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EL DESEO SEXUAL Y SU CONFIGURACIÓN

Desde un punto de vista psicológico, el deseo sexual se vuelve una de las


motivaciones más importantes de la existencia.
Bancroft (1988) indica que el deseo sexual debe ser visto como un concepto
experiencial, desde una triple perspectiva: afectiva, cognitiva y biofisiológica

Lief (1977) el deseo sexual diferente de la excitación y el orgasmo: “el deseo sexual
es un aspecto de la vida humana extraordinariamente complicado y requiere de una
aproximación multifactorial para su comprensión. No se puede tener en cuenta
solamente las respuestas sexuales observables, como dice Kinsey. Alguien podría
masturbarse 20 o más veces a la semana, pero faltarle el deseo para relacionarse
sexualmente con una pareja, o una persona relacionarse sexualmente con otra, 20
o más veces al mes sin desearla realmente.

Levine (1984) “el deseo sexual es la energía psicobiológica que precede, acompaña
y tiende a producir comportamiento sexual”.

Según ese autor, es el producto de la capacidad mental de integrar tres elementos


razonablemente separados:
Impulso (drive)

Efecto que surge de la acción de las bases biofisiológicas que rigen el


comportamiento sexual, la base energética que lo sustenta. Es la activación
endógena espontánea y un aumento de excitabilidad erótica (activación erótica).

Activación neurofisiológica, es absolutamente necesario para la experiencia del


deseo, pero en sí mismo es insuficiente.
Anhelo (wish)

Hace referencia a las ganas, el anhelo de tener relaciones sexuales,


(independientemente del impulso, “deseo de desear”, pues es la representación
sociocultural del deseo erótico expresada en términos concretos, es la
representación cognitiva.
Motivo (motive)

Disposición hacia la actividad sexual, es el más complejo, determinado por la


interacción de factores intrapsíquicos y procesos interpersonales en relación con la
propia historia afectivo sexual, se descubren retrospectivamente.
El motivo se refiere al consentimiento, podemos expresarlo de la siguiente manera:
Teniendo representaciones mentales del sentido de la experiencia erótica en las
personas y el deseo de integrarla en uno mismo (anhelo), sintiendo la activación
erótica como respuesta a estímulos endógenos o exógenos (impulso), consiento y
acepto integrar la experiencia erótica en mi biografía (motivo).

El motivo se refiere a la disposición, a la voluntad de implicarse en una experiencia


erótica, y está condicionado por cuatro contextos:

a) La identidad de género
b) La calidad de las relaciones sexuales y no sexuales
c) Las pautas de regulación propia y del compañero/a.
d) La transferencia con los vínculos del pasado.

El deseo sexual es una realidad compleja que, a partir de disposiciones


programadas genéticamente, se articula en función de la experiencia personal,
derivada de un contexto sociocultural portador de su propio discurso sobre la
sexualidad en general y el erotismo en particular. En este sentido, el deseo sexual
no puede reducirse a una mera reacción instintiva a estímulos eróticos, sino que en
conjunción con otros procesos psicológicos, se configura a lo largo de la historia
personal.

APROXIMACIÓN A LAS BASES BIOFISIOLÓGICAS DEL DESEO SEXUAL

En términos humanos el deseo erótico es un sistema motivacional que se activa y


desactiva en determinados contextos. Para la Psicología de la Sexualidad resulta
de gran interés la capacidad humana de regular el deseo erótico al servicio de una
satisfacción razonable de necesidades básicas.

Determinantes anatomo-fisiológicos

Los centros del cerebro que regulan el deseo erótico consisten en una red de
núcleos y circuitos neuronales. Existen centros de activación y de inhibición que
están localizados en el sistema límbico con importantes núcleos en el hipotálamo y
en la región preóptica. La participación del hipotálamo en la conducta sexual es
evidente y muy relevante, mucho más si se tiene en cuenta que es el órgano
controlador del sistema endócrino. En general se puede aceptar que las zonas
anterior y preóptica están implicadas en la conducta sexual como facilitadora de la
misma. La zona posterior podría jugar un papel inhibidor de dicha conducta.

El sistema límbico es una de las zonas más antiguas del cerebro que interviene en
la supervivencia y en la reproducción.
El sistema sexual cerebral tiene amplias conexiones con el resto del cerebro y
parece ser que tiene relaciones importantes con las áreas del placer y del dolor
(Kaplan, 1979). En consecuencia, los seres vivos tienden a la búsqueda de
estimulación de centros de placer y a la evitación de estimulación dolorosa.

El deseo sexual es una fuerza motivadora que puede ser regulada, bien activándola,
bien inhibiéndola.

Kaplan (1979), la evolución de las especies ha organizado jerárquicamente dos


principios:

a) La supervivencia individual, relacionada con los mecanismos de ataque o


huida, es decir con la vigilancia (estrés).
b) La supervivencia de la especie, relacionada con la motivación sexual,
necesario para la supervivencia de la especie a través de la reproducción.

Estos dos principios se organizan jerárquicamente, de modo que generalmente


siempre es prioritaria la supervivencia individual que de la especie. Cuando un
individuo se siente en peligro activará los mecanismos de defensa individual, al
tiempo que inhibirá aquellos que se relacionan con la supervivencia de la especie,
es decir, con la motivación sexual. Esta solo se activará en situaciones percibidas
como seguras, protegidas de ataques o amenazas. El impulso sexual se inhibe
fácilmente ante situaciones percibidas como peligrosas en cualquier especie.

Determinantes hormonales del deseo

Las hormonas sexuales modulan las respuestas a las que asocian. Pertenecen al
grupo de hormonas llamadas esteroides. Se dividen en cinco grupos: estrógenos,
andrógenos, progestágenos, glucocorticoides y mineralocorticoides. La glándula
suprarrenal segrega sustancias de los cinco tipos.

En el ovario se producen estrógenos, progestágenos y andrógenos. En el testículo


andrógenos y estrógenos. Las hormonas sexuales son los andrógenos, los
estrógenos y los progestágenos.

La testosterona es para ambos sexos la hormona del líbido. Su ausencia hace


desaparecer el deseo sexual. La hormona sexual FL-HL, factor liberador de
hormona luteinizante, podría estimular sexualmente aún en ausencia de
testosterona.
El esquema de la regulación de la testosterona en el cerebro es el siguiente:
a) Las experiencias vitales son registradas y sintetizadas por la corteza
b) El hipotálamo tiene conexiones con distintas pates del cerebro, por ello está
influido por las experiencias vitales.
c) El hipotálamo está directamente conectado con la hipófisis que segrega la
hormona folículo estimulante (FSH), esta hormona regula la producción de
testosterona en los testículos.
d) Finalmente, la testosterona a través del caudal sanguíneo, influye de forma
decisiva en el cerebro y por tanto en los comportamientos sexuales.

Los andrógenos son claramente inductores del deseo en ambos sexos, producidos
en el hombre en los testículos y en las mujeres en las glándulas suprarrenales, y en
menor cuantía en los ovarios.

Las tumescencias nocturnas tienen que ver directamente con los andrógenos. Las
erecciones de respuesta a estímulos eróticos no son afectadas por la disminución
o el aumento de las dosis de andrógenos, en cambio la erecciones debidas a la
estimulación externa visual dependen de otras estructuras, estando más
relacionadas con la función ejecutiva de la respuesta sexual, es decir con la
excitación.

En la mujer la cuestión es más difusa. El deseo sexual parece manifestarse justo


antes de la menstruación. Los andrógenos alcanzan su máximo en el segundo tercio
de ciclo. Los estrógenos no parece que tengan que ver con el deseo en sí, sino con
la lubricación vaginal. La progesterona podría tener un efecto inhibidor.
El papel de los neurotransmisores.
El deseo sexual está mantenido por dos tipos de neurotransmisores:

a) Las indolaminas: la serotonina


b) Las cetecolaminas: dopamina, noradrenalina, adrenalina.

La serotonina es un neurotransmisor implicado en una serie de conductas como el


ciclo vigilia-sueño. Los sistemas catecolaminérgicos del hipotálamo intervienen en
la mayoría de los comportamientos de apetencia, incluido el deseo erótico.

En resumen, los efectos de los neurotransmisores sobre el comportamiento sexual


son los siguientes: la serotonina actúa como inhibidor y la dopamina como
estimulante de los centros sexuales del cerrebro.

ACTIVACIÓN DEL DESEO SEXUAL

Singer y Toates (1987) indican que la motivación sexual debe ser entendida
como un sistema motivacional que está compuesto por el estado del organismo,
refiriéndose a la activación fisiológica que procede de las bases
neuroendocrinas, y por los inductores, que son estímulos eróticos tanto
endógenos (pensamientos, recuerdos, imágenes, fantasías) como exógenos
(estimulación visual, olfativa, táctil, auditiva, etc.) que interactúan
permanentemente.
La presencia de los inductores evoca la aparición del deseo sexual,
dependiendo de la disposición cognitivo emocional.
El sistema motivacional constituye el nivel básico del deseo sexual siendo este,
el deseo sexual, el resultado de la elaboración psicológica del sistema
motivacional.
La aparición de la experiencia del deseo sexual surgirá de la interacción entre
el sustrato biofisiológico y los inductores (Singer y Toates, 1987) experimentada
como activación.
El “impulso” se corresponde con la activación de las bases neurofisiológicas, es
decir, con el “estado del organismo”.
Los inductores eróticos de origen cultural, por tanto aprendidos,
corresponderían con el “anhelo”, es decir, con las representaciones culturales
acerca de lo que convencionalmente es apropiado desear en u contexto social
determinado. La experiencia del deseo erótico es esencialmente subjetiva.
Esta activación estará mediatizada por la elaboración psicológica que depende
de disposiciones tanto cognitivas, como afectivo-emocionales.
A diferencia de la excitación sexual que provoca respuestas observables y
medibles tales como la erección o la lubricación vaginal, el deseo sexual es una
experiencia emocional, un #estado”.
Si el deseo es la manifestación de una carencia, necesidad, la activación del
deseo erótico generará la tendencia a la búsqueda de satisfacción erótica que
puede canalizarse en varios sentidos:
a) Puede lograrse dentro de un mundo intrapsíquico sobre la base del
imaginario erótico.
b) Puede obtenerse activando comportamiento autoeróticos.
c) Puede activarse en la relación interpersonal provocando la experiencia
sexual compartida (heterosexual, homosexual)

La intensidad de la activación depende de la constitución biológica y variables de


personalidad. Los estudios de Eysenck indican que las personas extrovertidas
disponen una menor excitabilidad cortical por lo que necesitan activaciones más
fuertes y tienden a buscar experiencias intensas y variadas, a diferencia de los
introvertidos, el deseo sexual fluctúa en frecuencia e intensidad.
CONFIGURACIÓN DEL DESEO ERÓTICO
El deseo erótico es una emoción compleja, su configuración dependerá de la
interacción entra la programación genética hacia la búsqueda del placer, el contexto
entre la programación genética hacia la búsqueda del placer, el contexto
sociocultural donde el individuo se desarrolle y las experiencias vitales que procese
a lo largo de su vida.

El análisis de la historia psicosexual ofrece la posibilidad de comprender cómo se


incardinan las disposiciones innatas hacia la satisfacción sexual.

En primer lugar, las disposiciones innatas que se sustentan en las bases


biofisiológicas de la motivación sexual producen sensaciones internas corporales y
capacidad de respuesta, en principio no aprendidas, hacia estímulos
potencialmente eróticos. Primer nivel de configuración (impulso)

En segundo lugar, contenidos culturales que regulan la expresión de la motivación


sexual y los comportamientos asociados. Segundo nivel de configuración (anhelo).

La configuración de deseo sexual puede ser armónica cuando es posibles el


reconocimiento y la aceptación positiva de los efectos que produce motivación
sexual en un contexto favorable que comprenda el significado de la dimensión
sexual humana, puede ser escindida si impide la integración de aquella en el
conjunto de la personalidad (motivo).

De ahí que la historia personal sea fundamental en la aproximación a la


comprensión de la configuración del deseo.

La adaptación positiva del deseo supone el reconocimiento de todas sus


manifestaciones, tanto en el plano del comportamiento real, como en el de la
fantasía. Esta puede ser una fuente de enriquecimiento potenciado de la
experiencia, o bien, un factor distorsionador de todo el proceso. La integración y
adaptación positiva del deseo sexual exige capacidad de autorregulación.
Algunos factores que intervienen en la configuración de deseo son:

- Las bases neurofisiológicas que son el sustrato biológico de la programación


genética hacia la búsqueda del placer erótico. (psicofisiología sexual,
sensibilidad epidérmica y zonas erógenas).
- El contexto cultural, regulación (moral) de los comportamientos sexuales,
significados culturales del placer erótico.
- La sexualidad infantil, en esta etapa la seguridad básica y la calidad de la
experiencia de la intimidad con las figuras de apego en base a modelos
positivos de relación íntima, sensible y confiada, contribuirán en el futuro a
integrar la emoción erótica en el conjunto de emociones. No olvidemos que
el deseo erótico es solo una emoción. En os niños no existe e deseo sexual
tal y como lo entendemos desde una perspectiva adulta, estos tienen una
perspectiva sexual egocéntrica y autoerótica, como corresponde al momento
evolutivo. El reconocimiento por parte de los adultos de la importancia de las
manifestaciones sexuales infantiles y el respeto a las mismas contribuirán a
la configuración óptima del deseo erótico, esto debe darse en un entorno
positivo, respetuoso y protector.
En esta etapa cualquier experiencia de violencia o abuso sexual infligido a
un niño/a, puede dañar gravemente la configuración del deseo erótico.
- En la pubertad, el tránsito hacia la adultez, se da el “erotismo puberal”, como
efecto de los cambios neuro-hormonales, se incrementa notablemente el
nivel de testosterona (responsable de la activación del deseo erótico) en el
caudal sanguíneo, en mujer y hombres.
- En la adolescencia, como efecto de los cambios hormonales, aumentan en
los chicos la motivación sexual en forma de fantasías eróticas y excitación
espontánea, y de comportamientos explícitos como la masturbación, las
eyaculaciones nocturnas involuntarias y la frecuencia de relaciones
compartidas a distintos niveles.

Posteriormente tendrán lugar experiencias sexuales, primero auto-eróticas, luego


compartidas. El impulso sexual es la base energética del deseo sexual, su
configuración dependerá de los antecedentes infantiles, de variables psicológicas y
del contexto social en el que se desarrolla la socialización de la sexualidad.
El deseo erótico puede orientarse en sentido hetero-erótico u homo-erótico. La
preferencia por una u otra orientación forma partes de la configuración del deseo
sexual.
El deseo sexual no es una dimensión que opera en el vacío, sino que se integra
adecuada o inadecuadamente en el conjunto de la personalidad.
 CUESTIONARIO

SUBRAYE LA RESPUESTA CORRECTA


1. Según Bancroft (1988), el deseo sexual debe ser visto como un
concepto experiencial, desde una triple perspectiva:

a) Afectiva, cognitiva y biofisiológica


b) Afectiva, emocional y física
c) Neurofisiológica, biológica y experimental
d) Experimental, física y biofisiológica.

2. Levine se refiere al deseo sexual como el producto de la capacidad


mental de integrar tres elementos razonablemente separados:

a) Impulso, deseo, anhelo


b) Anhelo, consentimiento, esperanza
c) Impulso, anhelo, motivo
d) Sistema motivacional, deseo sexual, anhelo

CONTESTE VERDADERO O FALSO SEGÚN CORRESPONDA

3. Lief (1977),“el deseo sexual es un aspecto de la vida humana


extraordinariamente complicado y requiere de una aproximación
multifactorial para su comprensión. No se puede tener en cuenta
solamente las respuestas sexuales observables”
(VERDADERO)

4. Levine (1984) “el deseo sexual es la energía psicobiológica que


precede, acompaña y tiende a producir comportamiento sexual”.
(VERDADERO)

5. UNA SEGÚN CORRESPONDA


Impulso (drive)  Hace referencia a las ganas, de tener relaciones
sexuales, independientemente del impulso.
Anhelo (wish)  Representa la disposición hacia la actividad sexual.
Motivo (motive)  Efecto que surge de la acción de las bases
biofisiológicas que rigen el comportamiento sexual, la
base energética que lo sustenta.
6. El motivo sexual, está condicionado por cuatro importantes
contextos. Enumere cuáles son:
1. La identidad de género
2. La calidad de las relaciones sexuales y no sexuales
3. Las pautas de regulación propia y del compañero/a.
4. La transferencia con los vínculos del pasado.

COMPLETE:
7. La ____________ actúa como inhibidor y la _____________ como
estimulantes de los centro sexuales del cerebro.
R: serotonina y dopamina.

8. Singer y Toates (1987), la motivación sexual debe ser entendida como un


sistema motivacional, compuesto por el estado del organismo, y por los
inductores, que son estímulos eróticos tanto _________ (pensamientos,
recuerdos, imágenes, fantasías) como __________ (estimulación visual,
olfativa, táctil, auditiva, etc.) que interactúan permanentemente.
R: endógenos y exógenos