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Jóvenes, tolerancia y no discriminación

Objetivo general del curso:

Promover la cultura de igualdad, tolerancia y no discriminación hacia las juventudes para prevenir
y eliminar prácticas discriminatorias hacia estas personas.

Unidad 1: ¿Por qué la no discriminación es un derecho humano?

Objetivos específicos:

Comprender la importancia de la autonomía, tolerancia y diversidad como marcos de referencia


para la protección de los derechos humanos.

Reconocer a los derechos humanos y el derecho a la no discriminación como elementos


fundamentales para el desarrollo humano a nivel individual y colectivo.

Introducción
¿Qué implica ser joven en este país?, ¿qué motiva ideas y acciones que anteceden la voluntad adulta
a personas adolescentes y jóvenes? Estas preguntas sugieren que existe una situación vigente en la
relación entre grupos de edad desigualad que puede favorecer la discriminación, a continuación
revisarás algunos temas que buscan responderlas. Por lo anterior, inicialmente se abordará la
importancia de un enfoque de derechos humanos en la construcción de una sociedad más inclusiva
y que reconozca la importancia de crítica y poner en duda las estructuras sociales y culturales que
todavía arraigan visiones univocas sobre la forma de vivir de diversas personas que afectan la
autonomía personal y la dignidad de adolescentes y jóvenes.

Además, cómo hay distintas formas de entender la identidad y como la juventud es el período en el
que se desarrolla y fundamenta lo que se construyen como valores y principios de vida. Desde luego
la diversidad de modelos y motivos de existencia genera una gran variedad de posibilidades. Justo
en la visibilización de la diversidad de formas de vida aprenderás a destacar la importancia de la
igualdad de trato, la igualdad de oportunidades y defensa de derechos. Hay mucho pendiente por
cambiar en la situación de exclusión e indiferencia que padecen miles de jóvenes en México; por lo
que reflexionarás sobre los mecanismos para combatir estos problemas.

Última modificación: lunes, 28 de septiembre de 2015, 12:20

1.1 La autonomía
La autonomía

El concepto de autonomía tiene varios significados, sin embargo la definición más aceptada es la
que hace referencia a la capacidad que tienen todas las personas de autogobernarse y de dictarse
sus propias normas morales, esto es sobre aquellos asuntos en los que se determina alguna decisión
a partir de criterios de bondad, maldad, conveniencia o inconveniencia o de otro tipo, por ejemplo:

 A Fabiola le parece que lo más valioso en esta vida es la salud.


 A Juan le parece que lo más importante en esta vida es el amor de su pareja.
 A Daniela que tiene 7 años de vida, le parece que lo más valioso es su mamá, su papá y su
hermanito (familia).
 Sofía es estudiante de administración de empresas, lo más valioso para ella es ganar mucho
dinero y tener una buena situación económica y social.
 Ricardo es modelo y le gusta trabajar en el mundo del espectáculo, lo más valioso para él es
la belleza y la fama.

Todas las personas son autónomas porque son ellas quienes diseñan sus propios planes de vida y
eligen los medios para llevarlos a cabo. El principio de autonomía reconoce que cualquier persona
tiene la capacidad de reconocer, saber y decidir qué es lo que más le conviene e interesa.

Toda esta serie de decisiones están basadas en lo que las personas consideran que es bueno y
valioso. Ejemplo:

La autonomía tiene distintas implicaciones personales según los intereses, valores y modelos de vida
predominantes de un momento determinado; ya que en la juventud hay una serie de cambios que
implican una renovación de prioridades.

Las diversas concepciones del bien son lo que le da sentido a la vida de cada persona; constituye
aquello por lo que vale la pena vivir. Ahora bien, estas concepciones al ser algo que cada persona
construye de manera individual no son necesariamente compartidas por otras personas, incluso
pueden ser opuestas y entrar en conflicto.
Un conflicto puede generar posiciones encontradas según el grado en el que una persona conozca
o tenga antecedentes sobre cómo desenvolverse en el mismo. Los conflictos pueden generar
distintas perspectivas de interés y generación de propuestas para conseguir distintas soluciones que
invariablemente traerán consecuencias diversas.

Se puede afirmar que si las sociedades están formadas por personas autónomas con concepciones
de bien y planes de vida diversos, entonces, las sociedades son diversas. Esta diversidad debe estar
regulada por un estado democrático que proteja y establezca límites justos al sistema de derechos
y libertades de todos los miembros de una sociedad. Esto quiere decir que la autonomía no es
individualismo, sino ejercicio óptimo y responsable personal de las posibilidades sociales y culturales
que un contexto brinda.

Los derechos humanos ahora elevados a rango constitucional, representan una protección para
todas las personas para llevar a cabo su plan de vida, por ejemplo:

 El plan de vida de un monje budista es completamente distinto del plan de vida de una
cantante de rock o de un funcionario público o de una persona enferma con cáncer terminal.
Muy seguramente entre estas 4 personas, las concepciones de bien serán diferentes en
varios puntos.
1.2 La tolerancia y los derechos humanos
En estos días, se puede encontrar a personas de casi todos los credos, opiniones políticas y/o
culturas diversas hablando y argumentando a favor del respeto entre grupos y personas de diversos
orígenes. Ninguna cultura podría existir o co-existir sin al menos, algo de tolerancia.

En su forma más básica, la tolerancia significa el respeto hacia las prácticas y las creencias de otros,
ya sea que se esté o no de acuerdo; dicho de otro modo, una persona puede creer lo que quiera
pero no puede imponer sus creencias a otra; asimismo una persona se muestra tolerante cuando se
mantiene fiel a su propia verdad pero sin forzar a otras personas a creer lo que ella asume como
verdadero. Vista así, la tolerancia adquiere un carácter igualitario a las creencias de los demás. Esto
es, no sólo se trata de una cuestión de “soportar” a alguien, sino de asumir que las creencias de las
demás personas son igualmente valiosas y legítimas.

Una visión tolerante dirá por ejemplo:

“Una persona puede afirmar que el aborto es malo; sin embargo, es intolerante negarles a otras
mujeres la decisión de interrumpir el embarazo.”
“Si estás en contra de las relaciones homosexuales, no las practiques pero tampoco condenes a la
gente que tiene una orientación o preferencia sexual distinta a la tuya.”
“Es muy respetable que te guste vestir de forma convencional sin embargo, no trates de hacer que
tus hijos e hijas vistan como a ti te gusta.”
En el caso de las personas con poder de decisión, una postura tolerante sería por ejemplo:

“Tengo el poder de decidir si te compro el producto o no; francamente no me gusta ni comparto tu


manera de ver el mundo, sin embargo, considero que tus creencias son igualmente valiosas que las
mías y que además, ninguna de tus creencias tiene o tendrá algo que ver con la calidad los servicios
que ofreces."
Ahora bien, ¿debo tolerar todas las creencias con las que no esté de acuerdo?, ¿qué debo tolerar y
qué no?, ¿debo tolerar a un padre que golpea a sus hijos con brutalidad? Una guía y referencia
básica hacía qué tolerar y qué no la constituyen los derechos humanos. La tolerancia hacia las
prácticas y las creencias de los demás, debe tener como principio rector que dichas creencias y
prácticas no afecten de manera negativa, directa y probable a otra persona.

La tolerancia es la puerta a la diversidad, la aceptación y el festejo de la diversidad entre los seres


humanos es algo que beneficia a todas y todos: como individuos, como sociedad y como país. Una
sociedad que acepta la diversidad de creencias, de manifestaciones culturales, de preferencias
sexuales y/o de costumbres, es una sociedad en donde todos los planes de vida tienen cabida y son
igualmente dignos del respeto de los demás.

La Encuesta Nacional sobre discriminación 2010: resultados sobre las y los jóvenes revelan datos
sobre percepciones, actitudes y prácticas sobre la igualdad y tolerancia hacia y desde los jóvenes:

24 por ciento de las y los jóvenes encuestados admite que alguna vez si o si en parte ha sentido que
sus derechos no han sido respetados por su apariencia física.
36 por ciento de la población en México tiene la percepción de que las y los jóvenes que no estudian
ni trabajan es porque no quieren hacerlo.
5 de cada 10 personas justifican mucho, algo o poco llamar a las autoridades cuando ven reunidos
en una esquina a muchos jóvenes
29.1 por ciento de jóvenes de entre 18 y 24 años consideran que se justifica mucho, poco o algo,
oponerse a que dos personas del mismo sexo contraigan matrimonio.
Estos son datos que alertan ante la poca aceptación de la diversidad hacia y entre la población joven.
La diversidad no es percibida como algo que tiene un valor agregado, muy al contrario, la diversidad
se percibe como una serie de características, distintas a las del grupo dominante y con las cuales no
se quiere tener contacto.

1.3 El derecho a la no discriminación como derecho rector

Un Estado democrático debe procurar a las y los ciudadanos las libertades necesarias para que todos
y todas lleven a cabo sus muy diversos planes de vida. Como ya revisaste, las personas son
diferentes: física, mental y emocionalmente, en talentos y habilidades; todas buscan satisfacer
diferentes metas que den sentido a sus vidas. La discriminación en cambio, impide de distintas
maneras ese ejercicio libre y autónomo, impone un solo modelo de vida y lo valora como superior;
en una primera aproximación se puede decir que la discriminación es el trato diferenciado,
desfavorable e inmerecido, intencional o no, a una persona o a un grupo de personas por atribuirles
características devaluadas y que conduce a la privación de un derecho. En este sentido, la no
discriminación es un derecho humano que si se viola o no se respeta, inhibe el ejercicio de otros
derechos. Por eso, dentro de los derechos humanos, el derecho a la no discriminación es un derecho
rector, esto no quiere decir que sea más importante sino que es necesario su cumplimiento para
poder ejercer todos los demás derechos.

Un gran número de personas requiere de los apoyos del gobierno y de los derechos humanos
fundamentales (salud, educación, alimentación, apoyos económicos, etcétera) para diseñar y llevar
a cabo sus planes de vida; con los actos de discriminación, los apoyos y los derechos humanos no se
distribuyen igualitariamente y se restringen por razones inaceptables, irrelevantes y no pertinentes.

Así, la no discriminación es un derecho llave que permite mayor garantía de condiciones básicas
para la realización de los planes de vida individuales en condiciones de igualdad.

a) Igualdad

Cuando se habla de igualdad respecto a la no discriminación se refiere a que el principio: Todos los
seres humanos son iguales, es el fundamento ético y político de una sociedad democrática. La
igualdad como principio requiere que las personas tengan los mismos derechos y las mismas
oportunidades de acción y desarrollo, requiere también el respeto a la diferencia de las minorías y
el desarrollo de una justicia social distributiva para los colectivos desfavorecidos. Todas las personas
deben tener garantizada la igualdad de oportunidades para alcanzar el máximo de sus posibilidades
en el aprendizaje, el trabajo, la cultura o el deporte, en función de sus propios esfuerzos.

La idea de igualdad cobra una doble significación cuando se ubica en el terreno de la no


discriminación. No sólo se trata de la existencia de contextos no discriminatorios, sino también de
cómo se relacionan las personas entre sí lo que genera la necesidad de hablar de igualdad de trato
que es el derecho a un tratamiento igual, es decir, el derecho a una distribución igual de
oportunidades, recursos o cargas. En este sentido, la no discriminación es igualitaria porque obliga
a no establecer diferencias de trato arbitrarias basadas en las identidades de las personas. No
discriminar significa tratar de la misma manera a todos: a un hombre y a una mujer, a una persona
de tono de piel blanco y a un afrodescendiente, a un nacional o a una persona de diverso origen
nacional. (Rodríguez Zepeda; 2004:31).

La exigencia de igualdad de trato es necesaria para la vigencia social de la no discriminación, pero


no es un criterio absoluto ni excluyente. Junto a esta idea de igualdad es admisible otra forma de
igualdad, capaz de admitir tratos diferenciados (medidas de igualación) y que en ocasiones es tan
necesaria que justifica la suspensión temporal del criterio de igualdad de trato, por ejemplo dar
preferencia a la contratación de personal con discapacidad.

2. Igualdad real este tipo de igualdad tiene como base la realidad lacerante que viven miles de
personas en el país. Si bien no existe ninguna ley que impida que las niñas asistan a la escuela, es
necesario reconocer que en realidad la marginación y los prejuicios sociales impiden que miles de
niñas asistan a la escuela, tampoco existe una ley que impida a una pareja homosexual caminar
tomadas de la mano, sin embargo la condena social se los impide. Lo anterior pone de manifiesto
que existen grupos de personas que se encuentran en una situación que socialmente es reconocida
como una situación de menoscabo o inferioridad (discapacidad, pobreza, ser mujer, etcétera) que
les obstaculiza e impide el acceso a derechos en igualdad de circunstancias. En este sentido, se han
creado acciones que buscan revertir condiciones de discriminación, igualar el punto de arranque en
el desarrollo de personas o grupos o brindar cuotas temporales preferenciales a grupos
históricamente discriminados. Estas acciones tienen el nombre de medidas de igualación.

Los prejuicios, los estereotipos y los estigmas son creencias falsas que en la mayoría de los casos
asocian características devaluadas y negativas a un colectivo o a una persona en particular, esto
ocasiona que las personas den un trato desfavorable y restrinjan los derechos de grupos completos
como es el caso de: indígenas, mujeres, personas con discapacidad, adultos/as mayores, migrantes,
afrodescendientes, el grupo de la diversidad sexual: LGBTTTI (lésbico, gay, bisexual, transexual,
transgénero, travesti e intersexual), comunidades religiosas, jóvenes, entre otras.

b) Dignidad Humana

La dignidad humana hace referencia al valor esencial e intransferible de todo ser humano,
independientemente de su condición social o económica, origen étnico, religión, edad, sexo,
etcétera; constituye la base de todos los derechos, se presenta como una llamada al respeto
incondicionado y absoluto. Un respeto que debe extenderse a todas y todos los que lo poseen: a
todos los seres humanos. Por eso mismo, aún en el caso de que toda la sociedad decidiera por
consenso dejar de respetar la dignidad humana, ésta seguiría siendo una realidad presente en cada
ciudadano/a.

De acuerdo con lo expuesto, se puede concluir:

La autonomía es la capacidad que toda persona tiene para elegir su identidad y el plan de vida que
mejor le parezca.
De la autonomía de las personas surge una multiplicidad de culturas, ideas, costumbres y planes de
vida que dan origen a la diversidad.
Los derechos humanos protegen la autonomía de todas las personas para que éstas lleven a cabo
su plan de vida.
El derecho a la no discriminación es el derecho que garantiza que todos y todas en igualdad de
condiciones, vivan conforme a sus valores y su identidad.
Reflexiona y actúa
Esta actividad no será evaluada. Con la finalidad de reflexionar en torno a esta primera unidad, se
te sugiere contestar las siguientes preguntas al concluir los temas de la unidad y compartir tus
resultados con una persona interesada en el tema:

Lee el siguiente artículo para que reconozcas qué elementos forman la discriminación a la población
juvenil. Discute con otras personas las consecuencias de la violación del derecho al trabajo.
Jóvenes, los más discriminados en materia laboral: Conapred y CIDE

Antes de entender formalmente qué es discriminación, ¿cuáles son los elementos que consideras
que la componen?
¿Qué efectos consideras que provoca esta forma de discriminación?

¿Qué origina esta problemática social?

¿Tienes alguna duda?


Para profundizar en la temática tratada en esta unidad se recomienda la siguiente documentación:

Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes


Fuente: Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes (Documento PDF). Disponible en:
http://www.unicef.org/lac/CIDJpdf(3).pdf. (Consulta con fines educativos, de difusión y no
lucrativos, los cuales pertenecen a sus creadores/as.)

La Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes es un instrumento jurídico de gran


importancia ya que genera un marco general en la región que plantea diversos derechos de este
grupo de edad. Como marco referente ha ayudado a algunos países a construir su propio cerco legal
y de defensa para este grupo.

Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas para adolescentes
indígenas
Fuente: Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas para
adolescentes indígenas (Documento PDF). Disponible en:
http://www.unicef.org/spanish/policyanalysis/files/UNDrip-ProductV9a-Web-SP2-Reader.pdf
(Consulta con fines educativos, de difusión y no lucrativos, los cuales pertenecen a sus
creadores/as.)

Este documento se enfoca específicamente a las juventudes de poblaciones indígenas; recoge


diferentes extractos de interés sobre declaraciones y convenios internacionales que tienen como
fin promover los derechos de las personas indígenas jóvenes.

Te recomendamos revisar la publicación del CONAPRED sugerida, dando click en la siguiente


imagen:

Glosario sobre derechos humanos y no discriminación


2.1 ¿Qué es la discriminación?
La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, reformada y decretada el 20 de marzo del
2014, estipula que por discriminación:

“Para los efectos de esta ley se entenderá por discriminación toda distinción, exclusión, restricción
o preferencia que, por acción u omisión, con intención o sin ella, no sea objetiva, racional ni
proporcional y tenga por objeto o resultado obstaculizar, restringir, impedir, menoscabar o anular
el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades, cuando se base en uno o
más de los siguientes motivos: el origen étnico o nacional, el color de piel, la cultura, el sexo, el
género, la edad, las discapacidades, la condición social, económica, de salud o jurídica, la religión, la
apariencia física, las características genéticas, la situación migratoria, el embarazo, la lengua, las
opiniones, las preferencias sexuales, la identidad o filiación política, el estado civil, la situación
familiar, las responsabilidades familiares, el idioma, los antecedentes penales o cualquier otro
motivo.”

También se entenderá como discriminación la homofobia, misoginia, cualquier manifestación de


xenofobia, segregación racial, antisemitismo, así como la discriminación racial y otras formas
conexas de intolerancia (LFPED; 2014).

La discriminación en un sentido sociopolítico, además es una limitación injusta de las libertades y


derechos fundamentales de las personas que anula la autonomía y aumenta la desigualdad
(Rodríguez Zepeda; 2004).

La ley a partir de su reforma nos proporciona cuatro ejes de análisis:

1. Nivel de acción

La discriminación es un acto que se basa en la identidad del grupo o la persona, por ello cuando
existe una negación de derechos puede existir por distintas formas de acción: distinción; exclusión,
restricción o preferencia.

Por ejemplo excluir a la población afrodescendiente de los beneficios de los programas sociales por
no ser reconocida como una población específica en situación de pobreza o discriminación.
La restricción a un antro o espacio público a jóvenes que no tienen un tono de piel claro también se
trata de un acto discriminatorio ya que hay una limitación de libre tránsito.
2. Modalidad

El acto de discriminación además, contempla los niveles de que la persona perpetuadora puede
haberlo hecho de manera activa o por omisión. Se le suma a esto el grado de posibilidad de que lo
haga con o sin intención.

Si una persona oficial de migración niega la atención a una joven hondureña simplemente por no
reconocer que cualquier persona tiene derecho a la atención humanitaria independientemente de
su nacionalidad, estará cometiendo una acción con intención discriminatoria.
Si un adolescente le niegan la inscripción en un colegio particular por su orientación sexual, aunque
se desconozca la ley (omisión) se está actuando con intención de discriminar a la persona.
3. Objetivo del acto

Un acto discriminatorio, además puede tener distintos impactos según el objetivo, por ello, es
importante reconocer un acto de discriminación cuando se obstaculiza, restringe, impide,
menoscaba o se anula el reconocimiento de los derechos humanos, las libertades y las posibilidades
de tener igualdad de trato.

Si se restringe el acceso a becas por factores de edad en una universidad, es muy posible que no
exista un esquema de igualdad de oportunidades para el desarrollo de la persona.
Al criminalizar la protesta social juvenil se está obstaculizando el derecho a la partición política al
tiempo que se afectan los valores democráticos al asumir que los y las jóvenes se comportan de
manera violenta en general.

4. Tipos o factores discriminatorios (desglosados)

Existen diversos factores de identidad para que una persona pueda ser discriminada. Es importante
recordar que no están aislados, sino una persona puede tener varios de estos al mismo tiempo. A
esto se le llama interseccionalidad ya que toda persona tiene más de un elemento de identidad
(sección) relacionado con el resto que la conforma como persona.

Origen étnico o nacional.


Tono de piel (En la legislación se sigue utilizando color).
Cultura
Sexo
Género
Edad
Discapacidades
Condición social
Condición económico
Condición de salud
Condición jurídica
Religión
Apariencia física
Características genéticas
Situación migratoria
Embarazo
Lengua
Opiniones
Orientación sexual (En la legislación se sigue utilizando preferencia).
Identidad política
Estado civil
Situación familiar
Responsabilidades familiares
Antecedentes penales
Joven Mujer rockera.
Ilustración 16 Joven mujer rockera

Joven Mujer afromexicana.

Ilustración 17 Joven mujer afromexicana

Jóvenes músicos en un concierto.

Ilustración 18 Jóvenes músicos en un concierto

Jóvenes trabajando, encargados de la limpieza de las calles en el Centro Histórico de la Ciudad de


México.

Ilustración 19 Jóvenes trabajando

Fotografías: Antonio Saavedra

Es de vital importancia recordar, además el artículo 4 de la ley que señala la total prohibición de
todo acto discriminatorio en el país:

Queda prohibida toda práctica discriminatoria que tenga por objeto o efecto impedir o anular el
reconocimiento o ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades en términos del
artículo 1o. constitucional y el artículo 1, párrafo segundo, fracción III de esta Ley (LFPED; 2014).

2.2 Las dimensiones en las que se presenta la discriminación


Los factores que producen y reproducen la discriminación involucran tres niveles principales: el
institucional, el cultural y el personal, mismos que se apoyan y refuerzan recíprocamente para
mantener un sistema discriminatorio.

a) La dimensión personal

Se da cuando el acto discriminatorio se origina en una relación interpersonal entre dos o más
personas; una persona concreta trata de manera desigual a otra persona sin tener una causa
justificada para ello. Las diferencias que existen entre las personas se constituyen en las causas por
las que se suele discriminar a los otros. Otros factores que pueden provocar la discriminación son
las relaciones de poder con afanes de dominio y control político sobre otras personas, las inercias
culturales o aprendizaje social, es decir la trasmisión de conocimientos e ideas de una generación a
otra, por ejemplo el machismo en la sociedad mexicana. La ignorancia es otra causa por la cual se
puede dar un acto de discriminación.

Ejemplo:

Una persona encargada de inscribir en un torneo semi-profesional a la gente interesada le niega la


inscripción a una joven nadadora argumentando que “por ser discapacitada debe nadar sólo con la
gente de su clase”. El acto está basado en la percepción e ignorancia de la encargada que desconoce
las habilidades y aptitudes que tienen las personas con discapacidad.
Joven mujer nadadora. Persona con discapacidad intelectual.

Ilustración 20 Las y los jóvenes con discapacidad son un grupo que ha sido históricamente
discriminado

Fotografía: Antonio Saavedra

b) La dimensión cultural

Se trata de ideas constitutivas acerca de cómo debe ser la sociedad, cómo se debe vivir, quién se es
y quiénes son los demás.

En una sociedad discriminatoria, las perspectivas culturales de los grupos dominantes se imponen
explícita e implícitamente a las personas y a las instituciones, quienes difícil o raramente las
cuestionan, justificándolas. Tales perspectivas abarcan la concepción de la vida, el lenguaje, los
estereotipos, los mitos, las definiciones de lo bueno, lo normal, lo raro, así como las reacciones de
la gente ante esos comportamientos.

En términos generales, se caracteriza por un rechazo a lo diferente y por una negación sistemática
de derechos a quienes no se sujetan a los valores y pautas de comportamiento de la mayoría,
abrigando fuertes componentes de misoginia, racismo, xenofobia y homofobia, pues tienen el peso
de la costumbre al ser transmitidos y afianzados por la familia, la escuela, las asociaciones y
comunidades, las normas legales, los medios de comunicación y por las políticas públicas.

Se da discriminación cultural contra un colectivo cuando las posiciones consideradas inferiores se


mantienen durante un largo período de tiempo que puede incluso alcanzar a varias generaciones.
Dicho período es tan extenso que esta discriminación llega a considerarse un comportamiento
normal. Este tipo de discriminación genera una distinción y exclusión a permanente y cotidiana en
la vida de las personas (mujeres, indígenas, personas con discapacidad, etcétera). La “normalidad”
de este tipo de discriminación radica principalmente en su enraizamiento en las conductas y códigos
sociales de muchas culturas alrededor del mundo. Durante muchos años, a la mujer se le negó el
acceso a la educación; a las parejas del mismo sexo el derecho a formar una familia; a los indígenas
el derecho a conservar su lengua a través de la educación bilingüe por mencionar algunos casos.

Ejemplo:

Una pareja de hombres homosexuales ha compartido su compromiso con su familia ya que


supusieron que iban a recibir algún tipo de apoyo. Uno de ellos fue expulsado de su casa debido a
que la familia considera que es un ser perverso. No logra conseguir apoyo en la colonia porque todos
lo exhiben de manera agresiva. Ha sido incluso violentado en las calles.

Pareja de jóvenes homosexuales disfrazados de luchadores.

Ilustración 21 Los jóvenes homosexuales sufren de discriminación constantemente debido a una


fuerte carga cultural
Fotografía: Antonio Saavedra

c) La dimensión institucional

Se refiere al funcionamiento de los órganos y estructuras del Estado así como de instituciones
privadas cuyo actuar en relación con determinados grupos sociales y minorías se lleva a cabo sobre
la base de criterios sexistas, étnicos, socioeconómicos que permiten caracterizar a estos grupos
como inferiores o distintos respecto de la norma institucional hegemónica. Se presenta en contextos
en que el acto discriminatorio se produce de manera regular debido a que su origen no solo reside
en el prejuicio de una persona concreta, sino en criterios de conducta previamente establecida en
textos o documentos, así como en acuerdos no explícitos que rigen el funcionamiento de una
determinada institución.

Ejemplo:

Jorge ha trabajado en un restaurante durante dos años. Es uno de los meseros con mejores
resultados. Hace poco el gerente le pidió su renuncia porque un cliente lo “vio vestido como
delincuente en la calle”. El gerente señala que en el código de la institución esto está prohibido por
lo que lo despidió. A pesar de provenir la restricción de derechos de una visión personal, lo que
concreto el despido fue un instrumento institucional: el código de conducta.

2.3 Raíces de la discriminación y las relaciones de poder


2.3.1. Prejuicio, estigma y estereotipo

No todo puede tipificarse como discriminatorio ya que hay situaciones que por más agresivas,
incorrectas o socialmente invalidas que nos parezcan no violan ningún derecho, niegan
oportunidades o dificultan la igualdad de trato. No obstante, podemos hablar que existen raíces
discriminatorias: palabras y actos que crean un panorama suficiente que sientan los pilares para
probables actos discriminatorios. Las raíces son los prejuicios, los estereotipos y los estigmas.

a) Estereotipo:

Son creencias, valores, juicios y suposiciones tanto positivas como negativas, asignados a miembros
de un grupo basados en información incompleta que generaliza las características de algunos
individuos hacia todos los miembros. Es compartida socialmente.

El problema más obvio con los estereotipos es que se aplican de forma indiscriminada e injusta a los
individuos con base en su pertenencia (real o supuesta) a un grupo; con frecuencia se recurre a ellos
para injuriar y dañar moralmente.

Ejemplo:

“Todos/as los jóvenes son revoltosos/as; no saben qué hacer; no trabajan ni estudian.” Este
estereotipo ensombrece la situación que padecen miles de jóvenes que son estereotipados de esta
manera sin saber que muchas de las personas que protestan, además estudian o trabajan (o ambas).

Jóvenes protestando en contra de la homofobia


Ilustración 23 Jóvenes protestando en contra de la homofobia llegan a ser vistos por la sociedad
como revoltosos

Fotografía: Antonio Saavedra

b) Prejuicio: Son creencias aprendidas y juicios previos de valor positivo y negativo, que se formulan
sin ningún sustento real. Pueden ir dirigidas a un solo sujeto o a grupos. No necesariamente
compartidas por la sociedad.

Ejemplo:

“Estudió en la UNAM, seguro no tiene la preparación suficiente; es un escuela que educa a los
trabajadores de los patrones.” Este prejuicio juzga a la persona por su pertenencia a una universidad
específica, más que por sus habilidades y actitudes personales. Además viene acompañada de un
fuerte prejuicio clasista que equipara a las universidades públicas con un rol a desempeñar
específico.

Joven frente a la biblioteca central de la UNAM

Ilustración 24 Las y los jóvenes sueles ser clasificados en sus capacidades debido al tipo de educación
del cual egresan

Fotografía: Antonio Saavedra

c) Estigma: Es la desacreditación culturalmente establecida que se considera negativa hacia una


persona o grupo de personas por sus características físicas o simbólicas.

Quién posee un atributo estigmatizado ya ha sido rechazado de antemano porque existe, con
anterioridad, en la sociedad un conjunto de prejuicios que lo ponen en desventaja.

Ejemplo:

“Es de rancho, no ha de saber ni hablar; sólo fíjate en su sombrero y ropa, da risa.” Los estigmas
muchas veces aparecen con relación a la apariencia física de las personas, a veces, solamente con
algún elemento de la misma. En este caso no sólo se rela vestimenta como algo inferior, sino
también hay una desacreditación social y cultural de personas que tienen determinado origen o
adscripción identitaria.

Hombre joven con sombrero

Ilustración 25 Los estigmas muchas veces aparecen con relación a la apariencia física de las personas

Fotografía: Antonio Saavedra


Cuando los estigmas, prejuicios y estereotipos pasan a la acción para negar la igualdad y el acceso y
goce de los derechos humanos, se convierten en discriminación; mientras tanto sólo se mantienen
como antecedentes de lo que puede llegar a ser un acto de exclusión.

2.3.2. Relaciones de poder

Además de que existen antecedentes a un acto de discriminación, también hay elementos en las
relaciones sociales cotidianas que pueden ocasionar actos de discriminación; uno de los factores
más importantes que fomentan desequilibrio en la equidad e igualdad de trato es el abuso de poder.

Según Hannah Arendt: “poder, corresponde a la capacidad humana, no simplemente para actuar,
sino para actuar concertadamente (Arendt; 2005: p. 60).” Esto significa que el abuso en situaciones
de discriminación pueda estar respaldado por personas; colectivos, incluso instituciones o prácticas
culturales.

Algunos efectos culturales que provocan las relaciones de poder asimétricas son los siguientes.

a) Constatación de una diferencia que distingue a un nosotros de los otros y que está basada en un
rasgo que puede ser físico o cultural y que posiciona una supuesta posición de superioridad,
ejemplo:

“Nosotros/as hablamos español, ellos/as lengua indígena.”

"Nosotros/as somos adultos/as ellos/ellas jóvenes.”

“Nosotras/os somos morenos, ellos/as blancos”

“Por lo tanto somos superiores”

b) Evaluación positiva de este rasgo y la consecuente consideración de que es un rasgo esencial y


valioso para ser una persona verdadera y superior. Esto trae como consecuencia la normalización,
en otras palabras que se considere como verdad absoluta este tipo de circunstancias lo que brinda
privilegios.

“Las personas que hablamos español somos mejores, por lo tanto podemos decidir qué les conviene
a las personas indígenas ya que son como ‘niños’ que requieren siempre supervisión.”

c) El juicio de inferioridad-superioridad se transforma en legitimación del derecho de los superiores


a dominar, anular, ignorar, utilizar y maltratar a los/las pretendidamente inferiores. A este grado de
ejercicio de poder es muy probable que se provoquen actos de discriminación.

“Dado que yo entiendo todo muy rápido porque soy más grande y tengo más experiencia, entonces
soy más fuerte, superior y mejor, esto significa que las personas jóvenes son inferiores y deben
hacer lo que yo/nosotros (adultos) queramos o pensemos que es lo mejor para ellos/ellas, podemos
dominarlas. Por eso tenemos que hacer leyes para que cuidar a la sociedad de sus impulsos y de sí
mismos.”
3.1 Consecuencias de la discriminación
La discriminación deja profundas huellas en las personas que la han sufrido, pero también en las
sociedades que discriminan. Las consecuencias son múltiples, tanto personales como sociales y su
impacto puede ser inmediato pero también a corto y mediano plazos. Esto significa que no sólo
perjudica a las personas que son discriminadas, sino que también se afecta a la comunidad en su
conjunto, pues la falta de respeto a los derechos de las personas y la exclusión genera resentimiento,
injusticia y violencia, entre otras situaciones.

Algunas consecuencias de la discriminación en el ámbito personal son:

“Se aprende a vivir” como víctima y se deja de ver sus cualidades como persona, pues se les
deteriora la autoestima. En algunos casos entran incluso en un estado de indefensión en el cual no
pueden hacer uso de sus recursos, no se responsabilizan de su propio desarrollo y culpan de sus
problemas a quienes las dominan. Por otro lado, pueden creer que merecen, o son responsables de
la discriminación que reciben, ya que han internalizado como legítimos los estereotipos y prejuicios
de las personas o grupos que abusan de ellos/as.

Se comienza a hacer uso del aislamiento para evitar las agresiones y por este temor a la violencia
las personas suelen ceder sus espacios de crecimiento y oportunidades de desarrollo a favor de
personas de otros grupos, aunque éstas posean menos capacidades. Puedan dejar de estudiar,
solicitar atención médica, buscar mejores puestos de trabajo, asistir a lugares de esparcimiento, etc.

La persona adopta el papel que la sociedad les ha atribuido, es decir, reproducen el comportamiento
estereotipado. Llegan incluso a renegar de sus características y adoptan los abusos, ocultan su
pertenencia al grupo discriminado y ya no se identifican con la realidad a la que éstos se enfrentan.
Además, afectan a personas en su misma situación y a otras que están en grupos de mayor
discriminación, contribuyendo a mantener al grupo dominante y a la discriminación. Muchos de los
estudios que se han realizado sobre bullying –acoso- en los Estados Unidos, reflejan que un gran
número de niños y niñas que han sido víctimas de éste, reproducen esta conducta hacia otros
compañeros o compañeras (U.S. Department of Health & Human Services).

Las personas, no obstante, también pueden reafirmarse frente a la discriminación, esto es, resaltan
las características propias del grupo para vivirse como superiores, frente a quienes las oprimen. Esta
superioridad las lleva a tratar a los demás con desprecio y a separarse radicalmente del resto de la
sociedad, lo que mantiene su exclusión y la desigualdad social.

Por último, hay grupos o personas discriminadas que reconocen como injusta la situación en la que
están y utilizan su fuerza para hacer validos sus derechos y establecer condiciones de igualdad. Esta
es una reacción que, aunque se presenta con menos frecuencia en las personas que sufren
discriminación, realmente genera cambios a favor de la igualdad y la eliminación de estereotipos y
prejuicios.
En lo social, la discriminación tiene efectos devastadores:

Es una causa de la violación y la negación de los derechos humanos, muchas personas y grupos se
valen de la discriminación para mantener privilegios económicos y sociales en detrimento del resto
de la sociedad.

Se manipulan las diferencias para eliminar y señalar a ciertos grupos como chivos expiatorios, lo que
genera odio, división y ruptura de los lazos de solidaridad y comunidad que permiten el desarrollo
de cualquier sociedad.

Cuando el Estado aplica e impone las leyes injustamente se impide la existencia de mejores
condiciones de vida y se promueve la discriminación entre particulares.

3.2 Las identidades juveniles


A lo largo de la historia humana las personas buscan la manera de diferenciarse de los y las demás
y, a la vez, se reúnen en grupo con quienes tienen un parecido. Podemos decir que existen dos
grandes separaciones en cuanto a identidad, por una parte se encuentra la identidad colectiva o
grupal y por otra se encuentra la identidad individual. Por ejemplo:

En la sierra norte de Puebla se encuentran comunidades indígenas nahuas, otomís y totonacas; a


pesar de su cercanía geográfica, estas comunidades son muy distintas entre sí cada una de estas
comunidades posee distintas creencias, distintas costumbres y tradiciones, distintas lenguas y
formas de vestir. Estas diferencias les otorgan una identidad propia como comunidad. No obstante
cada persona de estos lugares también tendrá diferencias particulares con personas de su
comunidad.
La identidad individual es aquello que nos hace únicos y diferentes al resto de las personas en el
mundo. La identidad abarca distintos aspectos de la vida de una persona, desde cuál es su nombre
y apellidos, su fecha de nacimiento, su país, su origen étnico y cultural, la religión que profesa, su
lengua, su familia, la manera en la que viste, su orientación sexual, el grupo de personas con las que
convive cotidianamente, sus aficiones y gustos, etc. La formación de la identidad es un proceso que
inicia con el nacimiento y que continúa durante toda la vida; conforme se crece se toman decisiones
de manera autónoma, que dan identidad; dichas decisiones permiten actuar de manera coherente
de acuerdo con lo que se piensa o se quiere.

Identidad y personalidad

Ilustración 27 La identidad y la personalidad son dos aspectos necesarios para el desarrollo personal

Hay distintos elementos que conforman la personalidad como la religión, el nombre, el tono de piel,
los estudios, los gustos, el origen étnico y familiar entre otros tantos. Todos estos elementos
conforman la identidad de cada persona, no obstante no está aislada ya que cada elemento de la
personalidad al mismo tiempo genera identificación con otras personas o grupos.

La diversidad de circunstancias en las que los individuos transitan por la adolescencia y la juventud
es alta y compleja, mientras la juventud para una persona puede ser una etapa de aprendizaje, viajes
y nuevas experiencias sociales, para otro (a) joven puede ser sinónimo de exclusión, discriminación
pobreza y desempleo entre otras cosas. Esto ha llevado al reconocimiento de la existencia de “las
juventudes”, aludiendo a la pluralidad de formas en que se experimenta un estadio de la vida en
función de contextos variables dependiendo del contexto histórico, social, geográfico y económico.

Las y los jóvenes, desde siempre, se han agrupado de manera espontánea con quienes comparten
gustos, formas de vestir, ideas, música, lenguaje, espacios, creencias y/o actividades; van
construyendo grupos e identidades a través de estos elementos como rasgos principales que son
los que hacen que se reconozcan entre sí y se diferencien de los/las demás, creando códigos propios,
con los que se identifican, así como un sentido de pertenencia y asociación.

No existe una sola manera de ser de vivir la juventud, en cada época y cada país han habido distintas
perspectivas sobre lo que significa ser joven; por ello se habla de las juventudes, para hacer hincapié
en la diversidad. Las y los jóvenes, lo juvenil, engloban distintas formas de expresión, lenguaje,
identidad, costumbres y simbolismos, por ello, se puede afirmar que la diferencia en las juventudes
tiene que ver con características que se centran más allá de un rango de edad y que tienen relación
con las cuestiones étnicas y culturales, con actitudes y prácticas distintas hacia la vida, la sociedad y
la diversidad. Resulta evidente que los y las jóvenes de una sociedad en África se comportarán de
una manera distinta y tendrán un sistema de valores diferentes a un grupo de jóvenes de un pueblo
zapoteca en Oaxaca o un grupo de jóvenes de clase media-alta de la Ciudad de Monterrey.

Cada generación juvenil es distinta porque va moldeando identidades y formas de actuar en la


sociedad; es un conjunto de transiciones de la vida humana, una delimitación cronológica y espacial
o una construcción histórico, social, cultural, múltiple, diversa y plural; sin embargo, los mismos
contextos históricos les asignan a las y los jóvenes roles, funciones e imágenes distintivas sobre lo
que son, deben ser y sobre lo que significa su actuación en esa sociedad. Las juventudes tienen
características divergentes, de acuerdo a la sociedad donde se ubican, con respecto al lugar y al
contexto en donde se desarrolla, pero siempre la discriminación tiene un papel central en su
configuración. Existen muy diversos estilos en que las y los jóvenes construyen sus modos de ser
joven; en esa construcción cuestionan las imágenes o un cierto «modelo» de juventud vista como
un momento de crisis personal y alejamiento de la familia.

Delia es mexicana; nació en una familia católica, pero cuando se independizó decidió que no quería
formar parte de ninguna religión. Ahora afirma que es atea.
Francisco, joven indígena que migró al Distrito Federal, se considera mazahuacholoskatopunk; eligió
esta identidad urbana para distinguirse en la metrópoli.
Lidia nació en Puebla, sin embargo migró a Nueva York siendo muy joven. Se considera
orgullosamente poblana y mexicana, pero también se siente neoyorkina.
Jacobo afirma ser “puma de corazón” porque estudió en la UNAM; también forma parte de la
comunidad gay y de una red internacional de alpinistas.
No es necesario pertenecer a un grupo específico para sentirte identificado o sentir pertenencia, ni
se tiene que modificar la forma de ser, de vestir, de actuar, ni hacer cierto tipo de actividades si no
se desea, para ser aceptados/as. Lo importante es ser uno mismo y disfrutar de todas y cada una de
las cosas que se realizan al tiempo que se aprende y se rescatan elementos de otras tantas
identidades.

Las identidades juveniles son tan variadas, diferentes y únicas, así como lo son las y los jóvenes. No
obstante hay posiciones como el adulto-centrismo que es el pensamiento y práctica que concibe a
la persona adulta como centro de toda “razón y voluntad verdadera” que vulnera de manera
frecuente la diversidad juvenil al considerar que “no saben lo que hacen”, “algún día cambiarán,”
entre otros prejuicios, abuso de poder, de control, incluso amenazas para someter toda forma de
disenso que viene de las personas jóvenes.

3.3 Formas de discriminación a las y los


jóvenes
En México, la definición de joven contempla a las personas que se
ubican entre los 12 y los 29 años de edad. Es importante mencionar que
el período de la juventud es aquel en cuál se desarrollan capacidades
críticas y reflexivas, se reafirman y cuestionan valores aprendidos en la
niñez y se adquiere una mayor independencia de pensamiento. También
es una etapa en la que se enfrentan resistencias culturales (tradiciones y
costumbres) y a los modos de interacción e integración social
establecidos.
En varias ocasiones, la sociedad se les presenta a las y los jóvenes
como una estructura rígida e inflexible ante sus formas novedosas de
entender e interactuar con el mundo, actualmente el internet, las redes
sociales como facebook, twitter y los teléfonos celulares, desarrollaron
una nueva forma de interrelación humana, muy diferente de la que se
tenía hace 20 años, se han convertido en una herramienta para las y los
jóvenes. Para el mundo adulto, esta nueva forma de interacción puede
representar una amenaza y una pérdida de control que no están
dispuestos a ceder del todo.

 Un ejemplo de una situación que se repite, son las jóvenes que se


embarazan sin haberlo planeado, es una constante que no parece
frenar con las nuevas generaciones. El riesgo a ser discriminadas en
la que se encuentran por el embarazo y la maternidad se traduce en
planes de vida truncados, así como en situaciones de discriminación
social y en ámbitos como el empleo o la educación.

En general, la juventud es interpretada como un riesgo latente o potencial


contra el orden establecido y a su legitimidad. Las personas jóvenes
tienden a cuestionar críticamente el mundo y buscan algún modo de
comprenderlo. No obstante, al mismo tiempo, la juventud debe integrarse
al mundo adulto: actividad laboral, política, etcétera, lo que en muchas
ocasiones acceder a estos espacios les exige renunciar a la propia
individualidad y en varias ocasiones, encarnar el rol discriminador del que
ha sido víctima. Así pues, el reto es lograr una incorporación de las
personas jóvenes que no implique la renuncia a su identidad.
Hay una serie de situaciones que tienen que enfrentar las y los jóvenes
que vulnera sus derechos. A continuación se presentan algunas de ellas
y datos de interés para entender a la población juvenil.

 En 2014, en México residían 31.4 millones de jóvenes de 15 a 29


años, monto que representa 26.3por ciento de la población total
(INEGI; 2014: p.1).
 En el primer trimestre de 2014, la tasa de desempleo de los
adolescentes de 15 a 19 años y de los jóvenes de 20 a 24 años son
de 9.8 y 9.2 por ciento, respectivamente (INEGI; 2014: p.1).
 Durante 2012, 32.7 por ciento de la población de 15 a 29 años no está
afiliada o inscrita a servicios médicos (INEGI; 2014: p.1).
 De acuerdo a datos de la (ENVIPE -Encuesta Nacional de
Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública- 2013, los temas
que preocupan más a la población joven son la inseguridad y el
desempleo (56.6 y 49.2 por ciento, respectivamente) (INEGI; 2014:
p.1).
 Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)
indican que durante el primer trimestre de 2014, 1.2 por ciento de los
jóvenes están sin instrucción y 2.8 por ciento no completaron sus
estudios de primaria; estos últimos, corren el grave riesgo de
convertirse en analfabetas si no emplean en sus actividades
cotidianas la lectoescritura (INEGI; 2014: p.3).

La Encuesta Nacional sobre Discriminación en México 2010, resultados


sobre jóvenes también aporta datos significativos:

 No tener dinero, la apariencia física, la edad y el sexo son las causas


más identificadas por las que la población ha sentido que sus
derechos no han sido respetados.
 Aunque la mayoría de las y los jóvenes considera que sus derechos
han sido respetados sin importar su apariencia física o su forma de
vestir, 24 por ciento admite que alguna vez sí o sí en parte ha sentido
que sus derechos no han sido respetados por su apariencia física y 19
por ciento dice lo mismo por su forma de vestir.
 La percepción de que las y los jóvenes que no estudian ni trabajan
porque no quieren hacerlo alcanza 36 por ciento de la población en
México; 18.1 por ciento considera que es porque no pueden hacerlo,
19.4 por ciento piensa que no lo hacen por ambas razones, 12.6 por
ciento opina que es porque no pudieron estudiar o no les dan trabajo.
 Sin importar el estrato socioeconómico del hogar, cinco de cada diez
personas justifican mucho, algo o poco llamar a las autoridades
cuando ven reunidos en una esquina a muchos jóvenes.
 Al igual que el promedio nacional, seis de cada diez jóvenes en
nuestro país consideran que la riqueza es el factor que más divide a la
sociedad, seguido por los partidos políticos y la educación.
 La opinión entre las y los jóvenes en el país acerca de que se
castigue a una mujer que aborta está prácticamente dividida: 47.5 por
ciento se manifiesta en desacuerdo, frente a 44 por ciento que está de
acuerdo. 6.4 por ciento opina que depende de la situación.
 Para 35 de cada cien jóvenes en el país, la falta de oportunidades de
empleo y de experiencia es el principal problema de la juventud en
México, seguido de las adicciones y la inseguridad, violencia y
delincuencia.
 En la gráfica se advierte que entre 20.74 y 25.61 por ciento de las y
los jóvenes en el país reconoce que hay violencia del profesorado
hacia el alumnado en la escuela en la que estudian o en la que
estudiaron por última vez.

Como se puede observar, la vulneración de derechos de los y las


jóvenes es algo muy latente tanto en lugares donde se desarrollan
comúnmente como la escuela o la familia; como en diversas esferas de
su vida como el empleo, la educación o la sexualidad.

1 Desarticular las bases socioculturales y


simbólicas de la discriminación
Como se ha visto a lo largo del curso, socialmente se han normalizado
formas de ser, actuar y pensar que fomentan la discriminación; éstas se
pueden observar en todos los aspectos de la vida y la convivencia social.
Los estereotipos y prejuicios se aprenden de manera pasiva y acrítica
desde la niñez, a fuerza de repetición y costumbre se reproducen en los
diferentes espacios de socialización: familia, escuela, comunidad, iglesias,
medios de comunicación, etcétera.
A esto se suma que todo acto de discriminación tiene como componente
un sentimiento de superioridad de una persona o grupo frente a individuos,
grupos o comunidades que considera diferentes o inferiores. Para quienes
tienen el poder o dominio en una situación, ejercer acciones que generan
desigualdad, exclusión o negación de derechos, les coloca en una
situación de ventaja o superioridad. Esto se aprecia claramente en las
relaciones entre las personas adultas y la juventud, pues las primeras
suelen imponen sus ideas a las y los jóvenes; además, se considera que
ellas y ellos no pueden tomar decisiones o participar en asuntos de interés
familiar, escolar o colectivo, por mencionar algunos ejemplos, y por ello,
deben acatar lo que el mundo adulto considera adecuado.
Las personas suelen discriminar, con base en prejuicios o situaciones
ventajosas y de dominio, a quienes:

 No se viste como nosotros


 No habla como nosotros
 Es raro, “tiene costumbre extrañas”
 Es “debilucho y ñoño”
 Es gay, lesbiana o “marimacha”
 Es “menos valioso y popular”
 Es feo/a y no me gusta

Por lo tanto, se considera que se puede:

 agredirle: pegarle, ofenderla, ridiculizarlo


 burlarse de él o/ella y divertirse o hacer bromas
 negarle el acceso a sus derechos, no respetarlos

Es labor de todas las personas identificar las situaciones de discriminación


en los diferentes espacios donde se participa con el fin de prevenirla y
evitar reproducirla. Esto implica reflexionar y actuar ante actos
discriminatorios y adoptar una actitud crítica para reconocer cuando se
discrimina en las relaciones, sus causas y cuando también son
discriminados. Para trabajar en la prevención de todas las formas de
discriminación, en particular de los y las jóvenes y desarticular las bases
socioculturales de la discriminación se puede comenzar por considerar las
siguientes recomendaciones:

 Contar con información científica, clara y objetiva acerca de los distintos


temas alrededor de los cuales se expresa con frecuencia la
discriminación: sexualidad, género, edad, origen étnico, etcétera.
 Cuestionar los estereotipos impuestos a las y los jóvenes, para evitar
conductas discriminatorias y favorecer la diversidad.
 Reconocer la diversidad como un valor, entendiendo que las diferencias
enriquecen tanto en lo personal como en lo social.
 Prestar atención a las actitudes cotidianas que discriminan,
reconocerlas, dialogarlas y cambiarlas.
 Preponderar que las y los jóvenes desarrollen habilidades
psicosociales.
 Reconocer, respetar y hacer valer los derechos humanos de las
juventudes.
 Concebir y tratar a las/los jóvenes como sujeto de derecho y actor
social.
 Las instituciones públicas y privadas deben promover el empleo, la
capacitación laboral y la primera experiencia laboral de las juventudes,
sin que el trabajo interrumpa su educación.
 Impulsar un estado de bienestar físico, mental y social.
 Reconocer y respetar el derecho de disfrute y ejercicio pleno de su
sexualidad, de manera consciente y completamente informados.
 Generación y promoción de espacios culturales, recreación y expresión
de acuerdo sus propios intereses y expectativas.

4.2 Promover identidades participativas,


libremente elegidas, abiertas, plurales y no
confrontadas
El cultivo de la autonomía moral
Es la capacidad que tiene toda persona de tomar decisiones por sí misma,
responsabilizándose de sus propios comportamientos y actitudes. La
sociedad, las instituciones deben respetar la autonomía de las y los
jóvenes, es decir, sus opiniones, sus gustos y sus preferencias. Como
vimos en la unidad uno, la autonomía favorece la diversidad, la tolerancia
la resguarda y la discriminación la destruye.
Los valores culturales y los sistemas de creencias se incorporan a la vida
y afectan de manera directa a nuestra persona y en un contexto más
amplio remiten a las formas de organización social, a los estilos de vida
que prevalecen en una cultura o subcultura.
Así se aprende a vivir en un mundo saturado de información, de
desinformación, de ideales y de estereotipos a los que parece se tiene que
llegar, acoplar, comparar y competir, sin darse cuenta de que el valor que
se ha hecho creer que está afuera, está en uno mismo, en los
pensamientos propios, en las relaciones, en la forma de ser y mirar a los
demás como seres valiosos, como iguales.
La autonomía moral implica:
 Capacidad de tomar decisiones por sí mismo, sin dejarnos influenciar
por el más fuerte o poderoso.
 Capacidad de ser responsables de nuestros propios comportamientos
y actitudes.
 Capacitad que tiene toda persona de dirigir su propia vida de acuerdo
con su consciencia, su manera de pensar o querer.
El desarrollo de la autoestima
La autoestima es el resultado de un largo proceso de desarrollo y
construcción personal, es además la idea que se tiene acerca de la propia
valía como personas, basada en los pensamientos, sentimientos y
experiencias que sobre uno mismo se ha ido desarrollando durante la vida.
Una adecuada autoestima es un factor básico en la formación
personal, pues influye en el desarrollo y desempeño de otras actitudes.
La manera como se trata a las y los jóvenes y lo que se les dice puede
fortalecer o debilitar su autoestima. Algunas sugerencias prácticas que
pueden ayudar para desarrollar una autoestima positiva son:
 Crear condiciones que despierten su confianza en sí mismos, en sus
capacidades de aprender, dialogar y comunicarse con los demás, en
un ambiente distendido y agradable.
 Manifestar satisfacción por los logros y avances de todas y todos.
 Dar orientaciones concretas ante las dificultades, sin menospreciar los
intentos frustrados del mismo, para que aprendan de sus errores y
faltas de una manera positiva.
 Evitar las comparaciones; cada persona debe ser valorada por lo que
es y lo que puede hacer, para que con el ejemplo aprendan a valorar y
sentir agrado por los demás, respetando las diferencias entre las
personas.
 Fomentar los sentimientos de “estar satisfechos/as con uno/a
mismo/a”, generando pensamientos tales como:
o “puedo hacer cosas”, “soy importante”, “puedo aprender”, “puedo
equivocarme”.
Asimismo, se deben evitar acciones que puedan debilitar la autoestima de,
tales como:
 Tener demasiadas o pocas expectativas en ellas y ellos.
o “La chavas para qué se esfuerzan, al final, se van a dedicar a limpiar
su casa y cuidar hijos/as”.
 Comparar o criticar demasiado, especialmente delante de los demás.
Criticar más de lo que se elogia. Utilizar adjetivos como tonto/a,
estúpido/a, flojo/a y descuidado/a, etcétera.
o ¡Pedro, siempre sacas malas calificaciones!, ¿no tienes cerebro?

4.3. Contribuir a la construcción de nuevos


referentes para la participación social
La participación juvenil involucra el reconocimiento y fortalecimiento de
intereses y habilidades de las y los jóvenes, al ofrecer oportunidades
reales para que se impliquen en las decisiones que los afectan como
individuos y como grupo. Cuando las personas se sienten en control de su
entorno y son capaces de hacer elecciones reales, su calidad de vida
mejora. Una participación significativa en las decisiones que afectan
promueve la inclusión. Los y las adolescentes y los y las jóvenes ya no son
niños o niñas, pero aún no son adultos. Necesitan apoyo y oportunidades
para desarrollar sus capacidades psicosociales y físicas.
A pesar de esto, las y los jóvenes no siempre se involucran de forma
adecuada, en las decisiones que los afectan. Normalmente, son los y las
adultas las que deciden sobre lo que consideran lo mejor para ellos y ellas;
el desarrollo de programas y políticas para los jóvenes, también son
realizadas por adultos/as. En ocasiones, estas decisiones no reflejan las
necesidades o intereses de la juventud, y los programas que se ponen en
práctica no satisfacen las necesidades de a quienes están dirigidos. A
través de la participación de los jóvenes en la toma de decisiones,
podemos mejorar las formas en que abarcamos los asuntos y las
preocupaciones de la juventud, y así desarrollar respuestas más efectivas
y menos discriminatorias.
Ilustración 29 Las barreras para la participación juvenil posibilitan la existencia de conflictos en
ambientes diversos

Las relaciones respetuosas entre las y los jóvenes y las personas adultas
son esenciales para tener una participación efectiva, un factor crítico es
que las juventudes mismas le encuentren significado a las opciones de
participación. Además, es fundamental que las y los jóvenes vean y
sientan los beneficios de su participación. Estos beneficios incluyen:
• Promover relaciones de respeto entre adultos/as y jóvenes.
• Involucrarse en los asuntos que les interesan.
•Conseguir experiencias significativas que reconozcan el reconocimiento
a la diversidad.
• Usar las habilidades existentes y desarrollar nuevas destrezas.
• Conocer a otros/as jóvenes con experiencias y/o intereses comunes y
divertirse.
• Desarrollar mayor confianza en sí mismos/as.
• Aprender la manera en que se toman las decisiones y cómo afecta este
proceso.
• Ayudar a una agencia u organización en la cual estén interesados.
• Ayudar a otros jóvenes en situaciones similares.
Además de evidenciar las sinrazones de los prejuicios y estereotipos y
promover identidades abiertas y plurales, se debe ofrecer herramientas
conceptuales y prácticas que permitan reconstruir la convivencia social
sobre nuevas bases. Si la discriminación se expresa, entre otras cosas,
como intolerancia hacia determinadas diferencias que son inadmisibles, se
debe favorecer el desarrollo del respeto, la disposición a aceptar y a
convivir con cualquier forma de ser, de pensar y de actuar que las personas
elijan.
Fomentar la capacidad de reconocer y valorar todas las expresiones de la
diversidad humana que sean compatibles con los derechos humanos y la
legalidad democrática, así como construir el hábito de la tolerancia para
impedir que cualquier grupo social estigmatice a personas o grupos que
son distintos o están más allá de sus límites culturales, por miedo o temor
a sus distintas maneras de ser y de expresarse. Dicho de otro modo, la
diversidad debe verse y enseñarse como un valor agregado y no como una
amenaza. En los ámbitos escolares hay muchas situaciones que se deben
contemplar, a continuación se presentan algunas sugerencias para el
ámbito medio superior y superior que pueden ser adaptadas también para
la educación secundaria:
1. Conocimiento: Se promueve la diversidad de conocimientos, hay
espacios cada vez más fecundos para la escucha de diversas voces. La
diversidad de puntos de vista tiene impactos en el diseño curricular, en la
programación de contenidos y se favorece conocimientos que invitan a la
inter-disciplina.
2. Comunicación: Existen medios suficientes para la difusión de contenidos
que son de interés de toda persona lo que promueve el reconocimiento de
distintas perspectivas. Se posibilita el debate, se enriquece la discusión
con vista a impactar en diversas esferas de la vida universitaria. Esto
quiere decir que la comunicación tiene efectos concretos en el entorno
inmediato.
3. Representatividad. Existen canales de representación del profesorado
y cuerpo estudiantil que participan en la toma de decisiones. La
representatividad es legal y a la vez tiene consecuencias fácticas, esto
quiere decir que efectivamente hay canales de participación prolíficos.
4. Convivencia. Se favorece la libertad de expresión, de vestimenta, de
organización. Se contrastan estructuras muy arraigadas que se
encuentran dentro y fuera de los espacios académicos a través de
acciones bien fundamentadas: por ejemplo el papel del conocimiento como
fomento o límite para la creación de comunidades colectivas autónomas.
5. Formación. Existen diversas áreas del conocimiento en un mismo
espacio lo que favorece que existan frecuentes espacios de encuentro
entre distintos profesionistas. Se conforman cuerpos académicos basados
en la horizontalidad donde el poder entre las partes se reconoce, pero que
es promovido solamente para cumplir obligaciones institucionales, no
intereses propios.
6. Defensa. Existe un organismo de defensa universitario –bachillerato;
comités en educación secundaria- que hace cumplir los derechos
humanos de toda persona y dar seguimiento a situaciones de conflictividad
como el acoso, el plagio o la violencia estructural entre pares. Existen
proyectos y programas donde la responsabilidad de defensa de los
derechos universitarios recae en toda la comunidad en general. Se hacen
observatorios y se sistematizan las experiencias de los procesos de
defensa y transformación de conflictos.
7. Conflictividad. Se reconocen que existen problemas que requieren
transformación; existe voluntad política de modificarlos. Se generan los
contextos para la correcta transformación de conflictos; por ejemplo, se
potencializan los mecanismos de resolución y compensación del daño
causado, más que continuar con mecanismos punitivos. Hay una correcta
capacitación e interés de tomar la transformación de la conflictividad como
una labor cotidiana. Se fomenta la prevención.
Las posibilidades de que los jóvenes participen en actividades de
desarrollo en el hogar, la escuela y la comunidad revisten importancia vital
en el desarrollo de la sociedad en su conjunto. Las estrategias efectivas
para la participación de los jóvenes deben ser articuladas y concretas, sin
discriminación así como incluyentes de las estructuras, las instituciones y
los procesos sociales; buscando fomentar las relaciones entre las distintas
generaciones y poner a los jóvenes en condiciones de participar en forma
significativa en los programas y las actividades que los afectan.