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Preocúpate por tú vida

por Enrique Monterroza

Vivimos en una sociedad en donde nuestro ojo esta puesto en lo que hace la otra gente. Se nos
hace muy fácil criticar los errores de los demás, juzgarlos y hasta decretar juicios anticipados
muchas veces.

Cuando se tratar de juzgar somos “perfectos”, si vemos a alguien que hace algo malo,
rápidamente lo criticamos y decimos toda clase de palabras que ponen en juicio su verdadera
conversión; y es que nos preocupamos por lo que los demás hacen y muy poco por lo que
nosotros hacemos.

Muchas veces rozamos la hipocresía al juzgar a alguien por su pecado o por su error, cuando
nosotros estamos practicando cosas semejantes, con la única diferencia que nadie lo sabe o aun
no hemos sido descubiertos.

Juzgamos a los demás duramente, criticamos sin pensar en las consecuencias de nuestras
palabras, muchas veces nuestras palabras son tan dañinas que lejos de levantar al caído lo
terminan de sepultar. Somos tan duros con las personas que cometen errores, pero cuando
estamos en esa posición nosotros queremos que nos tengan misericordia.

Jesús hablo de esa “preocupación” por la vida de los demás y ese “descuido” por la vida propia, Él
dijo lo siguiente: “»No se conviertan en jueces de los demás, y así Dios no los juzgará a ustedes.
Si son muy duros para juzgar a otras personas, Dios será igualmente duro con ustedes. Él los
tratará como ustedes traten a los demás. »¿Por qué te fijas en lo malo que hacen otros, y no te
das cuenta de las muchas cosas malas que haces tú? Es como si te fijaras que en el ojo del otro
hay una basurita, y no te dieras cuenta de que en tu ojo hay una rama. ¿Cómo te atreves a
decirle a otro: “Déjame sacarte la basurita que tienes en el ojo”, si en tu ojo tienes una rama?
¡Hipócrita! Primero saca la rama que tienes en tu ojo, y así podrás ver bien para sacar la basurita
que está en el ojo del otro.” Mateo 7:1-5 (Traducción en lenguaje actual). Considero que esta
versión no deja lugar a dudas sobre lo que Jesús estaba tratando de explicar.

Antes de preocuparnos por lo que los demás hacen o dejan de hacer, debemos de preocuparnos
por nuestra propia vida, ¿Cómo esta tu vida delante de Dios?, ¿Qué es lo que estas practicando
que te avergüenza?, ¿Qué es lo que nadie sabe que haces y si lo supieran se caería tu imagen de
“perfecto”?

Deja de criticar al que comete errores o al que peca, en su lugar extiende una mano de
restauración, muéstrale el amor de Dios, cómo su misericordia esta dispuesta a levantarlo
nuevamente, recuérdale que Dios en lugar de excluir, incluye, que la voluntad de Dios es que
todos lleguemos al arrepentimiento, que aun hay oportunidad de recibir el perdón y que no hay
área de nuestra vida que nos pueda vencer, que quizá muchas veces tropezaremos, pero Dios nos
levantara y nos hará más fuertes después de cada tropiezo.

Es hora de ver a los demás como a nosotros mismos, Jesús lo dijo: “Y el segundo mandamiento en
importancia es: “Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo.” Ningún otro
mandamiento es más importante que estos dos.” Marcos 12:31 (Traducción en lenguaje
actual). Si cada uno de nosotros entendiéramos perfectamente lo que nuestro Señor Jesús quería
transmitirnos a través de estás palabras, lejos de criticar y menospreciar, lejos de juzgar y excluir,
lo que haríamos seria amar, restaurar, levantar, animar a aquellos que a lo mejor no son tan
fuertes como nosotros “creemos que lo somos”.

Hoy quiero invitarte a dejar de preocuparte por lo errores que los otros hacen, deja de estar
pendiente para criticar o juzgar, en su lugar si realmente te quieres preocupar por otros que sea
para bien no para mal, que de tu boca no salgan palabras de menosprecio o de juicios anticipados,
porque nosotros nunca sabemos porqué esa persona llego a ese punto, lejos de criticar o juzgar,
debemos amar, ser misericordiosos y mostrar el camino correcto en Cristo Jesús.

Preocupémonos por nuestra vida, por como estamos delante de Dios, no estemos pendientes de
lo que los demás hacen, en su lugar estemos muy pendientes de lo que nosotros estemos
haciendo y si hay muchas cosas que sabemos que no tenemos que hacer, es momento de tomar
valor y comenzar a ordenar nuestra vida, tal y como Dios lo quiere.

Velemos porque nuestra vida sea agradable delante de los ojos de Dios, esforcémonos cada día
por ser mejores, si tropezamos la mano del Señor siempre estará extendida para levantarnos,
dejemos que nos levante, que nos restaure, pero sobre todo aprendamos de nuestros errores para
ser mejores cada día, preocupémonos por agradar al que agrado merece, esto es a nuestro Dios y
Salvador.

¡Preocúpate por tú vida!

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