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FILOSOFOS DE LA EDAD ANTIGUA

BOECIO
Boecio, filósofo del último periodo romano, representante del neoplatonismo, se
caracteriza por un gran eclecticismo. Tradujo y comentó las obras de Aristóteles
sobre lógica, y la “Introducción a las categorías de Aristóteles”, de Porfirio.
Tambien tradujo a Euclides y los “Fundamentos de la aritmética” de Nicómaco.
Su obra principal es la «Consolación por la filosofía». Boecio compuso un tratado
de Música «de institutione música», que contiene una descripción detallada de
la armonía griega. Este tratado influye a gran parte del pensamiento medieval.
SANTO TOMAS DE AQUINO
Razón y fe: Santo Tomás de Aquino replanteará la relación entre la fe y la razón,
dotando a ésta de una mayor autonomía. El punto de partida externo de la
filosofía de Santo Tomás fue la necesidad de distinguir la razón de la fe, y
también la de ponerlas de acuerdo. La teoría del conocimiento: Santo Tomás
no se ocupó específicamente de desarrollar una teoría del conocimiento, del
modo en que se ocuparán de ello los filósofos modernos. Al igual que para la
filosofía clásica, el problema del conocimiento se suscita en relación con otros
problemas en el curso de los cuales es necesario aclarar en qué consiste
conocer. En el caso de santo Tomás esos problemas serán fundamentalmente
teológicos y psicológicos. Por ser el hombre punto de intersección entre lo
meramente corporal y lo espiritual, su modo peculiar de conocer tiene una doble
vertiente: por una parte, gracias a su cuerpo, el hombre parte de los sentidos
para adquirir conocimiento; pero por otra, gracias a su intelecto, el hombre puede
abstraer de las cosas sensibles sus formas o esencias inteligibles, y remontarse
así al mundo espiritual. El proceso del conocimiento se da bajo la cooperación
estrechísima de alma y cuerpo.
SAN AGUSTIN
El problema filosófico más importante de este filósofo es el problema razón y fe.
Afirma que ambas son independientes, pero tiene que haber armonía entre
ambas. La Escolástica es la corriente filosófica cristiana que pretende explicar
racionalmente la doctrina cristiana, resolver el problema de la relación entre
razón y fe. La realidad en santo Tomás es Dios, cuya existencia no es evidente,
pero debe ser demostrada, para lo que propone cinco vías: del movimiento, de
la causalidad eficiente, de los grados de perfección, del orden cósmico, y de la
contingencia. El mundo, la naturaleza, se compone de sustancias que están
compuestas de materia y forma. Conocer es captar la forma. Esto se realiza por
medio de la abstracción. La abstracción es el proceso de adquirir el conocimiento
intelectual. Para Tomás de Aquino, el objeto último del conocimiento es la
verdad, que la define como “adecuación entre la realidad o las cosas con el
entendimiento”. El ser humano según Tomás de Aquino es una sustancia en la
que el cuerpo es la materia y el alma es la forma, como decía Aristóteles, Pero
en santo Tomás el alma es independiente del cuerpo, puede existir después de
morir el cuerpo. El alma tiene tres funciones: Vegetativa, Sensitiva, e Intelectiva.
En ética, propone el concepto de ley natural, que consiste en conservar la
existencia, procrear y cuidar a los hijos, conocer la verdad y vivir en sociedad.
Esta ley es evidente, universal e inmutable. La ley natural es la parte de la ley
eterna puesta por Dios referida a los hombres. Las leyes que hacen los hombres
serán correctas si no van contra la ley natural.
EL PROBLEMA DE LOS UNIVERSALES
Discute varias propuestas sobre la naturaleza del llamado “problema de los
universales” o de “lo uno sobre lo múltiple”. Primero, se argumenta que el
problema no tiene que ver con un análisis conceptual o semántico acerca de la
predicación o de la semejanza. Las propiedades que – supuestamente – serían
justifi cadas por las consideraciones a las que lleva el problema de los
universales son propiedades determinadas ‘escasas’ cuya existencia debería ser
una cuestión de investigación a posteriori y no de reflexión a priori. En segundo
lugar, se argumenta que el problema no tiene que ver con el compromiso
ontológico que uno pudiese adquirir diciendo o pensando algo. Todas las partes
en el debate actual en metafísica de propiedades aceptarían que, por ejemplo,
si a es F y b es F, entonces existe algo que tanto a como b son. Luego, el
problema radica en la naturaleza de la entidad a la que se hace referencia y que
se atribuye tanto a a como a b. Las consideraciones de compromiso ontológico
por sí mismas son inútiles para la discriminación entre las diferentes teorías
alternativas por las que esas entidades han sido comprendidas. Tampoco puede
ser entendido el problema como el problema acerca de cómo un objeto singular
puede tener diferentes propiedades (muchos sobre uno), pues las propiedades
son concebidas desde un principio por todas las partes en el debate como siendo
capaces de instanciación múltiple. Finalmente, se rechaza la concepción según
la cual el problema de los universales es un problema acerca de truthmakers. El
problema no tiene que ver de manera especial con oraciones de algún lenguaje
o proposiciones. No es un problema semántico, sino simplemente ontológico
sobre cómo es que la ‘misma’ naturaleza puede estar instanciada en una
pluralidad de ejemplo canciones
CUADRO DE BOECIO.

5 VIAS PARA DEMOSTRAR LA EXISTENCIA DE DIOS


Primera Santo Tomás dice: Es cierto y consta por el sentido que en este mundo
algunas cosas son movidas. Pero todo lo que es movido es movido por otro...
Por tanto, si lo que mueve es movido a su vez, ha de ser movido por otro, y éste
por otro. Pero así no se puede proceder hasta el infinito... Luego es necesario
llegar a algún primer motor que no es movido por nada; y éste todos entienden
que es Dios. El primer motor tiene que ser único, pues si existen dos o más
motores, las diferencias entre ellos provocarían una carencia, que les haría ser
imperfectos. Dios como primer y único motor crea el cosmos a partir de la nada.
Este primer motor inmóvil es infinitamente perfecto, espiritual, eterno y está
presente.
Segunda: Experiencia de un orden de causas eficientes
En el mundo sensible existe un orden de causas eficientes; pero no es posible
que algo sea causa eficiente de sí mismo, porque entonces sería anterior a sí
mismo, lo cual es imposible. Es necesario que exista una causa eficiente primera,
una causa que no es causada, que no es efecto de nada. Esta causa primera es
Dios.
Tercera: La contingencia o limitación en el existir Las cosas tienen posibilidad de
existir y de dejar de existir, algunas se engendran y corrompen, es decir, hay
cosas que tienen posibilidad de ser y no ser. Lo accidental depende de lo
necesario. Es preciso que exista algo que sea necesario por sí mismo: Dios. Lo
que tiene posibilidad de ser y no ser tiene alguna causa, porque de suyo es
indiferente a ambas cosas, y así es necesario que otro lo determine a una de las
posibilidades,
Cuarta: Diversos grados de perfección en las cosas
Existen cosas más o menos buenas, más o menos verdaderas, más o menos
nobles. Pero para que estas cosas existan debe haber algo que sea inmejorable,
excelentísimo, máximamente verdadero. Ese algo que es absolutamente
perfecto, y por medio de lo cual se mide lo más y lo menos, es Dios.
Quinta vía: El gobierno de las cosas o idea de finalidad Todas las cosas, incluso
los seres que carecen de conocimiento, tienden a un fin dirigido por alguien que
conozca ese fin. Existe un ser inteligente que dirige todas las cosas naturales a
su fin y que se convierte en fin absoluto de todo: este es Dios.