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Dignidad femenina: ¡Un valor que debe estar por encima de todo!

Para justificar la esclavitud se decía que el esclavo no era persona humana, sino un objeto, al igual que
judíos, gitanos y homosexuales durante el nazismo. En la época del colonialismo, se decía lo mismo del
indio, que no tenía alma y por lo tanto no poseía dignidad humana. En la actualidad, las estadísticas sobre
violencia de género indican que el machismo prevalece, que los pensamientos e ideas misóginas establecen
la inferioridad de las mujeres, las cuales no son consideradas dignas de respeto. Si así fuera, no existirían
razones para luchar en contra de la violencia machista al rededor del mundo.
Es constante en la historia de la humanidad negar la dignidad de los "débiles", para justificar y justificarse
en los atentados contra ese valor que debe ser considerado inviolable..
¿Qué es la dignidad?
La dignidad deriva del adjetivo latino dignus, cuya traducción podría entenderse como "valioso". Es el
sentimiento que nos hace sentir valiosos con nosotros mismos, sin importar nuestra vida material o social.
Es un valor inherente al ser humano en general, hombre o mujer, dotado de raciocinio, libertad y poder
creador, pues las personas pueden modelar y mejorar sus vidas mediante la toma de decisiones y el
ejercicio de su libertad.
Se tiende a afirmar que el ser humano posee dignidad por sí mismo, no viene dada por factores o
individuos externos; se tiene desde el mismo instante de la fecundación o concepción y es inalienable (que
no se puede transmitir).
La dignidad se basa en el reconocimiento de la persona de ser merecedora de respeto, es decir, que todos
merecemos respeto sin importar cómo seamos. La dignidad se logra al reconocer, tolerar y respetar las
diferencias y libertades de cada persona. La dignidad es el resultado del buen equilibrio emocional. A su
vez, una persona digna puede sentirse orgullosa de las consecuencias de sus actos y de quienes se han visto
afectados por ellos, o culpable, si ha causado daños inmerecidos a otros.
Pero no debemos exagerar ni confundir: un exceso de dignidad puede fomentar el orgullo propio, pudiendo
crear la sensación al individuo de tener derechos exclusivos y hasta privilegiados; puede caer en la
soberbia y en el abuso hacia los demás, a quienes verá inferiores...y eso no es lo correcto.
"Es necesario conocer la diferencia entre orgullo y dignidad. El orgullo se lleva con la honestidad interna y
externa; la dignidad es un valor de respeto hacia uno mismo"...(Franko Castle de Montenegro)
La dignidad refuerza la personalidad, fomenta la sensación de plenitud, de satisfacción y de libertad en
todos los sentidos.

LA DIGNIDAD FEMENINA:
Como ya lo hemos visto antes, dignidad es una palabra que indica una apreciación, la valoración de una
persona por sí misma, y en nuestro caso, por ser mujeres. La dignidad depende de “algo” intrínseco,
profundo, propio de una mujer, independientemente de si los otros ven o no ven ese “algo”.
Antes que ser mujer u hombre, cada uno de nosotros es miembro de la especie humana. Desde esa
condición básica, común, podemos caminar, durante los pocos o muchos años de vida, con la certeza de
valer mucho. Aunque a veces otros no lo reconozcan o no quieran aceptarlo...aunque a veces nosotras
mismas olvidemos la propia dignidad.
La mujer puede ser soltera, casada, con hijos, embarazada, con trabajo, o sin él; puede ser policía,
presidente, tener estudios sólo de primaria o enseñar en una universidad; puede encontrarse en la cárcel o
dictar sentencias en un tribunal; puede ser aún no nacida o pasar los días de su vejez en una casa de
ancianos. En cada situación, la dignidad es la misma:
TODAS LAS MUJERES DEBEMOS RECORDAR QUE NUESTRA DIGNIDAD ESTÁ POR ENCIMA DE TODO;
¡¡DEBEMOS RESPETARLA Y HACERLA RESPETAR!!
La dignidad pertenece a cada mujer simplemente por ser miembro de la especie humana, se encuentre
donde se encuentre, haga lo que haga, viva de una manera o de otra.
Tener presentes estas verdades ayudará mucho para que una mujer NUNCA pueda despreciar o dañar su
propia dignidad ni la de otras mujeres; para que nunca un hombre pueda discriminar o usar violencia sobre
nosotras. Nos permitirá el desarrollo de una cultura del respeto y de la solidaridad, en la que cada mujer
sea valorada por lo que es...sin actitudes discriminatorias, y sin violencia.
La dignidad radica en:
Poseer un valor interno desde que nacemos y que, inconscientemente, nos hace saber que merecemos
amor, respeto, justicia y tolerancia. Una mujer digna no debe ser despreciada por nadie; no hay pretextos
que justifiquen las humillaciones, la discriminación, la explotación, los abusos o la violencia que atenten
contra ese valor que todas poseemos.
FRASES DE DIGNIDAD FEMENINA:
Cuando un hombre te quiere, nada puede hacer que se aleje; cuando no te quiere nada hará que se
quede.
Deja de inventar excusas de un hombre y su comportamiento
El amor no se ruega... se inspira, y si no logras inspirarlo, es contraproducente suplicarlo
Pídele a tu intuición que te salve de que te rompan el corazón
No vivas por un hombre... antes encuentra lo que a ti te hace feliz
Si la relación termina porque un hombre no te trata como te mereces, entonces tampoco merece ser tu
amigo
Si alguien no te trata con amor y respeto, el que se aleje de ti es un regalo que debes agradecer
Nunca te quedes por creer que todo se va a componer.
Te vas a sentir muy mal tiempo después cuando todo siga igual y la vida se haya esfumado
Los defectos no solo cambian... crecen con el tiempo
No lo conviertas en Dios...¡es solo un hombre!
Nunca debes esperar a que alguien llene tus vacíos.
Una relación se construye de dos individuos completos...no de mitades.
Busca a alguien que te complemente, no pretendas que llene lo que te hace falta
Más vale sola que mal acompañada
La violencia contra la mujer es la forma más indigna de vivir:
La dignidad del hombre y de la mujer es el fundamento de la igualdad básica y de los mismos derechos
humanos. El hombre y la mujer deben complementarse y, en consecuencia, hay que erradicar toda idea de
superioridad, de marginación y de competencia.
Debe defenderse y fortalecerse la dignidad de toda persona, pero sobre todo la de las mujeres, dada la
marginación, violencia y la falta de igualdad de oportunidades para superarse, y que por décadas ha
imperado a nivel mundial. Existen graves errores y una enorme indiferencia en el campo de la educación,
de la familia, de la sociedad y de las leyes en relación a los derechos de las mujeres.
La mujer sigue siendo un sector desprotegido en muchos campos. Es penoso reconocer que en la
actualidad la costumbre se ha convertido en un abuso, al negarle a la mujer sus derechos básicos y
naturales, como ejercer el voto (en algunas partes del mundo aún sucede), a poseer tierras, a ejercer algún
cargo, a vivir sin violencia, a denunciar libremente a un agresor con la seguridad de que las autoridades
reaccionarán debidamente, a obtener el privilegio de una pensión alimenticia sin tener que pasar por
humillaciones o trámites absurdos, a tener una vida tranquila y digna económica y socialmente, a
manifestar libremente su opinión en su propio hogar, a educarse sin pedir permiso, a no sentirse culpables
por tener sueños e ilusiones por realizar, a que la impunidad se sustituya por la justicia...

La sociedad en general debe quitarse la venda machista de los ojos, debe imponerse una cultura de
equidad y de respeto por los derechos de las mujeres, debe abandonarse el absurdo orgullo y actuar con
responsabilidad social.
No se trata de un simple malestar social, se trata de un problema profundo social y humano que ha dañado
gravemente, no solo la justicia, sino la misma dignidad humana. Se necesita actuar con urgencia desde
todas las instancias, sectores, comunidades y familias para impulsar juntos los derechos humanos, sociales
y políticos, que como personas permitan a todas las mujeres a superarse y a lograr una mayor participación
en la construcción de una sociedad moderna, desde la mirada y actuación femenina, con su gran capacidad
de enriquecer, transformar y humanizar los diferentes espacios sociales.