores inferiores permanentes


ICI- ICI- ILI- ILI- CI- CI- PPI- PPI- SPI- SPI- Total
d i d i d i d i d i
Cueva de la 7 9 10 10 10 8 12 11 8 11 96
Sepultura
Lomas del 12 13 11 15 14 15 12 14 13 14 133
Real
Total 19 22 21 25 24 23 24 25 21 25 229

Tabla 8. Dientes posteriores inferiores permanentes


PMI- PMI- SMI- SMI- TMI- TMI- Total
d i d i d i
Cueva de la Sepultura 13 12 12 12 10 7 66
Lomas del Real 10 7 11 9 10 9 57
Total 23 19 23 21 20 16 122

Tabla 9. Dientes anteriores superiores deciduales


ICS- ICS- ILS- ILS- CS- CS- Total
d i d i d i
Cueva de la Sepultura 11 12 4 4 3 4 38
Lomas del Real 2 3 2 3 2 1 13
Total 13 15 6 7 5 5 51
50
Tabla 10. Dientes posteriores superiores deciduales
PMS- PMS- SMS- SMS- Total
d i d i
Cueva de la Sepultura 4 5 3 4 16
Lomas del Real 3 2 2 1 8
Total 7 7 5 5 24

Tabla 11. Dientes anteriores inferiores deciduales


ICI- ICI- ILI- ILI- CI- CI- Total
d i d i d i
Cueva de la Sepultura 4 4 2 2 1 3 16
Lomas del Real 2 2 1 1 1 1 8
Total 6 6 3 3 2 4 24

Tabla 12. Dientes posteriores inferiores deciduales


PMI- PMI- SMI- SMI- Total
d i d i
Cueva de la Sepultura 2 2 1 1 6
Lomas del Real 2 2 1 2 7
Total 4 4 2 3 13

Así mismo las piezas dentales se catalogaron conforme a lo propuesto por


Buikstra y Ubelaker (1994), quienes estipulan que:
“Since any analysis of dental wear requires knowledge of the
presence and condition of all teeth, a detailed inventory must be
created. We recommend that the inventory be recorded as numerical
codes, supplemented by a visual format. The coding system (…)
assigns numbers 1-32 to the permanent dentition, beginning with the
maxillary right third molar (“1”), continuing to the maxillary left third
molar (“16”), moving to the mandibular left third molar (“17”), and
concluding with the mandibular right third molar (“32”). Although the
deciduous dentition is commonly annotated by lower case letters
rather than by numbers, we prefer unified numbering system,
beginning with “51” for the maxillary right second molar, continuing
to the maxillary left second molar (“60”), moving to the mandibular
left second molar (“61”), and concluding with the mandibular right
second molar (“70”). This numbering system facilitates data
collection and computerized data entry from individuals with mixed
permanent and deciduous dentitions.” (Buikstra y Ubelaker 1994:
47-48)

51
Por ello se utilizaron dos tipos de cédulas para el registro dental (Anexo 3), la
primera corresponde a un odontograma donde se dibuja la presencia y estado
físico del diente; una para dientes permanentes y otra para dientes deciduales,
la segunda cédula es un registro con base en valores numéricos en donde se
registra las patologías y el grado de desgaste dental (Buikstra y Ubelaker
1994).

Se le asignó a cada diente una nomenclatura con base en sus iniciales en


español, la cual es de la siguiente forma (Velasco González 2009):

1°= P, 2°= S y 3er= T (en el caso de los incisivos será C (central) y L (lateral))

Para mencionar al diente se utiliza la primera letra de su nombre:

Permanentes= I, C, P y M
Deciduales= i, c y m

Para referirse a la arcada:

Maxilar= S (superior)
Mandíbula= I (inferior)

Para su lateralización, con un guión:

Derecho= -d
Izquierdo= -i

Por ejemplo, la nomenclatura para el tercer molar superior derecho será: TMS-d

Se utilizaron las variables propuestas por Buikstra y Ubelaker (1994: 48-49) para
el inventario dental, esto ayuda no solo a registrar los dientes por tipo y estado
de conservación, sino además proporciona información acerca de los dientes
faltantes y bajo que posible circunstancia fue la pérdida. Así las categorías 1, 2,
7 y 8 son apropiadas para dientes aislados y denticiones relativamente
completas, las categorías del 3 al 5 sirven para los dientes perdidos (Buikstra y
Ubelaker 1994; Velasco González 2009) (Tabla 13).

52
Tabla 13. Categorías de inventario.
No. Descripción

1 Presencia, pero no en oclusión

2 Presencia, completamente desarrollado en oclusión

3 Ausencia, sin asociación al hueso alveolar

4 Ausencia, en proceso de regeneración o reabsorción alveolar completa (Pérdida


antemortem)

5 Ausencia, sin reabsorción alveolar (pérdida postmortem)

6 Ausencia, origen congénito

7 Ausencia, imposible medir por daño severo

8 Presencia, pero no observable (deciduales y permanentes aún sin brotar)

Fuente: (Buikstra y Ubelaker 1994) Traducción: (Velasco González 2009: 122)

3.2 Metodología
3.2.1 Desgaste dental macroscópico

Como ya se mencionó anteriormente, el desgaste dental es un buen indicador


para la reconstrucción de dietas prehistóricas, la estimación de la edad a la
muerte, y para explicar los patrones de incidencia de las enfermedades dentales
como caries, abscesos entre otras.

Para analizar el desgaste dental existen dos métodos, el microdesgaste y el


macrodesgaste, el primero consiste en establecer patrones de variación
morfológica en las superficies oclusales de los dientes usando micrografías
tomadas con SEM (Scaning Electron Microscopy), por medio de ellas es posible
observar la posición, distribución, número y magnitud de facetas de desgaste
provocadas por elementos abrasivos incluidos en los alimentos, además de que

53
nos presenta datos relacionados a su preparación (Buikstra y Ubelaker 1994;
Rodríguez Flórez 2010). Este método es muy útil ya que es posible obtener
imágenes con una buena resolución, resaltando texturas, sin embargo su uso
implica altos costos y un tiempo extenso para la toma de imágenes. Nosotros
decidimos usar el macrodesgaste dental, ya que esta técnica ha demostrado su
efectividad en diversos trabajos, además de que el registro de las modifiaciones
oclusales no implica gastos (Chattah y Smith 2006; Eshed, et al. 2006; Molnar
1971; Murphy 1959; Scott 1979; Simmons 2007; Smith 1984; Turpin, et al. 1986;
Velasco González 2009).

El registro del macrodesgaste consiste en la observación del desgaste dental


por observación macroscópica, su uso es práctico y permite cuantificar los
grados a través de categorías ordinales. Uno de los métodos de macrodesgaste
más utilizado es el de Stephen Molnar (1971), el cual consiste en la utilización
de números que representan los grados de desgaste, categorizados en ocho
estadios, uno para incisivos y caninos, una para premolares y uno para molares,
para ello observa la dirección del deterioro en la forma de la cara oclusal y la
exposición de la dentina. Uno de los principales problemas que consideramos
en la utilización de este método es que para registrar los grados que se asignan
a los incisivos y caninos sólo se limita a la observación de la cara labial o lingual
y no se muestra la forma del desgaste en el plano incisal, en cambio para los
premolares y molares sí observa la superficie oclusal; además de que para los
molares se toman en cuenta las mismas categorías de grado de desgaste,
mientras que el método que nosotros utilizamos divide los grados de desgaste
por cuadrantes, lo que nos proporciona un dato más exacto.

Para el presente trabajo utilizamos la propuesta de Buikstra y Ubelaker (1994),


quienes ajustan la metodología de Murphy (1959) modificada por Smith (1984)
para incisivos, caninos y premolares; y la técnica de Scott (1979) para molares.
Este sistema, además de ser útil para reconstrucción de dietas, es práctico, fácil
de utilizar, y sirve para crear una base de datos estandarizada que permite
ampliar diversos temas de investigación. Para ello se le asigna a cada diente,
tanto de dentición anterior como posterior, un valor numérico que representa el
grado e intensidad del desgaste (Anexo 4). A continuación se presentan las
54
tablas (Tablas 14, 15 y 16) en donde se describen las características que se
deben observar en el diente, así como la imagen para cada grado; además se
muestra una fotografía de los dientes que analizamos para ejemplificar como se
observa el desgaste según el grado.

Tabla 14. Desgaste dental para incisivos y caninos.

Fuente: Modificado de: Buikstra y Ubelaker (1994: 52)


Traducción de Velasco (2009: 139)

Tabla 15. Desgaste dental para Premolares.

Fuente: Modificado de: Buikstra y Ubelaker (1994: 52)


Traducción de Velasco (2009: 140)

55
Dado que el sistema de Smith reconoce de manera limitada el grado de
desgaste en dientes posteriores cuando este resulta moderado o bajo, se
aconseja usar los estándares desarrollados por Scott (1979) para molares. En
este sistema, cada superficie oclusal se divide en cuatro cuadrantes, a cada uno
se le asigna un valor dentro de una escala entre 1 y 10. El puntaje total de la
pieza, será la suma de los cuatro cuadrantes, produciendo de este modo un
posible intervalo que va desde 4 hasta 40 (Buikstra y Ubelaker 1994) (Anexo 4).

Tabla 16. Desgaste dental para molares.

Fuente: Modificado de: Buikstra y Ubelaker (1994: 52)


Traducción de Velasco (2009: 140)

56
3.2.2 Pruebas de hipótesis

Los valores obtenidos sobre desgaste dental de ambas muestras se


compararon entre sí, empleando para tal efecto pruebas de hipótesis, para así
poder determinar si el desgaste dental, entre la población de la Cueva de la
Sepultura y Lomas del Real, muestran diferencias estadísticamente
significativas.

Para los dientes anteriores se aplicó la prueba U de Mann-Whitney, la cual es


una prueba no paramétrica de comparación de dos muestras independientes, es
decir, es libre de curva y no necesita una distribución específica, ya que el nivel
de medición de la variable dependiente es de tipo ordinal. Se utiliza para
comparar dos grupos de rangos (medianas) y determinar que la diferencia no se
deba al azar, es decir que dicha diferencia sea estadísticamente significativa. Se
calcula mediante la siguiente fórmula:

Para los dientes posteriores, se aplicó la prueba t de Student, la cual es una


prueba paramétrica, cuya función es comparar dos grupos de puntuaciones
(medias aritméticas) y determinar que la diferencia no se deba al azar, es decir
que la diferencia sea estadísticamente significativa. Se calcula mediante la
siguiente fórmula:

57
Para ambas pruebas, la hipótesis nula es la misma para cada tipo de diente,
considerando su localización:

Probar si hay diferencias en el grado de desgaste dental entre los sujetos de La


Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

3.2.3 Patología oral

Como se mencionó en el apartado anterior, las caries, abscesos, cálculos e


hipoplasias del esmalte se registraron en una cédula con valores numéricos, de
acuerdo a la propuesta de Buikstra y Ubelaker (1994) (ver Anexo 5).

Caries

Las caries dentales son uno de los padecimientos más comunes en los seres
vivos que presentan dentición, además estas infecciones aportan información
diversa a nivel de consumo de alimentos. Las caries dentales se expresan como
la degradación de los tejidos duros del diente. Son el resultado de la
desmineralización de estos, debido a los productos finales del metabolismo
ácido de bacterias capaces de fermentar carbohidratos, en especial azucares.
Algunas de las bacterias causantes de las caries son: Streptococcus mutans,
Streptococcus sobrinus, Streptococcus mitis, Streptococcus salivarius,
Streptococcus sanguis, Lactobacillus casei, Lactobacillus acidophilus, entre
otras (Rowe 1995: 549).

Las caries se localizan con más frecuencia en la superficie oclusal y en las


superficies interproximales de dientes que contactan. Se caracterizan por la
formación de cavidades en los dientes, es más frecuente que inicien en las
coronas, comenzando por la superficie del esmalte y penetrando hasta llegar a
la dentina, si no se recibe tratamiento adecuado, pueden llegar hasta la pulpa
dental (López Romero 2006).

La capacidad de los microorganismos para formar las caries depende de


diversas características como: la rápida adherencia a la superficie del diente,
formación de ácido láctico, fórmico y otros derivados de azucares, y la
capacidad de sobrevivir en un medio con un pH bajo (López Romero 2006).
58
Diversos autores, como Brabant (1967), Brothwell (1987), Ortner y Putschar
(1985) entre otros, concuerdan en que la diferencia de incidencia de caries
indica variaciones en la dieta de poblaciones antiguas. Además se ha reportado
que la frecuencia de caries era baja antes de la aparición de la agricultura, por lo
que el aumento de estas se debió a la introducción de carbohidratos refinados
(Goodman 1993; Velasco González 2009). Cohen y Armelagos (1984)
calcularon una incidencia menor del 2% en cazadores recolectores, 5% en
economías mixtas y del 2% al 25% en economías agrícolas.

Como se dijo anteriormente, se registraron las caries usando el sistema


propuesto por Buikstra y Ubelaker (1994), el cual es una modificación a lo
diseñado por Moore y Corbett (1971). Las caries deben ser registradas por cada
uno de los dientes en la superficie de estos. Se dividen en siete categorías:

1. Superficie oclusal: todos los surcos, fosas, cúspides, exposición de


dentina, y los surcos bucales y linguales de los molares,
2. Superficies interproximales: incluye las regiones mesial y distal,
3. Superficies lisas: superficies bucales (labiales) y linguales
4. Caries cervicales: originadas en cualquier unión cemento-esmalte,
excepto en las regiones interproximales,
5. Caries radiculares: debajo de la unión cemento-esmalte
6. Caries grandes: cavidades que han destruido tanto del diente que no se
puede asignar una región de origen, y
7. Exposición pulpar no cariosa: la exposición de la cámara pulpar no
cariosa se debe registrar en este número, pero no debe ser contado en
la frecuencia del desarrollo de caries

Para la cuantificación de esta variable, se siguió la misma metodología usada


por Velasco (2009), es decir se identificaron los individuos que presentan caries,
así como la incidencia en su dentición, estableciendo los siguientes atributos:

1= ausencia
2= una a ocho piezas afectadas
3= nueve o más piezas afectadas

59
Abscesos

El absceso se define como un proceso infeccioso que resulta en la exposición


de la pulpa resultado de un severo desgaste dental o de una caries extensa, la
cual produce una inflamación o muerte de la pulpa; la infección de la pulpa
causa la aparición de un absceso a nivel apical, seguido de un proceso de
destrucción del hueso alveolar, lo que conducirá a la pérdida del diente. (Hillson
2001; Lukacs 1989; Ortner 2003; Vega y Cucina 2011; Whittington 1999).
Algunos autores afirman que el 20% de los casos de sinusitis son provocados
por los abscesos apicales, ya que estos pueden penetrar hasta los senos
maxilares (González 2002; Velasco González 2009).

Para su registro Buikstra y Ubelaker (1994) proponen dos categorías numéricas,


“1” para indicar un canal alveolar bucal o labial, y “2” para indicar una
perforación lingual.

Para la cuantificación de dicha infección, se utilizaron dos categorías (Velasco


González 2009):

1= Ausente 2= Presente

Cálculos

Los cálculos dentales se definen como la calcificación de la placa dental,


compuesta principalmente de sales de calcio y fósforo, microorganismos y
restos alimenticios, que son depositados en el cuello y algunas partes de la
corona de los dientes. Su presencia influye en la producción de gingivitis y
procesos sépticos, fomentando la formación de caries y abscesos (Holt, et al.
2000; Velasco González 2009; White 1997).

Por lo tanto los cálculos pueden ser útiles para las reconstrucciones de dietas;
estos deben ser removidos de los dientes y tratados para futuros análisis
químicos y microscópicos (Buikstra y Ubelaker 1994).

60
Para su registro se usó la el método propuesto por Buikstra y Ubelaker (1994),
los cuales sugieren cinco categorías: “0” (ausencia), “1” (pequeña cantidad), “2”
(mediana cantidad), “3” (gran cantidad) y “9” (no observable)

Para la cuantificación del sarro, se designaron dos categorías (Velasco


González 2009):

1= Ausente 2= Presente

Hipoplasias del esmalte

La hipoplasia del esmalte es el término aplicado a un defecto en el grosor del


esmalte, el cual es ocasionado por tres distintas circunstancias: alteraciones
metabólicas, anomalías hereditarias y traumas localizados (Aufderheide y
Rodríguez-Martin 1988; Buikstra y Ubelaker 1994).

En su forma clásica, las lesiones de hipoplasia del esmalte consisten en líneas


muy marcadas o surcos horizontales de espesor reducido del esmalte, que se
extienden circunferencialmente alrededor de la corona del diente. Las líneas
horizontales comúnmente se limitan a las superficies faciales, y pueden
aparecer como una sola serie lineal de fosas diminutas o un grupo localizado de
fosas. Si el diente presenta múltiples líneas de hipoplasia, significa que
existieron varios episodios estresantes (Aufderheide y Rodríguez-Martin 1988).

La formación de las líneas de hipoplasia del esmalte se ve como una detención


del crecimiento amelogenético durante un periodo de estrés, deteniendo la
terminación de dicho incremento. El crecimiento subsecuente a la terminación
del episodio estresante, implica la formación de un nuevo incremento, dejando
el anterior como una capa incompleta, la cual se ve desde la superficie como
una zona más delgada de esmalte; esa capa no se puede reparar, restaurar o
remodelar por sí mismo, debido a esto, la línea de hipoplasia se mantiene como
un permanente registro físico de un acontecimiento fisiológicamente estresante
(Aufderheide y Rodríguez-Martin 1988).

61
Hay varios factores que conducen a las hipoplasias del esmalte, entre ellas se
encuentran: enfermedad hemolítica del recién nacido, nacimiento prematuro,
infecciones febriles, deficiencias de vitamina A, C y D, e hipoxia neonatal
(Aufderheide y Rodríguez-Martin 1988).

La hipoplasia del esmalte es una importante herramienta en investigación de


sociedades antiguas, ya que aporta pistas acerca del estado nutricional y la
presencia de enfermedades infecciosas. Por lo tanto puede ser utilizado par
inferir el estado general de salud de una población.

Diversos autores sugieren centrarse al análisis de los incisivos superiores, así


como los caninos de ambas arcadas, ya que estos son los más sensibles y los
que más tardan en desarrollarse (Velasco González 2009).

Para el registro de las hipoplasias del esmalte, nos basamos en lo observado


por Buikstra y Ubelaker (1994), al describir 5 categorías para referirse a las
hipoplasias:

1. Surcos horizontales
2. Surcos verticales
3. Fosas horizontales
4. Fosas no lineares
5. Fosas individuales

Para la cuantificación de las hipoplasias, se tuvo en consideración el número de


líneas en cada diente, dicha observación se llevó a cabo en incisivos centrales y
laterales, y caninos de ambas arcadas (Velasco González 2009), estableciendo
los siguientes valores:

1= ausencia 2= una hipoplasia 3= dos o más hipoplasias

62
Perdida dental antemortem

Además de las patologías descritas anteriormente, también se cuantifico la


pérdida dental antemortem, la cual se suscita cuando la presencia de caries
dental, severo desgaste dental, periodontitis, entre otros factores, provocan la
exposición de la cámara pulpar, y los microorganismos que se encuentran en
los dientes entran en dicha cavidad ocasionando la inflamación de la pulpa. Esto
permite que las toxinas bacterianas traspasen el foramen e inicien una
inflamación periapical, el cual implica una osteítis y finalmente la destrucción del
hueso alveolar (Vega y Cucina 2011).

Se puede identificar la perdida dental antemortem cuando se observa la


ausencia del diente en el hueso alveolar, y en su lugar hay una regeneración
alveolar total o parcial.

El registro de este indicador se realizó mediante lo indicado en la tabla 13,


además se incorporaron dos categorías para identificar las diferencias por
individuo para comprender su distribución de manera general (Velasco
González 2009):

1= Ausente 2= Presente

De esta manera presentamos la metodología que utilizaremos para esta


investigación, esto con la finalidad de comprender la forma en como serán
expuestos nuestros resultados y su posterior discusión sobre las condiciones de
salud de estas poblaciones y la problemática de la transición de cazador-
recolector a agricultor.

63
64
Capítulo 4. Resultados y discusión

4.1 Inventario de piezas dentales

A continuación presentamos el inventario de las piezas dentales y su estado de


conservación, se encuentran separadas por sitio arqueológico, y a su vez por
tipo de dentición. El número entre paréntesis corresponde a la nomenclatura
que se le asigna a cada pieza dental en la cédula de inventario (Anexo 3) que
sugieren utilizar Buikstra y Ubelaker (1994).

4.1.1 Cueva de la Sepultura

Dentición Superior Permanente

Primer incisivo superior derecho PIS-d (8)

Se cuenta con 10 piezas (43.48%) fuera del alveolo, 2 piezas (8.7%) en


oclusión, 1 pieza (4.34%) ausente sin asociación al hueso alveolar, y 10 piezas
(43.48%) ausentes por pérdida postmortem.

Primer incisivo superior izquierdo PIS-d (9)

Se cuenta con 3 piezas (18.75%) fuera del alveolo, 1 pieza (6.25%) en


oclusión, y 12 piezas (75%) ausentes por pérdida postmortem.

Incisivo lateral superior derecho ILS-d (7)

Se cuenta con 1 pieza (7.14%) fuera del alveolo, 1 pieza (7.14%) en oclusión, 1
pieza (7.14%) sin asociación a hueso alveolar, 10 piezas (71.42%) ausentes
por pérdida postmortem, y una pieza (7.14%) imposible de medir por daño
severo.

Incisivo lateral superior izquierdo ILS-i (10)

Se cuenta con 2 piezas (12.5%) fuera del alveolo, 3 piezas (18.75%) en


oclusión, 10 piezas (62.5%) ausentes por pérdida postmortem, y 1 pieza
(6.25%) imposible de medir por daño severo.

65
Canino superior derecho CS-d (6)

Se cuenta con 5 piezas (27.77%) fuera del alveolo, 2 piezas (11.11%) en


oclusión, 1 pieza (5.55%) ausente sin asociación a hueso alveolar, 8 piezas
(44.44%) ausentes por pérdida postmortem, y 2 piezas (11.11%) aún sin brotar.

Canino superior izquierdo CS-i (11)

Se cuenta con 3 piezas (37.5%) fuera del alveolo, 6 piezas (37.5%) en


oclusión, y 7 piezas (43.75%) ausentes por pérdida postmortem.

Primer premolar superior derecho PPS-d (5)

Se cuenta con 3 piezas (18.75%) fuera del alveolo, 6 piezas (37.5%) en


oclusión, 1 pieza (6.25%) ausente sin asociación a hueso alveolar, y 6 piezas
(37.5%) ausentes por pérdida postmortem.

Primer premolar superior izquierdo PPS-i (12)

Se cuenta con 2 piezas (13.33%) fuera del alveolo, 4 piezas (26.66%) en


oclusión, una pieza (6.66%) ausente por pérdida antemortem, y 8 piezas
(53.33%) ausentes por perdida postmortem.

Segundo premolar superior derecho SPS-d (4)

Se cuenta con 3 piezas (18.75%) fuera del alveolo, 3 piezas (18.75%) en


oclusión, 1 pieza (6.25%) ausente sin asociación a hueso alveolar, y 9 piezas
(56.25%) ausentes por pérdida postmortem.

Segundo premolar superior izquierdo SPS-i (13)

Se cuenta con 3 piezas (18.75%) fuera del alveolo, 3 piezas (18.75%) en


oclusión, 1 pieza (6.25%) ausente por pérdida antemortem, y 9 piezas (56.25%)
ausentes por pérdida postmortem.

66
Primer molar superior derecho PMS-d (3)

Se cuenta con 1 pieza (7.14%) fuera del alveolo, 7 piezas (50%) en oclusión, 1
pieza (7.14%) ausente sin asociación a hueso alveolar, 1 pieza (7.14%)
ausente por pérdida antemortem, 3 piezas (21.42%) ausentes por pérdida
postmortem, y 1 pieza (7.14%) imposible de medir por daño severo.

Primer molar superior izquierdo PMS-i (14)

Se cuenta con 3 piezas (17.64%) fuera del alveolo, 10 piezas (58.82%) en


oclusión, 1 pieza (5.88%) ausente por pérdida antemortem, 2 piezas (11.76%)
ausentes por pérdida postmortem, y 1 pieza (5.88%) aún sin brotar.

Segundo molar superior derecho SMS-d (2)

Se cuenta con 1 pieza (7.14%) fuera del alveolo, 7 piezas (50%) en oclusión, 1
pieza (7.14%) ausente sin asociación a hueso alveolar, 2 piezas (14.28%)
ausentes por pérdida antemortem, y 3 piezas (21.42%) ausentes por pérdida
postmortem.

Segundo molar superior izquierdo SMS-i (15)

Se cuenta con 1 pieza (6.66%) fuera del alveolo, 4 piezas (26.66%) en


oclusión, 2 piezas (13.33%) ausentes por pérdida antemortem, 7 piezas
(46.66%) ausentes por pérdida postmortem y 1 pieza (6.66%) aún sin brotar.

Tercer molar superior derecho TMS-d (1)

Se cuenta con 2 piezas (15.38%) en oclusión, 1 pieza (7.69%) ausente sin


asociación a hueso alveolar, 8 piezas (61.53%) ausentes por pérdida
postmortem, y 2 piezas (15.38%) aún sin brotar.

Tercer molar superior izquierdo TMS-i (16)

Se cuenta con 2 piezas (13.33%) fuera del alveolo, 1 pieza (6.66%) en


oclusión, 2 piezas (13.33%) ausentes por pérdida antemortem, 7 piezas
(46.66%) ausentes por pérdida postmortem, y 3 piezas (20%) aún sin brotar.

67
Dentición inferior permanente

Incisivo central inferior derecho ICI-d (25)

Se cuenta con 3 piezas (13.63%) fuera del alveolo, 4 piezas (18.18%) en


oclusión, 3 piezas (13.63%) ausentes por pérdida antemortem, y 12 piezas
(54.54) ausentes por perdida postmortem.

Incisivo central inferior izquierdo ICI-i (24)

Se cuenta con 2 piezas (9.52%) fuera del alveolo, 7 piezas (33.33%) en


oclusión, 2 piezas (9.52%) ausentes por pérdida antemortem, 9 piezas
(42.85%) ausentes por pérdida postmortem, y 1 pieza (4.76%) imposible de
medir por daño severo.

Incisivo lateral inferior derecho ILI-d (26)

Se cuenta con 1 pieza (5%) fuera del alveolo, 9 piezas (45%) en oclusión, 4
piezas (20%) ausentes por pérdida antemortem, 5 piezas (25%) ausentes por
pérdida postmortem, y 1 pieza (5%) imposible de medir por daño severo.

Incisivo lateral inferior izquierdo ILI-i (23)

Se cuenta con 1 piezas (5%) fuera del alveolo, 9 piezas (45%) en oclusión, 3
piezas (15%) ausentes por pérdida antemortem, y 7 piezas (35%) ausentes por
pérdida postmortem.

Canino inferior derecho CI-d (27)

Se cuenta con 2 piezas (9.52%) fuera del alveolo, 8 piezas (38.09%) en


oclusión, 3 piezas (14.28%) ausentes por pérdida antemortem, 7 piezas
(33.33%) ausentes por pérdida postmortem, y 1 pieza (4.76%) imposible de
medir por daño severo.

Canino inferior izquierdo CI-i (22)

Se cuenta con 8 piezas (42.10%) en oclusión, 3 piezas (15.18%) ausentes por


pérdida antemortem, y 8 piezas (42.10%) ausentes por pérdida postmortem.
68
Primer premolar inferior derecho PPI-d (28)

Se cuenta con 12 piezas (63.15%) en oclusión, 4 piezas (21.05%) ausentes por


pérdida antemortem, y 3 piezas (15.79%) ausentes por pérdida postmortem.

Primer premolar inferior izquierdo PPI-i (21)

Se cuenta con 11 piezas (57.78%) en oclusión, 3 piezas (15.78%) ausentes por


pérdida antemortem, 4 piezas (21.05%) ausentes por pérdida postmortem y 1
pieza (5.26%) imposible de medir por daño severo.

Segundo premolar inferior derecho SPI-d (29)

Se cuenta con un total de 8 piezas (42.10%) en oclusión, 4 piezas (21.05%)


ausentes por pérdida antemortem, y 7 piezas (36.84%) ausentes por pérdida
postmortem.

Segundo premolar inferior izquierdo SPI-i (20)

Se cuenta con 4 piezas (17.40%) fuera del alveolo, 7 piezas (30.43%) en


oclusión (30.43%), 3 piezas (13.04%) ausentes por pérdida antemortem, y 9
piezas (39.13%) ausentes por pérdida postmortem.

Primer molar inferior derecho PMI-d (30)

Se cuenta con 2 piezas (9.52%) fuera del alveolo, 11 piezas (52.38%) en


oclusión, 6 piezas (28.57%) ausentes por pérdida antemortem, 1 pieza (4.76%)
ausente por pérdida postmortem y 1 pieza (4.76%) imposible de medir por daño
severo.

Primer molar inferior izquierdo PMI-i (19)

Se cuenta con 12 piezas (63.15%) en oclusión, 6 piezas (3.57%) ausentes por


pérdida antemortem, 1 pieza (5.26%) ausente por pérdida postmortem (5.26%).

69
Segundo molar inferior derecho SMI-d (31)

Se cuenta con 12 piezas (63.15%) en oclusión, 5 piezas (26.31%) ausentes por


pérdida antemortem, 1 pieza (5.26%) ausente por pérdida postmortem, y 1
pieza (5.26%) imposible de medir por daño severo.

Segundo molar inferior izquierdo SMI-i (18)

Se cuenta con 1 pieza (5%) fuera del alveolo, 11 piezas (55%) en oclusión, 5
piezas (25%) ausentes por pérdida antemortem, y 3 piezas (15%) ausentes por
pérdida postmortem.

Tercer molar inferior derecho TMI-d (32)

Se cuenta con 1 pieza (5%) fuera del alveolo, 9 piezas (45%) en oclusión, 4
piezas (20%) ausentes por pérdida antemortem, 3 piezas (15%) ausentes por
pérdida postmortem, y 3 piezas (15%) aún sin brotar.

Tercer molar inferior izquierdo TMI-i (17)

Se cuenta con 7 piezas (36.84%) en oclusión, 4 piezas (21.05%) ausentes por


pérdida antemortem, 5 piezas (26.31%) ausentes por pérdida postmortem, 1
pieza (5.26%) ausente por origen congénito, y 2 piezas (10.52%) aún sin
brotar.

Dentición superior decidual

Incisivo central superior derecho ICS-d (55)

Se cuenta con 11 piezas (64.70%) fuera del alveolo, 1 pieza (5.88%) ausente
sin asociación a hueso alveolar, y 5 piezas (29.41%) ausentes por pérdida
postmortem.

Incisivo central superior izquierdo ICS-i (56)

Se cuenta con 11 piezas (61.11%) fuera del alveolo, 1 pieza (5.55%) en


oclusión, 5 piezas (27.77%) ausentes por pérdida postmortem, y 1 pieza
(5.55%) imposible de medir por daño severo.
70
Incisivo lateral superior derecho ILS-d (54)

Se cuenta con 4 piezas (40%) fuera del alveolo, 1 pieza (10%) ausente sin
asociación a hueso alveolar, y 5 piezas (50%) ausentes por pérdida
postmortem.

Incisivo lateral superior izquierdo ILS-i (57)

Se cuenta con 4 piezas (40%) fuera del alveolo, y 6 piezas (60%) ausentes
por pérdida postmortem.

Canino superior derecho CS-d (53)

Se cuenta con 3 piezas (33.33%) fuera del alveolo, 1 pieza (11.11%) ausnete
sin asociación a hueso alveolar, 4 piezas (44.44%) ausentes por pérdida
postmortem, y 1 pieza (11.11%) aún sin brotar.

Canino superior izquierdo CS-i (58)

Se cuenta con 2 piezas (25%) fuera del alveolo, 2 piezas (25%) en oclusión, 3
piezas (37.5%) ausentes por pérdida postmortem, y 1 pieza (12.5%) aún sin
brotar.

Primer molar superior derecho PMS-d (52)

Se cuenta con 4 piezas (44.44%) en oclusión, 1 pieza (11.11%) sin asociación


a hueso alveolar, 1 pieza (11.11%) ausente por pérdida postmortem, y 3 piezas
(33.33%) aún sin brotar.

Primer molar superior izquierdo PMS-i (59)

Se cuenta con 5 piezas (55.55%) en oclusión, 1 pieza (11.11%) imposible de


medir por daño severo, y 3 piezas (33.33%) aún sin brotar.

71
Segundo molar superior derecho SMS-d (51)

Se cuenta con 3 piezas (42.85%) en oclusión, 1 pieza (14.20%) ausente sin


asociación a hueso alveolar, 1 pieza (14.28%) ausente por pérdida
postmortem, 2 piezas (28.57%) aún sin brotar.

Segundo molar superior izquierdo SMS-i (60)

Se cuenta con 4 piezas (57.14%) en oclusión, 1 pieza (14.28%) ausente por


pérdida postmortem, y 2 piezas (28.57%) aún sin brotar.

Dentición inferior decidual

Incisivo central inferior derecho ICI-d (66)

Se cuenta con 3 piezas (60%) fuera del alveolo, 1 pieza (20%) en oclusión, y 1
pieza (20%) ausente por pérdida postmortem.

Incisivo central inferior izquierdo ICI-i (65)

Se cuenta con 3 piezas (60%) fuera del alveolo, 1 pieza (20%) en oclusión, y 1
pieza (20%) ausente por pérdida postmortem.

Incisivo lateral inferior derecho ILI-d (67)

Se cuenta únicamente con 2 piezas (100%) en oclusión.

Incisivo lateral inferior izquierdo ILI-i (64)

Se cuenta con 1 pieza (33.33%) fuera del alveolo, 1 pieza (33.33%) en


oclusión, y 1 pieza (33.33%) ausente por pérdida postmortem.

Canino inferior derecho CI-d (68)

Se cuenta con 1 pieza (33.33%) fuera el alveolo, 1 pieza (33.33%) ausente por
pérdida postmortem, y 1 pieza (33.33%) aún sin brotar.

72
Canino inferior izquierdo CI-i (63)

Se cuenta con 3 piezas (60%) fuera el alveolo, 1 pieza (20%) ausente por
pérdida postmortem, y 1 pieza (20%) aún sin brotar.

Primer molar inferior derecho PMI-d (69)

Se cuenta con 2 piezas (50%) en oclusión, y 2 piezas (50%) aún sin brotar.

Primer molar inferior izquierdo PMI-i (62)

Se cuenta únicamente con 2 piezas (100%) en oclusión.

Segundo molar inferior derecho PMI-d (70)

Se cuenta con 1 pieza (50%) en oclusión, y 1 pieza (50%) aún sin brotar.

Segundo molar inferior izquierdo SMI-i (61)

Se cuenta con 1 pieza (25%) en oclusión, y 3 piezas (75%) aún sin brotar.

4.1.2 Lomas del Real

Dentición superior permanente

Incisivo central superior derecho ICS-d (8)

Se cuenta con 4 piezas (25%) fuera del alveolo, 4 piezas (25%) en oclusión, 4
piezas (25%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, 3 piezas (18.75%)
ausentes por pérdida postmortem, y 1 pieza (6.25%) no observable.

Incisivo central superior izquierdo ICS-i (9)

Se cuenta con 3 piezas (18.75%) fuera del alveolo, 8 piezas (50%) en


oclusión, 4 piezas (25%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, y 1 pieza
(6.25%) con daño severo.

73
Incisivo lateral superior derecho ILS-d (7)

Se cuenta con 3 piezas (18.75%) fuera del alveolo, 7 piezas (43.75%) en


oclusión, 5 piezas (31.25%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, y 1
pieza (6.25%) ausente por pérdida postmortem.

Incisivo lateral superior izquierdo ILS-i (10)

Se cuenta con 3 piezas (18.75%) fuera del alveolo, 7 piezas (43.75%) en


oclusión, 5 piezas (31.25%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, y 1
pieza (6.25%) imposible medir por daño severo.

Canino superior derecho CS-d (6)

Se cuenta con 4 piezas (25%) fuera del alveolo, 9 piezas (56.25%) en oclusión,
y 3 piezas (18.75%) ausentes sin asociación al hueso alveolar.

Canino superior izquierdo CS-i (11)

Se cuenta con 5 piezas (31.25%) fuera del alveolo, 9 piezas (56.25%) en


oclusión, y 2 piezas (12.5%) ausentes sin asociación al hueso alveolar.

Primer premolar superior derecho PPS-d (5)

Se cuenta con 4 piezas (25%) fuera del alveolo, 8 piezas (50%) en oclusión, 3
piezas (18.75%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, y 1 pieza (6.25%)
ausente por pérdida postmortem.

Primer premolar superior izquierdo PPS-i (12)

Se cuenta con 5 piezas (31.25%) fuera del alveolo, 7 piezas (43.75%) en


oclusión, 2 piezas (12.5%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, y 2
piezas (12.5%) imposibles medir por daño severo.

Segundo premolar superior derecho SPS-d (4)

Se cuenta con 4 piezas (25%) fuera del alveolo, 9 piezas (56.25%) en oclusión,
y 3 piezas (18.75%) ausentes sin asociación a hueso alveolar.

74
Segundo premolar superior izquierdo SPS-i (13)

Se cuenta con 3 piezas (18.75%) fuera del alveolo, 9 piezas (56.25%) en


oclusión, 3 piezas (18.75%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, y 1
pieza (6.25) imposible medir por daño severo.

Primer molar superior derecho PMS-d (3)

Se cuenta con 2 piezas (12.5%) fuera del alveolo, 9 piezas (56.25%) en


oclusión, 4 piezas (25%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, y 1 pieza
(6.25%) imposible medir por daño severo.

Primer molar superior izquierdo PMS-i (14)

Se cuenta con una pieza (6.25%) fuera del alveolo, 10 piezas (62.5%) en
oclusión, y 5 piezas (31.25%) ausentes sin asociación al hueso alveolar.

Segundo molar superior derecho SMS-d (2)

Se cuenta con 2 piezas (12.5%) fuera del alveolo, 8 piezas (50%) en oclusión,
4 piezas (25%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, 1 pieza (6.25%)
ausente por pérdida antemortem, y 1 pieza (6.25%) imposible medir por daño
severo.

Segundo molar superior izquierdo SMS-I (15)

Se cuenta con 2 piezas (12.5%) fuera del alveolo, 10 piezas (62.5%) en


oclusión, 3 piezas (18.75%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, y 1
pieza (6.25%) ausente por pérdida antemortem.

Tercer molar superior derecho TMS-d (1)

Se cuenta con 4 piezas (25%) fuera del alveolo, 3 piezas (18.75%) en oclusión,
4 piezas (25%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, 2 piezas (12.5%)
imposible medir por daño severo, y 3 piezas (18.75%) aún sin brotar.

75
Tercer molar superior izquierdo TSS-i (16)

Se cuenta con 3 piezas (18.75%) fuera del alveolo, 5 piezas (31.25%) en


oclusión, 4 piezas (25%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, 1 pieza
(6.25%) ausente por pérdida postmortem, y 3 piezas (18.75%) aun sin brotar.

Dentición inferior permanente

Incisivo central inferior derecho ICI-d (25)

Se cuenta con 5 piezas (29.41%) fuera del alveolo, 7 piezas (41.17%) en


oclusión, 3 piezas (17.64%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, 1 pieza
(5.88%) ausente por pérdida antemortem, y 1 pieza (5.88%) ausente por
pérdida postmortem.

Incisivo central inferior izquierdo ICI-i (24)

Se cuenta con 5 piezas (29.41%) fuera del alveolo, 8 piezas (47.05%) en


oclusión, 3 piezas (17.64%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, y 1
pieza (5.88%) ausente por pérdida antemortem.

Incisivo lateral inferior derecho ILI-d (26)

Se cuenta con 3 piezas (17.64%) fuera del alveolo, 8 piezas (47.05%) en


oclusión, 4 piezas (23.52%) sin asociación al hueso alveolar, 1 pieza (5.88%)
ausente por pérdida antemortem, y 1 pieza (5.88%) ausente por pérdida
postmortem.

Incisivo lateral inferior izquierdo ILI-i (23)

Se cuenta con 6 piezas (35.29%) fuera del alveolo, 9 piezas (52.94%) en


oclusión, 1 pieza (5.88%) ausente sin asociación al hueso alveolar, y 1 pieza
(5.88%) ausente por pérdida antemortem.

76
Canino inferior derecho CI-d (27)

Se cuenta con 4 piezas (23.52%) fuera del alveolo, 10 piezas (58.82%) en


oclusión, 2 piezas (11.76%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, y 1
pieza (5.88) ausente por pérdida antemortem.

Canino inferior izquierdo CI-i (22)

Se cuenta con 5 piezas (29.41%) fuera del alveolo, 10 piezas (58.82%) en


oclusión, 1 pieza (5.88%) ausente sin asociación al hueso alveolar, y 1 pieza
(5.88%) ausente por pérdida antemortem.

Primer premolar inferior derecho PPI-d (28)

Se cuenta con 5 piezas (29.41%) fuera del alveolo, 7 piezas (41.17%) en


oclusión, 1 pieza (5.88%) ausente sin asociación al hueso alveolar, y 1 pieza
(5.88) ausente por pérdida postmortem.

Primer premolar inferior izquierdo PPI-i (21)

Se cuenta con 5 piezas (29.41%) fuera del alveolo, 9 piezas (52.94%) en


oclusión, 1 pieza (5.88%) ausente sin asociación al hueso alveolar, y 2 piezas
(11.76%) ausentes por pérdida antemortem.

Segundo premolar inferior derecho SPI-d (29)

Se cuenta con 3 piezas (17.64%) fuera del alveolo, 10 piezas (58.82%) en


oclusión, 2 piezas (11.76%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, 1 pieza
(5.88%) ausente por pérdida antemortem, y 1 pieza (5.88%) ausente por
pérdida postmortem.

Segundo premolar inferior izquierdo SPI-i (20)

Se cuenta con 5 piezas (29.41%) fuera del alveolo, 9 piezas (52.94%) en


oclusión, 2 piezas (11.76%) ausente sin asociación al hueso alveolar, y 1 pieza
(11.76%) ausente por pérdida antemortem.

77
Primer molar inferior derecho PMI-d (30)

Se cuenta con 1 pieza (5.88%) fuera del alveolo, 9 piezas (52.94%) en


oclusión, 3 piezas (17.64%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, 3 piezas
(17.64%) ausentes por pérdida antemortem, y 1 pieza (5.88%) ausente por
pérdida postmortem.

Primer molar inferior izquierdo PMI-i (19)

Se cuenta con 1 pieza (5.88%) fuera del alveolo, 6 piezas (35.29%) en


oclusión, 4 piezas (23.52%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, 5 piezas
(29.41%) ausentes por pérdida antemortem, y 1 pieza (5.88%) imposible medir
por daño severo.

Segundo molar inferior derecho SMI-d (31)

Se cuenta con 2 piezas (11.76%) fuera del alveolo, 9 piezas (52.94%) en


oclusión, 2 piezas (11.76%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, 3 piezas
(17.64%) ausentes por pérdida antemortem, y 1 pieza (5.88%) imposible medir
por daño severo.

Segundo molar inferior izquierdo SMI-i (18)

Se cuenta con 1 pieza (5.88%) fuera del alveolo, 8 piezas (47.05%) en


oclusión, 4 piezas (23.52%) ausentes sin asociación al hueso alveolar, 3 piezas
(17.64%) ausentes por pérdida antemortem, y 1 pieza (5.88%) imposible medir
por daño severo.

Tercer molar inferior derecho TMI-d (32)

Se cuenta con 10 piezas (58.82%) en oclusión, 4 piezas (23.52%) ausentes sin


asociación al hueso alveolar, 2 piezas (11.76%) ausentes por pérdida
antemortem, y 1 pieza (5.88%) ausente por origen congénito.

Tercer molar inferior izquierdo TMI-i (17)

Se cuenta con 2 piezas (11.76%) fuera del alveolo, 7 piezas (41.17%) en


oclusión, 4 piezas (23.52%) ausentes sin asociación a hueso alveolar, 2 piezas
78
(11.76%) ausentes por pérdida antemortem, 1 pieza (5.88%) ausente por
origen congénito, y 1 pieza (5.88%) aún sin brotar.

Dentición superior decidual

Incisivo central superior derecho ICS-d (55)

Se cuenta con 2 piezas (50%) en oclusión, y 2 piezas (50%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Incisivo central superior izquierdo ICS-i (56)

Se cuenta con 1 pieza (25%) fuera del alveolo, 2 piezas (50%) en oclusión, y 1
pieza (25%) ausente sin asociación a hueso alveolar.

Incisivo lateral superior derecho ILS-d (54)

Se cuenta con 2 piezas (50%) en oclusión, y 2 piezas (50%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Incisivo lateral superior izquierdo ILS-i (57)

Se cuenta con 1 pieza (25%) fuera del alveolo, 2 piezas (50%) en oclusión, y 1
pieza (25%) ausente sin asociación a hueso alveolar.

Canino superior derecho CS-d (53)

Se cuenta con 2 piezas (50%) en oclusión, y 2 piezas (50%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Canino superior izquierdo CS-i (58)

Se cuenta con 1 pieza (25%) en oclusión, y 3 piezas (75%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Primer molar superior derecho PMS-d (52)

Se cuenta con 3 piezas (75%) en oclusión, y 1 pieza (25%) ausente sin


asociación a hueso alveolar.

79
Primer molar superior izquierdo PMS-i (59)

Se cuenta con 2 piezas (50%) en oclusión, y 2 piezas (50%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Segundo molar superior derecho SMS-d (51)

Se cuenta con 2 piezas (50%) en oclusión, y 2 piezas (50%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Segundo molar superior izquierdo SMS-i (60)

Se cuenta con 1 pieza (25%) en oclusión, y 3 piezas (75%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Dentición inferior decidual

Incisivo central inferior derecho ICI-d (66)

Se cuenta con 2 piezas (50%) en oclusión, y 2 piezas (50%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Incisivo central inferior izquierdo ICI-i (65)

Se cuenta con 2 piezas (50%) en oclusión, y 2 piezas (50%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Incisivo lateral inferior derecho ILI-d (67)

Se cuenta con 1 pieza (25%) en oclusión, y 3 piezas (75%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Incisivo lateral inferior izquierdo ILI-i (64)

Se cuenta con 1 pieza (25%) en oclusión, y 3 piezas (75%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

80
Canino inferior derecho CI-d (68)

Se cuenta con 1 pieza (25%) en oclusión, y 3 piezas (75%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Canino inferior izquierdo CI-i (63)

Se cuenta con 1 pieza (25%) en oclusión, y 3 piezas (75%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Primer molar inferior derecho PMI-d (69)

Se cuenta con 2 piezas (50%) en oclusión, y 2 piezas (50%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Primer molar inferior izquierdo PMI-i (62)

Se cuenta con 2 piezas (50%) en oclusión, y 2 piezas (50%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Segundo molar inferior derecho PMI-d (70)

Se cuenta con 1 pieza (25%) en oclusión, y 3 piezas (75%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

Segundo molar inferior izquierdo SMI-i (61)

Se cuenta con 1 pieza (25%) en oclusión, y 3 piezas (75%) ausentes sin


asociación a hueso alveolar.

81
Gráfica 1. Distribución del estado y condición de piezas dentales permanentes
de La Cueva de la Sepultura

Fuente: Base de datos de los autores.

Gráfica 2. Distribución del estado y condición de piezas dentales deciduales de


La Cueva de la Sepultura

Fuente: Base de datos de los autores.

82
Gráfica 3. Distribución del estado y condición de piezas dentales permanentes
de Lomas del Real

Fuente: Base de datos de los autores.

Gráfica 4. Distribución del estado y condición de piezas dentales deciduales de


Lomas del Real

Fuente: Base de datos de los autores.

En resumen, se puede observar en la gráfica 1, para la dentición permanente


de la Cueva de la Sepultura, que hay una mayor distribución de dientes en
oclusión que los que se encuentran sueltos, así mismo se refleja una alta
ausencia por pérdida postmortem, la cual podría estar relacionada al contexto
mezclado en el cual se encuentran los materiales, y a la alteración producida

83
por saqueadores; mientras que la pérdida antemortem es baja, sin embargo
esta pérdida dental es mayor en la dentición posterior, en comparación con la
dentición anterior, principalmente en los primeros molares inferiores de ambos
lados, lo que probablemente pueda deberse a infecciones en esta región,
planteamiento que será abordado más adelante.

La gráfica 2, que representa la dentición decidual para la Cueva de la


Sepultura, refleja una distribución similar entre las piezas dentales que se
encuentran en oclusión en comparación a las sueltas, principalmente los
incisivos centrales y los primeros molares superiores, sin embargo se observa
una mayor pérdida postmortem en los incisivos laterales superiores, lo cual
puede estar relacionado al sitio donde fueron depositados, así como a diversos
factores tafonómicos, asociados al saque de los materiales, la acción de fauna
carroñera. Así mismo se cuenta con bastante número de piezas fuera de los
alvéolos debido a que una parte muy importante de la excavación fue la criba,
en donde se recuperaron gran cantidad de dientes.

En el caso de la gráfica 3, la cual representa la dentición permanente para el


sitio de Lomas del Real, podemos observar que hay una mayor cantidad de
dientes en oclusión, donde se encuentran representadas las mayoría de las
piezas dentales, por otra parte, los dientes sueltos se ven reflejados en su
mayoría por la dentición anterior, tanto superior como inferior. Esto puede
responder al tipo de terreno y de enterramiento, a pesar de que los esqueletos
tienen mala conservación, conservaron su posición anatómica, incluyendo a las
piezas dentales, por lo que prácticamente no hay pérdida postmortem. La
pérdida antemortem muestra una distribución baja, sin embargo esta se
presenta con mayor frecuencia en la dentición posterior inferior, lo cual
probablemente se deba a infecciones en esta área de la mandíbula, ya que en
algunas se observan huellas de procesos infecciosos en áreas cercanas a
dichas pérdidas (ver Anexo 6)

En la gráfica 4, que representa la dentición decidual para el sitio de Lomas del


Real, podemos observar que hay una distribución similar entre las piezas
dentales que se encuentran en oclusión, que las registradas como ausentes sin

84
asociación a hueso alveolar, en este caso debemos tomar en cuenta que la
distribución del estado y condición de las piezas dentales se ve influenciada por
el hecho de que tenemos un menor número de piezas analizadas para este
sitio, en comparación con la Cueva de la Sepultura. Al igual que en la dentición
permanente, se puede observar que tenemos una mayor distribución de
dientes en oclusión, lo cual puede deberse a los mismos factores.

4.2 Pruebas de hipótesis

Para valorar el grado de desgaste dental, se manejó la misma hipótesis para


cada tipo de diente según su campo merístico y lateralización. Para el caso de
los dientes deciduales, únicamente se consideró su campo merístico, ya que
contamos con pocas piezas para dividirlas a su vez por lateralización.

El planteamiento es: Se desea probar si existen diferencias estadísticamente


significativas en el grado de desgaste dental entre los individuos de la Cueva
de la Sepultura (X1) y Lomas del Real (X2); por lo que la hipótesis nula
quedaría de la siguiente manera:

H0: El grado de desgaste dental es igual entre las piezas dentales de la Cueva
de la Sepultura (X1) y Lomas del Real (X2).

Para la dentición anterior se obtuvieron las medianas correspondientes al


conjunto de datos, así mismo se comparó con el valor de U a un nivel de
significancia establecido a 0.05. La regla de decisión es: Si el valor U calculado
es menor o igual al de tabla, se rechaza la hipótesis nula.

Para la dentición posterior (molares) se obtuvo el error estándar de las


diferencias entre medias y los grados de libertad, así como el valor de la
significancia. La regla de decisión es: si la significancia es mayor que 1 se debe
rechazar la hipótesis nula.

85
Dentición superior permanente

Anteriores

En el caso del ICS-d (8), contamos con n1=12 y n2=8 y se tiene una U en tabla
de 22, la U obtenida es de 24.5, por lo que no se puede rechazar la hipótesis
nula, entonces el grado de desgaste del ICS-d no es diferente en la Cueva de
la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del ICS-i (9) contamos con n1=4 y n2=11 y se tiene una U en tabla
de 6, la U calculada es de 11, por lo tanto no se puede rechazar la hipótesis
nula, entonces el grado de desgaste del ICS-i no es diferente entre la Cueva de
la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del ILS-d (7) contamos con n1=2 y n2=10 y se tiene una U en tabla
de 1, el valor calculado de U es de 5, por lo que no se puede rechazar la
hipótesis nula, por lo tanto el grado de desgaste del ILS-d no es diferente entre
la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

Para el ILS-i (10) se cuenta con n1=5 y n2=10 y se tiene una U en tabla de 18.5,
el valor calculado de U es de 11, por lo que no se rechaza la hipótesis nula,
entonces el grado de desgaste del ILS-i no es diferente entre la Cueva de la
Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del CS-d (6) se cuenta con n1=7 y n2=13, el valor de U en tabla es
de 20, y el calculado es de 44, por lo que no se rechaza la hipótesis nula,
entonces tenemos que el grado de desgaste del CS-d no es diferente entre la
Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del CS-i (11) se cuenta con n1=9 y n2=14, el valor de U en tabla es
de 31 y calculado es de 61, por lo que no se puede rechazar la hipótesis nula,
entonces tenemos que el grado de desgaste del CS-i no es diferente entre la
Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

Para el PPS-d (5) contamos con una n1=9 y una n2=12, un valor de U de
tablas de 26, el valor calculado de U es de 45, por lo que no se rechaza la

86
hipótesis nula, entonces el grado de desgaste del PPS-d no es diferente entre
la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del PPS-i (12) se tienen la n1=6 y la n2=12 y un valor de U de tablas


de 14, el valor calculado de U es de 22.5, por lo que no se puede rechazar la
hipótesis nula, teniendo entonces que el grado del desgaste dental del PPS-i
no es diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del SPS-d (4) contamos con n1=6 y n2=14 y un valor de U de tablas
de 17, el valor de U calculado es de 41.5, como es mayor no se rechaza la
hipótesis nula, por lo tanto el grado de desgaste dental del SPS-d no es
diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

Respecto al SPS-i (13) se cuenta con n1=6 y n2=12, el valor de U de tablas de


14 es menor que el valor de U calculado de 24, por lo que no se rechaza la
hipótesis nula, teniendo así que el grado de desgaste del SPS-i no es diferente
entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

Posteriores

Para el PMS-d (3) se cuenta con una t calculada de .714 y una significancia de
.485, por lo que la hipótesis nula se acepta, entonces el grado de desgaste del
PMS-d no es diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

Para el PMS-i (14) se cuentan una t calculada de .341 y una significancia de


.736 por lo que no se puede rechazar la hipótesis nula, teniendo así que el
grado de desgaste del PMS-i no es diferente entre la Cueva de la Sepultura y
Lomas del Real.

Para el SMS-d (2) se cuenta con una t calculada de .394 y una significancia de
.699, por lo que no se puede rechazar la hipótesis nula, entonces el desgaste
del SMS-d no es diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

El SMS-i (15) cuenta con una t calculada de .718 y una significancia de .484,
por lo que no se puede rechazar la hipótesis nula, entonces el grado de

87
desgaste del SMS-i no es diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del
Real.

No se pudo aplicar dicha prueba de hipótesis para los terceros molares, ya que
no se contaba con suficientes ejemplares para poder realizar este estadístico.

Dentición inferior permanente

Anteriores

En el caso del ICI-d (25) contamos con n1=7 y n2=12 y un valor de U de tablas
de 18, el valor de U calculado es de 28.5, como es mayor no se rechaza la
hipótesis nula, por lo tanto el grado de desgaste dental del ICI-d no es diferente
entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del ICI-d (24) contamos con n1=9 y n2=13 y un valor de U de tablas
de 28, el valor de U calculado es de 46, como es mayor no se rechaza la
hipótesis nula, por lo tanto el grado de desgaste dental del ICI-d no es diferente
entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del ILI-d (26) contamos con una n1=10 y n2=11 y un valor de U de
tablas de 26, el valor de U calculado es de 54.5, por lo que la hipótesis nula no
se rechaza, entonces el grado de desgaste dental del ILI-d no es diferente
entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del ILI-i (23) se cuenta con una n1=10 y una n2=15, el valor de U de
tablas es de 39 y el valor de U calculado es de 62, por lo tanto no se rechaza la
hipótesis nula, siendo así que el grado de desgaste dental de ILI-i no es
diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

Para el caso del CI-d (27) contamos con n1=10 y n2=14 y un valor de U de
tablas de 36, el valor de U calculado de 60.5 es mayor, por lo que la hipótesis
nula no se rechaza, siendo así que el grado de desgaste dental del CI-d no es
diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

Para el caso del CI-i (22) contamos con n1=8 y n2=15, el valor de U de tablas
de 29 es menor que el calculado de 45, por lo que la hipótesis nula no se
88
rechaza, entonces el grado de desgaste dental del CI-i no es diferente entre la
Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del PPI-d (28) se cuenta con una n1=12 y una n2 del mismo valor, la
U de tablas es de 37, siendo menor a la U calculada de 56.5, por lo que no se
puede rechazar la hipótesis nula, siendo así que el grado de desgaste del PPI-
d no es diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

Para el caso del PPI-i (21) contamos con n1=11 y n2=14 y una U de tablas de
40, siendo menor esta que el valor calculado de 66.5, por lo que no se rechaza
la hipótesis nula, entonces el grado de desgaste del PPI-i no es diferente entre
la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del SPI-d (29) tenemos una n1=8 y n2=13, el valor de U de tablas es
de 24, y el valor de U calculado es de 51.5, por lo que no se puede rechazar la
hipótesis nula, siendo así que el grado de desgaste del SPI-d no es diferente
entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del SPI-i (20) contamos con n1=11 y n2=14, el valor de U de tablas
de 40 es menor que la U calculada de 52.5, por lo que no se rechaza la
hipótesis nula, siendo así que el grado de desgaste del SPI-i no es diferente
entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

Posteriores

Para el caso del PMI-d (30) se cuenta con una t calculada de .309 y una
significancia de .760, por lo que no se rechaza la hipótesis nula, teniendo así
que el grado de desgaste del PMI-d no es diferente entre la Cueva de la
Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del PMI-i (19) se cuenta con una t calculada de 1.87 y una
significancia de .078, por lo tanto no se rechaza la hipótesis nula, siendo así
que el grado de desgaste del PMI-i no es diferente entre la Cueva de Sepultura
y Lomas del Real.

89
En el caso del SMI-d (31) se cuenta con una t calculada de .631 y una
significancia de .535, por lo tanto no se rechaza la hipótesis nula, por lo que no
se rechaza la hipótesis nula, entonces el grado de desgaste del PMI-d no es
diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del SMI-i (18) se cuenta con una t calculada de .032 y una
significancia de .975 por lo tanto no se rechaza la hipótesis nula, por lo que no
se rechaza la hipótesis nula, entonces el grado de desgaste del SMI-i no es
diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del TMI-d (32) se cuenta con una t calculada de .508 y una
significancia de .618 por lo tanto no se rechaza la hipótesis nula, por lo que no
se rechaza la hipótesis nula, por lo tanto el grado de desgaste dental del TMI-d
no es diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso del TMI-i (17) se cuenta con una t calculada de .138 y una
significancia de .892 por lo tanto no se rechaza la hipótesis nula, por lo que no
se rechaza la hipótesis nula, siendo así que el grado de desgaste dental del
TMI-i no es diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

Dentición superior decidual

Anteriores

Para los ics (55, 56) contamos con n1=23 y n2=5, en este caso contamos con
más de 20 piezas en una serie, por lo que no se puede usar esta tabla; en
estas situaciones se asume que muestras grandes tienden a distribuirse
normalmente y se convierte el valor de U a puntuación z. Aquí la regla de
decisión es: Si la calificación z es mayor o igual a 1.96 se rechaza la hipótesis
nula. Para este diente contamos con un valor de z de .53, por lo que no se
puede rechazar la hipótesis nula, siendo así que el grado de desgaste de los
ics no es diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso de los ils (54, 57) contamos con n1=8 y n2=5, el valor de U de tablas
es de 6, mientras que la U calculada es de 15, por lo tanto no se rechaza la

90
hipótesis nula, siendo así que el grado de desgaste dental de los ils no es
diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

En el caso de los cs (53, 58) contamos con n1=7 y n2=3, el valor de U de tablas
es de 1, mientras que la U calculada es de 9, por lo tanto no se rechaza la
hipótesis nula, siendo así que el grado de desgaste dental de los cs no es
diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

Posteriores

Para el caso de los pms (52, 59) se cuenta con una t de tablas de 2.17 y una
significancia de .383, por lo que no se rechaza la hipótesis nula, siendo así que
el grado de desgaste de los pms no es diferente entre la Cueva de la Sepultura
y Lomas del Real.

Para el caso de los sms (51, 60) no se pudo aplicar la prueba estadística
debido a que no se cuenta con el número de piezas dentales necesarias para
poder realizar este estadístico.

Dentición inferior decidual

Anteriores

En el caso de los ici (65, 66) contamos con n1=8 y n2=4, el valor de U de tablas
es de 4, mientras que la U calculada es de 10.5, por lo tanto no se rechaza la
hipótesis nula, siendo así que el grado de desgaste dental de los ici no es
diferente entre la Cueva de la Sepultura y Lomas del Real.

Para los ili (64, 67) se tienen una n1=4 y n2=2, debido a que son pocas piezas
dentales no se puede aplicar la prueba estadística correspondiente.

De la misma manera que en el caso anterior, los ci (63, 68) presentan la misma
cantidad de muestra pequeña para poder realizar la prueba de hipótesis.

Posteriores

Para el caso de los pmi (62, 69) se cuenta con una t de tablas de 1.56 y una
significancia de 0.168, por lo que no se rechaza la hipótesis nula, siendo así
91
que el grado de desgaste de los pmi no es diferente entre la Cueva de la
Sepultura y Lomas del Real.

Debido a que se cuentan con pocas piezas dentales, no se pudo aplicar la


prueba de hipótesis correspondiente para segundos molares inferiores (70, 71)

Como se puede observar en los resultados anteriores, no existen diferencias


estadísticamente significativas en cuando al grado de desgaste tanto para
dentición anterior como posterior en ambas muestras, lo que se explicará a
continuación.

Respecto a la distribución de los grados de desgaste en dentición anterior


permanente, tenemos que todos los grados (1-8) se encuentran representados
en ambas poblaciones (Gráficas 5 y 6), lo que nos indica que el desgaste
dental es similar, sin embargo el grado 7 en la dentición anterior superior
permanente la población de Lomas del Real tiene un número mayor de casos
que la Cueva de la Sepultura, lo que sugiere la utilización de los dientes en una
actividad específica, posiblemente la acción de sujetar las redes para
actividades de pesca (Velasco González 2010a)

Gráfica 5. Distribución sobre el grado de desgaste en dentición anterior


superior permanente.

Fuente: Base de datos de los autores.

92
Gráfica 6. Distribución sobre el grado de desgaste en dentición anterior inferior
permanente

Fuente: Base de datos de los autores.

En cuanto a las piezas anteriores deciduales, se observa que la dentición


superior de la Cueva de la Sepultura tiene representados los grados del 1 al 6,
mientras que Lomas del Real solamente del 1 al 3, para el caso de la dentición
inferior la Cueva de la Sepultura tiene representados los grados 1, 2 y 6, y
Lomas del Real del 1 al 3 (Gráficas 7 y 8). Cómo se puede observar, el grado
de desgaste en piezas anteriores deciduales es bajo para ambas poblaciones,
a pesar de que tenemos un mayor número de piezas dentales para la Cueva de
la Sepultura en comparación con Lomas del Real, los grados de desgaste más
bajos son los que se están más representados, mientras que los casos con
mayor desgaste, que se observan solamente para la Cueva de la Sepultura,
son representados por dos piezas dentales. Se debe tomar en cuenta que para
ambos casos la pérdida postmortem de la dentición anterior es muy frecuente,
en el caso de la Cueva de la Sepultura se debe posiblemente al tipo de
contexto en donde se encontraban las piezas; en cuanto a Lomas del Real esto
se puede explicar a causa de la manipulación de materiales durante la
excavación, así como el estado de conservación, el cual no permitía en muchas
ocasiones realizar un adecuado registro.

93
Gráfica 7. Distribución sobre el grado de desgaste en dentición anterior
superior decidual.

Fuente: Base de datos de los autores.

Gráfica 8. Distribución sobre el grado de desgaste en dentición anterior inferior


decidual.

Fuente: Base de datos de los autores.

Las gráficas 9 y 10 reflejan la distribución del desgaste en dentición posterior


permanente, en estas se señalan la media obtenida para cada molar así como
su intervalo de confianza; tanto en dentición posterior superior como dentición
posterior inferior no se observan diferencias estadísticamente significativas en
cuanto al desgaste, en el caso de los terceros molares superiores de la Cueva
de la Sepultura no se pudo realizar la prueba de hipótesis debido a que no
contamos con las piezas dentales suficientes.
94
Gráfica 9. Distribución del desgaste dental en dentición posterior superior
permanente.

Fuente: Base de datos de los autores.

Gráfica 10. Distribución del desgaste dental en dentición posterior inferior


permanente.

Fuente: Base de datos de los autores.


95
Como se mencionó anteriormente no se pudo realizar las pruebas de hipótesis
en los segundos molares deciduales, por lo que la gráfica 11 solo refleja la
comparación de la distribución del desgaste de los primeros molares
deciduales, en donde no se observan diferencias significativas para ambas
poblaciones.
Gráfica 11. Distribución del desgaste dental dentición posterior decidual

Fuente: Base de datos de los autores.

Las gráficas 12 y 13 muestran los rangos promedio de la dentición anterior


superior e inferior de ambas poblaciones, en donde, a pesar de que no son
estadísticamente significativas, se observan ligeras diferencias en los ICS-d
(U=24.5, p>0.05), ICS-i (U=11, p>0.05), e ILS-d (U=5, p>0.05). Para el caso de
la dentición anterior decidual no se observan diferencias en cuanto al desgaste
dental (Gráficas 14 y 15).

Gráfica 12. Nivel de macrodesgaste dental en dentición superior permanente.

Fuente: Base de datos de los autores.


96
Gráfica 13. Nivel de macrodesgaste dental en dentición inferior permanente.

Fuente: Base de datos de los autores.

Gráfica 14. Nivel de macrodesgaste dental en dentición anterior superior


decidual.

Fuente: Base de datos de los autores.

Gráfica 15. Nivel de macrodesgaste en incisivo central inferior decidual.

Fuente: Base de datos de los autores

En cuanto al macrodesgaste en dentición posterior (Gráficas 16 y 17) no


existen diferencias en el desgaste dental, a excepción del PMI-i sin embargo
esta no es significativa. Así mismo el macrodesgaste en dentición posterior
decidual tampoco presenta diferencias entre ambas poblaciones. (Gráfica 18)

97
Gráfica 16. Nivel de macrodesgaste en dentición posterior superior
permanente.

Fuente: Base de datos de los autores.

Gráfica 17. Nivel de macrodesgaste en dentición posterior inferior permanente

Fuente: Base de datos de los autores.

Gráfica 18. Nivel de macrodesgaste en dentición posterior decidual.

Fuente: Base de datos de los autores

98
Como se ha visto en las gráficas presentadas anteriormente, no se observan
diferencias entre ambos sitios en cuanto al desgaste dental, a pesar de que las
poblaciones se encuentran en diferentes ambientes con distintos recursos, lo
cual se abordará en las conclusiones.

4.3 Patología oral

En este apartado se presentan los resultados obtenidos de la patología oral


encontrados en ambas colecciones. Debido a que la mayoría de los elementos
óseos presentaba pérdida dental postmortem, ausencia de los huesos
alveolares, y en algunos casos el mal estado de conservación, los datos
presentados solo son aproximaciones al estado de salud de los individuos.

4.3.1 Caries

Para los dientes de la Cueva de la Sepultura tenemos que de los 19 cráneos


analizados 13 (68.42%) no presentan caries, mientras que 6 cráneos (31.58%)
presentan de 1 a 8 piezas afectadas. Ningún caso presenta 9 o más piezas
afectadas. De las 18 mandíbulas estudiadas, 4 (22.22%) no presentan caries, y
14 (77.78%) presentan de 1 a 8 piezas afectadas (Cuadros 1 y 2) Teniendo un
total de 46% de ausencia y 54% de 1 a 8 piezas con caries.

99
Para el caso del sitio de Lomas del Real se analizaron 20 cráneos, de los
cuales 6 (30%) no presentan caries, 13 (65%) presentan de 1 a 8 piezas
afectadas, y 1 (5%) presentan más de 9 piezas afectadas. (Cuadro 3) En
cuanto a las mandíbulas 5 (25%) no presentan caries, 15 (75%) presentan de 1
a 8 piezas afectadas y ninguna presenta más de 9 piezas afectadas (Cuadro
4). Teniendo un total de 27.5% de ausencia, 70% de 1 a 8 piezas afectadas,
2.5% de 9 o más piezas afectadas.

En el caso de las lesiones cariogenas, nuestro análisis expone un típico


resultado en la comparación de cazadores-recolectores con agricultores, esto
es que el sitio de Lomas del Real presenta un número mayor de caries, lo que
indica un alto consumo de alimentos blandos ricos en carbohidratos (Godoy
Allende 2005; Larsen 1995; Lubell, et al. 1994; Molnar y Molnar 1985; Stock y
Pihnasi 2011), asimismo Powell (1985) señala que este tipo de sociedades
consumen las verduras cocidas, lo que propicia la proliferación de bacterias en
los surcos de los molares y premolares, causando un número mayor de caries.
Además estas lesiones aumentan con la combinación de productos
provenientes del mar (Godoy Allende 2005).

A pesar de que en la Cueva de la Sepultura hay menos presencia de caries,


aún así tenemos un elevado nivel con el 54% de presencia, esto concuerda con
otros trabajos en culturas preagricultoras del mesolítico de Sicilia y Portugal
(Frayer 1987; Larsen 1995; Lubell, et al. 1994), además de un trabajo realizado
en la región de Lower Pecos, en el suroeste de Texas (Sobolik 1991), en donde

100
se concluye que estos cazadores recolectores muestran alta presencia de
caries debido a que consumían plantas con alto contenido en carbohidratos,
tales como la tuna, bellotas, nueces, mezquite, caqui, entre otras, así como la
constante masticación de las hojas (Sobolik 1991; Turpin 1992; Turpin, et al.
1986).

4.3.2 Abscesos

Pare el caso de la Cueva de la Sepultura tenemos que de los 19 cráneos


estudiados, encontramos 3 que presentan abscesos (15.79%), el primero a la
altura del PMS-d, el segundo a la altura del CS-d, y el tercero en el área del
CS-d e ILS-d. La ausencia fue de 16 cráneos (84.31%). En 18 mandíbulas se
cuenta con una ausencia de 16 (88.89%) y 2 mandíbulas presentan abscesos
(11.11%), la primera en la zona del SMI-d, y la segunda en las zonas del PPI-i
y CI-i (Cuadros 5 y 6). En total se tiene una ausencia del 86.4% y una
presencia del 13.6%.

Para el sitio de Lomas del Real tenemos que el total de la muestra presenta
100% de ausencia de abscesos.

Como se puede ver hay una mayor presencia de abscesos en la Cueva de la


Sepultura, si bien estos son alteraciones producidas por agentes patógenos,
una complicación de las caries o por un trauma en el diente, no podemos
afirmar con exactitud la causa de su presencia, sin embargo esta información
nos da un acercamiento sobre las condiciones de salud en este grupo.

101
4.3.3 Cálculos

Se reconoció la presencia de cálculos dentales en 13 cráneos (68.42%) de la


Cueva de la Sepultura, mientras que para los restantes 6 (31.58%) existe
ausencia de estos. En mandíbulas se registró la presencia de cálculos en 15
elementos (83.33%), y en solo 3 de ellas hubo ausencia (16.67%). (Cuadros 7
y 8) En total se tiene una ausencia del 24.32% y una presencia del 75.68%

Para el caso del sitio de Lomas del Real se analizaron 20 cráneos, de los
cuales 15 (75%) no presentan cálculos y 5 (25%) sí los presentan (Cuadro 9).
En cuanto a las mandíbulas 12 (60%) no presentan cálculos y 8 (40%) sí los
presentan (Cuadro 10). Teniendo un total de 67.5% de ausencia y 32.5% de
presencia.

102
A pesar de que estos datos son contradictorios con otros estudios (Cassidy
1984; Evans 1973), los que indican que una población agricultora normalmente
muestra una mayor presencia de cálculos, hay que aclarar que éstos no están
relacionados precisamente con la dieta, sino intervienen diversos factores tales
como la higiene y la utilización de los dientes como herramienta (Eshed, et al.
2006; Lieverse 1999); por lo que se puede inferir que la población de la Cueva
de la Sepultura tenía una menor higiene dental.

4.3.4 Hipoplasias del esmalte

En 17 cráneos (89.47%) de la Cueva de la Sepultura no se encontraron líneas


de hipoplasia, pero en 2 (10.53%) se encontró una sola línea. En las
mandíbulas, 16 (88.89%) no presentan líneas, mientras que 2 casos (11.11%)
presentan dos o más líneas de hipoplasia (Cuadros 11 y 12). En total se tiene
un 89.2% de ausencia, 5.40% de una línea de hipoplasia, y 5.40% de 2 o más
líneas.

De los 20 cráneos analizados de Lomas del Real, de los cuales 10 (50%) no


presentan hipoplasias, 1 (5%) presenta 1 línea, y 9 (45%) de 2 o más líneas.
(Cuadro 13) En cuanto a las mandíbulas 14 (70%) no presentan hipoplasias, 1
(5%) presenta 1 línea y 5 (25%) presentan dos o más líneas (Cuadro 14).
Teniendo un total de 60% de ausencia, 5% de 1 línea y 35% de 2 o más
hipoplasias.

103
Estos resultados concuerdan con otros estudios (Cassidy 1984; Cook 1984;
Larsen 1995; Rose, et al. 1984) que indican que los agricultores presentan
mayor número de hipoplasias, lo que sugiere un incremento en perturbaciones
fisiológicas, así como una disminución en calidad de la dieta y un incremento
en la susceptibilidad a una infección.

4.3.5 Pérdida dental antemortem

La Cueva de la Sepultura presenta una ausencia de pérdida antemortem en 17


cráneos (89.47%) de la Cueva de la Sepultura, y 2 cuentan con dicha pérdida
(10.53%). En mandíbulas se registró la ausencia de pérdida antemortem en 14
elementos (77.78%), y en solo 4 de ellas hubo presencia (10.82%). (Cuadros
15 y 16) En total se tiene una ausencia del 83.78% y una presencia del 16.22%

104
En el caso de Lomas del Real, se registraron 18 (90%) cráneos con ausencia
de la pérdida dental antemortem, y 2 (10%) que sí la presentan, mientras que
14 (70%) mandíbulas no la presentan, y 6 (30%) sí cuentan con dicha pérdida.
Contando con un total del 80% de ausencia y 20% de presencia. (Cuadros 17 y
18)

A pesar de que son muy parecidos los resultados de la pérdida antemortem en


ambas poblaciones, tenemos mayor presencia en Lomas del Real, lo que
concuerda con el hecho de que los agricultores presentan mayor pérdida
antemortem, debido a que esta se encuentra relacionada con la presencia de
caries (Cassidy 1984; Cook 1984; Gualandi 1992; Larsen 1995)

Con base en estos resultados podemos reafirmar el hecho de que el paso de


una economía basada en la caza-recolección a agricultura conllevó al
incremento de patologías orales causando un efecto negativo en la salud del
ser humano.

105
106
Conclusiones

El eje principal de este trabajo gira en torno a la problemática sobre si existen


diferencias estadísticamente significativas, en cuanto al tipo y grado de
desgaste dental en dos poblaciones con economía diferentes. En base a esto
podemos pensar que las sociedades del tipo cazador-recolector podrían
presentar un mayor desgaste dental debido al tipo de dieta que se tiene, más
rica en vegetales fibrosos y alimentos duros, sin embargo nuestro estudio
mostró como resultado que no existen diferencias en el desgaste dental entre
ambas poblaciones.

Para este trabajo se tomó en cuenta la premisa de que el desgaste dental es


producido por un desgaste por actividad, el cual se encuentra relacionado al
uso de los dientes como herramienta de trabajo, y que se verá reflejado en los
dientes anteriores, y el desgaste funcional, el cual está ligado al tipo de dieta y
elementos abrasivos contenidos en los alimentos, y que se observa en los
dientes posteriores (Velasco González 2009).

A partir de esto observamos que el desgaste en la dentición anterior para


ambos grupos no es diferente, lo cual puede sustentarse mediante el dato
arqueológico de que ambas poblaciones utilizan al sistema masticatorio como
parte de una actividad ocupacional específica. Por una parte, la población de la
Cueva de la Sepultura usó a los dientes para la desfibración de plantas de la
región, principalmente la lechuguilla, empleada en la elaboración de cestería,
tales como petates, canastos, contenedores, cordeles y faldellines, entre otros.
Diversos trabajos reportan la presencia de materiales y objetos semejantes
hallados en cuevas, por citar algunos ejemplos en Texas, la cueva de la
Candelaria en Coahuila, la Cueva de los Portales estudiadas por Romero y
Valenzuela y exploradas más tarde por Richard MacNeish en Tamaulipas, y
otras en latitudes distintas tales como el borde del mediterráneo (Eshed, et al.
2006; Turpin, et al. 1986). En cuanto a la población del sitio de Lomas del Real,
se tienen referencias del uso de cestería, en específico a manera de redes
empleadas para la pesca, en particular, asociado a esta actividad podemos
mencionar que, para arrojar las redes, acción conocida como atarrayar, los

107
dientes juegan un papel importante al utilizarse para sostenerlas y lanzarlas al
agua (Eshed, et al. 2006; Velasco González 2010a).

En cuanto al desgaste dental en piezas dentales posteriores observamos que,


al igual que en los dientes anteriores, no hay diferencias entre ambas
poblaciones; esto puede explicarse de acuerdo a lo referido en informes sobre
el área, donde se especifica que la población del sitio de Lomas del Real tenía
un modo de subsistencia agricultor, con el cultivo de plantas comestibles como
el frijol (Phaseolus Vulgaris), calabaza (Cucurbita) y gamotes (Ipomoea
batatas), entre otros. Sin embargo cronistas refieren que estas sociedades
practicaban actividades de caza y recolección, además de que su alimentación
también estaba integrada por productos procedentes del mar, principalmente
por moluscos o bivalvos y pescado (Eguilaz de Prado 1965; Saldivar 1943a, b).
Esto aunado a que por tratarse de una población costera, el consumo de
pescados deshidratados, los cuales contienen sales para su conservación, y la
presencia de partículas de arena, pudieron contribuir a la abrasión de los
dientes (Eshed, et al. 2006). Así también en algunos trabajos se refiere que las
partículas producidas por el uso de morteros de piedra utilizados en la
molienda y contenedores de arcilla para el depósito de los alimentos, pueden
estar relacionados con la introducción de sustancias ajenas propiamente a los
alimentos, propiciando la abrasión de los dientes (Larsen 1987; Powell 1985;
Smith 1984).

La población de la Cueva de la Sepultura tiene un fuerte desgaste dental


característico de poblaciones con economía basada en la recolección, acorde a
una dieta con mayor presencia de alimentos duros o con un alto contenido de
fibra; los cronistas refieren que dicha alimentación se constituía principalmente
de nopales (Opuntia Lasiacanta), maguey (Agave americana), el higo de tuna
(Opuntia ficus-indica), maguacate (Ebenopsis ebano), chamol (Dioon edule),
mezquite (Prosopis velutina), zapote (Diospyros digyna), granjeno (Condalia
velutina), anacahuita (Cordia boissieri), mezcale (Agave lechuguilla), entre
otros (Eguilaz de Prado 1965; Saldivar 1943a, b).

108
Si bien, una parte esencial en el análisis del desgaste dental es la observación
de la dirección del mismo, en donde el desgaste plano se relaciona al consumo
de alimentos duros y un desgaste dental oblicuo al consumo de alimentos
blandos (Chattah y Smith 2006; Godoy Allende 2005; Smith 1984), dentro de
este trabajo no se hizo la observación del mismo, pero puede ser tomado en
cuenta en futuras investigaciones.

Una parte importante dentro de los análisis del desgaste dental es el papel del
sexo, ya que este puede ayudar a observar las diferencias en cuanto al
desgaste y el uso de los dientes en actividades específicas (Bird y Bird 2005).
Sin embargo, como se mencionó anteriormente, no pudimos hacer una
diferencia por sexo en la muestra de la Cueva de la Sepultura, por lo que no se
pudo tomar en cuenta esta variable para nuestro análisis; esto aunado a que el
método empleado en la elaboración de este trabajo puede considerarse como
una observación subjetiva, ya que el cálculo del grado de desgaste dental
dependerá del criterio de cada investigador, los datos obtenidos por medio de
este estudio es una primera aproximación a las condiciones de salud de estas
poblaciones.

A pesar de que en este estudio se abordan dos sociedades con organización


social diferente, con esta investigación se demuestra que el desgaste dental no
solo está determinado por el modo de subsistencia o el uso de dientes como
herramienta de trabajo, sino además lleva una fuerte carga del medio ambiente
donde se desarrollan las sociedades.

El análisis de padecimientos en la cavidad oral, tales como caries, abscesos,


cálculos e hipoplasias del esmalte fue fundamental, ya que los resultados
obtenidos fueron los esperados en la comparación de dos grupos con
diferentes tipos de economía, en donde pudimos reafirmar el hecho de que la
agricultura conllevó a un incremento de patologías orales, y por lo tanto un
impacto negativo en la salud, al contrario de lo que generalmente se piensa
referente a que la incorporación de la agricultura, incluyendo nuevas técnicas
de preparación de alimentos, propició un mejoramiento en la calidad de vida de
los seres humanos.

109
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Anexo 1. Cronología para la Sierra y Suroeste de Tamaulipas

Fase Antigüedad Características Principales


Sierra de Tamaulipas Suroeste de Tamaulipas
Diablo 12,000 a. C. Cuchillos bifaciales y ovoides
Guijarros
Raspadores unifaciales
Restos óseos de fauna
Lerma 10,000-8,800 a. C. Raspadores
Cuchillos
Restos óseos
Infiernillo 9,000-7,000 a. C. Materia vegetal
Herramientas en forma de lágrima con
punta diamante
Cuentas de concha
Nogales Ocampo 5,000-3,000 a. C. Restos vegetales
Artefactos en forma de disco
La Perra 3,000-2,000 a. C. 15% de la comida proviene de
animales
70-76% de plantas como el amaranto
10-15% de plantas domesticadas
Gubias y cuchillos
Materiales como redes y cestos
envueltos
Almagre Flacco 2,200-1,800 a. C. 20% más agricultura que en la fase
anterior
Presencia de maíz
Guerra 1,400-500 a. C. Calabazas, pimientos, frijol, semillas de
girasol y maíz hibridizado en un 40%
Meza de guaje Caza en un 10%
Recolección de plantas en 50%
Puntas de proyectil
129
Recipientes de fondo plano
Jarros de boca ancha

Laguna Florida 650-50 a. C. Grupos caracterizados por ser 40%


agricultores, un 51% de la recolección
de plantas y un 9% de la caza
Plantas domesticadas como calabaza,
manihot, pimientos, frijoles, algodón,
tres especies de maíz
Piedras talladas y morteros
Eslabones 50 a. C.–450 d. C. Plantas domesticadas como maíz,
calabaza, chile, tabaco, frijol, amaranto
Palmillas y algodón. Representan el 45% de la
dieta.
50% de la dieta de plantas silvestres
5% de caza
La Salta 500-900 d. C. Patrones de subsistencia similares a la
fase anterior
Patrones de asentamiento no
relacionados con templos y sitios
Cultura material menos compleja
Cuatro tipos de cerámica
Figurines no modelados
San Lorenzo 900-1,300 d. C. Se domestican la mayor parte de las
plantas de la fase de Palmillas
La agricultura representa el 40% de la
dieta, 40% de la caza
Restos arquitectónicos de piedra
aunque existen casas de adobe y
cañas no relacionadas con centros
ceremoniales ni pirámides
130
Los Ángeles San Antonio 1,300-1,750 d. C. La comida proviene en un 40% de
agricultura, 42% plantas domesticadas
y 18% de la caza
Plantas domesticadas como 2
variedades de maíz, frijol y pimientos,
algodón, tabaco, calabaza, añil y frijol
canavalia
Sitios numerosos y uniformemente
pequeños con casas de adobe y caña
Cuevas ampliamente ocupadas
Cerámica menos elaborada y menos
decorado
Fuente: Modificado de MacNeish (1971)

Por fecha miento absoluto (Velasco González 2013), la Cueva de la Sepultura podría ubicarse en estas fases

131
132
Anexo 2. Cronología para la Huasteca

Fase Tipos representativos

Chajil (1700-1400 a.n.e.) Jabalines Gris, Granular, Rojo hematita y café


esgrafiado. Y progreso metálico hacia el final

Pujal (1400-1150 a.n.e.) Progreso metálico, Altamirano naranja y Altamirano


negro

Chacas (1150-900
a.n.e.)

Tampaón (900-650 Ponce negro, Aguilar Gris, Aguilar rojo y Chila


a.n.e.) blanco

Tantuán I (650-350 Prisco Negro, Café paredes delgadas. Heavy plain


a.n.e.) (complejo alisado-pulido, variedad con aplicación de arcilla o
cerámico Tancol de borbotina. Prisco Acanalado, variante 1. Prisco
Pérez García) bícromo rojo y naranja. Prisco inciso, variedad 4

Tantuán II (350-100 Prisco Negro, Café paredes delgadas y Pánuco


a.n.e.) (Complejo Gris, Prisco Inciso, Prisco Pintado, Prisco decorado
Cerámico El Prisco de al fresco, Pánuco gris, entre otros
Pérez García)

Tantuán III (100 a.n.e. - Muchos tipos presentes en la fase anterior


200 d.n.e.) (Complejo continúan, sin embargo las cerámicas de pastas
cerámico Altamira de finas se introducen y tienen continuidad hasta el
Pérez García) posclásico

Coy (200-650 d.n.e.) La cerámica caraterística es la de pasta fina;


Pánuco pasta fina con engobe rojo o blanco y se
introduce en este tiempo el tipo Zaquil Rojo y Zaquil
Negro

Tanquil (650-900 d.n.e.) Pastas finas, Zaquil Negro y Rojo

Tamul (900-1200 d.n.e.) Tipo Las Flores negro sobre blanco, Tancol
Polícrono

Tamuín (1200-1550 Negro sobre blanco, Tancol polícrono


d.n.e.)

Fuente: (Merino y García Cook 1987, 1997a, b; Silva Cardenas 2013)

133
134
Anexo 3. Cédulas de inventario

135
136
137
138
139
140
Anexo 4. Desgaste dental.

Procedencia: Cráneos de la Cueva de la Sepultura

Estos cuadros provienen de la base de datos de los autores

Cuadro 19. Conjunto 1 Cráneo 1 Cuadro 21. Conjunto 1 Cráneo 3


Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste
1 TMS-d 8 1 TMS-d 5
2 SMS-d 2 13 2 SMS-d 4
3 PMS-d 2 17 3 PMS-d 4
4 SPS-d 5 4 SPS-d 5
5 PPS-d 5 5 PPS-d 2 8
6 CS-d 2 3 6 CS-d 5
7 ILS-d 5 7 ILS-d 5
8 ICS-d 5 8 ICS-d 5
9 ICS-i 5 9 ICS-i 5
10 ILS-i 5 10 ILS-i 5
11 CS-i 2 2 11 CS-i 5
12 PPS-i 5 12 PPS-i 4
13 SPS-i 5 13 SPS-i 4
14 PMS-i 2 18 14 PMS-i 4
15 SMS-i 2 13 15 SMS-i 4
16 TMS-i 8 16 TMS-i 4

Cuadro 20. Conjunto 1 Cráneo 2 Cuadro 22. Conjunto 2 Cráneo 1

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 5 1 TMS-d 2 19
2 SMS-d 2 13 2 SMS-d 4
3 PMS-d 2 16 3 PMS-d 5
4 SPS-d 2 2 4 SPS-d 2 5
5 PPS-d 5 5 PPS-d 2 5
6 CS-d 5 6 CS-d 2 6
7 ILS-d 7 7 ILS-d 5
8 ICS-d 5 8 ICS-d 2 5
9 ICS-i 5 9 ICS-i 2 5
10 ILS-i 5 10 ILS-i 2 6
11 CS-i 5 11 CS-i 2 7
12 PPS-i 5 12 PPS-i 2 7
13 SPS-i 5 13 SPS-i 2 5
14 PMS-i 7 8 14 PMS-i 2 33
15 SMS-i 2 8 15 SMS-i 4
16 TMS-i 8 16 TMS-i 4

141
Cuadro 23. Conjunto 2 Cráneo 2 Cuadro 25. Conjunto 2 Cráneo 5

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 5 1 TMS-d 5
2 SMS-d 2 16 2 SMS-d 5
3 PMS-d 2 19 3 PMS-d 7
4 SPS-d 5 4 SPS-d 5
5 PPS-d 2 5 5 PPS-d 5
6 CS-d 5 6 CS-d 5
7 ILS-d 5 7 ILS-d 5
8 ICS-d 5 8 ICS-d 5
9 ICS-i 5 9 ICS-i 5
10 ILS-i 5 10 ILS-i 5
11 CS-i 5 11 CS-i 5
12 PPS-i 2 5 12 PPS-i 5
13 SPS-i 2 4 13 SPS-i 5
14 PMS-i 2 23 14 PMS-i 2 27
15 SMS-i 5 15 SMS-i 5
16 TMS-i 5 16 TMS-i 5

Cuadro 24. Conjunto 2 Cráneo 3 Cuadro 26. Conjunto 3 Cráneo 1

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 5 1 TMS-d 5
2 SMS-d 2 5 2 SMS-d 2 17
3 PMS-d 5 3 PMS-d 5
4 SPS-d 5 4 SPS-d 5
5 PPS-d 5 5 PPS-d 5
6 CS-d 5 6 CS-d 5
7 ILS-d 5 7 ILS-d 5
8 ICS-d 5 8 ICS-d 5
9 ICS-i 5 9 ICS-i 5
10 ILS-i 5 10 ILS-i 2 4
11 CS-i 2 6 11 CS-i 5
12 PPS-i 5 12 PPS-i 5
13 SPS-i 5 13 SPS-i 5
14 PMS-i 5 14 PMS-i 5
15 SMS-i 5 15 SMS-i 5
16 TMS-i 5 16 TMS-i 5

142
Cuadro 27.Conjunto 4 Cráneo 2 Cuadro 29. Conjunto 3 Cráneo 4

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


51 SMS-d 2 4 1 TMS-d 2 4
52 PMS-d 2 5 2 SMS-d 2 15
53 CS-d 5 3 PMS-d 2 19
54 ILS-d 5 4 SPS-d 2 5
55 ICS-d 5 5 PPS-d 2 5
56 ICS-i 5 6 CS-d 5
57 ILS-i 5 7 ILS-d 5
58 CS-i 2 3 8 ICS-d 5
59 PMS-i 2 4 9 ICS-i 5
60 SMS-i 2 4 10 ILS-i 5
11 CS-i 5
12 PPS-i 5
13 SPS-i 5
14 PMS-i 2 18
15 SMS-i 2 15
16 TMS-i 2 4

Cuadro 30. Conjunto 3 Cráneo 7


Cuadro 28. Conjunto 3 Cráneo 3
Diente Estado Desgaste
Diente Estado Desgaste 1 TMS-d 5
1 TMS-d 8 2 SMS-d 5
2 SMS-d 2 4 3 PMS-d 2 16
3 PMS-d 2 4 4 SPS-d 5
4 SPS-d 5 5 PPS-d 2 5
5 PPS-d 2 1 6 CS-d 5
6 CS-d 8 7 ILS-d 5
7 ILS-d 2 1 8 ICS-d 5
8 ICS-d 5 9 ICS-i 5
9 ICS-i 5 10 ILS-i 5
10 ILS-i 2 1 11 CS-i 2 4
11 CS-i 2 1 12 PPS-i 2 5
12 PPS-i 5 13 SPS-i 5
13 SPS-i 5 14 PMS-i 2 20
14 PMS-i 2 4 15 SMS-i 5
15 SMS-i 5 16 TMS-i 5
16 TMS-i 8

143
Cuadro 31. Conjunto 3 Cráneo 8 Cuadro 33.Cuadro A2 Cráneo 2

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


51 SMS-d 2 4 51 SMS-d 2 4
52 PMS-d 2 4 52 PMS-d 2 5
53 CS-d 5 53 CS-d 5
54 ILS-d 5 54 ILS-d 5
55 ICS-d 5 55 ICS-d 5
56 ICS-i 5 56 ICS-i 5
57 ILS-i 5 57 ILS-i 5
58 CS-i 5 58 CS-i 5
59 PMS-i 2 4 59 PMS-i 2 13
60 SMS-i 2 4 60 SMS-i 2 6

Cuadro 32. Cuadro A2 Ent. 1 Cuadro 34. Cuadro A2 Maxilar

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 5 51 SMS-d 3
2 SMS-d 5 52 PMS-d 3
3 PMS-d 2 16 53 CS-d 3
4 SPS-d 5 54 ILS-d 3
5 PPS-d 5 55 ICS-d 3
6 CS-d 8 56 ICS-i 1 1
7 ILS-d 5 57 ILS-i 3
8 ICS-d 2 4 58 CS-i 3
9 ICS-i 5 59 PMS-i 7
10 ILS-i 5 60 SMS-i 3
11 CS-i 5
12 PPS-i 5
13 SPS-i 5
14 PMS-i 2 16
15 SMS-i 5
16 TMS-i 5

144
Cuadro 35. Cuadro A1 B1 Ent. 1 Cuadro 37. Cuadro B1 B2 Maxilar

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


51 SMS-d 8 1 TMS-d 3
52 PMS-d 2 4 2 SMS-d 3
53 CS-d 8 3 PMS-d 3
54 ILS-d 5 4 SPS-d 3
55 ICS-d 5 5 PPS-d 3
56 ICS-i 5 6 CS-d 3
57 ILS-i 5 7 ILS-d 3
58 CS-i 8 8 ICS-d 3
59 PMS-i 2 4 9 ICS-i 5
60 SMS-i 8 10 ILS-i 5
11 CS-i 2 5
12 PPS-i 2 5
Cuadro 36. Cuadro B2 Ent. 1
13 SPS-i 2 4
Diente Estado Desgaste 14 PMS-i 2 19
51 SMS-d 3 15 SMS-i 2 17
52 PMS-d 3 16 TMS-i 5
53 CS-d 3
54 ILS-d 3
55 ICS-d 3
56 ICS-i 5
57 ILS-i 5
58 CS-i 2 2
59 PMS-i 2 14
60 SMS-i 2 7

145
Procedencia: Mandíbulas de la Cueva de la Sepultura

Estos cuadros provienen de la base de datos de los autores

Cuadro 38. Conjunto 1 Mandíbula 1 Cuadro 40. Conjunto 2 Mandíbula 3

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


17 TMI-i 2 16 17 TMI-i 4
18 SMI-i 5 18 SMI-i 4
19 PMI-i 2 27 19 PMI-i 4
20 SPI-i 5 20 SPI-i 5
21 PPI-i 2 3 21 PPI-i 5
22 CI-i 5 22 CI-i 5
23 ILI-i 5 23 ILI-i 5
24 ICI-i 5 24 ICI-i 5
25 ICI-d 5 25 ICI-d 5
26 ILI-d 2 4 26 ILI-d 5
27 CI-d 5 27 CI-d 2 7
28 PPI-d 5 28 PPI-d 2 8
29 SPI-d 5 29 SPI-d 5
30 PMI-d 2 31 30 PMI-d 4
31 SMI-d 2 20 31 SMI-d 7
32 TMI-d 2 16 32 TMI-d 2 20

Cuadro 39. Conjunto 2 Mandíbula 2 Cuadro 41. Conjunto 3 Mandíbula 1

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


17 TMI-i 2 14 17 TMI-i 5
18 SMI-i 2 23 18 SMI-i 2 15
19 PMI-i 2 37 19 PMI-i 2 24
20 SPI-i 5 20 SPI-i 2 2
21 PPI-i 5 21 PPI-i 2 2
22 CI-i 5 22 CI-i 2 3
23 ILI-i 5 23 ILI-i 2 4
24 ICI-i 5 24 ICI-i 2 4
25 ICI-d 5 25 ICI-d 5
26 ILI-d 5 26 ILI-d 2 4
27 CI-d 5 27 CI-d 5
28 PPI-d 2 3 28 PPI-d 2 2
29 SPI-d 5 29 SPI-d 2 2
30 PMI-d 5 30 PMI-d 2 17
31 SMI-d 5 31 SMI-d 2 11
32 TMI-d 2 11 32 TMI-d 5
146
Cuadro 42. Conjunto 3 Mandíbula 2 Cuadro 43. Conjunto 3 Mandíbula 4

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


17 TMI-i 2 4 17 TMI-i 5
18 SMI-i 2 13 18 SMI-i 2 9
19 PMI-i 2 25 19 PMI-i 2 16
20 SPI-i 5 20 SPI-i 2 5
21 PPI-i 5 21 PPI-i 2 4
22 CI-i 5 22 CI-i 5
23 ILI-i 2 4 23 ILI-i 2 4
24 ICI-i 5 24 ICI-i 5
25 ICI-d 5 25 ICI-d 5
26 ILI-d 2 4 26 ILI-d 5
27 CI-d 5 27 CI-d 5
28 PPI-d 5 28 PPI-d 2 5
29 SPI-d 5 29 SPI-d 2 4
30 PMI-d 2 15 30 PMI-d 2 9
31 SMI-d 2 20 31 SMI-d 2 13
32 TMI-d 8 32 TMI-d 2 26

Cuadro 42. Conjunto 3 Mandíbula 3 Cuadro 44. Conjunto 3 Mandíbula 5

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


17 TMI-i 17 TMI-i 2 14
18 SMI-i 2 8 18 SMI-i 2 17
19 PMI-i 2 11 19 PMI-i 5
20 SPI-i 2 3 20 SPI-i 2 2
21 PPI-i 2 3 21 PPI-i 2 2
22 CI-i 2 5 22 CI-i 2 3
23 ILI-i 2 4 23 ILI-i 2 4
24 ICI-i 2 5 24 ICI-i 7
25 ICI-d 2 5 25 ICI-d 5
26 ILI-d 2 4 26 ILI-d 7
27 CI-d 2 4 27 CI-d 2 3
28 PPI-d 2 4 28 PPI-d 2 3
29 SPI-d 2 4 29 SPI-d 5
30 PMI-d 2 16 30 PMI-d 2 16
31 SMI-d 2 11 31 SMI-d 2 18
32 TMI-d 32 TMI-d 2 15

147
Cuadro 45. Conjunto 3 Mandíbula 6 Cuadro 47. Conjunto 4 Mandíbula 2

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


17 TMI-i 5 17 TMI-i 6
18 SMI-i 2 4 18 SMI-i 2 20
19 PMI-i 2 16 19 PMI-i 2 22
20 SPI-i 5 20 SPI-i 5
21 PPI-i 2 1 21 PPI-i 2 5
22 CI-i 5 22 CI-i 2 4
23 ILI-i 5 23 ILI-i 2 5
24 ICI-i 5 24 ICI-i 2 5
25 ICI-d 5 25 ICI-d 5
26 ILI-d 5 26 ILI-d 2 4
27 CI-d 5 27 CI-d 2 4
28 PPI-d 2 1 28 PPI-d 2 5
29 SPI-d 5 29 SPI-d 2 4
30 PMI-d 2 17 30 PMI-d 2 35
31 SMI-d 2 4 31 SMI-d 2 25
32 TMI-d 5 32 TMI-d 2 14

Cuadro 46. Conjunto 3 Mandíbula 8 Cuadro 48. Conjunto 4 Mandíbula 3

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


17 TMI-i 5 17 TMI-i 2 4
18 SMI-i 5 18 SMI-i 2 15
19 PMI-i 2 34 19 PMI-i 2 18
20 SPI-i 5 20 SPI-i 2 4
21 PPI-i 2 6 21 PPI-i 2 4
22 CI-i 2 7 22 CI-i 2 4
23 ILI-i 5 23 ILI-i 2 4
24 ICI-i 5 24 ICI-i 2 4
25 ICI-d 5 25 ICI-d 2 4
26 ILI-d 5 26 ILI-d 2 4
27 CI-d 5 27 CI-d 2 4
28 PPI-d 4 28 PPI-d 2 4
29 SPI-d 4 29 SPI-d 2 4
30 PMI-d 4 30 PMI-d 2 19
31 SMI-d 4 31 SMI-d 2 13
32 TMI-d 4 32 TMI-d 2 4

148
Cuadro 49. Conjunto 4 Mandíbula 4 Cuadro 51. Cuadro A1 Mandíbula 2

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


61 SMI-i 2 4 17 TMI-i 2 38
62 PMI-i 2 4 18 SMI-i 2 38
63 CI-i 5 19 PMI-i 4
64 ILI-i 5 20 SPI-i 2 7
65 ICI-i 5 21 PPI-i 2 8
66 ICI-d 5 22 CI-i 2 8
67 ILI-d 2 1 23 ILI-i 5
68 CI-d 5 24 ICI-i 2 8
69 PMI-d 2 4 25 ICI-d 2 8
70 SMI-d 2 4 26 ILI-d 4
27 CI-d 7
28 PPI-d 2 8
29 SPI-d 2 7
30 PMI-d 7
31 SMI-d 2 39
32 TMI-d 2 22

Cuadro 50. Cuadro B1 Mandíbula


Cuadro 52. Cuadro A1 Mandíbula 1
Diente Estado Desgaste
61 SMI-i 8 Diente Estado Desgaste
62 PMI-i 2 4 17 TMI-i 5
63 CI-i 8 18 SMI-i 4
64 ILI-i 2 1 19 PMI-i 4
65 ICI-i 2 1 20 SPI-i 5
66 ICI-d 2 1 21 PPI-i 7
67 ILI-d 2 1 22 CI-i 2 7
68 CI-d 8 23 ILI-i 5
69 PMI-d 2 4 24 ICI-i 2 4
70 SMI-d 8 25 ICI-d 5
26 ILI-d 2 7
27 CI-d 2 7
28 PPI-d 2 8
29 SPI-d 5
30 PMI-d 4
31 SMI-d 4
32 TMI-d 5

149
Cuadro 53. Cuadro A2 Mandíbula 2 Cuadro 54. Cuadro A2 Mandíbula 1

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


17 TMI-i 8 17 TMI-i 2 4
18 SMI-i 5 18 SMI-i 2 15
19 PMI-i 2 15 19 PMI-i 2 19
20 SPI-i 5 20 SPI-i 2 3
21 PPI-i 5 21 PPI-i 2 4
22 CI-i 5 22 CI-i 5
23 ILI-i 2 3 23 ILI-i 2 3
24 ICI-i 2 4 24 ICI-i 5
25 ICI-d 2 4 25 ICI-d 5
26 ILI-d 2 2 26 ILI-d 2 3
27 CI-d 2 1 27 CI-d 2 4
28 PPI-d 5 28 PPI-d 2 3
29 SPI-d 2 1 29 SPI-d 2 3
30 PMI-d 2 14 30 PMI-d 2 19
31 SMI-d 2 4 31 SMI-d 2 15
32 TMI-d 8 32 TMI-d 2 4

150
Procedencia: Dientes sueltos permanentes de la Cueva de la Sepultura

Estos cuadros provienen de la base de datos de los autores

Incisivos Cuadro 58. Incisivo Lateral Superior


Izquierdo
Cuadro 55. Incisivo Lateral Superior
derecho Número Estado Desgaste
1 1 2
Número Estado Desgaste
2 1 1
1 1 5
3 7

Cuadro 56. Incisivo Central Superior


Cuadro 59. Incisivo Lateral Inferior
Derecho
Izquierdo
Número Estado Desgaste
Número Estado Desgaste
1 1 4
1 1 2
2 1 2
3 1 3
4 1 6 Cuadro 60. Incisivo Central Inferior
5 1 4 Izquierdo
6 1 4
Número Estado Desgaste
7 1 2
1 1 6
8 1 2
2 1 5
9 1 2
10 1 2
Cuadro 61. Incisivo Central Inferior
Derecho
Cuadro 57. Incisivo Central Superior
Izquierdo Número Estado Desgaste
1 1 6
Número Estado Desgaste
2 1 6
1 1 2
3 1 4
2 1 4
3 1 3
Cuadro 62.Incisivo Lateral Inferior
Derecho

Número Estado Desgaste


1 1 1

151
Caninos Premolares

Cuadro 63. Canino Superior Cuadro 66. Segundo Premolar


Derecho Superior Derecho

Número Estado Desgaste Número Estado Desgaste


1 1 5 1 1 1
2 1 4 2 1 1
3 1 4 3 1 6
4 1 4
5 1 6
Cuadro 67. Primer Premolar
Superior Derecho
Cuadro 64. Canino Superior
Izquierdo Número Estado Desgaste
1 1 5
Canino Superior 2 1 3
Izquierdo CS-i (11) 3 1 4

Número Estado Desgaste


1 1 3 Cuadro 68. Primer Premolar
2 1 5 Superior Izquierdo
3 1 5
Número Estado Desgaste
1 1 1
Cuadro 65. Canino Inferior Derecho 2 1 6

Canino Inferior
Derecho CI-d (27)
Cuadro 69. Segundo Premolar
Número Estado Desgaste Superior Izquierdo
1 1 6
2 1 7 Número Estado Desgaste
1 1 5
2 1 5
3 1 5

Cuadro 70. Segundo Premolar


Inferior Izquierdo

Número Estado Desgaste


1 1 1
2 1 6
3 1 4
4 1 4
152
Molares

Cuadro 71. Segundo Molar Superior Cuadro 76. Segundo Molar Inferior
Derecho Izquierdo

Número Estado Desgaste Número Estado Desgaste


1 1 4 1 1 4
Cuadro 77. Primer Molar Inferior
Derecho
Cuadro 72. Primer Molar Superior
Derecho Número Estado Desgaste
1 1 30
Número Estado Desgaste
2 1 4
1 1 4

Cuadro 78. Tercer Molar Inferior


Cuadro 73. Primer Molar Superior
Derecho
Izquierdo
Número Estado Desgaste
Número Estado Desgaste
1 1 6
1 1 4
2 1 23
3 1 4
4 8

Cuadro 74. Segundo Molar Superior


Izquierdo

Número Estado Desgaste


1 8
2 1 32

Cuadro 75. Tercer Molar Superior


Izquierdo

Número Estado Desgaste


1 1 13
2 1 6

153
Procedencia: Dientes sueltos deciduales de la Cueva de la Sepultura

Estos cuadros provienen de la base de datos de los autores

Incisivos

Cuadro 79. Incisivo Lateral Superior Cuadro 81. Incisivo Central Superior
Derecho Izquierdo

Número Estado Desgaste Número Estado Desgaste


1 1 2 1 1 1
2 1 1 2 7
3 1 1 3 1 5
4 1 2 4 1 3
5 1 4
6 1 6
Cuadro 80. Incisivo Central Superior
7 1 4
Derecho
8 1 2
Número Estado Desgaste 9 1 1
1 1 1 10 1 1
2 1 1 11 1 1
3 1 3 12 1 2
4 1 1
5 1 1 Cuadro 82. Incisivo Lateral Superior
6 1 2 Izquierdo
7 1 3
8 1 1 Número Estado Desgaste
9 1 3 1 1 1
10 1 1 2 1 1
11 1 6
3 1 1
4 1 1

Cuadro 83. Incisivo Lateral Superior


Izquierdo

Número Estado Desgaste


1 1 1

154
Cuadro 84. Incisivo Central Inferior Cuadro 89. Canino Inferior Derecho
Izquierdo
Número Estado Desgaste
Número Estado Desgaste 1 1 1
1 1 2
2 1 6
Molares
3 1 1
Cuadro 90. Segundo Molar Superior
Derecho
Cuadro 85. Incisivo Central Inferior
Derecho Número Estado Desgaste
1 8
Número Estado Desgaste
1 1 2
2 1 1 Cuadro 91. Primer Molar Superior
3 1 2 Derecho

Número Estado Desgaste


Caninos 1 8
Cuadro 86. Canino Superior 2 8
Derecho 3 8

Número Estado Desgaste


Cuadro 92. Primer Molar Superior
1 1 1
Izquierdo
2 1 1
3 1 1 Número Estado Desgaste
1 8
Cuadro 87. Canino Superior 2 8
Izquierdo 3 8

Número Estado Desgaste


Cuadro 93. Segundo Molar Superior
1 1 3
Izquierdo
2 1 4
Número Estado Desgaste
Cuadro 88. Canino Inferior Izquierdo 1 8

Número Estado Desgaste


1 1 2
2 1 1
3 1 1

155
Cuadro 94. Segundo Molar Inferior
Izquierdo

Número Estado Desgaste


1 8
2 8

Cuadro 95. Primer Molar Inferior


Derecho

Número Estado Desgaste


1 8
2 8

156
Procedencia: Lomas del Real

Estos cuadros provienen de la base de datos de los autores

Cuadro 96. Entierro 2

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 1 5 17 TMI-i 3
2 SMS-d 3 18 SMI-i 3
3 PMS-d 3 19 PMI-i 3
4 SPS-d 1 6 20 SPI-i 3
5 PPS-d 1 5 21 PPI-i 1 6
6 CS-d 1 6 22 CI-i 3
7 ILS-d 3 23 ILI-i 1 7
8 ICS-d 3 24 ICI-i 3
9 ICS-i 3 25 ICI-d 3
10 ILS-i 3 26 ILI-d 3
11 CS-i 1 6 27 CI-d 1 8
12 PPS-i 1 7 28 PPI-d 3
13 SPS-i 1 7 29 SPI-d 1 6
14 PMS-i 3 30 PMI-d 3
15 SMS-i 5 36 31 SMI-d 1 34
16 TMS-i 1 14 32 TMI-d 3

Cuadro 97. Entierro 3

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 17 TMI-i
2 SMS-d 18 SMI-i
3 PMS-d 19 PMI-i
4 SPS-d 20 SPI-i
5 PPS-d 21 PPI-i
6 CS-d 22 CI-i 1 7
7 ILS-d 23 ILI-i 1 6
8 ICS-d 24 ICI-i
9 ICS-i 25 ICI-d
10 ILS-i 26 ILI-d
11 CS-i 27 CI-d
12 PPS-i 28 PPI-d
13 SPS-i 29 SPI-d
14 PMS-i 30 PMI-d
15 SMS-i 31 SMI-d
16 TMS-i 32 TMI-d

157
Cuadro 98. Entierro 4

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 1 4 17 TMI-i 3
2 SMS-d 1 11 18 SMI-i 3
3 PMS-d 1 8 19 PMI-i 3
4 SPS-d 1 1 20 SPI-i 1 3
5 PPS-d 1 2 21 PPI-i 1 3
6 CS-d 1 3 22 CI-i 1 4
7 ILS-d 3 23 ILI-i 1 3
8 ICS-d 1 4 24 ICI-i 1 4
9 ICS-i 1 3 25 ICI-d 1 4
10 ILS-i 1 1 26 ILI-d 1 3
11 CS-i 1 4 27 CI-d 1 3
12 PPS-i 1 2 28 PPI-d 1 2
13 SPS-i 1 4 29 SPI-d 1 2
14 PMS-i 1 15 30 PMI-d 1 11
15 SMS-i 3 31 SMI-d 1 8
16 TMS-i 1 14 32 TMI-d 3

Cuadro 99. Entierro 5

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 8 17 TMI-i 8
2 SMS-d 2 4 18 SMI-i 2 10
3 PMS-d 2 4 19 PMI-i 2 10
4 SPS-d 2 1 20 SPI-i 2 1
5 PPS-d 2 1 21 PPI-i 2 1
6 CS-d 2 1 22 CI-i 2 1
7 ILS-d 2 1 23 ILI-i 2 1
8 ICS-d 2 3 24 ICI-i 2 3
9 ICS-i 2 3 25 ICI-d 2 3
10 ILS-i 2 1 26 ILI-d 2 1
11 CS-i 2 1 27 CI-d 2 1
12 PPS-i 2 1 28 PPI-d 2 1
13 SPS-i 2 1 29 SPI-d 2 1
14 PMS-i 2 6 30 PMI-d 2 5
15 SMS-i 2 4 31 SMI-d 2 5
16 TMS-i 8 32 TMI-d 2 4

158
Cuadro 100. Entierro 6 Esqueleto 2

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 8 17 TMI-i 2 4
2 SMS-d 2 4 18 SMI-i 2 7
3 PMS-d 2 5 19 PMI-i 4
4 SPS-d 2 1 20 SPI-i 2 1
5 PPS-d 5 21 PPI-i 2 3
6 CS-d 2 2 22 CI-i 2 4
7 ILS-d 2 3 23 ILI-i 2 4
8 ICS-d 5 24 ICI-i 2 4
9 ICS-i 2 4 25 ICI-d 2 4
10 ILS-i 2 3 26 ILI-d 2 3
11 CS-i 2 4 27 CI-d 2 4
12 PPS-i 2 3 28 PPI-d 2 1
13 SPS-i 2 1 29 SPI-d 2 1
14 PMS-i 2 4 30 PMI-d 4
15 SMS-i 2 7 31 SMI-d 2 5
16 TMS-i 8 32 TMI-d 2 4

Cuadro 101. Entierro 8

Entierro 8

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 8 17 TMI-i 2 4
2 SMS-d 2 8 18 SMI-i 2 6
3 PMS-d 2 10 19 PMI-i 2 7
4 SPS-d 2 1 20 SPI-i 2 1
5 PPS-d 2 1 21 PPI-i 2 1
6 CS-d 2 2 22 CI-i 2 2
7 ILS-d 2 3 23 ILI-i 2 3
8 ICS-d 2 4 24 ICI-i 2 3
9 ICS-i 2 4 25 ICI-d 2 3
10 ILS-i 2 2 26 ILI-d 2 3
11 CS-i 2 2 27 CI-d 2 2
12 PPS-i 2 1 28 PPI-d 5
13 SPS-i 2 1 29 SPI-d 5
14 PMS-i 2 10 30 PMI-d 5
15 SMS-i 2 8 31 SMI-d 2 6
16 TMS-i 8 32 TMI-d 2 4

159
Cuadro 102. Entierro 9

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 3 17 TMI-i 3
2 SMS-d 3 18 SMI-i 3
3 PMS-d 3 19 PMI-i 3
4 SPS-d 3 20 SPI-i 1 1
5 PPS-d 3 21 PPI-i 1 1
6 CS-d 3 22 CI-i 1 1
7 ILS-d 3 23 ILI-i 3
8 ICS-d 3 24 ICI-i 3
9 ICS-i 3 25 ICI-d 3
10 ILS-i 3 26 ILI-d 3
11 CS-i 1 1 27 CI-d 3
12 PPS-i 1 1 28 PPI-d 3
13 SPS-i 3 29 SPI-d 3
14 PMS-i 3 30 PMI-d 3
15 SMS-i 3 31 SMI-d 3
16 TMS-i 3 32 TMI-d 3

Cuadro 103. Entierro 10

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 7 17 TMI-i 1 16
2 SMS-d 4 18 SMI-i 4
3 PMS-d 2 35 19 PMI-i 4
4 SPS-d 2 7 20 SPI-i 1 5
5 PPS-d 2 7 21 PPI-i 4
6 CS-d 2 7 22 CI-i 4
7 ILS-d 2 7 23 ILI-i 4
8 ICS-d 8 24 ICI-i 4
9 ICS-i 1 7 25 ICI-d 4
10 ILS-i 1 7 26 ILI-d 4
11 CS-i 2 7 27 CI-d 4
12 PPS-i 2 5 28 PPI-d 1 5
13 SPS-i 2 5 29 SPI-d 2 5
14 PMS-i 2 28 30 PMI-d 2 30
15 SMS-i 2 16 31 SMI-d 7
16 TMS-i 2 14 32 TMI-d 2 16

160
Cuadro 104. Entierro 11

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


51 SMS-
d 3 61 SMI-i
52 PMS-
d 3 62 PMI-i
53 CS-d 3 63 CI-i
54 ILS-d 3 64 ILI-i
55 ICS-d 3 65 ICI-i
56 ICS-i 1 1 66 ICI-d
57 ILS-i 1 1 67 ILI-d
58 CS-i 3 68 CI-d
59 PMS-i 3 69 PMI-d
60 SMS-i 3 70 SMI-d

Cuadro 105. Entierro 13

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 2 15 17 TMI-i 2 16
2 SMS-d 2 13 18 SMI-i 2 14
3 PMS-d 2 21 19 PMI-i 2 20
4 SPS-d 2 5 20 SPI-i 2 3
5 PPS-d 2 5 21 PPI-i 2 4
6 CS-d 2 5 22 CI-i 2 4
7 ILS-d 2 6 23 ILI-i 2 4
8 ICS-d 2 6 24 ICI-i 2 4
9 ICS-i 2 6 25 ICI-d 2 4
10 ILS-i 2 6 26 ILI-d 2 4
11 CS-i 2 5 27 CI-d 2 5
12 PPS-i 2 5 28 PPI-d 2 5
13 SPS-i 2 5 29 SPI-d 2 4
14 PMS-i 2 21 30 PMI-d 2 18
15 SMS-i 2 15 31 SMI-d 4
16 TMS-i 5 32 TMI-d 2 16

161
Cuadro 106. Entierro 14

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 1 16 17 TMI-i 1 14
2 SMS-d 1 20 18 SMI-i 1 36
3 PMS-d 1 35 19 PMI-i 1 18
4 SPS-d 1 5 20 SPI-i 1 4
5 PPS-d 1 5 21 PPI-i 1 4
6 CS-d 1 7 22 CI-i 1 7
7 ILS-d 1 7 23 ILI-i 1 7
8 ICS-d 1 7 24 ICI-i 1 8
9 ICS-i 1 7 25 ICI-d 1 8
10 ILS-i 26 ILI-d 3
11 CS-i 1 7 27 CI-d 1 7
12 PPS-i 1 5 28 PPI-d 1 5
13 SPS-i 1 5 29 SPI-d 1 5
14 PMS-i 30 PMI-d 2 36
15 SMS-i 1 16 31 SMI-d 2 20
16 TMS-i 32 TMI-d 2 17

Cuadro 107. Entierro 20

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 3 17 TMI-i 4
2 SMS-d 3 18 SMI-i 4
3 PMS-d 3 19 PMI-i 4
4 SPS-d 3 20 SPI-i 2 4
5 PPS-d 3 21 PPI-i 2 5
6 CS-d 3 22 CI-i 2 5
7 ILS-d 3 23 ILI-i 2 6
8 ICS-d 3 24 ICI-i 1 7
9 ICS-i 3 25 ICI-d 1 7
10 ILS-i 3 26 ILI-d 1 7
11 CS-i 3 27 CI-d 2 6
12 PPS-i 3 28 PPI-d 2 5
13 SPS-i 3 29 SPI-d 2 4
14 PMS-i 3 30 PMI-d 4
15 SMS-i 3 31 SMI-d 4
16 TMS-i 1 4 32 TMI-d 4

162
Cuadro 108. Entierro 21 Individuo 1

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 7 17 TMI-i 2 11
2 SMS-d 2 4 18 SMI-i 7
3 PMS-d 7 19 PMI-i 7
4 SPS-d 2 5 20 SPI-i 2 3
5 PPS-d 2 5 21 PPI-i 2 4
6 CS-d 2 6 22 CI-i 2 4
7 ILS-d 2 7 23 ILI-i 2 3
8 ICS-d 5 24 ICI-i 2 4
9 ICS-i 7 25 ICI-d 2 4
10 ILS-i 7 26 ILI-d 2 4
11 CS-i 2 6 27 CI-d 2 4
12 PPS-i 7 28 PPI-d 2 4
13 SPS-i 7 29 SPI-d 2 4
14 PMS-i 2 18 30 PMI-d 2 10
15 SMS-i 2 8 31 SMI-d 2 16
16 TMS-i 2 14 32 TMI-d 2 5

Cuadro 109. Entierro 22

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 2 18 17 TMI-i 2 36
2 SMS-d 7 18 SMI-i 2 28
3 PMS-d 2 22 19 PMI-i 4
4 SPS-d 2 5 20 SPI-i 2 5
5 PPS-d 2 5 21 PPI-i 2 5
6 CS-d 2 5 22 CI-i 2 6
7 ILS-d 2 7 23 ILI-i 2 5
8 ICS-d 2 7 24 ICI-i 2 5
9 ICS-i 2 7 25 ICI-d 2 5
10 ILS-i 2 7 26 ILI-d 2 4
11 CS-i 2 6 27 CI-d 2 5
12 PPS-i 2 5 28 PPI-d 5
13 SPS-i 2 5 29 SPI-d 2 5
14 PMS-i 2 24 30 PMI-d 2 34
15 SMS-i 4 31 SMI-d 2 18
16 TMS-i 2 38 32 TMI-d 2 33

163
Cuadro 110. Entierro 26

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 2 5 17 TMI-i 2 8
2 SMS-d 2 14 18 SMI-i 2 15
3 PMS-d 2 17 19 PMI-i 2 19
4 SPS-d 2 4 20 SPI-i 2 3
5 PPS-d 2 3 21 PPI-i 2 3
6 CS-d 2 4 22 CI-i 2 3
7 ILS-d 5 23 ILI-i 1 2
8 ICS-d 5 24 ICI-i 1 3
9 ICS-i 2 5 25 ICI-d 1 4
10 ILS-i 2 4 26 ILI-d 1 2
11 CS-i 2 3 27 CI-d 2 3
12 PPS-i 2 3 28 PPI-d 2 2
13 SPS-i 2 3 29 SPI-d 2 2
14 PMS-i 2 19 30 PMI-d 2 25
15 SMS-i 2 15 31 SMI-d 2 17
16 TMS-i 2 10 32 TMI-d 2 9

Cuadro 111. Entierro 28 Individuo 1

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 1 5 17 TMI-i 2 5
2 SMS-d 2 16 18 SMI-i 2 17
3 PMS-d 2 22 19 PMI-i 2 25
4 SPS-d 2 4 20 SPI-i 2 3
5 PPS-d 2 5 21 PPI-i 2 4
6 CS-d 2 6 22 CI-i 2 5
7 ILS-d 1 7 23 ILI-i 2 7
8 ICS-d 1 8 24 ICI-i 2 7
9 ICS-i 2 8 25 ICI-d 5
10 ILS-i 2 7 26 ILI-d 2 7
11 CS-i 2 6 27 CI-d 2 6
12 PPS-i 7 28 PPI-d 2 5
13 SPS-i 2 4 29 SPI-d 2 4
14 PMS-i 2 21 30 PMI-d 2 22
15 SMS-i 2 16 31 SMI-d 2 16
16 TMS-i 2 6 32 TMI-d 2 13

164
Cuadro 112. Entierro 29 Individuo 1

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 3 17 TMI-i 6
2 SMS-d 2 4 18 SMI-i 2 4
3 PMS-d 2 8 19 PMI-i 2 8
4 SPS-d 1 1 20 SPI-i 1 1
5 PPS-d 1 1 21 PPI-i 1 1
6 CS-d 1 1 22 CI-i 1 1
7 ILS-d 1 1 23 ILI-i 1 1
8 ICS-d 1 2 24 ICI-i 1 2
9 ICS-i 2 3 25 ICI-d 1 2
10 ILS-i 1 1 26 ILI-d 5
11 CS-i 1 1 27 CI-d 1 1
12 PPS-i 1 1 28 PPI-d 1 1
13 SPS-i 2 1 29 SPI-d 2 1
14 PMS-i 2 4 30 PMI-d 2 8
15 SMS-i 2 8 31 SMI-d 2 5
16 TMS-i 3 32 TMI-d 6

Cuadro 113. Entierro 29 Individuo 2

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


51 SMS-
d 2 4 61 SMI-i 1 4
52 PMS-
d 2 4 62 PMI-i 3
53 CS-d 2 3 63 CI-i 3
54 ILS-d 3 64 ILI-i 3
55 ICS-d 3 65 ICI-i 3
56 ICS-i 3 66 ICI-d 3
57 ILS-i 3 67 ILI-d 3
58 CS-i 3 68 CI-d 3
59 PMS-i 3 69 PMI-d 3
60 SMS-i 3 70 SMI-d 3

165
Cuadro 114. Entierro 40 Individuo 1

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


1 TMS-d 3 17 TMI-i 4
2 SMS-d 3 18 SMI-i 4
3 PMS-d 3 19 PMI-i 4
4 SPS-d 1 5 20 SPI-i 4
5 PPS-d 3 21 PPI-i 4
6 CS-d 3 22 CI-i 2 7
7 ILS-d 3 23 ILI-i 2 7
8 ICS-d 3 24 ICI-i 2 7
9 ICS-i 3 25 ICI-d 1 6
10 ILS-i 3 26 ILI-d 2 6
11 CS-i 3 27 CI-d 2 4
12 PPS-i 3 28 PPI-d 1 4
13 SPS-i 3 29 SPI-d 4
14 PMS-i 3 30 PMI-d 4
15 SMS-i 1 16 31 SMI-d 4
16 TMS-i 3 32 TMI-d 4

Cuadro 115. Entierro 43 Individuo 1

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


51 SMS-
d 61 SMI-i
52 PMS-
d 2 4 62 PMI-i 2 4
53 CS-d 63 CI-i
54 ILS-d 2 1 64 ILI-i
55 ICS-d 2 1 65 ICI-i 2 1
56 ICS-i 2 1 66 ICI-d 2 2
57 ILS-i 2 1 67 ILI-d
58 CS-i 68 CI-d
59 PMS-i 2 4 69 PMI-d 2 4
60 SMS-i 70 SMI-d

166
Cuadro 116. Entierro 46

Diente Estado Desgaste Diente Estado Desgaste


51 SMS-
d 2 10 61 SMI-i 2 8
52 PMS-
d 2 7 62 PMI-i 2 6
53 CS-d 2 2 63 CI-i 2 2
54 ILS-d 2 3 64 ILI-i 2 2
55 ICS-d 2 3 65 ICI-i 2 3
56 ICS-i 2 3 66 ICI-d 2 3
57 ILS-i 2 3 67 ILI-d 2 2
58 CS-i 2 2 68 CI-d 2 2
59 PMS-i 2 4 69 PMI-d 2 8
60 SMS-i 2 6 70 SMI-d 2 12

167
168
Anexo 5. Patología oral

Procedencia: Cráneos de la Cueva de la Sepultura

Estos cuadros provienen de la base de datos de los autores

Cuadro 117. Conjunto 1 Cráneo 1


Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d
2 SMS-d 0 0 0 0
3 PMS-d 0 0 1 0
4 SPS-d
5 PPS-d
6 CS-d 0 0 0 0
7 ILS-d
8 ICS-d
9 ICS-i
10 ILS-i
11 CS-i 0 0 0 0
12 PPS-i
13 SPS-i
14 PMS-i 1 0 1 0
15 SMS-i 1 0 1 0
16 TMS-i

Cuadro 118. Conjunto 1 Cráneo 2


Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d
2 SMS-d 0 0 1 0
3 PMS-d 0 0 1 0
4 SPS-d 0 0 1 0
5 PPS-d
6 CS-d 0 0 4 0
7 ILS-d
8 ICS-d
9 ICS-i
10 ILS-i
11 CS-i
12 PPS-i
13 SPS-i
14 PMS-i 0 0 1 0
15 SMS-i 0 0 1 0
16 TMS-i
169
Cuadro 119. Conjunto 1 Cráneo 3

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d
2 SMS-d
3 PMS-d 1
4 SPS-d
5 PPS-d 0 1 4
6 CS-d
7 ILS-d
8 ICS-d
9 ICS-i
10 ILS-i
11 CS-i
12 PPS-i
13 SPS-i
14 PMS-i
15 SMS-i
16 TMS-i

Cuadro 120. Conjunto 2 Cráneo 1

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d 1 0 1 0
2 SMS-d 0
3 PMS-d 0
4 SPS-d 1 0 1 0
5 PPS-d 0 0 1 0
6 CS-d 0 1 1 0
7 ILS-d 1
8 ICS-d 0 0 1 0
9 ICS-i 0 0 1 1
10 ILS-i 0 0 1 0
11 CS-i 0 0 1 0
12 PPS-i 0 0 1 0
13 SPS-i 0 0 1 0
14 PMS-i 0 1 1 0
15 SMS-i 0
16 TMS-i 0

170
Cuadro 121. Conjunto 2 Cráneo 2

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d 0
2 SMS-d 0 0 0 0
3 PMS-d 0 0 1 0
4 SPS-d 0
5 PPS-d 0 0 0 0
6 CS-d 0
7 ILS-d 0
8 ICS-d 0
9 ICS-i 0
10 ILS-i 0
11 CS-i 0
12 PPS-i 0 0 1 0
13 SPS-i 0 0 1 0
14 PMS-i 0 0 1 0
15 SMS-i 0
16 TMS-i 0

Cuadro 122. Conjunto 2 Cráneo 3

Cálculos
Diente Caries Absesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d 0
2 SMS-d 1 0 1 0
3 PMS-d 0
4 SPS-d 0
5 PPS-d 0
6 CS-d 1
7 ILS-d 0
8 ICS-d 0
9 ICS-i 0
10 ILS-i 0
11 CS-i 4 0 1 0
12 PPS-i 0
13 SPS-i 0
14 PMS-i 0
15 SMS-i 0
16 TMS-i 0

171
Cuadro 123. Conjunto 2 Cráneo 4

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d 0
2 SMS-d 0 0 4 0
3 PMS-d 0
4 SPS-d 0
5 PPS-d 0
6 CS-d 0
7 ILS-d 0
8 ICS-d 0
9 ICS-i 0
10 ILS-i 0
11 CS-i 0
12 PPS-i 0
13 SPS-i 0
14 PMS-i 0 0 1 0
15 SMS-i 0
16 TMS-i 0

Cuadro 124. Conjunto 3 Cráneo 1

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d 0
2 SMS-d 1 0 0 0
3 PMS-d 0
4 SPS-d 0
5 PPS-d 0
6 CS-d 0
7 ILS-d 0
8 ICS-d 0
9 ICS-i 0
10 ILS-i 0 0 0 0
11 CS-i 0
12 PPS-i 0
13 SPS-i 0
14 PMS-i 0
15 SMS-i 0
16 TMS-i 0

172
Cuadro 125. Conjunto 3 Cráneo 2

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
51 SMS-d 0 0 0 0
52 PMS-d 0 0 1 0
53 CS-d 0
54 ILS-d 0
55 ICS-d 0
56 ICS-i 0
57 ILS-i 0
58 CS-i 0 0 0 0
59 PMS-i 0 0 1 0
60 SMS-i 0 0 1 0

Cuadro 126. Conjunto 3 Cráneo 3

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d 0
2 SMS-d 0 0 0 0
3 PMS-d 0 0 0 0
4 SPS-d 0
5 PPS-d 0 0 0 0
6 CS-d 0
7 ILS-d 0 0 0 0
8 ICS-d 0
9 ICS-i 0
10 ILS-i 0 0 0 0
11 CS-i 0 0 0 0
12 PPS-i 0
13 SPS-i 0
14 PMS-i 0 0 0 0
15 SMS-i 0
16 TMS-i 0

173
Cuadro 127. Conjunto 3 Cráneo 4

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d 0 0 0 0
2 SMS-d 0 0 1 0
3 PMS-d 0 0 2 0
4 SPS-d 0 0 1 0
5 PPS-d 0 0
6 CS-d 0
7 ILS-d 0
8 ICS-d 0
9 ICS-i 0
10 ILS-i 0
11 CS-i 0
12 PPS-i 0
13 SPS-i 0
14 PMS-i 0 0 1 0
15 SMS-i 0 0 1 0
16 TMS-i 0 0 0 0

Cuadro 128. Conjunto 3 Cráneo 7

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d 0
2 SMS-d 0
3 PMS-d 1 0 0 0
4 SPS-d 0
5 PPS-d 1 0 0 0
6 CS-d 0
7 ILS-d 0
8 ICS-d 0
9 ICS-i 0
10 ILS-i 0
11 CS-i 0 0 0 0
12 PPS-i 1 0 0 0
13 SPS-i 0
14 PMS-i 1 0 1 0
15 SMS-i 0
16 TMS-i 0

174
Cuadro 129. Conjunto 3 Cráneo 8

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
51 SMS-d 0 0 0 0
52 PMS-d 0 0 0 0
53 CS-d 0
54 ILS-d 0
55 ICS-d 0
56 ICS-i 0
57 ILS-i 0
58 CS-i 0
59 PMS-i 0 0 0 0
60 SMS-i 0 0 0 0

Cuadro 130. Cuadro A2 Ent. 1

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d 0
2 SMS-d 0
3 PMS-d 3 0 1 0
4 SPS-d 0
5 PPS-d 0
6 CS-d 0
7 ILS-d 0
8 ICS-d 0 0 0 0
9 ICS-i 0
10 ILS-i 0
11 CS-i 0
12 PPS-i 0
13 SPS-i 0
14 PMS-i 3 0 0 0
15 SMS-i 0
16 TMS-i 0

175
Cuadro 131. Cuadro A2 Cráneo 2

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
51 SMS-d 0 0 0 0
52 PMS-d 0 0 0 0
53 CS-d 0
54 ILS-d 0
55 ICS-d 0
56 ICS-i 0
57 ILS-i 0
58 CS-i 0
59 PMS-i 0 0 0 0
60 SMS-i 0 0 0 0

Cuadro 132. Cuadro A1 B1 Ent. 1

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
51 SMS-d 0
52 PMS-d 0 0 0
53 CS-d 0
54 ILS-d 0
55 ICS-d 0
56 ICS-i 0
57 ILS-i 0
58 CS-i 0 0 0
59 PMS-i 0
60 SMS-i 0

176
Cuadro 133. Cuadro B1 B2 Maxilar

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
1 TMS-d
2 SMS-d
3 PMS-d
4 SPS-d
5 PPS-d
6 CS-d
7 ILS-d
8 ICS-d
9 ICS-i 0
10 ILS-i 0
11 CS-i 0 0 0 0
12 PPS-i 0 0 1 0
13 SPS-i 0 0 1 0
14 PMS-i 0 0 1 0
15 SMS-i 0 0 1 0
16 TMS-i

Cuadro 134. Cuadro B2

Cálculos
Diente Caries Abscesos dentales Hipoplasias
51 SMS-d
52 PMS-d
53 CS-d
54 ILS-d
55 ICS-d
56 ICS-i 0
57 ILS-i 0
58 CS-i 0
59 PMS-i 0 0 0 0
60 SMS-i 0 0 0 0
14 PMS-i 0 0 1 0

177
Procedencia: Mandíbulas de la Cueva de la Sepultura

Estos cuadros provienen de la base de datos de los autores

Cuadro 135. Conjunto 1 Mandíbula 1

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0 0 1 0
18 SMI-i
19 PMI-i 0 0 1 0
20 SPI-i 0
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i 0
23 ILI-i 0
24 ICI-i 0
25 ICI-d 0
26 ILI-d 0 0 0 0
27 CI-d 0
28 PPI-d 0
29 SPI-d 0
30 PMI-d 0 0 1 0
31 SMI-d 0 0 0 0
32 TMI-d 0 0 1 0

Cuadro 136. Conjunto 2 Mandíbula 2

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0 0 1 0
18 SMI-i 0 0 1 0
19 PMI-i 0 0 0 0
20 SPI-i 0
21 PPI-i 0
22 CI-i 0
23 ILI-i 0
24 ICI-i 0
25 ICI-d 0
26 ILI-d 0
27 CI-d 0
28 PPI-d 0 0 1 0
29 SPI-d 0
30 PMI-d 0
31 SMI-d 0
32 TMI-d 1 0 1 0

178
Cuadro 137. Conjunto 2 Mandíbula 3

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0
18 SMI-i 0
19 PMI-i 0
20 SPI-i 0
21 PPI-i 0
22 CI-i 0
23 ILI-i 0
24 ICI-i 0
25 ICI-d 0
26 ILI-d 0
27 CI-d 0 0 0 0
28 PPI-d 0 0 1 0
29 SPI-d 0
30 PMI-d 0
31 SMI-d 6 1 1 0
32 TMI-d 1 0 1 0

Cuadro 138. Conjunto 3 Mandíbula 1

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0
18 SMI-i 1 0 1 0
19 PMI-i 0 0 0 0
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i 0 0 0 1
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0 0 0 0
25 ICI-d 0
26 ILI-d 0 0 0 0
27 CI-d 0
28 PPI-d 0 0 0 1
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d 0 0 0 0
31 SMI-d 1 0 1 0
32 TMI-d 0

179
Cuadro 139. Conjunto 3 Mandíbula 2

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 1 0 0 0
18 SMI-i 1 0 1 0
19 PMI-i 1 0 2 0
20 SPI-i 0
21 PPI-i 0
22 CI-i 0
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0
25 ICI-d 0
26 ILI-d 0 0 0 0
27 CI-d 0
28 PPI-d 0
29 SPI-d 0
30 PMI-d 1 0 1 0
31 SMI-d 1 0 0 0
32 TMI-d 0 0 0 0

Cuadro 140. Conjunto 3 Mandíbula 3

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0
18 SMI-i 0 0 1 0
19 PMI-i 1 0 1 0
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i 1 0 0 0
22 CI-i 0 0 0 1
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0 0 0 0
25 ICI-d 0 0 0 0
26 ILI-d 0 0 0 0
27 CI-d 0 0 0 1
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d 1 0 1 0
31 SMI-d 1 0 1 0
32 TMI-d 0

180
Cuadro 141. Conjunto 3 Mandíbula 4

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0
18 SMI-i 6 0 1 0
19 PMI-i 6 0 1 0
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i 2 0 0 0
22 CI-i 0
23 ILI-i 0 0 1 0
24 ICI-i 0
25 ICI-d 0
26 ILI-d 0
27 CI-d 0
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d 0 0 0 0
31 SMI-d 1 0 1 0
32 TMI-d 1 0 1 0

Cuadro 142. Conjunto 3 Mandíbula 5

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 1 0 1 0
18 SMI-i 1 0 1 0
19 PMI-i 0
20 SPI-i 0 0 1 0
21 PPI-i 0 0 1 0
22 CI-i 0 0 0 0
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0
25 ICI-d 0
26 ILI-d 0 0 0 0
27 CI-d 0 0 1 0
28 PPI-d 0 0 1 0
29 SPI-d 0
30 PMI-d 0 0 1 0
31 SMI-d 0 0 1 0
32 TMI-d 1 0 1 0

181
Cuadro 143. Conjunto 3 Mandíbula 6

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0
18 SMI-i 1 0 1 0
19 PMI-i 1 0 0 0
20 SPI-i 0
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i 0
23 ILI-i 0
24 ICI-i 0
25 ICI-d 0
26 ILI-d 0
27 CI-d 0
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 0
30 PMI-d 0 0 1 0
31 SMI-d 1 0 0 0
32 TMI-d 0

Cuadro 144. Conjunto 3 Mandíbula 8

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0
18 SMI-i 0
19 PMI-i 0 0 1 0
20 SPI-i 0
21 PPI-i 0 0 1 0
22 CI-i 0 0 1 0
23 ILI-i 0
24 ICI-i 0
25 ICI-d 0
26 ILI-d 0
27 CI-d 0
28 PPI-d 0
29 SPI-d 0
30 PMI-d 0
31 SMI-d 0
32 TMI-d 0

182
Cuadro 145. Conjunto 4 Mandíbula 1

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i
18 SMI-i
19 PMI-i
20 SPI-i
21 PPI-i
22 CI-i
23 ILI-i
24 ICI-i
25 ICI-d
26 ILI-d
27 CI-d
28 PPI-d
29 SPI-d
30 PMI-d
31 SMI-d
32 TMI-d

Cuadro 146. Conjunto 4 Mandíbula 2

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0
18 SMI-i 3 0 1 0
19 PMI-i 1 0 1 0
20 SPI-i 0
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i 0 0 0 0
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 2 0 0 0
25 ICI-d 0
26 ILI-d 0 0 0 0
27 CI-d 0 0 0 0
28 PPI-d 0 0 1 0
29 SPI-d 0 0 1 0
30 PMI-d 0 0 1 0
31 SMI-d 0 0 2 0
32 TMI-d 1 0 0 0

183
Cuadro 147. Conjunto 4 Mandíbula 3

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 3 0 0 0
18 SMI-i 1 0 0 0
19 PMI-i 1 0 0 0
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i 0 0 0 0
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0 0 0 0
25 ICI-d 0 0 0 0
26 ILI-d 0 0 0 0
27 CI-d 0 0 0 0
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d 1 0 0 0
31 SMI-d 1 0 0 0
32 TMI-d 1 0 0 0

Cuadro 148. Conjunto 4 Mandíbula 4

Conjunto 4 Mandíbula 4
Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias
61 SMI-i 0 0 0 0
62 PMI-i 0 0 0 0
63 CI-i 0
64 ILI-i 0
65 ICI-i 0
66 ICI-d 0
67 ILI-d 0 0 0 0
68 CI-d 0
69 PMI-d 0 0 0 0
70 SMI-d 0 0 0 0

184
Cuadro 149. CuadroA1 Mandíbula 2

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0 0 2 0
18 SMI-i 0 0 1 0
19 PMI-i 0
20 SPI-i 0 0 1 0
21 PPI-i 1 0 0 0
22 CI-i 1 0 0 0
23 ILI-i 0
24 ICI-i 0 0 0 0
25 ICI-d 0 0 0 0
26 ILI-d 0
27 CI-d 6 0 0 0
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 0 0 1 0
30 PMI-d 0 0 0 0
31 SMI-d 0 0 1 0
32 TMI-d 0 0 2 0

Cuadro 150. Cuadro A1 Mandíbula 1

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0
18 SMI-i 0
19 PMI-i 0
20 SPI-i 0
21 PPI-i 6 1 0 0
22 CI-i 4 1 2 0
23 ILI-i 0
24 ICI-i 0 0 2 0
25 ICI-d 0
26 ILI-d 0 0 2 0
27 CI-d 0 0 0 0
28 PPI-d 0 1 0 0
29 SPI-d 0
30 PMI-d 0
31 SMI-d 0
32 TMI-d 0

185
Cuadro 151. Cuadro A2 Mandíbula 1

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0 0 1 0
18 SMI-i 1 0 1 0
19 PMI-i 0 0 1 0
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i 0
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0
25 ICI-d 0
26 ILI-d 0 0 0 0
27 CI-d 0 0 0 0
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d 0 0 1 0
31 SMI-d 1 0 1 0
32 TMI-d 0 0 0 0

Cuadro 152. Cuadro A2 Mandíbula 2

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


17 TMI-i 0
18 SMI-i 0
19 PMI-i 0 0 0 0
20 SPI-i 0
21 PPI-i 0
22 CI-i 0
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0 0 0 0
25 ICI-d 0 0 0 0
26 ILI-d 0 0 0 0
27 CI-d 0 0 0 0
28 PPI-d 0
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d 1 0 1 0
31 SMI-d 6 0 0 0
32 TMI-d 0

186
Cuadro 153. Cuadro B1 Mandíbula

Cuadro B1 Mandíbula
Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias
61 SMI-i 0
62 PMI-i 0 0 0 0
63 CI-i 0
64 ILI-i 0 0 0 0
65 ICI-i 0 0 0 0
66 ICI-d 0 0 0 0
67 ILI-d 0 0 0 0
68 CI-d 0
69 PMI-d 0 0 0 0
70 SMI-d 0

187
Procedencia: Lomas del Real

Estos cuadros provienen de la base de datos de los autores

Cuadro 154. Entierro 2

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d 1 0 0 0
2 SMS-d
3 PMS-d
4 SPS-d 0 0 0 0
5 PPS-d 0 0 0 0
6 CS-d 0 0 0 0
7 ILS-d
8 ICS-d
9 ICS-i
10 ILS-i
11 CS-i 0 0 0 1
12 PPS-i 0 0 0 0
13 SPS-i 0 0 0 0
14 PMS-i 0 0 0 0
15 SMS-i 0 0 0 0
16 TMS-i 1 0 0 0
17 TMI-i
18 SMI-i
19 PMI-i
20 SPI-i
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i
23 ILI-i 1 0 0 0
24 ICI-i
25 ICI-d
26 ILI-d
27 CI-d 1 0 0 0
28 PPI-d
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d
31 SMI-d 1 0 0 0
32 TMI-d

188
Cuadro 155. Entierro 3

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d
2 SMS-d
3 PMS-d
4 SPS-d
5 PPS-d
6 CS-d
7 ILS-d
8 ICS-d
9 ICS-i
10 ILS-i
11 CS-i
12 PPS-i
13 SPS-i
14 PMS-i
15 SMS-i
16 TMS-i
17 TMI-i
18 SMI-i
19 PMI-i
20 SPI-i
21 PPI-i
22 CI-i 0 0 4 0
23 ILI-i 0 0 4 0
24 ICI-i
25 ICI-d
26 ILI-d
27 CI-d
28 PPI-d
29 SPI-d
30 PMI-d
31 SMI-d
32 TMI-d

189
Cuadro 156. Entierro 4

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d 0 0 0 0
2 SMS-d 0 0 0 0
3 PMS-d 0 0 0 0
4 SPS-d 0 0 0 0
5 PPS-d 1 0 0 0
6 CS-d 1 0 0 0
7 ILS-d
8 ICS-d 0 0 0 1
9 ICS-i 0 0 0 1
10 ILS-i 0 0 0 1
11 CS-i 1 0 0 0
12 PPS-i 1 0 0 0
13 SPS-i 1 0 0 0
14 PMS-i 1 0 0 0
15 SMS-i
16 TMS-i 0 0 0 0
17 TMI-i
18 SMI-i
19 PMI-i
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i 1 0 0 0
22 CI-i 0 0 0 0
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0 0 0 0
25 ICI-d 0 0 0 0
26 ILI-d 0 0 0 0
27 CI-d 0 0 0 0
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d 1 0 1 0
31 SMI-d 1 0 1 0
32 TMI-d

190
Cuadro 157. Entierro 5

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d 0 0 0 0
2 SMS-d 0 0 0 0
3 PMS-d 0 0 0 0
4 SPS-d 0 0 0 0
5 PPS-d 0 0 0 0
6 CS-d 0 0 0 0
7 ILS-d 0 0 0 0
8 ICS-d 0 0 0 1
9 ICS-i 0 0 0 1
10 ILS-i 0 0 0 0
11 CS-i 0 0 0 0
12 PPS-i 0 0 0 0
13 SPS-i 0 0 0 0
14 PMS-i 0 0 0 0
15 SMS-i 0 0 0 0
16 TMS-i 0 0 0 0
17 TMI-i 0 0 0 0
18 SMI-i 0 0 0 0
19 PMI-i 0 0 0 0
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i 0 0 0 0
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0 0 0 0
25 ICI-d 0 0 0 0
26 ILI-d 0 0 0 1
27 CI-d 0 0 0 0
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d 0 0 0 0
31 SMI-d 0 0 0 0
32 TMI-d 0 0 0 0

191
Cuadro 158. Entierro 6 Esqueleto 2

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d 0 0 0 0
2 SMS-d 1 0 0 0
3 PMS-d 0 0 0 0
4 SPS-d 0 0 0 0
5 PPS-d 0
6 CS-d 0 0 0 0
7 ILS-d 0 0 0 0
8 ICS-d 0 0 0 1
9 ICS-i 0
10 ILS-i 0 0 0 0
11 CS-i 0 0 0 1
12 PPS-i 0 0 0 0
13 SPS-i 0 0 0 0
14 PMS-i 0 0 0 0
15 SMS-i 1 0 0 0
16 TMS-i 0 0 0 0
17 TMI-i 1 0 0 0
18 SMI-i 3 0 0 0
19 PMI-i 0
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i 0 0 0 1
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0 0 0 0
25 ICI-d 0 0 0 0
26 ILI-d 0 0 0 0
27 CI-d 0 0 0 1
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d 0
31 SMI-d 3 0 0 0
32 TMI-d 1 0 0 0

192
Cuadro 159. Entierro 8

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d
2 SMS-d 0 0 0 0
3 PMS-d 1 0 0 1
4 SPS-d 1 0 0 0
5 PPS-d 3 0 0 0
6 CS-d 1 0 0 1
7 ILS-d 0 0 0 1
8 ICS-d 0 0 0 1
9 ICS-i 0 0 0 1
10 ILS-i 1 0 0 0
11 CS-i 0 0 0 0
12 PPS-i 3 0 0 0
13 SPS-i 3 0 0 0
14 PMS-i 3,1 0 0 1
15 SMS-i 3,1 0 0 1
16 TMS-i
17 TMI-i 0 0 0 0
18 SMI-i 3 0 0 0
19 PMI-i 1 0 0 1
20 SPI-i 1 0 0 0
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i 0 0 0 1
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0 0 0 0
25 ICI-d 0 0 0 0
26 ILI-d 3 0 0 1
27 CI-d 0 0 0 1
28 PPI-d
29 SPI-d
30 PMI-d
31 SMI-d 0 0 0 0
32 TMI-d 0 0 0 0

193
Cuadro 160. Entierro 9

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d
2 SMS-d
3 PMS-d
4 SPS-d
5 PPS-d
6 CS-d
7 ILS-d
8 ICS-d
9 ICS-i
10 ILS-i
11 CS-i 0 0 0 0
12 PPS-i 0 0 0 0
13 SPS-i
14 PMS-i
15 SMS-i
16 TMS-i
17 TMI-i
18 SMI-i
19 PMI-i
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i 0 0 0 0
23 ILI-i
24 ICI-i
25 ICI-d
26 ILI-d
27 CI-d
28 PPI-d
29 SPI-d
30 PMI-d
31 SMI-d
32 TMI-d

194
Cuadro 161. Entierro 10

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d
2 SMS-d
3 PMS-d 0 0 0 0
4 SPS-d 0 0 0 0
5 PPS-d 0 0 0 0
6 CS-d 0 0 0 0
7 ILS-d 0 0 0 0
8 ICS-d
9 ICS-i 0 0 0 0
10 ILS-i 0 0 0 0
11 CS-i 0 0 0 0
12 PPS-i 0 0 0 0
13 SPS-i 0 0 0 0
14 PMS-i 0 0 0 0
15 SMS-i 0 0 0 0
16 TMS-i 0 0 0 0
17 TMI-i 0 0 0 0
18 SMI-i
19 PMI-i
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i
22 CI-i
23 ILI-i
24 ICI-i
25 ICI-d
26 ILI-d
27 CI-d
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d 0 0 0 0
31 SMI-d
32 TMI-d 0 0 0 0

195
Cuadro 162. Entierro 11

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


51 SMS-d
52 PMS-d
53 CS-d
54 ILS-d
55 ICS-d
56 ICS-i 0 0 0 0
57 ILS-i 0 0 0 0
58 CS-i
59 PMS-i
60 SMS-i
61 SMI-i
62 PMI-i
63 CI-i
64 ILI-i
65 ICI-i
66 ICI-d
67 ILI-d
68 CI-d
69 PMI-d
70 SMI-d

196
Cuadro 163. Entierro 13

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d 1 0 0 0
2 SMS-d 1 0 1 0
3 PMS-d 1 0 1 3
4 SPS-d 0 0 1 4
5 PPS-d 0 0 1 4
6 CS-d 0 0 1 0
7 ILS-d 0 0 1 1
8 ICS-d 0 0 1 1
9 ICS-i 0 0 1 0
10 ILS-i 0 0 1 0
11 CS-i 0 0 1 0
12 PPS-i 0 0 0 1
13 SPS-i 0 0 0 0
14 PMS-i 0 0 0 0
15 SMS-i 1 0 0 0
16 TMS-i
17 TMI-i 1 0 2 0
18 SMI-i
19 PMI-i 1 0 1 0
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i 0 0 1 0
22 CI-i 0 0 1 0
23 ILI-i 0 0 1 0
24 ICI-i 0 0 1 0
25 ICI-d 0 0 1 0
26 ILI-d 0 0 1 0
27 CI-d 0 0 0 0
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d 0 0 0 0
31 SMI-d 1 0 1 0
32 TMI-d 1 0 1 0

197
Cuadro 164. Entierro 14

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d 1 0 1 0
2 SMS-d 5 0 0 0
3 PMS-d 5 0 0 0
4 SPS-d 1 0 0 0
5 PPS-d 0 0 0 0
6 CS-d 0 0 0 0
7 ILS-d 0 0 0 0
8 ICS-d 0 0 0 1
9 ICS-i 0 0 0 1
10 ILS-i
11 CS-i 7
12 PPS-i 0 0 0 0
13 SPS-i 0 0 0 0
14 PMS-i
15 SMS-i 5 0 0 0
16 TMS-i
17 TMI-i 1 0 0 0
18 SMI-i 1 0 0 0
19 PMI-i 0 0 0 0
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i 0 0 0 0
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0 0 0 0
25 ICI-d 0 0 0 0
26 ILI-d
27 CI-d 7
28 PPI-d 5
29 SPI-d 5
30 PMI-d 0 0 0 0
31 SMI-d 1 0 0 0
32 TMI-d 1 0 0 0

198
Cuadro 165. Entierro 20

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d
2 SMS-d
3 PMS-d
4 SPS-d
5 PPS-d
6 CS-d
7 ILS-d
8 ICS-d
9 ICS-i
10 ILS-i
11 CS-i
12 PPS-i
13 SPS-i
14 PMS-i
15 SMS-i
16 TMS-i 1 0 0 0
17 TMI-i
18 SMI-i
19 PMI-i
20 SPI-i 0 0 3 0
21 PPI-i 0 0 2 0
22 CI-i 0 0 1 0
23 ILI-i 0 0 1 0
24 ICI-i 0 0 0
25 ICI-d 0 0 0
26 ILI-d 0 0 0
27 CI-d 0 0 0 0
28 PPI-d 2 0 0 0
29 SPI-d 0 0 0 0
30 PMI-d
31 SMI-d
32 TMI-d

199
Cuadro 166. Entierro 21 Individuo 1

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d 0 0 0 0
2 SMS-d 1 0 1 0
3 PMS-d 0 0 0 0
4 SPS-d 0 0 0 0
5 PPS-d 0 0 0 0
6 CS-d 0 0 0 0
7 ILS-d 0 0 0 0
8 ICS-d
9 ICS-i
10 ILS-i
11 CS-i 0 0 0 0
12 PPS-i 0 0 0 0
13 SPS-i 0 0 0 0
14 PMS-i 1 0 1 0
15 SMS-i 0 0 0 0
16 TMS-i 0 0 0 0
17 TMI-i 3 0 0
18 SMI-i 0 0 0
19 PMI-i 0 0 0
20 SPI-i 0 1 0
21 PPI-i 0 1 0
22 CI-i 0 1 0
23 ILI-i 0 1 0
24 ICI-i 0 1 0
25 ICI-d 0 1 0
26 ILI-d 0 1 0
27 CI-d 0 1 0
28 PPI-d 0 1 0
29 SPI-d 0 1 0
30 PMI-d 1.3 0 1
31 SMI-d 0 0 1
32 TMI-d 0 0 0

200
Cuadro 167. Entierro 22

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d 0 0 1 0
2 SMS-d 0 0 1 0
3 PMS-d 1 0 1 0
4 SPS-d 0 0 1 0
5 PPS-d 1 0 1 0
6 CS-d 0 0 1 0
7 ILS-d 0 0 1 0
8 ICS-d 0 0 1 1
9 ICS-i 0 0 0 1
10 ILS-i 0 0 1 0
11 CS-i 0 0 1 0
12 PPS-i 0 0 1 0
13 SPS-i 1 0 1 0
14 PMS-i 1 0 1 0
15 SMS-i 0 0 1 0
16 TMS-i 2 0 0 0
17 TMI-i 1 0 1 0
18 SMI-i 2 0 1 0
19 PMI-i 0
20 SPI-i 0 0 1 0
21 PPI-i 0 0 1 0
22 CI-i 0 0 1 0
23 ILI-i 0 0 1 0
24 ICI-i 0 0 1 0
25 ICI-d 0 0 1 0
26 ILI-d 0 0 1 0
27 CI-d 0 0 0 0
28 PPI-d 0
29 SPI-d 0 0 1 0
30 PMI-d 2 0 1 0
31 SMI-d 1 0 1 0
32 TMI-d 0 0 1 0

201
Cuadro 168. Entierro 26

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d 0 0 0 1
2 SMS-d 0 0 1 1
3 PMS-d 0 0 1 1
4 SPS-d 1 0 1 1
5 PPS-d 0 0 1 1
6 CS-d 0 0 1 1
7 ILS-d
8 ICS-d
9 ICS-i 0 0 0 1
10 ILS-i 0 0 1 1
11 CS-i 0 0 1 1
12 PPS-i 0 0 1 1
13 SPS-i 1 0 1 1
14 PMS-i 1 0 1 1
15 SMS-i 1 0 1 1
16 TMS-i 1 0 0 1
17 TMI-i 1 0 1 1
18 SMI-i 1 0 1 1
19 PMI-i 1 0 1 1
20 SPI-i 0 0 0 1
21 PPI-i 0 0 0 1
22 CI-i 0 0 0 1
23 ILI-i 0 0 0 1
24 ICI-i 0 0 0 1
25 ICI-d 0 0 0 1
26 ILI-d 0 0 0 1
27 CI-d 0 0 0 1
28 PPI-d 0 0 0 1
29 SPI-d 0 0 0 1
30 PMI-d 1 0 1 1
31 SMI-d 1 0 1 1
32 TMI-d 0 0 1 1

202
Cuadro 169. Entierro 28 Individuo 1

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d 1 0 0 0
2 SMS-d 0 0 0 0
3 PMS-d 0 0 0 0
4 SPS-d 0 0 0 0
5 PPS-d 0 0 0 0
6 CS-d 0 0 0 0
7 ILS-d 0 0 0 0
8 ICS-d 0 0 0 0
9 ICS-i 0 0 0 0
10 ILS-i 0 0 0 0
11 CS-i 0 0 0 0
12 PPS-i
13 SPS-i 0 0 0 0
14 PMS-i 1 0 0 0
15 SMS-i 1 0 0 0
16 TMS-i 0 0 0 0
17 TMI-i 1 0 0 0
18 SMI-i 1 0 0 0
19 PMI-i 0 0 0 0
20 SPI-i 0 0 0 0
21 PPI-i 0 0 0 0
22 CI-i 0 0 0 0
23 ILI-i 0 0 0 0
24 ICI-i 0 0 0 0
25 ICI-d
26 ILI-d 0 0 0 0
27 CI-d 0 0 0 0
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 1 0 0 0
30 PMI-d 1 0 0 0
31 SMI-d 1 0 0 0
32 TMI-d 1 0 0 0

203
Cuadro 170. Entierro 29 Individuo 1

Entierro 29 Individuo 1
Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias
1 TMS-d
2 SMS-d 1 0 0
3 PMS-d 0 0 0
4 SPS-d 0 0 0
5 PPS-d 0 0 0
6 CS-d 0 0 0
7 ILS-d 0 0 0
8 ICS-d 0 0 1
9 ICS-i 0 0 0 1
10 ILS-i 0 0 0
11 CS-i 0 0 0
12 PPS-i 0 0 0
13 SPS-i 0 0 0
14 PMS-i 0 0 0 0
15 SMS-i 0 0 0 0
16 TMS-i
17 TMI-i
18 SMI-i 0 0 0 1
19 PMI-i 0 0 0 1
20 SPI-i 0 0 0
21 PPI-i 0 0 0
22 CI-i 0 0 0
23 ILI-i 0 1
24 ICI-i 0 1
25 ICI-d 0 1
26 ILI-d
27 CI-d 0 0 0
28 PPI-d 0 0 0 0
29 SPI-d 0 0 0
30 PMI-d 1 0 0 1
31 SMI-d 1 0 0 0
32 TMI-d

204
Cuadro 171. Entierro 29 Individuo 2

Entierro 29 Individuo 2
Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias
51 SMS-d 0 0 0 0
52 PMS-d 0 0 0 0
53 CS-d 0 0 0 0
54 ILS-d
55 ICS-d
56 ICS-i
57 ILS-i
58 CS-i
59 PMS-i
60 SMS-i
61 SMI-i 1 0 0 0
62 PMI-i
63 CI-i
64 ILI-i
65 ICI-i
66 ICI-d
67 ILI-d
68 CI-d
69 PMI-d
70 SMI-d

205
Cuadro 172. Entierro 40 Individuo 1

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


1 TMS-d
2 SMS-d
3 PMS-d
4 SPS-d 0 0 0
5 PPS-d
6 CS-d
7 ILS-d
8 ICS-d
9 ICS-i
10 ILS-i
11 CS-i
12 PPS-i
13 SPS-i
14 PMS-i
15 SMS-i 1 0 0
16 TMS-i
17 TMI-i
18 SMI-i
19 PMI-i
20 SPI-i
21 PPI-i
22 CI-i 7 0 0 0
23 ILI-i 7 0 0 0
24 ICI-i 7 0 0 0
25 ICI-d 6 0 0 0
26 ILI-d 6 0 0 0
27 CI-d 4 0 0 0
28 PPI-d 0 0 0
29 SPI-d
30 PMI-d
31 SMI-d
32 TMI-d

206
Cuadro 173. Entierro 40 Individuo 1

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


51 SMS-d
52 PMS-d 0 0 0 0
53 CS-d
54 ILS-d 0 0 0 0
55 ICS-d 0 0 0 0
56 ICS-i 0 0 0 0
57 ILS-i 0 0 0 0
58 CS-i
59 PMS-i 0 0 0 0
60 SMS-i
61 SMI-i
62 PMI-i 0 0 0 0
63 CI-i
64 ILI-i
65 ICI-i 0 0 0 0
66 ICI-d 0 0 0 0
67 ILI-d
68 CI-d
69 PMI-d 0 0 0 0
70 SMI-d

207
Cuadro 174. Entierro 46

Diente Caries Abscesos Cálculos Hipoplasias


51 SMS-d 1 0 0 0
52 PMS-d 1 0 0 0
53 CS-d 0 0 0 0
54 ILS-d 0 0 0 0
55 ICS-d 0 0 0 0
56 ICS-i 0 0 0 0
57 ILS-i 0 0 0 0
58 CS-i 0 0 0 0
59 PMS-i 0 0 0 0
60 SMS-i 0 0 0 0
61 SMI-i 1 0 0 0
62 PMI-i 0 0 0 0
63 CI-i 0 0 0 0
64 ILI-i 0 0 0 0
65 ICI-i 0 0 0 0
66 ICI-d 0 0 0 0
67 ILI-d 0 0 0 0
68 CI-d 0 0 0 0
69 PMI-d 1 0 0 0
70 SMI-d 1 0 1 0

208
Anexo 6. Fotografías

Todas las fotografías de este anexo fueron tomadas por los autores

Procedencia: Cueva de la Sepultura

Fotografía 1. Cráneo 1 Conjunto 2 Fotografía 2. Detalle de premolares


superiores izquierdos del cráneo 1
conjunto 2

Fotografía 3. Conjunto 1 Cráneo 3 Fotografía 4. Mandíbula 4 conjunto3

Fotografía 5. Detalle del PMI-d Fotografía 6. Detalle de caries del


mandíbula 4 conjunto 3 SMI-i, mandíbula 4, conjunto 3

209
Fotografía 7. Mandíbula 8 conjunto 3 Fotografía 8.Detalle del MPI-i de la
mandíbula 8 conjunto 3

Fotografía 9. Detalle de pérdida Fotografía 10. Mandíbula 7, conjunto 3


antemortem, mandíbula 8 conjunto 3

Fotografía 11. Mandíbula 3 Conunto 2 Fotografía 12. Detalle de absceso en


SMI-d, mandíbula 3 conjunto 2

210
Procedencia :Lomas del Real

Fotografía 13. Maxilar del entierro 13 Fotografía 14. Detalle de desgaste en


incisivos superiores de maxilar, entierro
13

Fotografía 15. Mandíbula del entierro 13 Fotografía 16. Detalle de la pérdida


antemortem del SMI-d, así como
cálculos dentales en los molares

Fotografía 17. Detalle de desgaste del Fotografía 18.- Maxilar del entierro 22
PMI-i, entierro 14

211
Fotografía 19. Mandíbula del entierro 22 Fotografía 20. Detalle de caries y
desgaste, maxilar del entierro 22

Fotografía 21. Detalle de desgaste en Fotografía 22. Detalle de desgaste en


TMI-d, entierro 22 PMI-d, entierro 22

212