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Escuela Superior Integral de Teatro Roberto Arlt – UPC

2do año del profesorado de Teatro

PRÁCTICA DOCENTE II
Prof. Titular: Alicia Corso
Prof. Adscrita: Florencia Lencina

Trabajo práctico:

Resumen del texto “Cartas a quien pretende enseñar” de Paulo Freire

Estudiantxs:

Caram, Yanina
Dahuach, Nicole
Guzmán, José
Mendoza, Alejandra
Rosas, Julieta
PRIMERA CARTA

SEGUNDA CARTA

No permita que el miedo a la dificultad lo paralice.


A la hora de abordar la comprensión de un texto muchas veces nxs encontramos con
dificultades propias de la práctica de estudiar que nxs atemorizan, y que junto a nuestrxs
propias inseguridades, pueden llevarnos al pánico y, consecuentemente, al abandono del
mismo.
Para evitar que el miedo nos paralice, es necesario aceptar que el estudiar muchas veces es un
proceso que genera dolor y placer, dudas y alegría y no tomarlo como una carga sino más bien,
un disfrute. Para ello, a la hora de estudiar un texto, tenemxs que analizar la capacidad de
respuesta que tenemxs frente a éste. Si nuestrx capacidad de respuesta está o no a la altura
del desafío y, en caso de no estarlo, deberemos recurrir a la ayuda de alguien como un
profesxr, a la utilización de diccionarios y enciclopedias, o incluso de otros textos de menor
complejidad que nos permitan esclarecer ciertos conceptos.
Por otro lado, es importante destacar que la lectura comprensiva de un texto no es la que
surge únicamente de encontrar sus verdades o su sentido, sino aquella que resulta de una
composición entre el lector y el autor, en donde el lector esforzándose por no traicionar el
espíritu del mismo, lo reescribe. Entender que el significado más profundo del texto, también
es creación del lector. Allí es cuando sucede la magia en donde el conocimiento, no es puesto
como un líquido dentro de un envase, sino que contrariamente, el conocimiento es creado por
el propio lector.

TERCERA CARTA

Vine a hacer el curso de magisterio porque no tuve otra posibilidad.


Es de suma importancia revalorizar la profesión docente. La docencia no DEBE ser nuestro
“peor es nada” ni algo que se hace para pasar el tiempo esperando que alguna otra cosa
suceda ya que, por el contrario, la profesión docente es algo muy serio. Somos uno de los
principales actores en el proceso de formación de personxs ya sean niños, adolescentes o
adultos y, por consiguiente, nuestrx responsabilidad es muy grande.
Nosotrxs mismxs debemos tener la absoluta convicción de la importancia de nuestra tarea,
reconociéndola como fundamental para la sociedad. Lxs maestrxs tienen que dejar de asimilar
su rol al de una madre, padre, tía, tío, abuela, abuelo, y reconocerse como un profesional
indispensable para la formación de ciudadanxs. Solo así, la sociedad nxs apoyará en las luchas por
una educación pública y popular, democrática, con maestrxs bien pagos, bien formados y
en permanente capacitación.

CUARTA CARTA

En esta carta Paulo Freire se refiere a las cualidades indispensables que debe tener unx educadorx
progresista, estas cualidades se van generando con la práctica de manera coherente con la opción
política de naturaleza crítica del educadorx.
Una de ellas es la humildad, a esto se refiere que nadie sabe todo y nadie ignora todo, la humildad
sirve en este caso para escucharnos sin subestimar los saberes del otrx, sin importar su nivel
intelectual, para Freire es un deber humano y un gusto democrático. Nos permite estar siempre
abiertxs a aprender y a enseñar, a no encerrarme en mi circuito de mi “verdad”.
Otra de las cualidades que menciona el autor es la amorosidad, en ella encuentra el significado a su
trabajo, no solo hacía lxs estudiantxs sino tmb hacía el mismo proceso de enseñanza. El amor que
profesa no es un amor romántico sino un amor armado, es decir un amor luchador comprometido
con las necesidades del pueblo, que denuncie y anuncie las injusticias sociales.
Del punto anterior se desprende la valentía como otra de las cualidades que entiende Freire como
fundamentales, en ella reconoce la valentía de luchar al lado de la valentía de amar. Esta valentía no
se encuentra fuera de nosotrxs sino que está dentro nuestro como una superación al miedo, mientras
más claridad tengo de mi posicionamiento político al ser educadorx y de mis sueños, más puedo
entender las razones por las cuales tengo miedo ya que al cuestionar en la tarea de la enseñanza me
enfrento a la ideología de los poderes políticos dominantes. Freire nos dice que no tenemos que
negar ni esconder nuestros miedos, ya que ellos son una prueba de que estamos vivxs, pero no
debemos dejar que esos miedos nos inmovilicen. Si confiamos en nuestros sueños políticos debo
buscar las tácticas de continuarlo disminuyendo los riesgos que corro. Para ello es necesario educar
el miedo y ello se hace por medio de la valentía. Por ello no hay valentía sin miedo, ni miedo sin
valentía.
El autor destaca como otro valor fundamental a la tolerancia, ya que sin ella no puede darse la
práctica educativa progresista, sería contradictorio. Sin embargo hace una vital aclaración, ser
tolerante no es suponer que se deba convivir con lo intolerable, no es encubrir ni disfrazarlo. Ser
tolerante es la virtud que nos enseña a convivir con lo que es diferente, a aprender con lo diferente,
a respetar lo diferente. El acto de tolerar implica un clima de establecer los límites, de principios
que deben ser respetados, de una forma disciplinada y ética.
Por último Freire agrupa como valores a la decisión, la seguridad, la tensión entre paciencia e
impaciencia y la alegría de vivir que deben ser cultivadas por nosotrxs mismxs.
La decisión para Paulo Freire es fundamental en el rol de educadorx, la decisión la entiende como
una ruptura que no es fácil de ser vivida, pero que no es posible vivir sin romper. No se puede huir
de la responsabilidad de tomar decisiones, no puede ser arbitraría en las decisiones que toma. Esto
no significa que deba tomarlas le educadorx solx, aunque a veces si deberá hacerlo, otras veces
podrá consultarlo con lxs estudiantes y luego tomar una decisión. Por su parte la seguridad requiere
de competencia científica, claridad política e integridad ética. No se va a poder estar segurx del
propio accionar si no podemos fundamentar científicamente nuestra propia acción. La virtud entre
la paciencia y la impaciencia no está en una ni otra sino en su tensión, está en vivir y actuar
impacientemente paciente, esto Freire lo llama “parsimonia verbal”.
Por último y reconociendo que las reflexiones sobre las cualidades son incompletas, le da
importancia a la alegría de vivir, corno una virtud fundamental para la práctica educativa
democrática. Quién renuncia al conflicto renuncia a la dignidad de la vida, para el autor no hay vida
ni existencia humana sin conflicto, ya que el marca el nacimiento de nuestra conciencia. Negarlo es
desconocer la experiencia social y vital, huir de él es ayudar a la preservación del status quo, por
ello para Freire es necesaria unidad en la diversidad de intereses para que todos los derechos que no
están reconocidos lo sean.

QUINTA CARTA

Freire en este capitulo comienza diciendo que en el libro no hay una verdad, si no verdades y que el
propósito es que cada lectorx pueda ponerlas en dialogo crítico que tenga como campo de referencia
la propia práctica. Paulo nos pone en el ejercicio de pensarnos en el primer día de clases frente a lxs
estudiantes. En ese lugar es difícil encontrarse libre de inseguridades, timidez e inhibiciones, que
probablemente las situaciones que nos encontremos en el salón de clases sean absolutamente
diferentes a los discursos teóricos a los que estamos acostumbradxs a escuchar. Ese miedo que se
nos presenta en esta situación, como mencionaba en la carta anterior, no debe ser escondido ni
negado, si no educado para poder ser controlado. Que no tengamos miedo en compartir la sensación
que tenemos ya que eso nos muestra como humanxs y con límites frente a lxs estudiantxs. Es
mostrarles que pueden ejercer el propio derecho al tener miedo como primer paso para poder
controlarlo. El ponerlo en palabras es un ejercicio de catarsis para poder controlarlo y a su vez va
generando confianza en lxs estudiantxs, es una forma de ejercer el rol de educadorx con humildad.
Otro aspecto fundamental que rescata Freire a tener en cuenta es la capacidad del educadorx a tener
una lectura grupal, es decir prestar atención a todo, los gestos y movimientos de lxs estudiantxs, sus
miradas, sus inquietudes, sus cuerpos. Debe poder leer y descifrar el grupo como si fuera un texto.
Todos estos elementos forman parte de la identidad cultural, y para poder hacer una correcta lectura
del grupo y de las clases necesitaremos herramientas para ello, observar, comparar, intuir, imaginar,
el registrar serán algunas de ellas.
Otros elementos a tener en cuenta serán estar prevenidxs y abiertxs a la comprensión de las
relaciones entre los hechos, los datos, y los objetos de comprensión de la realidad, nada de esto
puede escapar a la tarea docente, no podrá tampoco prescindir del conocimiento crítico de las
condiciones sociales, culturales y económicas del contexto de lxs educandxs. Por ello Freire hace
hincapié que se necesitan maestrxs profesionalmente competentes y amorosxs, no temerle al cariño,
ni cerrarse a la necesidad afectiva de los seres impedidos de ser. “Todo lo que se pueda hacer con
competencia, lealtad, claridad, persistencia, en la dirección de sumar energías para debilitar las
fuerzas del desamor, del egoísmo, de la maldad, es importante.”
Y citando a Freire compartimos el siguiente fragmento “mi presencia en el mundo, con el mundo y
con lxs otrxs implica mi conocimiento entero de mí mismx. Y cuanto mejor me conozca en esta
entereza, tanto mayores posibilidades tendré, haciendo historia, de saberme rehecho por ella. Y
porque haciendo historia y siendo hecho por ella, corno ser en el mundo y con el mundo, la
"lectura" de mi cuerpo corno la de cualquier otro ser humano implica la lectura del espacio.” A lo
que apunta con esta frase es que conociendo nuestro contexto y sus relaciones sociales y de poder,
conoceré más de mí mismo y de la construcción histórica que ha condicionado mis posibilidades de
existencia, y que podrá al hacer su propia historia ser rehecho por ella y transformarse a sí mismo y
a su entorno.

SEXTA CARTA

En esta sexta carta Freire habla principalmente de la relación entre el educador y el educando;
explayándose sobre ciertos puntos fundamentales; el respeto mutuo, la autoridad, la enseñanza y el
aprendizaje, la lectura, las virtudes de la educadora, la libertad, de la identidad cultural de los
educandos y el respeto hacia ella. El educador tiene múltiples responsabilidades que ponen el juego
aquello que se está queriendo enseñar; la relación con los educandos, a la vez que exigen respeto
hacia ellos, imponen al educador el conocimiento de su contexto que los afecta. Conocer la realidad
de los educandos es un deber que la práctica educativa impone. Sin esto no hay acceso a conocer su
modo de pensar y percibir lo que saben y cómo lo saben. Debemos, como educadores, ejercer la
tarea de registrar las clases para poder hacer una observación de los hechos y establecer las
relaciones entre ellos; aquí es donde hablamos de la coherencia. Para el educando es muy
importante percibir una coherencia por parte del educador: entre su discurso y sus acciones y está
constantemente esperando la misma, de no ser coherente la práctica se deteriora la relación entre
educador y educando. El educando debe lograr tener autoridad sin invadir ni coartar la libertad y el
respeto de sus educandos.

SÉPTIMA CARTA

DE HABLARLE AL EDUCANDO A HABLARLE A ÉL Y CON ÉL; DE OÍR AL EDUCANDO A


SER OÍDO POR ÉL.

En esta carta el autor aborda dos puntos fundamentales: el posicionamiento del educador y su
capacidad de poder hablar con él. La posición que asume el educador ante sus alumnxs no puede ser
neutral; es siempre una decisión política y en ella habita la coherencia desde la cual debe actuar en
el aula y con respeto al educando. Si soy un educador autoritario democrático debo tenerlo asumido;
tarea que les toca trabajar a quienes sé consideran espontáneos y no pueden decidir por ninguna de
ellas, les toca asumir su identidad política y trabajar en ella. De acuerdo a esta postura se denota si
es posible que el educador pueda además de hablar a sus educados lograr hablar con ellos. Un
educador autoritario no puede tener en cuenta a su alumno ni dialogar con el; solo hablar hacia ellos
poniéndole a su propia voz la firma de la verdad, con superioridad y ensordecidos por el poder. Es
aquí donde entra en juego la suma importancia de poder relacionarnos con nuestros educandos
sosteniendo una relación sana y coherente; democrática, de escucha y de feedback. Tendemos a
confundir la autoridad con el autoritarismo y es allí donde se desdibujan los límites y caemos en la
permisividad. En la práctica democrática su preocupación es la de evaluar al alumno, la de
comprobar si él la acompaña o no. La formación del educando, como sujeto crítico que debe luchar
constantemente por la libertad, jamás agita al educador. Como educadoras y educadores somos
políticos, hacemos política al hacer educación. Y si soñamos con la democracia debemos luchar día
y noche por una escuela en la que hablemos a los educandos y con los educandos, para que
escuchándolos podamos también ser oídos por ellos.

OCTAVA CARTA

IDENTIDAD CULTURAL Y EDUCACIÓN

Somos producto de lo que heredamos y adquirimos. Se hace necesario luchar por nuestra libertad
como algo indispensable y necesario para el desarrollo de nuestras vidas.
La educación como expresión cultural, nos permite explorar mas posibilidades de identidad como
sujetos, ya que lo se adquiere en experiencia social se ve interferido por emociones.
Es importante que el docente también aprenda de su relación con el educando y que no se separe del
contexto teórico que el mismo valla de la mano con el contexto cultural. Debemos ser humildes
para aceptar y vivir en la interculturalidad y diversidad, respetando y aceptando a las personas y su
cultura.

NOVENA CARTA

CONTEXTO CONCRETO- CONTEXTO TEÓRICO


Es a través de la enseñanza de lxs educadores en donde se debe plantear la formación del contexto
teórico a dar razón de lo que vivimos en un contexto cotidiano, siendo curiosos de nuestra practica.
Como educadores debemos enseñar los contenidos teniendo en cuenta como piensan nuestrxs
estudiantes en su contexto real o vida cotidiana, ayudándolxs a saber mejor lo que ya saben y
enseñarles a partir de allí lo que aun no saben ,logrando que les educandos puedan hacer una
reflexión critica sobre el contexto teórico y contexto cultural.

DÉCIMA CARTA