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LA MÚSICA POLACA CONTEMPORÁNEA

Varias corrientes, varias dimensiones

El termino "escuela polaca de composicion" fue popularizado a principios de los años


sesenta del siglo XX, particularmente por la crítica musical alemana. Este término surgió para
denominar el estilo específico de la música polaca, en la cual la base de la creación de una
obra musical está constituida por el color del sonido. El nacimiento de la "escuela polaca de
composición" fue posible gracias al deshielo político vivido después de la muerte de Stalin,
que en Polonia condujo a la crisis política del año 1956. Es entonces cuando, junto con el
culto a la persona en la esfera política, fueron rechazados los dogmas del realismo socialista
en el mundo de la cultura. En la aparicion de la "escuela polaca de composicion" tambien tuvo
una importancia significativa el festival internacional de música contemporánea "Otoño de
Varsovia", organizado por primera vez en octubre del año 1956.
El festival "Otoño de Varsovia" es el lugar obligado para la presentación en Polonia de
las obras musicales, que constituyen el canon de la época comporánea (con La consagracion
de la primavera de Igor Stravinsky a la cabeza), y también el lugar de presentación de las
nuevas tendencias estéticas en la música polaca. Al principio, esto concernía, sobre todo, a la
aplicación de la técnica dodecafónica, haciéndose posteriormente uso de la técnica llamada en
Polonia sonora, basada en la primacía del color del sonido sobre todos los demás elementos
de la composición.
En la música polaca esta estética está representada, sobre todo, por: Witold
Lutosławski (1913-1994), Krzysztof Penderecki (1933) y Henryk Mikołaj Górecki (1933),
y tambien por Kazimierz Serocki (1922-1981), así como por Tadeusz Baird (1928-1981),
Wojciech Kilar (1932), Witold Szalonek (1927), Bogusław Schaeffer (1929) y
Włodzimierz Kotoński (1925).

Lutosławski
La música de Witold Lutosławski se ha inscrito en el ámbito de las más destacadas
creaciones de todo el siglo, aunque su parte fundamental y esencial surgiera en la segunda
mitad, entre los años 1958 (Música fúnebre) y 1992 (IV Sinfonía). En las partituras escritas en
esos años el compositor plasmó su característico lenguaje de composición, alcanzando una
forma musical de belleza única, por lo cual se le llamó, aun estando en vida, "el clásico de
nuestra época".
En Música fúnebre echa las bases de la armonía dodecafónica, alejada técnica y
estéticamente de las creaciones de la escuela vienesa de Arnold Schönberg. En los Juegos
venecianos (1961) utiliza por primera vez las técnicas aleatorias. En el Cuarteto de cuerda
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Este material constituye una publicación del Instituto Adam Mickiewicz preparado con motivo de Año de
Polonia en España 2002, realizado por el Consulado General de Polonia en Barcelona como “Polònia a
Catalunya”
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Instituto Adam Mickiewicz".
(1964) introdujo la idea de la forma bipartita, en la cual la parte primera tiene un carácter
preliminar, y en la que la segunda parte asume la principal tarea expresionista. En la década de
los años ochenta el compositor desarrolló hasta el final su principio de la "técnica de cadena",
que consistente en acoplar el material sonoro entre las partes de la obra o entre sus estratos.
Observando la obra de Witold Lutoslawski, se puede percibir su consecuente e intenso
crecimiento como una totalidad integral. Desde que compuso Música fúnebre fue creando su
mundo propio y original, pero nunca hermético ni aislado. Lutoslawski encontró ese rarísimo
punto donde la tradicion se transforma en futuro, ese límite entre la aceptacion de la tradición
superada y la reserva ante los nuevos contienentes que se descubren. Eminentemente
innovador y descubridor, nunca llegó a ser radical y vanguardista. Señalando a Haydn y
Mozart, a Chopin y Brahms como sus modelos a seguir, estuvo, sin embargo, muy lejos del
tradicionalismo.
Las obras más importantes de Lutoslawski son sus cuatro sinfonías (1947, 1967, 1983,
1992); obras para orquesta: Concierto para orquesta (1954), Música fúnebre (1958), Juegos
venecianos (1961), Livre pour orchestre (1968), Mi-parti (1976), Novelette (179), Cadena 3
(1986), Interludium (1989); conciertos instrumentales: Concierto para violoncelo (1970),
Concierto doble para oboe, arpa y orquesta de camara (1980), Partita para violín y orquesta
(1988 - versión para orquesta de la obra para violín y piano del año 1984), Cadena 2 -
Diálogo para violín y orquesta (1985), Concierto para piano (1988); obras vocales y para
orquesta: Tres poemas de Henri Michaux para coro y orquesta (1963), Paroles tissées para
tenor y orquesta de cámara, Les espaces du sommeil para barítono y orquesta (1975),
Chantefleurs et Chantefables para soprano y orquesta (1990); obras de camara: Cuarteto de
cuerda (1964), Preludios y fuga para 13 instrumentos de cuerda (1972), Cadena 1 para
orquesta de cámara (1983); obras para solo: Variaciones sobre un tema de Paganini para dos
pianos (1941), Variación Sacherian para violonchelo (1975), Epitafio para oboe y piano
(1979), Grave - Metamorfosis para violoncelo y piano (1981), Partita para violín y piano
(1984), Subito para violón y piano (1992).

Penderecki
La carrera musical de Krzysztof Penderecki tiene su inicio a finales de los años cincuenta y
principio de los sesenta. Al principio, la invención sonora del compositor se centró en unas
formas no tradicionales de articulación del sonido de los instrumentos de cuerda, p.ej.
tocando detrás del puente, golpeando con la vara del arco en la caja de resonancia, es decir,
tratando los instrumentos de cuerda como instrumentos de percusión. Paralelamente,
Krzysztof Penderecki desarrolló un método, rico en formas técnicas, de utilización de los
planos sonoros, compuestos por sonidos vecinos. De esta forma Krzysztof Penderecki ha
llegado a crear su lenguaje sonoro, muy individual y reconocible, basado en la sonoridad

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Este material constituye una publicación del Instituto Adam Mickiewicz preparado con motivo de Año de
Polonia en España 2002, realizado por el Consulado General de Polonia en Barcelona como “Polònia a
Catalunya”
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percuciente de los instrumentos que no son de percusión y en la expresión de los crecientes
planos sonoros que se van desplazando internamente, peregrinando por el espacio acústico.
Un momento crucial en el desarrollo de la carrera del compositor y de la estética de la
música de Krzysztof Penderecki fue la Pasión según San Lucas (1966), escrita por encargo de
la radio WDR de Colonia. Esta obra inicia en la creación de Penderecki una serie de grandes
obras, oratorios y cantatas, de carácter religioso y obras sinfónicas monumentales, haciendo
cada vez más claras las referencia a la estética romántica tardía. En los años noventa la música
de Penderecki se inscribe con bastante claridad en la estética postmodernista.
Aprovechando los temas universales, los textos fundamentales para la cultura europea,
Penderecki ha rechazado la actitud del creador de vanguardia, que va experimentando con el
nuevo lenguaje de los sonidos. Es común la convicción de que Krzysztof Penderecki se ha
convertido en el creador que ha sintetizado las obras existentes en la música del siglo XX,
llevada a cabo desde una perspectiva ampliamente abierta a la historia de la música europea,
desde la coral medieval hasta la vanguardia y el mundo de las culturas de la Europa
Occidental y Oriental. La reinterpretación de la tradicion ha llegado a ser el método de
Krzysztof Penderecki. Este es, pues, un camino de diversos retornos hechos con la
perseverante conciencia de nuestro tiempo.
Las obras más importantes de Krzysztof Penderecki son: el Treno a las víctimas de
Hiroshima (1960), I Cuarteto para cuerda (1960), Anaklasis para cuerda y percusión (1960),
oratorio Dies irae en memoria de los asesinados en Auschwitz (1967), Kosmogonia (1970);
obras religiosas: La Pasión según San Lucas (1965), Maitines (1970), Magnificat (1974), Te
Deum (1980), Requiem Polaco (1984); las operas: Los diablos de Loudun (1969), El paraíso
perdido (1978), La máscara negra (1986), Ubú rey (1991); obras para orquesta, entre otras,
Christmas Symphony (1980), Passacaglia (1988), Adagio (1989); conciertos, entre otros, para
violonchelo, viola, violín; obras de cámara, entre otras, Trío para cuerdas (1991)
Górecki
Coetáneo de Krzysztof Penderecki, desde principios de los años sesenta una de las
principales figuras del conjunto de compositores polacos, Henryk Mikołaj Górecki debe su
fama mundial al éxito comercial de la III Sinfonia - Sinfonía de Cantos Fúnebres (1976) a
principios de los años noventa.
Un periodo particular en la creatividad de Górecki ha sido determinado por las obras
surgidas entre 1971 (Ad Matrem) y 1980 (Concierto para clavecín). Además de las dos obras
mencionadas surgieron entonces tan sólo cinco composiciones esenciales: II Sinfonía
(Copernicana) para soprano, barítono, coro y orquesta (1972); la famosa III Sinfonia - (Cantos
Fúnebres) para soprano y orquesta; el salmo Beatus Vir (1979) para barítono, coro y orquesta
y solo para coro Euntes ibant et flebant (1973) y Amen (1974).

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A principio de los años noventa la III Sinfonía de Górecki, gracias las emisoras
radiofónias comerciales britanicas, que emitían (en fragmentos) su nueva grabación con Dawn
Upshaw bajo la dirección de David Zinman, una de las obras de música contemporánea más
conocidas y mas vendidas en el terreno discográfico. Siguiendo la suerte de la III Sinfonía,
han llegado a ser un verdadero éxito en el mercado fonográfico el Concierto para clavecín y
los dos primeros cuartetos para cuerda de Górecki - Ya está anocheciendo y Quasi una
fantasía.
La moda estética del postmodernismo musical ha reaccionado contra la creatividad de
Henryk Mikołaj Górecki. El público de Occidente está acostumbrado a la música repetitiva
norteamericana al estilo de Steve Reich y Philipp Glass y a su variante británica de Michael
Nyman. La repetitividad ascética y obstinada de la musica de Górecki ha calado en la
conciencia de los oyentes con habitos estéticos asimilados, abriéndoles a una perspectiva
distinta y extraña de las obras del compositor polaco. Esta perspectiva se debe a la expresión
religiosa de la música de Górecki, que se suma en cierta totalidad cultural a la expresion de la
música de Arvo Pärt, el cual desarrolla su forma musical basándose en el "nuevo medievo" y
en la música de John Tavener, que desarrolla su forma musical del "nuevo Bizancio", y
además con las experiencias casi religiosas de la corriente new age. Lo folclórico de la música
de Górecki puso de moda la "musica del mundo", creando el interés por el exotismo de las
tradiciones populares, independientemente de su procedencia. Górecki ha creado una moda
que va mucho más lejos de los límites trazados por los festivales de música contemporánea.

El síndrome de la “escuela polaca de composición”.


A pesar de los síntomas externos, tales como el cambio simultáneo de estilo de un
importante grupo de compositores polacos y la irrupción espectacular de compositores que
expresaban un pensamiento muy innovador y buscaban en la música valores nuevos, el
fenómeno de la “escuela polaca de composición” debe tratarse más bien como una metáfora y
no literalmente. Muchas son las cosas que unen a los compositores pertenecientes a esta
escuela (sobre todo la primacía del color del sonido sobre los demás elementos), sin embargo
sus proposiciones individuales de soluciones estéticas y técnicas detalladas son distintas.
La originalidad de la música de Kazimierz Serocki resulta no solamente de su
refinado colorido, que a menudo es consecuencia de la aplicación de composiciones inusitadas
de instrumentos y de los métodos de extracción de los sonidos, sino también del uso de la
topofónica, es decir, de la distribución espacial de grupos de instrumentos en el escenario.
Tadeusz Baird destaca en el panorama músical polaco de los años sesenta y setenta
por un tipo de expresión particular, resultado de la aplicación de la técnica dodecafónica. Fue
considerado como el mayor lírico y romántico de aquella época y confesó su vinculación con
la música de Alban Berg y su proximidad estética a la obra tardía de Dimitri Shostakovich.

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Wlodzimierz Kotonski desde su primera composición, Estudio para un toque de
platillo (Etiudy na jedno uderzenie w talerz) (1959) ha sido fiel a la música electroacústica,
colocando en la lista de las principales obras de este género composiciones suyas, como Alea
(1970), Alas (1973), Antiphonae (1989). Con el tiempo fue aprovechando las posibilidades
que ofrecen los ordenadores. Sin embargo, la música electroacústica no llego a dominar la
obra de su pionero en Polonia. En los años setenta se también observa un cambio del
paradigma en las composiciones de Kotonski, de retorno a las notas "romantizantes" y a una
eufonía particular.
Un lugar aparte en el panorama de la música polaca lo ocupa Boguslaw Scheaffer,
quien inició en Polonia toda una serie de técnicas innovadoras, no sólo en el ámbito del
sonorismo y serialismo, sino también de la topofónica, aleatorismo, música gráfica,
happening, collage, teatro instrumental, formas abiertas, conceptualismo y de creatividad con
referencias a la influencia del jazz. Schaeffer, pintor y artista gráfico, teórico y crítico - en los
años setenta empezó su carrera de maturgo, llegando a convertirse en un autor de moda,
concentrándose en sus obras, en gran medida surrealistas, en los temas referentes al sentido
del arte y la condición espiritual del artista.
Les sons (1965) para orquesta sinfónica, compuesta por Witold Szalonek, puede
considerarse como un manifiesto sonorista, al que el artista se mantiene fiel hasta hoy día. En
las composiciones de Szalonek predomina un amplio grupo de instrumentos de viento, que se
convierte en el protagonista principal de la partitura. Entre los fenómenos sonoros utilizados
se encuentran también: el tocar las cajas de los instrumentos, hablar por un instrumento,
soplar en botellas o el usar únicamente las boquillas. Hasta hoy en día, mucho después de los
tiempos en que chocaba y sorprendía, este “desorden” organizado de sonidos sigue siendo
excitante. Entre las obras más importantes de Witold Szalonek se encuentran Mutazioni para
orquesta de cámara (1966), Quattro monologhi per oboe solo (1966), Improvisations
sonoristiques para clarinete, trombón de varas, violonchelo y piano (1968), 1+1+1+1 per 1-4
strumenti ad arco (1969), Musica concertante per violbaso ed orchestra (1977), Little B-A-C-
H Symphony (1981), Meduzy sen o Pegazie (Sueńo de medusa sobre Pegaso) (1997).
El inicio de la carrera del compositor Wojciech Kilar fue también brillante. Sus
partituras tempranas excitaban con la erupción de energía, estallidos de vitalidad, sonidos
vigorosos, por ejemplo, en la composición para orquesta Riff 62 basada en un pulso de jazz.
La composición al estilo constructivista para orquesta y coro de sopranos, Upstairs -
Downstairs (1971), es el punto de llagada y el logro capital dentro de esta estética. El año
1974 supone un dramático giro en la obra de Wojciech Kilar. Es entonces cuando nace
Krzesany (1974) para orquesta, Bogurodzica (1975) para coro y orquesta, poema sinfónico
Koscielec 1909 (1976), Exodus (1981) para coro y orquesta y Concierto de piano (1997).

Bargielski
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La música de Zbigniew Bargielski (nacido en 1937) es un fenómeno aparte. Muy
pintoresca, en principio no es una música ilustrativa. Lo sobresaliente es su colorido, más bien
gráfico que pictórico. En la forma de la música de Bargielski se puede advertir su genealogía
sonorística; sin embargo, es una ilusión, aunque los trucos sonoros no son nada raros en las
obras del autor de Trigonalia (1994) para guitarra, acordeón, percusión y orquesta. La
temperatura del colorido de instrumentos elegidos, puestos en el centro de la paleta sonora, es
más importante que la mera mezcla de colores, que se suceden como en un caleidoscopio.
Preferencias específicas: guitarra, acordeón, percusión, saxófono, violín. Zbigniew Bargielski
ha aclarado en muchas ocasiones en qué se basa su método de componer: la llamada técnica
“del centro”. Hay ciertos centros - por ejemplo, sonoros o de intervalo, así como rítmicos y de
color - que a lo largo de un fragmento dado de la forma constituyen puntos de gravedad, polos
en cuyo alrededor gravita la materia. Este método consiste también - según lo determina el
mismo artista - en un desarrollo de la forma “a la cubitos”: un determinado período del tiempo
musical está compuesto por un elemento. El mismo fragmento vuelve a aparecer, pero revela
ya dos elementos. Después tres. Los mismos, parecidos, modificados. Si aparece una
variación, será muy original y contradictoria. La forma crece, pues, piso tras piso, capa tras
capa, está cada vez más desarrollada, enriquecida, espesa. Es un concepto de composición
muy intrigante, inteligente, desde el punto de vista estético, y tan eficaz como encantador.
En la larga lista de las obras de este compositor merece hacerse hincapié en las
óperas, composiciones de solos y de cámara con participación de acordeón y el Concierto
para percusión y orquesta (1975), cuartetos para cuerda (Alpejski (Alpino) - 1976, Wiosenny
(Primaveral) - 1980, Martwa natrua z krzykiem (Bodegón con grito) - 1986), Jeszcze noc,
jeszcze dźwięk (Todavía noche, todavía son) (1980) para mezzo-soprano y orquesta,
Sonnenlieder para mezzo-sporano, barítono, bajo, coro y grupo de cámara (1983), oratorio
Ziemia niczyja (Tierra de nadie) (1989), Requiem para orquesta (1992), Slapstick para
orquesta de cámara (1998).

Emigración
Zygmunt Mycielski (1907-1987), Stefan Kisielewski (1911-1991), Roman Palester
(1907-1989) y Andrzej Panufnik (1914-1991) son los compositores que en la música polaca
de posguerra simbolizan el síndrome de la llamada “mala presencia”. Esta “mala presencia”
de la música de Mycielski y Kisielewski se debió a su actividad pública en el campo de la
política. En consecuencia, las decisiones de las autoridades comunistas a menudo condenaban
sus obras a la ausencia del panorama musical, y a ellos mismos a una forzada “emigración
interna”.
En cuanto a la música de Andrzej Panufnik, hay que señalar la influencia de la
música folklórica polaca y antigua, motivos religiosos procedentes del catolicismo, así como
el constructivismo del lenguaje sonoro, que se manifiesta en la composición de la obra de
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unos simples modelos de intervalos y en moldear la forma musical como sistemas
geométricos. Todo ello no impidió que el compositor creara una expresión muy emocional y,
a veces, muy romántica. Andrzej Panufnik es autor, entre otras obras, de diez sinfonías
(Sinfonía rústica, 1948; Sinfonía elegíaca, 1957; Sinfonía sacra, 1963; Sinfonía concertante,
1973; Sinfonia di sfere, 1975; Sinfonía mística, 1977; Matesinfonía, 1978; Sinfonía votiva,
1981; Sinfonia di speranza, 1987; Sinfonía número X, 1988), numerosas composiciones
sinfónicas de menor duración, tres cuartetos para cuerda (1976, 1980, 1990), conciertos: de
piano (1962), de violín (1971), de fagot (1985) y de violonchelo (1991).

Los minimalistas polacos: Tomasz Sikorski y Zygmunt Krauze.


Tomasz Sikorski (1939-1988) ha iniciado en Europa, independientemente de
ejemplos estadounidenses, la corriente musical minimalista. Su música se deriva de matices
acústicos, resonancias, fenómenos del eco. A menudo es una música de murmullo. Sikorski
fue el primero en introducir en la música polaca la categoría de la música de contemplación,
cuyo principal representante en Estados Unidos fue Morton Feldman.
Por lo general, los críticos incluyen la música de Zygmunt Krauze en la corriente
minimalista, presentando al compositor como a uno de los precursores europeos de este estilo.
La inspiración, muy importante para el compositor, la constituyó la teoría y obra de un pintor
de vanguardia polaco, Wladyslaw Strzeminski (1893-1953). El compositor tomó de
Strzeminski el término unismo, para denominar su estética. Las composiciones unísticas de
Zygmunt Krauze forman, en principio, un espacio homogéneo, sin conflictos dramáticos e
importantes contrastes, lo cual no quiere decir que dentro de ellas “no acontece nada”. Al
contrario, hay muchas “cosas”, sutiles y delicadas, que acontecen en esta música. Las obras
principales de Zygmunt Krauze son las siguientes: Piece for Orchestra I, II, III (1969, 1970,
1982); Folk Music (1972); Aus aller Welt stammende (1973); dos conciertos para piano (1967
y 1996); ópera Gwiazda (Estrella) (1981); Simphonie parisienne (1986); tres cuartetos para
cuerda (1965, 1970, 1983); quinteto para piano (1993); La Terre para soprano, piano y
orquesta (1995).

El panorama de la última década del siglo XX


En el panorama de la música polaca de los años noventa se nota con creciente
intensidad la presencia de las generaciones nacidas después de la guerra. Merece la pena
destacar a dos compositores: Eugeniusz Knapik (nacido en 1951) y Pawel Szymanski (nacido
en 1954). Eugeniusz Knapik dedicó los últimos diez años de su obra a crear, en cooperación
con un dramaturgo y escritor belga, Jan Fabre, una ópera en forma de trilogía, The Minds of
Helena Troubleyn, donde el contenido y la escenificación totalmente modernos se encuentran
con una música que, paradójicamente, puede describirse como “originalmente eléctrica”. El
estilo de Knapik, alumno en la clase de composición de Henryk Mikolaj Górecki, tiene sus
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raíces en la forma musical que procede, sobre todo, de la música de Beethoven y Brahms y en
la cultura del sonido de Ryszard Staruss, Skriabin y Messaiaen, entre otros. Eugeniusz Knapik
ha encontrado en su música “el término medio” en la proporción entre lo contemporáneo y lo
tradicional, de tal modo que es difícil constatar si el compositor coloca su lenguaje sonoro en
el espacio de la historia, o los elementos de la tradición del romanticismo tardío e
impresionismo en un espacio del lenguaje contemporáneo. La ópera en trilogía de Knapik The
Minds of Helena Troubleyn, con texto de Jan Fabre, fue compuesta en los años 1987-1996 y
se compone de los siguientes eslabones: Das Glas im Kopf wird vom Glas - Silent Screams,
Difficult dreams - La libertá chiama la libertá. La estética de la ópera constituye también la
base para la obra de Eugieniusz Knapik Up into the Silence (1996-2000), un canto para
soprano, barítono, cuarteto de cuerda y orquesta sinfónica.
Pawel Szymański describe su música con el término “surconvencionismo”, ideado
junto con Stanislaw Krupowicz (nacido en 1952). El punto de partida de esta técnica de
composición - o mejor dicho de la materia sonora transformada por la técnica de composición
- lo constituyen estilos históricos, efectos sonoros procedentes a menudo de la época del
barroco. Estos ingredientes, compuestos como material de “pre - composición” (no se trata,
pues, de citas) se convierten en elementos sustanciales de los que Szymanski crea sus
construcciones sonoras. Esta técnica provoca asociaciones con un tipo de palimpsestos, como
si por debajo de un texto se deslumbrara otro, en parte cubierto y en parte revelado. Las
interpretaciones maestras y brillantes de Pawel Szymanski, siempre realizadas con una precisa
disciplina constructivista, música que sorprende unas veces con una profundidad metafísica y
otras veces con estallidos de una sensualidad casi lúdica, música de una hipnótica belleza de
construcciones ilusorias, constituyen, probablemente, el fenómeno más significativo de la
música polaca de los últimos años. En la obra de Szymanski hay que destacar, sobre todo,
Partitas: número II (1978) y número IV (1986) para orquesta y número III (1986) para
clavicémbalo y orquesta; Cuatro composiciones litúrgicas (1981); Sonata para grupo
instrumental (1982); Dos composiciones para cuarteto de cuerda; Appendix para flauta piccolo
e instrumentos (1983); Lux Aeterna (1984); Dos Estudios para piano (1986); Quasi una
sinfonietta (1990); 5 composiciones para cuarteto de cuerda (1992); Miserere para voces e
instrumentos (1993); Concierto de piano (1994); Recalling a Serenade para clarinete y
cuarteto de cuerda (1996).
La composición sinfónica Fin de siécle de Stanislaw Krupowicz - al crear su forma
y narración el compositor se sirve de las modas y estilos de la música del siglo XX - se puede
tratar como un ejemplo ideológico del surconvencionalismo. El eclecticismo intencional en el
plano de figuras y procesos sonoros, armónicos y texturales, produce una obra plenamente
independiente e integral, que, sin embargo, no es un collage, ni una obra de catálogo, ni
tampoco un tipo de juego con estilos. Al lado de Fin de siécle, entre las composiciones más
importantes de Krupowicz hay que mencionar Miserere para coro de cámara (1996), que se
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sirve de fragmentos de un coral gregoriano, y Oratorium na Boze narodzenie (Oratorio para
la Navidad) (1997). Krupowicz, quien durante varios años trabajó en un estudio de
ordenadores en Stanford University, fue en la Polonia de la segunda mitad de los años ochenta
el autor más popular de música electrónica de ordenador (Tako rzecze Bosch (Así dice Bosch)
para cinta, 1985; Wariacje pozegnalne na temat Mozarta (Variaciones de despedida sobre
Mozart) para cuarteto amplificado y cinta, 1986; Concerto para saxófono tenor y
ordenadores, 1987; Tylko Beatrycze (Sólo Beatriz) para declamación de voz femenina,
cuarteto de cuerda amplificado y cinta, 1988).
En el panorama de la música polaca, Krzysztof Knittel (nacido en 1947) ocupa un
lugar especial. Sus obras se pueden describir como alternativas o de contracultura, términos
que estaban de moda, sobre todo, en los años setenta y ochenta. Knittel - que une las
experiencias del trabajo sobre música electroacústica en un estudio con la práctica de live
electronics y de la música improvisada al realizar la música de ordenador gráfica (Czlowiek -
natura (Hombre - naturaleza), 1991) y al incluir en sus proyectos artísticos poesía, artes
visuales y elementos de rock - se ha convertido en el ámbito de la música polaca en el
principal autor de performances. Entre las obras de este género hay que indicar el proyecto
titulado Pociag towarowy (Tren de carga), un tipo de work in progress, que en varias
interpretaciones con diferentes artistas adquiere formas distintas. El estreno de HeartPiece -
Double Opera, compuesta por Krzysztof Knitel junto con el compositor y guitarrista
norteamericano John King, con texto de Heiner Müller, supuso un gran acontecimiento en el
festival “Warszawska Jesień” (Otoño de Varsovia) del año 1999.
Merece la pena prestar atención a la música de Tadeusz Wielecki (nacido en 1954),
extremadamente sutil en sus gestos líricos e introvertida. Hay que citar sobre todo su Ballada
dziadowska (Balada de mendigo) para grupo de cámara (1994), Poemat ektrawertyczny
(Poema extravertido) para piano y cinta (1995), Id para orquesta sinfónica (1996) y Concerto
á rebours para violín y orquesta (1988).
El tono neoclásico, por un lado, y el romántico por el otro, de la estética tan personal
de las obras de Aleksander Lason (nacido en 1951) es también un fenómeno significativo.
Concerto Festivo para violín y orquesta (1995) obtuvo un gran éxito en el festival
“Warszawska Jesień” (Otoño de Varsovia)- se repitió entero - y fue recomendado por la
Tribuna Internacional de Compositores de París en 1998. El súmmum de la riquísima obra de
Aleksander Lason lo constituye la Sinfonía número III “1999”.
Los compositores arriba mencionados, graduados por la Escuela de Música de
Katowice - Eugeniusz Knapik y Aleksander Lason, a veces se añade también a Piotr
Szymanski - pertenecen al grupo de los principales representantes de la llamada “generación
de Stalowa Wola”. El nombre tiene su origen en la presentación espectacular de esta
generación en un festival de provincia “Mlodzi Muzycy Mlodemu Miastu” (Jóvenes Músicos
a la Ciudad Joven) que se celebró en la localidad de Stalowa Wola. En esta generación
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Este material constituye una publicación del Instituto Adam Mickiewicz preparado con motivo de Año de
Polonia en España 2002, realizado por el Consulado General de Polonia en Barcelona como “Polònia a
Catalunya”
Siempre que se utilice, sea de forma completa o fragmentaria, habrá de adjuntarse la nota: "De los materiales del
Instituto Adam Mickiewicz".
destacan, además, Rafal Augustyn ( nacido en 1951), Krzysztof Baculewski (nacido en
1950), GraŜyna Pstrokonska-Nawratil (nacida en 1947), Lidia Zielinska (nacida en 1953)
y Jerzy Kornowicz (nacido en 1959).

La generación más joven

Entre los jóvenes músicos polacos hay que destacar, al menos, dos nombres: Hanna
Kulenty (nacida en 1961) y Pawel Mykietyn (nacido en 1971). La estética del sonido
agresivo de las composiciones de Kulenty, que contribuyó a la espléndida carrera de la
compositora en la segunda mitad de los años ochenta (Ad unum para orquesta, 1985; dos
Sinfonías, 1986-1987; Arcus para 3 percusionistas, 1988; Perpetuus para orquesta de cámara,
1989) en los últimos años ha demostrado un cambio. Con mayor frecuencia aparecen es sus
composiciones elementos de procedencia minimalista y la forma de narración sonora está
cada vez más clara. La construcción de sus composiciones (II Concierto para piano, 1991; I
Concierto para violín, 1993; Sineqan Forte para violonchelo y orquesta, 1994; Going Up para
grupo de cámara, 1995) está basada en la técnica de la polifonía del arco, que mediante una
aparición asincrónica de puntos culminantes de cada una de las secciones formales causa una
intensa y nunca desahogada tensión de la expresión musical. El éxito de la ópera The Mother
of the Black Winged Dreams permite ver en Hanna Kulenty a una de las principales
personalidades entre los compositores polacos del momento.
Hay que reconocer que el debut más espectacular en la música de los años noventa
fue la composición de Pawel Mykietyn (nacido en 1971), clarinetista y fundador del grupo de
cámara “Nonstrom”. La estética de sus composiciones tiene una derivación clara de la música
de Henryk Mikolaj Gorecki y Pawel Szymanski. La ostentosamente música tonal (d - menor)
de Mykietyn, su carácter vital, con frecuencia impetuoso, y la excepcional claridad formal se
ven siempre frenados por el instinto del compositor antes de la línea tras la que empieza lo
banal, lo que hace que Mykietyn sea una de las más fuertes y expresivas personalidades
creativas de la generación más joven de los músicos polacos. Sus éxitos parecen confirmar
esta opinión: en 1995, su obra Eine Kleine Herbstmusik para grupo de cámara fue reconocida
como uno de los acontecimientos más importantes del festival “Warszawska Jesien” (Otoño
de Varsovia); en 1995, la composición 3 for 13 para 13 instrumentos fue nominada por la
Tribuna Internacional de Compositores de París en la categoría de mejor composición de
autor joven, y la obra Epífora (1996) para piano y cinta fue nominada por la Tribuna
Internacional de la Música Electroacústica de Amsterdam en septiembre de 1996.

El panorama de la música polaca de los últimos años es, por tanto, multidimensional
y multitemático, sería pues difícil reducirlo al mismo denominador. Es lo que une a la música
polaca con la música europea, donde también, afortunadamente, no se puede encontrar este
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denominador común. Al analizar la música contemporánea merece la pena subrayar que han
cambiado ya las generaciones, y que serán los compositores nacidos después de los tiempos de
las vanguardias musicales de este siglo los que expresen lo más importante de su obra en el
próximo siglo.

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Información adicional:

1. notas biográficas

Krzysztof Knittel (nacido en 1947)


Compositor y pianista, a principios de su carrera colaboró con cabarets estudiantiles (es autor
de la canción “Koncert jesienny na dwa swierszcze”/Concierto de otoño para dos grillos/
cantada por Magda Umer); a partir del año 1973 compone piezas de música electroacústica;
uno de los fundadores, con E. Sikora y W. Michniewski, del grupo de compositores KEW;
fundador del grupo de la llamada música intuitiva (improvisada) live electronic
(Puntos/Líneas para clarinete, cinta y diapositivas, 1973; Man - Orchestra I para
instrumentos y cinta, 1982; Instant reactions para instrumentos y ordenador, 1992).

Krzysztof Baculewski (nacido en 1950)


Compositor y musicólogo, a partir del año 1982 catedrático en la Academia de Música en
Varsovia. (Composiciones para orquesta: A Walking Shadow, 1991, composiciones de
cámara: tres cuartetos para cuerda, 1984-1986, Antitheton I, 1989; composiciones corales y de
canto e instrumentales Motete para la Navidad; ópera Nowe Wyzwolenie /Nueva Liberación/
representada en 1986).

Hanna Kulenty (nacida en 1961)


Compositora, vive en Holanda; obras: dos sinfonías, 1986 y 1987; Passacaglia, 1992; ópera
The Mother of the Black Winged Dreams, 1995; conciertos para piano y para violín, cuartetos
para cuerda.

Pawel Mykietyn (nacido en 1971)


Compositor y clarinetista; en el año 1995 fue galardonado en el Concurso de Intérpretes
Jóvenes de la Música del siglo XX; fundador y miembro del grupo “Nonstorm”. Compone
principalmente composiciones instrumentales: 3 for 13, 1994; Eine kleine Herbstmusik, 1995;
Concierto para piano y orquesta, 1996; Epifora para piano y cinta, 1996.

2.
Tribuna Internacional de Compositores - festival organizado todos los años (a partir del
1955) en París por el Consejo Internacional de Música y bajo patronazgo de la UNESCO,
trasmitido por la radio pública de todos los países del mundo (la Radio Polaca participa a
partir del año 1959). Es un festival prestigioso donde se verifican las composiciones de la

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música contemporánea. En las estadísticas del festival la música polaca se encuentra - al lado
de la música francesa - en el primer lugar.

Los premios de la Tribuna Internacional de Compositores ganados por Polonia:

1958 Constantin Regamey; 5 Estudios para soprano y orquesta.


1959 Tadeusz Baird Cuatro ensayos; Witold Lutoslawski Música fúnebre
1960 Krzysztof Penderecki A las víctimas de Hiroshima
1963 Tadeusz Baird Variaciones sin tema, Romuald Twardowski Antyfony
1964 Witold Luotslawski Tres poemas Henri Michaux
1966 Tadeusz Baird Cuatro diálogos
1968 Witold Lutoslawski Sinfonía número II
1970 Roman Haubenstock-Ramati Symphonie K
1973 Henryk Mikolaj Gorecki Ad Matrem
1974 Marek Stachowski Neuzis II
1976 Krzysztof Meyer Cuarteto para cuerda número III
1978 Zbigniew Bujarski Música doméstica
1979 Wlodzimierz Kotonski RoŜa wiatrow (La rosa de los vientos)
1980 Aleksander Lason Sinfonía para dos pianos, instrumentos de viento y percusión
1984 Eugeniusz Knapik Cuarteto para cuerda, Bronislaw K. Przybylski Varsovie
1985 Pawel Buczynski Música de las ollas cayendo
1986 Marta Ptaszynska La novela d’Inverno
1987 Grazyna Pstrokonska - Nawratil Ikar
1988 Aleksander Lason Cuarteto para cuerda número II
1990 Marek Stachowski Cuarteto para cuerda número III
1992 Bettina Skrzypczak Cuarteto para cuerda número II
1994 Stanislaw Krupowicz Fin de siecle, Pawel Szymanski Miserere
1995 Zbigniew Bargielski Trigonalia; Pawel Mykietyn 3 para 13
1997 Aleksander Lason Concerto festivo
1998 Zygmunt Krauze Concierto para piano número II
1999 Tadeusz Wielecki Concerto a rebours; Robert Kurdybacha Concierto para guitarra y
cuerda.

3. festivales y concursos polacos

Festival Internacional de Música Contemporánea “Warszawska Jesien” (Otoño de Varsovia)


Festival de Música Contemporánea Polaca “Poznanska Wiosna” (Primavera de Poznan)
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Foro de Lutoslawski (Varsovia, Lublin, Opole)
Festival Internacional Witold Lutoslawski de Música Contemporánea de Szczecin
Festival de Música Contemporánea Polaca “Musica Polonica Nova”
Concurso Internacional K. Serocki de Compositores
Encuentros de Música de Varsovia
Jornadas de Música de Compositores de Cracovia
Jornadas de Música de Silesia

4. propuestas de ilustraciones:

vídeo: desde hace años el Segundo canal de la Televisión Polaca ha ido grabando conciertos
del festival “Warszawska Jesien” (Otoño de Varsovia). De estos materiales propongo que se
elijan los siguientes:

- Lutoslawski dirigiendo
- Penderecki dirigiendo
- Panufnik dirigiendo (“Warszawska Jesien” – Otoño de Varsovia 1990)
- un fragmento de una composición de Górecki
- un fragmento de una composición de Kilar
- un fragmento de una composición de Knapik (“Warszawska Jesien” – ,1992 concierto final
del festival)
- un fragmento de una composición de Szymanski
- un fragmento de una ópera de Knittel (“Warszawska Jesien”1999)

material fotográfico: podrán elegirse fotos de las siguientes publicaciones:


- “Warszawska Jesien” redacción de Tadeusz Kaczynski y Andrzej Zaborski, PWM
(Panstwowe Wydawnictwo Muzyczne - Editorial Nacional de Música), Cracovia 1983
- archivos de ZKP (Zwiazek Kompozytorów Polskich - Asociación de Compositores Polacos),
monografía “Música de Lutoslawski” de Charles Bodman Rae, ediciones PWN, 1996, álbum
“Pasión” (sobre Penderecki), ediciones Interpress, 1993,
- “Henryk Mikolaj Górecki” de Adrian Thomas, ediciones PWM, 1998; “Andrzej Panufnik y
su música” de Tadeusz Kaczynski, PWM, 1994.

(fotografías de W. Lutoslawski, por ejemplo, con Krystian Zimmerman o Anne Sophie


Mutter; de K. Penderecki; de H.M. Gorecki; de W. Kilar; de A. Panufnik; de Zb.
Bargielskiego; de Zygmunt Krauze; de Tomasz Sikorski; de Pawel Szymanski; de Eugienisz
Knapik; de Krzysztof Knittel)

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Páginas escogidas de partituras (accesibles en el PWM de Cracovia) al menos de:

W. Lutoslawski - “Gry weneckie” (Juegos de Venecia)


K. Penderecki - “Polimorfia”
W. Kilar - “Krzesany”

Ejemplos de música se podrán elegirr de los archivos de la Radio Polaca:


Lutoslawski - “Música fúnebre” 3a parte; comienzo de la 4a parte de “Livre pour orchestre,
comienzo de las Sinfonías número III y número IV;
Penderecki - comienzo de Fluorescencja (Fluorescencia) y de La Pasión según San Lucas;
fragmento ‘Recordare’ de Polskie requiem (Requiem polaco); fragmento de “Te Deum” con el
texto “Boze, cos Polske”;
Górecki - inicio de Ad Matrem; Beatus Vir; 2 partes de la Sinfonía número III
Kilar - fragmento final de Krzesany; fragmento inicial de Exodus y fragmento de Riff 62
Panufnik - fragmento de la Sinfonía número III (Sinfonía Sacra) y de Música del otońo
Bargielski - fragmento de Trigonalia
Sikorski - fragmento de Holzwege
Krauze - fragmento de Concierto para piano número I
Szymanski - -fragmento de Miserere y de la Partita número III
Krupowicza - fragmento de Fin de siécle
Wielecki - Concerto a rebours
Knittel - HeartPiece - Double Opera
Mykietyn - 3 for 13

Traducción: Renata Kugaczewska i Ana María Henríquez Vicentefranqueira

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