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MAESTRIA EN TEOLOGIA

“TEOLOGIA Y PRAXIS POLITICA. IMPACTO


DEL PENSAMIENTO TEOLOGICO EN LA
IDEOLOGIA. RELACION DE LAS CIENCIAS
POLITICAS CON LA TEOLOGIA.”

Cátedra:
REFLEXION TEOLOGICA SOBRE LOS SISTEMAS IDEOLOGICOS Y
POLITICOS
Instructor: Prof.. Julio Cesar Henríquez.

Presentado por: Ing. Gustavo Adolfo Maraima


Mayo 2013
Todos los conceptos centrales de la moderna teoría del Estado son
conceptos teológicos secularizados. Lo cual es cierto no sólo por
razón de su evolución histórica, en cuanto fueron transferidos de la
teología a la teoría del Estado, convirtiéndose, por ejemplo, el Dios
omnipotente en el legislador todopoderoso, sino también por razón
de su estructura sistemática, cuyo conocimiento es imprescindible
para la consideración sociológica de estos conceptos.

CARL SCHMITT. TEOLOGIA POLITICA


TEOLOGIA Y PRAXIS POLITICA. IMPACTO DEL PENSAMIENTO
TEOLOGICO EN LA IDEOLOGIA. RELACION DE LAS CIENCIAS
POLITICAS CON LA TEOLOGIA.

TEOLOGIA Y PRAXIS POLITICA

Desde que el cristianismo surgió, quedo establecida una clara


distinción entre lo que significaba la política como elemento de la teoría y
praxis de la sociedad civil ordenada al bien común y lo que significaba la
teología como elemento propio de la doctrina de la fe. Por ello, es
oportuno aclarar antes de continuar con esta propuesta que si bien, no
existe una doctrina política surgida específicamente del cristianismo,
indudablemente, los aportes que este ha hecho en la comprensión de la
dimensión política del hombre y de la sociedad, han inspirado corrientes
políticas con claro sentido cristiano.1
Esto es particularmente significativo, pues en el ámbito
precristiano, no es extraño observar el hecho religioso y el político,
recorriendo el camino histórico en perfecta comunión, tanto que la
diferenciación entre la religión y la política corría el riesgo de
desdibujarse totalmente. Un ejemplo de ello, se dio en la Grecia antigua,
donde surgió una teología política perfectamente orientada al Estado.

Esta situación tenderá a cambiar, y de hecho para el Judaísmo


antiguo, ya en la Biblia Hebrea, resulta cada vez más clara las distinción
entre religión y política, y esto es claramente observable en los textos de
los profetas.

En el caso del cristianismo temprano, la perícopa por excelencia


para establecer esta distinción entre política y religión se encuentra en el
Evangelio de Marcos, en donde Jesús mismo afirma ante la
malintencionada pregunta de algunos fariseos y herodianos sobre la
pertinencia de dar tributo al Cesar: Lo del César, devolvédselo al César,
y lo de Dios, a Dios. (Mc. 12,17). De esta manera, sanciona claramente
esta distinción, y no solo eso, también establece un nuevo orden en
cuanto a los deberes políticos y su relación respecto a los deberes
religiosos.

Otro aspecto interesante, que sucede con Jesús, tiene que ver con
el sentido político de su juicio. Al presente esta claro que es en torno a
Jesús, que el pueblo judío proyectó sus aspiraciones políticas, lo cual fue
visto evidentemente como peligroso por las autoridades judías. Esto se
vincula con la cuestión de la relación de Jesús con los zelotes, pues se
atribuyo a Jesús su pertenencia a este movimiento político. “Incluso sus
1
RAVA Ernesto. POLITICA Y TEOLOGIA. Disponible en
http://mercaba.org/VocTEO/P/politica_y_teologia.htm
mismos discípulos no entendieron muy bien la perspectiva mesiánica de
Jesús, y muchos de ellos se desilusionaron cuando vieron que Jesús no
cumplía con las aspiraciones políticas populares.”2
. Por otro lado, se debe tener presente que el cristianismo irrumpe,
en el momento en que Roma orienta su política hacia la formación de un
imperio universal. Bajo el gobierno de Augusto, el Imperio romano
parece haber alcanzado sus metas definitivas y fundamentales. Hasta
finales del siglo II D.C. existe una visión en conjunto de orden, bienestar,
seguridad y paz. “Aunque desde entonces se advierten las señales de
descomposición que culminarán con el derrumbe estrepitoso del sueño de
hegemonía universal cantado por poetas y trovadores.”3
Desde Eusebio de Cesarea, quien plantea la primera teología
política del cristianismo, las reflexiones teológicas en torno a la política
tendrán, casi siempre, dos grandes ejes: el primero de ellos, la teología
al servicio del poder justificándolo, y el segundo, la teología que
reflexiona sobre la política y la relación del poder político con Dios y su
legitimidad y modo de ejercicio. Y esta realidad acompañará al
cristianismo hasta nuestros días:
“el ejercicio de hecho del poder político en Occidente, en
mayor o menor medida, o bien ha intentado instrumentalizar
el cristianismo para sus propios intereses o bien se ha
sabido limitado y dependiente de una voluntad superior, la
divina. Todo lo cual, como no podía ser de otra manera, ha
tenido su reflejo en las distintas maneras en que se ha
comprendido y vivido la relación entre el Estado y la
Iglesia.”4

Sin embargo en los tiempos del Imperio Romano, y ya en desarrollo


el cristianismo, surgen otras situaciones que vale la pena resaltar. La
primera de ellas, tiene que ver con la concepción de la monarquía divina,
y como la elaboración helenista de la fe judía en Dios, hace que el
monoteísmo se convierta en problema político.

El concepto de la monarquía divina, en cuanto se amalgamó


con el principio monárquico de la filosofía griega, cobró para
el judaísmo la función de un slogan político-teológico. La
Iglesia, al expandirse a través del Imperio romano, asume
ese propagandístico concepto político y teológico, que choca
después con una concepción pagana de la teología política,

2
ABREU Jose M. UNA LECTURA POLITICA AL EVANGELIO DE JUAN. Disponible en
http://www.monografias.com/trabajos12/unalectu/unalectu.shtml
3
Ibídem
4
GARCIA NUÑEZ, Alfonso. TEOLOGIA Y POLITICA EN EL SIGLO IV. Disponible en
http://www.libertaddigital.com/opinion/libros/teologia-y-politica-en-el-s-iv-1276240133.html
según la cual el monarca divino reina, pero han de gobernar
los dioses nacionales.5

La segunda situación tendrá que ver con la doctrina ortodoxa de la


Trinidad, la cual se erigió como una amenaza a la teología política del
Imperio romano. Esto al igual que el concepto de monoteísmo, hace que
la expresión monarquía divina pierda su carácter político-teológico:

Gregorio Nacianceno le dio su última profundidad teológica


cuando en su Discurso teológico afirma que las doctrinas
sobre Dios se resumen en tres: la anarquía, la poliarquía y la
monarquía. Las dos primeras siembran confusión y alboroto
en Dios, para acabar liquidándolo. Los cristianos, en cambio,
profesan la monarquía de Dios. Pero no una monarquía
unipersonal, porque esa monarquía lleva dentro de sí el
germen de la disensión, sino la monarquía del Dios Trino.6

La doctrina de la monarquía divina hubo de tropezar con el dogma


trinitario, y la interpretación de la Pax Augusta con la escatología
cristiana. Y así no sólo se acabó teológicamente con el monoteísmo como
problema político y se liberó a la fe cristiana del encadenamiento al
imperio romano, sino que se llevó a cabo la ruptura radical con una
teología política que hacía degenerar al Evangelio en instrumento de
justificación de una situación política.7
Ya en los tiempos de San Agustín, se encuentran novedosas
concepciones del hecho político. En la obra “La ciudad de Dios”, San
Agustín se revela como un pensador preocupado no solo por la teología,
sino también por el quehacer político en el marco de la caída del Imperio
Romano. Responde claramente las acusaciones paganas, y aclara la
participación de la historia de Roma en la historia de la salvación.
Asimismo, enfrenta a donatistas y eusebianos, y finalmente declara el
carácter neutro desde el punto de vista teológico del Imperio.
Aparece en la obra el sentimiento dualista de Agustín: bien-mal,
carne-espíritu, Iglesia-política, lo que permite desarrollar una identidad
religiosa de la naciente cristiandad. El dualismo de las dos ciudades, se
traslada al orden religioso y político. Surge el concepto del saeculum,
que no es más que el centro de la ciudad política, ámbito donde se
entrelazan las dos ciudades. Ahora bien, este entramado, o tejido político
descansan en un ordo total, es decir en varios ordenes, ejemplificado ya
en la creación, y sustentándose en el amor, el que Dios profesa hacia sus
criaturas. Cuando cada elemento ejerce su función dentro del ordo, hay
5
GARCIA NUÑEZ, Alfonso. TEOLOGIA Y POLITICA EN EL SIGLO IV. Disponible en
http://www.libertaddigital.com/opinion/libros/teologia-y-politica-en-el-s-iv-1276240133.html
6
Ibídem.
7
PETERSON, Erick. MONOTEISMO Y TRINIDAD ¿PROBLEMAS POLITICOS? Disponible en
http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol16/62/062_peterson.pdf
paz, que es el objetivo final, el telos. El papel del cristiano en la ciudad
terrenal, es claro: debe servir plenamente en medio del saeculum. Nace
de esta forma, una nueva identidad de la Iglesia y de la sociedad, y un
nuevo entendimiento del orden político.8
Este entendimiento es nuevamente atendido en la perspectiva que
ofrece la escolástica medieval, y así se asume el hecho político como
una dimensión de la moral. Esto responde en primer lugar al hecho de
que el estudio de la ley era importante en las universidades medievales y
que las ideas derivadas de la ley influían en el pensamiento político. Es
más, se da la situación, que aún cuando la política no formaba parte de
los cursos de estudios superiores, muchos escritores inmersos en la
filosofía política, utilizaban algunos de los géneros literarios
característicos de la escolástica, como el comentario, la cuestión en
disputa, el diálogo y el tratado.9
Para comprender mejor el papel de la escolástica en la
interpretación del hecho político, vale la pena realizar un breve recorrido
histórico sobre el camino que hombres como Tomás de Aquino, llevaron
adelante. Ya en el siglo XII se hacen presentes nuevos fenómenos
sociales, políticos y culturales que anuncian los gérmenes de la
modernidad. El movimiento popular es político-religioso. Nada se
entiende sin el componente religioso. Surgen las órdenes mendicantes
en contra de la corrupción a que había llevado la riqueza en la institución
eclesiástica, haciendo de la pobreza un eje fundamental: los dominicos y
los franciscanos. Tres personajes se entregan a la tarea de introducir a
Aristóteles en la teología: Alberto Magno, Guillermo de Moerbeke, y
Tomás de Aquino. Alberto es el gran maestro de Tomás y avanza en el
estudio de ciencias naturales. Guillermo de Moerbeke es el traductor de
las obras de Aristóteles del griego al latín, que utilizará Tomás, y éste es
el gran teólogo que se servirá de las categorías aristotélicas,
críticamente receptadas, para elaborar su asombroso edificio filosófico y
teológico.
El aquinate, no ha escrito algo parecido a la República o las Leyes
de Platón, o la Política de Aristóteles. Su pensamiento político debe
buscarse en distintos pasajes de sus numerosísimas obras. Se lo puede
encontrar en todas, pero en ninguna en forma específica. Santo Tomás
despliega el concepto de politikón aristotélico, en las dimensiones de lo
social y lo político. Debe quedar claro que:
“No se debe pretender que en una sociedad como la del
siglo XIII pueda establecerse la diferencia entre lo social y
lo político, que es propia de la sociedad de clases. Sin
8
LAUBACH MOROS, Laura. ASPECTOS DEL PENSAMIENTO POLÍTICO DE SAN AGUSTÍN EN EL
CONTEXTO DE LA CRISIS DEL IMPERIO. Seminario Evangélico Unido de Teología Madrid 2006.

9
ACUÑA, Percy. LA FILOSOFIA POLITICA MEDIEVAL. Disponible en
http://percyacunhavigil.blogspot.com/2010/11/la-filosofia-politica-medieval-la.html
embargo, en la diferencia que Tomás señala sin
desarrollarla, pueden visualizarse los despuntes de la
sociedad civil que está brotando por el empuje de una
nueva clase social, la burguesía.10

Esto visión, salvo algunas excepciones permanecerá vigente hasta


la llegada de la Ilustración. A partir de allí, el concepto de Dios de los
siglos XVII y XVIII supuso la trascendencia de Dios frente al mundo,
tanto como a su filosofía política pertenece la trascendencia del soberano
frente al Estado. El racionalismo del siglo XVIII cifraba el ideal de la vida
política en este principio; «Imiter les décrets immuables de la Divinité »
que puede traducirse como: Imitar los secretos inmutables de la
Divinidad. En Rousseau, de cuyo trabajo sobre la Economía política
procede esta máxima, “es tan evidente la politización de los conceptos
teológicos que a ninguno de los que conocen bien sus escritos políticos
ha podido pasar inadvertida”.11

Esto cambiará notablemente a partir del Siglo XIX, pues algunos


autores intentarán una justificación teológica y ética, tanto de los cambios
revolucionarios como de la restauración de las monarquías. En el siglo
xix, las representaciones de la inmanencia dominan cada vez con mayor
difusión. Todas las identidades que reaparecen en la doctrina política y
jurídica del siglo XIX descansan sobre estas representaciones de la
inmanencia:
“la tesis democrática de la identidad de gobernantes y
gobernados, la teoría orgánica del Estado y su identidad de
Estado y soberanía, la doctrina del Estado de derecho de
Krabbe y su identidad de soberanía y orden jurídico y, por
último, la teoría de Kelsen sobre la identidad del Estado y el
orden jurídico. Desde el instante en que los escritores de la
Restauración desarrollaron una teología política, la lucha
ideológica de los adversarios radicales del orden existente
se centró, con conciencia cada vez más clara, en torno a esa
creencia en Dios, expresión fundamental y extrema de la fe
en una dominación y en la unidad.”12

Ya en el Siglo XIX, El Magisterio de la Iglesia, desde León XIII ha


desarrollado de forma cada vez más continua una doctrina social como

10
DRI, Ruben. TEOLOGIA POLITICA DE SANTO TOMAS. Disponible en
http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/clacso/se/20100609123438/6dri1.pdf
11
SCHMITT, Carl. TEOLOGIA POLITICA. Editorial Trotta S.A. España. Año 2009. Pág. 44.
12
Ibid. Pág. 117.
ciencia teológico-moral abierta a los grandes cambios socio-políticos de
nuestra época. Y esto se ha mantenido incluso hasta nuestros días.

En el siglo XX, El concilio Vaticano II ha afirmado la autonomía de


la política como realidad terrena (GS 36), su dependencia del orden moral
(GS 74) y la trascendencia de la verdad evangélica respecto a los
sistemas políticos (GS 76). En el ámbito de la teología contemporánea
bajo la influencia de la ilustración, del idealismo hegeliano y del
marxismo, la política asume un papel radicalmente distinto: no se trata de
una teología sectorial de la política, sino que la política es una dimensión
de toda la teología.

En Europa ha suscitado particular interés la nueva teología política


de Johan Baptist Metz, que intenta desprivatizar la fe y en América
Latina, la teología de la liberación. 13 En este último sentido, el Magisterio
aprecia la reflexión teológica sobre la liberación, pero señala el riesgo de
caer en una interpretación reductiva del mensaje cristiano.

En el mundo politizado de hoy la teología política enfoca la


apertura a la realidad teologal a partir de la dimensión política del
hombre. Pero hoy, bajo la etiqueta de teología política, se encubre una
corriente de politización directa de la fe. La diferencia con la teología
política antigua radica en que esta politización se opera en favor de la
izquierda, muchas veces revolucionaria o anarquista, mientras que la
antigua era una garantía del orden establecido. Por ello, comprender el
impacto teológico en el desarrollo de las ideologías merece un enfoque
adicional.

TEOLOGIA E IDEOLOGIA.

El concepto de ideología es ambiguo. Se puede llegar buscando sus


orígenes hasta el mundo griego, para descubrir que ya existía la
conciencia de la tergiversación de la realidad efectuada por la teoría.
Incluso se era consciente de la ofuscación que la misma teorización
produce. Desde este punto de vista, toda la historia del pensamiento, en
cuanto toma de conciencia de sus propias trampas y distorsiones y de los
condicionamientos externos, lleva en sí un concepto implícito de
ideología.

Para comprender mejor esta circunstancia, se tomará como punto


de partida el impacto de la reflexión teológica en el surgimiento de las
propuestas liberadoras en el ámbito de Latinoamérica.

13
DE LAVALETTE, Henri. LA TEOLOGIA POLITICA DE J.B. METZ. Disponible en
http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol10/38/038_lavalette.pdf
En primer lugar se debe partir que es en la tradición marxista
donde la ideología pasa de ser un fenómeno reducible a la mera
conciencia, a ser un fenómeno de práctica social. Es decir, se le ve
enraizado en las condiciones objetivas, estructurantes de una sociedad.
Así K. Marx hará referencia al modo de producción en un momento dado
de una sociedad.

“Es un problema filosófico y político de teoría y praxis.


Dicho de otra manera, tras la ideología se dan cita las
cuestiones referentes a la relación conocimiento y realidad,
a los condicionamientos del conocimiento, al conflicto de las
interpretaciones, a la posibilidad de una neutralidad
valorativa, sin olvidar las cuestiones sociopolíticas de la
desigualdad de la distribución del poder, de la justificación o
legitimación de las formas concretas de organización social,
económica o estatal, y las cuestiones epistemológicas y
políticas de la posibilidad de un discurso crítico sin
coacciones, de la igualdad o simetría de posiciones en los
procesos deliberativos.”14

Quizás por ello, ante el avance de los cuestionamientos que se


hacen desde la teología política contemporánea, se incorpore a menudo
el potencial político de la opción por los pobres a la reflexión teológica.
A palabras de Metz, esta nueva circunstancia:

“Representa, antes que nada, una protesta contra el


pragmatismo de una libertad democrática desvinculada de la
memoria del sufrimiento de las personas, con la
consiguiente ceguera moral. Y representa, además, la lucha
por una nueva política de reconocimiento y por una nueva
democracia.”15

Ahora bien esta situación se revela como un claro ejemplo de


asimetría, pero ello no debe reducirse a esta perspectiva. Dicho
postulado tan sólo reclama la relación irrenunciable de política y moral.

Es oportuno aclarar, que aún cuando esta perspectiva de Metz, es


reciente, el camino recorrido por la teología de la liberación en America
latina, determina que esta situación ya había sido atendida. En efecto una
de las principales preocupaciones de los teólogos más inquietos del
continente era encontrar un lenguaje teológico que tradujera el mensaje
del cristianismo en clave liberadora y que además:

14
MARDONES José María. IDEOLOGIA. Disponible en http://mercaba.org/DicPC/I/ideologia.htm
15
SUSIN, Luis Carlos. Y EL MAR SE ABRIO. Serie Presencia Teologica. Sal Terrae. España. Pág, 139.
“rompiera con la tradición colonial y desarrollista de
épocas pasadas, que sintonizara con el compromiso
revolucionario de los cristianos y rompiera con la tradición
religiosa legitimadora del orden establecido, que iluminara
los itinerarios de fe de los cristianos implicados en la
transformación del continente en medio de la conflictividad
histórica y rompiera con la tradición cristiana
conformista.”16

En ese marco se crearon institutos de teología, de pastoral y de


investigación, con el objetivo de analizar los principales problemas
teológicos y pastorales a partir de la propia realidad latinoamericana,
pero los mismos devinieron indeclinablemente en una propuesta con una
vasta carga ideológica. Tanto así, que el Magisterio determino, que la
apropiación de la ideología marxista en el método de la teología de la
liberación, era un riesgo para la ortodoxia.

Esto es entendible, pues esta propuesta tiene en la praxis, un eje


fundamental. El concepto de praxis aquí empleado procede del
marxismo, pero no es asumido de manera acrítica, como erróneamente
hacen creer los documentos del magisterio eclesiástico, sino al
contrario, es integrado por la nueva teología latinoamericana en la
experiencia de la fe y le da por lo tanto un sentido más global.

A manera ya de conclusión, se hace necesario reflexionar sobre el


significado de la fe y de la ideología en el creyente cristiano.
Adicionalmente destaca el hecho del carácter histórico del hombre, por
lo que la fe debe concretarse en la historia, y particularmente en sus
campos de incidencia: la ideología, los sistemas de doctrina y los de una
comprensión del sentido de la historia. Si no se logra esa inserción en la
historia no sería fe, ya que la fe es un fenómeno humano:

De hecho no es que la fe tenga o no que identificarse con


alguna ideología, doctrina religiosa o una determinada
comprensión del sentido de la historia de entre las muchas
que pugnan por dominar; es que ya, al ser fe de un ser
humano, está identificada con alguna de ellas. La opción es
con cuál de ellas se va a identificar. No hay posibilidad de
vivir sin ninguna ideología, sin ninguna doctrina religiosa o
sin ninguna interpretación del sentido de la historia, tanto
personal como universal.17

16
TAMAYO, Juan Jose. PANORAMA DE LA TEOLOGIA LATINOAMERICANA. Editorial Verbo
Divino. España. Año 2000. Pág. 23
17
Ibíd. Pág. 131.
La fe y la ideología encontrarán en la nueva teología política, un
lugar desde donde actuar, para sentar las bases del nuevo orden
mundial. De esta manera, las preocupaciones que asaltan a los teólogos
contemporáneos que especulan y reflexionan en el ámbito de la teología
política, encontraran sosiego cuando la opción fundamental por los
pobres se convierta en una realidad tangible y no en una simple utopía,
cargada de ideologías trasnochadas y alejadas del verdadero mensaje de
nuestro Salvador.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

TEXTOS CONSULTADOS

LAUBACH MOROS, Laura. ASPECTOS DEL PENSAMIENTO POLÍTICO DE SAN


AGUSTÍN EN EL CONTEXTO DE LA CRISIS DEL IMPERIO. Seminario
Evangélico Unido de Teología Madrid 2006.

SCHMITT, Carl. TEOLOGIA POLITICA. Editorial Trotta S.A. España. Año 2009.

SUSIN, Luis Carlos. Y EL MAR SE ABRIO. Serie Presencia Teológica. Sal Terrae.
España. Año 1999.

TAMAYO, Juan Jose. PANORAMA DE LA TEOLOGIA LATINOAMERICANA.


Editorial Verbo Divino. España. Año 2000.

DOCUMENTOS ELECTRONICOS

ABREU Jose M. UNA LECTURA POLITICA AL EVANGELIO DE JUAN.


Disponible en http://www.monografias.com/trabajos12/unalectu/unalectu.shtml

ACUÑA, Percy. LA FILOSOFIA POLITICA MEDIEVAL. Disponible en


http://percyacunhavigil.blogspot.com/2010/11/la-filosofia-politica-medieval-la.html

DE LAVALETTE, Henri. LA TEOLOGIA POLITICA DE J.B. METZ. Disponible en


http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol10/38/038_lavalette.pdf

DRI, Ruben. TEOLOGIA POLITICA DE SANTO TOMAS. Disponible en


http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/clacso/se/20100609123438/6dri1.pdf

GARCIA NUÑEZ, Alfonso. TEOLOGIA Y POLITICA EN EL SIGLO IV. Disponible


en http://www.libertaddigital.com/opinion/libros/teologia-y-politica-en-el-s-iv-
1276240133.html

MARDONES José María. IDEOLOGIA. Disponible en


http://mercaba.org/DicPC/I/ideologia.htm

PETERSON, Erick. MONOTEISMO Y TRINIDAD ¿PROBLEMAS POLITICOS?


Disponible en
http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol16/62/062_peterson.pdf

RAVA Ernesto. POLITICA Y TEOLOGIA. Disponible en


http://mercaba.org/VocTEO/P/politica_y_teologia.htm