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//La Plata, 1° de octubre de 2.018.

AUTOS Y VISTOS: Los de la presente causa


Nº 3205/5692 del registro de este Tribunal Oral en lo
Criminal Nº 1 del Departamento Judicial de La Plata,
seguida a: MARTÍN EDUARDO LANATTA: argentino, titular de
Documento Nacional de Identidad N° 23.787.091, soltero,
instruido, desocupado, nacido el día 02 de septiembre de
1973 en Quilmes, Provincia de Bs. As., hijo de Daniel
Eduardo y de María Cristina Rodríguez, con último
domicilio en calle Tucumán 925 de Quilmes, Prontuario N°
959353 de la Sección AP del Ministerio de Seguridad
Bonaerense de fecha 15/01/2016 y Prontuario N° U3434343
del Registro Nacional de Reincidencia de fecha
15/01/2016; a CRISTIAN DANIEL LANATTA: argentino, titular
de Documento Nacional de Identidad N° 22.756.274,
soltero, instruido, mecánico, nacido el día 19 de febrero
de 1972 en Quilmes, Provincia de Bs. As., hijo de Daniel
Eduardo y de María Cristina Rodríguez, con último
domicilio en calle Nicolás Videla 631 de Quilmes,
Prontuario N° 1059342 de la Sección AP del Ministerio de
Seguridad Bonaerense de fecha 15/01/2016 y Prontuario N°
U3434347 del Registro Nacional de Reincidencia de fecha
15/01/2016; y a VÍCTOR GABRIEL SCHILLACI: argentino,
titular de Documento Nacional de Identidad N° 28.240.475,
soltero, instruido, nacido el día 29 de noviembre de 1980
en Avellaneda, Provincia de Bs. As., hijo de Francisco y
de Olga Susana Bonini, con último domicilio en calle 27
N° 4119 de Berazategui, Prontuario N° 1270666 de la
Sección AP del Ministerio de Seguridad Bonaerense de
fecha 15/01/2016 y Prontuario N° U3434341 del Registro
Nacional de Reincidencia de fecha 15/01/2016. De cuyas
constancias;

RESULTA: Al haberse llevado a cabo la


audiencia de debate, corresponde y así se declara, que se
dicte veredicto en las presentes actuaciones, conforme
las previsiones del art. 371 del ordenamiento ritual. De
tal forma, el Sr. Juez Dr. Juan José Ruíz, dio
tratamiento a las siguientes,

CUESTIONES:

1. ¿Se encuentra acreditado el hecho del proceso en


cuanto su exteriorización material?

2. ¿Se hallan justificadas las autorías de los


acusados?

3. ¿Median eximentes?

4. ¿Concurren atenuantes?

5. ¿Existen agravantes?

6. ¿Cuál es el veredicto a dictarse?

Con relación a la primera cuestión, el Sr.


Juez Dr. Juan José Ruíz dijo:

Se encuentra legal y debidamente acreditado


en autos que:

“Que siendo aproximadamente la 01:45 horas


del día 27 de diciembre de 2015, en circunstancias en que
el Adjutor Labat Luciano Nicolás, quien cumplía funciones
en la Sección Sanidad de la Unidad Penitenciaria N° 30
sita en San Martín S/N de Gral. Alvear, a cargo de la
custodia de los internos Lanatta Cristian Daniel, Lanatta
Martín Eduardo y Schillaci Víctor Gabriel, quienes se
hallaban alojados en dicho Sector, al ingresar a la celda
de los mismos para efectuar recuento, fue agredido por
los tres internos, y le efectuaron un golpe de puño en el
rostro, para posteriormente atarlo de pies y manos con
telas, como así también amordazarlo, sustrayéndole los
borcegos y el llavero de su automóvil Fiat 128, como así
también las llaves del penal que el mismo tenía.

Que los tres internos salieron del Sector


Sanidad y se dirigieron al túnel de ingreso-egreso al
penal, aproximadamente a las 02:15 horas. Que se acerca a
abrirles la puerta de rejas el Adjutor Toleres Ramiro
Sebastián, quien había divisado a tres sujetos con
vestimentas del SPB. Que cuando se percató que se trataba
de internos, uno de ellos extrajo un elemento que
aparentaba ser un arma, por lo que temiendo que le
disparen si daba la vuelta es que procedió a abrirles, -
aunque la puerta en realidad no estaba cerrada, solo
apoyada- momento en el cual uno de los causantes lo tomó
del pecho, lo redujo en el piso, lo tiró boca abajo, lo
amordazó y le colocó alrededor de tres precintos en las
muñecas. Que por los hechos relatados Toleres padeció
eritema y excoriación en ambas muñecas. Que los imputados
se dirigieron por el túnel hasta la Oficina de Guardia
ubicada a metros del mismo, donde se hallaba la Jefe de
Turno Godoy Delia Raquel, quien se encontraba haciendo el
libro respectivo, y quien al divisar a los tres sujetos
mencionados acercarse a ella, reconociéndolos, les
refirió "ustedes son los Lanatta", por lo que Schillaci
la tomó fuertemente del brazo y la redujeron. Que luego
la llevaron al baño, y le ataron con precintos sus
piernas cruzadas y las manos en la espalda, escuchando la
misma que uno de los imputados dijo que “un helicóptero
los esperaba”, luego cerraron la puerta del baño y se
retiraron del lugar. Que por lo expuesto Godoy padeció
signos de roce en ambas muñecas, ambas piernas y codo
derecho.

Que subieron al vehículo de Labat, Fiat


modelo Europa, color verde, dominio UVH-333. Que se
dirigieron a la entrada principal del penal, siendo éste
el Puesto Uno. Que allí se encontraba de guardia el Cabo
Primero Dos Santos Ezequiel Martín, quien salió de su
garita a los fines de tomar los datos de los ocupantes
del vehículo, toda vez que en el puesto no había luz,
momento en el cual descendieron los tres internos del
mismo, portando un arma de madera que ellos habían
confeccionado, e intimidándolo le manifestaron "quedate
tranquilo, que esto es un apriete". Que lo ingresaron a
la garita, forcejearon, lo hicieron arrodillar, le
precintaron las manos en la espalda y lo amordazaron. Que
en ese momento sustrajeron de dicho puesto una pistola
ametralladora marca Colt N HT 013094 con cargador y
cartuchos. Que ya en poder de dicha arma, lo hicieron
subir al automóvil haciéndole agachar la cabeza, para
luego trasladarse por Avda. San Martín en dirección Sur-
Norte, para doblar a la izquierda en calle José Hernández
en sentido Este-Oeste hasta el barrio Villa Belgrano. Que
uno de los internos entabló una conversación con un
teléfono celular, refiriendo muy nervioso "dónde estás,
dónde estás, hace señas de luces". Que luego de pasar las
vías del ferrocarril, apagaron el automóvil, bajándose
los tres causantes, al tiempo que uno de ellos le
precintó los pies a Dos Santos.

Posteriormente los tres internos subieron a


una camioneta 4x4 color negra doble cabina, con faros
rompe niebla, estribos en ambas puertas y barras
antivuelco cromadas, la que los estaba esperando, y que
había pasado a las 02:35 horas por la intersección de
Avda. 9 de Julio, Belgrano y Ruta N° 61, siendo
visualizada por la cámara de seguridad N° 7, saliendo de
la ciudad de Gral. Alvear por la misma ruta, pasando por
la misma cámara de seguridad a las 02:38 horas y
transitando por la vecina ciudad de Saladillo, a las
03:17 horas”.

Los sucesos reseñados en su


exteriorización material, reciben aval con los siguientes
elementos de convicción; que con el objeto de una mayor
comprensión del desarrollo de la pesquisa y de la
evidencia obtenida, los testimonios emergentes del
debate, serán evaluados en comunión con las distintas
piezas procesales que se incorporaron por lectura.

Cabe resaltar que la defensa particular no


se opuso a la incorporación por lectura de la prueba
solicitada por la Fiscalía, con lo cual, se la integró al
debate en forma plena en su totalidad.

Así, al inicio tengo para mí, la notitia


criminis que luce en el acta de fs. 1/2, surgiendo de la
misma que “Siendo las 02:46 hs. del día 27 de diciembre
del año 2.015, la Estación de Policía Comunal de Gral.
Alvear recibió un llamado vía 101 solicitando móvil a la
entrada del Barrio Villa Belgrano, por lo que se
trasladaron en móvil policial a dicho lugar donde se
entrevistaron con Daniel Sena -funcionario del Servicio
Penitenciario Bonaerense- quien les informó que internos
vestidos de policía habían tomado de rehén al efectivo
que se encontraba de guardia en el Puesto Uno de la
Unidad Penal N° 30 de General Alvear -Dos Santos Ezequiel
Martín- y se encontraba en el interior de la vivienda a
la que habían arribado, lugar donde Sena, junto Valeria
Fernández y su hermano Mario Fernández le habían cortado
el precinto que tenía colocado en los pies. La policía
ingresó al domicilio y se entrevistó con Dos Santos, que
a simple vista poseía alrededor de su cuello una tela en
los tonos de marrón con una media tipo de toalla atada a
la misma, la cual habían usado para amordazarlo, y quien
les manifestó que encontrándose en el Puesto Uno vio que
venía saliendo del playón de estacionamiento un auto y
cuando se dispuso a identificarlo para abrirle el portón
se dio cuenta que no los conocía, y ahí lo abordaron y
redujeron, subiéndolo al vehículo y llevándolo con ellos,
y luego dejarlo en el lugar donde lo encontraron atado.
Que Sena les mostró el lugar y el auto en el que se
habían dado a la fuga: un Fiat modelo 128 color verdecito
dominio colocado UVH333. Posteriormente se da aviso a las
autoridades y se dispone operativo cerrojo para localizar
a los evadidos. Que habiéndose comunicado el Comisario
Darío Luis Desideri (Jefe de la Policía Comunal local)
con el Director de la Unidad Penal N° 30 -Inspector Mayor
Manuel Guevara- les informa que los evadidos son Lanatta
Rodríguez Cristian Daniel, Lanatta Rodríguez Martín
Eduardo y Schillaci Bonini Víctor Gabriel, como así
también que los mismos se habían llevado consigo el arma
que se encontraba asignada al Puesto Uno de dicha
unidad”.
Valoro, asimismo, el parte policial de fs.
3, en el que se ilustran las circunstancias en que se
hizo presente personal policial convocado y se entrevista
con el agente Dos Santos quien habría solicitado auxilio
en una vivienda cercana al lugar donde fuera abandonado
con vestigios de haber sido reducido violentamente por
los evadidos, junto con el vehículo en el que se fugaran,
dando intervención a las autoridades policiales y
penitenciarias, constatándose asimismo la identidad de
los prófugos.
Tengo en cuenta, además, el informe médico
de fs. 8 realizado en la persona de Dos Santos, efectuado
por la Dra. Liliana Ceci (MP 112.525) del que surge que
Dos Santos presentaba "signos de frotes en ambas muñecas
más hematoma en región temperofrontal derecha. Resto sin
lesiones de reciente data".
Valoro también el acta de recogimiento de
tela de fs. 9/10, de la cual surge que Dos Santos hizo
entrega en la Estación de Policía Comunal al Oficial
Pablo Merino, de un trozo de tela de aproximadamente un
metro de largo por veinte centímetros de ancho de color
beige y marrón oscuro tipo animal print, que en el medio
posee un trozo de tela de algodón color gris y negro,
similar a una media (fs. 9), como así también de la ropa
del SPB que usara el agente Dos Santos, presentando la
chomba manchas de sangre en su frente (fs. 10). Que los
mismos son guardados en sobre de papel madera cerrado y
lacrado.
En concordancia con lo anterior, considero
el informe médico legal de fs. 14 sobre la persona de
Delia Godoy, efectuado por la Dra. Liliana Ceci (MP
112.525) del cual surge que Godoy presentaba "signos de
roce en ambas muñecas y en región de tobillos bilateral
más hematoma en codo derecho. El resto sin lesiones
recientes visibles".
Se aduna a ello, el informe médico de fs.
16 de Ramiro Toleres, efectuado por la Dra. Liliana Ceci
(MP 112.525) del cual surge que el mismo presentaba
"signos de roce en ambas muñecas y en ambos tobillos.
Resto sin lesiones de reciente data".
Tengo en cuenta, además, la inspección
ocular de fs. 17, practicada en calle Campichuelo a
escasos metros de la intersección con José Hernández de
Gral. Alvear, lugar en el que los prófugos dejaron
abandonado el Fiat 128 y a Dos Santos inmovilizado. Allí
se observó la presencia de un automóvil marca Fiat modelo
128 de color verde con detalles en color gris. También se
pudo observar sobre la calle que había dos precintos
plásticos de color negro y una botella plástica de color
blanco de pequeñas dimensiones.
Valoro, asimismo, el acta de constatación
de fs. 22, de la que se desprende que se realizó por
parte de personal policial una búsqueda aérea de los
evadidos recorriendo distintos sectores de la localidad
con resultado negativo; la inspección ocular de fs. 23,
practicada en sede de la Unidad Penal N° 30 de Gral.
Alvear, más específicamente en la Celda N° 3 que habitara
el interno Martín Lanatta y el croquis ilustrativo de fs.
24, el cual ilustra el lugar en el cual se alojaban los
internos evadidos dentro de la Unidad Penal N° 30.
Complemento de lo anterior, son las
fotografías de fs. 25/30 y que corresponden a la celda en
la cual se encontraba alojado el interno Martín Lanatta y
en la cual se produjo el ataque al Adjutor Labat.
De fs. 43/45 y 47/58, valoro la
información personal y datos filiatorios de los evadidos,
así como también, respecto de informes periodísticos de
la causa del Triple Crimen de General Rodríguez.
Sumo a la prueba para cimentar mi sincera
convicción el croquis ilustrativo de fs. 59 que ilustra
el lugar donde fue hallado el vehículo marca Fiat modelo
128 el cual usaron los imputados para evadirse de la
Unidad y fotografías de fs. 60/62 que complementan la
inspección ocular de fs. 17 y el croquis ilustrativo de
fs. 59. Corresponden al vehículo marca Fiat modelo 128 en
el que se evadieron del Penal los imputados de autos.
Placas fotográficas de fs. 69/79 que
corresponden a las cámaras de seguridad del Centro de
Monitoreo de Saladillo y de las cuales surge que siendo
la 1:34 horas del 27/12/2015 se observa por la cámara
ubicada en Avenida Saavedra y Ruta 205 transitar un
vehículo (de las características descriptas en el que se
habrían retirado los evadidos de la ciudad de Gral.
Alvear) ingresando a la localidad de Gral. Alvear, para
luego a las 03:14 horas se capta la misma camioneta en
sentido Alvear-Saladillo (fs. 69). Que por la cámara
denominada Ruta 205 se capta el mismo vehículo circular a
la 01:31 horas hacia Alvear y a las 03:14 horas,
proveniente de Gral. Alvear hacia Saladillo. Asimismo, se
determina que no se puede establecer el dominio del
vehículo (fs. 70/73). Esto se abastece con las
fotografías de fs. 75/78 corresponden a las imágenes
captadas por la cámara de seguridad del Centro de
Monitoreo Urbano de Gral. Alvear ubicada en la
intersección de las calles 9 de julio y Belgrano de Gral.
Alvear, donde se ve pasar a camioneta de similares
características a la descripta.
Se aduna a lo anterior, la imagen de
GoogleMap de fs. 79 que ilustra el recorrido que hizo la
camioneta descripta como la que usaron los evadidos para
retirarse de la localidad de Gral. Alvear, así como la
duración del trayecto realizado por la misma.
El acta de fs. 80, la cual documenta el
recogimiento en la calle Campichuelo casi esquina José
Hernández del vehículo marca Fiat modelo Europa color
verde con dominio UVH-333.
En idéntico orden de ideas, merituo las
placas fotográficas de fs. 137, que muestran el cotejo
entre las imágenes de la camioneta Toyota Hilux color
negra obtenida en el registro fílmico del Centro de
Monitoreo Urbano de Alvear y una fotografía de una
camioneta Toyota Hilux de color negro que fuera aportada
por la DDI de Quilmes. Resulta del mismo que se trataría
de la misma camioneta.
Resulta de interés el informe de fs. 162
que da cuenta que el día 28/12 se hizo presente en sede
Fiscal el Comisario mayor Atilio Luis Corbi, Jefe de la
Coordinación de Investigaciones de Azul, informando que
le comunicaron que la ex mujer de Cristian Lanatta -Ana
Laura Montiel- dijo que su ex pareja le pidió a su hijo
que le haga una recarga telefónica y la tarjeta quedó en
el domicilio. Recabados los datos de la tarjeta Movistar,
dicha empresa informó que la tarjeta había sido cargada
al abonado N° 011-40225325 a nombre de Villalba Mónica.
Dicho abonado registró llamadas con apertura de antenas
en Gral. Alvear el día sábado 26/12, y que el día domingo
27/12 entre las 21 y las 22 horas registró apertura de
antenas en la localidad de Florencio Varela.
La consulta de dominio de fs. 174,
respecto de la camioneta Toyota Hilux dominio EXU 826,
del que surge que su titular es Romina Valeria Tori (ex
pareja de Víctor Schillaci), respecto de la cual se
extendieran cédulas de autorización a: Sola Valeria
Natalia, Islas Alejandro Héctor, Franco Daniel Schillaci
y Yésica Margarita Schillaci.
Valoro el acta de fs. 194/197 en la que
Daniel Adrián Bauza, empleado policial, efectúa tareas
para dar con uno de los prófugos, Víctor Schillaci, por
lo que implanta vigilancia en el domicilio de calle
Camino Gral. Belgrano 1901 de Berazategui, al cual arriba
el hermano de Víctor Schillaci y se lo identifica como
Franco Daniel Schillaci. Se realiza inspección en la
vivienda para dar con el hermano, pero arroja resultado
NEGATIVO. Preguntado por la camioneta Toyota Hilux de
color negra que poseía su hermano, el mismo refirió
primero que su cuñada la vendió hace dos meses y después,
que en realidad no la vendió y que la tenía guardada un
amigo con intenciones de comprarla y no quiso brindar
datos del amigo, refiriendo que si queríamos ver la
camioneta la llevaría al domicilio de su cuñada, para
luego retirarse del lugar. Luego de unos quince minutos
le es comunicado por el Subcomisario MANGANO que
hallándose cubriendo el domicilio de calle 137 A N° 2275
entre 22 y 23 de Berazategui, se hizo presente Franco
Daniel Schillaci con una camioneta Toyota Hilux negra
dominio EXU-826, el dicente (Bauza) se traslada al
domicilio y observa la camioneta estacionada frente al
mismo, comunica novedad a la Superioridad y le exhiben
foto de camioneta tomada de las cámaras de seguridad de
Alvear del supuesto vehículo en que fugaron los causantes
constatando que se trataría de un vehículo de idénticas
características, por lo que comunica a la Superioridad y
recibe orden de que se preserve el vehículo hasta la
llegada de peritos. A las 22 hs. se hace presente
personal policial y peritos con la orden de allanamiento
en ese domicilio y comienzan a realizar pericias sobre la
camioneta a lo que Franco Schillaci pregunta si lo iban a
secuestrar y ante la respuesta afirmativa se niega a que
le sigan realizando pericias a la camioneta, sube al
vehículo e intenta huir, lo que no logra por la
intervención del personal policial. Finalmente, se
formaron actuaciones por Averiguación de ilícito y se
notificó al causante de la formación de la causa.
No pierdo de vista, las actuaciones
sumariales de fs. 204/206, las cuales dan cuenta de las
actuaciones administrativas que se formaron caratuladas
"PERSONAL PENITENCIARIO S/ PRESUNTA INFRACCIÓN A LAS
NORMATIVAS LEGALES Y REGLAMENTARIAS EN VIGENCIA/EVASIÓN
DE INTERNOS U-30 G. ALVEAR" y en las cuales se consignan
también las condiciones y datos de los internos
involucrados.
A fs. 211/212 luce el resultado del
allanamiento, que fuera informado por la Delegación
Distrital de Investigaciones de Berazategui, comunicando
el resultado del allanamiento realizado en el domicilio
de calle 137 A casa 25 entre 22 y 23 de Berazategui, en
el cual se secuestraron una camioneta marca Toyota Hilux
de color negro con dominio colocado EXU-826, varios
teléfonos celulares, GPS, etc. y se levantaron ocho
rastros papilares de la camioneta y el informe de fs. 213
y 214/215, de los cuales se desprende el resultado del
allanamiento en el domicilio de calle 137 A casa 25 entre
22 y 23 de Berazategui, como así también que como
consecuencia del mismo resultó aprehendido Franco Daniel
Schillaci, así como también de las búsquedas realizadas
en la red social Facebook.
Valoro el acta de fs. 218, mediante la
cual se instrumentó la apertura del Efecto N° 15480, que
consiste en un sobre de papel madera que contiene la
documentación que fuera recogida en la celda en la que se
hallaran alojados los imputados al momento de los hechos
investigados.
Tengo en cuenta, además, el acta, croquis
y fotografías obrantes a fs. 220/227, en la cual se
documenta la realización de un relevamiento del sistema
de cámaras que funciona en el Penal, a los fines de
determinar si estas poseen grabación de imágenes y el
número de abonado de un teléfono público a tarjeta. Se
obtiene el número de abonado del teléfono público ubicado
en el sector Sanidad (48-1972). Se observan cámaras de
seguridad instaladas en distintos lugares del Penal, pero
ninguna de ellas permite la grabación de las filmaciones,
las que solo se monitorean desde el sector denominada
Control Central.
Valoro el acta de fs. 301/302, mediante la
cual se documenta el registro y secuestro llevados a cabo
el día 27 de diciembre de 2.015 a las 22:00 horas, en el
domicilio de calle 137 A casa 25 entre 22 y 23 de
Berazategui donde vive Romina Tori (ex pareja de Víctor
Schillaci). Al llegar observan estacionada sobre la
vereda de enfrente una camioneta marca Toyota Hilux de
color negro con patente colocada EXU-826, la cual se
procede a secuestrar en ese momento y a preservar a los
fines de ser periciada, identificando a su tenedor como
Franco Daniel Schillaci y ocurre el episodio ya relatado
a fs. 194/197 del cual resultó la aprehensión del
nombrado. En la casa secuestran varios celulares, CPU,
pen drives, MP3, etc. y, en el garage, varias cajas con
cuños metálicos con puntas con números y letras usados
comúnmente para la adulteración de numeraciones de motor
y chasis, y fotografías de fs. 307/308, que complementan
e ilustran el acta de registro y secuestro de fs.
301/302; y en igual sentido, el informe técnico mecánico
de fs. 309/310, realizado respecto de la camioneta
secuestrada marca Toyota modelo Hilux Patente EXU-826.
Considero de valor, además, el informe de
fs. 547/548, realizado por la Dirección de Tecnologías
Aplicadas a la Investigación en Función Judicial,
respecto de si alguno de los abonados telefónicos
investigados habrían transitado por las celdas que dan
cobertura al domicilio de Ruta 36 N° 2115 entre San
Javier y Santa Isabel de Bosques, Partido de Florencio
Varela, y del cual surge que de la compulsa del sistema
informático VAIC, respecto del abonado telefónico N°
01140225325 a nombre de Villalba Mónica, habría operado
en dos celdas que darían cobertura a este domicilio.
Tengo presente el acta de recogimiento de
fs. 596, la cual documenta la entrega por parte del
interno SIRIS OLIVETTO SERGIO SEBASTIÁN (alojado en la
U.P. N° 2 de Sierra Chica) de un teléfono celular de
pantalla táctil color negro marca Nokia modelo Asha 306,
con el cual se habría mandado mensajes con Martín Lanatta
(que tenía agendado como "Pensa Gordo"), al que conoció
cuando este estuvo detenido en dicha unidad y después se
volvieron a encontrar en 2.015 en la U.P. N° 30 de Gral.
Alvear y hablaron respecto de una posible fuga
(complementa la declaración testimonial prestada por
Siris Olivetto a fs. 593/595).
No paso por alto, el informe de fs. 618,
enviado por la Sección Sumarios de la U.P. N° 30 de Gral.
Alvear, comunicando el inicio de Actuaciones
Administrativas Sumariales, destacando que las mismas se
instruyen en la Dirección de Instrucción Sumarial del
ministerio de Justicia de la Provincia de Bs. As. bajo
Expte. N° 31.200-090.964/2015 caratulado "Presunta
Infracción a la normativa legal y reglamentaria en
vigencia s/ Evasión U.P N° 30".
Valoro, el acta de fs. 640, con la cual se
documenta la entrega a personal policial de la Delegación
Distrital de Investigaciones de Saladillo, del soporte
magnético con las filmaciones de la cámara de seguridad
del peaje Saladillo CV1, ubicado en Ruta Nacional N° 205
y km. 167,00 de Saladillo, obtenidas en las cabinas de
cobro de dicho establecimiento con fecha 26 de diciembre
al 27 de diciembre de 2.015 en el horario comprendido de
20:00 horas a 08:00 horas de ambos sentidos de
circulación.
De interés a la causa resulta la copia de
los libros de novedades del Puesto N° 1 de la Unidad N°
30 que luce a fs. 665/668, del cual no surge día de las
novedades y la que da cuenta de la presencia de
funcionarios del Ministerio de Justicia, más precisamente
del Dr. César Albarracín, el día de retiro del DVR
instalado en la Sección Sanidad, como así también de la
presencia del Jefe del Complejo, Jorge Mario Bolo.
Valoro el Oficio de fs. 675/677, mediante
el cual el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 de Mercedes
comunica con fecha 30/12/2015 al Sr. Agente Fiscal de
intervención (Dr. Cristián Citterio) que a esa fecha el
interno Víctor Gabriel Schillaci se encuentra a
disposición del Juzgado de Ejecución N° 1 de Mercedes
desde el día 07/04/2015. En el mismo se concluye que el
nombrado detenido fue alojado el día 06/08/2015 en la
unidad sanitaria de la U.P. N° 30 junto a sus compañeros
Cristian y Martín Lanatta por su propia voluntad. (Se
corresponde con el original de fs. 1988/1989), y el
oficio de fs. 683/689, del Juzgado de Ejecución Penal N°
1 de Mercedes comunica al Sr. Agente Fiscal respecto de
las instancias que determinaron el alojamiento de los
internos en cuestión en el Área de Sanidad a instancias
de la entonces Jefa del SPB, Piermarini, en condición
transitoria y bajo estrictas medidas de seguridad. (Se
corresponde con el original de fs. 1830/1833).
Computo el informe de fs. 825, realizado
por la U.P. N° 2 de Sierra Chica el 20/12/2013, el cual
ilustra acerca de una tentativa de evasión protagonizada
por los aquí imputados en dicho penal. Así, surge del
mismo que el interno Cuesta Gatti Jorge Roberto el día 17
de Diciembre de 2.013 junto con los hermanos Lanatta y
Marcelo Schillaci fueron separados como medida preventiva
de seguridad por habérseles secuestrado entre sus
pertenencias un teléfono celular a cada uno. Asimismo,
personal de requisa, al efectuar la misma en una ventana
existente en el fondo del pabellón pudo observar un
chapón que cubría el umbral de la misma y al extraerlo
vio que la misma se hallaba violentada, lo que permitía
extraerla con facilidad y acceder al techo del pabellón.
Que dicha requisa se llevó a cabo por información que
contaba la Jefatura de la unidad, la cual indicaba que
los nombrados internos se fugarían antes de navidad y que
contaban con apoyo exterior.
Los informes de fs. 959/967, 968/969, 974,
975/979 y 981/983: a) fs. 959/967: Remitido por la U.P.
N° 30 de Gral. Alvear y en el cual se informan los
ingresos y egresos de internos en el Pabellón 10 Sector
II en el período comprendido entre los días 01/08/2015 y
el 28/12/2015. Asimismo, se adjunta copia certificada del
Expediente Disciplinario correspondiente al interno
Martín Eduardo Lanatta formado con motivo de habérsele
secuestrado en una requisa dos chips de Movistar, una
memoria de 2 gigas y cien pesos moneda nacional, por lo
que se resolvió aplicarle al nombrado cinco días de
Separación del Área de convivencia por ser considerada
una falta grave. b) fs. 968: Remitido por la Dirección
General de Asistencia y Tratamiento del SPB respecto de
las unidades en las que se han alojado los evadidos y
pedido por oficio a dichas unidades para que informen los
pabellones que dichos internos habitaron, como así
también respecto de las visitas que recibieron a lo largo
de su detención especificando datos personales de los
visitantes. c) fs. 969/973: Informe remitido por la U.P.
N° 2 de Sierra Chica, en el cual se detallan las visitas
recibidas por los internos Lanatta Martín, Lanatta
Cristian y Schillaci Víctor en la estadía en dicha unidad
penitenciaria. d) fs. 974: Informe remitido por la U.P.
N° 25 de Lisandro Olmos sobre el lugar de alojamiento del
interno Lanatta Martín Eduardo dentro de dicha unidad: el
mismo habitó durante su estadía en el segundo piso
primera habitación, a la vez que se detallan las visitas
recibidas por el mismo. e) fs. 975/976: Informe remitido
por la U.P. N° 32 de F. Varela, del cual surge que el
interno Martín Eduardo Lanatta ingresó a dicha unidad el
01/10/2011 en carácter de Régimen de visita 7 x 60 y
habitó el Pabellón de Separación del Área de convivencia,
siendo reintegrado a la unidad de origen (U.P. N° 30) el
día 08/10/2011. Asimismo, se detallan las visitas que el
nombrado interno recibió durante su estadía en dicha
unidad. f) fs. 977/979: Declaración testimonial de Sergio
Miguel Izzo, que vive en CABA y el día 29/12 a las 21:45
vio a una femenina con un masculino al que reconoció como
Cristian Lanatta subir a una Gran Cherokee negra e irse
en dirección a Gral. Paz. Que a la camioneta la había
visto días antes también reconociéndola por su calcomanía
grande verde. Que se comunicó vía Facebook con Hernán
Bielus, Director de Protocolo de la Presidencia de la
Nación, quien le indicó que haga la denuncia. g) fs.
981/983: Informes de las U.P. N° 23 de F. Varela, N° 2 de
Sierra Chica y N° 54 de F. Varela, en el cual se da
cuenta de los pabellones en los cuales estuvieron
alojados los internos mencionados dentro de dichas
unidades, como así también las visitas que los mismos
recibieron durante su estadía en las mismas.
Tengo para mí, el acta de fs. 1047/1049,
mediante la cual se instrumenta el allanamiento llevado a
cabo el día 02/01/2016 en la vivienda sita en calle
Videla N° 631, donde habita la señora Ana Laura Montiel.
Los atiende la nombrada, encontrándose también en el
lugar el señor Germán Braccia y los hijos. Se encuentran
computadoras, cámaras digitales, varios celulares, cinco
municiones cal. 22 marca FM. Se secuestran todos los
elementos encontrados y no se toman medidas para con los
moradores. Que se complementa con el acta de fs.
1050/1051, mediante la cual se documenta el allanamiento
llevado a cabo en el domicilio sito en calle 29 A N° 729
de Berazategui el día 02 de enero de 2.016. Los atiende
su propietario, Pablo Narciso Montiel. También se
encuentra su esposa, Elvira Susana Martínez. Se
encuentran computadoras, cámaras fotográficas, celulares,
notebooks. Se secuestran los elementos encontrados y no
se toman medidas para con los moradores.
Forma convicción también, la pericia de
levantamiento de rastros de fs. 1064/1065, realizada
sobre la camioneta marca Toyota modelo Hilux patente EXU-
826 que fuera secuestrada el día 27/12/2015 en el
domicilio de calle 137A entre 22 y 25 de Berazategui
donde se obtuvieron un (1) rastro de origen palmar y ocho
(8) rastros de origen dactilar con valor identificativo y
uno de relativo valor por ser seriado. Tal como surge de
la misma, dichos rastros papilares fueron ingresados al
Sistema Automatizado de Identificación de Huellas
Digitales (AFIS PBA). Se obtiene un rastro papilar
perteneciente a Franco Daniel Schillaci.
Valoro, asimismo, el acta de relevamiento
de fs. 1137, en la cual se documenta que el día
30/12/2015 en la localidad de Lobos se constituyó
personal policial en la estación de servicio YPF Full
ubicada en calles Presidente Perón y Héroes de Malvinas y
se entrevistaron con el encargado, quien resulta ser
también encargado de la estación de servicio Petrobrás
ubicada en Ruta Nacional 205 km. 96 y de la estación de
servicio Shell ubicada en Ruta Nacional 205 km. 96.
Seguidamente se le requirieron las secuencias fílmicas de
las cámaras con que cuentan dichas estaciones a lo que
refirió que las de la Shell no se encuentran funcionando,
y las de las YPF Full y Petrobras cuentan con sistema de
filmación, las cuales almacenan información por 24 horas
auto eliminándose diariamente, motivo por el cual resulta
imposible aportar el material requerido.
El informe de visu de fs. 1140 en el cual
se informa que se procedió a dar vista a las filmaciones
de las cámaras de seguridad emplazadas en las localidades
de Gral. Alvear y Saladillo en el que se describe el paso
del vehículo investigado (la Toyota Hilux) detallando las
características particulares de la misma.
El acta de procedimiento de fs. 1159/1160,
donde se documenta el procedimiento llevado a cabo a fin
de realizar un relevamiento por Ruta 2, desde el peaje
Hudson hasta Mar del Plata, de los lugares de donde se
puedan obtener soportes fílmicos de fecha 28 de diciembre
a las 17:00 hs. al 29 de diciembre a las 12:00 hs.,
buscando el paso de una camioneta oscura Toyota o Ranger
y un Volkswagen Bora blanco. Se piden filmaciones.
Resultado: negativo (no se logra acceder a las
filmaciones).
Valoro el acta de levantamiento de fs.
1198/1203, por medio de la cual se instrumenta el
levantamiento de evidencias físicas en algunos sectores
de la unidad, como ser el baño del Sector Sanidad, la
celda donde habitaba Martín Lanatta, el Sector de
Administración, y el interior y exterior del Fiat 128. En
todos estos se obtiene resultado positivo para el
levantamiento de rastros.
Informe de fs. 1288, remitido por la
Dirección Provincial de Registro de Personas
Desaparecidas, en el cual ponen en conocimiento de la
Fiscalía que el día 08/01/2016, siendo las 10:00 horas,
se recibió un llamado telefónico de un ciudadano que no
se identificó por motivos de seguridad personal,
queriendo aportar información respecto de los prófugos.
Así, manifestó que habría visto a los tres prófugos en un
domicilio sito en Avenida Centenario entre Caracas y
Bogotá Nº 5325, casa prefabricada con otra en
construcción en planta alta, que pertenecería a Darío
Calzaleta y otra a Sebastián Carnovale, personas
vinculadas a la venta de drogas y prostitución, que se
estarían movilizando en una Kangoo y un Corsa. Que
ingresarían y egresarían en horario nocturno. El último
egreso habría sido alrededor de las 4:30 hs. del día
08/01/2015, donde vieron salir a tres personas
encapuchadas junto a Sebastián Carnovale.
De especial interés resulta el acta de
declaración a tenor del art. 308 del CPP de Tolosa César
de fs. 1382/1390 quien dice: “Que el día 26 de diciembre
de 2.015 estaba de turno con la Alcaide Raquel Godoy
Subjefa de turno. Que el día de los hechos se retiró de
la guardia, pego una recorrida en el muro y más o menos a
las 00:30 casi a la 01:00 horas fue para el puesto Uno.
Que ahí se encontró con el cabo Dos Santos. Que luego de
un rato tomó unos mates, firmó el cuaderno y se fue para
la guardia. Que se quedó en el casino de oficiales. Que
alrededor de las 2:00 horas salió y dio una vuelta por el
playón. Que le hizo su relevo la subjefe Raquel Godoy. Le
dije que cualquier cosa lo llame y se fue a descansar un
rato. Que como a las 3:00 horas recibió un llamado
telefónico del Director Guevara quien le preguntó dónde
estaba porque se estaba fugando unos presos. Que se fue
corriendo para la guardia y con el prefecto mayor Díaz y
Elicheheribetti bajaron las escaleras y vieron a Toleres
boca abajo atado con precintos. Cuando llega al ingreso a
sanidad vio gente dando vueltas y se encontró con
personal de sanidad que le dijo que se fueron los
Lanatta. Más tarde decidió junto a Díaz, Beolchi y un
suboficial Alvarez salir a recorrer en camioneta y
volvieron a las 05:30 horas. Después elaboró el informe
de todo lo ocurrido. Dijo que vio a Toleres quien le
conto lo ocurrido y le dijo que una de las personas que
se fugó le dijo "abrinos que Tolosa nos dejó ir". Agregó
que le tocaba estar en la unidad desde el lunes 21 hasta
el 28 y ahí se iba. Que esa semana le correspondía por
recargos. Que era común que visitara el Puesto Uno de fin
de semana. Que creé que la noche de los hechos hizo una
recorrida antes de ir al Puesto Uno. Que en esa
oportunidad rubricó el libro de novedades del muro. Que
conocía a los internos fugados porque estaban en sanidad.
Que tenía muy poco contacto con los evadidos porque
dependían del Director. Que conoce al interno Muñoz
Barros, con problemas de convivencia en el pabellón. Que
nunca le dijo nada de fugarse y que quería irse de
traslado. Que los evadidos no lo querían a él. Que en
varias oportunidades vio al Director y al Subdirector
Elicheheribertti comiendo un salamín y tomando mate en la
celda con los evadidos. Yo no iba a Sanidad. Que el
Director iba seguido a sanidad. Que hacía dos meses
habían sacado la grabadora de las cámaras. Que esa semana
me tocaba el recargo de la semana completa de navidad.
Eso se diagramó dos o tres semanas antes. Que los
internos evadidos tenían mucho trato con los custodios de
sanidad, con el personal de sanidad, médico, enfermero y
con el Subdirector y Director que iban siempre. Los
evadidos estaban en Sanidad por orden del Director. Que
de ninguna manera ayudó a los evadidos a fugarse”.
Merituo, la inspección ocular y fotografía
de fs. 2006/2013, diligencia que se realiza en la Unidad
Carcelaria N° 30 de Gral. Alvear por parte de la Policía
Científica de Azul consistente en la inspección ocular de
levantamiento de indicios periciales, consistente en la
observación, detección, fijación, levantamiento,
posterior embalaje y traslado al laboratorio
correspondiente de la evidencia. Así, se describe en la
misma que el hecho materia de autos tuvo lugar tanto en
las afueras como en el interior de la unidad penal. Se
detalla la ubicación del Sector de Sanidad, la de los
calabozos en los que se encontraban alojados los
evadidos. Se visualiza el recorrido que hicieron los
nombrados hasta llegar al automóvil Fiat 128 en el que se
fugaron. Finalmente llegan a la esquina de calles
Hernández y Campichuelo, lugar donde se encontraba el
Fiat 128 preservado. Se extraen fotografías de todo lo
inspeccionado. Finalmente, se levantaron muestras de los
distintos sectores periciados, consistentes en tejido
hemático, trozos de tela hallados en la celda, elementos
personales de los internos que estaban en sus celdas,
fragmentos papilares hallados en el automóvil Fiat 128 y
en el subfusil; que se complementa con el informe de fs.
2015/2017 donde se da cuenta de la identidad establecida
(N° 1164/15 Azul) en el cual se determina que uno de los
rastros de origen dactilar ingresado (obtenido del Fiat
Super Europa) corresponde al dígito pulgar de la mano
derecha de una persona identificada como LABAT LUCIANO
NICOLÁS (era el dueño del auto). Los otros rastros (1
palmar y 1 dactilar) quedan pendientes de identificación.
Valoro el acta de inspección ocular de
fs. 2022/2023, practicada por la U.F.I. que previniera y
personal policial en la Unidad Penal N° 30 el día 07/01
con detalle de las puertas, rejas y sus cerraduras. Se
advierte como dato importante que la puerta de egreso del
sector que da al pasoducto de ingreso y egreso del
personal, se abre únicamente mediante cierre eléctrico,
cuyos controles se encuentran en el interior del Sector,
el cual al activarse produce un fuerte sonido metálico.
Que la misma desde el lado exterior posee dos orejas
metálicas para el uso del candado, el que, según los
dichos del personal presente en el lugar, NO estaba
colocado el día de los hechos. Finalmente se trasladan
hacia el lugar donde se encontraban alojados los
causantes y se efectúa una minuciosa inspección del lugar
en búsqueda de elementos de interés para la
investigación, la que arrojó resultado positivo, y de
cuyo recogimiento se labró acta por separado.
No escapa a la valoración el acta de fs.
2024, la cual documenta el recogimiento de los elementos
hallados en el sector de Sanidad, más precisamente en las
celdas que fueran habitadas por los evadidos, las cuales,
y a los fines de preservar el estado de las mismas, se
hallan cerradas. Seguidamente se recoge en el pasillo que
une las dos dependencias habitadas por los internos: un
cuadernillo marca América con hojas rayadas conteniendo
anotaciones varias, seis DVDs sueltos, y un papel con
anotaciones varias hallado en el tacho de residuos sito
en dicho pasillo. En la celda N° 3, la cual era habitada
por Martín Lanatta se efectuó el recogimiento de: un
reloj pulsera metálico analógico, marca Bulova, una
revista con anotaciones, 132 DVDs, de los cuales 4 poseen
anotaciones varias y un trozo de papel con anotaciones
varias. Luego se realiza el mismo procedimiento en la
celda N° 2, la cual era habitada por los internos
Cristian y Víctor Schillaci, procediendo al recogimiento
de 26 revistas varias, una bolsa con guantes de latex, un
precinto color natural, un trozo metálico perteneciente a
una balanza con empuñadura de tela color negro tipo
"faca", una réplica de colectivo de madera, un almanaque
con anotaciones, un jarro plástico color azul con restos
de pintura negra conteniendo en su interior un trozo de
tela con restos de misma pintura y un pincel, un pote
conteniendo tintura en polvo color negra, un tarro
plástico transparente conteniendo fibrones de color negro
desarmados y restos de tinta negra, y un frasco de
enjuague bucal "Oral B", refiriendo el personal que este
sería utilizado como solvente. Por último, en la
dependencia utilizada como depósito se procedió al
recogimiento de un trozo de cartón con anotaciones y un
trozo metálico que sería parte del utilizado como "faca".
Cobra valor, la pericia planimétrica y
foto digital de fs. 2048/2051, realizada por Policía
Científica de Azul en la Unidad Penal N° 30 de Gral.
Alvear y en el lugar donde se encontró el Fiat Super
Europa, de la cual surge el recorrido que hicieron los
evadidos desde el lugar en el cual se encontraban
alojados hasta que dejaron abandonado el automóvil
mencionado (este croquis en particular es donde no figura
la cámara que existía en Sanidad en el pasillo de los
consultorios y que sólo fuera acreditada su existencia,
por medio de testigos; más adelante la denomino la
“cámara fantasma”), y el acta de fs. 2059, en la cual se
documenta el recogimiento de pertenencias de los internos
evadidos en las celdas N° 1, 2 y 3 del Sector de Sanidad.
Computo el informe de fs. 2075/2079, de
Identidad Establecida N° 282/15 respecto de los rastros
papilares encontrados en la camioneta Toyota Hilux
dominio EXU 826: se obtuvieron un (1) rastro de origen
palmar y ocho (8) rastros de origen dactilar con valor
identificativo y uno de relativo valor por ser seriado.
Dichos rastros fueron ingresados al sistema AFIS,
resultando que los rastros de origen dactilar
individualizados como N° 2 y 3 corresponden a una persona
identificada como Franco Schillaci. Quedan seis (6)
rastros de origen dactilar y un (1) rastro de origen
palmar pendientes de identificación.
Cobra valor el informe de fs. 2092, de la
Dirección de Tecnologías aplicadas a la Investigación en
Función Judicial respecto de los elementos incautados en
los procedimientos realizados el día 07/01/2016 en la
provincia de Santa Fe, del cual se destacan dos: El
primero es un equipo identificado con el IMEI N°
357694068687598, el cual resultó ser el utilizado por el
abonado N° 01140225325 a nombre de Villalba Mónica, el
que fuera empleado en la fuga por los imputados. El
segundo elemento es una tarjeta SIM de la empresa Telecom
Personal S.A. identificada con el N°
89543420715573414750, respecto de la cual se requirieron
los registros de comunicaciones del abonado asociado a
dicha tarjeta, estableciéndose que la misma se
corresponde con el abonado N° 01168866984 a nombre de
Natalia Dalvadare.
Valoro el informe de fs. 2174, realizado
con relación al abonado telefónico N° 01167195986
utilizado por Yamila (ex pareja de Víctor Schillaci) y de
comunicaciones que la misma ha tenido con su madre,
Isabel, que resulta ser usuaria del abonado N°
01135749958, en donde entre otras cosas, ésta última le
comenta a su hija el 31/12/2015 "haberle dado un abrazo
tan fuerte, tan lindo, que se sentía destruida por tener
que haberle negado la puerta de su casa", infiriéndose
que se trataría del prófugo Víctor Schillaci. Por ello se
solicita intervención telefónica del número de la madre.
Tengo presente el informe técnico de fs.
2302/2304: el cual contiene imágenes tomadas de las
cámaras de los peajes de Saladillo y de la cámara de
monitoreo municipal de Gral. Alvear. por los que pasaron
el Bora blanco y la Hilux oscura en la madrugada del 27
de diciembre de 2.015, y de las que no se pudo
identificar las chapas patentes.
Computo el informe telefónico de fs.
2397/2407, practicado por la DAIC respecto del abonado
02344481972 (de la U.P. de Gral. Alvear) del que surgen
las llamadas entradas y salientes a dicho abonado (dentro
de usuarios de Telefónica Argentina), como así también
que de las empresas de telefonía celular mencionadas NO
se efectuaron comunicaciones al mismo en el período
comprendido entre el 01/06/2015 y el 28/12/2015.-
De interés resulta el informe técnico de
fs. 2790/2791, realizado por la Superintendencia de
Comunicaciones Sección Pericias de Video respecto de CDs
con las filmaciones de las cámaras de peaje de Saladillo
y de Gral. Alvear. Se observa el paso de un VW Bora de
color blanco no identificando chapa patente y de una
camioneta Toyota Hilux de color oscuro no logrando
tampoco visualizar la chapa patente.
Valoro, también el informe de fs.
2796/2804, relacionado con los movimientos de los
encartados de autos a distintas dependencias judiciales,
extremando las medidas de seguridad, así como las medidas
que oportunamente se dispusieron por orden judicial con
fecha 05/08/2015 respecto del alojamiento de los
mencionados internos, detallando todos los recaudos que
se debían tomar en su alojamiento a fin de garantizar la
vida y la integridad física de los nombrados, de acuerdo
al decisorio dictaminado por la Jueza a cargo del Juzgado
de Ejecución Penal N° 1 de Mercedes, Dra. Marcela
Alejandra Otermin.
Tengo para mí el informe de fs. 2821/2825,
efectuado por la DAIC de Azul (Gral. Alvear) sobre
llamadas efectuadas por la línea 2344-481972 -ubicada en
el Sector Sanidad de la U.P. N° 30- entre los días 20 y
26/12/2015. Se destaca que entre las 23:05 y las 23:09 al
menos Víctor Schillaci se habría comunicado con el
teléfono perteneciente a su cuñada Florencia Sottosanti y
con el de la abuela conviviente de Romina Tori (García
Marta), quien fuera su ex pareja.
Merituo el informe de fs. 2941/2942,
informe proveniente de la Fiscalía VI - Fiscalía Regional
1 del Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe del
cual se desprende que a raíz de la detención de los
prófugos hubieron de formarse tres causas y que entre los
secuestros practicados en la emergencia se incautaron,
entre otros elementos, el arma sustraída por aquellos en
el Puesto 1 de la Unidad N° 30 (Colt 9mm. HT013094 con 32
cartuchos), teléfonos celulares, armas varias, una
mochila que llevaba consigo Martín Lanatta con cargadores
proyectiles, dinero en efectivo, una pequeña libreta con
hojas desarmadas de 10 x 10 cm., entre otros elementos.-
En armonía con lo anterior, valoro el acta
de fs. 3178/3181, en la cual se describe el procedimiento
realizado el día 19/01/2016 en la armería de la Unidad N°
30 de Gral. Alvear para determinar qué tipo y
características de armas y municiones se encontraban allí
reservadas, como así también la existencia de registros
de las mismas y toda otra circunstancia que permita
establecer la dinámica diaria de dichas oficinas. Se
procede a tomar fotografías de lo observado y a detallar
las armas que se encontraban en el lugar. Asimismo, se
procedió al secuestro de algunas de ellas. Por último,
como dato relevante, se deja constancia que según los
registros aportados por el encargado de la armería sólo
tiene un efecto faltante en su haber, siendo éste la
pistola ametralladora Colt MSG 9 mm. con cargador con
capacidad para 30 cartuchos N° HT013094 sustraído el día
27 de diciembre de 2.015 en momentos de la evasión.
Valoro la copia de memorando de fs.
3742/3743: Memorando N° 115/15 de fecha 05 de Agosto de
2.015 producido por el Director General de Seguridad,
Marcelo Martín Rotger y dirigido al Jefe del Complejo
Penitenciario Zona Centro, Jorge Mario Bolo, poniendo en
su conocimiento que deberán extremarse las medidas de
seguridad y contralor tendientes a garantizar la vida e
integridad física de los internos LANATTA RODRIGUEZ
CRISTIAN DANIEL y LANATTA RODRIGUEZ MARTÍN EDUARDO de
acuerdo a lo dictaminado por la Jueza a cargo del Juzgado
de Ejecución Penal N° 1 del Departamento Judicial
Mercedes, Dra. Marcela Alejandra Otermin, y determinando
una serie de medidas de seguridad, a saber: la
reubicación de alojamiento en sector de vigilancia con
registro fílmico permanente, un servicio de custodia
permanente durante las 24 horas a cargo de un oficial
experimentado con jerarquía no inferior a Alcalde Mayor y
personal penitenciario subalterno, habilitar en dicho
sector un libro de novedades, el que deberá ser
controlado y rubricado a diario por el Jefe de Vigilancia
y Tratamiento, la realización a diario de un examen e
informe psicofísico a través de profesional médico,
restringir sus traslaciones y/o movimiento intramuros
innecesarios, y realizar requisas periódicas.
Tengo presente el informe de fs.
3783/3800, realizado por el SPB con la nómina de jefes
nocturnos activos de fin de semana, de jefes de turno de
semana, de jefes de turno de semana y ayudantes de fin de
semana, y de los pedidos de cambios de guardia para
algunos días del mes de diciembre de 2.015. Entre ellos
surge a fs. 3800 que el Subprefecto César Tolosa solicitó
autorización para realizar un cambio de servicio de jefe
de turno con el Subprefecto Juan P. Echeverría para los
días 26-12-2015 y 01-01-2016, petición que fue
autorizada.
Contemplo el informe de fs. 3891/3893, de
la Jefatura de la Unidad N° 30 de General Alvear respecto
del ingreso y egreso de internos del Pabellón N° 10 del
Sector N° 1, en el período comprendido entre el
01/08/2015 y el 29/12/2015.
Sumo la pericia balística de fs.
4067/4080, efectuada por la Policía Científica de Azul
con fecha 21/01/2016 (Informe Pericial 001/16) sobre
armas incautadas en el marco de la presente investigación
que se detallan a continuación: una pistola 9 mm. marca
Browning, una pistola marca Bersa Thunder 380, una
pistola calibre 9 mm. marca Glock modelo 17 GEN 4, una
funda de cuero, una escopeta marca Maverick TM y
cartuchos, de la cual surge que las armas detalladas
resultaron ser APTAS para el disparo, al igual que los
cartuchos.
Cobra interés, la copia del libro del
puesto 6 de fs. 4081/4082, en el cual se plasman las
novedades registradas en fechas 26/12/2015 y 27/12/2015,
de las cuales surge que el Subprefecto César Tolosa anotó
que pasó por el Puesto N° 6 a las 02:00 horas. A lo cual
se aduna la copia del libro del puesto 12 de fs.
4083/4084, en el cual se plasman las novedades
registradas en fechas 26/12/2015 y 27/12/2015, de las
cuales surge que el Subprefecto César Tolosa anotó que
pasó por el Puesto N° 12, a las 00:10 y a las 02:20
horas.
A lo visto sumo, el acta de fs. 4276,
realizada en la UFIJ N° 20 de General Alvear, en la cual
se documenta la apertura del Efecto N° 15586, el cual
contiene 91 CDs obtenidos del DVR que estuviera instalado
en la unidad sanitaria de la Unidad N° 30 de General
Alvear entre el 5 de agosto y el 15 de octubre de 2.015,
con las grabaciones de la cámara de seguridad que allí se
encontraba.
De especial interés resulta el informe
actuarial de fs. 4597/4598, de la UFI de General Alvear
por irregularidades en los CDs que contienen grabaciones
del sector Sanidad de la Unidad 30 de General Alvear
entre los días 05-08-2015 a las 17:26 horas y el día 20-
09-2015 a las 15:06 horas, estableciéndose cortes,
grabaciones repetidas y faltantes verificándose los
mismos con lo plasmado en el libro de novedades -
original- de Sanidad (faltan CDs y tramos de las
grabaciones justamente en los momentos en que concurría
Bolo o Tolosa al sector, entre otros).
Valoro el informe de fs. 4908, en el cual
se remiten imágenes y características de los precintos
provistos por la empresa Proactiva, cuyas dimensiones son
4.8 x 200 mm. y vienen presentados en bolsas de 100
unidades. Asimismo, se acompañan remitos con las
distintas firmas de las personas por las que fueron
atendidos en el período solicitado.
De valor resulta el informe de fs.
5042/5043, de la Dirección Provincial de Salud
Penitenciaria respecto de la normativa vigente en materia
de alojamiento en el Áreas de Sanidad de las distintas
Unidades Penitenciarias bonaerenses, mencionando al
respecto que resultan de aplicación las normas generales
que regulan la asistencia y tratamiento a privados de la
libertad, tanto de fuente legal como convencional. En ese
marco, son profesionales médicos, en coordinación con
autoridades competentes, los encargados de determinar, en
base a criterios exclusivamente sanitarios vinculados a
las necesidades de tratamiento médico, la permanencia de
un interno en dicha Área o su externación a un nosocomio
extramuros. El Área Sanidad posee personal médico y
administrativo y carece de personal de seguridad propio.
En determinados supuestos se ha dispuesto el alojamiento
transitorio de internos en el Área Sanitaria por motivos
que exceden el criterio médico. Son supuestos
excepcionales, en los que la integridad física de un
interno se ve amenazada, junto con la circunstancia de no
existir un lugar más propicio o apto para salvaguardar la
integridad o vida del interno. Dichos supuestos son
dispuestos de forma exclusiva por las autoridades del
establecimiento penitenciario competentes en materia de
seguridad, o mediando orden judicial que disponga dicho
alojamiento.
Valoro los informes de fs. 5188/5191, los
cuales se encuentran plasmados en actas realizadas en la
Fiscalía, respecto del intento de apertura de los CDs con
el contenido de las pericias realizadas a los equipos
secuestrados en los distintos allanamientos, de los
cuales surge que, al intentar la apertura de los CDs, no
se pueden abrir debido a que no es un tipo de archivo
admitido o está dañado.
Tengo para mí, el acta de fs. 5229/5236,
realizada en la Fiscalía respecto a la entrega voluntaria
por parte de Roberto Pablo Cagioni del DVR genérico de un
canal que, el que fue utilizado para efectuar la
grabación de los internos de autos durante su alojamiento
en la Sección Sanidad, el que fue retirado el 15/10/15 y
devuelto aproximadamente el 20/12/15, encontrándose tal
dispositivo en las mismas condiciones en que fue
recibido. Del mismo no se analizó ni mutó la información
que contiene en su memoria. Asimismo, se hace entrega de
siete fotografías que fueron sacadas por Cagioni con su
teléfono personal en la fecha que se instaló el DVR.
Cobra interés especial para la causa el
informe de fs. 5566, realizado por la Fiscalía de
intervención y referido al relevamiento del libro de
novedades del Puesto 1 -Ingreso a la Dependencia- de la
Unidad N° 30 de General Alvear, en el que constan los
días y horarios en que ingresó el Inspector Mayor Jorge
Bolo (Ex Jefe de Complejo Zona Centro) a la dependencia
por el Puesto 1, entre el 05/05/2015 y el 27/12/2015.
Asimismo, que el nombrado pasó por la Oficina de Guardia
de Seguridad Exterior -ingreso al Sector de Sanidad- en
los día y horarios que surgen del libro de novedades de
dicho sector. Por último, se destaca que el nombrado Bolo
recorrió el sector de alojamiento de los internos Lanatta
y Schillaci en los días y horarios detallados.
Tengo presente lo manifestado por Martín
Lanatta a fs. 5567/5571 en su declaración prestada con
fecha 09 de marzo de 2.016, ante la Jueza María Servini
de Cubría respecto de los motivos de la fuga y del triple
crimen de General Rodríguez. De los mismos extraigo que
se manifiesta en similares términos a los dichos que
produjera durante el debate, por lo que en honor a la
brevedad procesal doy por reproducidos.
Valoro, también el informe técnico de fs.
5588/5590, sobre el DVR con disco rígido que contiene los
registros fílmicos almacenados correspondientes al
período comprendido entre el 10 y el 15 de octubre de
2.015, no existiendo registros anteriores ni posteriores.
Resulta de interés la copia de la
resolución del Ministerio de Justicia Provincial de fs.
6280/6303, en el Sumario Administrativo 21.200-
090986/2015 en la cual se dispone destituir a Labat,
Toleres, Tolosa, Elicheheribetti, Beolchi, Guevara y
Bolo, y sancionando a Dos Santos, Godoy y Vega.
Cobra interés el informe actuarial de fs.
6873/6885, efectuado por la Fiscalía interviniente,
respecto de la compulsa de los dos libros de actas y
novedades de Requisa de la Unidad N° 30, habilitados con
fechas 23/05/2015 al 23/11/2015 en 94 folios completos, y
el otro con fecha 24/11/2015 al 15/03/2016 en 95 folios,
teniendo 52 folios completos, en donde se advierten
irregularidades en las anotaciones efectuadas en
diciembre de 2015 en relación a las requisas efectuadas
en Sanidad. Se acompañan planillas Excel de las requisas
efectuadas en la unidad.
Como colofón, durante el debate se
incorporó la prueba fílmica de la entrevista que
mantuviera el imputado Martín Lanatta con el periodista
Jorge Lanata y la cámara oculta que realizaran los
imputados a Solivaret y cuya transcripción íntegra se
aportó como prueba documental, las cuales se incorporaron
sin oposición de las partes, a las cuales, en honor a la
brevedad me remito.

En vinculación con lo explanado hasta el


momento; pasaré a analizar los testimonios prestados
durante el debate.

Cobra interés a los fines de cimentar mi


sincera convicción los dichos de los siguientes testigos,
de cuyas deposiciones, se hace una transcripción de lo
más importante, manteniendo el relato en primera persona
para no desvirtuar el vocabulario y modismos verbales de
estos, siendo previamente controlados por Secretaría y
cotejados por propias anotaciones. En negrita se resaltan
algunas constancias pedidas por las partes. A todo evento
se encuentra a disposición de las partes la grabación
íntegra de las mismas:

TESTIGOS:

1- Luciano Labat: (Este testimonio fue declarado nulo por


el Tribunal por haber declarado previamente el testigo en
los términos del art. 308 del C.P.P.. No se tiene en
cuenta).

“A diciembre de 2015 donde trabajaba era


en el área de sanidad de la Unidad n° 30 de Alvear.
Adjutor era. En el área de sanidad estaban los tres
internos, los Lanatta y Schillaci y estaban dos internos
que estaban en limpieza, en el área de sanidad. Tenía 6
habitaciones, para internos internados. Ocupo la primera
jerarquía después de recibidos, por encima mío no
recuerdo quien esta. Estaban los tres internos alojados,
los separaba una reja, después otra reja más, después una
puerta, no necesitaba llave ni nada, después pasaban al
túnel que se dirigía a la reja por la cual salía a la
parte del penal. El lugar contaba con cámaras. Creería
que no funcionaban hace un tiempo. No sé el motivo. Se
habían llevado un aparato que comandaba las cámaras, no
se quien ni por qué. Cuando me hice cargo de la guardia
ya no estaba más el dispositivo que grababa. Nadie me
dijo que tenga cuidado que faltaba ese dispositivo. Dos
meses antes de la fuga ya no estaban. Cumplía horario de
24 hs, a las 7 de la mañana hasta las 7 de la mañana del
otro día. Descansaba 48 hs. 24hs x 48hs. Llego el día 26
a las 7 de la mañana como todos los días que tomaba la
guardia, me hice cargo de la guardia, relevé a Alan
Córdoba, era adjutor, se recibió conmigo. Desde ese
momento ya hacia una guardia anterior mía, habíamos
pasado a estar solos en la custodia de los internos. A
los internos ni bien se los aloja en sanidad estábamos
destinados dos custodias para los tres. Una semana antes
de esto, al alcaide mayor lo desafectan del cargo, nos
dejan solos. Desconozco quien dio la orden. Cuando viene
una orden de esa magnitud, la puede dar el director de la
unidad o el jefe del penal, únicamente ellos creerían. El
director de la unidad comanda la unidad y el del penal
solamente la parte del penal. Según mi criterio otro no
puede ser, no vi ningún papel escrito. Cuando yo tomo la
guardia, ya mi compañero al que relevo ya había estado
trabajando solo, me notifican en ese momento que íbamos a
trabajar solos, pregunte el motivo y no me dijeron nada.
Una guardia antes mía fue eso, antes de navidad, más o
menos el 23 de diciembre. Manuel Guevara era el director
de la unidad, no recuerdo el nombre del jefe del penal.
Mario Bolo no recuerdo qué hacía. Tolosa no estoy seguro.
No estoy trabajando ahora, después de todo esto pasamos a
estar en disponibilidad y después nos exoneraron. En el
sumario no tuve sentencia. Yo no firme nada, no me
notifique de nada. Fui a pedir ayuda porque necesitaba
ver si alguien del servicio me daba una mano, necesitaba
un psicólogo, pagaba particular y no podía más, el
servicio me dejo de pagar, no me alcanzaba, por las
noches no podía dormir, fui a pedir ayuda a la unidad n°
2 y me notificaron de una resolución. Yo fui a ver a un
abogado para iniciar un juicio, le pague y nunca salió me
parece la carta documento, hace tres años me trate de
olvidar de todo esto. Tuve un año que no tenía vida, no
me movía de mi casa, el poco ahorro que tenia se me fue
en el abogado, fui a pedir ayuda a un lugar y me
notifican ahí. Mi abogado no me había notificado de nada.
Hacía diez (10) meses que me habían dado como destino esa
unidad. Hacia dos (2) que estudiaba. Cuando tome la
guardia, la tome común como siempre, estábamos trabajando
solos, teníamos el libro donde anotábamos todos los
movimientos, estaba tranquilo, el día transcurrió
tranquilo, por lo general no era un lugar donde había
conflictos ni nada, el día fue normal, a la noche,
nosotros no teníamos relevo para descansar, antes de las
dos (2) de la mañana entro a hacer el recuento y ahí fue
cuando empieza todo, los tres internos estaban en un
celda, había una cortina que separaba la entrada, corro
la cortina para hacer el recuento, no recuerdo bien, me
tomaron del cuello, no caía en ese momento, cuando
reaccione al pasar de esos segundos, tuve un intento de
soltarme, recibo un golpe y por unos segundos no me
acuerdo más nada, en el ojo un golpe de puño, me tuvieron
que pegar con la gotita, después ahí fue cuando me
maniatan pies y manos, tirado en el piso sin borceguí, la
tricota creo que quedo rajada. Me atan con trapos si no
me equivoco, no me acuerdo bien, en la boca tenia trapos.
Recuerdo que me dijeron quédate tranquilo que no es con
vos, de acá nos vamos a ir. No sé quién me lo dijo,
escuche eso. No portaba arma. Adentro del penal no
tenemos. Tonsa tampoco. Si quería ir al baño teníamos uno
ahí afuera. La cortina estaba del lado de adentro de la
celda, no se podía ver lo que pasaba adentro, yo la fui a
correr. El ingreso a esa celda estaba libre, desde un
principio estuvieron así. Para hacer el recuento no tenía
ningún protocolo, estaba solo. Tanto yo como los dos
oficiales que seguían mi guardia. Córdoba y Greson eran.
En la escuela de cadetes nos dieron protocolo para hacer
recuento, pero desde el momento que nos dejan solos y
llega la orden de que al alcalde lo desafectan sin
motivo, quedamos totalmente solos, el trabajo había que
hacerlo igual pero solos. No hicimos ninguna nota, ni lo
documentamos, llevábamos diez (10) meses de antigüedad,
íbamos aprendiendo guardia a guardia. Arrancamos
trabajando 24 x 96 horas., yo estaba en los pisos en el
sector 1, íbamos aprendiendo todo, algo nuevo, lo que los
compañeros te iban explicando, veías cosas que en la
escuela no te explicaban así, por ahí por la falta de
personal o algo, se hacían así las cosas. No tenía
experiencia yo. No es normal que nos pongan a custodiar a
estos imputados. Si le digo que no tenía miedo es
mentira, es el laburo de uno, teníamos poca antigüedad,
había que cumplir la orden, yo relevaba a Córdoba y a mí
me relevaba Greson, todos hacíamos el mismo trabajo. No
quedaba nadie para cerrar la reja, entraba a una celda
con tres personas. Ese día realmente sentí miedo, pero ya
había pasado todo. Uno ni bien se recibe tiene que hacer
lo que le mandan como en todo trabajo, uno quería que las
cosas pasen después de este mal momento. Eso era por
orden de un superior, lo tuve que hacer obligado, dos (2)
semanas antes de la fuga. Charlando uno manifiesta las
cosas, no sabría decirle a quien le dije, con Córdoba lo
manifestamos, era novato como yo. Decíamos que habría que
cumplir las órdenes, hacer lo que nos dicen. Uno pensaba
que ya se iba a terminar eso. Yo no pensaba que iba a
pasar lo que paso, desde la inexperiencia total, no
tuvimos a nadie que nos diga cómo se hacían las cosas. Si
las autoridades te mandan una orden, reconozco que no
estaba trabajando bien. Tenía un auto un Fiat 128, las
llaves las tenía conmigo. Cuando me reducen me sacan la
llave de reja, solo una reja se abría con esa llave, la
otra reja se abría con un pulsador y empujándola. Tenía
la llave de reja mía y la llave de mi vehículo, soy de
Olavarría y siempre iba en mi auto, trabajaba siempre, me
gustaba lo que hacía, me gustaba el compañerismo en el
sector uno, me había hecho un ganchito para colgarme las
llaves, nadie me llamo la atención con eso. No sé si
ellos sabían qué vehículo tenía yo. No tenía alarma mi
auto. Hay muy pocos autos viejos en la unidad, cualquiera
que conoce de autos, ve una llave, sabe que es de Fiat,
sabe qué auto es, no necesariamente tenían que saber en
qué auto andaba, pero era el único autito que había.
Nunca converse del auto con internos, de lo personal no
hable. El sector uno (1) abarcaba, tres (3) sectores
tiene, como 3 cárceles en uno. A sanidad me pasaron
después de la entrevista con Lanatta, se generó revuelo y
se los paso a los tres de los pisos a sanidad. Están los
tres sectores aparte y sanidad está muy aparte. Si vamos
a lo seguro era prácticamente ponerlos al lado de la
puerta, sanidad es un galpón, los de la torre no ven.
Ningún tipo de vigilancia daba a sanidad. A mí me
encuentran después de una hora y media o 2 desde que pude
pedir auxilio, hasta que se acercaron y pudieron sacarme
las cosas. Me encontró un interno de limpieza de sanidad.
Después un principio no pude gritar, no me podía mover,
me revolqué por toda la habitación, tuve pesadillas, tiré
un televisor encendido, cae al lado mío, con esa silla
pude sacarme la mordaza de la boca, pedí auxilio ahí.
Cuando me encuentran me preguntan qué había pasado y digo
que los internos yo no sabía dónde estaban, conté lo que
había pasado, se armó revuelo. No había ropa del servicio
penitenciario, ahí estaba yo solo. No había nadie a cargo
de esas puertas, en sanidad no había otras puertas. Había
un suboficial que no recuerdo el nombre. Dos santos no lo
conocí, a Toleres lo conocía, pero no tenía contacto, era
adjutor, se recibió conmigo, estábamos todos juntos,
Godoy la conocía de la misma unidad, no recuerdo la
jerarquía, cuando entre, ella ya estaba, tenía
antigüedad. Dos Santos no lo conocí. Yo quise olvidarme
de todo esto, autoridades iban muchas ahí, pasaban como
si pasaban al despacho de ellos, no les podría dar
nombres pero no recuerdo. Entraban y pasaban con ellos,
no es habitual. Ahora no podría nombrar a ninguno,
sucedía eso, era habitual, no era raro que vayan y pasen
y estén con los internos. No recuerdo quien era Cesar
Tolosa, no lo podría decir con certeza, era el subjefe
del penal, no puedo asegurarlo, me parece eso. No podría
decir quien es Mario Bolo, no me acuerdo, trate de
sacarme todo de la cabeza, no la pase para nada bien,
sentí que me soltaron la mano, lo único que quería un
psicólogo, fue mi familia quien me contuvo con todo esto.
La persona que tenía al lado después de todo esto sufrió
más que yo. Me siento con que nos usaron a nosotros que
estábamos totalmente nulos de todo conocimiento que se
debería tener en el servicio con todo, te hacían creer
que estaba todo bien, era un tiempo que iba a pasar y que
íbamos a trabajar normal después, nos usaron y tuve hasta
miedo que me quieran hacer cargo a mí de todo lo que
paso, no sabía que hacer a quien ver, pague abogados para
tener tranquilidad y ninguno me resolvió nada. Quiero que
se termine de una vez todo esto. Me gustaría volver a
trabajar de lo que uno estudio. A mí me gustaba trabajar.
Fiscal pide una aclaración, reconoce su firma. Hay una
omisión y una contradicción. Lee la parte pertinente.
Recuerdo ahora que me lo lee, si lo dije. Lo deben haber
plasmado distinto, con mi llave se abrían todas las
rejas, no es que se llevaron varias llaves. Una puerta se
abría con pulsador. Era la misma cerradura para tres (3)
o cuatro (4) puertas. Hoy lo que puedo decir es que se
llevaron la llave de reja mía con la del auto, puede
haber sido que me hayan preguntado en que auto había ido,
fue antes de que me coloquen el trapo, el golpe fue al
principio, no entendía lo que estaba pasando, fui cayendo
después. Intente resistirme inconscientemente, intente
zafarme, salir, instintivamente. Lee la otra parte
pertinente. Del otro lado veo a Cancela. El encargado de
sanidad no tiene paso hasta donde yo estaba, a los gritos
puedo hablar, no me acuerdo el nombre del interno, me
preguntaba a los gritos qué había pasado, le dije que
estaba maniatado y que llame a Cancela, era el suboficial
a cargo de sanidad. Cancela durante el día estábamos en
contacto, nos veíamos continuamente, él estaba a cargo de
sanidad y yo de la custodia, nos separaba una reja,
durante el día hablábamos, en la noche no sé si tenía su
relevo, por las noches el descansaba, durante el día
había mucho movimiento en sanidad y hacia su trabajo. A
la custodia de los tres internos estaba yo, cancela no
tenía nada que ver con eso. No le pedía ayuda a él para
el recuento. Si no recuerdo mal el interno Martín
Lanatta, tenía un arma grande, la tenía colgada, lo que
me llamo la atención era que tenía como una especie de
silenciador, ahí fue cuando iba cayendo y aceptando la
situación, no sabía que iba a pasar conmigo. No hacia
requisa yo. No recuerdo que se haya hecho requisa antes,
pero no creo. No sé si el arma era de las que usan los
del servicio penitenciario. Era la primera vez que veía
un arma con un silenciador, no conozco de armas, pero me
llamo la atención que tenía un caño adelante, el arma en
si era oscura. No me acuerdo de haberlos advertido qué
estaban armados, no me acuerdo ahora si los alerte. En
las celdas habían muchas cosas, tranquilamente a simple
vista no se iba a ver. No había ropero, pero en la
habitación estaban las dos camas, había un televisor,
amontonamiento había. La celda era chica, 2 x 2 más o
menos. No recuerdo qué había. Había sillas, el televisor
arriba de una silla, todo amontonado. Ropa y alimentos no
me acuerdo. Dos meses antes del evento, se llevaron el
dispositivo, nosotros no teníamos posibilidad de poder
ver lo que estaba grabando, había como un disco rígido
que almacenaba lo que filmaba, no podíamos ver. Cada
tanto iba una persona que juntaba archivos, siempre la
misma persona. Era una cámara fija, enfocaba el pasillo
que quedaba entre medio de las dos celdas. Solo el
pasillo filmaba la cámara. Era una cortina que estaba en
la entrada a la celda, que no permitía ver lo que pasaba
dentro de la celda. No estaba cuando se llevaron el
dispositivo. No me acuerdo con lujo de detalles qué había
pasado, algo había pasado, no me acuerdo bien. No
recuerdo la visita. Se comentaba en la unidad que a
nosotros nos quedaba poco en sanidad, que los internos
iban a volver a los pisos. Estaban en sanidad para
resguardo de su seguridad. Teníamos que cuidar a los
internos para que no les pase nada, nos decían que no les
podía pasar nada. Por eso tanto recuento y dejar todo
anotado. Lo anotaba en un cuaderno, tipo un libro de
novedades. En ese momento estábamos con los alcaides
mayores. Seguramente lo debemos haber charlado, cuando se
llevaron el aparato que grababa, no paso más que una
charla. Se armó un revuelo cuando se llevaron el aparato,
más que eso no, estaba aprendiendo de los que tenían
experiencia. De Gregorio estaba de alcalde mayor conmigo,
con el compartí todo el tiempo, él estuvo a cargo mío. No
sabría decirle qué le dije, a lo mejor no se le dio la
importancia que se le tenía que haber dado. Supuestamente
se lo llevaban y después lo iban a devolver, la cámara
quedó, no es que lo sacaron definitivo. Teníamos una
llave cada uno para abrir las rejas. A ese sector se
abría con 9cualquier llave, la combinación era la misma.
En el sector uno (1) éramos once (11) oficiales que
estábamos, los once (11) teníamos llave de reja, si un
director quería entrar nos pedía y le abríamos. En
sanidad las personas que querían charlar con ellos, le
tenía que abrir, quedaba asentado en el libro de
notificaciones quienes eran y cada uno de los que
visitaban y a quien visitaban. Nosotros les abríamos,
venían de la parte de requisa, yo abría la parte de
sanidad, o el que estuviese a cargo ahí. La requisa es
aparte, las visitas venían previamente requisadas.
Recuerdo la visita de algún abogado, no recuerdo el
apellido. Para octubre de 2015 puede ser que haya habido
más visitas que las habituales, puede ser pero no estoy
seguro. Con respecto al trato que teníamos con los jefes,
generalmente entraban y traban mejor a ellos que a
nosotros, ni siquiera te decían buen día, esperaban que
les abran la reja. En lo poco que estuve, tenía poco
contacto con los jefes superiores, cuando iban al sector,
se saludaban con un beso a los Lanatta y Schillaci. Yo lo
vi. Me cuesta dar nombres, era la gran mayoría. En la
academia no enseñan eso. Uno se iba medio indignado al
principio, después era habitual. No sé si le llevaban
cosas. No sé si llevaban facturas, bizcochitos. Cuando
inician las actuaciones después de lo sucedido en el
momento me echaban la culpa a mí de lo que había pasado,
los jefes que iban a ahí, Guevara me llama a preguntarme
que había pasado y me echaban la culpa, yo hice lo que me
dijeron que tenía que hacer. Se le exhiben efectos al
testigo. Le muestran un arma de juguete, para mí era un
arma, me estaban apuntando, reconoce los elementos con
que lo maniataron y el arma era similar a la que le
apuntaron. Si veo fotos por ahí los reconozco a los
jefes”.

2- Toleres Ramiro:

“En Diciembre de 2015 trabajaba en la unidad


30 de Alvear. Era comandante de guardia. Adjutor. Tenía
menos de un año de antigüedad con dos (2) en la escuela
de cadetes. Estaba en la oficina de control de la
guardia. Al momento del hecho estaba con la oficial Godoy
que tiene mayor jerarquía que yo. En ese momento eran las
dos (2) de la mañana del día 27, había hecho relevo con
otro compañero, era Vega, se escuchan unos ruidos en el
túnel, me dirijo hacia él, veo a dos personas de negro
que reconozco la chaqueta del servicio, una de esas
personas me estaba apuntando con un arma de fuego y
retrocedo, me amenaza uno de ellos, no recuerdo bien qué
me dijeron, era un arma corta, había poca luz, no veía
bien, me bloqueo y abro la reja, vino una persona
musculenta, me reduce y me tira al suelo y me dice que me
quede tranquilo que el penal estaba tomado, me ponen
precintos en el pie y las manos y una mordaza, estaba
nervioso y recibo un golpe en la costilla, no escuchaba
lo que hablaban, en un momento escuché silencio y aparece
un jefe y me pregunta que paso y le dije que me tomaron y
no los reconocí, me llevaron a sanidad me atendieron y
después me dejaron retirarme después de casi 7 horas.
Desde que me amordazaron hasta que me encontró el jefe
del Penal, habrá pasado 30 minutos, el que me encuentra
era el jefe Elicheheribetti. Era subjefe del penal. Yo
tenía la llave que abre la reja del penal. Esa llave no
me la pidieron los que me agarraron. La tenía en uno de
los bolsillos. Ese sector se dirigía hacia un sector de
sanidad, desde donde estaba ubicado era un pasillo,
después una escalera de 7 u 8 escalones, había una reja y
de ahí unos metros más hasta llegar a sanidad. No tenía
nada que ver con la gente que anotaba los partes de los
Lanatta. La llave que tenía yo, abre un montón de rejas.
En sanidad no sabría decirle si se puede abrir con mi
llave, la que estaba yo sí, son 3 rejas con la misma
llave. Esa reja donde estaba Godoy nunca se cerró. El
Control de vigilancia hasta donde estaba yo hay dos
rejas, pero solo una cerrada. Ese día a mí me pertenecía
cubrir hasta el horario de visita que es a las 12, el
jefe no me dejo irme hasta esa hora. Me fui más o menos a
las 6 de la tarde. Me tomaron declaración, un jefe me
llamo a una oficina con otro más, qué había pasado en ese
momento. No recuerdo qué jefe. A Tolosa lo conozco era
jefe de penales, Guevara el director, Mario Bolo lo vi
una o dos veces, no sabía qué función cumplía. Yo llevaba
un registro de la gente que ingresaba, hay un libro de
novedades. Me asistió un médico de guardia, me dio
medicación porque estaba con ataque de nervios. La
tercera persona no recuerdo que ropa tenía. Desde el 7 de
enero de 2015 estaba en ese sector asignado. Conozco a
Lavat Luciano, es promoción mía. A Dos Santos lo he visto
en registro de internos. Me desafectaron del servicio, no
recuerdo bien, la causa la tiene el abogado que me
representa. Estoy desafectado hace un año y medio
aproximadamente. Vega en su momento era compañero de
trabajo mío, en ese momento estaba descansado, somos dos
oficiales que nos relevamos. Hacia 2 meses había gente
que dejo de ir, se consultó qué había pasado y nos
dijeron que hubo cambios de sector. Cuando no estaba el
jefe de turno estaba yo solo, me encargaba yo de abrir,
el muro no tenía gente para cubrir, quedábamos recargados
hasta las 14 horas del otro día. La guardia nuestra tenía
16 suboficiales y 2 oficiales, en un momento pasamos a
ser 10, notamos la falta de personal. Bolo se dirigía a
la oficina del director, pasaba por el puesto 1, calculo
que iba a la oficina del director, en mi guardia no lo he
visto yendo a sanidad. Elicheheribetti y Beolchi iban a
sanidad, a la mañana y a la tarde, no sé si exactamente
si iban ahí. Si la puerta está cerrada parece sin llave,
en esa garita se encuentra personal de 7 a 19 se encarga
un suboficial. Después de las 19 no queda nadie, nos
arreglábamos nosotros. No sabría quien dio la orden de
poner candado en la puerta de la garita, no era habitual
eso. Tolosa cuando salía preguntaba si estaba todo
tranquilo. Yo a Tolosa lo vi cerca de las 21 hs. después
no lo vi más, de 22 a 02 me fui a descansar. Cuando tengo
que dar paso hay una chicharra que suena, ese día no sonó
porque hay una bomba de agua que se prende cada tanto y
hace un ruido fuerte, es automática, cada 20 minutos. En
mi sector no había cámara que funcione, en la guardia
había una que mostraba la salida del penal. Ese día fue
una guardia normal, no me hizo ningún comentario. Desde
el interior del penal hasta donde estoy yo hay una sola
reja, hasta el control no le sabría decir. Que yo
recuerde en este momento no mencionaron a Tolosa. La
unidad 30 es segura. Escuchaba que murmuraban después de
lo que paso. Fiscal: pide que se le exhiba fs. 15/vta.
Para que reconozca firma, omisión. Las tricotas las
recuerdo, las camperas no recuerdo. La chaqueta es una
campera finita, la campera más gruesa. La tricota es un
buzo negro. No recuerdo haberlo visto a Martin Lanatta,
cuando declare eso me dio un ataque de nervios. Me
leyeron antes de firmar. En mi guardia salió una sola vez
de comparendo. En otras guardias por comentarios de otros
si salió varias veces. Sabía que estaban en sanidad
ellos, a mí no me dieron ninguna directiva por eso.
Respecto del comparendo, vi que salió una camioneta del
servicio Penitenciario y a la vuelta volvió con apoyo de
afuera. Se le exhibe efectos. Dice que el arma era más
corta. La parte de adelante había visto, es similar a lo
que vi”.

3- Godoy Delia Raquel:

“Trabajaba en unidad n° 30 de Alvear a


esa fecha. Estaba hacía dos (2) años aproximadamente. Era
alcaide y tenía 16 años de antigüedad. Trabajaba de
auxiliar en la oficina de expedientes. Era diario, de 7 a
1 de la tarde, de lunes a viernes. Ingrese el 26 de
diciembre a las 6 como ayudante de jefe de turno, se hace
1 vez por mes. Los fines de semana podían ser 24 horas,
ese día tomamos el turno a las 7 de la mañana, era
ayudante de Tolosa el subprefecto. El turno fue normal,
como solía pasar, hubo visitas, a la 1 de la tarde
termino la visita, la función mía era recorrer el muro,
ver que la gente esté acostada y que cumpla su función.
De noche se solía recorrer el penal con escopetas con
gente del grupo GIE, es el grupo de casos especiales como
motín o cuando pasan hechos en el penal. Ese día fue
normal, vísperas de fiestas, estaba recargada desde el
día 22, hasta el 26 que me tocó el turno. Los que
pertenecemos a vigilancia se recargan la mitad para una
fiesta y la mitad para la otra. Cumplía horario de 6 de
la mañana hasta la 1 del mediodía, los días que no había
visita cumplíamos en la oficina de cada uno. La escala
oficial es: Adjutor, subalcaide, alcaide, alcaide mayor,
subprefecto, prefecto, prefecto mayor, inspector e
inspector general. Adjutor es el más bajo. Yo era
alcaide. De suboficiales no recuerdo bien el escalafón.
Conozco a Toleres, era comandante de guardia, está el
oficial de servicio que era Emanuel Vega y él. Era
subalcaide. Ellos estaban en la guardia de seguridad, ese
día, estaba de turno en cualquier lado, recorres todo.
Ese día recorrí la visita, no recuerdo bien, el muro,
tratas de cubrir lo que es de afuera. De noche se recorre
el penal en sí. Llegadas las 2 menos cuarto de la mañana,
llego a la guardia, porque el jefe Tolosa me dijo que lo
iba a relevar, era raro, no existe relevo, tienen que ser
dos, cerca de las 12 me dice porque seguía levantada que
me vaya a acostar, le pregunte por qué y me insistía. No
se dejó constancia. Él me hablaba de que me vaya a
descansar. Lo conozco desde hace dos años, fue la primera
vez que me dijo eso, que vaya a descansar.Varias veces
cumplí esa función de ayudante de Tolosa, nunca me dijo
que vaya a descansar. Yo voy a la habitación, me doy una
ducha, me retiro de al lado de él cerca de las 12, me
baño, vuelvo dos menos cuarto, cuando bajo lo encuentro a
él que me dice que está todo bien que cualquier cosa lo
llame y se va a la habitación. Eso no era habitual. La
guardia está de frente a la puerta de donde ingresas,
miro estaba el oficial Vega, ellos pueden descansar, sale
del casino, a la vez llega Toleres que era el relevo de
Vega. No sé si había reglamentación en ese momento, no sé
si había un papel que diga que no se hacen relevos. Nunca
hice algún expediente disciplinario por algo así. El
expediente es de los internos. Se relevan entre ellos y
el oficial Vega se pone la mochila y se va a descansar,
en ese momento se prende una bomba, un ruido fuerte, va a
subir Vega las escaleras, Toleres queda sentado en la
guardia con el celular en la mano, en ese momento escucho
ruido a llaves, supuse que Vega bajaba a llevarle a
Toleres, quede sola en la guardia, escuchaba que
hablaban, levanto la vista y veo que venían los tres
internos, los reconocí, los Lanattas y Schillaci. Dos de
ellos tenían tricotas negras, Martín tenía algo negro que
no recuerdo bien qué era. No hay de sobra este tipo de
ropas en el penal. Cada cual tiene la suya. Ahora hay una
casa que venden, en ese momento no había en Alvear. Esa
noche había comisiones, yo me conocía la cara de todo el
personal, los miro y no sabía quiénes eran esos
vigilantes, se me cayeron las cosas de las manos,
pregunte qué hicieron, me tomaron de las manos, Martin
paso por el costado, me apoyó el arma en la cintura, que
si colaboraba no me iban a hacer nada, me dijeron que no
iba a pasar nada, ellos me iban a ayudar a esconderme y
que habían tomado el control central, que los iban a
buscar en un helicóptero, Martin dijo eso. En el lugar
donde estaba no había cámaras, creo que cuando se
inauguró la Unidad sí. En ese momento no había. Yo no
tenía llaves de ninguna reja. Vamos al baño, me caigo y
me largo a llorar, me dijeron que no eran violadores, me
ataron con precintos negros, no se usa ese tipo en el
penal, no he visto nunca, me ataron las manos y los pies
y todo junto para atrás. Estuve ahí y más o menos para
las 3 de la mañana me encontraron, cuando se abre la
puerta veo la cara de Demarco, suboficial del muro y me
arrastran del baño y lo veo a Tolosa. Empecé a contar,
entré en estado de shock. No le recriminé que me había
dejado sola. En un momento Tolosa me apartó y me dijo que
cuando le pregunten por él que diga que estaba en el
muro, que en vez de decir que estaba sola, que diga que
estaba en el muro, después de haberme desatado. Me los
crucé de frente, no pude evitar nada, no había rejas. La
reja estaba abajo de la escalera. Tolosa estaba en otra
parte de la Unidad donde duermen los oficiales, del otro
lado. En la inspección fuimos a sanidad, más o menos
22:30. Sabía que los internos estaban en sanidad
alojados. No escuche que corran riesgos si se mantenían
detenidos. Solo el día 22, cuando voy a la visita, lo veo
a Darío Drels, que era Alcaide mayor, en su momento
tenían custodia permanente de alcaides mayores con un
adjutor, le pregunto por qué estaba esa visita y no
estaba haciendo esa custodia y me dijo que le habían
levantado la custodia, pero no pregunte nada más. Después
me llevaron a la comisaria, me llevo un oficial de
policía, junto con el Fiscal Citterio, en el mismo auto,
con Toleres y nos tomaron declaración, volví a la unidad,
le pido permiso al Director para entrar y me dice que no,
era Guevara, voy a la habitación a bañarme y ahí entro en
un estado de shock, pido ayuda que me saquen, me
internaron en el hospital hasta las 19 horas mas o menos.
Me dieron calmantes. A la noche volví a mi casa. Durante
5 meses me desafectaron. Y ahora volví a trabajar. En
registro de internos. Guevara era director, prefecto,
Tolosa es subprefecto y se desempeñaba como subjefe de
vigilancia. Toleres no sé por qué bajó, no me dijo nada,
para salir hay que tocar un timbre. La puerta tiene
picaporte del lado de afuera nada más. No escuché que
digan la razón por qué se iban. Tolosa cuando pasó todo,
había mucha gente, me aparta y me dice que yo diga que
estaba en el muro. A esa altura no caía de lo que estaba
pasando. Él estaba del lado de afuera en el playón de la
Unidad, nadie le da paso. No podés salir, tenés que
recorrer sectores en la parte de adentro. Ahora trabajo
en la unidad 30 también. Está la puerta de rejas, después
sube las escaleras, ahora hay una reja que antes no se
cerraba, ahora sí, hay una puerta de hierro con vidrio
donde estaba la virgen arriba. La puerta cierra normal,
esa noche estaba normal sin llave. A sanidad fui con él,
a recibir los camiones que llegaron. No creo que alguien
pueda salir sin ayuda de esa unidad. No lo vi a Tolosa
hablando por celular. Ese día eran 15 agentes para cubrir
el muro. Fiscal: pide que aclare donde quedo encerrada y
que se le exhiba la firma. Reconoce la firma. Lee la
parte pertinente. Esta la guardia y está un pasillo,
tiene oficinas para cuando van abogados, esa leonera es
un pasillo que tiene un baño y hay oficinas. No recuerdo
de haber dicho que cumplía funciones con Tolosa. El
petiso seguro hice referencia a uno de los internos. Para
mi Martin es más petizo. Martin tenía un arma, pero no
recuerdo que era. Me la apoyo. No puedo describir el
arma. Pasa así y me apoya el arma. Supongo que era una
pistola, fue rápido”.

4- Dos Santos Ezequiel:

“En la unidad 30 de Alvear en diciembre


de 2015 hacia funciones de registro judiciales en la
parte administrativa, estaba fuera de lo que es muro
perimetral. Está a pocos metros del penal. Yo trabajaba
hacia 8 años más o menos, cabo primero era. El día 27 de
diciembre a las 2 de la mañana estaba en el puesto 1.
Está en la entrada al predio, recargo administrativo, a
fin de año se hace eso para brindar ayuda. Yo estaba
solo. En el puesto 1 antes había personal. Yo tomé el
puesto a las 22 horas, relevé a Álvarez, que es
suboficial. Me entregó la guardia sin novedad. En
realidad, no es que uno va hasta el lugar, sino que
entramos al penal, él mismo me dijo que por ser el
primero que llegaba me quedaba ahí por órdenes del
superior, en ese momento era Vega. Era la primera vez que
estuve solo en el puesto 1, nunca había estado solo.
Llamé a la oficina de la guardia para ver si me iban a
mandar a alguno para que me ayude. Era la primera vez que
fui solo. En el puesto 1 he estado 3 veces más o menos.
En la oficina me dijeron que no había personal, que no
iba a haber mucho movimiento, que cuando haya alguien me
iban a mandar. Ingresaron dos camiones, tipo 11 o 12 de
la noche, eran de traslados, llevan y traen internos.
Después que entraron esos camiones, tomé nota del
borrador y pase nota en el libro, que también fue la
primera vez. Anotamos cantidad de internos que entran y
salen. Y la guardia siguió sin novedad. Alrededor de las
2 de la mañana se presenta en el puesto Tolosa. No dejé
constancia de eso, pero él firmó el libro. El recorrido
fue que me preguntaba sobre las visitas y después el tema
del patrullero que siempre pasa, por qué pasaba me
preguntó, me pareció raro. Cuando él estaba pasó una vez
sola, más que nada pasa porque había mucha visita. Estaba
haciendo cola en el puesto uno para el ingreso a la
mañana. Esa fue la única vez que apareció Tolosa. El día
de la fuga había gente para visitas, no sé si podían ver
bien, el vidrio esta polarizado, no había luz en el
lugar. Adentro del puesto no había luz, afuera sí.
Adentro con la luz que entraba de afuera anotaba. Había
luz, pero no suficiente. En ese momento no andaba la luz.
No le hice saber al jefe que no andaba la luz. Tolosa
hizo el recorrido, no lo volví a ver. Yo estaba en el
puesto, no me podía mover de ahí, sin novedad hasta la
fuga. Mucho no conozco al personal de adentro, cuando se
acercaba alguien me acercaba así tomaba nota, hice lo
mismo cuando escuche el auto acelerando a fondo, algo
pasaba, me pareció raro, me acerco, se bajan tres
personas vestidas del servicio penitenciario, me pareció
raro, pensé que iban a buscar algo, me llevaron adentro
del puesto, me dicen que es un apriete, que me quede
tranquilo que no me iba pasar nada y me tomaron de rehén,
pensé en mi familia y traté de salirme, trat´r de
correrlo a Schillaci, me tiré al piso, me amenazaron,
pedí perdón no quise hacerlos enojar, me tiran, me atan
con precintos, al parecer no tenían muchos, el que me
pusieron atrás era finito y me amordazan. Suben al auto y
no le arrancaba. Dos de ellos abren el capot y lograron
arrancarlo, Martin iba al lado mío. Salen y había un
chiquito que casi atropellan, Martin me agacha la cabeza.
Eso del chiquito lo alcance a ver como que pasó un
chiquito y la madre le agarró la mano. Hacia el puesto 1
está alejado de lo que es el muro, los guardias siempre
están mirando hacia el frente del penal. La tarea de
recargo no pagaban aparte, por lo general a fin de año no
son remunerados. No nos dan franco después, son órdenes
del servicio. En ese momento eran 6 horas
administrativas, y ahora son 8 horas. Solo de lunes a
viernes. Se dirigían hacia la ciudad. Estaban nerviosos,
escuché que el de adelante hablaba por teléfono, uno dice
que Tolosa nos hizo una cama. Yo estaba nervioso, Martin
me tenía agarrado, traté de sacarme la mordaza y les dije
que no me hagan nada y me dijeron que me quede tranquilo
y me dijeron que era un perejil. Después ellos toman para
el lado de las vías, después vuelven a doblar a la
derecha, me preguntan dónde estábamos y no sabía bien.
Los lentes los perdí adentro del auto. No los recuperé.
Después ubiqué las vías, me dijeron que ojalá sea así y
me amenazaron. Después agaché la cabeza nuevamente.
Hablaban de que alguien los estaba esperando, no dieron
nombres, decían hacé señales de luces. Antes de lo de las
luces dijeron lo de la cama que les hizo Tolosa. No le
manifesté esto a Tolosa, cuando vuelvo después de hacer
la declaración, me aborda y me pregunta qué había pasado,
evito decirle esto a Tolosa, en realidad no sabía si los
internos lo estaban haciendo adrede como para de alguna
forma perjudicarlo a él o realmente era así o él tuvo
alguna participación o algo, entonces obvié decirlo por
temor, por mi familia y demás, como no sabía bien el
contexto, entonces me lo guardé, incluso no se los dije a
los directores, que anteriormente a eso me habían
preguntado, de cómo fue todo el suceso. Ellos, se ve que
cruzan la vía, doblan media cuadra a la izquierda, ellos
se bajan y escuche una 4x4. Me precintan los pies. Se
retiran y escucho como que viene alguien de vuelta al
auto y pensé que me mataban. En ese momento rezaba, se
fueron después. Empecé a ver cómo hacía para soltarme, no
pude cortar los precintos. Fui saltando hasta una casa
que tenía luz, me atendió un joven que le expliqué la
situación, nombre a mis familiares para que confíen y
salió la hermana y me dieron un celular, llame al 911, no
creían en el 911 lo que había sucedido. Le hablo diciendo
la verdad y mandaron una patrulla a los 10 minutos,
relaté lo que había pasado, después fui a la comisaria,
estaba el fiscal también, en ese momento le obvié lo de
Tolosa por temor, lo hice una vez ya hablando con otras
personas del sumario administrativo, me decían que creían
en la veracidad de mis dichos. Yo pensando en esa
situación, soy una persona de fe, dije que no podía
faltar a la verdad, le manifesté la situación a la
doctora, me dijeron que lo haga ante el fiscal también.
Ojalá se esclarezca todo. Sigo perteneciendo al Servicio
Penitenciario Bonaerense. Estoy en la parte
administrativa, por el tema de la portación de arma
porque viola mis creencias, estoy a la espera que se
cambie. El arma estaba en el puesto, en su lugar, nunca
toco el arma. Me habían puesto ahí por una orden, ellos
sabían de eso, soy testigo de Jehová. Siempre pensé que
fue porque fui el primero en llegar al puesto. He estado
en puestos de la guardia, hay armas y silbato. No llegue
a ver un arma, ellos me dicen que tenían arma, me
hicieron un gesto. No utilizo el arma por cuestiones
religiosas. Hice el curso de entrenamiento, simplemente
no utilizo armas. Era una academia de tomar un arma y
demás. Hice dos o tres tiros, pero no para defensa
personal. Elegí eso porque estaba en una situación
crítica, no pensando en usar armas, anuncio eso, y me
acomodan en sistemas, arreglando computadoras, nunca para
portar un arma, son pocos del servicio que portan armas.
No sé si él sabía de esto y Tolosa tampoco sé si sabía.
Los jefes de la unidad si sabían, Tolosa no sé si sabía.
En su momento sabia Guevara, jefe de unidad. Lo hice
cuando entre que estaban de turno otros directivos y en
ciertas situaciones también. Por ser testigo de Jehová me
identifican con eso. Por necesidad entre al servicio.
Cuando me agacha la cabeza, la tenía inclinada, llego a
ver unas cosas, el nerviosismo, no estaba totalmente
agachado. No sé si sabía si Tolosa sabía. No todas las
personas por ahí saben que no portamos armas. No le tengo
miedo a Tolosa. En su momento si le tenía miedo. Es una
cosa mía, propia. Por su manera de ser, fría, cierto
temor le tenía, respeto. Algunas veces apareció en
registro de internos. No recibí instrucción para pelear
en los cursos. No sé el sobrenombre de Tolosa. Hable
después de lo que sucedió. Ingrese al servicio por un
nombramiento que hubo de 50 personas, soy suboficial, no
hice la escuela de cadetes, entre en sistemas, con un
guardapolvo. No necesitaba entrenamiento para defensa
personal. Para estar en el puesto 1 si necesitas
entrenamiento. Nosotros siempre en fines de año hay mucha
gente de visita, siempre se aboca al personal para
recargo, más que nada a las personas administrativas, y
las personas de muro y guardia. No había compensación ni
retribución. Fue un nombramiento que se hizo, entraron 50
personas, no tuvimos capacitación de pelea, si hubo para
el uso de armas y otras a nivel oral, no prácticas. No sé
si es normal que me manden ahí sin arma, pero cumplí una
función. Dudo que haya sido utilizado, pero no sé, hasta
que no se esclarezca bien, yo voy a seguir dudando”.

5- Sena Alberto Daniel:

“En Diciembre de 2015 trabajaba en la


unidad 14 de Alvear. Está a 25 km de lo que es el
conurbano. Jefe de registros era mi función. Me enteré
del hecho, estaba en un domicilio con mis amigos, un día
viernes, uno de mis amigos es el esposo de la señorita
donde habían dejado el auto, y allí se encontró con el
joven que estaba maniatado. Estaba en el puesto uno, me
llaman, para darle aviso a la policía. Me acerco al
domicilio de esta joven, nos encontramos con Dos Santos
que estaba maniatado. Fuimos a la unidad en el puesto
número 1 esperando a ver que se iba a resolver, no me
respondían los teléfonos, mi primer pensamiento fue que
estaba todo mal. Llame al director de mi unidad 14 y
vino, entré con él. Me entero después al otro día a las 6
de la mañana, en la comisaria en la declaración. Dos
Santos estaba muy nervioso, temblaba, me dijo que se
habían fugado internos, que lo habían llevado a él,
simplemente por un tema de ubicación, para que lo
guiaran. Lo desate de las manos. No recuerdo si tenía
precintos en el pie, pero él me dijo, cuando llegue ya no
los tenía. No recuerdo si Dos santos tenía los anteojos
puestos. Me manifestó que se habían fugado internos de la
unidad. No me dijo más nada, simplemente que se habían
fugado internos, lo tranquilice, entre nervioso me dijo
eso, que lo habían llevado. Nadie encontró el auto, ellos
estacionaron ahí, Dos Santos golpea en un domicilio. Era
un Fiat 128 si no recuerdo mal, no conozco muchos de
autos. Me acerque y atine a cerrar las puertas, para que
no quedaran huellas cerré las puertas traseras. Eran más
o menos la 1 de la mañana, u 2. La señorita se llama
Valeria Fernández la que ayudo a Dos Santos. Cuando
ingrese al puesto 1 no había armamento, ni personas,
estuve ahí hasta las 4 de la mañana, después me retire, a
las 6 ya estuve declarando. En ese momento era alcaide
mayor. A los jefes de la Unidad 30 los conocía de nombre,
no recuerdo los apellidos. No sabía que estaban alojados
ahí los hermanos Lanatta y Schillaci. Me tomaron
declaración en la comisaría local. Soy católico. No pude
ver nada adentro del auto, estaba todo oscuro, es un
barrio humilde, no hay buena luminaria, ni tuve intención
de mirar qué había dentro del auto, le dije a mis amigos
que no tocaran nada. Conozco la Unidad 30, yo creo que no
se puede escapar nadie, con las medidas de seguridad es
imposible, hubo otros casos que se han fugado. No
recuerdo bien cuando fueron. En el 2000 trabajé, después
me trasladan a la Unidad 14. No me consta cómo se han
fugado”.
6- Fernández Josefa Valeria Mabel:

“En realidad le abrió la puerta mi


hermano, que no lo conocía y no lo quiso dejar pasar, le
dije que no dejara pasar a nadie, me vestí y salí, lo
reconocí al chico, le dije que pasara. Me dijo que lo
habían secuestrado tres presos que se habían dado a la
fuga, llame a la policía y no me creían. No llegaba la
policía y llame a Sena. Después no salí a la calle. Vi el
auto, no me acerque al auto. Me acuerdo que era un Fiat
cremita. A Dos Santos se lo llevo la policía después.
Tenía precintos en las manos. No me acuerdo si tenía
lentes. Se presentó nada más. Eso es lo único que paso.
Yo lo note asustado. Conozco a Dos Santos de vista nada
más”.

7- Fernández Mario Vladimir:

“Era de noche, golpean la puerta y era


un penitenciario uniformado. Estaba atado, en los pies y
manos. Me dijo que si lo soltaba y que llamara a la
policía, que se habían escapado unos presos, le dije que
no, salió mi hermana y lo conoció. No me dijo cómo había
llegado ahí. No vi ningún vehículo afuera. Lloraba el
señor. Al día siguiente vi un 128 afuera, no me acerque.
La policía se lo llevo después, ni idea como. Supongo que
fue la policía. Yo le corté los precintos con un
cuchillo. Yo estaba solo con mi hermana”.

8- Dresl Darío Ricardo:


“Trabaja en la unidad 30, alcalde
mayor. Quince años de antigüedad a esa fecha tenía.
Pertenecía a la oficina de visitas y me habían asignado
por pedido personal de director que cubra el faltante de
un oficial que era custodia de los Lanatta, el director
era Guevara. Tenía que cubrir la custodia en la unidad
sanitaria. Creo que fue a fines de agosto o septiembre,
ya había otros cumpliendo esa función, fui a trabajar 24
x 48. Estaba con, Torres, De Gregorio y después había
tres adjutores. Greson, Lavat y Córdoba Alan. Compartí
con ellos. Siempre un oficial antiguo con uno moderno.
Los modernos eran esos tres. Tenía rejas y cámaras el
área de sanidad. Recuerdo una cámara. Estaba en un rincón
apuntaba hacia un lugar en común, un pasillo donde
estaban las puertas del baño y de las celdas de los
internos. Las celdas tenían una tela y no se podía ver
para el interior de la celda. Continúe hasta el mes de
diciembre, creo que fue el 20 o 21 de diciembre. Recuerdo
que salí de trabajar y me acosté, me desperté y tenía un
mensaje de texto que decía que volvía a trabajar a
visitas. Era de la jefa del personal, en eso momento era
Fernando Villalba. Un día llevamos un libro, gloria, en
una de las guardias figuraba que había retirado. No
recuerdo si Torres o de Gregorio. El lugar donde
permanecíamos era como una matera, la cámara estaba
afuera, adentro de esa matera había una pantallita, se
veía la imagen en tiempo real. Figuraba que se habían
llevado algo, no me acuerdo que. No recuerdo si se podía
seguir viendo la imagen. Semanas antes de que nos
desafecten. Había un aparatito que no recuerdo con
exactitud si lo sacaron o no. Figura con una anotación
que no era mía. Supervisaba personalmente. Me apersonaba
en el pasillo y miraba para las celdas. Cada 20 o 30
minutos. Con la cámara igual. No me dieron motivo de
porque volvía a visitas. No me llamo la atención, que
hayan puesto a un adjutor a cargo de 3 presos. Hay
momentos que para almorzar nos quedamos solos. Para
relevos lo hacíamos. No es normal eso que quede una
persona a cargo de tres presos durante 24 hs. Cuando me
mandaron me dijeron que mantenga la seguridad, que no
tengan contactos con otros internos y restringir el
acceso a personal. Los jefes se apersonaban a recorrer a
veces, director, Guevara, subdirector Elicheheribetti,
otro era Beolchi, el director tenía jerarquía de prefecto
mayor, director de la unidad, Elicheheribetti si mal no
recuerdo era prefecto, subdirector, y Beolchi prefecto y
un tercer subdirector que se llama Guillermo De Andreis,
que era subprefecto. Mario Bolo creo que era inspector
mayor, era jefe de zona, por encima del director. Tolosa,
alcaide mayor y era subjefe de penal, más antigüedad que
yo. No sé si tiene apodo o sobrenombre, no tenía
confianza con él. Nunca trabajamos juntos, más de alguna
vez nos hemos cruzado. Se apersonó alguna vez a sanidad.
La única vez que fue a esa matera que estaba, firmo el
libro como que había recorrido, me pregunto si estaba
todo bien, no paso la otra reja. Los jefes tenían trato
con los detenidos. Vi que entraron. Guevara,
Elicheheribetti, Bolo también, lo vi pocas veces. Una o
dos veces en mi guardia. Trabajo desde el 2012. Conozco
las instalaciones. Respetando las medidas de seguridad no
se puede escapar nadie. Observé que compartieron mate o
algún alimento cuando fueron estas personas. Duraban más
o menos un rato, podría ser unos minutos, entre 15 y 30
minutos. En visitas supervisaba que la actividad se
desarrolle con normalidad. Requisas masculinas,
identificación con huellas, entrega de números,
documentos, reconocimiento visual de la persona que
entra. Había un jefe de visitas. No había un jefe de
custodia, pero nos manejábamos con directivas del jefe.
Vigilancia hace custodia, estaba el jefe del penal y
subjefes. Al ser una decisión verticalista, me dedicaba
cumplir la orden y nada más. El caudal de gente se
incrementa en las fiestas, las actividades se incrementan
en esas fechas. Pensé en ir a visita porque era
necesario. Terminaba a las 2 de la tarde. Desde las 6
hasta las 2 estábamos. Desde ese punto de vista no era
aconsejable dejar a una sola persona a cargo de 3
internos con 10 meses de antigüedad. En la oficina de
visitas el recargo administrativo van mujeres de la
administración para requisas femeninas y demás. Estaba
durmiendo en mi casa, me llaman por teléfono, era de
Gregorio y me comento de la fuga. Yo ese comentario lo
escuche, que querían matarlos. Por eso no querían que
tengan contacto con otros internos, era más que nada eso
que no tengan contacto con otros. Cuando llegue a
sanidad, estaban ahí ya, desconozco el motivo. Escuche de
la boca de ellos, de los hermanos Lanatta y Schillaci.
Recuerdo que en el momento que sacamos al patio después
de las 18 hs. y controlar que no haya nadie. Estaba más
alejado sanidad. Ese comentario fue en un momento que los
sacamos al patio a tomar aire. No recuerdo bien, pero
como que tenían miedo. Les dije que nos ocupamos para que
eso no suceda tomando las medidas de seguridad. El miedo
no era por alguien particular. No sé si de perder la
vida, o algún incidente con otro interno. Nunca me dieron
orden por escrito para ir a sanidad. Para sacarlo si, fue
por teléfono particular, a través de un mensaje. Nunca vi
que tenían intenciones para fugarse. Anteriormente hubo
otras fugas. La primera recién estaba haciendo la escuela
de oficiales y la otra fue en 2010. Estaba trabajando en
las comisiones especiales. La de 2010 fue por
escalamiento de muro, los encontraron en su domicilio, el
caso de los presos oveja. En el sector de sanidad además
de la cámara, no recuerdo bien si estaba alguna resaca
del sistema de cámaras. Desde la torre de vigilancia
desconozco si se puede ver al área de sanidad. Esta
cárcel era de máxima seguridad. En ese momento me parece
que no era común que muchas cárceles tengan videos, en la
unidad 30 había personal específico para esa función.
Había una oficina de sistemas. Recuerdo una requisa, no
estuve adentro del perímetro que separaba las rejas de
los internos con el lugar que yo estaba. Por día había un
médico en el área de sanidad prestando servicios. En ese
momento, más allá de navidad, faltaba gente de personal.
De sanidad al playón no es fácil llegar sin abrir nada.
La requisa que presencie no encontraron nada de lo
permitido. La puerta de acceso principal a sanidad, si
quería ingresar tenían que abrirla de adentro, adentro
había un pulsador. Esa puerta estaba aproximadamente
estaba a 30 metros de las celdas. Esa matera estaba a 3 o
4 metros de la puerta. En ese momento había una reja, dos
puertas de estructura de hierro, abiertas, bajabas la
escalera hay una reja que se abre de afuera, transitabas
por un túnel, subías las escaleras, había otra reja
abierta, doblaba a la izquierda y llegabas a la reja de
sanidad con pulsador de adentro y llave de afuera. Desde
la celda se abre con un pulsador que estaba más atrás. De
afuera había que tocar la puerta y te abrían con el
pulsador, no recuerdo si tenía llave. El pasillo de la
unidad sanitaria es en forma de u. ese túnel serán 30
metros y creo que había una cámara a la bajada del túnel,
que no se si funcionaba. El pulsador estaba sobre el
marco de una reja, en una ventanita, cualquier persona
que esté dentro de la unidad sanitaria y si lo divisas lo
veía. Defensa muestra un croquis”.

9- Tori Romira:

“Soy la ex pareja de Schillaci. Estuve


con él desde 2000 hasta el 2012. El llama a casa a hablar
con sus hijas. Para las fiestas de ese año no llamo a mi
casa (2015). Me entere de la evasión por las noticias. No
vi por las noticias el tema de la camioneta. Fui a
visitarla hace mucho tiempo a la unidad. Él trabajaba,
tenía un lubricentro con el hermano en Berazategui.
Fiscal pide que se exhiba el acta de fs. 287, reconoce la
firma. Advierte dos contradicciones. Lee la parte
pertinente. Me confundo por el tema de las fechas, si él
llamó antes del episodio. Con el tema de la camioneta, es
mía, tengo una negra marca Hilux, que en ese momento la
tenía Valeria una amiga. Se pidió que se pericie. La
periciaron y la entregaron a los meses”.

10- Córdoba Alan Roberto:


“A diciembre de 2015 trabajaba en la
sección sanidad del penal n° 30 de Alvear. Custodiaba a
Lanatta y a Schillaci. Era adjutor. Tenía 9 ó 10 meses de
recibido. No recuerdo bien, pero habré estado desde julio
o agosto custodiándolos. En primer momento estaba solo,
después delegaron a un jefe, alcalde mayor, en diciembre
quedé solo, sacaron al alcalde mayor. Estábamos en una
sala donde cumplíamos función, con una cámara arriba. La
cámara fue retirada, es decir, la caja de grabado. La
retiró Sebastián Desideri, certificó en un cuaderno. No
sé por qué. Que él se hacía cargo de porque la retiraba.
Por lo que tengo entendido después de eso no quedaba
grabado. No recuerdo bien cuando la retiro. Habrá sido en
noviembre o diciembre, no recuerdo bien. Desideri no me
acuerdo que jerarquía tenía. No era jefe. No lo había
visto antes, no recuerdo. Le pregunte nombre y apellido y
jerarquía, no recuerdo, lo deje asentado en el cuaderno.
Realizaba la custodia con adjutores, Lavat y Greson, de
alcaides mayores estaban Torres, de Gregorio, no me
acuerdo bien quien más. La guardia última fue el día
antes de la fuga, no sé bien la fecha. Tenía que hacer
recuento en la celda. La madrugada era tipo 1, 4 y 6 para
recuento. Cuando estaba el alcalde mayor lo hacía con él.
Durante el día a las 13, 18 hs y recorría cada una hora.
Si veía por la cámara no era necesario ingresar. Dejaba
constancia en el libro de novedades. El comportamiento
era normal, nada raro. Conozco a Dresel, estuve con él.
De las requisas no recuerdo. Ingresaron, a ver los
internos en distintas oportunidades, los jefes de la
unidad, Guevara, Elicheheribetti, Tolosa, Beolchi, Bolo
también. Bolo no recuerdo la jerarquía. Era normal que
ingresen, recorrían. No vi que hayan ingresado con
alimentos. Primero estuve en el sector 3, en el penal. No
era normal que ingresen superiores a ver a los internos.
No me dijo Desideri por orden de quien sacaba las
cámaras. Los superiores los saludaban a los detenidos con
la mano o con un beso. Ellos ingresaban adentro de la
celda, y yo me quedaba en la reja. No es normal que les
den un beso a los imputados. No sé por qué los saludaban
así. A mí me saludan con respeto, con la mano. No sé si
se querían fugar”.

11- Desideri Sebastián Eduardo:

“A diciembre de 2015 trabajaba en la


sección de sistemas de la Unidad 30. Era alcaide, a 2015
tenía diez años de antigüedad. Como jefe no estaba, era
encargado. Básicamente me encargaba de la reparación de
las computadoras y de la red. El sistema en un principio
era de buena calidad, fibra óptica, después se fueron
dañando. En cuanto a la red de computadoras digo. El
sistema de videocámara no se encontraba en
funcionamiento, solamente quedaban pocas cámaras
funcionando que no grababan, se podía ver a través de un
monitor, no estaba grabando. El director estaba en total
conocimiento. Con anterioridad al hecho se hizo por
escrito el informe de las cámaras, fue Pablo Cagioni el
compañero de mi oficina, en algún momento lo hizo por
escrito, lo paso a jefatura del Servicio. No es que se
llegó a esa situación sin informar. En sanidad instalaron
a pedido del director, se instaló una cámara y un DVR
para grabación, solamente en el sector de sanidad. Está
cámara y DVR, no eran del servicio, eran particular de un
funcionario de Pablo Cagioni. Fue en calidad de mejorar
la seguridad. El equipo lo retire yo, por orden directa
del director, es Guevara el director. Conozco los
motivos. Con anterioridad salió algo del programa de
Jorge Lanata, había una filmación de unos abogados de
Lanatta, el director se comunicó conmigo, me encargaba de
hacer las grabaciones en DVR y de lo que grababa el DVR.
Se produce tal situación por un video, una cámara oculta
a un abogado, me pregunta si puede ser si me la sacaron a
mí y le digo que no porque tengo las medidas como para
que no salga de mi computadora, simplemente sacaba los
videos y los grababa en DVR y se borraba de la
computadora. Tampoco por la posición e imagen. Ante esto,
al otro día o ahí no más, me pidió que retire el DVR, que
lo habían ido a buscar. El DVR es donde se graba. Fue
unos cuantos días antes de la fuga, más o menos octubre,
noviembre. Lo del DVR fue así, se presentó Albarracín en
ese momento y el director se lo tenía que entregar.
Retire el DVR, fui a la oficina del director y se lo di,
le entregue un conjunto de grabación, me preguntó si no
quedaba más nada, le dí todo. Normalmente en la unidad
tenemos conocimiento cuando se presenta algún superior,
sabía que estaba Albarracín. Se lo entregué al Director.
Supuestamente se lo entregó a Albarracín. Coincide con lo
que dice Albarracín en el juzgado. Lo de Albarracín no lo
sé en realidad, no estuve en el lugar donde se lo
entregaron. A mí no me lo pidieron lo de la seguridad, se
lo pidieron a Cagioni, a los días me entere lo de la
cámara. En realidad era para tener seguridad por los
Lanatta, es un lugar donde nunca tuvo una cámara, jamás
había cámaras ahí. Específicamente era para vigilarlos.
Yo no escuche nada por parte de los jefes de que a los
hermanos Lanatta y Schillaci pudiera pasarle algo, que
pudieran poner en riesgo la integridad psicofísica. La
preocupación era que no les pase nada. Es una deducción
mía. Me entregaba Cagioni, la netbook no tiene para
grabar DVR. Yo grababa en DVR, se borran de la netbook y
de la computadora, solamente quedaba el DVR. No miraba
los videos. Es algo que es todo lo mismo. Los DVR se los
entregaba al Director de la unidad. No sé a dónde los
mandaba. Creo que los guardaba él. A mí no me dijo nadie
si podía pasar algo. Es una deducción mía de que había
una preocupación de que no les pase nada. Están alojados
en un lugar que es sanidad por eso deduje, sino estarán
en pabellón. Yo solo tuve orden de retirar el DVR. La
cámara se sigue viendo, por el monitor, más allá de que
pueda retirar el DVR. No sé si se seguía viendo después.
Saqué el DVR y no vi si se seguía viendo el monitor.
Depende de la conexión que tenga es si se puede ver o no.
La conexión la hizo Cagioni. Son dos tipos de conexiones
posibles, para ver si se ve o no”.

12- Cagioni Roberto Pablo:

“A diciembre de 2015 trabajaba en la


unidad 30 en la sección de sistemas. Las cámaras
instaladas en la sección de sanidad, dependíamos del
director de la unidad Guevara. La cámara de sanidad y la
grabadora eran de mi propiedad, las instale yo, estaban
en carácter de colaboración con la seguridad de la
unidad, las preste. En un momento se pidió que instale en
sanidad. Antes estaba instalada en el pabellón 11 del
sector 3. Se podía ver si sacaban el DVR en el monitor.
Los primeros días de agosto, como el DVR no tenía mucha
capacidad, concurría cotidianamente a sacar grabaciones,
se las pasaba a Desideri, y él las grababa y se las
pasaba al director. Un día me acerqué y no estaba el DVR
y uno me dijo que lo habían retirado, un día que yo ya no
estaba en la unidad, por pedido del director. No hable
con el director, hable con Ericheheribetti, me dijo que
habían recibido orden de retirarlo, no sabía si lo iban a
volver a instalar. Después lo tuve de vuelta después de
la fuga, en enero de 2016 y lo volví a entregar a los
pocos días, estaba en la Fiscalía hasta donde yo sabía.
La cámara sola estaba en el pabellón 11 sector 3, era
para que vea el guardia, sin DVR. Íbamos a estar
presentes ante internos que tenían que estar
monitoreados, y ver si entraba alguien que no era del
personal autorizado. Ericheheribetti dijo que había
órdenes de retirarlos. Durante mucho tiempo las órdenes
fueron de palabra. No estaba en condiciones de
preguntarle al superior. Yo no deje constancia. Siempre
había constancia en sanidad. Veía en las grabaciones, que
entraban los jefes, y además lo vi en directo, veía a mis
compañeros con la comida, vi distintos jefes, algunos que
tenían distinto trato con los internos. Tolosa no los
podía ni ver y había otros que no tenían drama en
saludarlos, en forma respetuosa. Son distintos
documentos, que se van archivando, miraba parcialmente
para ver si había grabado ese momento. Yo grababa mínimo
48 horas, elegía documentos al azar y miraba uno. Tenía
que ver mucho tiempo para ver si entraban. La cámara se
veía en el monitor siempre y cuando este prendida. No
volví a ir al lugar después. La cámara la apagaron o
desconectaron si no se veía en el monitor. El monitor
veías el pasillo que ellos no lo podían ver. El retiro
del DVR no obstaculiza que se vea en el monitor, yo hice
la instalación. Traté con Tolosa directamente. Bastante
reservado, respetuoso, era superior mío, puntualmente
decía de hacer cosas que estaban rotas. Dentro de la
unidad está la parte administrativa, la de seguridad y la
parte de asistencia y tratamiento, que pertenece Tolosa.
Por ahí recibimos pedidos de distinta parte de la unidad
sin que se entere el director, en este caso puntual si
tuvo relación directa con el director Guevara. Dijeron
que el señor Albarracín se la había pedido al DVR al
director de la unidad”.

13-Franco Schillaci (hermano del imputado):

“Tomé conocimiento de la evasión no


recuerdo si por la tele. Me pidieron el vehículo para
periciarlo, lo tenía una amiga de ella. Yo fui buscarlo y
lo llevé a la casa de ella para que lo peritaran, era una
Toyota Hilux. Me reintegraron el vehículo. Cuando lo
entregue había tres muchachos de la Jefatura y me
pegaron, me maltrataron el día que lo entregue. No sé
quiénes eran. No sé en qué situación está la denuncia,
declaré una vez y nada más. Está en el Juzgado de
Berazategui. No me sorprendí cuando me pidieron que
entregara la camioneta, mi cuñada me lo pidió y la fui a
buscar y la entregué. No recuerdo datos identificatorios,
accesorios ni patentes que la diferencien de las otras.
No tengo otro dato para aportar. Cuando entregué la
camioneta, antes fueron dos policías a mi casa que decían
que eran de Varela y otro de la DDI de Berazategui,
llegan en una Ranger blanca y decían que eran del
Servicio Penitenciario del área de inteligencia. Me
amenazaron frente a una testigo en la puerta de mi casa y
que si mi hermano no se entregaba lo iban a matar.
Entraron a mi casa sin orden de allanamiento ni nada, a
los policías si los deje entrar siempre, se identificaban
como policías, pero ellos eran del servicio de
inteligencia. Le pregunte que hacían ahí y me dijeron que
eran de investigaciones y que trabajaban para el Jefe de
Turno o departamental algo así. Ese me decía dónde estaba
la Toyota. Yo le decía que no tenía ninguna Toyota, que
la Toyota era de mi cuñada y la tienen ellos. Que estaba
el jefe de Berazategui en la casa de mi cuñada esperando
que llevara la camioneta. Después de que revisaran mi
casa con una testigo, dos policías, uno que permití
entrar y otro que se metió por el garaje que decía que
buscaba a mi hermano, al cual le dijo el policía que se
retirara que no podía estar adentro de mi casa, me
amenazo. Ahí fueron, agarraron la Toyota blanca, él con
dos más y me siguieron, yo fui, agarre la Toyota negra y
la lleve a lo de mi cuñada y la entregué a científica.
Fue el mismo 27 a la tarde, la periciaron el mismo día.
No encontraron nada. Uno de los policías me dijo que me
quedara tranquilo que no era la camioneta que buscaban.
La camioneta tiene una tapa baúl, me dicen si les puedo
abrir la tapa del baúl. Viene el del Servicio y me saca
de la camioneta, me pegaron, me esposaron, me subieron en
la camioneta blanca y ahí llega el Jefe de la DDI, me
bajó y me suben a la camioneta de ellos. El que me esposa
y me pega estaban de civil, todos estaban de civil, eran
3, uno flaquito peladito y otro chiquito, todos del
Servicio Penitenciario. Había dos bandos, la Provincia de
Buenos Aires tratando de hacer bien las cosas e
inteligencia del servicio golpeándome. Después de ahí
estuve hasta las 4 de la mañana, y el jefe de la DDI de
Berazategui después del allanamiento me llevó a la DDI
que está a media cuadra de mi casa, me tomó los datos y
me dejo ir a mi casa. Venían los policías a la puerta de
mi casa, me preguntaban. Otro me decía que si se
entregaba que le avise. Le decía que yo no sabía nada. Me
decían: La policía del gobierno nuevo quiere que se
entreguen y del Gobierno viejo los quieren matar. Un
policía me dijo eso, no lo puedo identificar. A mi mamá
la amenazaron en Berazategui, Olga Susana se llama mi
mamá, la subieron a una camioneta negra, había 4 personas
de civil y un auto color champagne, la amenazaron, la
llevaron por todo Berazategui, fueron a mi casa después,
me golpearon la puerta, me dicen que eran policías de La
Matanza, me dijeron que firmara un allanamiento, mi mamá
estaba llorando, agarro los documentos, salgo, me
cargaron en la camioneta negra, empezaron a llevarme por
todos lados, por Ituzaingó, por camino de cintura. Todo
esto para preguntarme por dónde estaba mi hermano, me
amenazaron, me decían que me iban a meter preso, me
sacaban fotos. Vivo en Berazategui por el camino Gral.
Belgrano. Me llevaron para amenazarme, les dije que no
sabía dónde estaba, hasta las 7 de la mañana me tuvieron
dando vueltas hasta que me llevaron a puente doce que
estaba la policía, me dejaron ahí. Me sacaban fotos, un
montón de cosas. El Fiscal me metió preso no sé por qué.
Me metió preso por dos meses. Por evasión me decían, por
la fuga, secuestro y robo. Me decían que me había robado
un 128, le dije que no había robado nada, que estaba en
mi casa. Esa mañana me llevaron al puente doce, al otro
día me llevaron al Juzgado de Alvear y al Penal de Sierra
Chica, me tuvieron preso hasta marzo, me amenazaban, uno
era amigo de Tolosa, no me dejaban hacer nada. Gracias a
los chicos del pabellón que me cuidaron no me paso nada.
Eso es lo que hizo el Fiscal de Alvear. Me mandaron a
secuestrar, me metieron preso, sin nada contra mí. Hice
la denuncia en el juzgado de Berazategui de que me habían
pegado. De lo que pasó en la cárcel no hice denuncia. Por
miedo no hice denuncia. Ahora tengo miedo. A mí me
amenazan desde el año 2008, desde ahí tengo miedo. Ayer
pasó un auto blanco por mi casa, me sacó fotos, un Toyota
a las 3 de la tarde más o menos, me sacó fotos. Yo tengo
un taller en mi casa, pasó, hizo dos o tres cuadras y me
sacó fotos. Quiero que se haga la denuncia ahora. Ellos
estaban fugados, vino un auto negro, que hice la denuncia
y no me dieron bola. En la época que ellos estaban
prófugos estaba la DDI de Quilmes y de Berazategui, el
Departamento judicial es de Quilmes. Me pararon, un Siena
negro, me dijo que era de la brigada, me pegaron en las
costillas y me preguntaban dónde estaba él. Ninguno de mi
familia vio nada porque me seguían. Cuando Salí solo me
pararon y me subieron al auto de ellos. Ayer el hijo de
Martín vio cuando me sacaban las fotos. Tiene 24 años y
es amigo mío, estábamos ahí en la puerta y justo pasó
este Toyota y sacó fotos el que venía del acompañante. No
hay cámaras en el barrio. De mi casa a dos cuadras, vivo
en una diagonal, hay un muchacho que coloca audios y
tiene cámaras, se puede llegar a pedir las cámaras ahí.
Esto fue ayer a las 3 de la tarde. No era un auto que
pasaba por ahí. Estoy todo el día afuera con los autos,
no es que estoy adentro de mi casa. Es muy raro que pasen
porque están arreglando la calle. Patrulleros pasaron
justo antes. Ese auto pasó ayer la primera vez, los días
anteriores no había pasado. Me contactaron unos chicos
que decían había un abogado que lo quería ayudar a mi
hermano, eso fue antes de la fuga, en el 2015, fueron a
la casa de mi mamá y yo voy, uno se presentó como el hijo
de un político de Quilmes. Les dije que vayan a verlo al
Penal a mi hermano. Yo tenía un taller mecánico cerca de
lo de mi mama en ese momento. Vino este chico de vuelta y
me dice que estaba el abogado que quería hablar conmigo y
se llama Solivaret, tenía una X6 BMW negra patente
ICA269. Este abogado me dice que quería ayudar a mis
hermanos y le dije que tenía que hablar con ellos que no
tenía nada que ver yo. Al otro día viene una chica que le
estaba arreglando una camioneta, me dice que era amiga de
Solivaret y me dice que tiene un papelito con los números
de Solivaret y de Mirta que era la chica que me vino a
ver, es la que entró al Penal con Solivaret, apellido
González. Me dice que Solivaret quería hablar conmigo, yo
le dije que vaya a verlo al Penal, quería que hable con
mi hermano para que hable con Martín para que diga lo
contrario a lo que dijo en canal 13. Me llevó al estudio
del abogado Solivaret en el centro de Quilmes, el auto
que me llevo era un Peugeot 206 negro, de esta chica,
entramos, me hace dejar los teléfonos y me dice que
trabajaba para Aníbal Fernández. Es tipo una casa, un
estudio jurídico, deje mis teléfonos y entramos a otra
oficina. Me dijo que era amigo de Aníbal, que hablaba
todos los días con él, me dijo que me iba a ayudar, me
dice que sabía que tenía un hermano enfermo, que le iba a
conseguir la pulsera, le digo que no podía hablar con
Martín. Los teléfonos esos se los pase a mi hermano.
Después de ahí no lo vi más, me enteré después que lo
fueron a ver al Penal, después me enteré del video, vi el
video, un pedacito, es la misma chica que me llevó a ver
a Solivaret. El despacho de Solivaret tiene un cuadro de
cara cortada, casi todo de madera y tiene muchos libros,
entras por un piso, pasas por atrás un pasillo y después
entras al estudio. Hay muchos estudios. Abajo hay
locales. Después de la entrevista puede ser que lo haya
ido a ver a mi hermano, se lo había comentado por
teléfono antes. Solivaret me dijo que era abogado de
Aníbal Fernández, que trabajaba para él, que le llevaba
todas las causas. Después de estar preso, fueron a mi
casa. Retiramos la camioneta porque estaba a media
cuadra, en la DDI. Estaba secuestrada ahí, fuimos y la
retiramos, después quedó guardada. Manejé alguna vez esa
camioneta con autorización de mi cuñada. Un mes antes de
la fuga, mi hermano me llamó asustado y me dijo que si
pasaba algo era por culpa de Bolo y de Piermarini. Lo
anoté en un papel, que Bolo había discutido con Martín y
que lo amenazó, no me dijo por qué habían discutido. Me
llamo del Penal a mi casa. Mi hermano todas las noches me
llama a mi casa, porque él tenía miedo”.

14- Merino Pablo Daniel:


“A diciembre del año 2.015 trabajaba en
donde trabajo actualmente, en la policía comunal de
General Alvear. Recuerdo que se me impartió la diligencia
de ir al centro comunal a ver filmaciones a ver si se
podía ver algo del hecho, se vio una cámara que está
situada en un acceso de la ruta 61 y Avenida 9 de julio.
Se veía una camioneta sospechosa que a los 3 o 4 minutos
volvió a salir, era una camioneta tipo Hilux o Nissan,
oscura, doble cabina y con la barra antivuelco color
cromada o plata. No recuerdo si se veían los ocupantes y
como característica no se veía la patente. Eso que
observe creo que lo volqué en un informe. Eran
aproximadamente la 1 o 2 de la madrugada, no recuerdo
bien. La camioneta estuvo poco tiempo, menos de 5
minutos. No recuerdo la cantidad de personas, las
imágenes de las cámaras en ese momento no eran buenas y
la ubicación de las cámaras tampoco era buena. Además de
la cámara 7 vi la 6, se veía un Fiat 128 que salía desde
donde está ubicada la Unidad 30 y doblaba hacia la calle
José Hernández. Por la calidad del video no pude ver las
características de las personas que iban en el vehículo
ni la chapa patente. No se me encomendó contactarme con
el técnico especializado en filmaciones”.

15-Alvarez Juan José:

“Para diciembre del año 2015 trabajaba


en la Unidad N° 30, era encargado del Puesto 1. Tomé
servicio el día 26, 24 hora de guardia, comprende de 7 de
la mañana hasta las 7 con un relevo a las 22 horas que lo
hizo el Cabo 1° Dos Santos. Yo estaba de guardia, soy
encargado del puesto. Era un día normal. Contaba con un
subfusil 9 mm. que se encontraba en el puesto. Nos
hacemos cargo del puesto con el fusil. Cuando volví a
tomar servicio miré si estaba el fusil y no se
encontraba, yo lo había dejado debajo de una mesa con un
ganchito en la pared, era visible. Hasta el horario que
yo estuve no hubo ningún desperfecto con la luz del
puesto. Con Dos Santos era la segunda vez que me hacía el
relevo, en la primera vez le expliqué cómo se hacia el
relevo, le dije que había un arma y no me manifestó nada
al respecto. No sé de qué religión era Dos Santos. En el
puesto 1 se abre el portón de entrada y salida, se decide
quien pasa y quien no pasa. Se registra la entrada y
salida de personal administrativo, el libro se llama
libro de guardia puesto n°1. A diciembre del año 2015 era
cabo 1° y tenía 9 años de antigüedad aproximadamente. Mis
guardias eran tranquilas. Cuando me retire ya había gente
haciendo cola para la visita. Ese día, hasta el momento
que estuve yo, no se acercó ningún jefe al puesto n°1,
muy poca gente se acercaba habitualmente. Sé que Luciano
Labat tenía un Fiat 128 color verde. Tomo conocimiento de
la evasión por un llamado de mi ex pareja que pensó que
era yo el que estaba en el puesto, me llama entre las
2:30 o 3hs, ella trabaja en la policía de General Alvear.
Cuando me llama me hago presente en el puesto 1 y
encuentro al compañero Daniel Sena que me dice que
faltaba el arma, no recuerdo si había luz en ese momento,
entré al puesto y en él había luz. Tomé guardia a las 7am
y tuve un relevo de 22 a 24hs. Yo ingreso a la unidad y
reporto al oficial de servicio. Desde las 7am en adelante
no recuerdo si alguien fue a arreglar algo al puesto”.
16- Sánchez Francisco Rene:

“Para diciembre del año 2015 me había


hecho presente en la unidad 30 de General Alvear, ya que
un familiar mío estaba detenido, el horario era 6:15am
más o menos. Al bajar del vehículo estábamos con mi
esposa bajando la mercadería, levanté la vista y vi un
vehículo que salía de la Unidad, lo traían empujando
porque el coche no arrancaba, en lo que entiendo era un
125 o 128, no recuerdo el color. Lo venían empujando una
persona, pero no recuerdo bien. Cuando quise llegar a la
calle, al coche ya no lo vi más. No recuerdo qué ropa
tenía la persona que empujaba el auto, si lo digo miento.
Después de que se fue el vehículo llegó un móvil policial
y al encontrar las puertas abiertas empezó a tocar la
sirena. Una mujer dijo que yo había visto todo, pero yo
no vi nada. No sé por qué me querían llevar como testigo,
yo no vi nada, solo vi un coche que salía al cual estaban
empujando. Después supe que hubo una fuga, yo ya había
entrado. Dentro del auto había uno al volante, un
acompañante y otro que era el que empujaba, para mi eran
3 personas”.

17- Almendros Juan Manuel:

“Para diciembre del año 2015 prestaba


servicio a la estación comunal de General Alvear. Fui
seleccionado para observar las cámaras de Saladillo, la
camioneta que ingreso a las 2:30 más o menos por el
acceso a la ruta 51 por calle 9 de julio, ingresa a y
vuelve a salir. Me seleccionan a mí para que vea si pasa
la camioneta por ahí o no, yo observo que la camioneta
sale a las 3:30 por la cámara de Saladillo, desde Alvear
a Saladillo. Después retrocediendo, esa camioneta ingresa
en sentido de Saladillo a General Alvear. Alvear de
Saladillo está a 45km más o menos. No recuerdo la
cantidad de ocupantes, lo que sí nos llamó la atención
era que la patente de la camioneta no se observaba,
estaba como tapada u oculta. A Saladillo me mandaron
porque la cámara de General Alvear lo había tomado a las
2:30hs yendo en dirección a Saladillo. Por el mismo lugar
donde ingresa sale a los 5 minutos. Después fui
seleccionado por el jefe de la DDI para ir viendo un
recorrido de cámaras, no recuerdo como era el mismo. Eso
lo hice siempre con un compañero el nombre es Rivero José
Manuel. El recorrido que hicimos se plasmó en un papel.
La cámara era de mejor calidad que las de Alvear. Se le
exhibe la fotografía de fs. 69, la patente estaba como
oculta o tapada. No se ve ni un número de la patente. No
sé qué marca era la camioneta ni cuantos ocupantes
tenía”.

18- Rivero José Manuel:

“Para diciembre del año 2015 prestaba


servicio en la estación de policía comunal de General
Alvear. Recuerdo haber prestado diligencia en relación a
la causa, ese día estaba franco de servicio y me llaman
diciéndome que se habían fugado de la Unidad n°30 tres
internos, me hago presente en la Comisaria, comenzamos
recorrer, vamos para el lado de Saladillo y Tapalqué.
Primero no nos dicen quienes eran los internos. Luego nos
dicen que los que se habían fugado eran los Lanatta y
Schillaci. Era muy mediático en ese momento. Nos dan
aviso que había salido una camioneta para el lado de la
ruta 215, así que, luego divisamos las cámaras y
observamos una camioneta doble cabina que era similar a
la que buscábamos, tenía una característica particular, a
diferencia de los que pasaban, a esta no se le divisaba
la patente, parecía que no estaba, se veía claramente, a
los otros autos se le veía. No se podía ver la cantidad
de personas en el interior de la misma. Mi labor continuó
al día siguiente haciendo un relevamiento, ya de
acompañamiento a la DDI que se abocó a la investigación,
no sé si era por los lugares en que habían pasado o por
el impacto de antena. Al otro día salimos de Alvear por
la Ruta51, agarramos la ruta 215 como para Lobos, de ahí
hasta Monet, después la ruta 206 y luego a un acceso que
nos llevaba a Varela, a la estación de Ceballos, si no
recuerdo había cámaras de seguridad. De ahí fuimos al
paraje Nazareno de ruta 6, era como un Country que tenía
la tranquera cerrada con candado, al otro día junto al
principal Almendros hicimos un recorrido en base a la
misma directiva, fuimos de Alvear hasta la ruta 2 y de
ahí al peaje Hudson, dejamos nota de colaboración porque
no nos permitían ver cámaras e hicimos toda la ruta 2
hasta Mar del Plata y dejando nota de colaboración en los
peajes. Después me entere lo que surgía en los medios,
habían periciado una camioneta, pero por los medios, eran
características similares pero la que yo observe al no
tener patente era imposible decir si era la misma. Todos
los demás autos era visible la patente y este no, se veía
oscura, era como que faltaba la patente. No hubo muchas
fugas en la Unidad 30 por lo general, las que hubo con
anterioridad, los internos salían a recorrer el campo,
como desorientados. Lo que hicimos fue recorrer la zona
aledaña a la Unidad, fuimos como para la zona de
Saladillo y después para Tapalqué, no hubo una directiva
clara, sino que nos pareció hacerlo así, cuando volvimos
de Tapalqué nos dijeron que fuéramos a Saladillo a ver
las cámaras, eran las dos opciones posibles. Cuando sale
de Alvear nos informan que salen para la ruta 205, hasta
la ruta 205 hay 28km mas o menos, antes venían por la
ruta 61 y después toman la 205, en ese trayecto no hay
cámara, tranquilamente puede estacionarse un helicóptero
porque es todo campo, incluso puede parar en la ruta
porque es poco transitada. La ruta tiene banquina más o
menos de 2 metros de cada lado, se ha utilizado en
visitas institucionales, en una visita presidencial por
ejemplo se ha utilizado para que estacionen helicópteros
incluso, los cables de luz están separados por eso los
mismo aterrizaban en la ruta. Los operativos se
realizaron en toda la jurisdicción, en sí me llamaron
cerca de la 3 de la mañana, yo estaba franco de servicio
y observando las cámaras si mal no recuerdo 2:30hs pasa
la camioneta que según veo va de Saladillo o Roque Pérez,
2:34hs luego viene del lado de Alvear al lado de Roque
Pérez, al momento que me llaman a mí esa camioneta ya se
había ido”.

19- Torres José Osvaldo:


“Para diciembre del año 2015 prestaba
servicio a la custodia de los hermanos Lanatta y Víctor
Schillaci, era Alcailde Mayor y tenía 15 años de
servicio, me relevó de esa función Elicheheribetti. No me
dijo por qué me relevaron de la función, sino que volvía
a mi anterior función. Cuando estuve a cargo de la
custodia, los mismos tuvieron buen comportamiento y
fueron respetuosos. En el lugar donde estaban había
cámara de seguridad, un monitor y una reja. Mi función la
cumplía con otro Oficial, estuve con Alan Córdoba y
Mariano Dresl, ellos eran los Adjutores. No recuerdo
quién hacia el relevo de guardia, creo que De Gregorio.
Los internos estaban alojados con un baño en común, y
estaba Cristian Lanatta y Víctor Schillaci en una celda y
Martín en otra, tenían una celda para guardar cosas. Era
en el sector de Sanidad. Recuerdo que el 9 de agosto me
asignaron a esa función. Había una cámara y un monitor,
yo no me entere que en el mes de octubre habían sacado el
dispositivo que gravaba el pasillo, después del mes de
octubre pude seguir viendo el pasillo en el monitor. Al
monitor y a la cámara no los sacaron, pero si sacaron el
aparato que gravaba. Guevara era el director de la
Unidad y Tolosa el sub Jefe de Tratamiento, recorrían el
Penal. Yo no vi que tomaran mate con los internos, Tolosa
iba también. Se comentaba que habían sido alojados en
Sanidad porque corrían peligro, para resguardarlo, luego
de la nota con Jorge Lanata. La nota la hacen en un
pabellón común. De la evasión me avisaron mis compañeros
de trabajo. Hay una puerta que está en el túnel,
solamente se abre desde el interior porque tiene un
mayado que no se puede pasar la mano para abrir, esa reja
desde adentro hacia afuera no se puede abrir. El oficial
Dresel se había recibido hacía poco, 9 o 10 meses. Luego
de la nota las medidas seguían siendo las mismas. En mi
guardia De Andreis discutió con Lanatta, esta se dio
porque no dejaron entrar un abogado. Cardo era uno de los
Subjefes de servicio y fue una vez a visitarlo, nosotros
nos quedamos afuera. El equipo no lo sacaron en mi
guardia, pero sí sé que en el libro de novedades decía
que habían retirado el sistema de grabaciones, lo sé
porque acostumbraba leerlo. En el tiempo que los custodié
no noté que se quisieran fugar. En el fondo de la celda
hubo otro interno, en unas celdas de puerta ciega supo
haber un interno alojado. Los de limpieza de sanidad
vivieron dentro del área un tiempo y después los
retiraron. Cuando retiran el sistema de grabación se
podía ver por las cámaras, se veía por el monitor, hasta
el último día que estuve se podía ver. Después de la fuga
volví y se veía el monitor. Conozco a alguien apodado
Melli, de apellido Orchiani pero trabaja en el sector 3.
Los de limpieza vivían dentro del sistema de Sanidad,
ellos atendían a los internados antes de que llegaran los
Lanatta y Schillaci pero luego los sacaron. Cardo era
SubJefe de Servicio del SPB. La entrevista la hicieron
con una amara oculta, para ingresar un elemento se debe
hacer burlando las medidas de seguridad, se puede hacer
por falta de control. Melli era de mantenimiento del 3”.

20- De Gregorio Claudio Amancio:

“Para diciembre del año 2015 prestaba


servicios hasta el día 20 de diciembre como custodia de
los imputados, a ese momento era Alcaide mayor. Me
asignó a ese puesto el Jefe Penal con el Director, el
Jefe de Penal era Juan Echeverría y el director Manuel
Guevara. Me relevo de la custodia creo que la Jefa de
personal en ese entonces Villalba, por orden de
Elicheheribetti, me comunico por teléfono. Creo que desde
agosto o diciembre que me habían asignado la custodia.
Hasta ese momento era un detenido más. El jefe de penal
me dijo que tenían que estar resguardado, eso me lo dijo
Echeverría, esta tenía menos jerarquía que
Elicheheribetti. Nosotros estábamos ubicados en una
habitación vidriada con una reja, tenía un monitor en una
de las esquinas que permitía ver a los internos las 24hs
y el monitor estaba dentro de la sala donde yo cumplía la
guardia. La cámara estaba en una esquina y desconozco si
había un equipo que además gravaba porque no sé en la
materia, esto lo sé porque en una oportunidad Desideri
retiro un CPU que estaba enchufado a la cámara y al
monitor, yo pude seguir observando en el monitor, yo en
ese momento hice una constancia en el libro de guardia.
Me dijo que venía a retirarlo por orden del Señor
Guevara. A los internos los visitaban el Jefe del Penal
Echeverría, Elicheheribetti, Zamudio que era Subdirector,
Beolchi y Guevara. No sé si compartían mate y alimentos.
Durante mi guardia se hizo requisa en una o dos
oportunidades, no se llevaron nada, resulto negativa. Yo
hacía recuentos, cada una hora más o menos, en realidad
era chequear las cámaras y ver que estuvieran los tres.
La cámara filmaba un pasillo y en ese pasillo estaban las
tres celdas y un baño que era en donde estaban ellos.
Cuando hacia el recuento, entraba y miraba que estuvieran
los tres. Ante la necesidad de personal que había en el
penal me pareció necesario que Labat haya ido a la
guardia, yo soy verticalista y me parece bien. Los
internos no tenían acceso a ropa de SPB, imposible. Donde
trabajábamos no había un lugar donde dejáramos ropa, voy
con lo puesto y de otro personal no había ropa de otro
personal.Bolo ha ido durante mi servicio a visitar a los
internos. Es normal que se visiten a los internos durante
las recorridas. Yo no lo veo correcto, pero es normal. Yo
tenía un trato como de un interno más. No vi algo que me
hiciera pensar que se podían fugar”.

21-Rizzo Báez Stella Maris:

“Soy abogada, lo fui de los imputados.


Conozco el contenido del artículo 236. Los imputados la
relevan del artículo 236. Se releva del secreto
profesional. Tomé conocimiento del hecho porque esa
mañana había llevado a la tía de mi esposo a Jeppener y
me llama mi suegra que se había enterado por los medios.
La relación que tengo es de amistad, desde la
adolescencia, no me impide decir la verdad. El día 27 de
diciembre mi amiga viene a mi casa, ella se llama
Vanessa, a partir del 28 empezaron a venir personas con
el tema de que teníamos miedo en ese momento en realidad
de cómo se podían entregar porque no era como se veía
porque los conocemos a ellos. Primero venia la mamá de
Víctor y decía que querían entregarse pero que no sabían
bien por la mala o buena policía. No sabíamos a donde
recurrir, si a un Tribunal, pero estábamos en feria,
esperamos un poco y el día 4 de enero nos presentamos en
un tribunal en capital que ni siquiera era penal, pero
por la urgencia entendí que nos iba a atender cualquier
organismo. Fui en subte hasta diagonal norte, bajé ahí
que hay muchos juzgados, en ese momento fuimos a hablar
con la fiscal, una femenina que estaba subrogando, le
contamos que ellos querían entregarse. Esta chica toma
los DNI nuestros y se pone en contacto con la señora
Patricia Bullrrich, nos toma los documentos y vuelve con
ella el encargado de la Gendarmería el señor Villoni
Claudio, que era el encargado de la búsqueda, a él le
dijimos que queríamos garantías y le dije que sacaran el
helicóptero que tenían en la terraza porque se querían
entregar con vida, pero no nos dieron las garantías. La
chica estaba subrogando y no era competente, creo era un
Tribunal de Familia. El documento no tiene firma porque
ella nos manifestó que no era competente. No tenía
tranquilidad de hacer nada en Quilmes, en ese momento era
abogada en lo civil y remplace al Dr. Frasquet en una
causa por un cobro ejecutivo. La manera de cómo se
manejaba todo en Quilmes, acá era la casa de quien yo
consideraba el enemigo. Por eso consideré que tenía que
ir a otra parte, consideré que tenía que ser federal. Se
suponía que ellos se iban a volver a comunicar con la
madre de alguna manera, pero evidentemente ellos no se
comunicaron más con su familia. Antes de esto era abogada
en lo Civil. Yo no me animaba al ejercicio Penal. Después
de la injusticia del 2008 decido estudiar Derecho, pero
como yo tenía confianza le manifiesto a ellos que no me
daba el chaleco para esta causa, después hablamos con el
doctor Martino. Yo los iba a visitar a los imputados, iba
como abogada en ocasiones, en otras como visita ordinaria
para compartir la amistad que siempre llevamos, pero
hacia entre 6 u 8 meses que no fuimos más. Me acuerdo que
Martín me dijo “Gordita no vengan” porque era mucha la
distancia y el gasto, ellos por una cuestión de no
preocuparnos. Cuando estuvieron en Sierra Chica me decían
que estaba todo bien, pero habían recibido una paliza
terrible. El cuarto que hoy no está acá, el hermano de
Víctor recibió una paliza terrible, está esperando un
trasplante, le hicieron várices en el estómago,
terminaron colgados. Por lo menos 8 o 6 meses antes de la
fuga no los fui a visitar. Manteníamos llamadas
telefónicas. La caratula es Martín Lanatta c/ Amado, no
me acuerdo el apellido s/ el cobro ejecutivo y está en el
Civil y Comercial N° 6”.

22- Vanesa Berecini:

“Me enteré de la fuga porque me llama


por teléfono por la mañana mi amiga Cecilia, que
prendiera la tele, empiezo a cambiar todos los medios y
decían que ellos se habían fugado. Llamo a familiares de
ellos, llamo a Daniel Schillaci y le digo que voy para
allá. Soy amiga de los imputados, los conozco de la
infancia. Le doy de comer a mis hijas y le digo a mi
marido que me lleve a lo de Daniel Schillaci, me pide que
saliera de testigo que le querían allanar la casa, le
digo que sí. Vienen tres fuerzas, le muestro mi DNI,
venían los del servicio, Brigada y aeronáutica, empiezan
a mirar toda la casa, le dicen a Daniel que le diga dónde
están, este se pone mal y yo los llamo a parte para decir
que no le dijeran así que eran familiares y que nadie
sabía anda de lo que pasaba. Después me voy a la casa
Rizzo Báez, le digo que no sé qué hacer, yo un tiempo
antes, como unos 6 meses antes iba de visita al penal,
ellos me dijeron que no fuera más. Le pregunto por qué y
me dicen que estaban siendo amenazados. Los tres en
distintas oportunidades me dijeron que estaban siendo
amenazados. En distintos momentos de la causa estaban
siendo amenazados. Una vez en Sierra Chica me llamaron
por teléfono diciéndome que los tenían desnudos y atados
y les estaban pegando yo tenía una amiga en Derechos
Humanos y le dije que le estaban pegando. De hecho, salió
en los medios que había sido que se querían ir del penal.
Después de este hecho Marcelo Schillaci quedo con serios
problemas físicos, está esperando para un trasplante de
hígado. En ese momento me di cuenta que era cierto que
estaban siendo amenazados, el que conoce la causa sabe
que hay gente con mucho poder. Fui a lo de Rizzo y le
dije que no podía ser que los iban a matar, le dije que
nos sabía qué hacer. Me fui a mi casa, no pude hablar con
nadie, al otro día a la mañana viene mi hermana, yo
estaba tomando mate con mi marido, deje todo ahí y me fui
a la casa de Rizzo. Después de ese día me quede en la
casa de Rizzo porque tenía miedo a todo, a que le
hicieran algo a mi hija, no sabía qué hacer. Empiezo a ir
a la casa de los familiares y nadie sabía nada. El día 28
que estaba en lo de Rizzo viene la mamá de Víctor y
después vino Cristina, la mamá de los chicos que creo que
estaba operada de cáncer, nos decían que tenían miedo,
que se querían entregar, pero no sabían cómo hacer. Decía
Rizzo que no sabía a dónde ir, que tenía miedo, tenía
desconfianza porque los iban a matar, no sabíamos dónde
ir, cómo podíamos hacer y adónde podíamos ir. Marita vino
el 31, 1, 2 y el lunes decidimos ir a un Juzgado en
colectivo y después en subte, elegimos un juzgado
cualquiera que no fuera Penal, miramos para ver a cuál
podíamos ir, fuimos a un Juzgado de Familia y le dijimos
que necesitábamos hablar con una Fiscal porque éramos
familiares de Lanatta y Schillaci. Ahí nos dicen si
queríamos hablar con Bullrich o con Ritondo, le dijimos
que no sabíamos con quién hablar porque eran del gobierno
y ellos los querían matar. Llaman a la Bullrich, nos
quedamos en la Fiscalía y nos tranquilizamos porque ahí
adentro no nos podían hacer nada. Vino Billoni que estaba
a cargo de la búsqueda, le dijimos que ellos se querían
entregar, pero solamente lo iban a hacer en un lugar
Federal. Salí de ahí, nos fuimos caminando, fuimos a un
bar a tomar un café, ese día me roban la cartera con el
celular, registro, DNI. Yo había llevado mi registro,
partidas de mis hijas, todo y les dije que si querían
podían venir a mi casa pero que tenía que ser una fuerza
federal que no sea provincial, no porque no confiaba en
la gente, sino en los que estaban en nuestro gobierno.
Entro a mi Messenger y me dicen que estaba mi DNI. Todo
el tiempo estuvimos en contacto con el Jefe de
Operaciones. Teníamos la casa rodeada, los buscaban por
todos lados, pero no podían llegar, ellos tenían la
voluntad de entregarse. A mis hijas no las vi por un mes
y medio por miedo de que le hicieran algo. No sé si
ellos se enteraron que nosotras estábamos negociando. Le
dije a la familia que tenía el papel en el que figuraban
todas las garantías. Fue una cacería porque después no
sabías quién era el bueno y quién el malo, no sabías
quién era el policía bueno y malo. Yo tenía pánico de
estar en la calle. Decían que estaba la gente de la barra
brava de Quilmes donde vueltas, después me entero lo de
Olga que es la mamá de Schillaci, a la que pusieron en un
auto y le decían que dijera dónde estaba el hijo, que lo
entregara. No sabíamos que hacer en ese momento. Lamento
todo lo que pasó y que no pude hacer más por ellos. Lo
bueno es que no fueron entregados a la gente de la
provincia, porque gracias a ellos y a Gendarmería están
vivos. De hecho, todo este tiempo, hace 5 meses estamos
con todo esto. Lo amenazaron, tenemos custodia. Al hijo
de Marita lo quisieron secuestrar. Yo tengo custodia por
orden del Ministerio de Seguridad de la Provincia. Con
20mts de la custodia me pusieron un arma, antes de que se
iniciara el debate. Lo único que no te olvidas de una
situación así es el frio de un arma. Esta la denuncia
hecha. Tengo un anónimo, tengo la foto en mi celular,
donde dice máximo cuidado, cuiden a sus hijos que van a
llorar mucho, cuiden a Martín Lanatta, alta traición en
todo el país. Este anónimo me lo mandan antes de que me
pongan el arma. A mi hija la metieron en el baño del
colegio, fue un hombre. La Dra. Rizzo está trabajando en
todo lo que es la investigación, hasta en la del triple
crimen, por eso creo que son las amenazas, yo no sé bien
porque es todo esto, pero sé que no podemos dormir, si
ves la causa del triple crimen hay mucho poder atrás.
Solamente si estas en el medio sabes el poder que hay y
la gente que a ellos quiere verlos muertos. A la Doctora
Carmen Falbo la conocí hace mucho tiempo en el año 2002.
En el momento de la fuga vi que la Doctora Falbo llamó a
Bidone para que intervenga en la fuga. Yo en ese momento
no sé quién intervenía en la fuga. En el triple crimen no
los dejaron declarar tranquilos. Hay un periodista
Cristian Sáenz que le hizo la última entrevista a Forza
15 días antes de morir y que implicó a Aníbal Fernández,
esta persona se tuvo que ir del país después de tener
tres atentados, hoy está en Mendoza. Se tuvo que ir del
país por toda la mafia que había con el gobierno
anterior, pudo volver con este gobierno y está en
Mendoza. Yo no quería venir, no quería ser testigo. Sé
que lo que les está pasando es injusto. En la causa del
triple crimen fallecieron más de 11 personas en
circunstancias muy raras, yo hasta último momento no
quería ser testigo porque tenía mucho miedo. Tengo mucho
miedo, por mis hijas, por mí. A Marita le digo que tengo
palpitaciones de salir a la calle. Conocí a Andrés
Meizner, a San Cristoforo, por amigos de Martín. Yo iba a
la casa de Martin con anterioridad lo que pasó. Aníbal
Fernández también iba a la casa, lo vi en tres
oportunidades. Meizner era el director del Registro
Nacional de Armas. Meizner José Luis que está procesado y
después hermanos que están en la justicia, y Andrés
Meizner que es discípulo de Aníbal y candidato, fue
director del RENAR. Un día estábamos comiendo, creo que
empanadas y vino Aníbal. El que más iba era Alejandrito
San Cristofaro. Andrés Meizner, candidato de Quilmes, me
pidió cuando Martín ya estaba preso que fuera a la villa
Itatí, él estaba detenido, pero me pide porque él tenía
muchos conocidos, estaba detenido en ese momento. Daniel
Schillaci es el hermano de Víctor, Marcelo está en la
causa del triple crimen, está muy complicado de salud por
lo que le paso en Sierra Chica. Daniel Schillaci es el
hermano menor, con el primero que hablé el día de la
fuga. El Fiscal Bidone intervino en el triple crimen. En
el momento de la fuga había llamado el Fiscal Bidone y
Falbo estaba con Citerio, por eso no fui ni a Citerio ni
a ningún lado por miedo. Sé que atrás de todos ellos era
la persona que era el verdugo de ellos. Billoni puede
decir a qué organismo fuimos, era el que estaba a cargo
de la fuga en ese momento, se puede pedir las llamadas y
todo. La fiscal era una fiscal de Tandil que estaba
Subrogando, nos dijo que no se iba a olvidar de nosotros
y nosotros de ella. Nos dio toda la tranquilidad en esas
horas. El hombre de Gendarmería mandado por Bullrich nos
entrevistó en la Fiscalía en el despacho de la Fiscal, él
creía que nosotros sabíamos dónde estaban, le decíamos
que no y le dijimos que podíamos ir a decirles a todos
los familiares porque ellos tenían la voluntad de
entregarse. Le pedimos que sacaron todas las fuerzas de
alrededor nuestro, es más, la familia también estaba
rodeada. Ellos sabían que los iban a matar. Si hoy estoy
acá como testigo es porque realmente creo que usted como
juez y la fiscal van a hacer que sea un proceso con todas
las garantías y que creo que va a ser lo que tenga que
ser, por eso estoy acá hoy como testigo”.

23- Ericheheribetti Jorge Ariel:

“Para diciembre del año 2015 prestaba


servicio a la Unidad número 30 de General Alvear. Tenía
23 años de antigüedad. Los internos fueron derivados
después de una entrevista periodística a fines de julio o
principio de agosto, creo que era el 4 o 5 de agosto. En
la unidad 30 no sé desde cuando estaban, después de la
entrevista los mandaron a Sanidad, la decisión fue de la
Señora Jefa de Servicio, de la Señora Piermarini. Lanatta
sale y vuelve con el comparendo para ser alojado en
Sanidad, en ese momento habla con la Jefa de Servicio y
le dice que tenía que ser alojado allí. Nosotros nos
enteramos porque Rotger nos trae un memorándum en el cual
daba una serie de pautas, decía que debían estar
monitoreado y algunas pautas más, pero no decían que
tenían que estar alojados en Sanidad.El memorándum venia
de Jefatura, no recuerdo bien, pero creo lo dispone la
Jueza. Los comparendos generalmente son para ir al
Juzgado. Ellos estaban a disposición del Juzgado de
Ejecución de Mercedes, la titular era Otermin. Este decía
que debían ser aislados. El memorándum venia de la
Dirección General de Jefatura, decía que según lo
informado por la Jueza se debían tomar los recaudos
necesarios para salvaguardar a los internos, decía que
debían estar en una zona de vigilancia. Llega Rotger y en
vez de alojarlo en un pabellón de vigilancia vamos a
Sanidad, yo estaba presente cuando el habla con
Piermarini y dispone que los pongamos en Sanidad. No sé
por qué Rotger o Piermarini dispone que los pusieron en
Sanidad y no en otra parte.Yo no me daba cuenta que
estaba desobedeciendo la orden de un Juez. Rotger era el
Director General de Seguridad. Un pabellón de vigilancia
de los que tenía la Unidad 30 es un pabellón común con
celdas Unicelulares y Sanidad es para la atención de
todos los internos. Asistencia y Tratamiento supervisa la
tarea del sector de vigilancia. A la Jefa le pareció que
era mejor alojarlos ahí. Las medidas fueron las de poner
custodia permanente. El que estaba a cargo de la custodia
era un Alcaide Mayor. Se puso una cámara que gravaba y se
gravaban todas las filmaciones en un CD, esto estaba en
el memorándum, decía que debía contar con material
fílmico. Un día se presentó Albarracín y después de allí
se llevaron lo que gravaba. Albarracín se quedó con el
director en el despacho, es más después se quedó a cenar
en el casino de Oficiales, cenó con nosotros. Se llevó
las filmaciones, yo vi las cajas. No sé si esto se
documentó en algún lado. Yo supongo que se las llevan a
raíz de una cámara oculta que supuestamente ellos habían
hecho a una visita, no recuerdo el nombre de la visita,
creo que por eso se lo llevaron, pero creo yo, no estoy
seguro. Desconozco si se documentó que se le hico entrega
en algún lado que se le hizo entrega de las grabaciones
al Subsecretario. Yo debería obedecer al juez antes que
a alguien del Ministerio. Nosotros teníamos la función de
preservar la vida, de que no les pasara nada, en base a
eso trabajamos. Ellos estaban custodiados de forma
permanente. Un adjutor con 9 meses de antigüedad es
personal superior de la Institución, en el lugar estaban
lo Alcaides Mayores. Cuando paso esto había un Adjutor y
un Alcaide Mayor. Un adjutor cuidaba a los detenidos
desoyendo la orden de la Jueza, es así. El personal se
recarga todo, después cada Jefe dispone que tarea
realiza, a la fecha siempre faltaba personal, creo que se
había solicitado personal. Yo visitaba habitualmente el
pabellón de Sanidad, en ningún momento compartí comida
con los internos, lo que si llegaba y capaz estaban
tomando mate y galletitas y ofrecían, pero no. A Tolosa
lo Conozco, él dependía del Jefe de Penal, no tengo
mayores observaciones sobre su persona, cumplía con su
trabajo, más de eso no le puedo decir. Alguna vez
coincidí con las visitas a Sanidad. Sé que Tolosa los
conocía de Sierra Chica y mencionó que había tenido
problemas en algún momento, no sé si Tolosa tenía algún
sobrenombre puesto por los internos. Cuando llegaba a
sanidad y otros pabellones saludábamos con “buen día”,
“buenas tardes”, generalmente saludaba con la mano, en
sanidad también. La conducta de los hermanos Lanatta y
Schillaci era normal cuando estuvieron en Sanidad. La
reja de Sanidad se abría con una llave, ahí había dos
rejas, después en la entrada de Sanidad había dos rejas y
después llegando a la guardia armada había otra reja.
Todas se abrían con llave y en alguna había que accionar
el timbre. Había un pulsador para abrir la primera reja
de acceso a Sanidad, este no estaba visible, estaba
escondido de la reja al costadito, había un botón. Se
podía ver. La llave de la celda de Sanidad la tenía el
Oficial que estaba a cargo. La guardia armada tenia
candado. Desconozco si había una puerta que permaneciera
apoyada por no funcionar bien. Donde estaba Toleres esa
noche de guardia había un timbre, había que tocarlo,
abrir y después una reja toda cuadriculada que de afuera
se abre con un candado, si yo venía de adentro había que
tocar timbre, se tocaba para avisar que había gente
esperando. En cuanto a la ropa del operario, cada
personal entra con su ropa de trabajo y se va con esa
ropa. El personal ingresa al sector penal ya cambiado, no
se cambia en el mismo. En Sanidad desconozco si hay un
lugar para cambiarse. Ese era el lugar para la gente que
trabajaba en Sanidad. La puerta que tiene malla metálica.
Ellos de adentro no podían abrir de adentro, la puerta
debería estar cerrada, el único que podía abrir la puerta
en ese momento es Toleres que estaba a cargo ese día. El
personal de vigilancia no puede salir, tiene que tocar
timbre y ahí le abren. La puerta tiene que estar cerrada
siempre, es raro. Esa puerta tiene que estar
permanentemente cerrada. La puerta podría estar entornada
sin estar cerrada. Le pregunte a Toleres por qué abrió y
dijo que lo amenazaron, me dijo que porque tenían armas.
Es su trabajo, no tendría que haber abierto la puerta. En
ese sector, hasta la puerta armada habrá 80 o 90 metros,
no hay muchas más puertas que pasar, ya ahí están fuera
del Penal. Las requisas se hacen, hay un Jefe de las
mismas. Yo no llegue a ver el arma, Toleres no supo
describir la situación, dijo que tenían armas y nada más.
En una requisa uno se puede encontrar con cualquier cosa,
si es algo grande no es fácil de esconderlo. No hay
precintos en la Unidad que yo sepa, no se usan para nada.
No sabía que Dos Santos es testigo de Jehová. El DVR fue
retirado para octubre más o menos, la cámara seguía
funcionando, se veía la imagen, yo no sé si antes de la
fuga eso dejo de funcionar, no sabría decirle, ningún
oficial lo informo. Sanidad está más cerca del puesto de
máxima seguridad. El oficial a cargo de la guardia no
debía abrir la puerta y el que estaba a cargo de los
internos no debió ingresar solo a la celda. En ese
horario necesariamente iba a haber uno porque uno
descansaba y el otro estaba de guardia. En los servicios
de 24 horas hay dos turnos a la noche. Sabía que en ese
momento había un Adjutor a cargo en ese Área. No había
cupo en el pabellón en el que querían ser alojados. Esa
puede ser una de las cuestiones por las cuales los
pasaron al pabellón de Sanidad. La Unidad estaba al
límite de poblaciones, era una situación común la
superpoblación en todos las Unidades. Como Jefe, cuando
un Juez solicitaba el cuidado especial de algún detenido,
si se pide resguardo va a aislamiento. Van a al pabellón
de aislamiento que es un sector más de la Unidad. Se
trataba de cumplir con todas las órdenes que había que
cumplir. La custodia estaba. Se puede escapar alguien de
una Unidad de máxima seguridad. No me dieron la pauta de
que se quisieran escapar. Yo estaba en la Unidad, pero
no estaba de Servicio, yo vivía en la Unidad. El criterio
de selección para asignar un puesto dentro del Penal, se
habla con el Jefe de Penal que se necesita tanta gente
para cubrir un Área. Dos Santos estaba en el playón,
porque ese personal estaba a cargo de la guardia armada,
esa noche creo que estaba Vega que es el Oficial y el
Comandante Toleres. El que estaba al mando de todo era el
Jefe de la Guardia Armada no recuerdo el nombre. En ese
momento estaba al mando de la Unidad el Jefe de Turno,
Cesar Tolosa. Él estaba de Jefe de turno, está encargado
los fines de semana de ser Jefe de Turno. No sé quién dio
la orden, pero se desalojó a los dos de limpieza que
vivían en el área de Sanidad. No sé quién dio la orden,
vino de arriba. No sé si Cardo sacó presos del área. Si
le pego un tiro al mayado no sabría decirle si lo puede
pasar. Desde directivos hasta Jefe de Turnos iban a
visitar a los internos, había órdenes de que todos tenían
que pasar, no recuerdo haber compartido un salamín con
ellos. Sí recuerdo que me ofrecían mate, galletitas, pero
yo no tomaba mate con ellos. No contemple que hubiera
connivencia con el personal de la Unidad, pero sí es una
situación muy compleja porque uno espera que se vayan por
un muro, es una situación difícil de asimilar porque los
errores fueron fallas humanas. Viví tres años en General
Alvear, dentro de la Unidad, no sé si era costumbre que
entre Alvear y Saladillo aterricen Helicópteros. Ese día
estaba Tolosa. Bolo era el Jefe del complejo, estaba por
arriba del director”.

24- Echeverría Juan Patricio:

“En el año 2015 prestaba servicios en


la Unidad N° 30 de General Alvear como Jefe de Vigilancia
y Tratamiento. Continúo trabajando en el SPB pero en la
Unidad N° 37. A la fecha tenía 17 años de antigüedad. En
virtud de mi función en general tenia a cargo todo lo
inherente a la seguridad, asistencia y tratamiento de los
detenidos, la autoridad máxima era yo y respecto a los
tres imputados escapaba un poco hasta al director de la
Unidad porque todo lo que se peticionaba era mediante la
Jefatura de Servicio. Los hermanos Lanatta estaba desde
enero del 2014 y Schillaci ya estaba junto a su hermano,
después se va el hermano y queda Víctor nada más. Es una
unidad muy particular que permite con 3 sectores hacer
una sectorización de internos conflictivos, otro de
mediáticos, de extrema peligrosidad. Justamente como eran
compañeros de causa en un hecho mediático preferí
tenerlos separados de sector, los Lanatta en el sector 1
y Schillaci en el sector 3, no tenían contacto.
Esporádicamente tenían visitas para hablar de algún tema
de la causa, pero permanecían cada uno en su sector.
Hasta agosto del año 2015 permanecieron como les dije.
Los Lanatta en el pabellón 21 y Schillaci en el 3 o
después fue mandado al 2 pero estaban separados. La
conducta de ellos fue buena, no teníamos inconveniente,
no recuerdo que hayan tenido sanción. Schillaci tuvo
sanción cuando se le secuestro dinero, pero después no
hubo sanciones. Está prohibido tener dinero en el Penal y
chips de celular. Fue sancionado, alojado en el pabellón
de separación. Hasta ese momento no preguntaba a la
Jefatura qué tenía que hacer, consulto con mi Director,
esto es antes de agosto de 2015. Desde agosto cambio
todo. Yo me voy de franco y la nota televisiva fue al día
siguiente, yo trabajaba 10 días y después estaba 4 de
franco. Desde la nota, las medidas de seguridad tuvieron
que cambiar. De ahí en más, sí se tuvo que consultar
absolutamente todo. Por una cuestión lógica no se los
puede dejar expuestos en un pabellón común donde pueden
ser agredido por algún otro interno, se toman medidas de
seguridad. Habiendo tomado tanto vuelo mediático es
imposible dejarlos expuestos a que alguno los agreda.
Para hacer esas entrevistas se canaliza mediante prensa
de SPB, se pregunta sobre qué temas va a versar la
entrevista seguramente. No sabía que había una entrevista
autorizada antes de irme de franco. No me consta que la
vida de ellos corriera peligro. Yo preste servicio no sé
si hasta el 17 o 18. Nosotros efectuábamos recorridas
diarias por el sector de Sanidad donde estaban los
internos, el trato era normal como cualquier interno. Es
un lugar que si no lo permite el personal es inaccesible.
Había dos agentes dentro de la Unidad Sanitaria con una
reja de por medio en el pasillo con una reja de por medio
con los internos, eran un Alcaide Mayor y un Oficial
Adjutor, desconozco porqué se fue el Alcaide Mayor, yo
estaba de franco. El tercer agente tenía su espacio al
ingreso de la unidad sanitaria, al ingreso de la galería
de ingreso a la Unidad. Había una cámara con un disco de
grabación, se instaló exclusivamente cuando alojaron a
los internos. Me comentaron que había ido a buscar del
Ministerio las grabaciones. Lógicamente cualquier medida
de seguridad que se vulnera o se quita va en desmedro de
la seguridad. No teníamos el suficiente peso como para
volver a atrás esa medida. Los medios tecnológicos de
seguridad no había en la Unidad prácticamente. De hecho,
las pocas cámaras que había en la Unidad me las habían
reparado un detenido. Después se fue de traslado y cuando
volvió me mencionaron que había vuelto y lo pusimos
trabajar devuelta. Medios no había, es más era común
pasar algún día sin comida para los internos. Si no hay
comida menos vamos a esperar que hubiera cámaras. El
director era Guevara. Conocía a los Adjutores y Alcaides
Mayores. Se seleccionó a los Alcaides Mayores porque esa
tarea la tenía que llevar un Oficial de experiencia, y se
seleccionó un Oficial Adjutor para que fuera aprendiendo.
Fue una decisión tomada con el director, de hecho, creo
que hay un memorando de la Jefatura que dice que se debía
afectar a un Alcaide mayor a la seguridad. Extramuros
estaba Aineseder, que se encargaba de la seguridad
extramuros. La seguridad interna y la externa son dos
áreas diferentes, yo tenía toda la seguridad interna a lo
que hace al desplazamiento de los internos, la parte
tratamental, asegurativa, en una unidad con 1.700
internos demanda muchísima tarea, lo atinente a la
seguridad exterior es responsabilidad del jefe de
seguridad exterior. No se hacían reuniones para coordinar
la seguridad interior y la exterior. La seguridad
exterior tiene su compañía y su distribución. Yo me
encargaba de la seguridad interna. Había un oficio
ordenando la salvaguarda de los internos, los trasladamos
a la Unidad Sanitaria que era un lugar seguro, que luego
el lugar se vuelva inseguro por las malas decisiones de
la gente se vuelva inseguro es otra cosa. Yo creo que dos
agentes fallan en algo primordial que es una premisa que
es el ABC, son el oficial a cargo de la custodia de los
detenidos, el oficial Labat y el que estaba a cargo de la
seguridad exterior en ese momento. El comandante Toleres.
Sin el yerro de esos dos agentes la fuga no se hubiese
podido concretar. Uno puede tener una mejor Unidad, pero
si no la custodia es insegura. En el año 2010 u 2012 hubo
una fuga mediática por el muro. No estaba en la Unidad en
ese momento. Acá hubo una mala toma de decisiones. Yo le
explico, la fuga se inicia desde el momento en que Labat
ingresa solo, de ahí en más los internos logran ingresar
al túnel, sin que Toleres no abriera desde afuera, porque
la puerta abre solamente desde afuera, no se hubiese
podido dar la fuga. La puerta tiene un mayado que desde
el interior es imposible acceder al picaporte. Los
internos no me dieron indicios de que se quisieran fugar.
A cargo de la sección estaba Tolosa, no sé si Tolosa
tenga un sobrenombre, no tenía. No sé cómo hicieron los
internos para tener el uniforme del SPB, se lo habrán
sacado a Labat. Yo tengo entendido que cada uno tenía
prendas de Labat. Yo no digo que sea todo culpa de Labat
y Toleres, pero sin esos dos eslabones la fuga no se da.
No de dónde sacaron precintos. La Unidad Sanitaria es de
exclusivo transito del personal de la Unidad Sanitaria
30, a requerimiento del personal uno puede ir a realizar
un procedimiento, de hecho, un año atrás secuestramos un
arma de fuego del bolso de un agente y se iniciaron las
actuaciones respectivas, esta depende de la Dirección
General de Saludad Penitenciaria y que depende del área
del Justicia. Si hay elementos o gente que ingresa
elementos no es toda responsabilidad mía. No hay un
guardarropas o camarín como para que guarden la ropa. Yo
al día de hoy no creo que haya alguien que facilite la
fuga desde el lado del SPB. El Adjutor Labat es una
persona de 65 kg. más o menos, 1.70 metros. Estamos
hablando de una fuga. Pasábamos una vez al día o cuando
se podía, veíamos como estaba todo. La requisa le
correspondía al grupo de requisa, que depende del Sub
Director de Seguridad que era el Oficial Luisi. Un arma
de tipo fusil es muy difícil de ocultar. Puede también
haber fallado la requisa, sí. Al momento de la fuga
Tolosa vivía lindero a la Unidad 2 de Sierra Chica, está
a 15km de Olavarría”.

25- Beolchi Juan Pablo de Dios:

“Para diciembre del año 2005 estaba en


la unidad 30 de General Alvear, tenía por resolución de
la jefatura del 21 de diciembre del año 2012 la función
de sub director de la sección de asistencia y
tratamiento, función que cumplí durante tres años sin
ningún tipo de inconveniente, me retire a mediados de
septiembre de licencia y me presente el 9 de octubre a la
unidad, de ahí el señor Guevara me comunico que me iba
asacar del área del asistencia y tratamiento para que
posteriormente cumpliera funciones en el sector de
guardia exterior del penal. Le pregunté por qué, a qué se
debía el cambio, ya que permanecí en el cargo de sub
director del área de asistencia y tratamiento, sino que
luego otros tres años anteriores como jefe del área de
vigilancia y tratamiento de la unidad, a mí me llamo la
atención. Me llamo la atención porque no había motivos
para que me haga un cambio de función. En cuento a
responsabilidad implicó en principio, que pasaba a estar
a cargo de la seguridad de toda la unidad, porque iba a
pasar a ser el subdirector del área de seguridad. Además,
iba a ser el relevo inmediato del director. Siendo que el
subdirector más moderno de la unidad con 19 años de
servicio y habiendo trabajado prácticamente toda mi
carrera en el área de asistencia y tratamiento. Además
había un resolución vigente de la jefatura del servicio
penitenciario del 21 de diciembre del año 2012 que me
designaba la que era por entonces el Jefe del Servicio
Penitenciario en la cual se me designaba como Sub
director del área de asistencia y tratamiento, o sea que
si me pasaban al área de seguridad debía haber una
resolución que diera de baja la resolución que me daba de
alta como Jefe en el área de Asistencia y Tratamiento y
diera de alta la resolución como sub director de
seguridad, quiero aclarar esto porque es una situación
que a mí me dejo en la calle. Yo estoy exonerado hoy en
día, después de 20 años de servicio, después de haber
hecho una carrera intachable, de haber sido el primer
promedio otorgado en el ingreso de oficiales escuela del
Servicio Penitenciario, esta mi legajo para que lo vea
cualquier. A mí no me tomaron 308, fue
administrativamente como me exoneraron, ni siquiera se
tomaron el trabajo de preguntar al Servicio Penitenciario
que resolución había vigente con respecto a mi cargo, yo
era el director de la cárcel y me exoneraron por ser el
director de la cárcel prácticamente. Trate de explicar
esa situación, pero como esta es un área administrativa,
lamentablemente, estábamos asociados al círculo de
oficiales del Servicio penitenciario, me ponen una
abogada que pertenecía al servicio penitenciario, iba a
estar a cargo de mi caso y me iba a asesorar. Esto fue
después que pasa lo de la fuga. La primera injusticia que
cometieron es sacarme de un lugar en el que, el área de
asistencia y tratamiento es muy amplia, no solamente
cumplíamos con la asistencia con los internos, lo que
tiene que ver con la educación, la parte tratamental,
además la higiene del lugar, es muy amplia pero además
una cárcel que tenía características muy particulares, la
unidad 30 es una Unidad de complejo que aloja internos de
máxima peligrosidad, en todas las recorridas
institucionales recibíamos felicitaciones del Poder
Judicial. Esta unidad requiere muchísima mano de obra,
tiene sectores de alojamiento y sectores de espacio
verde, por eso me llamo la atención que, a pesar de estar
casi 6 años, me sacaran de manera intempestiva, si bien
conocía en líneas generales el funcionamiento, cada área
tiene un conocimiento específico, al pasarme a ese lugar
sin resolución, sin haberme adiestrado por parte de la
jefatura. Más allá de lo que paso con el tema de la fuga,
estamos hablando que para octubre estábamos a dos meses
de las fiestas que es cuando más se refuerza la seguridad
de las cárceles, se estaba nombrando a un tipo que no
tiene ni idea y además no tenía resolución. Esto se lo
hice saber a Guevara, a mí me paso al lugar de
Elicheheribetti y a él lo paso a mi lugar. Nos convocó a
los dos para comunicarnos el cambio de funciones. Este
cambio fue por decisión expresa del director. Sin haber
resolución, mínimamente tenía que haber llamado a
jefatura del servicio penitenciario y que ellos avalen
ese cambio, así estaba la situación. Totalmente
desmoralizado porque el área de asistencia y tratamiento
demanda horas para, estar ocho, nueve, doce horas dentro
de la cárcel continuamente para que la cárcel este en las
condiciones en que estaba. No comunique a los superiores
de Guevara. Si toma, de lo poco que pude hacer en los
casi dos meses en que estuve en esa situación, todas las
medidas que yo pude y me permitieron hacer, digo me
permitieron porque estaba en el aire. ¿Qué podía hacer y
que podía no hacer? Es lo mismo que lo designen a usted
como juez sin haberlo nombrado, después tiene que firmar
resoluciones. Era un abogado simple y de repente lo ponen
como juez. Además, uno debe transitar la mayor parte del
tiempo, hablando de la unidad 30, como la 2, es una
cárcel con cierta conflictividad, no me mandaron la 14,
me mandaron sin decirme nada, luego de haber pasado por
una licencia por vacaciones. Yo hice todo lo humanamente
posible, había una puerta que tenía llave de pique, era
la puerta principal que daba al túnel, a ciento y pico de
metros de unidad sanitaria. Venia un vigilante, hacia tac
y la abría. Con una llave se abrían 5 ó 6 rejas. Además,
se tomaron como recaudo, llamar a declarar al jefe, sub
jefe y a los oficiales que estaban de servicio ese día.
La persona que yo le di la orden y ellos acreditaron que
estaba en el área administrativa, fueron Aineseder, jefe
de la guardia, el sub jefe de la guardia que se llama
Arnao, esas personas acreditaron lo que yo dije. Había un
candado en esa puerta particular que termino abriendo el
adjutor, un candado que antes no estaba y yo hice poner,
y la orden era que a partir de las 20:30 hs., quedo
constancia reflejada en el libro de guardia. Después
había una orden, que sí está por escrito, que entre la 1
y las 5 de la mañana debían hacer una recorrida con
armamento dentro del sector penal, pasando por los
pasillos. Eso antes no se hacía de la manera, hacían una
recorrida porque había orden de hacerla, pero yo le
agregue una recorrida entre la 1 y las 5 de la mañana en
ese horario porque es el horario en donde se pueden
llegar a no sé, por lo general producir algún tipo de
cuestión entre los internos, pasando por el pasillo
interno que da a la visita de internos. Yo sospechar esta
fuga en particular no lo sospechaba, estamos hablando de
una unidad de máxima seguridad, ese era el lugar más
inseguro por a la distancia que había de la salida. El
área sanitaria era el lugar más inseguro. En los 11 años
que me desempeño en el área de asistencia y tratamiento,
los jueces en las medidas cautelares que se adoptaban las
cubrían en el área de separación de convivencia, que no
era uno son 3. Este cambio de produce después de
septiembre que vuelvo de vacaciones, para el mes de
agosto estaba en asistencia y tratamiento, cuando se los
traslada a los internos a allí y estaba en esa área.
Había una orden judicial. Los oficios judiciales van
dirigidos a la cabeza de la unidad. En ese momento estaba
a cargo Elicheheribetti. Para el lugar de alojamiento la
jueza había dicho que se los alojara en el pabellón 1-10,
también recuerdo que no había lugar en ese pabellón
porque estaba prácticamente alojado en capacidad
completa, yo no los hubiera mandado ni a ese lugar ni a
sanidad. Yo lo que hubiera hecho doctor es aplicar una
medida cautelar en donde corresponde, pabellón en el área
de convivencia separados. En los pabellones de separación
había lugar. No era Elicheheribetti el que estaba
disponiendo el alojamiento de los internos, sino que bajo
el inspector general Rotger y Bolo, esas personas son las
que llegan a la unidad y definen el lugar de alojamiento.
Incluso había cuatro internos alojado en área sanitaria
con tuberculosis, uno en la etapa uno y otros internos
que, si bien no estaban en etapa de contagio, pero
estaban ahí alojados. El médico de guardia que, si mal no
recuerdo era el doctor Díaz, dice: ¿qué hago? Me van a
mandar internos a acá para que estén alojados por medida
de seguridad cuando tengo a cuatro alojados con PVC,
además me inutilizas la unidad sanitaria. Estamos
hablando de una unidad con 1600 presos y que es habitual
que se aloje a los internos con algún tipo de patología
en ese sector. A los internos los alojaron e Sierra
Chica. La unidad sanitaria es grande, justo el sector de
alojamiento era donde estaban los internos. Se podía
alojar internos atrás, pero había que hacer todo un
dispositivo. Una sanción a un interno no se le aplica
mayor a 15 días, o sea que estuvieron un tiempo muy
prolongado con la problemática que acarrea que ellos
estuvieran ahí. El motivo de traslado es que como no
había lugar en los pabellones, cuando se le podría haber
hecho lugar en ese tiempo. Si me preguntan a mí el mejor
lugar para alojar a un interno para una medida cautelar o
de resguardo, que además está indicado es el pabellón de
separación. La medida fue a raíz de la entrevista que
mantiene Lanatta Martin con Lanata el periodista. No
escuche que la vida de los internos corriera riesgo. La
orden a Rotger y Bolo provenía de la jefa del servicio
penitenciario, la doctora Piermarini, no la vi, pero
parecía que el jefe del complejo y Rotger hablaban
permanentemente, se veía. La orden de que se los alojara
en el área sanitaria definitivo provino de la jefa del
servicio penitenciario. Yo no lo escuche, pero lo dijo
Elichiribehety que le dijo a Rotger que se chamulle a
estos presos como se chamulla a las pibas, eso en altavoz
del teléfono. Que se los chamullara para llevarlos a
sanidad. Además, hubo que hacer firmar a los internos
para que fueran a esta área, porque en ese lugar había
internos con tuberculosis. Lo que querían hacer es ir al
pabellón 10. Después los internos habían hablado con el
procurador de la Unidad porque se querían ir a la Unidad
9 por cercanía. En el mes de agosto, cuando estas medidas
se o ponen en funcionamiento yo era subdirector del área
de asistencia y tratamiento, a partir de ese traslado se
colocan por orden de la jueza una cámara que filmaba de
forma constante que tenía un monitor que estaba ubicado
en la oficina donde prestaba servicio un alcaide mayor y
un monitor, además había una reja, estaban los internos y
además había otra reja con un oficial de sanidad. Esa
cámara grabó hasta el 15 de octubre
pero ese día, consta en el libro de la guardia que vino
el Dr. Albarracín, César Albarracín, se hizo presente en
la unidad, tengo entendido que cenaron con el director y
después retiro el DVR, fue retirado y nunca más, se lo
colocó. En el trascurso en que me encontraba de licencia,
hubo el ingreso de un abogado, no recuerdo el nombre, yo
me entero a posterior que había una filmación. Los
internos lo dijeron en los medios. A raíz de la visita
del abogado se sacaron, sé que fue el 15 de octubre que
Albarracín retira el DVR. Hablo por lo que me dijeron que
era un horario atípico, fue después de las 20 horas. La
jefatura del servicio, todos los memorandos que dirige a
la Unidad van a la cabeza, si dieron directivas, lo que
tendría que haber habido es mínimamente un papel que diga
bueno, se revierte el memorando en tal fecha y se dan
estas condiciones. Lo que dice es que saco la custodia de
los Alcaides mayores antes de irse a la casa y desoyó la
orden del Juez. Las órdenes eran las de la cámara, dos
personas mínimo, Echeverría tuvo un lapsus en la memoria.
Pienso que la unidad estaba bastante desprovista de
oficiales de jerarquía, esto es de alcaide mayor en
adelante, había carencia de oficiales con antigüedad,
había muchos modernos en la unidad y más con esas
características. Mucha inexperiencia había, los alcaides
mayores que estaban especialmente pedidos por la jueza,
sacaron de otros lugares de la unidad para poder cubrir
ese sector. Estaba torres que volvió al lugar a donde
estaba, De Gregorio volvió también. El día 26 a las 7 de
la mañana me presento, por ser fin de semana había un
jefe de turno que era Tolosa, estaba Godoy que es Subjefa
de turno, un oficial de servicio y después por cambio
autorizado por la jefa de guardia queda Vega y el
comandante de guardia, jefe de turno y sub jefe de turno.
había un oficial a cargo del penal, había un sub jefe a
cargo de la guardia del penal que era Arnao que además
tenía una trayectoria que no tenía yo. Había 16 números
de guardia para cubrir 8 puestos arriba, uno de carpeta
que había 15. Cuando me retiro a las 17 hs. en el puesto
1 había dos empleados, uno era Álvarez y el otro era un
sub oficial que estaba de servicio de 12 hs. La
disposición de la ubicación de los oficiales corresponde
al oficial de servicio, ese es Vega. El que dispone los
puestos ese día es Vega. No sabía que Dos Santos era
testigo de Jehová y no podía manejar armas. Para el
puesto uno se necesita manejo de armas, hay un arma corta
y una larga, si o si tiene que manejar armas. Vega llamo
a Álvarez y le dijo que no lo necesitaba, se le aplicó
una sanción por haber desestimado un recargo que era un
recurso humano. Yo lo que creo es que ya a esta altura no
sé qué creer, me quede sin trabajo desde 2016, quede
adscripto, en agosto me dejaron sin obra social, sigo
padeciendo amargura, no le pude ni le voy a poder dar
nada a mis hijas, tenía una vida hecha, le di todo al
servicio penitenciario. Yo tuve una carrera impecable fui
primer orden de mérito de mi promoción. Estuve en
mercedes 13 años y nunca tuve una falla. En el año 2010
se escaparon 3 presos de la Unidad 30, como regalo me
trasladaron la unidad 30 de General Alvear, de Mercedes
que era un pañuelito me trasladan fuera del complejo me
trasladan a la 30 de General Alvear. Yo por lo menos como
mínimo creo que hubo una negligencia total y un montón de
cosas que no se tuvieron en cuenta. Uno de los oficiales
tengo entendido le sacaron la tricota, después los otros
dos, salvo que hayan recibido alguna ayuda, los precintos
y esas cosas no había habitualmente en la unidad. De
alguna manera alguien los ayudó, no sé cómo. Me pasaron a
disponibilidad a pesar de no estar a cargo ese día porque
el director de la unidad dijo que el que estaba cargo era
yo. Me quede sin trabajo, me siento de la peor manera.
Ahora estoy trabajando gracias a dios porque aprendí un
trabajo con mi viejo a los 8 años, de instalaciones
sanitarias y otras cosas. Yo quiero que alguien me
explique, por qué después de que paso esto quise hablar
con todo el mundo, que me escucharan y que se pudiera
comprobar que me arruinaron hasta el nombre. Mi papá era
plomero e iba a trabajar a la casa del Dr. Mahiques, iba
a trabajar a la casa de todo el poder judicial, mantenía
el Banco Provincia y la DGI. Terminé siendo una deshonra
para toda la familia, me exoneraron y lo único que hice
fue trabajar todos los días. Estos sinvergüenzas tienen
jubilación, la función de la cárcel la conocen los que
están en la cárcel, la Jefa está acá en La Plata, no
conocían la cárcel y daban ordenes, una cosa de locos. Me
arruinaron la vida total el inspector general gana 60.000
pesos, yo eso no lo gano ni mamado, perdóneme me
expresión. Todos jubilados y están en su casa, les
arruinaron la vida a varios. Pregúnteme lo que quiera.
Hubo un mal manejo de todo esto, de la jefatura
principalmente. Iban día por medio a ver a los internos,
nunca se había dado una cosa así, que bajara toda la
jefatura, Albarracín, Cardo, nunca se dio una cosa así.
Yo no le puedo contestar a Usted pero iban, estaban,
hablaban con uno y otro. No sé si comieron con ellos,
pero sí que iban habitualmente y estaban un rato. Yo veía
que iban a ver a los presos. Nunca vi en nadie ese trato
preferencial con los presos. Había 1600 presos y nunca vi
que fueran a ver a ningún preso. Entraban los jefes y
hablaban con ellos, no sé de qué hablaban. En mi casa a
nosotros no obligaban por ejemplo con las visitas de los
internos, las audiencias de visita las tenía que ir a
preguntar y llevársela al director, este llamaba a la
privada de la jefa de servicio, llamaba a Piermarini, le
pasaba las novedades a ella o a Cardo o al que estuviera
ahí. Ella autorizaba, le pasaban por fax. Este es el
manejo que había con estos internos, se dejó de lado el
manejo que teníamos durante 6 años. Esto fue después de
la entrevista. Tuvimos que poner un candado, porque había
una llave de pique nada más. Esa noche, esa puerta la
cuidaba el oficial de servicio, el comandante de guardia,
todo personal, 16 en la guardia. Estaban repartidos en el
predio. En el momento de la evasión estaba Toleres, el
candado estaba, ahora si lo abrieron, lo dejaron abierto
y lo cerraron no sé. Yo le pegunté a Toleres. Se
escapaban presos de una unidad de régimen abierto que es
la 14. Me vienen a golpear la puerta de mi casa y me
dijeron que se habían escapado los Lanatta. Llegamos a la
cárcel, estaba Elicheheribetti. Había un monitor, estaba
funcionando, no sé ese día, pero sé que después que
sacaron el DVR el monitor estaba funcionando, no filmaba,
pero el oficial desde adentro podía mirar. Labat me dijo
que entro porque estaba la tele muy alta, que le llamo la
atención eso, que entro y que lo reducen en una de las
celdas, el empieza a patear el televisor hasta que se cae
y después vienen a abrirle. Tolosa era un oficial que
trababa en la guardia de asistencia que no había tenido
ningún tipo de inconveniente, era un oficial con
jerarquía. No trabaja más en Servicio, esta exonerado,
era jefe de turno. No le pregunte puntualmente dónde
estaba, pero sí sé que estaba durmiendo, después quiso
subir al muro y poner una recorrida que no era en un
horario que no era quiso hacer figurar que estaba
despierto. Me consta por la declaración del sumario.
Incluso habla con la jefa de turno y le dijo que no
dijera nada. El tema es que en esa fecha nadie se iba a
dormir, tenía que estar controlando y mirando. Decían que
no había personal, pero se fueron a dormir. Es sospechoso
todo Doctor, yo me quede en la calle, si hubiera habido
un funcionamiento normal de la cárcel no hubiera pasado.
Si hubiera dejado un vigilantito nuevo ahí esto no
pasaba. El tipo dijo, no vengas que no te necesito, a un
vigilante, si hubiera habido un vigilante con un poquito
de experiencia no pasa. Para mi había dos Suboficiales
que estaban haciendo la recorrida que estaban arriba, era
gritar y listo, estaban ahí. Hay muchas versiones de lo
que dijo Toleres después de lo que paso, muchas
versiones, una dijo que se acercó un interno, le dijo que
la vieja estaba enferma, que le abriera que le habían
dado permiso y le abrió, otra que se asustó, otra la
inexperiencia. Había un Subalcaide, que era Vega, con
años de antigüedad que, si hubiera estado en su lugar,
primero tendría que haber dispuesto que un vigilante
estuviera ahí porque era jefe de turno. Se fueron a
dormir, agarra al vigilante que está en las bombas,
alguien, un vigilante. Es algo que no lo puedo descartar
la ayuda, son cosas que no podía pasar en una cárcel de
máxima seguridad, la requisa, hubo una el 4, una el 18,
una general que se ordenó, todas sin novedad, no es que
nunca se pasó por ese lugar, por eso, lógicamente que
surgen dudas. Hay cosas que no pueden entrar, pintura de
color negro, ropa de color negro, son cosas que no
deberían entrar. Póngale que le sacaban una tricota pero
la otra ropa de vigilante se la dio alguien. No se puede
ingresar pintura, no podría haber ingresado pintura al
lugar, son cosas que no deberían estar. Si salieron con
más ropa de vigilantes y está acreditado, alguien se la
dio, no queda otra. Pudo haber negligencia del personal,
pero esto tuvo un manejo fuera de lo que era la Unidad, a
nivel político y a nivel Jefatura, no es una certeza
porque no lo puedo dar como tal, pero está demostrado que
es así. Los internos nunca tuvieron ningún inconveniente.
Yo tenía un trato respetuoso con los internos y ellos
conmigo. Hay internos que son cachivaches, pero no es
este caso. Hasta ese entonces hacia 19 años que estaba en
el SPB y nunca vi que cada visita se tuviera que
comunicar a la Jefa del SPB. Jamás vi una situación como
la de Albarracín cuando vino a buscar los DVR. Había una
orden de que no entrara nadie que no estuviera
autorizado. El Abogado que quiso entrar era Irimia, este
quiso entrar, era el defensor de Lanatta, comienza a
discutir con De Andreis, pero no entraba en razones de
porque no lo dejaban entrar. Yo lo llamo a Bolo para ver
qué hacíamos y a los 15 minutos De Andreis le dijo a los
imputados que el Defensor no iba a poder entrar porque no
estaba autorizado. Al único que autorizaron a ser
entrevistado es a Schillaci. No sé por qué solo lo
autorizaron a él. Me sorprendí cuando me dijeron quiénes
eran los fugados, de hecho, pensé que eran internos de la
14. La diferencia en cuento al trato comenzó después de
la entrevista. Tengo entendido que la gente que tuvo ese
manejo tan predilecto con toda esta situación está
jubilada con 60 lucas en el bolsillo”.

26- Gastaca Matías Miguel:

“Fui chofer en la Unidad 30 de General


Alvear, en ese momento estaba descansando. Era chofer de
la Unidad de traslado. Estaba descansando en la
habitación que tenemos los choferes retirado de la
guardia. Tomé conocimiento a medida que empezó a llamar
la gente. Nunca tuve que trasladar a los internos.
Nosotros después que supimos nos quedamos ahí a órdenes
de los Jefes y nada más que eso. Permanecí en el playón
de la guardia”.

27- De Andreis Guillermo Fabián:

"En el mes de diciembre del año 2015


prestaba servicios en General Alvear y era Subdirector
del área administrativa, estaba de franco el día de la
fuga. Yo tenía a cargo la oficina de personal de la
Unidad, mi función en cuanto al área de Personal, en
relación al mismo se autorizaba la licencia del personal
o no. Como Subdirector del área hacía guardias. No me
acuerdo bien la cantidad de personal que tenía la Unidad,
pero más o menos 520 empleados. Faltaba personal, yo
estaba hacía 20 días en la Unidad, anteriormente cumplía
una función que nada que ver. Me llaman solamente porque
era Jefe, se llama a todos. Yo fue a las 10 o 10:30hs y
hacia 20 o 30 días trabajaba en la Unidad. Yo hacía
recorridas, recuerdo haber ido al pabellón de Sanidad y
haber firmado el libro de visitas. Me acuerdo de haber
mantenido conversación con los Lanatta porque los conocía
de la Unidad 2 de Sierra Chica. A mí, de la Unidad 2 como
Jefe de Guardia me pasaron a la 30 como Subjefe del área
administrativa. Recuerdo que el doctor Irimia tuvo un
incidente para ingresar a la Unidad. Yo tenía órdenes del
jefe del Complejo de que no entraban abogados, Bolo. Fue
todo telefónicamente. Primero dijeron que no, pero otro
día llamó de vuelta el señor Bolo y dijo que lo atienda
solo a Schillaci. Hace 23 años y medio que estoy en el
Servicio Penitenciario y jamás vi que no dejaran entrar a
un abogado.No tenía ningún indicio de que se pudieran
fugar. A Tolosa lo conocí y me merece muy buen concepto.
Tuvimos un entredicho normal con uno de los Lanatta, fui
yo el que di la cara ante él, pero era entendible”.

28- Arnao Fernando José:

“Para diciembre de 2015 prestaba


servicios a la Unidad 30, era Subjefe de la guardia
exterior. El día de la evasión estaba franco de servicio.
Tomo conocimiento porque me llama una de las autoridades.
Como Subjefe de la guardia exterior tenía 16 o 15
personas a cargo. En ese momento era suficiente el
personal. No sé por qué estaba Dos Santos en el puesto 1.
Era normal usar administrativos para el puesto 1. Me
parece bien que un escalafón cuerpo general ocupe el
puesto 1. La diferencia es que estuviera haciendo la
parte administrativa pero no escapa a que le tocara
momentáneamente cumplir otra función. La gente que
cumplía recargos se le daba instrucción. Se le brindaba
academia. Sabía que Dos Santos era testigo de Jehová. No
sabía que su religión le prohibía usar armas. Sigo
trabajando en el SPB. Mi Jefe en ese momento era
Aineseder y por encima, si mal no recuerdo, Beolchi.
Cuando asumió Beolchi no recuerdo si me pidió consejos de
cómo realizar la labor. No recuerdo si había cámaras, si
bien había cámaras pero no recuerdo que funcionaran. En
ningún momento pedí a mi superior que si había se
reparasen. Antes de Beolchi el jefe de Seguridad era
Ericheheribetti, en ningún momento se habló de cambiar el
sistema de cámaras por uno más moderno. Nunca manifestó
que no pudieran manipular armas. Nosotros estamos del
otro lado, nos sabemos si con anterioridad quisieron
escapar. Teníamos ocho puestos incluyendo el muro, se
hacían dos rondines de noche más le puesto 1 y el puesto
de guardia. Desde esas torres se ve muy poco el área de
sanidad, solo el acceso y donde están estacionados los
vehículos desde el puesto 15, el acceso desde el puesto
15 no se ve, desde el 4 si, más o menos a unos 150mts. Se
ve el túnel. El puesto 15 está a 100mts. Beolchi no me
manifestó su descontento con el puesto. Siempre estuvo en
el área de Asistencia y Tratamiento. Mi opinión es que se
tendría que haber empapado de la función. Beolchi tenía
esa práctica de hacía poco tiempo. Beolchi no tenía
ningún tipo de instrucción previa sobre la tarea. Todos
los días había dos rondines de 22 a 07hs. Los rondines
recorrían el muro. Desde mi opinión el área de sanidad
era seguro, la misma estaba dada. Segura es toda la
Unidad. Estamos próximos a la parte de administración y
demás. Sanidad era un lugar seguro, lo que pasa que
estaba más próximo de admisión y área de seguridad
exterior, es el área más próxima a la salida, a los
cruces vehiculares. Si las condiciones de seguridad
están dadas, todo lugar es seguro. Para mi falló quizás
el recurso humano. Quizás había una sola persona
custodiando a los internos, esa fue una falla. Yo soy
jefe de la guardia, no comando. Veníamos con un personal
de 24 hacía mucho tiempo. Al 20 de diciembre, como toda
Unidad, toda la gente ahí tenía que estar en Unidad
presentada. La gente que estaba a cargo mío y de Beolchi
no fallo, la que fallo es la guardia interna, era poca
gente. No sé a qué obedeció que hubiera poca gente. Si
falla la guardia interna, los del muro exterior debe
actuar. Yo no estaba a la noche. Sanidad como punto
vulnerable, era vulnerable, estaba más lindante a la
calle”.

29- Aineseder Fernando:

“Trabajaba en la Unidad 30 desde el 30


de julio de 2013. Mi jerarquía era de Alcaide Mayor y
estaba a cargo de la guardia. Nunca tuve a cargo la
custodia de los imputados. Estaba en el área de seguridad
exterior. Por arriba mío estaban Guevara que era el
Director y Beolchi si mal no recuerdo. Este último estaba
hacia tres meses. La madrugada que se produce la evasión
no estaba de servicio, me entero por un llamado
telefónico. Afectados al muro perimetral teníamos
afectados uno por puesto, se agregó gente al puesto 1. Yo
hacía recorrido cuando estaba de servicio y se limitaba
solo al muro perimetral. Salvo cuando estaba como jefe de
turno, alguna vez me toco hacer recorrida en sanidad. El
trato con los imputados era normal. El día del suceso
estaba el turno completo y se había hecho recargos de
diferentes lugares. Los recargos lo hacían aquellas
personas que fueran escalafón general y que no tuvieran
restricciones por Jefatura o junta médica. No sabía que
religión profesaba Dos santos, tampoco que por su
religión no quería manipular armas. Arnau era subalterno
mío. Ese día, a cargo de la Unidad se encontraba
Elicheheribetti junto con Beolchi Pablo, si estaban o no,
no sé. Lo que si me consta que debían ser los que estaban
a cargo ese fin de semana. A Tolosa lo conocí, es buen
funcionario y persona, trabajé con él en otros destinos.
Lo conocía hacía 19 años. Me entero que estaba de guardia
cuando me presento en la unidad que estaba a él. Tolosa
me comento que estaba todo tranquilo y lo que había
sucedido. No recuerdo qué palabra utilizo, si no recuerdo
mal se había ido a descansar y él ese día estaba como
Jefe de Turno. Justamente para eso está el Ayudante de
turno, para que el Jefe se vaya a descansar, cuando se
hacían los turnos de 24hs. de Oficial de Servicio estaba
Vega, dice que se había ido a dormir y que lo llaman. La
seguridad del Penal había quedado en manos de personal de
Vigilancia y Tratamiento, personal de la guardia de
seguridad exterior, en la cual se encontraba Toleres
Ramiro, el centinela del puesto 1, los centinelas del
muro perimetral, los rondines y Jefes de turno y/o
ayudantes de Jefe de Turno que eran Tolosa y Godoy.
Tolosa vive en Sierra Chica yo vivo en Olavarría.
Sanidad, es el área más cercana al acceso a la Unidad.
Desde el acceso se ven el puesto 2, 3 y 4 y están a 100 u
80mts de sanidad. Solo se ve la parte superior del techo,
la puerta no se ve si entra o sale alguien. De ningún
puesto se ve la puerta de entrada a Sanidad. El
estacionamiento del área de Sanidad se ve desde el puesto
15 pero no se ve el acceso. Si sale de Sanidad se
encuentra con una reja que da acceso a la guardia. Si
sale de esa puerta ese es el punto más cercano a la
salida. Con respecto a lo que es un pabellón no es la más
segura. Si yo tuviera que decidir no lo hubiera puesto en
el área de sanidad. El pabellón 1/10 es más seguro que el
área de sanidad, yo lo hubiese puesto ahí que es donde
dijo la Jueza, no sé si había lugar allí, si no recuerdo
mal estuvieron alojados ahí. Estuvieron en el sector 1,
no es mi área de competencia. Desde mi experiencia lo más
seguro era alojarlos en un pabellón no en sanidad.
Prefiero un sumario administrativo que una causa penal.
Habrán desobedecido la orden de la Jueza por confiarse.
Puede que la política haya presionado. Puede que entre la
orden de un juez y la de la política le hayan hecho caso
a la política. De acuerdo a mis convicciones, yo le haría
caso a la orden de un Juez. La puerta que sale del túnel
a la guardia tenía una llave de pique y de noche se ponía
un candado. No le sabría decir si estaba puesto el
candado. La llave de pique es ciega del otro lado. Del
lado de adentro no se puede abrir, otra persona tiene que
haber abierto del lado de afuera. Ramiro Toleres me dijo
que había abierto la puerta, porque había sido amenazado,
me dijo que consistió en un arma de fuego”.
30- Luisi Eduardo Emilio:

“En el mes de diciembre del año 2015


trabajaba en la Unidad 30 como jefe de requisa. En el
sector de sanidad, las requisas se hacían cuando nos
decía la Jefatura del Penal. Nunca se incautó nada. Las
veces que hicimos las requisas se revisaba la habitación,
el pasillo, se pasaba el detector de metales, tanto a los
bolsos como a las almohadas. No recuerdo cuando fue la
última requisa antes de la fuga. Eso lo anotábamos en un
libro de actas de requisa. Eso tiene que estar anotado en
algún lado. Cuando pasó esto nos pidieron los libros. El
techo de sanidad era de loza, después tiene cielo raso de
durlock, hay rejilla de ventilación, se revisaban si
estaban sueltas, sino se miraba y se trataba de ver si
había alguna anormalidad, si fueron forcejadas. Si alguna
rejilla estaba movida, corrida. Supongo que era posible
esconder algo ahí. No se le han sacado cosas en las
requisas. Nos han mandado a requisar, nada más. Yo iba
porque me mandaban, no porque teníamos que cumplir con la
requisa. No estamos permanentemente haciéndoles requisa a
ellos, el grupo era chico para la Unidad. Se hacían
barroteos, es ir por afuera, por el perímetro a ver el
estado de los barrotes a ver si hay anomalía o si hay
alguno cortado. A veces se le pegaba con un palito para
ver si sonaba distinto. En sanidad no recuerdo haberles
secuestrado nada, en otro pabellón recuerdo que le habían
incautado plata pero no estaba de guardia, no sé qué
cantidad se le incautó. Creo que era en el sector 3. El
día que se le incautó el dinero no recuerdo si había
alguna cosa más. La orden directa me la daba desde la
Jefatura de Unidad, Jefatura de Penal hasta llegar a mí.
El Jefe de Penal en su momento era Juan Echeverría que
era el que estaba a cargo y me daba las órdenes a mí”.

31- Urruspil Silvio Eduardo:

“Mi función en la Unidad era en el


área de sanidad, primero como administrativo, después
como enfermero. En el servicio estoy hace 19 años. En ese
momento estaba como enfermero. Cuando ellos llegaron,
teníamos internos con TVC, en la semana alojaron a los
internos, yo cumplía guardia los sábados y domingos. El
día de la guardia no estaba. Yo no tenía enfermos.
Estábamos a la urgencia, venia una urgencia y salíamos a
la calle. El día de la fuga, hacía dos días habíamos
alojado uno porque no teníamos donde depositarlo. Si mal
no recuerdo estaba en el fondo del área y era un interno
común del pabellón. Hay celdas abiertas y cerradas donde
están los enfermos. El que estaba a cargo de Sanidad era
Leonarde y Fedrizi”.

32- Castelli Alejandro:

“Yo trabajaba en la Unidad 30 y era


enfermero. El después del alojamiento en esa Unidad en
cuento a lo diario, después de que alojaron a los Lanatta
y Schillaci fue como siempre, el trabajo de enfermería,
repartir la medicación, hacer controles de presión. Tenía
un internado en ese momento, no recuerdo el apellido,
pero sí. Además de este trabajo realizo la tarea de
seguridad privada, pasa un compañero ese día por donde
estaba trabajando y me avisa, ahí me acerco a la unidad.
Tenía contacto con los internos, eran respetuosos, a mí
nunca me faltaron el respeto. Ese día estaba a cargo el
Dr. Leonardes”.

33- Montiel Ana Laura:

“Soy ex pareja de Cristian Lanatta. Me


llamó una vecina mía y me pone en conocimiento del hecho.
Me dice si era vedad que Cristian se había fugado. Fue el
día que se escaparon. Llamo al teléfono de mi casa.
Después no tuve contacto con Cristian ni me enteré si
había andado por la zona. Mi mamá tenía una camioneta.
En esa época vivía en la misma casa que ahora, en
Berazategui. No recuerdo la marca ni patente de la
camioneta de mi mamá. La había comprado porque vende ropa
en una feria y la usaba para trasportar cosas. No me
había comentado nada sobre la camioneta. Convivimos desde
que tengo 17 hasta que Cristian cae preso. Durante el
tiempo de convivencia Cristian tenía carácter fuerte pero
normal. Se lee la declaración, reconoce la firma y
refiere que estaba muy presionada cuando declarada, que
le revisaron la casa cuando salía pensando que uno de
ellos podía estar en el baúl de mi auto. Presiones de
tocarme el timbre y preguntarme qué estaba pasando, si
sabía algo. Supuestamente yo tendría que tener custodia
en la puerta de mi casa y no la pusieron, por miedo, por
los menores. No tengo miedo a ellos, sino por el tema del
político, estamos atemorizados, sobre todo por los nenes.
Siempre vimos cosas extrañas en el barrio, autos que
decían los vecinos que no eran del barrio, no hice
denuncias. Hice una denuncia cuando mi vecina dijo que se
había escapado. Yo estaba pidiendo esta seguridad, en ese
momento lo hice. Lo que paso con la camioneta, pasó así.
Mi mamá no me contó cómo fue que se llevó la camioneta,
en ese momento ella llega a mi casa, supuestamente está
la custodia de la DDI de Quilmes y ahí mi marido va a la
DDI y pide que hicieran la denuncia”.

34- Braccia Germán:

“Yo me enteré el día que fue porque


una vecina nos llama por teléfono, nos dice el caso y ahí
llamamos a mi abogada, nos dice que fuéramos a la
Comisaria de la mujer a hacer la denuncia, fuimos y no
nos tomaron la denuncia. Llegamos a casa y nos llamaron
por teléfono para tomarnos la denuncia. Denunciamos la
fuga. Nosotros pedimos seguridad. Por momento tuvimos y
por momentos no. Mi suegra tenía una Kangoo, no me
comentó nada respecto de ese vehículo. Lo había comprado
hacía poquito. Me entero lo que pasó, del tema del robo.
Yo estaba en casa cuando vino mi suegra, toco timbre y lo
que dijo por el portero era que le habían robado el auto,
le abro el portón pensando que había sido en la puerta de
mi casa y cuando entro, me comentó que le habían sacado
el auto en la puerta de su casa, dijo que fue esta gente.
Dijo “vinieron a casa y me robaron el auto”, ella dijo
Cristian, pero no sé si estaban todos. Yo ahí salí para
afuera y me cruzo para ver si estaba la custodia que
estaba siempre, no había nadie, me cruzo, saco el auto y
hago la denuncia en la DDI. Por lo que dijo mi suegra,
más que prestárselo se lo habían sacado. Eso es todo lo
que dijo. Es más, estuvimos con ella y escuchamos lo que
declaro, que le habían robado la camioneta. El trato que
tuve con Cristian Lanatta es de llevar a los nenes, los
nenes viven conmigo y los Crío, nada más, sé que se
dedicaba a la preparación de motores, a la mecánica.
Cuando atiendo y me dice así por el portero estaba
exaltada, estaba mal, como muy angustiada”.

35- Montiel Pablo Narciso:

“Martínez es mi esposa. Para finales


del año 2015 no sé si tenía la camioneta, una Fiat que se
la vendimos a mi cuñado. Nos dio en parte de pago un
corsita y con eso se compró la Kangoo. Dejó de tenerla
cuando se la llevaron. Se la llevo Lanatta Cristian. No
estaba yo. Me enteré de esto porque estaba mi señora
llorando en estado de shock. Yo la acompañe a hacer la
denuncia. Soy el padre de Ana Laura, a Cristian lo
conozco de chico. Es un tipo tranquilo, si se tiene que
defender se sabe defender, me ha defendido a mi varias
veces. Yo estaba bastante alterado, no me trataron ni
bien ni mal. Se lee la declaración y dice que no leyó la
declaración, que firmo como un estúpido, que estaba entre
nervioso y con bronca porque le habían sacado la
camioneta”.

36- Lujan Ricardo Rubén Darío:

“Para diciembre del año 2015 trabajaba


como Director de la Unidad 14 de General Alvear. Tomé
conocimiento de la evasión porque en horas de la
madrugada, nos dice un personal que encontraron a un
Oficial maniatado, que llamaba a la Unidad 30 y que no
atendían, entonces llamo yo y no me atendían. Llamaba a
la Unidad específicamente, a una oficina no a un jefe, a
la de los radio operadores. Arriba de mi casa vivía el
jefe de Penal que yo tenía, le dije que se levantara y
que fuéramos a la unidad a ver qué pasaba. Vamos a la
Unidad y nos encontramos con la problemática, estaba
lleno de policías, era un quilombo. Estaba lleno de gente
de la Unidad 30. Yo me constituí en el sector de Sanidad,
acompañé al Fiscal, lo acompañé ahí y salí devuelta. Vi
personal ahí pero no sé si cumplían función ahí, lo vi
normal no presté atención si estaba bien o mal,
descompuesto o lastimado. A Tolosa no lo conocía
personalmente, si de nombre. El que me llama es Daniel
Sena, es personal mío de la 14. Se lee la declaración,
dice no recordar bien si vio al de Sanidad herido. Vi
muchos hechos como este con anterioridad, puede ser que
lo haya visto pero no recuerda bien lo que vio, en si el
momento había gente corriendo para todos lados. Yo era
director de la Unidad 14. En si la Unidad 30 no la
conocía, nunca había entrado, esa noche cuando llegué al
lugar ingresé por el frente. No sé cuántas rejas atravesé
hasta sanidad, supongo que entre 8 o 10 rejas. Yo ingresé
por el puesto 1, no hay otra forma de ingresar. Llamo a
la 30 y no me atienden, llamo a los números del radio
operador. Por ahí con el quilombo estaban ocupados con el
teléfono, entonces digo: “vamos a ver qué pasa, el chico
estaba asustado”.

37- Zamudio Darío Javier:


“Tomé conocimiento porque tengo un amigo
en la policía, me llama porque se había producido este
hecho y me presento en la Unidad, mi amigo es el
Comisario Desideri. Cuando me hago presente, nos habíamos
enterado que se había producido la fuga, llegamos y me
conduje a la guardia porque no vi movimientos, y ahí veo
a Toleres atado y con precintos. En ese momento me dice
que se habían fugado, no tenía para cortarle los
precintos. En ese momento me decía “Raquel Godoy, Raquel
Godoy”, en principio no la encontrábamos y después la
logramos encontrar en el baño. No me comentó si ese día
estaba de guardia sola o con otro compañero. Ahí ya
estaban todas las autoridades del establecimiento y como
yo era de otro establecimiento no tenía nada más que
hacer así que me fui a hacer rastrillajes por el pueblo.
Antes de hacer los rastrillajes no recuerdo si vi a
Tolosa, puede ser que sí, había mucha gente. Conozco a
los internos de antes, trabajé en la Unidad 30. Alguna
vez ingresé a su celda y era todo normal, no recuerdo
algún día en especial. Fui Subdirector de la 30,
efectuábamos recorrida por la Unidad Sanitaria para ver
el estado de salud de ellos. Yo iba habitualmente a donde
estaban ellos, fue fines de septiembre que me trasladan
la Unidad 14, por eso tengo algún conocimiento. En la
Unidad Sanitaria había cámara que los filmara, por lo
menos hasta que yo estuve, la cámara filmaba. Me
trasladan por un problema personal con Guevara. En ese
momento de la fuga estaba en un asado. Yo voy a al área
administrativa a buscar a Godoy. Antes de irme de la
Unidad no vi la visita de un abogado con una femenina. La
zona de Sanidad era insegura. Sinceramente uno no va a
negar que sabe y ha estado en otro establecimiento y no
era un lugar seguro para que estén ahí. Esta cerca de la
salida y no tiene la misma seguridad que un pabellón.
Lugares más seguros había. Yo creo que había lugar para
llevarlos. En el pabellón 1/10 había lugar, no estaba
superpoblado. Si hay orden judicial se hace, se podría
haber hecho lugar. Me trasladaron por una cuestión
personal el Director, Guevara”.

38- Paoli Mauro Alberto:

“Para diciembre del año 2015 estaba en


mi domicilio porque desde julio del año 2015 entre en
ART, pero hasta ese momento trabajaba en el área de
requisa. Para marzo del año 2015 le secuestré dinero a
Schillaci y unos chips de la celda. Estaba alojado en el
sector 3 pabellón 10. Eran $3.800. De ahí en más no sé
qué paso. Yo llevo el dinero a contaduría. Hasta 14 de
julio del año 2015 trabajé en esa Unidad y después me
trasladaron. Un interno me rompió el hombro en un
procedimiento y por las secuelas esas me trasladaron”.

39- Fernández Luis:

“Para diciembre del año 2015 prestaba


servicios en DDI Quilmes, en ese entonces estaba en el
área de antisecuestros. Me llamó mi superior, me comunicó
del suceso. Tuve que realizar diligencias, hice un montón
de cosas. No sé con quién me entreviste, no sé el
apellido. Se organizó, allanamos un domicilio por ruta
36, el domicilio era de un conocido, había una camioneta,
después estuve en un domicilio de un familiar de ellos
también, le tomamos declaración una señora y en el
allanamiento de la Ruta 36 no sé si encontramos un arma.
El allanamiento de la camioneta no estaba yo. No recuerdo
si el arma que se secuestró en la ruta 36 tenía papeles.
Soy policía, estoy en disponibilidad por una violación de
domicilio. Recuerdo que el allanamiento fue en la
pizzería de Varela, ahí secuestramos un arma. Con
respecto a la Kangoo, no recuerdo si nos dijo quién se
había llevado la camioneta. Cuando la señora se acercó a
declarar tenía miedo. Estaba nerviosa. Refirió que uno
de los hermanos Lanatta se lo había llevado, pero no
recuerdo bien quién. En el mismo trabajo, sobretodo en
estos casos importantes se pide los impactos de antena,
creo que por ese mismo motivo llegamos a la casa de la
ruta 36. Creo que hubo un impacto de un chip que usó uno
de los familiares para comunicarse y estaba en la zona.
La DDI estaba descentralizada, yo era Sub Comisario”.

40- Hurtado Juan Enrique:

“Para diciembre del año 2015 trabajaba


en el sistema de TGBT, todo el sistema eléctrico, agua y
el de cerrajería de toda la Unidad n° 30. El sistema de
cerrajería tiene sistema electrónico y de llave también.
El sistema electrónico en pabellones y hay manuales
también. En sanidad el sistema, las puertas de entrada
están manuales y las otras con combinación y manual. Las
puertas en Sanidad tenías las claves y en los pabellones
hay puertas con combinación y otras a su vez eléctricas.
Yo en el momento que estuve no me llamaron nunca por
puerta rota. Yo estoy 24 x 48 y no me llamaron nunca por
puerta rota. El día que estuve, el día de la fuga a mí no
me llamaron en ningún momento. Después de 24 x 48hs, la
próxima guardia que entre me llamaron para destrabar las
puertas que estaban cerradas con llave y no se encontraba
la llave, la puerta que había quedado bloqueada es en la
que se encontraban los Sres. Lanatta y Schillaci. Yo
estaba de servicio, de 24. Yo estaba en el lugar de
servicio, en el TGBT, está el grupo electrónico y el
muro, eso está afuera no depende se Sanidad, está al lado
de la exclusa vehicular. Viene a ser de la guardia a
exterior para el lado exterior, para el lado derecho esta
la exclusa e ingresan los vehículos para retirar los
internos. Yo estaba en mi lugar de trabajo y viene mi
jefe, me toca la puerta, me dice: “TGBT, TGBT” me dice
que se habían fugado, vamos a la guardia y no había
nadie, de ahí bajamos la escalera y lo encontramos a
Toleres atado, cuando lo encontramos atado, estaba con
precintos de pie y manos y estaba amordazado. De ahí me
dice que me fije si conseguía algo para desatarlo, me voy
a mi lugar de trabajo y agarró un cuchillo para cortar
los precintos y una llave, la que tenemos para
mantenimiento, le abrí yo la puerta y el jefe Díaz se fue
para sanidad y yo me quedé ahí en la puerta. De ahí voy
para arriba para la escalera y veo que la parte de
judiciales estaba cerrada, la puerta, de ahí veo que
había un baño, voy para ahí y encuentro a Godoy atada con
precintos. Después bajaron los otros jefes y el oficial
de servicio todo, cerca hay una bomba eléctrica que hay
una cisterna que depende del polo, de ABSA. Son dos
bombas que prenden. Hay que ir a mirar la cisterna para
ver qué cantidad de agua tiene, esa tarea me corresponde
a mí. La bomba estuvo encendida hasta 1:30/ 1:45am mas o
menos. La bomba la paro cuando le queda poca agua, y
tengo que esperar que se cargue para prenderla. Antes era
automático apero el sistema no anda más. Había ido a
cisterna, la cisterna está de TGBT a unos 600mts. La
bomba empieza funcionar a las 23hs. yo la prendo desde el
lugar donde estoy yo en TGBT, donde se manejan todos los
tableros. La bomba está como si fuera un sótano. La
puerta principal de la guardia que va para la armería, la
que está al frente de la guardia y la que va a la
armería, la que no estaba abierta es la que iba para el
penal. El puesto 1 esta como a 3.000mts. En ningún
momento me llamaron a mí esa noche. No se hacen
reparación de noche, se hace de día. No sé si había luz
en el puesto 1. No me llamaron en ningún momento. Son dos
bombas juntas, hacen bastante ruido. La bomba tiene una
escalera, una venta y una luz, ahí se ve la cantidad de
agua que tiene. Durante las 24 horas, nosotros
descansamos de 2 de la mañana hasta las 3 o 4, después en
el día no se descansa, siempre se va a ver la bomba.
Hasta 1:30 la bomba estuvo prendida, a las 2 no. Yo a esa
hora estaba descansando, me había acostado un ratito y me
levanto 3:30 o 4:00hs. El señor Zamudio entro después,
entre yo con el Jefe Díaz y después entro Elicheheribetti
que estaba descansando, al señor Tolosa no lo vi nunca.
Yo traje un cuchillo Tramontina de TGBT para cortarle los
precintos a Toleres, no cortaba entonces fui a buscar
otro y el que corto los precintos fue Demarco, el
cuchillo era de él. No usábamos precintos en el trabajo
diario, no tenemos en el lugar de trabajo. Llevamos los
elementos, tenemos cintas y demás, pero no teníamos.
Esta la puerta del puesto 1, la de la guardia y una
segunda de la guardia que es toda enrejada, para abrir
esa puerta es toda con fierro. Pulsador tiene la de la
entrada de sanidad y la de atrás es manual y a su vez
tiene pasador. Control central la maneja la de control
central y es eléctrica, la maneja el de control. La de
atrás de sanidad la manejan los de sanidad. Al puesto 1
tiene dos portones. La puerta eléctrica se acciona desde
sanidad. Los presos la podrían haber accionada, está la
puerta ahí y tiene una botonera que se acciona. El resto
de las puertas, donde estaba Tolere es manual. Esa puerta
tiene rejas y una malla. Además de llave tiene candado
esa puerta que la tiene que abrir el vigilante que va,
Toleres la tenía que abrir, en realidad tenía que tener
candado. El disparo pasa ante un eventual disparo, es
una malla triangular. La malla evita que pase la mano. El
vigilante se ve, a veces no esperaban a que bajara el
vigilante y como tenían llave se iban. Metían la mano y
abrían del otro lado”.

41- Vega Emanuel Iván:

“Para diciembre del año 2015 prestaba


servicios en la Unidad n°30, era Oficial de Servicio, con
jerarquía Sub Alcaide. El día que se produce la evasión
estaba descansando, antes de esto estaba cumpliendo
funciones al lado de la puerta de judiciales, cerca de la
reja de acceso al penal, módulo. A mí me relevó Toleres
ese día. La puerta que Toleres abrió traba de un solo
lado y había ordenes de que esté el candado. Antes de ir
a descansar el candado estaba. Había por lo general en la
oficina las llaves. Yo generalmente la llave la tengo en
el bolsillo, por una cuestión de seguridad, no sé si
todos hacen eso. Cuando paso esto, bajé, Ramiro todavía
estaba atado, me dice que eran tres, que estaban armados
y que tuviera cuidado, me dijo que se habían llevado la
llave de la armería, que no al tenía con él. En ese
momento estaba descansando, recibí un llamado de un amigo
que es policía, de la ciudad de al lado y me dice lo que
estaba pasando. Toleres estaba a unos 50 metros de donde
yo estaba descansando, pero hay que subir una escalera.
Primero no entendí nada de lo que me decían en el
llamado, después escuché gritos y fui. Las llaves de la
armería no estaban cuando llegamos. No sé si las llaves
del candado y de la armería estaban juntas, pero faltaban
las dos. Fui a la armería, pero no faltaban armas. Fui a
buscar una réplica de la llave de la armería y de ahí no
faltaba nada, la puerta estaba cerrada, esa llave es con
combinación, después las otras llaves se pueden hacer así
nomás. No recuerdo quien corto los precintos. Zamudio
estaba, Elicheheribetti estaba, Hurtado también. Ese día
estaba de guardia, tengo permitido dormir porque creo que
una persona no puede estar 24hs despierto. Los relevos se
hacen, son de descanso. Me fui a dormir a las 2 de la
mañana. Me desperté del llamado tipo 3, 3 y moneditas, no
le puedo afirmar nada porque estaba descansando. Se le
exhibe la declaración de fs. 2032/2034. Yo me fui a las 2
de la mañana descansar y me llaman para informarme de la
fuga, no sé a qué hora fue la fuga. Toleres descanso
antes que yo. Si van a los libros se van a dar cuenta que
hacíamos así con los relevos. En el sector donde
trabajamos con Tolere no hay ropa que dejemos del SPB.
Puede haber un perchero con la campera. Toleres cuando lo
encontré no recuerdo si tenía todo el equipo completo de
ropa”.

42- Rotger Marcelo Martín:

“En el año 2015 era el director


general de seguridad, desde el año 2014. Respecto a la
previa, cada vez que los internos se movían de
comparendo, los acompañaba yo, era parte de mi función.
Me lo ordenaba la jefa del servicio Florencia Piermarini.
Jefatura del servicio prestaba servicios de calle 6. Casi
siempre a Martin Lanatta lo llevaba. La jueza de
ejecución 2 de mercedes, no me acuerdo el apellido, lo
llevé yo y estuve hablando con ella. En realidad, siempre
hablo con resguardar su estado físico, en un momento se
habló de alojarlo en la alcaidía de Romero, no quiso
acceder, que ahí había presos de Quilmes y tenía miedo de
que le pasara algo. Ella no quería que los aloje en la
alcaidía 3 de Romero. El memorándum lo firmo yo. Cuando
estamos hablando con la jueza, me dijo que en la alcaidía
3 no porque corría peligro la vida de ellos, yo no tengo
la disponibilidad, cuando vamos a la unidad, en el
pabellón 10 había un montón de internos. Lo que ordeno yo
lo conocía. Estuve presente con ella, con el interno no.
Me comentó sobre el pabellón 10. Cuando llegamos había
que evaluar ese pabellón, cuantos internos había, si
perjudicaba la convivencia en ese pabellón, había que
poner cámara, había que evaluar la situación. La jueza
dijo que lo trate de ubicar en el pabellón 1-10. La
medida de seguridad de cámaras la toma uno. Le hablo de
acuerdo a lo que declare en esa oportunidad. Los vamos a
alojar, teníamos que evaluar el pabellón, no se podía
poner de entrada donde nadie conoce a la población. La
Jueza me transmite a mí que le brindemos seguridad.
Provisoriamente, cuando llegamos, eso queda a cargo del
director, los dejamos en sanidad y después nos fuimos. El
grupo comparendo, yo y los demás. Me entrevisté con el
director, era Guevara. Me dijo que iban a evaluar la
posibilidad de meterlo en el pabellón 1-10. Yo soy
superior a Guevara. Tenía que decidir la Jueza de
ejecución de que se queden en sanidad, no era apropiado
para vivir, era momentáneamente. Vengo a las 2 de la
mañana, los busco para comparendo, los dejo y después me
retiro. Se estaba evaluando dónde se podía dejar al
interno para que esté seguro. Es una evaluación
constante. En realidad internos como Martín Lanatta hay
como 500, mi función era llevarlo y traerlo, para después
que se diagrame un sistema de seguridad. No estoy
constantemente por Lanatta, Monzón o el que sea, lo deja
a cargo de la dirección. Uno no puede estar todos los
días observando si, dentro de esos 400, tiene problemas
de fuga, convivencia, estamos ocupados con varias cosas,
600 movimientos por día teníamos. Había juicios orales,
habeas corpus, juicio por jurados, hay que buscar al
testigo, etc, teníamos muchos movimientos. De los 50 que
tuvimos, 20 los debo haber hecho yo. Si se veía algo
peligroso mandaba un informe el director a efectos de que
se evalúe su traslado. No había ido a ver esa unidad
personalmente, sé que hubo dos fugas desde adentro de
pabellones. En realidad, me encargué de hacerle una
seguridad interna, que era imposible que se vaya, de
acuerdo a como había diagramado la seguridad, no se
podría haber ido nunca. Había armado una jerarquía de
alcaides mayores. No menores, sino mayores, por la
experiencia que tienen dentro del servicio, entonces, yo
lo había llevado a Martín Lanatta a declarar 2 o 3 veces
y veía que tenía facilidad de palabra. La Jueza lo dijo
porque yo había hecho la seguridad, el memorándum, ella
no sabe qué es un alcaide mayor, yo hice la seguridad
porque yo sé porque le pongo un alcaide mayor, por la
experiencia que tiene dentro del servicio, para
garantizar la custodia o la seguridad, pero nunca me lo
había ordena a mí la Jueza. Yo vi que la seguridad que
había puesto no estaba y Guevara me dijo que le prestó
atención más a la seguridad porque se venían las fiestas
y tenían miedo que se fugara alguien, la gente ésta que
yo había puesto de experiencia, decidió ponerla en otro
lado. No me pareció sospechosa la decisión de Guevara, a
veces trabajamos con presión por las fiestas, tratamos de
evitar que suceda algo, en realidad lo tendría que haber
consultado, pero no está mal en haber decidido eso. No
había más personal para ningún lado, estaba todo
reforzado ya. En agosto mandamos un memorándum para
reforzar la seguridad y en diciembre también vuelvo a
mandar otro para reforzar toda la unidad completa. A
veces se informaba la falta de personal a la jefa del
servicio. A veces los directores me informaban.
Tratábamos de reforzar a otras unidades y otras veces no
se llegaba. Alcaide mayor, subalcaide y 2 suboficiales
era el memorándum. El alcaide mayor, organiza y manda,
abre la primera reja, pase el subalcaide y pasan los
empleados a la segunda reja. Dentro del penal, siempre
estamos mano a mano, lo ideal serían 2 para el recuento.
Evaluamos de poner una grabadora permanente, que se vea
quien entraba y salía y que se anote, todo el movimiento
diario. Tenía que estar monitoreada desde ahí, desde una
cabina central, di la orden y después hay un director a
cargo. Me entere ahí que la cámara era de un empleado. No
sabía que la habían sacado en el mes de octubre. Causarle
más problemas al director no es mi tema. No echarle la
culpa al director, en realidad somos todos responsables y
me incluyo, de la seguridad del interno, si le llame la
atención, pero retarlo, no. No es mi forma de trabajar,
más tranquilo preguntarle qué había pasado y después
preguntarle el porqué de la reducción de custodia. Ni me
comentaron nada sobre si los querían matar, ni
escribieron absolutamente nada, lo que vale es lo que
está escrito, jamás me escribieron nada. Si era una causa
muy periodística, pero ya había pasado todo, en las
elecciones había ganado la doctora Vidal, estaba todo
tranquilo, por eso Guevara había bajado la defensa
pensando que no iba a tener problemas en esto.No vi nada
escrito sobre sacar las cámaras o el DVR. Hay veces que
se toman decisiones políticas, si tiene la posibilidad
que se la dicen a uno, se puede cuestionar. Unas veces
tuve cuestiones para irme por el trabajo en sí que no
alcanzaba a terminarlo como yo quería las cosas, esto me
lleva a que me iba a cansar, tengo una nena de tres años
y medio que perdió a la madre, la psicóloga me había
dicho que tenía que dejar, lo hice. Si las decisiones que
le llegan a uno las conoce, las podía cuestionar, pero
nunca me llegaron por escrito ni me avisaron. Si me
decían eso, lo escribía o me iba. No todas las decisiones
políticas fueron consultadas por el personal
penitenciario. Nunca tuve ordenes políticas, si las
hubiera tenido me hubiera ido, pero era a fin de año y no
podía de la nada sacar a otro director de seguridad. Me
quede hasta diciembre, en diciembre cambio la política,
cambio el ministro, nos dijo de quedarnos hasta marzo
porque no tenían personal, le dije a la jefa que ya me
iba porque evidentemente ya me tenía que haber ido antes
y no lo hice porque no había alguien que me suplante a
mí. Jamás me presionaron políticamente. Todo lo resolví
por mí. Cada director maneja el personal como cree
conveniente de acuerdo a la cantidad y calidad del
personal y a su sentido común. Si yo que fui director no
tengo personal para cubrir los puestos, tendré que sacar
de otro lado. Hay dos formas de responsabilidades. Si soy
el máximo y no me hago responsable, no le puedo echar la
culpa a otro. Negligencia no, orden política tampoco,
porque yo di las pautas para que se haga la seguridad,
pero me siento también responsable porque no se le escapó
al director. Yo soy el responsable de la seguridad del
Servicio Penitenciario. Moralmente me siento responsable.
Negligente no, porque yo di las ordenes, que no las hayan
cumplido o en ese momento optaron por hacer otras cosas,
no me aleja moralmente ser responsable. Normalmente nunca
desobedecimos una orden de un Juez, se explicó que por el
momento no podía ir, se habló con la Jueza, no sé si esta
por escrito. El mismo Director va evaluando
periódicamente como viene la situación, habla con la
Jueza, manda informes, pide a jefatura del servicio donde
se puede reubicar. Después se evalúa el sistema de
seguridad para que se quede ahí y después del traslado.
En el sector 1 10 había 40 presos, había que evaluar la
situación de cada uno, si no eran de Quilmes, si no
tuvieron problemas con los internos dentro del servicio,
muchas situaciones, después pasan las cosas y son
momentos que a veces se complica. Lo evalúa el director,
él se toma el tiempo que corresponde. No conozco a los
presos esos del pabellón 10. No superviso a los presos.
Voy a cada unidad, deposito los internos cuando los
traslado y no evalúo más nada. Tengo 35 mil internos, no
puedo evaluar uno por uno, lo hago en función a lo que me
dice el director, que lo evalué el in situ. No sé porque
la jueza mando a ese pabellón, hay que evaluar que el
interno este seguro, que no le pase nada. Según la Jueza
tenía miedo que le pase algo, que lo lastimen, que tenga
un problema con otro interno, por lo mediático que era el
caso. Él decía que por ahí venia un interno de Quilmes y
lo maten. Hay que evaluar si hay internos de Quilmes.
Porque el interno tenía problemas con gente de Quilmes,
según lo que declaro ante la Jueza. Me entere de la
entrevista periodística. No sé quién autorizo el ingresó
de Jorge Lanata. Ahí le pedí explicaciones a la jefa del
servicio, ahí presente mi renuncia, en agosto. Estaba en
mi casa y vi la nota por televisión. Llame al jefe del
complejo, que era Bolo. No se me dijo, no estoy enterado.
Aparentemente estoy pintado y me voy, aparentemente, de
arriba era la orden, no me la quiso decir. A la jefa del
servicio se lo plantee, que lo había ordenado la parte de
prensa del servicio. No relacioné nada porque quería
irme. Todos los días había novedades nuevas que había que
afrontarlas, la fuga de un interno, la muerte de otro,
que había que bajar las muertes, las fugas, había mucha
presión y solo no podía, decidí pedir los 6 meses, hablé
con Florencia Piermarini. Lo mío si esta por escrito,
pero nunca llego a nada, no tengo constancia de eso, pero
lo digo yo. Yo los llevé de comparendo y si los vi en
sanidad, como mínimo 4 comparendos, 2 a Mercedes y 2 a
Capital Federal. Nunca lleve comida ni tome mate con los
presos. No conozco a Tolosa. A comer jamás fui, los
depositaba, hablaba de las circunstancias, de la causa
que ellos tuvieron. No les lleve ni salamín ni queso. A
Beolchi lo conozco. Jamás les lleve nada. Al adjutor
Córdoba no lo conocía. No me comentan los cambios de
sistemas, eso lo hace el director, manda una nota a
recursos humanos y después recursos humanos observa o el
jefe del complejo, para sacarle presión a la jefatura,
mandan una nota. De ir a visitarlo a Guevara lo conozco,
me parece un buen funcionario que tuvo una equivocación,
por querer tapar otro agujero, que tapo uno. Beolchi lo
mismo. Es una unidad muy grande, amplia, limpia, no tenía
denuncias de nada. Debe ser la responsabilidad de cada
uno que hayan sacado a unos y otros los han dejado.
Después me retiraron, me llamaron a declarar. Estoy
jubilado ahora. El 27 pasó esto y el 29 de 2015 me
jubilaron, me retiraron. Pide que se le exhiba fs. 1830.
Leen oficio de Bolo a la Jueza de Ejecución y resolución
de la Jueza y audiencia de Martín Lanatta con Jueza de
ejecución. Más otra audiencia con la disposición de
alojamiento en pabellón 10 sector 1. 5/08/2015. Esto no
lo vi, nunca lo vi. No había un oficio así, había un
oficio que decía que se le brinde las medidas de
seguridad que el caso amerite, nada más, voy a ver si lo
puedo conseguir, debe estar en la jefatura del servicio.
Diagrame el sistema de seguridad, no me lo dijo la jueza.
Ese oficio tan grande no lo vi nunca, ahora lo veo”.

Había quedado a disposición y volvió


a declarar por pedido de la defensa: “No recuerdo haber
trasladado a Schillaci. Si a Martín Lanatta, dos o tres
veces. No sé si tenía visitas ni quién lo visitaba. Lo
busco en la unidad de Alvear, llevo a declarar, lo dejo y
me voy. No sé ni nunca le pregunte a un superior mío si
Piermarini autorizaba las visitas. Nunca comí con ellos,
ni compré comida para ellos. Si los llevaba de traslado.
No sabía lo del abogado Irimia. Estaba solo para los
traslados, si ellos tenían problemas ahí no sabía nada.
Bolo era inspector mayor, nosotros somos una repartición
verticalista. Nosotros recibimos órdenes de arriba. A mí
me daba orden la jefa del servicio, doctora Piermarini.
Con lo que respecta a seguridad yo soy el responsable, si
algo pasaba Bolo tenía que reportarse conmigo. Lo del
abogado lo resuelven ellos ahí, son cosas internas. Yo
trasladaba a los más peligrosos, o mediáticos. Nunca
traslade a Robledo Puch, ya estaba penado, si a Barreda
traslade, a Kevin de Lanús también. Mediático por medios
periodísticos, otros por peligrosos”.

43- Díaz Eduardo Antonio:

“Estaba prestando servicios en el


complejo centro de Olavarría a diciembre de 2015. Me
llamo mi cuñada que es policía, vio la información de la
fuga de la unidad n° 30, yo estoy cerca de la unidad, a
300 metros, mi cuñada se llama estela. Llegue a la
unidad, estaba el portón abierto y no había nadie en el
portón del puesto 1, había un empleado que estaba de
civil Sena Daniel. Ingreso a la unidad. Paso por el
playón paso por guardia armada, a los gritos, no había
nadie, bajo tres o cuatro escalones hacia el túnel,
estaba la luz prendida, la puerta cerrada, me dio temor,
subí, gritaba, no me respondía nadie. Me voy hasta el
grupo electrógeno, que hay personal de 24 hs., levanto al
empleado, salimos corriendo para la guardia armada, lo
vimos a Elicheheribetti y bajamos la escalera hacia el
túnel y encontramos a un rehén. Estaba atado las piernas,
y las manos, tenía una bufanda en la cara. Estaba en
estado de shock, gritaba, lloro, le digo al muchacho, que
yo había levantado, que busque unas llaves para entrar.
Desatamos al rehén y volvió este muchacho, ingresamos
para el penal, entramos al túnel, venia el médico de
guardia y nos dice que se escaparon los Lanatta. Fuimos a
revisar al segundo rehén, se encontraba bien. Fuimos a la
parte de sanidad, quedé solo ahí, por precaución. Fui
numerario de la unidad 30. Trabajaba en el complejo
centro de Olavarría, depende del servicio penitenciario.
En ese momento la unidad 30 dependía del complejo centro.
Está a 150 km el complejo centro de la unidad n° 30. Soy
de Alvear vivo a 300 metros de la unidad. Le dijimos al
médico de guardia que no ingresara nadie, era Guillermo
Díaz el médico. Llamo al secretario del complejo Marcelo
Rupel. Empezaron a comunicarse con los jefes de mayor
rango. Llego el jefe de turno Tolosa, no lo conocía, lo
conocí en ese momento. Llego por la galería que viene de
colegios, o por visitas. Ahí dan clases para los
internos. Esa galería está pegada, continúa a sanidad.
Conecta toda la parte que es munición y colegio. Desde
ese lugar se puede ingresar a sanidad internamente.
Ingrese al puesto 1, Sena se quedaba afuera. Estaba
oscuro el puesto. Prendieron la luz, se quedó Sena con mi
cuñada, con el móvil. La visita estaba alterada, me fui
de forma inmediata en la parte de adentro. No lo vi a
Guevara, a Beolchi si lo vi. Estaba destruido. Lo conozco
de vista. Muy buena persona por comentarios. Ayude a
desatar a Toleres. Tenía una chalina envuelta. Estaba
atado con precintos. Nunca los había visto, de espesor
grande. Ayude a cortarlos con Elicheheribetti, Hurtado,
yo y dos chicos más. Con un cuchillo de comer asado y lo
cortamos con un Tramontina. No eran precintos comunes”.

44- Demarco José Luis:

“A diciembre de 2015 estaba en la


unidad 30 prestando servicios. El día de la evasión
trabaje en el muro. Estaba de guardia. Estaba en descanso
a la 1 de la mañana. Baje del muro a esa hora. No me
acuerdo el chico que me hizo el relevo, creo que era
Lozano. Estábamos los dos en el puesto 12. Descansaba
hasta las 4. Estaba en el puesto 12. Se ve a la mayor
parte de la unidad, no se ve sanidad, se ve el techo, el
galpón. Del puesto 2 se ve el frente de sanidad, rejas,
pasillos. Está a más o menos 150 metros. No se ve bien. A
las rejas del pasillo, no sé decir bien la distancia. He
estado en el puesto 2. Se hace con una persona sola,
parado. Me fui a descansar a mi coche, enfrente a la
salida del casino. El jefe Díaz se entera en la calle y
vino a la unidad, me llama Hurtado a la pasada y salimos
todos para adentro. Primero estaba Díaz, Hurtado y yo,
después vi gente, estaba Zamudio, Vega no me acuerdo,
Zamudio llego al ratito. No paso Tolosa en mi horario
arriba. Tolosa, cuando estábamos abajo con el oficial, de
refilón vi que subió para el lado del muro, supuestamente
para mi subió al muro. Veo que pasa Tolosa arriba más o
menos eran las 3 de la mañana, sube, no era mi horario,
yo ayudaba abajo, cuando subo a hacer el relevo me fijo
el libro y había puesto 2:30 de la mañana, otro horario.
Lo había dicho en Alvear. Cuando subí me fijé en el libro
y puso otro horario. Después de ayudar al muchacho, nos
dimos cuenta que estaba Godoy con precintos y también la
ayudamos. Lo extraño es que, cuando yo bajo, había poca
gente, estaba muy tranquilo. Estaba la oficial Godoy,
estaba con recargo administrativo, quedaba a cargo y el
oficialito nuevo Toleres. Siempre hay 2 ó 3. Me llamó la
atención que había poco movimiento. En el puesto tengo
arma de fuego. Queda todo arriba eso. El casino de
oficiales queda a 500 metros del puesto 1 más o menos”.

45- Lozano Luciano Alejandro:

“Prestaba servicios en la u 30 en el
muro. Ese día estaba de guardia. De 01 a 04 cumplió.
Después de las 4 vi a Tolosa. El libro está en el puesto.
Ellos mismos pasan y anotan. Anoto Tolosa pero no vi los
horarios que puso en el libro. No los mire después. En la
fiscalía cuando fui a declarar y figuraba las 2 30. Subió
a las 4 y algo, lo vi, firma el libro. Mintió en la hora
cuando firmo”.
46- Alvarez Nelson Daniel:

“En 2015 trabajaba en calle 14 e 116


y 117, en un taller mecánico. Luciano Andrés Tomasone es
el dueño del taller. En ese momento estaba barriendo,
agachado, estaba mi jefe y otros muchachos, Damián, miro
un muchacho en la puerta, sigo haciendo mi trabajo. Me
enteré por mi jefe que era Schilacci. Después no supe más
nada. No vi en que medio llego a ese lugar. No se mas
nada. Me puse a un costado y seguí haciendo mi trabajo”.

47- Ponce Damián Orlando:

“Trabajaba en un taller en av. 14 de


Berazategui. Taller mecánico. Yo no los vi. Fuimos a la
DDI de Quilmes a acompañar a mi jefe, él había dicho que
había estado con ellos un segundo. El jefe es Tomasoni.
Dijo que vio a Víctor. Lo acompañe a la DDI. Fui con
Nelson y con mi hijo. Se acercó un policía de ahí y dijo
que vayamos a denunciar porque si no íbamos a ir presos.
Estuvimos como 2 horas esperando. Nos tomaron declaración
igual pero no vimos nada”.

48- Ponce Leandro Agustín:

“Trabajaba en un taller. Mi jefe era


Damián, mi papá. Estábamos tomando mate, se acerca un
señor al portón, no reconocí quien era. Caminando, no vi
en que llegó. Hizo una seña, se acercó Luciano, cuando
entro dijo que eran ellos. Que había que hacer la
denuncia. Fuimos a la DDI de Quilmes. Me mostraron una
camioneta y yo no vi en que llegaron. Me preguntaron si
era la misma dije que sí, porque eran las dos grises. Era
una camioneta gris, 4 x 4. La del video parecía la Ford
Ranger y la foto también parecía Ford. Eran iguales de la
misma estructura, del mismo color. Era una sola persona.
Mi jefe dijo eran ellos, volvió todo blanco. Sabíamos
porque veíamos el noticiero de lo que estaba pasando. No
trabajo más con Tomasone”.

49- Cardo Claudio Leonildo:

“Trabajaba en diciembre de 2015, era


director de coordinación en la jefatura del Servicio
Penitenciario. Desde 2014. Del hecho me avisan a la
madrugada que había una fuga, me avisa la jefa del
servicio a la madrugada. El director era Guevara. Era el
ayudante de la jefa del SPB, sistemas, infraestructura,
división de complejos. Bolo dependía de mí. Si, los
movimientos los hacia Rotger. Era un caso especial por lo
mediático. Rotger es tan Director como yo. Era
coordinador entre las direcciones. Yo no le daba
directivas a Rotger. El director general de seguridad era
Rotger, está el director de asistencia y tratamiento que
era Russo. Estábamos en el mismo nivel. No me enteré de
lo que ordeno la Jueza, no le puedo pedir explicaciones.
Sabía que los habían alojado en sanidad, por la jefa del
servicio lo sabía. Ellos habían salido en una nota
periodística, había tenido estado público, ellos vivían
en población, a razón de eso al regreso de comparendo se
separan del resto o se realojan para resguardar la
integridad física y psíquica de los detenidos. No me
entere de que corrían riesgo. Era muy mediático podría
haber algún problema. Preservando la integridad del
personal, de todos, por ahí alguien los podría lastimar,
había que tomar una medida resguardatoria. En una
población de 1500 internos hay estado de conflictos que
pueden llegar a tener, por las dudas los separamos. No
hay una amenaza concreta. Supuestamente la Doctora
Otermin había oficiado ordenando alguna medida de
resguardo, pero no me consta. Había ordenado alojarlos en
el pabellón 1-10 de fuerza, a pedido de los internos en
un comparendo, a pedido de los internos, solicitan ir al
pabellón de fuerza. Se informó la medida de
desobediencia. Se habrá hablado telefónicamente. Calculo
que ha sido así. No hacían informes de la seguridad de
los internos. No me consta que le hayan elevado informes
a la jefa del servicio, por el tema de las visitas,
calculo que se le consultaría. Me enteré del
inconveniente respecto de una visita con el abogado
Irimia, no estaba autorizado a asistir a los internos
Lanatta, si a Schillaci. El director o el jefe del
complejo, le explicó al Dr. Irimia y una doctora también
y se consultó con la superioridad, con la jefa del
servicio y su secretario y se le comunicó eso al Dr.
Irimia. Me consta eso, me llamó Guevara a mí. Irimia no
ingresa. La orden de que no ingrese es de Piermarini, con
Schillaci sí, no con los Lanatta. Calculo que a
Piermarini le dicen de arriba, no me consta. Me llama
Guevara y le dijimos que pase por Schillaci no por los
Lanatta. Por escrito no estaba el tema del traslado,
verbal sí. Me han pedido de ubicarlos en sanidad. El
motivo era que eran demandantes, por la visita,
amistades, lugar de alojamiento, por todo el contexto.
Por la visita tenían libre, no le consultaban a la Jefa.
No me consta que Piermarini sabía lo de las visitas. En
cuanto las requisas no pedíamos informes. En lo
particular en lo mío. Es común que se alojen internos que
no estén enfermos en sanidad. Se han usado esos sectores
habitacionales del sector sanidad porque tienen la misma
seguridad que los demás sectores. Se dispuso personal
jerárquico, una custodia especial, para la seguridad,
alcaides mayores, eso lo dispuse yo. Hay dos memorándum,
uno ordené yo y el director de seguridad también hizo
otro, Rotger. Yo mande memorándum. Nunca tuve contacto
con la doctora Otermin. No me oficio tampoco. No me
informo Guevara después cuando retiro a los alcaldes
mayores. Guevara no ha solicitado el cambio de Beolchi en
lugar de Elicheheribetti, y recursos humanos se encarga
de autorizar y ordena las funciones de cada funcionario
del servicio. Yo calculo que se ordenó. No sé qué dijo
Beolchi. No creo que se presten los cargos. Es una
transgresión a la norma eso. No se puede hacer eso. Están
asignados en una función. Yo estoy jubilado. A raíz de la
fuga me jubile. Me retire y me jubile. Llegamos a la
unidad con Rotger y vimos la nómina de funcionarios y ya
estábamos afuera. Conocía la unidad 30. Me parecía seguro
que estén en sanidad. No sabía que de los puestos de los
muros no se ve sanidad. El lugar cuenta con todas las
normas, tenía personal propio, es un lugar que está bien
asegurado, tiene muchas rejas, hay muchas medidas de
seguridad. A mí en Alvear se fueron por arriba del muro.
No sé si hubo ayuda, no me consta. No sé cómo hicieron
para abrir cinco o seis rejas, no tiene explicación eso.
Tienen que abrir muchas rejas para irse. Exceso de
confianza del primer eslabón que estaban con ellos, puede
ser. Tipo 12 de la noche está tranquila la cárcel. La
unidad cuenta con una estructura muy grande. La Unidad 30
es la más segura de la provincia. Es imposible abrir
tantas rejas, si no le abren las puertas es imposible.
Hubo negligencia. La ultima reja, conserjería, es una
bajada de 30 escalones, con una muy buena visión, es
amplio el túnel. Alguien le abrió la puerta. Hay varias
puertas que se abren con las mismas llaves, con piques.
Se ve si vienen del túnel. Cuando bajas 3 escalones se ve
la puerta con rejas y tejido cuadrangular de cuatro o
cinco centímetros. En el año 91 se me quiso ir media
cárcel entera, el empleado, el conserje de la unidad 7 de
Azul, que tiene la llave, lo toman de rehén, no entregó
las llaves del candado. No sé cómo trabajaba Toleres, que
tiene 10 meses, calculo que le avisa al superior que hay
tres tipos. Salvo que el superior este durmiendo o que no
entre nadie. No me consta que hayan puesto plata para
fugarse. Lo ideal es que haya 2 o más guardias. No es
normal que haya uno, no debería estar solo, siempre hay
uno disponible, que tiene la academia y tiene escalafón.
Fui a ver el sistema de cámaras, fui a verlos, no
compartía mate. Vi la salita que había preparado ellos,
vi el lugar, las cámaras, el monitor, la reja, entre a la
celda donde estaban. Me entere que habían sacado el
dispositivo que grababa. Eso lo saca el Subsecretario
Albarracín, lo retira para ver el material, los cds. Sacó
la grabadora. Me enteré de la filmación pública, de
Solivaret, abogado de Quilmes. No vi esa filmación.
Albarracín la devolvió a mí y se la mande con el correo a
la Unidad 30. No era de la Unidad 30, era de un empleado.
No pregunté si la volvieron a instalar. Final de octubre
o noviembre, me la mando Albarracín por un chofer. A
pedido de la unidad misma. No sé qué hicieron con lo
grabado. Los dvd creo que los tenía el Jefe del complejo.
La cámara en sí, la habíamos puesto, filmaba un pasillo y
la puerta de acceso. El abogado va a la sala de abogados,
va a otro lado. Si pasaba algo, yo tenía un documento
fílmico para demostrar a la justicia que en ese horario,
en ese rango yo tenía una filmación. Para salvaguardar la
integridad de Guevara, Beolchi, Elicheheribetti, que no
les pase nada, yo empiezo a trabajar con las cámaras en
el caso de Pinamar, teníamos las 24 horas monitoreado a
una persona. No me consta que estén incomunicados los 3.
Tenían teléfono público ahí. Calculo que tenían acceso al
teléfono. Yo no sabía que el cable fue cortado. Tengo una
vaga idea que el teléfono ahí. No vi en 34 años de
servicio que vaya un superior de cargo de ministro a
sacar cámaras. Somos cinco directores, tenemos la misma
jerarquía y mismas atribuciones, pero cada uno disponía
lo suyo. Todos actuamos directamente con Piermarini. Yo
soy de la carrera, del servicio. Tengo otras funciones
que por no tiene Rotger. Infraestructura me correspondía
a mí. Asuntos jurídicos, ascensos, sumarios
administrativos, por fugas, etc. Se consultaban novedades
diariamente. Schillaci estaba contemplado por oficio la
visita del Dr. Irimia. Sé que denegar la entrada de un
abogado es un delito. El Dr. Irimia no estaba presentado
como abogado. Se consultó, se preguntó. No me sentí
presionado políticamente. Uno trata de ayudar a todo el
mundo, era un tema picante. Guevara llamaba y preguntaba.
El tema de Lanatta estaba en todos lados. Se podía
complicar si los alojábamos en otro pabellón por eso los
mandamos a sanidad. Yo consulto a la parte política y no
sé cómo termina el dialogo de la Jefa del servicio, la
orden fue que no entrara Irimia, me la dio Piermarini. No
sé el destino de los dvd. No me consta que desaparecieron
los dvd. Los dvd han sido enviados a la secretaria. No
pasaron por mi mano los dvd. Leen párrafo con respecto al
tema de las visitas. Le informaría si tenían visitas, no
sé si diariamente, si cada vez que las tenían. No creo
que se le informe si no tenían visitas. Se informaba si
había visitas. No era normal. De la población normal no
era normal”.

50- Cardozo Rodolfo Fabián:

“En Diciembre trabajaba en el control


central de la Unidad 30 de Alvear. Tomo conocimiento del
hecho, me llaman de la guardia del Penal, al control
central, para que llame a los 3 sectores, que había gente
atada de la guardia. De la guardia al control central
habrá 300 metros. En el control central no hay elementos
que filman, no hay nada. Se lleva el recuento de los tres
sectores, se lleva la población general de la unidad y se
hace alguna recorrida y nada más. Yo no me ocupo de la
recorrida. Solamente tomo nota en un cuaderno. Llamaron
de repente, no dieron nombre. No tomé nota en ese
momento, atendí el llamado. Me dijeron que había gente de
la guardia atada, que llame a los tres sectores. La
Unidad se divide en tres sectores, 1, 2 y 3. Me atendió
el oficial, no recuerdo el apellido, tenía que llamar
para ver si alguien faltaba en ese sector. Mi jefe era el
jefe del penal, Echevarría. Eran cerca de las dos de la
mañana más o menos cuando me dijeron que la gente de la
guardia estaba atada. En el momento no me entere qué
detenidos faltaban, estaba solo en ese momento, no
teníamos relevo. Me entere cuando empezó a venir gente.
No tengo monitoreo de nada. Solamente un conector que
enfoca la exclusa que va al penal. Dentro del control,
que es un rombo, y hacia adelante una puerta que va al
Penal. La parte de sanidad no se ve, nos queda muy atrás.
No tenemos ningún monitor. No hay en otro sector un
monitoreo que se vea la parte de sanidad, en ese momento
no”.

51- Castelli Luis Abelardo:

“A la fecha trabajaba en el control


central de la unidad 30. Ese día no estaba prestando
servicios. En el centro de la unidad esta la oficina. Las
pocas cámaras que andaban se ven admisión, sanidad, la
entrada al penal. Pocas cámaras andaban. Admisión se ve,
con un monitor, ingreso y egreso de personal, otra
cámara, la exclusa, sanidad se podía ver en la entrada,
por monitor se veía. Estaba en un pasillo la cámara que
enfoca la entrada de los internos. Cámara fija. Se podía
ver quién entraba. Cualquier personal del servicio, los
doctores, al jefe lo vi, casi todos. No iban seguido, a
veces iban a veces no. Mayormente no dejaba nota. No
quedaba grabado esto. Mi función era llevar un libro, no
se anota los que entraban. Registro te pide que anotes
los internos que entran y se llevan, registros te pide
esto. Mi jefe era Juan Echeverría. Hace un tiempo que
estoy, las cámaras andaban y después no. No documenté en
ningún lado que las cámaras no andaban. Las novedades las
reportaba al jefe del penal. El subjefe era Tolosa. A
Tolosa le reportaba también, las novedades. No me dio
órdenes Tolosa, con respecto a sanidad por la entrada y
salida de personas. La cámara estaba fija, se veía en el
monitor. Se veía la entrada del lado del Penal. Yo estaba
en mi casa cuando paso la fuga. Yo cumplía 24 x 48 horas.
Si alguien sale del túnel se ve por la cámara. Si
funciona se ve”.

52- Alfredo Juan Carlos:

“En diciembre de 2015 trabajaba en la


unidad 30 en el control central, donde se maneja el
control central, hacia monitoreo. No había mucho, había
una sola cámara, que veíamos. Esa cámara filmaba la
puerta de sanidad que va hacia la salida del túnel. Esa
sola andaba. Ese día de la fuga salí de franco. Cuando yo
salí andaba. Salí a las 6 de la mañana del día 26. En el
lugar que yo estaba era la única que andaba. Compartía la
oficina con Castelli y Cardozo, me releva Cardozo. La
cámara de la exclusa es la que sale para afuera. En el
túnel no hay exclusa. Funcionaba una sola cámara. En el
control no anotamos. Llevamos un libro cuando entran
camiones y personal. Sanidad tenía su libro. Eso no se
anotaba. Ingresos, egresos, de los internos que entraban
en camiones, los que salían a las Fiscalías, local o
cercana, patio. Me avisaba registro de internos que
salían. Le reportaba esto al jefe del penal. El jefe era
Juan Echevarría, el subjefe era Tolosa. Tolosa o
Echevarría no me dieron ninguna directiva con respecto a
los Lanatta. Cuando ingresa alguien importante nosotros
le avisamos al jefe del penal o al subjefe. El director y
el subdirector día por medio andaban por sanidad. Yo
hacia 24 x 48. Le avisábamos a Tolosa o a Echevarría. En
la guardia mía nunca los vi los internos en el control
central para ir a hablar por teléfono. En la guardia
estaba solo. Cuando me retiro, el día de la fuga, andaba
la cámara. El día de la fuga estaba Tolosa de turno. El
testigo aclaró dónde se encontraba la cámara en el plano.
Dejando su firma”.

53- Brilloni Claudio Miguel:

“El papel que tuve era comandante mayor,


era director de operaciones de Gendarmería, cuando se
produce el hecho, las fuerzas generales vía ministerio
general de la Nación, somos convocados para trabajar en
un operativo en apoyo a la policía de la provincia de
Buenos Aires. Las reuniones se hacían casi todos los días
en puente 12, por Ciudad Evita, una oficina de comité de
crisis, a esa reunión no entraba por cuestiones de
cargo, entraban los superiores, donde se manejaban
algunos indicios, mucha información que se manejaba a
través de los medios, en virtud de esa información, las
fuerzas federales, Gendarmería, policía federal, policía
de seguridad aeroportuaria y prefectura realizábamos
operativos de controles vehiculares procurando dar con el
paradero de las tres personas. La única reunión que
recuerdo haber tenido con alguien de un Juzgado o
letrado, fue en un Juzgado Federal Criminal y
Correccional de capital por que habían tenido información
de unas personas que podían aportar sobra la localización
de estas tres personas, no recuerdo los nombres.
Trabajaba con Bullrich, no recuerdo los nombres de esas
personas, la fiscal de la ciudad autónoma de Buenos Aires
me había presentado estas personas que podían aportar
información de donde estaban ellos. Después aparecieron
en Santa Fe, no tuve más qué hacer. Ellas me manifestaron
que estaba en un punto de la zona sur de la provincia de
Buenos Aires, creo que era en Berazategui, la casa de
unos parientes, estaban asustadas estas personas. Esa
conversación la tuve con ellas en la misma sede de la
Fiscalía. De ese hecho puntualmente no me acuerdo. Esa
conversación la tuve con ellas en la sede de la Fiscalía.
Nunca tuvimos información complementaria con relación a
los datos aportados por estas personas, no había un dato
puntual de donde estarían estas personas. Pasaron los
días y aparecieron en Santa Fe. En base a lo que ellas
manifestaron nosotros no pudimos dar con el paradero de
estas personas. Con respecto a la adquisición de
uniformes, la provisión es integral por la dirección
general de apoyos, eran licitatorios y se provee al
personal, a veces las provisiones son en mucho tiempo y
uno cuida sus formas y las termina comprando en cualquier
comercio del barrio”.

54- Solet Mansilla Roberto:

“Me encontraba en una huelga de hambre


en la unidad 30. La doctora me dijo que me iba a
internar, había perdido muchos kilos, me internaron donde
estaban los muchachos en sanidad, estuve un tiempo, la
única persona que se asomaba era este hombre Tolosa, me
ofreció la unidad n° 14, que si desistía de la huelga me
llevaba a esa unidad. Le dije bueno, que cuando esté en
la 14 le firmo los papeles, me dice que no se puede hacer
eso. Vino el jefe del penal y me preguntó lo que había
pasado le dije que vino a sacarme. En el zoom comentó el
hombre, intentó hacerme entender que la gente que estaba
ahí me podía complicar. Tenía trato con ellos, me
ofrecían comida, el hombre vino a preguntarme si los
conocía y me preguntó si me decían algo. Me venía a
preguntar para ver qué hacían y le dije que yo los saludo
nada más. En un momento el hombre me preguntó si me
molestaba la gente, le dije que no sabía por qué me
preguntaba, me estaba queriendo envolver en algo, si no
se expresa bien. Entraban seguido, me iban a ver cómo
estaba yo. El hombre que me venía a ver siempre era
Echevarría, oficiales que conocía de la unidad, los que
cuidaban la sanidad. Esto pasó antes del ofrecimiento de
lo de la unidad 14, después vino el jefe del penal a
preguntarme qué había hablado conmigo. Le dije que estaba
haciendo una huelga pacífica, que no quería salir de
sanidad que por algo la doctora firmó por que era
paciente de riesgo. A este hombre le dije que no quería
hablar más con él, entraba a veces a mirar. Que largue la
huelga y me pasaban a régimen abierto. Cuando charlo con
el hombre, todas las cosas que me dijo este Tolosa. Llevo
un tiempo preso, no es la primera huelga que había hecho.
Me pregunta si iba a seguir con la huelga que el
ofrecimiento estaba en pie, no me podía mover, le dije
que no venga más, no sabía qué quería”.
55- Russo Carlos Antonio:

“En diciembre de 2015 era Director


General de Asistencia y Tratamiento de la jefatura del
Servicio Penitenciario Bonaerense. Estos internos estaban
alojados en la unidad 30 de Alvear. El que supervisaba la
asistencia y tratamiento en la unidad 30 no me acuerdo
quién era. No me enteré de los cambios de las funciones
de los directores. El director de la unidad era Manuel
Guevara. Los cambios de dirección dentro de un
establecimiento penitenciario son solicitados a la mayor
magistratura, que es la jefa del servicio. Por ahí si
tiene dudas, lo comenta con la plana que somos cuatro,
está: recursos humanos, seguridad, asistencia y
tratamiento y coordinación general, que coordina todas
las unidades. Hay cosas que las podía resolver la jefa y
otras nos podía consultar. No recuerdo que me hayan
consultado. No lo recordaba el tema de las medidas en
relación a estos internos, cuando fui a instrucción en
Alvear ahí lo recordé, había habido un inconveniente, era
el director de asistencia y tratamiento y yo firmaba
muchos papeles administrativos, el fiscal de Alvear me lo
recordó. Eso era un memorándum, se relacionaba a que días
antes había habido una entrevista periodística y a través
de esa entrevista habían surgido rumores que no había
caído bien en el seno de la población, como medida
preventiva se emitió un memorándum, creo que todas las
direcciones, cuando se mediatizan las cosas toman
volumen, se tomó la medida de resguardo de los detenidos,
personalizada con los movimientos que realizan, para
custodiar y guardarlos. No recuerdo las medidas, estimo
que Guevara ha tomado las medidas del caso con respecto a
la custodia, salvaguarda, vigilancia y tratamiento, no me
consta. No me dijeron dónde estaban alojados. No recuerdo
que haya una orden judicial de que estén alojados en tal
lugar. No recuerdo cómo me llegó ese rumor. Si hay algún
hecho que puede desencadenar algún hecho grave, tomo las
mismas medidas. No recuerdo haber tomado medidas. No me
manejaba con rumores. Lo que pasa es que fue un hecho
particular, único. Eso tomó un estado mediático. Me
acordé del memorando cuando me lo mostró el Fiscal. No se
dispuso un traslado. Yo respondía a la jefa del servicio.
Yo reportaba a Piermarini lo que hacía. Fue un hecho que
pasó un tiempo. Había un malestar en la población
carcelaria. Se buscó cuidarlos. No me acuerdo quién me lo
dijo, me parece que fue la jefa del servicio. Yo estoy
declarando con lo que me acuerdo. Me enteré que estaban
en sanidad cuando se produjo la evasión, no desde cuándo,
no lo recuerdo. Adentro nunca entre a la unidad 30. Es
una de las poquitas que me falto conocer. Una vez fui
hasta el muro, por dentro no la conozco. El 1 de abril de
2014 estaba de director de asistencia y tratamiento hasta
la evasión en 2015. La función de la dirección está
encargada de la recepción de los detenidos al servicio
penitenciario, reubicación, de los distintos
establecimientos, no dentro de cada establecimiento en
particular, cuando el juez emite la orden al ingreso al
servicio, se le da cupo a la unidad, de acuerdo a su
situación judicial, así se produce la distribución, el
estudio, el trabajo, los distintos regímenes. El director
del establecimiento tiene la facultad de cambiar a un
interno del pabellón, no lo hace solo, de acuerdo a su
criterio, adentro de cada unidad funciona la junta de
seguimiento, formado por un grupo multidisciplinario,
cuando ingresa un detenido al sistema penal, se le hace
una entrevista previa, con distintos profesionales,
asistencia y tratamiento, asistencia social, psicólogo,
psiquiatra, médico, gente de visitas. Siempre si
corresponde y si es viable se toma en cuenta la
indicación de Su Señoría. Generalmente el Juez competente
emite el oficio. Las órdenes de Piermarini generalmente
son diarias, orales, telefónicas. No recuerdo haber
recibido órdenes escritos de la Jueza. Tomé conocimiento
que estaban en sanidad cuando se produce la evasión, no
sabía que estaban en sanidad. La medida que se emite con
respecto al resguardo de su integridad, no indica que
vayan a sanidad. Entiendo que el director Guevara no
encontró, dentro del establecimiento, lugar mejor que ese
para trasladar a los internos. Lo que quise decir, es que
las otras entrevistas no habían tenido un efecto
desfavorable, este sí, la jefa debe haber dicho tomen los
recaudos administrativos correspondientes y que se
resguarden, custodiados, tranquilos, con personal
destacado, con vigilancia permanente para que ellos no
sean agredidos y que estén contenidos, con custodia. No
es mi intención criticarla ni cuestionarla. Si se toma
conocimiento que puede haber inconvenientes, el director
es que lo va alojar. Si usted si fija en los registros,
hay 300 traslados por día que salen de asistencia y
tratamiento, no puedo estar controlando todas las
indicaciones que se le dan a los directores de las
unidades. La dirección asistencia y tratamiento es muy
grande. Uno confía en su personal. La 30 es la unidad más
segura, tuvimos esta desgracia. No sabía que estaban en
sanidad. Si yo fuera el Director de la 30 trato de
buscarle otro lugar, no lo dejo en la sala de sanidad,
trato de buscarle un pabellón más seguro. Sé que tienen
perpetua, trabaje con Guevara en Bahía Blanca en los años
90, le mete laburo y muchas horas. Para mi han sido muy
hábiles, en el momento que bajamos la guardia, no hubo
una ayuda, fue terrible, nos tuvimos que ir todos, nos
retiraron a todos. Cuando tomo la gobernadora actual,
estábamos en el cargo, íbamos a continuar, después nos
sacaron. No tenía conocimiento que la jefa del servicio
había renunciado una semana antes de la fuga y la
gobernadora no le acepto. Entiendo que han sido muy
hábiles para evadirse. Ha sido un descuido, no se van
tres internos así no más. Me enteré lo que salía en los
medios, yo no estuve. Si hubiera sido el director de la
unidad le hubiera buscado una celda segura en un pabellón
de régimen cerrado. Guevara no ha tenido las plazas
disponibles ni pabellón de separación del área de
convivencia ni un lugar de régimen más estricto, por eso
fueron a la parte hospitalaria. Esto ha sido una
desgracia para todos. El pabellón de fuerza si es un
pabellón común, si ofrecen más medidas de seguridad,
habría que preguntarle al director. Yo hubiera buscado un
lugar más seguro. O por ahí, sino daba para más el
alojamiento en el sector, hubiera pedido el traslado a
Sierra Chica o Urdampilleta, donde se alojan internos con
condenas extensas. No recuerdo que Guevara me haya pedido
traslado a distintas unidades de estos internos.
Generalmente se hace una solicitud por pedido escrito con
las razones, con aval médico, aval judicial, una nota
detallada con las razones por las que solicita el
traslado, autorizando o solicitando. Yo era superior
jerárquico de Guevara. No tenía conocimiento de que
tenían que ir al pabellón ese. Rotger se ocupa de la
parte asegurativa. No le puede aseverar de qué Rotger
haya arreglado eso con la jefa Piermarini. El memo se lo
mande al jefe del penal. Tenía diálogo con Piermarini. La
verdad quisiera recordarlo lo del rumor, no me acuerdo si
me llamo la jefa del servicio, Piermarini, trabaje 30
años en el servicio, puede haber sido un llamado
telefónico, por eso uno toma la medida de resguardo. Uno
dice este interno tiene un problema cuídenlo, el director
de la unidad ve donde lo pone. No trabajo más en el
servicio. Después de la evasión, nos retiraron a todos,
nos pasaron a disponibilidad y después me jubilé, después
de lo de la evasión al otro día nos sacaron. Rotger era
un jefe muy activo, cuando él veía que había algún
peligro, iba a la cabeza siempre. No lo vi trasladar
personas. Muy operativo es. Estaba siempre de acá para
allá. Era de estar sobre los casos, graves o resonantes.
Cuando son casos como este es probable que sepa
Piermarini quiénes van a visitarlos. Cuando se presenta
alguien en un establecimiento penitenciario y el director
toma los recaudos, cuando venían abogados a ver a sus
detenidos, cuando son visitas porque hay que pedir
autorización”.

56- Irimia Héctor Luis:

“Entre Noviembre y Diciembre, del año


2015 se acercó un familiar del señor Schillaci, a
hacernos una consulta a partir de que en ese momento
había un abogado en nuestro estudio que era el que tenía
la verdadera relación con ellos para hacernos una
consulta de una revisión de un juicio que ellos tenían
anteriormente, esa fue la relación por la cual hice
contacto primero con un familiar. Fui en dos
oportunidades, incluso con este familiar, a la unidad de
Alvear, en los dos casos tuve inconvenientes para poder
ingresar a verlos. En el primer caso no los pude ver,en
la segunda vez, después de un cierto intercambio de
opiniones con algunas autoridades del penal directores
pude visitar a uno solo de los detenidos, al señor Víctor
Schillaci. No daban una explicación con fundamento,
simplemente manifestaban que tenían orden de arriba. No
podían dejarme pasar a verlo, simplemente lo que yo
quería era constatar que el familiar realmente tenía que
ver con la gente ésta, con lo que potencialmente iban a
ser clientes del estudio, salvo que, en el segundo
encuentro, luego de un intercambio con un oficial
superior de la institución, creo que estaba a cargo de la
institución, no recuerdo el nombre, me dejaron verlo
solamente quince minutos al señor Schillaci, a los
hermanos Lanatta no los vi. Después los vi a los años con
una consulta de otro tenor en la unidad penitenciaria
Ezeiza. Los vi a todos una vez en mi vida. Fueron
funcionarios distintos, fueron distintos días con una
separación de quince días, la primera vez no me dijeron
entrar, no entendía el por qué, no hice mucha
observación, me fui. Hay anormalidades en los servicios
penitenciarios cuando quiere ver a un detenido le piden
que pida una carta de presentación, procedimientos
totalmente improcedentes que no dejan de ser mal
desempeño de funcionario público. La segunda vez,
realmente se me hizo molesta la situación, se acercó el
superior de la unidad penitenciaria, no me acuerdo el
nombre. Se me acerca un penitenciario que había sido
alumno mío, me dice Irimia usted fue profesor mío en el
curso tal no es una cuestión con usted me dice, no
tenemos ningún problema con usted, la orden venía de
arriba, me dice que era la autoridad máxima de la
institución, que era una mujer, Piermarini, que no la
conozco, y un ex fiscal o funcionario de la secretaría de
seguridad Albarracín, no lo conozco. Lo digo por dichos
de un ex alumno. Hablo con Schillaci, corroboro que era
familiar político de él, que los tres tenían intenciones
de contactarme para hacer fuerza en los escritos de
revisión de juicio y después paso todo este episodio y me
desprendí de todo tipo de actividad profesional”.

Declaraciones de los imputados:

MARTIN LANATTA:
“Yo me expreso libremente. Ante todo,
hace poquito recibimos la noticia de que iban a cambiar
el Magistrado, no sé si era a mediados del juicio o
dentro del debate, lo que nos parece una locura, lo
quería plantear porque hemos tenido muy mal tratamiento
con la justicia de la provincia de Buenos Aires. Hemos
sido condenados en el Tribunal de Mercedes, el TOC 2, no
solo arbitrariamente, sino recibiendo apoyo político para
poder lograr una condena, cuando no podían lograrla,
nunca se rompió la falta de mérito que lograron en la
condena. Si me preguntaban hace unos meses si yo hubiera
querido tener un debate en la provincia de Buenos Aires,
hubiese dicho que no, han violado nuestros derechos, el
Fiscal se prostituyó políticamente, hubo dudas,
aberraciones dentro del proceso, testigos apretados,
hemos tenido de todo. Conforme está hoy el Tribunal,
queremos que continúe de la misma manera, todo lo
consultado que hubo por el Tribunal N° 1, incluso con el
doctor Ruíz, ha sido favorable, se ajusta a derecho y no
queremos que en el medio del debate nos llevemos un
martes 13 de que haya un cambio de Magistrado y se vayan
las cosas de las manos, como ya nos ha pasado, lo digo
por experiencia propia, hemos sufrido mucho con este
tema, llevamos diez años de pelea con la causa del triple
crimen, el otro día lo escucharon al doctor Pierri (en
relación al abogado particular), dijo algo, la causa está
por dar un vuelco, pasó a la órbita federal. Vamos a
pedir el juicio político del Fiscal, estamos aportando
las pruebas para que se pida. Quiero que continúe usted
como Magistrado en el Tribunal, por supuesto que no tengo
ninguna oposición con el Ministerio Público Fiscal,
conforme está, para poder garantizar un sano juicio y que
no se vicie, necesitaríamos continuar como está. Estando
detenido, uno tiene gente que estuvo en el Tribunal N° 1
con el doctor Juan José Ruíz y, consultando fuentes
judiciales, no lo tome a mal doctor esto, pero colegas
suyos me han dicho que se ajusta a derecho usted, tal es
así que tiene una Eco Sport 2009, y eso nos da la certeza
que estamos frente a un Magistrado honesto. Queremos que
las cosas se ajusten a derecho, que se sigan los
lineamientos como realmente van, que no tengamos un
cambio de Magistrado, que a la mitad de los testigos no
los escuchen, hemos pasado muy mala experiencia ya, no
nos pasó lo mismo en la órbita federal, hoy estamos por
lograr un cambio en ese aspecto de la causa, lo que no
queríamos era un cambio. Con respecto al Ministerio
Público Fiscal, no venimos a pulsear con ellos, venimos a
colaborar, a aportar todo y cada uno de los detalles,
realmente es una causa muy compleja, por los personajes
que están en la causa, como fue la cadena de mando que
terminó facilitando la fuga, nosotros siempre decimos que
la puerta te la pueden abrir, pero hay que tener decisión
de irse y nosotros nunca tuvimos la decisión de irnos.
Cuando uno tiene que tomar la decisión de irse, o
quedarse asumiendo las consecuencias, es ahí donde accede
a la facilitación de la fuga. Cuando se reproduzca toda
la prueba se va a poder ver que la cadena de mando no
solo va del Gobernador, Aníbal Fernández, Ministro Casal,
Albarracín, Piermarini y funcionarios del Servicio
Penitenciario, de los dos bandos por supuesto. La fuga se
gesta de antes, viene desde la nota que hicimos con Jorge
Lanata. Cuando hacemos la nota con Jorge Lanata, pierde
la gobernación Aníbal Fernández. Siempre se buscó que yo
me retracte, que diga que los dichos eran mentira, cosa
que no iba a suceder nunca.Ahí empezaron los aprietes por
parte del Servicio Penitenciario Bonaerense. De hecho,
tengo cómo constar, con una cámara oculta, de forma
ilegal, era la única manera de acreditar que nosotros
íbamos a tener un material fílmico para poder demostrar
quién era el enviado de Aníbal, y qué nos venía a
proponer. Me refiero a Aníbal Fernández, el ex Jefe de
Gabinete. Manda a un abogado, que es un enviado de Aníbal
Fernández, el ex Jefe de Gabinete, un abogado del grupo
de él, de la zona de Quilmes, se llama Antonio Solibaret,
todo esto lleva un proceso. Eso fue en julio agosto del
año 2.015. Se cruza al hermano de Víctor Schillaci, lo ve
y le dice necesito hablar con tu hermano. Yo he cerrado
todas las puertas como para no recibir a nadie y no
escuchar a nadie, no nos interesaba. Sabíamos que la
condena había sido guiada, había sido presionado el
Tribunal de Mercedes, el Fiscal actuó en consecuencia con
la ex Procuradora de la Provincia de Buenos Aires. No
falta mucho para que todos estos dichos se puedan probar.
Va a tener un vuelco la causa del triple crimen, van a
quedar expuestas muchas cosas que uno viene peleando y
diciendo, decidimos jugarnos y hacer la cámara oculta,
siendo que después de la nota con Jorge Lanata hubo mucha
repercusión mediática, que le costó la campaña a Aníbal
Fernández, pierde como Gobernador. Nosotros lo que
queríamos hacer era exponerlo a Aníbal ante la sociedad,
la clase de persona que era, los negocios ilícitos que
manejaba, una vez logrado hacer la nota, por una medida
de resguardo pedimos que nos junten en el pabellón 1-10.
Hicimos una nota periodística con Jorge Lanata, exponemos
que el llamado “la Morsa”, que comandaba el negocio de la
efedrina, era Aníbal Fernández, de hecho, se acreditó con
varios testigos. Hoy la causa toma el rumbo que tiene que
tomar, se está trabajando mucho en la órbita federal,
para esclarecer y ver la responsabilidad de cada una de
las partes. Venimos sosteniendo que no somos autores
materiales y no tenemos participación en ese crimen.
Después de hacer la nota periodística, Aníbal Fernández
pierde la candidatura, nos manda este abogado, se llama
Antonio Solibaret. Hicimos un video fílmico de una hora y
cincuenta y dos minutos, más o menos, que tenemos copia
para poderla exponer. Es una nota en la cual Aníbal
Fernández le ofreció el cargo de Procurador de la
Provincia de Buenos Aires. Que me retracte, que no había
ningún tipo de problema, que así Aníbal llega a
Gobernador, porque todavía estaban en plena elección. Fue
en julio creo. Me dice que me retracte, que Aníbal tiene
que llegar a Gobernador y voy de Procurador. “Te imaginás
lo que pasa con tu causa”, me dice. Solibaret iba a ir de
Procurador de la provincia de Buenos Aires. Eso está
plasmado en el video fílmico, de hecho, hay una serie de
pruebas en el video que dicen los horarios con los que
habló con Aníbal Fernández, el cumpleaños del hijo que
era hoy que tenía que estar en el penal y que le dejó las
pelotas así. Exponemos el video, en realidad lo estamos
guardando como material de prueba. El video lo filmamos
nosotros, con cámara oculta, con una birome de las que
filman. La ingresamos al penal, asumiendo las
consecuencias, queríamos hacer el escrache como tenía que
ser. Si nosotros como condenados recibíamos a gente de
Aníbal, se nos iban a reír, no nos iban a creer. El
martes voy a declarar ante Servini de Cubría, ratifico
todo, la causa no resiste un análisis, fueron tres
detenidos con falta de mérito, nunca se rompió la falta
de mérito y nos condenan a nosotros a la pena máxima. Más
allá de eso, el enojo nuestro no nos hacía acceder a
nada, nos quisieron tentar económicamente, tampoco
queríamos, queríamos no estar detenidos, no teníamos que
estar ni un día detenidos. Eso lo quiero dejar bien en
claro, que no teníamos que estar ni un día detenidos, se
puede probar cuando la causa tome su curso, después van a
poder probar cómo funcionan nuestras vidas en riesgo con
la fuga. Lo único que intentaron siempre es que yo me
retracte, para poder tener algo para que Aníbal pueda
volver al terreno político, porque no podía volver él. De
hecho, con el escrache que tenía lo único que quedaba era
que yo esté prófugo y que diga que fue para lograr
beneficios, comodidades y demás. Para lograr eso iba a
hacer que me maten porque realmente no me iba a retractar
nunca, pero nos quedaba el tiempo contado con ese tema
porque bajaron de jefatura. Vino Rotger, vino Cardo
también, que era subjefe del servicio penitenciario. Y
Rotger, está en la causa citado como testigo, viene a
vernos. Yo saco un habeas corpus para ver a la doctora
Otermin, Jueza de Ejecución N° 1 de Mercedes. Me hacen el
comparendo, me dicen qué es lo que venía a peticionar y
le dije que hicimos una nota periodística, en la cual
estábamos en un pabellón, corriendo muchísimos riesgos.
Había gente de todas las hinchadas de fútbol. Aníbal era
presidente del club Quilmes, había gente de la hinchada
de Quilmes por todo el penal. Pedí que me manden a otro
pabellón de fuerza, que es el 3-10. Me dice yo no tendría
problema porque está dentro del perímetro interno de
seguridad del penal de Alvear. La doctora Otermin hace el
pedido de traslado de nosotros tres hacia el pabellón 1-
10. Cuando todavía no salimos del despacho me dice,
Rotger, que nos tenemos que quedar en buzones, le digo
que de ninguna manera, que está desobedeciendo la orden
del Juez, yo tengo que ir al pabellón 1-10. Tenés que
quedarte el lunes sin teléfono porque se juegan las
elecciones me dice, no quiere Scioli ni que abras la boca
me dice. Eso me lo dijo Rotger. Decile a Scioli, le digo,
que me agarre los genitales con ambas manos y que me los
sacuda bien fuerte. Ya cansado de todo esto, estábamos en
el sector 1 de buzones, como aislamiento, estaba el
Secretario, estaba con Zunino del Tribunal N° 2, pasó
Martin Zunino con cara de culpa, porque sabía que nos
habían condenado por orden política. Me hizo gestos, como
que nos habían condenado mal, me dijo ya se, como
diciendo, una cosa de locos, lo habían viciado. Del acta
del juicio al fallo no coincide nada. El Fiscal trabajó
para cubrir los rastros políticos, trabajó con Aníbal y
con Carmen Falbo. Me lo cruzo en el despacho de Otermin.
Le pido que llame al Secretario de Otermin, me dieron la
orden para subir al módulo 1 pabellón 10, y me quiere
dejar en los buzones, pabellón 11. Una cosa de locos.
Estaba desacatando totalmente la orden de la Jueza, tenía
la orden política. Le digo que, de ninguna manera, me vas
a tener que matar para llevarme le dije, a mí me subís al
pabellón 10 porque si está la orden de la Jueza, me subís
hoy, mañana o cuando sea, vamos a hacer lo que dice el
Magistrado, y me dice, me dijo Scioli que tenés que estar
ahí, que si llegás a hacer un llamado o recibís a un
abogado vas a tener problemas. Aprietes no compraba en
ese momento. Eso me lo dijo Rotger. Él estaba hablando
por orden de Scioli, se estaba jugando la campaña
política. Sabés que quilombo se arma, me dice. Le dije
que me iba a tener que subir si o si al pabellón 10.
Hablamos en el penal me dice, mandé a llamar al
Secretario para que le diga a la Doctora que estaba
desobedeciendo, que me quiere meter en buzones por una
especulación política, y yo me voy
a hacer lastimar al cohete porque no quiero que pase
esto. Me dice vamos al penal. Me entran al área de
Sanidad, no tengo nada digo, no tengo lesiones. Me dicen
que me iba a quedar ahí, yo le digo que me dijo la Jueza
y que quiero ir al pabellón 10. Quedate hasta el lunes
que pasen las elecciones me dicen. Habían sacado todas
las líneas de teléfono, no teníamos comunicación, yo
realmente estaba muy mal, los buzones son deprimentes, yo
estaba muy mal y ellos también. Le dije que me quedaba
hasta el lunes y que el lunes me subían. Era una amenaza
para mí que llegue Aníbal Fernández. No juego
políticamente para nadie, no me interesa. Le digo que
hasta el lunes me quedo y que me pase el lunes. Mando a
llamar a Cristian y Víctor, y le digo que si ellos se
quieren quedar acá banco hasta el lunes. Vienen ellos y
me dicen ni en pedo me quedo acá, no cambian los
colchones, nos vamos a agarrar TBC. El lunes se definían
las elecciones. Empezaron a transcurrir los días, no me
subían al pabellón 10, empecé a reclamar, pedí audiencias
con el jefe del penal, empezó a aparecer en escena Mario
Bolo, que ya había aparecido. Bolo es el jefe de zona de
los penales de Alvear, Sierra chica. Yo lo conocía de la
Unidad N° 25 de Olmos. Cuando lo veo me dice cómo estás,
quedate acá que vas a estar bien. Le digo vamos a pescar
una enfermedad, algo, que no quiero estar acá. Poneme en
el pabellón de fuerza que es lo que ordenó la Jueza. Esta
decisión yo no la manejo, esto lo maneja el poder
ejecutivo me dice, hablé con Albarracín, no te suben al
pabellón ni en pedo. No quiero estar en el área de
Sanidad le digo, he estado en un montón de pabellones, no
tengo problemas. Para las personas que no lo conocen,
Albarracín era el Ministro de Políticas Penitenciarias
del Ministerio de Justicia. Ese juega para Aníbal, es de
Kirchner le digo. sé dónde vive, todo, se quién es, no le
hagas caso que estoy al horno. Me dice, vos te metiste en
este baile, si es por mi te pongo en pelotas en buzones
de Sanidad, me dice Bolo. Le digo, me parece que no nos
estamos entendiendo, yo no tengo problemas con ningún
interno, vos comprás la voluntad de cualquiera y me
apuñalás a mí por la espalda, a mi o a cualquiera de
nosotros. Te metiste en el baile te tenés que joder me
dice, te quedás acá. Le digo que necesitamos teléfono,
que no podemos hablar con la familia y me dice las líneas
de teléfono van a estar cuando nosotros creamos. A las
dos semanas, que fueron las elecciones, me dice ahora vas
a ver si te conformas con los teléfonos. Con el gobierno
que está no voy a poder pelear la causa, sé que es una
decisión política mi causa, quiero pedir una revisión de
causa, esa causa no resiste un análisis. Me dice que eso
lo tenía que pensar antes, lo que puedo hacer es que te
quedes acá. Con el correr del tiempo, estuvimos
muchísimos meses ahí, viene Cardo, le digo, usted que es
jefe del servicio penitenciario, queremos tener el
derecho de defensa, queremos entrar a nuestros abogados,
me estás cortando el derecho de defensa, a mí me tenés
que dejar pasar al abogado que necesito hablar. Nos vino
a ver el doctor Irimia, quería agarrar el caso, quería
ver el tema de la revisión de causa, dice que venía a ver
a los hermanos Lanatta y a Schillaci. Le dicen que no
podía pasar porque Florencia Piermarini y el Ministro
Casal no dejan pasar absolutamente a nadie. Él les dice
que era ex Juez Federal, le dice que nunca vio algo igual
en todos los años que tengo de Juez, nunca vi algo igual,
pero bueno son órdenes de arriba, no puedo hacer
absolutamente nada le dicen. Eso se lo dice el Director
del penal de Alvear. Eso fue en agosto más o menos. No
habían pasado las elecciones. Nos cortaron el derecho de
defensa, nos hicieron de todo. Llegando a fin de año,
seguíamos en Sanidad. Mario Bolo nos visitaba todas las
semanas, nunca visitó a ningún interno. Un Jefe de zona
jamás va a ir a ver a un interno. Le digo estamos
esperando que nos subas al pabellón 10. Me dice vos sos
un boludo, no aceptás una mano, tenés que avivarte un
poco, sino te vas a quedar acá toda la vida, alardeaba,
que había matado a un chico en buzones con una escopeta,
le creía las amenazas, vamos a esperar a ver qué sucede.
Iba transcurriendo el tiempo y no nos sacaban nunca del
área de sanidad. Me dice que me maneje con Tolosa que es
mi pollito acá en el penal. Eso me lo dijo Mario Bolo.
Tolosa es un subdirector del Servicio Penitenciario de
Alvear. Le digo que no tengo que hablar con nadie, si
necesito una visita la pedimos, en todo ese tiempo, la
teníamos muy dura. No nos dejaban entrar lo que nos
correspondía por ley. Me dice ahora te vas a empezar a
avivar. Pasa una vez y ese día, Víctor y Cristian,
estaban en la celda de enfrente, viene Bolo, dejaba al
Jefe del penal afuera, y me dice cómo estás, y me dice te
tenés que avivar. Le digo que si me está amenazando que
me lo diga en la cara. Te vas a cagar muriendo acá
adentro y no vas a hacer nada me dice. Le digo ¿cuál es
la especulación? Si gana Aníbal voy con Rotger, el
segundo jefe del servicio. Le digo, vos pensás que me voy
a retractar, estás equivocado. Vos lo tenés que pensar me
dice. Pasa el tiempo, una vez por semana venía Bolo.
Teníamos trato con los alcaides mayores, la gente que
estaba a cargo. En el transcurso del tiempo, vemos que
sale un chico con el DVR de las cámaras, digo es la
cámara que nos cuida, la que está adelante y dice que nos
mandaron de arriba a sacarla. Eso fue después de la
cámara oculta de Solibaret. Habrá pasado una semana,
sacaron las cámaras, nos cortó el derecho de defensa para
que no entre ningún abogado, con eso quedaba todo
registrado, tenían orden de sacarlo. Nos empezamos a
preocupar, era la única cámara que nos vigilaba. Vino la
propuesta de que si nos quedábamos éramos boleta en poco
tiempo. Tenés la posibilidad de salir, te retractás,
Aníbal vuelve al campo político, se va a recuperar,
encima va con más fuerza porque va de víctima. Le digo
que no me interesa. Pensalo me dice, se te termina el
tiempo. Acá hay una cuestión lógica, puede estar abierta
o cerrada la puerta, cuando no tenés voluntad de salir,
da igual, nosotros no queríamos salir, era más riesgo
quedarnos que salir por la puerta. Empezamos a hablar
entre nosotros, me parece que acá se viene algo jodido,
se nos viene la noche, no podíamos creer lo que estábamos
viviendo. Viene de nuevo Bolo y me dice por qué no hablás
con Tolosa, esto es fácil, salen todos los alcaldes
mayores. Mario Bolo me dice que hable con Tolosa de
nuevo. Al poquito tiempo, sacaron a todos los alcaides
mayores, empezaron a venir pibitos oficiales, macanudos,
nos sacaron la custodia, la cámara, esto viene en serio.
Mi hermano me dice que no le demos bola a los aprietes,
nos reiteraron muchas veces las propuestas de que si nos
quedamos nos matan. Se empezó a programar con el SPB que
nosotros nos evadamos, para hacer una retractación
fílmica para que le de fuerza a Aníbal para que digan que
lo que dijo este tipo era nada, y que es un prófugo de la
justicia. Yo creo que después de eso no íbamos a estar
vivos, que era una obviedad que no nos iban a dejar
sueltos después de retractarnos. Se empezó a tramar todo
esto y terminamos padeciendo, nunca quisimos irnos, nunca
quisimos salir, queríamos pelear por el tema de la causa,
en tiempo record nos dejaron la sentencia firme, nos
engañó hasta un defensor oficial, fuimos llevados de
comparendo. El grupo nos dice, nos tenemos que ir porque
está la calle muy transitada. Me dicen, dame que yo te
llevo la apelación a Casación con tu abogado. A los
cuatro meses nos llegó el cómputo al penal que teníamos
la sentencia firme. Coriolano nos dejó la sentencia
firme. Ellos tienen la sentencia (hablando de Víctor y
Cristian) firme en tiempo record. El defensor es Mario
Coriolano. Era mi defensor oficial de la causa del triple
crimen. Cuando el abogado no apela la sentencia, nos
notifican que no apelaron a Casación. El abogado
particular no apeló. Después me dijeron que era al pedo,
porque ya me había avisado tal, tal y tal, cuando fui al
juicio me dijeron que había orden política de condenarme,
sin romper la falta de mérito de ellos, los condenaron a
la misma pena. Cuando sucede esto Bolo insistía con el
tema de la salida. Un día, ellos se hacen los dormidos,
me hizo el plano del túnel, yo no conocía el túnel, nunca
había salido. No confío en vos ni en el túnel le digo, es
más, me voy a retractar y me van a matar. No te vamos a
matar, si te retractas, vos te vas y te tomás el palo, te
está ofreciendo un incentivo económico. A mi Solibaret,
cuando se iba me decía que le pida dos palitos verdes. Le
digo no entendés que no es por plata, me hizo condenar
para sacarse la causa de encima él. Todavía no nos habían
dicho como nos iban a ayudar. Todavía no nos habían dicho
como era la ayuda. Los enlaces eran Tolosa y Mario Bolo.
Tenía la orden política de facilitar con Tolosa el tema
de la evasión. Empezamos a recibir las propuestas, la
verdad nosotros no nos queríamos ir, no teníamos la
voluntad. Los nueve años detenidos hicimos todo de la
misma manera. No sé si me arrepiento de haberlo hecho,
hoy estoy vivo, si no hubiera accedido hoy estaría
muerto. Perder la vida adentro de un penal o perderla
afuera, tratándote de defender, no era muy difícil la
decisión. Quería ampliar otro día, es todo muy largo,
estoy sin dormir. Estoy desde las diez de la noche sin
dormir. Es más, quiero aportar los detalles para que lo
capitalice la Fiscalía, aprovechando que están los medios
de comunicación. La pelea que va a afrontar la Fiscal,
nosotros la conocemos, es una pelea dura, es una cadena
de mando dura, la moneda corriente son las amenazas, que
el Estado la apoye, para garantizar no solo la
investigación sino la integridad, porque sabemos cómo es
todo esto, sabemos cómo son los aprietes. Esta causa
tiene que llegar a buen fin, esperemos que, aportando
todos los detalles, hasta el más mínimo, se puede armar
toda la cadena de mando. Se va a probar que no tuvimos la
intención de fugarnos y mucho menos lo que pasamos
después. Fue una carrera contra la muerte. Gendarmería
tira treinta y pico de tiros a una camioneta pensando que
nosotros estábamos adentro. Había grupo de tareas para
matarnos y otro grupo para buscarnos. Si pudiera declarar
otro día mejor, porque estoy cansado, estoy sin dormir.
No sólo es la ansiedad del juicio. El celador me avisó
temprano pensando que venía en una comisión normal, para
que no me quede dormido, me avisó a la una, a las dos y
no pegué un ojo. Venía en la camioneta descompuesto, por
estar mal descansado. Vinimos de maravilla, no hay nada
que decir con eso. La verdad, se me están cerrando los
ojos, estoy muy cansado sin dormir, soy hipertenso, no
tomé la medicación. El miércoles le cuento detalles,
amplío, la verdad estoy muy cansado”.
“Quería continuar con la declaración.
No me sentía bien ese día. Hay fechas que me ha
consultado, hoy estoy en condiciones de aportarlas. El
día de la entrevista con Lanata fue el 20 de julio. El 2
de agosto se pasa en Periodismo para todos, programa que
se pasa los domingos. Sale la nota al aire y tiene una
repercusión mediática importante. A partir de ahí nos
aísla el Servicio Penitenciario por una medida de
seguridad al pabellón 11 que es buzones. Preguntamos por
qué, que no teníamos problemas con la población
carcelaria, y nos dicen que es porque denunciamos a un
funcionario, por si alguno tomaba represalias. Como el
alojamiento no era el adecuado, saco un habeas corpus. Me
dirijo al Juzgado de Ejecución N° 1 de Mercedes, me
atiene la Doctora Marcela Alejandra Otermin, le
manifiesto lo que estaba pasando. Me dice que me mandan
al pabellón 10 del módulo 1 de la Unidad N° 30, de
fuerza, que no hay ningún inconveniente, en el que hay
gente que perteneció a la fuerza y están alojados ahí.
Víctor Schillaci estaba en módulo 2 del pabellón 10, y mi
hermano estaba conmigo en el pabellón 2 módulo 1.
Proceden a alojarnos a los tres en el sector 1 pabellón
11, buzones, los castigados van ahí, me dice Otermin que
no me haga problema, que lo que está pidiendo está dentro
del perímetro establecido de seguridad, que no había
ningún problema, que ahí tramito la orden y te vas. El
traslado lo hace Rotger, un funcionario penitenciario de
alto rango, creo que era Inspector General, tenía
jerarquía para ser jefe del Servicio Penitenciario. El
segundo era Cardo y después estaba él. Termina la
audiencia con la Jueza y ahí me dice Rotger “negro, te
quedás hasta el lunes en buzones”, y le digo de ninguna
manera, está desobedeciendo la orden de un Magistrado. Si
están diciendo módulo 1 pabellón 10, ahí debe ser el
alojamiento. Otermin dio la orden con buena
predisposición. Si no tenés lugar ahí me decís te quedás
y te subo a la noche o mañana. Eso es lo que corresponde.
Me dice “No negro, es una cuestión política”. Esa orden
la había dado la Jueza Otermin con muy buena
predisposición. La orden no sólo la manda por fax, sino
que se la da por escrito en mano a Rotger. Le dice quiero
que los alojen ya y no quiero ningún inconveniente con
estos internos. Cuando se va a proceder al traslado me
vuelve a decir te quedás porque es una cuestión política.
Le digo que me explique cuál es porque no entiendo, y me
dice que, si yo llego a levantar el teléfono y se están
definiendo las elecciones, tenemos un problema. El lunes
eran las PASO. Y le digo que tengo que ver yo si yo no me
postulo, yo sólo quiero ir al pabellón 10. Me dice Scioli
le dijo directamente a Florencia Piermarini que si vos
llegás a levantar el teléfono no sé qué va a pasar con
vos. Me irán a matar le digo. Yo solo quiero irme al
pabellón 10 y vos hacé lo que tengas que hacer. Nos
fuimos discutiendo. No fue una conversación agradable. Yo
me avalaba en la decisión de la Jueza así que tenía todo
el derecho a manifestarme. Rotger fue el que me dijo eso.
Le digo ni loco voy a buzones de nuevo, es muy deprimente
estar en buzones sin una sanción no justificada.
Estuvimos sin luz, sin teléfono. Había un fajinero que
tenía orden de no pasarnos la línea telefónica. Los
fajineros son los que en provincia son limpieza, en el
federal se llaman fajineros. Son los detenidos encargados
de la limpieza. Llegamos a la Unidad N° 30, desciendo del
vehículo y me dice que nos íbamos a quedar en Sanidad. Te
muestro donde te vas a quedar, me dice, aguántame hasta
el lunes o martes y después te subo al diez y le digo no.
Rotger es el que procede al traslado mío de ida y de
vuelta. En ese momento en el área de sanidad estaba él, y
vino otro muchacho de otro rango, que yo ya lo conocía de
la Unidad N° 25 de Olmos, Ariel Elicheheribetti. Él me
conocía de antes y sabe que uno tiene conducta y puede
estar alojado en cualquier pabellón de autogestión. Sabe
que no infringimos ninguna ley, nos manejamos como
corresponde, como marca el reglamento. Me dice Martín te
conozco, pero tenés que hacerme la gamba, nos están
tirando de los huevos, es una orden de Casal. Eso me lo
dijo Elicheheribetti. Él se quedó en la unidad, no
pertenecía a traslados. El traslado lo hacía Rotger
porque era el Director de Seguridad. Me dijo me tenés que
hacer la gamba, tenés que quedarte unos días en Sanidad.
Le digo te soy sincero, estamos mal en buzones, estamos
sin agua, sin luz, es imposible, aparte ¿qué sanción
cometí para estar acá? Me dice que están acatando una
orden de la Jueza y en unos días me iban a pasar al
pabellón 10. Me dice Elicheheribetti ¿Qué vas a hacer?
¿Te quedás en Sanidad? Le digo que no estoy solo, estoy
con mi hermano y con Schillaci. Si vos me haces el favor
de traerlos y le proponemos y ellos dicen que sí, yo no
tengo problema, mientras ellos estén un poco más cómodos
no hay problema. Víctor me dijo que ni en pedo me quedo
en Sanidad porque hay TBC, no cambian los colchones y no
quiero pescarme ninguna enfermedad. Le digo a Schillaci,
que es el más desconfiado, que es lo que nos queda por
ahora. Nos muestran una celda y me dicen armen estas dos
celdas, tráiganse sus pertenencias y quédense acá unos
días. Pensé que nos íbamos a quedar dos días. Yo venía
cansado del comparendo. Cuando Schillaci se dirige a la
línea telefónica, estábamos sin teléfono. Estaban
conectando las medidas de seguridad. Es la cámara que más
adelante de la declaración contaré que es la que
desaparece. Esto fue el 4 de agosto más o menos. Antes de
las elecciones. La nota salió el 2 de agosto. Y el día 4
ya estábamos en Sanidad. Nos quedamos unos días, nos dice
va a quedar a cargo de la seguridad de ustedes un alcaide
mayor o alcaide o subalcaide. No va a haber suboficiales,
solo oficiales. No teníamos problemas con ninguno. Me
parece bárbaro le digo. Transcurre el tiempo, el 9 son
las elecciones PASO, la nota ya había tenido el impacto
contra Aníbal Fernández, justamente lo que yo quería era
exponerlo a este delincuente ante la sociedad, para que
no llegue a ser Gobernador. Nosotros teníamos la
obligación moral de decir quién era este tipo. Yo trabajé
para él, justamente no con un pico y una pala. Si no
hubiera sido por él no estaríamos detenidos.Yo trabajaba
directamente para la mano derecha de él que es Andrés
Meizner, que era el Director Nacional del Registro
Nacional de Armas. Yo prestaba servicios VIP de
portaciones. Yo trabajaba por fuera del Renar y hacía las
cosas como si se hubieran hecho en el Renar. Yo era
instructor de tiro entre otras cosas. Eso a cambio de una
remuneración. Las cobraba diez mil dólares cada
portación. Se había cerrado el grifo para que las
portaciones no salgan. Me han tocado varios personajes
políticos. Ese dinero iba hacia la corona, hacia el Renar
y hacia Aníbal Fernández. Esto está anotado en un
cuaderno presentado en la justicia. He hecho muchas
denuncias, con el Fiscal Policita, amplié todo. Nosotros
conocíamos a Aníbal Fernández de Quilmes desde hace
muchísimo tiempo. Desde que era intendente. Teníamos un
taller muy cerca. Y después cuando él agarra el Renar,
una de mis pasiones es el tema del armamento, por eso era
la persona ideal para eso. Quisiera aclarar algo. Al otro
día de mi declaración salió en los medios que yo había
limpiado a Aníbal Fernández diciendo que le habíamos
hecho una cámara y no es así. Ese día escuché eso y me
descompuse. Aníbal Fernández es responsable no sólo de
ser el autor intelectual del triple homicidio, sino el
ideólogo de esta fuga, ya habiendo perdido la campaña
electoral. Yo dije todo lo contrario. Me sentí mal por lo
que dijo Víctor Hugo. Bueno, en la Unidad N° 30 traen a
mi hermano y a Schillaci, traen al médico de planta y nos
dice que nos quedemos tranquilos que no va a pasar nada.
Nos acomodamos. Nos habían cortado las líneas
telefónicas. En cualquier lado, le soy sincero, podíamos
conseguir un celular. Yo podía haber accedido, pero en
Sanidad no podía tener acceso a ningún teléfono. Fue
estratégico ponernos ahí, no fue casualidad. Hasta ahí
creíamos que nos estaban cuidando. El 9 de agosto son las
elecciones PASO. El 22 de agosto aparece Solibaret, que
es el video que queremos exhibir. Viene directamente a
negociar conmigo, que levante los dichos, que él iba a
ser nombrado Procurador de la provincia de Buenos Aires.
De hecho, cuando él ingresa se va a ver en la cámara
oculta. No tiene desperdicio. La gestión de Solibaret la
hace el hermano de Víctor, Franco Schillaci. Víctor nos
dice que nos quiere ver Solibaret y le digo es un garca
que labura para Aníbal. Es un abogaducho que lo tiene
laburando. Le digo a Víctor que si quiere venir a vernos
es para extorsionarnos, va a venir a decir que levantemos
la pata. Lo conozco hace un montón. Que hacemos decimos,
charlamos, decidimos hacer una cámara oculta para poder
demostrar que Aníbal nos mandaba un abogado. Schillaci
después les va a comentar en detalle como ingresamos la
birome que filmaba. Lo hicimos de forma ilegal. Colgamos
la birome en una cortina. Lo que se ve es un agujero que
tiene la cortina para poder captar la imagen. Si decíamos
que vino un abogado estando detenidos, no nos iban a
creer, nos iban a decir que nunca sucedió. El video dura
una hora y cincuenta y dos minutos. Es un video
viralizado. Terminamos de hacer el video. En el video nos
dice que iba a ser Procurador de la Provincia de Buenos
Aires, que Aníbal estaba cansado de Falbo. Falbo estuvo
en el grupo desde siempre. Me dice me quiere a mí, un
tipo con pelotas, que sea Procurador. Me dijo que si era
Procurador yo no estaba ni un día detenido y le dije ya
lo sé. No sé por qué hizo esto. Le tenía que dar una
explicación a los crímenes estos. Yo nunca me porté mal.
Yo he sido funcional. Siempre con el tema de las
portaciones estuvo todo bien. Voy a lo de Servini de
Cubría, voy a declarar por la causa del triple crimen,
aporte unos datos ahí, le cuento lo que pasó, que quiero
aportar un CD. Rotger me hacía todos los comparendos,
quería estar al tanto de todo. Una vez atrás de la Unidad
N° 25 en el Comando de Patrulla me dijo que no podía
viajar con mis cuadernos y yo sabía que me lo decía para
llevárselos y sacarle fotos y después me los devolvía. Yo
sabía que él estaba siendo funcional. Le digo doctora voy
a aportar un CD así y así. A los pocos días se filtra la
noticia que iba a entregar el CD donde está el abogado de
Aníbal Fernández. Cuando hace todo esto, se filtra el
video. Se pensaron que yo había negociado con el servicio
penitenciario. Pensaron que lo había hecho con la cámara
del servicio. Sale en todos los medios que yo lo quería
extorsionar. Tenemos un abogado que no era de mucha
confianza, le dimos una copia al abogado para que lo
aporte cuando lo crea necesario. Teníamos guardada una
copia cada uno. Cuando se filtra vienen los del servicio
y arrancan todas las líneas de teléfono y los cables del
videocable, nos dejan sin línea tipo penitencia. Les digo
de última sancioname, llévame a los buzones. Me dicen que
tenían que dar explicaciones, que estaban presionados por
el gobierno. Estaban todos enojadísimos. Venían a vernos
en diferentes momentos, Elicheheribetti, Guevara, Rotger.
Incluso se acercó Pablo Beolchi, era Subdirector. Un tipo
que me dijo que sabía que estábamos peleando la causa
nuestra, un tipo común. Me dice, yo no puedo hacer nada,
quedate tranquilo le digo. Yo aprovechando que estaba ahí
le pido disculpas. Le dije que la justicia de todo quiere
pruebas. Me hubiera encantado no traerte quilombos.
Recién ahora la causa pasó a la órbita federal. Eso nos
costó muchos años de lucha, de arriesgarnos y exponernos
también. Teníamos la causa pisada. Pasa este tema de la
cámara. Al poco tiempo se suaviza. Hay una parte que dice
que Aníbal nos tenía que sacar de acá. Solibaret en el
video dijo que a mí me tenían que sacar de acá. Yo quiero
pedir una revisión en la causa, no tengo participación en
nada de esa causa. Él me dice ya sé. Cuando llega
Solibaret lo atiende Schillaci. Él pensó que yo no
estaba. Yo estaba en la celda de enfrente. Lo atiende
Víctor y le dice hola che quien te manda: Aníbal, “la
morsa”. Entre nosotros le decíamos “la morsa”. Terminan
las elecciones, Aníbal pierde las elecciones en la
provincia de Buenos Aires. Caminaba por el techo.
Seguíamos en el área de Sanidad. Cuando llega Solibaret,
Schillaci le dice quién te manda, dice que “la morsa”.
Viene con una mujer que yo no la conocía, pero Schillaci
sí. Empezamos a hablar de la causa del triple crimen y de
un montón de cosas más. Me dijo vos fuiste el pato de la
boda. Me dice que cuando él sea Procurador de la
Provincia de Buenos Aires la causa la hacía crack. Yo me
imaginaba a Solibaret Procurador de la Provincia de
Buenos Aires con todas las causas con todos los
detenidos. Una maravilla. Cuando se estaba yendo le dice
a Schillaci decile que agarre dos palitos verdes y se
deje de hinchar las pelotas. No era por plata. Estábamos
presos injustamente. Me daba dos palitos verdes para
retractarme de lo de Aníbal, y después esperábamos a que
sea Procurador y nos liberaba. Hay muchas cosas en la
entrevista. Hace mucho que no veo el CD, por lo menos
tres años. No tiene desperdicio. Tiene de todo. Nosotros
no tenemos participación en el triple crimen, no tenemos
que pagar cagadas que son de él, Nosotros tenemos que
salir porque tenemos que salir. A cargo de que me
retracte de la nota. Nos han apretado muchos abogados y
lo siguen haciendo. Es el mecanismo que tienen, apretar a
la gente. Es terrible y nosotros lo padecimos todo este
tiempo. El 26 de octubre gana Vidal, Aníbal queda afuera.
Para nosotros fue un alivio, no por Vidal, podría haber
ganado cualquiera. Llegan las elecciones, va a votar
Schillaci Víctor, porque en ese momento él estaba
procesado. El voto no era muy democrático. El Servicio
Penitenciario les decían a quién tenían que votar. Los
llevaban a los presos les decían vos votá acá, vos acá,
estaban siendo funcional al Frente para la Victoria. La
Unidad N° 30 fue la unidad que más votos para el Frente
para la Victoria tuvo. Llevaban los votos direccionados.
Cuando pasa el 26 de octubre, estábamos llegando a las
fiestas, y las visitas de Mario Bolo fueron más
frecuentes. Me dice que cagada que hiciste, si ganaba
Aníbal me posicionaba en la jefatura, me dice que era un
boludo, que no aceptaba una mano, no tenía más nada para
grabar. Yo lo conocía de la Unidad 25, lo mismo que a
Elicheheribetti. Cuando llegaron a Alvear yo ya los
conocía de otra unidad. Ya me conocían, sabían que era un
tipo con el que podías hablar. Me dice vos Lanatta no te
dejás ayudar. Le digo que uno a veces es terco y se tiene
que dar la cabeza contra la pared. En un momento me dice,
te la voy a hacer corta: ¿vos te querés morir en cana me
dice? ¿Cómo morir en cana? Te hablo en serio me dice.
Bolo tiene miles de denuncias por pasarle facas a los
presos. Y Tolosa también. Tienen una reputación bastante
violenta. A Tolosa le dicen “el rompehuesos de Junín”. No
cualquiera puede amenazar, tiene que tener un historial.
Cuando me dice que no me dejo ayudar, que me voy a morir
en cana, la segunda vez, le digo que me lo diga claro que
quería hablar conmigo, me pide un papel y una birome.
Está la reja de ingreso donde entra el encargado, hacia
la derecha está mi celda con una reja, a mi izquierda
están Schillaci y Cristian. De este lado tenía una mesita
donde almorzábamos y cenábamos con una tele que
mirábamos. Saco la birome. Me dice tenés que hacer esto
sino te vas a morir en cana. Eso me lo repitió varias
veces. Caza la birome y me dice esto es así, así y así.
No te entiendo monstruo. Y me dice que te tenés que ir
por acá boludo. Ese fue Mario Bolo, el Jefe de zona de
los nueve penales del campo, personal jerárquico. Esto
fue entrando en diciembre. Necesito que hagas dos cosas,
él entre y ordena, no pide, deja la gente afuera. En esa
conversación me dice vos hacías portaciones y la mía no
la puedo hacer, y le digo, andarás sin fierro. Tenía el
arma de fuego dentro del penal, una Bersa Thunder. Me
hace el mapita para salir, me dice que hable con Tolosa,
es mi pollito me dice. Tolosa es César Tolosa. Tolosa es
un tipo frío, detestable, chocaba muy seguido. Le digo no
me gusta lo que me estás trayendo, es una sentencia de
muerte porque me querés matar. Se va Mario Bolo. Ellos
ven que entró Mario Bolo, pero se fueron a acostar. Me
encaraba a mi porque ya me conocía de otra unidad. Cuando
se va Mario Bolo vienen y les cuento a ellos, mi hermano
me dice Bolo que se vaya a la puta que lo parió. Está
loco este tipo. Le digo está hablando en serio. Hasta el
momento no había promesa de nada. Vuelve y me pregunta
que pensaste, le digo no pensé nada. El 16 más o menos
viene, y me dice ¿pensaste lo que te dije? Y le digo
perdieron en la provincia de Buenos Aires, quiero pelear
la causa, no quiero problemas con la justicia. Me dice
pibe no entendés nada, no hablo más y se fue. Un día pasa
Tolosa, al que nunca le hablé, solo hola que tal, y me
dice que onda, vos no entendiste nada me dice y se va.La
próxima visita de Bolo, estaban ellos presentes. Trajo
unos salamines, picamos algo, estaba Guevara también. No
dije nada porque había otra gente. Estaba
Elicheheribetti, Guevara, Bolo, eran todos jefes. Cuando
se va me dice ¿pensaste lo que te dije? Y le contesté
después hablamos, porque me lo quería sacar de encima. A
los días vino de nuevo, me dice, vas a tener problemas,
te quieren muerto. Me dice yo necesito dos cosas:
¿confías en mí? Le digo sí, pero obviamente no. Contame a
ver. Me dice si hablas con Tolosa, te va a decir todo, si
estas prófugo me mandaron a decir de arriba, te preparo
documentos y te doy un par de palitos para que te puedas
manejar en otro lado, ármate de nuevo. ¿Qué ganás vos le
digo? Primero, me dice, romperle el culo a esta conchuda
(por Vidal), y segundo lo que quiero hacer yo es agarrar
y que hagas un video de retractación de lo de Aníbal, lo
dejaste muy sucio. Te retractas y arranca de nuevo en
política. Le dije que nunca falte a la verdad. Seguía
siendo la gestión de Piermarini. Me dice: vos salís de
acá del penal, entre Saladillo y Alvear estaba el
helicóptero, que es el que habla Raquel Godoy. De ahí nos
dirigíamos a un campo y hacía el video de retractación.
Me proponen que me iban a dar documento, plata, y
helicóptero. Le digo que me estás mandando a la muerte.
Me dice que entre Alvear y Saladillo te espera gente mía,
habla con Tolosa. Sale Bolo. Tolosa para ese entonces
vino bueno. Me dice necesito hablar con vos. Todavía no
habían sacado a los alcaides mayores, las cámaras ya las
habían sacado hace meses. En ese momento Tolosa me dice
te lo voy a demostrar en estos días que te dejo con
oficialitos solos, pibitos, cadetes, si no te da la nafta
sos un gil. Pasan unos días, retiran la custodia de los
Alcaides Mayores. Yo les dije nos pasan a fierro acá. Ya
no era fácil. Me dice a estos pibitos les mostrás una
charrasca (una faca), se cagan y se mean. Con la fuga no
tienen nada que ver. Entregaron a esos pibes. Le iba a
pedir disculpas a Labat, cuando lo vi al pibe. Te dejo un
pibito acá y vas a ver me dice: uno flaquito y uno alto
rubiecito. Recién recibidos, buena gente. Si vos haces
esto te digo en qué día, me explicó todo. Tenés que
agarrar, reducís a este guardia a punta de faca. Esa arma
que está ahí, la hice yo con Schillaci. El material
estaba dentro del penal. Esto es una madera de palo de
escoba. Explica como hicieron el arma. Habían puesto a
estos pibitos y me dice: ¿Y? ¿Pasó lo que pasó? Está
pintado de negro porque Schillaci hace camioncitos.
Cuando viene Tolosa, cuando me dice lo del plan, me dice
tenés que apretarlo a punta de faca a este. Cuando te vas
de Sanidad, te dejo la puerta abierta. Es eléctrica esa
puerta, te la dejo abierta porque no la vas a poder
abrir. Decidimos hacer el arma esa para tratar de
amedrentarlo, el riesgo era quedarse, no evadirnos.
Queríamos pelear la causa como Dios manda. La pintamos al
arma con pintura sintética nos la dio Tolosa. Le pedimos
pintura negra y rojo. Los señores están acostumbrados a
ver muchas peleas con faca. Muchas veces son atacados con
facas y tienen que saber defenderse para no salir
heridos. Nosotros no queríamos lastimar a nadie. Ya no
nos asusta la faca. No queríamos heridos ni muertos.
Llega la guardia antes del día 26, una o dos guardias
antes, y Tolosa nos dice, prepárense que en cualquier
momento vamos. Ya teníamos todas las amenazas encima.
Guardamos el arma en el mismo lugar donde guardamos las
facas. No se permite dentro del penal ropa negra ni
camuflada ni verde. En la habitación de Schillaci, el
techo son placas que se levantan. El arma tardó un día en
secarse el sintético. Ahí adentro ocultamos el arma.
Llegamos al día 26, estábamos muy asustados, no queríamos
morirnos. Hay un tipo citado que en un momento nos dice
¿Por qué los quiere matar Tolosa? Se llama Solet
Mansilla. Nos trajo para acá. Lo mandó al pibe. Nos
sondeó un par de veces. Teníamos que estar solos y nos
pusieron gente atrás. Las facas finalmente nos las
entregaron el día 26. Tolosa se asoma y dice a Labat que
se fue el último camión, esa era la clave. Tipo ocho o
diez de la noche, trae una bolsa, estábamos a la espera.
Nosotros especulábamos con la retractación. Viene y me
pasa una bolsa, en el horario que Labat fue a comer.
Había una remera gris, una tricota, una campera, tres
pantalones, dos borceguíes, que a mí me quedaban grandes.
Me manda una notita que decía que los precintos me los
dejaba en la bomba de agua en el túnel. Por eso del túnel
para allá estaban atados con precintos y del túnel para
acá con sabanas. Llega la hora del recuento, tipo dos de
la mañana, más o menos. Estábamos preocupados, no era
nuestra decisión salir. Entra este chico, trato de
amedrentarlo, el pibe salió para atrás tirando trompadas,
Labat, le pegué un golpe de puño en la cara, lo
reducimos, empezó a sangrar. Quedate tranquilo le
dijimos. El pibe gritaba, se había puesto mal, no lo
esperaba. Ayer cuando lo vi me quería morir. Tolosa había
dejado abierta la puerta de sanidad. Había un tipo
durmiendo. Doblamos, abrimos la puerta, la apoyamos y no
la cerramos porque hace ruido. Se prende la bomba y nos
pegamos un cagazo bárbaro en el medio del túnel. De noche
quedan dos escopeteros en el control central. Doblamos a
la derecha, descendemos las escaleras, me quedo mirando
la escalera del control central, ahí estas en el medio
del túnel. El arma de madera siempre la tuve yo, a Labat
le saco prendas porque las que teníamos no alcanzaban.
Cuando lo estamos atando le preguntamos en que auto andas
y nos dice en un 128 y no le creímos. Le sacamos las
llaves. Ellos van primero, yo me quedo en la escalera.
Ellos dos llegan a la puerta, estaba arrimada. Cuando
vamos bajando, ellos van llegando, viene Toleres quiere
meter la llave y estaba abierta. Esa fue la verdad. Él no
abrió la puerta. Lo agarran, lo atamos. Arriba hay una
chica nos dice. Subimos despacito. Dentro del perímetro
donde están los masculinos, no hay mujeres del servicio
penitenciario. Mira mi cara, la puede conocer, pero la de
ellos no. Llegan ellos primero, le dicen flaca, la
agarran bien, no hubo golpes, salvo Labat que tuvo
crisis. Ahí está el ascenso del túnel. Esa puerta nunca
la cerraban. Suben ellos primero, le agarran las manos,
nos van a matar le dice mi hermano, y ella nos dice ah
ustedes son los hermanos Lanatta, voy subiendo yo y me
ve. Le digo que se quede quieta, me quedo debajo de la
cámara. Schillaci y Cristian se quedan con Godoy para
reducirla. Le dijimos que no pasa nada. Terminan de atar
a Godoy y vamos para el estacionamiento. Manejo
Schillaci, Cristian del lado del conductor y yo detrás de
Schillaci. Llegamos al puesto uno, sale Dos Santos.
Tolosa nos dijo que iba a poner un cuatro de copas. El
aseguraba la salida. Llegamos al Puesto 1, de ingreso y
egreso del penal. Paramos de este lado, agarramos a Dos
Santos y le dijimos que se quede tranquilo. Estaba la
visita afuera. La gente hace la fila para la visita,
llega mucha gente en los micros, la gente hace fila en la
puerta del penal. Schillaci manejaba, yo lo tenía a Dos
Santos atrás. Tuvimos que empujarlo, pedimos ayuda. No
nos dieron bola, no accedimos a las facas, quedaron en el
techo de sanidad. Cuando salimos agarré un arma de la
cabina, una 9mm. Hubo una visita del subjefe del Servicio
Penitenciario, Cardo, en el cual tuvimos una
confrontación, el segundo de Piermarini, le respondía al
ministro Casal, cuando reclamamos las líneas telefónicas,
queríamos poner una línea más, porque se cortaba, hizo
algo estratégico, había dos internos de limpieza de
Sanidad. Vino él y limpió la zona, él mismo lo hizo. Sacó
a dos internos del área de Sanidad. Nosotros estábamos en
el lugar donde estaban los internados. Estaban en el área
donde justamente teníamos que pasar. La tapa del techo de
la pieza, quedó arriba de la cama. Con Piermarini no
tuvimos contacto, siempre con Cardo, Rotger, Bolo, todos
de la misma jerarquía, y con el Director del penal y
todos los de abajo. De la gestión de Scioli. Llegamos al
Puesto 1, reducimos a Dos Santos, lo de adelante no
sabíamos lo que venía, era a todo descubrir, no sabíamos
si iba a estar el helicóptero, ni qué grupo nos esperaba.
Empujamos el auto, arranca el auto, salimos despacito,
llegamos a donde nos dijo Tolosa. Había establecido que
en el cementerio nos esperaba alguien. El cementerio esta
contiguo a un campo, sobre la misma línea del penal, como
si fuese en la misma manzana. En la bolsa había un
teléfono, con eso había que llamar a la noche, se habló
hacia el exterior, lo operó siempre Víctor Schillaci.
Llegamos al cementerio. No estaba quien tenía que estar.
Habla por teléfono Schillaci, le dice pasá el cementerio
y dobla, y cuando llegamos al cementerio dice “Tolosa nos
cagó” –eso es lo que escuchó Dos Santos-, no había nadie,
no conocemos General Alvear, he ido hace años, pero no
conozco. Soy platero, orfebre. En el año 90 fui. Llegamos
ahí. Dos Santos lo guía para llegar a las vías, había una
Toyota Hilux, dejamos el auto con Dos Santos ahí. No le
sacamos nada a nadie, salvo la ropa de Labat. Cuando
llegamos a la esquina había una Toyota Hilux, doble
cabina, tenía estribos cromados y barra antivuelco. Le
digo a Dos Santos que le iba a atar los pies. Cierro la
puerta del auto, porque había quedado abierta, nos
subimos a la Toyota, y vamos yendo para la zona de
Saladillo. La Hilux tenía gente que habían puesto ellos,
no sabíamos quién era. Tenía un chofer esa camioneta, ese
sabía dónde estaba el helicóptero supuestamente. Se
detiene la Toyota mano derecha. La camioneta estaba, que
nos habían prometido. Previo a todo eso decido agarrar el
arma, por si pasa alguna situación. El conductor iba
hablando por teléfono, le saco el teléfono a Schillaci,
éramos cuatro arriba. Me puse detrás del chofer, que no
sabía que estaba armado. Me puse el arma debajo del
brazo. Era la ruta 205, salimos de Alvear. Serían 2:30
más o menos, no sé el tiempo. El horario para el
helicóptero lo ponía el hombre de la camioneta
supuestamente. Vamos para el lado de Saladillo, que
tendría que estar el helicóptero. Se detiene la camioneta
unos minutos. Schillaci pregunta si el helicóptero va a
bajar o no y en un momento empezó a seguir el auto. Yo
tenía el arma cargada ya porque estábamos complicados.
Cuando no llega el helicóptero la cosa cambió. Corríamos
contra la muerte, por la vida. Sigue por la ruta hasta
Cañuelas, nunca hizo un movimiento el tipo, no podía
detectar si estaba armado. Agarra la ruta 6, nos
dirigimos hacia Florencia Varela, me dice que nos esperan
más adelante, que me quede tranquilo que está todo bien.
Cuando llegamos a la rotonda de la ruta que va a los
penales de Varela, del lado izquierdo vemos un auto,
personas abajo y empieza a reducir la velocidad, me dice
que va a parar. Había un Focus color azul, un auto gris,
no sé qué auto y en el medio de los autos 5 personas,
fuera de los vehículos. Viene un Corolla de la rotonda,
yo ya me esperaba lo peor. Era de noche todavía. No
teníamos relojes. Del Corolla descienden dos personas,
una de atrás y otra del lado del acompañante. Se prende
la luz, miro y le digo a Víctor “arrancá”. Él estaba del
lado del acompañante. El chofer se bajó de la camioneta,
cruza y se queda hablando. Le digo Víctor manejá y
acelerá. La persona que veo es la misma persona que yo
declaré en lo de Servini de Cubría que era el autor
material de lo de Forza, Ferrón y Bina. Arranca la
camioneta, nos tiraron tiros, y salimos para el lado de
los penales, esa camioneta la abandonamos. Llegamos a un
montecito, apaga las luces de la camioneta Schillaci, nos
quedamos esperando a ver qué pasaba, no se veía la ruta.
Una lluvia de balas, y se suben a los autos, cuando vemos
que ganamos distancia. Después de día, miramos la
camioneta y tenía varios impactos de bala. A Jorge Lanata
le agradezco infinitamente. Tolosa nos dijo que nos
íbamos a ir con el auto del encargado, pero no pensamos
que tenía un 128. Esa arma de juguete no sé si lo dejé
tirado en el camino, en el mismo auto, no me acuerdo. No
recibí dinero por esa entrevista con Lanata, yo pedí
hacer la nota. Me comuniqué a la productora, me dieron el
número de Rodrigo Alegre, un tipo que está en canal 13.
Me hizo el contacto, le conté lo que quería exponer, me
dijo que le iba a preguntar a Jorge y me preguntó si
estaba seguro. Recibo a Rodrigo, le cuento el contenido
de lo que iba a hablar. Era una nota que no era lo mismo
si no era comandada por Jorge, sin desmerecer a este
chico. Yo quería contar la verdad a la sociedad. Jorge
estaba mal de salud, se hizo corta la entrevista porque
estaba agitado. Lo de la lapicera lo va a decir
Schillaci, el dispositivo lo pusimos nosotros, en la
cortina. No creo que, si él me daba la salida del penal,
siempre sosteniendo que fue el actor intelectual Aníbal
del triple crimen y no le tembló ni los bigotes. En ese
momento me habían dicho que enfríe un poco, deje el tema
del Registro Nacional de Armas, no recaudaba más. Yo de
hecho en la entrevista con Jorge Lanata expuse cuánto
dinero le llevaba a la casa a Aníbal, yo fui uno de los
primeros que decía que se manejaba la plata de esa manera
(en bolsos). En ese momento yo estaba comprando y
vendiendo relojes de alta gama, me quedó gente en
conexión, vendía Rolex, de todo, de alta gama.
Maximiliano Martínez es un miembro, subcomisario o
comisario no sé, de la policía de la provincia de Buenos
Aires. Tiene más o menos mi altura, rellenito, carita
redonda, barbita. Trabajó en Quilmes, en delitos
complejos, es de La Plata. Era uno de los autores
materiales del triple crimen que hoy investiga la
Justicia Federal. Hay una serie de sucesos en la cual yo
entrego un móvil a una persona de Aníbal, el día que paso
a buscarlo. En este caso tuve un Fiscal torcido
direccionado por Falbo. Ese móvil es entregado en la
reunión, en el encuentro, que yo no sabía cuál era la
finalidad, lo declaré en la justicia federal. Presencié
ese momento, se lo entregué a un muchacho que perteneció
a la SIDE, ese móvil tuvo relación con Martínez. El día
de los crímenes yo estaba en Bartolomé Mitre y Uruguay.
El Fiscal dijo pido disculpas por no tener pruebas pero
esos son los autores del triple crimen. Nunca vi a la
persona que manejaba la camioneta, era un tipo flaquito,
bigotito, de 1,70 aproximadamente, de tez blanca. En un
momento le hacía señas a mi hermano para ver dónde
íbamos, lo que queríamos hacer era evadir hacer el video.
Yo siempre dije, prefiero estar muerto antes de
retractarme de lo que he dicho que es real y es tal cual.
Cuando sacaron el dispositivo del área de Sanidad, no sé
si lo comentó uno de los guardias o los escuchamos
hablando, no me acuerdo bien, por orden de arriba
dijeron, queríamos estar monitoreados, no sabemos porque
los sacaron, era orden de arriba. No recuerdo bien quién
dijo eso. Queremos que se castiguen a los que hicieron
las cosas mal, no así a los que hicieron las cosas bien.
La jueza Otermin es Jueza de Ejecución N° 1, es la que
tocó por la condena del triple crimen. Dispone el
traslado al sector 1 pabellón 10. En un pabellón
interactúas con otros presos, podes charlar, no es lo
mismo estar alojados en un pabellón de Sanidad. Estaba
dentro del perímetro de seguridad, era de la fuerza, va
gente que tiene que tener resguardo y gente que ha
pertenecido a la fuerza, se logra establecer una buena
convivencia. Dentro del sistema penitenciario, quien
llega a un pabellón como ese, llega por conducta, tenés
que tener 10 de conducta. En el pabellón 10 había gente
que trabajaba en el casino, que trabajaba en otros lados,
tenía buena convivencia, se ganó estar ahí portándose
bien. No teníamos problema de estar en población, pero en
ese caso, había muchas hinchadas y quedan contactos en
todos los penales, o gente que responde a ciertos
punteros de Quilmes, quería evitar eso. Conocía a
Elicheheribetti y a Mario Bolo de la Unidad N° 25, estuve
solo, porque ellos estaban con falta de mérito, y yo
simplemente estaba por haber comprado el celular y
pasarlo nada más. El bolsero de celulares fue apretado
por el Fiscal, le dijo vos tenés que decir que con ese
celular se mandaron una cagada. Yo arranco en Olmos, de
ahí compro el cupo, es ilegal, pero lo compro, de hecho,
yo a Bolo le daba ocho mil pesos por mes, me cobraban un
alquiler, era vip. En ese momento había un montón de
famosos. En Sierra Chica estaba en el año 2.012, creo que
estuve año y pico, un año y seis meses en la treinta. En
el año 2.010 ya había estado en la treinta un año y pico.
Hay tres módulos. Yo estaba en el módulo 1 pabellón 2.
Cuando uno gestiona algo, se hace con audiencia al jefe
de módulo. Con Jorge Lanata entró Mario Bolo y
Elicheheribetti. La entrevista se hizo en la sala de
abogados. Ratifico todo lo que dije en esa entrevista. Es
el responsable del triple crimen y el ideólogo de la fuga
a través de sus contactos. No me interesa la política a
mí. Con la doctora Otermin saqué un Habeas Corpus para
que me atienda para plantearle el tema de que estábamos
en buzones, queríamos volver a población. De un día para
otro nos pasaron a buzones, sin previo aviso, por orden
del Servicio Penitenciario. Hoy en día he gestionado
cosas con el Tribunal N° 1, le llega una petición mía y
la Doctora Otermin se “caga encima”. La Jueza vino a la
Unidad N° 30, me atendió en la oficina del Jefe del
penal. Me dice que Piermarini me dijo, ella por miedo no
actúa. El Magistrado a veces se caga encima. Obró de
buena fe en su momento la doctora, hizo hincapié en que
se cumpla la ley. La orden era ir al pabellón 10 sector
1. Después la manchó Piermarini. Nos mandan directo a
Sanidad. Al principio pensábamos que nos estaban cuidando
y después fíjese en que se desató. Cuando llego me quedo
en el área de Sanidad, ahí los hago bajar a ellos,
Elicheheribetti me dice que los bajaba y que los
convenza, me dijo en unos días los pasamos, si hay buena
predisposición te banco unos días. Fue el alojamiento
eterno. Los cachivaches son las personas. El 4 de agosto
o 5, arrancamos en sanidad más o menos, hasta el momento
de la evasión. A César Albarracín no lo conozco. Dentro
del penal no lo vi. En Quilmes lo vi. Las posibilidades
de escaparnos no llegan a uno, cero coma cinco (0,5). En
condiciones normales es imposible”.

CRISTIAN LANATTA:
“Cuando llegamos a la Unidad 30 a nosotros
nos alojan en el pabellón 1 sector 2. Víctor en el sector
3 pabellón 10. Estábamos todo el día en aislamiento salvo
una hora a la mañana y una hora después del mediodía. No
había posibilidad de cambiar de pabellón siendo que la
conducta que teníamos en el SPB era 10 ejemplar siempre.
No teníamos partes ni sanciones ni problemas nada.
Tampoco me dejaban que me relacione con Víctor, porque
para colmo no teníamos los mismos abogados y no dejaban
que participemos os tres de una charla con el abogado
para interiorizarnos bien. El SPB no nos dejaba, las
autoridades de la U 30. Cuando nos llevan a la 30 fue con
esa finalidad, de tenernos aislados, pero no por una
cuestión de seguridad, porque éramos presos comunes.
Cuando nos llevaron a ese lugar fue para que quedemos
aislados con el periodismo o con accesos complicados.
Cuando yo quería ver al procurador se me complicaba un
montón. El abogado que teníamos después del fallo de
casación, no es que no apela, me dijo que tenía unos
problemitas y me dio a entender como que estaba
amenazado. Por la causa del triple crimen. Cuando le
empiezan a correr los tiempos para hacer el recurso de
casación, se le vence por extemporáneo. Yo hablo con Luis
Daer, que era el abogado que tenía Víctor y me dice
Cristian no está el recurso, que no habían apelado. Me
dice que iba a hablar con mi abogado para que renuncie y
de esa manera le iban a correr los días al defensor
oficial. Entonces cuando le corran los días a él yo entró
como abogado particular tuyo y hago el recurso de
ustedes, no pueden dejar esa causa firme. Ni condenados
tendríamos que estar por esa causa. Así nos toca el
Defensor Oficial de Casación, Mario Coriolano. En el
penal nunca nos decían si había un comparendo, por una
cuestión de seguridad, no le dicen a nadie. De buenas a
primeras un día a la madrugada viene la comisión del DOE,
un grupo especial del SPB. Nos vino a buscar. Nos
requisan, nos dicen que teníamos una audiencia en La
Plata, nos llevan a aislados, con Martín prácticamente no
podía ni hablar en el camino. No sabía a qué nos
llevaban. Venimos acá a La Plata a la Defensoría General
de Casación. Nos atiende el defensor Mario Coriolano. Nos
dice que es nuestro nuevo abogado, que le habían dado ese
plazo para hacer el recurso, pero nos dice que hay un
problema. Que la comisión estaba alterada y no quería que
nos atienda. Nos dice que tiene dos minutos para
atendernos. La oficina de él daba a un jardín de
invierno. Serían diez del grupo este, habían cortado la
calle. El que estaba a cargo de la comisión, que se
llamaba Aldo Damore, le hacía señas al defensor por el
tema de la hora. Nos dice que firmemos unos papeles y con
eso hacía el recurso. Nos dice que por más que le diga lo
que le diga yo tengo que basarme en lo que está en la
causa. Firmamos y nos fuimos. Pasan unos 60 días más o
menos y el defensor nos hizo desistir de la apelación.
Firmamos en blanco porque la comisión ya nos llevaba
esposados. En La Oficina estaba Coriolano y una
secretaria. Del otro lado hay un vidriado que daba a un
jardín de invierno donde estaba toda la comisión que nos
había llevado. Yo le dije a Coriolano que era el abogado
y tenía que poner orden. Yo necesitaba dos horas para
explicarle cómo es la génesis de esta causa. Yo vine con
falta de mérito y usaron un testimonio trucho de un preso
que cambió la declaración y denunció al Fiscal. Habla con
la secretaria y me dice si teníamos confianza en él como
para firmar unos papeles y poder armar los recursos
porque había problemas de tiempo. Apremiaba el tiempo. Yo
creo que algo anormal había. Nos terminan llevando a las
30. Nos hicieron firmar una hoja en blanco a cada uno.
Eso paso con Martin y conmigo. Víctor tenía a Luis Daer.
Coriolano nos hace firmar una hoja en blanco y nos deja
la sentencia firme. Nos damos cuenta dos meses después.
Cuando nos notifican empecé a decir que iba a hacer
huelga de hambre hasta que logramos conseguir una visita
intramodular, que lo traían a Víctor a la leonera que
estaba al lado del control del sector 1. Nos daban media
hora para que hablemos. Le explico a Víctor todo este
tema. Cuando yo le contaba eso a cualquier abogado no me
creía. En una de esas charlas, yo tenía una copia de la
causa y la miraba permanentemente. Yo tenía falta de
mérito junto con Víctor y el hermano. La falta de mérito
había sido apelada por el Fiscal. La casación había
confirmado la falta de mérito, habían valorado muy bien
la prueba. Con esa misma prueba vamos a juicio y nos
condenan. Yo estaba mirando la causa y Martín nos hace un
comentario a mí y a Víctor y nos dice que él no tiene por
qué aclarar cómo son las cosas, pero nos explica cómo
venía orientado el tema de la causa, por qué habían
llegado a él. Habían llegado a él porque en un momento lo
nombraban como que era el autor intelectual en la causa
del triple crimen. Se nombraba en los medios. Yo decía
que no podía ser que mi hermano sea ese empresario
mencionado. Cuando pasa todo esto mi hermano va con un
abogado a Mercedes a hablar con el Fiscal para ver si lo
requería o querían tomarle declaración o algo. Le dijeron
que no lo necesitaban para nada. Eso fue un jueves y el
lunes allanan mi casa, y se creían que Ana Laura, mi ex,
era la mujer de Martín y que Martín vivía en mi casa. En
mi casa hicieron cincuenta pericias, todas negativas. Yo
hablo con el comandante de gendarmería y me dice que me
quede tranquilo que en cuatro horas mi familia volvía a
la normalidad porque no había nada. Ahí se origina la
causa. Cuando charlamos los tres, ya en el penal, le digo
a Martín un día pensando, se me ocurrió hacerlo público.
Y le digo algo raro está pasando con el servicio. El tema
de estar firme la sentencia es algo totalmente anormal.
Éramos tres presos comunes que nos llevan a la Defensoría
General de La Plata con una custodia como si llevaran al
Papa, y nos hacen firmar y accede el Defensor General de
Casación que es lo que a mí me llamó la atención. Parecía
que era de Derechos Humanos, como que nos daba garantías,
y esa fue la garantía que nos dio, dejarnos la sentencia
firme. Schillaci estaba en la causa con nosotros. El
abogado de él dice textualmente que había que denunciarlo
al Defensor. Le pedí que me diera una mano porque yo no
podía sacar ni un papel. Me dice que la única que queda
es que quede colgado del recurso de Víctor, porque como
son unívocos los fallos es la única que queda. Me hizo un
comentario como que la situación política no era
favorable para la causa. El abogado de Víctor apeló y la
Corte rechazó el recurso. Después de la fuga rechazaron
el recurso. Hasta el momento de la fuga la parte de
Martin y mía estaba firme, la de Víctor en la Corte.
Cuando sale esto público, un domingo, lo miramos en un
televisor, y el lunes a las ocho de la mañana pasaban en
recorrida y entraron. Esto fue creo el 3 de agosto. El 2
de agosto sale la nota con Jorge Lanata. En la recorrida
de la madrugada posterior a la nota, viene todo el cuerpo
de requisa con los todos los cabecillas de la 30, nos
sacan, nos esposan y nos llevan a aislamiento como si
estuviéramos sancionados con una sanción grave. Nos
llevan a los buzones del sector 1, creo que pabellón 11.
Nos ingresan en tres celdas separadas una al lado de la
otra. Cuando preguntábamos que pasaba nos dicen que era
por el quilombo que hicimos en la tele. Yo no presencié
la nota, no me dejaron. La vi por televisión. Yo había
hablado con Martín y me comentó como era todo. Yo le dije
que como veíamos como iba la causa estábamos muertos, que
le diera para adelante. Yo sabía lo que iba a pasar por
el lado del servicio. Un día viene y me dice, por el tema
de los traslados de plata, que se quería comprar un auto
para todos los días. Él tenía un Mini Cuper en ese
momento. Le dije que se comprara un Toyota Corolla Me
dijo vamos el sábado. El sábado vamos y me acuerdo que lo
pagó en dólares, eran unos 20.000 dólares. Otro día vino
con la moto al taller, había comprado un CVR 600 cero
kilómetro. Me lo mostró y me la dejó para que le pusiera
un escape especial. La moto la pagó 18.000 dólares más o
menos, el auto 20 o 22.000 dólares. Lo compró en Toyota
Panamericana, lo llevé yo. Las ganancias de esos
traslados de dinero que había llevado, como declara en la
nota, de esos dos me consta que él tuvo ganancias de ahí,
del dinero que llevó a la casa de éste personaje, Aníbal
Fernández. Cuando tenía que consultar algo de autos o
mecánico me consultaba a mí. Todo lo que dijo en la nota
ya lo sabíamos que lo iba a decir. Pero lo que declarara
en el Tribunal eran dos más dos nueve. Primero se dijo
que en mi casa habían ejecutado a las personas. Después
el Fiscal mandó a Gendarmería a que haga un relevamiento
en cinco manzanas alrededor de mi casa, donde el ochenta
por ciento de los moradores había accedido a prestar
información, y nadie había vista a la camioneta ni a los
fallecidos. Y la Jueza dice por eso sostengo que
estuvieron en Videla 631. Después, por ejemplo, en una
pericia balística dice un perito balístico que las
víctimas fueron asesinadas con dos armas; una calibre 40
y una calibre 9 mm. Que, por la posición de los cuerpos,
la posición de los disparos y la posición de las vainas,
él estima que fue un tirador con ambas armas en forma
sucesiva, que no pueden ser dos tiradores porque si no se
hubiesen lastimado entre ellos. En el fallo la Jueza dice
que los tiradores son Víctor Schillaci y Cristian
Lanatta. Que eso después lo derriba la Cámara de
Apelaciones y después lo confirma la Casación, por eso
seguíamos con falta de mérito. El taller yo lo tenía un
lujo. Como yo hacía cosas de competición no estaba sucio
el taller. Dice que yo nunca había trabajado en ese
taller. Y yo trabajé toda la visa ahí. Y después que el
banco de prueba, donde yo probaba los motores, que era
una sala presurizada, que esa sala se había preparado
especialmente para matar a la gente. Después encontraron
sangre en mi casa, me hicieron el ADN y resulta que la
sangre era mía. El triple crimen se provoca el 7 de
agosto de 2008. Yo el 9 de agosto de 2008 estoy yendo a
Córdoba, pero no por una coartada. Yo hacía 60 días que
había viajado a Córdoba a señar el banco de pruebas. El
Fiscal habla del banco de pruebas y todavía el banco de
prueba no existía. Yo el viernes 9 viajo a Córdoba y los
cuerpos aparecen el miércoles 13 de agosto. Yo vuelvo el
14. Yo tenía dos teléfonos: uno Nextel a nombre de Ana
Laura y también un Unifón también a nombre de Ana Laura.
Esos dos teléfonos los llevé conmigo. Eso después lo
constata el Fiscal. Mi tío vive en Córdoba. Llegué a
Córdoba y mi tío me había dicho que tenía pinotea, y a mí
me gustan los muebles de pinotea, entonces compré
tirantes de pinotea y un carpintero me hizo todos los
muebles para mi casa porque me estaba por mudar. El
miércoles cuando estoy cargando todo en la camioneta, ya
con el banco de prueba que lo retire el día sábado y el
ingeniero me dice que pase a buscar una turbina de
extracción de aire por Rafaela por la ruta 19. Mi tío
quería ir a pescar y me termino quedando, ya que me había
ido hasta allá. Yo también había hecho fabricar una
puerta. Cuando el miércoles estamos cargando los muebles,
tipo 17 horas, estaba cargando los muebles y viene el
carpintero y me dice mirá como esta Buenos Aires. Me
muestra en un televisor chiquito, creo que era Crónica, y
daban el caso del triple crimen, que habían aparecido las
tres víctimas. A mí me sonaba el apellido de Forza,
porque no lo conozco por una casualidad. Porque me había
dicho mi hermano antes de comprar el famoso Mini Cuper y
la moto en la concesionaria Honda de Quilmes, que quería
comprar un Mini Cuper y había un crédito por medio en un
banco y lo nombra a Forza, pero al final no se da, pero
me había quedado ese nombre. Me vuelvo el miércoles, hago
noche en Altagracia y llego el jueves tipo seis de la
tarde. No podíamos venir a mucha velocidad porque
veníamos muy cargados y con un tráiler atrás. Llego acá y
un año después me detienen por el triple crimen. Me
detienen porque supuestamente habían asesinado a estas
personas dentro del banco de prueba, pero ese banco de
pruebas no existía. Estaba el espacio físico que era un
quincho. Supuestamente como el banco de prueba cuando se
encendía hacía mucho ruido, ahí le disparaban a esta
gente. Nos detienen y estuvimos 45 días con prisión
preventiva. Vienen toda esta gente de Córdoba a declarar:
el carpintero, al ingeniero, el que nos alquiló el bote,
declaran todos. El fiscal me agarra aparte y me dice que
hay una reducción de pena si me adhiero a un programa y
me parecía que me estaba cargando. A los pocos días de
estar detenido me llega la prisión preventiva. Apelo la
prisión preventiva y me dan la falta de mérito. El Fiscal
la apela, pero me la confirman. Quedamos con falta de
mérito en esa causa. Vuelvo al penal. Tengo dos atentados
en mi causa: uno cuando llego a mi casa y tiran nueve
tiros dentro de mi casa, me buscaban a mí. Porque
supuestamente yo iba a hacer una ampliación de
indagatoria. Yo estaba detenido en Florencio Varela. A mí
me liberan, voy a mi casa y a los dos días estaba
trabajando en el taller. Un tiro me pega en la tibia, me
parte un hueso y me corta una arteria. Cuando arranca el
juicio del triple crimen, el abogado hace declarar a
Martin el primer día yel segundo día me hacen declarar a
mí. Yo sinceramente nunca me dormí antes de las doce y
media de la noche, estaba mucho tiempo en el taller.
Arrancaba tarde, a las nueve, pero tenía que tener un
poco de vida social. Ese día Ana Laura fue a la casa de
la mamá y me llamó para que la vaya a buscar y le dije
que se venga en un remise porque estaba fundido. Pido
algo para comer. Llamo al delivery. Veo que llega un
vehículo, gasolero moderno porque era silencioso, abro la
puerta y veo cinco o seis personas que patean la moto del
delivery y queda en la vereda. Agarran del cuello al del
delivery y lo meten adentro de mi casa. Tiran al piso al
del delivery y me dicen que me tire al piso. Tiran cuatro
tiros y se van. Hice la denuncia. Me dieron un golpe en
la cabeza. Están todas las denuncias hechas. El 3 de
agosto nos llevan a aislamiento, nos ponen en tres celdas
una al lado de la otra, en un ala que no teníamos acceso
a nada. Solo puede llegar un fajinero, pero nos aíslan y
nos cierran el ala. Entra un oficial y dice que no nos
pasen el teléfono. No podíamos hablar por teléfono. En
ese momento teníamos un celular, nos cortan la luz. Las
celdas no tenían agua: no comíamos, no tomábamos agua,
nada. En ese momento no me acuerdo quien llama a Rodrigo
Alegre de Canal 13, lo hace público, nos llaman a
audiencia, vienen y se llevan el aparato. Lo que no
querían era que habláramos con el exterior. Ahí nosotros
pedimos el tema de un Habeas Corpus, Martin viaja a
Mercedes y la Jueza dice que es ilegal lo que nos estaban
haciendo, la manera en que nos tenían, Encima por una
nota periodística con respecto a una causa penal. Viene
mi hermano y me dice que habló con la Jueza y nos van a
alojar en el sector 1 pabellón 10 que es un sector de
fuerza, pero también de conducta. Nosotros teníamos los
requisitos porque teníamos ejemplar diez todos. Pasan las
horas, no nos llevaban al pabellón. En un momento lo
llevan a Martín y le dicen que firme una disposición
junto con nosotros, que no nos iban a llevar al sector 1
sino que nos iban a poner en otro lugar. Eso no me
acuerdo quien me lo dice, pero estaban todos. Había gente
de Jefatura. Estoy seguro que Bolo estaba, en ese momento
no lo conocía. Nos llevan a Sanidad y nos dicen que no
podíamos estar alojados con otros presos. Estábamos ahí
en una celda con un baño y nos ponen de custodia a un
alcaide mayor y un adjutor. Había un cámara que filmaba.
Cada dos o tres días venía este hombre y bajaban
información del DVR. El primer día tuvimos una guardia,
el segundo día otra y el tercer día otra. La comida, en
ese momento, nos la traían cruda para que la hagamos
nosotros, por las dudas. Hasta ese momento parecía una
medida de seguridad. Había recorridas. Pero en la
televisión se hablaba que la nota se podía llegar a
ampliar. En esa semana son las elecciones PASO y ahí se
empezó a intensificar la llegada de Bolo y el Director,
pero pedían hablar con Martín en la celda que dormía él,
donde mirábamos tele. Ahí Bolo le dice que, a mi hermano,
a Schillaci y a vos si es por mi te meto en los buzones
de atrás, como Dios los trajo al mundo. Ahí estaba todo
infectado. Mi hermano ya conocía a Bolo de otra unidad.
Cuando averiguamos nos dicen que era un hijo de puta, es
el jefe de zona. Un empleado de SPB nos pregunta por qué
nos venía a ver, que era un hijo de puta. A Tolosa lo
conocía de Sierra Chica, el apodo es “el rompe huesos”.
Tiene trescientas ochenta mil denuncias en el legajo.
Cuando estábamos ahí llegó un momento que venía hasta dos
veces por semana Bolo. Siempre venía Bolo, a veces con
Guevara y a veces de Elicheheribetti. Beolchi no estaba
con ellos, él venía en recorridas individuales, venía
bien a ver si necesitábamos algo, él no estaba en el
show, estaba aparte. Cuando terminan las PASO, que
Domínguez queda afuera, queda Aníbal y quedaba como
competencia de la Gobernadora actual. Ahí empiezan la
carrera hacia las elecciones de la Gobernación. Cuando
pasa todo esto viene este abogado Solibaret, que yo lo
conocía de Quilmes. Lo van a ver a Víctor y él me dice
que le parecía que lo venía a ver para que hable mal de
Martín. Le digo si viene nos va a ver a los tres. Yo lo
conozco bien. Nos viene a ver Solibaret, creo que era un
sábado. Ya habíamos dejado todo listo para que quede
filmado, sino no nos iba a creer nadie. En la cortina
estampada que había, hicimos un agujero y pusimos la
lapicera en un bolsillo. Pusimos la mesa, tres sillas
porque venía con un acompañante. La lapicera entró por
intermedio de un penitenciario que yo no lo conozco.
Víctor sabe quién es. Prepara todo Víctor que entendía un
poco mejor y empezamos a escuchar las puertas de rejas.
Es mentira que estaban las puertas abiertas. Se escuchaba
la puerta principal de Sanidad. Sanidad es como una
herradura, pero cuando viene del túnel, si sigue derecho
sale a control central y sale al núcleo del penal. Hay
una puerta muy fuerte que tiene una protección de vidrio.
Esa puerta está anulada para que se abra de afuera y esa
puerta la abre solo el Jefe de Sanidad, no hay un botón
al lado de la puerta como se dice acá. Hay un botón rojo
que es el que abre la puerta. Sólo la puede abrir el que
esté a cargo de Sanidad. Empezamos a escuchar que se
empiezan a abrir puertas, cuando empiezan a agarrar el
camino para la famosa matera que dicen ellos, hay otra
reja, a cinco metros más hay un pasillo y otra reja más y
otra reja más hasta llegar a nosotros. Cuando pasa esa
reja choca con la matera y ahí queda una reja hasta donde
estamos nosotros. Nosotros escuchamos que venía entrando
gente de visita. Yo me voy a una celda y Martí a la otra.
Víctor los recibe, vienen, se sientan. Viene esta chica,
Mirta no sé cuánto. La conocí ese día. Víctor
concretamente le dice: ¿decime quién te manda? Le dicen
Aníbal, boludo, me manda, la morsa. Hoy es el cumpleaños
de mi hija y que además como visita no había entrado
nunca a un penal. Creo que era 22 de agosto. Él se daba
vuelta y miraba la cámara, especulaba con esa cámara. Se
ponía de espalda. Yo estaba escuchando detrás de la
cortina y le dice “Aníbal me manda boludo, la morsa, es
sábado ¿te pensás que voy a venir a un penal? Es el
cumpleaños de mi hija”. Víctor le dice que iba a hablar
con Martín y él le dice que con Martín no quería hablar.
Ahí entra Martín y Solibaret medio que se quiere ir.
Martín le dice que se quede ahí. Le dice a Víctor
correte. Se sienta Martín y le dice que tenía que hablar
con él y no con Víctor. Le dice ya sé que te manda
Aníbal. Le dice “Aníbal me dijo, vos te pusiste de punta
y no te vas a retractar”. Martín le dice que me soltaron
la mano y me tiraron una causa encima que no era mía. Le
dice, mirá yo lo que te ofrezco que lo tengo a Ordoqui en
Casación. Me dice yo cuando agarre el trono y me ponga
segundo, la bombea, se cae y quedo primero, Procurador.
Imaginate que si llego a ese lugar. Casal se está
llevando un palo doscientos por día. Esto es sencillo le
dice: con la cagada que se había mandado este tipo tiene
que venir y arrancar las rejas y sacarte. Sí, como bajó a
dedo del camión de traslado, le dice. Me dijo que hagamos
una cosa, que agarra la causa y la plancha en Casación, y
en tres o cuatro meses la sacamos adelante y quedan todos
libres. Lo único que se retractara porque si no, no
llegaba. Todo el tiempo le pedían que se retracte y que
no declare. Martín tenía que declarar el lunes con
Servini de Cubría. No quería que judicialmente se
efectivice la nota, le decía que no hiciera la nota,
tenían mediciones hechas que lo perjudicaban. No quería
que la nota periodística se judicializará. Hasta ese
momento todo bastante normal. A Martin lo llevan de
traslado. Martin tenía unos cuadernos con anotaciones de
las portaciones que había hecho, de César Manzano, una
tarjeta de Scioli, las portaciones de Cocodrilo, de
Federico Domínguez de Casación, una jueza de la Corte, un
montón de empresarios, el titular del Banco Galicia,
todos los nombres en el cuaderno. Martín estaba
preparando todo eso para llevarlo. El domingo tiene una
charla telefónica con Solibaret y le dice que estábamos
de primera, que en veinte días salía Marcelito. Martín le
dice que los conocía y que iba a ratificar en la justicia
y le cortó. Nos cortan las líneas telefónicas esa noche
en el penal. Estábamos hablando de un teléfono celular
que teníamos. Martín va, ratifica todo, y ese día vino
renegando porque Rotger le saca una tarjeta. Todo lo que
es documentación de Martin no se lo dejaban llevar en el
traslado, paraba en la central de La Plata del DOE y le
fotocopiaba todo para pasarle a la Jefa del Servicio, a
Piermarini. Para ese momento manejaba todo la Jefa del
Servicio. Por ejemplo, anotábamos una visita, se le daba
la audiencia y ahí tenían que faxearlas a Jefatura, para
ver si se hacía o no. Te chequeaban todo. Así fueron
pasando los días, venían las elecciones a Gobernador, y
ya ahí, una semana antes, nos cortaron los teléfonos y el
cable para que no veamos las noticias, y teníamos
requisas bastante seguido. Discutíamos que ellos no se
tenían que meter con nuestra causa, que el problema era
nuestro y que decían ellos que si ganaba Aníbal el que
iba de Jefe del Servicio era Hugo Cañón. Ahí empezaron
las presiones de Bolo. Siempre que venía lo quería ver a
Martín aparte. La verdad no lo quería ni ver a Bolo, no
lo quería ni saludar. Me quedo con Víctor ahí y es ahí
cuando Bolo pone una pierna arriba de la silla y le dice
a Martín que usara la cabeza, que se dejara ayudar, que a
este tipo no lo iba a poder voltear, y que la causa no la
iba a arreglar, que la provincia de Buenos Aires está
gobernada por el peronismo hace no sé cuántos años, que
se retractara. Ese día fue más áspera la charla. Otro día
vino para intimidarnos, vestido de blanco como de gala,
con todas las jerarquías y tenía una campera encima, y no
estaba para campera. Le comenta que si estaba afuera le
podía arreglar un tema de una portación. Entonces saca un
Bersa 9 mm. como para intimidar. La agarró bien la
pistola. Después comenta que ahí en Sanidad si se quemaba
un colchón y no estaba el vigilante porque se fue a
comer, no salimos de acá adentro. Bolo le dice a Martín y
lo miraba a Víctor. Ahí le dije que me iba a hacer un
poco de gimnasia porque me sacó. Pasan los días,
estábamos próximos a las elecciones, y sale el video de
Solibaret. Martín dice que hay una cámara oculta y
Guevara vino desorbitado y le dice ¿Hay una cámara oculta
acá? Le decimos que no. Nosotros ya teníamos la cámara
para hacerle llegar a la Jueza de Comodoro Pi. Después
pasa lo del DVR, porque pensaban que la cámara de
Solibaret era la que estaba sobre la matera. Después nos
enteramos que habían sacado la cámara de ahí. Pasan las
elecciones y pierde Aníbal. Ahí empezó todo el problema,
nosotros pensamos que ya estaba, que estábamos
tranquilos, pero ahí empezó el problema. Ellos perdieron
en la provincia y si no cambiaba la imagen de Aníbal con
una retractación, no se ganaba en Nación. Perdió Aníbal y
pensamos, ya está. Cuando sale esa cámara oculta en
internet, la filtra un abogado. Esa filmación la sacamos
mediante Olga, la mamá de Víctor, pero no estoy seguro.
Eso estaba adentro de la lapicera. La cámara se filtra
una semana antes de las elecciones a Gobernador, sale en
Youtube. Ahí empezó el karma nuestro en Sanidad. Pensé
que ya había pasado todo y ahí es cuando se apersona
Cardo. Yo no sabía quién era. Cuando viene Cardo nos
lleva a su oficina, golpea la mesa y nos empieza a
intimidar. Le dijimos que lo íbamos denunciar. Pero nos
contesta que de ahí a las elecciones no íbamos a hablar
por teléfono. Después que pasen las elecciones sí. Ahí
Víctor y yo presentamos Habeas Corpus porque quedábamos
incomunicados. Algunas guardias nos llevaban a hablar al
control central. Torres, por ejemplo, el viene y me dice
“miren muchachos, yo me crié en el pueblo, no molesto a
nadie, vengo a laburar, no les pueden cortar el teléfono.
Yo los voy a llevar de a uno” y nos llevaban a hablar,
pero ellos escuchaban lo que hablábamos por orden de
arriba. Cuando estábamos ahí en Sanidad nos llama la
atención que ingresa un preso a la última celda del
fondo, cuando había una orden que no podía estar nadie
con nosotros. Cuando ingresa Cardo, le abren la reja y
cuando gira mira así y ve dos camas, y pregunta de quién
son y le dicen que son de dos internos que trabajan en
Sanidad, de limpieza, que ayudan a los enfermeros. Llamó
al Director y los hizo sacar de ahí, porque dijo que ahí
no podía estar nadie. Al preso le corrían la balanza
entonces cada vez que se iba a pesar no bajaba de peso.
El preso que ingresó nos daba lástima porque no comía, le
ofrecíamos comida. Paso un día y nos dice que con
nosotros tenía que hablar. Él estaba en la celda del
fondo. Cuando a él lo sacaban para ir a bañarse, a
nosotros nos metían en la celda y lo pasaban a él. Un día
yo estaba trotando y me dice que no lo quería hacer pero
que lo mandaron para lastimar a mi hermano. A esta
persona yo lo aporté como testigo, el defensor sabe el
nombre. Siempre los presos ahí se ponía un papelito en la
celda con el nombre y apellido del interno, pero la celda
de él no tenía papelito. Le pregunto cómo se llamaba y me
dice que después me decía. El tipo no quería acercarse
mucho a hablar con nosotros. Me quedó gravado el nombre:
era Solé Mansilla, Roberto. Este era el preso al que le
había hecho la oferta Tolosa, para que lastimara a
Martín. A cambio de eso no sé qué le ofrecieron. Lo
estaban matando de hambre. Un día le arreglamos el
contrapeso de la balanza, la pusimos bien, y le dijimos
que no diga que le arreglamos la balanza. Al otro día
cuando se pesó el tipo se armó un revuelo bárbaro.
Después creo que lo terminaron sacando no sé adónde, creo
que por ese trámite le habían ofertado ir a la unidad 9
de La Plata. En ese desarrollo viene Cardo y me dice que
los Derechos Humanos los manejaban ellos. Me pregunta a
quien me había comido yo. Yo no le contestaba, pero
estaba parado firme ahí, re caliente. Cuando venía Bolo,
por un momento era malo y por un momento era bueno. El
Director de la Unidad era funcional a lo que le decían,
tenía bajadas de línea. Cuando venía Bolo, Guevara se
iba. Elicheheribetti era el que a veces participaba más
tiempo. El presenció algunas amenazas. Yo le reclamé
personalmente varias veces por el corte de teléfono y del
video cable. Elicheheribetti cortó el teléfono y el cable
por orden de arriba. Una de las charlas de Bolo, que es
cuando ya empieza a ultimar detalles, ya previo a los
días de la fuga, habla Bolo con mi hermano y le dice
“escúchame una cosa, voy a hablar con vos que sos pillo
porque tu hermano es un bobo y Schillaci es un soberbio”
y nosotros estábamos escuchando. Se creía que estábamos
durmiendo. Estábamos del otro lado, pero había una
cortina, se escucha. La duda mía era con respecto a la
fuga, era tratar de salir, como decían sin que nos
fusilaran ahí adentro. La gente que nos visitaba nos
decía que nos retractemos a cambio de la libertad, que
nos conseguían la documentación, que nos dejaban afuera.
Yo le decía a Martín ¿por qué no le decís que el
helicóptero pare en la cancha? La cancha es gigante. En
concreto el día 26 ya por la tarde, a eso de las 14 horas
venia siempre un preso a traernos la comida. La comida
venía cruda. Ese día no sé porque, pero no cocinamos,
estábamos nerviosos con este tema porque al otro día era
el día D, era salir o salir. Ya habían despojado el área
de Sanidad. Era lo que nos había comentado Bolo. En
concreto es así: de todas las charlas que había, que
mantenía Bolo con Martín, decía que le pedían una
retractación y las alternativas era largar ahí adentro,
si no accedíamos nos moríamos quemados ahí adentro, nos
ofrecían salir del penal, hacíamos la cámara, nos daban
los documentos, todo. Ellos hablaban con naturalidad,
pero los que poníamos el cuello éramos nosotros, no eran
ellos. Nos daban documentos nuevos y nosotros después que
nos defendamos como pudiéramos. La propuesta era que
quedaba todo abierto. Bolo dice “Tolosa deja todo
abierto. Cuando ellos dan por sentado, salen o no salen
de ahí adentro. Salen o mueren ahí adentro. El 26 Bolo,
sin Tolosa presente, dice que nos iba traer un teléfono
celular de contacto, uno analógico, con crédito, la ropa
original de SPB. Nos trae tres remeras grises que dicen
SPB, tres pantalones azules oscuros creo que son, dos
pares de borceguíes, faltaba un par, un buzo negro que
tenía estrellas, tres insignias con los nombres, uno era
Guiñazú, Colombo y no recuerdo cual más, una lata de
pintura, un pincel. Esto fue el 26 a las 18 o 20 horas.
Bolo es el que dice que Tolosa va a traer todo eso, el
que trae en persona todo es Tolosa. Siempre estábamos
atentos a las rejas y ese día notábamos que cuando
llegaban a la matera no escuchábamos rejas que se abrían,
esas rejas internas no estaban cerradas, porque si no se
escucha el ruido de las llaves, estaba todo liberado. Le
digo a Víctor, “ahí viene Tolosa”, Tolosa viene con una
bolsa y dice “Lanatta la comida que te la mandan de
depósito”, agarro la bolsa y no estaba pesada como venía
siempre, y la comida venía a las 14 horas. La cámara
sabíamos que ya no funcionaba. Primero nos decían que la
cámara la chequeaba la jefa del servicio inalámbricamente
porque tenía un chip, supuestamente, no sé si será así.
Cagioni, el de anteojitos, que levantaba las filmaciones
no venía más. Nos había dicho que la cámara no funcionaba
y que el domo 360 grados iba a estar apuntando otro lado.
Se veía de control central. Le digo a Martín que Sanidad
se veía desde el control central, se veía perfecto, pero
él me respondió que le aseguraron que la cámara iba a
estar orientada a otro lado. Voy a revisar la bolsa, el
pantalón no me entraba a mi así que lo corte al costado,
faltaban un par de borceguíes, usamos los de Labat. Nos
dijo: si no les da para agarrar a este pavo no les da
para nada, este era Labat, no sirven para nada. En la
bolsa había dos planchuelas, dos facas, estaban envueltas
en diarios. Al que no le iban los borceguíes era a
Víctor. Ese día, la clave era que Tolosa, no sabíamos la
hora. Pensamos que nos iban a hacer una cama. Con la
pintura se pintó el arma de juguete y el problema es que
no alcanzaba a secar y creíamos que se notaba. Esto fue
el 26 tarde noche. Hay una parte que no cuentan todos,
pero tiene que haber un registro. 1:30 viene Tolosa a la
reja, se apoya en ellas y lo llama Labat dos veces, y
Labat mira pensando que lo llamábamos nosotros y cuando
se acerca pregunta si le abría y le refiere que como se
había ido el último camión y no quedaba más nadie se iba
a descansar. Tolosa como jefe de noche se tendría que
haber quedado en la puerta como hacen los jefes de noche,
además no se escuchaban puertas cerrándose, pensé que
había quedado en ese pasillo. Tolosa se queda apoyado en
esas rejas. Labat sale mirando para abajo, siempre miraba
para abajo. Yo prestaba atención y no escuchaba rejas,
Labat se va para el baño y yo ahí lo abrazo y le digo que
nos íbamos que ahí nos iban a matar, Labat se quedó
quieto y de repente se volvió loco. Ahí Martin le pega y
lo reduce. Le decíamos que se quedara tranquilo, lo
atamos, le tapamos la boca y la llave T, con un cuenta
ganado con un cordón tenía la llave del Fiat, era una
llave común, no es codificada. Cuando agarro la llave de
Labat, la llave estaba atada a la llave T de rejas.
Íbamos a salir, ya estábamos vestidos nosotros y creo que
agarre la campera de Labat. Salimos y había un silencio
total. Primera reja doblamos, segunda reja, todas las
rejas abiertas pero apoyadas, no abiertas de par en par.
Pasamos había un pasillo que era donde hacían los
análisis clínicos. Las abrió Tolosa, tenía un intervalo
de 4 minutos. Cuando pasamos por el pasillo, ese que es
donde duermen los enfermeros estaba todo cerrado, después
hay un control más y no había nadie. Encima esta la
cámara del control central, que esa debía estar orientada
a otro lugar, sino nos tendrían que haber visto. Cuando
pasamos hay una puerta de perfil de dos pulgadas,
inviolable de policarbonato. Esa puerta se abre solo con
una llave, esa puerta estaba apoyada también, estaba
entornada. Cuando abrimos pasamos, caminamos, caminamos
uno siete u ocho metros y ahí llegamos al túnel. Entonces
Tolosa le había dicho a Martín que cuando llagáramos al
tunal fuéramos pegado a la pared del lado izquierdo,
porque no se ve desde el control central. La bomba de
noche nunca se prendía porque se escucha de todo el
penal, no es una bomba rotativa, es una bomba a pistón
porque es en marcha y se ve que no debe estar aislada del
piso. 1:30 se prende la bomba, estaba apagada. A Tolosa
me lo iba imaginando metros adelante y cuando llegamos a
la última puerta estaba abierta. Después hay una cámara
de judiciales que no estaba funcionando. Cuando bajamos
el túnel, en un momento le digo a Martin, que creía que
nos iban agarrar en la guardia armada. Cuando llego a la
puerta del túnel, Víctor levanta la rejilla para no hacer
ruido, saca los precintos de ahí adentro, de la rejilla
de la bomba de drenaje, porque el túnel a veces se llena
de agua. Llega, abre, la puerta estaba apoyada, cuando
llego a la puerta veo una sombra, miro a Víctor y le digo
que estaba abierta y le hago señas a Martín a unos 35
metros para que baje, él tenía la ametralladora de
madera. Yo pensé que en el control central nos iban a
agarrar Yo no creía que los planes eran así. Cuando llego
a la puerta veo una sombra de una persona que venía
hablando, me corro y ahí empieza a bajar Toleres con el
pantalón desabrochado y el cinturón abierto, para mi
estaba durmiendo. Cuando llega saca la llave y la va a
meter, cuando va a meter la llave abro la puerta y lo
agarro, lo atamos, le tapamos la boca y le pregunto con
quién estaba, me dice que con su compañera. Subimos y hay
un mostrador que es como un L, ahí había un sillón que
para mí era donde estaba durmiendo. Llegamos y estaba
Godoy con el celular, siempre hay gente ahí, pero esa
noche no había nadie. La agarró del brazo y le digo que
estaba el penal tomado que iban a salir 70 que no hiciera
nada, ella estaba con el pantalón desabrochado también,
con el cinturón abierto, decía que no la violáramos y le
dijimos que no le íbamos hacer nada. La precintamos y la
metimos en un baño. Yo le digo que el penal estaba
tomado, que se quedara ahí para que no le hicieran nada,
que nos venían a buscar. Ahí es cuando ella escucha lo
del helicóptero. Cuando salimos de la puerta del túnel,
la puerta del túnel tiene una trepada que debe ser hasta
el techo, es todo de mosaico de granito, es un ambiente
grande, arriba hay otra puerta de dos por dos recontra
segura con policarbonato que tenía un tope de goma que yo
se lo saco y me quedaron los dedos pegajosos. Esa puerta
aísla el muro. La puerta esa también estaba apoyada.
Tocan el timbre, abren esa puerta de vidrio, se queda
alguien ahí, baja a abrir la puerta y después abren esa
puerta que se abre desde afuera que estaba abierta.
Cuando salimos de ahí, miramos la playa de
estacionamiento. Es todo vidriado el salón grande. Vamos
hasta el auto, cuando vamos hasta el auto, lo divisamos
ahí bien porque me acuerdo que había un Chevrolet Astra,
autos de gama mediana y el 128. Era una cuestión de
tiempo, el Puesto 1 está más o menos a unos 100 metros.
Estaba encendido, pero cuando estamos saliendo, llegamos
al auto y se apagan las luces. Para arrancarlo tardamos
dos o tres minutos porque estaba gastada la contactora de
la llave, andaba un desastre. Cuando llegamos al puesto 1
parecía que no había nadie. Víctor prende las luces para
ver si había alguien. Estaban los pasadores abiertos,
miro y veo mucha gente no sabía que era la visita que
esperaba ahí afuera. Cuando bajamos que voy para el
portón Martín sale y le dicen buenas noches Jefe, lo
apunta y le dice que se quedara tranquilo. Yo ya había
abierto el portón de la calle. No había lugar a donde
dejar a Dos Santos, como íbamos a salir tres cuadras con
el auto lo subimos para dejarlo por ahí. Salimos. Pero
anteriormente, antes de salir tipo 21 horas del 26,
Víctor hace la primera llamada de contacto para chequear
y el léxico era policial, le dicen “si o si a las dos
afuera”. Víctor le dice que quería hablar un poco más,
ahí le dicen “escúchame negro tu hermano vive en tal lado
y tal lado y estamos en la puerta de la casa”. Eso fue
antes de salir. Cuando estábamos en el auto hace una
llamada Víctor parta ir coordinando porque el horario lo
habían puesto ellos. Nos dicen que dobláramos por el
cementerio, cuando salimos mi hermano le pregunta a Dos
Santos, que estaba en el asiento de atrás boca abajo,
donde están las vías y le dice dónde están las vías y el
cementerio. En un momento hacen luces, lo dejamos a Dos
Santos, lo dejamos ahí y nos subimos a la camioneta, y
nos fuimos como para la ruta 205. Íbamos en la camioneta
con el chofer, Víctor adelante, al chofer no lo conocía.
Este nos llevaba al punto de encuentro y nos decía que
ahí estaba el pájaro, entendíamos que era el helicóptero.
Nos pide el teléfono, marca un numero de memoria, habla y
después avanzamos, me parece que no habíamos llegado a
Saladillo. Cuando paramos el campo ahí es llano y la ruta
ancha. Esperamos ahí un rato y Martín hacía señas, pero
pensé que era la ametralladora de madera, no pensé que
era de verdad, la toco y era de metal, fue todo tan
rápido que no pensé que era la del puesto 1. Avanzamos y
hablaba por dos teléfonos. Le digo a Martín “preguntale
que pasó” y dice que no llega que iba a parar más
adelante. Yo no conozco la llegada a Varela, en realidad
la conozco, pero no la reconocí, es la ruta 53 o una cosa
así, en la capilla. Llegamos, paramos con la camioneta, y
la verdad parecía que hablaba claro, pero no se
escuchaba. Antes de llegar a la rotonda veo que hay un
guarda rail que divide el camino. Había dos autos
parados, el primero lo reconocí, el segundo no, el
primero era un Ford Focus oscuro y había dos tipos que
parecían que eran gendarmes y otros tres con camperas
oscuras. Este tipo para al costado, pone las balizas y un
auto Toyota claro viene, el tipo hablaba por teléfono y
cuando llegamos agarra el celular con la otra mano y abre
la puerta, el tipo había cerrojado el SMG. Martín le dice
a Víctor que agarrara el volante que nos fuéramos a la
mierda, Víctor se pasa para el volante y yo me paso para
adelante le da arranque a la camioneta, pone primera,
salimos de ahí cuando terminamos de girar la rotonda
sentimos distintos tiros, la camioneta la pone a fondo,
pasamos unos lomos de burro rápido y paramos en un
montecito que había ahí. Dicen que era un parador, pero
no se veía nada. Paramos y habremos esperado no sé, ellos
dicen media hora, pero para mí fue una hora. Estaba roto
el vidrio trasero de la camioneta, tenía uno o dos
agujeros, pero como tenía la lámina del polarizado estaba
intacto. Después miramos y tenía tiros en la puerta
trasera y en la barra antivuelco. De ahí nos fuimos a
otro lugar. Lo del helicóptero lo propuso Bolo. Le dije
que le pregunte que helicóptero era, las dos veces que
había venido no le dijo, la última vez le dijo un
Robinson 44, fue preciso. Un Robinson 44 es un
helicóptero ejemplo de cuatro plazas barato, es el que
tiene policía, gendarmería. Funcionan con combustible de
surtidor. Alcanzaba para llevarnos a nosotros. Nos subían
al helicóptero, nos llevaban a un campo, nos daban la
documentación previa dar la retractación. Dinero también
nos daban, no especificaron cuánto. Los documentos del
Ministerio de Interior. La idea nuestra era que, si se
hacía esa retractación no teníamos salida y si nos
quedábamos tampoco, por eso Martín agarró el SMG de
reaseguro. Martín sale con el SMG porque el que le dijo
dónde estaba era Dos Santos. Cualquier helicóptero para
en un radio pequeño, no es que no había lugar. En la ruta
para en cualquier lado. Eso nos parecía raro. Cuando
nosotros, por ejemplo, desayunábamos bien, comíamos más o
menos y a la noche comíamos bien. Un día para complacer a
Martín como para convencerlo vino con salamines y después
queso, empezaron a comer ellos, ese día estaba Tolosa,
Bolo y después llegó Guevara pero no comió, estaba
ahí.Una vez vino con una caja de confites y garrapiñadas
de las fiestas. Godoy no se da cuenta que somos nosotros,
después le habrán dicho. Yo vengo caminando con Víctor
vestidos de policía, cuando llego levanta la mirada y
sigue con el celular, estaba jugando, cuando se da cuenta
que venía uno de cada lado, le dijimos “flaca no grites,
a donde te puedo llevar, te voy a atar las manos y tapar
la boca, quédate tranquila”, le decimos eso y le dijimos
que nos querían matar, ahí nos dice “¿Ustedes son los
Lanatta?”. Después algunos venían y gritaban, Aníbal
Fernández, tengo tres soguitas para ustedes. Yo creo que
queman un colchón y se muere uno o ahorcan a uno porque
cuando llego a la Unidad 2 de Sierra Chica nos
clasificaron, termino armando la biblioteca, había un
hombre preso porque había matado a la mujer, este hombre
me dice que armaba celdas solares para campos y esas
cosas. Llegamos al pabellón y en el mismo había un par
que trabajaban para un par de penitenciarios no muy
buenos y mandaban a apretarlo este tipo porque
supuestamente era un gil con plata. Lo van a ver a este
tipo, se ve que accede un par de veces hasta que no
accede y yo vi cómo le metieron las manos en los
cinturones, lo meten en la celda y aparece ahorcado. En
Sierra Chica se conocía como el hombre de la corbata.
Cuando paran el balde no llegaba a la altura del tipo,
era imposible. Hay penitenciarios que son legales y
accesibles pero algunos personajes como Bolo, Tolosa,
Cardo, Rotger que no les tiembla el pulso. Ese día el
tipo nos buscaba la reacción para que hagamos algo, el
tipo no es boludo. El 27 o 28 Víctor ya tenía visita
programada que se la había otorgado el Juez del tribunal
porque nacía la hija, la tenía 15 días antes programada
pero lo de la fuga se habló mucho tiempo antes.En los
últimos días ya fue concreto, no había opción. Primero
nos lo proponían, pero después era salir o morir. El tema
del helicóptero se empieza a cuadrar la última semana.
Suponiendo que el helicóptero venía en mi cabeza, nos
lleva un campo, hace la retractación Martín, yo creo que
iba a simular que estábamos vivos, nos iban a torturar
diez días y después mandarnos a un pozo con cal. Era la
única forma de defenderse, de poder pelearlo de alguna
manera. Adentro te cierran la reja y es una sensación que
uno se acostumbra a la cárcel, se adapta. Es muy difícil
estar encerrado en este lugar. Yo sé cómo es y lo viví.
Nos tuvieron colgados en los buzones de Sierra Chica y a
Marcelo, que le agarró un ataque de nervios, le empiezan
a pegar y le agarró una hemorragia interna y no hay ni un
parte de eso. Ya sé cómo se manejan y sobretodo en Sierra
Chica. Me llevaban y escuchaba conversaciones y me daba
cuenta, cuando hablaban de la Unidad N° 2, esta vista
como que es el coliseo romano para los peleadores de
aquella época. Por eso Tolosa tiene la fama del
“rompehuesos de Junín”. A mí siempre me vieron como un
estúpido, como un perejil, porque sabían muy bien a que
me dedicaba yo. Me han hecho charlas hasta pera asesorar
un preso para mandarlo a afanar boxes o la recaudación
del autódromo de Olavarría. Pensamos en pedir
comparendos, pero la Jueza de Ejecución no es mala, pero
dio una orden y cuando le exigimos ir al sector 1 del
pabellón 10, era para poder tener testigos, en Sanidad no
teníamos testigos. Le solicitamos estar los tres en una
celda en caso de que no haya lugar, pero la Jefa bajo la
línea de que nos mandaran ahí. La Jueza manda para que
tomen una medida y el SPB nos manda a aislamiento,
aislamiento es lo mismo que Sanidad, es tierra de nadie.
Nosotros queríamos un pabellón con gente. Yo pedí un
Habeas Corpus. La Jueza hablaba con el Director del
penal, pero lamentablemente o no creía la gravedad del
tema o es el protocolo en el que no sabía a quién
creerle. La Jueza se manejó bien. Nosotros salíamos
pensando en que no llegábamos a la guardia armada pero
antes de morir incendiados en una celda preferíamos
arriesgarnos. Víctor era autocrítico, pero le dice que
era lo que teníamos. Otra cosa que pensé era que lo que
ingresaban para que lo usáramos, nos iban a meter un
golpe comando para decir que estábamos organizando todo,
desacreditarnos. A mi mamá los últimos días,
prácticamente no quería llamarla porque nos imaginábamos
lo peor. Cuando a Víctor le encuentran el dinero en la
celda, le encuentran $ 10.000, el tema era que ese
pabellón lo había pagado, ese pabellón es vip. Habíamos
hecho un permiso para que entren fruta, no estamos como
los pibes de 20 años que comen cualquier cosa. Yo nunca
compre esa película, pero entre comprarme un vaso de
cianuro y correr cien metros jugando al tiro al blanco
capaz que zafo. Con la camioneta Toyota fuimos al Parque
Pereyra, lo conocemos re bien y cuando llegamos, como
para mucha gente pensamos que hacíamos y la dejamos ahí,
era difícil moverse en la camioneta por los disparos y
ahí la camuflamos con unas calcomanías. No teníamos ni
cinco centavos en los bolsillos. El teléfono lo había
agarrado ese que manejaba la camioneta, no teníamos nada.
Lo que hicimos fue ir a la quinta que en realidad es de
Marcelo Melnyk y de Víctor, llagamos en la Toyota. Cuando
llegamos salió Víctor con dos gaseosas. Después fuimos a
lo de la señora Elvira Martínez. Arriba de la Toyota
había un handy de los que usan los policías y se
escuchaba la frecuencia en la jurisdicción. En el decían
que no nos pararan, sino que nos atacaran en grupo.
Pensamos que ya tenían identificada la camioneta Toyota.
Cuando voy a la casa de Elvira, pobre no tendría que
haber ido, me conoce del barrio de siempre, tenía la
misma relación que tengo con mi mamá. Iba a comer los
domingos, cuando nació mi hijo quería comprarle cosas, no
era una relación mala, al contrario. Ella se fabrica su
propia ropa, le enseñé a manejar, nos íbamos de
vacaciones juntos, no sé cómo explicarte, tenía mejor
relación conmigo que con su hija. Resulta que uno en
estos casos cuando va no sabe en quien confiar y yo
confiaba plenamente, ella pierde un embarazo. Un día me
voy de viaje con Ana Laura, ella llama y le dice que
había perdido el embarazo. A partir de ese momento
empieza a tomar clonazepan, es una mujer muy agradable.
Después de ese tiempo pasaba de la euforia al llanto. A
fines de año cuando hacía un año que estaba con Ana Laura
llego a la fábrica de platería y me dice que mi papa se
había descompuesto, llego al lugar, estaba Martin, mi
mamá, mi hermana y mi papá había fallecido. Hablé con el
médico y me dijo que había sido un infarto masivo. Un día
me agarró un ataque de pánico a mi porque uno pensaba que
no le podía pasar y entonces me voy a mi casa, estábamos
haciendo en paralelo lo de la platería y en algún momento
hacia las matrices. En un momento me hacen análisis
porque me desmayaba, voy a hablar con la madre de Ana
Laura y me dice que le paso lo mismo en su momento y me
dio un cuarto de Clonazepan, tome un día, pero a ella le
quedo crónico a mí no. A la casa de ella la conozco de
memoria, ese día voy, abro el portón, escucha el ruido
ella sale llorando, se cae arrodillada, lloraba y lloraba
y decía que iba a llamar a la policía. Le dije que si me
quería que no llamara porque no íbamos a tener un buen
final y que nos buscaban para matarnos. La levanto, la
llevo por la cocina de la casa. No sabía que tenía esa
camioneta, la había comprado para su trabajo, en ese
momento la sacudo y le digo que se quede tranquila, que
me iba a llevar la camioneta. Agarro la camioneta,
chequeo todo, la pongo en marcha y me voy. Por las
escuchas ya habíamos escuchado que atacaran en grupo,
antes de llegar a la casa chequee el bar donde me crié,
no vi nada y me arriesgue a entrar, no pensé que le podía
empeorar su situación. Es imposible que le hiciera mal.
Ella me decía que me entregue, que llamaba a la policía.
Le di la dirección de la casa de Marita Rizzo, para que
la fuera a ver y que se fije de tratar de arreglar la
entrega pero que no lo vayan a hacer con la policía por
lo que nos había pasado adentro de la cárcel. Yo sabía
que por el nivel de conocimiento que tenían ellas no iban
a ir a la comisaría de la zona, fueron las palabras que
le dije por ese tema, pero fue todo un minuto, cuando
reacciono yo ya me había ido con la camioneta. Lo primero
que miré era que la camioneta tenia combustible. Ella
estaba desesperada. Fui solo ahí. Ellos me llevaron y me
esperaron a la vuelta. La camioneta quedó en el Parque
Pereyra. Lo raro es que quedó en el parque y nunca vi que
la hayan secuestrado. El parque Pereyra se rastrilló y no
apareció esa camioneta, se lo pregunté al abogado, quedó
en un lugar visible. Siento que están dadas todas las
garantías en este lugar, con Ud Dr. Sinceramente la única
causa fue a los 20 años. En la causa que tuve en Mercedes
citaban a los testigos y venían a declarar con un
machete. Todavía me gustaría saber por qué nos
condenaron, no hay pruebas, pericias, etc. Acá es otro
mundo. Fui tres meses y medio a declarar a juicio, me
bajaba del auto y volvía. Nosotros no hubiésemos planeado
nunca una fuga sin dinero. Si hubiese tenido la intención
no hubiese ido robarle a mi ex suegra un auto, lo podría
haber agarrado de cualquier lado. Yo quería que negociara
la entrega y llevarme el auto. Me vio y se emocionó. Luis
Fernández, el hombre que declaró tenía un hombre en común
conmigo, un hombre que tenía una casa de repuestos nuevos
y usados, pero todo legal. Como lo curraban
permanentemente, llegó un momento en que le inventan una
causa de secuestro a su hijo, está seis meses detenido y
terminan con el problema de ellos. Esta por una causa de
venta de droga, no por violación de domicilio. Es el que
estaba apretando gente en la época de la fuga, allanó las
casas. Apretó a Ana Laura para saber dónde estábamos
nosotros. Está exonerado por armado de causas. Un día
vino a pedirme el auto. Martín le prestó un Ford Fiesta
para irse de vacaciones, lo conozco bien”.

VICTOR SCHILLACI:
“Voy a empezar por la tercera pesadilla,
que para mí empezó el 3 de agosto, cuando me sacan del 2-
10, y me llevan a buzones, por el tema de la nota que
había hecho Martín, que salió el domingo 2 de agosto. El
día 3 me llevan a buzones, no teníamos para comer ni para
hablar por teléfono. Yo cambio unas zapatillas por la
ventana del patio a un pibe por un celular. Llamamos a
Rodrigo alegre para contarle lo que estábamos viviendo,
él sale en una nota en la radio. Para esto Martín ya
había pedido el comparendo, y cuando vuelve Martín nos
llevan a Sanidad. Cuando hablo con Rodrigo Alegre, me
sacan una nota donde yo especificaba que la plata que me
sacaron de la requisa eran 10 mil pesos y no 6800 como
habían dicho los que me sacaron del 3,10 en marzo de
2.015. Me llevan a Sanidad, también mintieron porque
sacaron a cuatro enfermos se los llevaron a Sierra Chica.
Para hacer lugar no había problema, cuando había que
hacer un lugar lo hacían enseguida. No recuerdo bien el
tema de la política porque no estoy empapado en el tema,
creo que Aníbal ya había perdido cuando Solibaret se
había acercado al taller de mi hermano. Primero la manda
a Mirta González a arreglar un auto, que le cobra
ochocientos pesos, pero le da mil para entrar en
confianza con mi hermano. Solibaret quería hablar
conmigo. Me entero todo eso, hablo con mi vieja, para que
me lleve una lapicera y que se la dé a dos hermanos, dos
mellizos, uno trabaja en el correo de General Alvear y el
otro era maestro de huerta. Yo ya tenía confianza con
ellos porque mi familia ya me había llevado un celular.
Mi mamá le lleva la lapicera y me la pasa por la ventana
de Sanidad. Dos días antes hablo con mi hermano y me dice
que Solibaret quería hablar conmigo. Me iba a ir a ver a
mi como visita, no como abogado. Decidimos filmar con la
lapicera que yo hice ingresar. Yo la tenía de antes esa
lapicera y tengo un reloj también. La lapicera la perdì
porque se la presté a un pibe. Después habla con Martín,
que le dice todo que sí. Ya se había citado a Martin con
Servini de Cubría, cuando va le cuenta que tenía un video
que lo comprometía a Aníbal Fernández, y le pide Martín
que no se filtre, le dije a Martín que le diga que no se
filtre porque tenía miedo por mi familia. A los cuatro
días sale en los medios que había un video que lo tenía
Martín. Por eso mandan a sacar las cámaras. Lo que se
filtra no es el video sino la información de que había un
video. Lo teníamos guardado en distintos lugares por las
dudas, pero el video todavía no lo había visto nadie. Ahí
es cuando sacan las cámaras de la unidad, se habrán
pensado que era filmado con las cámaras de ahí. Empiezan
todos los problemas después, sacan las cámaras, hablo con
un abogado y me dice que Solibaret había hecho una
denuncia diciendo que Martín lo extorsionaba. Entonces el
abogado me pide dos minutos del video, que yo no se lo
quería dar pero al final se lo di y lo sacaron en
perfil.com. Ahí empezaron todos los problemas, cuando se
dieron cuenta de que era una cámara oculta. La requisa
mintió, no fueron cuatro veces, en tres meses habrán ido
veinte veces, nos cagaron a palos a los tres. Nosotros no
podíamos hacer nada, no podíamos pasar abogados, no
teníamos comunicación con nadie. Mi señora tenía la
cesárea programada para el 28 de diciembre, un mes antes
pido un comparendo al Juzgado a Ejecución, pedí hablar
con Barski y le pido si nos puede ayudar y me dijo que
por ahora no podía hacer nada. Eso fue un mes antes de la
fuga. Estaba Martín Zunino, que era el Secretario. El
juez me dijo que todos nos equivocamos. Zunino se fue y
el Juez me dijo que no me podía ayudar con nada en ese
momento. Me dijo que iban a mandar un informe al servicio
penitenciario para que me saquen el 28 de diciembre por
la cesárea. Hacía veinte días que no tenía comunicación
con mi señora. No sacamos Habeas Corpus porque nadie nos
daba bolilla. La Jueza Otermin está enojada con nosotros,
porque dice que la denunciaron por todo esto. No me
quería fugar ni nada porque el 28 tenía la orden para
salir al hospital por mi nene que iba a nacer. Ya se
estaba poniendo cada vez más áspero el tema de las
amenazas. Siempre hablaban con Martín. No sabíamos para
dónde correr. Yo vi muchas cosas raras estando detenido.
Quisimos pasar un abogado y no nos dejaron pasarlo, era
por el tema de la revisión del triple crimen. Lo dejaron
quince minutos al abogado y estaban dos del servicio
penitenciario escuchándome. Empiezan las amenazas,
hablaban con Martín, yo pedía que me saquen de ahí, a
Echeverría y a Guevara le pedí, que me lleven a otro
pabellón, que me lleven al 1 10, que me saquen de al lado
de Martín, porque el problema era Martín. Como nosotros
sabíamos el problema que había, nos iban a hacer callar a
los tres, me quería ir de al lado de ellos. Hasta que
vino Martín un día y empiezan a hablar del tema de la
fuga, de lo que nos iban a facilitar para que nos
escapemos y decidimos entre los tres que sí, porque otra
cosa no íbamos a hacer. Bolo nos habló de la facilitación
de las cosas y Tolosa también, que era el pollito de él.
No recuerdo si eso fue el 25 o 26, que ellos no podían
hacer más nada y que si o si tenían la orden de queantes
del 31 teníamos que estar muertos o la retractación de
Martín Lanatta. La frutilla del postre era Martín, pero
nos querían callar a los tres. Mi señora mandó todos los
informes al Juzgado de Mercedes, mandó todos los papeles,
estaba el ok de la orden para que me saquen el 28. El
último aviso, decidimos acceder a lo que estaban
pidiendo. El 26 a la tardecita viene Tolosa con una
bolsa, con dos facas, porque supuestamente teníamos que
apretarlos con una faca, la ropa. Martín me decía que,
por ahí con una faca, por ahí son paisanos y por ahí
pasaba una tragedia. Martín le pide un tarrito negro de
un cuarto o medio litro a Tolosa. Ahí en la bolsa negra
que trae Tolosa, estaba la ropa, las dos facas, el
tarrito, y un teléfono con un cargador. Yo tenía mi
teléfono guardado. Preparamos las cosas, ahí en el
momento hicimos el arma de juguete, estaba fresca la
pintura, la queríamos secar, pero no teníamos tiempo.
Entre la una y las tres de la mañana iba a venir Tolosa a
dar la orden para que salgamos. Entra Labat a hacer el
recuento, sale Cristian de adentro del baño y lo agarra.
Yo también lo quiero agarrar. El tipo se había quedado
tranquilo. Martín le pegó porque reaccionó. Lo atamos, y
después Tolosa no estaba más. Nos dijo que andaba en un
128. Le saco la llave a Labat y pasamos a la matera donde
está él y Cristian le agarra la campera. Yo pensaba que
nos iban a matar. Empezamos a pasar las puertas. Yo iba
con miedo. Estaban todas abiertas las puertas. Abrimos la
que tenía el pique abierto, que sale al lugar del túnel.
Llegamos al motor, Martín se queda en la primera escalera
mirando para el lado del penal. Supuestamente ahí iba a
haber una llave de un auto y los precintos, y cuando voy
solo estaban los precintos. Cristian ya tenía todas las
puertas abiertas, que para el lado de adentro no tienen
para abrir. Veo por la escalera los borceguíes del
muchacho que estaba ahí. Vamos, lo reducimos, lo atamos.
Más adelante, como a quince metros, miramos y había un
mostrador y había una chica, yo tenía un celular en la
mano, paso, y cuando giro del mostrador, agarramos a la
chica, le dijimos que se quede tranquila, que teníamos
todo el penal apretado, que nos vamos a ir porque nos van
a matar, y me dice ah ustedes son Lanatta, le digo yo no
soy Lanatta. Yo abro la una reja que da a un pasillo con
unos baños donde pasa la visita. La tiramos a la chica
ahí, nunca la agredimos ni nada. La tiramos al piso, la
atamos y salimos buscando el 128. Yo lo buscaba a Tolosa
y no lo podía encontrar por ningún lado. Supuestamente él
nos iba a llevar hasta afuera. Yo la ayudé a Godoy a
bajar. Ella estaba parada, y se quiere tapar, veo que
estaba con el botón desabrochado y el cinto abierto. Ya
le saco los anteojos para que no se le rompan. Yo la
ayude a bajar al piso. Le pusimos los precintos en la
mano cuando estaba parada y la ayuda a ir al piso. Ahí
dijo que no la violemos ni nada. Subimos al 128, salimos,
y cuando llegamos al puesto 1, sale un muchacho, me dice
que haces loco, le dije que me deje pasar al baño. Cuando
yo trato de pasar a La Oficina ahí bajan Martin y
Cristian y lo agarran. Yo chequeé a ver si quedaba
alguien. Después el auto no arrancaba, le corté el gas y
lo hice arrancar, mientras Cristian abría el portón.
Empujamos el auto, dejamos el portón abierto, y empezamos
a hablar por teléfono que nos dio Tolosa. Hable yo por
teléfono y me preguntó quién hablaba. Le dije Víctor y me
preguntó por Martín. Le dije que estaban conmigo. Me dice
dale derecho hasta que termine el cementerio, cuando
termina dobla a la izquierda, te esperamos ahí. Cuando
llegamos no había nadie, mientras hablaba con esa
persona, no recuerdo el nombre, me dijo mirá que Tolosa
desapareció. Ahí le dije a los chicos que Tolosa nos
había cagado porque no estaba. Yo no sabía que el del
puesto 1 estaba ahí atrás con nosotros. Choco con las
vías, hago diez metros, antes de llegar corto. Me subo
del lado del acompañante y salimos. Me saca el teléfono.
Nos pregunta si tenemos armas, le digo que no. No sabía
nadie del arma de juguete. Salimos por la ruta 61.
Supuestamente iba un helicóptero antes de Saladillo.
Paramos diez kilómetros antes de Saladillo cinco minutos,
esperando que llegue el pájaro, como le decía al
helicóptero. El que manejaba hablaba por teléfono con
otra persona y después llama por otro teléfono. Estaba
con la camioneta parada con las balizas en el costado de
la ruta. A los cinco minutos corta el teléfono y sigue el
camino para el lado de Saladillo. Cuando llegamos a las
rutas 6 y 53 que es la entrada de los penales, para la
camioneta, pone las balizas y se baja el hombre. Enfrente
había un Focus color azul, atrás había un tipo Bora o un
Vento color gris, y entremedio de los dos autos había
cinco personas, dos vestidas de Gendarmería. Le vi los
chalecos y las boinas, la parte de abajo no la vi. De
frente vino un Toyota Corolla color champagne, baja el
acompañante y el del asiento trasero. El chofer de la
camioneta donde estábamos ya había bajado. Yo estaba
adelante, Martín atrás y Cristian atrás mío. Martín me
dijo vámonos porque nos van a hacer la cama. Me paso para
el lado de la camioneta que estaba en marcha y
arrancamos, nos tirotean, nos pegan en la luneta trasera,
en la barra anti vuelco y otros tiros en a tapa trasera.
Era una Toyota Hilux color negra, polarizada. Agarro la
ruta 53 para llegar a los penales, la pongo a fondo la
camioneta, le saque ventaja de 4 o 5 kilómetros. Serían
las seis de la mañana, estaba oscuro todavía. Veo las
luces en la rotonda, pasamos los penales, me metí en una
villa, estuvimos más o menos media hora esperando a ver
qué pasaba. Después nos subimos y de ahí fuimos a otra
casa. La propuesta que le hacían a Martin Lanatta (que
era la frutilla del postre) era que tenía que hacer un
video retractándose, nos iban a dar plata, documentos y
un auto. Y que salvemos la causa como sea, prófugos pero
vivos. Nos sacaban con helicóptero, nos iban a llevar a
una quinta en la ruta 36, y ahí Martín tenía que hacer el
video. Todos los jefes venían a visitarnos. Tolosa, era
un títere, él no hablaba, siempre hablaba Bolo por él.
Elichiribehetti, Rotger, que mintió también porque nunca
me llevó a mí ni a Cristian de comparendo. Sólo llevó a
Martín. Ellos venían y aparecían con una bolsita con
salamines, no todos los días pero una o dos veces por
semana venían. Cuando yo fui a votar cuando estábamos en
Sanidad. Me hicieron votar de prepo, ponían el sello
donde ellos querían. Estaba Tolosa ahí. Lo único que
recuerdo es que llamé a Vanesa y le conté, y me dijo que
iba a hacer la denuncia. Me trajeron una boleta, estaba
Tolosa con cuatro más. Me llevan al colegio a última
hora. No recuerdo la boleta, era una boleta a color. Me
dijeron donde tenía que poner el sello. Le pusieron el
sello a mi documento que está en mi casa. La primera
llamada telefónica, cuatro o cinco horas antes de la
fuga, el teléfono estaba prendido. Recibí una llamada a
ese teléfono, no quería atender, pero atendí. Me
preguntaron si ya teníamos todo preparado y les dije que
sí. No me quería decir quien hablaba. Me dijo que habían
pasado por la casa de Martín, por la casa de Cristian y
ahora estaban pasando por la puerta de la casa de mi
hermano. Me dijo tu hermano vive en Camino General
Belgrado, y si querés te digo que pantalón tiene puesto.
No pude reconocer quien es. Cortamos, les dije a ellos
que hacer y ya teníamos todo decidido para irnos. Después
cuando salgo del puesto 1 hablo yo por teléfono y ahí me
preguntaron si estaba Martin. Puede venir por cualquiera
de los dos lados el peligro, el que vivió ahí sabe el
riesgo que corre cada uno. Me parece que fue
Elichiribehetti el que me dijo, cuando no quería entrar a
Sanidad, que el kilo de preso vale siete pesos y que si
yo pesaba cien kilos le costaba setecientos pesos.
Estábamos en una salita donde está odontología, lo estaba
convenciendo a Martín para que se quede en Sanidad y yo
no quería saber nada. Yo lo tomé como una amenaza.
Después del DVR empezó todo el problema. No recuerdo cómo
y cuándo sacaron el DVR. No me acuerdo si alguno de ahí
nos contó o lo vio alguno. Si estaría filmando estaría a
salvo, si no filma no. Que saquen el DVR me hacía pensar
que corría peligro mi vida. Si pasaba algo lo dibujaban
en dos minutos. En esos 2 meses no hice ningún pedido de
comparendo ni nada. Es un problema estar detenido, es
como ser un número, un perro, pedís algo y no te dan
nada. Pedí el comparendo a Mercedes para ver si nos
podían ayudar, porque ya habíamos cobrado dos o tres
veces por el tema de la requisa, porque estaban buscando
un teléfono, y el Juez me dijo que por el momento no
podía hacer nada. Le pedí ayuda, por el tema de la
requisa, que nos pegaban, nos cagaban a palos, con palos.
Las primeras dos requisas no pasó nada. Después con el
video de perfil, y la cámara oculta, ahí empezó el
problema. Cuando no encontraron el teléfono empezaron a
tirar todo, la tele, el DVD y nos cagaban a palos. A mí
no me amenazó nadie, lo amenazaron a Martín. Cuando
venían Bolo, Rotger, Elichiribehetti siempre venían con
problemas. Después Guevara y Tolosa se quedaban a un
costado, no opinaban ellos. Yo escuché las amenazas.
Primero lo trataron convencer por las buenas, siempre
metiendo el tema del triple crimen porque jugaban con la
ansiedad de nosotros. Pero era toda una mentira lo que
nos prometían. Se tenía que retractar Martín de lo que
dijo de Aníbal Fernández con Jorge Lanatta. Primero
quisieron convencerlo, cuarenta o cuarenta y cinco días
antes de la fuga. Después ya los últimos quince días,
venían con otra manera de hablar, no venían a convencer
sino a amenazar. A cambio nos iban a ir a buscar en un
helicóptero. El que manejaba la Toyota era un hombre de
unos 50 o 60 años, tenía rulitos, tez blanca y bigote
finito, más o menos 1,60 o 1,65 metros de altura. Yo lo
recuerdo más porque lo tuve al lado mío, más o menos de
Alvear hasta la ruta 53 y ruta 6. Bolo me dijo lo de que
la fecha tope era el 31. Antes de ese día teníamos que
estar muertos. No me dijo quien le dio la orden. Cuando
venía uno sólo se ponía a hablar con Martín, pero cuando
venían varios se ponían a hablar entre todos. Martín
decía que lo iba a comunicar con nosotros, después venían
en grupo a trata de convencernos a todos. Yo tenía un
pincelito. Cuando nos trajo la bolsa Tolosa nos dijo que
nos iban a dejar los precintos en la bomba. Primero nos
dijo Bolo que los precintos había que ponerlos después de
la puerta. A la gente que estaba del cordón de seguridad
para adentro no había que poner precintos. Después cuando
vino Tolosa con la bolsa nos dijo que los iba a dejar en
el motor de agua que está en el túnel. No nos cobró por
todo esto, la negociación era que se tenía que retractar
Martín. Yo no me quería fugar porque nacía mi nena. Esos
diez mil pesos eran para pasarlo a Cristian al 3 10.
Otros pabellones son celdas de a dos. Son 32 celdas de
dos personas cada una. Son el 1,10, el 2,10 y el 3,10 son
con celdas de a uno, es toda gente que trabaja. Ahí
siempre uno se la rebuscaba uno ahí. Pero eran vip. Todos
los 10 son vip. Para llegar ahí me llevó un tal Nico, que
trabajaba en judiciales. Me decía que no era para vivir
ahí, y ahí me dijo que si quería me hacía la línea con
Echeverría para pasar al 3,10. Le di diez mil pesos a
Echevarría y me llevó a mí. Después cuando vi que
Cristian y Martín renegaban era por el hambre, porque el
problema es el hambre en Alvear, nunca hay comida y las
visitas son sábado y domingos, y como es lejos el penal,
en el campo no hay mucha visita. Yo tenía visitas los
fines de semanas pero no me podían llevar carne porque no
había heladeras. En el 3,10, como estaban los que
trabajaban en cocina, ellos traían carne, se manejan
diferente. Varias veces tuve visitas con Cristian en la
leonera y le comenté de pasarlos a ellos y me dijo que no
tenía problema pero que no tenía la plata. Entonces habla
con mi hermano a ver si me podía conseguir plata para
poder pasarlos a ellos. Entonces le pedí a Echeverría un
día que iba al colegio para que pase a los dos, pero me
dijo que a los dos juntos no, que primero a uno y después
a otro. Cuando necesitan un lugar lo hacen y ellos decían
que no. Lo hacen porque lo cobran. Cuando hablo con
Echeverría me dijo que no había problema que lo hacía con
el mismo modus operandi que hizo conmigo, pero primero a
uno y después al otro. Viene un amigo, me trae la plata,
creo que un domingo. El lunes este pibe se iba a
judiciales, le dije a ese tal Nico que estaba buscando a
Echeverría, que si lo veía le diga que yo necesitaba
hablar con él urgente. El lunes se va el pibe a laborar y
cuando vuelve me dice que habló con Echeverría y que me
iba a venir a ver. Y el martes me cae la requisa y me
sacan la plata. Los de la requisa me llevan al 1,11 que
era buzones, estuve nueve días ahí por la sanción por el
tema de la plata, viene mi señora con mi mamá a verme,
que tengo visita y le dije que hable con el director, con
Echeverría. Hablaron no sé si con Guevara creo, y le
preguntaron por qué me tenían ahí. Buzones es un asco. El
teléfono, te pasan el cable por el pasa platos y si te
pasas de los diez minutos vienen y te arrancan el cable.
Se entera Echeverría y vino a verme a buzones, y le dije
que lo iba a denunciar, y me dijo que me iba a dar una
mano. Y ahí me acomodó en el 2,10. Yo pago la sanción en
el 1,11, pierdo el 3,10 y me llevan al módulo 3, me
tienen en la leonera. Sale Echeverría con Tolosa, y viene
el jefe del sector y me dice Schillaci tengo meterte sí o
sí en el 2,10, se ve que la orden la dio Echeverría.
Laman a los de limpieza del 2,10 y se pusieron a discutir
con el jefe del módulo 2. Yo estaba en la leonera. Me
dijeron que me iban a meter con un hombre mayor y que
mañana lo iban a volar. Porque los que son 1,10, 2,10 y
3,10 son celdas de a uno, con una cama sola. Le dije que
no había problema. Me llevaron al 2,10 y al otro día al
hombre lo volaron. Tengo garantías en este Tribunal,
estoy re contento. Dr. Ruíz, por eso cuando Martín el
otro día le dijo al Ud. lo de la Eco Sport no era para
amenazarlo, era porque uno se da cuenta, quién es un juez
honesto. No como Melazo, con casaquinta, laguna propia,
etc. Martín no estaba amenazando. He tenido un juicio
justo. Lo de la plata yo lo manejé con Echeverría. No sé
quién lo manejaba, sé que un pibe puso quince mil pesos
que se los dio a Guevara, Lucas Oviedo. Cuando me sacan
del 2,10 y me llevan a buzones, ahí me encontré a Martín
y a Cristian, uno o dos días después de la nota con Jorge
Lanata. No nos querían dar el teléfono. Yo pego un grito
al patio de otro pabellón y se acerca un pibe, le
pregunto si tenía un celular. Me lo cambió por un par de
zapatillas que le mostré. El celular estaba todo roto. Le
dije a Martín por el 19 y me dice que llame a Rodrigo
Alegre, y ahí lo llamé y le conté lo que estaba pasando.
Eso fue a media mañana, en el 1,11. Era Luis, el que hizo
la requisa esa. Pasa por al lado mío, porque nosotros
estábamos entrando al pabellón y ellos salían. Cuando
entro al pabellón veo todo revuelto, porque me habían
entrado y me habían secuestrado el teléfono, pero no me
hicieron parte ni nada. A la tarde, tipo once de la
noche, me va a buscar Echeverría a buzones y me encuentra
un papel, donde yo había escrito todo el tema de la
plata, lo que arreglé con Echeverría. Tenía anotado todo
con lujo de detalles, fecha y hora, lugar, todos, hasta
el nombre y apellido de los pibes que habían puesto
plata. La mayoría de los que estaban ahí habían puesto
plata. Pagabas una vez y ya estaba. Me llama Echeverría
como a las once de la noche y me muestra el papel ese. Y
me pregunta que hace eso si el me acomodó en el 2,10 y
estaba todo bien. Yo le quería preguntar a Echeverría y
el abogado no me dejó. A mí, me da bronca”.

Con lo analizado hasta el momento,


entiendo que se encuentra debidamente probado el hecho en

su exteriorización material. La defensa no formuló


oposición sobre este punto. La fundamentación, por una
cuestión práctica, la dejo para el momento en que trate
la tercera cuestión, a la cual me remito.

Por ello, el Sr. Juez Dr. Juan José Ruíz,


consideró que la respuesta a esta primera cuestión debe
ser afirmativa respecto de los hechos investigados, por
ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 371 y
373 del C.P.P.).

Con relación a la segunda cuestión, el Sr.


Juez Dr. Juan José Ruíz dijo:
La defensa técnica, como asimismo los
imputados, jamás negaron sus respectivas autorías en los
eventos de marras. No obstante, lo cual, y a fin de no
dejar huérfana de fundamentación la cuestión, me remito a
lo que manifestaré ut infra al tratar las causas de
justificación.

Todo lo cual, adunado a la prueba


merituada al dar tratamiento a la primera cuestión, a la
que me remito en honor a la brevedad, no cabe duda de las
autorías que les cupo a los encartados en el evento en
trato, que ha quedado en opinión de este juzgador fuera
de toda discusión.

Por ello, el Sr. Juez Dr. Juan José Ruíz,


consideró que la respuesta a esta segunda cuestión debe
ser afirmativa, respecto de los hechos, por ser su
sincera y razonada convicción (arts. 210, 371 y 373 del
C.P.P.).

Con relación a la tercera cuestión, el Sr.


Juez Dr. Juan José Ruíz dijo:

Es en esta cuestión, donde debo realizar,


un profuso análisis del caso, habida cuenta de los
planteos defensistas, en tanto y en cuanto, sus asistidos
obraron bajo el amparo de una causa de justificación.

La cuestión aquí planteada ofrece aristas


de análisis relativamente interesantes, de ahí, que voy a
realizar, con lo recreado durante el debate, como,
asimismo, con la prueba que se incorporó por lectura –sin
oposición de la defensa-, un intento de reconstruir los
hechos de manera histórica, con el objeto de fundamentar
acabadamente mi sincera convicción.

A modo de preámbulo, adelanto que la


versión que dieran los imputados, pese a que, al común de
la gente, le resulte fantástica y tenga ribetes
cinematográficos, me resultaron creíbles casi en su
totalidad, con algunas divergencias en cuanto a lo que
hace a la justificación de sus conductas.

Sin embargo, algo debe quedar bien en


claro, la fuga jamás se hubiese producido, al menos de la
forma en que se produjo, sin la colaboración de las más
altas jerarquías del SPB y del poder político.

Según manifestara Martín Lanatta, la fuga


se gestó meses antes a que ésta se produjera, como
consecuencia inevitable de una nota periodística que el
mismo diera al periodista Jorge Lanata para su programa
PPT a fines de julio del año 2015 y que se trasmitiera el
domingo 2 de agosto (se la incorporó en su totalidad al
debate como prueba fílmica, sin oposición de las partes).
En la misma, Martín (en adelante lo menciono así para
evitar confusiones con el periodista) acusa al Sr. Aníbal
Fernández (ex jefe de gabinete de la entonces Presidenta
de la Nación Argentina Cristina Elizabeth Fernández) de
ser el autor intelectual del triple crimen de Gral.
Rodríguez, para así quedarse con el negocio de la
efedrina en el país.

También acusa a Andrés Meiszner, por


entonces director del RENAR, como su jefe a los fines de
recaudar 10.000 dólares por cada permiso de portación
vip, “yo robaba para la corona”. Durante el debate
ratificó todo lo manifestado en esa entrevista (al
respecto, se la puede ver en su totalidad en internet,
por lo que, en honor a la brevedad la doy por
reproducida).

A consecuencia de ello, presentan un


Habeas Corpus ante la Jueza de Ejecución Penal N° 1 de
Mercedes, Dra. Marcela A. Otermin, con el objeto de
solicitarle una medida de resguardo, toda vez que, en el
pabellón donde se encontraban alojados, había integrantes
de la barra brava del Club Quilmes, y habiendo sido
Aníbal Fernández y la familia de Meiszner presidentes de
la institución, temían por su integridad física, puesto
que, los denunció en la nota que diera a la prensa.

La Sra. Juez Dra. Otermin dispone


entonces, por resolución judicial en el marco del
incidente de ejecución de pena N° 11085 del 05 de agosto
2015, que sean alojados en el Sector 1 Pabellón 10, esto
es, dentro del perímetro de máxima seguridad de la U30 de
Gral. Alvear.

Concretamente la Jueza resolvió: “En


atención a lo solicitado por el penado en el acta de
audiencia que antecede –se refiere a Martín Lanatta-
…entiendo corresponde acceder a lo requerido por el
nombrado y en este sentido hacer saber a la Sra. Jefa del
SPB que deberá alojar tanto al penado Lanatta Martín y a
su hermano Lanatta Cristian en el Pabellón 10 Sector 1 de
la Unidad carcelaria N° 30 de Gral. Alvear, extremando
las medidas de seguridad del caso, con guardia armada
permanente las 24 hs. del día y monitoreo continuo con
cámara de seguridad, a la par de asegurarle al detenido
los derechos que consagra el art. 9 de la ley 12256…”.

Como más adelante se verá, esas medidas no


se cumplieron, y las grabaciones se dejaron de
implementar dos meses antes de la fuga, mientras que la
cámara, no filmaba definitivamente desde el 19 de
diciembre, una semana antes al evento.

Lejos de acatar la orden judicial, Martín


es enviado a la zona de Sanidad del Penal mencionado, que
no es de máxima seguridad, mejor dicho, se encuentra
fuera del perímetro de máxima seguridad, por orden de
Cardo Claudio Leonildo que era –hoy jubilado- Director
Gral. de Coordinación Servicio Penitenciario Bonaerense,
de Rotger Marcelo Martín –también jubilado- que era el
Director Gral. de Seguridad del SPB y de Jorge Mario Bolo
Jefe de Zona de los penales de Gral. Alvear.

Es interesante ver que se le informó a la


Jueza, así, Jorge Mario Bolo, el 6 de agosto mediante
oficio dijo: “Me dirijo a S.S. en relación a los internos
Lanatta … a los efectos de informar las condiciones de
habitabilidad del Pabellón perteneciente a la Unidad
Sanitaria de este establecimiento donde se encuentran
alojados circunstancialmente. Con respecto a ello … -
tienen- acceso a la comunicación telefónica en el horario
comprendido entre las 08.00 y 20.00 horas en forma diaria
… El recinto se encuentra monitoreado por sistema de
cámara y personal abocado a la custodia las 24 hs.”.

Es menester refrescar en este punto la


declaración testimonial del Subdirector de seguridad
exterior, Beolchi Juan Pablo de Dios –hoy exonerado-
quien en la audiencia se quebró en llanto incontenible y
manifestó “volví de licencia para finales de septiembre y
me entero que me cambiaron de sector … me llamó la
atención este traslado de función … de repente era el
jefe de la cárcel … me pasaron a ese lugar primero sin
resolución, sin que me explicaran la función, del puesto
no tenía conocimiento, además estamos hablando que en
octubre es cuando más se refuerza la seguridad de la
cárcel. Le dije al Director Guevara, justamente en esta
época me va a poner a cargo de la seguridad y sin
resolución alguna”.

Preguntado Beolchi, sobre si conocía la


orden judicial nos dijo: “Los oficios van dirigidos todos
al Director, luego se envían memorandos a las áreas. En
ese momento estaba a cargo Elicheheribetti. En ese
momento la Jueza requiere que sean alojados en el
pabellón 1-10, la respuesta en ese momento era que no
había lugar, no era cierto, yo no los hubiera mandado ni
allí ni a sanidad. En el área de los pabellones de
separación había lugar. Rotger y Bolo piden que se los
alojara en el área de Sanidad… este es el lugar más
inseguro, sobre todo por la distancia que hay con la
salida del penal, el área de sanidad era el más inseguro…
Había una puerta que tenía llave de pique, era la entrada
principal al túnel, la abría cualquiera a esa puerta. Con
una única llave se abrían 5 ó 6 rejas…”. En este punto,
los dichos de los encartados me resultan creíbles.

Refuerza la versión sobre que había lugar


en el Sector 1 Pabellón 10 el que, por entonces, para
agosto de 2015 era el subdirector de la U 30, quien por
problemas “personales” con el Director Guevara, fuera
trasladado a la Unidad 14 de Gral. Alvear a mediados de
septiembre, -es decir un mes después de que fueran
alojados en Sanidad- me refiero a Zamudio Darío. No quiso
dar los motivos de sus diferencias personales, pero
aseguró que, en el área 1-10 “Creo que había lugar en el
Sector, y si no, por la orden judicial se lo hacía, no
era problema…”.

Según nos comentó Martín Lanatta, una vez


en Sanidad, Rotger le dice que se quede tranquilo hasta
el lunes, un día después de las elecciones (PASO), que no
tenía teléfono ni contacto con el exterior, todo ello,
por orden del entonces Gobernador Provincial Daniel
Scioli, orden que a su vez diera al Ministro Ricardo
Casal, éste a Florencia Piermarini, entre otros.

Recordemos que Jorge Mario Bolo informó a


la Jueza que: “Con respecto a ello … -esto es a las
condiciones de detención, tienen- acceso a la
comunicación telefónica en el horario comprendido entre
las 08.00 y 20.00 horas en forma diaria”, esto,
obviamente no se cumplía.

Es el mismo Rotger, que cambiando un poco


la versión dijo ante la Fiscalía (ver fs. 3338/41): “me
dijo –se refiere a la Jueza Otermin- que busquemos un
lugar dentro de la Unidad mientras ella decidía el
traslado a otra Unidad… -cabe recordar que la Jueza ya
había dispuesto su alojamiento en el Sector 1 Pabellón
10- … Cuando llego a la Unidad 30 la llamo a Piermarini y
le comento que Otermin quería que se le dé seguridad al
interno sin que sea en un pabellón de aislamiento. Ahí
Piermarini me dice que momentáneamente los dejemos en
Sanidad … Que la conversación la tuvo con Piermarini por
su celular al celular de ella”.

El Dr. Irimia Héctor Luis (ex Juez


Federal) confirma ciertos aspectos de lo que manifiestan
los imputados, durante el debate, como viéramos dijo:
“Fui en dos oportunidades … a la unidad de Alvear, en los
dos casos tuve inconvenientes para poder ingresar a
verlos. En el primer caso no los pude ver, en la segunda
vez, después de un cierto intercambio de opiniones con
algunas autoridades del penal directores pude visitar a
uno solo de los detenidos, al señor Víctor Schillaci. No
daban una explicación con fundamento, simplemente
manifestaban que tenían orden de arriba. No podían
dejarme pasar a verlo … luego de un intercambio con un
oficial superior de la institución, creo que estaba a
cargo de la institución, no recuerdo el nombre, me
dejaron verlo solamente quince minutos al señor
Schillaci, a los hermanos Lanatta no los vi. … Fueron
funcionarios distintos, fueron distintos días con una
separación de quince días, la primera vez no me dejaron
entrar, no entendía el por qué, no hice mucha
observación, me fui. … La segunda vez, realmente se me
hizo molesta la situación, se acercó el superior de la
unidad penitenciaria, no me acuerdo el nombre. Se me
acerca un penitenciario que había sido alumno mío, me
dice Irimia usted fue profesor mío en el curso tal no es
una cuestión con usted me dice, no tenemos ningún
problema con usted, la orden venía de arriba, me dice que
era la autoridad máxima de la institución, que era una
mujer, Piermarini, que no la conozco, y un ex Fiscal o
funcionario de la secretaría de seguridad Albarracín, no
lo conozco. Lo digo por dichos de un ex alumno”.

Resulta a todas luce evidente que, fuera


de un Fiscal y por resolución fundada de un Juez, nadie
tiene la potestad legal de incomunicar a una persona, aun
privada de su libertad, y que pese a esa incomunicación
no se puede impedir que se comunique con un defensor
(art. 152 CPP). Se violaron todas las garantías
constitucionales (art. 18 CN) y legales vigentes, de los
imputados.

De Rotger en particular nos dijo Martín


Lanatta: “La Dra. Otermin, hace el pedido de traslado de
nosotros tres hacia el pabellón 1-10, cuando todavía no
salimos de despacho me dice, Rotger, que nos tenemos que
quedar en buzones, le digo que de ninguna manera, que
está desobedeciendo la orden de la Jueza, yo tengo que ir
al pabellón 1-10, tenés que quedarte hasta el lunes sin
teléfono porque se juegan las elecciones me dice, no
quiere Scioli ni que abras la boca … le digo que estaba
desacatando totalmente la orden de la Jueza, él dijo que
tenía la orden política … me dijo Scioli que tenés que
estar ahí, que si llegas a hacer un llamado o recibís a
un abogado vas a tener problemas…”

Estaban incomunicados de facto (art. 143


inc. 3ro. CP) sin orden judicial.

¿Cómo se recompensó a Rotger? El 29 de


diciembre de 2015, es decir, dos días después de la fuga,
se lo jubiló (ver su declaración durante el debate),
nadie lo podía tocar. Sin embargo, en Fiscalía (ver fs.
3738/3741) dijo que había pasado a disponibilidad. En
idéntica situación están Cardo Claudio Leonildo y Russo
Carlos Antonio (Director Gral. de Asistencia y
Tratamiento del SPB) quiénes también fueran recompensados
con el beneficio de la jubilación ese mismo día.

Él, Martín Lanatta, le manifestó (a


Rotger) que estaban desobedeciendo la orden de la Jueza,
pero, aun así, lo dejaron en Sanidad porque era una orden
política, según éste dijera; viendo que no lo iban a
trasladar, pide que lleven a su hermano Cristian y a
Schillaci Víctor con él.

Es así que el Tribunal en lo Criminal N°


2 de Mercedes, dispone con fecha 6 de agosto, que también
Víctor Schillaci, sea alojado junto con los hermanos
Lanatta en la Unidad 30 de Alvear, tal y como lo había
ordenado, la Jueza de Ejecución.

Ante la negativa de ser alojados en el


Sector 1 Pabellón 10 por parte de las autoridades del
SPB, la Jueza Otermin (ver fs. 686) manifestó: “El 6 de
agosto recibí una comunicación de la por entonces Jefa
del Servicio Penitenciario, Florencia Piermarini, quien
me manifestó que no podían ser alojados en el Sector
aludido porque se encontraba colmado en su
capacidad…(recordemos lo que declararon Beolchi, Zamudio
y otros, negando tal circunstancia, es decir, había
lugar, a sus declaraciones me remito) razón por la cual
transitoriamente– “transitoriamente” fueron cinco meses-
permanecerían en Sanidad prestando ambos detenidos
conformidad para ello … y que el recinto se encontraba
monitoreado por sistema de cámaras y personal abocado a
la custodia las 24 hs. del día”
Tal situación de desobediencia a una orden
judicial, me permite inferir que debió responder a una
disposición política, y tres, supuestos peligrosos
delincuentes, quedaron alojados e incomunicados, en el
área menos segura de la U 30 de Gral. Alvear. Si la
orden, no hubiese sido de las altas esferas del poder
político, ¿por qué desobedecer una orden judicial, e
incomunicar a tres personas, corriendo el riesgo de
perder sus trabajos y ganarse una causa penal por
desobediencia e incomunicación ilegal, como mínimo? De
más está decir que, todos los jefes estaban debidamente
notificados de la orden judicial, a los memorandos que
obran en la causa (fs. 621 en adelante) me remito.

A mayor abundamiento, Elicheheribetti, que


fuera Subdirector del penal, admitió durante el debate,
que desobedecieron la orden judicial por órdenes
políticas(ver su declaración). “… Llega Rotger y en vez
de alojarlo en un pabellón de vigilancia vamos a Sanidad,
yo estaba presente cuando el habla con Piermarini y
dispone que los pongamos en Sanidad. No sé por qué Rotger
o Piermarini dispone que los pusieron en Sanidad y no en
otra parte. Yo no me daba cuenta que estaba
desobedeciendo la orden de un Juez”. Hoy sigue en
actividad.

Para el 22 de agosto del año 2015,


reciben, según ellos dicen, la visita de un abogado,
Antonio Solivaret (ex asesor de la Municipalidad de
Quilmes), en la Unidad N° 30 de Gral. Alvear, enviado
según dijo Martín, por Aníbal Fernández. También sostuvo
que previo a ello, se ingeniaron para ingresar una
lapicera que filmaba a fin de tener pruebas de la visita
que se iba a producir “si nosotros como condenados
recibíamos a gente de Aníbal, se nos iban a reír, no nos
iban a creer”, nos dijo Martín Lanatta, por eso idearon
la cámara oculta.

Al respecto cabe mencionar que


efectivamente esa prueba existe en el proceso –y en
internet también-, y que se ingresó como prueba fílmica
al debate, con una transcripción íntegra de ella (sin
oposición alguna de las partes), la cual, por ser extensa
y en honor a la brevedad, la doy por reproducida. En la
misma, se ve al mentado abogado junto a una puntera
política del PJ quilmeño de nombre Mirta González,
reunidos con los imputados.

Según surge de la misma, y de lo dicho en


el juicio por Martín – y sus consortes de causa- , el
abogado de Aníbal Fernández, les manifiesta que vienen de
parte del ex jefe de gabinete, “C)(“c” en la
transcripción es Solivaret) De parte de quién vengo?, de
Aníbal … directamente, yo estuve, antes de ayer, ayer
estuve en Casación, me mando Aníbal a mirar lo tuyo …”
(ver desgrabación de la cámara oculta) con el propósito
de ofrecerles que, a cambio de una retractación de las
acusaciones que hicieran en el programa de Jorge Lanata,
les iban a dar la libertad, porque “los habían dejado
tirados”, que el visitante iba a ser procurador en lugar
de María del Carmen Falbo, porque a Fernández lo “tenía
cansado esa mujer”, entre otras cosas. Que la
retractación debía ser antes de las elecciones de octubre
“E) Hablando de las elecciones ¿cómo lo ves? ¿llega? D)
Llega C)-Siii D) Con esta retractación sabes cómo llega,
porque la imagen se le vuelve más positiva porque dicen
mira encima le hicieron un boicot”. Cabe recordar que,
las PASO fueron a principios de agosto, después de la
entrevista con Jorge Lanata.

Por su parte, Cristian Lanatta, recordando


la visita de Solivaret dijo: “Víctor los recibe, vienen,
se sientan y Víctor concretamente le dice: Decime quién
te manda. Le dicen que lo mandaba Aníbal, que era el
cumpleaños de su hija … Era el 22 de agosto, se daba
vueltas y miraba la cámara, especulaba con la cámara, se
ponía de espaldas. Yo estaba escuchando detrás de la
cortina y le decía “Aníbal me manda boludo, la morsa, es
sábado ¿te pensás que voy a venir a un penal?, es el
cumpleaños de mi hija … Aníbal me dijo que vos te pusiste
de punta y no te vas a retractar. Me dijo que tenía a
Ordoqui (juez de Casación hoy investigado), que Casal se
lleva un palo cuatrocientos por mes. Con la cagada que se
había mandado este tipo tiene que venir y arrancar las
rejas”

Necesariamente me debo detener y hacer una


salvedad, la Fiscalía atacó la validez de la cámara
oculta a Solivaret, pese a que no se opuso durante el
debate a la incorporación como plena prueba de la
filmación como a su desgravación por medio de peritos,
porque según dijo en su alegato final se ingresó la
lapicera ilegalmente al penal y tampoco tiene fecha
cierta de realización.

Resulta obvio que si los detenidos


hubieran pedido permiso, la cámara nunca se hubiese
realizado. Así me pregunto ¿de qué forma la podían haber
realizado estando detenidos? Por otra parte, ¿sus dichos
estando detenidos, no alcanzan para justificar sus actos?
Más allá del valor probatorio de la cámara oculta, nada
me impide que la tome como indicio a los fines de
considerar si los imputados mienten o no.

La fecha según surge del mismo video es


cierta. A más prueba, me tomé la molestia de ver en un
calendario antiguo ¿qué día de la semana fue el 22 de
agosto de 2015? Resultó ser “sábado”, tal y como lo
sostiene los imputados y la desgrabación confirma: “C) –
Solivaret- Yo lo de Uds. lo tengo que caminar, caminar es
buscar a este, buscar a mi amigo y que mi amigo (…) hoy
es sábado, hoy mismo lo voy a llamar a mi amigo, a Aníbal
no lo voy a llamar, a Aníbal se lo voy a decir
personalmente”. Franco Schillaci, hermano del imputado
confirmó las tratativas previas a la reunión.

Que unas semanas antes (continúa diciendo


Martín Lanatta) de las elecciones a Gobernador, dan a
conocer la entrevista mantenida con Solivaret a la prensa
y es subida a internet.

Según refirió Martín, es a partir de ese


momento, donde comienza a gestarse un plan para
“matarlos”.

La versión que dan los imputados, me


resultan veraces, toda vez que se vieron avaladas por
pruebas ajenas a sus dichos.

En efecto, durante el debate, prestó


declaración el Alcaide Desideri Sebastián Eduardo (ver
testimonial) que trabajaba en la Oficina de Sistemas
informáticos de la Unidad 30 como encargado de la misma.
Este refirió que, a principio de agosto, su compañero de
oficina Cagioni Roberto Pablo –también Alcaide del SPB-
instaló una cámara y un DVR de “propiedad personal” de
éste último, que grababa y filmaba, por orden del
Director del Penal Manuel Guevara, con el objeto de
vigilar a los tres internos en el área de Sanidad del
penal.

Es decir, para que se entienda, la cámara


grababa y esa grabación se almacenaba en el DVR y también
filmaba, lo permitía a los guardias ver a través de un
monitor lo que hacían los internos dentro del área, sin
necesidad de ingresar a las celdas.

Cagioni Roberto (ver testimonial) dueño de


la cámara, confirmó en un todo, la versión dada por
Desideri.

Así las cosas, un día, Desideri es llamado


por el Director de la Unidad 30, Guevara, y es
interpelado por éste para que le dé explicaciones de
¿cómo los Lanatta pudieron hacer el video a Antonio
Solivaret y a Mirta González? Y le preguntó si ¿pudieron
usar la cámara de seguridad para ese fin? A ello,
Desideri responde, que era imposible, que la filmación no
se había hecho con esa cámara, por la calidad de imagen y
posición de la toma fílmica. Desideri nos dijo:“…Se
produce tal situación por un video, una cámara oculta a
un abogado, me pregunta si puede ser si me la sacaron a
mí y le digo que no porque tengo las medidas como para
que no salga de mi computadora, simplemente sacaba los
videos y los grababa en DVR y se borraba de la
computadora. Tampoco por la posición e imagen. Ante esto,
al otro día o ahí no más, me pidió que retire el DVR, que
lo habían ido a buscar. El DVR es donde se graba. Fue
unos cuantos días antes de la fuga, más o menos octubre,
noviembre…”

El paso siguiente fue, que, por orden de


Guevara, él (Desideri), retirara el DVR de la cámara,
para que no queden registros de las personas que
visitaron a los Lanattas, aunque, aun así, la cámara
permitía ver, a través del monitor, lo que acontecía en
el área de Sanidad. Es decir, como sostuve antes,
filmaba, pero no grababa. Esta versión fue avalada, como
dijera, por Cagioni.

De hecho, este último, quién fuera el que


instaló la cámara, afirmó que por la conexión que él
mismo realizó, se podía retirar el DVR sin que la misma
dejara de seguir filmando. Este punto, es clave para
entender lo que sucedió unos días antes de la fuga, donde
la cámara “también dejó de filmar”, obligando a los
guardias novatos a ingresar al sector para ver a los
internos. Pero, hete aquí un misterio, luego de la fuga
la cámara volvió a filmar (ver declaración de Torres José
Osvaldo).

Con el DVR en su poder (las grabaciones


que guardó la cámara), el Director Guevara, entrega el
mismo a César Albarracín, por entonces Subsecretario de
Política Criminal del Ministerio de Justicia a cargo del
Dr. Ricardo Casal, y un escalafón administrativo por
debajo de Florencia Piermarini, Jefa del Servicio
Penitenciario Bonaerense, quién renunciara el 23 de
diciembre de 2015, es decir, “cuatro días antes de la
fuga”, y cuya renuncia no fue aceptada por la flamante
Gobernadora María E. Vidal, la cual, le ordenó que
siguiera en funciones hasta tener un reemplazante.

Dicha entrega, la del DVR, fue vista


personalmente por Desideri, y confirmada por Cagioni,
quien vió, a Albarracín ese día, recorriendo el penal.
También dijeron que era por orden de Florencia
Piermarini, que retiraba el DVR.

Beolchi Juan Pablo también manifestó


“Hasta el 15 de octubre estuvo grabando la cámara. Ese
día vino en un horario no habitual, el Dr. César
Albarracín…cenaron –con el director- y retiró el DVR…Sé
que fue el 15 de octubre, ese día entró Albarracín. Era
un horario fuera de lo normal, después de las 20,00 hs…”.

Este testimonio, como ya vimos al tratar


la prueba que se incorporó por lectura, se confirmó por
el libro de novedades de la Unidad 30 (ver fs. 665/668)
en donde quedó plasmado que César Albarracín ingresó al
penal a las 19.50 hs. y se retiró a las 22.45 hs.
llevándose consigo el DRV, conjuntamente con Mario Bolo.
También reconoció esto, Elicheheribetti.

Huelga decir que, lo que se grabó en el


DVR, desapareció, no quedando registro fílmico alguno, de
las personas que fueron a ver a los imputados, entre
ellas, el Dr. Solivaret. Avala lo dicho, el informe
actuarial obrante a fs. 4597/4598 de donde surge que, hay
faltantes en las grabaciones de los pocos CDs que
quedaron, cuando iba Mario Bolo y César Tolosa a Sanidad;
el informe de los CDs dañados que luce a fs. 5188/5191;
la no existencia del DVR, de lo que sólo subsiste entre
los días 10 y 15 de octubre conforme lo informado a fs.
5588/5590.

Pero, ¿qué sucedió con el DVR? meses


después no fue devuelto a la Unidad, como algunos
sostienen, sino a su legítimo dueño, Cagioni, quién nunca
más, lo volvió a colocar por orden de la superioridad. Al
respecto ver fs. 5229/5236 de donde surge que el DVR fue
retirado el 15/10 y devuelto el 20/12.

Es en ese momento, que comienzan las


“visitas” de altos jefes del SPB a los imputados en su
lugar de alojamiento, al punto de confraternizar con
ellos, como si se tratara de viejos amigos.

La prueba más contundente y conmovedora de


estas “visitas de camaradería”, se vio recreada por la
declaración testimonial que prestara Beolchi, quien
quebrantado dijo: “Se hacen los desentendidos –se refiere
a los jefes- pero día por medio los iban a visitar. Sin
desmerecer a los presos, bajaban día por medio, estaban
en la Unidad Sanitaria, hablaban con uno, con otro. Yo no
los ví comiendo, pero sí sé que entraban y estaban un
largo rato. El trato privilegiado que tenían jamás vi que
lo tuviera otro preso”

Estas visitas, también fueron confirmadas


por Alfredo Juan Carlos quien desde su trabajo en el
Control Central dijo: “El director y el subdirector día
por medio andaban por sanidad”.

Esa prueba no quedó huérfana, también el


Adjutor Córdoba Alan, manifestó lo mismo: “A los
detenidos los visitaban seguido el Director del penal
Manuel Guevara, el Subdirector de Asistencia y
Tratamiento de la Unidad 30 Elicheheribetti Jorge Ariel;
Jorge Mario Bolo un Jefe de zona de Gral. Alvear; Tolosa
César –hoy en disponibilidad- entre otros que no
recuerda”.

Se suma a las anteriores, la declaración


de Dresl Darío Ricardo, quién dijo: “Vi que entraron.
Guevara, Elicheheribetti, Bolo también, lo vi pocas
veces. Una o dos veces en mi guardia. Trabajo desde el
2012. Conozco las instalaciones. Respetando las medidas
de seguridad no se puede escapar nadie. Observé que
compartieron mate o algún alimento cuando fueron estas
personas. Duraban más o menos un rato, podría ser unos
minutos, entre 15 y 30 minutos.

Según Cagioni, Veía en las grabaciones,


que entraban los jefes, y además lo vi en directo, veía a
mis compañeros con la comida, vi distintos jefes, algunos
que tenían distinto trato con los internos”.

Pero la nota final, la pone el mismo


Tolosa, quien en su declaración a tenor del art. 308 que
fuera incorporada por lectura, y sin salir de nuestro
espasmo, nos dice: “Que en varias oportunidades vio al
Director (Guevara) y al Subdirector Elicheheribetti
comiendo un salamín y tomando mate en la celda con los
evadidos…”

Los dichos de Cristián Lanatta coinciden


con esa declaración y agrega un elemento más para el
asombro: “Un día, para complacer a Martín vino (Bolo) con
salamines y después queso, empezaron a comer ellos, ese
día estaba Tolosa, Bolo y Guevara que después llegó, pero
no comió estaba ahí. Otra vez vino con una caja de
confites y garrapiñadas para las fiestas”.

Tales actos, entiendo, por parte de las


más altas esferas de la Unidad 30 de Gral. Alvear y del
SPB, hacen palidecer a las Reglas Mínimas de Tratamiento
de los Reclusos y demás Tratados Internacionales de
Derechos Humanos respecto de personas privadas de su
libertad.

En síntesis, no me quedan dudas de las


“visitas” de los más altos funcionarios del SPB a los
detenidos, tal y con ellos, me lo hicieran saber. En este
punto, nada me lleva a descreer de las aseveraciones que
dieran los imputados.

Paso ahora a analizar qué finalidad tenían


esas “visitas”.

Según nos relatara Martín Lanatta, los


primeros en aparecer en escena fueron Cardo Claudio
Leonildo quien fuera Director General de Coordinación del
SPB –hoy jubilado- y Rotger Marcelo Martín Director Gral.
de Seguridad del SPB –jubilado- cuyas únicas misiones
consistían en: “…intentaron siempre que yo me retracte,
para poder tener algo con que Aníbal Fernández pueda
volver al terreno político, porque no podía volver él, de
hecho con el escrache que tenía lo único que quedaba era
que yo esté prófugo y que diga que fue para lograr
beneficios, comodidades y demás…” .

Por su parte, de Jorge Mario Bolo, Martín


Lanatta dijo: “…Bolo insistía con el tema de la salida,
un día, ellos –por Cristian y Víctor- se hacen los
dormidos, y me hizo un plano del túnel, yo no conocía el
túnel, nunca había salido, no confío en vos ni en el
túnel le digo, es más, me voy a retractar y me van a
matar. No te vamos a matar, si te retractas, vos te vas,
te tomas el palo, te está ofreciendo un incentivo
económico…dos palitos verdes…” Más adelante agrega: “Los
enlaces eran Tolosa y Mario Bolo, tenían la orden
política de facilitarnos, con Tolosa, el tema de la
evasión”.

Para el 26 de diciembre, reciben la última


visita, “hoy se van o se van” declaro Cristian Lanatta.

Llegamos así, a las horas previas, de la


triple fuga del Penal de Gral. Alvear.

En este punto, Cristian Lanatta, contó


cómo fue: “… Una de las charlas de Bolo, cuando empieza a
ultimar detalles previos a los días de la fuga, habla con
mi hermano … la gente que nos visitaba nos decía que nos
retractáramos a cambio de la libertad, que nos conseguían
la documentación, que lo dejaban afuera. Le decía a
Martín que el helicóptero paraba en la cancha. En
concreto, el 26 ya por la tarde a eso de las 14 hs. venía
un preso a traernos la comida, ese día no sé por qué no
cocinamos porque estábamos nerviosos porque al otro día
era el día D, era salir o salir. Ya habían despejado el
sector de sanidad. Era lo que nos había comentado Bolo…
La propuesta era que quedaba todo abierto. Bolo dice que
Tolosa deja todo abierto… El día 26 Bolo, sin Tolosa
presente dice que nos iba a traer un teléfono celular de
contacto…con crédito, la ropa original del SPB, tres
remeras grises que dicen SPB, dos pares de borceguí, un
buzo negro que tenía estrellas, tres insignias con los
nombres, uno era Guiñazu, Colombo y no recuerdo cuál más,
una lata de pintura negra y un pincel. Esto fue el día 26
a las 18 ó 20 hs. Bolo es el que dice que Tolosa va a
traer todo eso … Tolosa viene con una bolsa y dice que
era la comida. La comida venía a las 14 hs. y la bolsa no
era pesada. La cámara sabíamos que ya no funcionaba… y
que el domo de 360° iba a estar apuntando a otro lado. Se
veía de control central. Le digo a Martín que sanidad se
veía, pero él me respondió que le aseguraron que no iba a
filmar. Nos trae la ropa, faltaba un par de borceguíes,
usamos los de Labat. Nos dijo: si no les da para agarrar
a este pavo no les da para nada, este pavo era Labat…”

De lo referenciado anteriormente, es
necesario hacer tres aclaraciones:

La primera es que debemos preguntarnos


¿cómo obtuvieron los internos ropas del SPB? Al respecto
cabe señalar que, a todos los testigos que de una u otra
forma conocían el área de Sanidad, se les preguntó sobre
la existencia de algún armario o cofre donde se podía
guardar ropa del SPB, todos, no los menciono por ser
varios, contestaron que no había ningún sitio de donde
los fugados pudieron sacar ropa oficial. ¿Entonces cómo
la obtuvieron? Resulta a todas luces evidente que alguien
se las dio, ese alguien, parece ser Tolosa, como
sostienen ellos. Se quiso hacer pasar que la ropa era de
Labat, sin embargo, los tres tenían prendas del SPB, de
lo cual se desprende que, de una persona, no se puede
vestir a tres. Lo único que usaron de Labat, fueron sus
borceguíes, porque sólo le dieron dos pares.
La segunda aclaración es, lo que surgió al
final del debate, en la anteúltima jornada de juicio.
Según Cristian Lanatta, como vimos, un día fue al
“control central” para llamar por teléfono y notó que se
veía un pasillo del área de Sanidad, esta cámara le
preocupaba y se lo hizo saber a Martín. Según nos aclaró
después, con Bolo ya habían resuelto el tema de lo que me
permito llamar, la “cámara fantasma”.

¿Por qué la llamo cámara fantasma? Porque


si no fuera por los dichos de Cristian Lanatta, jamás
como Juez me hubiese enterado de su existencia, toda vez
que, en el plano a escala (ver fs. 2050) ésta, “no
figuraba”. ¿Quién firma el plano? Martín Alejandro García
Of. Ppal. Téc. Sup. Planimetría Pericial Jefe de Sección
Planimetría de la Policía Científica de Azul, ¿fue por
error, por negligencia o por connivencia? No sé, creo que
debe dar explicaciones a la justicia.

Cuando Cristian Lanatta, nos habla de la


existencia de esa cámara, las partes comienzan a
preguntar a los testigos sobre ella, para lo cual, se
citan a los empleados que trabajaban en el control
central.

El primero en pasar como tal, fue el


testigo n°50 del juicio, Cardozo Rodolfo Fabián, empleado
del SPB, que estaba en el control central, al momento de
la fuga. Al declarar negó la existencia de la “cámara
fantasma” y a mayor abundamiento, dijo que “desde control
central no se veía sanidad”. Pero mintió descaradamente,
este testigo debe ser procesado por falso testimonio, tal
como lo solicitó la fiscalía. De quién dependía Cardozo…
de Tolosa.

Luego pasaron dos testigos más de control


central, el primero de ellos fue Castelli Luis Abelardo,
dice: “…había una cámara en Sanidad que se veía desde el
control central…si alguien sale del túnel se ve …
andaba”, al cual se le suma en su testimonio, Alfredo
Juan Carlos.

Este último es crucial para entender todo


el entramado que existía, y la ayuda que recibieron los
internos para escapar “… a las 06 hs. de la mañana del
día 26 andaba la cámara de Sanidad, me releva Cardozo …
la cámara estaba en la reja que da a Rayos X … nuestro
jefe era Tolosa …” Es así que conjuntamente con las
partes, le pido que muestre en el plano dónde está la
cámara, y el testigo afirma que “no se encuentra
señalada” motivo por el cual, el testigo procede a marcar
sobre el croquis (de fs. 2050) el lugar exacto de la
“cámara fantasma”, y lo rubrica con su firma. Castelli
también la ubicó por sus dichos en el mismo lugar.

Como se aprecia sin mayores esfuerzos,


Cardozo Rodolfo Fabián, mintió. Pero ¿por qué? ¿Se quedó
dormido en su puesto, o colaboró en la fuga, por orden de
su jefe Tolosa? Eso es algo que la justicia deberá
investigar, por el momento, afirmo que, la fuga no se
hubiese producido sin su colaboración, sea esta por
acción u omisión, puesto que al ver salir a los evadidos
camino al túnel, podía dar la alarma a todo el Penal, y
así frustrar la fuga, esto, antes de llegar al segundo
guardia reducido que, era Toleres.
La tercera cuestión es determinar ¿de
dónde sacaron la pintura negra para pintar el arma de
madera? Se sabe que, dentro de un Penal, existen colores
prohibidos, entre ellos el verde y “el negro”. Esa
prohibición obedece a razones de seguridad, justamente
para que no se pinten armas de juguete y tiñan ropas, que
puedan amedrentar o confundir al personal. La pintura
negra, jamás pudo ingresar a una cárcel de máxima
seguridad, si no fue introducida por personal del SPB.
Los imputados coinciden en afirmar que fue Tolosa quién
por orden de Bolo les dio la pintura negra. A esta
altura, no puedo dejar de creerles, puesto que, hay
verdades tan evidentes que se injuria a la razón con
pretender demostrarlas.

Una vez más, nada me lleva a descreer de


los dichos de los imputados, y estas manifestaciones se
corroboran por otros testimonios totalmente ajenos a
ellos.

Pero continuemos con la declaración que


prestara Cristian Lanatta: “… Ese día, la clave era
Tolosa, como no sabíamos la hora … Hay una parte que no
cuentan todos, a la 01.30 hs. viene Tolosa a la reja, se
apoya en ellas y lo llama a Labat dos veces, mira
pensando que lo llamábamos nosotros y cuando se acerca le
pregunta si le abría y le refiere que como se había ido
el último camión y no quedaba nadie se iba a descansar.
Tolosa como jefe de noche se tendría que haber quedado…”

Vale recordar en este sentido, lo que


dijo la Oficial Godoy Delia sobre que le llamó la
atención que Tolosa se fuera a dormir, no es común (ver
su testimonio).

Cristian Lanatta, continúa con su


relato: “…no se escuchaban puertas cerrándose, pensé
entonces que se había quedado en el pasillo. Tolosa se
queda apoyado en esas rejas. Labat sale mirando para
abajo… hacemos ruido … Labat se va a mirar para el baño y
yo ahí lo abrazo y le digo que nos íbamos … Ahí Martín le
pega y lo reduce. Le decíamos que se quedara tranquilo,
lo atamos (con trapos), le tapamos la boca y le sacamos
la llave T … tenía la llave del Fiat, era una llave común
… Salimos y era un silencio total, primera reja doblamos,
segunda reja, todas las rejas abiertas pero, apoyadas.
Pasamos, había un pasillo que era donde hacían los
análisis clínicos, las abrió Tolosa, tenía un intervalo
de 4 minutos ... Encima está la cámara del control
central –la “cámara fantasma” de la que ya les hablé- que
esa debía estar orientada a otro lugar, sino nos tendría
que haber visto…”

Alguien, que se llama Cardozo, no vio


nada, eso pasó. A lo dicho ut supra me remito.

Y continúa diciendo: “Cuando pasamos hay


una puerta de perfil de dos pulgadas, inviolable de
policarbonato, esa puerta se abre solo con una llave,
estaba entornada, cuando abrimos pasamos, caminamos,
caminamos, a unos 7 u 8 metros y ahí llegamos al túnel… a
la 01.30 hs. se prende la bomba, estaba apagada. A Tolosa
me lo iba imaginando metros adelante y cuando llegamos a
la última puerta, estaba abierta. Después hay una cámara
de judiciales que no estaba funcionando … cuando llego a
la puerta del túnel, Víctor levanta la rejilla, saca los
precintos de ahí adentro de la rejilla de la bomba de
drenaje –lugar en que Tolosa les había dicho que iban a
estar- porque el túnel a veces se llena de agua …”

Forzosamente me debo detener en este punto


también. ¿De dónde pudieron los evadidos obtener
precintos, en un penal de máxima seguridad, si no es que
se los dieron? Al respecto varios testigos afirmaron, y
me refiero a los de mantenimiento (ver verbigracia la
declaración de Hurtado Juan Enrique), que no había
precintos en el Penal, que estaban prohibidos. Asimismo,
es dable destacar que a Labat, el primero en ser
reducido, lo atan con telas, si los imputados ya hubiesen
tenido los precintos, lo hubieran atado con ellos. Una
vez más, las pruebas me llevan a pensar que los
encartados no mienten.

Continuando con la fuga, Cristian nos


sigue diciendo: “Llego, abro la puerta que estaba
apoyada, cuando llego a la puerta veo una sombra, miro a
Víctor y le digo que estaba abierta y le hago señas a
Martín que estaba a unos 35 metros para que baje, él
tenía la ametralladora de madera… cuando llego a la
puerta veo una sombra de una persona que venía hablando
por celular, me corro y ahí empieza a bajar Toleres con
el pantalón desabrochado y abierto, para mí estaba
durmiendo. Cuando llega saca la llave y la va a meter,
cuando va a meter la llave, -recordemos que solo estaba
apoyada- abro la puerta y lo agarro, lo atamos –con
precintos-, le tapamos la boca y le pregunto con quién
más estaba, me dice con su compañera …”.
Debo hacer un alto en el relato una vez
más, como vemos, Toleres no tuvo oportunidad alguna,
tampoco fue negligencia, como se intentó decir, ¿qué
podía hacer si la puerta ya estaba abierta? Alguien lo
había entregado, y al igual que Labat, era uno de los
“sacrificables”, una víctima.

Como colofón, esa puerta, debía estar con


un candado, eso por orden de Beolchi, este candado no
estaba puesto (ver inspección ocular de fs. 2022/2023) “…
que la misma desde el lado exterior –esto es donde estaba
Toleres- posee dos orejas metálicas para el uso del
candado, el que según por los dichos del personal en el
lugar, no estaba colocado el día de los hechos…”. Vega
Emanuel, cuando se fue a dormir dijo que “el candado
estaba puesto”. Toleres, también es una víctima y fue
traicionado por sus superiores.

La fuga, según Cristian Lanatta, continuó


así: “… Subimos y hay un mostrador que es como una L, ahí
había un sillón que era donde estaba durmiendo. Llegamos
y estaba Godoy con el celular, siempre hay gente ahí,
pero esa noche, no había nadie…” Recordemos lo que dijo
Godoy, le llamó la atención que la dejara sola Tolosa; es
también, la que escucha lo referido a un helicóptero, que
los estaba esperando.

“…La agarró del brazo –continúa Cristian


Lanatta-, y le digo que estaba el penal tomado, que iban
a salir 70 internos, que no hiciera nada, ella estaba con
el pantalón desabrochado también, decía que no la
violáramos y le dijimos que no le íbamos a hacer nada. La
precintamos y la metimos en el baño…”. Este relato
también coincide con lo que nos contara Godoy sobre ese
día.

Comienza así, la versión de Cristian


Lanatta de cuando logran salir:

“…Cuando salimos … vamos hasta el auto, lo


divisamos ahí bien, porque me acuerdo que había un Astra
y el 128. Ya era cuestión de tiempo, hay unas plantas y
el puesto 1 estaba apagado, pero cuando estábamos
saliendo, llegamos al auto que, para arrancarlo, tardamos
2 ó 3 minutos porque estaba gastada la contactora de la
llave, andaba un desastre…”.

Hago un paréntesis aquí, porque existe


otro interesante motivo para el análisis. Como quedó
demostrado durante el debate esa parte de Sanidad, me
refiero a la puerta de salida, no es visible desde las
torres de vigilancia. Al respecto preguntado Demarco José
Luis (ver testimonio) dijo: “Estaba en el puesto 12. Se
ve a la mayor parte de la unidad, no se ve sanidad, se ve
el techo, el galpón. Del puesto 2 se ve el frente de
sanidad, rejas, pasillos. Está a más o menos 150 metros.
No se ve bien”. Esta versión es confirmada por otros
hombres encargados de otras torres, así Lozano y otros, a
sus dichos me remito.

Una vez en el estacionamiento, el vigía


más cercano se encontraba a 150 mts. de distancia y a más
de 10 mts. de altura. Es aquí, donde se comprende por qué
a los evadidos le dieron ropa del SPB, y es que, si
hubiesen sido vistos, el guardia de la torre, con la luz
de la noche y a la distancia mencionada, bien hubiera
pensado que se trataba de compañeros de trabajo subiendo
a sus vehículos, y no de presos en fuga.

Continua, diciendo Cristian Lanatta: “…


Cuando llegamos al puesto 1 parecía que no había nadie,
Víctor prende las luces – del auto-para ver si había
alguien. Estaban los pasadores abiertos, miro y veo mucha
gente, cuando bajamos me voy para el portón, Martín sale
y le dicen buenas noches jefe –recordemos que tenían
uniformes del SPB- lo apuntan y le dicen que se quedara
tranquilo. No había lugar adonde dejar a Dos Santos, y
como íbamos a salir tres cuadras con el auto, lo subimos
para dejarlo ahí”.

No puedo pasar por alto este momento,


¿Quién en su sano juicio coloca al frente de un lugar
armado –uno de los pocos del Penal- a un hombre solo y
que por objeciones religiosas no puede usar armas? El
cuál, hasta llegó a pedir disculpas a los evadidos por
haberlos empujado. Encontramos aquí también a otro de los
“sacrificables”, Dos Santos.

De las pruebas colectadas durante el


debate surgen otros datos de interés, el Puesto 1 en el
momento que se encontraba Dos Santos “no tenía luz”, así
lo manifestó él, pero hete aquí, que el que estaba
anteriormente en ese lugar, me refiero a Álvarez Juan
José, manifestó que cuando dejó el puesto, éste tenía
luz. Abona lo anterior el testimonio de Díaz Antonio
quien dijo: “cuando llegué estaba oscuro el Puesto 1”.
Esto último concuerda con los dichos de Cristián Lanatta.

En síntesis, la luz misteriosamente dejó


de funcionar antes de la fuga, pero también, lo más
llamativo, resulta que, luego de la fuga, “comenzó” a
funcionar.

Hay otro detalle que no puedo obviar.


Álvarez Juan José era el encargado del Puesto 1, por
orden de Vega Emanuel, a las 22 horas se retiró,
desestimando un recurso humano de recargo, esto, si era
verdad que faltaba personal. Debió quedarse junto a Dos
Santos en el puesto hasta las 07 horas. Al respecto ver
declaración de Beolchi donde menciona este asunto.

Al igual que Labat y Toleres, recién


recibidos e inexpertos, y Godoy, una mujer sola en una
guardia de seguridad, Dos Santos, era el candidato ideal
para asegurar el triunfo de la fuga, administrativo e
incapaz de disparar por motivos religiosos, dejado solo,
se entregó, y el arma que debería tenerla consigo,
descansaba debajo de una repisa del Puesto 1.

Lo expuesto, me induce a pensar que,


esta gente, a los que doy en llamar los “sacrificables”
fueron colocados estratégicamente en esos lugares como
peones en un tablero de ajedrez. Lo mismo debo decir de
Beolchi, a quién rotaron de un día para el otro con
Elicheribetti (quién no era prescindible), a un cargo
para el cual, no estaba capacitado y sin orden escrita.

Debería en este punto, el SPB revisar las


exoneraciones de ellos, pues no fue por negligencia, sino
por traición, de sus superiores, que fueron sometidos;
fueron víctimas de la corrupción.

De la misma manera, hubo otros que,


formaron una verdadera asociación ilícita, “la banda de
los amigos del poder”. No los menciono, las pruebas son
abrumadoras, y se solicitó que se investiguen.

Continua, Cristian Lanatta, el relato: “…


Salimos, pero antes de salir hace Víctor la primera
llamada y el léxico era policial, le dicen, “sí o sí a
las 02.00 horas afuera” … Cuando estábamos en el auto
hace una llamada Víctor para ir coordinando porque el
horario lo habían puesto ellos. –Es en ese momento que
Dos Santos escucha que dicen “este negro de Tolosa nos
cagó” ver su testimonio- Nos dicen que dobláramos por el
cementerio, cuando salimos mi hermano le pregunta a Dos
Santos, dónde están las vías y el cementerio. Lo dejamos
ahí y nos subimos a la camioneta, y nos fuimos como para
la ruta 205. Íbamos en la camioneta con el chofer, Víctor
adelante, al chofer no lo conocían. Este nos llevaba al
punto de encuentro y nos decía “que ahí estaba el
pájaro”, entendíamos que era el helicóptero. Nos pide el
teléfono, marca un número de memoria, habla y después
avanzamos, el campo es llano y la ruta ancha… Lo del
helicóptero lo propuso Bolo. Nos subían al helicóptero,
nos llevaban a un campo, nos daban la documentación,
previo dar la retractación. Dinero también nos daban. Los
documentos del Ministerio del Interior…El tema del
helicóptero empieza a cuadrar la última semana...”

Me debo detener un momento, para realizar


algunas consideraciones.

La versión del helicóptero, parece de


películas de Hollywood, sin embargo, también es este
punto, le creo a los imputados.
En efecto, no fueron ellos los primeros en
instalar esta versión en la causa, cabe recordar que fue
Godoy, la que reducida escucha que uno de ellos dice que
“los esperaba un helicóptero”.

Por su parte, Rivero José Manuel, personal


policial que realizó tareas informativas observando las
imágenes de las cámaras de seguridad de los peajes por
donde pasaron los evadidos informó que: “…varias veces
vio aterrizar helicópteros en la ruta 205, que era
habitual, porque la ruta es ancha… la usaban los
políticos cuando venía de visita… no era transitada de
noche…” Lo mismo dijo, Almendros Juan Manuel (ver sus
declaraciones). Ergo, lo que supuestamente les había
propuesto Bolo, no era del todo descabellado, era una
práctica común del lugar, esto es, entre Gral. Alvear y
Saladillo.

Más allá de ello, hay algo que me lleva a


creer en sus dichos, si lo del helicóptero fuera mentira,
¿Quién planea una fuga de la magnitud de la presente y no
tiene un lugar para refugiarse, -lo que en la jerga se
denomina “aguantadero”- ni dinero en efectivo para
comprar los suministros necesarios para subsistir un
tiempo, mientras permanecen ocultos?

En palabras de Víctor Schillaci: “… No


teníamos ni 5 centavos en los bolsillos … Nosotros no
hubiésemos planeado nunca una fuga sin dinero, robarle a
mi ex suegra, un auto, que lo podrían haber agarrado de
cualquier lado …” Creo en ese razonamiento, los evadidos
fueron traicionados.
Pero veamos cómo termina esta etapa de la
fuga: dijo Martín Lanatta: “… Era la Ruta 205, salimos de
Alvear, serían las 2.30 hs. más o menos, no sé el tiempo.
El horario para el helicóptero lo ponía el hombre de la
camioneta supuestamente. Para el lado de Saladillo, es
que tendría que estar el helicóptero. Se detiene la
camioneta unos minutos. Schillaci pregunta si el
helicóptero va a bajar o no …”.

Este tramo del relato, también coincide


con prueba ajena a los imputados, en efecto, son
captados, me refiero a la camioneta, por la cámara de
seguridad de Gral. Alvear, saliendo a las 2.35 horas y
luego son vistos ingresando a Saladillo a las 3.17 horas.

Continúa Martín Lanatta: “…y en un momento


empezó a seguir el auto –la camioneta-, tenía el arma
cargada ya porque estábamos complicados. Cuando no llega
el helicóptero la cosa cambió. Corríamos por la vida.
Sigue por la ruta hasta Cañuelas, nunca hizo un
movimiento el tipo, no podía detectar si estaba armado.
Agarra la ruta 6, nos dirigimos hacia Florencio Varela,
me dice que nos esperan más adelante, que me quede
tranquilo que está todo bien; cuando llegamos a la
rotonda de la ruta que va a los penales de Varela, del
lado izquierdo vemos un auto, personas abajo y empieza a
reducir la velocidad, me dice que va a parar. Había un
Focus color azul, un auto gris, no sé qué auto y en el
medio de los autos personas fuera de los vehículos. Viene
un Corolla de la rotonda, yo ya me esperaba lo peor…Del
Corolla descienden 2 personas, una de atrás y otra del
lado del acompañante se prende la luz, miro y le digo a
Víctor ¡arrancá!, él estaba del lado del acompañante. El
chofer antes se bajó de la camioneta, cruza y se quedó
hablando. Le digo Víctor maneja y acelerá, la persona que
veo es la misma persona que yo declaré en lo de Servini
de Cubría que era el autor material de lo de Forza,
Ferrón y Bina. Arranca la camioneta, nos tiraron tiros, y
sale para el lado de los penales, esa camioneta la
abandonamos. Llegamos a un montecito, apaga las luces de
la camioneta Schillaci, nos quedamos esperando a ver qué
pasaba, no se veía la ruta. Una lluvia de balas, y se
suben a los autos, cuando vemos que ganamos distancia.
Después de día, miramos la camioneta y tenía varios
impactos de bala…”.

Para ese horario, Tolosa, sube al muro de


vigilancia, esto alrededor de las 04.00 hs. y coloca en
el libro el horario cambiado 02.30 hs., al respecto ver
testimonios de Demarco José Luis y Lozano Luciano
Alejandro, todos ellos afirman que, su jefe Tolosa, subió
al muro a las 04 hs., pero puso en el libro las 02.30 hs.
Me pregunto… ¿Por qué será?

Hasta aquí, llega mi intervención como


Juez, esto, por pedido y oposición expresa de la defensa
y de los imputados, quienes no quisieron que se junten
las distintas causas por conexión (ver incidencia).

Paso a contestar ahora el planteo


defensista, en tanto y en cuanto, sus asistidos obraron
bajo un estado de necesidad justificante.

Sin embargo, debo hacer una salvedad. En


su encendido alegato, noté que el profesional, a mi modo
de ver, claro está, hace una mixtura de sus argumentos
para fundamentar el estado de necesidad justificante, con
otros que encuadrarían más, con un estado de necesidad
inculpable.

En efecto, en varios pasajes nos habla


sobre que sus asistidos estaban “bajo amenazas”, o que
“fueron coaccionados institucionalmente por el SPB”,
entre otros.

Tales argumentos, me llevan necesariamente


a tratar la posibilidad de un estado de necesidad en los
términos del art. 34 inc. 2 del CP, a la par de ver
también la posibilidad de un estado de necesidad
justificante, tipificado en el art. 34 inc. 3 del CP.

Por ello, ante la duda y no yendo ese


tratamiento dual, en desmedro de sus asistidos, me aboco
al análisis de ambos supuestos.

Comienzo, respecto de un supuesto estado de


necesidad inculpable. Así, no veo, que los imputados
“hayan obrado violentados por … amenaza de sufrir un mal
grave e inminente” (art. 34 inc. 2do. CP).

Desde mi punto de vista, y de acuerdo a lo


recreado durante el debate, la fuga debe necesariamente
dividirse en dos momentos bien delimitados, a efectos de
determinar un supuesto estado de necesidad inculpable,
como asimismo, de un estado de necesidad justificante de
la conducta planteada.

El primero de ellos, es desde el comienzo


de la fuga hasta la frustrada llegada del helicóptero; y
el segundo tramo, desde el final del primero a su captura
final. Esta última fracción de tiempo, escapa a mi
competencia.
Así las cosas, los encausados afirmaron,
en resumidas cuentas, que o se fugaban como querían sus
custodios o morían en el penal. De sus dichos, y como he
sostenido a lo largo de la fundamentación, no tengo el
menor resquicio a la duda. Sin embargo, tampoco tengo
dudas que, ese y sólo ese fuera el único camino posible,
es decir, el único curso de acción que ellos tenían, pues
existían otros.

Valga lo que sigue, para ambos supuestos de


justificación.

Tiene dicho la jurisprudencia que: “La no


punibilidad de una conducta con sustento en el estado de
necesidad exculpante, que se presenta en nuestro régimen
legal cuando por causa de una amenaza de sufrir un mal
grave e inminente el sujeto sacrifica o lesiona un bien
jurídico de igual o mayor entidad al suyo propio
amenazado, encuentra fundamento en la anulación del
ámbito de autodeterminación de ese sujeto, lo cual impide
exigirle una conducta distinta de la adoptada” (TCP Sala
II CN° 30.571 del 13/04/10 por unanimidad voto Dr.
Mahiques).

Explica la doctrina (Muñoz Conde pág. 82)


que: “la realización del mal o la infracción del deber
que el sujeto realiza para evitar un mal a sí mismo o a
un tercero, debe ser el único camino posible para
conseguir la meta salvadora”.

Como bien lo señala Zaffaroni y otros


Dcho. Penal P. Gral. Ed. Ediar 2000 pág. 606: “Tampoco
puede hablarse de estado de necesidad si la ley prevé
medios específicos para resolver o reparar el mal”.
De ahí que cabe preguntarse ¿fugarse para
salvar sus vidas, era el único camino posible? La
respuesta es no, había otras posibles conductas, distinta
a la adoptada.

Veo que me toca juzgar a personas con una


gran inteligencia, y digo esto toda vez que, fueron
capaces de ingeniárselas para ingresar una cámara oculta,
a un penal de máxima seguridad, y así, obtener pruebas en
su beneficio. De lo dicho se desprende que, con esa misma
inteligencia podían haber buscado otras alternativas para
poner a reguardo sus vidas, si ese era, claro está, el
objetivo que perseguían. De ahí que, en la medida en que
se haya tenido la posibilidad concreta de evitar el mal
por otro medio lícito, se desdibuja la necesidad, y esto
vale para quien esté en condiciones de solicitar ayuda a
sus allegados, tanto como para aquel que pueda obtener
respuesta de un organismo estatal o judicial.

A mayor abundamiento, verbigracia, pudieron


usar la misma cámara –lapicera- para pedir ayuda, o
presentar un habeas corpus por medio de un familiar –
Cristián Lanatta podía hablar desde el control central
por teléfono con sus familiares y es ahí cuando ve la
filmación de la cámara “fantasma”-, su abogada y amiga de
confianza, Rizzo Báez nos dijo que “hablaba
telefónicamente con ellos”. También, según lo que nos
contara Víctor Schillaci “no me quería fugar, el 28 de
diciembre mi señora tenía cesárea programada y ya tenía
permiso para salir … la fecha límite que nos dijo Bolo
era el 31 de diciembre, sino estábamos muertos…”. Es
decir, ese 28 de diciembre, de alguna manera podía hacer
saber a algún familiar su situación, aún susurrándole al
oído de su esposa, etc.

En definitiva, fugarse no era la única


forma que, ellos tenían de preservar sus vidas. Siendo
ésta cuestión, el talón de Aquiles de la defensa, que no
logró contrarrestar ese extremo.

Como colofón, no escapa a mi visión que,


en todo este entuerto, existió siempre un halo de
esperanza, en palabras de Martín Lanatta “yo sabía que
mientras no me retractara seguía vivo”, ese era su as
debajo de la manga. ¿Qué hubiese sucedido si el
helicóptero hubiera llegado como era lo convenido?
estarían en un país extranjero, con identidades nuevas y
“dos palitos verdes” disfrutando de la buena vida.

De lo que vengo sosteniendo, debe quedar


bien en claro, que sólo puede decidirse la impunidad de
esa conducta cuando la situación precedente torna
inexigible la posibilidad de los sujetos activos de
decidir libremente. En ese supuesto, sus actuaciones son
inculpables. Pero, toda otra reducción del ámbito de la
autodeterminación que no tenga tal entidad podrá ser
valorada, como lo voy a hacer, al mensurar la pena, pero
no elimina en nada la culpabilidad de los autores, ni
tiene por ello por efecto sus impunidades.

Por otro lado, no puede caerse en la


confusión de que la eventual impunidad de una fuga,
conduzca a la no punibilidad de cualquiera de las
conductas que sean desplegadas en el transcurso de la
huida, en la medida en que esas conductas impliquen la
comisión de diversos ilícitos; y con más razón ello será
así, cuanto más graves sean los delitos cometidos en
ocasión de esa fuga.

Tengo dicho que: “Si aquellos que a


sabiendas que han cometido un delito, y luego que sus
planes se vieran truncados por un evento que no salió
como ellos pensaban, a posteriori, tienen el descaro –o
lo peor de todo, se creen con el derecho- de reclamar
justicia, como si fueran víctimas, nos coloca en una
situación próxima a la desintegración social” (CN°
1635/4904 Mansilla Juan Antonio TOC N°1 LP voto Dr. Ruíz
2015). En resumen, el verse amenazados por un delito, no
autoriza per se, a cometer otros delitos y que estos
queden impunes, o hacer justicia por mano propia.

Acto seguido, me aboco al tratamiento de


un estado de necesidad justificante.

Tampoco comparto que los imputados, estén


bajo el amparo del “que causare un mal por evitar otro
mayor inminente al que ha sido extraño” (art. 34 inc. 3
CP).

Recurro a la doctrina, así, Esteban Righi


en su obra Dcho. Penal Parte Gral. 2da. Ed. Abeledo
Perrot pág. 316 dice: “… las causas de justificación
concebidas como especiales autorizaciones para realizar
una acción típica: a) Exigen que la acción del sujeto
haya sido estrictamente necesaria para salvaguardar el
bien jurídico que se encontraba en situación de peligro;
b) Por lo que se considera que sólo es necesaria una
acción si en las circunstancias concretas del caso, era
el único medio para preservar el bien jurídico; c)
Requiere que el sujeto además de obrar en una situación
objetiva de justificación, conozca dicha situación; y d)
Pero además, la creación intencional de una situación de
justificación, inhibe al autor de ampararse en la misma”.

De lo explayado creo que, no cualquier


situación, por más desesperada y acuciante que sea,
constituye causal de justificación basada en el estado de
necesidad legalmente excusante, debiendo tratarse de una
situación, que no sólo este, debidamente acreditada, sino
que además, no ofrezca otra alternativa que la
consideración de la realización de un hecho ilícito, a
través del cual se pueda evitar un mal actual e
inminente, toda vez que, si existen otras vías posibles
de acción menos dañosas a disposición del autor, el hecho
no resulta jurídicamente justificado.

Creo que en el caso se confunde, un


peligro potencial, con un peligro inminente. El peligro
es inminente, cuando la situación está por suceder
prontamente, o se da “ya mismo”, por eso se plantea la
necesidad de una reacción urgente; mientras que es
potencial cuando “puede darse o no”.

Así, si Schillaci podía salir el 28 de


diciembre a ver a su esposa, aún faltaba días para el 31
de diciembre, que según él mismo dijera, era la fecha
límite, o también por lo dicho por Martín Lanatta “la
fuga comenzó a gestarse meses antes” con lo cual, dicho
mal, aun cuando pudiera ser de mayor gravedad al cometido
con finalidad evitadora, distaba de ser inminente,
tuvieron meses para pensarlo, y tiempo hasta para hacer
un arma de madera.
Doy un ejemplo para que los imputados me
entiendan y que despeja toda duda: Un bombero sube a un
primer piso en llamas, ve a un niño y lo arroja a la
calle causándole lesiones por el golpe, el bombero no
tenía otra forma de sacar al niño, por ello, su conducta
está justificada puesto que el peligro de morir quemado,
para el niño, era “inminente”. La misma situación, pero
el incendio es en la casa vecina. El bombero debe
responder por las lesiones causadas al niño, porque, lo
podía haber bajado por el ascensor, las escaleras del
edificio, o por las escaleras de la autobomba, toda vez
que, el peligro estaba a distancia, y era “potencial”.

Tiene dicho la jurisprudencia en apoyo a


lo que vengo sosteniendo que: “Es admisible la excusa
absolutoria prevista en el inc. 3 del art. 34 del CP,
únicamente en aquel supuesto en que exista una
encrucijada para el autor que no ofrezca otra alternativa
que la comisión de un ilícito como medio para evitar un
mal actual e inminente al que es ajeno” (CNCCorr. Sala V
20/11/90 C.A.D. C.26.377 en Boletín de jurisprudencia
1988 Nº1 pág. 30).

Por su parte la Casación Penal Provincial


Sala II C-21.686 por unanimidad voto Dr. Celesia dijo:
“El estado de necesidad previsto en el art. 34 inc. 3º
del CP desplaza la antijuridicidad de la conducta en
tanto se cause un mal para evitar otro mayor inminente al
que ha sido extraño su autor. Su fundamento radica en la
preponderancia del bien jurídicamente más valioso,
respecto del mal menor que se causa a través de la lesión
de otro bien jurídico ajeno, siempre que no se pueda
evitar la situación de peligro grave e inminente mediante
otro medio y el sujeto no esté jurídicamente obligado a
soportarlo”.

Por su parte la doctrina (Soler Sebastián


en Dcho. Penal Argentino Ed. Tea T.I pág.465) tiene
dicho: “si en lugar de la acción dañosa es posible, en el
caso concreto…otra acción inofensiva, o si el mal era
remoto, eventual o meramente posible y no inmediato y
seguro, no habrá estado de necesidad”.

Por lo dicho entiendo, al igual que lo


sostuviera al tratar el estado de necesidad inculpable, a
cuyos fundamentos me remito para no redundar, que la fuga
no era el único medio para preservar el bien jurídico
vida.

Como colofón y para cerrar definitivamente


la cuestión, se aduna otro requisito para que opere la
excusa absolutoria que se plantea, es que, no exista la
creación intencional de una situación de justificación
por parte del autor, porque si ello sucede, el mismo no
puede luego ampararse en la misma.

La jurisprudencia también se expidió al


respecto: “En el caso de quien delinque y concurre a un
hospital exponiéndose a un proceso no es posible afirmar
que existe estado de necesidad, pues el mal que se quiere
evitar no ha sido ajeno al sujeto sino que, por el
contrario, es el resultado de su propia conducta
intencional” (CS “Z.D, N. B.” s/inf. Ley 23737 1997/08/12
Fallos 320:1717).

En este orden de ideas, me pregunto: ¿Si


Martín Lanatta no hubiese dado la primera entrevista al
periodista Jorge Lanata, se hubiera dado la situación de
peligro que luego se dio? Creo que no. Sabía muy bien a
quienes se enfrentaba. Lejos de ello, dobló la apuesta e
hizo una cámara oculta a un abogado, lo que agravó más su
situación, debiendo prever cuál sería el resultado final
de su provocación. De ello se desprende que él mismo creó
una situación de peligro, de la que no resulta ajeno.

Distinta puede llegar a ser la suerte que


corra la segunda etapa de la fuga, es decir, cuando el
traslado en el helicóptero fracasó, y se vieron
literalmente abandonados, sin dinero ni refugio,
perseguidos; primero por aquellos que estaban prestos a
matarlos, luego, por la intensa búsqueda que se dio a
nivel provincial y nacional, donde no sólo miles de
efectivos policiales, de Gendarmería, Prefectura, etc.
los perseguían, sino además, por los particulares que
motivados por la suculenta suma de dinero que se ofrecía
como recompensa a quién diera datos sobre sus paraderos,
también los buscaban. En esta segunda etapa, como dijera,
sus conductas pueden llegar a estar justificadas.

Es aquí, tal vez, donde la postura


defensista encuentre terreno fértil para sus ambiciones,
en palabras de Martín Lanatta, “al no venir el
helicóptero, se convirtió en una carrera por la vida”,
cómo saber, si querían entregarse, ¿quién era la policía
buena o la policía mala, si todos visten igual? empero,
esta segunda parte como adelantara, está fuera de la
competencia del suscripto.

En síntesis, son responsables por sus


actos, y como único consuelo, debe quedarles el saberse
condenados por algo que sí cometieron, y no purgar una
condena por algo que, tal vez no hicieron, como ellos
vienen pregonando, respecto de otra causa.

Así, entiendo que no median causas de


inimputabilidad ni causas de justificación.

Por ello, el Sr. Juez Dr. Juan José Ruíz,


consideró que la respuesta a esta tercera cuestión debe
ser negativa por ser su sincera y razonada convicción
(arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

Con relación a la cuarta cuestión, el Sr.


Juez Dr. Juan José Ruíz dijo:

La Sra. Agente Fiscal no valoró ninguna.


El defensor tampoco lo hizo.

Por mi parte, y de oficio, he de valorar:

1- Las circunstancias que motivaron la


fuga, las que, si bien no alcanzaron para una causal de
justificación, sí las valoro como atenuante de la pena,
como ya adelantara en los fundamentos al tratar la
cuestión tercera.

2- La confesión de los imputados que, a


modo de colaboración, sirvió para esclarecer muchos
puntos oscuros de cómo fueron los hechos y dejar al
descubierto todo el entramado y connivencia de las
autoridades del SPB y del poder político; dando una
respuesta a la sociedad que reclamaba saber qué había
sucedido.
Por ello, el Sr. Juez Dr. Juan José Ruíz,
consideró que la respuesta a esta cuarta cuestión debe
ser afirmativa por ser su sincera y razonada convicción
(arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

Con relación a la quinta cuestión, el Sr.


Juez Dr. Juan José Ruíz dijo:

La Vindicta Pública solicitó como


agravantes, las siguientes:

1- La Pluralidad de víctimas e
intervinientes. Comparto su imposición. Así tiene dicho
la jurisprudencia que: “Habiendo sido demostrado
suficientemente a lo largo del veredicto que el hecho se
cometió con pluralidad de agentes, reflejando dicha
modalidad un plus de reproche en virtud del mayor grado
de injusto que acarrea, en tanto es demostrativa de un
concierto previo o forma asociada de delinquir, que trae
mayor indefensión de las víctimas ya que no es lo mismo
enfrentarse a un ladrón que a varios, corresponde
declarar ajustada a derecho la valoración como agravante
de la pluralidad de intervinientes…” TC0003 LP 19109 RSD-
215-9 S 24-4-2009, Juez BORINSKY (SD).

2- La nocturnidad. Si bien es criterio del


suscripto su imposición, no veo que ésta sea aplicable al
caso, toda vez que, como ha quedado demostrado, el día y
la hora le fueron impuestos por terceros ajenos a sus
voluntades.

3- Extensión del daño causado en las


personas por la pérdida de trabajo. En el mismo orden de
ideas de lo que vengo sosteniendo y quedó demostrado
durante el debate, si bien es cierto que los imputados
con sus acciones cometieron daño en las personas, no lo
es menos que, fueron motivados a cometer los delitos, y a
mayor abundamiento, noté, respecto de los imputados y
especialmente de Martín Lanatta, el sincero
arrepentimiento demostrado durante la audiencia de
debate, sobre todo y puntualmente, luego de que declarara
Luciano Labat, el primer guardia reducido, no sólo porque
éste lo manifestara expresamente en su declaración, sino
además, por lo que yo, como Juez, percibí durante la
declaración de Labat, al mirar a los encartados. Lo mismo
sucedió con Beolchi. También tengo en cuenta que
descartaron el uso de dos “facas” que les habían
suministrado y con las cuales sí hubiesen puesto en
peligro las vidas de los demás (ver acta inspección de
celda de fs. 2024 donde son encontradas). Por todo ello,
no lo considero como agravante.

4- Obrar organizado porque tenían un


dominio y por su conocimiento del lugar y la fecha en que
se cometieron los hechos. No comparto su imposición, en
armonía con lo que quedó establecido, el conocimiento del
lugar le fue dado por autoridades del SPB que hasta le
confeccionaron un plano del túnel que debían sortear,
circunstancia ésta que, si bien no fue demostrada por la
defensa, nada me induce a descreer de sus dichos; y
respecto de la fecha, ésta les fue impuesta, por lo cual
no se puede sostener que la hayan buscado ex profeso, y
en última instancia debo estar a lo que sea más favorable
a los imputados (art. 1 CPP).
5- Condenas anteriores. No comparto su
imposición. En primer lugar, porque Víctor Schillaci al
momento del evento, aun no tenía sentencia firme; y
respecto de los hermanos Lanatta, habida cuenta de lo que
denunciaron, y por lo que la misma fiscal solicitó
investigar, respecto del Defensor de Casación Dr. Mario
Coriolano, en tanto y en cuanto, éste último les dejó la
sentencia firmes, sin que sea la voluntad de sus
asistidos, plantea una situación, al menos de expectativa
respecto de la suerte que pueda correr la causa que
originara los mismos, ante una eventual revisión.

Por ello, el Sr. Juez Dr. Juan José Ruíz,


consideró que la respuesta a esta quinta cuestión debe
ser afirmativa respecto de la pluralidad de víctimas e
intervinientes y negativa respecto de las demás
agravantes solicitadas, por ser su sincera y razonada
convicción (arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

Respecto de la sexta cuestión, el Tribunal


integrado unipersonalmente por el Sr Juez Dr. Juan José
Ruíz por ser la sincera y razonada convicción de S.S.,
resuelve:

I -DICTAR VEREDICTO CONDENATORIO respecto


de MARTIN EDUARDO LANATTA, CRISTIAN DANIEL LANATTA,
VICTOR GABRIEL SCHILLACI, de las demás circunstancias
personales mencionadas en el exordio, en orden a los
delitos que fueran tratados al comienzo del exordio, y
que se les endilgara en calidad de autores como cometido
en perjuicio de Labat Luciano Nicolás, Toleres Ramiro
Sebastián, Godoy Delia Raquel y Dos Santos Ezequiel
Martín, y de la seguridad pública en los términos de los
arts. 45, 55, 142 inc. 1ro., 164, 166 inc. 2do. 3er.
párr., y 280 del Código Penal, y 106, 209, 210, 371, 373
y 375 del Código Procesal Penal.

A continuación, según lo dispone el art.


375 del rito, corresponde y así lo declara este Tribunal
–integrado en forma unipersonal-, dictar la sentencia
respectiva. Así el Sr. Juez Dr. Juan José Ruíz, decide en
este acto tratar las siguientes, CUESTIONES:

1. ¿Cuál es la calificación legal de los hechos


de esta causa?
2. ¿Cuál es la pena a imponer?
3. ¿Cuál es el pronunciamiento a dictar?

Con relación a la primera cuestión, el Sr.


Juez Dr. Juan José Ruíz, dijo:
Los hechos que se tuvieron por probados en
cabeza de los acriminados, corresponde subsumirlos
típicamente en orden a los delitos de: Robo simple;
Privación ilegal de la libertad agravada reiterada
(cuatro hechos); Robo agravado por el empleo de arma de
utilería y Evasión, todos en Concurso Real (arts. 55, 142
inc. 1°, 164, 166 inc. 2° tercer párrafo, y 280 del
C.P.).
En este ítem, la defensa planteó una
tentativa de robo simple respecto del automotor de Labat,
y sostuvo que nunca pudieron disponer de él, por lo cual,
el delito debía quedar en grado de conato.
Tengo dicho que, el hecho de salir fuera
de la custodia de la víctima la cosa robada, aunque sea
por breves momentos y habiéndolos perdido de vista, son
suficientes para que el delito sea consumado.
En sustento de lo reseñado, tiene dicho la
jurisprudencia de la Casación Penal Bonaerense (TC1 LP
36870 del 25/03/10 Dr. Natiello-Piombo) que: “…la
tentativa de robo deja de serlo por consumación en la
primera oportunidad en que el autor hace suya la cosa
mediante sustracción, y tiene la posibilidad de disponer
de ella, por breve que sea el lapso durante el cual el
dueño o tenedor queda privado del completo ejercicio de
las facultades correspondientes a su derecho en la cosa;
o sea que el apoderamiento ilegítimo se consuma cuando el
imputado tiene la posibilidad, aunque momentánea, de
ocultarla, dañarla o destruirla”.
“Verificada la posibilidad de disposición
de alguno de los bienes sustraídos, el robo queda
consumado sin que la ulterior recuperación pueda
retrotraer el “iter criminis” a etapas ya superadas” (TC4
LP 65403 sent. del 19/02/15 voto Dr. Natiello-Kohan).
También plantea que todos los delitos
deben concursar en forma ideal. No comparto sus
argumentos, cada hecho forma parte de hechos separados
entre sí, por lo cual deben concursar materialmente entre
sí.
Disiento sin embargo, respecto del
encuadre jurídico que da la vindicta pública al robo
calificado por arma cuya aptitud no puede tenerse por
acreditada, toda vez que, entiendo, sin que esto
modifique en nada la pena, que estamos en presencia de un
arma artesanal que fabricaron ellos mismos, por lo cual
debe considerársela de utilería.
Así vota, por ser esa su sincera y razonada
convicción (arts. 210, 373 y 375 inc.1º, C.P.P.).

Con relación a la segunda cuestión, el Sr.


Juez Dr. Juan José Ruíz, dijo:
Habida cuenta las pautas dosificadoras
valoradas al tratar las cuestiones cuarta y quinta del
veredicto que antecede, conforme los contenidos de los
arts. 40 y 41 del digesto sustantivo, corresponde aplicar
a MARTÍN EDUARDO LANATTA, CRISTIAN DANIEL LANATTA, VÍCTOR
GABRIEL SCHILLACI la pena de SIETE (7) AÑOS Y SEIS (6)
MESES DE PRISIÓN, ACCESORIAS LEGALES Y COSTAS. Dicha
sanción, se ajusta en términos de equidad y justicia a
las conductas antijurídicas evaluadas en este legajo.
Así juzga, por ser su sincera y razonada
convicción (arts. 210, 373 y 375 inc.2º, C.P.P.).
Con relación a la tercera cuestión, el
Tribunal integrado en forma unipersonal por el Sr. Juez
Dr. Juan José Ruíz y por ser su sincera y razonada
convicción, resuelve dictar la siguiente SENTENCIA:

I. CONDENAR A MARTÍN EDUARDO LANATTA,


CRISTIAN DANIEL LANATTA y VICTOR GABRIEL SCHILLACI, de
las restantes circunstancias personales obrantes al
comienzo del veredicto, a la pena de SIETE (7) AÑOS Y
SEIS (6) MESES DE PRISION, ACCESORIAS LEGALES Y COSTAS,
como autores de los delitos de Robo simple; Privación
ilegal de la libertad agravada reiterada (cuatro hechos);
Robo agravado por el empleo de arma de utilería y
Evasión, todos en Concurso Real. Ello en los términos de
los arts. 45, 55, 142 inc. 1°, 164, 166 inc. 2° tercer
párrafo, y 280 del C.P., por el hecho acaecido el 27 de
diciembre de 2015, en la localidad de Gral. Alvear, Prov.
de Bs. As. en perjuicio de Labat Luciano Nicolás, Toleres
Ramiro Sebastián, Godoy Delia Raquel y Dos Santos
Ezequiel Martín; y de la seguridad pública(arts. 373, 375
y 531 del Código Procesal Penal).
II. HACER SABER a la Fiscalía que deberá dar
el destino final que corresponda según su naturaleza a
los bienes secuestrados en este legajo. Ello de
conformidad con lo preceptuado en las Acordadas nro. 3062
(art. 9°), 1717/76, 1760/77, 1796/78, 3023/01 de la
S.C.B.A., decreto ley 8873.

III. REGULAR los honorarios profesionales del


Dr. Pedro Martino (T. 8 fs. 137 CAQ) por su actuación en
la instancia, como defensor de los condenados en la
presente y de la Sra. Martínez, en la cantidad de sesenta
(60) Jus, con más el 10% de ley (arts. 9, 13, 15, 16, 51
y 54 Dec. Ley 8904/77).

IV. HACER LUGAR a lo solicitado por la


Fiscalía de Juicio en el transcurso del debate, y atento
a la obligación legal que pesa sobre todo funcionario
público de denunciar todo delito que conozcan en el
ejercicio de sus funciones (art. 287 inc. 1ro. del CPP);
disponer la remisión de copias del acta de debate y del
presente resolutorio a la Unidad Funcional de Instrucción
en turno, y/o a los organismos en donde ya sean
investigados, a los fines de pesquisar la posible
comisión de delitos de acción pública, por parte de:
1- Cardo Claudio Leonildo (ex Director Gral. De
Coordinación del SPB).

2- Rotger Marcelo Martín (ex Director Gral. De Seguridad


del SPB).

3- Cardozo Rodolfo Fabián (empleado del SPB).

V- HACER LUGAR a lo solicitado por la


Fiscalía de Juicio en el transcurso del debate, y atento
a la obligación legal que pesa sobre todo funcionario
público de denunciar todo delito que conozcan en el
ejercicio de sus funciones (art. 287 inc. 1ro. del CPP);
disponer la remisión de copias del acta de debate y del
presente resolutorio al Sr. Procurador de la Prov. de Bs.
As. Dr. Julio Conte Grand, y a la Fiscalía en turno, a
los fines que correspondan ante la posible comisión de
delitos de acción pública, por parte de:

1- Coriolano Mario, Defensor Gral. de Casación Penal


Provincial.

VI- HACER LUGAR a lo solicitado ante lo


denunciado a lo largo del debate, -y atento a la
obligación legal que pesa sobre todo funcionario público
de denunciar todo delito que conozcan en el ejercicio de
sus funciones (art. 287 inc. 1ro. del CPP)-, por el
defensor particular (donde solicita al Tribunal que se
investigue al Sr. Aníbal Fernández, Antonio Solivaret y
demás personas del poder) y de los imputados
(especialmente por Martín Lanatta que en sus últimas
palabras solicitó al Tribunal “que la cadena de mandos
sea investigada… el Estado nos puso en riesgo”), disponer
la remisión de copias del acta de debate y del presente
resolutorio al Sr. Procurador de la Prov. de Bs. As., Dr.
Julio Conte Grand, a la Fiscalía en turno, y/o a los
organismos en donde ya sean investigados, a los fines que
correspondan ante la posible comisión de delitos de
acción pública, por parte de:

1- Fernández Aníbal (ex jefe de gabinete de la Nación)

2- Meiszner Andrés (ex Director del RENAR)

3- Solivaret Antonio (ex asesor de la Municipalidad de


Quilmes)

4- González Mirta (militante del Frente para la Victoria


de Quilmes)

5- Scioli Daniel (ex Gobernador de la Prov. de Bs. As.)

6- Casal Ricardo (ex Ministro de Justicia de la Prov. de


Bs. As.)

7- Russo Carlos Antonio (ex Director de Asistencia y


Tratamiento del SPB)

8- Piermarini Florencia (ex jefa del SPB)

9- Albarracín César (ex secretario de política criminal


del Ministerio de Justicia)

10-Bolo Jorge Mario (ex jefe de zona del SPB de Gral.


Alvear)

11- Toloza César (ex oficial del SPB)

12- Vega Emanuel (Subalcaide Of. de Servicio de la U. 30


el día de la fuga)

13- Guevara Manuel (ex Director de la U 30 de Gral.


Alvear)
14- Elicheheribetti Jorge Ariel (ex subdirector de la U.
30 de Gral. Alvear)

VII- DE OFICIO: disponer la remisión de


copias del acta de debate y del presente resolutorio a la
Unidad Funcional de Instrucción en turno a los fines de
investigar la posible comisión de delitos de acción
pública, por parte de:

1- García Martín Alejandro (Of. Ppal. Técnico Sup.


Planimetría de la Policía Científica de Azul, quien
confeccionara el plano a escala del área de Sanidad
obrante a fs. 2050 y stes.).

REGISTRESE NOTIFIQUESE, por su lectura


(art. 374 último párrafo CPP). Firme y consentida
cúmplase las comunicaciones previstas en las leyes
nacional N° 22117 y provincial N°4474. FIRME, ARCHIVESE.

Juan José Ruíz


Juez
Tribunal Criminal N ° 1.

Ante mí:

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