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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Revelación del Dios único como Trinidad

LA REVELACIÓN DEL DIOS ÚNICO COMO TRINIDAD


José Antonio Galindo Rodrigo, OAR

DIOS es un misterio profundo. En el salmo 139 leemos:


"Tanto saber me sobrepasa, es sublime, y no lo abarco"
(139,6). Cuando los grandes místicos se han acercado I EL TRATADO "LA TRINIDAD" DE SAN
hasta Dios, les han faltado las palabras. Aunque Dios AGUSTÍN Y SU FUNDAMENTACIÓN EN LA
sobrepasa nuestras imágenes y conceptos, sólo pode- FE DE LA IGLESIA
mos hablar de Él sirviéndonos del lenguaje humano.
Así sucede al hablar de la Trinidad, compendio de la fe DIVISIÓN Y CONTENIDO GENERAL DE LA
cristiana. El mandato del bautismo, en boca del Señor OBRA "LA TRINIDAD"
resucitado, recoge la revelación de Dios trino: "Id y
haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos Nuestra exposición de la doctrina trinitaria de san Agus-
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" tín se va a centrar en su obra La Trinidad, en la que
(Mateo 28,19). trabajó, a la vez que en otros escritos, durante unos
veinte años, terminándola alrededor del 419-420. El
Un Dios en tres personas. Así se dice en el prefacio de mismo Agustín la considera como una obra muy labo-
la fiesta de la Trinidad: "Con tu único Hijo y el Espíritu riosa. Según uno de los grandes teólogos alemanes del
Santo eres (Padre) un solo Dios, un solo Señor; no una siglo XX, M. Schmaus, es "el más imponente monu-
sola Persona, sino tres Personas en una sola naturale- mento literario dedicado a la especulación teológica
za". A partir de Jesús sabemos que Dios es eternamen- trinitaria".
te diálogo, compañía, reciprocidad, y que no es soledad
ni silencio eterno. Una Trinidad que es donación porque La obra se puede dividir en dos partes:
"Dios es amor" (1Jn 5,16) y, consecuentemente, vida, • La PRIMERA, que consta de los ocho primeros li-
acción, entrega. bros (I-IV sobre la doctrina de la Iglesia y de la Escritu-
Se debe a san Agustín uno de los esfuerzos especula- ra, y los libros V-VIII, que están dedicados a clarificar
tivos más grandes por pensar el misterio de la Trinidad. conceptualmente esa doctrina).
Su concepción de Dios tiene componentes filosóficos, • La SEGUNDA, compuesta de los libros IX-XV, inten-
mezclados con los bíblicos, que se refieren a la natura- ta acercarse al misterio con analogías tomadas de la
leza divina. Esta concepción no sería la de san Agustín, creación, especialmente del alma humana.
ni tampoco la cristiana, si no se la considera afectada
por una idea personal de Dios que tiene su origen en la Aunque el tema de la obra es la Trinidad, san Agustín
revelación bíblica. Para san Agustín Dios no es algo — intercala otros temas no directamente conectados con
por muy grandioso y perfecto que se le pueda imaginar- la misma, pero que ilustran aspectos de la doctrina y
sino alguien que es el ser, el inmutable, el bien y la vida cristiana. Se trata, en definitiva, de un enorme
verdad. Es el ser personal, el inmutable personal, el esfuerzo intelectual y vital para intentar entender, si-
bien personal y la verdad personal. Su plenitud de ser quiera de un modo aproximado, y de formularlo en pa-
coincide y se identifica perfectamente con su condición labras, el misterio de los misterios que es Dios uno en
personal, mejor tripersonal. Estas notas lo distancian naturaleza y trino en personas.
todavía más de toda la filosofía greco-latina, que no ve
con claridad la condición personal del ser humano con LA FE DE LA IGLESIA: TRES PERSONAS DIS-
sus implicaciones, y que, de ninguna manera, alcanza a TINTAS, PERO INSEPARABLES
verla en Dios. Como se ha indicado, el punto de partida de la exposi-
Ahora bien, la condición personal de Dios es muy es- ción agustiniana es la fe de la Iglesia en el Dios uno y
pecial, del todo singular, puesto que la posee tres ve- trino. Esta regla de fe se concreta en la doctrina defini-
ces en número y en tres sujetos diferentes sin perder la da en el concilio de Nicea (año 325): "El Padre, el Hijo y
unidad y unicidad de su naturaleza divina. Es el miste- el Espíritu Santo son de una sola y misma sustancia,
rio de la Santísima Trinidad, que nunca hubiéramos testificando con su inseparable igualdad la unidad divi-
conocido si el mismo Dios no nos lo hubiese revelado. na; y que, por ello, no son tres dioses, sino un solo
El Concilio Vaticano II comenta así la revelación de Dios".
Dios: "Quiso Dios, con su bondad y sabiduría, revelarse
a sí mismo y manifestar el misterio de su voluntad... En
esta revelación, Dios invisible, movido de amor, habla a a. Frente a algunas herejías, hay que sostener que el
los hombres como amigos, trata con ellos para invitar- Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son realmente dis-
los y recibirlos en su compañía. El plan de la revelación tintos entre sí. El apoyo bíblico de esta afirmación
se realiza por obras y palabras intrínsecamente liga- está en la historia de la salvación. Según la doctrina
das... La verdad profunda de Dios y de la salvación del de la Iglesia, que san Agustín hace suya, la Trinidad
hombre, que transmite dicha revelación, resplandece no se hizo hombre, no fue crucificada ni enterrada,
en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación" ni resucitó ni ascendió a los cielos, sino sólo el Hijo.
(Concilio Vaticano II, Constitución dogmática sobre la Tampoco fue ella quien, en el bautismo de Jesús,
revelación divina, 2) descendió sobre Él en forma de paloma y quien vino
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a los apóstoles el día de Pentecostés, sino sólo el alcanzando la salvación. Dice un autor moderno: "La
Espíritu Santo. Finalmente, tampoco fue la Trinidad referencia a la encarnación y a la cruz, y, con ella, a la
quien pronunció las palabras acerca de Jesús en su resurrección, es para san Agustín el punto de partida
bautismo y en su transfiguración en el monte, sino indispensable para nuestro retorno a Dios; esto vale
sólo el Padre. tanto en el plano del conocimiento como también en el
plano de la salvación. Pues, en estos acontecimientos,
b. Pero estas divinas personas, que son distintas, son
se produce la sorprendente humillación de Dios (lo que
a la vez inseparables: el Padre, el Hijo y el Espíritu
con toda seguridad podría haber ocurrido de otro mo-
Santo, "como son inseparables, actúan también
do), la salvación de los pecadores y la revelación de
inseparablemente. Ésta es también mi fe, porque
toda la grandeza de su humilde amor" (Courth, F., Dios,
es la fe de la Iglesia católica" (La Trinidad 1, 4, 7).
amor trinitario, p. 182).
San Agustín, que siempre es pastor, expone la doctrina
trinitaria con la finalidad principal de atraer a la Iglesia a EL ESPÍRITU SANTO EN LA ACCIÓN SALVÍFI-
los herejes que han negado diversos aspectos en un CA DE LA TRINIDAD
tema tan principal y de tanta dificultad.
1. La salvación operada por Cristo se aplica a cada
PARA EL DIÁLOGO persona por la acción del Espíritu Santo. Se ha opi-
nado que san Agustín es "el mayor tratadista del
¿Cómo divide san Agustín su obra La Trini-
Espíritu Santo de la teología occidental" (Schütz,
dad?
C.).
¿En qué Concilio está formulada la fe sobre
Esto se debe, sobre todo, a que ha desarrollado su
la Trinidad?
doctrina intratrinitaria del Espíritu Santo en estrecha
¿Qué aspectos fundamentales hay que pre- conexión con la concepción de la Iglesia y de la gracia.
cisar al hablar de la Trinidad? San Agustín no entiende la vida de la Iglesia y la exis-
tencia cristiana sólo en referencia a Cristo, sino que
también entiende una y otra como animadas por el
II. LA TRINIDAD SE REVELA EN LA HISTO- Espíritu Santo, y a éste y a Cristo enlazados con el
misterio trinitario de Dios.
RIA DE LA SALVACIÓN
2. Para san Agustín la característica especial del Espí-
LA FUNCIÓN CENTRAL DE CRISTO EN LA RE- ritu Santo consiste en ser el vínculo de amor que
VELACIÓN DE LA TRINIDAD une al Padre y al Hijo: "El Espíritu Santo es, pues,
una cierta comunión inefable del Padre y del Eli-
El camino por donde san Agustín avanza para entender jo. Quizás su nombre sea debido a que el mismo
el misterio trinitario, en lo que es posible, es la historia término se puede aplicar al Padre y al Elijo. En
de salvación, que tiene su plenitud en Cristo. Los filóso- efecto, en el Espíritu Santo se nombra en senti-
fos, en la búsqueda de Dios, sólo se apoyaron en su do propio lo que en el Padre y el Elijo se nombra
conocimiento racional, lo que les llevó a grandes erro- en sentido general. También el Padre es cierta-
res. San Agustín, por el contrario, parte de Cristo según mente espíritu; también el Hijo es espíritu; santo
aparece en los Evangelios, para con Él y desde Él ba- es el Padre; y santo es el Elijo. Al utilizar, pues,
rruntar el misterio de un Dios que se presenta único en un nombre que es común al Padre y al Elijo y
el Antiguo Testamento y trino en el Nuevo. Por eso, en que, por ello, es apropiado para indicar al Espíri-
la obra La Trinidad se contiene abundante doctrina tu Santo como comunión entre ambos, se indica
sobre Cristo. Dice Agustín: "Así pues, nuestra ciencia el don mutuo que es el Espíritu Santo" (cf. La Tri-
es Cristo; nuestra sabiduría es igualmente el mismo nidad 5, 11, 12-16).
Cristo. Él nos implanta la fe respecto a las cosas Lo que es el Espíritu Santo dentro de la Trinidad -
temporales; él nos ofrece la verdad sobre las cosas don entre el Padre y el Hijo- se prolonga en la histo-
eternas. Por él avanzamos hacia Él; por medio de la ria de la salvación, en la cual el Espíritu Santo es el
ciencia de las cosas humanas tendemos a la sabi- don que Dios nos otorga. Existe, pues, una corres-
duría de las cosas divinas. No nos hemos de apar- pondencia entre la noción intratrinitaria del Espíritu
tar del único y mismo Cristo, en quien se hallan Santo, considerado en su eternidad, con su función
escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la como don salvador para los fieles, que se produce
ciencia (Colosenses 2, 3)" (La Trinidad 13, 19, 24). en el tiempo y en la historia: "El Padre y el Hijo
Cristo es el que nos revela que Dios no es un ser solita- quieren fundar una comunidad entre nosotros y
rio, sino que vive en sociedad, en la compañía de tres con ellos, con lo que les es común; mediante
personas. La revelación mediadora de Cristo aparece aquel don que les une (el Espíritu Santo) quieren
así como el rasgo característico de la concepción agus- llevarnos a nosotros a la unidad; es decir, me-
tiniana de la Trinidad. Por medio del papel central de diante el Espíritu Santo, que es Dios y don de
Cristo, esta teología trinitaria está firmemente anclada Dios; por él nos reconciliamos con Dios, y por él
en el Antiguo y el Nuevo Testamento, donde aparecen somos colmados de gozo" (Sermón 71, 18).
las tres divinas personas interviniendo en la historia de Como dice el P. Congar: "Para Agustín, el Espíritu es el
la salvación de la humanidad. principio de toda la vida según la gracia. Y no cesó de
Pero hay más: Gracias a Cristo, no solamente conoce- predicar, de exponer, de promover este principio" (El
mos al Dios Trinidad, sino que además nos unimos a Él Espíritu Santo, Barcelona 1983, p. 532). Para corrobo-
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rar esta idea, entre tantos textos de san Agustín se locan en posturas extremas y contrapuestas. El
podría citar el siguiente: "Pues Dios Espíritu Santo, que modalismo no distinguía realmente las divinas per-
procede de Dios, al ser dado al hombre, enciende en él sonas. Decía: No hay más que un solo Dios, una
el amor a Dios y al prójimo; y él mismo es amor. Real- realidad divina, pero nosotros, según las circuns-
mente, ningún hombre puede amar a Dios, si no es por tancias y nuestro modo de hablar, a esta realidad
Dios" (La Trinidad 15, 17, 31). única e indivisible le damos tres nombres.
3. Para eso el Espíritu Santo desarrolla una continua Otra solución inadecuada de la cuestión trinitaria es el
actividad dentro de la Iglesia: "Lo que respecto al arrianismo. Proclama que, propiamente, sólo el Padre
organismo humano es el alma, lo es el Espíritu es Dios, porque sólo el Padre es eterno, no engendra-
Santo respecto al Cuerpo de Cristo, la Iglesia; el do. El Hijo ya no sería igualmente eterno y sin principio,
Espíritu hace en toda la Iglesia lo que hace el sino una criatura perfectísima de distinta naturaleza que
alma en todos los miembros de un mismo cuer- el Padre. Así amonesta san Agustín a sus fieles comen-
po... Por eso, un cristiano católico vive mientras tando el Evangelio de san Juan: "Fíjate en las perso-
permanece unido al cuerpo de la Iglesia" (Ser- nas, no las confundas. Distínguelas con la inteli-
món 267, 4) gencia no las separes pérfidamente, no sea que por
huir de un extremo caigas en otro. Estabas a punto
La caridad fraterna nos garantiza la posesión del Espíri-
de ser devorado por las fauces de los sabelianos, si
tu Santo, por lo que en ese hecho se fundamentan las
decías que el Padre era el mismo que es el Elijo.
continuas exhortaciones de san Agustín a los fieles
Ahora ya lo sabes: No estoy solo, sino yo y el Pa-
para que practiquen la concordia, la unidad en la cari-
dre, que me envió (Jn 16,32). Sabes que el Padre es
dad al servicio de la paz, así como la humildad: "Si,
el Padre y que el Elijo es el Elijo. Esto lo reconoces,
pues, queréis vivir del Espíritu Santo, guardad la
pero no digas que el Padre es mayor y el Hijo es
caridad, amad la verdad, mantened la unidad, para
menor; que el Padre es el oro y el Hijo es la plata.
llegar a la eternidad" (Sermón 267, 4). Y en otro pasa-
Sólo hay una sustancia, una divinidad, una coeter-
je: "Si quieres saber si has recibido el Espíritu San-
nidad, igualdad perfecta; no hay diferencia alguna.
to, pregunta a tu corazón, no sea que tal vez tengas
Pues si solamente crees que Cristo es otro distinto
el sacramento (de la confirmación) pero no su fuer-
del Padre, pero no de la misma naturaleza, habrás
za. Pregunta a tu corazón si hay amor al prójimo, y,
salvado el peligro de un extremo, pero te has estre-
entonces, no te preocupes, pues el amor no puede
llado contra el otro extremo. Navega por el medio
existir sin el Espíritu de Dios" (Tratados sobre la
huyendo de uno y otro extremo... El Hijo es otro,
primera Carta de San Juan, 6, 10). Esta caridad frater-
porque no es el mismo que el Padre, y el Padre es
na suscitada por el Espíritu Santo, construye la unidad
otro, porque no es el mismo que el Hijo. Pero no es
de la Iglesia causada por ese mismo Espíritu: "Porque
otra cosa, porque la misma cosa son el Padre y el
si se recibe el Espíritu cuando se está juntos, no es que
Hijo. ¿Qué es esa misma cosa? Un solo Dios" (Tra-
haya un solo Espíritu porque hay un solo cuerpo, sino
tados sobre el Evangelio de San Juan 36,9).
que hay un solo cuerpo porque hay un solo Espíritu de
Cristo" (Congar, Y., El Espíritu Santo, p. 219). La doctrina sobre la Trinidad de san Agustín se va con-
figurando frente a estas dos herejías contrapuestas, y
PARA EL DIALOGO
le dará oportunidad de precisar con exactitud algo tan
¿Por qué en el tratado La Trinidad se con- misterioso como la tripersonalidad y la unidad esencial
tiene abundante doctrina sobre Cristo? o sustancial en Dios a la vez.
Relación de lo que es el Espíritu Santo den- b. Su trabajo pastoral también le impulsa a elaborar
tro de la Trinidad y su función dentro de la su doctrina trinitaria. Son los mismos fieles, más
Iglesia. preocupados que hoy día sobre las cosas de la fe,
los que le hacen preguntas muy comprometidas.
El Espíritu Santo y la caridad. No entendían que Agustín pudiera decir que "el Pa-
dre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es
Dios; y con todo, esta Trinidad no son tres dioses
III. LA POSIBLE EXPLICACIÓN TEOLÓGICA sino un solo Dios" (La Trinidad 1, 5, 8).
DEL MISTERIO DE DIOS-TRINIDAD Otra pregunta que le hacían los fieles se refería al Espí-
ritu Santo: a éste no le ha engendrado ni el Padre ni el
SENTIDO Y FINALIDAD DE LA TEOLOGÍA TRI-
Hijo, ni ambos juntos; y no obstante, es el Espíritu del
NITARIA AGUSTINIANA Padre y del Hijo. San Agustín trata de darles respuesta
Para san Agustín, la teología trinitaria tiene un triple como pastor que se siente gravemente obligado a ex-
sentido: plicar la fe católica a sus fieles. "Estimulado por tales
preguntas, San Agustín trató de darles respuesta según
a) Apologético. sus posibilidades. Puesto que él ya llevaba tiempo ocu-
b) Pastoral. pado con estas mismas preguntas, quería hacer a los
fieles partícipes en su búsqueda de la verdad. Desde
c) Teológico. ese momento, su deseo y oración era avanzar él mismo
a. Su esfuerzo apologético o de defensa de la fe se con ellos en el conocimiento de Dios" (Courth, F., Dios,
desarrolla, por un lado, frente al modalismo, y por amor trinitario, Valencia 1994, p. 179).
otro, frente al arrianismo. Una y otra herejía se co-
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c. Como teólogo busca entender y explicarse la doc- (san Basilio, san Gregorio Nacianceno, san Grego-
trina sobre la Trinidad para glorificar a Dios, para in- rio de Niza) para explicar la Trinidad. Pero la apli-
troducir más y mejor este misterio en su vida espiri- cación sistemática, profunda y pormenorizada del
tual de cristiano, que después comunicará a sus fie- concepto de relación al misterio de la Trinidad es
les, para satisfacer sus íntimos deseos de conocer una de las características más importantes y uno
a Dios: "Buscarle para encontrarle y encontrarle de los mayores méritos de la doctrina agustiniana
para seguir buscándole" (Tratados sobre el trinitaria que dejó como precioso legado a la teolo-
Evangelio de San Juan 63, 1; La Trinidad 9,1,1). Se gía occidental. El P. Congar, gran teólogo dominico
puede decir, por tanto, que el esfuerzo intelectual francés ya citado, considera la doctrina agustiniana
de Agustín es un continuado ejercicio de amor a de la relación respecto del misterio de la Trinidad
Dios. como "simple, grandiosa y satisfactoria" (El Espíritu
Santo, 524). Escribe también un teólogo español
Podemos decir, pues, que como teólogo, la motivación
contemporáneo: "Un paso decisivo en la conexión
de su especulación trinitaria no radica ni en la vanidad
más explícita entre las nociones de persona y rela-
ni en una auto satisfacción intelectual, sino que está
ción se dará en la contribución de san Agustín"
motivada por la búsqueda de Dios desde el amor, la
(Ladaria, L. F., La Trinidad, misterio de comunión,
oración y el estudio. Esta plural actitud es la que ha
Salamanca 2002, p. 71).
presidido e impulsado su magna obra La Trinidad. Lo
indica Agustín al intentar comunicarnos la intención de 2. El problema está en cómo puede ser Dios uno en
su obra: "Me inflamo en el amor de la verdad a inda- naturaleza y trino en personas. San Agustín en-
gar (la Trinidad), y me siento obligado por los que cuentra un concepto que permite ver a las personas
me asedian con el derecho de la caridad a que les como distintas, pero sin que se rompa la unidad del
indique las soluciones encontradas... Dónde me ser divino: es el concepto de relación.
encuentro en este caminar, adonde he llegado y
En todas las cosas hay accidentes, es decir, cosas
cuánto me falta para alcanzar el fin, es lo que
secundarias, como ocurre, por ejemplo, en el ser hu-
desean saber de mí aquellos de quienes la caridad
mano cuando nos referimos a la altura, el color, la mu-
libre me hace humilde servidor. Es menester, y Dios
cha o poca fuerza, la habilidad, el peso, etc., de una
me lo otorgará, que yo mismo aprenda enseñando a
persona; todo eso es accidental o secundario para que
mis lectores, y al desear responder a otros, yo
tengamos o no un ser humano. Pues bien, en Dios no
mismo encontraré lo que voy buscando. Tomo so-
hay accidentes, todo en Él es sustancial: lo que podría
bre mí este trabajo por mandato y con el auxilio del
en Él ser accidental se identifica con su sustancia, con
Señor, nuestro Dios, no con el afán de discutir au-
su mismo ser, porque Dios es un ser simplicísimo, de-
toritariamente, sino con el anhelo de conocer lo que
bido a lo cual no se puede descomponer o destruir.
ignoro discurriendo con piedad" (La Trinidad 1, 5, 8).
Dice san Agustín: "Y en ese ser simplicísimo no es el
Esta es la actitud de "amador de Dios" (La ciudad de vivir diferente del entender, como si pudiera vivir
Dios, 8, 1), que impregna toda su filosofía y su teología. sin entender; ni es el entender diferente del ser fe-
Es su gran lección a los teólogos de todos los tiempos: liz, como si pudiera entender sin ser feliz; sino que
no se trata de conocer a Dios como si este conocimien- su ser es precisamente el vivir, el entender, el ser
to fuera un fin en sí mismo, menos aún como un intento feliz" (La ciudad de Dios 8, 6).
de adquirir fama y alabanzas de los demás o de domi-
Por lo tanto, cualquier cualidad que se aplique a Dios
nar a otros creyentes con las propias ideas, sino utilizar
no será en grado accidental o secundario, sino que
el conocimiento como un medio para amar a Dios y
todo en Él es tan grande y perfecto que se identifica
ayudar a fortalecer la fe y aumentar la caridad de los
con su ser divino. Sin embargo -dice san Agustín- no
hermanos en la fe. Mucho mejor irían las cosas en la
todo lo que se aplica a Dios se dice en sentido sustan-
Iglesia si los teólogos hicieran suya esta humilde y su-
cial, sino que a veces se le aplica alguna realidad en
blime oración agustiniana que encontramos en el trata-
sentido relativo. Cualquier cosa que se diga de las co-
do de La Trinidad: "Dame la fuerza de buscarte, tú
sas creadas se refiere a su sustancia o a algún acci-
que te dejas encontrar y que me has dado la espe-
dente. Incluso las relaciones de amistad, parentesco,
ranza de poder encontrarte cada vez más. Ante ti
semejanza, igualdad, posición, etc., son cosas acciden-
esta mi fuerza y mi debilidad; conserva aquélla,
tales o secundarias para un ser humano, pues sin ellas
sana ésta. Ante ti está mi saber y mi ignorancia. Allí
sigue siendo ser humano, pero tratándose de Dios todo
donde tú me has abierto, acoge a quien entra; allí
es sustancial, pues nada en él es cambiable y nada le
donde has cerrado, abre a quien llama. Haz que me
puede faltar sin dejar de ser Dios; pero, sin embargo, el
acuerde siempre de ti, te comprenda, te ame. Haz
ser Padre, Hijo y Espíritu Santo, aun siendo sustancial
crecer todo esto en mí hasta que me transformes
a Dios, se dice en sentido relativo con respecto a cada
totalmente" (La Trinidad, 15, 28, 51).
uno de los otros dos.
LAS RELACIONES NOS HACEN VER LA DIS- Concretando: en Dios lo que se dice en sentido relativo
TINCIÓN DE LAS TRES DIVINAS PERSONAS, no es accidental, porque nada hay mudable en él; y, a
SIN MENOSCABO DE LA UNIDAD DE SU la vez, no todo lo que se le aplica se dice en sentido
ESENCIA O SUBSTANCIA sustancial: "Se habla a veces de Dios según la rela-
ción. El Padre dice relación al Elijo, y el Elijo dice
1. El concepto de relación fue mencionado de una relación al Padre, y esta relación no es accidente,
manera más bien incidental por los Padres griegos

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porque uno siempre es Padre y el otro siempre es una designación relativa, pues, el Espíritu
Elijo" (La Trinidad 5, 5, 6). Santo está referido al Padre y al Hijo. Asi-
mismo, Elijo es una expresión relacional
3. Todos los autores ponen de relieve la importancia
como verbo e imagen"". (Auer, J., Dios, uno y
del concepto de relación, utilizado a fondo por san
trino, Barcelona 1982, p. 321).
Agustín, en la explicación de la distinción de las
personas sin destruir su unidad en una sola esencia d. A la vez que todo lo dicho, hay que recordar
o sustancia. Vamos a ver ahora algunos pasajes de siempre que, a pesar de la distinción de las
distintos teólogos que nos van a ir permitiendo personas, se mantiene la unidad del ser divino,
comprender la función de la relación en la Trinidad. ya que esas relaciones, en cuanto distintas, no
a. La relación, dice el teólogo alemán Seeberg, ci- se dicen según la sustancia del ser divino, sino
tado por Courth (o.c., 186), es "la línea más según la relación, y por eso esta sustancia se
suave y delicada que se puede encontrar para mantiene sin división y la misma (cf. La Trini-
marcar de algún modo las diferencias en el ser dad 5, 5, 6).
divino, sin alterar con ello su unidad con pesa-
das categorías". En efecto, la noción de las LAS SEMEJANZAS DE LA TRINIDAD EN EL
personas divinas como relaciones nos hace ver ESPÍRITU HUMANO
que son distintas: "Pues ninguno de ellos es
por sí mismo Padre o Elijo, sino que lo son 1. Otra característica fundamental de la teología trini-
el uno para el otro" (La Trinidad 5, 5, 6). Y taria de san Agustín la constituyen las llamadas
aplicando también esto al Espíritu Santo, que analogías o semejanzas por él descubiertas de ca-
recibe el ser divino del Padre y del Hijo, nin- da una de las personas divinas con diferentes di-
guno de los dos es por sí mismo dador o recep- mensiones de la interioridad del ser humano.
tor, sino que lo son ambos para el otro; ya que Ahora no se trata ya de ver cómo se distinguen las
no puede haber un dador sin receptor, ni éste personas sin menoscabo de la unidad del ser divino,
puede existir como tal receptor sin el primero. sino de hacernos una idea, aunque sólo sea aproxima-
Todo esto se concretó en la célebre fórmula da, de lo que son cada una de las personas divinas y
agustiniana que se ha hecho clásica: "En Dios su característica diferencial con respecto a cada una de
todo es uno, excepto lo que se dice de cada las otras. Para ello san Agustín busca semejanzas en
persona con relación a las otras" (La ciudad las cosas creadas, especialmente en la estructura tri-
de Dios 11, 10, 10). San Agustín, pues, identifi- dimensional de la vida interior del ser humano. San
ca las relaciones con las personas divinas. Él Agustín parte de que en la Biblia se nos dice que el
tiene la capacidad "para entender estas sutiles hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios
diferencias como realidades objetivas e identifi- (Génesis 1, 26). Desde ese supuesto, y en consecuen-
carlas con las personas" (Scheffczyk, L., Myste- cia, se lanza a indagar las profundidades de la interiori-
rium Salutis, II, Madrid 1969, 240). dad espiritual humana para encontrar en qué radican y
b. Courth dice también: "Así, pues, los conceptos en qué consisten esa imagen y semejanza del Dios uno
relacionales de Padre e Hijo permiten a san y trino constituidas en la naturaleza de su espíritu.
Agustín entender sobre todo a las personas tri- Ya en las Confesiones nos hace ver el sentido circular
nitarias como relaciones. El Padre sólo lo es en de la vida del alma, que nos permite hablar de tres di-
relación con el Hijo, y éste sólo es Hijo en rela- mensiones fundamentales distintas, pero que forman
ción con el Padre. Lo específico del Espíritu una unidad indivisible: "Ser, conocer y querer. Porque
Santo en este nudo de relaciones es el ser don yo soy, y conozco, y quiero. Soy sabiendo y que-
mutuo del Padre y el Hijo, el vínculo amoroso riendo; sé que soy y quiero; y quiero ser y conocer"
que une a ambos" (o. c., 187). (Confesiones 13, 11, 12). En cada círculo he subrayado
c. Finalmente, otro autor moderno nos describe la el primer elemento de la tríada para que sea vea que,
importancia de la relación introducida con todas por ser circular la vida espiritual humana, cada uno de
las consecuencias por san Agustín en la teolo- sus tres elementos fundamentales se refiere a los otros
gía acerca de la Trinidad: "Donde llega a adqui- dos, formando una unidad indivisible, a la vez que son
rir una importancia decisiva el concepto de re- distintos. En lo cual estaría la imagen y semejanza de
lación es en la teología latina de Occidente. la Trinidad, que es una e indivisible, pero que contiene
Aquí hay que mencionar a Agustín, que en su tres personas distintas. Agustín considera que todos
libro V, capítulos 6-13, de su obra La Trinidad, podemos hacer esa introspección dentro de nosotros y
aplica ese concepto, cuando escribe: "Como el descubrir esa imagen y semejanza con la Trinidad.
Elijo se relaciona con el Padre, así se rela- Pero, sin embargo, advierte: "Cada uno está delante
ciona el ser engendrado con el ser ingénito de sí; atienda por tanto a sí mismo y háblame des-
... En su relación al Padre se llama Elijo ... pués. Y cuando hubiere hallado algo en esas cosas
Engendrado (el Elijo), no engendrado (el y hubiese hablado, no por eso piense ya haber ha-
Padre)..., ambos conceptos se mueven den- llado aquello que es inconmutable sobre todas las
tro del modo de ser de la relación ... La Tri- cosas, y existe inconmutablemente, y conoce in-
nidad puede llamarse Espíritu Santo (refi- conmutablemente, y quiere inconmutablemente"
riéndose al ser divino), mas cuando aplica- (Ibídem). El misterio del Dios uno y trino siempre se
mos la expresión como nombre propio es mantiene y supera toda capacidad intelectual humana.

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En la obra La Trinidad encuentra san Agustín otras posee tres facultades, es una persona; mas no así
analogías en el espíritu humano un tanto diferentes. en la Trinidad, donde existen tres personas: el Pa-
Tenemos la trilogía mente- conocimiento-amor, de la dre del Elijo, el Hijo del Padre y Espíritu del Padre y
que afirma: "Es una cierta imagen de la Trinidad la del Elijo" (La Trinidad 15, 23, 43).
mente o intelecto, el concepto o idea que es su hijo
Ya antes, en el libro V de la misma obra, nos hace ver
y su palabra; y, en tercer lugar, el amor; y estas tres
el misterio trinitario en su sublime superioridad sobre la
cosas son una sola sustancia" (La Trinidad 9, 12,
inteligencia. El misterio en la Trinidad consiste y está en
18). En la mente o intelecto estaría la semejanza del
que todo lo que sustancialmente se dice de Dios se
Padre, en el concepto estaría la del Hijo, y en el amor,
dice en singular de cada una de las personas y también
la semejanza del Espíritu Santo.
de la Trinidad: "Así decimos que el Padre es Dios, el
También tenemos la tríada memoria- inteligencia- Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios, y nadie
voluntad. Las tres constituyen una unidad esencial y duda que Dios sea sustancia; sin embargo, no hay
una trilogía relativa. La memoria es la semejanza del tres dioses, sino un solo Dios, que es la Trinidad" (La
Padre, la inteligencia lo es del Hijo y la voluntad lo es Trinidad 5, 8, 9). Por consiguiente, el Padre es Dios
del Espíritu Santo (cf. La Trinidad 10, 11, 17-19). entero y total, el Hijo es Dios entero y total, y el Espíritu
Santo es Dios entero y total; y, sin embargo, no son
Por eso se dice que el Hijo procede del Padre por vía
tres dioses, sino uno solo, que es la Trinidad.
de conocimiento, mientras que el Espíritu Santo proce-
de del Padre y del Hijo por vía de amor. Dicho de otra forma: estas semejanzas encontradas en
el espíritu humano nunca son las mismas en la realidad
2. Las analogías o semejanzas que encuentra san
de la Trinidad. Ya que en ésta, al contrario de aquellas
Agustín en la interioridad del ser humano con res-
semejanzas, cada una de las personas divinas se iden-
pecto a la Trinidad le permiten describir mejor las
tifica con el ser divino. Es decir, el Padre no es una
características personales que definen a las perso-
parte del ser de Dios, sino todo el ser de Dios, el Hijo
nas divinas y las distinguen entre sí. Apoyándonos
tampoco es una parte del ser de Dios, sino todo el ser
en la explicación de la doctrina trinitaria de san
de Dios; y el Espíritu Santo, asimismo, tampoco es una
Agustín, elaborada por un importante teólogo ac-
parte del Dios, sino todo el ser de Dios. Y, sin embargo,
tual, vamos a ver esto referido al Espíritu Santo,
son tres personas realmente distintas. En todas estas
que es la persona divina más difícil de describir: "El
afirmaciones verdaderas a la vez radica el misterio de
Espíritu Santo es algo común al Padre y al Hijo, y
Dios uno y trino.
este algo común es, en definitiva, la comunión eter-
na identificada con la caridad. Se ha indicado pre- Ese misterio es lo que pretende poner de relieve la
viamente que el Espíritu Santo es aquel en el que célebre leyenda del niño encontrado por Agustín en la
uno y otro se unen, en el que el Padre ama al Hijo y playa, que quería meter toda el agua del mar en un
el que ha sido engendrado ama al que lo engendra pequeño pozo que había hecho con sus manos: ni si-
(La Trinidad, 6, 5, 7). Así el Padre y el Hijo no se quiera en la gran inteligencia de Agustín, apostilla el
unen por uno de ellos dos, tampoco por una autori- ángel en forma de niño, cabe el misterio de la triunidad
dad que les sea superior, sino por el Espíritu que divina.
no les es ajeno (La Trinidad, 6, 5, 7). La donación
de este Espíritu en común, que para Agustín, como
sabemos, lleva a la idea de la procesión en común, RESUMEN DOCTRINAL: HUMILDAD ANTE
propicia también la concepción del Espíritu como
EL MISTERIO Y PLEGARIA
comunión y amor de los dos, una comunión que só-
lo en esta procesión puede realizarse. El Espíritu LO que está escrito al final del tratado agustiniano so-
Santo es común a los dos, y en cuanto es de los bre la Trinidad son tres cosas: a) un resumen de la
dos es llamado propiamente amor, caritas, que une doctrina trinitaria; b) el humilde reconocimiento de que
al Padre y al Hijo (La Trinidad 15, 19, 37)" (Ladaria, el misterio le sobrepasa; c) una hermosa oración.
L. D., La Trinidad. Misterio de comunión, Secreta-
a. Un resumen del dogma de la Trinidad, Dios uno y
riado Trinitario, Salamanca 2002, pp. 225-226).
trino, y sus principales bases bíblicas: "Señor y
Dios mío, en ti creo, Padre, Hijo y Espíritu San-
to. No diría la Verdad: Id, bautizad a todas las
QUEDA EL MISTERIO gentes en el nombre del Padre, y del Hijo, y del
EL misterio de Dios como uno y trino siempre se man- Espíritu Santo (Mateo 28, 19), si no fueras Trini-
tiene a pesar de todas las explicaciones. El libro XV, dad. Y no mandarías a tus siervos ser bautiza-
último de su obra La Trinidad, lo dedica san Agustín, en dos, mi Dios y Señor, en el nombre de quien no
gran parte, a poner de manifiesto la abismal diferencia es Dios y Señor. Y si tú, Señor, no fueras al
entre las imágenes que hay en el alma humana y la mismo tiempo Trinidad y un solo Dios y Señor,
realidad de la divina Trinidad. Recogemos un texto: "En no diría la palabra divina: Escucha, Israel; el
la Trinidad excelsa, incomparablemente superior a Señor, tu Dios, es un Dios único (Deuteronomio
todas las cosas, es tan acentuada la inseparabilidad 6, 4). Y si tú mismo fueras Dios Padre y fueras
que, mientras una trinidad de hombres no se puede también Hijo, tu palabra Jesucristo, y fueras
llamar un hombre, en ella se dice y es un solo Dios, también el mismo el Espíritu Santo vuestro Don,
y la Trinidad no existe en un Dios sino que es un no leeríamos en las Escrituras canónicas: Envió
Dios. En esta imagen que es el hombre, aunque Dios a su Hijo (Gálatas 4, 4; Juan 3, 17); y tú, !oh
6
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Revelación del Dios único como Trinidad

Unigénito!, no dirías del Espíritu Santo: Que el por ejemplo, el Hijo se ofrece al Padre por medio
Padre enviara en mi nombre (Juan 14, 26); y: del Espíritu Santo. Ya desde el comienzo se invoca
Que yo os enviaré de parte del Padre (Juan 15, a la Trinidad, y las oraciones se dirigen al Padre por
26)" (La Trinidad 15, 28, 51). intercesión del Hijo y con la fuerza del Espíritu San-
to.
b. La humildad ante el misterio. Dialogando consigo
mismo dice: "No puedes, lo sé no puedes fijar tu "En la liturgia de la Iglesia, la bendición divina es ple-
pupila en este misterio, ni percibirle con clari- namente revelada y comunicada: el Padre es reconoci-
dad y distinción. Digo la verdad; me la he dicho do y adorado como la fuente y el fin de todas las bendi-
a mí mismo, sé que no puedo... Mas ¿cuál es la ciones de la Creación y de la Salvación; en su Verbo,
causa sino tu flaqueza, de que no puedas mirar encarnado, muerto y resucitado por nosotros, nos col-
de hito en hito la luz? ¿De dónde te viene tan ma de sus bendiciones y por él derrama en nuestros
extremada miseria, sino de tu culpa? Y ¿quién corazones el don que contiene todos los dones: el Espí-
sana todas tus dolencias, sino aquél, que es ritu Santo.
propiciación por tus pecados? Cerraré, pues, Se comprende, por tanto, que en cuanto respuesta de
este libro con el broche de la plegaria, no con la fe y de amor a las bendiciones espirituales con que el
discusión" (La Trinidad 15, 27, 50). Padre nos enriquece, la liturgia cristiana tiene una do-
ble dimensión. Por una parte, la Iglesia, unida a su Se-
a. Agustín recurre a la oración, consciente de que sólo
ñor y "bajo la acción del Espíritu Santo" (Lc 10, 21),
con la ayuda de Dios ha podido decir algo no del
bendice al Padre "por su don inefable" (2 Co 9, 15)
todo indigno de Dios: "Fija la mirada de mi aten-
mediante la adoración, la alabanza y la acción de gra-
ción en esta regla de fe, te he buscado según
cias. Por otra parte, y hasta la consumación del desig-
mis fuerzas y en la medida en que tú me capaci-
nio de Dios, la Iglesia no cesa de presentar al Padre la
taste, y anhelé ver con mi inteligencia lo que
ofrenda de sus propios dones y de implorar que el Espí-
creía mi fe; y mucho especulé y me afané. Señor
ritu Santo venga sobre esta ofrenda, sobre ella misma,
y Dios mío, mi única esperanza, óyeme para que
sobre los fieles y sobre el mundo entero, a fin de que
no sucumba al desaliento y deje de buscarte;
por la comunión en la muerte y en la resurrección de
ansié siempre tu rostro con ardor. Dame la fuer-
Cristo-Sacerdote y por el poder del Espíritu estas ben-
za de buscarte, tú que te dejas encontrar y que
diciones divinas den frutos de vida "para alabanza de la
me has dado la esperanza de poder encontrarte
gloria de su gracia" (Ef 1, 6)". (Catecismo de la Iglesia
cada vez más. Ante ti están mi fuerza y debili-
Católica, nn. 1082-1083).
dad; conserva aquélla, sana ésta. Ante ti esta mi
saber y mi ignorancia. Allí donde tú me has 2. En cuanto a la espiritualidad, es la más elevada la
abierto, acoge a quien entra; allí donde has ce- que a lo largo de la historia, y ciertamente en los
rrado, abre a quien llama. Haz que me acuerde casos más exquisitos, ha convertido en vida la doc-
siempre de ti, te entienda y te ame. Haz crecer trina trinitaria, que así se hace eco de los pensa-
todo esto en mí hasta que me transformes to- mientos de los grandes teólogos, especialmente de
talmente" (La Trinidad 15, 28, 51). san Agustín. Sería equivocado, por tanto, pensar
que la Trinidad es un misterio frío, un intento impo-
Las últimas palabras de la ingente obra son las siguien-
sible por asomarse a la intimidad de Dios, un estre-
tes: "Señor, Dios uno y Dios Trinidad, cuanto con tu
llarse ante lo incomprensible. Todo lo contrario, la
auxilio queda dicho en estos mis libros conózcanlo
Trinidad es la vida de Dios y la vida es comunica-
tus fieles; si algo hay en ellos de mi cosecha, per-
ción. Dios es un absoluto de amor, es el amor total.
dóname tú. Señor, y perdónenme los tuyos. Así
Ama eternamente, se comunica eternamente, habla
sea" (La Trinidad 15, 28, 51). Podrá sorprender que
eternamente.
san Agustín pida perdón por si hay en la obra algo de
su cosecha. Se entiende que pide perdón porque con- Así han entendido los santos a Dios y el modelo trinita-
sidera que todo lo que viene de él mismo no vale nada; rio ha servido de referencia ejemplar en sus vidas. Te-
sólo vale lo que, de una manera u otra (la Escritura, la nemos el caso, de notable actualidad, de la beata sor
Tradición, la iluminación de la gracia), viene de Dios. Isabel de la Trinidad. Su vida, en conformidad con su
San Agustín, después de haber hecho una ascensión nombre, fue un intento, en gran medida conseguido, de
dialéctica hasta la cima del espíritu, donde brilla la ima- presencia, diálogo y unión con Dios uno y trino. Como
gen de Dios, experimenta su limitación, la distancia que exponente de esa vida trinitaria tenemos la siguiente
le separa del misterio. oración, llena de sublime devoción:

LA TEOLOGÍA DE LA TRINIDAD Y LA VIDA "¡Oh Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayúdame a olvi-
darme totalmente de mí, para instalarme en Ti, inmóvil
CRISTIANA y serena, como si mi alma estuviera ya en la eternidad.
1. Se suele pensar que la revelación bíblica acerca de Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de Ti,
Dios Trinidad y la teología que intenta explicarla, mi Dios inmutable, sino que cada momento me sumerja
por su dificultad y elevación, no influye ni puede in- más adentro en la profundidad de tu Misterio. Pacifica
fluir en nuestra vida de cristianos. Sin embargo, la mi alma, haz en ella tu cielo, tu morada más querida y
espiritualidad cristiana, que se basa en la liturgia, el lugar de tu descanso... ¡Oh mis Tres, mi Todo, mi
está impregnada de Dios Trinidad. La administra- eterna Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad
ción o confección de todos los sacramentos está donde me pierdo! Me entrego a Ti como víctima. Abís-
presidida por la Trinidad divina. En la Eucaristía, mate en mí para que yo me abisme en Ti, hasta que
7
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Revelación del Dios único como Trinidad

vaya a contemplar en tu luz el abismo de tus grande-


zas" (Las páginas más bellas de Sor Isabel de la Trini-
dad, seleccionadas por Conrad Meester, Burgos 1999,
pp. 307-308).
Pero, para acabar, volvemos otra vez a san Agustín en
un texto en el que, como es frecuente, se mezcla la
filosofía con la teología y la espiritualidad convertidas
en oración:

PARA ORAR CON SAN AGUSTÍN


¿Cómo eres, Señor? Yo te imagino,
si es que así se puede hablar,
como un ser bueno sin cualidad,
grande sin cantidad,
creador sin necesidad,
presente sin ubicación,
mantenedor sin atavío,
omnipotente sin lugar,
eterno sin tiempo,
inmutable sin cambio.
El que así piense de Dios,
aunque no llegue a descubrir lo que es,
por lo menos, evita con piedad,
pensar de Él lo que no es.
(La Trinidad 5,1,2).
PARA EL DIÁLOGO
¿Qué es lo que busca san Agustín como
teólogo en el tratado La Trinidad?
¿Cuál es la función de la relación en la ex-
plicación de la Trinidad?
Explica alguna de las imágenes y semejan-
zas que se encuentran en el espíritu hu-
mano respecto a la Trinidad.
¿Crees que es posible vivir la vida cristiana
en diálogo con la Trinidad?

8
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana San Agustín y el ecumenismo

SAN AGUSTÍN Y EL ECUMENISMO


Pedro Langa Aguilar, OSA

tenido esfuerzo de la Iglesia católica por dialogar


con el judaísmo, el islam y el budismo, e incluso
I. LA MODERNA GRACIA DEL ECUMENIS- con otras religiones de más compleja denomina-
ción. Por eso el ecumenismo, repito, tiene sabor
MO
eclesiológico, algo que no sucede con el diálogo
PROMOVER la restauración de la unidad entre interreligioso, tan pujante hoy, ni menos aún en el
todos los cristianos fue uno de los principales que la Iglesia católica mantiene con la increencia;
propósitos del Concilio ecuménico Vaticano II, y menos todavía, claro es, con las sectas o nue-
preocupado de comprobar que "una sola es la Igle- vos movimientos religiosos, donde también san
sia fundada por Cristo Señor; y muchas son, sin em- Agustín podría suministrar sobrada luz orientado-
bargo, las Comuniones cristianas que a sí mismas se ra, dados aquellos juveniles años suyos en la sec-
presentan ante los hombres como la verdadera heren- ta maniquea.
cia de Jesucristo" (Unitatis redintegratio, Decreto so-
A primera vista, entonces, pudiera parecer punto
bre el ecumenismo, 1). El ecumenismo es palabra
menos que un contrasentido el simple intento de
que desde el siglo XX designa el movimiento que
relacionar a san Agustín, Padre y Doctor de la
aspira a restablecer la unidad de las Iglesias, o de
Iglesia latina entre los siglos IV y V, con la saluda-
los cristianos en cuanto comunidades eclesiales.
ble gracia del ecumenismo que ahora mismo nos
Se trata, pues, de un término técnicamente grávi-
provoca y nos convoca. En realidad, sin embargo,
do de eclesiología, detalle fundamental de su
dista mucho de ser así. Nacido por el 1910 en la
identidad.
escocesa Edimburgo, Roma acabó por incorporar-
A partir sobre todo de Juan Pablo II, se le viene se a él bien pasada la primera mitad del siglo XX.
incorporando también diálogo interreligioso, expre- Y fue a impulsos del beato Juan XXIII y del Vati-
sión para los esfuerzos unionistas entre religio- cano II. Claro que intentos unionistas los tuvo
nes. Que no son lo mismo es evidente. Una reli- siempre, con escaso éxito a tenor de las divisio-
gión dista mucho de ser una Iglesia. Y entre las nes actuales, bien es cierto, pero sin tampoco dar
monoteístas destacan las del Libro, esto es: el nunca el brazo a torcer en ellos. De manera que
judaísmo, el islam y el cristianismo. Así lo deja cualquier trabajo tendente a la restauración de la
traslucir la Iglesia católica cuando, con buen crite- unidad entre todos los cristianos o unitatis redinte-
rio práctico, mantiene en la Curia Romana dos gratio es ecumenismo de la mejor ley. Cuestión
organismos diferentes: el Consejo Pontificio para diversa ya es que los métodos y estilo que hoy se
la promoción de la unidad de los cristianos, o sea, llevan sean otros.
del ecumenismo, y el Consejo Pontificio para el
Cumple recordar también, una vez en san Agus-
diálogo interreligioso, es decir, para relacionarse
tín, su espléndida, sugestiva y genial eclesiología,
Roma con las religiones.
por él estudiada en las notas de unidad, santidad,
En vista de lo cual es comprensible que el movi- catolicidad; y sus geniales y bien trabados aspec-
miento ecuménico se centre, hablando pronto y tos de conversión, reconciliación, servicio, frater-
bien, en la religión cristiana, esto es, en ese va- nidad y comunión, básicos en lo que no deja de
riado mosaico de iglesias cuya mayoría corres- ser gracia del Espíritu Santo que a todos interpela
ponde a la católica romana. Porque iglesias, igle- y a todos incumbe; que desborda cualquier ámbito
sias, hay a centenares, desde las ortodoxas a las social y va más allá de latitudes geográficas con-
comunidades eclesiales protestantes y comunión cretas, que viven con más interés determinados
anglicana, de cuyos esfuerzos unionistas se ocu- países y secundan con mayor inquietud ciertos
pa, ya digo, el ecumenismo. Afronta, en cambio, sectores religiosos; movimiento ya, en suma, irre-
las religiones, en cuyo listado se pierde uno entre versible, que deberá contar para el futuro en el
politeístas y monoteístas, el diálogo interreligioso. apostolado de cualquier signo, empezando por el
Ecumenismo y diálogo interreligioso, no obstante, teológico. Juan Pablo II ha llegado a calificarla de
conforman, y hoy así se admite, el que los exper- pastoral prioritaria y se puede sostener que cons-
tos denominan de modo común movimiento ecu- tituye el estilo a seguir en la nueva evangeliza-
ménico. ción.
Que de un tiempo a esta parte, pues, venga en- Resulta curioso que ese movimiento intereclesial
tendiéndose también por ecumenismo lo que no haya surgido con especial pujanza, desusado
pasa de ser diálogo interreligioso obedece a que alarde de recursos y singular fuerza cuestionado-
un diálogo así puede entablarse no sólo entre las ra y renovadora en el mismo siglo calificado por
ya dichas del Libro, y muchísimas otras, sino en- eclesiólogos eminentes como el Siglo de la Iglesia,
tre éstas y una, o varias, o muchas Iglesias del o sea, en el XX: el mismo, nótese bien, del Vati-
cristianismo a la vez. Juan Pablo II, por ejemplo, cano II. Nadie podrá poner en tela de juicio la
ha desplegado en su dilatado pontificado un man- condición pastoral y litúrgica de los Padres de la

1
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana San Agustín y el ecumenismo

Iglesia, predicadores incansables de la divina pa- de responsabilidad eclesial que él mismo denomi-
labra y maestros insignes en la fe y celosos guar- na en otro lugar como "apremio": "la caridad de
dianes de la tradición. San Agustín y la Iglesia en Cristo nos apremia [Caritas Christo urget nos]" (2 Corin-
concreto, igual que san Agustín y el ecumenismo, tios 5, 14). En el ecumenismo apremia tanto la
son asuntos cuya reconocida actualidad es posi- caridad como la verdad. Se completan.
ble probar por múltiples razones, que aquí van a ir
"Todos los hombres -dejó dicho el Vaticano II- están
por vía de resumen bajo tres titulares, a saber:
obligados a buscar la verdad, sobre todo en lo referente
por su apasionado amor a la verdad, por su teolo-
a Dios y a su Iglesia, y, una vez conocida, a abrazarla y
gía de la unidad y por su teología de la catolici-
practicarla. [...] Por razón de su dignidad, todos los
dad. La controversia librada con el Cisma, tam-
hombres [...] son impulsados por su propia naturaleza a
bién llamado Partido, inclusive Iglesia donatista,
buscar la verdad, y además tienen la obligación moral
le sirvió a nuestro inmortal neoplatónico de caña-
de buscarla, sobre todo la que se refiere a la religión.
mazo para elaborar la hermosa y por tantos títulos
Están obligados, asimismo, a adherirse a la verdad
plausible teología de la unidad. Hablar entonces
conocida y a ordenar toda su vida según las exigencias
de san Agustín y el ecumenismo resulta más que
de la verdad [...]. Ahora bien, la verdad debe buscarse
legítimo; se hace de todo punto conveniente y
de modo apropiado a la dignidad de la persona humana
hasta diría yo que necesario.
y a su naturaleza social, es decir, mediante la libre in-
PARA EL DIÁLOGO vestigación" (Dignitatis humanae. Declaración sobre la
libertad religiosa 1.2.3). Esta imperiosa búsqueda, y
¿Sabrías distinguir entre la aspiración de la
el consiguiente logro y su íntima vivencia, es
Iglesia a la unidad cristiana y qué implica la
cuanto ya san Agustín acertó a exponer de modo
gracia del ecumenismo suscitada por el Es-
admirable en sus obras.
píritu Santo?
El amor a la verdad resulta casi obsesivo en sus
¿Puedes precisar convergencias y diver-
escritos de puro volver y volver a ella, a su influjo,
gencias entre ecumenismo, diálogo interre-
a su protagonismo. Acaba siendo cuestión de ta-
ligioso y diálogo con la increencia? Apura
lante; estilo de vida; actitud, querencia; algo defi-
los matices a la hora del análisis.
nitorio del personaje de marras. Lo que más reful-
¿Tiene sentido hablar de san Agustín en el ge de su camino hacia la conversión y de su
ecumenismo actual? Razones a favor o en quehacer apostólico -a fin de cuentas ininterrum-
contra. Ilustra su servicio a la unidad desde pido proceso de conversión en clave de búsque-
la polémica donatista. da- es siempre, de modo invariable, su ansia de
verdad, su amor a la verdad, su desposorio con la
verdad. Había tenido antes san Justino análogos
II. AMOR A LA VERDAD deseos, y después del hijo de Mónica, el de tan-
tas lágrimas, será un numeroso ejército de santos
EL Concilio Vaticano II apostó por el movimiento y pensadores el que se apunte a la cita. El famo-
ecuménico en una época de cambios convertida so cardenal Newman la cantó y amó y glosó con
con el correr del tiempo en mercancía de toma y resonancias agustinianas. Vive Agustín de Hipo-
daca, en moneda de globalización y postmoderni- na, sí, en sostenido afán de búsqueda, antes y
dad. Obispos y teólogos trabajaron entonces sin después de convertido, consciente de que "nues-
darse un punto de sosiego, y aquel momento por tra ocupación, no leve ni superflua, sino necesaria y
tantos conceptos esperanzador y profético lo vi- suprema, es buscar con ahínco la verdad" (Contra
vieron muchos corazones alegres como un nuevo los académicos 3, 1, 1) llevando, como indispensa-
Pentecostés. Circunstancias de mil colores se ble requisito, una vida digna y ordenada, pues "se
encargaron luego de ir reduciendo la esplendoro- equivoca -dirá-, quien piensa que puede encontrar
sa llama de aquel cirio pascual a este pábilo vaci- la verdad viviendo desordenadamente" (El combate
lante, a este fuego mortecino y sin calor de nues- cristiano 13, 14).
tros días. La frustración, es natural, cunde hoy en
no pocos espíritus antes entusiastas y ahora, por Nada desea el alma tanto como la verdad. Así nos
el contrario, empeñados en ver por el horizonte lo viene a decir él con su inconfundible estilo:
sólo nubes y desesperanza. "¿Ama algo el alma con más ardor que la verdad?
¿Para qué el hambre devoradora? ¿Para qué el de-
No es cuestión de analizar ahora las raíces del seo de tener sano el paladar interior, capaz de des-
fenómeno, pero sí de asegurar que cuantas veces cubrir la verdad, sino para comer y beber la sabidu-
la navecilla de la Iglesia intente hacerse a la vela ría, y la justicia, y la verdad, y la eternidad?" (Tra-
de una nueva singladura renovadora poniendo al tados sobre el Evangelio de San Juan 26, 5). Pero
día estructuras e instituciones, tendrá que ser a como la verdad no sólo es algo, sino ante todo
base de volver al céfiro blando del Espíritu septi- Alguien, de ahí que su aserto y exhorto hagan
forme. Animado de pneumatología, ya san Pablo recaer el acento mayormente en Dios, suprema
había escrito la famosa frase a los efesios, com- Verdad. Con hondura de pensamiento predicará:
pendio de sublime ecumenismo: "obramos la verdad "El Padre es, pues, para el Hijo verdad, origen ve-
en el amor" [Veritatem autem facientes in caritate] (Efe- raz; el Hijo es la verdad, nacida del Padre veraz"
sios 4, 15), y lo hizo tocado de ese diáfano sentido (Sermón 14, 9). Están en ella la verdadera vida y

2
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana San Agustín y el ecumenismo

la libertad sin condicionantes ni paliativos, y de El ardiente deseo de llegar a la verdad, por tanto,
ahí que los mártires, "que no quisieron abandonar da por supuesta la sincera práctica de la caridad.
la verdad por la vida, muriendo por la verdad, vivie- Lo dejó expuesto san Agustín en la sonora frase
ron" (Comentarios a los Salmos 118, sermón 21, 1). "me inflamo en el amor de la verdad a indagar" [ra-
pimur amore indagandae veritatis], dice en un sonoro
Para cuanto afecta al ecumenismo importa mucho
latín (La Trinidad 1, 5, 8) por cuyo medio el filósofo
convencerse de que la verdad no es monopolio de
y teólogo juntos que en él había vienen a dejarnos
nadie. Tiene nuestro Hiponense al respecto una
entrever que la voluntad de aquel inquieto busca-
frase que, en el asunto aquí tratado, valdría para
dor de verdades es que, cuanto dicha bella frase
lema de cualquier semana o congreso: "No sea la
comporta, reine siempre en el compartir. Sólo de
verdad ni mía ni tuya para que sea tuya y mía"
ese modo la verdad será común por el amor. "Tu
(Comentarios a los Salmos 103, 2, 11): además del
verdad -confiesa delante de Dios- no pertenece ni
gran mensaje que sustenta, es también, si bien se
a mí ni a cualquier otro, sino a todos nosotros, y tú
mira, expreso modo de recordarnos el apremio de
nos llamas públicamente a participarla, con este
compartir. Porque la verdad, como el amor, como
terrible aviso, de no pretender la posesión privada
la teología y la misma gracia incluso, es difusiva;
para no ser privados de ella. Aquel que exige como
es decir, transitiva; o sea, comunicable. Es preci-
propio aquello que has puesto a disposición de
so amar la verdad, sí, pero el modo mejor de ha-
todos, viene rechazado del patrimonio común hacia
cerlo será siempre compartiéndola, lo que denota
lo suyo, es decir, de la verdad a la mentira" (Confe-
que es preciso comunicarla. Quien está alegre,
siones 12, 25, 34). Se requiere, primero, "hacer la
trata siempre de comunicar su alegría al entorno.
verdad en el propio corazón" (ib. 10, 1, 1), porque
Si de la fe ha dicho Juan Pablo II, y lo repite a "todo cristiano bueno y verdadero (ecumenista y
menudo, en frase feliz por cierto, que crece dán- ecumenólogo, hubiera escrito ahora) comprende
dola, y ésta, podríamos añadir nosotros ahora con que la verdad en cualquier sitio en que se descubra,
espíritu agustiniano, como mejor se da es dándo- es del Señor" (La doctrina cristiana 2, 18, 28).
se uno mismo al darla, algo parecido cabría decir
Urge llevar a este mundo tecnológico, distraído e
de la verdad. No es posible vivirla de forma inhi-
indiferente, pero tan necesitado de evangeliza-
bida, egoísta, negadora y retráctil; hay que probar
ción, el mensaje ecuménico total. Y es que el
más bien a enriquecerse comunicándola. Fue X.
ecumenismo no se reduce, en contra de lo que
Zubiri quien llegó a introducir -emplear por lo me-
algunos opinan, a sólo promover la restauración
nos- un neologismo, de corte filosófico si se quie-
de la unidad cristiana. Aspira también a dilatarla,
re, pero de indudable adaptabilidad a otros cam-
comunicarla, fomentarla y enriquecerla una vez
pos del saber y que pudiera servir en lo que ahora
conseguida. Y aquí es donde brilla la faceta, si
expreso, cuando se despachó diciendo que la
cabe, más impresionante y aleccionadora del ma-
verdad verdadera. Así como se debe aceptar la
gisterio agustiniano en lo que a evangelización
corrección de los hermanos y, si dicen verdad,
ecuménica concierne: "Aquel a quien hay que en-
hasta de los mismos adversarios (La Trinidad 2, 9,
contrar — dice refiriéndose a Dios (principio váli-
16), cumple también amar la verdad allí donde
do también para la Verdad y para la Unidad)- está
esté y, justo por eso, compartirla con quienes la
oculto, para que le sigamos buscando; y es inmen-
tengan.
so, para que, después de hallado, le sigamos bus-
Ahora bien, compartirla es tanto como propagarla cando [...] Porque llena la capacidad de quien le
por doquier al objeto de que los que no la tienen, busca y hace más capaz a quien le halla, para que,
buscándola, la encuentren y, una vez encontrada, cuando pueda recibir más, torne a buscarle para
aspiren a seguir buscándola, porque la verdad, verse lleno" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan
misterio de Dios al fin, siempre resulta susceptible 63, 1).
de mayor conocimiento y, por tanto, de inagotable
Se impone, por eso, conquistar a diario la verdad
posesión. Lo cual es proyecto y programa y quin-
para no acabar perdiéndola a fuerza de creer uno
taesencia de la actitud que ha de exhibir el verda-
que la tiene conquistada. Su archirrepetida frase:
dero ecumenista. Es eso -esto es, ecumenista y
"Se le busca [a Dios] para que sea más dulce el
ecumenólogo de raza-, quien aspira a vivir despo-
hallazgo, se le encuentra para buscarle con más
sado con ella. Amar la verdad, pues, y desenten-
avidez" (La Trinidad 15, 2, 2) denota, al bies de un
derse del ecumenismo son dos conductas antagó-
reposado análisis teológico — místico, incesante
nicas. Porque el ecumenismo dista mucho de re-
proceso de búsqueda y de enriquecimiento. En
ducirse a parafernalia de gestos espontáneos,
clave ecuménica dista toto coelo de significar que
palabras amables, frases elegantes y delicadas.
la unidad no se termine de conseguir nunca. Quie-
No. Es eso el ecumenismo, sí, pero siempre y
re decir, más bien, que su logro conlleva un pro-
cuando todo ello sea trasunto del Evangelio y re-
ceso de apasionada y mantenida búsqueda de
fleje disponibilidad al llamado diálogo teológico, que
Dios, la cual será más fácil, dulce, sublime si
es el propio de la fe. Sólo cuando se haga comu-
quienes aspiran a ello proceden unidos. Algo así
nional y abierto a las realidades humanas, sensi-
acontece con esta actitud suya: "Quien esto lea, si
ble a los problemas de la teología, el mencionado
tiene certeza, avance en mi compañía; indague
cúmulo de gestos podrá denominarse con razón
conmigo, si duda; pase a mi campo cuando reco-
diálogo de la caridad.
nozca su error, y enderece mis pasos cuando me
3
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana San Agustín y el ecumenismo

extravíe" (La Trinidad 1, 3, 5). Hoy es buscar juntos Willebrands, J. Card., Una sfida ecumenica, Veruc-
la unidad. Mañana, unidos (¡Dios lo quiera!), vivir chio 1995, pp. 39-55). Parece de sentido común
la Verdad en y desde la Unidad. Pero antes habrá recordar que las dos naturalezas de Cristo consti-
que acabar con el escándalo de las divisiones tuyen uno de los ejes de fuerza en la cristología,
eclesiales. la cual destaca la profundísima unidad en Cristo,
cuyas dos naturalezas conviven, actúan, se
Entre los valientes pasos del Papa Juan Pablo II
acompasan regidas por una sola Persona. Fue
en el ecumenismo de estos albores trimilenarios
argumento básico de la patrística, en Éfeso y Cal-
destaca el que posiblemente se lleve la palma, o
cedonia. Todo lo que Jesucristo hace, dice, pade-
sea, la petición de perdón, algo, si bien lo entende-
ce, vive de y en esta unidad orientado a que todos
mos, que arraiga en lo más íntimo de la condición
sean uno (Juan 17, 21). A causa de la unidad Jesús
humana, pecadora de suyo, pero, gracias a la
acepta la muerte de cruz, de modo que podemos
redención de Cristo, también santificadora, glorifi-
afirmar con Pablo que por la sangre de su cruz se
cadora y salvadora. El Papa no se cansa de repe-
establece la paz unificante (Colosenses 1, 20). La
tir que es preciso primero, en el camino de la re-
unidad, pues, está en el signo de la cruz de Cristo.
conciliación ecuménica, purificar la memoria,
Así lo subrayaba también el Consejo Ecuménico
echar un vistazo al pasado, reconocer la propia
de las Iglesias en Evanston, allá en 1954: "La Igle-
culpa y reconciliarse los hermanos entre sí para
sia encuentra su unidad en su Señor crucificado y resu-
hacerlo todos con Dios [Langa, P., "Memoria, Re-
citado, al introducirse en su padecer por la redención
conciliación y Ecumenismo", Pastoral Ecuménica,
de un mundo pecador y desgarrado" (González Mon-
51 (2000), 39-56]. Purificar la memoria, pues, re-
tes, A., Enchiridion Oecumenicum, Salamanca 1986,
dunda en bien de la verdad; es hacer la verdad.
I, n. 756). Unidad, en suma, a precio de sangre,
Hay que mecer a esa verdad en el regazo de la
de raíz cristológica, con alcance eclesial.
memoria. Sólo entonces las Iglesias sabrán depo-
ner posturas preconcebidas que, a la postre, im- Y viene a cerrar el argumento la pneumatología:
piden dar pasos adelante en la urgente y difícil Agente de la unidad, Persona del Amor en el seno
carrera del ecumenismo. trinitario, el Espíritu Santo es el artífice del ecu-
menismo justo porque es él quien la centra, reali-
za y fomenta. La unidad tiene en él a su más su-
III. TEOLOGÍA DE LA UNIDAD blime, misterioso y cualificado autor, al más cum-
plido y soberano protagonista. El punto de unidad
EL Concilio Vaticano II emplazó la teología de la de la Iglesia, al cabo, no lo constituyen cosas,
unidad en la estructura misma de la Iglesia, visi- hechos, ideas, sino Alguien, es decir, Dios Padre
ble Pueblo de Dios a la vez que misterio. No po- y Jesucristo, hacia el que en cuanto origen, curso
día ser de otra manera después de haberlo hecho y meta el Espíritu ordena, asigna y promete a to-
así Jesús en la memorable tarde del Jueves Santo dos y a todo. Empuja suave y enérgico el Espíritu
durante la sacerdotal plegaria del que todos sean a los creyentes para que sean uno en Dios al ha-
uno (Juan 17, 21). Y es que la unidad, para empe- cerse en él cada vez más uno, y al saberse en él
zar, arraiga en el misterio mismo de la Trinidad, y a él unidos. Así resulta que Pentecostés supone
fuente aborigen de la eclesiología según deja en- a la postre para la Iglesia el gran signo de que el
tender el Decreto de ecumenismo cuando dice: Señor cumple sus promesas. Viene a ser garantía
"Éste es el misterio sagrado de la unidad de la Iglesia, de que también cumplirá esa promesa de unidad
en Cristo y por Cristo, obrando el Espíritu Santo la va- en su Iglesia. De modo que se puede afirmar,
riedad de las funciones. El supremo modelo y supremo concluyendo, que el Espíritu Santo es el motor, el
principio de este misterio es en la trinidad de personas alma, la energía, inclusive la Persona de la Uni-
la unidad de un solo Dios Padre e Hijo en el Espíritu dad. Unidad, en resumen, con sabor trinitario,
Santo" (Unitatis redintegratio, Decreto sobre el ecu- cristológico y pneumatológico que expone y cuida
menismo 2). También lo recordó años atrás Juan con mimo el Obispo de Hipona.
Pablo II a los obispos europeos de diversas Igle-
sias: "Por su unidad en la misma Iglesia, los discípulos A ellas cumple añadir todavía la apostólica y la
de Cristo permitirán descubrir a sus hermanos el miste- eclesial. Aquella unidad de la magna Iglesia, em-
rio de la Santísima Trinidad, comunión perfecta de pezando por los tiempos apostólicos, le fascina.
amor" (L'Osservatore Romano, n.° 13/23-03- 98, pp. Ello explica que, de puro tenerla en el corazón y
6 y 12). La Trinidad adorable, pues, resulta ser proferirla con los labios, la colocase como refe-
inagotable manantial de unidad. Cuanto más in- rencia obligada en el dintel mismo de la Regla
tensa sea entonces la cercanía de los creyentes escrita para los monjes. Tampoco extrañe por eso
al Dios Trino, tanto más fuerte será el vínculo de que un argumento así de sustancial y básico recu-
su fraterna unión en cuanto individuos e Iglesias rra en el contencioso que libra contra los donatis-
[cf. Langa, P., "Dios Trinidad, vida compartida. tas. A fin de cuentas, la unidad de los hermanos
Reflexiones desde san Agustín", Religión y Cultura es un gozo muy grande, y el salmista sabe reco-
46/ 213 (2000), 273-299]. nocerlo. Agustín, basado en el salmo 132, ponde-
ra la unidad de la Iglesia a la luz de la que reinó
Pero la teología de la unidad pasa también por el en la Comunidad de Jerusalén: "Reconoce, pues,
misterio cristológico. Ecumenismo y cristología que es bueno y agradable vivir los hermanos en la
son argumento inmenso para encerrarlo aquí (cf. unidad, reconoce la barba de Aarón, reconoce la
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana San Agustín y el ecumenismo

orla del vestido espiritual. Pregunta a la misma Es- gunta martillea sobre el yunque de la obcecación
critura dónde comenzó a tener lugar esto: hallarás cismática: "¿porqué consumasteis el cisma?" (Car-
que fue en Jerusalén. A partir de esta orla del vesti- ta 87, 10). No hay causa que justifique un cisma
do se teje la unidad a través de todas las gentes" en la Iglesia. Se opone éste a la unidad de Cristo
(Réplica a las cartas de Petiliano 2, 239). y, en consecuencia, jamás podrá atribuírsele sen-
tido cristiano. Separarse de la unidad de Cristo,
Del movimiento ecuménico suele decirse que es
permanecer en una separación así es mal, un
gracia encaminada a restaurar la unidad. No fue
grande y grave mal. Semejante división no puede
otro el fin que el de Hipona se propuso en aque-
obedecer más que a los hombres, y hombres car-
llos casi cuarenta años de controversia con el
nales, "en sentido animal, ya que el hombre animal
Cisma. Todo el rico vocabulario acerca de la
no percibe las cosas del Espíritu de Dios (1Cor 2,
reunión, con verbos como accedere, communicare,
14), es el que produce todas las disensiones y cis-
reconciliare, transire, etc., tiene por seguro puerto
mas" (El bautismo 1, 15, 23).
de forma permanente la unidad eclesial (cf. Lami-
rande, E., La Situation ecclésiologique des Donatistes San Agustín emplea palabras muy duras contra
d'après saint Augustin, Ottawa 1972, pp. 182-184; las divisiones en la Iglesia, a su entender siempre
C. Madrid, T., La Iglesia católica según san Agustín. reprobables. Se le hace inadmisible que una Igle-
Compendio de Eclesiología, Madrid 1994). Y luego sia fundada por Jesucristo para ser católica, esto
está la disposición unionista, que le venía de es, universal en la unidad de todos sus miembros,
temperamento, de juventud. Todavía presbítero, prefiera, aduciendo no sé qué razones (ninguna lo
escribe al cismático prelado Maximino, quien aca- justifica), la división a la unidad. Por eso mismo,
baría por cierto convirtiéndose a la católica: "Bien cualesquiera iniciativas que cultiven la unidad de
sabe el Señor no sólo que te amo, sino que te amo la Iglesia, que trabajen por la unidad de la Iglesia,
como a mí mismo, puesto que sé muy bien que te que propicien su restauración si ésta se hubiera
deseo los bienes que apetezco para mí" (Carta 23, roto, eso, en resumen, que hoy predomina en las
1). Un sentimiento análogo debió nutrir Juan XXIII aspiraciones ecuménicas de Unitatis redintegratio,
cuando mandó retirar lo de pérfidos judíos del será siempre muy de aplaudir. Se comprende,
Viernes Santo, y dispuso el lenguaje cordial de pues, que cuanto se haga, se escriba o se diga
hermanos separados (hoy ya superado). por vencer este obstáculo le sepa siempre a poco.
Esta dureza contra las divisiones eclesiales, por
otra parte, revela en nuestro autor el convenci-
IV. GLORIAS DE LA CATOLICIDAD miento de cuanto implica el anverso de la meda-
DEL escándalo de la división habló el Concilio y lla, o sea, el bien de la unidad, los beneficios que
sobre su inerte y rugosa realidad han venido pro- ésta reporta. Tan estrechamente juntas están ca-
nunciándose después ecumenistas y ecumenólo- ridad y unidad, y tan íntimamente vinculadas una
gos. Es éste un problema que todo teólogo que de y otra con la paz, que quien tiene la caridad no
ello se precie deberá encarar y esforzarse por puede ser cismático o hereje. La unidad por anto-
resolver. Con los matices diferenciadores y el nomasia es nombre de la Iglesia. También se lla-
sentido diacrónico del caso, se puede asegurar mó unidad a la única Paloma perfecta, y es distin-
que la doctrina agustiniana consigue aquí uno de tivo de la verdad. Pero esto no es todo. De lleno
esos puntos donde resulta de modo particular metido en la unidad, san Agustín la ensalza gozo-
insistente y reiterativo. Todo el afán de san Agus- samente y glosa sus efectos.
tín cuando la controversia dicha se centró en des- Los de la unidad son siempre formidables: en
enmascarar la monstruosidad inherente a cual- quienes la viven en medio del mundo, ella misma
quier cisma en cuanto cisma (cf. Langa, P., «Intro- hace que sean lumbreras y portadores de la pala-
ducciones y notas a los Escritos antidonatistas», bra de vida, porque la unidad sana a los miem-
en Obras completas de san Agustín, BAC, XXXII, XXIII bros enfermos. Comienza en ella a ser provecho-
y XXXIV, Madrid 1988, 1990 y 1994, respectiva- so lo que fuera resultaba inútil. Cubre el error de
mente). la flaqueza humana, con ella cualquier bien apro-
Estima nuestro Hiponense que ayudarse los pas- vecha, incluso en herejes y cismáticos. De ahí
tores de ambas Iglesias, católica y donatista, en que sea preciso saborear su dulzura; soportarlo
suprimir el error sería tanto como prestarse un todo antes que romperla. Bien muy grande, in-
recíproco servicio a base de obrar con buena in- menso, incomparable el de la unidad de la cari-
tención "para liquidar -dice él- esta calamidad de la dad, la que debe reinar en la Iglesia, tanto que
discordia" (Carta 33, 1). Distingue de manera podemos ver en ella el mismo don del Espíritu.
inequívoca entre la persona y el error, y demues- Estar en comunión con la unidad de la Iglesia re-
tra hasta la saciedad que hay que acabar con el porta señalado provecho y constituye imperiosa
error para salvar a la persona: "yo no estimo digno obligación de predicarla de forma ininterrumpida y
de honor alguno el error del cisma (de la separa- por doquier. Así lo declara al ilustre gramático
ción diríamos hoy), del que deseo curar a todos los Cresconio: "Predicamos en verdad con el auxilio
hombres, en lo que esté de mi parte" (Carta 33, 1- del Señor nuestro Dios la utilidad de la unidad (uni-
2). Absurda, condenable y escandalosa de veras tatis utilitatem), la piedad, la santidad; predicamos a
le parece la división eclesial. Tanto, que su pre- tiempo a los que lo quieren, a destiempo a los que

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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana San Agustín y el ecumenismo

se resisten, y mostramos con todas nuestras fuer- mismo toda la fuerza de un axioma. La conclusión
zas que este asunto entre nosotros y el partido de podría resumirse en esta inquietante pregunta:
Donato ha quedado resuelto ya hace tiempo a favor ¿aman la unidad de la Iglesia quienes se desen-
y en contra de quienes lo ha sido" (Contra Cresconio tienden de asunto tan grave como el de la división
1, 8). de los cristianos?
La túnica inconsútil de Cristo, a la que tanto se Ya en las fechas patrísticas, pues, san Agustín se
alude hoy día desde un ecumenismo moderno, preocupó de lo que hoy podemos entender como
arranca de nuestro protagonista el siguiente co- evangelización ecuménica, comprendidos los cali-
mentario: "No tiene costuras para que se descosa, ficativos de pastoral urgente, necesaria, prioritaria
y se la lleva uno solo, porque reúne a todos en una e irreversible. Es muy cierto que el ecumenismo
unidad [...] Si esto lo referimos a lo que ella signifi- de ahora dista mucho del ecumenismo de enton-
ca, nadie que pertenece al todo está fuera de él, y ces, y sería por tanto ilusorio, amén de anacróni-
de este todo, según lo indica la lengua griega, le co, el querer constituir a san Agustín poco menos
viene el nombre de católica a la Iglesia" (Tratados que en uno de sus profetas. Pero no es menos
sobre el Evangelio de San Juan 118, 4). Porque sale verdad, a pesar de lo dicho, que en su doctrina se
fuera de cuestión que "no tienen la caridad de Dios palpa el esfuerzo, la valentía, el aliento y un re-
los que no aman la unidad de la Iglesia" (El bautismo doblado interés por las tesis nodulares del ecu-
3, 16, 21). Ya se ve, pues, qué alcance pudieran menismo de nuestros días. Así como genialidad e
tener para él, si hoy viviera, las actuales divisio- intuición. Y actitud abierta, distendida, conciliado-
nes intereclesiales, cuando tanto y tanto contradi- ra para dialogar y tender la mano, para crear es-
cen a la voluntad santísima de Cristo. pacios de comprensión y de entendimiento.
Comentando "para que el mundo crea", célebre apó- "Colocada la doctrina de la verdad en la cátedra de
dosis de Ut unum sint (Juan 17, 21), san Agustín, la unidad" (Carta 105, 16), con las Escrituras Sa-
de cuyo magisterio nunca se cansa uno de apren- gradas en común, ¿por qué en ellas no retenemos
der, lleva el acento a la fuerza de la fe: "Seremos en común a Cristo y a la Iglesia? Con un solo
una cosa -dice- no para creer, sino por haber creído Dios, una Iglesia, un bautismo en común, ¿por
[...] Que todos sean una sola cosa es lo mismo que: qué seguimos divididos? Dicen que la verdad es
Que el mundo crea, porque creyendo se hacen una la primera víctima de las guerras. La frase es
sola cosa" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan aplicable al campo ecuménico. Pero precisamente
110, 2). Precisión agustiniana, dicho sea con pro- por eso podemos añadir de igual modo que la
pósito de mayor claridad, que no parece baladí victoria es siempre de la verdad, jamás de los
para afrontar, por ejemplo, el problema de la hombres. El ecumenismo no tiene ni vencedores
communicatio in sacris u hospitalidad eucarística. Él ni vencidos; sólo un sencillo mensaje trimembre
explica seguidamente: "porque quienes con Él es- dirigido al corazón de la eclesialidad: predicar,
tuvieron entonces, predicaron a otros lo que escu- honrar y amar a la Iglesia. Así lo dijo un día san
charon de su boca; y su palabra, por dondequiera Agustín a propósito de la entrega del símbolo:
que la Iglesia se halle, llegó hasta nosotros para "Honrad, amad, pregonad también a la Iglesia santa,
que creyésemos, y ha de llegar a cuantos poste- vuestra madre, como a la ciudad santa de Dios, la
riormente han de creer quienesquiera que sean y Jerusalén celeste. Ella es la que fructifica en la fe
dondequiera que se hallen" (ib. 109, 1). Estupendo que acabáis de escuchar y crece por todo el mun-
protagonismo ecuménico de la fe, en todo caso. do: la Iglesia del Dios vivo, la columna y sostén de
la verdad" (Sermón 214, 11).
El de la caridad lo evidencia con el mandato nue-
vo de Jesús en la última Cena: "Este amor -aclara- Juan Pablo II se prevalió de la doctrina agustinia-
nos renueva para ser hombres nuevos [...] también na en la encíclica más ecuménica de todas las
ahora renueva a las gentes; y (es) el que de todo el suyas, la que trata «ex profeso» del empeño ecu-
género humano, difundido por todo el orbe, forma y ménico, la Ut unum sint (25.5.1995), al abordar
congrega un pueblo nuevo, cuerpo de la nueva Es- nada menos que el ministerio de unidad del Obis-
posa del Hijo unigénito de Dios" (ib. 65, 1) y el que po de Roma, o sea el punto acaso más conflictivo
hace que "seamos el cuerpo de tan excelente Ca- del ecumenismo de esta hora. Suena la cita, como
beza" (ib. 65, 2). Y aunque es cierto que "pocos siempre, certera, cordial, precisa: "Después de
son los que se aman con la fe que Dios sea omnia haber mostrado que Cristo es 'el único Pastor, en
in omnibus (1Cor 15, 28)" (ib. 83, 3), "no nos queda el que todos los pastores son uno', San Agustín
mas que decir -concluye en otro lugar- que el que concluye: Que todos se identifiquen con el único
ama tiene consigo al Espíritu Santo, y que teniéndo- Pastor y hagan oír la única voz del Pastor, para que
le merece tenerle más abundantemente, y que te- la oigan las ovejas y sigan al único Pastor, y no a
niéndole con mayor abundancia es más intenso su éste o a aquél; sino al único y que todos en él ha-
amor" (ib. 74, 2). Pocas luces hacen falta para gan oír la misma voz, y que no tengan cada uno su
colegir de aquí que la división de la Iglesia es un propia voz [...]. Que las ovejas oigan esta voz, lim-
bloqueo a esta maravillosa obra del Espíritu lla- pia de toda división y purificada de toda herejía
mada unidad. O sea, que su citada frase "no tie- [Sermón 46, 30]. La misión del Obispo de Roma en el
nen la caridad de Dios los que no aman la unidad grupo de todos los Pastores consiste precisamente en
de la Iglesia" (El bautismo 3, 16, 21) reviste por eso 'vigilar' (episkopein) como un centinela, de modo que,

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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana San Agustín y el ecumenismo

gracias a los Pastores, se escuche en todas las Iglesias presente en los demás, a comunicarlo todos los
particulares la verdadera voz de Cristo-Pastor. Así, en días como gloriosa luz sobre nuestro camino. De
cada una de estas Iglesias particulares confiadas a la conversión de san Agustín, afirma Juan Pablo
ellos se realiza la Iglesia una, santa, católica y apostóli- II, se derivan múltiples y útiles enseñanzas, "no
ca. Todas las Iglesias están en comunión plena y visi- sólo para los creyentes, sino también para todos
ble porque todos los Pastores están en comunión con los hombres de buena voluntad" (Augustinum
Pedro, y así en la unidad de Cristo" (n. 94). Hipponensem, II. El Doctor).
No quisiera haber dado la impresión de intentar a Con su estupenda doctrina de la unidad y su ecle-
toda costa meter a san Agustín en el rollo del ac- siología de servicio a la misma, contribuyó de
tual ecumenismo. Muy otro ha sido mi propósito modo notable al progreso de la eclesiología de
en todo caso. De sobra sé que el de san Agustín siempre y también, por supuesto, al ecumenismo
no es el de hoy. Tampoco lo es el del cardenal que despunta por el horizonte de esta aurora tri-
Newman, aquel aristócrata del espíritu y ya Siervo milenaria. Es indudable que la suya fue sobrema-
de Dios; ni el de León XIII, de quien se cumple el nera eclesiología de catolicidad frente a la del
20 de julio de 2003 el centenario de su muerte, Cisma, que prefería el criterio de integridad. Él,
Papa éste de extraordinaria clarividencia para su precisamente, acuñó lo de Católica para denomi-
época y muy sensible a la Unidad; ni siquiera el nar a la Iglesia de Cristo presente en África, o
del beato Juan XXIII, a quien tanto debe la causa sea, la que en las tierras africanas vive en comu-
ecuménica dentro y fuera de la Iglesia católica; y nión con la Iglesia universal o, como él mismo
puede que, apurando, apurando, ni el de Pablo VI, repite a menudo, transmarina; pero no lo es me-
con haber superado en este campo a los anterio- nos que trabajó esta nota eclesiológica en función
res. Existen analogías en tales visiones del ecu- de una Iglesia más robusta y sólida y para mejor
menismo, es cierto. También grandes parecidos. probar frente a sus adversarios del Partido lo que
Pero no coincidencia ni tampoco identidad, por nunca dejó de considerar como la niña de sus
supuesto. ojos, esto es: la unidad.
Ahora bien, esto dicho, procede completar el pa- Se ha dicho y escrito mucho sobre san Agustín en
norama añadiendo, y apreciándolo en lo que vale, el Concilio Vaticano II. Los argumentos con qué
que para su tiempo fue más que mucho aquel corroborarlo abundan y son de variada índole:
esfuerzo agustiniano por considerar válidos, en cristología, eclesiología, antropología, y por ahí
contra de las tesis del Partido, los sacramentos seguido. También el ecumenismo, por supuesto.
dentro y fuera de la Católica. No se olvide que Sirva de colofón, a la vez que de prueba, esta cita
forma parte de una patrística en la que se regis- con resonancias agustinianas, eclesiológicas y
tran figuras ecuménicas de relieve: san Policarpo ecuménicas: "Las condiciones de nuestra época ha-
y más tarde san Ireneo tienen que hacer de mode- cen más urgente este deber de la Iglesia, a saber, el
radores a propósito de la Pascua en el contencio- que todos los hombres, que hoy están más íntimamen-
so de Roma con las iglesias de Asia. Luego tene- te unidos por múltiples vínculos sociales, técnicos y
mos el grupo de los conocidos como Padres Ecu- culturales, consigan también la unidad completa en
ménicos, a cuya cabeza está san Basilio, gran Cristo" (Lumen gentium, Constitución sobre la Igle-
pacificador y unificador de las Iglesias del Ponto. sia 1). Es, justo, ni más ni menos, lo que el ecu-
menismo se propone con su noble y saludable
Las páginas de san Agustín frente al Cisma dan
empeño intereclesial, o sea: la unidad completa
pie a magníficas reflexiones con la mismísima
en Cristo.
unidad eclesial como telón de fondo. Sería por
eso injusto dar al olvido, y esto sí que se antoja PARA EL DIÁLOGO
inamovible y transhistórico, su hermosa doctrina
Importancia del enfoque agustiniano de la
de la comunión, de la unidad, de la catolici-
verdad en el ecumenismo actual, y más en
dad/universalidad y del ministerio de servicio que
concreto para el llamado diálogo teológico.
hoy se lleva y que Juan Pablo II ha puesto de re-
lieve en la Ut unum sint. En estos y otros puntos ¿Pueden ayudar san Agustín y su doctrina
eclesiológicos, Agustín de Hipona sigue siendo en el actual diálogo de la caridad? ¿Qué
maestro incomparable de ecumenólogos y pasto- puntos del antidonatismo agustiniano serían
res, y autor digno de mejor conocimiento y mayor ecuménicos hoy y cuáles no?
estima.
¿Qué aspectos de la doctrina agustiniana
Un asunto suyo aquí apenas aducido -no es posi- podrían tener hoy más incidencia en los tra-
ble abordarlo todo-, pero que tiene, sin embargo, bajos emprendidos dentro del movimiento
gran alcance ecuménico es, por ejemplo, el de la ecuménico?
conversión. Todo buen ecumenista sabe que el
movimiento ecuménico es proceso de conversión,
catarsis, abajamiento, reconciliación. El llamado
ecumenismo interno se nutre precisamente de
eso, de la conversión interior del corazón. Pues
bien, Agustín convertido aprendió a seguir convir-
tiéndose, o sea, a reconocer al Señor y recordarlo
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Esperanza en San Agustín

LA ESPERANZA EN SAN AGUSTÍN


Imanol Larrínaga Bengoechea, OAR
"Para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido llamados por Él" (Efesios 1,18).
"Dios nos ha regenerado para una esperanza viva" (I Pedro 1,3)
.
bienes) que Dios concede a su pueblo en la tierra. La
CONTEXTO esperanza cristiana, igualmente, tiene por objeto una
salvación o bienes que no se dan en este mundo: "Si
"Mirando la vida de quienes siguieron fielmente a Cris-
nuestra esperanza en Cristo sólo es para esta vida,
to, nuevos motivos nos impulsan a buscar la ciudad
somos los más desgraciados de todos los hombres" (1
futura y al mismo tiempo aprendemos el camino más
Corintios 15,19). Sólo la esperanza específicamente
seguro por el que entre las vicisitudes mundanas po-
cristiana corresponde a lo que Dios quiere hacer efecti-
dremos llegar a la perfecta unión con Cristo o santidad,
vamente en el hombre; así, de quienes no tienen parte
según el estado y condición de cada uno. En la vida de
en ella, puede decirse que no tienen esperanza (1 Te-
aquellos que, siendo hombres como nosotros, se trans-
salonicenses 4,13).
forman con mayor perfección en imagen de Cristo"
(Lumen gentium 50). El objeto material de la esperanza -griego "ελπιζ" (el-
pis), latín (spes)- es, en primer lugar, "el Señor que
REFERENCIA viene" (Dios, la unión con su gloria por Cristo, la biena-
venturanza en Él). La esperanza nos orienta a Dios:
Y, ciertamente, necesaria como expresión de vida.
"Dios a quien nos despierta la fe, levanta la espe-
AGUSTÍN de Hipona es uno de "esos hombres como
ranza, une la caridad. Te invoco a Ti, Dios mío, por
nosotros" que iluminan la vida cotidiana como esperan-
quien vencemos al enemigo, porque victoria es que
za: "Estando ya cercano el día de su partida (de
nosotros no perezcamos totalmente" (Soliloquios
Mónica) de esta vida -y ese día sólo lo conocías Tú,
1,1,3). Del esperar el fin se sigue lógicamente esperar
nosotros lo ignorábamos-, aconteció, por tus dis-
los medios para alcanzar el fin, no sólo los auxilios so-
posiciones misteriosas, según creo, que ella y yo
brenaturales (perdón de los pecados, gracia), sino tam-
nos hallábamos asomados a una ventana que daba
bién los bienes materiales necesarios (el pan nuestro
al jardín de la casa donde nos hospedábamos. Era
de cada día dánosle hoy...).
en las cercanías de Ostia Tiberina. Allí, apartados
de la gente, tras las fatigas de un viaje pesado, re- La esperanza de los cristianos se funda en las prome-
poníamos fuerzas para la navegación. Conversá- sas de Dios que Él puede y quiere cumplir por su omni-
bamos, pues, solos los dos, con gran dulzura. Olvi- potencia, misericordia y fidelidad; es más, su promesa
dándonos de lo pasado y proyectándonos hacia las más grande ya la ha cumplido en Jesucristo, por lo cual
realidades que teníamos delante, buscábamos jun- los cristianos tienen la mejor esperanza (Hebreos 7,1).
tos, en presencia de la verdad que eres Tú, cuál Cristo es nuestra esperanza (cf. I Timoteo 1,1), que se
sería la vida eterna de los santos, que ni el ojo vio, funda en lo que Dios ha hecho en Él (Romanos 5,2). La
ni el oído oyó, ni llegó al corazón del hombre. esperanza cristiana capacita para soportar el sufrimien-
Abríamos con avidez la boca del corazón al elevado to y, a la inversa, el sufrimiento puede ayudar a purificar
chorro de tu fuente de la vida que hay en Ti, para la esperanza cristiana.
que, saciados por ella según nuestra capacidad,
pudiéramos en cierto modo imaginarnos una reali- La estructura de la esperanza es profundamente cristo-
dad tan maravillosa" (Confesiones 9,9,24). lógica: "Porque en Él se ha completado ya lo que
nosotros esperamos como prometido" (Contra Faus-
MENSAJE to 11,7). El doble objeto de la esperanza adquiere un
sentido cristológico porque Cristo es patria y camino a
"Señor, Dios nuestro. Haz que nos cobijemos a la la vez, y al abarcar ambas cosas ha suprimido las dis-
sombra de tus alas. Protégenos y llévanos. Lléva- tancias entre Dios y los hombres y ha dado alas nuevas
nos como a niños, aunque ya estemos canosos. Tú a la esperanza humana: "El Verbo se hizo carne y
eres nuestra firmeza y en Ti hay verdadera seguri- habitó entre nosotros para que esperemos en la
dad. De nosotros mismos, en cambio, tenemos sólo protección de sus alas" (Sermón 1,5).
la enfermedad. En ti, y no en nosotros, está el bien
que buscamos. Por apartarnos de Él nos perverti- El cristiano vive una peculiar tensión entre seguridad y
mos. Haznos, pues, volver a él para que no nos temor. Tiene el principio en su salvación eterna y de
extraviemos" (Confesiones 4,16,31) ella puede alegrarse; pero debe temer la conservación
y consumación de la misma salvación. Sólo estamos
salvados en esperanza (Romanos 8,24). Agustín sabe
que se puede caer en la tentación y volver a ser peca-
I. CLARIFICACIONES NECESARIAS dor: "Nadie debe estar seguro en esta vida, que ha
EN el lenguaje general, esperanza significa esperar o sido definida en su totalidad como una prueba,
aguardar algo (bueno). La esperanza cristiana designa puesto que quien de peor se hizo mejor puede tam-
la expectación o espera de la salvación. El Antiguo bién degenerar de mejor en peor. La única esperan-
Testamento enseña la esperanza de la salvación (o za, la única confianza, la única promesa firme, es tu

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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Esperanza en San Agustín

misericordia" (Confesiones 10,32,48). O: "Toda una cargo de este desafío. Sólo el Espíritu de Dios, que
esperanza radica en la grandeza inmensa de tu mi- vence toda desesperación, nos hace experimentar la
sericordia. Dame lo que mandas y manda lo que "compasión" de Jesús hacia la multitud que no tiene
quieras" (Ib. 10,29,40). pastor (cf. Mateo 6,34); nos acompaña y nos apoya
cuando tomamos parte, con amor y simpatía, en las
dificultades y dramas de tantos hombres y mujeres
II. DEL SI AL NO carentes de salud, de casa, de familia, ignoradas y
pisoteadas en sus derechos fundamentales... Iluminado
EN la andadura de tantas personas que a nuestro lado por la fe en Jesucristo, el cristiano tiene que anunciar
se encuentran bastante resentidas, enfermas de cuerpo una esperanza que también hoy es posible y posible
y de alma, sumidas en la soledad más profunda, las para todos. Dios, en su amor paterno y materno, no
palabras de esperanza ni siquiera resultan fáciles. El priva a nadie de esta posibilidad porque quiere que
sufrimiento es un argumento en contra de la esperanza todos seamos felices. Por ello mismo, con la alegría de
que sólo puede compensar quien es testigo de la tras- quien se sabe discípulo de Jesús y continuador históri-
cendencia y es capaz, al mismo tiempo, de compasión co de Cristo vivo, se convierte en testigo y embajador
y de ternura. del Evangelio en un lenguaje de esperanza: "Busque-
La historia, con su sucesión de acontecimientos y el mos nosotros una esperanza que no nos engañe,
intercambio de situaciones muchas veces incomprensi- sino que satisfaga todos nuestros deseos, de modo
bles por su falta de lógica, hace que se respire un aire que no pueda darse otro bien mayor. ¿Cuál es,
de desilusión e impotencia, aunque no de derrota: "Al pues, la cosa que, al venir a nuestro alcance, hará
parecer vas fluctuando en el mar, pero te recibe el cesar toda otra esperanza, porque será la plenitud
puerto. Tú procura, antes de entrar en el puerto, no de lo deseable? ¿Qué será ello? ¿Será la tierra? No.
desasirte del ancora. Zozobra la nave amarrada a ¿O algo que de ella nace, como el oro, la plata, las
las áncoras, pero es arrojada cerca de la tierra; plantas, las mieses, el agua? Nada de estas cosas
tampoco su agitación durara siempre, pues es tem- que nos deleitan, porque son hermosas y útiles. Tú
poral. A esta agitación se refieren las palabras ante- busca al Creador, porque Él es tu esperanza; ahora
riores: he padecido tristezas y turbación en mi lo esperamos, después lo poseeremos; ahora la
prueba. Esperaba al que me salvase de la cobardía esperanza del que cree, después será el gozo de la
y de la tempestad. Hablé en medio de la fluctuación, visión" (Sermón Denis 22,2-3).
pero ésta tendrá su fin, porque está sujeta al ancora No somos personas ciegas y la esperanza nos lleva a
que es la esperanza" (Comentarios a los Salmos analizar el sentido de la existencia. El creyente, que
54,24). camina consecuentemente en la fe, percibe si quienes
La esperanza en sí es un buen anuncio, como también están con él tienen o no esperanza; intuye dónde hay
lo es la vida cristiana. Esto pide acertar a hablar de esperanza y dónde falta. La esperanza nos hace abrir
Jesucristo viviente en la Iglesia y en el mundo y fuente los ojos y escuchar atentamente lo que nuestros oídos
de esperanza para la humanidad. Pero no es fácil hacer oyen. Nada de cuanto sucede es desastroso para el
bien el anuncio y la reafirmación de que Cristo es el hombre esperanzado, aunque haya que contar con el
único que puede dar una esperanza sólida a todo hom- mal, el fracaso y los fallos: "Toda peregrinación, por
bre y mujer, a todo pueblo y nación. Sólo las personas su misma naturaleza, es dura y cansada. Sólo se
llenas de esperanza llegan a decir y a anunciar ade- emprende con ánimo por la esperanza de llegar a la
cuadamente que Cristo es nuestra esperanza y que la meta" (Comentarios a los Salmos 85,11).
utopía evangélica es la única alternativa a la pragmáti-
ca social, económica, política y hasta religiosa del mo-
mento. Es un anuncio tan difícil como urgente. En me- III. ESTILO Y TALANTE
dio de los silencios en los que la verdad, el amor, la
PARA ser un "crítico" en esperanza hay que acertar a
libertad, la paz, la alegría aparecen enmudecidos, hay
mirar lo que ocurre en torno a nosotros (cf. Lucas
que seguir esperando y afirmar que es posible otro
24,13- 14), a conversar y a discutir sobre lo mismo. Hay
mundo, otra tierra; en una palabra, es posible salir del
que descubrir y tomar nota de las cruces que pesan,
caos. Es posible pasar de la desesperación a la espe-
darse cuenta y descubrir quiénes son los que "espera-
ranza. La vida siempre vuelve, renace, rebrota. En el
ban que sería Él quien libraría a Israel" (Lucas 24,22) y
fondo de cada creyente permanece la semilla de la
entrar en su compañía. Los dos de Emaús son el sím-
esperanza y es la única manera de que lleguen frutos
bolo de tantos hombres y mujeres confusos, perplejos y
abundantes: "Mirad que la esperanza nos amamanta,
descarriados. Pero, para esto, es importante leer los
nos nutre, nos robustece, y en esta vida trabajosa
signos de los tiempos, los signos de Dios, e interpretar
nos consuela; esa misma esperanza nos hace can-
con criterio sobrenatural de esperanza que sabe "en
tar el aleluya. Mirad cuánto gozo nos da" (Sermón
quién ha confiado" y cómo, desde ahí, se convierte en
255,5).
testigo de esperanza.
El cristiano no puede vivir sin esperanza: su vida, con-
El talante de la esperanza tiene que ser auténtico. Hay
denada a la insignificancia, se convertirá en insoporta-
quienes se ponen máscaras de esperanza. Pero su
ble. Pero esta esperanza es debilitada, atacada, des-
esperanza no es consistente. No han conseguido in-
truida cada día por muchas formas de sufrimiento, de
teriorizar el auténtico movimiento de la esperanza y, por
angustia y de muerte que atraviesan el corazón de mu-
tanto, engañan. Quitarse la máscara de la desespera-
chas personas. El cristiano no puede evitar hacerse
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ción y acertar a confiar en los demás, en sí mismo, y en ce desinteresadamente, ofrece antes su corazón que
Dios les produce hasta pánico, ya que pone en eviden- las manos llenas. Es feliz porque sabe compartir, por lo
cia lo que realmente somos y deseamos. La esperanza que es, y, por supuesto, no escatima nada de lo que
cristiana es tan radical y tan rica que debe dar un vuel- tiene, ya que el ser y el tener son puro don que se ha
co a nuestra personalidad para que quede marcada con recibido. Es cierto que el camino de la vida se torna
una constelación de actitudes nuevas. Todo ello es, a la largo y sinuoso, donde proliferan las justificaciones.
vez, reflejo y estímulo de la esperanza: "Entre gemi- Puede que en un futuro queden atrás pequeños jirones
dos peregrinamos de aquella Jerusalén celeste y de esperanza y una interminable lista de argumentos
oramos con el deseo. Allí habita Dios. Allí levantó caídos. Esto no supone perder la ilusión.
este salmista su fe, allí subió con el corazón en alas
En un tiempo como el nuestro, también el de san Agus-
de los deseos; y estos mismos deseos expelen del
tín, marcado por el contraste entre la opulencia de una
alma la impureza de los pecados, limpiándola de
parte de la humanidad y las condiciones miserables de
toda mancha, para que ella misma se haga cielo
una inmensa multitud de personas que sufren el aban-
porque alzó los ojos al que habita en el cielo" (Co-
dono más grande, es penoso un suplemento de espe-
mentarios a los Salmos 122,4).
ranza que sacuda las conciencias e impulse a las per-
La esperanza del creyente es teologal: viene de Dios, sonas de buena voluntad a abrirse a las exigencias de
es don suyo. No se identifica con el optimismo propio la solidaridad: "Has hallado en el camino un pere-
del que cree que lo puede todo por sí y llega a realizar grino que suspira; únete a él, será tu compañero;
todo aquello por sus propias fuerzas. Ni tampoco se corre con él si tú también tienes los mismos senti-
identifica con la confianza en la bondad natural de las mientos" (Tratado sobre la primera Carta de San Juan
personas o el estímulo que de ellas nos llega. Es una 10,2). Vivir en este mundo y en las situaciones reales,
esperanza que cuenta con el cansancio, el fracaso, el propias y ajenas, pero sabiendo y queriendo trascen-
riesgo... Pero es una esperanza puesta en Dios y, so- der, siendo signo de esperanza.
bre todo, en Cristo resucitado, presente misteriosamen-
En este sentido, cabe pensar que la esperanza cristia-
te entre nosotros: "Confía en Dios: Él siempre da lo
na es un compromiso para entablar relaciones interper-
que promete. Sabe lo que promete porque es la
sonales desde el autodominio personal y el respeto al
Verdad. Puede otorgarlo porque es la omnipotencia.
otro. Es un compromiso para luchar eficazmente contra
Dispone de ello porque es la Vida misma. Ofrece
el dolor; es desarrollar en sí la capacidad de disolver,
todas las garantías porque es la eternidad" (Ib.
mediante la misericordia, la opacidad del egoísmo hu-
35,13).
mano; es ser transparente y auténtico frente a toda
La esperanza teologal es una esperanza histórica. forma de falsedad y de doblez. En cada momento histó-
Quiere decir que la historia humana está abierta al pro- rico, y muchas veces sin presentir sus causas, se pro-
yecto divino y a la creatividad humana, y que es posible ducen en las personas y en la sociedad transiciones
soñar con un mundo diferente donde todos puedan bruscas entre el desánimo y la vitalidad más holgada,
gozar de las condiciones básicas de la vida y, sobre entre la corrupción y la estabilidad. Siempre hay ebulli-
todo, puedan luchar para que sean una realidad: "La ción en la vida como conflicto permanente, que luego
fidelidad del hombre consiste en creer a Dios que se estabiliza en evolución hacia formas más transac-
promete. La fidelidad de Dios es dar al hombre lo cionales de convivencia. Poco a poco se van logrando
prometido" (Ib. 32,2,19). Las personas de esperanza algunas formulaciones que, en su momento, parecían
tratan de juntarse a las personas de esperanza. Esto se imposibles, luego discutibles y, en un momento deter-
comunica por contagio. No dura mucho en los francoti- minado, van dando paso a una metodología de la vida
radores porque la esperanza es virtud de los que cami- que se traduce en forma de ser, de actuar, de corres-
nan juntos y se orientan siempre para compartir con ponsabilidad: "Toda la vida del buen cristiano es un
otros las metas y los caminos. Por eso mismo, las per- santo deseo. Mas lo que deseas, no lo ves; pero
sonas de esperanza logran introducirse en un grupo deseando, das anchura a tu alma para que se man-
más amplio que el inmediato, el que nos rodea. Así tenga henchida cuando llegue el tiempo de la vi-
confiesa Pablo cómo la esperanza de Israel le aprisio- sión. Es como si pretendieras llenar algún almacén
naba (cf. Hechos 28,20). La historia de las personas y sabes lo mucho que te van a dar, y lo vas am-
con esperanza es una historia de vencedores sin ven- pliando; sabes lo que vas a poner allí y te viene
cidos, que libera y crea comunión, ya que se dedica a pequeño, y lo haces mayor. Así Dios, aplazando el
"recordar las maravillas que Dios ha hecho" (Salmo premio, ensancha el deseo, y extendiéndolo, dilata
105,5). Donde no hay comunión de vida, la esperanza el espíritu y le da mayor capacidad. Cultivemos,
desaparece. Las razones comunes para la esperanza pues, el deseo en espera de su plenitud" (Ib. 5,6).
reúnen a las personas y animan los proyectos humanos
más diversos: "Cuando el gozo es compartido por
muchos es más intenso en cada uno en particular, IV. ESTA Y LA OTRA ORILLA
pues el afecto y el entusiasmo son contagiosos"
(Confesiones 8,4,9). HAY una opresión diaria y muy significativa a lo que
supone vivir mirando hacia o desde la otra orilla; consi-
Cada uno recoge lo que siembra. Y la luz es una fuerza guientemente, son muy distintos la vida y los objetivos
dinámica que ilumina el camino y estimula a obrar el de la misma. Se habla diariamente de buscar y de vivir
bien. Los creyentes estamos llamados a dejarnos sem- en equilibrio, garantizado todo él por un mutuo respeto
brar en el corazón y sembrar gozosa y generosamente, al modo de pensar tan horizontal en la sociedad. A
ya que son muchos los dones recibidos. Quien se ofre-
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Esperanza en San Agustín

veces, el límite está solamente condicionado por una la utopía del don recibido, un don que nos viene otor-
actitud permisiva en todo, para lo cual no hacen falta gado y en el que las fuerzas propias poco tienen que
modelos trascendentes, sino sólo aquellos que pueden decir. De otra manera, en mayor o menor número, es-
entretener aunque sea engañando. tamos creando -¡ahí la falta de la verdadera esperanza!
- unos pobres dioses autodivinizados que sintetizan los
¿Cómo disipar las nubes del escepticismo en esta hora
aconteceres del mundo en sus personas, como si cu-
que parece tan esplendorosa por tanto descubrimiento
pieran totalmente otras referencias posibles y reales.
y, sin embargo, tiene a la vista el mapa de la intrascen-
Pero ¿quién construye el mundo y la historia? La espe-
dencia? Estamos siempre ante un tiempo de la inteli-
ranza de tantas personas en sus estrecheces y proble-
gencia del hombre y ante un fracaso de su voluntad;
mas, aunque no tengan eco interesante; son el verda-
estamos con las razones en la mano. La esperanza...,
dero soporte de la sociedad, de una vida...: "Aprended
¿dónde está? En esta hora de optimismo aparente por
y retened cuál es la esperanza de los cristianos, por
la sucesión de novedades, ante tanto mundo fatuo y un
qué somos cristianos. No lo somos por buscar una
servilismo tan fuerte, no podemos como creyentes ce-
felicidad terrena, que no falta muchas veces a los
rrar los ojos. Estamos obligados a señalar los peligros
ladrones y criminales. Somos cristianos por otra
que podría suponer el manejo inhumano de tantas noti-
felicidad que recibiremos cuando haya pasado to-
cias que dejan tan vulnerable a la humanidad que, a
talmente la vida presente" (Ib. 62,6).
duras penas, puede sostener el ritmo, bastante cansino
de por sí, por la magnitud y la multiplicidad de los pro- La esperanza se enfrenta a la tentación más frecuente
blemas. Con toda honradez recordaba Agustín a sus y más perniciosa, aunque no figure siempre en la lista
oyentes: "Esto es lo que ante todo he aprendido en de las normales tentaciones: el cansancio. Es fácil
la Iglesia: no poner la esperanza en el hombre" cansarse de intentar vivir siempre lo mismo. Resulta
(Sermón 3,4). monótono y poco divertido y, en consecuencia, se bus-
ca afanosamente el cambio como una forma de alivio.
Es cierto que siempre nos encontramos ante la aventu-
Y son muchas las personas que ceden a los primeros
ra de vivir; lo malo es no caer en que son posibles otros
combates de esta tentación. Viven el ritmo caprichoso y
enfoques, menos llamativos pero sí más verdaderos.
cambiante de la moda. Son volubles, frívolas, se que-
En la Palabra está la suprema posibilidad que Dios nos
dan en la superficie de las cosas, sin llegar a la hondu-
ha dado, y se puede usar incluso como reproche. Job
ra. Buscan y siguen, con entusiasmo adolescente, nue-
dice a Dios cosas terribles, pero delante de Él y espe-
vas orientaciones, nuevos caminos, nuevas experien-
rando respuesta. Lo espiritual está siempre en la prime-
cias... Su "profesión" parece la búsqueda de noveda-
ra razón de la vida aunque no encuentre la Palabra
des. No se cansan de pedir consejos, con la secreta e
para estar en primer plano. El cristiano no es un capítu-
inconsciente esperanza de encontrar un alivio a su
lo de la historia humana, sino que forma parte del ser
cansancio y a su aburrimiento. Ante este fenómeno
humano, es continuador histórico de Jesús. Por ello se
debemos enfrentar el contenido vivencial de la vida
enfrenta al fenómeno de reducir lo religioso no sólo al
cristiana. Ciertamente, la vida cristiana es asombrosa-
estricto campo de la conciencia o el mundo interior de
mente rica y densa en contenido y en significatividad.
la persona, sino también a esa ligereza de opinión que
Nunca se toca fondo y es que se puede profundizar en
se manifiesta con un desparpajo que raya en la frivoli-
ella sin interrupción. Por eso -ojalá-, no es posible ni el
dad. Se supone que el cristiano está siempre en una
aburrimiento ni la rutina cuando se vive la fe en una
"tensión de opción", y no solamente de opción. En el
actitud clara. Es justamente necesario, por ello, vivir en
corazón se dirime muchas veces hacia dónde mirar y
una cierta profundidad. Y el método consiste en ir
desde dónde mirar, y más cuando los incentivos del
ahondando siempre y cada vez más en lo mismo, en
ambiente están siempre puestos a ejercer una influen-
esa viva e inexhausta realidad que es el seguimiento de
cia muy marcada. Valores y contravalores que están
Jesús. Se trata de ir caminando cada vez con más ilu-
presentes, aunque en muchos casos el discernimiento
sión y esperanza junto al Maestro y con Él, sin desvia-
se hace bastante difícil porque no aparece con tanta
ciones y sin rodeos, sin gastar energías, sin perder
claridad como para decir un sí o un no. De todos mo-
tiempo ensayando otros posibles senderos que lleva-
dos, la atención a lo inmediato y sin tipo de postura
rían insensiblemente a la dispersión y, en definitiva, a la
defensiva, sino con la certeza de haber puesto toda la
superficialidad: "Las divinas Escrituras levantan
esperanza en Dios y creyendo siempre que es su gra-
nuestro ánimo para que no nos quebrante la deses-
cia la que va a hacer posible estar atentos a la llamada
peración; por otra parte, nos amedrentan para que
de cada momento: "Hemos recibido tales arras de la
no nos agite el viento de la soberbia. Seguir el ca-
promesa de Dios; tenemos la muerte de Cristo, con-
mino medio, verdadero, recto, que va, digámoslo
tamos con el precio de su sangre. El que a los im-
así, entre la izquierda de la desesperación y la de-
píos les donó la muerte, ¿qué guarda para los jus-
recha de la presunción, nos sería muy difícil si no
tos sino la vida? Levántese, pues, la fragilidad hu-
nos dijera Cristo: 'Yo soy el camino, la verdad y la
mana; no se desespere, no se afloje, no retroceda,
vida'. Como si nos dijera: ¿por dónde quieres ir?'.
no diga: 'para mí no es eso'..." (Ib. 148,8).
Yo soy el camino ¿adónde quieres ir? Yo soy la
Hace falta un discernimiento de lo trascendente, de lo verdad ¿dónde quieres permanecer? Yo soy la vida.
que no podemos demostrar, dado que no es luz todo lo Caminemos, pues, con seguridad por esta vía, pero
que reluce. En el fondo, es buscar y vivir en cada mo- temamos las asechanzas que la amenazan" (Sermón
mento la esperanza. Al fin y al cabo, el cristiano es un 156,1). Se trata, pues, a la luz de Cristo, nuestra verda-
puente entre la tierra y el cielo, y en esta línea se puede dera esperanza, de evitar el dejarnos influir por un am-
orientar gozosamente la existencia cuando se vive con biente que, en la mayoría de los casos, nos cierra los
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Esperanza en San Agustín

ojos a la realidad. Por encima de todos los fracasos de la esperanza, que es la posesión fruitiva de Dios,
siempre hay hombres y mujeres que, día a día, viven y el medio de lograrla es el mismo Dios, que ha
con esperanza creativa. hecho promesas que deberán cumplirse. En esto
consiste el amor gratuito a Dios: en esperar de Dios
a Dios, en rellenarse y darse un hartazgo de Él.
V. EN LENGUAJE VIVO, LA EXPERIENCIA Porque Él te basta a ti y fuera de Él nada te basta.
¡Qué bien conocía esto Felipe al decir: 'Señor,
AGUSTINIANA
muéstranos al Padre y con ¡esto nos basta!'" (Ser-
LA historia personal de Agustín, también la tuya y la món 334,3).
mía, con su propio peso de herencia, educación y cultu-
En la experiencia interior de Agustín, siempre buscando
ra, con el bagaje de relaciones en que se va desarro-
la luz para responder a la inquietud por encontrar la
llando en el transcurso de los años, con su abismo de
Verdad y el Bien, se expresa su deseo también de res-
dolor y de enigma, es siempre la encarnación de un
ponder a la gracia que recibe de lo alto. En momentos
continuo acto creador. Tomar conciencia de ello, en
concretos Agustín se encuentra en escucha creyente y
constante espera y acogida, es permitir a Dios, único
esperanzada vigilia para dejarse sorprender por la pre-
bien y soberano, que se nos revele en lo cotidiano.
sencia activa de Dios, que quiere ser íntima y creativa:
Dejar a Dios expresarse en nuestra vida, en nuestro
"Dios enseña la suavidad excitando el deleite, la
corazón, sin oponer resistencia. Agustín -¿también,
disciplina disponiendo la tribulación y el conoci-
nosotros?- sabe que en la medida que se entrega a
miento iluminando el camino. Como hay cosas que
estas esperas le llegará, de manera sorprendente, la
debemos aprender para saberlas y otras que debe-
fuerza que en cada momento necesita y que le hará
mos saber para practicarlas, cuando Dios nos en-
vivir un acontecimiento "nuevo" dentro de sí mismo y
seña lo hace en forma tal que, al revelarnos la ver-
como luz que se hace presente en medio de la oscuri-
dad, nos da el conocimiento de lo que debemos
dad y de la duda: "En consecuencia, a la espera de
saber y, al inspirarnos el deleite, nos capacita para
que surgiese algo seguro adonde encaminar mis
hacer lo que debemos" (Comentarios a los Salmos
pasos, tomé la resolución de ser catecúmeno en la
118,17,3). Un creyente da gracias a Dios porque, en su
Iglesia católica, que me había sido recomendada
espera amorosa, estamos ya definitivamente "movidos
por mis padres" (Confesiones 5,14,25).
y elegidos por Él", llamados a que en el momento pre-
En la experiencia agustiniana es constante la idea de la ciso la esperanza se convierta en respuesta, una actua-
espera de Dios y de la espera en Dios como un paso lización del "toma y lee, toma y lee". Agustín, desde su
que se va revelando al hombre en una pedagogía de experiencia personal, nos indica que Dios recrea incan-
corazón compasivo y misericordioso que sólo Alguien sablemente desde el interior del corazón el tiempo y las
que ama infinitamente es capaz de permanecer y se- cosas, estrenando, ensanchando, unificando... en esos
guir esperando a pesar de todas las debilidades huma- procesos lentos y oscuros y, a veces, dolorosos que
nas hasta que se quiera volver libremente a Él. Agustín sólo Él conoce: "¿Cuándo tendré tiempo suficiente
tuvo a lo largo de su vida la posibilidad de los "arreglos para recordar y poner por escrito todos tus grandes
pacíficos", el triste juego de no quererse incomodar por beneficios para con nosotros en aquel período de
dentro mientras se mantiene un tono escéptico en la tiempo, teniendo como tengo prisa para recordar
vida. Pero en un momento providencial se le hace pre- otros mayores? Porque resulta que me vienen a la
sente la luz, pudo mirar hacia otro horizonte: "Acongo- memoria -y me es dulce confesártelo. Señor- los
jado y ardiente de fiebre por la penuria de la verdad, estímulos internos con que me fuiste desbravando,
la buscaba ya no con el discernimiento de la razón, el sistema que te serviste para nivelarme, achican-
sino según el sentido de la carne. Pero Tú estabas do los montes y collados de mis pensamientos,
más íntimo que mi mayor intimidad y más alto que cómo rectificaste mis caminos tortuosos y cómo
lo más alto de mí ser. Y yo, fuera de mí, habitaba en suavizaste mis senderos abruptos” (Confesiones
los ojos de la carne y rumiaba dentro de mí lo que 9,4,7). Esta acción silenciosa y constante de Dios, a la
devoraban mis ojos" (Ib. 3,6,11). Y esta respuesta, que alude Agustín con tanto agradecimiento, nos revela
que será luego constante ejercicio de esperanza, se que la esperanza es saber dejarse sorprender por un
convierte en situación límite, camino exigente hacia la "acontecimiento" que puede cambiar totalmente la exis-
otra orilla. ¿Acaso Agustín no nos descubre que la es- tencia, incluso con su desgarro necesario. La experien-
peranza es vivir siempre en un riesgo de amor, una cia de la cruz es encontrarse con Jesús, que habla
presencia silenciosa, una respuesta que habla desde sobre la necesidad de bajar hasta el fondo. Hay semi-
los hechos que configuran y que expresan un modo llas, como los tiempos o las voces, que al principio bro-
interno y veraz de comprender la existencia? La espe- tan enseguida pero se agostan nada más salir el sol, y
ranza, y mucho más el vivir el arte de la esperanza es que no tienen hondura de espera. La impaciencia, la
cristiana, es ese punto necesario e integrador entre los superficialidad, el desánimo siguen siendo las tentacio-
dones de Dios y la libertad humana, entre los proyectos nes que amenazan con secar las semillas de la vida
de Dios y del hombre. Es lo que va uniendo la distancia depositadas en cada persona y en la hora adecuada;
que aún separa, el hilo que va tejiendo necesariamente tienen que ver con la tentación de apropiarse de la
la encarnación del mundo. Como si, después de salir realidad sin querer entregarse a ella. Y nos asaltan
de las manos del Creador, fuera la esperanza el alfare- cuando no aceptamos los límites, el tiempo y los es-
ro discreto y cotidiano de ese trabajo que encarga el fuerzos necesarios para la maduración de nosotros
Señor, llegar a hacernos conformes a su propia vida: mismos.
"Esperamos a Dios de Dios, de modo que el objeto
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Esperanza en San Agustín

Parece obvio resaltar que en la experiencia vital de VI. GLOSA AGUSTINIANA DE LA ESPE-
Agustín hay siempre una lección: la aventura inquieta, RANZA EN TRES TIEMPOS
traducida en búsqueda de los cuándo y los cómo. Tam-
bién las concreciones en su trayectoria personal, como
(LEYENDO LAS CONFESIONES)
el espacio cotidiano, donde la esperanza despliega su "Vemos ahora que los hombres esperan muchas cosas
luz y su energía. Y es un camino desde abajo. Descu- terrenas, y según el siglo no hay ninguna vida de hom-
brir cómo se está gestando en lo oculto de mí mismo la bre que esté sin esperanza y hasta la muerte hay siem-
venida silenciosa pero eficaz de la gracia y disponerse pre un aliento de esperanza..." (Miscelánea Agustiniana
luego a dejarse conducir por ella. En el fondo del ser I; Denis 22,2,134).
humano, así nos lo enseña Agustín, laten siempre, de
manera misteriosa, el infinito y la llamada. El ser hu- PRIMER TIEMPO
mano es siempre un ser que tiende a su realización
plena, un ser abierto a OTRO y al compromiso por Él: Esperanza en los niños para que crezcan, para que se
"¡Oh Dios, Padre nuestro, que nos exhortas a la instruyan, para que se formen en la cultura (Ib.)
oración y al mismo tiempo nos concedes lo que se "Te confieso, Señor del cielo y de la tierra, y te ala-
te pide, puesto que, cuando te rogamos, vivimos bo por los preludios de mi niñez de que no hago
mejor y somos mejores!, escúchame a mí que ando memoria y por haber concedido al hombre sacar
agitado en estas tinieblas, y alárgame tu mano. conclusiones de tipo personal basándose en la
Ayúdame con tu luz, líbrame de los errores, para conducta de los demás e incluso creer en muchos
que, guiándome Tú, haga mi retorno en mí y en Ti" detalles en base a las aserciones de algunas mujer-
(Soliloquios 2,6,9). Dios está ahí... llamando, convo- cillas" (Confesiones 1,6,10).
cando, intentando ofrecer un camino de plenitud y de
felicidad. Dios está ahí sosteniendo la sinceridad y la "¿No es cierto que yo, en mi camino hacia la madu-
fidelidad que construyen el interior del hombre cuando rez, pasé de la infancia a la niñez? ¿O fue más bien
éste desea encontrarse consigo mismo y con Dios. ésta la que vino a mí y sucedió a la infancia? Claro
Para desencadenar algo nuevo es necesario implicarse que la infancia no se fue, ¿Adónde iba a ir? Y, sin
críticamente consigo mismo, reactivarse a afirmar un embargo, no existía ya. Yo ya no era un bebé des-
rostro nada encontrado. La Encarnación del Hijo de provisto de habla, sino un niño que hablaba. Me
Dios, después de la espera anunciada de los siglos, es acuerdo muy bien de esto" (Ib. 1,8,13).
una revelación de amor, es el diálogo que mantiene sin
"Pero, por otro lado, hice un descubrimiento: vi que
tensiones una vitalidad y el aprendizaje siempre difícil
había personas que te invocaban. De ellas aprendí,
de la existencia cristiana. Así lo ha experimentado dados mis cortos alcances, que tú eres alguien, que
Agustín: "Mientras tanto, mis años discurren entre eres grande y que puedes escucharnos y apoyar-
gemidos. Tú, Señor, eres mi único solaz y mi Padre
nos, aunque no te manifiestes a nuestros sentidos.
eterno. Pero como yo me dispersé en el tiempo,
Niño como era, comencé a implorarte, auxilio y re-
cuyo orden desconozco, las más íntimas entrañas fugio mío, y al invocarte rompía las trabas de mi
de mi alma son destrozadas por sus vaivenes y lengua..." (Ib. 1,9,14).
tumultos hasta que purificado y fundido en la ho-
guera de tu amor, corra a Ti para tomar consisten- "Señor, escucha mi oración para que mi alma no
cia y logre solidificarme en el crisol de tu Verdad decaiga ante la severidad de tu magisterio, ni yo
como en mi molde" (Confesiones 13,25,27). desfallezca en confesar tus misericordias con que
me libraste de todos mis torcidos caminos, para
Hablar de esperanza tiene en Agustín un lenguaje muy
que sigas siendo para mí más dulce que todas las
propio: "Tenía dentro hambre de alimento interior"
seducciones que yo secundaba, para que te ame
(Ib. 3,1,1). Y, en definitiva, el deseo de un alimento que con todas mis energías, me coja de tu mano lo más
sacie totalmente su inquietud es el comienzo de pensar fuerte que pueda y me saques de toda tentación por
que el verdadero ser no está en lo exterior, sino que
siempre. Porque tú. Señor, eres mi rey y mi Dios.
reside en lo íntimo, como morada de la Verdad, más
Que todo cuanto de útil aprendí en mi niñez redun-
íntimo que la propia intimidad. Comienzan de esta ma- de en servicio tuyo" (Ib. 1,15,24).
nera las intuiciones agustinianas de la esperanza a
expresarse en términos tan sugestivos y tan entraña- "A pesar de todo, te doy gracias, Señor soberano,
bles hasta el punto de fundamentar la "espiritualidad de óptimo, creador y gobernador del universo, aunque
la esperanza": "Llegará el tiempo en que veré aque- hubiera querido que me quedase siempre en niño...
llo que ahora creo sin verlo; y viendo lo que ahora Gracias, dulzura mía, honor mío, confianza mía.
creo, seré feliz. Tendré entonces en realidad lo que Dios mío; gracias por tus dones. Sigue conserván-
ahora sólo poseo en esperanza. Al presente suspiro domelos. De este modo me guardarás a mí, y los
y voy en busca de un asilo seguro para colocarme a dones que me hiciste se verán incrementados y
salvo; estoy enfermo y me dirijo al médico. Vivo perfeccionados. Y yo estaré contigo, porque mi
contento en mi esperanza, porque Tú eres fiel a tus misma existencia es un don tuyo" (Ib. 1,20,31).
promesas; pero, como no te poseo aún, gimo bajo
el aguijón del deseo" (Comentarios a los Salmos SEGUNDO TIEMPO
70,1,7-9).
Esperanza en los adolescentes para casarse y formar
familia (cf. MA 1).

6
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Esperanza en San Agustín

"Voy a evocar mis caminos llenos de perversión, "Tendría yo unos veintiséis o veintisiete años
con ese poso de amargura que supone remover cuando redacté aquellos volúmenes, dándole vuel-
estos recuerdos. Los evoco para que tú repitas tus tas en mi cabeza a aquel conglomerado de ficcio-
dulzuras conmigo, tú que eres dulzura sin engaño, nes corporales que aturdían los oídos de mi cora-
dulzura dichosa y garantizada. También espero que zón. Mis oídos, oh dulce Verdad, los tenía bien aten-
recompongas de la fragmentación en que estuve tos a tu íntima melodía en mis meditaciones sobre
escindido al apartarme de ti, que eres la unidad, e ir la belleza y la aptitud. Ansiaba ponerme en pie y
tras mi propia difuminación en el mundo de la mul- oírte y saltar de gozo ante la voz del esposo, pero
tiplicidad" (Confesiones 2,1,1). no podía, porque el alborozo de mi error me arras-
traba hacia fuera y el peso de mi orgullo iba hun-
"Pero, tras abandonarte, continué, pobre infeliz, en
diéndome en el abismo. No me concedías el gozo y
este estado de efervescencia, siguiendo los impul-
la alegría, ni que se alegraran mis huesos, porque
sos de mi dispersión, y pasé por encima de todas
no estaban quebrantados" (Ib. 4,15,27).
tus ordenanzas, aunque sin conseguir zafarme de
tus azotes... Tú siempre estabas a mi lado" (Ib. "Tú, Señor, que eres mi esperanza y mi lote en la
2,2,4). tierra de los vivos, para que yo cambiara de empla-
zamiento geográfico en bien de mi alma, ponías
"¡Ay de mí! ¿Y tengo el atrevimiento de decir que tú
espinas..." (Ib. 5,8,14).
guardabas silencio Dios mío, cuando yo era el que
me iba alejando más y más de ti? ¿Es cierto que te "Esperanza mía, desde mi juventud, ¿dónde esta-
hacías el callado conmigo? ¿Y de quién sino tuyas bas para mí? ¿Adónde te habías retirado? ¿No me
eras aquellas palabras que me venían por conducto habías creado?... Había perdido las esperanzas de
de mi madre, tu sierva fiel, y que tú cantaste a mis encontrar la verdad" (Ib. 6,1,1).
oídos?" (Ib. 2,3,6)
TERCER TIEMPO
"¿Qué le pagaré al Señor por hacer que mi memoria
recuerde todos estos detalles sin que mi alma tema Esperanza en los padres para educar, para alimentar,
por ello? Te amaré, Señor, y te daré gracias y con- hacer hombres a los que acariciaban cuando eran pár-
fesaré tu nombre, porque has personado esas ac- vulos (cf. MA 1).
ciones mías tan malas y perversas. A tu gracia lo
"¿Y qué es, Señor, lo que pretendo decirte? Sólo
atribuyo ya y a tu misericordia, porque desconge-
una cosa: que desconozco de dónde he llegado yo
laste mis pecados como si se tratara de hielo. Tam-
acá, a esta que no sé si llamar vida mortal o muerte
bién atribuyo a tu gracia todo tipo de maldades que
vital. Nada de esto sé. Lo que sí sé es que tuve una
no he cometido. Pero ¿qué no pude hacer yo, que
buena acogida. Me lo brindaron los detalles de tu
llegué a amar el delito en sí mismo y sin nada a
ternura para conmigo. Así se lo oí a los padres de
cambio?" (Ib. 2,7,15).
mi carne, del cual y en la cual me formaste en el
"Gracias a la fe y al espíritu que le habías dado (a tiempo" (Confesiones 1,6,7).
su madre Mónica), veía ella mi muerte. Y tú la escu-
"Con esta finalidad me mandaron a la escuela a
chaste, Señor. La escuchaste y no mostraste des-
estudiar las letras de cuya importancia no tenía yo,
dén por sus lágrimas, que profusamente regaban la
pobre infeliz, ni la más remota idea. Esto no me era
tierra donde hacía oración. Tú la escuchaste. Por-
óbice para que me costara buenos azotes mi falta
que si no, ¿cómo explicar aquel sueño con que la
de aplicación" (Ib. 1,9,14).
consolaste hasta el punto de readmitirme a vivir y
compartir con ella la mesas y el hogar que había "Siendo niño, había oído hablar de la vida eterna
comenzado a negarme ante el horror y aversión que que nos está prometida mediante la humildad del
le provocaban las blasfemias de mi error?" (Ib. Señor Dios nuestro, que descendió hasta nuestra
3,11,19). soberbia. Me señalaron con la señal de la cruz y
saboreé la sal bendita apenas salí del seno de mi
"En aquellos años tenía yo una mujer que convivía
madre, que tuvo una gran esperanza en ti" (Ib.
conmigo no por lo que se denomina matrimonio
1,11,17)
legítimo, sino que yo la había cazado en mi afán
aventurero, carente de juicio. Pero sólo tenía esta "¿Quién no iba a hacerse lenguas de aquel hombre
mujer y le guardaba fidelidad de marido" (Ib. 4,2,2). que era mi padre, que por encima de sus posibili-
dades económicas se gastara en el hijo todo cuanto
"No seas frívola, alma mía, ni aturdas el oído del
fuera necesario tanto para un viaje tan largo como
corazón con el alborozo de tu vanidad. Entérate tú
para los estudios que iba a realizar?... Cierto que
también. Es la Palabra en persona la que te grita
tampoco mi padre tenía especial interés en los pro-
que vuelvas, porque sólo hallarás un lugar de des-
gresos que yo pudiera hacer en tus sendas" (Ib.
canso inalterable allí donde el amor no es objeto de
2,3,5).
abandono si no nos abandona él. Mira, aquellas
cosas se retiran para dar paso a otro tipo de reali- "Ni siquiera aquella mujer que era mi madre... se
dades, y para que de este modo se configure en ocupó de esto para no poner trabas, con el vínculo
todas sus partes el universo inferior. ¿Acaso me conyugal, a las expectativas que en mi persona
retiro yo a alguna parte?', se pregunta la Palabra de tenía cifradas. No me refiero a la esperanza en un
Dios" (Ib. 4,11,16). mundo futuro, que mi madre tenía profundamente
arraigada en ti, sino a la gran ilusión que tenía

7
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Esperanza en San Agustín

puesta en mis estudios literarios que tanto mi padre


como mi madre ansiaban que yo cursara con gran
aprovechamiento" (Ib. 2,3,8).
"Como todas las madres, y aún más que la mayoría
de ellas, deseaba tenerme a su lado, sin sospechar
las grandes satisfacciones que tú proyectabas para
ella con mi ausencia. Nada de esto sospechaba; por
eso son perfectamente explicables sus lágrimas y
lamentos. Esta situación de aflicción y angustia era
algo así como el reflejo de las huellas de Eva, que
buscaba con lamentos lo que había parido con do-
lor" (Ib. 5,8,15).
"Acto seguido nos dirigimos los dos hacia mi ma-
dre. Se lo contamos todo. Se llena de alegría. Le
contamos cómo ha ocurrido todo: salta de gozo,
celebra el triunfo, bendiciéndote a ti que eres pode-
roso para hacer más de lo que pedimos y compren-
demos" (Ib. 8,12,30).
"Había sido mujer de un solo hombre, había rendido
a sus padres los debidos respetos, había goberna-
do su casa piadosamente y contaba con el testimo-
nio de las buenas obras. Había criado a sus hijos,
pariéndoles tantas veces cuantas les veía apartarse
de ti" (Ib. 9,9,22).
"Ella añadió: 'hijo, por lo que a mí respecta, nada en
esta vida tiene atractivo para mí. No sé qué hago
aquí ni por qué estoy aquí, agotadas ya mis expec-
tativas en este mundo. Una sola razón y deseo me
retenían un poco en esta vida, y era verte cristiano
católico antes de morir. Dios me lo ha dado con
creces, puesto que, tras decir adiós a la felicidad
terrena, te veo siervo tuyo'" (Ib. 9,10,26).
PARA EL DIÁLOGO
¿Valoro la vida como esperanza?
¿En la medida que vivo en y desde la espe-
ranza, genero vida e ilusión? ¿Cómo?
¿Por qué la espiritualidad agustiniana puede
llamarse una espiritualidad de la esperanza?

8
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Espíritu Santo y sus Frutos

EL ESPÍRITU SANTO Y SUS FRUTOS


Santiago Sierra Rubio, OSA

porque considera la ley como algo impuesto, que coarta la


libertad, mientras que la segunda nace del amor y recom-
¿QUIÉN ES EL ESPÍRITU? pensa con alegría y libertad: "Los preceptos que se cum-
plen no por amor de la justicia, sino por temor del castigo,
EL Espíritu es energía creativa, aliento, aire, viento y tem- se cumplen servilmente; no se cumplen con pura libertad
pestad. Es la respiración, es el que crea el espacio donde y, por consiguiente, no se cumplen. Porque no es bueno el
la vida pueda desarrollarse. Para que cada cosa tenga su fruto que no brota de la raíz de la candad" (El espíritu y la
espacio vital, es necesario que todo se llene de Dios y esto letra 14, 26). Los cristianos no deben seguir bajo el temor
es obra del Espíritu. El Espíritu de Dios es el proceso de la ley puesto que han sido llamados a la libertad y han
inagotable que proporciona aliento y orden, energía y amor de vivir bajo la gracia: "No vivamos ya bajo la ley, que
vivificante. Es el poder divino que sostiene la creación, que prescribe el bien y no lo da: vivamos bajo la gracia que eso
la impulsa hacia adelante. Da vida, anima y gobierna todo mismo que la ley prescribe nos lo hace amar, y así puede
lo que existe. Con su fuerza se renueva la faz de la tierra. sobre corazones libres imperar" (La continencia 3, 8). Este
Es la fuerza de Dios, es el regalo de Dios para que poda- espíritu de libertad, que genera el amor, es el que hace
mos vivir liberados y aprendamos a ser hijos. Él nos capa- que se considere uno hijo y obre conforme a su filiación:
cita para vivir como hijos de Dios y hermanos entre noso- "No basta la ley. La ley infundió el temor. Ved lo que añade
tros. el Apóstol: Quienes son movidos por el Espíritu de Dios,
¿Qué puede saber el hombre de Él? ¿Cuál es su función esos son los hijos de Dios. Dado que el ser movidos por el
específica en la obra de la salvación? El Espíritu Santo Espíritu de Dios y por la candad se identifican, pues la
puede parecer que es el Dios desconocido, o mejor, des- caridad de Dios se ha derramado en nuestros corazones
atendido y, sin embargo, Él es el protector, el guía seguro por el Espíritu Santo que se nos ha dado, prosiguió dicien-
que tienen los seguidores de Jesús, la ayuda firme en su do: No habéis recibido el espíritu de servidumbre para
caminar y, sobre todo, el auténtico compañero de camino, recaer de nuevo en el temor... El espíritu es, pues, el mis-
el Dios que se acomoda al paso del hombre. ¿Cómo dejar mo, pero con la diferencia que existe entre las tablas de
actuar al Espíritu Santo? ¿Cómo hacerle presente para piedra, a las que va asociado el temor, y las tablas del
que siga siendo guía y renovador de su Iglesia? San Agus- corazón asociadas al amor. Quienes estuvisteis presentes
tín puede ayudarnos a despejar este puñado de preguntas. anteayer escuchasteis cómo el ruido, el fuego y el humo
aterrorizaban al pueblo que se mantenía en pie a distancia
El Espíritu Santo es el dedo de Dios por el que se ha escri- y cómo, por el contrario, vino el Espíritu Santo, el mismo
to la ley y se da al hombre como presencia actuante de la dedo de Dios, cincuenta días después de la sombra de la
misma divinidad. Él escribe la ley y la hace cercana al Pascua, y se posó en lenguas como de fuego sobre cada
corazón humano. Acercándose con sencillez a la Escritura, uno de los presentes. Pero esta vez no infundía temor,
recuerda Agustín, se descubre que el Espíritu Santo es sino amor, para que fuéramos no siervos, sino hijos. Quien
nombrado con este original nombre de "dedo de Dios": "Lo obra bien por temor al castigo, aún no ama a Dios, aún no
que el uno llama Espíritu de Dios, lo llama el otro dedo de se cuenta entre los hijos" (Sermón 156, 14). Se puede
Dios. Luego el Espíritu de Dios es el dedo de Dios. Por afirmar que para Agustín, en primer lugar, el Espíritu Santo
eso se dio la ley escrita por el dedo de Dios; se dio en el es el dedo de Dios que ha escrito para los hijos las Sagra-
monte Sinaí cincuenta días después de la matanza del das Escrituras y ha depositado en el corazón de los hom-
cordero. Celebrada la Pascua por el pueblo de los judíos, bres la caridad, el amor de Dios (cf. Carta 55, 29).
se cumplen cincuenta días después de la inmolación de la
oveja, y se da la ley, escrita por el dedo de Dios. Se cum- La función del dedo de Dios, además de escribir las Escri-
plen cincuenta días después de la muerte de Cristo y viene turas y dárselas a conocer al hombre, es ser el dedo con el
el Espíritu Santo, esto es, el dedo de Dios" (Sermón 8,18). que Dios mismo escribe la propia santidad dentro de su
Dios ha grabado su ley en el interior del hombre para que interior: "Éste es el Espíritu de Dios, por cuya gracia so-
el hombre la pueda amar como hijo; pero la ha grabado mos justificados y cuya virtud hace que nos deleite la abs-
con su dedo, que es el Espíritu Santo, es decir, el Espíritu, tención del pecado, en lo cual consiste la perfecta libertad;
a la vez que graba la ley, da el amor para que se viva des- del mismo modo que sin este espíritu deleita el pecado,
de esta clave y se puedan afrontar adecuadamente los que engendra esclavitud, y de cuyas obras debe abstener-
mandamientos de Dios. Así ya no somos siervos bajo una se el hombre. Y este Espíritu Santo, por quien la caridad,
ley que nos oprime, sino personas libres que, por el amor, que es la plenitud de la ley, es derramada en nuestros
viven en libertad: "Tú que eres más interior que mis cosas corazones, es llamado también en el Evangelio el dedo de
más íntimas; tú dentro, en mi corazón, grabaste con tu Dios... Hasta que el dedo de Dios, esto es, el Espíritu San-
espíritu, como con tu dedo, la ley, para que no la temiese to, llenó a los fieles, que se encontraban unánimemente
como siervo, sin amor, sino que la amase como hijo, con el reunidos en el cenáculo... Allí el dedo de Dios escribió
casto temor, y temiera con el casto amor" (Comentarios a sobre tablas de piedra, aquí en los corazones de los hom-
los Salmos 118, 22, 6). bres" (El espíritu y la letra 16, 28 y 17, 29).

Agustín habla con frecuencia de la observancia servil de la Al Espíritu, en la historia de la humanidad religiosa, se le
ley y la observancia liberal. La primera nace del temor compara con un viento impetuoso o con un suave susurro,

1
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Espíritu Santo y sus Frutos

que sopla donde quiere y nadie sabe ni de dónde viene ni la revelación del Padre realizada por Jesucristo, nos da la
a dónde va, o con una luz fulgurante. También hoy el Espí- capacidad de comprender la misma Palabra de Dios: "Nin-
ritu Santo sigue soplando, continúa iluminando; por eso gún texto oscuro ofrece dificultad si ayuda el Espíritu"
será necesario estar atentos para escuchar su susurro o (Sermón 152,1). La acción que el Espíritu desarrolla en la
para ver, más allá de la luz, su presencia, descubrirlo ac- historia de la salvación y en la vida de la Iglesia es una
tuante en medio de los hombres. Sin duda, Él quiere ser acción continuadora de la obra de la revelación y de la
guía, quiere seres espirituales, y el máximo deber del misma misión salvadora de Jesús. De hecho, el Espíritu
hombre es dejarse inspirar por Él, estar preparado para Santo es el Espíritu de Jesús; Espíritu que ha mandado al
recibir su influjo y su acción. Agustín lo compara con el mundo desde el Padre, después de su resurrección.
agua, que sólo se detiene en los lugares cóncavos, de la
Como el Hijo ha sido enviado por el Padre, así el Espíritu
misma manera el Espíritu sólo se detiene en los humildes
Santo ha sido también enviado como un don gratuito que
y sencillos y se aleja de todo el que se cree algo en su
procede del Padre eterno y del Hijo muerto y resucitado.
autosuficiencia: "Puesto que el Espíritu Santo nos convier-
Agustín llama al Espíritu don de Dios (cf. Sermón 128, 4).
te de multiplicidad en unidad, se le apropia por la humildad
La gracia por definición es gratuita, pero no siempre el
y se aleja por la soberbia. Es agua que busca un corazón
hombre comprende que todo viene de Dios por su bondad
humilde, como un lugar cóncavo donde detenerse; en
y sin pedir nada a cambio, pues bien, es el Espíritu Santo
cambio, ante la altivez de la soberbia, como la altura de
el que hace comprender esta verdad: "Porque, si com-
una colina, rechazada, va en cascada"(Sermón 270, 6). ¿Y
prendemos que nosotros no hubiéramos conseguido bien
qué es la humildad en este contexto, sino que el hombre
alguno a no ser que nos lo hubiera donado y concedido
reconozca que es criatura, es decir, dependiente en todo
Aquel de quien son todos los bienes, del mismo modo
de Dios y, por tanto, reconocer la propia naturaleza? Está
vemos que no pueden tener nada aquellos a quien Dios no
claro que Dios es la vida del hombre, pero es necesario, y
se lo dio. Este discernimiento nuestro procede del Espíritu
esto es una exigencia del Espíritu, dejar crecer dentro la
de Dios, y, como vemos con él estas cosas, decimos que
vida del hombre nuevo, imagen verdadera de Dios, y como
Dios ve, porque hace que nosotros veamos" (Comentarios
consecuencia, empeñarse en dar muerte al hombre viejo,
a los Salmos 52,5). Perfeccionar la inteligencia de los que
acostumbrado a sus vicios. Agustín invita a obrar bien para
pertenecen a Cristo es una de las tareas más importantes
poder acoger al Espíritu, que es la verdadera vida: "Si
del Espíritu.
temes la muerte, ama la vida. Tu vida es Dios, tu vida es
Cristo, tu vida es el Espíritu Santo. Obrando mal no le Es en este don de Dios, que es el Espíritu Santo, donde es
agradas. No habita en un templo que amenaza ruina, ni posible descansar para siempre: "Se nos promete el des-
entra en un templo sucio" (Sermón 161, 7). Dar vida al canso eterno en el Espíritu Santo, esto es, en el don de
hombre nuevo sólo es posible si el resucitado vive dentro, Dios" (Sermón 9, 6), pero como sólo se descansa en lo
si regala su gracia y anima la propia existencia con su que se ama, el Espíritu sería el amor de Dios: "El don de
muerte y resurrección. Es decir, teniendo al resucitado que Dios, que es el Espíritu Santo, promete el descanso
es fruto del paso de la muerte a la vida, posee el ser hu- eterno... A Dios le tenemos que amar con desinterés; ni el
mano el Espíritu Santo, porque Él lo otorga cuando quiere alma puede descansar sino en aquello que ama. No se le
y derrama la caridad en el corazón, por la que uno se con- dará el descanso eterno sino en el amor de Dios, que es el
vierte en hombre nuevo, que canta el cántico nuevo y vive único eterno" (Sermón 33,3). Lo que Agustín quiere decir
la vida nueva del Reino. es que el Espíritu Santo no sólo es el que da el amor para
que el hombre pueda amar, sino que Él mismo no es otra
El Espíritu Santo es el amor absoluto de Dios, de aquí que
cosa que el Amor de Dios: "Por lo cual, también el Espíritu
"el Espíritu de Dios es el Espíritu de caridad" (Sermón 283,
Santo subsiste en esta unidad e igualdad de sustancia.
3), o mejor dicho, "el Espíritu Santo es el autor de la cari-
Ora se le llame unión, santidad o amor de ambos; ora uni-
dad" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan 87,1), por
dad, porque es amor, o amor, porque es santidad... El
eso, se le puede llamar "amor sumo" (La Trinidad 7, 3, 6).
Espíritu Santo es algo común al Padre y al Hijo, sea ello lo
Dios ha enviado el Espíritu Santo y con Él da la posibili-
que sea. Mas esta comunión es consustancial y eterna. Si
dad, da la capacidad para recibir su amor y con él poder
alguien prefiere denominarla amistad, perfectamente; pero
amar a Dios; ésta es una de las principales obras que rea-
juzgo más apropiado el nombre de caridad" (La Trinidad 6,
liza el Espíritu Santo en el alma de los fieles: "Y ¿qué bien
5, 7). Hablando a los obispos reunidos en Hipona, siendo
nos trajo el Espíritu Santo? Óyeselo al Apóstol: El amor de
Agustín aún sacerdote, les recuerda cómo algunos en la
Dios, dice, se ha derramado en nuestros corazones. ¿De
Iglesia han llamado al Espíritu Santo comunión, es decir, la
dónde, ¡oh mendigo!, te vino ese amor de Dios derramado
deidad del Padre y del Hijo, y por eso conciben al Espíritu
en tu corazón? ¿Cómo ha podido este amor divino ser
como caridad mutua (cf. La fe y el Símbolo de los apósto-
derramado en el corazón del hombre? Tenemos, dijo el
les 9,19).
Apóstol, este tesoro en vasos de barro. ¿A qué fin en va-
sos de barro? Para que resalte la fuerza de Dios... Luego El paso del concepto de don al de caridad es bastante
para que tú ames a Dios es necesario que more Dios en ti, sencillo, ya que el don mayor es el amor: "Luego el Espíri-
que su amor te venga de Él; o sea, que recibas su moción, tu Santo hace que permanezcamos en Dios y Dios en
ponga en ti su fuego, te ilumine y levante a su amor" (Ser- nosotros, y esta obra es del amor. Por consiguiente. Él es
món 128, 4). Por tanto, sólo podemos amar a Dios desde el Dios-Amor... Por consiguiente, el Dios- Amor es el Espí-
Dios, es decir, amar a Dios mediante el Espíritu Santo, que ritu Santo. Cuando este Espíritu, Dios de Dios, se da al
es el que nos da el amor para poder amar. hombre, le inflama en amor de Dios y del prójimo, pues Él
es amor. No puede el hombre amar a Dios si no es por
La presencia del Espíritu nos permite ir descubriendo el
Dios" (La Trinidad 15,17, 31). El Espíritu Santo, porque es
misterio de Dios, posibilita en nosotros la comprensión de
2
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Espíritu Santo y sus Frutos

la Comunión, constituye la comunión de los fieles en la El Espíritu es llamado el otro consolador, el Paráclito; esto
Iglesia; su acción vivifica todo el cuerpo de Cristo: "Luego significa que es el abogado que intercede ante el Padre en
el Espíritu Santo es como una inefable comunicación del favor de los discípulos de su Hijo. Sin el Espíritu difícilmen-
Padre y del Elijo; y es muy verosímil se llame así por con- te el hombre va a poder realizar su gran empresa: amar a
venir dicha denominación al Padre y al Hijo. Es, en aquél, Dios y, a la vez, el amar es la prueba que garantiza que se
nombre propio; en éstos, común; pues el Padre es espíritu posee el Espíritu Santo: "Si no tenemos al Espíritu Santo,
y espíritu el Hijo, y santo es el Padre y santo es el Elijo. Y no podemos amar a Dios ni guardar sus mandamientos...
para expresar en el nombre esta conveniencia y mutua El que ama tiene consigo el Espíritu Santo" (Tratados so-
comunicación se llama al Don de ambos Espíritu Santo" bre el Evangelio de San Juan 74, 1-2). El Espíritu Santo
(La Trinidad 5,11,12). Es el Espíritu Santo el que habita en tiene también la misión de ser el consolador de los creyen-
el hombre y ha hecho de todos y de cada uno su templo: tes y el que los estimula a que perseveren en la fe y vivan
"La santificación, por la que individualmente somos consti- sólo para Dios: "Pensad que en Pentecostés ha de venir el
tuidos templos de Dios, y todos juntos formamos un templo Espíritu Santo... Él nos inspirará la caridad, que nos hace
de Dios, no se realiza sino en los que han renacido, y és- arder para Dios y despreciar el mundo" (Sermón 227).
tos tienen que haber nacido. Y nadie acabará bien la vida Todo cristiano tiene que hacer la experiencia de Pentecos-
en que nació si no renace antes de acabarla" (Carta 187, tés, es decir, la experiencia del paso del miedo de la muer-
32). te a la valentía y firmeza de la resurrección por el Espíritu.
El Espíritu Santo une a los fieles entre ellos y con la misma PARA EL DIÁLOGO
Trinidad: "Así, lo que es común al Padre y al Hijo, quisie-
ron que estableciera la comunión entre nosotros y con • ¿Torno conciencia de que el Espíritu vive en mí
ellos; por ese 'don' nos recogen en uno, pues ambos tie- y le doy gracias por su don?
nen ese uno, esto es, el Espíritu Santo, Dios y don de • ¿Quién es el Espíritu para mí?
Dios. Mediante él nos reconciliamos con la divinidad y
gozamos de ella. ¿De qué nos serviría conocer algún bien • ¿Estoy atento a la actividad del Espíritu en el
si no lo amásemos? Así como entendemos mediante la mundo, en su Iglesia, en mi interior?
verdad, amamos mediante la caridad, para conocer más • ¿Me esfuerzo por poner las condiciones para
perfectamente y gozar felices de lo conocido. Y la caridad que Él esté siempre actuando?
se ha difundido en nuestros corazones por el Espíritu San-
to, que se nos ha donado" (Sermón 71,18).
En realidad es el amor, que es obra del Espíritu, el que II EL ESPÍRITU, CONTINUADOR DE LA OBRA
nos introduce en la verdad, en los secretos de Dios: "Por el DE CRISTO
mismo hecho de que nos reconciliamos con Dios por me-
dio del Espíritu Santo (por lo que también es llamado don EL Espíritu es continuador de la obra salvadora de Cristo,
de Dios), piensan que es bastante claro que el Espíritu pero es, sobre todo, Espíritu de la verdad que responde a
Santo es el amor de Dios, pues no nos reconciliamos con las funciones de enseñar y hacernos recordar lo que Jesús
Dios sino por el amor, por el que también somos llamados dijo y nos inicia en la verdad plena. Por otra parte, el Espí-
hijos, de modo que ya no estamos bajo el temor como los ritu Santo asegura la presencia indefectible de Cristo en su
esclavos, porque el amor consumado aleja el temor, y Iglesia, porque es el continuador de la obra de Cristo.
recibimos el espíritu de libertad por el cual clamamos ¡Ab- Hablando en términos temporales, podemos decir que el
ba! ¡Padre! Y como, una vez reconciliados y llamados a la Espíritu sustituye a Jesús junto a sus fieles en el tiempo
amistad por el amor, podremos conocer todos los secretos que va entre la partida de Jesús y su regreso. Su misión
de Dios, por esto se dice del Espíritu Santo: El os conduci- es guiar, animar y hacer comprender el misterio de Cristo y
rá a toda la verdad... Por eso también se llama don de convertir a los fieles en testigos del Evangelio. Según
Dios, porque nadie goza de aquello que conoce a no ser Agustín, el Espíritu Santo, además de continuar la obra de
que también lo ame. Pero gozar de la sabiduría de Dios no Cristo, tiene como función abrir las puertas que introducen
es otra cosa que estar unido a Él por el amor, y nadie en el mismo Cristo, es decir, incorporar al hombre en la
permanece en aquello que percibe sino por el amor" (La fe realidad misma de Cristo, que es la Verdad de Dios: "El
y el Símbolo de los Apóstoles 9, 19). propio Señor dice acerca del Espíritu Santo a sus discípu-
El Espíritu Santo nos conduce y nos orienta para que po- los: Él os enseñará toda la verdad. ¿Quién es la puerta?
damos construir la obra de Dios. Realizando lo que Dios Cristo. ¿Qué es Cristo? La Verdad. ¿Quién abre la puerta
quiere, podemos dialogar con el mundo actual y entender sino el que enseña toda la verdad?" (Tratados sobre el
mejor la problemática que nuestro mundo padece; de esta Evangelio de San Juan 46, 4). Los apóstoles necesitaban
manera podremos introducirnos en el plan de Dios sobre la un consolador o, mejor, un espiritualizador, porque esta-
humanidad. Pero es imprescindible que nos dejemos ilu- ban demasiado pendientes de la vida temporal del Señor.
minar por el Espíritu para poder ver las cosas tal como las Esto es lo que Agustín dice poniendo en boca de Jesús
ve Dios, de lo contrario los problemas, las dificultades... estas palabras: "Os conviene que esta forma de siervo se
pueden ahogarnos. El diálogo con el mundo, desde el separe de vosotros: como Verbo, hecho carne, vivo entre
Espíritu Santo, es el que produce el Reino de Dios, pero el vosotros, pero no quiero que continuéis amándome con
Espíritu siempre necesita, para realizar su obra, corazones amor carnal, y, contentándoos con esta leche, queráis ser
dóciles como el de María, que estén disponibles a su ac- siempre como niños... Si no os quitare los tiernos manjares
ción y estén vacíos de sí mismos. con que os he alimentado, no apeteceréis los manjares
sólidos; si carnalmente estáis apegados a la carne, nunca

3
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Espíritu Santo y sus Frutos

seréis capaces del espíritu" (Tratados sobre el Evangelio dad de entender: "El Espíritu Santo enseña ahora a los
de San Juan 94, 4). fieles todas las cosas espirituales de que cada uno es
capaz; pero también enciende en sus pechos un deseo
El Espíritu vive dentro de nosotros. Todos y cada uno so-
más vivo de crecer en aquella caridad que les hace amar
mos su templo: "El Espíritu de Dios habita en el alma y, a
lo conocido y desear lo que no conocen" (Tratados sobre
través del alma, en el cuerpo, para que también nuestros
el Evangelio de San Juan 97,1).
cuerpos sean templos del Espíritu Santo, don que nos
otorga Dios" (Sermón 161, 6). La condición para tener el El amor es el don de los dones del Espíritu Santo: "Los
Espíritu de Cristo es ser fieles, es decir, ser hombres de fe dones del Espíritu Santo son la caridad, y luego, como
y amar la justicia: "Ele aquí que en virtud de la misericordia emanados de esta fuente y en íntima conexión con ella,
poseemos el Espíritu de Cristo. Sabemos que habita en enumera los otros, que son, el gozo, la paz, la firmeza del
nosotros si amamos la justicia y mantenemos la integridad alma, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y la
de la fe católica" (Sermón 155,14). castidad. Y, en verdad, ¿quién puede tener gozo si no ama
el bien del cual se goza? ¿Quién puede tener verdadera
Es necesario tomar conciencia de que somos templos del
paz si no la tiene con aquel a quien ama de verdad?
Espíritu y, al mismo tiempo, cultivar esta presencia, permi-
¿Quién puede tener firmeza de ánimo para permanecer en
tir que Él nos posea, dejarle hacer su obra en nosotros
el bien si no es por el amor? ¿Quién es benigno si no ama
porque somos posesión suya: "Cuando el Espíritu de Dios
al que socorre? ¿Quién se hace bueno si no es por el
comience a habitar en tu cuerpo, no expulsará de él a tu
amor? ¿De qué provecho puede ser la fe que no obra por
propio espíritu; no tengas miedo... Al venir, habita en ti y
la caridad? ¿Qué utilidad puede haber en la mansedumbre
éste es su don. Hazte suyo, que no te abandone ni se
si no es gobernada por el amor? ¿Quién huye de lo que
aleje de ti; sujétale de todas todas y dile: Señor, Dios
puede mancharle si no ama lo que le hace casto? Con
nuestro, poséenos" (Sermón 169,15). Para Agustín, sin
razón, pues, el buen Maestro recomienda la caridad, como
duda alguna, el Espíritu es Dios y merece ser tratado co-
si sólo ella mereciese ser recomendada, y sin la cual no
mo tal. Lógicamente, si el Espíritu habita en nosotros, es
pueden ser útiles los otros bienes ni puede estar separada
necesario que le prestemos atención y que le rindamos el
de los otros bienes que hacen bueno al hombre" (Tratados
homenaje que se merece como Dios que es: "Si, pues, los
sobre el Evangelio de San Juan 87, 1).
miembros de Cristo son templo del Espíritu Santo, no es
criatura el Espíritu Santo; porque desde el momento en Por otra parte, y éste es otro don que regala la presencia
que nuestros cuerpos se transforman en morada del Espí- del Espíritu, nos da la paz. El Espíritu nos proporciona esa
ritu Santo es menester que le rindamos el homenaje debi- serenidad que nos ayuda a vivir en toda circunstancia
do a Dios" (La Trinidad 1, 6,13). desde una paz interior profunda. Su presencia siempre es
una presencia activa que restaura al ser humano desde
Esta presencia del Espíritu solamente se puede compren-
sus raíces más profundas. Junto con el Padre y el Hijo, el
der desde y en el amor. Él, habitando en nosotros, nos
Espíritu es nuestro descanso y nuestra felicidad plena:
hace participar de su plenitud y nos inunda con sus rique-
"Este Espíritu Santo se dice Espíritu de verdad, que el
zas abundantes. Pero no es un huésped invasor porque
mundo no puede recibir. Nuestro gozo será plenitud al
respeta la libertad humana: "El Espíritu Santo ha comen-
deleitarnos en el Dios Trinidad, a cuya imagen hemos sido
zado a habitar en vosotros. ¡Que no tenga que marchar!
creados" (La Trinidad 1, 8, 18). Como don de Dios, es el
No lo excluyáis de vuestros corazones. Es buen huésped:
que proporciona la gracia y la paz, que son la manifesta-
si os encuentra vacío, os llena; si hambrientos, os alimen-
ción primaria del don: "El mismo don de Dios es el Espíritu
ta; finalmente, si os halla sedientos, os embriaga..." (Ser-
Santo; pues la gracia y la paz, ¿qué otra cosa son sino el
món 225, 4).
don de Dios? Luego de ningún modo puede darse a los
El Espíritu visita las mentes y su visita es iluminante de los hombres la gracia, por la que nos libramos del pecado, y la
caminos de los hombres. El Espíritu Santo es llamado por paz, con la que nos reconciliamos con Dios, a no ser que
Agustín "Doctor interior, por cuya gracia sois lo que sois" se dé en el Espíritu Santo"(Exposición incoada de la Carta
(Carta 184 bis, 1). Él ilumina toda vocación y descubre los a los Romanos 11). Entre las muchas funciones que reali-
designios eternos de Dios sobre cada uno. Ha puesto en za en el hombre una de las más importantes es la de sos-
nuestros corazones la inquietud de la llamada y la genero- tener a los fieles para que crean en Jesús, ayudarles a que
sidad de la respuesta y, sin duda, producirá en los tiempos deseen llegar a Él y después purificar los ojos para que
oportunos sus frutos. Es el gran consolador, suscita en puedan ver en el Hijo encarnado su forma divina (cf. Ser-
nosotros la palabra adecuada para el momento que tene- món 143, 3).
mos que pronunciarla. La gran misión del Espíritu es reve-
Otra de las funciones, no menos importante que la ante-
lar al mundo la gloria de Cristo Jesús, y lo que más desea
rior, es ayudar al hombre a ser más y mejor, invitándole a
es que, a través de los fieles, el mundo conozca que Jesús
entrar en sí mismo y haciéndole pasar de lo creado a lo
es el enviado del Padre.
increado: "Va, pues, el hombre a menos cuando se derra-
Con relación a los discípulos, la función que tiene el Espíri- ma hacia lo exterior y arroja sus intimidades en su vida...
tu es la de ser Maestro. Jesús, nos confiesa, tiene mucho Por eso, el Espíritu Santo traslada la semejanza de lo visi-
que decirnos todavía, pero dado que en este momento no ble a lo invisible, de lo corporal a los sacramentos espiri-
tenemos la suficiente madurez, deja que el Espíritu conti- tuales" (Carta 55, 9). El Espíritu Santo, por otra parte, ani-
núe su obra. Será el Espíritu el encargado de guiar a los ma al hombre para que se esfuerce en el camino y aspire
discípulos y de darles inteligencia para comprender cada siempre a la plenitud, pero sabiendo que esto es una con-
una de las palabras y acciones de Jesús. Pero el Espíritu quista que hay que desear (cf. Carta 92,1). Para llegar a la
no violenta nunca, sino que se acomoda a nuestra capaci- plenitud, para ser justos y buenos, no basta con el esfuer-

4
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Espíritu Santo y sus Frutos

zo, es necesaria la ayuda del Espíritu: "Orad, pues, por mí, Santo está dentro de la Iglesia que habla las lenguas de
para que sea justo. Es cierto que eso no lo logrará el hom- todos. Quienquiera que se halle fuera de ella, carece del
bre si no conoce y quiere, y lo logrará si quiere plenamen- Espíritu Santo... Considerad nuestros miembros. El cuerpo
te. Pero no querrá plenamente si el Espíritu no le sana con consta de muchos miembros, y una sola alma da vigor a
la gracia y le ayuda para que pueda" (Carta 145, 8). Es todos ellos. Ved que, gracias al alma humana por la que
más, el Espíritu nos prepara para la conversión y alegra el yo soy hombre, mantengo unidos todos los miembros... Se
corazón de los hombres (Comentarios a los Salmos 18, 2, reconoce el miembro de que se trata: es un dedo, una
8-9). mano, un brazo, una oreja; fuera del cuerpo tienen sola-
mente la forma, pero no la vida. Lo mismo sucede al hom-
bre separado de la Iglesia... Si el espíritu no te vigoriza
III EL ESPÍRITU SANTO, ALMA DE LA IGLESIA interiormente, en vano te glorías externamente del rito"
(Sermón 268, 2). Y es que, como dice Agustín: "Vale más
LA experiencia de Pentecostés fue de trascendental impor- ser dedo y estar en el cuerpo, que ojo y estar separado de
tancia en la implantación de la Iglesia y en la vida de los él" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan 13,17).
primeros cristianos, y sigue siendo vital para todo el que
quiera ser fiel al Señor Resucitado y vivir su mismo espíri- La Iglesia, nacida por el amor del Padre hacia el Hijo en el
tu. En los Hechos de los Apóstoles se nos presenta el Espíritu Santo, es una comunidad de amor. Por la fuerza
Espíritu como el constructor de la primitiva comunidad, el creadora del Espíritu Santo nace la Iglesia y resultan fe-
alma de la Iglesia (cf. Hechos 1, 4-8). Los Hechos de los cundas las comunidades de los creyentes. Pero la Iglesia
Apóstoles dan especial relieve a la escena de la venida del es ante todo común-unidad y, por tanto, se puede conocer
Espíritu del día de Pentecostés. El Espíritu se da a cada que se posee el Espíritu Santo si se permanece en la uni-
uno de los miembros de la comunidad para construir con dad: "Poseemos, sin duda, el Espíritu Santo si amamos a
ellos un nuevo Pueblo de Dios. Todo lo que es y todo lo la Iglesia. Se la ama si se permanece en su unidad y cari-
que tiene la Iglesia se lo debe al Espíritu Santo, es el que dad" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan 32, 8).
fecunda y da alma al ser y al hacer eclesial. Para Agustín es evidente que el Espíritu Santo es pieza
clave para vivir en la unidad de la Iglesia, y, a la vez, co-
El Espíritu asegura la permanencia de la Iglesia, que es la noceremos que tenemos el Espíritu Santo si vivimos para
depositaría de la verdad de Dios y la sostiene para que no la unidad; si somos enemigos de la unidad, por lo mismo,
sucumba en medio de las adversidades que le toca vivir. somos enemigos del Espíritu Santo: "Por el Espíritu Santo
Está en el origen mismo de la Iglesia, es su inspirador, su somos recogidos en la unidad y no nos separamos de la
guía, su luz y su alma. El Espíritu Santo que se nos ha unidad... Y quien no vive en la unidad de Cristo y ladra
dado es nuestro amor y nuestra santidad dentro de la Igle- contra la unidad de Cristo, hemos de entender que no
sia, pero a condición de que estemos en el cuerpo de Cris- tiene el Espíritu Santo... Recordad que los que se oponen
to. Esto lleva consigo un compromiso de unidad, un estar a la unidad no tienen el Espíritu Santo" (Sermón 8,17-18).
unidos vitalmente a este cuerpo y vivir de Él y para Él,
pero dado "que el Cuerpo de Cristo no puede vivir sino del Es constante en Agustín la doctrina que para poseer el
Espíritu de Cristo"(Tratados sobre el Evangelio de San Espíritu Santo es necesario amar a la Iglesia y permanecer
Juan 26, 14), sólo el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, en su unidad, porque el que no está dentro de la Iglesia no
puede dar vida a la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo. puede contar con la presencia del Espíritu; es más, si se
Agustín pone el ejemplo del cuerpo humano, y recuerda separa de la Iglesia, que es el lugar de recepción del Espí-
cómo en el cuerpo humano si hay que cortar un miembro, ritu, tiene que renunciar a dicho Espíritu: "También noso-
ese miembro, después de cortarlo, ya no tiene vida. Para tros recibimos el Espíritu Santo si amamos a la Iglesia, y si
recibir la vida del Espíritu es necesario estar en la caridad, estamos unidos por la caridad, y nos gozamos del nombre
en la verdad, en la unidad: "El Espíritu Santo obra en la y fe católicos. Creámoslo así, hermanos; en el mismo gra-
Iglesia lo mismo que el alma en todos los miembros de un do que ama alguien a la Iglesia, en ese mismo grado po-
único cuerpo. Mas ved de qué debéis guardaros, qué te- see el Espíritu Santo" (Tratados sobre el Evangelio de San
néis que cumplir y qué habéis de temer... Por tanto, si Juan 32,7-8). Por tanto, pertenecer a la Iglesia, ser miem-
queréis recibir la vida del Espíritu Santo, conservad la ca- bros vivos del cuerpo de Cristo y poseer el Espíritu Santo
ridad, amad la verdad y desead la unidad para llegar a la son realidades que se implican mutuamente.
eternidad" (Sermón 267, 4). El cristiano tiene la obligación de permanecer en el cuerpo
El alma y la vida de la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo, de Cristo, es decir, de estar unido a la cabeza en la Iglesia
no es otro que el Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo. y así será vivificado por el Espíritu; de lo que se trata es de
Quien no tiene el Espíritu de Cristo no puede pertenecer a poder morar en Él y Él en nosotros. Esto lo podemos reali-
la Iglesia, porque la Iglesia es la continuación de Cristo en zar si estamos unidos al cuerpo por medio de la caridad;
la tierra, es su Cuerpo. Según Agustín, se puede hacer así el Espíritu nos vivifica, nos da vida. Separarse del
una comparación entre lo que es el Espíritu Santo para la cuerpo es no tener vida y, como consecuencia, es renun-
Iglesia y lo que es el alma para el cuerpo humano. El Espí- ciar a ser miembro vivo y actuante (cf. Tratados sobre el
ritu unifica a todos los miembros del Cuerpo y, a la vez, es Evangelio de San Juan 27, 6). El Espíritu Santo renueva la
la misma vida del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Sin Iglesia comunicándola el amor, pero esto no lo hace de
Él no es posible ser miembros vivos. Si alguien no tiene la una vez para siempre, sino progresivamente y orientándo-
fuerza del Espíritu, aunque se crea dentro de la Iglesia la hacia la contemplación. Pero esto exige e implica un
porque cumpla externamente con los ritos, no pertenece a ejercicio de purificación para llegar a la contemplación; es
la Iglesia. Es fundamental poseer el Espíritu para disfrutar decir, necesitamos quitar los obstáculos que frenan la ex-
de la vida del cuerpo: "Por tanto, quien tiene el Espíritu pansión de la caridad: "La mente racional, una vez purifi-

5
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Espíritu Santo y sus Frutos

cada, debe aplicarse a la contemplación de lo eterno; pero El Espíritu nos hace gemir, es decir, nos hace comprender
la que aún necesita del baño de la purificación ha de fijar nuestra propia situación y suplicar a Dios que nos ayude.
su vista en lo temporal mediante la fe" (La Trinidad 4, 18, Es tanto como decir que el Espíritu por el que clamamos
24). Evidentemente, para conocer a Dios es necesario ¡Abba, Padre!, es el mismo que nos hace pedir a quién,
superar las cosas corpóreas y ser puros de corazón, pero deseamos recibir, nos hace buscar al que deseamos en-
el conocimiento más alto de Dios se consigue por el amor: contrar y Él mismo nos hace llamar al que nos propone-
"En esta cuestión que versa sobre la Trinidad y el conoci- mos llegar, porque es la meta de nuestros deseos (cf. Co-
miento de Dios, nos interesa principalmente saber qué es mentarios a los Salmos 118,s.14,2). El Espíritu nos enseña
el amor verdadero, o mejor, qué es el amor... Consiste el a gemir y a suspirar por la patria hacia donde peregrina-
amor verdadero en vivir justamente adheridos a la verdad mos como lugar de reposo y de permanencia. El Espíritu
y en despreciar todo lo perecedero por amor a los hom- Santo nos enseña a vivir inquietos en esta vida y nos ani-
bres, a quienes deseamos vivan en justicia" (La Trinidad 8, ma en nuestro itinerario (cf. Tratados sobre el Evangelio
7, 10). de San Juan 6,2).
PARA EL DIÁLOGO La misma oración es gracia del Espíritu Santo que otorga
gratuitamente y, por tanto, sin que la merezca el hombre
• ¿Soy consciente de que es el Espíritu el crea- en absoluto: "Con lo que se nos da a entender que es don
dor de toda auténtica espiritualidad y cultivo de Dios, a fin de que con corazón sincero y animados por
su presencia y su acción en mí? su Espíritu oremos a Dios nuestro Señor. Vean, pues,
• Con la presencia del Espíritu se comienza a cómo se engañan los que piensan que pedir, buscar y
conocer, sentir y meditar lo divino. ¿Hago lo llamar a la puerta son efectos de nuestra voluntad y no de
posible por garantizar su presencia y dejarle el la gracia de Dios, y que estos primeros movimientos por
timón de mi vida? los que recibimos lo que pedimos, encontramos lo que
buscamos y se abre al que llama, preceden a la gracia, y
• ¿Soy dócil a las inspiraciones del Espíri- no quieren comprender que pedir, buscar y llamara la
tu?*¿Me mantengo unido a la Iglesia para ser puerta, en una palabra, orar, es dádiva gratuita del Señor"
vivificado por el Espíritu? (El don de ¡a perseverancia 23, 64).
Él hace que la verdad penetre en el ser humano, hace
amar esa verdad y da el gusto por la sabiduría. Él ayuda a
IV. EL ESPÍRITU ORA EN NOSOTROS Y NOS
descubrir el sentido de la vida y facilita que los miembros
ENSEÑA A ORAR de Cristo participen de la misma vida divina (cf. Tratados
EL Espíritu es quien nos enseña a orar, o mejor, quien ora sobre el Evangelio de San Juan 27, 6). Dios quiere que los
en nosotros: "Es decir, que inspira a los santos el acento y seguidores de Jesús estén llenos del Espíritu hasta que
los deseos de la oración. Es el mismo Espíritu que Dios sean como fuentes que lo rebosan, que lo dan a conocer y
envió a nuestros corazones el que clama: ¡Abba, Padre!, y transmiten su presencia. La actitud que deben tener los
en el cual clamamos nosotros: ¡Abba, Padre! Con ambas seguidores de Jesús ante el Espíritu es de docilidad; escu-
expresiones... el Apóstol quiso hacernos comprender en char esa voz que suena dentro de ellos y colaborar con un
qué sentido clama el Espíritu en nosotros, es decir, que es sí inmediato a sus insinuaciones.
Él el que nos hace clamar" (Naturaleza y origen del alma La santificación -que es la plenitud de la obra de Dios en
4, 9,13). De lo que se trata es de que el Espíritu clama por nosotros- es obra del Espíritu: "No hay ninguna santifica-
nosotros y en nosotros, porque somos nosotros los que ción divina y auténtica sino por la gracia del Espíritu Santo.
necesitamos, los que somos pobres e indigentes: "Certísi- No en vano se llamó propiamente Espíritu Santo" (Sermón
mo indicio de indigencia sería interpelar con gemidos, y no 8,17). Agustín está convencido que donde está el Espíritu
hemos de creer que el Espíritu Santo sea indigente de Santo ahí está la santidad: "allí está la santificación, pues
ninguna cosa. Dice que interpela porque nos hace interpe- ahí está el Espíritu de Dios" (Sermón 8, 6). Por tanto, ser
lar, porque nos inspira el afecto de gemir e interpelar, se- santos es la tarea del Espíritu en nosotros, sólo Él puede
gún se ve en aquel pasaje del Evangelio" (Carta 194, realizarlo y, en consecuencia, ningún hombre puede serlo
4,17). De todas las maneras, el que clama con gemidos es por esfuerzo personal, aunque con el esfuerzo personal
el Espíritu, aunque es en ayuda de nuestra debilidad; ha- podamos preparar el campo para la obra del Espíritu.
bla en nosotros y hace que nosotros clamemos (cf. Carta Nuestra colaboración con el Espíritu consiste en preparar
194,4,16). Pero también el gemir es don del Espíritu, lo el terreno interior, dado que "Dios sólo ayuda a quien se
mismo que la inspiración de la palabra a pronunciar en la ayuda a sí mismo" (Carta 147, 2). Ser santos, por tanto, es
súplica: "Es palabra del Espíritu de Dios, porque si Él no la ser espirituales de veras, en el sentido más pleno de la
hubiera inspirado no la pronunciaríamos nosotros; no es palabra. Es decir, vivir en el Espíritu y del Espíritu, y dejar
palabra suya, porque Él no es indigente ni sufre... También que Él plasme su sello en nuestro interior: "En esto consis-
el gemir es un don del Espíritu" (Comentarios a los Salmos te la perfecta santidad..., nosotros somos santificados en
26,s.2,1). Agustín quiere dar a entender que es el Espíritu el Espíritu Santo" (Sermón 33, 3).
el que nos hace orar como es debido y, para ello, dice que
el Espíritu clama en nosotros, aunque es mejor decir que El Espíritu es el que nos hace nacer a la vida nueva, una
el Espíritu nos hace clamar, pone en nuestros corazones vida que tiene su sede en el interior: "Nacemos, pues,
el deseo y la realización de lo que más necesitamos (cf. espiritualmente, y este nacimiento en el Espíritu es en
Carta 130, 15, 28). virtud de las palabras y del sacramento. El Espíritu está
presente para que nazcamos. El Espíritu de donde naces
está invisiblemente presente, porque invisiblemente naces
6
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Espíritu Santo y sus Frutos

tú. Sigue hablando: 'No te extrañes que te haya dicho: Es El Espíritu Santo comunica al hombre interior santidad y
necesario que nazcas de nuevo; el espíritu sopla donde alegría: "De aquí se deduce también que hablaba del río
quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene y del Espíritu Santo al decir: 'Las avenidas del río alegran la
adonde va'. No hay quien vea al Espíritu; ¿cómo, pues, se ciudad de Dios'. ¿Qué sigue? 'Santificó su morada el Altí-
oye su voz? ¿Se oye un salmo? Es la voz del Espíritu. ¿Se simo'. Luego, si a continuación se consigna la palabra
oye el Evangelio? Es la voz del Espíritu. ¿Se oye la pala- santificación, es evidente que aquellas avenidas del río
bra divina? Es también la voz del Espíritu. Se oye su voz y han de entenderse del Espíritu Santo, con el que se santi-
no se sabe de dónde viene ni adónde va. Y si tú naces del fica toda alma piadosa que cree en Cristo para hacerse
Espíritu serás tal que quien no ha nacido aún del Espíritu moradora de la ciudad de Dios" (Comentarios a los Salmos
no sabrá de ti ni de dónde vienes ni adónde vas. Esto es lo 45, 8). Donde está el Espíritu de Dios, allí está la santidad,
que añade el Señor: Así es todo el que ha nacido del Espí- allí está la vida en plenitud, pero el Espíritu sólo se posa
ritu" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan 12,5). El sobre el humilde, de tal forma que en él descansa: "Ahí
Espíritu nos renueva cada día y nos enseña a gustar las está la santificación, pues ahí está el espirito de Dios. Ved
delicias de Dios (cf. Sermón 70, 2). esa vocación, esto es, esa quietud, al decir: ¿Sobre quién
descansa mi espíritu? Sobre el humilde, quieto y temeroso
de mis palabras'. Los inquietos se desprenden del Espíritu
V LA VIDA ESPIRITUAL ES VIDA EN EL ESPÍ- Santo, son amadores de peleas, sembradores de calum-
RITU nias, más amigos de la discusión que de la verdad, y por
su inquietud rechazan el descanso del sábado espiritual...
EN la vida interior el protagonista principal siempre es el Él descansa en el hombre humilde y sosegado como en su
Espíritu. Él suscita y alimenta en nosotros la vida interior, sábado" (Sermón 8, 6 y 17).
haciéndonos morar en Dios: "Luego el Espíritu Santo hace
PARA EL DIÁLOGO
que permanezcamos en Dios y Dios en nosotros, y esta
obra es del amor. Por consiguiente. Él es el Dios-Amor. • ¿Escucho su voz? ¿Dialogo con Él que habita
Por fin, al repetir poco después que Dios es caridad, aña- en mí?
de a continuación: El que permanece en el amor, en Dios
permanece y Dios en él. Poco antes había dicho: Cono- • ¿Cuál es mi actitud ante su voz? ¿Soy dócil a
cemos que permanecemos en Él y Él en nosotros porque sus inspiraciones? ¿Me esfuerzo por seguir
nos dio de su Espíritu. Por consiguiente, el Dios-Amor es esas inspiraciones?
el Espíritu Santo. Cuando este Espíritu, Dios de Dios, se • ¿Vivo del Espíritu y por el Espíritu?
da al hombre, le inflama en amor de Dios y del prójimo,
pues Él es amor. No puede el hombre amar a Dios si no es
por Dios. Por esta causa dice San Juan: Amemos a Dios,
porque Él nos amó primero. Y el apóstol San Pablo: La
caridad de Dios se ha derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo que nos ha sido dado... La caridad
que viene de Dios y es Dios, es propiamente el Espíritu
Santo, por el que se derrama la caridad de Dios en nues-
tros corazones, haciendo que habite en nosotros la Trini-
dad" (La Trinidad 15, 17, 31-18, 32).
El Espíritu Santo es el que realiza en nosotros la unidad
recogiéndonos de la dispersión, porque Él, en el seno de
la Trinidad, representa la comunidad (cf. Sermón 71, 18).
Probablemente la pneumatología agustiniana de la comu-
nión sea la contribución más original de Agustín a la teolo-
gía trinitaria. Este Espíritu Santo, que habita en el interior
del hombre y le hace cuerpo de Cristo, anima la oración
del creyente mediante la caridad, ya que toda súplica que
no nace de la caridad es vana: "Él es el Espíritu de adop-
ción de los hijos, en el que clamamos Abba, ¡oh Padre!,
para que podamos decirle: 'Perdónanos nuestras deudas',
y también, en esto conocemos, como dice el apóstol Juan,
que Cristo permanece en nosotros por el espíritu que nos
dio. El mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de
que somos hijos de Dios. Porque a Él pertenece la unión
por la que nos constituimos en el único cuerpo del único
Hijo de Dios... Clamamos nosotros, pero en Él, es decir,
porque Él difunde la candad en nuestros corazones, sin la
cual clamaría en vano todo aquel que clama. Y por eso
dice: Tero quien no tiene el espíritu de Cristo, no le perte-
nece'. ¿A quién pertenecerá dentro de la Trinidad la co-
munión de esta sociedad, sino a aquel espíritu que es
común al Padre y al Elijo?" (Sermón 71, 28-29).
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Eucaristía, Vínculo de Comunión

LA EUCARISTÍA, VÍNCULO DE COMUNIÓN


Rafael de la Torre Vargas, OSA

la mayoría deja de participar en las misas, alegando


generalmente la misma razón: ¡Se aburren! Las cau-
sas de esta actitud en el mundo juvenil, y también en el
LA EUCARISTÍA ENTRE LUCES de los adultos, son diversas, pero la principal es la falta
Y SOMBRAS de comunidades cristianas vivas, coherentes en su
misión de encarnar el anuncio, diálogo, testimonio y
Escribo estas líneas sobre la Eucaristía inmerso en servicio. Necesitamos comunidades de referencia que
una realidad bien concreta de las Comunidades Ecle- canten el amor a Dios y encanten con el amor a los
siales de Base, en la periferia de una gran ciudad de que llegan buscando el camino de Jesús en comuni-
América Latina. Todos los fines de semana celebro dad (cf. Javier M. Suescun, Me aburro en Misa, Ed.
cuatro o cinco misas en las diversas comunidades de San Pablo, 2000).
la parroquia Jesús Resucitado, confiada al cuidado
pastoral de los Agustinos, y confieso que en estas Comunidades cristianas vivas y de referencia las hubo
celebraciones me siento plenamente realizado en mi y las hay. Fue, sin duda, la Comunidad eclesial de san
ministerio sacerdotal. Eucaristías bien preparadas, Agustín, Diócesis de Hipona, y lo pueden ser hoy las
vivas, festivas, participadas, populares, comprometidas nuestras despertando, valorando y orientando para el
y encarnadas en la realidad social. Constituyen una bien común los carismas y ministerios con los que el
alegría para los pobres y una buena noticia para los Señor enriquece su Pueblo santo, su Cuerpo, la Igle-
humildes: fuerza en su caminar esperanzado. sia.

No obstante, es difícil mantenerse siempre y en todas


partes con el mismo nivel de compromiso, dedicación y
entusiasmo. Hay peligros que amenazan nuestras
celebraciones: I LA CENA DEL SEÑOR
a) La evasión cúltica o quedarse en las formas, ritos,
gestos litúrgicos, que pueden conseguir una vistosidad UN BANQUETE
y estética impecables, pero que no introducen en el La comida fue siempre un momento importante en la
misterio pascual. vida de familia. Comer juntos significa repartir el pan y
"Es muy tentador acercarse a celebrar la Eucaristía la sal, las alegrías y los sufrimientos. Es ocasión de
para descansar del vértigo de la vida moderna, sabo- encuentro con los amigos. Invitar a alguien a comer o a
rear la liturgia, compartir una experiencia religiosa, cenar es un gesto de hospitalidad y de amistad. Com-
cantar juntos al Señor y sentir la satisfacción de estar partir los alimentos en la misma mesa implica complici-
cumpliendo un deber religioso que nos asegura la sal- dad, estrecha lazos, crea vínculos más cercanos en la
vación". (José Antonio Pagola, La Eucaristía, experien- relación entre las personas. Jesús instituyó la Eucaris-
cia de amor y de justicia, Ed. Sal Terrae, 1991, pp. 3- tía dentro de una refección que conocemos con el
5). nombre de ÚLTIMA CENA.

b) Cisma entre el sacramento del altar y el sacra- San Pablo llama a la Eucaristía "Cena del Señor" (2Cor
mento del hermano. Por una parte, va la piedad euca- 11, 20). También "Mesa del Señor". En el libro de los
rística en la Iglesia, y por otra, la vida social. Este di- Hechos de los Apóstoles es conocida como "Fracción
vorcio entre la piedad y la vida esteriliza toda la piedad del Pan" (Hechos 2, 42). No hay duda de que la Euca-
eucarística. Siempre corremos el riesgo de pretender ristía, celebrada en nuestras asambleas litúrgicas,
comulgar con Cristo en la más estricta intimidad, sin arranca de las cenas que Jesús celebró en su vida
preocuparnos de comulgar con los hermanos. itinerante. Como advierte J. Jeremías, la última Cena
es la última de una larga cadena de comidas y cenas
c) Anestesia qué sirve de tranquilizante para nuestra que Jesús ha celebrado a lo largo de su vida. Pode-
conciencia. La misa dominical como cumplimiento se mos decir que la Eucaristía parte de la comensalidad
puede convertir en objeto de consumo, sin manifestar- de Jesús y echa sus raíces en la praxis de Jesús de
nos las exigencias de justicia y de amor que entraña. celebrar comidas con toda clase de personas (J. Jere-
La rutina y la actitud consumista de lo religioso nos mías, La última Cena. Palabras de Jesús, Ed. Cristian-
sitúan en una situación de imposible conversión. Ya no dad, 1983). La Eucaristía es verdadero banquete, don-
es la Eucaristía la que nos transforma a nosotros y a la de Cristo se ofrece como alimento: "En verdad, en
sociedad, sino que la sociedad y nosotros mismos verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del
acomodamos y configuramos la Eucaristía a nuestro Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en
gusto e interés. vosotros" (Juan 6, 53).
d) Aburrimiento en la misa. El mundo juvenil ha A lo largo de los años, la cena eucarística ha ido evo-
abandonado nuestras celebraciones eucarísticas. lucionando. El banquete fue adquiriendo un carácter
Después de recibir el sacramento de la Confirmación, cada vez más ritual, a la vez que se desatendía la di-

1
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Eucaristía, Vínculo de Comunión

mensión fraterna y solidaria. Se va separando y supri- Ha querido que le pertenezcamos. Ha consagrado


miendo la cena común como soporte de la celebración sobre su Mesa el misterio de nuestra paz y unidad"
eucarística. Hoy apenas quedan signos de esta co- (Sermón 272).
mensalidad en nuestras misas, aunque sigamos ha-
Así podemos entender mejor por qué consagramos
blando de banquete, comida, pan y vino. Es urgente
pan y vino en la Misa. Son "frutos de la tierra y del
rescatar la dimensión de fraternidad, amistad, familia
trabajo del hombre", con sentido especial en la vida del
subyacente en la Cena eucarística. La Eucaristía es
pueblo. Y Jesús les dio un sentido más profundo y
una proclamación de la fraternidad querida por Jesús
definitivo: les hizo su Cuerpo y su Sangre, vida de todo
entre sus discípulos y un compromiso concreto con la
peregrino en esta tierra.
alianza del amor de Dios por la humanidad en la san-
gre de su Hijo, Jesús. PARA EL DIALOGO
¿Por qué Jesús instituyó la Eucaristía durante
SIGNIFICADO DEL PAN
una comida?
El pan es uno de los principales alimentos en la vida
¿Cuál es el significado del pan y del vino?
humana. Decir que "alguien no tiene pan" significa que
aquella persona no tiene qué comer. Para el pueblo de ¿Por qué Jesús escogió pan y vino para que
Israel era, sin duda, el alimento más importante. Cuan- fueran su Cuerpo y Sangre?
do el pueblo hambriento está cruzando el desierto,
Dios le envía el maná caído del cielo (Éxodo 16, 9-27).
Jesús multiplicó el pan para el pueblo que tenía ham-
bre (Mateo 14, 13-21; Juan 6, 1-15). Enseñó a sus
discípulos a pedir el pan diario (Mateo 6, 11) y Él se LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTI-
declara como el pan del cielo (Juan 6, 35). En la insti-
tución de la Eucaristía Jesús toma el pan, da gracias y CA, PRESIDIDA POR SAN
dice: "Tomad y Comed: Esto es mi cuerpo que será AGUSTÍN
entregado por vosotros" (Mateo 26, 26; Marcos 14, 22;
Lucas 22, 19; 1Cor 11, 23- 24). El gesto más significa-
tivo de Jesús será el de partir el pan, de manera que,
San Agustín presidía la Eucaristía con verdadero espí-
después de resucitado, los discípulos de Emaús le
ritu de animación junto con sus sacerdotes, diáconos y
reconocen en la "fracción del pan" (Lucas 24, 30).
toda la asamblea cristiana. Los fieles escuchaban con
Agustín celebraba todos los días la Eucaristía con su atención la Palabra de Dios, cantaban con alegría los
comunidad para alimentarse con el pan cotidiano, y así salmos, y comían y bebían el Cuerpo y la Sangre de
se lo explicaba a los catecúmenos: "La Eucaristía es Cristo. A esta forma externa unían la actitud interna de
nuestro pan cotidiano, pero recibámoslo de suerte que adoración del misterio celebrado. Todo el pueblo cris-
nos alimente, no solamente el estómago, sino también tiano presente y participante alimentaba su vida espiri-
el espíritu. Es la fuerza necesaria que se debe com- tual a través de la Palabra y de la Eucaristía. Era una
prender como la unidad que nos reúne en su cuerpo, y comunidad viva, en unión de fe, de corazones y de
nos hace miembros suyos, a fin de que seamos lo que voces, que se expresaba con las aclamaciones del
recibimos. Así será nuestro pan cotidiano" (Sermón 57, pueblo a la Palabra proclamada, entonando el ALE-
7, 7). LUIA y teniendo la experiencia del encuentro con el
Cristo Pascual mediante la celebración de la Santa
SIGNIFICADO DEL VINO Misa (cf. Angelo Marini, La celebrazione eucaristica
presieduta da Sant'Agostino, Brescia 1989).
El vino es señal de vida y de alegría, signo de alianza
de Dios con los hombres. Jesús declara que su Sangre
es verdadera bebida (Juan 6, 53-56). En la institución EL OBISPO, SERVIDOR DE LA PALABRA
de la Eucaristía Jesús bendice el vino, declarándolo su Para san Agustín, predicar el Evangelio fue la misión
Sangre, sangre de la Nueva y eterna Alianza (Mateo más importante durante los 34 años de su ministerio
26, 27-29; Marcos 14, 24-25; Lucas 22, 20; 2Cor 11, episcopal en Hipona, Cartago y en todo el norte de
25). El pan y el vino consagrados son el Cuerpo y la África. Era una buena ocasión para que los fieles de
Sangre de Jesús entregados por nosotros. Agustín da Hipona recibieran la catequesis, la formación doctrinal,
la clave hermenéutica del simbolismo del pan y el vino y a la vez suplía el espectáculo de la ciudad. Con una
eucarísticos siguiendo la doctrina de San Pablo (2Cor inflexión de voz, una pausa en silencio, el celebrante
10, 17). Así como muchos granos de trigo, molidos y ayuda a la asamblea a crear un clima de oración abier-
amasados, forman un único pan, figura de los fieles to a Dios. La Palabra es proclamada, tanto para los
que tenían una sola alma y un solo corazón orientados sabios y entendidos como para la gente más humilde,
hacia Dios (Hechos 4, 32), así también acontece con el porque lo que no alcanza la inteligencia, lo consigue la
vino. "Hermanos, recordad como se hace el vino: mu- oración (A. Hamman, Santo Agostinho e seu tempo,
chos granos de uva forman los racimos que cuelgan de Ed. Paulinas, 1989, p. 180). Con fina penetración psi-
las viñas. Pero el zumo de las uvas se funde en la cológica entra en sintonía con toda clase de personas,
unidad. Es así como el Señor nos ha simbolizado. acomodándose a la manera de entender y sentir del
pueblo más sencillo.

2
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Eucaristía, Vínculo de Comunión

Frecuentemente, los sermones de Agustín son prolon- (Sabiduría 16, 20). Qué maravilla de equilibrio en esta
gación de sus confesiones, de su experiencia de Dios doctrina agustiniana entre la disposición del fiel y el
en la vida. Ante la pregunta: ¿Dónde está tu Dios? del valor inapreciable de la Eucaristía (cf. G. Madec, Le
salmo 42, sobre El ciervo que anhela las fuentes, Saint Augustin. La Patrie et la Voie, París 2001, pp. 82-
Agustín confiesa: "Me lancé en busca de mi Dios, no 840).
sólo para creer en él, sino también, en la medida de
PARA EL DIALOGO
mis fuerzas, para contemplarlo, pues veo las obras de
Dios, pero no veo a mi Dios, que es su autor". La fun- ¿A qué llamas participar en la Eucaristía?
ción del sermón es preparar nuestro ánimo para recibir
al Maestro interior y discernir el Espíritu, que instruye ¿Cuáles son las disposiciones para comul-
gar bien?
al predicador y al público. Agustín intenta llevar su
público aguas arriba, hacia la fuente, para introducirlo ¿Concibes más la Eucaristía como remedio
en el misterio de Dios. Por eso su predicación es bíbli- o como premio?
ca, litúrgica y pastoral.

EL PASTOR PRESIDE LA MESA EUCA-


RÍSTICA
Existía una neta distinción entre la Liturgia de la Pala-
III ACCIÓN DE GRACIAS
bra y la Plegaria eucarística. Acabada la homilía, salen La Cena del Señor se denomina, ya a finales del siglo
los catecúmenos de la basílica. Sólo podrán participar primero, Eucaristía o Acción de gracias. Los relatos de
cuando sean bautizados (neófitos). Las puertas se la última cena nos hablan de la bendición y acción de
cierran y la comunidad de fieles se apiña en torno al gracias de Jesús al Padre, tanto sobre el pan como
altar. El obispo, acompañado por padres y diáconos, sobre el vino. Y por la identificación de los dones con-
saluda de nuevo a la asamblea e improvisa la plegaria viviales con Jesús, pasará el mismo Jesús a ser el Don
universal. Esta oración universal sirve de transición del Padre para la humanidad, y motivo de alabanza y
para la Eucaristía, con la procesión de ofrendas y cán- acción de gracias. Lo importante en la celebración
ticos apropiados. ¿Qué es lo que ofrecen los fieles? eucarística no es tanto el enfoque interesado de con-
Pan y vino, mezclado con agua para la celebración. El seguir gracias, sino de dar gracias a Dios Padre por
obispo, en nombre del pueblo reunido, da gracias por Jesucristo, movidos por el amor de su Espíritu Santo.
las maravillas de Dios y la Nueva Alianza. Una larga Unidos a María, madre y modelo de la Iglesia, en su
bendición y acción de gracias, sin interrupción del cántico de alabanza, toda la comunidad cristiana en la
Sanctus, concluye con la adhesión de todo el pueblo, Eucaristía alaba al Padre por Jesús, pero también lo
respondiendo: AMÉN. alaba en Jesús y con Jesús en un mismo Espíritu de
amor. En esto consiste precisamente la verdadera
El celebrante comulga y después distribuye el pan
actitud eucarística (JUAN PABLO II, Encíclica sobre la
partido sobre las bandejas, primero a los padres y diá-
Eucaristía, n. 58).
conos, después a los niños, hombres y mujeres, que
se acercan en largas filas, ante el altar (A. Hamman, o. La Eucaristía o Acción de gracias tiene una dimensión
c., 190). Los fieles reciben el pan y escuchan las pala- social, que implica la distribución justa de los bienes de
bras del ministro: ¡El Cuerpo de Cristo!, y ellos respon- la tierra. Por eso el canto de acción de gracias no tiene
den: ¡AMÉN! Así orienta Agustín al neófito que comul- que resonar en nuestras eucaristías para impedirnos
ga por primera vez: "Tórnate un miembro de Cristo escuchar los gritos de dolor, de miseria y de muerte de
para que tu AMÉN sea verdadero" (Sermón 272). tantos hombres y mujeres a los que excluimos de una
vida digna y humana. Es una burla cantar prefacios y
FRECUENCIA EN LA COMUNIÓN proclamar la plegaria eucarística agradeciendo a Dios
la vida que se nos regala en Cristo, mientras seguimos
¿Con qué frecuencia deben los fieles recibir a Jesu- negándola en toda su dignidad a los hermanos. "¿De
cristo en la sagrada comunión? San Agustín ilustra el qué serviría, -interpela San Juan Crisóstomo-, adornar
caso con el comentario sobre dos personajes tomados la Mesa de Cristo con copas de oro, si él muere de
de los Evangelios: Zaqueo y el Centurión. Ambos se hambre en la persona de los pobres? Primero da de
encontraron con el Señor, si bien de modo diferente. comer al hambriento y después adorna la mesa con
Uno, con toda la alegría le hace sentarse a su mesa;
lo que sobra" (Homilía sobre el Evangelio de San Ma-
mientras que el otro reconoce: "No soy digno de que teo, 50, 3-4). Como dirá también san Agustín, el ver-
entres en mi casa (Mateo 8, 8). "Los dos honraron al dadero sacrificio de alabanza agradable a Dios es la
Señor de modo diverso y casi contrario. Los dos, indi-
práctica de las obras de misericordia.
gentes por sus pecados, obtuvieron la misericordia"
(Carta 54, 3, 4). La recomendación del obispo de Hi-
pona es permanecer en la paz de Cristo y que cada
uno obre en conciencia, con verdadera devoción, en
conformidad con su fe, tratando de respetar y honrar
sacramento tan saludable. Este sacramento que ha
vencido al mundo obra en el corazón de cada cristiano
como si fuera maná, del que se dice en el libro de la
Sabiduría que tomaba el gusto que cada uno deseaba

3
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Eucaristía, Vínculo de Comunión

grandes de este mundo, por amor a los demás" (Teo-


IV MEMORIAL DE JESUCRISTO logía de la liberación, Ed. Sígueme, 1972, p. 341). Este
CRUCIFICADO Y RESUCITADO supremo acto de amor, nos lleva a traducirlo con nues-
tra vida social en actitud de servicio generoso de unos
La Eucaristía es memorial de la muerte y resurrección para con otros, y todos en favor de los excluidos o
del Señor Jesús. Como memorial, la Eucaristía actuali- víctimas del "progreso".
za la Pascua del Señor y posibilita nuestra participa-
ción en su destino. No es sólo recordar o conmemorar
un acontecimiento pasado. Celebrar "el memorial del
Señor" en la Eucaristía es mucho más. Es reproducir la V EUCARISTÍA, SACRIFICIO
misma experiencia de liberación que experimentaron AGRADABLE AL PADRE
los participantes en la primera Pascua del Señor. Así
como los judíos celebran el memorial de la liberación
de Egipto y la Alianza del Sinaí.
El carácter memorial de la Misa actualiza y renueva la
La Cena del Señor es un memorial en la tradición de dimensión sacrificial de la entrega de Jesús por amor
Lucas y Pablo (Lucas 22, 19; 2Cor 11, 24: "Haced esto al Padre y a los hermanos hasta morir en la cruz. Esta
en memoria mía"). Como memorial lo celebran las acción actualizadora eucarística viene realizada por
comunidades cristianas, obedientes al mandato del obra del Espíritu Santo. Como dice san Agustín: "La
Señor. Es el mismo Jesús que actualiza su libre entre- Eucaristía es sacrificio inefable por la acción del Espíri-
ga y donación a través del pan y vino eucarísticos. En tu Santo" (La Trinidad 3, 4, 10). Es sacrificio en cuanto,
este acontecimiento, protagonizado por Jesús y cele- unidos en el Espíritu de Cristo, revivimos y actualiza-
brado por su Iglesia, está condensada toda la historia mos el gesto de amor total y salvador universal de
de la salvación, pasado, presente y futuro. En cada Jesús, prefigurado en la última cena y culminado en la
Eucaristía celebramos la presencia de Cristo Jesús cruz. La pasión y muerte de Jesús no fue un acto litúr-
como centro de la historia, y respondemos, después de gico, realizado en el templo según las rúbricas en vi-
la consagración: "Anunciamos tu muerte, Señor, y pro- gor, sino la ejecución de un condenado, junto con otros
clamamos tu resurrección: ¡VEN, SEÑOR JESÚS!" La bandidos, fuera de las murallas de la ciudad. Muerte
comunidad palestina de los primeros cristianos grita- más profana sería impensable, y, sin embargo, es el
ban jubilosos: ¡Marana tha!, que significa: ¡VEN, SE- sacrificio agradable al Padre. Aún más, es el único
ÑOR JESÚS! (1Cor 16, 22; Apocalipsis 22, 20). El sacrificio agradable al Padre y que acaba con todo el
Señor, que les hacía sentir su presencia en la Eucaris- sistema de sacrificios hasta entonces vigente en la
tía, les movía a pedir su vuelta definitiva, con unos religión judía. Sencillamente, porque tal autodonación
cielos nuevos y una nueva tierra, instaurando el Reino consciente, libre y por amor fue llevada a cabo por el
anunciado. Hijo en carne mortal. "Cristo, único Mediador, nos re-
Jesús se da por todos y por cada uno de los hombres concilia con Dios Padre" (La Trinidad 4, 14, 19).
en actitud de fidelidad a su misión y de servicio a los El tema sacrificial se encuentra desarrollado por Agus-
hermanos. Al pronunciar el sacerdote: "Esto es mi tín en el libro 10 de su obra La Ciudad de Dios, en el
Cuerpo... Éste es el cáliz de mi Sangre...", es el mismo contexto de la adoración sólo debida a Dios a través
Señor Jesús quien está diciendo: "Esta es mi vida. Os del culto de latría. El sacrificio de víctimas animales a
la doy". Jesús, entregado por amor, y la comunidad Dios, antes de Cristo tenía la misma orientación que
junto con él, realiza el culto de la Nueva Alianza, que los actos realizados por los cristianos: la intención de
da verdadera gloria a Dios y salva a los hombres. La unirse a Dios por parte de los oferentes y en favor de
Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Concilio los semejantes. Por eso, "el sacrificio visible es el sa-
Vaticano II hace una síntesis sorprendente de la doc- cramento o signo sagrado del sacrificio invisible" (La
trina eucarística agustiniana, y dice así en la Sacro- Ciudad de Dios 10, 5). Los sacrificios son símbolos del
sanctum Concilium: "Nuestro Salvador, en la Última amor a Dios y al prójimo. "Sacrificio es, pues, -según
Cena, la noche que le traicionaban, instituyó el sacrifi- san Agustín,- todo acto encaminado a unirnos a Dios
cio eucarístico de su Cuerpo y de su Sangre, con el en santa comunión. Es decir, todo acto encaminado a
cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el aquel Bien final que hace posible nuestra verdadera
sacrificio de la Cruz, y a confiar así a su esposa, la felicidad" (La Ciudad de Dios 10, 6).
Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección: sa-
cramento de piedad, signo de unidad, vínculo de ca- Cristo hizo este ofrecimiento de sí mismo por nosotros
ridad, banquete pascual, en el cual se recibe como en la cruz, y se ofreció él mismo "bajo la forma de
alimento a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos Siervo" (Filipenses 2, 7), porque, en esta forma de
da en prenda la gloria venidera (Sacrosanto Concilio, Siervo, él es Mediador, Sacerdote y Sacrificio. ¿Cuál
47). es el sacrificio que agrada a Dios? Es un corazón con-
trito y humillado (La Ciudad de Dios 10, 5). ¿Y qué es
Por eso, la celebración de la Eucaristía nos impulsa a sacrificio? El hombre consagrado a Dios (La Ciudad de
continuar hoy en nuestras vidas ese mismo compromi- Dios 10, 6). Siendo la consagración de Cristo al Padre
so asumido por Jesús. Como dice Gustavo Gutiérrez: el sacrificio definitivo {La Ciudad de Dios 19, 23, 5).
"Hacer memoria de Cristo es más que realizar un acto Agustín demuestra en La Ciudad de Dios, que el sacri-
cultual: es aceptar vivir bajo el signo de la cruz y en la ficio de Cristo en la Cruz es el verdadero sacrificio y
esperanza de la resurrección. Es aceptar el sentido de explica cómo los cristianos se convierten en oblación
una vida que llegó hasta la muerte, a manos de los cuando se ofrecen a sí mismos en la celebración euca-
4
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Eucaristía, Vínculo de Comunión

rística. "Los verdaderos sacrificios son las obras de Del mismo modo, el vino del cáliz simboliza también la
misericordia realizadas para con nuestros hermanos y unidad de corazón y de alma que Hechos (4, 32) des-
orientadas hacia Dios. Pues estas obras tienen como cribe como don para los creyentes, porque muchas
fin librarnos de la miseria y concedernos la felicidad, uvas diversas fueron prensadas en el lagar y llegaron a
que se obtiene como dice el salmo: 'Mi bien es estar formar en la copa un solo vino de excelente sabor.
junto al Señor' (Salmo 72, 28). He aquí el sacrificio de Agustín, refiriéndose a los neófitos recién bautizados,
los cristianos: lograr la unidad por la caridad. 'Muchos les dice que ellos están ahora sobre la mesa y se en-
formamos un solo Cuerpo en Cristo Jesús" (La Ciudad cuentran unidos en la copa con el resto de los creyen-
de Dios 10, 6). La Eucaristía, por la mediación de Cris- tes, citando así a 2Cor 10, 17: "Puesto que el pan es
to, es el acto único y total de la religión verdadera que uno, nosotros -que somos muchos- somos un cuerpo;
asegura a la humanidad la felicidad, personal y comu- pues todos participamos de ese pan", y 12, 27: "Voso-
nitaria, en la unión con Dios. tros sois el Cuerpo de Cristo, y cada uno individual-
mente un miembro de él" (Sermón 229, 1).
Éste es el sacrificio que la Iglesia celebra en la liturgia
eucarística, "donde se muestra a la Iglesia que ella El misterio que los cristianos ven sobre el altar es el
misma es ofrecida en las ofrendas que ella presenta a misterio que los comprende y significa a ellos mismos.
Dios" (La Ciudad de Dios 10, 6). Añade Agustín: Cristo, Cuando los fieles escuchan "el Cuerpo de Cristo" y
"en la forma de Siervo" prefiere ser el sacrificio a reci- contestan AMÉN, entonces están asintiendo a lo que
birlo. Cristo no sólo es el Sacerdote que ofrece, sino ellos son, rubricándolo con la propia firma. Agustín los
también la Oblación ofrecida. Él dio a la Iglesia este insta a ser lo que vosotros veis, y a recibir lo que voso-
sacramento memorial de su sacrificio: "porque la Igle- tros sois (Sermón 272). La unidad del Cuerpo sa-
sia, al ser el Cuerpo del que él (Cristo) es la cabeza, cramental de Cristo se refleja y resplandece en la
aprende a ofrecerse a sí misma por medio de él" (La unidad del cuerpo eclesial. ¿Cómo aparece la unidad
Ciudad de Dios 10, 20). El santo doctor afirma la efica- en la asamblea eucarística? Desde Levantemos el
cia de este sacrificio del Mediador por los difuntos. Así corazón (¡sursum corda!) hasta el intercambio de la
fue ofrecido el sacrificio de nuestra redención por Mó- paz, los corazones están unidos y levantados hacia
nica en su entierro. Y en el propio entierro de Agustín Dios. Cristo es Sacerdote, Víctima y está realmente
se ofreció por su eterno descanso el sacrificio eucarís- presente sobre el Altar. Es nuestro lazo de unión por
tico (A. D. Fitzgerald, Diccionario de San Agustín, Bur- medio de su Espíritu, es precio de nuestro rescate, y
gos 2001, pp. 544-546). se nos da como alimento, haciendo que nos transfor-
memos en él, cuando observamos el mandamiento del
PARA EL DIALOGO
amor (Sermón 228 B, 1-5).
¿Por qué Jesús es el único y verdadero Sacerdo-
Agustín afirma que no importa el número de hogazas
te?
de pan que haya sobre los altares de todo el mundo.
¿Cuáles son las diferencias entre la Antigua y la Por muchas que sean, seguirán siendo "un solo pan",
Nueva Alianza? porque todos los cristianos del mundo forman el único
Cuerpo de Cristo (Sermón 229 A, 1). La participación
¿Qué tipo de sacrificios son agradables al Pa- de los fieles en la Eucaristía realiza la unidad de este
dre? único Cuerpo. El pastor de Hipona instruye así a los
creyentes: "Para no estar dispersos y separados, co-
med lo que a todos nos une" (Sermón 288 B, 3). La
unidad es la característica de la Eucaristía, "para que
agregados a su Cuerpo, hechos miembros suyos,
VI SACRAMENTO DE UNIDAD seamos lo que recibimos" (Sermón 57, 7). Advierte, sin
ECLESIAL embargo, Agustín que es necesaria la preparación
para recibir dignamente el Cuerpo y Sangre del Señor.
Puesto que el Señor instituyó el sacramento de la paz
Desde el comienzo de la tradición cristiana, en los (Sermón 227), y la unidad. "Los que reciben el sacra-
mento de la unidad y no mantienen el vínculo de la
escritos de los Padres Apostólicos, tenemos la imagen
paz, no reciben el sacramento para la propia edifica-
de los numerosos granos de trigo reunidos en un solo
ción, sino como testimonio de su condena" (Sermón
pan ofrecido en la eucaristía y que simbolizan la uni-
272). Unidad en la paz por la caridad. Según san
dad de la Iglesia. Agustín emplea y amplía esta imagen
en sus homilías (Sermón 227, 229 A, 272). Dice a sus Agustín, pues, la celebración de la sagrada Cena ca-
pacita a los bautizados a integrarse en el ofrecimiento
fieles que ellos son los numerosos granos que fueron
trillados por bueyes cuando se les predicó el Evange- que Cristo hizo de sí mismo al Padre. Al recibir el
lio, y que fueron almacenados en graneros cuando, cuerpo sacramental de Cristo, los fieles se fortalecen
como cuerpo eclesial de Cristo.
siendo catecúmenos, no se les permitía participar en la
celebración eucarística. Luego fueron molidos, con
ayunos y exorcismos, mezclados con agua y llegaron a
formar una sola masa en el bautismo, siendo cocidos VII la eucaristía, vínculo de co-
en la crismación por el fuego del Espíritu Santo para
formar la hogaza del pan del Señor (Sermón 229, 1). munión

5
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Eucaristía, Vínculo de Comunión

La unidad entre Cristo y sus miembros se realiza en la mala puede beneficiar, comparando lo acontecido a
Eucaristía por obra y gracia del Espíritu Santo. Unidad Judas y a Pablo: Con el bocado que comió Judas en
y comunión entre el Señor resucitado y su Iglesia, que la última cena entró en él el maligno; en cambio el
es íntima unión entre sus santos y elegidos, y también aguijón de la carne que sentía Pablo le sirvió para su
entre sus fieles. Comer este alimento y beber este purificación. Una cosa buena ha perjudicado al malo
refrigerio implica morar en Cristo y poseerlo plenamen- (Judas), mientras que una cosa mala ha beneficiado al
te. Esta participación en él, no quiere decir ser igual a bueno (Pablo)" (Sermón 62, 1). Realmente, Judas no
él, sino participar de la gracia del Mediador (Sermón permaneció en Cristo y Cristo no permaneció en él.
26, 19). La prueba de haber comido y bebido con él, es "Besó con sus labios a Cristo, pero le traicionó con su
permanecer en él y él en nosotros (Sermón 27, 1). El corazón" (Sermón 229, 1-3). No obstante, el futuro de
alimento eucarístico es participación en la intimidad y este apóstol está en las manos de Dios, pues Jesús,
destino de la persona de Cristo, Salvador. En la misma así como es Cordero de la Nueva Alianza y alimento
persona de Cristo resucitado, presente en la Eucaris- de vida eterna, es también remedio para todos los
tía, se nos da el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre, en males de la humanidad.
toda su humanidad y divinidad, y en su dimensión his-
PARA EL DIÁLOGO
tórica y eterna. ¿Quién es el que realiza esta unión
entre ambas dimensiones? Según Agustín, es el Espí- * Describe la actitud de Pedro, Pablo y Judas res-
ritu Santo quien realiza esta unión de las dos naturale- pecto a Jesús como pan de vida.
zas de Cristo, así como también la unión y comunión
* ¿Cuál es la condición esencial para recibir con
de Cristo con sus fieles en la Eucaristía (Sermón 27,
provecho la Eucaristía?
5). El Espíritu Santo es el artífice de toda la vida espiri-
tual en la Iglesia. Es el Espíritu quien da la vida, la * ¿Mi comunidad tiene conciencia viva de lo que
carne no vale nada. Unidos en el Espíritu de Cristo celebra y recibe en la Misa?
Jesús, tenemos la vida; separados, nos alcanza la
muerte.
La Eucaristía alimenta la vida en Cristo siempre que el
cristiano sea iluminado con la fe e inteligencia del Espí-
ritu. El Doctor de la gracia interpreta la unión con Cristo VIII presencia del resucitado en
como una vida de fe, que se abre a la inteligencia y se la eucaristía
desarrolla en el seguimiento comprometido con la cau-
sa del Reino. Después del discurso de Jesús sobre el Las "comidas" de Jesús, como señal del Reino anun-
"pan de vida", muchos de los discípulos le abandona- ciado, son una constante en su vida, antes y después
ron, porque no creyeron, ni entendieron de qué estaba de la resurrección. Después de resucitado, Jesús se
hablando. Y ante la pregunta de Jesús dirigida al grupo aparece a sus discípulos en el marco de una comida
de discípulos más cercanos: ¿También vosotros que- (Lucas 24, 41; Juan 21,9- 13; Marcos 16, 14). Los
réis marcharos? Pedro se adelantó y dijo: ¿A quién apóstoles, discípulos y discípulas, comieron y bebieron
iremos, Señor? Tú tienes palabras de vida eterna. No- con Jesús después que él resucitó de entre los muer-
sotros creemos firmemente y reconocemos que tú eres tos (Hechos 10, 41). Es particularmente significativo el
el Santo de Dios (Juan 6, 67- 69). Es necesario creer relato de Emaús, que constituye una especie de transi-
para entender y poder vivir. Por eso, en la Eucaristía ción entre la presencia pascual del Resucitado y su
tenemos que comulgar antes con la mente, por medio presencia sacramental en la Eucaristía. Jesús se da a
de la fe, para recibir la fuerza del sacramento en la conocer en el gesto convivial de la "fracción del pan"
comunión. "Si de verdad creíste, ya comulgaste", llega (Lucas 24, 35). No sólo se hace presente y se da a
a decir san Agustín. No podemos comer y beber sólo conocer en "la fracción del pan", sino que, cada vez
el sacramento visible, como los malos e incrédulos, más, la comunidad va descubriendo la presencia de
sino abrirnos al Espíritu, para permanecer en el Señor, Jesús en el pan y el vino consagrados y distribuidos
como miembros vivos de su Cuerpo. La Eucaristía es entre los comensales. Los cristianos sienten la presen-
el alimento de los fuertes y los mártires (Sermón 27, cia de Jesús resucitado en la celebración comunitaria
12). de la Eucaristía.
Para recibir con provecho este sacramento de comu- En este sentido, Agustín habla con gran realismo de la
nión es preciso estar en comunión con el Señor y con presencia verdadera y personal de Cristo Jesús en la
los hermanos. Pues, como dice el apóstol, quien come Eucaristía. "Llamo Cuerpo y Sangre de Cristo... al fruto
el cuerpo de Cristo indignamente come la propia con- formado de la semilla terrena, consagrado por la ora-
denación (1Cor 11, 29). Comer el pan vivo es creer en ción mística, siendo para el que lo recibe salud del
Cristo. Quien cree, come y queda saciado. Todos los alma y memorial de la pasión del Señor. Sacramento
fieles comen el sacramento visible. Pero una cosa es hecho visible por la intervención de los hombres, pero
el sacramento y otra la gracia del sacramento (Sermón santificado por la acción invisible del Espíritu Santo
26, 1). Judas, uno de los apóstoles, recibió el mismo de Dios" (La Trinidad 3, 4, 10).
pan que Pedro. Pedro, para la vida, Judas para la En sus homilías dice a los recién bautizados que lo
muerte; y "no porque lo que recibió fuera malo, sino que ellos reciben en el sacramento del altar es el
porque él (Judas), siendo malo, recibió malamente el Cuerpo y la Sangre de Cristo, derramado para el per-
mejor bien" (Sermón 26, 11; 50, 10). "Así, -prosigue, dón de los pecados. Y les encarece que deben "reco-
Agustín,- una cosa buena puede perjudicar y una cosa nocer en el pan lo que colgó de la cruz, y en la copa lo
6
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Eucaristía, Vínculo de Comunión

que brotó de su costado" (Sermón 228 B, 2). Agustín donde la vida se encuentra amenazada por el hambre,
hace referencia al Cuerpo de Cristo como "ofrecido y la guerra, la injusticia. El "gesto de Dios Padre", resuci-
servido a los participantes" en la Eucaristía (La Ciudad tando a Jesús nos abre a la esperanza en la victoria de
de Dios 17, 20). "El Pan de vida, Cuerpo de Cristo, es la justicia de Dios por encima de las injusticias de los
su carne, que nadie come sin antes adorarlo" (Comen- hombres. El Espíritu Santo infunde vida en los crucifi-
tario al Salmo 98, 9). En las Confesiones escribe que cados de nuestros días, alentándoles en una perspec-
la Sangre de Cristo, precio de la redención, está siem- tiva de dignidad, vida, y resurrección. Y la Eucaristía es
pre en sus pensamientos: "Yo lo como y lo bebo y lo un banquete de fiesta de quienes, ya en la esperanza,
administro a los otros. Siendo pobre, deseo saciarme celebran el triunfo y la victoria del Reino de Dios.
de él, junto con todos los que con él se alimentan y
quedan saciados. Alabarán al Señor todos los que le
buscan" (Confesiones 10, 43, 70). Y como obispo de
Hipona anima a su comunidad a seguir buscándole:
"Corre, busca a Jesús resucitado y encuéntrale en la X EL DOMINGO, DÍA DE LA
Eucaristía" (Sermón 235, 3). Como los discípulos de
COMUNIDAD
Emaús, hay que abrir el corazón al huésped, al desco-
nocido, al necesitado, para reconocer al Resucitado. San Agustín, celoso pastor del rebaño de Cristo, cele-
Comentando este relato de Lucas dice Agustín: "Acoge bra cada domingo el día del Señor y explica su signifi-
al huésped, si deseas reconocer al Salvador". Y conti- cado: "En los días de la semana, en efecto, el primero
núa: "Lo que no alcanzó la incredulidad lo consiguió la y el octavo día son idénticos. Se celebra a Jesús
hospitalidad. El Señor se hizo presente en la fracción resucitado. La resurrección del Señor nos ha prometi-
del pan. Aprended dónde buscar al Señor. Aprended do el día eterno y nos ha consagrado -dedicado- el día
dónde poseerlo. Aprended dónde reconocerlo cuándo dominical. Este día, llamado dominical, pertenece
lo coméis. En esta ocasión, los fieles conocen algo que propiamente al Señor, puesto que es el día en que el
entienden mejor que aquellos que no le conocen" Señor resucitó" (Sermón 169, 2, 3).
(Sermón 235, 3). El domingo es el día en que actuó el Señor, sea nues-
tra alegría y nuestro gozo. Como enseña el Concilio
Ecuménico Vaticano II: "Este día del Señor es el fun-
IX La eucaristía renueva EL mis- damento y el núcleo de toda la vida litúrgica (Sacro-
santo Concilio, 106). La comunión fraterna es uno de
terio pascual los motivos de la importancia de la Misa dominical
(Juan Pablo II, El día del Señor, nn. 31-51). Asimismo,
en la Carta papal En el inicio del nuevo Milenio, decla-
La Eucaristía hunde sus raíces en la experiencia del ra que la Eucaristía dominical "es el lugar privilegiado
encuentro vivo con Cristo Jesús, muerto y resucitado. donde la comunión es constantemente anunciada y
Los cristianos no celebran un mero recuerdo de la fomentada. Mediante la participación eucarística, el día
Última Cena de Jesús en el Jueves Santo con tristeza del Señor se convierte también en el día de la Iglesia,
y amargura, sino que el mismo Jesús, muerto en la la cual podrá desempeñar de modo eficaz su misión de
cruz, ahora se abre paso entre sus discípulos y se sacramento de la unidad" (n. 36). El domingo es el
hace presente en este banquete de amor entre ami- día de la asamblea cristiana. Durante la semana vivi-
gos. El Señor, glorificado por el Padre, vuelve al en- mos dispersos, atendiendo cada uno sus propios tra-
cuentro de los suyos para animarles y enviarles para la bajos y obligaciones. Pero en el octavo día, o también
misión. Es la resurrección de Jesús por el Espíritu del día primero de la semana para los cristianos, porque
Padre lo que hace posible su presencia real, viva y es conmemoración de la resurrección del Señor, deja-
operante en la comunidad reunida en torno a la mesa. mos otros compromisos para encontrarnos como Igle-
Al mismo tiempo, es necesaria la comunidad cristiana sia y celebrar la presencia de Jesús resucitado. El
reunida con fe y amor en torno a la mesa, para que el domingo es el día del Pueblo de Dios, es nuestro día.
Señor renueve y actualice el misterio pascual en favor En torno a la Mesa de la Palabra y de la Eucaristía el
de la humanidad. Señor nos congrega, nos ilumina, nos alimenta, nos
renueva en la fe y en el amor, nos consolida en la uni-
La tradición cristiana ha designado la Eucaristía como
dad y nos abre a la esperanza. Así invita a sus fieles
celebración del misterio pascual. Jesús resucita para
san Agustín a saciar su hambre y sed con este manjar
nosotros sacramentalmente en la cena eucarística. La
celeste: "¡Misterio de piedad! ¡Símbolo de unidad!
Eucaristía es el memorial de la muerte y resurrección
¡Vínculo de caridad! Quien quiere vivir, tiene dónde
de Jesús. Esta esperanza de resurrección es la que
vivir, tiene de que vivir. Se aproxime, crea, se incorpo-
alienta a los fieles a seguir a Cristo crucificado. Cristo
re y tendrá la vida. No desdeñe pertenecer a la catego-
resucitado se ofrece hoy como pan compartido para la
ría de miembro, no sea un miembro infectado que me-
vida eterna. "El que come mi carne y bebe mi sangre
rezca ser amputado, no sea un miembro deforme que
tiene vida eterna" (Juan 6, 54). La experiencia pascual
se deba avergonzar. Sea hermoso, sea apto, esté bien
exige una posición inequívoca y práctica en favor de
unido al Cuerpo, viva de Dios y para Dios; trabaje aho-
una vida digna y plena para todos. Quien participa en
ra en la tierra para reinar después en el cielo" (Tratado
la Eucaristía se compromete a hacerse presente allí
sobre el evangelio de Juan, 26, 13).
7
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Eucaristía, Vínculo de Comunión

La celebración semanal de la Eucaristía es misión de


toda la Iglesia, como sacramento universal de salva-
XII LA EUCARISTÍA EN SU
ción, presencia testimonial e instrumento de justicia y TENSIÓN ESCATOLÓGICA
de paz entre las personas y los pueblos. Las comuni-
dades celebran cada domingo la Eucaristía, porque
necesitan alimentar su fe, crecer en la fraternidad y La Última Cena de Jesús tiene carácter de despedida
anunciar su esperanza en Cristo resucitado. De aquí la esperanzada, abierta a una plenitud de gracia y salva-
importancia de la Eucaristía para la comunidad cristia- ción. Así lo manifiesta Jesús en un supremo acto de
na: amor y confidencia: "¡Cuánto he deseado cenar con
- estímulo para el seguimiento fiel de Jesucristo; vosotros esta Pascua antes de mi Pasión! Porque os
digo que nunca más la comeré hasta que tenga su
- fuente del amor fraterno y solidario; cumplimiento en el Reino de Dios" (Lucas 22, 16). Mu-
- renovación del compromiso por la justicia del Reino; chos son los problemas que oscurecen el horizonte de
nuestro tiempo, pero también tenemos que discernir
- y principio de esperanza en la feliz Resurrección. los signos de los tiempos como motivos de esperanza,
que prometen un mundo más humano y fraterno. El
discípulo de Jesús, comprometido con la causa del
Reino, no puede desistir ni abandonar el camino. La
Eucaristía es viático, es decir, alimento para caminan-
XI ALCANCE CÓSMICO DE LA tes. Con la misma fidelidad y perseverancia, con la
misma actitud de servicio, los discípulos siguen al
EUCARISTÍA Maestro.
En su encíclica sobre la Eucaristía, Ecclesia de Euca- Es significativo que en el lugar donde los sinópticos
ristía, Juan Pablo II, nos habla de este aspecto univer- ponen el relato de la institución de la Eucaristía Juan
sal y cósmico del sacrificio eucarístico, que nos re- narra el lavatorio de los pies, por parte de Jesús a sus
cuerda la visión teilhardiana, poética y teológica del discípulos, como humilde gesto de disponibilidad y
mundo, atraído y traspasado por Cristo como fuerza servicio (Juan 13, 1- 20). Refleja la actitud de Jesús
final y punto Omega de la creación. Dice el Papa: cuando se dispone a celebrar la Cena. Junto con el
"Cuando pienso en la Eucaristía y miro mi vida de sa- memorial de la Eucaristía, este gesto es también me-
cerdote, de obispo, de sucesor de Pedro, espontá- morial y mandato para ser perpetuado entre sus discí-
neamente me pongo a recordar tantos momentos y pulos: "Os he dado ejemplo para que hagáis vosotros
lugares en que pude celebrarla. Recuerdo la Iglesia lo mismo que yo he hecho" (Juan 13, 15). La actitud de
parroquial de Niegowiae, en donde desempeñé mi servicio de Jesús pasa a la comunidad y caracteriza a
primer cargo pastoral, la Colegiata de San Florián en su Iglesia. El espíritu de servicio para con los más ne-
Cracovia, la catedral de Wawel, la basílica de San cesitados es la fuerza que cambia al mundo, abriéndo-
Pedro y tantas basílicas e iglesias de Roma y del mun- le a un futuro prometedor. El amor solidario es condi-
do entero. Pude celebrar la Santa Misa en capillas ción indispensable para participar en la Eucaristía,
situadas en caminos de montaña, en las márgenes de porque es manifestación de la presencia del Espíritu
los lagos, a la orilla del mar. Celebré el Sacrificio del de Jesús resucitado en su comunidad, que nos mueve
Altar en altares construidos en estadios, en plazas de a una oración de alabanza y acción de gracias, en
ciudades... Este escenario tan variado de mis celebra- camino hacia unos nuevos cielos y una nueva tierra
ciones eucarísticas me hace experimentar intensamen- (Apocalipsis 21, 1).
te su carácter universal y, por así decir, cósmico.
Porque incluso cuando tiene lugar en un pequeño altar El mismo Agustín se autodenominaba "Siervo de Cris-
de una iglesia de aldea, la Eucaristía es celebrada to, y por él, siervo de sus servidores" (Carta 217). Co-
siempre, en cierto sentido, sobre el altar del mundo. mo memoria perenne construyó en Hipona una "Casa
Une el cielo y la tierra. Abraza e impregna toda la de caridad", al lado de su residencia episcopal. San
creación. El Hijo de Dios se hizo hombre para devolver Basilio, por su parte, fundó la "Ciudad de la alegría" en
toda la creación, en un supremo acto de alabanza, a Cesarea. La tradición más auténtica de nuestra Iglesia
quien la hizo surgir de la nada. Así, Jesucristo, sumo y nos lleva a hacer de la Misa una escuela de compro-
eterno Sacerdote, entrando por la sangre de su Cruz, miso y espiritualidad, empeñándonos en la realización
en el santuario eterno, devuelve al Creador y Padre de una sociología cristiana.
toda la creación redimida. Y lo hace mediante el minis- Como conclusión, formulamos el sueño del Cardenal
terio sacerdotal de la Iglesia, para gloria de la Santísi- Francois X. N. Van Thuan: "Sueño la Santa Sede -con
ma Trinidad. Verdaderamente éste es el mysterium todos sus organismos- como una gran HOSTIA, un
fídei que se realiza en la Eucaristía: el mundo que pan único ofrecido en sacrificio espiritual, en el seno de
salió de las manos de Dios creador vuelve a él redimi- la Iglesia, como gran Cenáculo con María, la Madre del
do por Cristo" (n. 8). Cuerpo de Cristo, y con Pedro, que ejerce su ministerio
de unidad a servicio de todos. Y todos nosotros, junto
a ellos, como granos de trigo que se dejan triturar por
las exigencias de la comunión, a fin de formar un
único cuerpo, plenamente solidarios y entregados,
como pan de vida para el mundo, como signo de espe-

8
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Eucaristía, Vínculo de Comunión

ranza para la humanidad. Un solo pan, un solo cuer-


po. '¡Oh sacramento admirable...! ¡Toda alabanza es
poca! (F.X.N. Van Thuan, Testigos de la Esperanza,
Sao Paulo 2002, p. 140).
PARA EL DIÁLOGO
* ¿Cuáles son los dos "memoriales" del Jueves
Santo?
* ¿Continua siendo la actitud de servicio la caracte-
rística de las personas que van a Misa?
* ¿Se empeñan nuestras comunidades en un com-
promiso cristiano y transformador, como la Madre
Teresa de Calcuta, el Cardenal Van Thuan o el Papa
Juan Pablo II?

9
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

EVANGELIZACIÓN NUEVA EN UN MUNDO


NUEVO
Paulino Sahelices, OSA

CÁNTICO DEL EVANGELIZADOR TESTIGOS Y MAESTROS


Que toda la tierra cante un cántico nuevo: Aunque el título de esta colección sea Cuadernos de
que la nueva casa del Señor se edifique cantando, espiritualidad, es necesario recordar el tema de la
pues el mismo cantar es ya edificar. evangelización. No hay que olvidar que san Agustín,
"De 391 a 426, fue un pastor de almas de cuerpo ente-
Que este cántico nuevo sea el amor de Dios
ro, a pesar de la vida conventual que llevaba con su
y que este amor resuene en los oídos de los hombres,
clero, a pesar de la solicitud por las Iglesias de toda
pues no es posible amar y callar.
África que su metropolitano cargaba sobre él, a pesar
La casa de Dios es toda la tierra y se edifica de su fama literaria, en constante crecimiento" Van der
con el canto, la lectura de su palabra, Meer, F., San Agustín, pastor de almas, Ed. Herder,
el amor y la predicación del evangelio. Barcelona 1965, p.16).
Dios nos dice: Sobre la evangelización se ha escrito mucho en los
predicad día tras día, últimos años. Lo publicado abarca propiamente todos
edificad mes tras mes; los apartados y aplicaciones posibles. Pero ¿qué decir
que se multipliquen los obreros de la vivencia? Pues que es una de las cosas que más
y que anuncien mi gloria a todas las naciones. se exigen al evangelizador. Hoy la gente mira más a la
conversión y al testimonio; dos de los rasgos más so-
Los que anuncian su propia gloria
bresalientes en la vida de Jesús, el primero y el más
no cantan el cántico nuevo
grande evangelizador.
ni edifican la casa de Dios:
son los que construyen murallas Pablo VI lo recordaba en su exhortación apostólica El
en lugar de casas, anuncio del evangelio (EN). Escribe, entre otras cosas:
dividen a los hombres "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los
en lugar de unirlos, que dan testimonio que a los que enseñan, o si escu-
fomentan la hipocresía y la simulación cha a los que enseñan es porque dan testimonio" (n.
en lugar de la unidad y el amor. 41). Y en el número siguiente dice que el hombre mo-
derno está "hastiado de discursos".
La casa del Señor se construye
construyéndonos nosotros, Es lo que san Agustín había observado en los oyentes
como lo hizo el Señor Jesús, de su tiempo. Según él, la lectura del evangelio pide
que lo hizo todo por amor. ejecutores más que expositores (Sermón 85, 1). Ésta
podría ser una de las primeras novedades agustinia-
Revístete de Cristo, nas en el tema de la evangelización: la insistencia en
déjate guiar por el amor de Dios; la práctica o la coherencia entre mensaje y vida.
podrás entonces cantar el cántico nuevo
y ser obrero en la casa del Señor. El objetivo de este cuaderno es triple: recordar al
evangelizador la necesidad de actualizarse, pues una
(Comentarios a los Salmos 95)
sana espiritualidad supone una sana teología y una
sana antropología; invitarle a un sincero examen, ya
que sin conocerse a sí mismo y la realidad en que
viven aquellos a quienes intenta evangelizar, difícil-
mente la semilla podrá dar fruto; y animarle en su mi-
sión. Como el tiempo actual se caracteriza por el tedio
y el desánimo, vamos a dar prioridad a este objetivo
señalado en tercer lugar

1
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

Este bello pasaje evangélico puede proporcionar al


I NECESIDAD DE ANIMARNOS evangelizador un aire fresco. Por eso, y porque contie-
EN nuestro mundo abundan los problemas. Quizá el ne algunas verdades fundamentales, aconsejo que lo
más profundo, desde la espiritualidad agustiniana, sea leamos con frecuencia. Por ejemplo: el valor y dignidad
el pretender organizar la vida sin contar con Dios. De de la persona humana (de todas, incluyendo también
éste nacerían el racionalismo, materialismo, consu- el cuerpo), la fe en Dios que es Padre (su preocupa-
mismo y otros más. Juan Pablo II dice que es necesa- ción y amor por sus hijos), la confianza en la divina
rio "mirar cara a cara este nuestro mundo" porque en él providencia (en la cual entra el esfuerzo humano), la
existen "problemas y dificultades más graves respecto contemplación y el respeto de la naturaleza (lo mucho
a aquel que describía el concilio Vaticano II" (Los fieles que se puede aprender de ella), lo relativo y pasajero
laicos 3). En concreto, señala la indiferencia religiosa, de las cosas de este mundo, la búsqueda primordial
el secularismo, las violaciones a la persona humana, la del Reino de Dios y su justicia, etc.
conflictividad que, en ocasiones, se traduce en formas Además, es importante por las muchas preguntas que
de violencia, de terrorismo y de guerra (ib. 3-6). En la nos hace. En espiritualidad es una de las cosas que
carta apostólica Ante el tercer milenio completa el cua- más necesitamos hoy día. Porque de doctrina, aunque
dro. no andemos sobrados, tampoco estamos mal. Pero
Éste es el campo, "inmenso y apesadumbrado", en que ¿de vivencia? Y en la vida espiritual, ¿de qué nos ser-
el evangelizador trata de cumplir su misión. No es, viría la cultura religiosa si faltara la experiencia religio-
pues, de extrañar que, en ocasiones, sienta "cansancio sa? san Agustín era un maestro en hacerse preguntas;
" desilusión" y "desesperanza”, ya que esos problemas pero también en la búsqueda y en la aplicación a sí
"afectan profundamente a la Iglesia". Sin embargo, no mismo de las respuestas. Ésta sería otra de las nove-
debe desanimarse, porque no está dominada por ellos, dades agustinianas. Si queremos llevar a cabo una
ya que "el Espíritu Santo, que es su alma, la sostiene verdadera evangelización, tenemos que comenzar
en su misión". Por eso, y "a pesar de todo, la humani- haciendo un examen serio y profundo, como lo hace él
dad puede esperar, debe esperar. El evangelio vivo y en sus Confesiones.
personal, Jesucristo mismo, es la "noticia" nueva y
portadora de alegría que la Iglesia testifica y anuncia
cada día a todos los hombres" (Los fieles laicos 7). PARA EL DIÁLOGO
"No tengáis miedo" es la consigna alentadora que Preguntas tomadas de la exhortación ya citada de
Jesús da a sus discípulos. La repitió el Papa Juan Pa- Pablo VI (n. 76).
blo II en su primera homilía. Y ha venido siendo un ¿Creéis verdaderamente en lo que anunciáis?
lema de su pontificado. Es una buena consigna para
animarnos mutuamente. ¿Vivís lo que creéis?
Propongo la lectura pausada de Mateo 6, 25-34. Pue- ¿Predicáis verdaderamente lo que vivís?
de sosegar el ánimo del evangelizador más desalenta-
do.
"No estéis agobiados por la vida pensando qué vais a
comer, ni por el cuerpo pensando con qué os vais a
vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuer-
II NECESIDAD DE EXAMINAR-
po que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni NOS
siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre
celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que DENTRO de este prólogo agustiniano, me gustaría
ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, po- recordar una parte de la carta apostólica Ante el tercer
drá añadir una hora al tiempo de su vida? milenio (nn. 31-36). Se trata de algo que hoy día nos
cuesta hacer, pero que en la evangelización del mundo
¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo cre- actual no se puede pasar por alto. Me refiero al "exa-
cen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo men de conciencia" en sus tres apartados: el pasado
que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como (los acontecimientos dejan huella, como ya observaba
uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el san Agustín); el presente (el tiempo que nos ha tocado
campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste vivir), y la doctrina del Vaticano II (que es la que de-
así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca bemos enseñar en este nuevo siglo). Enumero algunas
fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, preguntas, por si alguno de los que utilizan el material
o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los de este cuaderno no las hubiera leído:
paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro
Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. • ¿Admitimos los "errores, infidelidades, incohe-
rencias y lentitudes?" (n. 33)
Sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia; lo
demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os ago- • ¿Reconocemos los "pecados" cometidos contra
biéis por el mañana, porque el mañana traerá su pro- la unidad de la Iglesia? (n. 34)
pio agobio. A cada día le bastan sus disgustos" Mateo
• ¿Nos damos por aludidos cuando se habla de
6, 25-34).
"métodos de intolerancia e incluso de violencia"
en el servicio a la verdad? (n. 35)

2
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

• ¿Qué estamos haciendo ante la "indiferencia II, las palabras "evangelio" y "evangelizad suman 188
religiosa" de los muchos que viven "como si Dios veces. ¡Y pensar que hay tantos evangelizadores que
no existiera o se conforman con una religión va- siguen actuando como si el Vaticano II no hubiera exis-
ga?" (n. 36) tido!
• "¿En qué medida los cristianos estamos afecta- PARA EL DIÁLOGO EN GRUPO
dos por la atmósfera de secularización y relati- ¿Por qué, en la evangelización, es necesario
vismo ético?" (n. 36) conocer el pasado?
• "La vida espiritual atraviesa en muchos cristia- ¿Cuál es la dificultad más grande que encuen-
nos un momento de incertidumbre que afecta no tras en la actualidad?
sólo a la vida moral, sino incluso a la oración y a
la misma rectitud teologal de la fe" (n. 36). ¿Es- ¿Qué trascendencia ha tenido en la Iglesia el
tamos nosotros entre esos cristianos? Vaticano II?

• ¿Nos sentimos corresponsables en alguna de


las "graves formas de injusticia y de marginación
social"? (n. 36). III LA "NUEVA EVANGELIZA-
Es necesario que el evangelizador responda a pregun- CIÓN"
tas como éstas, porque la verdadera evangelización no
TODO aquel que conozca y que viva de verdad la pa-
se hace al margen de la historia ni de la realidad. Sin el
conocimiento del mundo nuevo en que vivimos, y de labra de Dios se verá "obligado" a comunicarla a los
las personas a quienes tratamos de anunciar la "Buena demás. El mismo vivir es ya anunciar. Sin decir nada,
sin pronunciar palabra, podemos ser evangelizadores.
Nueva", nuestro trabajo no producirá muchos frutos. Es
otro de los aspectos en que insistía san Agustín: la ¡Tanta es la fuerza de la vivencia!
necesidad de conocer la realidad. Lo sabía muy bien Con el fin de facilitar la reflexión, seguimos los siguien-
porque, en su tiempo, estaba en auge la formación de tes apartados:
una nueva sociedad. Por eso, podíamos considerarlo
como otra novedad agustiniana. 1. QUÉ ES EVANGELIZAR
Tampoco podríamos cumplir bien nuestra misión si Literalmente significa "proclamar una buena noticia". Y
desconociéramos el contenido "actualizado" del men- evangelio, la buena noticia que se proclama o comuni-
saje. La exposición más apropiada al mundo actual es ca. En el Nuevo Testamento no aparece el término
la que nos ofrece el Vaticano II. Pablo VI consideraba "evangelización"; sólo el verbo "evangelizar" y el sus-
dicho concilio como "el gran catecismo de los tiempos tantivo "evangelio". Éstos se encuentran sobre todo en
modernos" (Catecismo de la Iglesia Católica 10). Por los escritos de san Lucas y de san Pablo.
eso, está más que justificada la segunda parte del
La evangelización comporta, según Pablo VI, "una
examen que Juan Pablo II propone en su carta Ante el
realidad tan rica, compleja y dinámica", que no es po-
tercer milenio. Lo resume en cuatro preguntas, que
sible dar una definición exhaustiva. El pensamiento
corresponden a las cuatro Constituciones del concilio:
agustiniano camina en esta misma dirección. Definir
• ¿En qué medida la palabra de Dios ha llegado a conceptos religiosos (la fe, el amor, Dios...) general-
ser plenamente el alma de la teología y la inspi- mente es reducir y limitar. La realidad nos invita a con-
radora de toda la existencia cristiana como pe- templar un horizonte mucho más amplio. Un ejemplo lo
día la Constitución sobre la divina revelación?" tenemos en la palabra "sacramento", cuyo contenido
(n. 36) es tan rico en los santos Padres y tan pobre en la Es-
colástica. Y todavía más pobre en los antiguos cate-
• “¿Se vive la liturgia como “fuente y culmen” de la cismos. Por esta razón, y también por falta de espacio,
vida eclesial, según las enseñanzas de la Cons- no me detengo en las diferencias que hay entre evan-
titución sobre la sagrada liturgia?” (n. 36) gelización, pastoral, misión, catequesis, predicación,
• "¿Se consolido, en la Iglesia universal y en las etc. Considero que lo mejor es acudir a la fuente prin-
Iglesias particulares, la eclesiología de comu- cipal: la palabra de Dios.
nión, de la Constitución sobre la Iglesia, dando Según el Nuevo Testamento, evangelizar es:
espacio a los carismas, los ministerios, las va-
rias formas de participación del pueblo de Dios?" • anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios
(n. 36) (Lucas 4, 43)
La última pregunta es calificada de "interrogante fun- • dar a conocer a Cristo, "misterio escondido" de
damental". Se refiere al "estilo de las relaciones entre Dios (Colosenses 1, 26)
la Iglesia y el mundo, según la Constitución sobre la
• "hablar de Cristo" (Lucas 2,38; Romanos 10, 17)
Iglesia en el mundo actual (n. 36). En este apartado, el
Vaticano II marca "una época nueva en la vida de la • predicar a Cristo (Hechos 8, 5); predicar el
Iglesia” porque contiene una "enorme riqueza", presen- evangelio de Jesús (ib. 8 35)
tada en un "tono nuevo, desconocido antes" (nn. 18, 20
y 21). Según Yves Congar, el concilio Vaticano I em- • distribuir la palabra de la verdad (2 Timoteo 2,
pleó la palabra "evangelio" sólo una vez; en el Vaticano 15)

3
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

El vocabulario que utiliza es muy variado: evangelizar, Este es uno de los ejes principales, sino el principal, de
pastorear, proclamar, anunciar, predicar, enseñar, la doctrina pastoral agustiniana: la unión inseparable
hacer discípulos, ser testigos, etc. Por el contexto, es entre Cristo, la Iglesia y el evangelizador. Las afirma-
fácil deducir que no se queda en la palabra", sino que ciones son claras: "Cristo se predica ("evangeliza") a sí
incluye el testimonio (vivir lo que se anuncia) y la ac- mismo; ya hable la Cabeza, ya hablen los miembros,
tuación (anunciar lo que se vive). Cristo es el que habla" (Comentarios a los Salmos 74,
4). Por eso, el evangelizador debe mirar continuamen-
Según san Agustín, evangelizar es:
te a Cristo, porque es el Modelo en todo; debe ser el
• anunciar a Cristo (Sermón 99, 11) hombre, o la mujer, del amor, como lo fue Cristo. Y la
Iglesia debe comenzar por ser evangelizada: "Evange-
• anunciar la salvación (Sermón 163, 5) lizadora, la Iglesia comienza por evangelizarse a sí
• comentando el pasaje de la samaritana, dice misma... siempre tiene necesidad de ser evangelizada,
que evangelizar equivale a anunciar o comunicar si quiere conservar su frescor, su impulso y su fuerza
lo que Cristo hizo en ella (conversión y testimo- para anunciar el evangelio" (El anuncio del evangelio
nio). Y añade: aprendan los que deseen evange- 16).
lizar (Tratados sobre el Evangelio de san Juan
15, 30) 3. POR QUÉ SE LLAMA "NUEVA"
Las palabras "evangelio", "evangelización" y "evangeli-
• habla de "traficantes del evangelio", porque al-
zar" comenzaron a recobrar fuerza en América Latina,
gunos no dan gratis lo que recibieron gratis
a mediados del siglo pasado. Fueron los obispos del
(Comentarios a los Salmos 103, 3, 13). También
"nuevo" continente los que trajeron esa preocupación
que no debemos evangelizar para comer, sino
al concilio Vaticano II y, con más insistencia, al sínodo
comer para evangelizar; pues si evangelizamos
convocado por Pablo VI y celebrado en el año 1974. El
para comer, el aumento valdría más que el
Papa recogió la iniciativa y añadiendo sus reflexiones
evangelio. Hay que evangelizar por amor, no por
personales sobre el tema, publicó al año siguiente la
necesidad (El Sermón de la Montaña 2, 16, 54).
exhortación apostólica El anuncio del evangelio, uno
El evangelio no es un libro, sino la buena nueva"
de los documentos más importantes de los publicados
(Sermón 133, 6).
después del Vaticano II. Su lectura es casi imprescin-
Pablo VI afirma que "no hay evangelización verdadera dible si se quiere llevar a cabo una auténtica evangeli-
mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, zación.
las promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Naza-
Juan Pablo II recogió el hilo y comenzó a hablar de
ret Hijo de Dios" (El anuncio del evangelio 22). Y la
una "nueva evangelización". Primero, para América
define del modo siguiente: "La evangelización es un
Latina, con motivo del Quinto Centenario de la evange-
proceso complejo, con elementos variados: renovación
lización de América. Luego, para Europa, con motivo
de la humanidad, testimonio, anuncio explícito, adhe-
de la nueva Europa que se está formando. Y finalmen-
sión del corazón, entrada en la comunidad, acogida de
te, para toda la Iglesia, en la exhortación apostólica
los signos; iniciativas de apostolado" (ib. 24).
Los fieles laicos, publicada en 1988. En este documen-
2. EVANGELIZAR. MISIÓN DE JESÚS Y DE LA to el Papa dice que "la Iglesia advierte y vive la actual
IGLESIA urgencia de una nueva evangelización" (ib. 35).

Evangelizar es la palabra que resume toda la actividad La "nueva evangelización" es tan importante para el
pública de Jesús: "Principio del evangelio de Jesucris- Papa que algunos autores han escrito, y con razón,
to..." (Marcos 1, 1). Y también el contenido o mensaje que no es una tarea de la Iglesia, sino la tarea de la
de su predicación: "Cuando arrestaron a Juan, Jesús Iglesia. Otros, que es "el primer plan de pastoral orgá-
se marchó a Galilea a proclamar el evangelio de Dios; nica de toda la Iglesia". Y otros, que es "la consigna
decía: se ha cumplido el plazo, el Reino de Dios está central del Papa para los próximos años". Por eso,
cerca, convertíos y creed en el evangelio" (Marcos 1, hablar hoy de evangelización es hablar de "nueva
15). "Debo anunciar también en otras ciudades el evangelización". ¿Por qué? Por dos razones principa-
evangelio del Reino de Dios, porque para esto he sido les.
enviado" (Lucas 4, 43). La primera se refiere a la realidad. Juan XXIII, al con-
La Iglesia continúa la obra de Jesús. Por eso, "evange- vocar el concilio Vaticano II, había hablado de "un or-
lizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, den nuevo que se está gestando". El mismo concilio, al
su identidad más profunda. Ella existe para evangeli- describir la sociedad contemporánea (GS 4-10), pre-
zar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del senta una nueva situación del hombre y del mundo:
don de la gracia" (El anuncio del evangelio 14). Y más según este documento, estamos viviendo una "nueva
adelante: "La Iglesia nace de la acción evangelizadora etapa". Juan Pablo II afirma que aquella realidad ha
de Jesús y de los Doce" (ib. 15). Fue la misión que el cambiado en los últimos años. En consecuencia, de-
Maestro encomendó a sus discípulos: "Id y proclamad bemos hablar también de un nuevo modelo de Iglesia,
que el Reino de Dios está cerca" (Mateo 10, 7; Lucas comunidad, parroquia, etc., si queremos no quedar
10, 9). Y a todos sus seguidores: "En la misión de la rezagados. El Vaticano II introdujo muchas novedades
Iglesia... a nadie le es lícito permanecer ocioso... No y habló de renovación a todos los niveles de la Iglesia
hay lugar para el ocio: tanto es el trabajo que a todos y de la sociedad. El terreno, pues, estaba preparado.
espera en la viña del Señor" (Los fieles laicos 3). Precisamente, una de las expresiones que mejor re-

4
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

sumen el contenido y la dirección a seguir hoy día es proyectos. La necesidad de programar es uno de los
"nueva evangelización". apartados sobresalientes de la carta apostólica El nue-
vo milenio (nn. 29 y 42). También nos impulsa a revisar
La segunda está relacionada con el anuncio del men-
las estructuras y actuaciones, a adquirir nuevas actitu-
saje. ¿Por qué se llama "nueva" si la evangelización en
des y a vivir en una situación de continua conversión.
su contenido no cambia? Las respuestas forman un
auténtico abanico. Para unos, es un adjetivo innecesa- En concreto, la "nueva evangelización" nos invita:
rio, ya que toda evangelización, si es auténtica, es de
por sí nueva. Para otros, sin embargo, es lo que habría • a mirar al evangelio
que acentuar, pues haría referencia a otras evangeli- • a leerlo y meditarlo más
zaciones, pertenecientes a épocas pasadas.
• a entenderlo como "Buena Noticia"
Aquí me parece suficiente la explicación de Juan Pablo
II, que habla de nueva en su ardor, en sus métodos y • a descubrir en él a Jesús, que viene a anunciar
en su expresión". Lo primero se refiere al entusiasmo, el Reino de Dios
lo segundo a la metodología y lo tercero al lenguaje. • que el centro del Reino es tener a Dios como
Padre y vivir todos como hermanos
4. QUÉ ES LA "NUEVA EVANGELIZACIÓN"
Son muchos los documentos de Juan Pablo II en los • que el Reino se encarna en Jesús, una persona
que hace alusión a la nueva evangelización. Una prue- más que una doctrina
ba de su importancia. • que lo central en la vida de Jesús, es, como
• "Una grande, comprometedora y magnífica em- escribe san Pablo, su pasión, muerte y resurrec-
presa ha sido confiada a la Iglesia: la de una ción: "Esto es lo que predicamos" (1 Corintios
nueva evangelización, de la que el mundo actual 15, 11). Jesús ha resucitado; nosotros resucita-
tiene una gran necesidad" (Los fieles laicos 64). remos también. ¿Hay noticia mejor que poda-
"Esta nueva evangelización... está destinada a la mos anunciar? Jesús es el centro, el foco de luz
formación de comunidades eclesiales maduras" que ilumina la vida del evangelizador. Por eso
(ib. 34) mirar al evangelio significa también, mirar al
hombre. En el evangelio no sólo encontramos a
• "El momento que estamos viviendo es más bien Jesús, sino también a nosotros mismos.
el de un formidable desafío a la nueva evangeli-
Descubrimos:
zación" (El esplendor de la verdad 106). "La
evangelización -y por tanto la "nueva evangeli- • cómo somos y cómo debemos ser
zación" - comporta también el anuncio y la pro-
puesta moral" (ib. 107) • la dignidad de la persona humana

• "La evangelización es un acto profundamente • la igualdad y respeto a los demás


eclesial, que exige la cooperación de todos los • el amor como norma principal de la vida, etc.
operarios del evangelio, cada uno según su pro-
pio carisma y ministerio". (El evangelio de la vida Y mirar al evangelio y al hombre, significa también
78). "Jesús es el único evangelio: no tenemos mirar al mundo:
otra cosa que decir y testimoniar" (ib. 80) • conocer la realidad es necesario para asimilar la
• "La nueva evangelización, como la de siempre, palabra de Dios
será eficaz si sabe proclamar desde los tejados • conocer las ciencias humanas como ayuda (si-
lo que ha vivido en la intimidad con el Señor" (La cología, sociología...)
vida consagrada 81).
• conocer unos mínimos de pedagogía y metodo-
• "He repetido muchas veces en estos años la logía. Hoy no es aconsejable hacer el trabajo "a
"llamada" a la nueva evangelización. La reitero la buena de Dios". Tampoco creer en fórmulas
ahora sobre todo para indicar que hace falta mágicas
reavivar en nosotros el impulso de los orígenes,
dejándonos impregnar por el ardor de la predi- • cuidar el lenguaje. En la Biblia abundan los sig-
cación apostólica después de Pentecostés" (El nos, símbolos, comparaciones, y sobre todo la
nuevo milenio 40). vida. Hay que explicarlas, "actualizarlas".
De estos textos seleccionados se pueden sacar mu- 5. JESÚS, EL MODELO
chas conclusiones. La primera, que la "nueva evange-
lización" es ante todo un "espíritu" y un "ideal". Sin el El que desee saber lo que es evangelización, sólo
espíritu todo lo demás se quedaría en normas o en tiene que leer el capítulo 10 del evangelio de san Juan.
piezas; como un buen coche o un buen motor, pero sin Y el que quiera saber cómo evangelizar, que lea los
gasolina, sin fuerza. Naturalmente, tampoco se puede pasajes de Nicodemo, la Samaritana, los dos de
olvidar que un "espíritu" necesita un "cuerpo". En la Emaús, las parábolas del hijo pródigo y del buen sa-
evangelización no se trabaja solamente con "ideales", maritano. Son verdaderos modelos de evangelización,
sino también con proyectos. Pero el espíritu es lo que predicación, catequesis. etc., en todos los sentidos:
nos impulsa, nos anima y hasta nos obliga a hacer anuncio del mensaje, lenguaje, pedagogía, etc. Pero
5
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

en el evangelio descubrimos también a Jesús evange- El mirar al evangelio y a los cristianos de los primeros
lizando no sólo con la palabra, predicando. Lo hacía siglos nos ha dado como resultado el Vaticano II, con
también con: un modelo nuevo de Iglesia que parte del bautismo, el
cual nos hace a todos iguales, aunque con distintos
• sus gestos (haciendo signos en el suelo) servicios y funciones. Los pastores tienen la misión de
• su silencio (ante Herodes y Pilato) "unir, construir e incrementar el pueblo de Dios con el
poder de enseñar; santificar y pastorear". Los religio-
• su mirada (el "sermón" a Pedro) sos "contribuyen a la misión salvífica de la Iglesia sien-
• sus lágrimas (ante la tumba de Lázaro) do testigos del Absoluto... y preanuncio de la vida futu-
ra". Y los laicos "edifican la Iglesia desde su carácter
• sus acciones (lavando los pies a los apóstoles, secular...son levadura que transforma el mundo desde
abrazando a los niños) dentro del mundo, son sal y luz allí donde sólo ellos
pueden serlo".
• su descanso (venid a un lugar tranquilo a des-
cansar) La participación de los laicos ha aumentado conside-
rablemente, pero todavía "hacen falta evangelizadores"
Y una observación importante: Jesús no es solamente
(Los fieles laicos 35). Difícilmente la "nueva evangeli-
el modelo. Es también el agente principal (la escena de
zación" se podrá llevar a cabo sin ellos; especialmente
la pesca milagrosa). Uno de los peligros más grandes
sin la mujer (La vida consagrada 57). Ellas deben ocu-
y de consecuencias graves es que al hablar de pasto-
par un puesto especial, como lo hicieron al principio.
ral (de las ovejas) nos olvidemos del Pastor. Sin él,
San Agustín hace la observación de que ellas evange-
como insiste san Agustín, no podemos hacer nada.
lizaron a los discípulos, "anunciaron a los mismos
6. LA INCULTURACIÓN Y LOS LAICOS anunciadores quién era Jesús" (Sermón 236A, 4).

Estos dos temas merecen un trato especial. Son dos La Iglesia es comunión y participación. Y lo que se nos
de los apartados en que más se detienen los estudio- pide a todos es trabajar unidos. El modelo que se sue-
sos al hablar de la "nueva evangelización". le proponer (también el Vaticano II) es el de san Agus-
tín: "con vosotros soy cristiano, para vosotros obispo"
La cultura abarca toda la vida de cada persona y de (Sermón 340, 1)
cada pueblo. La "nueva evangelización" trata de llegar
a ella, a sus valores más profundos y, si fuera necesa- • con vosotros soy cristiano: todos participamos
rio, renovarlos. Lo decía ya san Agustín. "el evangelio en la construcción de la Iglesia; todos somos
trata de penetrar hasta el fondo del alma y busca el "fieles", discípulos, hermanos, testigos;
quicio del corazón" (Sermón 301A, 1). Y Pablo escribe: • para vosotros soy obispo: preocupación por los
"El evangelio y, por consiguiente, la evangelización no demás, servicio a los demás. La finalidad de los
se identifican ciertamente con la cultura y son inde- ministerios es servir;
pendientes con respecto a todas las culturas. Sin em-
bargo, el Reino que anuncia el evangelio es vivido por • aplicaciones: dignidad de las personas, respetar
hombres profundamente vinculados a una cultura, y la a todos, necesidad de escuchar, compartir, ad-
construcción del Reino no puede por menos de tomar mitir las limitaciones, la autoridad es servicio,
los elementos de la cultura y de las culturas humanas. importancia del testimonio, etc.
Independientes con respecto a las culturas, evangelio Es el mismo significado de la palabra "condiscípulos",
y evangelización no son necesariamente incompatibles que tanto le gustaba repetir al obispo de Hipona: so-
con ellas, sino capaces de impregnarlas a todas sin mos condiscípulos, es decir, todos estamos en la mis-
someterse a ninguna. La ruptura entre evangelio y ma escuela, con un solo maestro: Cristo. Lo resume en
cultura es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiem- una frase lapidaria y dinámica: todos unidos, alrededor
po" (El anuncio del evangelio 20). de Cristo, caminando hacia el Padre" (Comentarios a
La evangelización, pues, implica un diálogo entre fe y los Salmos 147, 28). Es una sencilla definición de Igle-
cultura. El problema está en averiguar hasta dónde sia, parroquia, comunidad y movimientos cristianos.
llega una y otra. El modelo de toda inculturación es la PARA EL DIÁLOGO
Encarnación, pero en la práctica no es fácil saber dón-
de se encuentran los límites (cfr. La vida consagrada ¿Hasta qué punto los cristianos somos res-
79, 80 y 89; Los fieles laicos 44). ponsables de la descristianización actual?
Dentro de este tema hay otros que el evangelizador no ¿Estamos preparados para llevar a cabo la
debe olvidar: la evangelización en la ciudad, la influen- "nueva evangelización"?
cia de la política, la sociedad de la imagen en que vi- ¿Nos creemos suficiente mente evangelizados
vimos, etc. para evangelizar?
El apartado de los laicos es uno de los más importan- ¿Estamos fomentando la cooperación de los
tes de la "nueva evangelización". Habría que comenzar laicos por la escasez de sacerdotes y religiosos
por admitir que la Iglesia se había clericalizado dema- o porque tienen derecho a participar?
siado. El clero y los religiosos habíamos "acaparado"
muchas de sus funciones. Esto se debía a una menta-
lidad que comenzó a formarse hace muchos siglos y
que llegó a un modelo piramidal de Iglesia.
6
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

sar de que, en ocasiones, no oían bien lo que decía


IV RASGOS AGUSTINIANOS (tenía una voz débil) y otras no le entendían.
CASI todos los rasgos agustinianos que he menciona- Habría que destacar la invitación muchas veces repeti-
do se encuentran en los documentos de la Iglesia que da a "volver al interior", no salir fuera", "conocerse a sí
he citado. Y se encuentran como apoyo o testimonio mismo", etc. Son llamadas continuas a la interioridad,
de las afirmaciones que los acompañan. Lo cual indica pues se daba cuenta de que las acciones sin la "aten-
su importancia y actualidad. ción al interior" se quedaban en puras actuaciones
Aquí, voy a tratar de presentarlos juntos y en breve externas. Además, el conocimiento de nosotros mis-
resumen. Con ello no pretendo afirmar que san Agus- mos nos ayuda a conocer a los demás, a comprender
tín introdujera algún rasgo nuevo que no descubriera mejor sus necesidades y aspiraciones, y también el
en el evangelio. Tampoco, que en la actualidad no se mensaje que anunciamos. En este sentido, Agustín no
estén viviendo o poniendo en práctica. Simplemente, olvidó nunca lo que había sido, ni lo que era cuando
quiero decir que éstos serían los rasgos más sobresa- hablaba o actuaba.
lientes de una evangelización estilo agustiniano. Otra invitación que repite continuamente es con rela-
En pastoral, la experiencia de san Agustín puede ayu- ción al testimonio. Agustín no quería cristianos sólo de
darnos mucho porque él fue ante todo un evangeliza- nombre. Por eso comienza por vivir lo que predica o
dor, un pastor, un guía, un servidor. También porque, escribe después. Tampoco habla de memoria. Sus
aunque en su tiempo no existiera la expresión "nueva escritos están llenos de vida y de alusiones persona-
evangelización", él trató de hacer una con la finalidad les. Los hechos -escribe- hablan más que las palabras.
de renovar la sociedad en que vivió, una sociedad con Y de Dios, dice: "Doctor que enseña con los hechos
más problemas y dificultades que la nuestra. más que con las palabras" (Sermón 99, 11). Y de Cris-
to: "de poco hubiera servido lo que mandó de palabra
Siguiendo la línea de la vivencia más que la exposición si él no hubiera cumplido primero con la obra" (Confe-
de la doctrina, voy a fijarme en dos apartados. Uno, siones 10, 4, 6). Y en otro lugar: "El caminar en Cristo,
mirando a la persona de Agustín, y otro, a su actuación debemos de aprenderlo, no tanto por sus palabras,
como evangelizador o pastor. como por su ejemplo" (Sermón 157, 2).
RASGOS DE SU PERSONALIDAD RASGOS DE SU ACCIÓN EVANGELIZADORA
Con frecuencia, hoy día, los libros y proyectos de pas- Todos los escritos de San Agustín son fruto de su labor
toral se reducen casi exclusivamente a fijar objetivos y evangelizadora. Pero, en lo que se refiere a la doctrina,
dictar normas, como si por "saber mucho" o "hacer a los rasgos de su acción hay algunos que son una
mucho" cumpliéramos mejor el "oficio de la caridad", la verdadera mina. Los enumero como ayuda para los
obligación de evangelizar. La dificultad más grande que deseen profundizar en el tema:
está en las personas, no en las normas, y menos en la
doctrina. Por eso, está más que justificado el hablar de La Catequesis a principiantes. Este libro es una autén-
actitudes personales, experiencia de Dios, interioridad, tica joya. Tiene como objetivo: integrar el evangelio en
vivencia, testimonio, etc., porque es lo nuclear en la la vida. Como centro del mensaje: Cristo: Y centro de
evangelización. la catequesis: el catequizando. Como columnas sobre
las que debe apoyarse la catequesis (la evangeliza-
De una lectura de los Soliloquios, sus primeros escri- ción): el amor, la alegría, la esperanza, la claridad y el
tos, y de las Confesiones, su autobiografía, descubri- testimonio. Método: historia de la salvación. Cualida-
mos en Agustín una serie de cualidades y actitudes, des del catequista: la vivencia y la preparación.
envidiables en cualquier evangelizador. Por ejemplo:
La doctrina cristiana. El libro IV que trata de la predica-
• una gran sensibilidad (ante la forma de ser y de ción, es un verdadero tratado de oratoria. En él esta-
actuar de los demás blece los tres fines del predicador: "enseñar para que
• una gran capacidad para el diálogo y la convi- el oyente entienda, deleitar para que atienda y, sobre
vencia todo, estimular para que practique". Todo va dirigido a
la vivencia.
• una gran inquietud por superarse
Cartas 54 y 55. Sobre la liturgia y el culto.
• un deseo insaciable en la búsqueda de la verdad
Sermones 46, 47, 137, 138, 296, 340A y 45-48 de los
• una gran habilidad para hacer amigos Tratados sobre el Evangelio de san Juan. En estos
sermones se encuentra doctrina abundante sobre Cris-
• un carácter alegre y optimista to: pastor y oveja, amor a las ovejas, escuela de Cristo,
• una gran paciencia (virtud tan necesaria en el presencia en los que envía, maestro de humildad y de
evangelizador), etc. paciencia, etc.
Y leyendo sus sermones, uno también descubre que • La Iglesia: la "Amada", la "Esposa" de Cristo,
Agustín era un hombre sencillo, que actuaba siempre que arde de amor por él; unión entre Cristo y la
con todo su corazón y que nunca se daba a medias. Iglesia, amar a la Iglesia, María y la Iglesia, etc.
Su forma de ser y de actuar debía impresionar mucho
• Pastoral (evangelización): testimonio, obrar con
a la gente. ¡El poder de la imagen y de las formas! Por
alegría, actuar más que hablar, administrar bien
eso el público le aplaudía y le quería con delirio, a pe-
la palabra y los sacramentos, etc.
7
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

• Pastores: unión con Cristo y con la Iglesia: deber DECÁLOGO DEL EVANGELI-
de anunciar el evangelio, orar por los fieles, co-
rregirlos, buscar a Dios por Dios, conocer las ZADOR AGUSTINIANO
ovejas, caminar delante de ellas (dar buen
ejemplo), etc. 1. Alimentarse de la palabra de Dios. La Biblia
debe ser la fuente principal; el libro del evange-
• Predicación: que el contenido sea el evangelio: lizador. En ella encontrará abundantes mode-
preparación, perseverancia, etc. los tanto de personas como de exposiciones
del mensaje. La metodología a seguir: la histo-
• Los fieles: "somos Iglesia", las ovejas no son de
ria de la salvación, etc.
Pedro, sino de Cristo; unión, participación, etc.
2. Conocer la realidad. En primer lugar, al sujeto
• Medios: oración, diálogo, buscar juntos, lenguaje
de la evangelización. Este conocimiento inclu-
sencillo, utilizar ejemplos, etc. ye las necesidades, aspiraciones, medios, etc.
PARA EL DIÁLOGO Para ello, el evangelizador necesita escuchar,
dialogar, admitir la colaboración de los demás,
La Iglesia, hoy, cuenta con más agentes y me- etc.
dios de evangelización que nunca antes. ¿En
qué estamos fallando? ¿Hay suficiente coordi- 3. Planificar las actuaciones. Proyectos hay mu-
nación? ¿Faltan proyectos viables? ¿Ponemos chos. Pero es conveniente que cada comuni-
el esfuerzo necesario? ¿Vivimos de verdad lo dad o grupo haga el suyo. Fijar unos objetivos,
que anunciamos? disponer de unos agentes, contar con unos
medios, etc.
4. Evangelizar desde la comunidad. El centro de
la fe es Dios-Trinidad. La fe cristiana se vive en
comunidad. Nadie debe ir por lo libre.
5. Formar comunidades. Es uno de los objetivos
principales. Las comunidades o grupos de Ca-
siciaco y Tagaste pueden servir de ejemplo. En
ellas sobresalen el diálogo, la participación,
respeto, oración, trabajo, animación, etc.
6. Participar todos. Cada uno en supuesto; como
lo hacen los componentes de un coro o una
orquesta. Fomentar la participación y forma-
ción de los laicos.
7. Actuar por amor y con amor. Como decía el
mismo san Agustín: predicar siempre el amor
de Dios y practicar siempre el amor al prójimo.
Unir predicación y testimonio. Acentuar la mo-
tivación más que la argumentación, etc.
8. Dar preferencia a los más necesitados. El cen-
tro es el evangelizando. Hay que respetar a to-
dos. Y no rechazar a nadie.
9. Acentuar lo profético y lo escatológico. Lo pri-
mero quiere decir tratar de descubrir la volun-
tad de Dios, la vocación personal, el camino a
seguir. Y acentuar lo escatológico, mirar hacia
el futuro. La vida es algo más de lo que pue-
den ver nuestros ojos.
10. Reconocer las limitaciones y los errores. No
sabemos responder a todas las preguntas ni
podemos solucionar todos los problemas. Co-
mo seres humanos, cometemos errores. Pero
al creyente, lejos de desanimarle, le invitan a
intensificar la búsqueda, a consolidar la humil-
dad y a pedir ayuda a Dios

8
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

SAN AGUSTÍN Y LA IGLESIA


Pedro Langa Aguilar, OSA

vicisitudes previas al presbiterado, ya en los avatares


precedentes, inmediatos y subsiguientes a la consa-
gración episcopal, bien, en fin, bajo el peso pastoral
I SIGLO Y CONCILIO DE LA (sarcina episcopatus decía él) de su ministerio apostó-
IGLESIA lico.

SE ha dicho y escrito que el XX pasará a la historia Ella en definitiva, la Iglesia, seguirá siendo hasta el fin
como el siglo de la Iglesia. También del Vaticano II, de sus días paradigma, norte, pauta, referencia de
concilio que fue de la Iglesia sobre la Iglesia. Tenemos fundaciones monacales primero, de actuaciones pres-
acerca de esto probada constancia, desde los estudios biterales después, de solicitudes episcopales siempre,
del obispo evangélico Otto Dibelius, allá en el período ya al principio como auxiliar de Valerio, ya más tarde, a
de entre guerras, hasta el mencionado concilio y la partir del 397, como titular sede plena de Hipona [cf.
actual eclesiología de comunión, pasando por el buen Langa, P., "La ordenación sacerdotal de san Agustín",
hacer en esta materia de Romano Guardini (castillo de Revista Agustiniana, 33 (1992) 51-93; id.: "Valerio de
Rothenfels), Henri De Lubac (Fourvière), Hans Urs Von Hipona", Avgvstinvs, 38 (1993), 303-327]. Su respira-
Balthasar (Basilea) e Yves Congar (Saulchoir), amén ción y la de aquella Madre y Maestra, luz de sus ojos y
de un nutrido grupo de eclesiólogos eminentes y de la aire de su alma, discurrieron isócronas, acompasadas,
inestimable ayuda prestada en este saludable proceso rítmicas, convergentes. Su ministerio de la palabra y
renovador y aperturista por el movimiento teológico del sacramento, lo mismo en Hipona que en Cartago, y
que desde 1948 empezó a llamarse Nouvelle théolo- por toda la provincia de África del Norte a la redonda,
gie. es el propio de un Padre y Doctor de la Iglesia sin ape-
nas parangón (cf. Juan Pablo II: "Carta Apostólica Au-
Que los Padres de la Iglesia, liturgos ellos de cátedra y gustinum Hipponensem", esp. III. El Pastor).
pastoral juntas, celosos pastores de almas, fidelísimos
servidores del divino Verbo y maestros insignes en la Ningún testimonio de contemporáneos mejor para co-
fe, guarden relación con la eclesiología moderna es rroborarlo que el de san Posidio, su dulce y fiable Po-
argumento trabajado de un tiempo a esta parte a base sidio, amigo del alma, confidente durante media vida y
de monografías científicas y tesis doctorales muy biógrafo de cuerpo entero, quien afirma: "Dejó a la
puestas. Que ocurra eso de modo particular en san Iglesia clero suficientísimo y monasterios llenos de
Agustín, la voz eclesial más potente y mejor timbrada religiosos y religiosas, con su debida organización, su
del armonioso coro patrístico, es cuanto pretendo aña- biblioteca provista de sus libros y tratados y de otros
dir en el reducido espacio de estas páginas. Agustín de santos; y en ellos se refleja la grandeza singular de
Hipona y la Iglesia son, desde luego, argumentos de este hombre dado por Dios a la Iglesia, y allí, los fieles
actualidad. Sobre los dos existen publicaciones de lo encuentran inmortal y vivo" [VA 31 : Obras comple-
mucho respiro y ambos, asimismo, cuentan con des- tas de san Agustín 1, BAC, Madrid 1969, p. 363]. Con-
bordante bibliografía en estos albores trimilenarios, suela mucho para nosotros hoy, por tanto, beneficiar-
siendo la suya, en consecuencia, realidad a no preterir nos de este estupendo regalo de Dios a la Iglesia con
ni rebajar en cualquier estudio que se precie de riguro- sólo acudir a sus escritos, sencillamente deliciosos y
so. completos ya, por fortuna, en español.

El obispo de Hipona constituye una intensa biografía Decir que san Agustín fue hombre de Iglesia no basta,
eclesial de 76 años: fue hombre de Iglesia en el senti- claro que no. Es preciso añadir que lo fue como siervo,
do más genuino de la palabra, igual en cuanto laico hijo, pastor y teólogo. Qué diré teólogo, el teólogo de la
que de monje y obispo. Diríase que su vida hubiera Iglesia según ha escrito alguien, o sea, el diligente
discurrido en, para y con la Iglesia. Antes y después de servidor de la Palabra y fiel custodio de la fe y riguroso
la conversión, en efecto, sintió lo eclesiológico de tal expositor de las verdades eclesiales a la luz de la teo-
suerte que sería en adelante clave, diapasón y penta- logía. Un agudo análisis eclesiológico, recostado en la
grama para interpretar su partitura de conversión y ternura, centró siempre su entero pensamiento, desde
bautismal. Desde entonces hasta la feliz hora de las la doctrina cristológica a la pneumatológica, sin des-
fundaciones, su espíritu va decantándose entre gozoso cuidar tampoco ni la monástica ni la de la Gracia, ya en
y esperanzado con la eficiente ayuda de la madre Igle- disputas doctrinales, ya en exposiciones serenas y sin
sia por Casiciaco, Milán, y la región del Lazio, acogido ímpetu polémico [cf. Langa, P., "La Iglesia en la vida
al calor mistérico de las liturgias ambrosiana y romana religiosa agustiniana", Confer 97 (1987), 79-105, 86-
(cf. Langa, P., "San Agustín y su 'conversión pascual' 91; Congar, Y., "Eclesiología. Desde San Agustín has-
del año 387", Aa.Vv., Jornadas Agustinianas, Vallado- ta nuestros días", Schmaus, M. (y otros), Historia de
lid 1988, pp. 89-116). La Iglesia, por su parte, irá tam- los Dogmas, III, 3c- d, Madrid 1976, p. 2-10].
bién determinando su pasos de catecúmeno, radiante Siervo de Dios, dirá más de una vez de sí mismo alu-
neófito, joven monje, presbítero recién ordenado. Su diendo a la vida monástica. Servus Christi - Servus
vivir será siempre un suspiro eclesial, esto es, un vivir Ecclesiae, agregará otras para subrayar actitudes pas-
en ella, con ella, por ella y para ella, bien desde las
9
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

torales al servicio de la Católica. Siervo, en suma. himnos y tus cánticos, fuertemente conmovido con las
Siempre siervo. Rendido a la finura de aquella Madre voces de tu Iglesia, que dulcemente cantaba!" (Confe-
hasta en el oficio de amor (amoris officium) del ministe- siones 9, 6, 14). Fueron las suyas, entonces, lágrimas
rio, que él desempeñó en la plural condición de mon- de contestador arrepentido, de futuro Padre de la Igle-
je/pastor. Siervo de Dios y de la Iglesia, según felices sia enamorado, de Doctor de la Gracia comprometido;
expresiones suyas de aquella hermosa vocación al llanto y suspiros, mezcla de aleluyas y cánticos pas-
munus de servicio. El encabezamiento de algunas cuales, los típicos de una juventud renacida.
cartas -"Agustín obispo, siervo de Cristo/siervo de Cris-
Y esa Iglesia que en aquella noche santa le sonríe y
to y de los siervos de Cristo"- deja traslucir este preciso
acoge y mece en su regazo maternal, no tardará en
y precioso matiz. El mismo ejercicio pastoral no ha de
llamar delicadamente a las puertas de su generoso
ser otra cosa, en su opinión, que mantenida disponibi-
corazón ahora neófito. Lo hará por boca del anciano
lidad servicial. En modo tal "presidir es servir" que,
Valerio, necesitado de un presbítero que exponga en
puntualiza desde el acostumbrado malabarismo retóri-
latín la Palabra al pueblo de Dios que peregrina en
co, "presidimos si servimos": praesumus, sed si pro-
Hipona. Sonará entonces la hora del ministerio: monje
sumus (Sermón 340 A,3; cf. Langa, P., "Llamado a
presbítero primero, y obispo auxiliar y en sede plena
presidir sirviendo", Jornadas de Filosofía Agustiniana
después; pastor de almas en uno y otro caso. Ya antes
XI, Caracas 1996, pp. 29-43).
había modelado él sus fundaciones monásticas por los
PARA EL DIÁLOGO pagos africanos, a ejemplo de la koinonía eclesial de la
primera Comunidad de Jerusalén, disponiendo en la
* Matices y argumentos con que argüir para mejor pro-
Regla vivir todos los miembros bajo un mismo techo,
bar el actual interés que los estudios sobre la Iglesia
unánimes y concordes, a base de tener "una alma sola
vienen suscitando desde el siglo xx y el Vaticano II.
y un solo corazón orientados hacia Dios" (Regla 1, 3.
* ¿Qué notas especiales concurren en san Agustín 9). Pero cuando todo parecía encarrilado, contento de
para poder afirmar que fue hombre de Iglesia? Resál- ser el último en la casa del Señor, llegó suplicante la
talas desde su condición de monje, presbítero y obis- Iglesia necesitada.
po.
Lágrimas le cuesta aceptar el presbiterado, sí, pero la
* El beato Juan XXIII recuperó la bella definición siervo solicitud de una Iglesia menesterosa se le hace irresis-
de los siervos de Dios. ¿Serías capaz de recomponer tible y compulsiva. Él mismo no se recatará en escribir
su contexto con las referidas de san Agustín? a san Paulino de Nola: "He temido mucho el excusar-
me, porque estimo que ésa es la voluntad de Dios, por
II HIJO Y SIERVO A DE LA MADRE IGLESIA la gran caridad y solicitud por el pueblo que Valerio
LA célebre conversión del Tolle, lege ("Toma y lee") no tiene" (Carta 31, 4). Es de suponer que, algún tiempo
fue, en realidad, un retorno a Cristo como suele repe- después, este momento biográfico flotara en su espíri-
tirse hasta la saciedad, sino a la Iglesia católica, por- tu al recodarle al abad de Cabrera, Eudosio, que la
que el dispersivo itinerario hacia el error había hecho misericordia exige que los pobres sean evangelizados
del joven retórico de Tagaste no tanto un púnico anti- y la copiosa mies del Señor no se pierda por falta de
cristiano cuanto un númida anticatólico, es decir, ver- segadores. La exhortación en todo caso es clara y sin
dadero contestador de la Iglesia de su niñez, cuyo paliativos: "No antepongáis vuestro ocio a las necesi-
maternal influjo va a notarse hasta en la escena del dades de la Iglesia, pues si no hubiese buenos minis-
jardín: Monica da gracias a Dios gozosa y llorosa y tros que se determinasen a asistirla, cuando ella da a
esperanzada por haberle devuelto el hijo de sus entra- luz, no hubiésemos encontrado medio de nacer" (Carta
ñas al regazo de la madre Iglesia católica y no haberlo 48, 8). Vino también a cumplirse entonces lo que san
dejado entre los fríos brazos de la mujer procaz llama- Posidio escribiría más tarde: "Comunicaba a ¡os de-
da maniqueísmo, que lo tenía retenido en sus mallas más lo que del cielo recibía con su estudio y oración,
sectarias, ni abandonado a su suerte allá entre los enseñando a presentes y ausentes con su palabra y
zarzales y breñales arrianos, o quién sabe si flotando escritos" (Vida 3). Porque comunicaba, aceptó. Y por-
en la espesa negrura del paganismo, o hundido tal vez que aceptó, comunicaba, es decir, seguía comunican-
en la ciénaga materialista, o en el confuso tirón excép- do. Y en ambos casos, a causa de permanente estudio
tico, ni tampoco, en fin, presa de las fanáticas manías y oración.
de los obispos del Cisma. No. Había vuelto al calor de Cuando sea ya obispo de altos vuelos, habrá de ilus-
la Católica. trar con ricas imágenes el misterio de la Iglesia madre.
Durante la sugestiva ceremonia de aquella Vigilia ma- Serán famosas las destinadas a expresar la estrechí-
dre de todas las vigilias, celebrada la noche del 24 al sima unión -sólo inferior a la hipostática- entre la Igle-
25 de abril del año 387, cuando el sacramento del sia madre y maestra universal y su Esposo. La fórmula
agua que san Ambrosio le administra regenera su alma Ecclesia Mater, que viene como préstamo de una pa-
de aguerrido contestador, siente de pronto que renace trística anterior, llena de contenido y presta cabal sen-
dentro de sí la ternura, nota que resucita por dentro tido a la eclesiología agustiniana, sin cuyo concepto,
como el hijo de la viuda de Naín, y que la luz del Cristo por cierto, quedaría manca. Ninguna idea le conmueve
pascual ilumina su corazón. Siente, además, que la tanto. A sus escritos llegan la madurez y la perfección,
Iglesia católica, tiempo atrás combatida y ultrajada, le el profundo análisis teológico-dogmático y la oportuna
deja en el alma limpia la dulce caricia de un beso. Ya vertiente pastoral; en una palabra, la exacta dimensión.
Obispo de Hipona, seguirá recordándolo en un
desahogo memorable con Dios: “Cuánto lloré con tus
10
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

El argumento reviste particular relieve durante la dispu- (A los fieles de la Iglesia de Cesarea, 8; cf. Palmero,
ta donatista, trabajado desde una perspectiva histórica, R., "Ecclesia Mater", en San Agustín, Madrid 1970;
geográfica y visible. Suyo es el mérito de haber defini- Langa, P., n.c. 58, "Ecclesia Mater", "filius sum Eccle-
do las relaciones mutuas entre las cuatro realidades siae", Obras completas de san Agustín, 33, pp. 681-
esenciales de la salvación: la fe, la Iglesia, los sacra- 684).
mentos y la caridad, consiguiendo una síntesis, pauta
"Mirad a aquellos de quien sois miembros; poned los
de la teología posterior. Es, como digo, en el epicentro
ojos en aquella de quien sois hijos" recuerda para en-
católico- donatista donde analiza de cerca este miste-
joyar luego a la madre con las mejores galas: "Merece
rio: en cuanto Iglesia madre de la verdad, madre espiri-
ser descrita, alabada, recomendada, amada como
tual, madre solícita, madre de la caridad, es decir, del
madre por todos nosotros, pues es esposa de un solo
amor a los hijos congregados en la unidad de una sola
marido [...] Es eminente, célebre, gloriosa, ataviada,
familia, madre vigilante, atenta, dolorida, siempre aco-
brillante; para decirlo brevemente, extendida por toda
gedora. Madre única. Fecunda gracias a Cristo y por el
la tierra" (Sermón 37, 2). Maternidad y filiación, pues,
Espíritu, pues "la predicación evangélica y la adminis-
interrelacionadas. Da él por supuesta en la fraternidad
tración de los sacramentos están en el centro mismo
la filiación, consecuencia de haber nacido de la misma
de la actividad maternal de la Iglesia, puesto que los
madre: "A vosotros, pues, hermanos; a vosotros, hijos;
hombres nacen a la vida de la gracia, recibiendo, en
a vosotros, retoños nuevos de la madre Iglesia, os
una comunidad de vida, estos beneficios" (Réplica a
ruego, en nombre de lo que habéis recibido [el bautis-
las cartas de Petiliano 3,56, 68).
mo, pues predica a los neófitos], que pongáis vuestros
Por la fe indefectible, íntegra que la Iglesia conserva ojos en quien os llamó, en quien os amó, en quien os
en Cristo, sigue ésta siendo virgen. Por su indisoluble buscó cuando estabais perdidos, os iluminó una vez
unión con el Esposo, esposa. Y, fecundada por la do- encontrados, para no seguir el sendero de los que se
nación de sí misma en la unidad, madre. Conocida es pierden, en quienes desentona el nombre de fieles. No
la expresión de san Cipriano Ecclesia Mater-Deus Pa- se les preguntará por el nombre que llevan, sino por la
ter. San Agustín la enriqueció luego con numerosos concordancia entre vida y nombre" (Sermón 228, 2).
textos. Sirvan de ejemplo dos: "Nadie puede tener Concibe y alumbra la madre Iglesia, y exhorta a morir
propicio a Dios Padre si desprecia a la Iglesia madre" por Aquél de quien los concibe y alumbra (cf. Sermón
(Sermón 255 A). "Amemos al Señor nuestro Dios; 301, 1). Es la Iglesia, pues, madre de incesante fecun-
amemos a su Iglesia; a él como a Padre, a ella como didad.
madre [...] Este matrimonio se halla unido por un gran
Tampoco la dimensión diaconal de la Iglesia escapa a
amor; nadie que ofenda a uno de ellos puede merecer
su perspicacia. Rendido a su amor de sierva y él mis-
al otro" (Comentarios a los Salmos 88; Sermón 2, 14).
mo siervo entre los siervos de Dios (monjes), cuando
La sugestiva eclesiología del Vaticano II brilla con lu- llegue el ministerio vencerá su inicial reluctancia, con-
ces hiponenses, la de Ecclesia Mater entre ellas. Tiene siderándose así: "Mas, como dije, el siervo no debe
esta conciencia de ser pueblo reunido en la unidad del contradecirá su Señor" (Sermón 355, 2). Y el Señor, en
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, pero también de la efecto, dispone que sea siervo también de la Iglesia,
tensión hasta convertirse en madre celeste. Lejos de compaginando la vocación de monje con la de presbí-
rechazar a los pecadores, los busca con materno amor tero: ambas de servicio. Al servicio, pues, del otium
para purificarlos. La originalidad agustiniana estriba en sanctum (vida monástica) viene a sumarse el del nego-
haber sabido, bebiendo a sorbos en la tradición, con- tium iustum (vida apostólica) de la sarcina pastoral. "Si
trastar aquí sus puntos de vista con la situación históri- nadie nos impone esta carga (sarcina) debemos apli-
ca de entonces. A consecuencia de ello, la tradición carnos al estudio y al conocimiento de la verdad. Y si
eclesial resultó notablemente enriquecida. se nos impone debemos aceptarla por la urgencia de
la caridad" (La ciudad de Dios 19, 19). He aquí una
Con Ecclesia Mater discurre correlativo Agustín hijo
clave decisiva de su ministerio.
(filius sum Ecclesiae), de uso ya menos corriente. La
Iglesia se dirige a los donatistas como a hijos malos, PARA EL DIÁLOGO
perdidos, desertores de la madre. Ella, sin embargo,
¿Podrías precisar la incidencia eclesial que tuvieron en
espera recobrarlos luchando contra el Cisma herético
san Agustín los sacramentos de la iniciación cristiana y
un poco a la manera de David con su hijo Absalón,
la posible repercusión de sus vivencias hoy?
aunque con esta diferencia: que los donatistas que se
pierden no perecen como Absalón por un accidente * Destaca los principales conceptos de análisis y el
bélico, sino por su propia contumacia. Buen inciso para papel eclesial de un teólogo presentando la Iglesia al
mejor conocer una actuación agustiniana, malinterpre- mundo del siglo XXI con el estilo de san Agustín.
tada no pocas veces por no incluir estos detalles de la
Sagrada Escritura. He aquí una muestra: "¿No voy a * ¿Qué alcance eclesiológico puede tener el sentimien-
to agustiniano de filiación y de servicio dentro de la
perseguir -se pregunta- a quien blasfema de la Iglesia?
Sí -responde- lo perseguiré abiertamente, porque soy Iglesia para este mundo del nuevo milenio?
miembro de la Iglesia; lo perseguiré abiertamente,
porque soy hijo de la Iglesia (quia filius sum Ecclesiae).
Me sirvo de la voz de la misma Iglesia, que dice por mí III TEÓLOGO Y PASTOR DE LA IGLESIA
en el salmo: Perseguiré a mis enemigos y les daré TEÓLOGO de la Iglesia, en efecto, lo fue, y perspecti-
alcance, y no cesaré hasta que desfallezcan (Sal 17, vas con que probarlo no faltan en sus escritos y en su
38). Desfallezcan en su mal, progresen hacia el bien" vida. Se revela teólogo, por ejemplo, exponiendo la
11
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

maternidad eclesial -maternidad y filiación son térmi- concretamente la del rebautismo, cuya problemática
nos correlativos en su doctrina-, también la catolicidad san Agustín analiza en el Tratado sobre el bautismo.
y unidad eclesiales, facetas una y otra, por cierto, muy
Las tesis eclesiológicas donatistas se encadenaban
bien desarrolladas frente al Cisma, de las que existen
así: El donatismo es la verdadera Iglesia; la de los
vestigios perceptibles en el Vaticano II; y, en fin, teólo-
mártires; la santa y pura. El verdadero sujeto de la
go del ministerio dentro y fuera de la Iglesia, sobre
acción sacramental es, pues, la Iglesia; su validez está
todo gracias a conceptos y expresiones como in do-
condicionada a la santidad del ministro; con lo cual, el
mo/ex domo, los falsos hermanos, los malos hijos de la
bautismo administrado por cismáticos o herejes es
Iglesia y el delicado amor filial que él, celoso pastor de
inválido, y, en consecuencia, quienes así estén bauti-
almas, siempre nutrió por la Iglesia.
zados deberán ser rebautizados (tesis del rebautismo).
Otra prueba de su teología es la catolicidad de la Igle- Las católicos, en cambio, propugnaban que: La Iglesia
sia, muy socorrida y detectable por los vestigios de la de Cristo es una y única; santa y pura; católica y apos-
vera Ecclesia, la eclesiología de integridad, malinter- tólica. Y en cuanto a los sacramentos: Su valor objetivo
pretada por los del Partido, y la de universalidad, predi- dimana de Cristo, no de la Iglesia; su eficacia, inde-
lecta suya frente a éstos. Reclama la catolicidad ser pendiente del ministro; y su plena eficacia sacramental,
acompañada de unidad: "La Iglesia es solamente una, sólo en la unidad católica. Esquema preferentemente
por nuestros antepasados llamada Católica para de- subjetivo, en suma, el donatista. Más bien objetivo, al
mostrar por el solo nombre que está en todas partes". menos en la praxis sacramental, el católico. Porque
Será su pensamiento constante. También premisa de unos y otros respondían a una eclesiología africana,
la que partir y, a la vez, conclusión a la que llegar. ¿De enfrentada tiempo atrás a las tesis romanas del Papa
qué serviría si no ser universal de espaldas a la uni- Esteban I.
dad? Una catolicidad sin unidad va camino del caos.
En Cartago-411 salen más o menos a relucir estos
Lo prueba el donatismo. Sus cismáticos ofrecieron al
principios. Los de Donato pretendían a toda costa iden-
principio la peregrina tesis de una integridad excluyan-
tificar la causa de los católicos con la de Ceciliano. Y
te, hasta que se impuso su carácter inviable. Bajo pre-
san Agustín, que advirtió al vuelo la trampa, hubo de
texto de salvaguardar la unidad en aras de la integri-
replicar distinguiendo entre causa de la Iglesia (de
dad -sólo la Iglesia íntegra, sin mancha ni arruga, pue-
Cristo, de la Iglesia en sí, santa y pura) y causa de
de llamarse Iglesia de Cristo, argüían ellos-, termina-
Ceciliano (es decir, del hombre, cualquiera que éste
ban recluidos en África, cargándose la catolicidad. De
sea) [cf. Langa, P., n.c. 57. "El objetivo de los católicos
ahí luego la comunidad montense fundada en Roma,
en la Conferencia de Cartago del 411", en Obras com-
aunque aquello no pasó de ser un leve maquillaje.
pletas de san Agustín, 32, 1988, pp. 923 y s.; n.c. 65.
Brilló el argumento de la catolicidad en la célebre Con- Causa de la Iglesia y causa de Ceciliano, pp. 932 y s.].
ferencia Ecuménica de Cartago del año 411, convoca- Obviamente, la Católica no era la Iglesia de Ceciliano,
da por el emperador Honorio, presidida por el conde sino la Iglesia de Cristo difundida por todo el mundo
Marcelino, celebrada por ambos episcopados con el fin (toto orbe diffusa), es decir, católica. Los del Cisma,
de encontrar la vía de solución al contencioso católico- empeñados en radicalizar la interpretación de la Iglesia
donatista. Lo debatido allí fue, en el fondo, cuestión santa y pura, tenían que saber de la diferencia agusti-
eclesiológica. En tan magna cumbre intereclesial con- niana entre Iglesia de ahora (Ecclesia quae nunc est) e
fluyen dos modos de entender la Iglesia. El católico, Iglesia del futuro (Ecclesia qualis futura est) (cf. Bor-
cuyo enfoque será el propio de una Iglesia de los Pa- gomeo, P.: L'Église de ce temps dans la prédication de
dres, flexible de medio a medio y abierta, plural, enri- saint Augustin, París 1972, pp. 32-34; Langa, P.: "In-
quecida con elementos escriturísticos, históricos, dia- troducción", en Obras completas de san Agustín, 32,
lécticos y tradicionales. Y el donatista, anclado en la 1988, pp. 72-86).
Iglesia de los mártires, inflexible de todo punto y cerra-
La eclesiología católico-donatista de Cartago-411 par-
da, integrista y rigorista a ultranza, es decir, opuesta a
te, pues, de un mismo presupuesto: el principio pau-
cualquier atisbo de novedosa iniciativa.
lino, que ya san Cipriano había también compartido: un
Ambos planteamientos dimanan de la misma eclesio- Dios -una Iglesia — un Bautismo (Efésios 4, 5). No
logía africana, basada en san Cipriano, sinodal por cabía, siendo así, salvación sin bautismo. Ni bautismo
ambos lados. Aunque común, el esquema eclesiológi- sin Iglesia. Ni Iglesia sin Espíritu. De modo que bien en
co de tales grupos registra luego una interpretación Roma, bien en África, bien en la Iglesia universal a la
pragmática de la realidad completamente diversa en postre, la compartida tesis paulina consistía en relacio-
desarrollo y, de especial manera, en las consecuen- nar a la vez Espíritu Santo- Iglesia, remisión de los
cias: porque es en los sacramentos donde más se deja pecados por el bautismo-salvación. Pero compartir
sentir el desacuerdo, propio de conceptos distintos de premisas, claro es, no quiere decir sin más hacer otro
Iglesia. San Cipriano, maestro de católicos y donatis- tanto en conclusiones. Si se perciben matices diferen-
tas, no lo es en los mismos términos. Para los católicos ciales y diferenciadores ya entre Tertuliano y Cipriano,
lo será por su manera de concebir la unidad eclesial; mucho más entre católicos y donatistas.
no, desde luego, del bautismo, pues llega al rebautis-
Pretenden demostrar unos y otros con la Sagrada Es-
mo de herejes. Para los donatistas, en cambio, tam-
critura que admiten y utilizan en sus escritos y en su
bién respetable autoridad, lo será no en el modo de
culto, sobre todo mediante la llamada Biblia de san
plantear la unidad de la Iglesia, cuyos postulados les
Cipriano, es decir, la que el santo mártir de Cartago
son desfavorables, sino en las tesis bautismales, y
había usado en su tiempo, no ya la autoridad de la

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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

Iglesia, sobre la que unos y otros están de acuerdo, clero, con el que se mostró, a la vez, paternal y severo;
evidentemente, sino las dotes de su autenticidad, visi- la organización de los monasterios masculinos y feme-
bilidad y catolicidad. Mas como lo que importa es el ninos; la visita a los enfermos, la intervención a favor
modo de interpretar, de ahí el decisivo papel de la de los fieles ante la autoridad civil (apud saeculi potes-
exégesis (en la que no hay figuras donatistas desco- tates); la administración de los bienes eclesiásticos.
llantes, a excepción de Ticonio, ausente de Cartago-
En cuanto a las extraordinarias, fueron, si cabe, más
411). Habrá que echar mano de la Tradición. Y a me-
intensas y lógicamente de mayor magnitud que las
nudo, en este contencioso intereclesial de los archivos,
ordinarias: numerosos y largos viajes para tomar parte
o sea de la Historia. Y en no pocas ocasiones, inclusi-
en frecuentes concilios -no se olvide el carácter emi-
ve de la Dialéctica. Comprobar el intercambio de agu-
nentemente sinodal de la Iglesia africana-; o para
deza dialéctica entre sus dos máximos exponentes en
atender las peticiones de sus colegas; el dictado de
este contencioso, y muy concretamente durante la
cartas y más cartas en respuesta a las numerosas
Conferencia de Cartago- 411, como fueron el obispo
demandas que a diario le llegaban de las más diversas
Petiliano, de parte del Cisma, y su adversario el obispo
clases sociales y desde los más apartados rincones
de Hipona, por parte de la Católica, es una verdadera
del orbe entonces conocido; la ilustración y defensa de
delicia intelectual y, para el estudioso de la Teología
la fe, que le llevó a intervenir sin tregua contra mani-
patrística, una experiencia de veras apasionante.
queos, donatistas, pelagianos, arrianos y paganos.
Pero además de teólogo de la Iglesia, san Agustín de Como orador -él había entrado en la jerarquía de la
Hipona fue ante todo Pastor de la Iglesia. Corren por Iglesia para ser ministro, es decir, dispensador de la
ahí títulos genuinamente eclesiales, como el de Pastor Palabra y del Sacramento- supo combinar la hondura y
de almas, que bien está y mejor sabe. ¿Quién no re- precisión dogmática del doctor, la elevación lírica del
cuerda la obra ya clásica de F. Van der Meer? Lo cier- poeta, la inefable finura del místico y la proverbial sen-
to, sin embargo, es que Pastor de la Iglesia es el que a cillez evangélica del pastor que se hace todo para to-
san Agustín corresponde de lleno, dada su condición dos. Fue pastor, en fin, en el pleno sentido evangélico
de Padre y Doctor el más grande, sin duda, de la Igle- de la palabra. El sermón 46 sobre los pastores puede
sia latina, y en él, por tanto, queda, diríase, como com- suministrar muchos datos autobiográficos.
pendio toda la extraordinaria riqueza ministerial de uno
Se dice y vuelve a decir eso de con vosotros, cristiano
de los genios más grandes del cristianismo. Presupone
y para vosotros, obispo sin calibrar el alcance. En
los anteriores, sobre los que ya se dijo algo arriba, y en
realidad es idea sobre la que insiste en varios sermo-
los que, si bien se repara, no está necesariamente
nes: 46, 2; 47, 2; 176 A; 301 A, 8. No era, pues, inquie-
implicado éste. Porque se puede ser todo lo que los
ta mariposa voladora que pasaba por allí. La tenía bien
precedentes títulos significan sin, por ello, ser pastor
arraigada. Veámosla rica de matices en el primero de
de la Iglesia. Pero lo que de ningún modo cabe, al
los sermones citados, todo él certera glosa de Ezequiel
menos en san Agustín, es ser pastor de la Iglesia,
34, 1-16: "Nosotros, pues -dice de sí mismo-, a quie-
obispo de la Iglesia sin ser o sentirse al mismo tiempo
nes el Señor nos puso, porque así él lo quiso, no por
hombre, hijo, siervo de la Iglesia.
nuestros méritos, en este puesto del que hemos de dar
Y fue un pastor de Iglesia, además, activo y contem- cuenta estrechísima, tenemos que distinguir dos co-
plativo, facetas ambas que supo encarnar dichosamen- sas: que somos cristianos y que somos superiores
te, y armonizar, y vivir. Extraordinario genio a la postre, vuestros. El ser cristianos es en beneficio nuestro; el
llevó hasta las más airosas cumbres de la espirituali- ser superiores es en el vuestro. En el hecho de ser
dad mistérica su vocación de teólogo en la pastoral y cristianos, la atención ha de recaer en nuestra propia
de pastor en la teología, mas sin crispación, sin aspa- utilidad; en el hecho de ser superiores, no se ha de
vientos, sin sobresaltos, con suavidad, con armonía, pensar sino en la vuestra. Son muchos los que, siendo
con apasionado amor a la Iglesia, eso sí. San Posidio cristianos, sin ser superiores, llegan hasta Dios, quizá
lo califica de "principal miembro del Cuerpo del Señor, caminando por un camino más fácil y de forma más
siempre solícito y vigilante por el bien de la Iglesia rápida, en cuanto que llevan una carga menor. Noso-
universal" (Vida 18). Sólo así se explica que al morir tros, por el contrario, dejando de lado el hecho de ser
dejase su Iglesia repleta de clero, de monjes y de sa- cristianos, y según ello, hemos de dar cuenta a Dios de
biduría hablada y escrita como incondicional servicio a nuestra vida; somos también superiores, y según esto
la comunidad cristiana desde la explanación de las debemos dar cuenta a Dios de nuestro servicio. Si os
Sagradas Escrituras. Por eso los autores de todas las digo esto es para que, compadeciéndoos de nosotros,
razas y pueblos no dudan hoy en considerarlo acabado oréis por nosotros" (Sermón 46, 2).
modelo de obispos y predicadores, ornamento y deco-
¡Qué delicia de pensamiento el de Agustín de Hipona
ro de la santa Iglesia.
comentando la estrecha relación de fieles y pastores!
Sus actividades episcopales, digamos, ordinarias -el Se advierte la gracia, se nota el acento, se siente la
episcopado fue para él más una carga que un cargo- vida, se intuye al Señor de por medio. Se marca tam-
comprendían el ministerio de la palabra (predicó sin bién límite a competencias y deberes: "Quienesquiera
interrupción dos veces por semana, sábado y domingo; que seamos los obreros que el Señor puso en su cam-
a menudo, varios días seguidos; y aun dos veces al po, a nosotros corresponde exponeros estas cosas:
día); la audiencia del obispo (audientia episcopalis), en sembrar, regar, cavar alrededor de algunos árboles y
la que atendía a todos y entendía de las causas más echarles algún cesto de abono. Toca a nosotros hacer-
dispares, y que a veces le ocupaba la jornada entera; lo con fidelidad y a vosotros recibirlo con la misma
el cuidado de los pobres y huérfanos, la formación del fidelidad; al Señor toca ayudarnos a nosotros a trabajar
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

y a vosotros a crecer, a todos a pelear y a vencer con dimensión vertical que la horizontal de la Iglesia, lejos
él al mundo [...] Mas yo pienso que es mucho mejor de verse como contrapuestas o simplemente en un
que en recíproca y mutua caridad nos pertenezcamos paralelo discurrir, aparecen complementarias.
todos" (Sermón 101, 4). ¡Qué diversas estampas mi-
El lenguaje y teología patrísticos permanecen fieles, in
nisteriales ésta de san Agustín y la que algunas veces
extenso, a este empleo del término en la Escritura
observa uno en la Iglesia de nuestros días, cuando
Sagrada. La noción irá diversificándose y tomando un
desdichadamente distancia, interpuesto, un denso
lenguaje más técnico, según progresen los estudios
vacío entre obispo y fieles!
teológicos, pero la bilateral interdependencia de su
Precisamente con la Iglesia de fondo bajo la bella me- contenido jamás decrece. Es cuanto permiten concluir
táfora familiar -la Iglesia, se ha dicho, es la gran familia la "comunión de los santos", esto es, comunión a la
de Dios- así prosigue Agustín de Hipona trabajando la vez "en las cosas santas", o sea la Eucaristía, y "de los
estrecha relación entre obispo y fieles: "Ciertamente, santos", o sea de los creyentes. Asimismo inconfundi-
pertenecéis a una familia y nosotros somos los admi- bles expresiones suyas como societas sanctorum (o
nistradores de esa misma familia; todos pertenecemos congregatio sanctorum) y communio sacramentorum.
a un único Señor. Lo que doy no lo doy de mi propia La palabra koinonia, en latín communio (más a menu-
cosecha, sino de la despensa de Aquél de quien tam- do en san Cipriano communicatio), también a veces
bién yo recibo" (Sermón 101, 4). A fin de no confundir pax, concordia, societas, unitas, designa la comunión
ni confundirse sobre el puesto del obispo en la Iglesia entre Iglesias, y conserva siempre un lazo interior con
de Dios, y el peso de su ministerio, Agustín será más la Eucaristía. Pero igual sucede a la inversa, esto es:
explícito aún predicando en Hipona: "De donde saco que su empleo eucarístico remite de modo invariable a
para alimentaros a vosotros, de allí saco para alimen- la comunión intereclesial. De este supuesto cumple
tarme yo; soy un siervo, no un padre de familia. Os partir al estudiar los principales aspectos de koinonîa
sirvo de lo mismo de lo que yo vivo: del tesoro del Se- en la Iglesia antigua. Y en la communicatio in sacris u
ñor, del banquete de aquel padre de familia que, sien- hospitalidad eucaristica del moderno ecumenismo.
do rico, se hizo pobre por nosotros para que nos enri-
Entre todos los Padres de la Iglesia, es san Agustín,
queciésemos con su pobreza (2 Corintios 8, 9). Si os
quizás, el que expresó de manera más explícita y radi-
sirviera pan, habría que partirlo; cada uno tomaríais un
cal, también aguda y profunda y sutil, este lazo de
pedazo, y, por mucho que sirviese, no llegaría mas que
amor entre Eucaristía (cima de la iniciación cristiana) e
una mínima porción a cada uno. En cambio, lo que
Iglesia. Desdichadamente algunas afirmaciones suyas
digo lo tienen todo todos y cada uno en particular"
de indiscutible acento ecuménico resultan hoy, pese a
(Sermón 339, 4).
ello, lastimosamente "ignoradas de la mayor parte de
Es, pues, la idea del pastor de la Iglesia y en la Iglesia, los teólogos ortodoxos, y olvidadas a menudo del Oc-
administrador y no dueño (el amo es Cristo), obligado cidente protestante" (Tillard, J. M. R.: Chair de l'Église,
a dar de lo que recibe: el pan de la Eucaristía una ve- chair du Christ. Aux sources de l'ecclésiologie de
ces, o el multiplicado y recién horneado de la palabra, communion, París 1992, p. 53; cf. también su Église
como aquí, que llega generosa, y total y plenamente, a d'Églises. L'écclésiologie de communion, París 1987).
cada uno sin dividirse en sílabas para que toque a más El P. Tillard, recientemente desaparecido, se hizo con-
o a menos, como podría suceder con el pan material. sumado especialista de esta eclesiología, de tanta
Subyace aquí también la bella imagen del Cirio pas- trascendencia para el ecumenismo de esta hora del
cual, que expande su luz a todos sin gastarse, y que a nuevo milenio, y, lejos de perderse por las ramas, supo
todos llega plena y compartida. Canta solo su exhorto: cavar en su tierra hasta dar con las hondas raíces pa-
Expóngase la palabra de Dios por el pastor, de modo trísticas y, sobremanera diría yo, con el estilo genui-
que "quien te escucha, escuchando crea, creyendo namente agustiniano de las mismas.
espere, esperando ame" (La doctrina cristiana 4, 8).
La Iglesia, por eso, no es la suma de los bautizados, ni
Basta con acercarse a los decretos Christus Dominus,
mera reunión asamblearia desprovista de alma, sino su
sobre el oficio pastoral de los obispos, y Presbyterorum
vida de comunión en el indivisible Espíritu de Cristo,
ordinis, sobre el ministerio y vida de los presbíteros,
que nos adentra hasta Dios y nos sumerge en Dios.
del concilio Vaticano II, para intuir presente en ellos la
Ese requisito de pertenencia total a la Iglesia que lla-
señera figura de Agustín de Hipona
mamos comunión fue tema nuclear en la disputa con
IV ECLESIOLOGÍA DE COMUNIÓN los donatistas. Nada extraño, por lo demás, si se pien-
sa que su mayor aspiración monástica fue, como al
EN el servicio incansable del hiponense a la unidad
principio indico, hacer de sus comunidades verdaderas
eclesial cabe destacar, entre otras aportaciones de
eclesiolas -o pequeñas Iglesias- en las que vivir el
relieve a mayor mérito y justicia, la de comunión, muy
espíritu de la Comunidad apostólica de Jerusalén a
empleada en la teología de esta aurora trimilenaria.
tope, con amor de plenitud, es decir, en comunión.
Heredada en cierto modo de la patrística, sobremanera
de san Cipriano de Cartago, la afronta san Agustín En la doctrina agustiniana diríase que dicho concepto
acudiendo, como quien busca el manantial, a lo que de alcanza el ápice de su expresividad en los sectores
ella dice el Nuevo Testamento, donde las dos relacio- monástico y antidonatista. "El verdadero sacrificio es
nes constitutivas de la esencia de la Iglesia (comunión toda obra hecha para unirnos a Dios en santa alianza"
del creyente con Dios y comunión de los creyentes (La ciudad de Dios 10, 6). Sus famosas palabras al
entre sí) se designan con una sola y misma palabra: principio de la Regla ilustran de maravilla la faceta
koinonia. De tal suerte es ello así, que lo mismo la eclesial de la vida monástica: "Vivid en la casa unáni-

14
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Evangelización nueva en un mundo nuevo

mes y tened una sola alma y un solo corazón (Hechos


4,32 y 35) orientados hacia Dios [...], todos en unión de
alma y corazón" (Regla 1, 3).
Ello no significa, ni mucho menos, que fuera de tales
ámbitos sea imposible hallar otras referencias. La co-
munión es hoy, por fortuna, voz de la eclesiología mo-
derna. "Unido por el triple lazo de la fe, de la vida sa-
cramental y del misterio jerárquico, todo el Pueblo de
Dios realiza lo que la tradición de la fe desde el Nuevo
Testamento (cf. Hechos 2, 42) ha llamado siempre la
koinonîa (= comunión) [...], concepto clave que ha ins-
pirado la eclesiología del Concilio Vaticano II y la en-
señanza del Magisterio reciente le ha dado una gran
importancia" (Directorio sobre el Ecumenismo, Madrid
1993, p. 13).
El Sínodo de 1985 fue concluyeme: "La eclesiología de
comunión es la idea central y fundamental de los do-
cumentos conciliares" (Relatio finalis). "Experta en
humanidad", dijo Pablo VI un día; "solidaria del género
humano y de su historia", repuso en otro el Concilio
(Gaudium et spes; Constitución sobre la Iglesia en el
mundo actual 1); la Iglesia, había dicho muchos siglos
antes san Agustín, y los conciliares del Vaticano II
decidieron hacer propia la frase, "va peregrinando en-
tre las persecuciones del mundo y los consuelos de
Dios" (La ciudad de Dios 18, 52, 2; cf. Lumen gentium
8) convencida de que, por su caridad, "con nadie es
enemiga y con todos es madre" (La Catequésis a prin-
cipiantes 15, 23). Madre y Maestra, lo fue de modo
total, pleno, remecido en este Padre y Doctor de la
Iglesia el más grande, hijo y siervo suyo siempre fidelí-
simo, teólogo y pastor asimismo suyo en plena conjun-
ción, pensador eminente y lumbrera reconocida entre
las grandes religiones y, en fin, uno de los más gran-
des genios de la Humanidad.
PARA EL DIÁLOGO
* ¿Qué protagonismo podría tener y hasta dónde de-
biera llegar, a la luz de san Agustín, un teólogo de
nuestros días con sus reflexiones sobre la Iglesia?
¿Serías capaz de señalar coincidencias, o divergen-
cias si procede, entre la imagen de teólogo y pastor de
la Iglesia que san Agustín dio y la que hoy se lleva?
* ¿Qué alcance tiene para nuestros días la doctrina
agustiniana de la Iglesia desde las eclesiologías de
servicio y de comunión?

15
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Conocerse, la Humildad en el pensamiento de San Agustín

CONOCERSE, LA HUMILDAD EN EL PENSAMIENTO


DE SAN AGUSTÍN
Santiago Sierra, OSA

manos cuando nos estemos ya felicitando por una


LOS antiguos filósofos relacionaban la humildad con la
buena acción. Porque los otros vicios son temibles en
ignorancia, la debilidad o ser de baja condición; es
el pecado, mas el orgullo es también temible en las
decir, con lo que iba en contra del ideal de la excelen-
mismas obras buenas. Pueden perderse por el apetito
cia. Así entendida, es normal que se rechace sin ate-
de alabanza las empresas que saludablemente eje-
nuantes. Más cerca en el tiempo, Nietzsche piensa
cutamos... Si me preguntas, y cuantas veces me
que la humildad es la virtud propia de los esclavos
preguntes, acerca de los preceptos de la religión cris-
incapaces de vengarse de sus amos (cf. Genealogía
tiana, me gustaría descargarme siempre en la humil-
de la moral 1, 4). Para Max Scheler, en cambio, es la
dad, aunque la necesidad me obligue a decir otras
virtud cristiana más sobresaliente que nos abre a los
cosas" (Carta 118, 22).
valores y a la riqueza de la realidad.
Agustín hace de la humildad un estilo de vida, una
En el Antiguo Testamento el hombre frente a Dios es
forma de ser y de relacionarse consigo mismo, con
polvo y ceniza. "Mi herencia son meses baldíos...
Dios y con los demás. La humildad es la virtud que nos
Recuerda que mi vida es un soplo, y que mis ojos no
sitúa responsablemente ante Dios y ante los demás.
verán más la dicha", se lamenta abatido Job (7, 1-4.
Nos lleva a valorarnos, a descubrir lo que Dios nos ha
6-7). La privación y la humillación hacen al hombre
concedido y comprender su grandeza y nuestra pe-
más dispuesto a esperar la salvación que sólo puede
queñez. Esta es la experiencia que se vio obligado a
venir de Dios. Pobreza y humildad están en la misma
realizar el mismo Agustín para poder acceder a la
onda. La noción cristiana de humildad implica conocer
conversión del corazón: "Y buscaba yo el medio de
la trascendencia de un Dios personal y nuestro estado
adquirir la fortaleza que me hiciese idóneo para go-
de criaturas. En el cristianismo la humildad adquiere
zarte; ni había de hallarla sino abrazándome con el
un significado religioso y tiene que ver con la dialéctica
Mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo
entre lo divino y lo humano, basada en el conocimiento
Jesús... Pero yo, que no era humilde, no tenía a Jesús
de uno mismo como criatura dependiente con relación
humilde por mi Dios, ni sabía de qué cosa pudiera ser
al creador. Por tanto, para el cristianismo la clave para
maestra su flaqueza" (Confesiones 7, 18, 24). Basta
el verdadero conocimiento de sí mismo está en la
pensar en sus Confesiones donde desnuda su alma
humildad y en el conocimiento de la dependencia que
ante sus contemporáneos para darnos cuenta de su
el ser humano tiene de Dios. El ejemplo de Cristo nos
sencillo estilo de vida. Cuando el primado de Numidia
enseña que la humildad no nace tanto de la bajeza y
convoca un concilio regional y le pone en un lugar
pobreza, como de su grandeza y su amor que le lle-
destacado, le escribe diciendo que no quiere un lugar
varon a la humillación para salvarnos a todos. En el
de privilegio (cf. Carta 59, 1). Confiesa que, desde su
Catecismo de la Iglesia Católica se nos presenta la
conversión, no aspiró nunca a puestos de honor en la
humildad como la base y disposición necesaria para
Iglesia (cf. Sermón 355, 2).
una relación personal con el Dios vivo (cf. nn. 2540.
2558-59). La humildad es la virtud más destacada por Agustín y
la vivida más intensamente. Uno de sus estudiosos
Aunque nadie dude que sea bueno reconocer los
llega a decir: "No tenemos que inquirir largo tiempo
propios límites, fundamento indispensable del equili-
sobre la virtud que practicó en grado heroico: esa
brio psíquico y de la madurez humana, uno de los
virtud fue la humildad. Este espíritu, soberbio por
valores más olvidados o silenciados en nuestra cultura
naturaleza, fue un hechizador por su carácter suges-
es la humildad. La cultura del poder y del éxito va por
tivo y comunicativo, pero su santidad se la debe a la
otro camino. Para Agustín, en cambio, tiene una im-
humildad. Él mismo nos ha dicho que abandonó el
portancia fundamental en la vida cristiana. Recorde-
neoplatonismo porque vio, súbitamente, en el cristia-
mos el famoso texto de la carta 118: "Quisiera, mi
nismo, que la sublimidad absoluta vino a nosotros en la
Dióscoro, que te sometieras con toda tu piedad a este
humildad. En el Verbo hecho carne, la verdad suprema
Dios y no buscases para perseguir y alcanzar la ver-
se hizo amable e irresistible, y hasta se puso al al-
dad otro camino que el que ha sido garantizado por
cance de carpinteros y pescadores. Esto le conmovió,
aquel que era Dios, y por eso vio la debilidad de
y este descubrimiento fue una de las mayores gracias
nuestros pasos. Ese camino es: primero, la humildad;
de su vida. Agustín predicará hasta su muerte que el
segundo, la humildad; tercero, la humildad; y cuantas
verdadero misterio de la fe es la encarnación, y que la
veces me preguntes, otras tantas te diré lo mismo. No
primera enseñanza de la encarnación es la humildad.
es que falten otros que se llaman preceptos; pero si la
En adelante le parece todo vanidad, excepto el amor
humildad no precede, acompaña y sigue todas nues-
humilde" (Van de Meer, F., San Agustín, pastor de
tras buenas acciones, para que miremos a ella cuando
almas, Barcelona 1965, p. 20).
se nos propone, nos unamos a ella cuando se nos
aproxima y nos dejemos subyugar por ella cuando se Para Agustín la humildad no tiene nada que ver con
nos impone, el orgullo nos lo arrebatará todo de las actitudes fingidas o artificiales. Consiste en conocer-

1
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Conocerse, la Humildad en el pensamiento de San Agustín

nos y reconocernos como somos, reconocernos como San Juan 57, 3). Es desde la humildad desde donde se
hombres. No equivale a rebajarse, sino valorarse en la puede elevar uno hasta la divinidad, pero eso es obra
medida justa: "Oculta el Hijo de Dios su venida en el del mismo Dios: "Yo dije todos sois dioses e hijos del
hombre y se hace hombre. Se te manda a ti que seas Altísimo. Dios nos llama para que dejemos de ser
humilde, no se te manda que de hombre te hagas hombres. Esta dichosa transformación no se verifica si
bestia. El que era Dios se hace hombre; tú, hombre, antes no reconocemos nuestra condición de hombres.
reconoce que eres hombre. Toda tu humildad consiste Hay que partir de la humildad para elevarse a aquella
en que te conozcas" (Tratados sobre el Evangelio de altura. Si, por el contrario, nos persuadimos de que
San Juan 25, 16). Pero es un hecho que el conoci- somos algo, cuando en realidad no somos nada, co-
miento real del hombre está estrechamente unido a la rremos el peligro no sólo de no recibir lo que nos falta,
mediación de Cristo: "La humildad del hombre es su sino de perder lo que somos" (Tratados sobre el
confesión, y la mayor elevación de Dios es su miseri- Evangelio de San Juan 1, 4)
cordia. Si, pues, viene Él a perdonar al hombre sus
A la pregunta ¿qué significa ser humilde?, responde
pecados, que reconozca el hombre su miseria y que
Agustín: "No ser jactancioso (es decir, no alabarse a sí
Dios haga brillar su misericordia' (Tratados sobre el
mismo). Quien quiere jactarse es soberbio. El que no
Evangelio de San Juan 14, 5). De lo que se trata, por
es soberbio es humilde. ¿No quieres ser soberbio?
tanto, es de conocernos y de aceptar nuestra propia
Para que puedas ser humilde, di lo que se escribió: Mi
situación de seres humanos: "A ti no se te dice: 'Sé
alma se gloriará en el Señor; oigan los humildes y
algo menos de lo que eres', sino: conoce lo que eres'.
alégrense. Los que no quieren gloriarse en el Señor no
Conócete débil, conócete hombre, conócete pecador,
son mansos, sino fieros, hoscos, envanecidos, sober-
conoce ser Dios quien justifica, conócete manchado"
bios" (Comentarios a los Salmos 33, s. 2, 5). La hu-
(Sermón 137, 4). Por tanto, la humildad es una actitud
mildad garantiza la verdad porque una de sus funcio-
vital que nos impulsa a controlar la propia autosufi-
nes es eliminar la mentira: "La humildad habla de la
ciencia y aparecer como lo que somos. Al mismo
verdad, y la verdad de la humildad; es decir, la hu-
tiempo, ser sinceros con nosotros mismos es reco-
mildad, de la verdad de Dios, y la verdad, de la hu-
nocernos débiles, humanos, pecadores y, a la vez,
mildad del hombre" (Sermón 183, 4).
seguros de que Dios nos da su gracia, porque "la
flaqueza que se da en la humildad es la mayor forta- I. HUMILDAD Y VIDA CRISTIANA
leza" (Comentarios a los Salmos 92, 6).
SIN la humildad que nos enseñó Cristo, no hay posi-
La humildad es el camino hacia la verdad de nosotros bilidad alguna de recibir los efectos de la salvación,
mismos, que nos abre al encuentro con Cristo, médico porque si algo amenaza con destruir la vida cristiana,
humilde y doctor de la humildad. ese algo es la soberbia: "Si poseéis la santidad, temed
Sólo quien se reconoce enfermo, el que no presume perderla. ¿Cómo? Por la soberbia. La castidad del
de sí mismo, siente la necesidad de ser curado y casto puede perderse de dos formas: o convirtiéndose
puede acoger la salvación del Hijo de Dios. La humil- en adúltero o haciéndose soberbio. Y me atrevo a decir
dad es el camino de la misericordia y del perdón; nos que quienes viven la vida conyugal, si son humildes,
pone frente al hermano con una mirada de compren- son mejores que los castos soberbios...
sión y de aceptación y nos hace recobrar la unidad: El soberbio no puede carecer de envidia, que es la hija
"¡Cuan numerosos son los que, conscientes de haber de la soberbia. Esta madre no conoce la esterilidad; allí
ofendido a sus hermanos, rehúsan decir Perdóname! donde se halla, pare inmediatamente" (Sermón 354,
No se avergonzaron de pecar y se avergüenzan de 4-5).
pedir perdón; no sintieron vergüenza ante la maldad, y
la sienten ante la humildad" (Sermón 211, 4). Verda- El signo de los seguidores de Jesús es la humildad e
deramente el hombre es un ser débil y, aunque abierto imitar a Cristo es ser manso y humilde de corazón (cf.
al infinito, es una criatura limitada, llena de necesida- Comentarios a los Salmos 90, 1). La grandeza del
des. Agustín está convencido que andar en verdad hombre consiste en la humildad; el camino de la in-
tiene su punto de arranque en la humildad: "¿Qué es fancia espiritual a la que se promete el Reino comienza
practicar tú la verdad? No halagarte, ni acariciarte, ni en la humildad y se recorre desde y con la humildad: "A
adularte tú a ti mismo, ni decir que eres justo, cuando ella os exhorto, pues de los tales es el reino de los
eres inicuo. Así es como empiezas tú a practicar la cielos, es decir, de los humildes, de los párvulos en el
verdad; así es como vienes a la luz, para que se espíritu. No la despreciéis, no la aborrezcáis. Esta
muestren las obras que has hecho en Dios" (Tratados sencillez es propia de los grandes; la soberbia, en
sobre el Evangelio de San Juan 12, 13). cambio, es la falsa grandeza de los débiles, que,
cuando se adueña de la mente, levantándola la de-
Lo propio de la humildad es confesar la verdad y huir rriba; inflándola la vacía, y de tanto extenderla, la
de la apariencia: "Como la soberbia presume, la hu- rompe. El humilde no puede dañar; el soberbio no
mildad confiesa. Como es presuntuoso el que quiere puede no dañar. Hablo de aquella humildad que no
aparecer lo que no es, así es confesor el que no oculta quiere destacar entre las cosas perecederas, sino que
aparecer lo que es y ama aparecer lo que es" (Co- piensa en algo verdaderamente eterno, adonde ha de
mentarios a los Salmos 121, 8). Según Agustín, sólo llegar no con sus fuerzas, sino ayudada... Así, pues, si
escuchando, y escuchando la verdad, se puede ser guardáis esta piadosa humildad que la Escritura Sa-
humilde, porque la verdad no nos deja gloriarnos de grada muestra ser una infancia santa, estaréis seguros
nosotros mismos (cf. Tratados sobre el Evangelio de

2
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Conocerse, la Humildad en el pensamiento de San Agustín

de alcanzar la inmortalidad de los bienaventurados" primacía en la vida cristiana, es su nota más caracte-
(Sermón 353, 1). rística y el mejor resumen de la enseñanza de Cristo:
"Esta es la doctrina cristiana, el precepto y la reco-
La humildad es el cimiento de la construcción espiritual
mendación de la humildad; no gloriarse a no ser en la
y, en nuestro caso, no es otro que el propio conoci-
cruz de nuestro Señor Jesucristo. Pues no tiene nada
miento, la verdad del ser humano visto en su propia
de grande gloriarse en la sabiduría de Cristo, pero sí lo
indigencia y la imitación de nuestro Maestro: "¿Quién
es hacerlo en su cruz" (Sermón 160, 5). Se explica
entra por la puerta? Quien entra por Cristo. Y ¿guíen
porque la humildad es una disposición unida a todas
es éste? Quien imita la pasión de Cristo, guíen conoce
las virtudes y "por la humildad volvemos al interior"
la humildad de Cristo; y pues Dios se hizo por nosotros
(Tratados sobre el Evangelio de San Juan 25, 15) y
hombre, reconozca el hombre que no es Dios, sino un
reconocemos la necesidad que tenemos de la mise-
mero hombre. Quien, en efecto, quiera dárselas de
ricordia de Dios (cf. Comentarios a los Salmos 38, 18).
Dios no siendo más que hombre, no imita ciertamente
al que, siendo Dios, se hizo hombre" (Sermón 137, 4). Para llegar a la perfección es necesario comenzar por
la humildad porque la humildad es el fundamento
Conocerse a sí mismo es una verdadera ciencia, la
sobre el que se construye el edificio de la caridad; ella
gran ciencia que el hombre está llamado a aprender:
es el medio para conquistar y para custodiar la caridad.
"Este es el perfecto y excelso conocimiento: conocer
En definitiva, la humildad es la virtud que hace bueno
que el hombre por sí no es nada; y todo lo que es lo
al hombre y construye la ciudad de Dios: "Soy cons-
recibe de Dios y por Dios" (Comentarios a los Salmos
ciente de la fuerza que necesito para convencer a los
70, 1, 1). Por eso Agustín nos recomienda que
soberbios del gran poder de la humildad. Ella es la que
aprendamos lo pequeño, la humildad de Dios: "Lo que
logra que su propia excelencia, conseguida no por la
habéis, hermanos, de aprender, ya lo estáis viendo, es
hinchazón del orgullo humano, sino por ser don gra-
lo pequeño. Nosotros apetecemos las cumbres; para
tuito de la divina gracia, trascienda todas las eminen-
ser grandes aprendamos lo pequeño. ¿Quieres
cias pasajeras y vacilantes de la tierra" (La ciudad de
aprehender la excelsitud de Dios? Aprende antes la
Dios 1, prólogo). Por eso Agustín nos exhorta:
humildad de Dios. Dígnate ser humilde en bien tuyo,
"Aprendamos, o mejor, tengamos la humildad. Si aún
puesto que Dios se dignó ser humilde también por ti.
no la tenemos, aprendámosla. Si la tenemos, no la
Aduéñate de la humildad de Cristo, aprende a ser
perdamos. Si no la tenemos, cobrémosla para ser
humilde, no seas orgulloso. Confiesa tu enfermedad,
injertados; si la tenemos, retengámosla, para no ser
déjate con paciencia tratar del Médico. Cuando hayas
amputados" (Sermón 77, 15).
hecho tuya la humildad suya, te levantarás con Él; no
digamos que se levante Él en su calidad de Verbo, sino PARA EL DIALOGO
que te levantarás tú para que más y más sea el Verbo
presa tuya... Observad el árbol: echa primero hacia • ¿Crees que en tu entorno se entiende y se
abajo para crecer después hacia arriba, clava su raíz valora adecuadamente la virtud de la hu-
en lo humilde para lanzar al cielo su picota. ¿Dónde si mildad?
no en la humildad se afianza?" (Sermón 117, 17). • ¿Qué consecuencias se derivan de la
concepción agustiniana de la humildad y
Para Agustín, "donde está la humildad, allí está Cristo" cómo podemos ayudarnos a practicarla?
(Tratado sobre la primera Carta de San Juan, Prólogo). • Para conocerse es importante un ejercicio
Cristo y la humildad son inseparables. Como conse- de interioridad y un tiempo diario de refle-
cuencia, donde está la humildad hay posibilidad de xión ¿Crees que las circunstancias nos
fruto, mientras que donde está ausente y se asienta la favorecen para ello y qué medios podemos
soberbia, todo se convierte en desierto: "¿Qué hizo utilizar para conseguir esta interioridad y
Dios resistiendo a los soberbios y dando gracia a los reflexión?
humildes, al cortar los ramos por la soberbia e injertar
el acebuche por la humildad? ¿Qué hizo Dios? Oíd II. LA SOBERBIA Y SUS CONSECUENCIAS
estas dos cosas; primero cómo Dios resiste a los
PARA Agustín el contenido más profundo del pecado
soberbios; después cómo da gracia a los humildes...
de Adán es la soberbia, el querer ser como dioses al
Ved cómo resiste a los soberbios. Oye cómo da gracia
margen de Dios y por encima de Él. Con lo cual, la
a los humildes: convirtió los desiertos en estanques de
soberbia parece identificarse con vivir desde la propia
agua, y la tierra sin agua, en manantiales de agua. E
autonomía y sin contar con nadie. Agustín, de hecho,
hizo morar allí a los hambrientos... “(Comentarios a los
nos dice que el primer pecado es un pecado de so-
Salmos 106, 13).
berbia, pero también está presente todo el mal que nos
Una regla elemental para el que quiera entender algo podamos imaginar (cf. Manual de fe, esperanza y
de la ciencia de Dios, es la humildad: "Se hallaba caridad 45). Es cierto que el pecado podemos verlo
sentada a los pies de nuestra cabeza, y cuanto más desde distintas perspectivas, pero la más clara es la
humildemente estaba sentada, tanto más comprendía. soberbia, que es un alejarse de lo que Dios pide por
El agua afluye a la profundidad del valle, deslizándose puro capricho y por aparentar que son sus propios
desde los encumbrados collados... Esto hacía María: dueños y casi dioses: "Los soberbios se alejan de los
se humillaba y el Señor la llenaba" (Sermón 104, 3. 5). mandamientos de Dios. Una cosa es no cumplir los
mandamientos de Dios por flaqueza o ignorancia, y
En alguna ocasión parece que Agustín identifica doc-
otra apartarse de ellos por soberbia, como lo hicieron
trina cristiana con humildad y es que la humildad tiene
los que nos engendraron mortalmente para estos
3
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Conocerse, la Humildad en el pensamiento de San Agustín

males. Pues les deleitó el seréis como dioses, y así por expensas de las buenas obras. Por la misma causa, no
la soberbia se desviaron del precepto de Dios, que no sea que, atribuyéndose a sí mismos los dones de Dios,
ignoraban habérselo puesto el Señor... “(Comentarios y ensoberbeciéndose perezcan con más grave caída
a los Salmos 118, 9, 1). La soberbia puede calificarse que si nada hiciesen, se amonesta a los soberbios...
como el mal de los males del espíritu humano, la peor porque a esos tales hay que bajarles el tumor del
de las enfermedades del alma: "Reconocieron que orgullo con dolores" (La naturaleza y la gracia 27, 31).
aquel que descendió del cielo para sanar con el
Otra de las consecuencias de la soberbia es que se
ejemplo de su humildad el gran mal del alma humana,
convierte en el principal obstáculo para poder estar
es decir, la soberbia, eligió a los débiles del mundo
con Dios. Por la encarnación, Cristo elimina este
para confundir a los fuertes, a los necios de este
obstáculo y nos une íntimamente a Dios: "Hay en la
mundo para confundir a los sabios". (Sermón 51, 4).
encarnación de Cristo otros muchos bienes... Otro
Las consecuencias de la soberbia son desastrosas; no bien: la soberbia humana, obstáculo principal para la
es fácil medirlas todas, pero sí se pueden poner de unión con Dios, fue corregida y medicada por la hu-
relieve las más destacadas. Por una parte, es el origen mildad profunda de Dios. Por ella conoce el hombre
de la mala voluntad y lleva al ser humano a alejarse de cuánto se había alejado de Dios y puede apreciar
la única realidad que puede agradarle y saciar sus mejor el valor terapéutico del sufrimiento en el camino
inquietudes y deseos: "El principio de todo pecado es de su retorno" (La Trinidad 13, 17, 22). La soberbia nos
la soberbia. Y ¿qué es la soberbia sino el apetito de un lleva a arrojar fuera lo mejor que tenemos, la presencia
perverso encumbramiento? El encumbramiento per- de Dios y su gracia, y nos hace vivir en la dispersión,
verso no es otra cosa que dejar el principio al que el sin poder apreciar y gustar todo el caudal de riqueza
espíritu debe estar unido y hacerse y ser, en cierto que Dios ha depositado en nuestro interior: "Ya que en
modo, principio para sí mismo. Tiene esto lugar su vida arrojó las cosas más caras e íntimas (es decir a
cuando se complace uno demasiado en sí mismo. Y se Dios). ¿Qué otra cosa es la soberbia sino abandonar el
complace así cuando se aparta de aquel bien inmuta- ámbito privado de la conciencia y querer aparentar
ble que debió agradarle más que él a sí mismo" (La exteriormente lo que uno no es?" (Comentario al Gé-
ciudad de Dios 14, 13, 1). nesis en réplica a los maniqueos 2, 5, 6). Evidente-
mente, no es bueno presumir de lo que uno hace; las
Por otra parte, la soberbia es el origen de todas las
obras buenas del hombre se deben a la gracia de Dios.
enfermedades morales: "El manantial de todas las
Lo mismo hay que afirmar de lo que uno posee, sobre
enfermedades es la soberbia, porque la soberbia es el
todo cuando son cosas materiales. Dirá Agustín que
manantial de todos los pecados... ¿Cuál es el origen
"son dignos de risa los que se jactan de las cosas
de todas las iniquidades? La soberbia. Cura la sober-
perecederas, de las cuales muchas veces son aban-
bia y ya no existirá iniquidad alguna. Es para curar la
donados mientras viven o necesariamente tendrán
causa de todas las enfermedades, que es la soberbia,
ellos que abandonar al morir" (Comentarios a los
por lo que bajó y se hizo humilde el Hijo de Dios. ¿Por
Salmos 58, 2, 5). En definitiva, "todo lo que se halle a
qué te ensoberbeces tú, oh hombre? Dios se humilló
tu alrededor o en ti por lo que puedas presumir, arró-
por ti. Tal vez te ruboriza imitar a un hombre humilde;
jalo lejos de ti. Sea Dios toda tu presunción. Sé indi-
imitar al menos, al humilde Dios" (Tratados sobre el
gente de Él para que seas colmado de ÉL Todo lo que
Evangelio de San Juan 25, 16). Es más, la soberbia
tuvieres sin Él te servirá de inmenso vacío" (Comen-
hace que el hombre resista a la verdad y se quede
tarios a los Salmos 85, 3).
encerrado en sus propios deseos: "Luego, por ser
soberbios, fueron dignos de ser entregados a los de- PARA EL DIALOGO
seos de su propio corazón, y así se convirtieron en
• A la luz de los distintos textos de Agustín
abismo profundísimo no sólo pecando, sino también
obrando con dolo, para no entender su iniquidad y ¿qué actitudes tendríamos que cultivar
odiar" (Comentarios a los Salmos 35, 10). La soberbia para evitar la vanagloria y el presumir fal-
separa de la Iglesia y es la madre de todas las here- samente?
jías: "Considerad ya que es lo que ha engendrado • ¿Es Dios tu única riqueza o presumes de
todas las herejías; no hallaréis ninguna otra madre a tus cualidades, conocimientos y posesio-
no ser la soberbia. Pues cuando los hombres presu- nes?
men mucho de sí mismos, llamándose santos y que- • Cuando Agustín dice: "cura la soberbia y
riendo arrastrar a las masas tras de sí, sólo por so- ya no existirá iniquidad alguna", está for-
berbia dieron origen a las herejías y a los cismas, útiles mulando un principio importante de ac-
ambos. Mas como a la Iglesia católica no la vencen los ción: ¿Cómo lo entiendes y qué trabajo
hijos de la soberbia, es decir, todas aquellas herejías y interior llevaría consigo esta cura?
cismas, por eso mismo se predijo: Y las puertas del III LA LECCIÓN DE LA HUMILDAD
infierno no la vencerán" (Sermón 346 B, 3).
EN la doctrina agustiniana la humildad es la medicina
Todavía es peor cuando la soberbia corrompe el
apropiada para todo pecado, principalmente para el
mismo bien. Agustín parece indicarnos que las buenas
pecado de la soberbia, origen de todos los demás. Sin
obras son el alimento propio de la soberbia, de tal
la humildad difícilmente se puede cumplir con los
manera que se desarrolla a expensas de ellas. Llega a
requisitos mínimos de la vida cristiana: "Quien, en
calificarla como tumor: "Porque los demás vicios pre-
efecto, se hizo por nosotros camino, clama: Entrad por
valecen en la maldad, pero el orgullo se desarrolla a
la puerta estrecha. Hace conatos para entrar, mas la
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Conocerse, la Humildad en el pensamiento de San Agustín

hinchazón se lo impide; y cuanto más la hinchazón se Dios: "¿A esto se han reducido los tesoros de la sa-
lo impide, tanto más perjudiciales le resultan los es- biduría y de la ciencia escondidos en ti? ¿A qué ven-
fuerzos. Porque, para un hinchado, la estrechura es un gamos a aprender como una cosa grande de ti que
tormento, que contribuye a hincharle más; y si aún eres manso y humilde de corazón? ¿Tan excelsa cosa
aumenta de volumen, ¿cómo ha de poder entrar? es ser pequeño, que, si tú no nos lo enseñaras, siendo
Tiene, pues, que deshincharse. ¿Cómo? Tomando el tan excelso, no sería posible aprenderla? Con segu-
medicamento de la humildad; que beba esta pócima ridad. No podrá encontrar de otra suerte su paz el alma
amarga, pero saludable, la pócima de la humildad" si no es reabsorbiendo esa inquieta hinchazón, por la
(Sermón 142, 5). La humildad es el camino adecuado que se antojaba grande a sí misma mientras para ti
para hacernos gratos a Dios y el ambiente en el que se estaba todavía enferma" (La santa virginidad 35, 35).
practica la vida cristiana. Parece claro, por tanto, que
La humildad nos acerca a Dios y es que Dios se ma-
todo cristiano debe ser humilde, y más si tiene un
nifiesta a los humildes y les invita a disfrutar de la
servicio en la comunidad. Pero la humildad es nece-
visión. Los sencillos y humildes son los más capaci-
sario cultivarla y custodiarla en lo cotidiano y no dar por
tados para escuchar la buena noticia de Dios: "Lo
supuesto que se tiene como si fuese una conquista
escondiste a los soberbios y lo revelaste a los humil-
para siempre (cf. La santa virginidad 33, 33).
des. ¿Qué es lo que somos, por mucho que seamos?
Agustín está convencido de que la humildad es el Si somos humildes, mereceremos gozar de la plena
fundamento imprescindible para edificar una vida de visión de Dios si merecemos ser contados entre los
plenitud porque es la morada de la caridad y el edificio pequeños" (Sermón 68, 7).
de la caridad no puede tener otro fundamento: "Cava
Sólo los humildes pueden recibir el Espíritu Santo,
en ti ese cimiento de humildad y llegarás a la cúspide
porque sólo ellos tienen la capacidad de poseerle.
de la caridad" (Sermón 69, 4). Sin humildad nadie
Agustín compara a los humildes con un cuenco vacío
puede soñar con adquirir la caridad, y la caridad, a su
que puede recibir todas las riquezas que Dios está
vez, es custodiada por la humildad: "Contra la sober-
dispuesto a conceder: "El Espíritu Santo nos convierte
bia, madre de la envidia, es contra guíen lucha singu-
de multiplicidad en unidad, se le apropia por la hu-
larmente toda la disciplina cristiana. Ésta nos enseña
mildad y se le aleja por la soberbia. Es agua que busca
la humildad para adquirir y custodiar la caridad, de la
un corazón humilde, como un lugar cóncavo donde
que está escrito: la caridad no es envidiosa" (La santa
detenerse; en cambio, ante la altivez de la soberbia,
virginidad 31, 31). En la caridad está la clave de la vida
como altura de una colina, rechazada, va en cascada.
cristiana, pero este camino no se puede recorrer si no
Por eso se dijo: Dios resiste a los soberbios y, en
se es humilde: "Luego llamó a la caridad camino ex-
cambio, a los humildes les da su gracia. ¿Qué significa
celentísimo. Este excelso camino, hermanos, es ma-
les da su gracia? Les da el Espíritu Santo. Llena a los
ravilloso. Este camino, porque es encumbradísimo, es
humildes, porque en ellos encuentra capacidad para
también excelentísimo, pues sobresale lo que es ex-
recibirlo" (Sermón 270, 6).
celente. Ninguna cosa hay más excelente que el ca-
mino de la caridad, y sólo andan por él los humildes" IV. UN ESPEJO DONDE MIRARSE: CRISTO
(Comentarios a los Salmos 141, 7).
EN el mundo pagano la humildad es desconocida.
La humildad es el fundamento del edificio humano y Ningún filósofo, ningún sabio de los antiguos enseña
cristiano. Cuanto más grande sea el edificio, más esta virtud. Sólo Cristo es el doctor de la humildad, es
necesario es -aunque no sea visible- el cimiento de la algo exclusivo del reino de Dios, de la región de Cristo
humildad: "¿Quieres ser grande? Comienza por lo y del ámbito divino, y sólo desde ahí se puede com-
ínfimo. ¿Piensas construir una gran fábrica en altura? prender adecuadamente y practicar en su justa me-
Piensa primero en el cimiento de la humildad. Y cuanta dida: "Esta agua de la confesión de los pecados, esta
mayor mole pretende alguien imponer al edificio, agua de la humillación del corazón, esta agua de la
cuanto más elevado sea el edificio, tanto más profundo vida de salud, que se considera despreciable a sí
cava el cimiento. Cuando la fábrica se construye, sube misma, que no presume de sí misma, que no se atri-
a lo alto; pero guíen cava fundamentos se hunde en la buye con soberbia nada a su propio poder; esta agua
zanja. Luego la fábrica se humilla antes de elevarse y no se encuentra en ningún libro de los extraños, ni en
después de la humillación se remonta hasta el remate. los de los epicúreos, ni en los de los estoicos, ni en los
¿Cuál es el remate de la fábrica que intentamos de los maniqueos, ni en los de los platónicos. En todos
construir? ¿Adónde ha de llegar la crestería del edifi- ellos se hallan óptimos preceptos sobre las costum-
cio? Pronto lo digo, hasta la presencia de Dios" bres y la disciplina; sin embargo, no se encuentra esta
(Sermón 69, 2-3). humildad. La vena de esta humildad brota de otro
"Nuestra perfección está en la humildad" (Comentarios manantial; emerge de Cristo. El origen dimana de
a los Salmos 130, 14). Sin la humildad no se daría aquel que, siendo excelso, vino humilde. ¿Qué otra
crecimiento en la vida espiritual, porque la humildad cosa enseñó humillándose, haciéndose obediente
hace que el hombre reconozca que es Dios el que nos hasta la muerte, y muerte de cruz? ¿Qué otra cosa
da todos los bienes y nos obliga a trabajar para que enseñó pagando lo que no debía, para librarnos a
fructifiquen los dones recibidos. Toda la ciencia que el nosotros de la deuda? ¿Qué otra cosa enseñó bauti-
cristiano debe tener consiste en aprender la humildad, zándose el que no tuvo pecado, dejándose crucificar el
y sólo se aprende entrando en contacto con Cristo, que no tenía culpa? ¿Qué otra cosa enseñó, si no es
porque en Él están contenidos todos los tesoros de esta humildad? Con razón dice: 'Yo soy el camino, la

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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Conocerse, la Humildad en el pensamiento de San Agustín

verdad y la vida'. Con esta humildad se acerca a Dios, hombre siguiendo la soberbia del engañador, siga,
porque el Señor está junto a los que se atribulan en su después de hallado, la humildad del Redentor" (Tra-
corazón" (Comentarios a los Salmos 31, 2, 18). tados sobre el Evangelio de San Juan 55, 7).
El misterio de la Encarnación es el punto concreto en Cuando habla de la humildad de Cristo, Agustín utiliza
el que Agustín centra su atención para hablarnos de la todos los recursos para que lleguemos a entender y
humildad de Cristo y para recomendarnos a nosotros nos llenemos de admiración. Nos presenta a Cristo en
la humildad. Piensa Agustín que sólo con un ejemplo relación con el pueblo judío y a Dios como médico que
como el de Cristo puede el cristiano entusiasmarse oculta su divinidad para que nosotros reconozcamos
con la humildad: "Luego, porque el Señor te enseña la nuestra fragilidad: "Tenía de qué vanagloriarse el
humildad, por eso dijo: No he venido a hacer mi vo- pueblo judío; pero por esa soberbia sucedió que no
luntad, sino la voluntad del que me envió. Esta es la guiso humillarse ante Cristo, autor de la humildad,
mejor recomendación de la humildad. La soberbia cortador del tumor, Dios médico, que por eso se hizo
hace su voluntad, la humildad hace la voluntad de hombre siendo Dios, para que el hombre se recono-
Dios" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan 25, ciese hombre. ¡Qué gran medicina! Si con esta medi-
16). De hecho, "es excelso el mismo que es humilde cina no se cura la soberbia, no sé qué podrá curarla.
para hacernos excelsos a nosotros, que somos hu- Es Dios y se hace hombre; margina la divinidad, la
mildes" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan 21, secuestra en cierto modo, esto es, oculta lo que era
7). Por eso insistirá Agustín: "Tal es el camino: camina suyo y aparece lo que ha recibido. Se hace hombre,
por la humildad para llegar a la eternidad" (Sermón siendo Dios, y el hombre no se reconoce hombre, esto
123, 3). es, no se reconoce mortal, frágil; no se reconoce pe-
cador y enfermo, para buscar, ya que está enfermo, al
En la doctrina de Agustín el primer significado de la
médico. ¡Y lo que es más peligroso, todavía se cree
Encarnación es la humildad. Era necesario que el Dios
sano!" (Sermón 77, 11). La humildad de Dios es la
humilde se acercase al hombre engreído para sanar su
medicina adecuada para curar la hinchazón de nuestra
enfermedad y liberar al hombre de la desesperación:
soberbia (cf. La Trinidad 8, 5, 7).
"El Dios humilde descendió hasta el hombre soberbio.
Reconózcase el hombre como hombre y manifiéstese Agustín, con frecuencia, pone en contraposición lo que
Dios al hombre. Si Cristo vino para que el hombre se hizo el hombre y lo que hizo Dios, e invita al hombre a
humillara y a partir de esa humildad creciera, convenía que, entrando en la dinámica divina, aprenda la asig-
que cesara ya la gloria del hombre y se encareciese la natura de la humildad: "Considera, ¡oh hombre!, lo que
de Dios, de modo que la esperanza del hombre radi- vino a ser Dios por ti; aprende la doctrina de tan gran
case en la gloria de Dios y no en la suya propia... humildad de la boca del doctor que aun no habla. En
Confiese, pues, el hombre su condición de hombre; otro tiempo, en el paraíso fuiste tan fecundo que im-
mengüe primero para crecer después" (Sermón 380, pusiste el nombre a todo ser viviente; a pesar de ello,
6). Es decir, para purificar al hombre soberbio vino por ti yacía en el pesebre, sin hablar, tu creador; sin
Cristo humilde: "Por la humildad de Cristo somos llamar por su nombre ni siquiera a su madre. Tú,
limpiados, ya que, si no se hubiese humillado a sí descuidando la obediencia, te perdiste en el ancho
mismo, haciéndose obediente hasta la muerte de cruz, jardín de árboles fructíferos; Él, por obediencia, vino en
su sangre no hubiese sido derramada para la remisión condición mortal a un establo estrechísimo, para
de los pecados" (Tratados sobre el Evangelio de San buscar, mediante la muerte, al que estaba muerto. Tú,
Juan 119, 4). siendo hombre, quisiste ser Dios, para tu perdición; Él,
siendo Dios, quiso ser hombre, para hallar lo que
Cristo es, para Agustín -como ya se ha subrayado-,
estaba perdido. Tanto te oprimía la soberbia humana,
maestro de humildad. Esta es la gran asignatura, la
que sólo la humildad divina te podía levantar" (Sermón
que siempre tendremos pendiente en el curso de la
188, 3).
vida, por no estar suficientemente aprendida. Cristo ha
venido para que nadie se gloríe de sí mismo, de tal La herida que nos produjo la soberbia era herida de
manera que la gloria de Dios sea la que va en au- muerte, y sólo la humildad nos podía hacer recuperar
mento: "Antes de la venida del Señor Jesús, el hombre la vida. Es decir, el Dios humilde es la única solución
se jactaba de sí mismo. Viene aquel hombre para que para el hombre contaminado por la soberbia, que no es
la gloria del hombre mengüe y vaya en auge la gloria una mancha que se limpie con un mero lavado super-
de Dios. Porque viene Él sin pecado y nos halla a ficial, porque está siempre latente: "Por la soberbia
todos con pecados" (Tratados sobre el Evangelio de caímos, llegando a esta mortalidad. Y como la sober-
San Juan 14, 5). La humildad nos viene de Cristo, que bia nos hirió, la humildad nos salva. Por eso vino hu-
se hizo hombre para hacernos dioses en Él y por Él. milde Dios para curar al hombre de la inmensa herida
Agustín parece indicar que una de las razones para de la soberbia. Vino porque el Verbo se hizo carne y
que el Hijo se hiciera hombre es, precisamente, en- habitó entre nosotros... ¿Te hiciste soberbio? Pronto te
señarnos con su propia vida lo que era la humildad: arruinará el que persuade el mal. Afiánzate humilde en
"Tan grande es la utilidad que reporta al hombre la Dios y no te preocupes grandemente de lo que se te
humildad, que no dudó en recomendarla la divina diga" (Comentarios a los Salmos 35, 17).
Majestad. Para siempre hubiese perecido el hombre
Cristo "por guíen nos reconciliamos con Dios por el
por su soberbia si no le hubiese hallado Dios con su
sacramento de su humildad" (Sermón 341, 4), asumió
humildad. Por eso vino el Hijo del hombre a buscar y
la debilidad que lleva consigo la humildad y así nos
poner a salvo lo que había perecido. Había perecido el
señaló el camino que todo cristiano debe seguir:
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Conocerse, la Humildad en el pensamiento de San Agustín

"Donde hay humildad, allí hay debilidad; pero la debi- El verdadero camino de la vida es Cristo humilde. Por
lidad de Dios es fortaleza para los humildes. Su ex- este camino el hombre puede ir seguro y confiado de
celsitud creó el mundo y su humildad venció al mun- que llegará a la meta. Es cierto que la aspiración del
do... Se anonadó a sí mismo, tomando la forma de cristiano es llegar a Dios, pero no es menos cierto que
siervo. Esto es lo que hoy celebramos. Muchos des- es necesario, para no fracasar en el intento, utilizar el
preciaron la humildad de Cristo, y no llegaron a su camino adecuado: "Aunque sea Cristo la verdad y la
excelsitud. Quienes, en cambio, lo adoraron humilde, vida, el excelso y Dios, el camino es Cristo humilde.
lo encontraron excelso" (Sermón 198 B). Además, Andando sobre las huellas de Cristo humilde, llegarás
Cristo ha venido para enseñarnos, pero las grandes a la cumbre; si tu flaqueza no se desprecia de sus
lecciones que quiere que aprendamos, tienen el humillaciones, llegarás a la cima, donde serás inex-
preámbulo de la humildad: "Yo he venido humilde, yo pugnable. ¿Cuál fue la causa de las humillaciones de
he venido a enseñar la humildad, y yo soy el maestro Cristo sino la debilidad tuya? Tu flaqueza te asediaba
de la humildad. El que se llega a mí, se incorpora a mí; rigurosa y sin remedio, y esto hizo que viniese a ti un
el que se llega a mí, se hace humilde, y el que se Médico tan excelente. Porque si tu enfermedad fuese
adhiere a mí, será humilde, porque no hace su volun- tal que, a lo menos, pudieras ir por tus pies al médico,
tad, sino la de Dios. Esa es la causa de que no se le aún se podría decir que no era intolerable; mas como
arroje fuera: estaba arrojado fuera cuando era sober- tú no pudiste ir a él, vino él a ti; y vino enseñándonos la
bio" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan 25, 16). humildad, por donde volvamos a la vida, porque la
Es evidente que, según Agustín, humildad y obedien- soberbia era obstáculo invencible para ello; como que
cia van unidas y pertenecen al mismo dinamismo de la había sido ella la que había hecho apartarse de la vida
vida cristiana. Cristo, para enseñarnos la humildad y el corazón humano levantado contra Dios" (Sermón
así poder redimirnos, ha tenido que encarnarse, ha- 142, 2).
cerse semejante a nosotros y hacerse obediente hasta
Agustín nos dice que abrazados a Cristo "reconoz-
la muerte en cruz, aunque sin perder su divinidad (cf.
camos la humildad de nuestro Señor y no nos aver-
Tratados sobre el Evangelio de San Juan 51, 3).
goncemos de ella. No nos avergoncemos de Él"
El ejemplo de humildad de Cristo durante toda su vida (Comentarios a los Salmos 46, 2), porque esa humil-
culmina con el acto de servicio que es el lavatorio de dad es considerada por Agustín como el remedio
los pies, proponiéndolo a sus discípulos y a cada uno apropiado para toda enfermedad del alma, especial-
de nosotros como gesto a realizar: "Y cuando estaba mente el orgullo: "La humildad del Señor es la medi-
para dar comienzo a su pasión, lavó los pies de sus cina de la soberbia del hombre. El hombre no habría,
discípulos y les amonestó de forma clara que hicieran en efecto, perecido de no haberse ensoberbecido...
con sus condiscípulos y consiervos lo que con ellos Siendo, por tanto, la soberbia principio de todo pecado,
había hecho su Señor y Maestro. ¡De qué modo tan ¿qué medicina podría sanar la hinchazón del orgullo, si
práctico nos recomendó la humildad! Para lo cual Dios no se hubiera dignado hacerse humilde? ¡Aver-
escogió aquel tiempo en que estaba próximo a morir, y güéncese de ser soberbio el hombre, pues humilde se
en el que los discípulos ponían en él los ojos con hizo Dios! Se le dice al hombre sé humille, y lo tiene a
grande anhelo, para que retuvieran en la memoria con menos; y ese querer los hombres vengarse cuando se
más solicitud lo que veían ser la última voluntad del les afrenta, ¿no es obra de la soberbia? Tienen a
Maestro modelo. Pudo recomendarles esto muchos menos abajarse, y quieren vengarse, como si alguien
días antes, en cualquiera de los que había estado sacara provecho del mal ajeno. El ofendido e injuriado
conversando con ellos, pero lo hizo entonces porque, quiere vengarse; hace del daño ajeno su medica-
aunque antes les hubiese dicho lo mismo, no lo hu- mento, cuando lo que gana es un cruel tormento. Por
bieran de recibir como en este preciso momento" (La eso, el Señor Cristo se dignó humillarse a todas las
santa virginidad 32, 32). cosas, para mostrarnos el camino; ¿nos desprecia-
remos por andarlo?" (Sermón 123, 1). El hombre
A MODO DE CONCLUSIÓN puede enfermar, pero no está en su poder la curación,
Se puede ver con claridad que "Cristo el Señor se de aquí que Cristo, con su humildad, levante al hombre
humilló para que nosotros aprendiéramos a ser hu- que estaba caído y no tenía posibilidad de levantarse:
mildes" (Sermón 272 A), Por lo tanto, uno de los "Considera cómo te levantó a ti tu Señor. Te levantó
grandes retos que tenemos planteados para ser cris- con su humildad, hecho obediente hasta la muerte y
tianos es vivir desde la humildad, porque "¿cómo humillándose a sí mismo. ¿Es humilde tu emperador y
podemos ser soberbios teniendo el corazón levantado eres tú soberbio? ¿Es humilde la cabeza y soberbio el
hacia quien se hizo humilde por nosotros para que no miembro? En ningún modo: guíen ama la soberbia no
continuásemos siendo soberbios?" (Sermón 261, 1). quiere pertenecer al cuerpo que tiene una cabeza
Quien quiera entrar en el Reino ha de entrar por Cristo, humilde" (Sermón 354, 9).
ha de aprender y practicar la humildad: "Cristo nuestro Los seguidores de Cristo han de seguir a Cristo sobre
Señor es puerta baja; quien quiera entrar por esta todo por el camino de la humildad. Así se lo reco-
puerta ha de agacharse para entrar con la cabeza mienda Agustín a las vírgenes. El libro que Agustín
sana. Quien, en vez de humillarse, se enorgullece, escribe sobre la virginidad, más de la mitad del texto
quiere entrar por el muro, y quien sube por el muro, está dedicado a la humildad: "Por tanto, ¡oh vírgenes
sube para caer" (Tratados sobre el Evangelio de San de Dios!, haced esto, hacedlo y seguid al Cordero
Juan 45, 6). dondequiera que vaya. Pero antes venid y aprended
de Él que es manso y humilde de corazón, y después
7
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Conocerse, la Humildad en el pensamiento de San Agustín

le seguiréis. Si amáis, venid humildemente al humilde


y no os apartéis de Él, no sea que caigáis... Seguid
adelante por el camino de la cumbre con el pie de la
humildad. Él exalta a los que le siguen humildemente,
ya que no se desdeñó bajar hasta los que yacían. (... )
Desconfiad de vuestras probadas fuerzas para que no
os envanezcáis porque habéis podido soportar algo. Y
orad por las que no habéis experimentado, no sea que
seáis tentados por encima de lo que podéis soportar"
(La santa virginidad 52, 53).
Para entrar en el reino y disfrutar de la salvación, es
necesario, evidentemente, pasar por Cristo, pero sólo
se podrá si somos humildes: "Por doquier se nos
recomienda con diligencia suma la humildad del
maestro bueno. También está en Cristo nuestra sal-
vación, que es su humildad. Careceríamos en absoluto
de salvación si Cristo no se hubiese dignado hacerse
humilde por nosotros. Recordemos que no hemos de
fiarnos de nosotros mismos. Confiemos a Dios lo que
tenemos e imploremos de Él lo que aun no tenemos"
(Sermón 285, 4).
PARA EL DIALOGO
• ¿Experimento la necesidad de Dios o me
considero autosuficiente y me creo más de
lo que soy?
• ¿Soy consciente de las cualidades que
tengo y trato de realizarlas siempre con la
ayuda de Dios?
• ¿Veo la necesidad de la humildad en mi
vida y trato de vivir desde el ejemplo de la
encarnación de Cristo y desde el servicio?

8
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Interioridad: Viaje hacia uno mismo y hacia
Dios

INTERIORIDAD: EL VIAJE HACIA UNO MISMO Y


HACIA DIOS
Imanol Larrínaga Bengoechea, OAR
Necesitamos paz interior para poder oír la voz de la naturaleza clamando por la vida. Necesitamos silencio para
pensar que la vida incluye la justicia social y económica, la democracia, la no- violencia, la paz, la conservación de la
energía. Necesitamos luz que nos alumbre el camino y aprender así a contemplar las maravillas de un amor
verdadero, de la gratuidad..., del evangelio.

Dios le aguarda, escrutador de los corazones,


Hace un cierto tiempo me vino a la cabeza la idea de
y donde él personalmente, bajo la mirada de
proponer a alguna cadena de televisión la posibilidad
Dios, decide su propio destino. Al afirmar, por
de anunciar este spot o algo parecido. Y me decía:
tanto, en sí mismo la espiritualidad y la
¿por qué no? Alguien, con un poco de buena voluntad,
inmortalidad de su alma, no es el hombre
por snobismo o porque lo sentía así, puede y quiere
juguete de un espejismo ilusorio provocado
ser libre, valiente o dispuesto a gastarse unos buenos
solamente por las condiciones físicas y
euros en una alternativa publicitaria. (A título de
sociales, sino que toca, por el contrario, la
experiencia personal recuerdo que, hace unos días,
verdad más profunda de la realidad (GS 15).
conté hasta la friolera de 29 anuncios mientras
esperaba la retransmisión de un partido de fútbol). Todo lo anterior supone un camino y una experiencia,
realidades que, por otro lado, se nos están haciendo
Y... ¿de qué hablan los anuncios que nos acosan
extrañas ¿Con qué tropiezan hoy -y siempre-, la
desde la televisión o las vallas publicitarias de las
hondura personal y la madurez creativa? Tomemos en
calles? Voracidad compulsiva, imágenes, noticias y
consideración este hecho: ¡qué fácil es instalarse en
novedades que nos alivian (¡) el tedio cotidiano...
una forma de vivir que, casi sin darnos cuenta, ahoga
¿Qué más quieren los que manejan este mundo a su toda inquietud religiosa que brota del corazón humano!
antojo que desactivar la vida, hacerla anodina, Analicemos ante nuestra propia conciencia el ritmo de
someterla al fatalismo y no creer que esa vida, la vida agitado, el conjunto de preocupaciones e
verdadera, tiene bastantes más posibilidades de las intereses, la obsesión por un disfrute inmediato, la
que nos dicen? Una alternativa; porque donde esté tu manera de consumir noticias y diversiones... ¡no dejan
tesoro, allí estará también tu corazón (Mateo 6, 21). apenas ni tiempo ni ganas para vivir la fe y madurar en
ella! Por eso la vida se torna tan superficial y esto
• Pienso en los motivos o en las motivaciones impide que lleguemos con un poco de profundidad a
que tenemos para vivir, y cuando vuelvo sobre nuestro corazón. Parece que sólo nos interesa la
los dichosos anuncios, caigo en la cuenta de satisfacción inmediata, "el triunfo de lo instantáneo",
cómo vienen y se alejan a lomos de nuevas incluso el mismo trabajo se hace obsesión... ¿Hay sitio
modas de sentido que quieren seducirnos. O
en el corazón para Dios? Agustín, en su experiencia
sea, que experimentamos nuestra
diaria, nos dice claramente cómo nos podemos alejar
incapacidad o se nos hace difícil el focalizar de Dios: No busques la felicidad en la región de la
nuestros pasos y estructurar nuestras muerte. No está allí. No puede haber felicidad donde ni
decisiones. Y debemos, valientemente, siquiera hay vida verdadera (cf. Confesiones 4, 12,
formular una pregunta: ¿está desapareciendo
18). Volviendo al anuncio inicial, necesitamos, pues, el
de nuestra vida el horizonte? Recuerdo, silencio para hacernos más sensibles a la
inevitablemente, el grito agustiniano: porque interconexión de cada uno de nosotros con nuestro
nos has hecho para ti y nuestro corazón está propio interior; todo debe ser una unidad: "metióme en
inquieto hasta que descanse en ti su bodega el Amado mío, y yo seguíle, que como los
(Confesiones 1, 1, 1). Y la lectura de este texto soldados siguen su bandera, así la bandera que a mí
me lleva a silenciar mis eficacias, a aparcar me lleva tras sí y a quien yo sigo es la de su amor"
mis exigencias y a desacelerar mi ritmo. Más
(Fray Luis de León en Comentario al Cantar de los
aún, el lenguaje agustiniano me invita a
Cantares).
encontrarme conmigo mismo, a meditar sobre
mi proyecto vital y a abrirme y gustar la Cada uno de nosotros, creyentes, hacemos un
experiencia de Dios. Dice el Vaticano II: No se itinerario en la vida. Como seres humanos buscamos y
equivoca el hombre al afirmar su superioridad anhelamos. Pero la interioridad es un regalo de Dios,
sobre el universo material y al considerarse no una manera de vivir, que nace y se alimenta de su
como partícula de la naturaleza o como gracia. San Agustín lo clarifica de esta manera: "la
elemento anónimo de la ciudad humana. Por mayoría de las veces el hombre se desconoce a sí
su interioridad es, en efecto, superior al mismo. Víctima del descuido o de la improvisación, o
universo entero: a estas profundidades retorna presume de sus carencias o desespera de sus
cuando entra dentro de su corazón, donde posibilidades. Sólo cuando la tentación viene a
probarle, como un cuestionamiento de urgencia, logra
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Interioridad: Viaje hacia uno mismo y hacia
Dios

el hombre conocer la verdad sobre sí mismo" en el corazón. La "dignidad interior no es fruto del azar
(Comentarios a los Salmos 52, 2). ni de la improvisación, sino de una atención continua al
misterio interior y un esfuerzo continuado de querer ser
PARA EL DIÁLOGO
uno mismo. Podría traducirse en una sencilla plegaria:
En el anuncio con que se abre este tema, "Señor, ayúdame a caminar para llegar donde necesito
¿cuál sería tu spot sobre la ser". Y, así, es posible creer en la contemplación, ese
INTERIORIDAD? arte de aprender de Dios a observar con una larga
Analiza y discierne las motivaciones para mirada de compasión y ternura. Una larga mirada
vivir que tiene un pasota, un filántropo, un supone capacidad contemplativa y vida interior,
bien situado, un "veleta", un enfermo... y aprender a ralentizar la velocidad de nuestras vidas,
¿tú? acciones y pensamientos, y adiestrarse en el camino
Sensibilidad con el público (colócate de la serenidad.
delante de los demás): ¿soy actor de vida o
• En el bautismo hemos recibido la fe, y ésta
de palabra?
brota siempre como una confianza cada vez
VIAJE... ¿HACIA DONDE? más viva que Dios mismo va despertando. Por
eso, hacer turismo -sería responder al
LA persona sólo inicia su camino hacia Dios porque, interrogante "Caminar... ¿hacia dónde?"- es
desde el primer momento, Dios está en el fondo de su creer, es ponerse ante Dios. Acoger su amor y
ser atrayéndola hacia su propio misterio. Es la su llamada. Es como escuchar a quien nos
presencia amorosa de Dios la que origina y sostiene su está invitando en el corazón. Es decisivo,
itinerario hacia Dios. Buscamos a Dios a tientas, pero pues, encontrar a Dios en el corazón y en unos
Él no está lejos de ninguno de nosotros, pues en Él momentos de sinceridad ante Él, y esto puede
vivimos, nos movemos y existimos (Hechos 17, 27-28). cambiar el sentido de nuestras personas. Esta
Sin la gracia de Dios nadie podrá buscarle. Sin su escucha a la invitación se llama interioridad.
presencia, percibida oscuramente en el fondo de la • La fe es un don gratuito, no es una conquista,
conciencia, nadie puede dar paso alguno hacia Él: A una posesión, algo exigible a lo que tenemos
Jesús no se llega verdaderamente más que por la fe, a derecho porque nos lo hemos merecido; la fe
través de un camino cuyas etapas nos presenta el nos viene dada, es un regalo de Dios.
Evangelio en la bien conocida escena de Cesarea Recordemos la actitud del fariseo que
(Juan Pablo II en Novo millennio ineunte 19). "presumía" de su fe y de sus buenas obras; se
Todo hombre o mujer, lo sepa o no, está habitado por hace dios a sí mismo, es un soberbio. Este
esta presencia de Dios. También el más indiferente, el hombre no tuvo en cuenta aquel consejo de
más mediocre, el más incrédulo, vive envuelto por la san Agustín: "escucha primero al que habla
gracia de Dios que lo acoge y lo ama sin fin. Dios no dentro y, desde dentro, habla después a los
fuerza, no coacciona a nadie. Sólo se ofrece, sin retirar que están fuera" (Comentarios a los Salmos
nunca su amistad. Ni siquiera el pecado destruye su 139, 15). Y, también, "entrar en lo más interior
presencia; únicamente impide que nos abramos a ella. es desear lo que hay de más íntimo, y lanzar
En realidad, Dios se ofrece y nos busca lejos la intimidad más íntima es salir fuera. Por
permanentemente y de mil maneras a todos y a cada el orgullo salimos fuera, por la humildad
uno de nosotros, a través de los acontecimientos volvemos al interior" (Tratados sobre el
pequeños y grandes de cada día y de toda la vida; son Evangelio de san Juan 25, 15).
acontecimientos que animan nuestra existencia, nos • Andar por dentro es una auténtica experiencia
interpelan y nos atraen hacia Él. Por nuestra parte no de Dios, un regalo, un don que, como emisora
nos queda sino el dejarnos guiar por el dinamismo que siempre abierta, puede ser captada desde la
el Espíritu de Cristo desencadena en el hombre; ese fe y por la fe. Cristo, en su pedagogía con los
Espíritu que siempre afirma y vive abriendo y, por apóstoles, los pone en crisis obligándoles a
consiguiente, ofrece futuro y, con ello, confiere libertad que salgan de ellos respuestas, lo mejor de sí
para estar en el mundo (Olegario G. de Cardedal). mismos para adherirse más a Él. Las crisis
son situaciones de dificultad superables y que
Necesitamos prestar mucha atención a lo que propone ayudan a madurar. Lo que tenemos entre
san Agustín: "los hombres salen a hacer turismo para manos no es ningún detalle o adorno sino
admirar las crestas de los montes, el oleaje proceloso aquello que es lo más grande: es problema de
de los mares, el fácil y copioso curso de los ríos, las "raíz" y que lo hemos dejado de alimentar o no
revoluciones y los giros de los astros. Y, sin embargo, lo alimentamos suficientemente: Les dijo:
pasan de largo delante de sí mismos. No hacen vosotros pasáis por justos ante los hombres,
turismo interior "(Confesiones 10, 8, 15). Quien se pero Dios conoce vuestros corazones. Pues lo
orienta hacia Dios vive una experiencia interior difícil que los hombres exaltan, lo aborrece Dios
de explicar. Busca, pero, sobre todo, es buscado. (Lucas 16, 15).
Llama, pero, sobre todo es llamado. Da pasos, pero es • La interioridad es la experiencia entrañable de
atraído y conducido por Alguien. Nuestra actitud es Quien pasa por la puerta de nuestra pobreza,
más acogida que búsqueda; recibimos la constante que nace del reconocer quién es Aquel que
invitación de la gracia que nos llama a encontrar a Dios pone su mano buena sobre nuestros hombros
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Interioridad: Viaje hacia uno mismo y hacia
Dios

y nos descubre quiénes somos nosotros. De humana condición y como miran tantas y
ahí que, en este saber caminar, tendrán que tantas personas, desde el corazón limpio, la
sintetizarse sus efectos: descubrir la dicha de historia de las heridas del mundo sin dejar de
ser uno mismo incluso cuando las realidades ensayar acciones audaces en su favor, a
nos lo oscurecen tanto, crear el gusto por vivir pesar del dolor y de la fatiga. Eso significa que
y por ser libres, caminar en la solidaridad estamos siempre en grado de provocar la
compartida, no convertir ni el tiempo ni el dinámica del conocimiento de Dios que no
ambiente en una prisión o en una cárcel para entra por la cabeza sino por el corazón. Es una
sí mismo o para los demás, ser precursores de llamada a reconstruir la experiencia religiosa
nuevos caminos... Podemos así descubrir ese que lleva para los creyentes, desde lo más
Rostro y dejar que su mirada penetre en fundamental y acompañado por un proceso
nuestra vida, esta vida con todo su espesor y religioso que nos dirige a la acogida de Dios
su ambigüedad, pero siempre necesitada de en la experiencia religiosa. Es un proceso de
Amor verdadero: le respondió Simón Pedro. proponer el evangelio y preguntar por una
Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes respuesta para que sea verdaderamente
palabras de vida eterna y nosotros creemos y cristiana la persona, cada uno de nosotros. Y
sabemos que Tú eres el santo de Dios (Juan esto exige un tipo de encuentros mucho más
6, 68-69). allá de lo que ordinariamente conceptuamos y
• La interioridad no puede hacerme fabricante valoramos como una formación cristiana y
de criterios cerrados, reducidos todos ellos a religiosa de vivir la religión. Se trata de una
una privacidad, como si fuera un refugio en el escucha directa de Dios, del análisis de la
cual me aíslo. Debe romper, tiene que propia realidad y del anuncio de un Dios
desplegarse en una caridad verdadera, ya que gratuito y liberador.
una experiencia de Dios me tiene que implicar
Cuando la persona humana no practica ni tiene interés
en el ser humano. Y una relación que se cierra
por caminar desde dentro y hacia dentro, se convierte
entre Dios y yo, y no me abre a la caridad, no
en parte de un mundo de seres humanos tan
sería una auténtica experiencia de Dios. La
satisfechos como mutilados, incapaces de imaginar su
caridad se convierte en control de calidad de
propio presente y de su futuro y sin posibilidad de
mi experiencia con Dios, tanto más cuanto que
gozarlo ni de soñarlo. El silencio tiene aquí una gran
la verdadera respuesta que me pide Dios es
importancia: nos coloca en una actitud de encuentro
en la caridad, en una expresión histórica, real,
con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Y
con respuestas en la vida: pues todos han
aunque sea cierto que la vida es un misterio que
echado de lo que les sobraba, ésta, en
desborda nuestro control, que no es fruto por completo
cambio, ha echado de lo que necesitaba, todo
de nuestro esfuerzo y de nuestras habilidades,
cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir
también es cierto que cuando la vida se saborea en el
(Marcos 12, 44).
silencio, se convierte como la tierra generosa que
• Valorar la experiencia de Dios como fuente de devuelve multiplicada la atención que se la presta.
conocimiento (de Dios y del ser humano).
¿Hasta qué punto conocemos la realidad • Lo que se vive ¿cómo se manifiesta? Cuando
desde un vídeo, desde una revista, desde se trata de la experiencia de Dios no comienza
unas imágenes, desde unos a los que desde mí: Él es el autor y el objeto conocido de
llamamos o los tenemos como personas la experiencia. Yo la recibo y, como fruto de la
importantes (VIP)... o desde la verdad pura y transformación en mi interior, se me movilizan
cruda? A veces, uno piensa como que vive en la persona y la misma libertad. Esto es lo que
dos mundos distintos, el de uno mismo dentro pasa en el mundo interior que acoge la
de la sociedad, y el de la sociedad que no está experiencia del amor de Dios. Me toca recibir
dentro de uno mismo. Y a esta contradicción la experiencia de Dios y dejar que me movilice
habrá que darle una respuesta o, al menos, sin saber a dónde me llevará y me convierta
debe tener, por nuestra parte, una toma de en paso de Dios por mí a los demás.
conciencia. Lo cual no quiere decir un control • La Biblia nos enseña que la fe tiene que ver
absoluto de todo, sino tratar de impedir que la con "el corazón": buscarás al Señor tu Dios y
urgencia de las cosas y de las personas nos lo encontrarás si lo buscas de todo corazón
arrastre hacia un torbellino de prisas que (Deuteronomio 4, 29). El corazón es el centro
impida pensar y respirar. Necesitamos de la persona. Ese punto donde todo el ser
aprender a pararnos en las encrucijadas de los queda como unificado y anudado. Desde el
caminos para elegir y amar. O, mejor, elegir es corazón decide la persona la orientación que
amar y el que no elige no ama. quiere imprimir a su vida. Desde el corazón se
• Tengo que ESTAR ahí, en la realidad de mí sitúa ante lo bueno y lo malo, ante lo
mismo y en toda la realidad humana. A Dios le verdadero y lo falso, ante la vida y la muerte.
conocemos por inmersión y no por los libros. Es el corazón del ser humano el que cree en
Contemplar es aprender a mirar la realidad Dios o lo rechaza. Por eso enseñará san
como Dios la mira, como mira Jesús nuestra

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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Interioridad: Viaje hacia uno mismo y hacia
Dios

Agustín: "no andes averiguando cuánto tienes En resumen, el caminar hacia dentro -aquí está toda la
sino qué tal eres" (Sermón 23, 13). cuestión- nos puede ayudar a apreciar mejor la calidad
de nuestro modo de proceder y a corregir desaciertos
La verdadera interioridad tiene su cuna en el deseo
e incluso aberraciones de nuestros planteamientos
hondo de la persona en donde nace la confianza
como creyentes. Jesús, el único Maestro para los
esencial, la auténtica estima de lo que es válido
creyentes, no fue un profesor de virtudes ni sistematizó
siempre, la aceptación confiada de lo bueno y de lo
una doctrina filosófica sobre la perfección. Abrió
hermoso de la vida. Y, para ello, hace falta tener en
caminos inauditos. Nos enseñó, desde sí mismo, a
cuenta algunos aspectos:
llamar a Dios, PADRE, a la vez que nos decía: si me
• la entrada en esos espacios de la vida que conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde
dedicamos a la oración, la celebración de los ahora lo conocéis y lo habéis visto (Juan 14, 7)
sacramentos... porque venimos rotos,
PARA ORAR CON SAN AGUSTÍN
despistados, centrifugados; el ritmo de nuestra
acogida necesita tiempo, toma de conciencia Señor, Tú que nos purificas
con la Persona con la que me voy a relacionar: y nos dispones para la vida eterna:
un lenguaje de vida, el lenguaje del Hijo de escúchame.
Dios que me sitúa en la condición de caer en la
cuenta de cuáles y cómo son las cosas de Te amo, te busco, te sigo: tuyo sólo quiero ser.
Dios, ese Dios que pasa siempre por mi vida... Manda y ordena lo que quieras,
• la gratuidad de esta realidad personal. Es más pero limpia mis oídos
importante lo que debe decirnos Él que lo que para que escuchen tu voz.
decimos nosotros. Él tiene que liarnos y
comprometernos. Prolongar la sensación de Cura mis ojos para que vean tus signos.
discípulos, dejarse remodelar, ser alumnos Aparta de mí toda ignorancia
que se dejan formar en el corazón. Si Dios para que reconozca tus caminos.
entra en mí, algo tiene que moverse dentro.
¿Será que somos muy habladores como Dime dónde debo dirigir la mirada
creyentes y poco escuchadores? ¿Hasta qué para verte a Ti,
punto somos "resonadores" de Dios? y así poder cumplir tus mandamientos.
• estar atentos a resultar, voluntariamente, más (Soliloquios 1, 5-6).
implicados con Dios después de una relación
experiencial con Él, en sus cosas: ¿no sabéis
que lo mío son las cosas de mi Padre? (Lucas PARA EL DIÁLOGO
2, 49). Y es que toda relación personal con
Dios se vuelve misionera. Él tiene voluntad Tu mundo interior ¿dónde se fundamenta?
salvadora, la hace sensible a sus cosas. Lo "Entra en ti mismo": ¿quieres? ¿para qué?
manifiesta expresivamente en el sacramento
de la Reconciliación. ¡Ojalá aprendiéramos a ¿Puedes vivir de otra manera la fe?
ser más flexibles en los juicios y en las
palabras, lejos de la actitud judicial que tantas
veces mostramos en nuestros HACIA LA VERDAD DEL CORAZÓN
comportamientos!
• abrir el campo de la experiencia de Dios: abrir EL que busca a Dios con todo el corazón lo hace con
nuestro horizonte como personas y como vida todas sus facultades y su capacidad: voluntad, mente,
ya que la experiencia no tiene cabida sólo en capacidad de amar, sensibilidad. El creyente presta
los espacios conocidos (textos sagrados), sino atención a lo mejor de sí mismo: "dentro del corazón
que Dios se relaciona también con el hombre soy lo que soy" (Confesiones 10, 4, 4), y es ahí donde
en todas sus cosas: una historia, la nuestra, se formulan las preguntas más radicales: ¿quién soy?,
que debe interpretarse desde Cristo. Esta es ¿hacia dónde camino? Y, dentro de la persona, ese
la clave. Esta historia es una fuente inmensa conjunto de realidades que no podemos olvidar:
de la experiencia de Dios. Por otro lado, toda alegría y sufrimiento, entusiasmo o serenidad,
mi vida se convierte en una fuente auténtica sentimiento de plenitud o indignidad, agradecimiento,
de conocimiento de Dios y de su experiencia, invocación, temor o fascinación... En medio de todo
al estilo de María: conservaba todas estas esto se encuentra la persona inconfundible de Dios y
cosas en su corazón (Lucas 2, 51). Cuando su invitación que reclama respuesta y consentimiento.
hay conciencia de que todo lo que hay en mí Dice san Agustín: "¿qué soy yo?, ¿qué naturaleza es
proviene de OTRO, entonces, todo mi ser la mía? Mi vida es variable, multiforme y llena de
habla con Dios y de Dios: somos tensiones" (Confesiones 10, 17, 25). Cada uno debe
contemplativos en la acción. Y los espacios preguntarse cómo es su respuesta a Dios desde el
que dedicamos a Dios son un servicio al corazón. Si reaccionamos con prontitud a ese mensaje
mundo, y viceversa... de esperanza que es un Dios que nos ama; si
escuchamos el evangelio de Jesucristo y nos sentimos

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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Interioridad: Viaje hacia uno mismo y hacia
Dios

movidos a una respuesta confiada. Si necesitamos Dios e incluye toda la riqueza del mundo creado.
ahondar, ser más sinceros, escuchar a Dios en el Desde esa luz podemos pensar que quien tiene vida
fondo de nuestro corazón y a abrirnos a la acción del interior es una persona que se libera para escuchar y
Espíritu. Dice Agustín: "la voz de la verdad no calla para acoger mejor las voces del entorno en que vive.
nunca. No grita con los labios pero susurra en el Es la persona que escucha todas las voces y hace
corazón. Aplica el oído interior" (Comentarios a los suyos todos los sufrimientos de los otros para abrirse,
Salmos 57, 2). así, al misterio de lo divino. Por lo tanto, posee la
verdad interna y externa, se compromete a expresar
Se vislumbra un panorama: el creyente puede
con intensidad -desde la propia experiencia-, la verdad
comprobar en sí mismo los efectos de una fe
del mundo, su propia verdad humana. Vive en
verdadera, la que nace del corazón: se siente acogido
comunión con todos, pero nadie puede controlarlo.
en medio de la soledad, experimentando el perdón que
Sabe que las cosas pueden ser distintas: lo sabe
le libera del peso del pecado, se ve fortalecido en la
desde el fondo de su libertad, de su encuentro con el
debilidad y estimulado para vivir desde el amor y el
misterio, desde su capacidad de empatía respecto de
servicio, puede situarlo todo en su verdadera
los demás... Por eso puede y quiere actuar iluminando
perspectiva, es capaz de afrontar con esperanza el
todo lo que existe. Cuando no hay verdad en el
sufrimiento y la muerte. El amor, divino y humano,
corazón, nos encontramos con el fariseo que, de pie,
debe ser siempre el centro y el corazón de nuestra
oraba diciendo; Oh Dios, te doy gracias porque no soy
vida. Si actúas siempre por amor haces siempre el
como el resto de los hombres... (Lucas 18, 11).
bien, como enseña san Agustín: "ama y haz lo quieras:
si callas, calla por amor; si clamas, clama por amor; si En el camino de la interioridad se va desvelando
corriges, corrige por amor; si perdonas, perdona por aquello que somos nosotros. El camino lleva hacia el sí
amor. Está dentro de ti la raíz del amor. De esta raíz no mismo de cada uno: hacia su propia realidad, a su
puede salir sino el bien" (Sermón 163B, 3). persona. Al mismo tiempo, el camino se dirige hacia "el
otro", es decir, hacia la verdad divina que llevamos
Hay, pues, y a pesar de todo, una sed de
dentro de nosotros mismos. Esta es la auténtica
trascendencia en nuestra sociedad secularizada:
experiencia agustiniana de la interioridad, la verdad del
"Siguiendo las huellas de los santos, se han acercado
corazón, toda ella vivida en un ámbito de gracia y de
aquí a Roma, ante las tumbas de los apóstoles,
don, y es el camino de capacitación en el asombrarse,
innumerables hijos de la Iglesia, deseosos de profesar
en el admirarse: "Señor, Tú estabas delante de mí pero
la propia fe, confesar los propios pecados y recibir la
yo había desertado de mí mismo. Y como no me
misericordia que salva. Mi mirada en este año ha
encontraba a mí mismo, ¡cuánto menos a Ti!"
quedado impresionada no sólo por las multitudes que
(Confesiones 5, 2, 2). La verdad del creyente implica
han llenado la Plaza de san Pedro durante muchas
confianza, convicción segura, amor. Es atreverse a
celebraciones. Frecuentemente me he parado a mirar
vender todo lo que somos y tenemos porque así se
las largas filas de peregrinos en espera paciente de
experimenta, en algún rincón de la historia, la alegría
cruzar la Puerta Santa. En cada uno de ellos trataba de
del tesoro del Dios que habita en el recóndito campo
imaginar la historia de su vida, llena de alegrías, ansias
de nuestro yo. Ser creyente, personal y eclesialmente
y dolores; una historia de encuentros con Cristo y que
(también, sociológicamente), es un riesgo, pero, antes
en el diálogo con él reemprendía su camino de
de nada, es un regalo de Dios. Y agradecer al Señor
esperanza... Conviene callar y adorar, confiando
este regalo es caer en la cuenta de la llamada a un
humildemente en la acción misteriosa de Dios y cantar
despertar religioso, como personas y como Iglesia,
su amor infinito". (Juan Pablo II en NMI 8). Esta cita del
para vivir y para manifestar la fe mediante el
Papa, tan entrañable por otro lado, lleva a pensar que
convencimiento, sin respeto humano. Nada tiene valor
estos momentos de crisis, tan cargados de
sin libertad. Sólo en la libertad es posible la vida y el
exterioridades y superficialismo, son un contexto
amor. En la medida que creamos de corazón, de
especial para recuperar el núcleo de la esencia
verdad, surgirá una persona y una comunidad cristiana
cristiana. Todos tenemos capacidad de una dimensión
más auténtica, más libre, más arriesgada en abrir
mística (experiencia del misterio) porque el creyente
caminos nuevos: el Espíritu del Señor está sobre mí,
está enraizado en la experiencia de Dios hasta el
porque me ha ungido para anunciar a los pobres la
punto de tener que afirmar: toda mística, es decir,
Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación
experimentar y vivir la búsqueda y la nostalgia de Dios,
a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad
es esencial para el cristianismo: la experiencia de un
a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor
Dios bueno y misericordioso, encontrarse con Él,
(Lucas 4 18-19).
aprehenderle a Él. Dios, nuestro gozo y nuestro sumo
Bien. Saborear a Dios. Vivir la invitación del salmo: La interioridad erosionada se muestra en el desgaste
gustad y ved qué bueno es el Señor (34, 9). de las convicciones, de las resoluciones, de las
utopías. Hace falta, por tanto, despertar a la realidad
Cuando se sondea de verdad el corazón y se descubre
de que nada en nosotros es obstáculo para el
el venero de nuestra vida, nos afirmamos de una
encuentro con Él, que todo deviene lugar de paso para
manera estable y nos vacunamos contra la
dejarnos abrazar por un amor mayor. La alegría nace
inseguridad y la desconfianza. San Agustín concibe la
de la unificación de la vida por el Amor, cuando
interioridad como plenitud de ser y de vida en la que el
tenemos, o queremos tener, el corazón girado en una
conocimiento de sí mismo se abre al conocimiento de
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Interioridad: Viaje hacia uno mismo y hacia
Dios

única dirección, vuelto hacia el Único necesario. experiencias agustinianas es la pasión por la Verdad:
Concretamente, el camino de la interioridad, "andar tarde te amé hermosura tan antigua y tan nueva; tarde
por dentro", nos exige conocimiento y unificación de te amé" (Confesiones 10, 27, 38).
nosotros mismos, oración y purificación del corazón,
Es posible que casi nunca nos planteemos la pregunta:
silencio y soledad para atender y escuchar a Dios.
¿qué es buscar a Dios? Interesante pregunta para
EN SÍNTESIS: orientar la vida de cada uno. Y la respuesta es muy
sencilla: es MIRAR a CRISTO. Toda la experiencia
• Aceptar la propia realidad como seres creados evangélica: curar a los enfermos, comprender a los
(autenticidad interior). que caen, consolar a los afligidos, compartir lo que
• Querer ser yo mismo y asumir mi vida como somos y tenemos con los que no tienen y ni siquiera lo
proceso que así se realiza: el Camino está dentro de son, elegir el último puesto pudiendo tener el primero,
mí. no ir revestido de filacterias ni esperar que te
reverencien por las calles, tener el corazón lleno de
• Mi vida es un tiempo de espera; por eso, debo paz y limpios los ojos... La verdad es amar al otro como
estar atento y no tratar de "quemar etapas". nos amamos nosotros mismos, arrancar de nosotros la
• Debo acostumbrarme a estar conmigo mismo, avaricia, la lujuria, la soberbia. La verdad es la
descubriendo y aceptando mis propias emociones, sencillez, que no vulgaridad; la rectitud de intención, la
carencias y fracasos. Dejar que la vida se ilumine por firmeza sin imposición...
dentro de verdad: este es el camino y el gesto de la Y eso es lo que nos descubre si estamos cerca o lejos
vida interior. de la Verdad. Digamos con franqueza que estamos
• Contemplar, saber mirar, descubriendo la muy lejos de la Verdad que trajo Cristo al mundo, lo
verdad de aquello que me desborda, haciéndome ser; cual no obsta para pensar que podemos caminar hacia
saberme sostenido y animado (¡lleno el alma!) por delante. Si los creyentes, con todos nuestros fallos,
unos ojos que me envuelven con su luz (eso es vida nos acercáramos un poco más a la Verdad ("Maestro
interior). interior" lo llama san Agustín), nuestra Iglesia daría un
salto cualitativo en algo que todos decimos estar
Esta experiencia en el corazón, vivida con humildad y interesados: una verdadera vida cristiana. Conciencia,
ternura, me lleva a descubrir que me miran con ojos de pues, de ser hijos de Dios y dejarse conducir por el
amor, a aceptar la vida y la vocación cristiana como Espíritu. Al estilo de Agustín y, siempre sin etiqueta,
gracia, como algo que se me ha dado y que se me dispersos por el mundo y en cualquier tiempo hay
sigue dando... Aquí cesan las razones, los méritos y muchas personas que no están censadas oficialmente
todos los posibles privilegios: descubrir y agradecer, en este Reino, pero que pertenecen a él porque creen
día tras día, el regalo de la misericordia divina en cada en el amor y en la misericordia. Son hombres y
momento. Y, al final de este camino, hallarme con la mujeres bautizados en el sacramento de una vida que
certeza de que hay OTRO dentro de mi propio ser. No les ha conducido a una fe en el hombre, en la verdad,
existo por mí mismo. Por eso, cuando dialogo en en la honradez. Tienen el espíritu sano aunque su
dimensión de hondura y transparencia, no me limito a cuerpo sea de barro y quebradizo. Son seres que han
hablar conmigo; estoy escuchando la voz del Otro, dejado espacio en su mente y en su corazón para
recibiendo su luz, dejando que se exprese en mí su seguir siendo humanos, sensibles a la belleza,
gracia. Aceptar con gozo al que me hace ser... Así soy integrados en la realidad y sin necesidad de
persona de fe, como reflejo de lo que Dios realiza en manipularla para defenderse o huir de ella. Porque
mí. Y esto me hace vivir y presentarme siempre como creen en Dios y en los hombres. Son libres e irradian
signo de gratuidad. Experimentar este ajuste alegría y serenidad. No se venden. Sí que se invierten
fundamental, sin el cual todavía estaremos "de oídas" en el servicio con sencillez y generosidad, entendiendo
ante Dios, es haber sido situados en la senda el cumplimiento del deber como servicio, pero sin dejar
felizmente misteriosa de Cristo. de tener espacios y gestos donde sólo rige la gratuidad
Para vivir una experiencia personal en la línea de las y el gozo de hacer el bien por sí mismo, sin el negocio
ideas anteriores, puede ser interesante la lectura de de la recompensa.
las Confesiones de san Agustín, 8, 10-12. Estamos envueltos por la capa de lo externo, de lo
EXPERIMENTAR la REALIDAD bajo OTRA MIRADA. superficial, y tocados por muchas apariencias
Se entiende "en el corazón". De hecho, una deslumbrantes. Y sólo la experiencia de Dios en
experiencia interior transforma y mentaliza de una nuestra vida puede modificar y comprometer nuestro
manera diversa. Y, en un ambiente donde la "débil presente y nuestro futuro. Es cierto que tenemos
inteligencia" se está haciendo ley, una persona especial inclinación por lo misterioso y lo desconocido,
creyente debe demostrar con claridad su identidad y pero ¿somos personas que no claudicamos ante la
cómo vive su propia respuesta. El común denominador realidad de un Dios vivo, que buscamos su rostro a
de masa, gente, anonimato, esconderse... no encaja través del modelo que es Cristo, que queremos ser
en las categorías de una verdadera identidad que a sí testigos de la verdad, de la libertad y de la liberación
mismo debe exigirse: ser signo, distinto y capaz de ser humana? Todos queremos, y más como creyentes,
distinguido por los demás. Una de las más gozosas que la realidad se ilumine pero ¿desde dónde?: "por
todos estos parajes hago mis excursiones, unas veces
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Interioridad: Viaje hacia uno mismo y hacia
Dios

mariposeando de acá para allá, otras adentrándome


en ellos cuanto me es posible. Pero no logro tocar
fondo...“ (Confesiones 10, 17, 26). ¿Quién nos hará
llegar hasta Él y hasta a nosotros mismos?
PARA EL DIÁLOGO
Sed de trascendencia ¿a qué te suena? ¿a
qué te lleva?
Interioridad ¿reflejo de tu vida?
¿interioridad erosionada?
Vivir desde dentro, caminar en la verdad,
vivir desde DIOS... ¿qué supondría en tu
vida en este momento y mirando el futuro?
PARA ORAR CON SAN AGUSTÍN
Señor, hazme vivir no de mi justicia, sino de la tuya.
Lléname del amor que tanto anhelo.
Ayúdame a cumplir lo que me mandas
y dame Tú mismo la gracia de cumplirlo.
Revíveme con tu justicia
porque de mí no tengo más que gérmenes de muerte.
Y sólo en Ti está el principio de la vida.
(Comentarios a los Salmos 118, 12, 5).

JUZGARSE a SÍ MISMO. La fe exige una entrega total


pero esta entrega nunca se realiza de forma perfecta
en esta vida fragmentada y dispersa. Dice san Agustín:
"un corazón desorientado es una fábrica de
fantasmas" (Comentarios a los Salmos 80, 14).
El ser humano se experimenta a sí mismo tejido de
tensiones y contradicciones, nuestro anhelo es mayor
que nuestro ser. Pero, sobre todo, Dios es mayor que
todos nuestros anhelos: "hay algo en el hombre que el
mismo espíritu del hombre desconoce" (Confesiones
10, 5, 7). Quiero decir: nosotros, personas creyentes,
vivimos la experiencia de un Dios cercano e íntimo,
pero que, constantemente, se sustrae. Dios se nos
entrega, pero sigue siendo un Dios escondido (Isaías
45, 15).
Ante Dios nada ni nadie puede sustituirnos. Somos
nosotros quienes tenemos que decidir libremente y
pronunciar un sí o un no. Somos nosotros quienes
debemos orientar nuestra vida hacia Dios y su verdad.
Necesitamos, por tanto, abrir las páginas del evangelio
y juzgarnos internamente para saber cómo vivimos
ante Dios y con Él.
Vivir una fe con todas sus consecuencias es juzgarse a
sí mismo, es reconocer en cada corazón lo que Dios es
y supone para nosotros. A la vez es vivir con humildad:
"Señor, Tú hiciste al hombre a tu imagen y semejanza.
Dame, pues, la gracia de conocerme a mí mismo para
poder reconocerte en mí" (Soliloquios 1, 1, 4).

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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Las Bienaventuranzas en San Agustín

LAS BIENAVENTURANZAS EN SAN AGUSTÍN


Imanol Larrínaga Bengoechea, OAR

1CUALQUIERA que con piedad y recogimiento conside-


re el sermón que nuestro
I. EL MENSAJE DE LAS PANCARTAS
Señor Jesucristo pronunció en el monte, como leemos
en el evangelio según san Mateo, pienso que encontra- LA publicidad tiene expresiones vivas, sintéticas, ambi-
rá en él, por lo que atañe a la buena dirección de cos- guas, con encanto, vacías, luminosas, momentáneas...
tumbres, un método perfecto de vida cristiana. Así nos A modo de ejemplo, hago referencia a cuatro pancartas
atreveremos a prometerlo, y no es temeraria nuestra que literalmente no se airean, pero sí tienen mucho de
promesa, porque se funde en las mismas palabras del actualidad y de reivindicación:
Señor" (El Sermón de la montaña 1, 1, 1).
• "Si yo fuera rico...". En el corazón del hombre late el
Toda la vida de san Agustín puede interpretarse desde ansia de poseer, de forrarse los bolsillos, de aparen-
la clave de una búsqueda incesante de la vida feliz, y tar una vida llena de cosas. Pensar que ese deseo
hasta escribió un tratado con este título tan sugestivo: sea irrealizable, conduce a la insatisfacción. El de-
"Ésta es, pues, la plena hartura de las almas; ésta es la seo lleva a una triste conclusión: "El que apetece
vida feliz, que consiste en conocer piadosa y perfecta- muchas cosas se condena a sí mismo a la indi-
mente quién nos guía a la verdad, y los vínculos que gencia. Su avidez le hace víctima de la pluralidad
nos relacionan con ella, y los medios que nos llevan al y esclavo de la multiplicación" (El orden 1, 2, 3).
sumo modo. Por la luz de estas tres cosas se va a la Es una pancarta que guía a muchas personas e in-
inteligencia de un solo Dios y una sola sentencia, ex- clina a creer que la vida es injusta. De ahí surgen
cluyendo toda supersticiosa vanidad. Aquí a la madre le quejas, envidias, críticas sobre personas o estamen-
saltaron a la memoria las palabras que tenía grabadas tos, la rabia interna que impide la felicidad. ¿Se es
y como despertando a su pena, llena de gozo recitó los feliz por tener mucho?: "¿Por qué tienen tanto los
versos de nuestro sacerdote: escucha, divina Trinidad, ricos? Porque su ambición no tiene límites.
nuestra plegaria'. Y añadió: 'ésta es, sin duda, la vida Cuanto más tienen, más quieren tener. Y cuanto
feliz porque es la vida perfecta, y a ella, según presu- más quieren tener, más hambrean y, por tanto,
mimos, podemos ser guiados prontos en alas de una fe más sufren. ¿Quién es, pues, el verdadero rico?
firme, una gozosa esperanza y ardiente caridad"' (La El que menos necesita" (Sermón 127, 9).
vida feliz 4, 35).
• "Si yo tuviera una escoba". La experiencia diaria y,
Enseñanza de Cristo y felicidad. Una fundamentación mucho más en los últimos tiempos, nos habla de un
necesaria y siempre válida es la pedagogía de Dios: autoritarismo y una rigidez de posturas preocupan-
Feliz el que te ama a ti, al amigo en ti y al enemigo por tes. Ser felices es sinónimo de mandar, de tener la
ti. No pierde a ningún ser querido aquel y sólo aquel última palabra. Encontramos personas de dudosa
para quien todos son seres queridos en Aquél que nun- idoneidad, incompetentes al máximo, que forman un
ca se pierde. ¿Y quién es éste, sino nuestro Dios que mundillo de aprovechados. Barrer a los demás del
hizo el cielo y la tierra y los colma, precisamente por- mapa de la tierra, porque no los acepto o porque me
que los creó colmándolos? A ti nadie te pierde, sino el parecen unos indeseables, es una forma temeraria
que te vuelve las espaldas. Y al volverte las espaldas de justicia. Barrer tiene el sentido contrario: quitar
¿adónde va o adonde huye, sino de ti apacible a ti irri- estorbos, suprimir barreras, convertir la vida diaria
tado? ¿Dónde no se topará con tu ley para castigo en un encuentro, ser más prójimos. Advierte san
suyo? Porque tu ley es la verdad y la Verdad eres tú" Agustín: "No serás feliz si no puedes lograr lo
(Confesiones 4,9,14). que pretendes, o si no amas lo que logras o si
logras lo que pretendes, pero esto es malo para
Al ansia de la felicidad humana responde Agustín des-
ti. Si no logras lo que pretendes, te sientes an-
de Cristo: "Claramente manifestó que las palabras pro-
gustiado. Si logras lo que amas, te sientes de-
nunciadas por Él en el monte contienen una doctrina
fraudado. Todas estas situaciones van acompa-
tan perfecta para dirigir la vida cristiana, que cuantos
ñadas, indefectiblemente, de un sentimiento de
quieren tenerla por norma de vida, con razón se com-
miseria" (Las costumbres de la Iglesia católica 3,
paran al hombre que edificó su casa sobre piedra. He
dicho esto para hacer ver que este sermón contiene 4).
todos los preceptos de perfección que informan la vida • "¡Si yo naciera de nuevo!". Repetiría una y mil veces
Cristina" (El Sermón de la montaña 1, 1, 1). lo mismo.... se suele repetir con frecuencia: ¿Hasta
qué punto somos sinceros? El hecho de vivir insatis-
fechos, de no gustarnos, de estar prontos a una re-
criminación por nuestra vaciedad, conlleva a pensar
en lo imposible. Por eso mismo tratamos de sugerir-
nos un proyecto que nos proporcione una nueva vi-
1Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana n° 26, “Las da, otro tiempo y algún elixir que reconforte: "La
bienaventuranzas en San Agustín”
1
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Las Bienaventuranzas en San Agustín

causa del error es el desconocimiento que el riqueza, por la verdadera paz, por la mansedumbre, por
hombre tiene de sí mismo. Para conocerse ne- la relación con la tierra y sus bienes, con los hombres y
cesita estar avezado a desconfiar de sus senti- sus Injusticias, por la intranquilidad del corazón hu-
dos y a replegarse y vivir en comunión consigo mano y por su pacificación en Dios: Por eso, en el fon-
mismo" (El orden 1, 1, 3). Claro que, aparte de esta do se trata de una transposición a programa humano
cita, Agustín puede expresar y, por propia experien- de lo que es la experiencia personal de Jesús Hijo ante
cia, lo que es renacer de nuevo: "Dios no te prohíbe el Padre y ante los hombres, entrega de su vida por
amar las cosas, sino amarlas para la felicidad. Por ellos. En realidad, las Bienaventuranzas y todo el ser-
tanto, al aprobar y alabar a las criaturas, no pierdas món de la montaña sólo son legibles e inteligibles a la
de vista al Creador" (Tratado sobre la primera Carta luz de la muerte de Jesús (Olegario G. de Cardedal).
de San Juan 2).
Las bienaventuranzas o "macarismos" tienen tres ele-
• "Si...". Sólo la condicional, con mucho espacio en mentos: la persona de quien se dice el macarismo, la
blanco. Cada uno puede pintar su propia pancarta y causa de la felicidad deseada y el premio prometido al
firmarla. En nuestros días hemos pasado a buscar hombre bienaventurado. Cada una de las bienaventu-
una felicidad tan pequeña que nos obliga a estar ranzas consta de dos partes: en la primera se celebra
siempre sonriendo, a mostrarnos como eufóricos la felicidad de una cierta categoría de personas virtuo-
triunfadores. El "deber de ser felices" nos intimida sas, y en la segunda se anuncia el premio que les está
hasta el punto que, probablemente, somos las pri- reservado. Para entender mejor las bienaventuranzas
meras sociedades de la historia que han hecho a la es necesario tener en cuenta las dos partes. La primera
gente infeliz por no ser feliz (P. Bruckner). Agustín se apoya en el Antiguo Testamento que frecuentemen-
tiene una norma de oro para hacernos caer en la te habla de los pobres, de los mansos, de los persegui-
cuenta de lo que es la realidad: "Es frecuente oír a dos, pero que se ha de interpretar bajo la luz de la doc-
los pesimistas de turno quejarse amargamente trina evangélica. La segunda parte, la que se refiere a
de los tiempos que corremos, aseverando enfá- la recompensa prometida, es sustancialmente idéntica
ticamente que nuestros antepasados vivieron en todas las bienaventuranzas y presupone siempre la
mejores días... Supongamos que se diese a es- misma sublime realidad, el reino de Dios considerado
tos quejicas la oportunidad de volver a los tiem- bajo distintos aspectos: de ellos es el reino de los cie-
pos antiguos. ¿No se dedicarían, también enton- los, poseerán la tierra, etc.
ces, a lamentarse de sus tiempos"? (Sermón 92,
La realidad prometida no es más que el reino de Dios
1).
en sus dos fases, la terrena y la celeste: "Lo que
amarnos y deseamos y pedimos vendrá después; lo
que se nos ordena para llegar a eso que vendrá,
debe ser ahora" (Sermón 53,1).
II. EN TORNO AL MONTE San Mateo presenta las Bienaventuranzas de forma
más general e impersonal: bienaventurados los pobres
de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos. San
“VIENDO la muchedumbre, subió al monte y sus discí- Lucas, en cambio, se dirige directamente a los discípu-
pulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les ense- los: bienaventurados los pobres porque vuestro es el
ñaba diciendo: Bienaventurados los pobres de espíri- reino de Dios. Mateo interpreta las bienaventuranzas
tu..." (Mateo 5,1-11; cf. Lucas 6, 20-23). en sentido espiritual: pobres de (en) espíritu, los limpios
de corazón; Lucas, por el contrario, mira más a las
El sermón de la montaña es la exposición nítida y uni-
condiciones materiales y al estado social de sus oyen-
versal de la voluntad de Dios en la línea de la ley de los
tes: los que padecéis, los que ahora lloráis.
profetas. Es decir, tal como fue siempre. En este senti-
do formula las condiciones de admisión en el reino de ¿Quiénes son los destinatarios de las bienaventuran-
Dios: "Con nosotros oísteis cómo, habiéndose lle- zas? El acento está en las disposiciones interiores que
gado los discípulos a nuestro Señor Jesucristo, Él, configuran al hombre con la voluntad de Dios: de las
abriendo su boca, les enseñaba diciendo: ocho bienaventuranzas, hay seis que conciernen direc-
'Bienaventurados los pobres de espíritu porque de tamente a estas disposiciones. Las dos bienaventuran-
ellos es el reino de los cielos', etc. El único verda- zas activas, la de los misericordiosos y la de los que
dero Maestro enseñaba a los discípulos, puestos a trabajan por la paz designan prácticas que manifiestan
la redonda, esto de que hacemos mención breve- igualmente las disposiciones del corazón: las que de-
mente; y vosotros, con su ayuda, os habéis llegado ben inspirar al cristiano en sus relaciones con el próji-
a mí para que os hable y os enseñe ¿Podemos mo. Las otras seis bienaventuranzas cualifican más
hacer algo mejor que deciros lo que un tal Maestro bien la actitud del creyente ante Dios.
expuso y dijo?" (Sermón 11, 1).
Bienaventurados los pobres de espíritu... (Mateo 5,
Con el nombre de "Bienaventuranzas" se pretende 3).
significar no el ideal de felicidad a la que tiende todo
hombre siguiendo la tendencia de su propia naturaleza, Mateo determina mejor el verdadero sentido espiritual
sino la bienaventuranza que Cristo ha venido a traernos de la bienaventuranza, como si quisiera poner de relie-
por medio de su redención y de su gracia. Las biena- ve el aspecto religioso, porque el sermón de la Monta-
venturanzas responden a la pregunta por la verdadera ña constituye para él una catequesis: "El pobre de espí-
ritu es humilde, y Dios que oye los gemidos de los hu-
2
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Las Bienaventuranzas en San Agustín

mildes, no desoye sus ruegos. Por ahí, por la humildad, en un lugar bien seguro para no perderlo. Porque cual-
o digamos por la pobreza, comenzó el Señor su ser- quiera que sea quien ame las riquezas, todo su afán,
món. Se hallan hombres religiosos, abundantes de cierto, es no perderlas. Oye un consejo de tu Señor; la
bienes de la tierra, mas no hinchados por el orgullo, y tierra no es lugar sin riesgos, traspásalo al cielo. Si
se hallan menesterosos sin un maravedí, pero también encomiendas lo que juntaste al más leal de tus siervos,
sin resignación; éste no tiene más esperanza que mucho más debes hacerlo a tu fiel Señor; tu siervo, aun
aquél; aquél es pobre de espíritu por ser humilde; este supuesta la fidelidad, puede perderlo contra su volun-
segundo es pobre mas no de espíritu» Por eso, ha- tad; tu Dios no puede perder nada; cuanto en sus ma-
biendo dicho nuestro Señor Cristo "bienaventurados los nos deposites lo hallarás en Él cuando le tengas a Él"
pobres, añadió de espíritu'. Luego los oyentes pobres (Sermón 11, 6).
no debéis ambicionar las riquezas" (Sermón 11, 2).
Bienaventurados los mansos porque ellos posee-
La pobreza que Jesús declara bienaventurada no se rán la tierra (Mateo 5, 4).
refiere, principalmente, a la miseria social, sino que se
relaciona sobre todo con la piedad y la humildad. Los La mansedumbre está relacionada con la propensión a
pobres serán bienaventurados porque Cristo ha sido ser víctima de las acciones violentas de otro. Los anti-
enviado para consolarlos y porque su misión tiene co- guos veían la mansedumbre como contraria a la cólera
mo finalidad el ofrecerles la felicidad del reino de Dios: que, a su vez, era considerada la pasión lógica y nece-
bienaventurados los pobres en el espíritu. Las biena- saria después de sufrir una injuria que pedía venganza,
venturanzas revelan un orden de felicidad y de gracia, pues de no tomarla, el injuriado quedaba expuesto al
de belleza y de paz. Jesús celebra la alegría de los deshonor, la burla y el desprecio de sus vecinos. Pero
pobres a quienes pertenece ya el Reino (cf. Catecismo sería mejor entender la palabra "manso" no como la
de la Iglesia Católica, 2546). Para Jesús, en medio de actitud de aquellas personas que buscan evitar el orgu-
la pobreza y la opresión, sin dejar de sentir todo su llo (como una actitud meramente interior), sino la de
dolor e inhumanidad, se puede vivir un gozo profundo aquellos que no tienen poder ante los ojos del mundo.
porque se siente que está ya irrumpiendo un mundo Algo así como los "humildes". Mateo no desconoce
nuevo que viene del amor de Dios. De ninguna manera este significado (cf. 11, 29 y 21, 5). Estos mansos son
se considera la pobreza, el sufrimiento, el hambre o la los que no oprimen a nadie, ni sacan partido, ni piensan
persecución como realidades positivas, como si tales en la venganza, ni en la violencia para alcanzar sus
situaciones favoreciesen el resurgir de actitudes más objetivos. Son los pacientes y generosos de corazón:
religiosas o de valores morales: "¿Qué dice, pues, "Son mansos los que no resisten a la voluntad de Dios.
nuestro Señor? 'Bienaventurados los pobres de espíritu ¿Quiénes son los mansos? Los que, cuando les va
porque de ellos es el reino de los cielos". Leernos en la bien, alaban a Dios, y cuando mal, no blasfeman de
Sagrada Escritura acerca de la codicia de bienes tem- Dios; en las buenas obras que hacen glorifican a Dios y
porales que "todo es vanidad y presunción de espíritu". en los pecados se acusan a sí mismos. 'Ésos hereda-
Presunción de espíritu quiere decir audacia y orgullo, y rán la tierra' ¿qué tierra sino aquella de la que dice un
así se dice frecuentemente de los soberbios que tienen salmo: Tú eres mi esperanza y mi herencia en la tierra
espíritu fuerte y, con razón, pues la palabra espíritu' de los vivos"? (Sermón 11, 7).
significa también viento, como lo vemos en el salmo Esta bienaventuranza reproduce y repite sustancial-
que dice: 'fuego, granizo, nieve, hielo, espíritu de tem- mente la primera. Jesús promete a los mansos que
pestades'. Mas ¿quién ignora que se dice de los sober- "heredarán la tierra". Expresiones tomadas del Salmo
bios que están hinchados, como si estuvieran inflados 37, 11, en el que las promesas van dirigidas a los po-
de viento? Esto movió al Apóstol a decir: la ciencia bres. Se trata, como en las otras bienaventuranzas, de
infla, la caridad edifica'. Por consiguiente, con razón se la posesión del reino de los cielos: "Pon atención a lo
entiende aquí que son pobres de espíritu los humildes y que sigue: 'Bienaventurados los mansos porque ellos
temerosos de Dios, es decir, los que no tienen espíritu poseerán la tierra'. Ya estás pensando en poseer la
que infle. No podía empezar de otro modo la bienaven- tierra ¡Cuidado, no seas poseído por ella! La poseerás
turanza, porque ella debe hacernos llegar a la suma si eres manso; de lo contrario, serás poseído. Al escu-
sabiduría, pues el principio de la sabiduría es el temor char el precio que se te propone, el poseer la tierra, no
de Dios', mientras que, por el contrario, el primer origen abras el saco de la avaricia, que te impulsa a poseerla
de todo pecado es la soberbia'. Apetezcan, pues, y ya ahora tú sólo, excluido cualquier vecino. No te en-
amen los soberbios el reino de la tierra; 'mas bienaven- gañe el pensamiento. Poseerás verdaderamente la
turados los pobres de espíritu porque de ellos es el tierra cuando te adhieras a quien hizo el cielo y la tierra.
reino de los cielos' (El Sermón de la Montaña 1,1, 3). En esto consiste el ser manso: en no poner resistencia
Cristo acoge la palabra "pobre" con el matiz moral per- a Dios, de manera que en lo bueno que haces sea Él
ceptible ya en Sofonías: Buscad a Yahvé, vosotros quien te agrada, no tú mismo; y en lo malo que sufras
todos, humildes de la tierra, que cumplís sus normas; no te desagrade Él sino a ti mismo. No es poco agra-
buscad la justicia, buscad la humildad; quizá encontréis darle a Él, desagradándote a ti mismo, pues agracián-
cobijo el día de la cólera de Yahvé (2, 3). Es cierto que dote a ti le desagradarías a Él" (Sermón 53, 2).
Cristo se refiere en la bienaventuranza a la pobreza Mateo es el único evangelista que nos habla de la
efectiva, especialmente para sus discípulos. Él mismo mansedumbre que es, fundamentalmente, una disposi-
es ejemplo de pobreza y de humildad: "Esta falsa vida, ción del espíritu. En la entrada triunfal de Jerusalén (cf.
donde las riquezas deleitan, ha de pasar y en pos ven- 21, 1) se cumplió la profecía de Zacarías 2, 9. Cristo es
drá la vida verdadera. Sí amas lo que tienes, deposítalo un rey y un triunfador lleno de mansedumbre. La he-
3
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Las Bienaventuranzas en San Agustín

rencia del reino está garantizada por la promesa divina de gozarse en lo que antes les deleitaba. Sus alegrías
y se identifica con el mundo futuro (cf. Mateo 19, 29...). han cambiado de objeto y, por eso, mientras no se
Puesto que la promesa es propia de los hijos (Gálatas inflama su corazón en el amor de las cosas eternas, se
3, 6), entrar en posesión de la herencia divina coincide verán afligidos por alguna tristeza; pero luego los con-
con el hecho de recibir el título de hijos de Dios. Poseer solará el Espíritu Santo que, principalmente por esto,
la tierra llena de delicias representa la posesión del se llama Consolador; el cual, en cambio, de la alegría
reino mesiánico: "Cuando el Señor dice 'bienaventura- pasajera que perdieron, les hará entrar en la posesión
dos los mansos porque ellos heredarán la tierra' nos da de un gozo sin fin" (El Sermón de la Montaña 1, 2, 4).
a entender que se trata de la firme estabilidad de la
La referencia a Isaías 61 es fundamental en esta bie-
herencia eterna, donde el alma, como en su propio
naventuranza: el enviado definitivo de Dios recibirá el
lugar, descansará con santo amor, lo mismo que el
espíritu del Señor en plenitud, que le capacitará para su
cuerpo descansará en la tierra y donde ella encuentra
misión de anunciar a los pobres la buena noticia y con-
su alimento, como el cuerpo en la tierra; esa herencia
solar a los afligidos. El afligido expresa frecuentemente
es el descanso y la vida de los santos. Los hombres
el dolor que siente y lo manifiesta en lágrimas, lamen-
mansos son aquellos que ceden ante los atropellos de
tos y ritos de duelo: "El llanto, hermanos míos, lo es
que son víctimas y no hacen resistencia a la ofensa,
verdaderamente cuando es gemido de penitencia. Todo
sino que Vence el mal con el bien'. Riñan, pues, los
pecador debe ponerse de luto; ¿por quién, en efecto,
carnales e iracundos y peleen por los bienes terrenos y
se lleva luto sino por el muerto? Y ¿quién tan muerto
temporales, mas 'bienaventurados los mansos porque
como el malo? Gran cosa es el llanto; llórese a sí mis-
ellos poseerán la tierra', de la que no podrán ser des-
mo y revivirá; vierta lágrimas de penitencia y hallará el
poseídos" (El Sermón de la Montaña 2, 4).
consuelo de la indulgencia" (Sermón 11,8).
Bienaventurados los que lloran porque ellos serán Agustín de Hipona va desgranando matices auténticos
consolados (Mateo 5, 5). de esta bienaventuranza en su trabajo pastoral. La
Los desgraciados de esta bienaventuranza son aque- tarde del obispo Agustín estaba frecuentemente ocu-
llos que no participan de la felicidad de este mundo. pada en gestiones o visitas. Como pastor de una ciu-
Son excluidos porque son pobres. Pero serán consola- dad hormigueante de gente y de problemas, visitaba a
dos, encontrarán en la vida futura la felicidad de la vida los enfermos, a los huérfanos y a los ancianos que
eterna, Jesús glorifica el sufrimiento por los efectos pedían su bendición. Todas las miserias del cuerpo y,
saludables que de él se derivan. Redimir expiando puri- más todavía, las del corazón le eran confiadas (cf. Vida
fica al despegar el corazón de las cosas de este mundo de san Agustín 26). Confiesa desde su propia expe-
y libera soltándonos de los apegos terrenos. Jesús riencia: "El deber de someterme a tareas que se me
introduce en su reino la gran masa de miserables, es- imponen, no me deja el tiempo de hacer lo que fuera de
trujados por esa minoría de los poderosos ávidos de mi gusto. Estos trabajos devoran los pocos descansos
riquezas (cf. Isaías 29, 20). que me quedan, en medio de los asuntos y llamadas
ajenas. A veces me siento obsesionado, y ya no sé qué
El premio prometido a los que lloran, a los "afligidos", hacer" (Carta 139, 2). "¡Predicar, discutir, amonestar,
se presenta en esta bienaventuranza como la compen- edificar, estar a la disposición de cada cual, qué carga,
sación y la recompensa por todo lo que han sufrido en qué peso, qué trabajo!" (Ib.). "Animar a los buenos,
este mundo: "El llanto designa los trabajos, la consola- soportar a los malos y amar a todo el mundo" (La Cate-
ción designa la recompensa; ¿qué consuelos, en efec- quesis a principiantes 27,55).
to, son los que de quienes lloran carnalmente? Tan
inoportunos como terribles. Porque, al enjugar sus lá- Bienaventurados los que tienen hambre y sed de
grimas, temen siempre llorar otras nuevas. Un padre, justicia porque ellos serán saciados (Mateo 5, 6).
por ejemplo, llora la pérdida de su hijo y se regocija
Esta bienaventuranza, que se encuentra en Mateo y
cuando nace otro; reemplaza éste al primero, mas el
Lucas, tiene en ambos evangelistas unas diferencias
nacido es para él objeto de temor, como el difunto lo es
bastante grandes. Mateo, con la expresión de "justicia",
de tristeza; ninguno, pues, de los dos le ensancha ver-
quiere recalcar que se trata de un hambre metafórica.
daderamente. Verdadera consolación será la que ten-
Lucas, en cambio, habla del hambre en sentido ordina-
dremos en recibir lo que nunca se perderá. Los que
rio: se trata de hambre de un alimento material para
ahora, por ende, lloran en la peregrinación, alégrense
sustentar el cuerpo. Mateo insiste, pues, en el aspecto
ya de la futura consolación" (Sermón 53, 3).
moral de la bienaventuranza, llevado por su deseo ca-
Los que lloran o se afligen lo hacen por cosas concre- tequético y, por eso, añade la expresión "de justicia".
tas, no se trata de melancólicos ni personas que lloran La expresión de Mateo es evocada, espiritualmente
sus pecados. En el Antiguo Testamento y en el pensa- hablando, porque en la Biblia "hambre y sed" indican
miento judío posterior, la aflicción y la consolación van frecuentemente el deseo de bienes sobrenaturales (cf.
con frecuencia unidas: Dios promete su ayuda a los Isaías 56,1; Jeremías 31, 25; Amós 8, 11) que Dios
atribulados (cf. Isaías 40, 1); este consuelo definitivo, satisfará plenamente: "Tener hambre y sed de justicia
esperado por los pobres de Israel (cf. Lucas 2, 25) se es cosa de la tierra donde vivimos; hartarse de justicia
hace presente, si bien todavía no universal y manifies- lo será donde nadie pecará; un hartarse de justicia
to, en el ministerio de Jesús: "llanto en la tristeza que como se hartan los santos ángeles. Nosotros, ham-
sentimos por la pérdida de aquellos que amarnos. Aho- brientos aun y sedientos de justicia, digámosle a Dios:
ra bien, todos los que se convierten a Dios pierden por hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo"
eso mismo lo que más amaban en este mondo y dejan (Sermón 11, 9).
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Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Las Bienaventuranzas en San Agustín

La bienaventuranza de los "hambrientos" tiene el mis- perdone los agravios recibidos, el que sigue los ejem-
mo sentido que el expresado en aquellas palabras de plos de Jesús "compadeciéndose" (cf. Colosenses 3,
Jesús: Yo dispongo el reino en favor vuestro... para que 12) de los miserables, compartiendo y aliviando sus
comáis y bebáis en mi mesa, en mi reino (Lucas 22, 29- dolores físicos y morales, no sólo con la limosna, sino
30). El mismo evangelista refiere la exclamación de un también espiritual y moralmente, "alcanzará misericor-
oyente de Jesús: ¡dichoso el que pueda comer en el dia" divina, entrando en el reino: "Viene a continuación
reino de Dios! (14, 15). Y Jesús anuncia que los llama- 'bienaventurados los misericordiosos porque de ellos
dos al banquete celestial serán los pobres, los tullidos, tendrá Dios misericordia'. Practícala tú y se hará conti-
los ciegos y los cojos (cf. 14, 21). go. Tú eres al mismo tiempo rico y pobre: rico de bie-
nes temporales, pobre de bienes eternos. Ya conoces
De los dos textos de Lucas se deduce que la felicidad
el sonsonete del mendigo; también tú eres mendigo de
del mundo futuro será de los pobres, de aquellos que
Dios. Si el mendigo te pide a ti, también tú pides. Lo
no han podido gozar de los placeres que procuran las
que hicieres con ése que te pide a ti, eso mismo hará
riquezas en este mundo. Éstos serán saciados. Pero la
Dios cuando le pidas tú a Él. Estás lleno de vacío. Lle-
privación de los placeres que ofrecen las riquezas, es
na de plenitud el vacío del pobre y el vacío tuyo será
decir, "el hambre y la sed", ha de ser sufrida por causa
colmado de la plenitud de Dios" (Sermón 53, 5). En
del reino de los cielos. Esta es la relación existente
esta bienaventuranza se expresa, pues, la ecuación
entre los hambrientos y
entre lo que se hace y lo que se recibe, pero el don de
Cristo. La misión de Cristo es predicar el gozoso men- Dios supera inmensamente al mérito humano.
saje de la venida del reino de Dios a los pobres, a los
La misericordia de Dios es una de las ideas fundamen-
afligidos, a los hambrientos. Así había profetizado
tales de la Biblia. Fue ya anunciada en el paraíso des-
Isaías 49, 9-10. Y en otro lugar dirá el mismo profeta:
pués del pecado de los primeros padres (Génesis 3,
Sí, dice Yahvé, mis siervos comerán y vosotros ten-
15), sellada con el solemne pacto de la alianza con Noé
dréis hambre; mis siervos beberán y vosotros tendréis
y con los patriarcas (cf. Génesis 9, 11; 17, 9, Éxodo 19,
sed; mis siervos gozarán y vosotros seréis confundidos
5) y cumplida de modo maravilloso en el éxodo de Is-
(Isaías 65, 13).
rael en Egipto; ¡Yahvé, Yahvé, Dios misericordioso y
El hambre y la sed expresan una necesidad del cora- clemente, tardo a la ira, rico en misericordia y fiel, que
zón y del cuerpo; el hombre que tiene hambre o que mantiene su gracia por mil generaciones y perdona la
tiene sed, está en el límite de la resistencia (cf. Amós iniquidad, la rebelión y el pecado, pero no les dejó im-
18, 11-14; Juan 6, 35). Y la " justicia" no es la justifica- punes... (Éxodo 34, 6-7).
ción a la que alude Pablo ni la sola justicia social es el
Sobre todo, es en Cristo donde se encarnó la miseri-
veredicto soberano de Dios que libera por fin a los
cordia. Así dice san Pablo: cuando apareció la bondad
oprimidos (Salmos 36,11; 40,11...). Justicia divina que
y el amor hacia los hombres, nuestro Salvador, no por
hace posible una justicia-fidelidad del creyente porque
las obras justas que nosotros hubiéramos hecho, sino
Yahvé es justo, ama la justicia; los hombres rectos
por su misericordia, nos salvó mediante el lavatorio de
contemplan su rostro (Ib. 11, 7). La "saciedad" alude al
la regeneración y renovación del Espíritu Santo (Tito 3,
reino de Dios definitivamente establecido; Dios respon-
4-6). La epístola a los Hebreos afirma también que
derá en él a todas las necesidades legítimas del hom-
Cristo se hizo en todo semejante a sus hermanos, a fin
bre: "Ansias saciarte ¿con qué? Si es la carne la que
de ser Pontífice misericordioso y fiel... para expiar los
desea saciarse, una vez hecha la digestión, aunque
pecados del pueblo (2, 17). El evangelio de Mateo nos
haya comido lo suficiente, 'de esta agua volverá a sentir
habla de la misericordia divina en relación con el hom-
sed' (Juan 4, 13). El medicamento que se aplica a la
bre e insiste en que Dios ha querido limitar el uso de su
herida, si ésta sana, ya no produce dolor; el remedio,
infinita misericordia respecto a nosotros pobres peca-
en cambio, con que se ataca al hambre, es decir, el
dores, a la medida de nuestra relación con los que nos
alimento, se aplica como alivio pasajero. Pasada la
ofenden (cf. Mateo 7, 1-2): "En la Iglesia hay dos clases
hartura, vuelve el hambre. Día a día se aplica el reme-
de misericordia: una es la que no conlleva gasto de
dio de la saciedad, pero no sana la herida de la debili-
dinero ni tampoco fatiga; otra que requiere de nosotros
dad. Sintamos, pues, hambre y sed de justicia, para ser
o bien el servicio de la acción o bien gasto de dinero.
saturados de ella, de la que ahora estamos hambrien-
Lo que no nos exige ni dinero ni fatiga radica en el al-
tos y sedientos. Seremos saciados con aquello de lo
ma, y consiste en perdonar a quien te ofendió. El tesoro
que ahora sentimos hambre y sed. Sienta hambre y
que te permite dar esta limosna lo tienes en tu corazón:
sed nuestro hombre interior, pues también él tiene su
allí te entiendes directamente con Dios. No te dice:
alimento y su bebida. 'Yo soy, dijo Jesús, el pan que ha
saca tu cartera, abre el arca o el granero'; ni tampoco:
bajado del cielo" (Jn 6,41). He aquí el pan adecuado al
'ven, camina, corre, date prisa, intercede, habla, visita,
que tiene hambre. Sea también la bebida correspon-
esfuérzate'. Sin moverte del sitio, arrojaste de tu cora-
diente: en ti se halla la fuente de la vida'" (Sermón 53,
zón las dos cosas que tenías contra tu hermano: hiciste
4).
una obra de misericordia sin ningún gasto, sin ninguna
Bienaventurados los misericordiosos porque al- fatiga, con la sola bondad, con el solo pensamiento
canzarán misericordia (Mateo 5, 7). misericordioso. Si dijera: entregad vuestros bienes a los
pobres', se me podría tachar de exigente. Ciertamente
Esta bienaventuranza tiene como objeto la "misericor- soy blando o indulgente, al menos ahora cuando os
dia". En la carta a los Hebreos (2, 17) Jesús es llamado digo: 'dad sin perder nada; perdonad para que se os
"pontífice misericordioso" y fiel. El que, imitando a Dios, perdone'. Pero digamos también eso: 'dad y se os da-
5
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Las Bienaventuranzas en San Agustín

rá'. El Señor unió ambas cosas en un solo precepto, El premio que conseguirán los limpios de corazón será
mencionando estos dos tipos de misericordia: "perdo- el poder "ver a Dios". Es ésta la suprema felicidad pro-
nad y seréis perdonados': la misericordia del perdón. metida a los "los hombres rectos" e "inocentes" (cf.
'Dad y se os dará' (Lucas 6, 37-38): la misericordia del Salmos 12, 17; 18, 15), que constituyen precisamente
generoso" (Sermón 259, 3-4). la parte selecta de Israel, es decir, "los limpios de cora-
zón". Esta visión de Dios caracteriza al reino fundado
Esta bienaventuranza de la misericordia se refiere,
por Jesús (cf. Juan 14, 6-11), que culminará en la gloria
sobre todo, al perdón. Su significado, sin embargo,
eterna: "Muy insensatos son los que buscan a Dios con
puede y debe ampliarse: implica toda forma de caridad
los ojos del cuerpo, sabiendo que sólo se le puede ver
con el prójimo (cf. Mateo 25, 34-36). Por eso, los que
con el corazón. Así está escrito en otro lugar: "buscad a
practiquen esta sublime forma de misericordia obten-
Dios con sencillez de corazón. Porque corazón limpio
drán misericordia, es decir, la salvación, la posesión
es lo mismo que corazón sencillo y como es necesario
gozosa de Dios, el reino de los cielos (cf. Ib. 25, 34):
tener sanos los ojos del cuerpo para ver la luz natural,
"Dios ha establecido una alianza, ha firmado un pacto
así no puede verse a Dios si no está purificado aquello
con nosotros. Si queremos que Él perdone nuestras
con que podemos percibirle" (El Sermón de la Montaña
ofensas tenemos que decirle de corazón: como tam-
1, 2, 8).
bién nosotros perdonamos a quienes nos ofenden. Si
falla esta condición, queda anulado el contrato" (Ser- "Puro" o " limpio de corazón" es una expresión judía
món 58, 6). Mateo habla, además, de la primacía de la que procede de la espiritualidad del Antiguo Testamen-
misericordia sobre el sacrificio (9, 13) y en los relatos to, especialmente de los salmos. Significa la obediencia
sobre los milagros mostrará que la misericordia del Hijo absoluta a Dios, lejos de todo pecado. El corazón signi-
de Dios coincide con la misericordia exigida al hombre: fica, en lenguaje judío, el centro del querer, pensar y
"Cuando estabas enfermo cargaba contigo tu prójimo; sentir humano. Como la expresión va ligada a un len-
ahora que ya estás sano, carga tú con él. 'Llevad mu- guaje judío establecido, se entiende que es una pureza
tuamente vuestras cargas y cumpliréis la ley de Cristo' del hombre en sentido global. Mateo conoce la pureza
(Gálatas 6, 2)... 'Carga, pues, con tu lecho' (Hateo 9, 6) entendida íntegramente, relativo sin duda al ámbito
y, cargado con él, no te pares, sino camina. Cuando cultural judío, pero que en modo alguno lo anula (cf. 5,
amas al prójimo y cuidas de él, caminas ¿Adonde sino 23; 23, 25). El judaísmo, como el cristianismo primitivo,
al Señor Dios, a Aquel que se debe amar con todo el espera que Dios, que no se hizo visible en este mundo
corazón, con toda tu alma, con todas tu mente? (Ib. 27, ni siquiera a Moisés, pueda ser contemplado cara a
37). No hemos llegado al Señor todavía pero ya tene- cara. Entonces desaparece la lejanía y el enigma de
mos al prójimo con nosotros. Carga, pues, con aquel Dios: "Todo lo que obramos, lo que obramos bien,
con quién andas, para llegar a aquel con quien deseas nuestros esfuerzos, nuestras saludables ansias e in-
quedarte para siempre" (Tratados sobre el Evangelio maculados deseos, se acabarán cuando lleguemos a la
de San Juan 17, 9). visión de Dios. Entonces no buscaremos más ¿qué
puede buscar quien tiene a Dios? 0 ¿qué le puede bas-
Bienaventurados los limpios de corazón porque tar a quien no Se basta Dios? Queremos ver a Dios,
ellos verán a Dios (Mateo 5, 8). buscamos verlo y ardemos por conseguirlo. ¿Quién
Se dirige a aquellos que son rectos y están libres de no? Pero mira lo que se dijo: 'dichosos los limpios de
pecado "en su interior", "en el corazón", por oposición a corazón porque ellos verán a Dios" (Sermón 53, 1-6).
los escribas y fariseos del tiempo de Jesús que se Esta bienaventuranza ha alumbrado una enorme rique-
preocupaban, particularmente, de la legalidad formal, za de esperanza cristiana. La pureza de corazón y la
exterior, pero sin prestar atención a la rectitud interior: visión de Dios no llevan a la felicidad privada del hom-
"Ay de vosotros... (Mt 23, 23-28): tiene limpio el cora- bre religioso, sino que se manifiestan como obediencia
zón quien no pone cara de amigo cuando anida la a Dios en el mundo y como espera de una futura visión
enemistad en su corazón. Dios pone la corona donde la de Dios: "Prepara tu corazón para llegar a ver. Hablan-
mirada, Dios premia lo interior porque mira al corazón. do a lo carnal, ¿cómo es que deseas la salida del sol,
Sea cualquiera el placer que te llame a tu corazón, teniendo los ojos enfermos? Si los ojos están sanos, la
recházalo, no lo lisonjees..., para que actúe la gracia luz produciría gozo; si no lo están, será un tormento.
interiormente y quede limpio ese corazón donde al No se te permitirá ver con el corazón impuro lo que no
mismo Dios se le invoca" (Sermón 53, 11). se ve sino con el corazón puro. Serás rechazado, ale-
En la expresión "limpios de corazón", el término cora- jado; no lo verás. Pues 'dichosos los limpios de corazón
zón se emplea para significar que la realidad ética la porque ellos verán a Dios ¿Cuántas veces he repetido
posee y la vive el justo bienaventurado. No se trata, la palabra "dichosos"? ¿Qué cosas producen esa felici-
pues, de mera apariencia o puro formulismo. Esta bie- dad? ¿Cuáles son las obras, los deberes, los méritos,
naventuranza, además de inculcar la castidad, indica los premios? Hasta ahora en ninguna bienaventuranza
también la inocencia real de la vida y exacto cumpli- se ha dicho 'porque ellos verán a Dios'. Hemos llegado
miento de todas las obligaciones morales que se ha de a los limpios de corazón: a ellos se les promete la vi-
llevar a cabo con sinceridad plena de corazón. El Sal- sión de Dios. Y no sin motivo, pues allí están los ojos
mo 24, 4 exige un corazón puro para el que quiera vivir con que ven a Dios. Hablando de ellos dice el apóstol
cerca del templo donde está el Señor: ¿quién subirá al Pablo: Iluminados los ojos de vuestro corazón' (Ef
monte del Señor, se sentará en un lugar santo? El de 1,18). Al presente, a causa de la debilidad, esos ojos
limpias manos y puro corazón, el que no lleva su alma son iluminados por la fe; luego, ya vigorosos, serán
al fraude y no jura con mentira. iluminados por la realidad misma" (Sermón 53, 1-6).
6
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Las Bienaventuranzas en San Agustín

Bienaventurados los que trabajan por la paz porque rigen por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
ellos serán llamados hijos de Dios (Mateo 5, 9). Bienaventurados los pacíficos porque serán llamados
hijos de Dios'. Toda esta lucha que, por nuestra flaque-
Los que trabajan por la paz son los que la construyen y
za, nos fatiga (pues aun no consintiendo en las concu-
establecen cotidianamente en el marco de las relacio-
piscencias, estamos ocupados en esa guerra, todavía
nes humanas. El término griego corresponde etimológi-
no estamos seguros), toda esta lucha cesará cuando la
camente a pacíficos o, mejor, a pacificadores. Es el que
muerte sea absorbida por la victoria (...). Entonces se
ama la paz (tomando ésta en sentido semítico, que
cumplirá la palabra que está escrita: la muerte ha sido
incluye la "salud" y la "salvación"), y el que la fomenta y
absorbida por la victoria'. Se concluyó la guerra, se
la irradia en los suyos. Siendo la paz fruto de la justicia
concertó la paz..." (Sermón 11, 12).
(cf. Isaías 33,17), el "pacífico", que es el verdadero
justo, se opone a la injusticia (Proverbios 10,10). El El Maestro, Cristo, es inseparable de sus seguidores,
reino mesiánico es el reino de la perfecta paz (Isaías de sus discípulos. La Encarnación es el anuncio senci-
9,6-7; Ezequiel 34, 25). Cristo ha inaugurado la paz y llo y místico de la paz, es un orden nuevo en la tierra,
es "nuestra paz" (Efesios 2,14; Colosenses 1, 20), ha una humanidad que caminará en cualquier momento de
traído al mundo el evangelio de la paz: "La perfección la historia con la mirada puesta en el Salvador. El Hijo
está en la paz, donde no hay oposición alguna, y por de Dios es condenado precisamente por instaurar la
eso los pacíficos son llamados hijos de Dios, porque paz en el mundo y por los siglos; es crucificado, y esta
nada en ellos les hace resistencia... Son, pues, pacífi- misma experiencia la vivirán y la superarán tantos "pa-
cos en sí mismos los que ordenan todos los movimien- cificadores" que, al igual que Cristo, prefieran a Dios
tos de su alma y los sujetan a la razón, esto es, a la antes que el agrado a la voluntad humana. ¿Qué pro-
mente y al espíritu, y teniendo dominados los apetitos grama queda para un cristianó?: "¡Amad la paz, amad a
carnales, se hacen reino de Dios" (El Sermón de la Cristo! Si aman la paz, aman a Cristo. Al invitarles a
Montaña 1,4,9). amar la paz, los estamos invitando a amar a Cristo.
¿Por qué? Porque dice de Cristo el apóstol: 'Él es
El premio prometido a los pacificadores será "ser lla-
nuestra paz que hizo de los dos pueblos uno solo' (Ef 2,
mados hijos de Dios". Esta denominación no es algo
14). Si Cristo es la paz por haber hecho de los pueblos
puramente extrínseco, sino algo más bien real según la
uno ¿por qué vosotros hicisteis dos de uno? ¿Cómo,
concepción semítica que identifica el nombre con la
entonces, son pacíficos si, cuando Cristo hace de dos
realidad. Dios es efectivamente el "Dios de la paz"
uno, vosotros hacéis de uno dos? Diciendo esto, somos
(Romanos 15, 30) y el que es " hijo de la paz" se le
pacíficos en medio de los que odian la paz; y, con todo,
asemeja y le pertenece. Los elegidos serán en la vida
al hablarles así, quienes odian la paz, no combaten sin
futura "hijos de Dios" (Lucas 20, 36): "Lo que el Señor
motivo" (Comentarios a los Salmos 119, 9).
añadió al decir 'Yo no os doy la paz como la da el mun-
do" (Juan 14, 27) ¿qué significa sino: yo no os la doy Bienaventurados los perseguidos por causa de la
como la dan los hombres que aman al mundo? Ellos, justicia porque de ellos es el reino de los cielos
en efecto, se dan la paz para gozar, no de Dios, sino (Mateo 5, 10)
del mundo, sin las incomodidades de los pleitos y de
las guerras. Y cuando dan la paz a los justos, cesando Mateo, lo mismo que Lucas, desarrolla esta bienaven-
de perseguirlos, no puede tratarse de una paz verdade- turanza más que las otras (Mateo 5,11ss.; Lucas 6, 22
ra porque están desunidos los corazones. Pues así ss.). En primer lugar, siguiendo a Mateo, se describen
como se llama consorte a aquel que une a otro su suer- las persecuciones que se desencadenarán contra los
te, se llama concorde al que tiene su corazón unido a discípulos de Cristo y después se promete el reino ce-
otro. Nosotros, amadísimos, nosotros a quienes Cristo lestial. La promesa de Jesús a sus discípulos es, al
deja la paz y da so paz, no como la da el mundo, sino mismo tiempo, una profecía: tendrán que sufrir toda
como la da el que hizo el mundo, para lograr la concor- clase de malos tratos a causa del Hijo del hombre. Je-
dia, unamos nuestros corazones en uno solo y levan- sús anunció en diversas ocasiones todas las persecu-
témoslo al cielo para que no se corrompa en la tierra" ciones contra los discípulos (Mateo 23, 34-36). Los
(Tratados sobre el Evangelio de San Juan 77, 3-5). judíos harán lo mismo que sus predecesores habían
hecho con los profetas: "¿Qué mal era para los apósto-
Ser pacificador designa algo activo. Esta bienaventu- les el ser expulsados de las sinagogas de los judíos, si
ranza, junto con la siguiente, se refiere al precepto del se habían de alejar de ellas aunque nadie los expulsa-
amor a los enemigos (cf. Mateo 5,44- 48); también allí se? Quiso dar a entender que los judíos no habían de
se promete la filiación divina (cf. Mateo 5, 41); también recibir a Cristo, del que ellos no se separarían jamás; y,
allí se trata, como en los versículos 10-12, de enemigos en consecuencia, había de suceder que los que no
y perseguidos. Mateo apunta seguramente más allá de querían estar en él arrojarían de las sinagogas junta-
la convivencia de la comunidad. Y, aunque falta la refe- mente con él a aquellos que no podían estar sin él"
rencia cristológica concreta, sabemos que en el curso (Tratados sobre el Evangelio de San Juan 93, 2).
de la lectura de todo el Evangelio se comprende hasta
qué punto el Hijo de Dios, Cristo, se acredita en la obe- Los discípulos de Jesús son llamados bienaventurados
diencia al Padre, y la obediencia a su voluntad hace no por ser perseguidos, sino porque lo son a causa de
que también sus discípulos puedan llamarse hijos del Jesús. Esta relación con el Señor es la razón verdadera
Padre: "Mas vino quien no tenía pecado a establecer la de su futura felicidad. La desgracia de los perseguido-
paz en nuestras almas y en nuestra carne y se dignó res y la felicidad de los perseguidos provienen del he-
darnos por prenda el Espíritu 'porque todos los que se cho que los tiempos escatológicos han llegado en la
persona de Jesús. Cristo es, en efecto, el Mesías que
7
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana Las Bienaventuranzas en San Agustín

viene al mundo. Cristo, por el cual han de sufrir los PARA EL DIÁLOGO
apóstoles, es el Hijo del hombre cuya venida marca el
punto final de la gran prueba de los elegidos (cf. Mateo • Quiero ser feliz, pero... ¿cómo?, ¿a qué precio?
24, 29-31). La perseverancia y la fidelidad a Jesús en
medio de todas las persecuciones constituirán el mejor • ¿Creo que las bienaventuranzas están proclamadas
para mí?
título para obtener la salvación eterna: "Un alma resis-
tente, fuerte, estable y fundamentada en consideracio- • Compara el camino de Agustín y el tuyo en la bús-
nes religiosas, se mantiene firme contra todos los terro- queda de la felicidad.
res del diablo y contra todas las amenazas del mundo.
La fe en los bienes futuros, cierta y bien fundamentada,
le da fuerza. La persecución cierra sus ojos, pero se
abre el cielo. El anticristo amenaza, pero Cristo defien-
de; se sufre la muerte, pero sigue la inmortalidad"
(Sermón 303, 2).
DESPEDIDA
El sentido de la última bienaventuranza es esencial-
mente cristológico. Si los perseguidos a causa de Je- "A tenor de mis fuerzas os expuse todas las bienaven-
sús son bienaventurados, la razón es por ser Jesús el turanzas del Señor. Os veo tan animados que aún
Cristo, el Hijo del hombre, aquél que llevará a cabo el desearíais seguir escuchando. Vuestra caridad me
juicio final: "Después de la resurrección se comenzó a provocó a deciros tanto como he dicho; aún pudiera
predicar con toda claridad a Cristo; empezaron a reali- quizá seguir hablando, pero es mejor que rumiéis lo
zarse en Él de modo evidente las predicciones proféti- hablado y hagáis de ello saludable digestión" (Sermón
cas y los mártires a confesar su nombre, invencibles en 11, 14)
su constancia. No hacían sino confesar abiertamente a
quien implícitamente lo hicieron los Macabeos; murie-
ron los unos por Cristo manifestado en el evangelio,
murieron los otros por el nombre de Cristo velado aún
en la ley. Unos y otros le pertenecen, a unos y a otros
ayudó Cristo en sus luchas y a todos los coronó Cristo"
(Sermón 300, 5).
Ayer como hoy, el creyente y la comunidad cristiana
tienen que contar con la injuria y la persecución. Pero
no cualquier persecución es objeto de la promesa sino
aquella que se realiza por causa de Cristo, es decir, por
causa de la justicia (1 Pedro 3, 14). La razón para la
alegría reside en que traerá un futuro mejor: será gran-
de vuestra recompensa en el cielo. Una mirada sobre la
historia del pueblo de Dios muestra que sus testigos
han sufrido siempre. Por eso, los discípulos no pueden
considerar "extraño" lo que les ocurre si en verdad sus
vidas se conviertan en un testimonio profético. La re-
compensa será grande: "Sábete, cristiano, que, sufras
lo que sufras, no es nada en comparación con lo que
has de recibir" (Sermón 305A, 9).
Concluyendo con Agustín: "La octava sentencia vuelve
a la primera, en cuanto que se nombra también el reino
de los cielos, como dándonos a entender el último gra-
do de perfección: 'bienaventurados los pobres de espí-
ritu porque de ellos es el reino de los cielos', que es
cuando pueden ya decir: ¿quién podrá separarnos del
amor de Cristo? ¿Podrá separarnos la tribulación, la
angustia, el hambre, la desnudez, la persecución o el
cuchillo?' Las siete primeras bienaventuranzas son, en
consecuencia, los grados de la vida perfecta. La octava
muestra y esclarece la perfección alcanzada y, como si
empezase de nuevo por la primera, manifiesta que por
estos grados todo los demás se perfecciona" (Sermón
del Monte 1, 3, 10).

8
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Mal, misterio y escándalo

EL MAL, MISTERIO Y ESCÁNDALO


EL PROBLEMA DEL MAL COMO CUESTIONAMIENTO DE LA EXISTENCIA Y BONDAD DE DIOS
José Antonio Galindo Rodrigo, OAR

I. LA POSTURA DEL HOMBRE POSMO- Nadie puede poner en duda que muchos sufrimientos
tienen como causa el mal uso de la libertad, esto es, el
DERNO pecado o mal moral por parte del ser humano. El mal
AUNQUE sea una clasificación arbitraria, suele decirse físico, que tiene su origen en la naturaleza del mundo o
que pertenecen a la postmodernidad aquellas personas del mismo ser humano, exige otro planteamiento. En
menores de 40 años, aproximadamente. En general, no efecto, ya en el libro de Job se analiza el llamado mal
les suelen importar demasiado ni las razones ni las físico y se niega, como también lo negó Jesús, que sea
religiones. Son alérgicas a la filosofía y a la teología; un castigo ejecutado por Dios a causa del mal moral.
sólo les interesa la vida como fuente de bienestar en el Del mal moral se dicen muchas cosas a través de la
momento presente, sin pensar ni en el pasado ni el Biblia para subrayar que su causante es el ser humano
futuro, y menos aún en la eternidad. Un hecho incues- con el uso equivocado de su libertad. Admitida esta
tionable, sin embargo, es la realidad del mal con que responsabilidad de la libertad, podemos y debemos
todos los seres humanos tropezamos. hacer toda clase de preguntas, como hizo Job, interpe-
lando y, a la vez, adorando a Dios.
La psicología del hombre postmoderno es muy peculiar
frente al gran problema del mal. La cuestión no es creer Con toda razón, ante las tremendas desgracias y ante
o no en la bondad misericordiosa de Dios. Si es creyen- los espantosos crímenes que con frecuencia nos gol-
te, está convencido del amor misericordioso y de la pean y abruman, podemos y debemos preguntar:
capacidad ilimitada de Dios para perdonar. Como los ¿Dónde está Dios? ¿Por qué calla? ¿Por qué perma-
hijos actuales, son poco agradecidos a sus padres y nece impasible? ¿Por qué no impide, sobre todo, los
consideran todos los beneficios que reciben de ellos crímenes atroces, los genocidios de las guerras pasa-
más como una obligación -casi un derecho- que como das y actuales, las acciones terroristas?
don recibido. El creyente postmoderno ve el perdón y la Ciertos casos de tremendos sufrimientos, incluso de
misericordia de Dios como algo normal y natural, que personas inocentes, especialmente de los niños, nos
no tiene nada de especial, puesto que si Dios es llenan de angustia el corazón y de interrogantes la inte-
Dios, es lo que le corresponde. La misericordia de Dios, ligencia. No obstante, no se deberían provocar acusa-
lejos de ser un regalo, es más bien una obligación de ciones frívolas contra Dios, ya que uno de la divina
su condición de Dios. ¿No se dice que Dios es amor? Trinidad ("uno de la Trinidad" padeció por nosotros,
Pues entonces nada tiene de particular que sea tan según una fórmula proveniente de los Padres, que ha
misericordioso. pasado a la doctrina de la Iglesia: DS 401). El Hijo de
Dios, el Inocente por antonomasia, murió en la cruz
Siguiendo esa postura egoísta, que suele recordar las después de terribles tormentos. Quiero decir que no
posibles obligaciones de los otros y nos las propias, los podemos pretender conocer la razón de nuestros sufri-
derechos de uno mismo y no los de los demás, el hom- mientos, por muy grandes y quizá injustos que sean,
bre postmoderno -incluso el creyente- exige cuentas a cuando son mucho más inexplicables, grandes e injus-
Dios respecto del mal, con una audacia mayor y con tos, los del Hijo de Dios. Aquí se encuadra aquella afir-
una actitud acusatoria desconocidas en épocas anterio- mación de Dietrich Bonhoeffer: "Sólo un Dios sufriente
res. puede salvarnos", o aquella otra de E. Jüngel: "la omni-
El interrogante sobre el problema del mal está justifica- potencia de Dios se manifiesta en la omnidebilidad de
do sobradamente. Todas las afirmaciones acerca de la la Cruz".
bondad de Dios parece se vienen abajo cuando el mal En todo caso, las soluciones al problema del mal, segu-
se hace presente. Pero para que la pregunta se plantee ramente no plenamente satisfactorias, hay que buscar-
de forma correcta, hace falta que tengamos una idea no las a partir de las afirmaciones siguientes: 1) Dios no
equivocada de Dios. Es sorprendente que todavía haya quiere el mal. 2) La causa de muchos males y muchos
muchos cristianos que no se han enterado de que Dios sufrimientos es el ser humano con el uso desordenado
no está al servicio de nuestra felicidad temporal en este de su libertad.
mundo; no se han enterado de que Cristo no nos ha
prometido la felicidad para esta vida. Tampoco nos ha PARA EL DIÁLOGO
prometido una vida feliz en la tierra a cambio de que • ¿Cuál es la postura del hombre postmoderno
vivamos como buenos cristianos. Sus promesas se frente a Dios en el problema del mal?
refieren, principalmente, a una vida posterior a esta
terrena. De todos modos, ninguna otra cuestión mina • Relación del sufrimiento de los inocentes con el
tan a fondo la fe como cuando surge implacable el su- sufrimiento del Hijo de Dios, el Inocente.
frimiento, el fracaso, la catástrofe natural...
• Las dos pistas para buscar la solución del pro-
EL MAL USO DE LA LIBERTAD, CAUSA DE MUCHOS blema del mal.
SUFRIMIENTOS

1
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Mal, misterio y escándalo

II. QUÉ ES EL MAL sumo bien que es Dios; c) porque es absoluto, es decir,
que siempre, en cualquier circunstancia o condición, es
EL MAL MORAL Y SUS ANÁLOGOS un mal.
1. ¿Qué es el mal moral? Ninguna de esas tres características negativas tiene el
mal físico, que es aquel que consiste en la privación de
Últimamente hay entre los autores cierta resistencia a
un bien en una naturaleza que debería tener ese bien.
definir el mal moral o pecado. Contamos con una defi-
Por ejemplo, la ceguera es un mal físico en los anima-
nición clásica de san Agustín: un hecho, dicho o deseo
les superiores, aunque no en los árboles. Este tipo de
contra la ley eterna (Réplica a Fausto, el maniqueo, 22,
mal no es libremente querido; incluso el hacer o hacer-
27). Hoy parece que no es ya punto de partida de las
se queriendo daño físico es, antes un mal moral, para
explicaciones de lo que es el mal moral o pecado para
ser a continuación, secundariamente, un mal físico.
los creyentes. Otra definición agustiniana, con menos
Tampoco sitúa a la persona humana frente a Dios ni la
apariencia jurídica y menos fondo naturalista, más per-
aparta de Él. Asimismo, tampoco es absoluto, puesto
sonalista y radical en la medida que nos descubre la
que, en ocasiones, no lo es en todos los aspectos y
entraña vital del mal moral, podría ser más aceptable
sentidos. Por ejemplo, una operación quirúrgica, en
teniendo en cuenta las orientaciones de la ética y de la
cuanto al mal físico en el cuerpo, y las dolorosas crisis
moral actuales. El mal moral se podría definir, según
de crecimiento personal, en cuanto al mal en el ámbito
también san Agustín, como aversión a Dios y conver-
psicológico.
sión a las criaturas (El libre albedrío 2, 19, 53).
Así pues, el mal físico es un mal análogo al moral; so-
Dentro de nuestra tradición religiosa, y la mentalidad
lamente coincide con él en que es una privación de una
sociocultural en gran parte derivada de ella, es una
perfección debida a un determinado ser. Y, además,
definición del mal moral bastante acertada, válida inclu-
esa perfección de la que carece es inferior a la perfec-
so para nuestro tiempo. Cuando Pablo dice que la ava-
ción de que nos priva el mal moral; ya que en el mal
ricia es una idolatría (Colosenses 3, 5; Efesios 5, 5),
moral estamos ante una privación debida moralmente y
está indicando lo que en un sentido radical es ese pe-
en el mal físico ante una perfección debida sólo física-
cado y cualquier otro pecado: una orientación, una op-
mente.
ción y un amor desproporcionados, por lo que son tam-
bién desordenados, hacia los bienes creados, que en- 3. El mal metafísico
tran en conflicto con lo que a Dios se debe, e implican
En cuanto al llamado mal metafísico, hay que decir que
una conversión hacia las criaturas con desprecio del
no es un mal. Simplemente consiste en la condición
Creador. Es, en el fondo, sustituir a Dios, a quien úni-
necesariamente imperfecta de toda criatura, debido a la
camente hemos de adorar, por la adoración de los bie-
carencia de alguna cualidad positiva o perfección: sólo
nes creados. Esta visión sigue estando de actualidad
Dios es perfecto.
(cf. D. Lafranconi, "Pecado", en F. Compagnoni, G.
Piaña, S. Privitera, M. Vidal (dirs.), Nuevo Diccionario
de Teología Moral, Madrid 1992, pp. 1353-1361). En
todo caso, esta visión del mal moral estaría en confor- EL MAL MORAL Y EL SER HUMANO
midad con la noción del mal también agustiniana, como El mal moral es libre, no necesario, como hemos visto.
privación de un bien debido (cf. Confesiones, 3, 7, 12; Pero ¿qué probabilidad hay de que el ser humano, de
Comentarios a los Salmos 11, 13), puesto que los hu- hecho, obre mal en el ámbito moral?
manos tenemos como deber el adorar al Creador y no a
las criaturas. Por ser el hombre finito y defectible se puede asegurar
como muy probable que caerá en el mal, pero nunca de
Seguramente que en el hecho pecaminoso se da con una manera necesaria. Aunque pudiéramos llegar a
más fuerza la conversión a las criaturas que la aversión poder afirmar de infaliblemente, sin posibilidad de error,
respecto de Dios. La conversión se da explícitamente, que el ser humano cometerá el mal moral, nunca po-
la aversión sólo implícitamente. Salvo muy raras oca- dremos decir que hará el mal necesariamente, de tal
siones, ahí radica una de las atenuantes del pecado manera que no pueda evitarlo.
humano. Además, hay que distinguir entre cierto tipo de
pecados que se constituyen como voluntad de hacer el Infaliblemente se refiere al ámbito del conocimiento,
mal al otro: odio, rencor, venganza, homicidio, injusti- esto es, que nuestra inteligencia nos dice que con toda
cias, ciertas violaciones de los derechos de las perso- certeza, sin ninguna duda, el ser humano, cada ser
nas, calumnias, etc., y otros pecados que se constitu- humano, hace o hará el mal, según hemos aprendido
yen como amor desordenado a los bienes en los que se de la experiencia.
ceba el egoísmo, aunque sin odio a nadie (la lujuria, las Necesariamente se refiere al ámbito de los constitutivos
drogas o robar sólo por codicia). Es obvia la mayor de la acción misma en el ámbito de la voluntad. Que la
malicia de los primeros respecto de estos últimos. voluntad obra necesariamente quiere decir que no obra
2. El mal moral es el mal en sentido propio y por libremente, que no puede menos de obrar de una de-
antonomasia terminada manera, como es el caso del alcohólico o del
drogadicto ante el objeto de su vicio, el licor o la droga.
Nuestra afirmación se apoya en las siguientes razones:
a) Porque es un mal libremente querido, por lo cual Algunos autores, por el hecho de que se puede afirmar
llega a hacer malo al ser humano; b) porque implica un que el ser humano hace o hará el mal con toda seguri-
contraponerse y apartarse (hacerse desemejante) del dad, sin ninguna duda (infaliblemente), han querido por

2
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Mal, misterio y escándalo

eso eximirle de responsabilidad y de culpa en la ejecu- mismo" (2 Timoteo 2, 13). En esta última frase paulina
ción del mal, por lo que el responsable sería Dios, que se apoya para desarrollar una doctrina muy ilustrativa
ha hecho al hombre así. La respuesta es que, aunque sobre la omnipotencia de Dios, que nos ayuda a enten-
podamos afirmar que el ser humano obra u obrará el der un poco la conducta de Dios en el tema del mal.
mal infaliblemente, eso no le quita la responsabilidad;
Según Agustín, hay ciertas cosas de las que Dios no
carecería de responsabilidad si obrara necesariamente,
puede ser sujeto pasivo o activo; es decir, que no le
esto es, sin libertad. Ahora bien, la mayoría de las ve-
pueden acaecer o que no las puede hacer, porque de lo
ces el ser humano no obra necesariamente, sino con
contrario no sería Dios. Se trata de afecciones o de
libertad.
acciones de contenido negativo que, de alguna manera,
Obrar necesaria y libremente a la vez se contradicen y son incompatibles con su perfección infinita. Esto, pues,
se excluyen. Cuando el ser humano hace el mal moral, no es una señal de deficiencia, sino muestra, precisa-
salvo excepciones, obra libremente, por lo que es res- mente, de verdadera omnipotencia (Réplica al sermón
ponsable de ese mal. Y si de esa conducta mala pro- de los arríanos 14):
vienen sufrimientos contra uno mismo o contra los de-
1. Algunas cosas no le pueden acaecer porque
más, está claro quién es el responsable de los mismos.
van contra la perfección de su ser: morir, cam-
Evidentemente, no es Dios el responsable.
biar, ser engañado, ser desdichado, ser venci-
do, etc. (Sermón 214, 4).
EL MAL Y DIOS 2. Otras, no las puede hacer porque van contra su
bondad moral y santidad infinita: mentir, come-
El planteamiento más agudo, riguroso e inquietante del
ter injusticias, ejecutar iniquidades o cualquier
problema del mal respecto de Dios lo planteó, ya hace
clase de mal, etc. (Sermón 213, 2).
muchos siglos, el filósofo Epicuro en un argumento que
se compone de tres alternativas: O Dios quiere evitar el 3. Tampoco puede decir o hacer cualquier cosa
mal y no puede, y entonces no es omnipotente; o Dios que vaya contra la perfección de su inteligen-
puede y no quiere, y entonces no es bueno; o ni puede cia: absurdos, necedades, errores, etc. (Ser-
ni quiere, y entonces no es Dios (cf. Gigon O., (edit.), món 214, 4).
Epicurus, Zurich 1949, 80; Lactancio, La ira, 13 (PL 7,
Observemos que, a pesar de lo anterior, la noción de
121).
omnipotencia, "hacer todo lo que se quiere", se mantie-
La respuesta, la adelantamos ya, es que Dios quiere ne en Dios. Pues si es verdad que todas esas cosas no
(por lo tanto, es bueno), pero no puede evitar el mal; las puede hacer, también es verdad que ninguna de
pero ese no poder de Dios no limita en realidad para ellas las quiere ni las puede querer. Por lo que se pue-
nada su omnipotencia, como vamos a ver enseguida. de decir que lo único que no puede el Omnipotente es
lo que no quiere. Se sigue manteniendo, por tanto, la
La omnipotencia en Dios consiste en "hacer todo lo que
identidad de su querer con su poder (La ciudad de Dios
Él quiere": Nuestro Dios en los cielos y en la tierra todo
5, 10).
cuanto quiere lo hace (Salmo 115, 3; cf. 135, 6). Y esto
se debe a que su poder y su querer se identifican. Nun-
ca Dios quiere una cosa que no pueda, debido a que lo
APLICACIONES Y DERIVACIONES
que no se puede no debe ser querido y, de hecho, no
DE ESTA DOCTRINA
es querido nunca por Dios.
Orientados por estas ideas de san Agustín, podemos
Estamos muy acostumbrados a pensar en la omnipo-
decir que se dan, en resumen, dos ámbitos distintos de
tencia de Dios como un poder omnímodo y arbitrario,
los "límites" de la omnipotencia de Dios, configurados
que puede hacer todo lo imaginable, por muy dispara-
por dos tipos de razones diferentes.
tado que sea. Pero esto no es así; puesto que la omni-
potencia de Dios está, y debe estar, sometida a la per- 1°. Lo que no puede hacer la omnipotencia de Dios
fección del ser divino; de lo contrario, sería Dios un ser porque no puede hacerse (crear otro ser infinito, un ser
caótico y al margen de lo razonable, por lo que no sería finito omniperfecto, un ser finito no defectible, un círculo
Dios. cuadrado, que el hombre sea un ser no libre, que el
todo no sea más que cada una de sus partes, que una
cosa pueda ser y no ser a la vez bajo el mismo aspecto,
LOS "LÍMITES" DE LA OMNIPOTENCIA DE DIOS, etc.).
SEGÚN SAN AGUSTÍN
En este ámbito, haciendo aplicaciones a nuestro tema,
Ya san Agustín, que en estos temas es maestro, advier- hemos de excluir por imposible el que Dios hubiera
te que Dios no puede hacer todas las cosas que a no- creado al hombre sin libertad, lo cual es contradictorio,
sotros se nos antoje imaginar. Su omnipotencia, aun- porque entonces no sería hombre. Precisamente lo
que pueda sorprender, tiene "límites". San Agustín, grande del ser humano, lo que le hace superior a los
agudo observador y fino analista de la Palabra de Dios, animales, es la libertad, que es el resultado de la acción
se fija y se apoya para opinar así en un texto de San de la voluntad iluminada por la inteligencia.
Pablo: "Si hemos muerto con Él, también viviremos con
Tampoco se puede admitir, también por ser algo impo-
Él; si nos mantenemos firmes, también reinaremos con
sible, que Dios hubiera creado al hombre como ser
Él; si le negamos, también Él nos negará; si somos
libre, pero que no pudiera hacer el mal. No se puede
infieles, Él permanece fiel, pues no puede negarse a sí
3
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Mal, misterio y escándalo

admitir esto porque un ser así sería Dios. Solamente el (Galindo Rodrigo, J. A., EL mal, Bilbao 2001, pp. 162-
ser que es el mismo bien no puede apartarse del bien; 168).
cualquier otro ser que no se identifica con el bien se
puede apartar del bien haciendo el mal, precisamente
por eso, porque no es el mismo bien (La ciudad de Dios PARA EL DIÁLOGO
12, 8). Esto es lo que viene a decir Jesús en el Evange-
lio, cuando afirma: "Nadie es bueno, sino sólo Dios" • Explicar la segunda definición de san Agustín
(Marcos 10, 18; Mateo 19, 17; Lucas 18, 19), entendido sobre el mal moral o pecado.
en conformidad con los estudiosos de la Biblia (cf.: • ¿Por qué el mal moral es el mal en sentido pro-
Schimid, J., El Evangelio según san Marcos, Barcelona pio y por antonomasia?
1967, p. 275; Mckenzie J. L, "Evangelio según san Ma-
teo", en Comentario Bíblico "San Jerónimo Madrid • Las tres alternativas de Epicuro sobre el mal
1972, III: Nuevo Testamento, I, 250). Y lo que está claro con respecto a Dios y su respuesta. Los "lími-
es que no puede haber dos seres divinos porque eso tes" de la omnipotencia de Dios según san
supondría la existencia de dos seres infinitos, lo cual Agustín y sus aplicaciones.
repugna a la razón (La ciudad de Dios 22, 30, 3). En
consecuencia, un ser creado de la nada nunca puede
ser igual a Dios (La ciudad de Dios 12, 5). Debido a
esto, decimos en el credo que el Hijo de Dios, que es
Dios, no es creado, sino engendrado.
Por consiguiente, no es acertado plantearse la posibili-
dad de que Dios hubiera creado al hombre libre e impe-
cable a la vez. Sin embargo, el hombre, en la vida bie-
naventurada, previa su opción libre por el bien pudiendo
hacer el mal, recibirá por gracia, no que sea impecable,
sino que de hecho no peque, imitando así la perfección
de Dios que llamamos impecabilidad (La ciudad de Dios
22, 30, 1).
Todos estos imposibles que acabamos de mencionar,
hablando con propiedad, no es que Dios no pueda ha-
cerlos, sino que no pueden hacerse. Por eso no los
quiere, y no los puede querer ni hacer porque no son
susceptibles en sí ni de lo uno ni de lo otro, porque en
realidad no son cosas, son imaginaciones imposibles
de convertirse en realidad (Torres Queiruga, A., Creo
en Dios Padre. El Dios de Jesús como afirmación plena
del hombre, Santander 1986, pp. 119- 126). III. EL OPTIMISMO SOTERIOLÓGICO
2°. Lo que no puede hacer la omnipotencia de Dios, 1. Con todo, no parece que sea necesario un mundo
porque se lo impide la perfección de su ser, de su inte- así, como éste en que vivimos ahora, que con grandes
ligencia o de su voluntad. Además de las cosas que y continuos desastres amenaza permanentemente el
nombra san Agustín, y en esa misma línea, podemos bienestar de muchos de los habitantes del planeta. ¿No
añadir algunas otras que inciden directamente en nues- podría Dios haber creado de otra manera esta misma
tro tema: naturaleza humana, sometida a tantas servidumbres,
dolores y la muerte, así como otro mundo menos in-
a) Dios no puede eliminar la libertad del ser hu-
hóspito, como morada, para los seres humanos hijos de
mano, en ciertos casos, según su voluntad o su
Dios? Aunque estas preguntas son pertinentes y no son
beneplácito (por ejemplo, cuando uno va a ha-
fáciles de contestar, me parece que en este problema
cer el mal), ya que eso sería contradictorio y
del mal se puede defender un optimismo soteriológico
arbitrario en su forma de obrar, al quitarle la li-
esto es, que Dios ha permitido todos los males y sufri-
bertad que por creación le dio. Debido a ello
mientos en orden a nuestra mayor bien, que es nuestra
esa actuación no se puede dar en Dios, y no se
salvación.
da.
b) Tampoco puede impedir las consecuencias que
por la fuerza propia de los hechos y/o de las DESDE LA VIDA A LA VERDAD
cosas se derivan de la conducta buena o mala,
Antes de entrar a exponer este optimismo soteriológico
es decir, como resultado de la acción libre del
es interesante notar, como introducción, que los males
ser humano: acercamiento o alejamiento de
que padecemos los humanos nos causarían menos
Dios (con lo de bueno o de malo que uno y otro
sufrimiento si viviéramos más cerca de Dios, practican-
hecho llevan consigo).
do más intensamente las virtudes cristianas. Es una
En estos casos no es que no haya cosas susceptibles actitud positiva; no sólo porque la bondad siempre lo
de la acción de Dios, sino que su perfección infinita le es, sino porque, en alguna medida, está así en nuestro
impide obrar de esa manera que hemos comentado poder el afrontar el mal, disminuyendo su negatividad y
4
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Mal, misterio y escándalo

sobreponiéndonos al mismo con la ayuda de Dios. Esto cemos algunas- cuya fe y cercanía de Dios, aunque
ya nos permite un cierto optimismo. tengan sus defectos, les otorga una notable fortaleza
frente a las desgracias de la vida.
Esta nueva humanidad no consideraría tan dramáticos
LA BONDAD MORAL Y LOS MALES FÍSICOS
los acontecimientos que nos privan de la salud, de la
Un teólogo actual, J. A. Estrada, afirma que algunos compañía de los seres queridos o de cualquier otro
males morales son causa de ciertos males físicos (cf. bien, incluso de nuestra vida mortal. Porque conocería
Estrada, J. A., La imposible teodicea. La crisis de la fe de una manera más clara la condición relativa de esos
en Dios, Madrid 1997, p. 133). Quiere decir que los bienes y la posibilidad a nuestro alcance de recuperar-
males morales, el ambiente moral negativo y la lejanía los, aunque como regalo divino, de otra forma y en un
de Dios son causa añadida de algunos males psíquicos grado cualitativamente superior, además de con dura-
o psicológicos, tales como la mayor vulnerabilidad de la ción eterna.
persona ante los males posteriores, que entonces ha-
2. Unidos el conocimiento, el amor y el sentimiento,
cen sufrir más a los humanos. Y al revés: la bondad, el
formando una estructura psicológica unitaria, darían
ambiente moral positivo, la cercanía de Dios aumentan
mayor fortaleza a la persona y la harían no tan vulnera-
la fortaleza y hacen que esos mismos males nos hagan
ble ante los males, físicos o morales. La cercanía de un
sufrir mucho menos, porque la actitud subjetiva es dis-
Dios experimentado como amor sería el mayor consue-
tinta, menos vulnerable frente al mal. Se podría hablar
lo y la mejor fortaleza para el ser humano en cualquier
de un diferente sistema inmunológico espiritual frente al
desgracia por grande que fuera. Además de las virtudes
mal.
teologales, fe, esperanza y caridad, la virtud de la forta-
Así como hay seres humanos que nos llaman la aten- leza adquiriría, frente a todas las situaciones adversas,
ción por su bondad, está claro que toda la humanidad, una función muy importante y un relieve muy especial.
en conjunto, podría ser mejor de lo que es. Sin duda
Es significativo señalar que este estado positivo se
que es posible una humanidad diferente, con una me-
extendería a toda la humanidad en general y en particu-
nor presencia del mal. Una humanidad así sería una
lar. Excepto en el caso de que alguna persona determi-
cosa muy distinta de la actual: no habría guerras, no
nada tomara una posición rotunda contra el bien ha-
habría hambre, no habría terrorismo, etc.; ya lo hemos
ciendo el mal en un grado que la comprometiera como
dicho. Pero interesa mucho señalar ahora una conse-
tal con ese mal, cada uno de los humanos gozaría,
cuencia benéfica de esta bondad y que incide directa-
aunque no tuviera especiales méritos, y debido a la
mente en el problema de los males físicos. Por la vida y
interinfluencia social, de esas consecuencias positivas
experiencia, especialmente de los santos, y no tanto
de la bondad mayor del conjunto de la especie humana.
por lo que enseñan los filósofos y teólogos, junto con lo
que dicen los maestros de la vida espiritual, podemos 3. En este estado de mayor bondad, repito porque aquí
deducir los efectos benéficos de la bondad en la vida de está la clave, ni el dolor físico ni el sufrimiento moral,
cada una de las personas en relación con el tema que por grandes que fueran, según nuestra apreciación
nos ocupa. actual, llegarían a ser subjetivamente ni una tragedia ni
un drama angustioso como lo son actualmente. Los
Por eso, apoyándonos en la realidad de la vida de tan-
mismos males de ahora y de siempre nos harían sufrir
tas personas buenas, podemos pensar que el mundo
mucho menos. Además, no se daría el terrible enigma
podría librarse de los males que ahora le hacen sufrir y
del mal, éste no sería un acuciante problema, tampoco
gozaría de mayor felicidad si la humanidad viviera más
un inquietante misterio.
cerca de Dios y en convivencia pacífica. Cualquier for-
ma de maldad y desequilibrio, por el contrario, ejerce 4. Siendo creyentes, los males físicos no deberían pro-
influencia negativa y hace más infelices a los humanos vocar un sufrimiento tan grande, tan dramático y trági-
(cf. Varone, F., El "dios" sádico. ¿Ama Dios el sufri- co. Si así es se debe, en gran parte, a que no influye en
miento? Santander 1988, p. 232). nosotros, en la debida medida, la vivencia de las gran-
des verdades de la fe. Tenemos conocimiento por la fe
CONSECUENCIAS POSITIVAS DE LA FE Y LA
de que los bienes que nos arrebatan los males físicos
BONDAD MORAL RESPECTO DE LOS MALES FÍSI-
los vamos a recuperar en la vida eterna de una manera
COS
sublimada y acrecentada. Sabemos por la fe que Dios
1. Este nuevo ser humano percibiría y viviría la priva- es amor, que es nuestro Padre, que nos ama entraña-
ción de los bienes inferiores (los bienes materiales) y blemente a cada uno de nosotros; y, no obstante, se
también de los intermedios (los bienes espirituales tem- apodera de nosotros el pesimismo y la angustia, como
porales), causada por los males físicos que nos aque- si no tuviéramos fe ni esperanza. No entran en nuestro
jan, como algo de menor importancia. La pérdida de los corazón de una manera vital e intensa aquellas pala-
bienes de este mundo sólo se vería como algo negativo bras de Pablo, referentes al drama de la muerte, pero
si incidiera desfavorablemente en la adquisición del aplicables a cualquier otro mal físico: Hermanos, no
bien supremo y eterno; lo cual, como todos sabemos, queremos que estéis en la ignorancia respecto de los
no tiene por qué ser así. Debido a ello, los males físi- muertos, para que no os entristezcáis como los demás,
cos, aun siendo los mismos que ahora, perderían viru- que no tienen esperanza (1Tes 4, 13).
lencia a causa de la distinta manera subjetiva de ser
La perspectiva de la vida eterna hace relativos, objeti-
afrontados y vividos. Así los ven y los viven no sólo los
vamente, los males físicos y disminuye el sufrimiento
santos, sino también las personas buenas -todos cono-
causado por ellos. Cuando se vislumbra en el horizonte
5
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Mal, misterio y escándalo

otra vida, el problema del mal hay que estudiarlo y juz- 3. En contraste con todo esto, tenemos la verdad cris-
garlo con una perspectiva mucho más amplia y más tiana manifestada en la Biblia; que enseña, dentro de la
positiva. Siendo esa vida eterna y buena, entonces el teología de la gracia, que Dios nos ha hecho capaces
mal queda reducido a dimensiones menores y desapa- de Él, nos ha creado para Él, ha inscrito en nuestro ser,
rece su inquietante amenaza de hacer absurda toda la como fin último y definitivo, la participación de su vida
creación. divina. San Agustín reflejó perfectamente estas verda-
des: "Nos hiciste. Señor, para ti" (Confesiones, 1, 1, 1).
De esta manera se abre una puerta muy interesante
Dios nos ha creado para Él, y a nosotros nos es difícil
que disminuye la angustia que produce el mal y que
corresponder a la sublimidad de nuestro destino. Nos
nos pone de manifiesto que Dios no es el causante,
es difícil corresponder al Amor con el debido amor a Él
mucho menos el culpable, de los males y sufrimientos
y a los hermanos.
que aquejan a la humanidad. En todo caso, mientras
que con gran lentitud va mejorando la humanidad en su
conjunto, cada uno de nosotros podemos ya poner en
DIOS PIENSA, ANTE TODO, EN LA SALVACIÓN
práctica la conducta que hemos descrito con las conse-
DEFINITIVA DEL SER HUMANO
cuencias positivas mencionadas.
1. Por eso, quizá la respuesta a la pregunta de por qué
No obstante, sigue en pie la pregunta: ¿no podría haber
no ha creado Dios las cosas y al ser humano de otro
creado Dios de otra manera esta naturaleza humana
modo, con otra naturaleza, pueda encontrarse en que
tan vulnerable?
Dios ha creado este mundo con los niveles de perfec-
ción convenientes para que siga siendo factible, y no
excesivamente difícil; que el hombre como persona,
LOS PLANES DE DIOS RESPECTO A LA CREA-
desde su libertad, alcance el fin para el cual ha sido
CIÓN: EL LLAMADO OPTIMISMO SOTERIOLÓGICO
creado. Este equilibrio de bienes y de males, existente
Es dificilísimo especular sobre lo que Dios podría haber en esta vida y en este mundo, obedece a un plan de
hecho o dejado de hacer. Sin embargo, intentaré pro- Dios. ¿O vamos a pensar que Dios crea a ciegas y sin
poner una posible explicación de la actuación de Dios a un plan perfectamente previsto? ¿Y cuál es ese plan?
modo de hipótesis. Se puede afirmar con cierta seguridad, iluminados por
la fe, que ese plan está preparado de tal manera que
La experiencia nos dice lo difícil y trabajoso que es para las condiciones de vida del hombre en este mundo
el ser humano sustraerse al atractivo de los bienes sean las más aptas para que obtenga el fin preparado
creados, aunque sean relativos, La persona humana
por Dios para Él.
tiene una voluntad cuyo objeto es el bien, y aunque el
designio del Creador al darle esta voluntad es que le Parece que estamos ante un mundo, el nuestro, con el
ame a Él por encima de todas las cosas, resulta que a equilibrio conveniente de males y de bienes para que el
Dios no lo conocemos ni directa ni experimentalmente. hombre opte, con libertad de elección, entre el bien y el
Los bienes de este mundo, sin embargo, los conoce- mal, entre Dios y no Dios. Menos perfecciones y más
mos de un modo directo con nuestro conocimiento sen- males harían poco menos que imposible vislumbrar a
sible e intelectual, por lo que, con gran facilidad y gusto, Dios y optar por Él. Entre otras razones, porque enton-
nuestra voluntad, y toda la persona con ella, va casi ces el problema del mal pasaría a ser el absurdo del
como arrastrada tras esos bienes. Así es el ser hu- mal en el sentido más duro y propio. En el otro extremo,
mano. Y ahora que con los adelantos científico-técnicos si hubiera hecho el mundo con más perfecciones y
puede gozar más de los bienes de este mundo, esta- menos males, entonces las cosas creadas hubieran
mos comprobando en los países del primer mundo que sido demasiado atractivas para una voluntad -la huma-
esta dificultad de tener a Dios como el centro de la pro- na-, seguramente condicionada en esto por la corpora-
pia persona está aumentando. En consecuencia, nos es lidad, con grandes dificultades para elevarse hasta los
muy difícil amar a Dios sobre todas las cosas (Mateo bienes superiores y el bien absoluto, que es Dios. En
22, 36, 40). Por eso se está dando "la pérdida de una este caso, la opción libre por Él hubiera sido también
inmediatez de la presencia divina en la naturaleza y en muy difícil, aunque por distintas razones que en la si-
la historia" (Jossua J. P., "Mal", en Diccionario de con- tuación anterior. Creo, pues, que podemos afirmar,
ceptos teológicos, II; dir., P. Eicher, Barcelona 1990, p. como muy probable, que las condiciones, en general,
23). de vida de la persona humana en el mundo, son como
deben ser en relación con su bien definitivo y total.
No acaban ahí las complicaciones, puesto que cuando
la persona humana toma conciencia viva de los males 2. La creación, más concretamente nuestro planeta y la
de este mundo (y ahora puede hacerlo a escala univer- humanidad, forma un conjunto unitario planeado por
sal a través de los modernos medios de comunicación), Dios en el que todo se concita para el bien de la perso-
fácilmente se siente, y en cierto modo es lógico, impul- na humana: ... el hombre, única criatura terrestre a la
sada hacia una protesta contra el Creador. Como resul- que Dios ha amado por sí misma... (Vaticano II, Gau-
tado de todo ello, se hace muy difícil la creencia en un dium et Spes 24). Esto es lo que nos permite pensar
Dios todopoderoso, y sobre todo bueno, y más aún, en razonablemente que Dios haya establecido el equilibrio
un Dios Amor tal y como nos lo describe la revelación de perfecciones físicas mayores y menores; es decir,
bíblica. La conclusión es que o Dios no es bueno o no de bienes y de males físicos, más conveniente para el
es omnipotente. bien máximo, definitivo y total de este ser humano. Éste
ha sido destinado por Dios a adherirse a Él con la total

6
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Mal, misterio y escándalo

plenitud de su ser en la perpetua comunión de la inco- de sus bienes; pero si a la vez no progresa en los valo-
rruptible vida divina (Vaticano II, Gaudium et Spes 18). res morales, se cierne sobre él no sólo el peligro de que
le explote el progreso en sus manos, sino que los bie-
A esta vocación de la persona humana, imagen de
nes de este mundo, con más atractivos que antes, pue-
Dios, ha orientado Dios la creación, por lo menos de
dan dificultarnos el amor a Dios y a los hermanos, se-
nuestro planeta y de los astros que en ella influyen.
gún vemos que sucede ahora en amplias capas de la
Todo esto ha sido preparado por Dios para la creación
población en los llamados países del Primer Mundo. La
y salvación de la humanidad. Pienso que ésta es la
solución está en un avance acompasado de la ciencia y
visión de fondo de san Pablo cuando vincula el destino
la técnica, junto con el progreso en la ética y en la mo-
y avatares de la creación a la conducta y salvación del
ral. La creación de Dios está abierta a ambos progre-
ser humano (cf. Romanos 8, 18-27), y que al sintetizar
sos. La creación, incluido el hombre, la quiso Dios de
su exposición nos dice que en todas las cosas intervie-
otra manera, más perfecta. Y en el caso de que el ser
ne Dios para bien de los que le aman; de aquellos que
humano no se hubiera apartado de Dios por el pecado,
han sido llamados según su designio (Romanos 8, 28);
aunque objetivamente la naturaleza sería igual para él,
texto que se ha de completar con aquella proclamación
la hubiera percibido y vivido de modo más amistoso y
fundamental para toda la interpretación de la fe y vida
favorable.
cristianas: Dios quiere que todos los hombres se salven
y lleguen al conocimiento pleno de la verdad (1 Timoteo Hacia esa manera más perfecta querida por Dios debe
2, 3-4). Nuestra perspectiva y vivencia han de estar avanzar el género humano, con la inteligencia y la vo-
impregnadas de la confianza en Dios, hasta el punto de luntad puestas en toda clase de verdades y conoci-
que todo lo ha dispuesto para nuestro bien: El que no mientos, así como en todas las dimensiones del bien.
perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por
todos nosotros, ¿cómo no nos dará con Él graciosa-
mente todas las cosas? (Romanos 8, 32).
Estamos, pues, ante lo que podríamos denominar el
optimismo soteriológico, de que ya hemos hablado, y
que se contrapone al optimismo metafísico de Leibniz.
Este filósofo y científico alemán afirma que Dios ha
creado el mundo y la naturaleza humana lo más perfec-
tos que ha podido porque más perfectos no pueden
hacerse. Su teoría tiene el inconveniente de que no se
puede conciliar con la verdadera omnipotencia de Dios.
Pues bien, esta teoría la ideó Leibniz sirviéndose de la
razón, pero nosotros, los cristianos, podemos descubrir,
sirviéndonos más de la fe que de la razón, un optimis-
mo soteriológico apoyado en el Dios revelado por Cristo
como Amor a los seres humanos, a quienes constituye
hijos suyos en su Hijo. Ésta sería, pues, la respuesta al
interrogante antes mencionado, que decía: ¿no podría
Dios haber creado de otra manera esta misma natura-
leza humana sometida a tantas servidumbres, dolores y
la muerte, así como otro mundo menos inhóspito como
morada para los seres humanos, hijos de Dios?
Tal y como Dios ha creado el mundo y la misma natura-
leza humana, es lo más conveniente si tenemos en
cuenta, ante todo el bien sumo de los hombres, que es
su salvación.

INFLUENCIA DEL HOMBRE SOBRE LA NATURALE-


ZA
A pesar de lo dicho, ciertos cambios hacia el perfeccio-
namiento o deterioro del mundo están al alcance del ser
humano, dependiendo de su conducta respecto del
planeta en que habitamos, como acertadamente nos lo
recuerdan los ecologistas. Aunque, en todo caso, el
ámbito del mundo que más puede el hombre deteriorar
o mejorar es su propia naturaleza personal.
En efecto, con las condiciones de vida que Dios nos ha
preparado en este mundo, el ser humano puede ir pro-
gresando en el dominio de la naturaleza por medio de
la ciencia y de la técnica, y en el consiguiente disfrute

7
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Mal, misterio y escándalo

afectadas por la limitación humana: los pobres, los en-


fermos, los despreciados, los que sufren.
P. Ricoeur habla de "la tristeza de lo finito", pero más
allá de esta tristeza nos espera la felicidad infinita del
plan de Dios sobre nosotros. "Ante el problema del mal
en el mundo no caben, pues, 'dramatismos' ni al estilo
prometeico, acusando a Dios y devolviéndole el billete
de entrada en la existencia finita, ni al estilo apologéti-
co, intentando justificarlo a base de distinciones y prefe-
rencias. Vale únicamente el austero enfrentamiento con
los hechos y la toma de postura ante la única posibili-
dad absoluta de existir delante de Dios como creatura
limitada. Más allá de esto, cabe todavía creer, fiarse del
amor de ese Dios, que, si nos pone en la existencia, lo
RESUMIENDO
hace con el exclusivo interés por nuestra felicidad, a
HEMOS visto, pues, que Dios no puede evitar los males pesar de todo. Para que creamos, Él mismo se hizo uno
y sufrimientos provenientes del mal uso de la libertad de nosotros, a fin de realizar en nuestra carne nuestro
humana porque eso implicaría una contradicción consi- mismo proyecto; no colocándose fuera del cerco dolo-
go mismo, lo cual es imposible: Dios pudo no haber roso, pero sí traspasándolo con la fuerza salvadora del
creado al ser humano, pero si lo crea como ser humano amor infinito" (Torres Queiruga, A., Recuperar la salva-
tiene que ser libre, y Dios no puede menos que atener- ción. Para una interpretación liberadora de la experien-
se a las consecuencias; para bien y para mal. cia cristiana, Ed. Sal Terrae, Santander 1995, p. 137).
Por otro lado, hemos visto que los seres humanos pue- El mal existe, nadie puede negarlo, pero hay que decir
den paliar el sufrimiento viviendo más cerca de Dios y con san Agustín que "no habría ningún mal, si no lo
practicando la virtud. Además, también hemos visto, y hubiésemos cometido nosotros" (Comentario literal al
esto es lo más importante en cuanto a toda clase de Génesis 8,14,31). Por otra parte, recordando, proba-
males, especialmente los provenientes de la naturaleza blemente, el pensamiento de san Pablo, dice que "los
humana o del mundo, que Dios pudo tener muy serias y males que les suceden a los hombres fieles y piadosos,
poderosas razones para crear esas naturalezas como a la larga se convierten en bienes" (La ciudad de Dios
las ha creado, porque ha tenido en cuenta el mayor y 1,10,1). Es esa lectura providencialista de la vida que
definitivo bien del ser humano; esto es, su salvación, ilumina hasta los acontecimientos más oscuros, y a
que consiste en la posesión del sumo bien, que es el primera vista incomprensibles. Todo, absolutamente
mismo Dios. De todo lo que hemos dicho hasta aquí se todo, está envuelto en el amor salvador de Dios. La
habla más extensa y profundamente en el libro ya cita- vida siempre tiene sentido: "Ni muerte ni vida, ni ánge-
do de J. A. Galindo Rodrigo, El mal, Desclée de les ni soberanías, ni lo presente ni lo futuro, ni alturas ni
Brouwer, Bilbao 2001. abismos, ni ninguna otra criatura podrá privarnos de
ese amor de Dios, presente en Cristo Jesús, Señor
nuestro" (Romanos 8, 37-39).
CONCLUSIÓN
Tengo la esperanza de haber obtenido algún resultado PARA EL DIÁLOGO
respecto a la justificación de Dios en cuanto al proble-
ma del mal por medio de la inteligencia, si bien bajo la - ¿Cuál es la incidencia de la bondad o de la
iluminación de la fe. Podemos ahora, quizá, entender maldad de los humanos respecto de los sufri-
un poco mejor la conducta de Dios respecto a tantos y mientos debidos a los males de la naturaleza
tan grandes males que padece la humanidad, y mante- humana o del mundo?
ner y asegurar más no sólo su existencia, sino también - Siguiendo la teoría del optimismo soteriológico,
su omnipotencia y su bondad. explicar por qué Dios permite que se den tantos
Dios se ha implicado a fondo en la lucha contra el mal, males y sufrimientos en el mundo y en la natu-
pero su victoria no puede ser inmediata ni milagrosa raleza humana.
porque el mundo es finito. Por el camino del milagro no - ¿Cuál es el objetivo esencial de Dios en su
puede venir la solución al problema del mal, y tampoco conducta con los seres humanos?
es posible el sueño de un mundo perfecto porque sería
otro mundo, no el nuestro. La total ausencia del mal
sólo es pensable en un ser sin limitación como es Dios.
¿Vale la pena el inmenso esfuerzo de la historia? ¿La
muerte tiene la última palabra sobre el hombre y sobre
el cosmos? ¿Nos deja Dios abandonados en nuestra
lucha? La última palabra de Dios sobre el enigma del
mal la encontramos en Jesucristo. Su vida es oposición
al mal y se sitúa de parte de aquellas personas más

8
MATRIMONIO Y FAMILIA EN SAN AGUSTÍN
Luis Marín de San Martín, OSA

"Quien esto lea, si tiene certeza, avance en mi compañía; indague conmigo si


duda; pase a mi campo cuando reconozca su error, y enderece mis pasos
cuando me extravíe. Así marcharemos, con paso igual, por las sendas de la
caridad" (La Trinidad 1,3, 5).

ción de la persona, sino porque el amor es lo que


I CUANDO TE ENAMORES... identifica su realidad más íntima, su ser más pro-
fundo. Por eso, el matrimonio no se reduce a un
"YA podría yo hablar las lenguas de los hombres y simple contrato entre las partes ni a la satisfacción
de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que de las meras apetencias pasionales. El matrimonio
un metal que resuena o unos platillos que aturden. cristiano es mucho más, porque en él los esposos
Ya podría tener el don de predicación y conocer representan y participan el misterio del amor entre
todos los secretos y todo el saber; podría tener Cristo y la Iglesia, que se expresa en la unidad y
una fe como para mover montañas; si no tengo en la fecundidad propias de este sacramento, co-
amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas mo san Agustín resalta abundantemente en sus
todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si escritos.
no tengo amor, de nada me sirve. El amor no pasa
nunca" (1Cor 13,1-3. 8). Sin embargo, es difícil definir el amor, porque re-
sulta insuficiente cualquier intento por reducirlo a
UN SÓLIDO FUNDAMENTO una simple fórmula o a un mero concepto. El amor
se vive, y sólo aquel que ama o ha amado a otra
La nota distintiva de los cristianos y el único man- persona puede conocer y comprender su realidad.
damiento que Jesús deja a sus discípulos es el Por eso dirá con acierto que, sin duda alguna, "la
amor mutuo. En ocasiones tendemos a olvidar palabra amor es dulce, pero más dulce es el
esto, al tiempo que multiplicamos normas, leyes, hecho de amar" (Tratado sobre la primera Carta
conceptos y doctrinas, sin tener en cuenta que no de San Juan 8,1). Se trata, pues, de una dimen-
es sino el amor lo que da sentido a todo. Al hablar sión que para conocerla debe ser experimentada
del matrimonio, el Concilio Vaticano II nos recuer- y, más aún, vivida. Teorizar sobre él queda siem-
da que el amor, "que asocia al mismo tiempo lo pre en una aproximación confusa y necesariamen-
humano y lo divino, lleva a los esposos a un don te limitada.
libre y mutuo de sí mismos, demostrado con ternu-
ra de afecto y de obras, e impregna toda su vida; DIOS ES AMOR
más aún, por su misma generosa actividad se
perfecciona y crece" (Gaudium et spes 49). Y el Al considerar las variadas acepciones del término
Catecismo recoge así esta idea, en una completa amor, debemos tener especial cuidado para distin-
síntesis de resonancias bíblicas: "Dios, que ha guir la verdad de la mentira, la realidad de la ofus-
creado al hombre por amor, lo ha llamado también cación. En ocasiones el pretendido amor no es
al amor, vocación fundamental e innata de todo sino una manifestación de egoísmo y, por tanto, es
ser humano. Porque el hombre fue creado a ima- falso. Se trata de amar, pero de amar bien, porque
gen y semejanza de Dios (cf. Gn 1, 27), que es está en juego nuestra propia felicidad, ya que uno
Amor (cf. 1Jn 4,8.16). Habiéndolos creado hombre será aquello que ame: "Si, pues, los hombres
y mujer, el amor mutuo entre ellos se convierte en son tales cuales son sus amores, de ninguna
imagen del amor absoluto e indefectible con que otra cosa debe uno preocuparse en la vida sino
Dios ama al hombre. Este amor es bueno, muy de elegir lo que ha de amar" (Sermón 96,1). Por
bueno, a los ojos del Creador (cf. Gn 1, 31). Y este eso san Agustín distingue dos amores, uno cierto y
amor que Dios bendice es destinado a ser fecundo otro equivocado, uno que conduce a la vida y otro
y a realizarse en la obra común del cuidado de la que es expresión de muerte. El verdadero amor
creación. 'Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecun- (caridad) tiene un triple objeto: Dios, el prójimo y
dos y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla' uno mismo. El falso amor es el amor del mundo.
(Gn 1, 28)". (Catecismo de la Iglesia Católica "En esta vida, toda tentación es una lucha en-
1604). tre dos amores: el amor del mundo y el amor
de Dios; el que vence de los dos atrae hacia sí,
Toda referencia al matrimonio y a la familia según como por gravedad, a su amante" (Sermón 344,
san Agustín, debe hacerse siempre desde el fun- 1). Dios es el que purifica y da sentido al verdade-
damento del amor. No sólo porque amar y ser ro amor, ya que "si a nuestro amor le antepo-
amado es una exigencia permanente en la realiza- nemos algo o lo igualamos con él, no sabemos
amarnos a nosotros mismos" (Carta 155, 4, 13). dad. En efecto, "toda alma sigue la suerte de lo
Y en otro texto: "No es posible en quien ama a que ama" (Tratados sobre el Evangelio de San
Dios que no se ame a sí mismo; y diré más: solo Juan 7,2). Y es que "el amor es un impulso que
se sabe amar a sí mismo quien ama a Dios. Cier- no sabe permanecer inactivo. Mostradme un
tamente se ama mucho a sí mismo quien pone amor ocioso y no operante. Es imposible hallarlo:
toda la diligencia en gozar del sumo y verdadero el amor no puede estar inactivo. Es necesario que
bien. Y como ya hemos probado que es Dios, es arrastre" (Comentarios a los Salmos 31, 5). ¿Hacia
indudable ser mucho lo que se ama a sí mismo dónde arrastra? Hacia Dios, hacia el encuentro
quien es amante de Dios" (Las costumbres de la con él: "Nos has hecho para ti y nuestro cora-
Iglesia católica 1,26, 48). Este amor, que proce- zón está inquieto hasta que descanse en ti"
de de Dios como fuente y como fin, se dilata en (Confesiones 1,1,1). Sólo en él se sacian los anhe-
el otro: "Lo mismo que haces contigo, hazlo con los y el amor es ya pleno y para siempre, vencido
tu prójimo, con el fin de que él ame a Dios y tam- el tiempo. Es, pues, la respuesta afirmativa a los
bién con perfecto amor. Pues no le tienes el amor deseos de eternidad de todo enamorado.
que a ti mismo, si no te afanas por orientarle hacia
Pero este dinamismo del amor, que orienta y
el bien al que tú te diriges" (Las costumbres de la
arrastra hacia la infinita belleza y el sumo bien que
Iglesia católica 1, 26, 49). Por tanto, debemos
es Dios, nos implica en la suerte de la persona
purificar nuestro amor y amar a Dios sobre to-
amada. El amor unifica, nos funde con quien se
das las cosas. Él es el bien infinito y será nues-
ama: "Los que se aman, ¿buscan otra cosa
tra eterna felicidad; ninguna otra realidad debe
más que la unión? Y cuanto más se unen son
ser amada por encima de Dios o a su mismo
más amigos [...]. ¿Qué busca también el amor,
nivel. O, dicho de otro modo, el amor a Dios
sino adherirse al que ama y, si es posible, fun-
debe estar presente e iluminar los amores te-
dirse con él?" (El orden 2, 18, 48). Por tanto el
rrenales, por buenos y dignos que sean, ya que
amor une, pero no anula, ya que respeta la perso-
sólo en él alcanzan su definitiva grandeza y su
nalidad única del ser amado, sin destruir, sin cosi-
plenitud: "Ama ciertamente también estas cosas,
ficar. La relación se abre así a la donación mutua,
pero ámale más a él y todo esto ámalo por amor a
al encuentro, al regalo de sí mismo y a la recep-
él" (Comentarios a los Salmos 144, 8). "Cristo
ción del otro en la fecundidad de un amor, en el
vino a transformar el amor y hacer, de un amante
que ambos se enriquecen mutuamente.
de la tierra, un amante de la vida celestial" (Ser-
món 344, 1). El amor nos identifica como cristianos, ya que
Cristo es la expresión plena del amor del Padre y,
Pero san Agustín da un paso más al considerar la
por eso, nuestra tarea en la vida es amar como
realidad del amor, siguiendo la Sagrada Escritura:
único camino hacia la felicidad a la que todos he-
"Dios es amor; y esto no lo digo yo. Si yo dije-
mos sido llamados y que tiene en Cristo el único
se: Dios es amor, quizá se escandalizase al-
camino. En definitiva, seremos lo que haya sido
guno de vosotros y murmurase: ¿Qué dice
nuestro amor en el transcurso de la vida temporal.
éste? ¿Qué quiso decir cuando dijo: Dios es
"Cada uno es como sea su amor" (Tratado so-
amor? Que dio Dios el amor, que Dios conce-
bre la primera Carta de San Juan 2, 14).
dió el amor. De Dios procede el amor, Dios es
amor" (Tratado sobre la primera Carta de San Sentadas estas bases imprescindibles, podemos
Juan 7,5). El Dios en el que creemos no es norma, avanzar en el pensamiento agustiniano sobre el
ley o código de conducta; tampoco es concepto, matrimonio y la familia, en el que destaca la clari-
idea o doctrina. Sería demasiado pobre, demasia- dad y valentía del análisis con que el obispo de
do pequeño. El Dios revelado en Jesucristo es Hipona aborda las diferentes cuestiones, así como
amor. Por eso sólo el que ama conoce a Dios (cf. la gran actualidad de sus ideas, que han funda-
1 Juan 7). De ahí la grandeza del noviazgo y del mentado la doctrina de la Iglesia sobre este tema
matrimonio como concreción de esta realidad. hasta nuestros días.
Así pues, el amor es el punto de partida y también PARA EL DIÁLOGO
el punto de llegada, porque todo ser humano ha
* Cuál es la historia y el itinerario del amor en
sido creado a imagen de Dios. Y Dios es amor (cf.
tu vida.
1Jn 4, 8). Al mismo tiempo, todo ser humano tien-
de a la plenitud en Dios, a la plenitud en el amor, * Cuáles son las características principales del
que es la más grande de las virtudes y la que per- amor. Distintos tipos de amor. Sus manifesta-
manece para siempre (cf. 1Cor 13, 8. 13). ciones.
San Agustín resalta, ante todo, la centralidad del * Dificultades, medios y ayudas para vivir el
amor como una dimensión inseparable de la vida: amor.
"Mi amor es mi peso, él me lleva adonde soy
llevado" (Confesiones 13, 9, 10). De aquí brota el
enorme dinamismo que entraña: es anhelo, deseo,
tendencia y, al mismo tiempo, impulso hacia la
vivencia en plenitud en el Dios de la eterna cari-
II EL MATRIMONIO conyugal. La prole atiende a que se reciban con
amor los hijos, se les alimente con agrado y se les
eduque religiosamente. El sacramento mira a que
la unión sea irrompible" (Comentario literal al
"Se acercaron a Jesús unos fariseos
Génesis 9,7,12).
y le preguntaron para ponerlo a prue-
ba:
LOS HIJOS
-¿Es lícito a uno despedir a su mujer
por cualquier motivo? Él les respon- El Papa Juan Pablo II ha recordado lo que es doc-
dió: trina firme de la Iglesia: "El matrimonio debe estar
abierto a la transmisión de la vida" (Homilía en
-¿No habéis leído que el Creador en Cebú, 19 de febrero de 1981). Como hemos visto,
el principio los creó hombre y mujer, y el matrimonio crea las condiciones necesarias
dijo: 'por eso abandonará el hombre a para la comunidad humana y es el medio querido
su padre y a su madre, y se unirá a su por Dios para el crecimiento y propagación del
mujer, y serán los dos una sola car- género humano: "Quien apetece la carne de su
ne'? De modo que ya no son dos, mujer más allá de lo que establece el límite, es
sino una sola carne. decir, la finalidad de procrear hijos, actúa con-
Pues lo que Dios ha unido, que no lo tra las mismas tablas [matrimoniales] en virtud
separe el hombre" (Mateo 19, 3-6) de las cuales la tomó por esposa. Se leen en
voz alta las tablas, se leen en presencia de los
testigos, y se lee: para la procreación de hijos,
y reciben el nombre de tablas matrimoniales. Si
ES UN BIEN a las mujeres no se les entrega con esta finali-
dad, y con esa finalidad se las recibe como
NO debe quedar ninguna duda de que para san
esposas, ¿quién en su sano juicio entrega una
Agustín el matrimonio es un estado positivo, una
hija suya para satisfacer la lujuria ajena?"
vocación divina, una realidad que se valora y
(Sermón 51, 22). Al considerar los fines del matri-
agradece como don de Dios. En su tiempo había
monio en el pensamiento agustiniano, no debe
quienes, para defender la importancia de la virgini-
olvidarse que el matrimonio es un bien no sólo a
dad consagrada, denigraban el matrimonio como
causa de la procreación, sino por la sociedad que
si se tratase de algo malo. San Agustín sale al
procura. De hecho, el obispo de Hipona defiende
paso al afirmar de forma clara y rotunda que la
que "la unión del hombre y de la mujer entre los
virginidad es, en verdad, un estado más excelente
mortales es como un semillero de la ciudad" (La
y elevado, pero que también es bueno el estado
ciudad de Dios 15,16). Por eso, el marido y la mu-
matrimonial: "Resulta, pues, que el matrimonio
jer son instrumentos de Dios para llenar su ciudad
es, en todos los pueblos y entre todos los
de ciudadanos santos. Pero debemos tener muy
hombres, un verdadero bien" (La bondad del
en cuenta que la función de los padres no se limita
matrimonio 24, 32). Sin embargo, el matrimonio no
a traer hijos al mundo, sino que se amplía y com-
es un bien necesario en sí mismo, sino que se
pleta en cuidar de ellos de forma esmerada, tanto
orienta a un bien superior: "Entre los bienes que
en lo que respecta a las necesidades materiales
Dios nos concede unos son apetecibles en sí
como, no lo olvidemos, a las realidades cívicas y a
mismos, como la sabiduría, la salud, la amis-
las espirituales. Los hijos deben crecer sanos en el
tad, y otros son necesarios para conseguir un
cuerpo y en el alma, y es tarea de los padres pro-
fin, como la ciencia, el comer y el beber, el
curarlo con atención. Es su compromiso y respon-
sueño, el matrimonio y el comercio conyugal
sabilidad. Como hemos dicho antes, san Agustín
entre los desposados. Entre estos últimos,
insiste en que a los hijos se les debe recibir con
unos son imprescindibles para llegar a la sabi-
amor, alimentar con agrado y educar religiosamen-
duría, como por ejemplo la ciencia; otros para
te.
conservar la salud, como la comida, la bebida,
el sueño; y otros para sostener la amistad, Un tema muy importante, aunque por diversas
como el matrimonio y el ayuntamiento conyu- razones no siempre abordado convenientemente,
gal, de donde se deriva la propagación del gé- es el de la vida íntima y las relaciones entre los
nero humano, y la unión afectiva y amistosa esposos. San Agustín señala con gran realismo
que la sostiene es ciertamente un gran bien" que, al hablar de estos temas con gente casada,
(La bondad del matrimonio 9, 9). nunca ha encontrado a nadie que asegure tener
relaciones sexuales con su esposa o con su mari-
Este bien del matrimonio se concreta en tres bie-
do única y exclusivamente con el fin de procrear.
nes específicos: la procreación, la fidelidad y el
Gran conocedor de la naturaleza humana, el obis-
signo sagrado, que brotan de su doble dimensión
po de Hipona reflexiona con gran claridad: "Si a tal
como institución divina y como realidad social:
hombre le preguntaras: ¿Por qué o para qué te
"Este bien está dividido en tres partes: la fe, la
casas?', probablemente te respondería ruborizado:
prole, el sacramento. La fe cuida de que no se una
Tara tener hijos'. Pero si le dijera alguien, a quien
el varón y la mujer con otra u otro fuera de la unión
hubiera de dar crédito sin duda alguna: 'Dios tiene
poder para darte y te dará ciertamente hijos, aun Así pues, la fidelidad implica también la mutua
sin realizar eso con tu esposa', en aquel mismo responsabilidad respecto al otro, también en el
momento llegaría a la conclusión y confesaría que sentido de satisfacer, dentro del matrimonio, la
no buscaba a la esposa por la razón de los hijos. presión del deseo sexual: "Así, al menos, la con-
Reconozca, pues, su debilidad y tome a la mujer cupiscencia, canalizada dentro del deber del
para lo que pretextaba recibirla" (Sermón 51, 24). matrimonio, no se desbordará en la disolución
Sentadas estas bases y clarificados los principios, y en la desvergüenza. La carne tiene de suyo
san Agustín muestra una indudable comprensión: fragilidades y tendencias irrefrenables, que el
"Lo que es, pues, el alimento para la conservación matrimonio, cuando menos, viene a refrenar
del cuerpo, es el matrimonio para la conservación con la imposición de vínculos indisolubles de
de la especie. Y el cumplimiento de estos dos la fidelidad exigida por la unión sagrada; aqué-
deberes no se da sin un cierto deleite carnal, el lla levanta en nosotros deseos inmoderados y
cual, ordenado y moderado por el freno de la tem- crecientes de disfrute, mientras éste, es decir,
planza y reducido a sus naturales límites, no tiene el matrimonio, hace prevalecer su finalidad
ciertamente nada de condenable ni de libidinoso" creadora" (La bondad del matrimonio 5, 5).
(La bondad del matrimonio 16,18). Así pues, "las
San Agustín deplora y denuncia el adulterio como
relaciones conyugales que los esposos tienen
uno de los mayores males y un verdadero atenta-
entre sí con el propósito de tener descendencia
do al matrimonio. Pero, con ser algo de una ex-
nada contienen de vituperable, y esas relaciones
cepcional gravedad, el adulterio alcanza su defini-
lícitas son las que deben sustentarse en la vida
tivo carácter negativo si desemboca en la separa-
matrimonial" (La bondad del matrimonio 10,11). Se
ción. Él se inclina por el perdón y la reconciliación,
trata de no dejarse llevar por los instintos o por la
incluso en este caso, para salvaguardar un bien
pasión desordenada, y menos aún de buscar satis-
excelso como es el matrimonio. "Cuando la mujer
facción con otro o con otra fuera del matrimonio.
se arrepiente de su delito y procura retornar a la
Esto nos lleva a comentar el segundo de los bie-
castidad conyugal rompiendo todos los lazos y
nes del matrimonio.
condescendencias adulterinos, entonces ni el
mismo cómplice en el adulterio podría calificar-
LA FIDELIDAD la de violadora de una fidelidad indebida" (La
La fidelidad asegura y respalda el amor entre los bondad del matrimonio 4, 4). La dificultad de esta
esposos, que se otorgan mutuo consentimiento en opción reconciliadora es evidente: "Te parece
donación íntima y cotidiana. Sólo entonces hay duro que uno de los cónyuges se reconcilie
matrimonio. Y no se trata sólo de ser fiel a un con- con el otro después del adulterio. Si hay fe, no
trato, sino de ser fiel al amor, cultivándolo cada será duro" (Las uniones adulterinas 2, 6,5). Para
día. De ahí que la fidelidad se exprese en el com- san Agustín esta actitud sólo es posible desde la
promiso de evitar el adulterio, entablando relacio- experiencia de la misericordia y el perdón de Dios.
nes sexuales sólo con el propio cónyuge: "Varón Creo que, con lo expuesto, podemos comprender
y mujer alivien mutuamente su debilidad. No cómo la fidelidad repercute siempre en beneficio
vaya él a otra, ni ella a otro. Esto sería adulte- de los propios cónyuges, en el de los hijos y, en
rio, que trae su nombre de ad alterum, a otro" definitiva, en el de la propia sociedad.
(Sermón 51, 22). Para san Agustín existe adulterio
cuando "ya sea por un movimiento instintivo de
la propia concupiscencia, ya sea por el consen-
EL SIGNO SAGRADO
timiento a la ajena intemperancia, se quiebra el El matrimonio es también símbolo sagrado, en
pacto conyugal" (La bondad del matrimonio 4, 4). cuanto signo de la unión entre Cristo y la Iglesia,
La fidelidad debe ser mutua entre los esposos, en que se manifiesta especialmente en sus propieda-
un plano de igualdad, tanto del hombre como de la des esenciales de unidad e indisolubilidad. El
mujer. La fidelidad aparece así como un bien pro- Concilio Vaticano II así lo recuerda: "De esta ma-
pio de la naturaleza humana y una exigencia bási- nera, el marido y la mujer, que por el pacto conyu-
ca del ser humano, aunque los cristianos deben gal ya no son dos, sino una sola carne (Mateo 19,
dar un paso más y profundizar en otra vertiente: 6), con la unión íntima de sus personas y activida-
"La fidelidad no es como la conservan los infie- des se ayudan y se sostienen mutuamente, ad-
les, que sufren celos carnales; pues, ¿qué quieren conciencia de su unidad y la logran cada
hombre, por impío que sea, quiere una mujer vez más plenamente. Esta íntima unión, como
adúltera? ¿0 qué mujer, por impía que sea, mutua entrega de dos personas, lo mismo que el
quiere un marido adultero? Tal fidelidad, en el bien de los hijos, exigen plena fidelidad conyugal y
matrimonio, es un bien natural, pero carnal. urgen su indisoluble unidad" (Gaudium et spes
Por el contrario, el miembro de Cristo debe 48).
temer el adulterio del cónyuge por el mismo
cónyuge, no por sí mismo, y ha de esperar del
mismo Cristo el premio a la fidelidad conyugal
que propone al cónyuge" (El matrimonio y la
concupiscencia 1, 17,19).
LA UNIDAD Y ESTABILIDAD DEL te anti divorcista al afirmar que, de existir proble-
mas en el matrimonio, los esposos deben sopor-
MATRIMONIO tarlos valerosamente "por amor a la fe conyugal
San Agustín defiende el matrimonio uno, si bien y a la castidad" (El Sermón de la Montaña 1, 14,
admite que en la antigüedad existió la poligamia, 39), y que de separarse en casos excepcionales
por ejemplo en el tiempo de los patriarcas. Esta (por ejemplo el adulterio), no les está permitido a
situación, a pesar de sus sombras, la considera, ninguno de ellos contraer nuevo matrimonio:
sin embargo, al servicio de una realidad trascen- "Porque ni con el divorcio legalizado puede
dente: "Como quiera que el matrimonio con- quebrarse aquella alianza nupcial, puesto que,
traído con diversas mujeres en los tiempos aun separados el uno del otro, siguen siendo
antiguos era figura representativa de la mu- cónyuges, y cometen adulterio con aquellos
chedumbre de fieles que, provenientes de to- con quienes se unieren aun después del repu-
dos los cuadrantes de la tierra, habían de ren- dio, ya sea ella con el varón, ya sea él con la
dirse a la sumisión y acatamiento de un solo mujer" (La bondad del matrimonio 7, 7). Funda-
Dios, así en nuestros días el sacramento del menta esta postura en los textos de la Sagrada
matrimonio, que no puede ser conferido sino a Escritura (cf. Mateo 19, 9; Marcos 10, 11-12; Lu-
un solo hombre y una sola mujer, es figura y cas 16,18; 1Cor 7, 10-12), con los que demuestra
representación de nuestra unidad venidera, la indisolubilidad del matrimonio hasta la muerte,
radicada en Dios y realizada en una misma y signo del lazo indisoluble que une a Cristo con la
unánime ciudad celeste" (La bondad del matri- Iglesia: "La mujer está ligada mientras vive a su
monio 18, 21). Con la venida de Cristo, el Dios con marido, o para decirlo más claramente, mien-
nosotros, los tiempos llegan a su plenitud y se tras su marido está en su cuerpo. Si quiere
restaura la monogamia original querida por Dios abandonar a la adultera, no tome otra, no sea
en el origen: "Que al bien del matrimonio perte- que él mismo cometa el pecado que condenó
nezca la unión de un hombre con una mujer en ella. De igual modo, si la mujer abandona al
más que la de uno con muchas, lo indica sufi- adúltero, no tome otro, porque está ligada
cientemente la primera unión conyugal insti- mientras viva al suyo, y sólo se librará de la ley
tuida por Dios, para que el matrimonio tome de él si muere" (Las uniones adulterinas 2, 5, 4).
origen de allí, donde se observa el ejemplo más Un texto de gran importancia para san Agustín es
honesto" (El matrimonio y la concupiscencia 1, 9, Efesios 5, 28-32: "Así deben amar los maridos a
10). sus mujeres como a sus propios cuerpos. Quien
ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie
De este modo, la poligamia es transgresión de la aborreció jamás su propia carne; antes bien, la
ley positiva. "¿Por que comete un delito quien alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo
se comporte así ahora, sino porque no lo per- a la Iglesia, pues somos miembros de su Cuerpo.
miten ni las costumbres ni las leyes? Quien Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre
pase por alto estos dos puntos, aunque pueda y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola
usar de muchas mujeres exclusivamente con carne. Gran sacramento es éste, lo digo respecto
motivo de la procreación, peca y viola la misma a Cristo y a la Iglesia". El Obispo de Hipona recal-
sociedad humana que tiene necesidad de la ca la referencia al sacramento o misterio de unión
procreación de hijos" (Réplica a Fausto 22, 47). entre Cristo y la Iglesia, en el que debe entenderse
La única razón de quien así se comportase, dice el matrimonio cristiano, y comenta este pasaje del
san Agustín, sería el ardor del deseo carnal y el siguiente modo: "Luego éste [sacramento] es
ansia de sórdido placer. grande en Cristo y en la Iglesia, muy pequeño
La unidad del matrimonio, por el contrario, es refle- en todos y cada uno de los maridos y mujeres;
jo eminente de la unidad de Cristo con la Iglesia, y, sin embargo, sacramento de unión insepara-
tal y como encontramos en diversos textos del ble" (El matrimonio y la concupiscencia 1, 21, 23).
Nuevo Testamento, según nos recuerda el Conci- Por tanto, san Agustín admite la separación, pero
lio Vaticano II: "Los esposos cristianos, con la nunca el divorcio en caso de infidelidad y adulterio,
fuerza del sacramento del matrimonio, por el que o lo que es lo mismo, en casos excepcionales.
representan y participan del misterio de la unidad y Pero ¿y si no fuera posible conseguir el otro de los
del amor fecundo entre Cristo y su Iglesia (cf. Ef. bienes del matrimonio, como es la orientación
5,32), se ayudan a santificarse con la vida matri- procreadora? Es decir, ¿cabría el divorcio en el
monial" (Lumen gentium 11). caso de matrimonios que no puedan tener hijos?
San Agustín responde con claridad que el vínculo
LA INDISOLUBILIDAD matrimonial "no podrá romperse ni por alega-
"Sin duda la virtud propia del sacramento con- ción de esterilidad ni aun cuando los esposos,
siste en que el hombre y la mujer, unidos en unidos con la esperanza exclusiva de tener
matrimonio, perseveren unidos mientras vivan hijos, no logren ese fin apetecido" (La bondad
y que no sea lícita la separación de un cónyuge del matrimonio 15,17).
de otro" (El matrimonio y la concupiscencia 1, 10, En definitiva, "una vez que el matrimonio ha
11). San Agustín se muestra siempre rotundamen- sido ratificado en la ciudad visible de Dios, que
es la Iglesia, que es donde el matrimonio, pro- jamás tuvo con él sobre este punto la menor
veniente de aquella unión de nuestros prime- riña, pues esperaba que tu misericordia [Señor]
ros padres, recibe un carácter sacramental, no vendría sobre él y, creyendo en ti, se haría cas-
puede bajo ningún pretexto ser disuelto, a no to" (Confesiones 9,9,19). Curiosamente, san
ser por la muerte de uno de los conyugados" Agustín señala que, a pesar del temperamento
(Ibíd.). de su padre y de lo que, por desgracia, era
habitual en su época, Patricio jamás le puso la
PARA EL DIÁLOGO
mano encima a su mujer. Este respeto y con-
• Cuáles son los aspectos más importan- cordia entre ambos esposos dejará huella en el
tes del matrimonio, sus rasgos caracte- ánimo de su hijo. Tenía Mónica cuidado "de no
rísticos. oponerse a su marido enfadado, no sólo con los
hechos, pero ni aun con la menor palabra; y sólo
• ¿Crees que es posible un compromiso cuando le veía ya tranquilo y sosegado, y lo juzga-
matrimonial para siempre? ¿Por qué? ba oportuno, le daba razón de lo que había hecho,
• Busca y comenta las referencias al ma- si por casualidad se había enfadado más de lo
trimonio que aparecen en los Evange- justo". Como muchas de sus amigas se admira-
lios. sen, "sabiendo lo feroz que era el marido que te-
nía, que jamás se hubiese oído ni traslucido por
ningún indicio que Patricio maltratase a su mujer,
ni siquiera que un día hubiesen estado desaveni-
dos con cualquier discusión, y le pidiesen la razón
III LA FAMILIA de ello en el seno de la familiaridad, les enseñaba
ella su modo de conducta, que es como dije arriba.
"Mirad que llegan días -oráculo del Las que la imitaban experimentaban dichos efec-
Señor- en que haré con la casa de Is- tos y le daban las gracias; las que no la seguían,
rael y la casa de Judá una alianza esclavizadas, eran maltratadas" (Confesiones
nueva. No como la alianza que hice 9,9,19). Pese a no ser personalmente cristiano,
con vuestros padres, cuando los tomé Patricio permitió la educación de sus hijos en
de la mano para sacarlos de Egipto. la fe y él mismo se bautizó antes de morir, gra-
Sino que así será mi alianza que haré cias a la paciencia y perseverancia de su espo-
con ellos, después de aquellos días - sa.
oráculo del Señor-: Meteré mi ley en
su pecho, la escribiré en sus corazo- San Agustín habla con frecuencia de su madre,
nes; yo seré su Dios y ellos serán mi Mónica, "educada púdica y sobriamente", casa-
pueblo. Y no tendrá que enseñar uno da con Patricio, a quien "se esforzó por ganarle
a su prójimo, el otro a su hermano, di- para ti [Señor], hablándole de ti con sus cos-
ciendo: Reconoce al Señor. Porque tumbres, con la que la hacías hermosa y reve-
todos me conocerán, desde el peque- rentemente amable y admirable ante sus ojos"
ño al grande" (Jeremías 31-32a, 33- (Confesiones 9, 9, 19). Con este carácter, a la vez
34a). paciente y firme, tenaz y amable, consiguió ganar-
se también a su suegra, que estaba inicialmente
en contra suya debido a los chismes de otras mu-
jeres, "viviendo las dos en dulce y memorable
UNA FAMILIA DE SU TIEMPO armonía" (Confesiones 9, 9, 22). Por otra parte,
es muy conocido el empeño de Mónica en la edu-
SON conocidas las numerosas referencias de
cación de sus hijos y los diversos episodios que
Agustín a su propia familia. Sabemos que nació en
acompañaron el camino de Agustín a la fe, que
Tagaste, norte de África, en el seno de una familia
retuvo siempre, a pesar de sus conflictos persona-
que gozaba de cierto nivel social, siendo cristiana
les, las enseñanzas cristianas procuradas por su
la madre, Mónica, pero no el padre, Patricio. Como
madre. Muy grande fue la preocupación de Mónica
era frecuente en la época, su madre se desposó al
por su hijo y procuraba aconsejarle el camino recto
llegar a la edad núbil y tuvo varios hijos: dos varo-
en las distintas circunstancias de la vida. El mismo
nes, Agustín y Navigio, y una mujer cuyo nombre
san Agustín narra un episodio revelador: "Quería
ignoramos y que, andando los años, "viuda y
ella -y recuerdo que me lo amonestó en secreto
consagrada al Señor durante mucho tiempo,
con grandísima solicitud- que evitara la forni-
hasta la muerte, fue superiora de las siervas de
cación y, sobre todo, que no adulterase con la
Dios" (Posidio, Vida de san Agustín 27), es decir,
mujer de nadie. Pero estas reconvenciones me
abadesa de una comunidad de mujeres en Hipona.
parecían mujeriles, a las que me hubiera aver-
Patricio, el cabeza de familia, es descrito por su gonzado obedecer. Mas en realidad tuyas eran
hijo Agustín como un hombre "por una parte su- [Señor], aunque yo no lo sabía, y por eso creía
mamente cariñoso, por otra extremadamente que tú callabas y que era ella la que me habla-
colérico" y sabemos que Mónica "de tal modo ba, siendo tú despreciado por mí en ella, por
tolero las injurias de sus infidelidades, que mí, su hijo, hijo de tu sierva y siervo tuyo, que
no cesabas de hablarme por su medio" (Confe- Iglesia, debe manifestar a todos la presencia viva
siones 2, 3, 7). Mujer de fe y oración, tenía ideas del Salvador en el mundo y la naturaleza auténtica
claras, hasta el punto de echar a su hijo de casa de la Iglesia, por el amor, la generosa fecundidad,
cuando Agustín ingresó en la secta maniquea y la unidad y fidelidad de los esposos, como también
puso en peligro a varios cristianos. Sin embargo, por la cooperación amorosa de todos sus miem-
con una aguda conciencia de su deber y un in- bros" (Gaudium et spes 48).
menso amor de madre, acompañó a Agustín a
Hemos visto cómo san Agustín resume y concreta
Italia y fue no sólo testigo, sino inestimable ayuda
perfectamente los rasgos principales de la familia
en su camino hacia la conversión. Tras el bautis-
cristiana, pequeña Iglesia donde Dios habita. Ante
mo de Agustín y mientras esperaban embarcar de
todo, la familia se fundamenta en el amor entre
regreso a África, murió Mónica a los cincuenta y
sus miembros. Amor de esposos, como realidad
seis años de edad, dejando en el corazón de su
originaria que expresa su fecundidad en los hijos y
hijo una inmensa tristeza.
que se renueva cada día en la fidelidad y el com-
Además de la referencia fundamental a sus padres promiso en la vida compartida. Amor de padres
y hermanos, otra experiencia familiar de Agustín la que se esfuerzan en la educación de sus hijos,
constituye su relación con una mujer, de la que crean las condiciones necesarias para su desarro-
nació su hijo Adeodato. No conocemos el nombre llo integral, con especial cuidado en el aspecto
de esta concubina, "no conocida por lo que se religioso, y saben ser testimonio y ayuda en la
dice legítimo matrimonio, sino que yo la había libertad, en el respeto y en la responsabilidad.
cazado en mi afán aventurero, carente de jui- Amor de hijos, fuerza llena de dinamismo e inquie-
cio. Pero sólo tenía esta mujer y le guardaba tud, renovadora y viva, que se abre a los otros en
fidelidad de marido. En esta unión tuve la expe- la solidaridad y fraternidad, y que descubre un tú
riencia personal de ver en mi propio caso la en quien Dios se expresa. Es verdad que el ca-
distancia que hay entre el amor conyugal, pac- mino de la existencia está lleno de dificultades y
tado con vistas a los hijos, y el pacto del amor que las familias deben afrontarlas. San Agustín lo
lascivo, en el que los hijos nacen contra el de- entendió así y de ello da testimonio. Conoció las
seo de los padres, aunque una vez nacidos, se dificultades de la convivencia, las diferencias de
sientan obligados a quererlos" (Confesiones 4, criterios y caracteres con sus padres y entre sus
2, 2). Considerada como un impedimento para un padres, se sintió incomprendido, confuso y un
posible futuro matrimonio, tuvo que separarse de tanto perdido, buscó el amor y equivocó el camino,
esta mujer con gran dolor. "Vuelta al África, te supo lo que significa la separación y la ruptura,
hizo voto, Señor, de no conocer otro varón, experimentó la preocupación por el hijo, fue un
dejando en mi compañía al hijo natural que yo hombre de su época, pero también muy actual,
había tenido con ella". Y san porque su historia es también la nuestra. "¿Qué
es mi corazón, sino un corazón humano?" (La
Agustín dirá con gran honestidad que la herida
Trinidad 4,1). San Agustín supo encontrar a Dios y
hecha al arrancarla de su lado, dolía "tanto más
abrirse al infinito amor en quien se resuelven las
desesperadamente cuanto más se iba enfrian-
dudas y las sombras se disipan.
do" (Confesiones 6,15,25). Adeodato, su hijo, era
un chico despierto e inteligente. San Agustín seña- Concluyamos con unas palabras del Papa Juan
la que cuando estuvieron en Milán, donde recibie- Pablo II, que son petición y reto a la vez: "¡El futu-
ron el bautismo, "tenía unos quince años; mas ro de la humanidad se fragua en la familia! Por
por su ingenio iba delante de muchos y graves consiguiente, es indispensable y urgente que todo
varones" (Confesiones 9,6,14). Esto queda pal- hombre de buena voluntad se esfuerce por salvar
pablemente demostrado en el libro de san Agustín y promover los valores y exigencias de la familia. A
titulado El Maestro, precioso diálogo filosófico este respecto siento el deber de pedir un empeño
mantenido con su hijo. El joven Adeodato acom- particular a los hijos de la Iglesia. Deben amar de
pañó a su padre a su regreso a Tagaste, donde manera particular a la familia. Se trata de una con-
murió a los diecisiete años de edad. signa concreta y exigente" (Familiaris consortio
86). San Agustín, muchos siglos antes, ya lo había
En definitiva, podemos comprobar cómo san Agus-
entendido así, empeñando su voz y sus escritos
tín conoce lo que es la vida. No habla de oídas
en esta tarea. Hoy sigue ayudándonos en nuestro
sino desde su propia experiencia, y por eso su
camino y su pensamiento es fuente segura para
voz, expuesta en estas páginas, llega hasta noso-
las familias de todos los tiempos porque brota
tros con acentos de sorprendente actualidad.
directo del conocimiento experiencial de Dios,
prenda de vida eterna. "El mismo amor es nuevo y
A LAS FAMILIAS DE HOY eterno; es siempre nuevo, porque jamás envejece"
Hay un texto del Concilio Vaticano II que resume (Comentarios a los Salmos 149,1).
perfectamente lo que venimos diciendo y precisa PARA EL DIÁLOGO
los rasgos de la familia cristiana y su dimensión
evangelizadora: "La familia cristiana, al tener su • En general, ¿cuáles son los problemas
origen en el matrimonio, que es imagen y partici- y amenazas de la familia hoy? ¿Qué
pación de la alianza de amor de Cristo y de la hacer para solucionarlos?
• Rasgos más sobresalientes de tu fami- y de Patricio, su esposo,
lia. Luces, sombras y proyectos. por quienes me introdujiste en esta vida.
• Principios y opciones en la educación Que todos se acuerden con piadoso afecto
de los hijos. de aquellos que fueron mis padres en este mundo,
mis hermanos en ti, nuestro Padre,
y en la Iglesia, nuestra Madre,
y mis conciudadanos en la Jerusalén eterna,
Para profundizar en el tema por la que suspira tu pueblo en peregrinación,
Del Estal, G., San Agustín y su concubina de ju- desde su salida hasta su retorno.
ventud, San Lorenzo de El Escorial 1995. Que se acuerden, Señor,
Flórez, G., Matrimonio y familia, Madrid 1995. para que esta última petición de mi madre,
le sea concedida más abundantemente
Hunter, D. G., "Matrimonio", en Diccionario de San por las súplicas de aquellos que lean mis Confe-
Agustín, Burgos 2001, pp. 870-874. siones,
Juan Pablo II, Exhortación apostólica Familiaris que por mis propias oraciones.
consortio, Roma 1981, (Confesiones 9, 13, 34-37).
Langa, P., San Agustín y el progreso de la teología
matrimonial, Toledo 1984.
Power, K., "Familia, parientes", en Diccionario de
San Agustín, Burgos 2001, pp. 556-558.

PARA ORAR CON SAN AGUSTÍN


Yo, por mi parte,
alabanza mía y vida mía,
Dios de mi corazón,
dejando a un lado por un momento
las buenas obras que hizo mi madre,
y por las cuales te doy gracias con alegría,
te pido perdón por sus pecados;
óyeme,
te lo suplico por tu Hijo,
medicina de nuestras heridas,
que pendió del leño de la cruz,
y que "sentado a tu derecha
intercede por nosotros".
Sé que mi madre obró con misericordia,
y que perdonó de corazón
las ofensas de los que la ofendieron;
perdónala Tú también las suyas,
si es que contrajo alguna,
durante su vida después del bautismo.
Que descanse en paz con su marido,
el único con quien estuvo casada,
y a quien sirvió
"ofreciéndote a ti el fruto de su paciencia",
pues también a él lo ganó para ti.
Inspira, Señor y Dios mío,
inspira a tus siervos, mis hermanos,
a tus hijos, mis señores, a quienes sirvo
con el corazón,
con la palabra
y con la pluma,
para que cuantos lean esto
se acuerden ante tu altar
de Mónica, tu sierva,
SAN AGUSTÍN Y LA MUERTE
Miguel Ángel Orcasitas, OSA

EL sentido de la vida y de la muerte constituye una de las


grandes cuestiones que, de modo más o menos explícito,
todo ser humano consciente aborda a lo largo de su vida.
No todos afrontan esta situación de la misma manera. Los
más quieren apartar la idea, mirando hacia otro lado. Con
frecuencia se presenta la muerte como resultado de algún
fallo evitable, y no como consecuencia inexorable de la
propia finitud humana. Esa parece la tendencia de la
sociedad. Pero, antes o después, se impone de modo
ineludible. Hay un momento a partir del cual la perspectiva
de la muerte comienza a tomar forma en la propia
conciencia. Quizás al sentir cercano su paso en la pérdida
de un ser querido, o al ver la propia vida amenazada por
enfermedad o riesgo grave.
La visión que se tenga sobre la muerte ilumina y da
sentido a la vida. Dice Juan Pablo II: "El mundo de hoy
tiene más necesidad que nunca de redescubrir el sentido
de la vida y de la muerte en la perspectiva de la vida
eterna. Fuera de ella, la cultura moderna, nacida para
exaltar al hombre y su dignidad, se transforma
paradójicamente en cultura de muerte" (Angelus,
3.11.2002). En esa clave de cultura de muerte debe
entenderse, por ejemplo, la progresiva aceptación legal de
la eutanasia, como administración de la muerte en nombre
de la libertad y la piedad, huyendo de cualquier idea de
sufrimiento y cerrándose a toda perspectiva trascendente.
La muerte es un instante. Pero, al mismo tiempo, morirse
es un proceso, que virtualmente alcanza a toda la vida, ya
que "al comenzar a vivir comenzamos a morir" (La
ciudad de Dios, 4,4,7). Una afirmación que san Agustín
explícita en la misma obra: "Desde el instante en que
comenzamos a existir en este cuerpo mortal, nunca
dejamos de tender hacia la muerte. (...) Porque el
tiempo vivido es un pellizco dado a ¡a vida, y
diariamente disminuye lo que resta; de tal forma, que
esta vida no es más que una carrera hacia la muerte.
No permite a nadie detenerse o caminar más despacio,
sino que todos siquen el mismo compás y se mueven
con igual presteza' (Id. 13,10).
Culminar ese proceso con dignidad, serenidad y entereza
es un don, capaz de sembrar conformidad y
sentido de plenitud alrededor, particularmente en el seno
de la familia. La muerte puede constituir un acto de
ejemplaridad, que verifica la profundidad de las propias
convicciones y valora el mundo de los afectos. Pero no
siempre las circunstancias lo permiten, porque a veces en
el proceso hay pérdida de conciencia o situaciones de
sufrimiento tan graves que impiden esa deseable
serenidad.
El modo de afrontar la muerte, la gran incógnita de nuestra
existencia, depende mucho de la filosofía y creencias que
se tienen sobre la vida y sus grandes misterios. Mientras
que para un agnóstico significa el final sin retorno de la
existencia, la antesala de la nada, para el creyente será un
tránsito a otro modo de vida, descrito de modo diverso
según los diferentes credos. Una existencia vivida desde la
perspectiva de una realidad futura estará necesariamente
marcada por unos objetivos e iluminada por una esperanza
que no compartirá quien tenga una visión de la vida
exclusivamente cerrada en la realidad presente, sin
proyección alguna al más allá.
Creyentes curtidos en el dolor de una larga enfermedad
han sabido madurar para la muerte con una extraordinaria
profundidad y ejemplaridad. Es el caso del sacerdote y
poeta José Luis Martín Descalzo, que nos dejó estos
hermosos versos:
Y entonces vio la luz. La luz que entraba por todas las
ventanas de su vida. Vio que el dolor precipitó la huida y
entendió que la muerte ya no estaba. Morir sólo es morir.
Morir se acaba. Morir es una hoguera fugitiva. Es cruzar
una puerta a la deriva y encontrar lo que tanto se buscaba.
Acabar de llorar y hacer preguntas; ver al Amor sin
enigmas ni espejos;
descansar de vivir en la ternura; tener la paz, la luz, la
casa juntas y hallar, dejando los dolores lejos, la Noche-luz
tras tanta noche oscura.
Cuando la fe en la vida eterna llega a estos extremos,
alienta en la vida una esperanza capaz de resistir cualquier
contrariedad, incluso la persecución y la muerte violenta.
La fe en otra vida y la apertura a la trascendencia están
presentes en la mayor parte de los planteamientos
religiosos de cualquier credo. Poéticamente lo expresa así
Rabindranath Tagore: "Lo cierto es que la muerte no es la
verdad última. Nos parece negra del mismo modo que el
cielo nos parece azul; pero la muerte no ennegrece la
existencia, del mismo modo que el azul celeste no macula
las alas de las aves".
PARA EL DIÁLOGO
-•¿Cómo trata la sociedad en que vivo la realidad de la
muerte?
¿De qué modo puede iluminar la fe la experiencia de la
muerte?
>»¿Es compatible la visión cristiana de la vida y de la
muerte con la eutanasia y el aborto?
LA MUERTE EN LA EXPERIENCIA DE SAN AGUSTÍN
EL itinerario ideológico de san Agustín siguió el paso de su
evolución espiritual. A
cambió su concepción de la vida y de
la muerte. Abrazar la fe en Cristo por el bautismo significó
un cambio sustancial en el modo de afrontar la
muerte. Agustín era hombre de profundos afectos y en sus
Confesiones nos ha desvelado, con gran riqueza de
matices, sus
muerte de dos personas muy queridas. Antes de su
conversión la
dolor. Al poco de su conversión murió su madre Mónica,
que había mostrado una excepcional solicitud por su hijo y
por quien sentía Agustín una profundísima y entrañable
devoción filial. Su
estuvo ya iluminada por la fe y
tan diversas, narradas de modo muy
diferente apreciación que tuvo de la
conversión. La fe marcó una
predisposición anímica e intelectual
frente a la muerte.
Más tarde, siendo ya obispo,
como pastor ante la muerte, gracias a donde afronta
específicamente el
que por la del cuerpo. La muerte del
corporal. En relación con ésta, ilumina desde su solicitud
pastoral aspectos que eran motivo de preocupación para
sus fieles, o para algunos que le piden opinión. Se
pronuncia, por ejemplo, sobre la utilidad de las exequias y
homenajes fúnebres, sobre la intercesión en favor de los
muertos, o la posibilidad de comunicación y cercanía de
los
Gracias al gran número de referencias, es posible saber
con bastante exactitud cómo afrontaba e ineluctable en su
apostolado cotidiano.
E L primer hecho que queremos presentar es la muerte de
un amigo de Agustín en plena adolescencia. El relato que
nos ha dejado en sus Confesion es es de una
extraordinaria belleza y emoción:
"En aquellos años, apenas senté cátedra en mí ciudad
natal, conquisté un amigo que ¡lego a ser íntimo,
porque compartía los mismos estudios, era de mi
misma edad y ambos estábamos en la flor de ¡a
juventud,, [...] esta amistad era muy dulce y estaba
cocinada al fuego de las mismas aficiones y de
idénticos estudios. Yo le había desviado de la
verdadera fe que, al ser adolescente aún, no tenía en él
carta de naturaleza ni arraigo. Había logrado
arrastrarlo hacia las fábulas supersticiosas y nefastas
que eran la causa de ¡as lágrimas de mi madre. La
mente de este joven erraba ya conmigo y mi alma no
podía vivir sin él.
Pero he aquí que Tú [...] te lo ¡levaste de esta vida
cuando apenas hacía un año que yo disfrutaba de su
amistad. Este amigo mío era para mí más dulce que
todos ios placeres de aquella época de
mi vida" (Confesiones 4,7).
Narra luego Agustín cómo su amigo enfermó gravemente.
Estando inconsciente fue bautizado en la fe de la Iglesia.
Pocos días después, en ausencia de Agustín, le repitió la
fiebre y murió.
"¡Qué angustia ensombreció mí corazón!Todo cuanto
veía era muerte. Mi ciudad natal se me convirtió en un
suplicio, la casa de mis padres era una desolación
pasmosa. Todo ¡o que con él había compartido se
convirtió en un tormento insufrible. Mis ojos le
buscaban con ansia por todas partes, pero estas
ansias quedaban insatisfechas. Llegué a odiarlo todo,
porque todo estaba vacío de él. Ya no podían decirme:
'Mira, ahí estár, como cuando volvía tras una ausencia.
Yo mismo me había convertido en un gran problema.
Me dirigía a mi alma para preguntarle por qué estaba
triste y alterada hasta ese punto, pero mi alma no tenía
respuestas que darme [...] Sólo el llanto me resultaba
dulce. Sólo él había tomado posesión del vacío que mi
amigo había dejado en los goces de mi corazón.
Ahora, Señor, ya ha pasado todo aquello. El tiempo ha
ido mitigando mis heridas [...] yo no tenía la mínima
esperanza de que mi amigo volviera a la vida, ni
tampoco lo pretendían mis lágrimas. Me limitaba
simplemente a llorar [...] Yo era desdichado. Y
desdichado es todo ser humano prisionero de su
afición a las realidades perecederas. Cuando las
pierde, queda destrozado. [...] Esa era mi situación en
aquella época: ¡¡oraba mis amarguras, y mi descanso
era la amargura. [...] Creo que cuanto mayor era el
amor que profesaba a mi amigo, tanto mayores eran mi
odio y mi temor a la muerte. La odiaba y la temía como
enemiga brutal que me lo había arrebatado. [...] Aquí
está mi corazón, Dios mío, aquí está toda su intimidad.
[...] Ai haber muerto
aquel a quien yo había amado como si nunca fuera a
morir, me parecía raro que
ei resto de los mortales siquiera viviendo» Y mi
extrañeza era aún mayor ante el hecho de sequir
viviendo yo mismo, que era como un doble de su
persona. ¡Qué expresión más feliz la de aquel que dijo
de su amiqo que era la mitad de su alma' (Horacio,
Odas, 1,3- 8). Siempre tuve la impresión de que mi
alma y la suya eran un alma sola en dos cuerpos. Por
eso ¡a vida me resultaba terrible. Por un lado, no me
sentía con qanas de vivir una vida a medias. Por otro,
le tenía mucho miedo a la muerte, quizá para que no
muriera en su totalidad aquel a quien yo había amado
tanto.
[...] Todo me era repulsivo, hasta la luz misma. Todo lo
que no era él sne resultaba tedioso y abrumador. Todo
menos los lamentos y ¡as láqrimas. Sólo en ellas
encontraba un pequeño alivio [...] Mi alma era para mí
un paraje miserable donde no resultaba posible estar,
pero de donde tampoco podía evadirme. ¿A dónde iba
a ir yo huyendo de mí?
[...] El tiempo no se toma vacaciones, ni los días pasan
sobre nuestros sentidos sin hacer nada. [...]
Paulatinamente se iba colmando mi vacío con mis
antiquos placeres. Mi dolor se iba replegando ante la
vuelta de éstos. [...] ¿Por qué razones aquel dolor
había penetrado en lo más íntimo de mi persona sino
por haber derramado mi alma en la arena, amando a un
mortal como si no lo fuera?" (Confesiones 4, 7-13).
Antes de cualquier otra * consideración a la vista de esta
larga y hermosa cita agustiniana, vale la pena destacar la
sensibilidad de Agustín describiendo sus emociones.
Estamos ante un maestro de la introspección, capaz de
penetrar con palabra certera en su misma intimidad, para
permitirnos contemplar su estado de ánimo, asomándonos
al volcán de sus sentimientos.
Sus juicios son ya cristianos y críticos cuando nos habla de
lo que experimentó en aquel momento. Censura el tipo de
amistad que le unía al amigo, porque Dios estaba ausente
y no hay amistad verdadera sin Dios. Narra su lucha
interior con extraordinaria fuerza, subrayando mucho los
lazos que le unían con este compañero de juventud, a
pesar de estar destinado a la muerte, como él. Nos explica
las consecuencias que tuvo en su vida esta muerte, al
punto de perder todo interés por lo que no fuera él.
Este episodio de la muerte del amigo da pie a Agustín para
reflexionar sobre la vida y la muerte, desde la visión
precristiana que tenía antes de la conversión, en
contrapunto con una visión cristiana de la vida y la muerte.
Es consciente de haber puesto su esperanza en personas
llamadas a morir y no en Dios.
El desgarro con que Agustín vivió esta dura experiencia de
muerte corresponde bastante fielmente al modo de vivir
hoy muchas personas la tragedia de la muerte. Es una
muerte sin esperanza, sin luz, sin horizonte. No hay
espacio para más consuelo que el haber dejado de sufrir.
Siendo la muerte el fin de la aventura humana, es
comprensible que quiera ocultarse su existencia y se tenga
miedo a afrontarla.
M UY distinta es la muerte de quienes creen en la
resurrección de Cristo, como su santa madre Ménica. En el
relato que nos ofrece en las Confesiones, la muerte de
Mónica es un canto agradecido a la plenitud de la vida. No
hay amargura ni angustia, sino sólo la tristeza natural que
brota de la separación de su madre, compensada por la
fuerza de la fe. Mónica actúa, una vez más, como directora
ILA PIADOSA MUERTE DE SU MADRE MÓNICA

de escena y da una muestra impecable de fe cristiana.


Después llega el turno de los sentimientos, a los que
Agustín quiere resistir, por considerar las lágrimas
impropias de su virilidad y de su fe en la resurrección de
Cristo. Sin embargo, también los sentimientos reclaman su
espacio y, finalmente, Agustín se libera de la tristeza
dando rienda suelta al llanto.
Inicia el relato sobre la muerte de su madre describiendo
un momento sublime de gozo espiritual, conocido como
éxtasis de Ostia, que Agustín experimentó junto a su
madre mientras contemplaban y hablaban de la vida
eterna. En ese contexto de total despego de las cosas
terrenas y de encendido amor a Dios, Agustín introduce
una confidencia de su madre Mónica como punto de
arranque del rápido proceso de su enfermedad y muerte:
"Hijo, por lo que a mí respecta, nada en esta vida tiene
ya atractivo para mí. No sé qué haqo aquí ni por qué
estoy aquí, agotadas ya mis expectativas en este
mundo. Una sola razón y deseo me retenían un poco
en esta vida, y era verte cristiano católico antes de
morir Dios me lo ha dado con creces, puesto que, tras
decir adiós a la felicidad terrena, te veo siervo suyo.
¿Qué hago aquí?
No recuerdo muy bien la respuesta que le di. Apenas
pasados cinco días, no mochos más, cayó con fiebre.
Y estando enferma, cierto día, sufrió un
desvanecimiento [...] Acudimos corriendo, pero pronto
recuperó el sentido. Viéndonos presentes a mi
hermano y a mí, nos dijo como quien pregunta algo:
¿Dónde estaba?' A continuación, viéndonos abatidos
por la tristeza, nos dijo: 'Sepultaréis aquí a vuestra
madre' Yo permanecía mudo mientras contenía mis
lágrimas, en tanto que mi hermano decía no sé qué
palabras alusivas a su deseo de que la muerte no le
sorprendiese en tierra extranjera, sino en su patria.
Ella, al escuchar esta sugerencia, reflejó en su rostro
una gran ansiedad, y le lanzó una mirada
reprochándole este modo de pensar. Fijando los ojos
en mí, dijo: 'Mira qué cosas dice éste? Y luego,
dirigiéndose a ¡os dos, exclamo: "Depositad este
cuerpo mío en cualquier sitio, sin que os dé pena. Sólo
os pido que dondequiera que estéis, os acordéis de mí
ante el altar del Señor'. Y
habiéndonos comunicado esta resolución como pudor Es difícil apostillar estas palabras de Agustín sin
guardó silencio. Y poco a poco, al agravarse el malr empañarlas. Todos los que han profundizado en el
creció también su fatiga. conocimiento de san Agustín destacan la gran vinculación
afectiva que tuvo con su madre. El carácter de esta mujer
[...] Finalmente, el día noveno de su enfermedad, a los
excepcional y el haberlo engendrado tantas veces con sus
cincuenta y seis años de edad y treinta y tres de la
lágrimas, hace comprensible este amor apasionado y
mía, aquella alma fiel y piadosa quedó liberada de su
reconocido de Agustín. Acaba de convertirse a la fe en
cuerpo.
Cristo y, desde su bautismo, vive retirado en comunidad,
A la par que le cerraba los ojos, una tristeza inmensa dedicado a la oración y la contemplación, junto a su madre
se agolpaba en mi corazón e iba resolviéndose en Mónica, su hijo Adeodato y algunos amigos, siguiendo el
lágrimas. Simultáneamente, mis ojos, ante la orden género de vida apostólico que describen los Hechos de los
tajante de mi espíritu, reabsorbían su fuente hasta Apóstoles. Su experiencia es tan gratificante que están
secarla. Era una lucha que me hacía mucho mal. tocando el cielo. Ahora desean sólo volver a la tierra que
les vio nacer. Pero la enfermedad y muerte de Mónica les
[...] Pensábamos que no era conveniente celebrar
detiene en Italia. Aquí sorprende a Mónica la muerte, a la
aquel funeral entre lamentos, láqrimas y gemidos,
que se prepara piadosamente, dando las últimas
porque con tales extremos se deplora de ordinario disposiciones sobre su cadáver. Su proceso de purificación
cierta especie de miseria de los que mueren, alqo así
interior le ha llevado a la última renuncia: el lugar de
como su extinción total. Pero ella no se moría
sepultura, que había sido cuidadosamente preparado por
miserablemente ni moría totalmente. Estábamos
Mónica junto al marido, en su tierra natal.
plenamente seguros de ello por el testimonio de sus
costumbres y por su fe no fingida, que son la mayor A Mónica le tocó morir fuera de su casa y de su patria.
garantía de seguridad. Muriendo, sin embargo, para Cristo, muere en casa.
Mónica vive su muerte desde el horizonte de una
[...] Pero, Dios mío, que nos has creado, ¿qué era este
dimensión transcendente.
respeto y honor que yo le había guardado en
comparación de la esclavitud a que ella se había Agustín ha grabado cuidadosamente todas las escenas y
sometido por mí? Por eso, al verme abandonado de se intuye que escribe sobre su madre con lágrimas en los
aquel gran consuelo que su persona me ojos. Pero cuando redacta las Confesiones no quiso ni
proporcionaba, sentía el alma herida y mi vida casi quiere que los sentimientos humanos, fruto de la
despedazada. Esta vida que había lleqado a ser una naturaleza, opaquen la grandeza y fuerza de su testimonio
sola con la suya. cristiano. Mónica ha alcanzado la meta y pide sólo ser
recordada ante el altar del Señor. Agustín se atiene a este
[...] Tras levantar el cadáver, lo acompañamos, y lueqo
deseo.
volvimos sin llorar. Ni siquiera en aquellas oraciones
que te dirigimos cuando se ofrecía por ella el sacrificio En medio de este emotivo relato hay una extraordinaria
de nuestro rescate, con el cadáver al pie de la tumba y afirmación de fe y esperanza. En estas líneas brilla la
antes de su inhumación, según costumbre de allí, ni esperanza que brota de la fe en la resurrección de
siquiera en estas oraciones, repito, lloré, sino que toda Jesucristo. ¡Qué lejos del desesperado dolor que le turbó
la jornada me invadió una profunda tristeza interior. en la pérdida del amigo! Agustín es cristiano y la fe en
Cristo sostiene su esperanza y mitiga la pena por la
[...] Y lueqo volví poco a poco a mis pensamientos de
ausencia y por el obligado abandono del cuerpo de su

antes, centrados en tu sierva y en su actitud piadosa madre a las puertas de Roma, donde nunca ha de volver.
frente a ti, a la vez que santamente blanda y
"£/ Evangelio -dice Dolores Aleixandre- enseña a aprender
moriqerada con nosotros, y de la cual me había visto
a renunciar, relativizar, despedirse, no agarrarse
privado de repente. Entonces sentí ganas de llorar en
desesperadamente al tiempo, a las cosas. Pero también a
tu presencia sobre ella y por ella, sobre mí y por mí. Y
abrirse a la vida, estrenar experiencia, no perderse la
di rienda suelta a mis lágrimas reprimidas para que
realidad que llama a la puerta."
corriesen a placer, poniéndolas como un lecho a
disposición del corazón. Éste halló descanso en las
lágrimas. Porque allí estabas tú para escuchar, no un
PARA EL DIÁLOGO
hombre cualquiera que habría interpretado
desconsideradamente mi llanto. ■> Influjo de las amistades y respetos humanos en las
Ahora, Señor, te confieso todo esto en estas páqinas. propias opiniones.
Que las lea el que quiera y que las interprete como -» Desasosiego de Agustín ante la muerte antes de la
quiera. Y si estima pecado el que yo haya llorado conversión: espejo de una muerte sin esperanza.
durante una hora escasa a mi madre de cuerpo
presente, mientras ella me había llorado durante tantos -*¿Qué elementos de ejemplaridad se encuentran en la
muerte de santa Mónica, tanto en la madre como en el

años para que yo viviese ante tus ojos, que no se ría. hijo?
Al contrario, si tiene una gran caridad, que llore
( ACTITUD PASTORAL DE W
también él por mis pecados en presencia tuya, Padre
AGUSTÍN ANTE L.A MUERTE
de todos los hermanos de tu Cristo" (Confesiones, 9,
10,26 - 13,33).
E L misterio de la muerte adquiere nuevas dimensiones en hay forma de evadirse del último día" (Sermón 229 H,
el ministerio pastoral de Agustín. Su visión de la muerte 2).
está directamente inspirada en la Biblia, que habla de dos
"No hay modo de escapar de la muerte. Puesto que no
clases de muerte: la física y la espiritual. Todos los
es posible librarse [...] no queda más remedio que
hombres han de pasar por la muerte del cuerpo. Es su
refugiarse en aquel que ha muerto por nosotros y
destino, cuya fecha sólo Dios conoce. Muerte espiritual es
resucitando nos ha abierto la esperanza [...]
el alejamiento de Dios, que es Vida y fuente de vida.
refuqiémonos en aquel que nos ha prometido la vida
Acaba en ruptura y conduce al alma a una especie de
eterna" (Id.).
muerte, al privarse del principio vivificador, que es Dios.
Agustín presta más atención a la muerte del alma, en la Además de la muerte corporal, hay otra clase de muerte,
que está implicada la responsabilidad de cada hombre, que afecta al alma, a pesar de su condición espiritual e
que a la muerte física, que es un trámite biológico por el inmortal. "Muere el alma cuando es abandonada por
que todos pasaremos. Dios, y muere el cuerpo cuando es abandonado por el
alma" (La ciudad de Dios 13, 2).
Son muchos los textos en los que Agustín afirma que la
muerte se introdujo en la tierra a causa del pecado de El alma vive de Dios cuando vive bien. El cuerpo vive del
nuestros primeros padres. El destino del hombre era alma, aunque ésta no viva para Dios. La vida de los impíos
sereno, feliz e inmortal, pero su actitud desobediente en el cuerpo no es vida del alma, sino del cuerpo; y esa
cambió la suerte de la humanidad. A partir de ese vida se la puede dar el alma, aunque esté muerta, o sea,
momento, el hombre -todos los hombres- quedó sometido en pecado. En la condenación eterna hay como una
a la dura ley de la mortalidad. segunda muerte, pues tiene lugar después de la muerte
del cuerpo. "Por eso se puede decir que la primera
Se trata de una interpretación literal de la Biblia, que
muerte del cuerpo es buena para los buenos y mala
Agustín sigue con gran rigor y convicción. La muerte física
para los malos; pero la segunda [la del alma], como no
es consecuencia del pecado del hombre, como atestiguan,
es propia de ningún bueno, no puede ser buena para
por ejemplo, el relato del Génesis, el libro de la Sabiduría
nadie" (Id.).
(1, 13-14), el Eclesiástico (41, 4), o san Pablo en las cartas
a los Romanos (5, 12-17) y en la primera a los Corintios El obispo Agustín se muestra más preocupado por la
(15, 21- 22. 56). Agustín acepta esta explicación de la muerte del alma, fruto del pecado personal, que por la
muerte física y así lo enseña repetidamente al pueblo. muerte del cuerpo, efecto del pecado original. Las
consecuencias de la primera son mucho más graves y
Además de la vinculación con el pecado, encontramos
duraderas que la pérdida de vida temporal. "No hay
también en Agustín una explicación de la muerte como
muerte más radical ni peor que aquella en que no
consecuencia de estar revestidos de materia que, por su
muere la muerte" (La ciudad de Dios, 6,12).
propia naturaleza, está llamada a desaparecer o
transformarse: Ta muerte es la pena de la carne, y en El pecado es, por tanto, el árbol maldito de donde surgen
ella se halla inherente la misma mortalidad" tanto la muerte espiritual como la corporal. Estos temas
(Comentarios a los Salmos 50,10). son recurrentes en su predicación y escritos, fruto de su
solicitud pastoral. Sólo la resurrección de Cristo, símbolo y
La muerte física, considerada en sí misma, es decir, la
victoria sobre el pecado, resuelve el enigma de la muerte,
separación del alma del cuerpo, a pesar de ser algo
abriendo a cada cristiano un horizonte de inmortalidad.
natural, es traumática. Si se soporta con piedad y con fe,
"Participando de nuestra pena, sin tener culpa,
aunque no elimina el significado de la pena, acrecienta el
deshizo la culpa y la pena" (Sermón 231,2).
mérito y se convierte en provecho para renacer. "Con
relación a los que han muerto, no es absurdo decir que Considerando la desproporción existente entre la muerte
es mala -la muerte- para los malos y buena para los espiritual y la temporal, es comprensible que
buenos" (La ciudad de Dios, 13,8).
Agustín elogie la actitud de los mártires, por ser capaces
En la partida que todo hombre entabla con la muerte, de afrontar la muerte física para no morir espiritualmente.
estamos de antemano condenados a perder: En el caso de los mártires, "la pena del pecado -la
muerte física- se ha trocado [...] en instrumento de
"Nadie quiere morir; y, aunque nadie quiere morir, se
justicia. Pues si entonces se dijo al hombre: Si pecas,
le impele a ello. Hace cuanto puede comiendo,
morirás, ahora se dice al mártir: 'Muere para no pecar'.
bebiendo, durmiendo, procurándose medios de vida,
Si entonces se le dijo al hombre: Si traspasas el
navegando, caminando, corriendo, tomando
mandamiento, morirás, ahora se le dice: 'Si rehüsas la
precauciones: quiere vivir. Con frecuencia sobrevive a
muerte, traspasas el mandamiento' [...] por la inefable
muchos peligros; pero detenga, si puede, su edad; no
misericordia de Dios, la pena de los vicios se
llegue a la vejez. Pasa un día de peligro y se dice el
transformo en arma de virtud, e incluso el suplicio del
hombre: "He evitado la muerte' ¿Cómo es que has
pecador se convierte en recompensa del justo. Se
evitado la muerte? Porque ha pasado el día de peligro.
adquirió la muerte pecando; ahora se completa la
Se te ha dado yo día más; has vivido un día más, y, si
justicia muriendo" (La ciudad de Dios, 13, 4).
hago cuentas, tienes uno menos. Si habías de vivir,
por ejemplo, treinta años, una vez transcurrido este La mayor atención a la muerte espiritual no significa que
día, se resta de Sa cantidad de guien ha de vivir y se Agustín se muestre insensible ante la realidad de la muerte
suma a la de quien ha de morir. Y, con todo, se dice física. Era demasiado humano para situarse al margen los
que le vienen los años al hombre; pero yo digo que se sentimientos. Por eso afirma: "es preferible que el
le van; yo me fijo en la cantidad que le queda, no en la corazón humano tenga necesidad de recibir consuelo,
que ya se fue [...] A medida que vas viviendo, va más bien que, por imposibilidad, se convierta en
menguando el caudal de donde vives, y con el pasar inhumano". Y para demostrar que la expresión de estos
de la vida mengua tanto que deja de existir, pues no sentimientos no es contraria al Evangelio, cita el ejemplo
de María y del Señor, llorando por Lázaro muerto. '¿Por
qué te maravillas del dolor de Haría si lloraba el mismo hermanos, buscáis quien os consuele; mas también yo
Señor?" (Sermón 173, 2). "Es inevitable entristecerse - necesito consuelo; pero ninqün hombre podrá
avisará más adelante- pero cuando te encuentres consolarme, sino sólo quien hizo al hombre, porque
afligido, que te consuele la esperanza" (Id. 3). Clave de quien hace rehace y quien creó recrea. A causa de
ese consuelo es la fe en la resurrección: "Tenga, pues, fin nuestra debilidad no podemos o o sentir tristeza, pero
la tristeza donde es tan grande la consolación; se debe consolarnos la esperanza" (Sermón 396,1). En
enjugue el llanto del alma, la fe aleje el dolor" (Id.). este bellísimo y breve sermón, Agustín habla con profunda
emoción, porque está recordando a un querido amigo,
Jesús nos ha revelado nuestro destino final, que pasa por
hermano en el episcopado. Si comienza anunciando que
el misterio de su resurrección. La resurrección de Cristo
también él necesita consuelo, concluye confesando su
nos libra del temor "La resurrección es la prueba de la
emoción, que apenas le permite hablar y le fuerza a ser
muerte, y la muerte de Cristo significa el fin del temor.
breve: "Quizá pudiera exhortaros con muchas palabras
Nosotros no debemos ya tener miedo de morir: Cristo
a la prudencia fiel si no fuera que el dolor humano
ha muerto por nosotros. Nosotros podemos morir
apenas me permite hablar. Por tanto, puesto que Dios
ahora con la esperanza de la vida eterna: Cristo ha
me concedió asistir momentáneamente al moribundo,
resucitado para que también nosotros resucitemos"
puesto que me concedió conducir su funeral,
(Sermón 375/B, 1).
conducción exigida pore! amor, pero que no añade
En la semana de Pascua predicará: "La resurrección de nada a su felicidad, y me concedió también el ver a
nuestro Señor Jesucristo marca la nueva vida de vuestra santidad y poder diriqiros la palabra para
cuantos creen en Cristo, y este misterio de su muerte y consolaros en Sa medida en que puedo consolar,
resurrección lo debéis conocer en profundidad y suplid con vuestro pensamiento lo que el dolor me
reproducirlo en la propia vida" (Sermón 231, 2). impide decir, y así nuestro ánimo, al recordar a tan
qran varón, aunque experimenta la tristeza humana, no
Invita, por consiguiente, a sus fieles a fijar la mirada en la es presa de la desesperación de quien no cree" (Id. 2).
resurrección: "Te ha enseñado las cosas a que debes
aspirar si deseas ser bienaventurado, dando por Entre estos dos párrafos autobiográficos, Agustín hace una
descontado que aquí abajo no puedes serlo. En la vida lectura pastoral de la temprana edad del finado y da un
presente, de hecho, no podrás conseguir la felicidad. precioso consejo a los fieles y familiares de este obispo
Tu buscas, ciertamente, una cosa buena, pero esta difunto.
tierra no es el lugar donde puedas encontrar lo que
Afirma, en primer lugar, que siempre quisiéramos tener a
buscas. ¿Qué buscas? La vida feliz.
los seres queridos más tiempo a nuestro lado; pero lo
Desgraciadamente, no es de aquí abajo" (Sermón
verdaderamente importante es cómo vivamos: "Todos
231,5).
queremos que los buenos vivan más tiempo con nosotros
La muerte ha muerto en Cristo por su resurrección y morirá y no queremos que los compañeros nos abandonen en
también en nosotros: "¿Dónde está la muerte? Si la esta vida tan áspera; mas, yendo delante quienes han
buscas en Cristo, ya no existe; existió. vivido santamente, nos exhortan con su ejemplo para que,
ya vivamos aquí por largo tiempo, ya salgamos pronto,
pero murió allí. ¡Oh vida, muerte de la muerte! Tened
vivamos de tal manera que lleguemos hasta donde están
buen ánimo, que morirá también en nosotros. Lo que ellos" (Id A).
fue por delante en ia cabeza se repetirá en los
miembros; también en nosotros morirá la muerte'7 Hace luego una reflexión sobre el tiempo vivido por el
(Sermón 233.5). obispo, valorando la calidad e intensidad de su vida,
aunque cronológicamente haya podido ser breve: "Ni
En fin, un consejo de Agustín sobre esta doble dimensión debemos pensar que vuestro obispo, mi hermano,
de muerte de alma y cuerpo: "La muerte es la salió de aquí pronto y vivió poco. En verdad no se vive
separación del alma del cuerpo. Esta separación del poco allí donde, por mucho que se diga, nunca se
alma es la que temen ¡os hombres; pero la muerte acaba. Pues aquí hasta lo que es mucho, una vez
verdadera, la cual no temen los hombres, es la concluido, se tiene por nada. Pero no vivió él poco
separación del alma de Dios. Con frecuencia, al temer tiempo aquí, si consideramos sus obras en lugar de
los hombres la muerte del cuerpo, caen en la muerte contar sus años. \ Cuántos no consiguieron en
dei alma. Y ésta es la verdadera muerte" (Comentarios a muchos años ni la mitad de lo que él logró en tan
los Salmos 48,2,2). pocos!" (Id.).

Finalmente, hace una hermosísima recomendación a sus


feligreses y deudos, pidiéndoles que sean memoria viva
ACTITUD PASTORAL EN LA MUERTE DE UN JOVEN
del obispo, para que continúe viviendo en ellos. Para eso
OBISPO

juega retóricamente con el doble significado de la palabra


latina memoria, como monumento funerario y como
Entre los años 412-419, Agustín presidió el funeral de un recuerdo psicológico personal. "Todo lo que hizo entre
obispo y nos dejó en sus palabras una expresión cálida de vosotros exhortándoos, dirigiéndoos la palabra,
su conmoción humana y de su fe. El obispo fallecido era proponiéndose a sí misino como ejemplo de alabanza
joven y parece que formaba parte del círculo de amigos de y adoración a Dios, conservadlo en vuestra memoria, y
san Agustín. Comienza diciendo a sus fieles: "Vosotros, vosotros seréis su más hermosa memoria. Para éi no
significa grandeza ninguna el ser colocado en un refrigerio, y la suerte del pobre, que quedó sin sepultura,
panteón de mármol, sino el perdurar en vuestros pero fue llevado por los ángeles al seno de Abraham (cf.
corazones. Viva sepultado en sepulcros vivos. Su Comentarios a los Salmos 48, 115).
sepultura es vuestro recuerdo. Vive junto a Dios,
¿Es útil, se pregunta, enterrar al lado del sepulcro de un
siendo él feliz; viva en vosotros, para ser felices
mártir? Sí, porque pueden interceder por nosotros: 4 son
vosotros" (Id.).
nuestros abogados, no nuestros clientes" (Sermón
LA PIEDAD CON LOS DIFUNTOS 285, 5). La pérdida del cuerpo, sin embargo, no es un
obstáculo para la resurrección.
En todas las culturas existen celebraciones fúnebres para
honrar y acompañar a las personas que fallecen y a la Por otra parte, sólo se benefician de los sufragios de los
familia del difunto. Donde concurren convicciones vivos aquellos difuntos que hicieron méritos en vida para
religiosas, estas manifestaciones van acompañadas de aprovecharlos. Todos compareceremos ante el tribunal de
ceremonias litúrgicas. El cristianismo trata también con Cristo. "Esta sentencia del Apóstol advierte que hay
respeto y veneración a los muertos, porque proclama la fe que hacer antes de la muerte aquello que pueda ser
en la inmortalidad del alma y en la resurrección de la provechoso después" (La piedad..., 2). Se dará a cada
carne. uno según sus obras, dice el apóstol. "Hay difuntos a
quienes no les sirve de nada todo esto, sea porque se
Como obispo y pastor, Agustín se preocupó por las
aplican por aquellos cuyos méritos son tan malos que
celebraciones fúnebres de uso más frecuente en su época.
no son dignos de ser ayudados, o sea también porque
En ocasiones para cristianizar las costumbres o corregir
se aplican por quienes tienen unos méritos tan buenos
abusos, como la celebración de banquetes en los
que ya no necesitan de tales sufragios. Así pues,
cementerios. Otras veces, en respuesta a preguntas que le
según la forma de vida que cada uno ha llevado por
planteaban otros pastores.
medio del cuerpo sucede que cuando muere el cuerpo,
En una visión cristiana, la muerte está iluminada por la fe le aprovechan o no los sufragios que se ofrecen
en la resurrección, lo que significa valorar la dimensión piadosamente por él." Serán merecedores de una ayuda
corpórea. Pero debatían algunos sobre el cuidado que "en proporción a lo que hicieron por los demás" (Id.).
convenía dar al cadáver, en orden a preservarlo para la Es notable esta concepción teológica de Agustín afirmando
resurrección y para ayudar al difunto a mejorar su situación implícitamente el purgatorio muchos siglos antes de su
tras la barrera de la muerte. Movidos por este celo, definición por el concilio de Trento.
algunos se empeñaban en enterrar a sus muertos cerca de
La muerte ilumina toda la vida y le da una importante
la sepultura de un mártir, esperando de esa cercanía un
proyección social, como en esta comparación entre
influjo benéfico para los seres queridos. Los sepulcros de
epicúreos y cristianos: "Los epicúreos, pensando que no
los mártires fueron desde los primeros siglos de la Iglesia
han de vivir tras la muerte y como careciendo de
lugares de veneración y culto, pues se celebraba la
cualquier otra cosa, a no ser de lo que deleita a la
eucaristía sobre sus tumbas. De ahí deriva el uso aún
carne, dicen: Tomamos y bebamos, que mañana
vigente de poner reliquias de santos en los altares.
moriremos', Pero ¡os cristianos, que han de vivir
San Paulino de Ñola planteó a Agustín la utilidad de esta después de la muerte, más aún, que han de vivir
práctica, contestándole Agustín con un breve tratado felices, no deben decir: "comamos y bebamos, pues
titulado La piedad con los difuntos. mañana moriremos". Mantened esto último: 'mañana
moriremos', pero anteponed: ayunemos y oremos,
En este contexto de devoción por los muertos, producía pues mañana moriremos'. Añado todavía alqo [...] que
conmoción a los cristianos la insidia de algún perseguidor con tu ayuno se satisfaga el hambre del pobre o que,
de la Iglesia, que se esforzaba por borrar toda huella de si no puedes ayunar, alimentes a aquel cuya saciedad
los cuerpos. Fue el caso de los mártires de Lyón, dados en te procure el perdón de tus pecados. Digan pues los
pasto a las fieras y quemados y esparcidas las cenizas de cristianos: ayunemos, oremos y demos, 'pues mañana
los restos no devorados. moriremos'rr (Sermón 150,7).
Agustín afronta ambos temas. Por una parte, es útil Esto es lo determinante para el momento de la muerte. El
enterrar junto a los sepulcros de los mártires, a condición resto, es decir "...todo lo tocante a las honras fúnebres,
que se encomiende el difunto al santo, para que interceda a la calidad de la sepultura o a la solemnidad del
por él ante el Señor. La fe que expresa el acto de entierro, constituye más un consuelo de los vivos que
enterrarlo es ya una súplica, un acto de piedad que un alivio de los difuntos" (La piedad..., 4). No obstante,
beneficia a quien la realiza. Cuando una madre acude al los cuerpos de los difuntos han de ser tratados con respeto
sepulcro de su hijo para orar "lo que ayuda al alma del y veneración. "No es que los cadáveres sientan, sino
difunto no es el luqar del cuerpo muerto, sino el afecto que este modo de honrarlos fortalece nuestra fe en la
materno revivido por el recuerdo del luqar. Porque
resurrección". (Id. 5). Por otra parte, como no sabemos si
tanto el encomendado como aquel a quien se
los difuntos necesitan o no nuestros sufragios, es útil que
encomienda no están a la vez infructuosamente en la
los hagamos. Podrán servir a los muertos y serán siempre
memoria del que reza" (La piedad...7).
consuelo para los vivos.
Pero Agustín afirma que no importa donde quede el LA MUERTE DE SAN AGUSTÍN
cuerpo. "A muchos cuerpos de cristianos no se les dio
tierra, es verdad. Pero a nadie han logrado expulsar de Como persona humana Agustín expresó en su juventud
los espacios del cielo y de la tierra, llenos como están temor a la muerte. Lo confesó en los Soliloquios, al poco
de la presencia de Aquel que conoce de dónde hará de su conversión, cuando reflexionando sobre sus deseos
surgir, por la resurrección, lo que Él mismo creó" (La más íntimos descubrió que el conocimiento de Dios y de sí
piedad..., 4). Comentando en otra obra la parábola del rico mismo, en que cifraba el culmen de la felicidad, no
Epulón y el pobre Lázaro, ironiza sobre la pompa funeral aquietaba todas sus preocupaciones. "Podría decir, en los
del rico, que no le sirvió para poder recibir un mínimo de límites de mi estado actual de conciencia, que no
deseo nada más, pero prudentemente respondo que Agustín se había preparado conscientemente para la
no lo sé. Lo digo así porgue tengo alguna experiencia. muerte, siendo ésta el broche perfecto de una vida
En algún momento he pensado que nada podría ejemplar.
turbarme, pero improvisamente he recordado algo que
En él se cumplió, sin duda, lo que había anunciado en sus
me turbaba más violentamente de cuanto había
escritos: "En e! paraíso «descansaremos y veremos,
imaqinado [...] Actualmente me parece que puedo ser
veremos y amaremos, amaremos y alabaremos. Ele
turbado por tres cosas: el temor a perder las personas
aquí lo que habrá al fin sin fin" (La ciudad de Dios 22,
que amo, el temor al dolor; el temor de la muerte"
30, 5).
(Soliloquios 1, 9,16).
PARA EL DIÁLOGO
La muerte de Mónica se produjo en proximidad a esta
experiencia religiosa y filosófica narrada en los Soliloquios. ■» Las buenas obras como plenitud de vida ante la
Su madre estaba, sin duda, en el reducido círculo de perspectiva de la muerte
personas que amaba y temía perder. Pero, sometido a la
■•¿De qué modo e! ejemplo de los santos es un
prueba, Agustín vivió la muerte de su madre, como hemos
estímulo para la vida cristiana?
visto, con entereza cristiana y con fe. Agustín confesaba
entonces sentir turbación ante la idea de su propia muerte. «•¿Qué resulta más destacable en los pensamientos
Tardaría, afortunadamente, muchos años en llegar, pero, de Agustín sobre la muerte?
como epílogo de nuestra reflexión, es justo que nos
preguntemos sobre el modo como afrontó Agustín su
propia, temida, muerte. Podemos asomarnos a este
supremo momento de intimidad a través del testimonio de
su fiel
discípulo, amigo y hermano en consagración al Señor y en
el episcopado, san Posidio.
Posidio vivió con él cuarenta años y nos ha dejado escrita
una biografía del admirado maestro. El contexto histórico
de la muerte de Agustín fue la invasión de los bárbaros.
Recuerda Posidio el impacto que producía en Agustín el
cerco de los vándalos. Conversando en la mesa, confesó a
sus íntimos que pedía a Dios que librara la ciudad del
cerco enemigo, o, si era otra su voluntad, fortaleciese a
sus siervos para hacer su voluntad, o le arrebatara de este
mundo para llevarle consigo, (cf. Posidio, Vida de san
Agustín, 29). Una cosa tenía clara Agustín: no huiría de
África para salvar su vida, sino que permanecería en su
puesto para atender a sus ovejas. Después de discurrir
Posidio largamente sobre este tema, transcribiendo incluso
una carta de Agustín al obispo Honorato sobre la
obligación o no de permanecer en la propia sede, en caso
de persecución, presenta la enfermedad y muerte de
Agustín de este modo:
"Aquel santo tuvo una larga vida, concedida por divina
dispensación para prosperidad y dicha de la Iglesia;
pues vivió setenta y seis años, siendo sacerdote y
obispo durante casi cuarenta" (Posidio, Vida..., 31).
Agustín solía recordar en sus conversaciones "que
después del bautismo, aun los más calificados
cristianos y sacerdotes deben hacer digna y
conveniente penitencia antes de partir de este mondo»
Así lo hizo él en su ultima enfermedad de que murió".
Mandó copiar los siete salmos penitenciales y los tuvo
expuestos frente a sí en la pared día y noche
para leerlos y meditarlos. "El santo enfermo los miraba y
leía, llorando copiosamente" {Id.).
Cuenta Posidio que desde unos diez días antes de morir
no quiso aceptar visitas, excepto en la hora que acudían
los médicos o le llevaban la comida. "Se cumplió su
deseo y todo el tiempo lo dedicaba a la plegaria [...] Y
al fin, conservando íntegros ios miembros corporales,
sin perder ni ¡a vista y el oído, asistido de nosotros,
que le veíamos y orábamos con él, se durmió con sus
padres, disfrutando aún de buena vejez" (Id.).
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Amistad en San Agustín

LA AMISTAD EN SAN AGUSTÍN


Teófilo Viñas Román, OSA

no existo sino en la medida en que existo para el otro;


PARA los portavoces del pesimismo existencialista,
mejor aún, ser es amar (Le personalisme, París 1961,
cuyo más significado representante fue Jean-Paul
p. 37).
Sartre, "el hombre nace y muere solo y, únicamente
engañándose, puede, entre estos dos acontecimientos En efecto, no es posible encontrarse uno a sí mismo
capitales, creer que no está solo". Ante estas palabras sino en y desde los demás. En esta línea pueden ser
surge, inmediatamente, una pregunta: ¿este pesi- interpretadas las palabras "yo soy yo y mi circunstan-
mismo puede apoyarse en la experiencia? Y nuestra cia" de Ortega y Gasset, ya que, de todo lo que "está a
respuesta es, rotundamente, negativa. Porque no es nuestro alrededor" (circum-stare), nada más circuns-
verdad que la mayoría de los niños vengan al mundo tante y concerniente a cada uno que el otro, sin el cual,
privados de una ternura y un amor cuya marca se como amigo precisamente, no se llegaría a ser la
imprime profundamente en su alma y puede preser- persona que está llamado a ser. Por lo que bien se
varlos del complejo de abandono a lo largo de su vida. puede afirmar que un hombre cerrado sobre sí mismo
También es frecuente encontrar moribundos que han está mucho más cerca de los homínidos que de los
mantenido, hasta su último aliento, la comunión más hombres civilizados. Y que son las ciencias humanas
intensa con quienes los han amado hasta el fin de sus las que fundamentan esta afirmación lo pone de re-
días (cf. Lepp, I., Psicoanálisis de la amistad, Buenos lieve el Concilio Vaticano II:
Aires 1976, p. 11).
"La persona humana, por su misma naturaleza, tiene
Hay, sin embargo, existencias rotas, hombres y mu- absoluta necesidad de la vida social. La vida social no
jeres aislados y solitarios, lo que no impide afirmar que es, pues, para el hombre una sobrecarga accidental.
los seres humanos, por su propia naturaleza, ni nacen Por ello, a través del trato con los demás, de la reci-
solos ni mueren solos, ni mucho menos están con- procidad de servicios, del diálogo con los hermanos, la
denados a vivir en soledad, puesto que en toda per- vida social engrandece al hombre en todas sus cuali-
sona humana existe una llamada a realizarse plena- dades y lo capacita para responder a su vocación"
mente en su vivir con los demás. Lo que sí se puede (Gaudium et spes, 25)
afirmar es que, cuando uno tiene capacidad de tomar
Ahora bien, en la relación amistosa, o al menos en el
decisiones sobre su propia vida, no atender a esa
intento sincero de hacer amigos, es donde la persona
llamada y la existencia de impedimentos externos que
humana alcanza a satisfacer esa necesidad, que bien
no permitan escucharla han de ser apuntados como
puede ser considerada como una de sus necesidades
causas de muchos fracasos. Nos situamos, de este
primarias.
modo, ante el tema de la amistad que tiene en san
Agustín una importancia singular por su pensamiento y Que esto es así ya nos lo dijeron los viejos filósofos
su experiencia. griegos y romanos, los primeros en tratar, pormeno-
rizadamente, los temas de la amistad. En relación a la
necesidad de la amistad para la vida, hacen afirma-
I. VOCACIÓN UNIVERSAL A LA AMISTAD ciones que no dejan lugar a duda. Basten sólo estos
nombres: Platón pone en boca de su maestro Sócrates
LAS ciencias humanas -psicología, sociología, antro- esta confidencia: "Podéis creerme, prefiero un amigo a
pología- coinciden en afirmar que todo hombre es un todos los tesoros de Darío; tan grande es mi avidez de
ser que lleva enraizada en su propia naturaleza una amistad' (Lisis, 211c). Por su parte, Aristóteles nos dirá
inclinación, una llamada a la comunicación. Más aún, a que "la amistad es lo más necesario para la vida"
la comunión, y que es un ser radical y vocacionalmente (Ética a Nicómaco, VIII, 1155) En el mundo romano,
dialogal. Y lo es, porque, en lo más íntimo de sí mismo, Cicerón se expresa en estos términos: "sin amistad no
existe una voz que le llama a compartir su vida con los hay vida digna de un hombre libre" y "suprimir la
otros. De modo que bien podemos decir que el ser del amistad de la vida es lo mismo que eliminar al sol del
hombre es un "ser-con" y su vivir un " con-vivir". Si esto mundo" (Laelius de amicitia, XIII, 47)
es así, un "hombre-isla" sería un ser antihumano.
Después de ellos, los grandes pensadores de todos
Esta relación interpersonal es una de las dimensiones los tiempos -creyentes o no- confiesan que, desde la
del psiquismo humano más puestas de relieve por la simple exigencia de la naturaleza humana, la amistad
filosofía personalista, nacida muy significativamente es absolutamente necesaria en la vida. El monje cis-
tras la tragedia de la Primera Gran Guerra del siglo XX, terciense Elredo de Rieval opina que "nada hay más
a la que había dado lugar justamente el convenci- dulce y nada más útil que la amistad" (De spirituali
miento de que "un hombre siempre es un lobo para amicitia, 11,1). Santo Tomás de Aquino dirá que "en la
otro hombre". "La relación del yo y el tú -decía M. sociedad humana es máximamente necesario que
Nedoncelle- entra como algo esencial en el ser mismo haya amistad entre muchos" (III Contra Gentes, 125).
del yo" (La personne humaine et la nature, París 1943, Para E. Kant, la amistad tiene categoría de auténtico
p. 4). Y según E. Mounier, el pensador más repre- imperativo categórico (cf. P. Laín Entralgo, Sobre la
sentativo del personalismo, "se podría afirmar que yo amistad, Madrid 1985, p. 114); "Apenas podría yo
1
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Amistad en San Agustín

conceder el título de hombre -afirmó Shatesbury- a PARA EL DIALOGO


quien nunca se hubiese llamado a sí mismo o no hu-
► ¿Qué estimación tiene la amistad en la so-
biese sido llamado amigo" (Citado por P. Laín Entral-
ciedad contemporánea?
go, op. cit., p. 367).
► En un mundo sumamente práctico, ¿crees
Y si esta necesidad se afirma desde la simple consi-
que la amistad también es un valor funcional?
deración de lo que es el ser humano, ¿qué no será
cuando éste es creyente? El creyente sabe que esa ► ¿Por qué las amistades de los adultos —lo
vocación la ha depositado Dios en lo más íntimo de sí mismo que las de los jóvenes- son hoy tan ines-
mismo y en la respuesta positiva a ella se descubre, tables?
como en ninguna otra dimensión, el "haber sido creado
a su imagen y semejanza". Ahora bien, si "Dios es
amistad" (en sí mismo y hacia fuera), como dice Elredo II. TEORÍA DE LA AMISTAD EN SAN
de Rieval parafraseando acertadamente el conocido
AGUSTÍN
texto de san Juan "Dios es amor (1 Juan 4,16), el
hombre sólo realizará esta imagen en la medida en NO debería ser necesario ponerle adjetivo alguno a la
que viva la amistad. Por su parte añade san Agustín: palabra amistad y, sin embargo, muchas veces san
"todo es odioso para el hombre si no tiene ami- Agustín la hace acompañar del calificativo verdadera.
gos" (Carta 130,2,4). A estos testimonios se podrían Con ello quería denunciar
añadir los de innumerables pensadores cristianos.
no sólo las amistades falsas, que él llama amistades
Basten sólo estos tres:
enemigas (las que llevaban a los que se consideraban
"El hombre que da la espalda a los otros, que renuncia 'amigos' a practicar el mal), sino también las incom-
a su amistad, ha renunciado simultáneamente a su pletas, es decir, aquellas a las que, desde su visión
propio despliegue personal; es un auténtico homicida cristiana de la existencia, les faltaba un elemento
en el sentido psicológico, se vuelve su propio carce- esencial, como era la presencia del Dios amigo.
lero, su propio sepulcro. Si el hombre privado absolu-
Definir, pues, la amistad como "amor recíproco" entre
tamente de todo contacto humano resulta un mons-
dos o más personas no basta para que a la amistad se
truo, el que sólo se encuentra con los demás a un puro
la pueda calificar de verdadera (plena). Agustín, desde
nivel superficial lleva en lo oculto de su personalidad
su fe cristiana, entiende que ese amor ha de estar
rasgos de un monstruo" (A. Alaiz, La amistad es una
abierto a Aquel que dijo: "vosotros sois mis amigos" y
fiesta, Madrid 1972, p. 367).
"amaos unos a otros como yo os he amado" (Juan
"No puedo concebir -añade R. Voillaume- que un 15,12-14); en otras palabras, los que dicen amarse
hombre sin amigos pueda ser perfecto. En todo caso, mutuamente han de hacerlo como Él lo hizo; mejor
sé que será profundamente desgraciado" (Irmâo de aún, habrán de tenerlo a Él como primer amigo. No
todos, Petrópolis 1973, p. 101). puede ser más explícito y elocuente el siguiente pasaje
de Agustín:
"Quien no tenga amigos no podrá tener sino una
concepción pesimista de la vida y de la condición "Nadie puede ser verdaderamente amigo del
humana, cualesquiera sean, por lo demás, las satis- hombre si no lo es primero de la Verdad misma, y
facciones que le ofrezca la existencia. Una verdadera si tal amistad no es gratuita, no existe en modo
amistad, por el contrario, permite disfrutar de felicidad alguno. Sobre este punto hablaron harto los filó-
y alegría aun en medio de las peores tribulaciones" (I. sofos. Mas no se encuentra en ellos la verdadera
Lepp, op. cit., p. 22). piedad, es decir, el veraz culto a Dios, del que es
menester derivar todos los oficios de una vida
Es cierto: una persona sin amigos no puede ser feliz.
recta. Y no por otro motivo, a mi juicio, sino por-
No se puede pecar impunemente contra la propia
que quisieron fabricarse a su modo una vida bie-
vocación y pretender la felicidad por otros caminos. Y
naventurada, y estimaron que esa vida había que
es que si, como afirmó categóricamente Lord Byron,
fabricarla más bien que impetrarla, y el que la
11 la felicidad nació gemela", han de ser dos, al me-
otorga no es otro que Dios. Tan solo el que hizo al
nos, los que la compartan, como amigos precisa-
hombre hace bienaventurado al hombre" (Carta
mente. Tal amistad es, sin duda, la fuente misma de
155, 1-2).
una alta dosis de felicidad. Ahora bien, aunque se
acepte teóricamente todo esto, no son pocos los que No es un capricho personal que la palabra Verdad yo
no hacen nada, o casi nada, por vivir su relación in- la haya escrito con mayúscula, considerándola así
terpersonal en clave de amistad, que sería la única que como el nombre de quien se definió a sí mismo como
los haría salir de ese estado de infelicidad y sin sentido la Verdad; y ello, porque en aquel momento san
en su vida. Agustín, además de tener en cuenta
En conclusión: Si en la amistad se encuentra la feli- que el amigo nunca ha de ocultar la verdad al amigo,
cidad, su búsqueda ha de ser considerada como otra por su mente debió pasar el pasaje evangélico en el
de las exigencias más hondas del ser humano. En todo que Cristo se definió a sí mismo como Camino, Verdad
caso, si la amistad no se la entiende como la entendió y Vida (Juan 14,6), al tiempo que se revelaba también
san Agustín, es decir, abierta a la transcendencia, como amigo ("vosotros sois mis amigos"). Por otra
nunca podrá ser hallada del todo. Lo afirma san parte, '¿qué cosa es la amistad -se pregunta-, cuyo
Agustín con su palabra y, sobre todo, con su vida.
2
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Amistad en San Agustín

nombre viene de amor y nunca es fiel sino en ponente de la elocuencia romana', como dijo alguien.
Cristo, en el cual solamente puede ser eterna y Dijo, y con toda verdad, que la amistad es el acuerdo
feliz?" (Réplica a las dos cartas de los pelagianos 1,1). en las cosas divinas y humanas con benevolencia y
Por lo mismo, "nadie puede ser verdaderamente caridad'...
amigo del hombre si no lo es primero de la Verdad
Doy, pues, gracias a Dios porque al fin se ha dignado
misma" que es Cristo.
hacerte amigo mío. Ahora sí que hay entre nosotros
Ahora bien, teniendo en cuenta que la amistad es lo acuerdo en las cosas divinas y humanas con bene-
mismo que "amor mutuo", semejante al que había volencia y caridad en Jesucristo nuestro Señor. El cual
mostrado Jesús a sus Apóstoles, he aquí otro texto recapituló todos los oráculos divinos en dos preceptos,
verdaderamente antológico. La verdadera amistad no diciendo: 'Amarás al Señor tu Dios...; y al prójimo como
sólo es llamada -comenta san Agustín-, sino también a ti mismo'. En el primero hay acuerdo en las cosas
don y regalo del propio Dios: divinas, y en el segundo en las cosas humanas, con
benevolencia y caridad. Si mantienes conmigo fir-
"Nuestro amor mutuo ha de ser tal, que procure-
memente los dos, nuestra amistad será auténtica y
mos por los medios a nuestro alcance atraernos
sempiterna" (Carta 258, 1-4).
mutuamente por la solicitud del amor, para tener a
Dios con nosotros. Este amor nos lo da el mismo Hay que hacer notar que no tiene reparo alguno en
que dice: 'Cómo yo os he amado, para que así utilizar la fórmula ciceroniana para definir la plena
vosotros os améis recíprocamente'. Por esto El amistad, y que el Dios, origen y hacedor de la verda-
nos amó, para que nos amásemos mutuamente, dera amistad, es, -en ese cristocentrismo tan caracte-
concediéndonos a nosotros por su amor el poder rístico suyo- el propio Cristo, que va a ser no sólo
estrechar con el amor mutuo nuestro lazo de fuente y dador de la amistad, sino también garantía de
unión; y así enlazados los miembros con un fidelidad entre los amigos.
vínculo tan dulce, seamos el cuerpo de tan excelsa
Amistad viene de amor. También esta fórmula la
Cabeza" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan
toma Agustín de Cicerón, para quien "el amor, del cual
65,2).
se origina el nombre amistad, es lo primero a la
San Agustín, aceptando siempre las formulaciones hora de practicar la benevolencia" (op. cit., VIII, 26).
clásicas de la amistad, las ha llenado de sentido cris- San Agustín completará el pensamiento clásico, que
tiano, para darnos, finalmente, la que podríamos decir estaba condenado a la frustración por las perspectivas
es su propia definición de verdadera amistad. de finitud e infidelidad, aunque siempre será verdad
que la amistad consiste en el amor mutuo. Así lo re-
Aceptación de las fórmulas clásicas de la amistad
cogen estos dos pasajes, de inspiración ciceroniana,
La conversión a la fe cristiana supondrá en muchos que pueden ser considerados como auténticas defini-
aspectos del pensamiento de Agustín un viraje total. ciones:
Quizá sea en el campo de la amistad donde menos
"La verdadera amistad no se mide por intereses
haya tenido que corregir, tanto en el plano ideológico
temporales, sino que se disfruta con amor gratuito
como en el de la experiencia, puesto que casi todo lo
y trae su origen en aquella república celestial,
que había aprendido sobre la amistad en los viejos
cuyo rey es Cristo" (Carta 155, 1). Y, en otra obra, se
filósofos griegos y romanos y lo que él mismo había
pregunta: "¿qué otra cosa es la amistad, cuyo
vivido a lo largo de su vida, continuaba teniendo plena
nombre viene de amor y nunca es fiel sino en
validez y vigencia en las nuevas perspectivas. Con-
Cristo, en el cual solamente puede ser eterna y
sidera válidas las diversas definiciones clásicas de
feliz?" (Réplica a las dos cartas de los pelagianos
amistad, a condición de que sea el Dios cristiano quien
1,1,1).
les comunique esa plenitud. Recordemos las más
frecuentemente usadas por él. Vida virtuosa y semejanza en las costumbres. Más
que definiciones de amistad, estas dos expresiones
Acuerdo benevolente y amoroso.
han de ser consideradas como condición o funda-
La amistad es definida por Cicerón como "un acuerdo mento de la misma."Son amigos -había afirmado
benevolente y amoroso en todos los asuntos divinos y Aristóteles- los que tienen los mismos sentimientos y
humanos" (op. cit., V, 2). La fórmula que le había viven igualmente una vida virtuosa" (op .cit., VIII,
servido a Agustín, antes de su conversión, para 5,1156b). Cicerón, por su parte, exigirá igualdad en
arrastrar a otros hacia sus creencias, le serviría, una "las costumbres y en la virtud" (op. cit., VIII, 27). Fiel al
vez convertido, para arrastrar a la nueva fe a cuantos pensamiento clásico, afirma Agustín: "La amistad de
habían recorrido con él sus mismos caminos equivo- unas almas con otras se fundamenta en la seme-
cados. Así se lo dice a un viejo amigo que había co- janza de las costumbres" (Comentario literal al Gé-
menzado a serlo "de verdad", al hacerse cristiano y nesis. Incompleto, 16, 59).
compartir con él su misma fe:
El amigo es como otro yo. Esta fórmula es un lugar
"He escapado, o mejor, me he escabullido y en cierto común en todo el pensamiento clásico. Según Cicerón,
mador me he sustraído a mis muchas ocupaciones habría sido Pitágoras el primero que habría definido
para escribirte a ti, viejo amigo mío, a quien no poseía, así al amigo (cf. De officiis, I, 50) Él, a su vez, nos dice
durante el tiempo en que no te poseía en Cristo. Ya que el verdadero amigo es aquel que "es como otro yo"
sabes cómo definió la amistad Tulio, el máximo ex- (Laelius de amicitia, XXI, 80). San Agustín emplea
muchas veces esta expresión, sobre todo, en su co-
3
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Amistad en San Agustín

rrespondencia epistolar, al dirigirse a sus amigos más continuará siendo amistad, es decir, plena y verdadera
íntimos. Escribe a Profuturo: "Puesto que eres como amistad. Orando, se lo dice al Señor:
otro yo, ¿qué podré decirte con mayor placer que
"En aquellos días, al tiempo en que por vez pri-
lo que me digo a mí mismo?" (Carta 37,1). De Alipio
mera abrí cátedra en mi ciudad natal, adquirí un
afirma, escribiendo a san Jerónimo: "Quien nos co-
amigo, a quien amé sobremanera por haber sido
nozca a ambos diría que somos dos, más que por
condiscípulo mío, de mi misma edad y hallarnos
el alma, por solo el cuerpo, tales son nuestra
ambos en la flor de la juventud. Juntos nos ha-
concordia y fiel amistad" (Carta 28, 1).
bíamos criado de niños, juntos habíamos ido a la
El alma del amigo se hace una con el alma del otro. escuela y juntos habíamos jugado. Mas entonces
La fórmula guarda una estrecha relación con la ante- no era tan amigo como lo fue después, aunque
rior, pero en ésta se va más allá, puesto que ahora se tampoco después lo fue tanto como exige la ver-
expresa una real identificación de las almas de quie- dadera amistad, puesto que no hay amistad ver-
nes se dicen y son amigos. Aristóteles nos la ofrece en dadera sino entre aquellos a quienes Tú unes entre
este pasaje: "¿Qué es un amigo? Un alma en dos sí por medio de la caridad, derramada en nuestros
cuerpos" (Ética a Eudemo, 1240b). Entre los latinos, corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido
Horacio define al amigo como "la mitad de mi alma" dado" (Confesiones, 4,4,7).
(Carmina 1,3). Cicerón dice que "el amigo es otro yo"
El texto es verdaderamente antológico. Sin preten-
(Laelius de amicitia, XXI, 81). Quizá sea ésta, entre
derlo, quizá, san Agustín nos ha dado en las últimas
todas las fórmulas clásicas, la que aflora con más
palabras la definición más hermosa y completa de lo
frecuencia a la pluma de san Agustín.
que él entendía por "verdadera amistad", "amistad
"Yo sentí que mi alma y la suya no eran más que una plena y perfecta" o "amor de amistad", expresión con
en dos cuerpos", dice, refiriéndose al amigo anónimo que la designa otras veces, desde el punto de vista
(Confesiones, 4,6,11)* "De muchas almas se hacía cristiano. Vale la pena hacer un breve análisis de la
una sola", comenta al hablar del grupo de amigos de misma.
Cartago (Ibídem, 4,8,13). "Lo primero por lo que estáis
Anotaríamos, ante todo, el reconocimiento implícito
reunidos es para tener un alma sola y un solo corazón"
que hace de la radical validez de su amistad con aquel
afirma en el primer párrafo de la Regla dedicada a
joven, que, sin embargo, no era "verdadera" (comple-
sus monjes (Regla a los siervos de Dios 1,3).
ta), ya que "no era tan amigo como exige la verdadera
"Siendo tú ^escribe a su amigo Severo- como otra
amistad". Por eso mismo, el adjetivo verdadera del
alma mía o mejor, siendo una tu alma y la mía..."
texto no tiene como antónimo falsa, sino incompleta,
(Carta 110,4).
que será el que le merezcan la mayor parte de sus
Los amigos poseen todo en común. Una vez más amistades de antes de su conversión (Carta 258, 2-4.
los textos clásicos resonaban en su interior, cuando Las Revisiones 1,2); solamente algunas de ellas se-
describía el proyecto laico de vida en común que rían tildadas de amistad enemiga (falsa) (cf. Confe-
pretendió llevar a cabo en Milán, "con unos diez siones, 2,9,17; 3,1,1).
amigos" antes de su conversión: "En virtud de la
El texto, además, nos permite afirmar que, para
amistad no habría cosa de éste ni de aquél, sino
Agustín, los aspectos más humanos y nobles de la
que de lo de todos se haría una hacienda común y
amistad que existieron en su relación amistosa antes
el conjunto sería de cada uno y todas las cosas de
del encuentro con la verdad cristiana no debían quedar
todos" (Confesiones, 6,14,24). Precisamente, cuando
fuera del concepto de la verdadera amistad. Ésta echa
escriba la Regla, tendrá esto muy presente al marcar
sus raíces en lo más humano del hombre, para cobrar
otra de las finalidades de su proyecto monástico:* "... y
dimensión plena y grandeza total cuando el Espíritu
para no considerar nada como propio, sino tener
Santo derrama su amor (ágape) en el corazón de los
todo en común" (Regla a los siervos de Dios, 1,3).
que se dicen amigos. Y es que Agustín no se mueve
¿Cómo no iba a recordar el pasaje ciceroniano de que
en un ambiente artificial, desencarnado o falsamente
"los amigos moralmente perfectos han de poner en
místico, que pudiera haberse creado después de su
común todos sus bienes, proyectos y deseos sin ex-
conversión. No era él hombre de renunciar en el
cepción alguna"? (Laelius de amicitia, XVII, 61).
campo de la amistad a lo que consideraba, y lo era de
La verdadera amistad, según san Agustín verdad radicalmente válido, y que con la sola apertura
a la acción benéfica de Dios, podía pasar a ser autén-
Encontramos la definición de la verdadera amistad
tico valor cristiano. Esto mismo explica, y confirma,
entre las bellas y emocionadas páginas dedicadas al
que no renunciase a ninguna de las definiciones clá-
llamado""amigo-anónimo". Ellas nos transmiten con
sicas, según hemos visto.
fidelidad los más limpios sentimientos que embargaron
a Agustín con motivo de su pérdida y, al mismo tiempo, Así pues, según san Agustín, para vivir la amistad con
la reflexión teológica a que somete los hechos, para plenitud, hay que hacerlo desde la fe en el Dios cris-
concluir diciéndonos lo que es para él la verdadera tiano; lo mismo que para vivir plenamente la fe cris-
amistad. A la luz de Romanos 5,5, la amistad ha de ser tiana hay que hacerlo desde el "amor mutuo" (amis-
entendida, ante todo, en su dimensión transcendente, tad). Agustín, además, nos dice que todo esto es don
sin perder, por ello, nada de su expresión y contenido gracioso del mismo Dios y que al hombre le incumbe la
humanos. Puesto que la amistad cristiana, convertida acogida desde la propia libertad:
en caridad por el "Espíritu Santo que se nos ha dado",

4
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Amistad en San Agustín

"Nuestro amor mutuo ha de ser tal, que procuremos ladora: "En el hurto amé la compañía de los que
por los medios a nuestro alcance atraernos mutua- conmigo lo hicieron... La verdad es que yo solo no
mente por la solicitud del amor, para tener a Dios con hubiera hecho aquello... ¡Oh amistad enemiga,
nosotros. Este amor nos lo da el mismo que dice: como seducción inescrutable del alma, ganas de hacer
yo os he amado, para que así vosotros os améis^ mal por pasatiempo y juego!" (Confesiones, 2,8,16 y
recíprocamente'. Por esto Él nos amó: para que nos 9-17).
amásemos mutuamente, concediéndonos a nosotros
"Amar y ser amado era la cosa más dulce para mí"
por su amor el poder estrechar con el amor mutuo
(Confesiones, 3,1,1) volverá a repetir al referirse a la
nuestro lazo de unión; y así, enlazados los miembros
segunda etapa de la adolescencia, vivida en Cartago,
con un vínculo tan dulce, seamos el cuerpo de tan
a donde se había trasladado para cursar los estudios
excelsa cabeza" (Tratados sobre el Evangelio de San
superiores. Un "amar y ser amado" que iba más allá de
Juan, 65,2).
los instintos pasionales propios de la pubertad, que le
PARA EL DIÁLOGO llevarían incluso a unir su vida a la de una joven liberta,
a la que, por cierto, guardó absoluta fidelidad. Se
► ¿Qué aspectos o notas de la amistad agusti-
refería también, en efecto, a la imperiosa necesidad de
niana consideras más importantes para hoy?
sentirse rodeado de amigos, que, de hecho, no le
► ¿Es necesario que las personas para que faltaron, aunque con ellos no intimara demasiado.
sean verdaderamente amigas lo sean también de "Andaba con ellos -dice-y me gozaba con sus
Dios? amistades, pero odiaba las cosas que ellos ha-
cían" (Confesiones, 3,3,5).
► ¿Qué puede añadir la fe cristiana a la amistad
humana? Vuelto a su ciudad natal, una vez terminados los es-
tudios, abre una escuela de gramática; los alumnos
serán sus mejores amigos. Entre todos descuella el
III. AGUSTÍN DE HIPONA, UNA VIDA IN- que ya conocemos como "el amigo anónimo", del que
Agustín nos habla larga y emocionadamente en el libro
TERPRETADA EN CLAVE DE AMISTAD
IV de las Confesiones. Las páginas que dedica a este
POCAS personas en la historia de la humanidad ha- "amigo del alma" con motivo de su temprana e ines-
brán vivido más apasionadamente la amistad. No perada muerte, son de un lirismo sin par en la literatura
importa que entre Agustín y nosotros nos separen universal de la amistad. Ya hemos citado anterior-
dieciséis siglos; el mensaje de su doctrina y mucho mente el pasaje inicial en que quedaba engastada la
más el que brota de su vida no ha perdido ni actuali- definición de verdadera amistad. Ello no hace menos
dad, ni vigencia, ni frescura hasta nuestros días. Leer válidos y nobles los sentimientos que expresa a con-
su vida en clave de amistad es descubrir una de las tinuación:
coordenadas que mejor lo definen. Las Confesiones
"¡Con qué dolor-escribe- se entenebreció enton-
constituyen la fuente casi exclusiva de información
ces mi corazón! Cuanto miraba era muerte para mí.
hasta su conversión; después acudiremos, sobre todo,
La patria me era un suplicio, y la casa paterna un
a su epistolario.
tormento insufrible, y cuanto había comunicado
DE LA NIÑEZ HASTA SU CONVERSIÓN con él se me volvía sin él tormento cruel. Le bus-
caban mis ojos y no aparecía... Sólo el llanto me
Es significativo que los primeros recuerdos que guarda
era dulce y ocupaba el lugar de mi amigo en las
de su niñez vayan ligados a los pequeños amigos,
delicias de mi corazón" (Confesiones, 4,4,9).
compañeros de escuela y de juegos. Por la amistad y
por todos los dones que el Señor le regaló en esa Y con una vivísima conciencia de que aquel amigo
edad, dirá, agradecido: "Gracias te sean dadas a ti, había sido para él "la otra mitad de sí mismo", se
Señor, excelentísimo y óptimo creador y gober- maravillaba de que "habiendo muerto él, viviera yo
nador del universo, aunque sólo te hubieses con- que era otro él. Bien dijo alguien que el amigo era
tentado con hacerme niño... Me deleitaba la amis- la mitad de su alma. Porque yo sentí que mi alma y
tad... Todas estas cosas son dones de mi Dios" la suya no eran más que una en dos cuerpos, por
(Confesiones 1,20,31). eso, me causaba horror la vida, porque yo no que-
ría vivir a medias, y al mismo tiempo temía morir,
Sus primeros años de adolescencia se abren con
porque no muriese del todo aquel a quien yo había
estas palabras: "¿qué era lo que me deleitaba, sino
amado tanto" (Confesiones, 4,6,11).
amar y ser amado? Pero no guardaba modo en
ello, yendo de alma a alma, como señalan los tér- Ahora bien, el hecho de que tanto tiempo después de
minos luminosos de la amistad" (Confesiones estos hechos nos diga que "apenas si se han suavi-
2,2,2). Sin embargo, el "no guardar las reglas de la zado las heridas" es una prueba de hasta qué punto
verdadera amistad" en el ansia de "amar y ser amado" esta amistad había penetrado en lo más hondo de su
es lo que desaprobará tras su conversión. En todo ser.
caso, Agustín se define ya desde ahora como un
Roto en lo más íntimo de sus sentimientos por la pér-
buscador de amigos, que en esta primera etapa de la
dida de aquel amigo entrañable, huye de Tagaste a
adolescencia son, sobre todo, compañeros de trave-
Cartago, con el fin de que "sus ojos buscasen me-
suras que él denunciará con vehemencia. Comen-
nos al amigo donde no solían verle" (Confesiones
tando el robo de unas peras hace una reflexión reve-
4,7,12). Precisamente en la gran metrópoli africana
5
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Amistad en San Agustín

serán los amigos -viejos y nuevos amigos- los que le Agustín, un viraje total. Pero acaso sea en el campo de
ayudarán a superar la profunda crisis. Del grupo que la amistad donde menos haya tenido que corregir. Casi
llegaron a formar trazará este precioso retrato: todo lo que él había aprendido en los grandes pen-
sadores griegos y romanos, y lo que él mismo había
"Otras cosas había que cautivaban más fuerte-
pensado y vivido a lo largo de su vida, continuaba
mente mi alma con ellos, como era el conversar,
teniendo plena validez en la nueva perspectiva cris-
reír, servirnos mutuamente con agrado, leer, jun-
tiana.
tos, libros bien escritos, bromear unos con otros y
divertirnos en compañía; discutir a veces, pero sin Precisamente el proyecto laico de vida en común en
animosidad, como cuando uno disiente de sí clima de amistad, que había fracasado, como aca-
mismo y con tales disensiones, muy raras, con- bamos de ver, tendrá oportunidad de ensayarlo unos
dimentar las muchas conformidades; enseñarnos meses más tarde en la finca de Casiciaco, situada en
mutuamente alguna cosa, suspirar por los ausen- los alrededores de Milán, mientras se preparaba para
tes con nostalgia, recibir con alegría a los que el bautismo, en compañía de un grupo de amigos, de
llegaban. Con estos y otros signos semejantes que su madre y de otros familiares. En aquel rincón apa-
proceden del corazón de los que se aman..., cible todo contribuía a que Agustín y los suyos co-
nuestras almas se derretían y de muchas se hacía menzasen a poner en práctica su acariciado sueño de
una sola" (Confesiones, 4,8,13). vida en común. La oportunidad de ensayar un proyecto
de vida común, iluminado por la verdad cristiana y por
El año 383 Agustín, deseoso de cosechar triunfos en el
su decisión de consagrarse por entero al Señor (cf.
corazón del Imperio, se hacía a la mar rumbo a Roma,
Confesiones, 8,12,30. Véase Soliloquios, 1,1,5), no
y de aquí, no mucho después, a Milán. Pues bien,
podía ser mejor.
hasta allí le iban a seguir también varios de sus amigos
africanos; a ellos se les añadirían otros nuevos en la Por otra parte, los escritos de aquellos días vividos en
capital imperial. Todos querían convivir con él en la Casiciaco, al tiempo que marcan el inicio de su prodi-
más estrecha intimidad. "Tengo-dice refiriéndose a giosa actividad literaria, abundan en pasajes y testi-
aquellos días- numerosos e importantes amigos... monios de lo que continuaba siendo para él la amistad
Sin ellos -añade más adelante- yo no podría sen- y los amigos. Con los amigos presentes, goza en la
tirme feliz... Yo los amaba desinteresadamente y intimidad de su compañía; a los ausentes dirige varias
me sentía amado por ellos con el mismo desinte- cartas o dedica alguna de sus obras. En la dedicatoria
rés" (Confesiones 6,11,19 y 16,26). De hecho, en de una de éstas dice al influyente amigo Manlio Teo-
aquel ambiente amigo, un buen día surgió un hermoso doro: "Quiero decirte que me ames, para que yo a
proyecto de vida comunitaria: mi vez te corresponda con el mismo afecto. Pues
si lo consigo creo que fácilmente alcanzaré la vida
"También muchos amigos, hablando y detestando
feliz" (La vida feliz 1,5). Repárese dónde se encuentra
las turbulentas molestias de la vida humana, ha-
para él el fundamento de la "vida feliz". Y en los Soli-
bíamos pensado, y ya casi decidido, apartarnos de
loquios, escritos también durante su estancia en la
las gentes y vivir en un ocio tranquilo. Este ocio lo
finca del amigo Verecundo, encontramos este pasaje,
habíamos trazado de tal manera que todo lo que
en el que dialogan Agustín y la Razón:
tuviésemos o pudiésemos tener lo pondríamos en
común y formaríamos con ello una hacienda fami- R. -"Y ahora dime: ¿por qué quieres que vivan o
liar, de tal manera que, en virtud de la amistad, no permanezcan contigo tus amigos, a quienes
hubiera cosa de éste ni de aquél, sino que de lo de amas?
todos se haría una cosa, y el conjunto sería de
A. -Para buscar en amistosa concordia el conoci-
cada uno y todas las cosas de todos. Seríamos
miento de Dios y del alma". De este modo, los que
unos diez hombres los que habíamos de formar tal
primero llegasen a la verdad podrían comunicarla
comunidad" (Confesiones, 6,14,24).
sin trabajo a los otros.
¿Qué fue de este proyecto? Añade él a continuación
R. -¿Y si ellos no quieren dedicarse a estas inves-
que, "al discutir si vendrían en ello o no las mujeres
tigaciones?
que algunos tenían ya y otros pretendían tener (era
su propio caso), todo aquel programa se desvane- A. -Los animaré a que se dediquen.
ció entre las manos, se hizo pedazos y fue
desechado" (Confesiones 6,14,24). En todo caso, el R. -¿Y si no puedes lograr tu deseo, ora porque
ellos se creen en posesión de la verdad, ora por-
intento, que llevaba la marca de "la amistad" era su-
mamente revelador y elocuente en orden a mostrarnos que tienen por imposible su hallazgo o andan con
lo que había sido la más intensa de sus vivencias otras preocupaciones?
hasta su conversión, y que, además, iba a estar muy A. -Entonces gozaré de su convivencia y ellos de
presente en la base del más importante de sus pro- la mía, según podamos"
yectos a partir de aquel momento. Es lo que veremos
en el siguiente apartado. (Soliloquios, 1,12,20).

Desde su conversión hasta su muerte En aquellos momentos tanto significaban los amigos
para Agustín que, de las tres cosas que más le afec-
La conversión a la verdad cristiana, junto con la deci- tarían, la primera de todas sería precisamente la pér-
sión de consagrarse por entero al Señor, en el año dida de ellos:
386, suponen, en muchos aspectos de la vida de
6
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Amistad en San Agustín

A. -En el actual momento sólo tres cosas me alguien que no se atreve a hacerse amigo, porque le
afectarían: el temor a perder los amigos, el miedo asusta nuestro prestigio y dignidad, hay que abajarse
al dolor y a la muerte. hasta él y ofrecerle con afabilidad lo que no osa pedir
por sí mismo" (Ochenta y tres cuestiones diversas,
R. -Amas, pues, la vida de tus amigos y la buena
71,6).
salud y la vida temporal del cuerpo, ya que de lo
contrario no temerías aquellas cosas. Amor amigo que se ofrece y que reclama reciprocidad,
como algo logrado o hacia lo cual se tiende con es-
A. -Confieso que así es.
fuerzo. Una amistad que une en un sentido muy real
R. -Luego ahora el no hallarse presentes algunos las "almas y corazones" de quienes se dicen amigos,
de tus amigos y el no ser satisfactoria tu salud, de tal manera que, en el monasterio, "tu alma no te es
constituye una enfermedad para tu alma, ¿no es propia sino de todos los hermanos, cuyas almas son
cierto? tuyas también, o mejor, cuyas almas con la tuya no son
varias, sino una, la única de Cristo" (Carta 243,4). Así
A. -No puedo negarlo. se lo decía a un joven que quería saber cómo era la
R. -Y si de improviso experimentases una mejoría vida en su comunidad. El gozo que le producía todo
corporal y vieras aquí a todos tus amigos disfru- aquello queda reflejado en el comentario que hace al
tando de tu libre reposo, ¿no te holgarías dando salmo 132, al hacer particularmente suyas estas pa-
rienda suelta a tu alborozo? labras: "¡Cuan bueno y deleitable es habitar los her-
manos en unión!" (Comentarios a los Salmos 132,2).
A. -Con toda certeza. Sobre todo, si, como dices,
todo viene de improviso, ¿cómo podría yo domi- Efectivamente, a sus monjes los quiere viviendo la
narme o dominar mi alegría?" "unión de almas y corazones" ("verdadera amistad") de
un modo especial; es lo que dice al comienzo de la
(Soliloquios, 1,9,16). Regla a los siervos de Dios, que escribe para ellos. En
Pues bien, recibido el bautismo de manos de san ella enlaza esta preciosa joya que expresa el gran
Ambrosio la noche de Pascua del 387, el deseo de objetivo final de su proyecto:
hacer realidad el proyecto de vida en común con sus "Lo primero por lo que os habéis reunido en comunidad
amigos le llevará de vuelta a su ciudad natal, en la que, es para habitar unánimemente en la casa, para tener
efectivamente, lo encontramos en 388 "viviendo en un alma sola y un solo corazón hacia Dios y para no
compañía de los que se le habían unido estrecha- considerar nada como propio sino poseer todo en
mente", en expresión de Posidio, su primer biógrafo y común" (Regla a los siervos de Dios 1).
uno de los que se le unieron desde el primer momento
(Vida de San Agustín, 3). Y como si éste quisiese La triple finalidad aquí apuntada, definición global de la
compendiar lo que fue su propia vida de allí en ade- amistad, constituye el ideal supremo de sus monjes y,
lante, dice al final de su obra: "a él me unió por espacio como valor netamente evangélico, también absolu-
de cuarenta años una amistad concorde y dulce" (Vida tamente necesario en toda vida cristiana, dado que el
de San Agustín según San Posidio, 31). "amaos unos a otros" es norma para los creyentes sin
distinción alguna.
La intensidad con que Agustín vivía la amistad se hace
patente, sobre todo, en su correspondencia epistolar, Por lo demás, son innumerables los pasajes en los que
tanto con quienes habían convivido con él en el mo- san Agustín vuelve, una y otra vez, sobre la amistad,
nasterio, como con otros amigos o conocidos de fuera. como si fuera una auténtica sinfonía en toda su vida y
Así, escribiendo al sacerdote Novato, dice: "los que su obra. Una amistad que le une estrechamente a
conmigo viven me están unidos con una máxima y quienes comparten su mismo proyecto de vida en
dulcísima amistad" (Carta 84,1). A Alipio, compañero común y también a quienes, fuera del monasterio, se
de primera hora en el monasterio y después obispo en cruzaron con él por diferentes caminos. Una cosa
Tagaste, se refiere con expresiones como éstas: "el aparece siempre clara: para ser verdaderamente
hermano de mi corazón", "mi otro yo", "en cuyo amigos suyos quienes aspirasen a serlo, les era ne-
pecho sabes que habito" (cf. Confesiones, 9,4,7; cesaria la fe en Cristo.
Carta 20,1; Carta 28,1,1). A Severo, que ya había sido Concluyendo
amigo de infancia y después miembro de su comuni-
dad monástica, lo llamará un amigo de ambos "la otra Los monjes, los cristianos y todos los hombres, son los
mitad de Agustín" (Carta 270). que san Agustín tiene presente en estos pasajes:
Pero es que, además, todos los miembros de sus "En este mundo hay dos cosas necesarias: la
comunidades monásticas, como hermanos-amigos salud y una persona amiga" (Sermón Denis 1).
que eran, debían recibir en calidad de tales a cuantos "¡Feliz el que te ama a ti, Señor; y ama al amigo en
viniesen a llamar a las puertas del monasterio. Es ésta ti, y al mismo enemigo por ti!" (Confesiones,
una de las instrucciones que aparece en la primera de 2,9,14). En todo caso, este amor heroico al enemigo
las obras que escribe al comienzo de su experiencia (caridad) quiere él que se transforme cuanto antes en
monástica: amistad; la oración tiene el poder de hacerlo: "rezaste
por él, perdiste un enemigo y a la vez conseguiste un
"No se ha de rechazar la amistad de quien quiere amigo" (Sermón 105 A,2). "Amalo-dice en otra oca-
hacerse amigo nuestro... y debe ser tratado de tal sión- para poder ganarlo como hermano y amigo"
manera que pueda ser recibido de hecho... Y si hay
7
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana La Amistad en San Agustín

(Sermón 359,9) "¿Qué consuelo mejor hallamos, entre


las agitaciones y penalidades de la sociedad humana,
que la confianza sincera y el mutuo amor de los bue-
nos y auténticos amigos?" (La Ciudad de Dios 14,8).
PARA EL DIÁLOGO
► ¿Qué capítulos de la vida de san Agustín
crees encierran una pedagogía más actual acerca
de la amistad?
► ¿Qué aspectos de la amistad agustiniana te
parecen más vulnerables a la crítica?
► Señalar, entre todos, las reglas de la verda-
dera amistad.

8
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Amor, hilo conductor

EL AMOR, HILO CONDUCTOR


Paulino Sahelices González, OSA

EL tema del amor se asemeja a un prisma de muchas Traducidos a números, porque hoy las cifras llaman
caras. Tiene, además, la particularidad de que cuando más la atención, darían los siguientes resultados actua-
uno se fija en cualquiera de ellas, comienzan a brillar lizados, ya que son los que suelen aparecer en periódi-
otras muchas más. Por eso la dificultad, o mejor imposi- cos y revistas. Los siguientes corresponden a los prime-
bilidad, de hacer una exposición completa. Si hay algún ros meses del año 2003:
tema del que nunca se pueda decir la última palabra, es
"El hambre se cobra cada día 25. 000 vidas en el
precisamente el amor.
mundo".
De los muchos apartados posibles, hemos seleccionado "Estados Unidos y Europa se gastan, al año, 80.000
tres que corresponden a tres aspectos bastante olvida- millones de dólares en heroína y cocaína".
dos en el mundo actual y que la espiritualidad agustinia- "En algunos países, el 10 por ciento de la población
na podría reavivar. El primero es el amor, hilo conductor. posee el 90 por 100 de la tierra".
Y, como complemento, la pregunta qué es el amor. "Mientras unos países tienen una renta anual de
cerca de 30. 000 dólares, otros no llegan a 500".
Se trata de un comienzo sólido, porque el plan de Dios
"Uno de cada seis niños de los países más ricos vi-
es lo primero que debe tratar de recuperar el hombre
ve sumido en la pobreza".
moderno. Es verdad que intenciones no faltan y tampoco
ensayos. La realidad, sin embargo, es muy distinta. Re- Y lo más sorprendente, y lamentable, es que esto ocu-
petidas veces, y sobre todo después del atentado terro- rre tanto en países que se llaman cristianos como en los
rista a las torres gemelas de Nueva York, se ha hablado que no lo son. Lo cual indica hasta qué punto se han
de la necesidad de establecer un nuevo orden mundial. dejado a un lado los valores fundamentales. ¿Somos
En 1974, por ejemplo, hace ya casi 30 años, las Nacio- todos iguales? En el plan de Dios sí, porque todos he-
nes Unidas aprobaban una resolución titulada "Declara- mos sido creados a su imagen y semejanza. Precisa-
ción del Establecimiento de un Nuevo Orden Económico mente por eso, "toda forma de discriminación en los
Internacional". En ella se puede leer, entre otras cosas: derechos fundamentales de la persona, ya sea social o
"Nosotros, los Miembros de las Naciones Unidas..., pro- cultural, por motivos de sexo, raza, color, condición
clamamos solemnemente nuestra determinación común social, lengua o religión, debe ser vencida o eliminada,
de trabajar con urgencia por el establecimiento de un por ser contraria al plan de Dios" (id. 29). Y más adelan-
nuevo orden internacional basado en la equidad, la te recuerda la Historia de la Salvación, destacando la
igualdad soberana, la independencia, el interés común y persona y la doctrina de Cristo (id. 32).
la cooperación de todos los Estados cualesquiera sean
La Historia de la Salvación fue el método preferido por
sus sistemas económicos y sociales, que permitan co-
san Agustín. Un método en el que el amor (amor ac-
rregir las desigualdades y reparar las injusticias actua-
tuando y no en abstracto) es el contenido más valioso y
les, eliminar ¡as disparidades entre los países desarro-
el principal hilo conductor. Sin amor, los mismos acon-
llados, y garantizar a las generaciones presentes y futu-
tecimientos que constituyen la historia nacerían ya asfi-
ras un desarrollo económico y social que vaya acelerán-
xiados, es decir, sin vida y sin proyección de futuro. ¿No
dose en la paz y la justicia". Esta resolución fue aproba-
es esto lo que está sucediendo con muchos de nuestros
da por todos los países. ¿Cuántos de ellos se darían
proyectos personales y pastorales?
cuenta de que no pasaba de ser un sueño? Sin especifi-
car el cómo ni el cuándo y sin hacer mención de com- Con el amor como principio y motor, el hombre haría
promiso alguno, es natural que terminara en papel mo- una lectura positiva de la historia, de los acontecimien-
jado. tos y de la misma vida. Imitaría más el modo de actuar
de Dios que, siendo amor, actúa siempre por amor y
Nueve años antes, el Concilio Vaticano II había promul-
obrando maravillas. También comprendería que los
gado una constitución, fruto de una lectura más realista
males que existen en el mundo tienen su origen en el
de la situación del mundo. En ella se lee, entre otras
déficit de amor del hombre. Lo cual quiere decir, alar-
cosas: "Mientras muchedumbres inmensas carecen de
gando un poco la conclusión, que si el hombre siguiera
lo estrictamente necesario, algunos viven en la opulen-
el plan de Dios podría evitar la mayor parte de ellos.
cia o malgastan sin consideración. El lujo pulula junto a
la miseria. Y mientras un pequeño número de hombres I EL AMOR: MOTIVO DE LA ACTUACIÓN DE DIOS
dispone de amplísimo poder de decisión, otros están
privados de toda iniciativa y de toda responsabilidad, ES muy significativo el hecho de que Agustín, después
de convertido, vuelva una y otra vez a leer y comentar el
viviendo con frecuencia en condiciones de vida y trabajo
indignas de la persona humana" (Constitución sobre la primer capítulo del Génesis, la "Historia de la actuación
Iglesia en el mundo actual 8 y 63). Dicha constitución de Dios", y el primer capítulo del Evangelio según san
Juan, la "Historia de la Palabra de Dios". Un hombre
señala muchas "contrariedades", "desequilibrios" y "dis-
crepancias". Problemas que, lejos de haber disminuido, como él, dedicado totalmente a la búsqueda de la ver-
dad, sentía la necesidad de revisar la solidez de sus
han aumentado.
hallazgos. En los relatos de la creación y de la redención
Agustín había descubierto no sólo la omnipotencia y

1
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Amor, hilo conductor

grandeza de Dios, sino también su bondad y amor. Un "El amor ('caridad') por el que amamos a Dios y al
amor tan grande que llega a ser el motivo del origen de prójimo, encierra toda la grandeza y profundidad de
las cosas y del mismo hombre. Es lo que repite en sus las palabras divinas, como enseña el único Maestro
escritos: que Dios no creó las cosas por necesidad, sino (Mateo 22, 37-40). Por eso, si no dispones de tiempo
por bondad (Confesiones 13, 4, 5); y que se hizo hombre para escudriñar todas las páginas santas, para qui-
por amor al hombre (Sermón 198, 2). tar todos los velos a sus palabras y penetrar en to-
dos los secretos de las Escrituras, mantén el amor,
Lo primero que llama la atención en el plan de Dios es
del que pende todo; así tendrás lo que allí aprendiste
su belleza y perfección. Comienza con la creación de un
e incluso lo que todavía no has aprendido...
paraíso: un "lugar" bello donde pudiera vivir el hombre,
rodeado de un cúmulo de maravillas para disfrutar. Co- Por consiguiente, hermanos, buscad y abrazad el
mo si Dios hubiera decidido dárselo todo hecho al hom- amor, que es el dulce y saludable vínculo de las
bre. ¡Que no le falte nada! ¡Que no tenga que sufrir! mentes, sin el cual el rico es pobre y con el que el
¡Sólo amar, alabar y gozar! pobre es rico. El amor da fuerza en la adversidad y
moderación en la prosperidad. Es fuerte en las prue-
Sin embargo, al hombre no le gustó este modo de actuar
bas duras, y alegre en las acciones buenas; es segu-
de Dios. Por eso decidió cambiar el plan y realizar el
ro en la tentación y generoso en la hospitalidad; muy
suyo propio. Dios se había propuesto construir un mun-
alegre para los verdaderos hermanos y muy paciente
do de amor y por amor, y el hombre pretendió construir
entre los falsos. El amor es grato en Abel por su sa-
otro desde el egoísmo y para sí mismo. Éste fue el ori-
crificio, seguro en Noé por el diluvio, lleno de fideli-
gen del "otro" amor, "el amor de sí mismo hasta el
dad en las peregrinaciones de Abrahán, suavísimo
desprecio de Dios" (La ciudad de Dios 14, 28). Y el
en medio de las tribulaciones en David. En los tres
origen de las corrupciones, contradicciones, desequili-
niños espera con inocencia las blandas llamas, en
brios, etc., que existen en el mundo.
los Macabeos tolera con fortaleza los fuegos atro-
Pero Dios, que es Padre por bondad (Sermón 213, 2) y ces; es casto en Susana con respecto a su marido,
Madre por ternura (Comentarios a los salmos 26, 2, 18), en Ana después de muerto su marido, en María sin
llama al hombre y dialoga con él: Yo hice todo eso por marido. Es libre en Pablo para argüir, humilde en
amor, porque eras la niña de mis ojos; tú, en cambio, Pedro para obedecer, humano en los cristianos para
quisiste seguir la dirección contraria. Pero ¡mira en qué confesar los pecados, divino en Cristo para perdo-
situación has caído! Le propone una "alianza", y co- nar. Pero ¿puedo yo decir algo mejor y más abun-
mienzan a "caminar juntos en la misma dirección"(eso dante del amor que las alabanzas que le prodiga el
es el amor) con el fin de hacer realidad el proyecto de la Señor por boca del apóstol Pablo, cuando nos mues-
"nueva creación" y del "hombre nuevo". Y pensándolo tra un camino sobre excelente al decir: "Aunque ha-
bien, "¡feliz culpa!", porque el hombre consiguió un au- ble las lenguas de los hombres y de los ángeles..."?
mento de amor y el poder colaborar en su salvación (1 Corintios 13, 1-8).
(Sermón 169, 13).
El amor es el alma de las Escrituras, la fuerza de la
Naturalmente, en esta nueva situación Dios continúa profecía, la salud de los sacramentos, el fundamento
siendo Dios y el hombre sigue siendo hombre. Es lo que de la ciencia, el fruto de la fe, la riqueza de los po-
exige el amor verdadero, el cual no intenta cambiar la bres, la vida de los que mueren... El amor es lo único
identidad del amado, sino ayudarle en su crecimiento. que no se opone a la felicidad ajena, porque no es
Dios sigue empeñado en cumplir su promesa de estar envidioso. Es lo único que no se enorgullece con la
con el hombre, acompañarle y recibirle con un abrazo felicidad propia, porque no es orgulloso. Es lo único
amoroso (eso es la gracia), cada vez que se aleje de él y que no atormenta la mala conciencia, porque no obra
vuelva arrepentido. el mal. En medio de los insultos permanece seguro,
y entre los odios hace el bien; en medio de la ira es
A la luz de tantas "maravillas" de esta historia de amor paciente; entre las insidias, inocente; en medio de la
se comprende que el hombre tenga razones para creer maldad, llora; en la verdad, crece. ¿Hay algo más
en el amor más que en el odio, en la vida más que en la fuerte y más fiel que el amor? Por consiguiente, bus-
muerte, en la salvación más que en la condenación. cad y perseverad en el amor Y pensando en él, pro-
¿Puede existir algún motivo más sólido y valioso para ducid frutos" (Sermón 350, 2-3).
vivir y luchar que el modo de actuar Dios con nosotros?
Esta historia de amor no termina con el último libro de la
La Sagrada Escritura es el libro que nos cuenta esta revelación, el Apocalipsis. Es mucho más larga, porque
historia de amor entre Dios y el hombre. Siendo el amor
Dios continúa obrando maravillas. Es una observación
el tema de fondo y principal hilo conductor, es natural muy importante que hace san Agustín, refiriéndose a la
que en él abunden los encuentros, pruebas, testimonios
instrucción religiosa: el contenido de la catequesis es
y alusiones al amor. Prácticamente llenan todas sus completo cuando empieza por la frase: "Al principio creó
páginas; aunque algunas de ellas encierran tanta vitali- Dios el cielo y la tierra", y termina en el tiempo actual de
dad y profundidad, que pueden considerarse como las
la Iglesia (cf. La catequesis a los principiantes 3, 5). La
vértebras de toda la Biblia. historia de amor continúa entre Dios y su nuevo Pueblo,
San Agustín, tomando como modelo el tan conocido la Iglesia. En consecuencia, los cristianos deberíamos
himno de san Pablo, entona también un cántico al tratar de conocer más a la Iglesia y hablar más de las
amor; pero alargándolo un poco siguiendo los pasos maravillas que Dios obra en sus miembros.
de la historia de las maravillas de Dios:

2
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Amor, hilo conductor

PARA EL DIALOGO vación, podemos imaginarnos la profundidad y riqueza


de los nombres de Dios, y sobre todo de "Dios Amor".
La sagrada Escritura es la fuente principal
Como diría Agustín, no sé quién "se beneficia" más, si
del pensamiento agustiniano. ¿Lo es tam-
Dios o el amor.
bién del nuestro?
2. "El amor de Dios ha sido derramado en nuestros
¿Cuánto tiempo empleas cada día en la
corazones por el Espíritu Santo que se nos ha da-
lectura de la Biblia?
do" (Romanos 5, 5).
¿Por qué a los hombres de hoy les cuesta
Entre las muchas conclusiones que Agustín saca de
tanto seguir el plan de Dios?
este texto, se pueden señalar dos: la gratuidad y el ori-
gen del amor. La gratuidad es uno de los apartados en
que más se detiene el Obispo de Hipona. Es uno de los
II. EL AMOR: NÚCLEO DE LA DOCTRINA AGUSTI-
pilares de su espiritualidad.
NIANA
La segunda conclusión va unida a la primera. El amor
La vocación de Agustín, ya desde niño, fue el amor. Las tiene su origen en Dios y nos conduce hacia Dios; pero
leyes le gustaban poco y los números, menos. Le pare- siguiendo la dirección del amor al prójimo. El amor, co-
cían muy fríos. Se sentía más atraído hacia lo humano y mo la lluvia, nunca regresa vacío. El hombre debe reco-
lo relacionado con las personas: el amor, la amistad, los nocer que ha comenzado su existencia y andadura reci-
amigos, el diálogo, la conversación. Fue un hombre que
biendo. Si no está convencido de este comienzo, lo más
vivió intensamente la vida. Y la vivió teniendo como probable es que tampoco lo esté de la necesidad de dar
centro y fuerza principal el amor. Es la conclusión que
y de compartir. El amor es donación; "amar es darse". El
se saca de una lectura, aunque rápida, de las Confesio- texto siguiente podría servir de resumen:
nes. Agustín no parece poder entenderse a sí mismo ni
lo que le rodea sin el amor y la amistad. "No existe nadie que no ame. La pregunta, más bien,
es sobre lo que se debe amar. Por eso, no se nos
Y lo mismo hay que afirmar de su doctrina y de su ac- invita a no amar, sino a que elijamos lo que hemos
tuación. Siendo la Sagrada Escritura la fuente principal, de amar. Pero, ¿qué vamos a elegir, sí antes no so-
se podían citar muchos textos. Aquí, por razones de mos elegidos? Porque, no amamos si antes no so-
espacio, mencionamos solamente cinco que se podían mos amados. Escuchad al apóstol Juan: 'Amamos,
considerar como las columnas sobre las que se asienta porque él nos amó primero' (1 Juan 4, 10). Nosotros
el pensamiento agustiniano, y de un modo especial su amamos. Y ¿de dónde nos viene ese amor? 'Porque
espiritualidad. él nos amó primero'. Busca de donde puede venir al
1. "Dios es amor" (1 Juan 4, 8; 4, 16) hombre el amor de Dios; de seguro que no encontra-
rás otro motivo que éste: Dios le amó primero. Aquél
Agustín, al hablar de Dios, se detiene en muchos nom- a quien amamos se nos dio a sí mismo. Y nos dio
bres: Belleza, Luz, Verdad, Felicidad, Misericordia, etc. con qué amarle. Lo que nos dio para que le amára-
Pero si pudiéramos preguntarle con cuál de ellos se mos, oídlo con toda claridad por boca del apóstol
quedaría, creo que respondería sin dudar: con "Dios Pablo: 'El amor de Dios ha sido derramado en nues-
Amor". "Dios es amor" (1 Juan 4, 8), y "el amor es Dios" tros corazones' (Romanos 5, 5). ¿De dónde? ¿De
(Tratado sobre la primera Carta de San Juan 8, 14), son nosotros tal vez? No. ¿De dónde, entonces? 'Por el
las "definiciones" más breves, y al mismo tiempo las Espíritu Santo que se nos ha dado'"(Sermón 34, 2).
más ricas, que se hayan dado de Dios y del amor. Difí-
cilmente se puede decir más en tan pocas palabras. Son 3. "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis
también la alabanza más grande que se haya tributado a unos a otros como yo os he amado. La señal por
los dos. Nada de extrañar porque, cuando son verdade- la que conocerán que sois discípulos míos, será
ros, los dos se encuentran juntos y los dos son una fuen- que os amáis unos a otros" (Juan 13, 34-35).
te inagotable. Por eso, lo que se dice de Dios se puede, En uno de los comentarios a este texto, el Obispo de
en cierto modo, decir del amor. Agustín lo vio con toda Hipona decía a sus fieles: "Es como si dijera: los que
claridad. Para él la afirmación del apóstol san Juan, arri- no son míos tienen también otros dones míos co-
ba citada, es la frase más relevante de la Escritura. Más munes a vosotros; por ejemplo, la naturaleza, la vi-
todavía, se podía considerar como el resumen más bre- da, la salud, el don de lenguas, los sacramentos...
ve, la Biblia más pequeña; "Dios es amor" serían las Pero no tienen el amor ('caridad'). Por eso, nada les
únicas palabras. "Aunque no se dijese nada más en aprovecha" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan
alabanza del amor, nada más deberíamos buscar"
65, 3). Las muchas aplicaciones son patentes.
(id. 7, 4).
4. "Os voy a mostrar un camino más excelente. Ya
Los estudiosos dicen (cf. X. Leon-Dufour en Vocabulario podría yo hablar las lenguas de los hombres y de
de Teología Bíblica) que en la Biblia los nombres que se los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un
ponen a las personas no se hace siguiendo la tradición metal que resuena o unos platillos que aturden.
(el nombre de los antepasados) o al azar, sino que signi- Ya podría tener el don de predicción y conocer
fican la "actividad" o el "destino" de la persona; en otras todos los secretos y todo el saber; podría tener fe
palabras, que el nombre se identifica con la persona. como para mover montañas; si no tengo amor, no
Cambiar el nombre a alguien es como "imponerle una soy nada. Podría repartir en limosna todo lo que
nueva personalidad"; como también hacer uso indebido tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo
del nombre es ofender a la persona. Según esta obser-
3
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Amor, hilo conductor

amor de nada me sirve. Dios 8, 48), y que el amor se convirtiera en la actitud


El amor es compasivo, el amor es servicial y no principal y el requisito indispensable en el catequista y
tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no predicador (La catequesis a los principiantes 3, 6; 4, 8).
es mal educado, no es egoísta; no se irrita, no lle-
A. G. Hamman escribió un libro muy valioso titulado La
va cuentas del mal; no se alegra de la injusticia,
vida cotidiana en África del Norte en tiempos de san
sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites,
Agustín (FAE-OALA, Madrid 1989). Es una gran ayuda
cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin lí-
para conocer la actuación y la doctrina de san Agustín.
mites. El amor no pasa nunca" (1Cor 13, 1-8).
La conclusión lleva por título "La ciudad de Dios", "el
Se trata de un texto muy citado por el Obispo de Hipona. libro más leído", según Hamman. Y no es de extrañar,
Y el preferido actualmente en muchas celebraciones porque Agustín lo escribió después de mucho escuchar
litúrgicas. Por eso conviene hacer un resumen. En la al pueblo y a los entendidos, reflexionar sobre la situa-
primera carta a los Corintios, san Pablo trata de respon- ción de aquellos años tan difíciles y orar al Señor pidien-
der a distintas preguntas sobre algunos problemas que do luz y fuerza. La ciudad de Dios es una lectura de la
existían en la comunidad. La respuesta a una de ellas historia en clave de esfuerzo y de esperanza y, en el
llena prácticamente tres capítulos (12-14). Es sobre los fondo, de amor: "Dos amores construyeron dos ciu-
carismas o "dones espirituales". En ella san Pablo acen- dades, el amor de sí mismo hasta el desprecio de
túa la diversidad (12, 4-11), pero también la unidad (Ib.) Dios, el amor de Dios hasta el desprecio de sí mis-
y la comunidad (12, 7). Y poniendo de ejemplo el cuerpo mo" (La ciudad de Dios 14, 28). Al final, nuestro autor
humano, habla de Cristo como el elemento unificador. escribe: "Libro de esperanza en un tiempo de apocalip-
sis, La Ciudad de Dios, lejos de preconizar la fuga del
Después de enumerar algunos carismas: apóstoles, pro-
mundo, es el arte de vivir cristianamente, arriesgada-
fetas, doctores, el don de hacer milagros, de curar en-
mente... La experiencia personal de las Confesiones va
fermos, etc., termina con la invitación: "Aspirad a los
aumentando en La Ciudad de Dios hasta la dimensión
carismas más excelentes. Y todavía os voy a mostrar un
del mundo; el nuevo fresco cubre la humanidad entera.
camino más excelente" (12, 31). En el capítulo 13 co-
La primera palabra de su historia es ternura, amor de
mienza con el himno o canto al amor ("caridad"). El texto
Dios, moldeando la arcilla a su imagen, y la última pala-
se puede dividir en tres partes: excelencia del amor (13,
bra de Agustín, del cristiano, es esperanza. La Ciudad
1-3), esencia del amor (13, 4-7), permanencia del amor
de Dios es una defensa de la esperanza" (Hamman, o.c.
(13, 8). ¿Qué es lo que san Pablo pretende enseñar en
p. 498).
este himno?
En resumen, Agustín, siguiendo el plan de Dios, desea
Confirmar una afirmación repetida en los evangelios:
que toda su vida, su actuación y su doctrina sean en-
la prioridad del amor.
tendidas desde el amor y con amor. ¿Por qué? Porque
Que el amor no consiste en hacer cosas extraordina- para él, el amor es el motor que da vida y valor a lo que
rias; y menos todavía externas. Hoy diríamos que no la persona es, hace y dice. El amor hace fácil lo difícil y
consiste en hacer, sino en ser. ligero lo pesado. Y tiene tanta fuerza que puede hacer
desaparecer no sólo los problemas, sino también las
Que el amor es dinámico y práctico; y que se de- causas que los producen.
muestra en el comportamiento con el prójimo. Que el
amor es la vida y el distintivo o señal de los cristianos. PARA EL DIÁLOGO
Que el amor es el valor que da valor a todos los de- ¿Por qué nosotros solos no podemos rea-
más valores. Que el amor es lo único que permanece. lizar el plan de Dios?
5. "Ordenad en mí el amor" (Cantar de los cantares 2, ¿Qué signos podíamos presentar como
4) prueba de que vivimos en una Iglesia co-
El Cantar de los cantares, libro singular de la Biblia, lla- munión?
mó la atención de san Agustín y de toda la tradición ¿Por qué en un cristiano el pensar y el
agustiniana. Dice a los fieles en uno de sus sermones: obrar deben caminar en armonía?
"Conocemos el 'Cantar de los cantares', canto sagra-
do, canto amoroso del amor santo, de la caridad san- ¿Por qué la esperanza recobra su fuerza
ta, de la dulzura santa" (Sermón 46, 35). en el amor?
La frase bíblica le sirve para fundamentar el "orden del
amor", uno de los apartados más llamativos del pensa- III. QUÉ ES EL AMOR
miento agustiniano. El santo de Tagaste tenía muchas
razones para hablar del "orden". La primera, por ser algo EN el pensamiento agustiniano, espiritualidad y acción
muy apreciado en la sociedad romana de su tiempo. La caminan de la mano. Por eso, comenzar por el plan de
segunda, por ser un gran contemplativo del orden del Dios es también importante para el apostolado. Hoy día
universo; éste es para él como un "bellísimo poema" o está de moda hacer proyectos. Algo normal, porque en
canto (La ciudad de Dios 11, 18). Y en tercer lugar, por un mundo como el nuestro, que se distingue por el acti-
ser un "buscador" en el interior del hombre. Allí, en lo vismo, la eficacia y lo inmediato, interesa mucho conse-
más profundo, había encontrado el amor. Por eso, acon- guir las cosas en el menor tiempo posible. Esta práctica
sejaba con mucha frecuencia "volver al corazón"; que en se está extendiendo también en la Iglesia, aunque aquí,
la vida se hiciera todo con amor (Regla a los siervos de debido a su particular naturaleza, una cosa es el proyec-

4
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Amor, hilo conductor

to y otra el cumplimiento. En uno de sus últimos docu- amor conoce el camino de la verdad, felicidad, belleza...,
mentos Juan Pablo II, después de hablar de la necesidad Dios. A ellos se llega sólo por el amor.
de una programación pastoral y señalar algunas priori-
Para completar, Agustín acude a la revelación. Es la
dades, establece un objetivo muy concreto para este
fuente principal, como ya hemos indicado en el apartado
nuevo milenio: "Hacer de la Iglesia la casa y la escuela
anterior.
de la comunión es el gran desafío que tenemos ante
nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser 1. ALGUNAS "DEFINICIONES"
fieles al designio de Dios y responder también a las pro-
El amor es un misterio. Con el amor sucede algo pareci-
fundas esperanzas del mundo". Y añade, que para con-
seguirlo es necesario "promover una espiritualidad de la do a lo que el mismo Agustín decía del tiempo: sé lo que
comunión", es decir, una espiritualidad basada en el es, pero si alguien me pregunta, no sabría responder
amor, porque el amor es el "corazón" de la Iglesia; y la (Confesiones 11, 14, 17). Todos sabemos lo que es el
"comunión", fruto del amor, ya que es el amor lo que amor, pero no sabemos cómo decirlo. Esta definición no
trata de esquivar las respuestas, sino de reconocer la
hace de todos nosotros "un solo corazón y una sola al-
ma" (Hechos 4, 21) (El nuevo milenio 42 y 43). Designio trascendencia del amor, por una parte, y nuestras limita-
de Dios, Iglesia, comunión, espiritualidad, unidad, casa ciones, por otra. La pregunta es parecida a la de qué o
(familia), fraternidad, etc., y en lo más hondo: el amor. Es quién es Dios. No en vano san Juan une las dos. En un
contexto de misterio evangélico, Julián Marías afirma
el tema nuclear. Todos los éxitos, también los problemas
que "amar es proyectarse amorosamente hacia otra
y fracasos, directa o indirectamente, tienen relación con
el amor. Por eso, tenía razón san Agustín al reorganizar persona". Una definición muy esclarecedora, si recor-
todo su pensamiento en torno al amor y resumir todas las damos la primera parte sobre el plan de Dios.
preguntas en una sola: “¿Qué es el amor?” (La Trinidad El amor es relación. Hoy se habla de la necesidad de
8, 7, 10). una espiritualidad más relacional. Y con razón, porque
¿Qué es, pues, el amor? Fácil pregunta; muy difícil res- hoy se definen las cosas, y también las personas, como
puesta. Y, sin embargo, todos sabemos algo, porque relación. Lo que en el fondo se busca es más autentici-
dad, intercambio, encuentro, entrega, fraternidad, etc.,
todos amamos. El amor es uno de los pocos temas del
que todos podemos hablar y decir algo que pueda in- es decir, hacer realidad la enseñanza de la parábola del
teresar a los demás. buen samaritano: que la vida espiritual no consiste so-
lamente en el cumplimiento de unas prácticas y unos
Como respuesta a esta pregunta, quizá la más simple y rezos, sino también, y sobre todo, en una relación per-
repetida de todas, se han escrito muchos libros, cantado sonal de amor con Dios y con los hermanos. En este
muchas canciones y compuesto muchos versos. Tantos, sentido, la Santísima Trinidad es el modelo más perfecto
que sería casi imposible enumerarlos. Amor es una de de amor y de comunidad. Para explicarlo, Agustín no
las palabras más ricas y más repetidas, pero también encuentra otro término más apropiado que el de rela-
una de las más equívocas. Inexplicablemente, en nom- ción: el Padre (el "Amante") ama al Hijo (el "Amado") y
bre del amor se hacen muchas cosas contra el amor. de los dos procede el Espíritu Santo (el "Amor") (La Tri-
nidad 8, 10, 14). Es el tema principal de los libros VIII y
San Agustín ha sido una de las personas que más han
IX de La Trinidad; libros que tratan del amor de una for-
hablado y profundizado en este tema. Por eso sus res-
ma muy profunda. Pero libros que es necesario releer
puestas son muchas y de mucho valor. Llegó a ellas por
porque, como dice el Vaticano II, Dios-Trinidad es "la
tres caminos complementarios: la vivencia personal, la
fuente y el origen de toda santidad" (Constitución dog-
búsqueda y la revelación divina.
mática sobre la Iglesia 47).
En el tema del amor la vivencia es fundamental. No es
El amor es don-conquista. Que el amor es don, lo dice
aconsejable hablar de memoria porque enseguida se
san Juan: "el amor procede de Dios" (1 Juan 4, 7), afir-
nota. La experiencia es uno de los rasgos más sobresa-
mación que comenta ampliamente san Agustín (Tratado
lientes de la vida y de la doctrina agustinianas. Por eso
sobre la primera Carta de San Juan 7, 5-6). Y en este
el primer libro que hay que leer y releer para entenderlas
otro texto, también de san Juan: "En esto consiste el
es Confesiones.
amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino
La búsqueda es otro de los caminos. En la búsqueda se en que él nos amó primero" (1 Juan 4, 10). Son muchas
incluyen la verdad, la felicidad, la belleza, el amor..., las aplicaciones que se pueden sacar de esta afirma-
Dios. Son como amigos que caminan siempre juntos. ción. Ésta sería la primera: nuestra religión no consiste
Agustín los encontró cuando encontró el verdadero en lo que nosotros hacemos por Dios, sino en lo que él
amor: "Pregunté a la tierra y me dijo: 'Yo no soy'... hace por nosotros. De ahí la importancia de la oración,
Pregunté al mar y a los abismos y me respondieron la gratuidad, la humildad, etc. El amor es un don de
'Nosotros no somos tu Dios, búscalo por encima de Dios. Tanto lo repite y acentúa en el Tratado sobre la
nosotros... Pregunté al cielo, al sol, a la luna y a las primera Carta de San Juan, que llega a decir a los fie-
estrellas, y me respondieron: Tampoco nosotros les: si en vosotros no hay amor, no he dicho nada, no
somos el Dios que buscas... Entonces, me dirigí a mí habéis entendido nada; si lo hay, lo que he estado ha-
mismo..." (Confesiones 10, 6, 9). "Y guiado por ti, ciendo (al predicar durante tanto tiempo) es echar acei-
entré en mi interior... y vi una luz inmutable... una luz te en la lámpara (íd. 8, 11). La gratuidad es uno de los
muy distinta de todas las luces de este mundo... una apartados en que más se detiene el Obispo de Hipona.
luz que sólo el amor conoce" (ib. 7, 10, 16). Sólo el Conviene seguir repitiéndolo porque es uno de los pila-
res de la espiritualidad cristiana. "El amor es un don

5
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Amor, hilo conductor

de Dios, y grande. Busquémosle como nos reco- estrellas, los árboles, las flores... Dios nos está haciendo
mienda el Señor" (Tratados sobre el Evangelio de San señas, invitándonos a buscar y a profundizar en su bon-
Juan 17, 6). "El amor es un don de Dios, hasta el dad.
punto de ser llamado Dios" (Carta 186, 7). Pero el
El amor fuerza. "El amor es una gran fuerza. ¿Quie-
amor es también conquista (Tratados sobre el evangelio
res saber hasta dónde llega? Si por algún motivo no
de San Juan 86, 3). Se podía decir que es como un
puedes cumplir lo que manda Dios, ama al que lo
"intercambio", "cooperación", "comunión". Si estamos
cumple, y en él lo cumples tú" (ib. 121, 10). "Cada
convencidos de que nuestro amor es don, nuestras
uno es lo que ama. Y es tal la fuerza del amor que
actuaciones se desarrollarán en un ambiente de humil-
hace al que ama imagen del amado" (Ochenta y tres
dad, sencillez, dulzura, respeto, hospitalidad, gratitud,
cuestione diversas 35, 1). El amor es la tendencia más
alegría, donación, entrega, etc. Y si lo estamos de que
profunda y la fuerza más poderosa que guía a la perso-
es tarea o conquista, se desarrollarán en un marco de
na. Para saber, pues, cómo eres o cómo es tu amor,
lucha, esfuerzo, búsqueda, diálogo, invitación, aposto-
averigua hacia dónde te conduce.
lado, etc.
El amor raíz. Es otra de las comparaciones preferidas
El amor camino. San Agustín entiende la vida como
por Agustín. "Nuestra raíz es nuestro amor; nuestros
"camino" (Sermón 109, 3). Y al hombre como caminante
frutos, las buenas obras" (Comentarios a los Salmos
("viator") (Comentarios a los salmos 40, 5). "Dios esta-
51, 12). Que esta raíz se mantenga adherida a la piedra,
bleció el camino inmaculado del amor por el que se
a Cristo (íd. 50, 12). El Señor mira a la raíz más que a la
va a él, así como inmaculado es el camino de la fe
flor (Sermón 158, 6). Además, la raíz no sólo alimenta al
por el que él viene a nosotros" (íd. 17, 33). "Ningún
árbol, sino que lo sostiene y da solidez. Así el amor a la
camino es más excelente y maravilloso que el ca-
persona. En este contexto se encuentra la famosa frase,
mino del amor. Pero es un camino elevado. Por eso,
una de las más citadas: "Ama y haz lo que quieras"
sólo los humildes caminan por él" (ib. 141, 7). Por
(Tratado sobre la primera Carta de San Juan 7, 8). Te-
este camino no se anda con los pies sino con el amor.
niendo en cuenta el contexto, dicha frase no significa
Además, él mismo busca a los caminantes. Hay tres
una invitación a disminuir el valor de los mandamientos
clases de personas que detesta: los que se paran, los
y mucho menos a vivir al margen de ellos. Es todo lo
que dan marcha atrás y los que se salen del camino
contrario. Agustín establece ese principio para dar soli-
(Sermón 306B, 1). Naturalmente, alaba y anima a los
dez y vitalidad al cumplimiento de los que el cristiano no
que siguen adelante y con alegría: "Canta como suelen
debe olvidar nunca: el servicio, el respeto, la corrección
hacer los caminantes. Canta, pero camina. Alegra
fraterna, el perdón, etc. En el fondo, "ama y haz lo que
con el canto tu trabajo, no ames la pereza; canta,
quieras" es un resumen del texto famoso de san Pablo.
pero camina. ¿Qué significa caminar'? Avanza, ca-
mina hacía el bien, hacia las buenas obras" (id. 256, El amor peso. "Mi peso es mi amor, él me lleva
3). "El fin de todas nuestras obras es el amor. En él adondequiera soy llevado" (Confesiones 13, 9, 10).
está la meta, por el amor corremos, hacia el amor Al hablar del amor-peso, Agustín se apresura a decir
nos encaminamos, y en el amor descansaremos" que no todo peso tiende hacia abajo, no todo peso
(Tratado sobre la primera Carta de San Juan 10, 4). oprime. Los hay que tienden hacia arriba, como la lla-
ma y el aceite. Por eso el amor verdadero libera y ele-
El amor belleza. Amando a Dios nos hacemos bellos...
va. El amor ilícito nos arrastra hacia el precipicio (Ser-
¿Qué amor es éste que hace bello al amante?... Cuanto
món 65A, 1). El amor es como la ley de la gravedad, la
más crezca en ti el amor, tanto más aumentará tu belle-
más fuerte del corazón humano. Peso ("pondus") equi-
za; porque el amor es la belleza del alma (íd. 9, 9). Yo
vale propiamente a impulso, movimiento, tendencia,
no os digo que no améis. El que no ama se enfría y
etc. Este elemento es tan profundo que se puede con-
puede llegar a congelarse. Amad, pero amad la hermo-
siderar como un existencial del hombre. No hay perso-
sura que buscan los ojos del corazón. Amad la hermo-
na que no ame. Y cada una se distingue por el amor.
sura que enciende los ánimos (Comentarios a los Sal-
mos 32, 2, 1, 6). El amor es luz (Comentarios a los Salmos 54, 8). Pero
no lo es completamente, porque tampoco lo es el hom-
El amor búsqueda. El hombre vive en una búsqueda
bre. Éste es "Adán y Cristo" (íd. 70, 2, 1). De ahí la
continua (Tratado sobre la primera Carta de San Juan
dialéctica: luz- oscuridad, don-conquista, encuentro-
10, 5). El amor es lo que le arrastra en la búsqueda de
búsqueda, etc.
la verdad (La Trinidad 1, 5, 8). Dios ha de ser buscado
siempre, porque siempre debe ser amado (Comentarios Amar es "habitar con el corazón" (íd. 100, 5). Es decir,
a los Salmos 104, 3). Por consiguiente, esta búsqueda preocuparse por los demás, averiguar sus necesida-
no se da sin el amor y sin Dios. "Dios te dice: 'ámame'. des con el fin de ayudar; tratar de conocer la reali-
Amas el oro; tienes que buscarlo y quizá no lo en- dad, y sobre todo de mejorarla.
cuentres. Sin embargo, yo estoy con todo el que me
busca". A Dios sólo llega el que ama. Y todo el que Amar es darse. No solamente dar cosas, sino darse
uno mismo. "No debemos desear que haya necesita-
ama, llega (Tratado sobre la primera Carta de San Juan
dos para ejercer con ellos las obras de misericordia.
10, 4). Nadie tiene excusas porque, hasta por medio de
Das pan al hambriento, pero mejor sería que nadie
las cosas creadas, Dios nos llama y nos exhorta a pro-
tuviese hambre" (Tratado sobre la primera Carta de
fundizar en el amor (íd. 72, 1). El verbo que usa significa
propiamente "hacer una señal con la cabeza", es decir, San Juan 8, 5). Amar no es simplemente dar limosnas.
que cuando contemplamos el mar, las montañas, las Es mucho más. Es hacer lo posible con el fin de erradi-
car las causas que originan las necesidades. Y más
6
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Amor, hilo conductor

todavía: buscar la igualdad, la presencia, la donación y prenda del amor pleno (Sermón 23, 9; Comentarios a
mutua. los Salmos 148, 8).
El amor es una vida que une otras vidas. Dice el texto 3. VUELTA AL EVANGELIO
completo: "¿Qué es el amor que tanto alaban y re-
Pero a pesar de tantas definiciones, comparaciones y
comiendan las Escrituras, sino el amor del bien?
símbolos, Agustín vuelve una y otra vez al evangelio, es
Pero el amor supone un amante y un objeto que se
decir, a tratar de entender el amor desde la vida y las
ama con amor. He aquí, pues, tres realidades: el que
obras. En este sentido hay muchas páginas de los libros
ama, lo que se ama y el amor. ¿Qué es el amor, sino
sagrados que nos describen con toda perfección lo que
una vida que une o ansia unir otras vidas, es decir,
es el amor. Por ejemplo, la parábola del hijo pródigo,
al amante y al amado?" (La Trinidad 8, 10, 14; 9, 2, 2).
que es un derroche de detalles del amor de Dios a no-
Lo que está en el fondo de este texto es el amor- rela-
sotros; una parábola siempre recordada y vivida por
ción. Un amor que no tiene nada que ver con la soledad
Agustín como suya. Y la parábola del buen samaritano
ni con el aislamiento.
sobre el amor al prójimo. En ésta se dice con una clari-
El amor deseo. "Amar no es otra cosa que desear dad meridiana quién es el prójimo y qué es el amor.
('appetere') algo por sí mismo... El amor es un tipo de Una pausada lectura nos proporcionaría muchas con-
deseo ('appetitus')" (Ochenta y tres cuestiones diver- clusiones para reflexionar. Por ejemplo:
sas 35, 1 y 2). Algunos en lugar de deseo traducen
Que el sacerdote y el levita pudieron rezar y ofrecer
"anhelo". Este es un apartado muy profundo en san
sacrificios por el herido, pero no amaron porque no
Agustín y al que se han dedicado muchas páginas.
hicieron lo que debieron hacer.
Las últimas, en el libro El concepto de amor en san
Agustín, de Hannah Arendt (traducción). Dios ha La denuncia que Jesús hace del divorcio entre la
sembrado en el corazón de cada ser humano el de- fe y la vida, la práctica de una piedad sin amor.
seo de amarle. El deseo es como la sed del alma
(Comentarios a los Salmos 65, 5). Por eso, "cons- Que el herido se encontraba en una situación irrecono-
ciente o inconscientemente", todos buscamos y cible. El sacerdote se paró y el levita miró. Si hubiera
amamos a Dios. sido un amigo o conocido, seguramente le hubieran
ayudado. El samaritano no se detuvo en hacerse pre-
2. ALGUNOS SÍMBOLOS guntas. Inmediatamente, sin saber quién era, comenzó
a socorrerle.
Si las definiciones son muchas, los símbolos no son me-
nos. En san Agustín tienen mucha importancia, porque el Es la conclusión que Jesús quiere que saque el oyente:
símbolo es más que el signo. En el símbolo, el hombre amar a todos sin distinción. Es lo que Dios ha hecho y
experimenta con más viveza la sensación de cercanía- continúa haciendo. Dios actúa siempre por amor. Era lo
lejanía, luz- oscuridad, alegría-tristeza, misterio- claridad. que trataba de hacer también Agustín. Por eso decía a
En el símbolo, la persona se siente más envuelta, más sus fieles: "Yo nunca me canso cuando hablo del
"afectada", más amada. Lo que hay que temer, en este amor" (Tratado sobre la primera Carta de San Juan 10,
apartado, es lo que lamentaba Henri Boucherie, al escri- 7).
bir que, a veces tomamos prestadas de san Agustín sus
imágenes y comparaciones, "pero sin su genio". Y po- PARA EL DIÁLOGO
díamos añadir: y sin su amor. Ahí está realmente el peli-
¿Cómo definirías el amor?
gro.
¿Qué diferencias encuentras entre "cari-
En este tema del amor las comparaciones pueden hablar
dad" y "amor"?
más alto que las definiciones. Agustín habla de la "cari-
dad madre" (Confesiones 13, 6, 7); es uno de los símbo- Si decimos que el amor vale tanto, ¿por
los más repetidos en sus escritos. "Ningún ave se qué en la práctica está tan devaluado?
comporta con sus polluelos como la gallina. Toda
ella se transforma por el amor a sus polluelos; sien-
do ellos débiles, ella se hace débil. Dios también se
hizo débil, porque nosotros somos débiles" (Comen-
tarios a los Salmos 90, 1, 5). "La caridad es como una PARA ORAR CON SAN AGUSTÍN
madre, y una madre muy solícita" (Tratado sobre la LA CREACIÓN, LIBRO DE DIOS
primera Carta de San Juan 1, 11). Otros símbolos que se
encuentran en sus escritos, son: el fruto del olivo, porque Muchos acuden a los libros
no hay ningún líquido que oprima al aceite (íd. 6, 20); el esperando encontrar a Dios en ellos;
pan, por su sabor y dulzura (Sermón 105, 6); el fuego, toda la creación es un gran libro,
porque arde, quema y purifica (Las costumbres de la bellamente escrito con la hermosura de las cosas.
Iglesia 1, 30, 64; Sermón 16A, 8); las alas de las aves, Abre tus ojos y mira
por la libertad: "cualquiera que ama a Dios y al próji- hacia arriba o hacia abajo,
mo tiene dotada su alma de alas, alas libres, y vuela a tu derecha o a tu izquierda,
con santo amor hacia el Señor" (Comentarios a los verás que estás rodeado de cosas bellas;
Salmos 103, 1, 13); el agua, por la vida y la frescura (íd. lee,
103, 2, 3); las arras, porque el amor de aquí es principio medita,
reflexiona.

7
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Amor, hilo conductor

Para que le conocieras,


Dios no ha escrito con tinta
las letras de este libro;
lo ha hecho con las mismas cosas.
¿Qué voz más autorizada deseas?
Ellas te dicen continuamente:
"Es Dios quien nos ha hecho".
Lo que los autores sagrados
escribieron en sus libros,
lo puedes leer tú,
en el libro de la naturaleza
(Sermón 68, 6)

8
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Amor, Mandamiento Nuevo

EL AMOR, MANDAMIENTO NUEVO


Paulino Sahelices González, OSA

mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he


EN la realización del plan de Dios, el acontecimiento más
amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la
importante es la venida de su Hijo al mundo. Lo dice san
vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis
Juan, y dentro de un contexto de amor, porque en otro
lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el
distinto sería imposible entenderlo: "En esto se manifestó
siervo no sabe lo que hace su señor; a vosotros os llamo
el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a
amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he
su Hijo único para que vivamos por medio de él" (1 Juan 4,
dado a conocer No sois vosotros los que me habéis
9-10). "Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo
elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado
único..." (Juan 3, 16-17).
para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto dure. De modo
Siguiendo la misma dirección, afirma el Concilio Vaticano que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé. Esto os
II: "Cree la Iglesia que la clave, el centro y el fin de toda mando: que os améis unos a otros" (Juan 15, 9-17).
la Historia humana se hallan en su Señor y Maestro.
En el comentario que hace san Agustín a los capítulos
Afirma además la Iglesia que bajo la superficie de lo
correspondientes del Evangelio se pueden descubrir
cambiante hay muchas cosas permanentes, que tienen su
muchas aplicaciones. La siguiente reflexión es un breve
último fundamento en Cristo, quien existe ayer, hoy y para
resumen.
siempre" (Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual
10). Y más adelante: "Sólo en Cristo se esclarece San Juan comienza el relato con estas palabras: "Antes de
verdaderamente el misterio del hombre" (íd. 22). De estas la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado
afirmaciones se puede concluir que lo que distingue a los la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado
cristianos de aquellos que no lo son es su adhesión a la a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el
persona de Cristo. Cristo es el Dios visible (Juan 1, 14), el extremo" (Juan 13, 1); o como traducen otros autores: "al
Dios que tiene nombre (Mateo 1, 21). El motivo de su final les demostró la plenitud de su amor". San Juan habla
venida y de su vida fue el amor. Y el amor es la señal de de una fiesta, una despedida y una persona que ama
su presencia en cada uno de sus seguidores y en la hasta la locura; o dicho de otro modo: de una persona que
comunidad cristiana. Por consiguiente, se puede concluir se despide de sus amigos aprovechando la celebración de
con san Agustín: "En Cristo lo tenemos todo" (Sermón una fiesta. En las despedidas es donde suceden las cosas
261, 8). más sorprendentes y maravillosas. Y la de Jesús no fue
una excepción. Se puede leer en el Evangelio de san
En nuestro mundo, que se distingue, entre otras cosas,
Juan. Es la narración más larga de todo el Evangelio; más
por el olvido o la negación de los principios fundamentales,
que la pasión y resurrección juntas. La despedida de
la dispersión y la confusión de lo esencial con lo
Jesús llena cinco capítulos, del 13 al 17, y es de lo más
secundario, es necesario volver al Evangelio y escuchar a
llamativo. Como en todas las despedidas de personas que
Cristo. De un modo especial, sus enseñanzas sobre el
se quieren y se aman, Jesús habla continuamente de
amor, para que no nos perdamos en tantas leyes, normas
amor: está cenando y está hablando de amor; camina
y tradiciones» Los judíos tenían 613 mandamientos: 248
hacia el Huerto de los Olivos y va hablando de amor; sabe
positivos y 365 prohibitivos (La Sagrada Escritura, BAC, n.
que su "hora" ha llegado y continúa hablando de amor, de
207, p. 238). Si nos desconectamos de Cristo, puede
la necesidad de permanecer unidos, de que no les
sucedemos a nosotros lo mismo. Además, si el cristiano
olvidará, de que les enviará el Espíritu Consolador y de
quiere ser comprendido y aceptado en el mundo de hoy,
que volverá pronto para no separarse de ellos nunca más.
tiene que izar su bandera del amor y ser consecuente con
lo que anuncia. Jesús habla de amor, sólo de amor. Pero no un amor que
se queda en palabras, simples deseos o buenos
propósitos, sino un amor que se confunde con las obras,
I. EL TESTAMENTO DE JESÚS las pruebas y los dones, porque el amor verdadero lo da
todo; hasta la misma vida. Con razón decía san Agustín,
EN el tema del amor, el autor preferido de Agustín es san comentando precisamente el Evangelio de san Juan: sólo
Juan. Por eso en sus escritos se encuentran citados los que aman pueden entenderlo: "Encuentra una persona
muchos textos del Evangelio y de la primera Carta del que ame y entenderá So que digo, porque si hablo a
apóstol He aquí dos de los más fecundos: alguien que no ama, no entenderá nada" (Tratados sobre
"Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a Evangelio de San Juan 26, 4)
otros como yo os he amado. En esto conocerán que sois Recordemos la escena como la imaginaba san Agustín
mis discípulos, en que os amáis unos a otros” (Juan 13, (Tratado sobre la primera Carta de San Juan 10, 9): Un
34-35). padre en su lecho de muerte, rodeado de sus hijos, que
"Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; esperan conocer su última voluntad. Imaginémonos que
permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos allí estamos también nosotros. Jesús nos llama "hijos" y se
permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado dispone a entregarnos su testamento. Como es natural,
los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor estamos inquietos y deseosos por conocer su contenido,
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en lo que nos va a decir a cada uno. Abramos el Evangelio de
vosotros y vuestra alegría llegue a su plenitud. Éste es mi san Juan, busquemos y leamos con respeto y veneración
1
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Amor, Mandamiento Nuevo

el capítulo 13, versículo 34: "Os doy un mandamiento terminen las guerras, el terrorismo, el hambre, los odios,
nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. las venganzas, las enemistades? Cumplamos el
En esto conocerán que sois mis discípulos, en que os mandamiento nuevo de Jesús. Más todavía, hoy que nos
amáis unos a otros". lamentamos tanto de la escasez de vocaciones a la vida
sacerdotal y consagrada, ¿queremos que aumenten?
Cada uno deja en su testamento lo que tiene. Jesús no
Entonces, amémonos unos a otros como Jesús nos ama.
tenía casa, ni propiedades, ni dinero (esas cosas que a
veces son origen de tantos problemas entre los El segundo texto es también muy rico en enseñanzas.
herederos). Jesús nos dejó todo lo que tenía y en Jesús les cambia el nombre de "siervos" por el de
abundancia: su amor, que es lo mismo que decir su "amigos" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan 85, 2),
persona. Y ¿no es esto lo que más necesita el mundo de insiste en la necesidad de permanecer unidos, les
hoy? Por eso, porque se trata del testamento de Jesús, del recuerda una vez más su mandamiento nuevo y la
mandamiento nuevo, deberíamos leerlo y meditarlo con necesidad de que lo cumplan si quieren permanecer
frecuencia. Tenerlo como un espejo, en el que nos unidos a él. Más todavía, se trata de una unión más
mirásemos todos los días. profunda con el Padre y el Hijo a través del amor; unión
que produce una gran alegría. Es lo que san Juan expresa
"Os doy un mandamiento nuevo". Un día se acercó a
al comienzo del capítulo, en la alegoría de la vid (Juan 15,
Jesús un doctor de la ley y le hizo esta pregunta: Maestro
1-8).
¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? Y Jesús le
respondió: amarás al Señor tu Dios... (Marcos 12, 28s.). PARA EL DIÁLOGO
La novedad no consiste en el amor a Dios o en el amor al
prójimo, sino en que Jesús ha encarecido el valor del amor • ¿Hay alguna diferencia entre el mandamiento
al prójimo y al mismo prójimo, es decir, a todas las nuevo y los mandamientos de la Ley de Dios?
personas, no importa la raza, el color, el sexo, la estatura, • ¿Piensas que el mundo de hoy exige a los
etc. Todos somos prójimos, hermanos (Sermón 90, 7). cristianos testimonios más visibles?
Más todavía, en algunos textos, el amor al prójimo parece
tener preferencia; por ejemplo, en éstos de san Mateo, en • ¿Cómo se compaginan con el mandamiento
el capítulo 5°: "Si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el nuevo tantas normas, prácticas, devociones, etc.?
altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene
quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete
primero a reconciliarte con tu hermano". Y en el capítulo II. AMOR DE DIOS AL HOMBRE
25, en el que nos recuerda que Dios nos pedirá cuenta de
EN las Confesiones, Agustín habla de Dios y del hombre;
este mandamiento de amarnos unos a otros: tuve
hambre... tuve sed... estuve en la cárcel... pero no por separado, como lo han venido haciendo
muchos de sus estudiosos, sino juntos: caminando,
"Que os améis unos a otros como yo os he amado". dialogando, colaborando. Agustín no tenía miedo de ser
Tenemos el mandamiento, la obligación de amar al "aniquilado" por Dios por acercarse demasiado. ¿Por qué?
prójimo. Pero ¿cómo? Aquí está otra de las novedades del Pues, porque lo que acerca o separa no es la distancia
testamento de Jesús, del mandamiento nuevo. Existen corporal, sino el amor. Es la "lejanía" o "separación" del
muchas clases de amores, pero el cristiano tiene que amar amor (el desamor o amor desordenado) lo que hay que
como nos amó y nos ama Jesús. El amor cristiano tiene un temer.
orden, una dirección, una medida. Son las señaladas por
Jesús en sus actuaciones y en sus enseñanzas. Amar es En este diálogo, no es necesario repetirlo, Dios siempre
"darse"; no tanto dar cosas, sino darse uno mismo. lleva la delantera, y además los interlocutores no se sitúan
en el mismo plano. Pero esto no disminuye ni resta nada
¡Cuántas veces confundimos el amor con las cosas, los
el valor o dignidad del hombre; todo lo contrario. El amor
regalos! A veces, ¡hasta intentamos comprarlo! Son
muchos los cristianos a quienes les gustaría quedarse con verdadero es siempre caminar subiendo. Por eso,
Dios y con el mundo. Quieren amar a Cristo, pero sin mientras más crece el amor, más valor adquiere el
privarse de nada; pretenden amar a Dios, pero no hombre.
queriendo saber nada de las necesidades del prójimo. Así 1. CÓMO ES EL DIOS DE AGUSTÍN
no fue como nos amó Jesús. Es algo curioso, observaba
san Agustín: "Cuando te pisan un pie es la lengua la El punto de partida o arranque del hilo conductor es Dios.
que se queja. Muchos cristianos quieren besar el Según san Agustín, Dios es el valor constitutivo más
rostro de Cristo; pero, no se dan cuenta de que le profundo del hombre, y el fundamento más sólido de
están pisando los pies, es decir, están ofendiendo al nuestra esperanza y grandeza: "más profundo que lo
prójimo, a los hermanos, que son los pies del Señor" más íntimo mío y más elevado que lo más grande mío"
(Sermón 137, 2). (Confesiones 3, 6, 11).

"En esto conocerán todos que sois mis discípulos, en que Dios es el origen, la fuente de todo amor verdadero.
os amáis unos a otros". En nuestra sociedad todo es Hablar del amor y no hacer referencia a Dios es como
correr de reunión en reunión, de consulta en consulta..., hablar de un río sin manantial y sin agua. Por eso Agustín
buscando fórmulas mágicas, que no existen. Olvidamos sacaba la conclusión de que el error sobre el amor es un
que Jesús, hace ya muchos siglos, nos dio la solución: "en error sobre Dios, y viceversa. Y también que en
esto conocerán todos que sois mis discípulos". Éste es el espiritualidad éste es el error de consecuencias más
milagro, y que está a nuestro alcance. ¿Queremos de graves, porque es error de principio que va creciendo. Fue
verdad que el mundo se convierta? ¿Queremos que lo que comenzó a descubrir en su búsqueda: "Lo que

2
Cuadernos de Espiritualidad Agustiniana El Amor, Mandamiento Nuevo

pensaba de ti no eras tú, sino un vano fantasma. Mi de la Salvación o historia del amor de Dios a los hombres.
error era mi Dios" (Confesiones 4, 7, 12). Y más La revelación versa principalmente sobre la segunda: Dios
adelante: "La causa principal y casi única de mis se manifiesta en la historia como el que ama al hombre
errores era el tener una idea equivocada de Dios" salvándolo; la reflexión cristiana a través de un constante
(Confesiones 5, 10, 19). Se trata de una observación muy proceso de interiorización ha formulado que Dios es así,
acertada, que revela una vivencia y un gran conocimiento es decir, amor porque siempre se ha manifestado en la
de las personas. Se lo decía a la gente en uno de sus historia de los hombres amando" (Seguimiento de Jesús
sermones: A veces decimos de Dios tales cosas que no en el amor en medio de este mundo, rev. Confer, n. 78,
nos atrevemos a decirlas de nosotros mismos (Sermón abril-junio 1982, pp. 393-394).
113, 2). Al comienzo de las Confesiones encontramos la
Ojeando los muchos textos sobre este tema que se
explicación: El que no conoce a Dios, fácilmente se
encuentran en la obra agustiniana, llaman la atención los
expone a invocar lo que no es Dios (Confesiones 1, 1, 1).
de la segunda vertiente, y que son la mayor parte. Dios es
Es decir, el que no conoce al Dios verdadero, tiende a
Dios para el hombre (el "Dios-con-nosotros"). Y porque es
inventar dioses.
amor, es luz, dulzura, vida, salvación, belleza, alegría, etc.
Las conclusiones que se podían sacar de estas
“Lo propio de Dios es dar (como el amor). A él no le da
afirmaciones, tanto para la espiritualidad como para la
nadie, porque no hay nadie mejor que él" (Sermón 13,
pastoral, son muchas. La primera, y que resume las
3). Con la debida distancia, se podía decir de Dios lo que
demás, es que del concepto que tengamos de Dios, así
Agustín escribe de sí mismo: "mi peso es mi amor,
será el que tengamos de nosotros, de los demás, de la
adondequiera que voy, soy llevado por el amor"
sociedad y también de nuestro modo de actuar (un Dios-
(Confesiones 13, 9, 10).
Juez, un Dios-lejano, un Dios-veleta, un Dios-Amor...).
2. DIOS NOS AMA
No entra en este cuaderno hacer una exposición, pero
considero necesario profundizar un poco, porque en "Dios es amor". Por eso nos ama siempre. Y no de un
cristiano no se puede hablar del amor sin saber quién es modo general o abstracto, sino cuidando de cada uno
Dios. En los escritos de san Agustín se encuentran como si no tuviera más de quien cuidar (íd. 3, 11, 19). Y
muchas respuestas a las preguntas de cómo o quién es no un día o durante una temporada, no hoy mucho y
Dios. Por ejemplo. mañana poco. Dios nos ama siempre y en grado sumo:
"hasta el fin" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan 55,
Dios-Belleza. "¡Tarde te amé, Belleza siempre antigua y
2). Para nuestro bien, Dios no puede dejar de amarnos, ni
siempre nueva!" (Confesiones 10, 27, 38). Éste es un
poner límites a su amor. Continúa amándonos, aunque
aspecto muy importante. Dios, que es Belleza, y la belleza
nosotros no le amemos a él.
de lo creado como "esplendor" de la bondad de Dios. Ha
sido un gran acierto el de B. Háring al introducir este Tan importante es este apartado, que Juan Pablo II
apartado en la Moral. Y es que, como escribe al comienzo: escribe: "¡El hombre es amado por Dios! Éste es el
"Una moral situada bajo la ley de la gracia es por su simplicísimo y sorprendente anuncio del que la Iglesia es
misma naturaleza una moral de belleza y de creatividad" deudora respecto del hombre. La palabra y la vida de cada
(Libertad y fidelidad en Cristo, Ed. Hérder, 1982, II, p. cristiano pueden y deben hacer resonar este anuncio:
120). En el pensamiento agustiniano no es posible ¡Dios te ama!" (Los fieles laicos 34).
entender el amor sin la belleza, la bondad y la verdad. Es
la trilogía que buscaba Agustín. La encontró cuando 3. DIOS NOS HACE AMABLES
encontró a Dios. "Dios es amor" y Dios nos ama. Pero el amor de Dios no
Dios-Misericordia. Dice Agustín que el adelantarse de Dios se reduce a un simple deseo o sentimiento. Llega hasta
donde no puede llegar ningún otro amor: hasta hacernos
se llama misericordia. Es lo que hace el amor
(Comentarios a los Salmos 58, 2, 11). "¿Quieres saber "amables", es decir, hacernos "capaces" de amar y de ser
hasta dónde llega la misericordia de Dios? Ámale" (íd. amados. Esta capacidad no significa solamente
32, II, 2, 28). El amor es el "lugar" correcto para entender "posibilidad", sino también "necesidad" y "creatividad". Yo
la misericordia y la corrección. Así como ha sido un error "puedo", pero también "necesito". El hombre tiene
necesidad de amar y ser amado. Fue una de las primeras
tratar de explicar la gracia al margen del amor, también lo
es con relación a la misericordia, la humildad y la libertad. cosas que descubrió Agustín: que el hombre no puede
vivir sin amar. Es la razón de la búsqueda agustiniana. Y
¿Consecuencias? Unos conceptos muy pobres de gracia,
misericordia, humildad, libertad, etc. En Agustín no es de la amistad.
posible, porque hay que partir del amor. La gracia es el Éste es el fundamento más "original" y más rico de la
amor gratuito de Dios. Y la misericordia, el amor de Dios espiritualidad agustiniana, y me atrevería a decir de todo
curando al hombre. su pensamiento. Naturalmente, aquí me refiero a la
dimensión espiritual. Pero éste es un elemento también
Agustín habla también de Dios- Felicidad, Dios-Verdad,
Dios en sí mismo, Dios-Trinidad, etc. Pero, como hemos imprescindible en la antropología y la gnoseología
afirmado en la reflexión anterior, nos quedamos con Dios- agustinianas. La espiritualidad las supone.
Afortunadamente, muchos teólogos modernos han
Amor. Teniendo como trasfondo un texto agustiniano
(Sermón 34, 1-3), escribe Jesús Ma Lecea sobre la aprovechado este fundamento, llegando hasta hacerlo
punto de partida de sus estudios sobre la gracia (ver, por
afirmación "Dios es amor": "En el amor divino hay una
vertiente interna que muestra lo que Dios es en sí y otra ejemplo, Leonardo Boff, Gracia y liberación del hombre,
externa que se manifiesta en lo que llamamos la Historia Ed. Cristiandad, 1978, p. 227; Piet Fransen, en Mysterium
Salutis, IV/2, p. 887; González Faus, Proyecto de
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hermano, pp. 501 y 558, y el Catecismo católico para "Dios es amor" es el modelo. Dios es comunión de amor.
adultos, publicado por la Conferencia Episcopal alemana, Su voluntad es que vivamos en comunión, como
BAC, 1989, p. 272). hermanos. El amor fraterno es el camino para llegar a
Dios. Amando a los hermanos, le amamos a él. Y esto
He aquí algunas afirmaciones de san Agustín: Dios nos ha
porque él se hizo "camino" y "hermano". Desde entonces,
hecho "amables" y por eso amamos (La Trinidad 9, 12,
el amor
18); fuiste amado primero para que te hicieras digno de
ser amado (Sermón 142, 5); fuimos amados para que es esencialmente "caminar". Tiende siempre a construir
pudiéramos amar (ib. 74, 4); fuimos amados para que senderos y puentes, a unir y a igualar, pero elevando.
recibiéramos el amor con que amamos a Dios (La gracia ¿Cómo si no podríamos imitar o seguir a quien nos amó
de Jesucristo y el pecado original 26, 27). Y todas las primero, a quien camina delante?
veces que Agustín cita el texto "El amor de Dios ha sido
Por último, partiendo de este comienzo (Dios amor, Dios
derramado en nuestros corazones...", que es uno de los
comunidad de amor), el acento no hay que ponerlo en la
textos bíblicos más citados en sus escritos.
acción, la eficacia, sino en el ser, la intención
Es importante notar que éste es el amor de que más habla (fundamentada), la búsqueda, las actitudes, etc. Lo dice el
Agustín. Un amor que es "don" y por consiguiente no mismo Agustín: "la búsqueda habla más que el hallazgo"
procede de nosotros. Pero que Dios nos lo da para que le (Confesiones 12, 1, 1). La fuerza del cristiano, y sobre
amemos. El hacernos "amables" significa que este amor todo del religioso, no está en predicar ni en hacer cosas,
tiene la fuerza para crecer. Se podía decir que es algo sino en ser y en practicar.
parecido a lo que san Lucas describe en las parábolas del
PARA EL DIÁLOGO
"grano de mostaza" y de la "levadura" (Lucas 13, 18-21),
que ya llevan en sí la fuerza y la vitalidad transformadoras. • ¿Qué concepto o idea tienes de Dios? ¿Quién es
Lo que necesita es la "tierra", la "masa" para crecer y dar Dios para ti?
fruto. Por eso, aunque el amor con que amamos a Dios
nos lo da Dios gratuitamente, también es fruto nuestro • ¿Cuál es la prueba más grande de que Dios nos
(Tratados sobre el Evangelio de san Juan 87, 1). ama? Nuestra existencia, la venida de su Hijo al
mundo, la gracia, la naturaleza...
Este fundamento es clave en espiritualidad. No tenerlo en
cuenta es pretender edificar sobre el vacío. Porque sin • ¿Conoces alguna fuente más abundante que la de
este amor no es posible ni la oración, ni la alabanza, ni el "Dios-amor"?
culto verdadero, ni siquiera la verdadera amistad. Por eso,
si queremos que tengan valor, debemos procurar que
nazcan de este amor y sean alimentados por él. Agustín III. AMOR DEL HOMBRE A DIOS, A SÍ MISMO Y AL
mismo dice que el hombre ha sido creado "laudable" PRÓJIMO
(Sermón 29, 1). Y dice más: que Dios se dignó alabarse a
sí mismo; se hizo amable, se hizo asequible y nos llena de "Un letrado se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Qué
su Espíritu para que le alabemos (Comentarios a los mandamiento es el primero de todos? Respondió Jesús: El
Salmos 144, 1); nos "asaetea" para hacernos "amantes" primero es: 'Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el
único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
(íd. 119, 5).
con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser'. El
Como es el fundamento más profundo y más sólido, es segundo es éste: 'amarás a tu prójimo como a ti mismo'.
también la razón más convincente para eliminar toda No hay mandamiento mayor que éstos" (Marcos 12, 28-
sospecha de pesimismo. El que ama de verdad no puede 31).
ser pesimista. Uno no puede amar y ser al mismo tiempo
Para dar más actualidad al texto evangélico, podíamos
"profeta de calamidades", que diría Juan XXIII.
imaginarnos la siguiente ambientación: tiempo de
También se podía considerar como el fundamento más exámenes, de repaso, de preocupación, de incertidumbre
sólido para un auténtico ecumenismo. Partiendo de esta y hasta miedo. En el capítulo 12 san Marcos reúne una
base común, es como mejor se podría apreciar el serie de preguntas que hacen a Jesús los distintos
crecimiento de la semilla. representantes de grupos judíos. Una pregunta sobre
política, un tema tan escurridizo (12, 13-17); otra sobre la
Por consiguiente, y a modo de conclusión:
resurrección de los muertos, un tema tan difícil de
"Dios es amor", "Dios me ama", es el fundamento de la entender (12, 18-27) y una tercera sobre leyes, la red
espiritualidad agustiniana. Y no sólo por lo del amor, sino tejida de tantas normas, ritos y tradiciones de la que era
también por lo de Dios; por los dos, que en realidad es casi imposible escapar (12, 28-34). Se trataba, pues, de
uno. Un amor que no estuviera enraizado en Dios, ¿hacia preguntas difíciles, como las que hacen algunos
dónde nos conduciría? Y un Dios que no fuese amor ¿de profesores que quieren "pillar" a sus alumnos.
qué nos serviría?
¿Cómo respondió Jesús? Según el mismo san Marcos,
"Dios es amor" es la fuente de nuestro amor a Dios, a sorprendiendo a todos (12, 17). Incluso, haciendo una
nosotros mismos y al prójimo. Dios nos amó primero. Y de pregunta, que no supieron responder (12, 35-37). Con ello
su amor brota el nuestro. Si amamos, es porque Dios nos quedaba claro quién era el Maestro y quiénes los alumnos.
ha amado y nos sigue amando. Si buscamos, es porque En el caso que nos atañe, se trata de un maestro de la
Dios nos ha buscado antes. Si oramos, es porque él ha Ley, que había oído las respuestas de Jesús y le habían
prometido escucharnos y ayudarnos. parecido buenas (12, 28). Se acerca a él y le hace la
pregunta: "¿Qué mandamiento es el primero de todos?"
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(12, 28). En la respuesta no sobra ninguna palabra, y cada San Agustín lo captó perfectamente. Por eso decía a los
una de ellas encierra una lección. fieles: "Recordad siempre, hermanos, estos dos
preceptos. Y no solo cuando yo hablo o hago mención
"Escucha, Israel". Es una cita del Antiguo Testamento.
de ellos. Jamás se deben borrar de vuestros
Con ella quiere decir al que pregunta: la respuesta la
corazones. Pensad siempre, siempre en absoluto, que
tienes en el libro; sólo tienes que leer, "escuchar". ¡La
se debe amar a Dios y al prójimo: a Dios, con todo el
necesidad de escuchar en un examen! Y en la vida
corazón, con toda el alma y con toda la mente, y al
también. ¡Cuántas respuestas equivocadas porque no se
prójimo como a uno mismo'. Esto es lo que hay que
escuchan las preguntas! ¡Cuántos caminos equivocados
pensar siempre, meditar siempre, recordar siempre y
porque no se escuchan los consejos!
cumplir siempre. El amor a Dios es lo primero que hay
"El Señor, nuestro Dios, es el único Señor". Es la verdad que predicar, y el amor al prójimo lo primero que hay
básica. El fundamento de las afirmaciones que siguen. Si que practicar" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan
Dios es el único Señor, sólo él puede exigirlo todo. No hay 17, 8).
lugar para los ídolos, sean de la clase que sean: piedras,
San Marcos cierra el capítulo 12 con dos ejemplos que
personas y hasta vicios. Al hombre siempre le está
simbolizan dos reacciones distintas a las enseñanzas de
acechando la tentación del orgullo, la riqueza, el afán de
Jesús. Por una parte, la reacción de los letrados (fariseos,
poder, etc. Por eso nunca debe olvidar esta verdad
saduceos, maestros), y por otra, la de una viuda (los
fundamental.
pobres, los humildes, los sencillos). La primera es
Este principio es básico también en el apostolado. rechazada por Jesús porque obran por egoísmo, soberbia,
Aplicable al pastor, cuyas ovejas no son suyas, sino de ambición y afán de sobresalir. Las expresiones son claras:
Cristo, como Agustín repetía continuamente; y a los fieles "pasearse con amplio ropaje", "buscar los asientos de
que, a veces, hacen las cosas por las personas y no por honor". La segunda es alabada, por el desprendimiento,
Dios. "El vicio que más deben evitar quienes humildad y pobreza de corazón: "los demás han echado
apacientan las ovejas de Cristo, es buscar sus propios de lo que les sobraba, mientras que ésta dio todo lo que
intereses y no los de Jesucristo, convirtiendo en tenía". Es lo que hace el amor.
utilidad propia a aquellos por quienes derramó su
1. EL AMOR DEL HOMBRE A DIOS
sangre Cristo" (Tratados sobre el Evangelio de San Juan
123, 5). Si Dios nos hace "amables" y nos ama tanto, ¿qué
excusas puede inventar el hombre para no amar a Dios?
Una vez puesto el fundamento, lo demás se sigue como
Tenemos que admitir que la raíz principal de las
consecuencia:
dificultades y problemas del hombre está en el hombre,
"Amarás al Señor tu Dios". Es más que un mandato y una por no amar a Dios en el orden señalado por el mismo
obligación. Dios nos exige mucho más. "Dios es amor". Y Dios. "Amados, amémonos unos a otros, ya que el amor
el amor propiamente no se manda. ¿Quién puede es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce
obligarnos a amar? A hacer algo externo, sí. Pero amar es a Dios; el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es
mucho más. Es darlo todo, incluido uno mismo. Dios lo amor" (1 Juan 4, 7-8). Y comenta san Agustín: "¿qué más
quiere todo... porque nos lo ha dado todo. Y así lo explica puede decirse, hermanos, en alabanza del amor? Si nada
a continuación: más se dijese en todas las páginas de la Escritora, y
solamente oyésemos en voz del Espíritu de Dios: 'porque
− "Con todo tu corazón": todos tus sentimientos; le Dios es amor', nada más deberíamos buscar". Y continúa
amarás más que a todos los seres queridos tuyos. el comentario, sacando esta sorprendente conclusión:
− "Con toda tu alma": con toda tu vida; todo lo que "Ved, pues, que obrar contra el amor es obrar contra Dios"
hagas. (Tratado sobre la primera Carta de San Juan 7, 4-5).
Efectivamente, el amor, como Dios, es uno solo. Es
− "Con toda tu mente": todos tus pensamientos. semilla y fruto. Es fuente y es río. Es don y es tarea. Por
− "Con todo tu ser": con todas tus fuerzas, como eso no podemos amar a Dios si no amamos al prójimo.
traducen otros. Se refiere a lo que uno es y tiene. "No podemos ser buenos si no es por el amor" (Tratados
A Dios hay que amarle totalmente. Es la sobre el Evangelio de San Juan 87, 1).
observación que hace san Agustín al comentar 1. 1. El hombre
este pasaje: las especificaciones tienen la
finalidad de abarcar todo lo que es, tiene y hace la Si en espiritualidad el concepto que tengamos de Dios es
persona; que todo quede incluido en este precepto fundamental y define nuestro estilo de vida, no lo es
del amor (La doctrina cristiana 1, 22, 21) menos el que tengamos del hombre (la antropología). En
el pensamiento agustiniano caminan juntos. El hombre no
"El segundo es éste: amarás a tu prójimo como ti mismo. puede dar un paso sin Dios; pero el conocimiento y el
No existe mandamiento alguno mayor que éstos". El amor de Dio