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La influencia de la iglesia católica y su dogma religioso en del

amor y otros demonios

Gabriel García Márquez, escritor, periodista y premio Nobel colombiano,


considerado una de las figuras más representativas de la narrativa del siglo XX.
Esta novela muestra ya el estilo que todos conocemos de uno de los mejores si
no es que el autor más consolidado en la literatura Latinoamericana.

La novela se narra en Cartagena durante el siglo XVIII cuando todavía era


colonia Española allí la Iglesia desempeña una estricta función evangelizadora
y debido a la consistencia de sus mandatos, no tolera que ninguna otra cultura
amenace o contradiga su autoridad; por ello es que se afirma que el argumento
principal de la obra es que la intolerancia cristiana juega un papel muy
importante. La obra nos introduce a una época donde la Iglesia es el eje
alrededor del cual gira la sociedad y en que las autoridades eclesiásticas gozan
de mucho poder.

el título puede referirse al punto de vista ideológico del actante iglesia


entendida esta en su antiguo oficio de Inquisición. De hecho, en un mundo
sometido por la superstición y el fanatismo, el erotismo y el amor se convierten
en tentaciones del Maligno para aprovechar las debilidades de los hombres
para perderlos, se inserta en el mismo marco textual del título como una
referencia a los tratados medievales.

Además, el título de la novela instruye una de las diversas formas que


puede asumir el amor ante la presencia de los otros "demonios",
particularmente la intolerancia. En este sentido, el título constituye una exacta
anticipación del tema central de la novela: el amor, pero medido siempre por
los urgencias del erotismo y por las impertinencias de la intolerancia.
Rápidamente dicho, el demonio dentro de la religión cristiana es quien propicia
el Mal y usurpa el lugar de Dios ante los hombres, aquel que por ello da lugar al
caos, al desorden del mundo, del cosmos regulado por Dios.

Así, es posible interpretar la figura de lo demoníaco en términos de castigo,


culpa, esclavitud de los instintos ;En tal sentido, puede deducirse que el amor
en la novela aparece ante los ojos de los personajes ajenos a éste como una
fuerza demoníaca que toma posesión de las almas y los cuerpos de hombres y
mujeres: es un amor anegado por la pasión, por el erotismo trasgresor; no es el
amor platónico de la contemplación casta, es el amor de los placeres del
cuerpo, de lo instintivo controlado por la moral dominante, el portador de una
fuerza capaz de romper las instituciones y convenciones sociales. Este amor
fue condenado por la Iglesia durante muchos siglos, al ser considerado una
tentación del diablo.

Existe en la novela otro tipo de demonios, sin duda más violenta y,


igualmente, aliados a un orden social represivo y profundamente irracional. Son
otro tipo de pasiones ("los verdaderos demonios", según Cayetano), como la
intolerancia, la incomprensión y la superstición; aparecen también como un
desorden en la vida, pues primero privan del amor a Cayetano y a Sierva
María, luego condenan a ésta al encierro y muerte prematura, y a aquél al
sinsentido vital.

Márquez presenta un conflicto entre los dogmas de la Iglesia y los hechos


reales. Por encima de este conflicto sobresale el tema del amor, que ejerce su
poder como una fuerza destructiva que se manifiesta en el rendido homenaje a
los versos de Garcilaso de la Vega que están completamente fuera de lugar, ya
que no encajan sus ideales románticos con las escenas amenazadoras. El
amor es presentado como una pasión exagerada y se sustituye por neurosis
violentas.

Por otro lado la novela narra el pasar de las distintas clases sociales de la
época. No solo conocemos la historia de Sierva María de Todos los Ángeles,
sino que, poco a poco, se revelan las vidas de sus padres y de los diferentes
estratos sociales de Cartagena: la aristocracia, los esclavos, las clases
populares y la vida de la curia. Se examinan las relaciones humanas, que
sobreviven en decadencia en una sociedad que ha perdido su antiguo
esplendor;

Sin lugar a dudas, con esta novela que toma como motivo narrativo los
antiguos hechos del Santo Oficio (amor como posesión demoníaca, exorcismo,
oposición a la ciencia, a la imaginación de la literatura y a las ideas libertarias),
el autor tiende una mirada despiadada y tierna a la vez al presente, valiéndose
del mejor instrumento crítico: el lenguaje irónico, que va haciendo trizas todas
las “certezas complacientes” y poniendo en jaque todos los autoritarismos, al
tiempo que siembra la convicción de que en el mundo todos necesitamos la
utopía del amor.

En conclusión la novela refleja el tema del otro en varios aspectos de la


sociedad colonial pero de cierta manera el lector advierte que este tema es
universal y que hoy en día aun ocurre.

Del Amor y otros demonios es una obra de denuncia cuya portada trasciende la
historia colonial, ya que crítica la secular tendencia de la cultura europea a
considerar sus paradigmas culturales como universalmente aceptados. A esa
actitud etnocéntrica que genera conflictos, se contrapone la capacidad de
Sierva de armonizar los contrastes sin negarlos. Y gracias a la poética imagen
de la caballera de Sierva que no deja de crecer tras la muerte, Márquez espera
que la capacidad de aceptar y amar la otredad no se agote nunca.