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CURRICULAR Y EXTRACURRICULAR

"Es un error jerarquizar las materias. ¿Por qué va a


ser la física más importante que la danza?"
Eduard Punset

Rosa María Torres


"La Secretaría de Educación comenzó a buscar en el
segundo semestre de 1991 la meta de inducir a todas
las escuelas a que definieran su proyecto mayor, de
modo que toda su acción fuese curricular, superando
la dicotomía entre curricular y extracurricular. La
Secretaría comenzó a ver que muchas escuelas
consideraban el currículo 'del gobierno' y 'lo suyo' lo
extracurricular" (Secretaría de Educación de Curitiba,
Paraná, Brasil, 1992).

A muchos no parecerá novedosa esta cita. Pero lo


es y por eso conservé el documento y me interesé
en saber cómo se estaba llevando esta consigna en
el sistema público en Paraná. Encontré funcionarios,
directores y profesores que, seguramente reforzados
por la directiva, habían desarrollado antipatía hacia
el término extracurricular. No es claro si la razón de
la consigna había sido cabalmente entendida y
asumida. Lo importante es que la
dicotomía curricular-extracurricular se había
tematizado por primera vez y por primera vez
planteado como un problema.

Las comprensiones atrasadas y estrechas de lo que


es el currículum y, a partir de ahí, la separación entre
lo considerado curricular y lo
consideradoextracurricular, se repiten con asombrosa
similitud en el mundo entero, en la enseñanza pública
y en la privada. En torno a esta distinción se organiza
la actividad educativa y la agenda escolar,
estableciéndose incluso horarios diferenciados: por lo
general las actividades consideradas curriculares (las
esenciales, las ineludibles) se incluyen temprano a la
mañana y las consideradas extracurriculares (las
secundarias, las prescindibles) se intercalan después
o se dejan para la tarde.

La inmensa mayoría de personas


entiende currículum o - castellanizada -currículo como
asignaturas, contenidos de estudio, desarrollados
dentro del ámbito y el horario escolares.
(Sintomáticamente, el campo de la educación no-
formal y el de la educación de adultos han vivido
creyendo que ahí no hay currículum, que éste
pertenece únicamente a la escuela y a la educación
de niños y jóvenes). Lo curricular, es decir, lo propio
delcurrículum, suele asociarse con lo formal, lo
convencional, lo establecido y normado;
lo extracurricular, por contraste, se asocia a menudo
con lo informal, lo no estructurado, lo
innovador. Lo curricular se asocia al mundo de
la educación; lo extracurricular al mundo de la cultura.

Resultado de estas perversas distinciones, las


actividades más interesantes y, a menudo, las más
importantes del sistema escolar pasan a ser
clasificadas como “extracurriculares”. Con lo cual
lo curricular - las asignaturas, los profesores, los
libros, la noción misma de enseñanza y de
aprendizaje - se rigidiza y condena al mundo de lo
incambiable. Los propios educadores no perciben
esta trampa fatal. Lamentablemente, desde la
educación no-formal y la educación popular también
se ha contribuido a reforzar estas oposiciones
dicotómicas entre curricular/formal/convencional y
extracurricular/no-formal/innovador.

Al canasto extracurricular van a parar las cuestiones


más entretenidas y variadas incluyendo el deporte, el
juego, la música, el baile, el canto, el arte, la pintura,
el teatro, el folklore, el trabajo manual, el aprendizaje
y uso de tecnologías, el segundo o tercer idioma, las
habilidades de estudio, el desarrollo de la inteligencia,
la lectura de cuentos, el uso del periódico como
refuerzo a los contenidos de las asignaturas, la
educación sexual, la ecología, los derechos humanos,
el huerto escolar, el servicio social, y hasta la
realización de las tareas escolares en horarios
considerados extra-escolares.

Las familias con recursos pueden permitirse y se


ocupan a menudo de complementar la enseñanza
escolar llevando y trayendo hijos y pagando de su
bolsillo actividades "extracurriculares" en tiempos
"extraescolares". Pero las familias de escasos
recursos dependen en gran medida de lo que les
ofrece, o no, el sistema escolar público.

Como es sabido, cuando escasean los recursos, los


espacios o el tiempo, lo "extracurricular" se reduce al
mínimo o es lo primero en desaparecer. El sistema
escolar y toda la sociedad valoran y defienden las
asignaturas "duras" (lenguaje, matemáticas,
ciencias), las que se cree aseguran los
conocimientos y aprendizajes claves, el desarrollo
de "la inteligencia" en singular (muchos continúan sin
enterarse de la existencia de "inteligencias
múltiples"), las evaluaciones y los puntajes, méritos,
diplomas, medallas, becas, etc.

▸ Haití: En un colegio secundario vocacional, el


padre rector me explicaba que los jóvenes estudian
primero las materias del currículo y luego aprenden
en los talleres de producción (carpintería, herrería,
mecánica, etc.), considerados extracurriculares.

▸ Venezuela: Una ONG en Caracas que trabaja con


niños y profesores de varias escuelas en torno al
tema ecológico, dentro del horario escolar y a
menudo dentro del espacio físico de la escuela,
concibe no obstante este programa
como extracurricular porque “se propone modificar
sustancialmente las prácticas escolares, desde la
ecología".

▸ Chile: Una evaluación del primer año de aplicación


de la Jornada Escolar Completa mostró una
tendencia de muchos establecimientos escolares a
dividir el día en dos partes: la mañana para las
actividades “curriculares” y la tarde para las
consideradas “extracurriculares”. La jornada
extendida tendía, así, a ser considerada y convertida
en extracurricular, todo ello a pesar de que la JEC
propuso una revisión integral del tiempo escolar.
▸ Paraguay: ¿Qué hay de malo” - me preguntaba,
intrigada, una maestra - “con separar lo curricular de
lo extracurricular?”. Evidentemente, no había yo
logrado explicarle que el problema central está en la
manera de entender lo que es el currículo, en reforzar
la idea de que los aprendizajes dentro de la escuela
deben ser cerrados, rígidos, formales, y que la
innovación y el cambio sólo pueden hacerse
traspasando las barreras del currículo, más allá de la
escuela.

En efecto, desde la ideología educativa convencional,


apegada a una noción de escuela alfabetizadora y
transmisora de información, todo lo que no tenga
nombre de asignatura y no se evalúe con prueba
tiende a ser considerado extracurricular. Desde esa
ideología, que asocia aprendizaje con padecimiento,
no pueden ser sino extracurriculares el juego, la
música, el baile, la gimnasia, el deporte, el arte, la
excursión, el paseo, la diversión. De hecho, la
dicotomía curricular/extracurricular intersecta y
expresa otras tantas dicotomías, viejas y nuevas, que
cruzan al campo educativo: gubernamental y no-
gubernamental, oficial y no-oficial, aprendizaje y
juego, educación y cultura, educación y deporte,
trabajo intelectual y trabajo manual, tradición e
innovación.

¿Cómo se comprenden y asimilan, en esa matriz


receptora, las reformas curriculares, algunas de ellas
genuinamente transformadoras, planteadas en el
marco de las reformas educativas? Cómo, puesto que
es abismal la distancia entre el currículo real, el del
sentido común, el asumido y actuado por los
educadores y, en el ámbito escolar, resumible como
“los planes y programas de estudio”, y el currículo
ideal, el re-definido desde la teoría, conceptualizado y
propuesto desde visiones más avanzadas e incluso
revolucionarias sobre lo que deben ser la educación,
la escuela, el aprendizaje.

En el marco de las reformas escolares hay


propuestas de reforma curricular que adoptan
nociones amplias de currículo, entendiendo por tal no
únicamente contenidos sino también objetivos,
métodos y criterios de evaluación, y que entienden
como contenidos no únicamente la instrucción sino el
conjunto de experiencias, relaciones y aprendizajes
sociales que se dan dentro del aparato escolar y que
se construyen en la interacción no únicamente entre
profesor y alumnos sino entre los diversos agentes
interactuando en el espacio escolar. Así, mientras
que, para la visión estrecha de currículo, lo curricular
está arrinconado en una esquina, en la visión
ampliada lo curricular no deja prácticamente espacio
para loextracurricular. Reformar el currículo, en esta
perspectiva, implica no únicamente cambiar planes y
programas de estudio sino, fundamentalmente,
introducir cambios en el "saber escolar" y la "cultura
escolar", hacer de la enseñanza y del aprendizaje, si
se quiere, una gran fiesta extracurricular.

Mientras la política educativa no reconozca los puntos


de partida de sus interlocutores en la sociedad y no
asuma como objetivo expreso sacar a la luz y revisar
la matriz curricular y pedagógica en la cual se
asientan la ideología educativa y la práctica escolar
convencionales, es de esperar que las propuestas de
cambios curriculares tengan la misma suerte que la
planteada por la Secretaría de Educación de Paraná:
“borrar y cambiar” términos (donde
diga extracurricular cámbiese por curricular) y
continuar haciendo lo mismo que se venía haciendo.

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