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Quién es el Espíritu Santo?

Enseñanza CCL (H.D.B.D.)

Loja, Octubre 10 de 2018

El Espíritu Santo es una persona real que vino a vivir dentro de los
verdaderos seguidores de Jesucristo después de que Jesús resucitara de la
muerte y subió a los cielos (Hechos 2). Jesús dijo a sus discípulos...
"Y yo pediré al Padre que os envíe otro Defensor, el Espíritu de la verdad,
para que esté siempre con vosotros. Los que son del mundo no lo pueden
recibir, porque no lo ven ni lo conocen; pero vosotros lo conocéis, porque
él está con vosotros y permanecerá siempre en vosotros. No voy a dejaros
abandonados: volveré para estar con vosotros." (Juan 14:16-18)
El Espíritu Santo no es superficial ni una sombra celestial, tampoco una
fuerza impersonal. Es una persona igual del mismo modo que Dios el
Padre y Dios el Hijo. Es considerado el tercer miembro de la trinidad. Jesús
dijo a sus apóstoles...
"Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced
mis discípulos a todos los habitantes del mundo; bautizadlos en el nombre
del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, y enseñadles a cumplir todo lo
que os he mandado. Y sabed que yo estaré todos los días, hasta el fin del
mundo." (Mateo 28: 18-20)
Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y todas las cualidades divinas
atribuidas al Padre y al Hijo, son igualmente atribuidas al Espíritu Santo.
Cuando una persona nace de nuevo por creer y recibir a Jesús (Juan 1:12-
13; Juan 3:3-21)Dios habita en esa persona a través del Espíritu Santo (1ª
Corintios 3:16). El Espíritu Santo tiene intelecto (1ª Corintios 2:11),
emoción (Romanos 15:30), y voluntad propia (1ª Corintios 12:11)
La función principal del Espíritu Santo es ser el testigo de Jesús (Juan
15:26; 16:14). Él habla a los corazones de la gente la verdad de Jesús. El
Espíritu Santo además actúa como maestro de los cristianos (1ª Corintios
2: 9-14). Les revela la voluntad de Dios y la verdad de Dios. Jesús dijo a
sus discípulos...
"Pero el Espíritu Santo, el Defensor que el Padre enviará en mi nombre,
os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que os he dicho." (Juan
14:26)
"Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará a toda la verdad, porque
no hablará por su propia cuenta, sino que dirá todo lo que oye y os hará
saber las cosas que van a suceder." (Juan 16:13)
El Espíritu Santo ha sido dado para vivir dentro de quienes creen en Jesús,
con la función de reflejar el carácter de Dios en la vida de un creyente. De
forma que no podamos hacerlo a nuestra manera, el Espíritu Santo
impartirá en nuestras vidas amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad,
bondad, fidelidad, humildad y dominio propio (Gálatas 5:22-23). Por
encima de intentar ser amado, paciente, amable, Dios nos pide que
dependamos en Él para que reflejemos estas cualidades en nuestras vidas.
De esta manera, los Cristianos lo llaman vivir en el Espíritu (Gálatas 5:25)
y ser llenados con el Espíritu Santo (Efesios 5:18). Y el Espíritu Santo da
las fuerzas a los cristianos para cumplir los tareas o misiones ministeriales
que dan lugar al crecimiento espiritual en los Cristianos.
El Espíritu Santo además hace una función para los no son cristianos. Él
los convence hablando directamente a los corazones de la gente de la
verdad de Dios respecto a que son pecadores -y que necesitan el perdón de
Dios; la honradez de Jesús - Él murió en nuestro lugar, por nuestros
pecados; y que Dios juzgará al mundo y aquellos que no le conocen (Juan
16: 8-11).
El Espíritu Santo habla directamente a los corazones y mentes,
pidiéndonos que nos arrepintamos y nos volvamos a Dios para que nos
perdone y nos dé nueva vida.

El espíritu santo de Dios es su poder, o fuerza, en acción (Miqueas


3:8; Lucas 1:35). Cuando Dios envía su espíritu, proyecta, o dirige, su
energía hacia un lugar en concreto —sea donde sea— para que se cumpla
su voluntad (Salmo 104:30; 139:7).

En la Biblia, la palabra “espíritu” corresponde a los términos rúaj (en


hebreo) y pnéuma (en griego). En la mayoría de los casos, estos términos
se refieren al poder de Dios en acción, es decir, a su espíritu santo (Génesis
1:2). Sin embargo, también se usan en los siguientes sentidos:
 Aliento, o respiración (Habacuc 2:19; Revelación [Apocalipsis]
13:15).
 Viento (Génesis 8:1; Juan 3:8).
 La fuerza vital, o la energía, que mantiene con vida a seres humanos
y animales (Job 34:14, 15).
 La actitud, o la inclinación, de una persona (Números 14:24).
 Los seres espirituales, como Dios y los ángeles (1 Reyes 22:21; Juan
4:24).
Todos estos significados tienen algo en común: se refieren a cosas que son
invisibles a la vista humana pero que producen efectos visibles. El espíritu
de Dios, “a semejanza del viento, es invisible, inmaterial y poderoso”

En la Biblia se asemeja el espíritu santo a las “manos” o los “dedos” de


Dios (Salmo 8:3; 19:1; Lucas 11:20; compare con Mateo 12:28). Tal como
un artesano usa la fuerza de sus manos y sus dedos para hacer su trabajo,
Dios ha usado su espíritu de las siguientes maneras:
 Para crear el universo (Salmo 33:6; Isaías 66:1, 2).
 Para producir la Biblia (2 Pedro 1:20, 21).
 Para que sus siervos de la antigüedad pudieran hacer milagros y
predicar (Lucas 4:18; Hechos 1:8; 1 Corintios 12:4-11).
 Para hacer que las personas que le obedecen demuestren buenas
cualidades (Gálatas 5:22, 23).

Al referirse al espíritu santo como las “manos”, los “dedos” o el “aliento”


de Dios.
Las manos de un artesano no trabajan por su cuenta, pues no pueden actuar
de forma independiente del cerebro o separadas del cuerpo. De la misma
manera, el espíritu de Dios solo actúa cuando y como él lo dirige (Lucas
11:13).

En el Evangelio de Juan 5:7-8, vemos que Jesús se refirió al espíritu Santo


como un ayudante. Dijo que ese ayudante (también conocido como el
paráclito) daría evidencia, guiaría, hablaría, oiría, les declararía verdades
a los discípulos, lo glorificaría a él y recibiría cosas de él.

Efesios 5:18, que dice: “Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay


disolución, sino sed llenos del Espíritu”. Aquí encontramos un mandato
negativo: “no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución” –no se
emborrachen con vino, el cual llevará al desenfreno; también encontramos
un mandato positivo: “sed llenos del Espíritu”.
¿Qué significa ser llenos del Espíritu? Antes de responder, debemos
recordar:
 Que en esta carta, el apóstol Pablo se dirigió «a los santos que están
en Éfeso y que son fieles en Cristo Jesús» (Ef. 1:1); así que esto no
es un llamamiento a convertirse en cristianos –¡ya ellos lo eran!
 Que el Espíritu Santo no es como un líquido que se arroja dentro de
un vaso, el Espíritu Santo es la tercera persona de la trinidad.
 Que la persona del Espíritu Santo mora completamente en todo
creyente, no por partes. Jesús dijo en Juan 14:16 –refiriéndose al
Espíritu Santo: “Y yo rogaré al Padre, y El os dará otro Consolador
para que esté con vosotros para siempre”; y el apóstol Pablo
(inspirado por Dios) dijo: “si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,
el tal no es de El” (Ro. 8:9).
Ahora, respondamos la pregunta (¿qué significa ser llenos del Espíritu
Santo?). Ser llenos del Espíritu Santo significa vivir –de manera constante
y progresiva– bajo la influencia, guía, dominio, control del Espíritu Santo.
Vemos este control del Espíritu perfectamente en Jesús: “Jesús, lleno del
Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el
desierto” (Lc. 4:1); y sobre la iglesia primitiva: “Todos fueron llenos del
Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu
les daba habilidad para expresarse” (Hch. 2:4).
Otra pregunta pertinente es: ¿Cómo sabemos cuando se está lleno del
Espíritu? Efesios 5:19-21 responde: “hablando entre vosotros con salmos,
himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al
Señor; dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor
Jesucristo, a Dios, el Padre; sometiéndoos unos a otros en el temor de
Cristo”. Sabemos que personas [creyentes] están llenas del Espíritu no
cuando estas personas están actuando desordenadamente y fuera de sí, sino
cuando están hablando entre sí con salmos, himnos y cantos espirituales,
cuando cantan alabanzas dirigidas a Dios con sus corazones, cuando dan
gracias a Dios por todo y hacen todo en el nombre del Señor Jesucristo,
cuando se someten unas a otras en el temor de Cristo: la casada respetando
(sujetándose) a su marido «como la iglesia está sujeta a Cristo» y el marido
amando a su mujer «como Cristo amó a la iglesia» (Ef. 5:33); los hijos
obedeciendo a sus padres «en el Señor» (6:1) y los padres no provocando
a ira a sus hijos, sino criándolos «en la disciplina e instrucción del Señor»
(6:4); los siervos (mismo principio para los empleados) sirviendo a sus
amos con sinceridad de corazón «como a Cristo» (6:5) y los amos (mismo
principio para los empleadores) haciendo, sin amenazas, lo que es justo y
recto (6:9).
Es interesante que en el pasaje paralelo (Colosenses 3:16,17) en vez de
«sed llenos del Espíritu», leemos: “la palabra de Cristo more en
abundancia en vosotros”. La Palabra es el instrumento que usa el Espíritu
Santo para guiar y controlar nuestras vidas. Una persona llena del Espíritu
es una persona en quien la Palabra mora abundantemente.

Puede que el uso de “manifestar”, con respecto al Espíritu Santo, parezca


extraño para algunos; por lo tanto, sabe que lo que quiero significar con
“manifestar” esdar a conocer, mostrar o hacer evidente.

Los signos del Espíritu


hombre.
E/ amor de Dios sentido como un fuego.
Así, cuando evoca el primer signo del Espíritu, dice que el amor de Dios
se siente como un fuego en el corazón

La tercera señal (la primera es el amor de Dios sentido como un fuego, y


la segunda la humildad) es esta misericordia que tiende a reproducir en ti
la imagen de Dios. Cuando así tu espíritu se extiende con el pensamiento
a todos los hombres, corren lágrimas de tus ojos, todos los hombres
habitan en alguna parte de tu corazón; derramas sobre todos ellos, con el
pensamiento, toda tu benevolencia. De ahí, nace en tu corazón la
bondad,.la amabilidad, de tal manera que ya no puede volverte a suceder
que dirijas una palabra desagradable a nadie, ni que pienses nada malo de
él; no, a todos haces bien, tanto en el pensamiento como en la obra.

La cuarta señal, es el amor verdadero que no deja en tu alma nada que no


sea el recuerdo de Dios: clave espiritual, que te permitirá abrir la puerta
interior del corazón en el cual está escondido Cristo... De este amor nace
la fe que contempla las cosas ocultas, que el Espíritu no puede confiar al
pergamino... Los ojos de la carne no pueden percibir estas cosas. pero en
lo íntimo del corazón; iluminan los ojos del espíritu 2.
La luz increada.
Cuando el corazón se unifica en el Espíritu, y se reconstruye el
entendimiento, la luz brota en el corazón.