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noche que al rudo labrador confía

10 poemas internacionales
el iletrado y laborioso día,
Rosalía de Castro según lo quiere la literatura?

Pienso también en esa compañera

que me esperaba y que tal vez me


espera.
Ya duermen en su tumba las pasiones

el sueño de la nada;

¿es, pues, locura del doliente


espíritu,

o gusano que llevo en mis entrañas?

Yo solo sé que es un placer que duele,

que es un dolor que atormentado halaga,

llama que de la vida se alimenta,

mas sin la cual la vida se apagara.

Alejandra Pizarnik

El Miedo

En el eco de mis muertes

aún hay miedo.

¿Sabes tú del miedo?

Jorge Luis Borges Sé del miedo cuando digo mi nombre

es el miedo,

Lo Perdido el miedo con sombrero negro

¿Dónde estará mi vida, la que pudo escondiendo ratas en mi sangre,

haber sido y no fue, la venturosa o el miedo con labios muertos

o la de triste horror, esa otra cosa bebiendo mis deseos.

que pudo ser la espada o el escudo Sí. En el eco de mis muertes

y que no fue? ¿Dónde estará el perdido aún hay miedo.

antepasado persa o el noruego,

dónde el azar de no quedarme ciego,

dónde el ancla y el amor, dónde el


olvido

de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura


Construyendo salvamos el recuerdo.
Las convertí en un símbolo.

Pensé que todo aquello que dejábamos

—como aquel ramo en la dudosa luz

de la Estación de Francia—

quedaría en quién sabe qué memoria.

Construimos, me decías, para nunca


Gustavo Adolfo Bécquer perdernos.

Fingiendo realidades Y puede que la pérdida sea lo que nos


salve
con sombra vana,
En el desconocido recuerdo de los
otros.
delante del Deseo

va la esperanza.

Y sus mentiras

Como el Fénix renacen

de sus cenizas.

Constantino Cavafis

Recuerda Cuerpo

Cuerpo, recuerda no sólo cuando fuiste


amado,
Joan Margarit
no sólo los lechos donde te acostaste,
A la deriva
sino también aquellos deseos, que por
Quedaba el tren vacío en la Estación de ti
Francia.
brillaban claros en los ojos
También era el final para nosotros.
y con la voz temblaban —y algún
En una papelera rosas rojas: inesperado
alguien que no llegó freno los reprimió—.
y alguien que abandonó sus esperanzas. Ahora que ya todo pertenece al pasado,
Al pasar junto a ellas me dijiste: casi parece cual si a esos deseos
te entregaras también —cómo brillaban,

recuérdalo, en aquellos ojos al Cuando pronuncio la palabra Silencio,


mirarte;
Lo destruyo.
cómo temblaban con la voz, por ti,
recuerda, cuerpo.

Cuando pronuncio la Nada,

Creo algo que no cabe en ninguna no-


existencia.

Chantal Maillard
Un hilo se soltó

allá lejos

y una inquietante disonancia

golpeó el espacio
María Zambrano
¿Mi alma o un lucero?

y era túnel luego Qué oscura galería me espera,


gruta y túnel
por qué agujeros he de deslizarme,
otra vez y
qué laberinto me está ya preparado,
penetraste en aquella oscuridad
qué cepo, qué cadenas, qué grillos,

qué humo siniestro ha de envolverme,


qué paredes de niebla me dislocan.

Y no podré llorar. ¿Dónde están las


manos que recogen el llanto, la mano,
la caricia.?

Atrás queda el misterio.

Despierta. Todo está ahí de nuevo. No


hay secreto.

Wisława Szymborska
Cuando pronuncio la palabra Futuro

La primera sílaba pertenece ya al


pasado.
Pedro Salinas

Suelo. Nada más.

Suelo. Nada menos.

Y que te baste con eso.

Porque en el suelo los pies hincados,

en los pies torso derecho,

en el torso la testa firme,

y allá, al socaire de la frente,

la idea pura, y en la idea pura

el mañana, la llave

—mañana— de lo eterno.

Suelo. Ni más ni menos,

Y que te baste con eso.