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Tribunal: Sup. Corte Just.

Mendoza, sala 1ª
Fecha: 02/10/2000
Partes: Salas, Eduardo v. Herederos de Luis Ríos y otros
Publicado: JA 2001-I-801.

SUCESIONES - Apertura - Terceros interesados - Acreedor del heredero - Requisitos

Mendoza, octubre 2 de 2000.

1ª.- ¿Es procedente el recurso de casación interpuesto?

2ª.- En su caso, ¿qué solución corresponde?

3ª.- Costas.

1ª cuestión.- La Dra. Kemelmajer de Carlucci, dijo:

I. Plataforma fáctica

Los hechos relevantes para la resolución de este recurso son, sintéticamente, los siguientes.

1. El 31/8/1999 el Sr. Eduardo Salas solicitó al Tribunal Civil en turno se emplazara por el término de
treinta días a los herederos del Sr. Luis J. Ríos a iniciar el juicio sucesorio del mencionado causante;
denunció como únicos herederos conocidos a la cónyuge del Sr. Ríos, la Sra. Rosa Forconi y a los hijos
Eduardo M. Ríos, Sergio L. Ríos y Alberto Ríos. Fundó su interés en el carácter de acreedor del
heredero Eduardo M. Ríos.

2. A fs. 9 vta. el Tribunal decretó: "Septiembre 8 de 1999: Atento lo normado por el art. 317 Ver
Texto CPCC., ocurra por la vía que corresponda".

3. A fs. 10/11 el Sr. Eduardo Salas reiteró el pedido de emplazamiento a los herederos denunciados;
invocó el art. 317 Ver Texto inc. 5 CPCC. y al hecho de que el Sr. Eduardo M. Ríos, su deudor, no
había sido declarado heredero en proceso alguno, pues la sucesión de su padre, el Sr. Luis J. Ríos, no
ha sido iniciada de acuerdo con los informes solicitados a la oficina respectiva de la Suprema Corte de
Justicia de la provincia; fundó la competencia del Tribunal en el hecho de que el causante murió en un
departamento correspondiente a la primera circunscripción judicial de esta provincia.

4. A fs. 12 vta. el Juzgado de primera instancia rechazó la petición; argumentó que el art. 317 Ver
Texto CPCC. está referido a la hipótesis en que el deudor es el causante, y no al supuesto en que lo es
uno de los herederos, caso en el cual corresponde articular el procedimiento previsto por el art. 28 Ver
Texto CPCC en las condiciones allí establecidas.

5. Apeló el peticionante. La Cámara de Apelaciones confirmó la decisión. El voto de la mayoría


argumentó del siguiente modo:

a) El recurrente interpreta erróneamente al sentenciante; estima que para el a quo sólo los acreedores
del causante tienen un interés jurídico en la apertura de la sucesión; sin embargo, el juez en ningún
momento ha expresado que el acreedor del heredero no se encuentre incluido entre los terceros
interesados que pueden exigir que el heredero acepte o renuncie a la herencia; simplemente ha
objetado el procedimiento a través del cual el peticionante pretende ejercitar su derecho; es decir, el
centro de la discusión no es la cuestión sustancial sino la procedimental.

b) Asiste razón al a quo al distinguir entre los acreedores del causante y los acreedores de los
herederos del causante, desde que entre ambas situaciones hay diferencias importantes.
- En el primer caso, la relación se ha establecido directamente entre acreedor y causante; la situación
sustancial se ubica en el art. 3314 Ver Texto CCiv.; el emplazamiento peticionado por el acreedor se
dirige contra todos los hererderos conocidos y desconocidos y el régimen procesal es el previsto en el
art. 317 Ver Texto inc. 5 CPCC.

- En el segundo, la relación crediticia se ha concretado con el heredero, por lo que sólo mediatamente
tiene repercusión sucesoria; de allí que parece adecuada la regulación específica del art. 1196 Ver
Texto CCiv. y, consecuentemente, del art. 28 Ver Texto CPCC. Consecuentemente, tratándose del
acreedor del heredero, los trámites tienen en vista únicamente a dicho heredero deudor, no a todos
los demás herederos, que ninguna relación tienen con el acreedor que pretende la subrogación.

c) Por lo demás, la denegatoria a la solicitud de emplazamiento a los herederos a iniciar la sucesión de


Luis J. Ríos, no es apelable (art. 133 Ver Texto ap. 1 CPCC.), por lo que la queja resulta inadmisible.

6. En disidencia, el Dr. Marzari Céspedes sostuvo:

a) La sentencia de primera instancia, al disponer que el peticionante debe recurrir al procedimiento


establecido por el art. 28 Ver Texto del CPCC., implica que la previsión del art. 317 Ver Texto CPCC.
está referida sólo a la hipótesis en la cual el deudor es el causante y no uno de los herederos.

b) Esta posición contradice la doctrina y jurisprudencia mayoritaria conforme la cual el art. 3314 Ver
Texto CCiv., al referirse a los "terceros interesados", también mencionados en el art. 317 Ver Texto
inc. 5 CPCC., comprende a los acreedores del heredero.

c) El interés de estos acreedores es manifiesto, pues según que su deudor acepte o renuncie tendrán
abierto el camino para proceder en la forma que lo autoriza la ley.

d) El art. 317 Ver Texto inc. 5 CPCC., reglamenta el art. 3314 Ver Texto CCiv., y dado su carácter
especial prevalece sobre el art. 28 Ver Texto CPCC., que regula una situación distinta.

II. Los motivos de la casación deducida

La demandada denuncia errónea aplicación del art. 28 Ver Texto CPCC. y falta de aplicación del art.
317 Ver Texto inc. 5 CPCC.

Argumenta del siguiente modo:

1. Tal como lo señala el voto en disidencia, el procedimiento a seguir en el supuesto de los acreedores
tanto del causante como del presunto heredero no está reglado por el art. 28 Ver Texto del CPCC.,
norma que regla una situación distinta.

2. La mayoría de la Cámara invirtió el principio dado por la ley y sentenció extra legem.

3. La intervención de los terceros acreedores en el proceso sucesorio está regida por el art. 317 Ver
Texto inc. 5 CPCC. y, consecuentemente, el procedimiento peticionado es el correcto.

III. La legitimación para peticionar la apertura del proceso sucesorio

1. La cuestión debatida

La cuestión debatida es si el acreedor del heredero, sin otro requisito que la prueba de su acreencia y
la muerte del causante, puede emplazar a los herederos para que, en el término de treinta días,
procedan a la apertura del juicio sucesorio, bajo apercibimiento de declarar la apertura a instancia del
tercero peticionante (art. 317 Ver Texto inc. 5 CPCC.) o si, por el contrario, la vía que tiene para
proceder a ese emplazamiento y posterior apertura es la acción subrogatoria y, consecuentemente,
tiene la carga de probar los extremos de esa acción, regulada en el Código Procesal Civil de Mendoza
por el art. 28 Ver Texto (específicamente, la prueba de la negligencia de su deudor y la falta de otros
bienes embargables).
2. La cuestión en el Código de fondo

a) El texto legal implicado

El art. 3314 Ver Texto CCiv. dispone: "Los terceros interesados pueden exigir que el heredero acepte
o repudie la herencia en un término que no pase de treinta días, sin perjuicio de lo que se dispone
sobre el beneficio de inventario".

b) La doctrina interpretativa

Hay consenso en que esta norma se refiere al heredero que todavía no ha aceptado ni renunciado la
herencia (ver, entre muchos, Borda, Guillermo, "Tratado de Derecho Civil. Sucesiones", t. I, 1987, Ed.
Abeledo-Perrot), situación no discutida en el sub lite.

La cuestión implicada en autos, en cambio, es el término "terceros interesados".

La opinión solitaria de Lisandro Segovia manifestaba en los primeros años de vigencia del Código Civil
conforme la cual la expresión "terceros interesados" no comprende al acreedor del heredero ("El
Código Civil de la República Argentina", t. 2, 1881, Ed. Coni, p. 413) no ha logrado nuevos adeptos;
no obstante, cabe señalar que algún autor omite mencionar a los acreedores del heredero entre los
legitimados para iniciar la sucesión (ver De Gregorio Lavié, Julio A., "Código Procesal Civil y Comercial
de la Nación", t. 3, 1987, Ed. Ediar, p. 229).

Lo cierto es que la amplia mayoría de la jurisprudencia y de la doctrina nacional afirman que este giro
idiomático se extiende no sólo a los acreedores del causante, sino también a los acreedores del
heredero (Arazi, Roland, "Derecho Procesal Civil y Comercial", 1998, Ed. Astrea; Borda, Guillermo,
"Tratado de Derecho Civil. Sucesiones", t. 1, 1987, Ed. Abeledo-Perrot; Catapano, Ricardo, "Nociones
del proceso sucesorio en el Código Procesal Civil de Mendoza", Cuadernos de la Facultad de Ciencias
Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo, 1983, n. 38, p. 11; Cornejo, Raúl J., "El proceso
sucesorio", 1977, Ed. Plus Ultra, p. 51; Falcón, Enrique, "Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación", t. 4, Ed. Abeledo-Perrot, p. 479; Fassi, Santiago, "Código Procesal Civil y Comercial", t. 3,
1973, Ed. Astrea; Ferrer, Francisco A. M., "Los acreedores del heredero y la sucesión", 1992, Ed.
Abeledo-Perrot, p. 83; Fenochietto-Arazi, "Código Procesal Civil y Comercial de la Nación", t. 3, 1993,
Ed. Astrea, p. 369; Fenochietto, Carlos, "Código Procesal Civil y Comercial de la Nación", t. 3, 1999,
Ed. Astrea, p. 616; Fornieles, Salvador, "Tratado de las sucesiones", 1958, Ed. Tea, p. 137; Machado,
Olegario, "Exposición y comentario del Código Civil Argentino", t. 8, 1920, Ed. Europea, p. 395;
Llerena, Baldomero, "Concordancias y comentarios del Código Civil Argentino", t. 9, 1931, Ed. La
Facultad, p. 90; Llambías-Méndez Costa, "Código Civil anotado", t. 5, 1988, Ed. Abeledo-Perrot, p.
117; Maffía, Jorge, "Tratado de las sucesiones", t. 1, 1981, Ed. Depalma, p. 283; Medina, Graciela,
"Proceso sucesorio", t. 1, 1996, Ed. Rubinzal, p. 110; Morello, Augusto y otros, "Códigos procesales en
lo Civil y Comercial de la provincia de Bs. As. y de la Nación", t. 9-A-13, 1999, Ed. Platense/Abeledo-
Perrot; Palacio, Lino E., "Derecho Procesal Civil", t. 9, 1988, Ed. Abeledo-Perrot, p. 375; Pérez Lasala,
José L., "Derecho de sucesiones", t. 1, 1978, Ed. Depalma, p. 80; Ugarte, Luis A., "Aceptación de la
herencia, intervención de los acreedores en el proceso sucesorio y ejercicio de la acción subrogatoria",
LL 1989-A-27; Varela, Casimiro, "Juicio sucesorio", 2000, Ed. Hammurabi, p. 159; Zannoni, Eduardo,
"Derecho de las sucesiones", t. 1, 1997, Ed Astrea, n. 226. Conf. C. Nac. Civ. sala C, 27/9/1976,
"Glasszmidt, José s/suc.", ED 70-301; C. Nac. Tucumán, 11/2/1958, "El Gendur, David s/suc.", LL 98-
595 y en JA 1959-IV-52).

La posición mayoritaria argumenta del siguiente modo:

- los acreedores del heredero tienen interés en la aceptación pues la herencia representa,
generalmente, un aumento en el patrimonio de su deudor;

- si los acreedores pueden demandar la revocación de la renuncia hecha en perjuicio de sus intereses
(art. 3351 Ver Texto CCiv.), con mayor razón deben estar facultados para gestionar la opción.

c) Naturaleza del emplazamiento


Muchos autores que militan en esta amplia mayoría no argumentan en torno a la naturaleza del
emplazamiento contemplado en la norma trascripta. En otros términos, no explicitan si el acreedor
hace ese emplazamiento ejerciendo (judicial o extrajudicialmente) una pretensión propia o del
heredero.

En algunas obras, ciertas expresiones parecen referirse a una acción de particularidades propias. En
tal sentido, se señala que a diferencia de otros procesos, "en el sucesorio algunas personas (por ej.,
los acreedores) se encuentran legitimadas para iniciarlo, pero luego no van a ser parte en él porque
serán desplazadas por la aparición de sujetos con mejor derecho" (Medina, Graciela, "Proceso
sucesorio", t. 1, 1996, Ed. Rubinzal, p. 98). Por eso, se distingue entre "parte legítima en sentido
propio" y "parte interesada"; algunos son parte legítima en el sentido propio, por estar vinculados al
objeto litigioso en sentido lato (por ej., herederos); otros, tienen interés en la promoción del juicio
sucesorio para resguardar derechos propios que no están vinculados con la universalidad del
patrimonio (por ej. acreedores) (Falcón, Enrique, "Código Procesal Civil y Comercial de la Nación", t.
4, Ed. Abeledo-Perrot, p. 464).

Sin embargo, no son pocos quienes mencionan al art. 1196 Ver Texto CCiv. como norma de apoyo del
art. 3314 Ver Texto CCiv. (ver, por ej., Pérez Lasala, José L., "Derecho de sucesiones", t. 1, 1978, Ed.
Depalma, p. 80) o de la norma procesal respectiva (ver Podetti, Ramiro, "Código de Procedimientos en
materia Civil y Comercial de la provincia de Mendoza", comentario art. 955, t. 4, 1938, Ed. Bernabé,
p. 103); o fundan la solución legal en "el principio de derecho de que los acreedores pueden ejercer
los derechos de sus deudores que no sean personales" (Llerena, Baldomero, "Concordancias y
comentarios del Código Civil Argentino", t. 9, 1931, Ed. La Facultad, p. 90), o en que "el derecho de
los acreedores del heredero se apoya en la acción subrogatoria que les otorga el art. 1196 Ver
Texto ... Como el interés es la medida de las acciones se explica la excepción que trae el Código
Procesal Civil y Comercial de Santa Fe negando el derecho a promover la declaratoria de herederos e
iniciar el juicio sucesorio a los acreedores a quienes se les diere fianza suficiente por el importe de sus
créditos, aunque tuvieren éstos asegurados con hipotecas y otras garantías reales" (Cornejo, Raúl J.,
"El proceso sucesorio", 1977, Ed. Plus Ultra, p. 51/52).

En esta línea, Zannoni hace referencia a la jurisprudencia que "ha reconocido a estos acreedores el
derecho de iniciar el juicio sucesorio en ejercicio de la acción subrogatoria (art. 1196 Ver Texto CCiv.)"
(Zannoni, Eduardo, "Derecho de las sucesiones", t. 1, 1997, Ed. Astrea). Luego afirma "tratándose de
los acreedores del causante (o de los acreedores del llamado a suceder que no ejerce el derecho de
opción, por vía subrogatoria -art. 1195 Ver Texto -), ellos no pueden solicitar la apertura del proceso
sucesorio sin previamente intimar a los titulares de la vocación en los términos del art. 3314 Ver Texto
".

Roberto Goyena Copello, en su clásica obra "Curso de procedimiento sucesorio" (1978, Ed. La Ley, p.
112) sostiene que el acreedor del heredero inicia el juicio sucesorio por la vía subrogatoria. Por otra
parte, en su "Tratado de Derecho de sucesión" (t. 3, 1975, Ed. Fedye, p. 79), tercia en la polémica
entre Llerena y Segovia y dice: "Entendemos que aquí la cuestión debe resolverse determinando la
medida del interés. De ese modo, si el acreedor del heredero con el patrimonio propio de éste ve
asegurado su crédito, no tiene por qué poder forzar a su deudor a que se pronuncie con respecto a
algo que ni tiene obligación para hacerlo ni le irroga perjuicio alguno. En cambio, si los bienes
personales del heredero no son suficientes, o existe la probabilidad de que no alcancen, la intimación
es viable, porque se justifica un interés lícito y actual".

El profesor santafesino Francisco M. Ferrer critica la posición anterior y afirma que "la norma legal no
impone tal condicionamiento al ejercicio del derecho que acuerda a los acreedores" (Ferrer, Francisco
A. M., "Los acreedores del heredero y la sucesión", 1992, Ed. Abeledo-Perrot, nota 170, p. 84), por lo
que al sintetizar los requisitos del emplazamiento no menciona ninguno que sea específico de la acción
subrogatoria (Ferrer, Francisco A. M., "Los acreedores del heredero y la sucesión", 1992, Ed. Abeledo-
Perrot, p. 97); no obstante, al analizar la facultad de instar el trámite, señala que "el acreedor no es
parte, su actuación está siempre condicionada a la inactividad de los sucesores y es ejercida siempre
por vía subrogatoria (art. 1196 Ver Texto CCiv.)" (Ferrer, Francisco A. M., "Los acreedores del
heredero y la sucesión", 1992, Ed. Abeledo-Perrot, p. 100).

Azpiri dice sin tapujos que están legitimados "los acreedores del heredero en ejercicio de la acción
subrogatoria, cuando se trate de una herencia potencialmente buena" (Azpiri, Jorge, "Manual de
Derecho Sucesorio", 1998, Ed. Hammurabi, p. 113). Iguales conclusiones se extraen de la nota de
Ugarte, quien afirma que si se trata de un acreedor del heredero, su interés en la acción subrogatoria
deriva de "la expectativa en la adquisición dominal por parte de su deudor de los bienes del antecesor
de este último" (Ugarte, Luis A., "Aceptación de la herencia, intervención de los acreedores en el
proceso sucesorio y ejercicio de la acción subrogatoria", LL 1989-A-32).

3. La cuestión en la normativa procesal

a) Los textos

El art. 317 Ver Texto inc. 5 CPCC. Mendoza dispone: "Los terceros interesados pueden exigir de los
herederos la apertura del juicio sucesorio. A ese efecto deberán solicitar emplazamiento por treinta
días ante el juez en lo Civil para que inicien el juicio sucesorio, bajo apercibimiento de declarar la
apertura a instancia del tercero peticionante. Dicho emplazamiento deberá efectuarse en forma
personal con respecto a los herederos conocidos y además publicarse edictos a efectos de notificar a
los herederos desconocidos o de ignorado domicilio, por cinco veces en un mes, conforme a lo
dispuesto por el art. 72". El inc. 6 completa la norma del siguiente modo: "La Dirección General de
Escuelas o el Fisco, sin perjuicio de las medidas urgentes previstas en el art. 315 Ver Texto no podrán
peticionar la apertura del juicio sucesorio hasta transcurridos seis meses de la muerte del causante".

Por su parte, el art. 694 Ver Texto CPCCN., seguido por muchos códigos provinciales, dispone: "Sin
perjuicio de lo dispuesto en el art. 3314 Ver Texto CCiv. los acreedores sólo podrán iniciar el proceso
sucesorio después de transcurridos cuatro meses desde el fallecimiento del causante. Sin embargo, el
juez podrá ampliar o reducir ese plazo cuando las circunstancias así lo aconsejaren. Su intervención
cesará cuando se presente al juicio algún heredero o se provea a su representación en forma legal,
salvo inacción manifiesta de éstos, en cuyo supuesto los acreedores podrán activar el procedimiento".

b) Recaudos, diferencias y justificación

Una lectura comparativa de ambas normas muestra que en el orden nacional la facultad del acreedor
de abrir el proceso sucesorio (no la de emplazar al heredero para que el deudor lo abra, pues la
norma dice "sin perjuicio de lo dispuesto por el art. 3314 Ver Texto ") está temporalmente suspendida
(cuatro meses contados desde el fallecimiento), aunque con reconocimiento de atribuciones judiciales
para tomar algunas medidas; en la provincia de Mendoza, en cambio, es el Fisco (no cualquier
acreedor) quien no puede peticionar (emplazar) sino después de los seis meses.

Se afirma que tanto el plazo del art. 3314 Ver Texto CCiv. como el previsto en el Código Procesal de la
Nación ponen al heredero a resguardo de un posible actuar presuroso e injustificado del acreedor, o
de los abogados que pretenden asegurarse los honorarios, que lo prive de su natural derecho a iniciar
este proceso (Fenochietto-Arazi, "Código Procesal Civil y Comercial de la Nación", t. 3, 1993, Ed.
Astrea, p. 370; Morello, Augusto y otros, "Códigos Procesales en lo Civil y Comercial de la provincia de
Bs. As. y de la Nación", t. 9-A-14, 1999, Ed. Abeledo-Perrot; Medina, Graciela, "Proceso sucesorio", t.
1, 1996, Ed. Rubinzal, p. 110; Varela, Casimiro, "Juicio sucesorio", 2000, Ed. Hammurabi, p. 159).

4. La importancia práctica de la cuestión en el orden procesal nacional y provincial

En el orden nacional, la cuestión teórica no tiene mayor trascendencia práctica, pues el art. 114 Ver
Texto CPCCN. no prevé entre los requisitos de la acción subrogatoria la prueba de que el deudor
carece de otros bienes embargables y el recaudo de la negligencia podría derivarse, sin mayores
dificultades, de la circunstancia de no haber iniciado el proceso dentro del plazo de treinta días del
emplazamiento.

En la provincia de Mendoza, en cambio, la naturaleza del emplazamiento tiene grandes implicancias,


pues si se afirma que el acreedor del heredero ejercita su derecho a emplazar fundado en la acción
subrogatoria, dado que ésta está regulada en el art. 28 Ver Texto CPCC., sobre él pesa la carga de la
prueba de que su deudor (el heredero) carece de bienes suficientes para hacer frente a sus
obligaciones.

c) Argumentos a favor del recurrente


En apoyo de la tesis del recurrente y del voto minoritario podría invocarse:

- La interpretación gramatical:

Ni el art. 3417 Ver Texto CCiv. ni el art. 317 Ver Texto inc. 5 CPCC. distinguen entre acreedores del
causante y acreedores de los herederos y ubi lex non distinguit....

- La interpretación sistemática

La adhesión al criterio de que el acreedor que emplaza se subroga en los derechos del deudor no
lleva, inexorablemente, a sostener que es necesario acreditar todos los extremos que los códigos de
procedimiento prevén para la acción subrogatoria genérica pues, en abstracto, puede afirmarse que se
trata de una acción subrogatoria específica, que escapa a los recaudos generales.

d) Argumentos a favor de la posición que exige la prueba de los extremos previstos en el Código
Procesal para la acción subrogatoria

La posición asumida por los jueces de grado, que aplica el art. 28 Ver Texto CPCC. Mendoza que exige
la prueba de la carencia de otros bienes, se sustenta fuertemente en los siguientes razonamientos:

- Interpretación gramatical

Las normas (sustancial y procesal) hacen referencia al "tercero interesado", por lo que es menester
analizar el grado de interés.

La regla de oro del derecho procesal es que "sin interés no hay acción". Así lo dice, expresamente, el
art. 41 Ver Texto CPCC. Mendoza ("Para ejercer una acción como actor, demandado o tercerista,
deduciéndola o contestándola, es necesario tener un interés legítimo, económico o moral,
jurídicamente protegible").

En el caso, la pregunta es: ¿Qué interés procesal puede mostrar el acreedor del heredero en abrir el
juicio sucesorio del causante si su deudor tiene bienes suficientes para hacer frente a las obligaciones?

- Interpretación sistemática

Como se ha visto, un importantísimo sector doctrinal caracteriza la facultad del acreedor de emplazar
como el ejercicio de la acción subrogatoria.

Además, aunque se guarde silencio sobre el fundamento de ese derecho a emplazar, hay unanimidad
en que el derecho del acreedor a instar el procedimiento sucesorio es el ejercicio de la acción
subrogatoria y debe probarse la negligencia del deudor. En tal sentido se ha resuelto: "Los acreedores
pueden subrogarse en los derechos del heredero remiso para instar el procedimiento. Para que tal
facultad pueda serles reconocida, es preciso que aquél haya incurrido en un abandono negligente en el
trámite" (C. Nac. Civ. sala C, 17/6/1999, "Martorell, Juan s/sucesión", ED 185-261 y sus citas; íd.,
sala A, 18/4/1994, "P. de la R. s/sucesión", LL 1995-A-110; íd., sala A, 9/2/1987, LL 1989-A-25).
¿Cuál es la razón por la cual para instar el procedimiento se exigen los recaudos de la acción
subrogatoria genérica y, en cambio, se los omite para la iniciación de este proceso a través de la
interpelación?

- Interpretación finalista: las puertas de la justicia no deben abrirse para permitir entrar en las
relaciones familiares a quien no invoca un interés real. Dice enfáticamente Goyena Copello: "Lógico es
señalar que toda pretensión procesal tendiente a admitir la apertura por los acreedores debe ser
objeto de un tratamiento tan cauteloso y preciso como un juicio de esta naturaleza requiere, ya que
en el mismo no sólo hay valores económicos en juego sino también morales y personales y podrían
quedar en manos de personas que, persiguiendo solamente el afán de percibir sus créditos, pudiesen
desvirtuar todo lo que en razón de esos caracteres se precisa"; y concluye: "El carácter de parte
legítima lo es en tanto y en cuanto se subordine a ello el poder ejercer su derecho y no si tiene otro
trámite para lograr su objetivo sin necesidad de abrir la sucesión" (Goyena Copello, "Curso de
procedimiento sucesorio", 1978, Ed. La Ley, p. 112).

Estas palabras tienen amplio apoyo en la realidad; piénsese, por ej., en los hijos que, con el fin de no
perturbar los últimos años de su progenitor anciano, acuerdan no abrir el proceso sucesorio, para que
él siga usando de la totalidad de los bienes que conforman la indivisión, sin preocuparse por los
avatares derivados de la división. Es lógico que esa conducta no debe ser respetada si el causante
dejó deudas, o si el cónyuge supérstite las tiene y la apertura es reclamada por los acreedores del
causante; pero ¿qué razón justifica que se obligue a iniciar el juicio sucesorio, a petición de un
acreedor del heredero, si éste tiene bienes suficientes para responder a sus propios acreedores?

- Interpretación económica

Razones económicas (costos del proceso, de la partición, etc.) pueden fundar la decisión de los
herederos de suspender por un tiempo la iniciación del procedimiento sucesorio. El acreedor del
heredero, originariamente, no tenía como garantía de sus obligaciones el patrimonio del causante;
consecuentemente, mientras no muestre un interés real (el heredero no tiene bienes suficientes para
hacer frente a las obligaciones), el Estado no tiene por qué interferir en la libre decisión del grupo
familiar que puede estar fundada en razones económicas de peso.

- Otras razones prácticas

Las acciones del acreedor del heredero no están sujetas al fuero de atracción del sucesorio, por lo que
tampoco existe ninguna razón procesal para implicar al resto de los herederos en un problema que es
exclusivo de uno solo.

d) Solución que corresponde dar al caso

Las argumentaciones antes expuestas me convencen de que la decisión recurrida no interpreta ni


aplica erróneamente la legislación procesal de la provincia de Mendoza, desde que el acreedor
peticionante ha fundado su pretensión exclusivamente en el hecho de ser acreedor del heredero sin
haber invocado ni producido un mínimo de prueba en torno a su interés real, traducible en la
inexistencia o insuficiencia de los bienes personales de su deudor.

IV. Conclusiones

Por todo lo expuesto y si mi voto es compartido por mis colegas del Tribunal corresponde rechazar el
recurso deducido.

Así voto.

El Dr. Romano adhirió por sus fundamentos al voto que antecede.

2ª cuestión.- La Dra. Kemelmajer de Carlucci dijo:

Corresponde omitir pronunciamiento sobre este punto, pues ha sido planteado para el eventual caso
de resolverse afirmativamente la cuestión anterior.

Así voto.

El Dr. Romano, adhirió al voto que antecede.

3ª cuestión.- La Dra. Kemelmajer de Carlucci dijo:

Atento el resultado al que se arriba en el tratamiento de las cuestiones que anteceden, corresponde
imponer las costas a la parte recurrente que resulta vencida (arts. 36 Ver Texto inc. 1 y 148 Ver Texto
CPCC.).
Así voto.

El Dr. Romano adhirió al voto que antecede.

Por el mérito que resulta del acuerdo precedente, se resuelve:

1. Rechazar el recurso extraordinario de casación deducido a fs. 8/10 de autos.

2. Imponer las costas a la recurrente vencida.

3. Diferir la regulación de honorarios para su oportunidad.

4. Dar a la suma de $ 18, de la que da cuenta la boleta de depósito obrante a f. 1, el destino previsto
por el art. 47 Ver Texto inc 4 CPCC.- Aída Kemelmajer de Carlucci.- Fernando Romano.- El Dr. Carlos
E. Moyano no suscribe por encontrarse en uso de licencia (art. 88 Ver Texto ap. III CPCC.).