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Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.

Benjamín Franklin

Muy buenas tardes dilectas autoridades, compañeros estudiantes, respetables maestros y


maestras, público en general:

La necesidad de prepararse en cuanto a conocer y a descubrir ha estado vigente desde épocas


muy remotas, el hombre desde sus inicios cavernícolas buscó mecanismos de protección e
instintivamente ya aplicaba el método científico (El hombre ya observaba).

Es evidente que han trascurrido centenares de años para que la sociedad maneje una dinámica
estructural y de interrelaciones de alto nivel y de una competitividad sin precedentes históricos,
no obstante, hay que devolver la mirada hacia el seno de la familia, recobrar el espíritu altruista
de la escala de valores que emerge de las enseñanzas básicas del hogar.

El objetivo uno, numeral tres, literal g del Plan Nacional del Buen vivir de la república del Ecuador
declara: “Asignar prioritaria y progresivamente recursos públicos para propender al acceso
universal y gratuito a la educación y a los servicios de salud en función de criterios poblacionales,
territoriales y de equidad social”, por citar un solo literal, pero es conocido por muchos que el
Plan Nacional del Buen Vivir es un documento extraordinario en donde se garantiza la educación
de los niños desde el vientre de la madre, hasta los más altos niveles académicos; cabe señalar
que la educación no sólo es un derecho del ciudadano, sino la obligación que una nación tiene
con sus habitantes, estamos claros entonces que nuestra educación está plenamente
garantizada.

Sin embargo, por más esfuerzo que hagan nuestros gobernantes en la búsqueda desenfrenada
de una educación digna y de calidad, nada va a cambiar sino empezamos por nosotros mismos,
hagámonos un llamado de atención y evaluemos la fuerza y el ímpetu que le hemos centrado a
la consecución de nuestros propósitos, más allá de una obligación del estado; formarnos,
prepárarnos, ser mejores cada día es una obligación moral de cada individuo, que se debe
robustecer día a día para construir un mundo mejor, en donde todos tengamos igualdad de
oportunidades.

También los maestros deben trabajar duro para formar mejores seres humanos, culmino mi
intervención dejando una frase del célebre del padre de las inteligencias múltiples Howard
Gardner que dice así “La enseñanza que deja huella, no es la que se hace de cabeza a cabeza,
sino de corazón a corazón”

Señoras y señores