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Comparta tus fracasos

Pastor Jojo Bortolotti 11/13/2018

Lucas 22:31-32 31 »Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como
si fueran trigo. 32 Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe. Y tú, cuando te hayas vuelto
a mí, fortalece a tus hermanos».

Intro: Hermanos y Amigos, El enemigo nos quiere causar, dolor, sufrimiento, angustia y
perdidas, Pero tenemos que entender que el dolor y sufrimiento no es solamente un
producto del enemigo, el dolor es parte de la vida porque vivimos en un planeta caído,
como hemos dicho varias veces. Está corrompido por el pecado. No hay tal cosa como una
vida exenta de sufrimiento. El sufrimiento es inevitable. El sufrimiento es universal. Seguir a
Jesucristo no nos hace inmunes al dolor. Jesús no quita todo el dolor de nuestras vidas.

Pero él lo transforma. Le confiere un sentido. Le da un propósito. Descubrimos el


significado de ese dolor.

Por eso, la esperanza del cielo es tan maravillosa, porque en el cielo no habrá tristeza,
sufrimiento, enfermedad, lamentos, lágrimas, enredos, ni problemas de ninguna clase. Así
será el cielo. Pero todavía estamos en la Tierra. Y en la Tierra experimentamos sufrimiento.

Dios dice que si le entregamos nuestro sufrimiento, él lo usará para bendecirnos, lo usará
para cumplir sus propósitos y lo usará para ayudar a otras personas.

Un mito muy difundido es que ayudamos a la gente mediante nuestras fortalezas y


nuestros éxitos. No es verdad. Ayudamos a otros por medio de nuestras debilidades y
fracasos personales. A través de nuestras luchas y dolorosas experiencias, es que ayudamos
mejor a nuestro prójimo. Pedro iba fracasar en algo que tenía apostado que no sucedería,
eso le iba causar un tremendo dolor, angustia un sentido de total fracaso, en su
compromiso con el Señor, en su fe.

Pero Cristo iba sacar provecho cunado dijo a Pedro: después que todo pase y regreses a mi
fortalece a tus hermanos. Wow hay cosas que solamente después de pasar por ciertas cosas
te capacita a fortalecer los demás, Pero nunca fue la intención de Dios que pases por algo
sin que tengas algo que compartir con otros. ¿Entonces que podría compartir Pedro de su
experiencia de dolor y fracaso que fortalecería a los demás?

1. La Biblia dice que necesitamos aprender a contarles a otros cómo el dolor hizo que
Dios captara mi atención.

Proverbios 20:30 dice: Los golpes y las heridas curan la maldad; los azotes purgan lo más
íntimo del ser. ¿Alguno está de acuerdo con este versículo? ¿Alguno podría contar una
historia sobre este versículo? No cambiamos cuando vemos la luz. Cambiamos cuando el
fuego nos está quemando. Cambiamos cuando nuestro dolor excede nuestro miedo a
cambiar. ¿Por qué será que esperamos a que las cosas empeoren hasta el límite para
decidir cambiar? No lo sé. Pero el dolor nos motiva.

Dios usa el dolor en nuestras vidas para diferentes propósitos. Usa el dolor para
examinarnos, corregirnos, dirigirnos y perfeccionarnos.

Dios usa el dolor para hacer que veamos lo que hay en el interior de nosotros. Nos muestra
esas cosas y nos dice: “Esto es lo que debe cambiar”.

Dios usa el dolor para corregirnos: “No hagas eso así; hazlo de esta manera”.

Dios usa el dolor para dirigirnos: Nos muestra el camino a seguir.

Dios usa el dolor para perfeccionarnos, para edificar nuestro carácter.

Pero el principal objetivo por el que Dios usa el dolor en nuestras vidas es para llamar
nuestra atención. El dolor es el megáfono de Dios. Cuando sufrimos, Dios nos está
diciendo: ¡Hola! ¿Me estás escuchando? “¿Piensas que te he creado para que vivas como un
pequeño egoísta, ignorándome para siempre? Hola, ¿hay alguien allí?”.

Dios nos suspira en medio del placer pero nos grita en medio del dolor. El dolor es una luz
de emergencia encendida. El dolor es una alarma sonando. El dolor nos llama a salir del
sopor. El sufrimiento es Dios diciéndonos que algo anda mal. “¡Cuidado, ese no es el camino
que tracé para ti!”. El sufrimiento es la alarma de un despertador sonando.

Recuerdan la historia del hijo pródigo, que tuvo todo lo que quiso. Tomó la parte de la
herencia que le correspondía y se fue de su casa. Gastó el dinero en vino, mujeres, fiestas y
placeres. Especialmente, en mujeres. Pero cuando se le acabó el dinero todos lo
abandonaron. Y terminó viviendo en un criadero de cerdos. Y se alimentaba de la comida de
los cerdos. Esa situación no es precisamente la más favorable para un judío, porque ellos no
debían vivir en contacto con cerdos.

2. Debemos aprender a contar lo que hemos aprendido en el proceso.

En otras palabras, ¿qué hemos aprendido desde que tuvimos ese problema, dolor, dificultad
o sufrimiento? ¿Cuáles son las lecciones que he aprendido y puedo enseñar a otros?

La gente dice: “Es sabio aprender de la experiencia”. Es verdad. Pero les diré algo mejor que
eso. Es cierto que es sabio aprender de la experiencia. Pero es más sabio aprender de la
experiencia de otros. ¿Por qué? Porque no tenemos que cometer todos los errores nosotros
mismos. Si tuviera que aprender todo de mis propios errores, moriría antes de que pudiera
aprender todo. ¿No es mejor si aprendo de los errores de otros y así evito cometer los
mismos errores que ellos? Aprender de los errores de los demás es un aprendizaje más
rápido y menos doloroso.
Por eso debemos leer historia. Por eso debemos leer la Biblia. Por eso necesitamos
mentores, no importa quiénes seamos. Por eso necesitamos compañeros espirituales. Por
eso necesitamos un grupo pequeño. Porque aprendemos los unos de los otros. Conociendo
la experiencia de uno que ha pasado por determinado sufrimiento, seré capaz de actuar
más rápidamente.

¿Qué puedo contar? Que el dolor dirigió mi atención hacia Dios. Lo que me enseñó el dolor,
las lecciones que aprendí del sufrimiento.

Hay otra cosa más que Dios quiere que contemos.

3. Él quiere que contemos cómo Dios puede sacar lo bueno de lo malo.

Todos nosotros tenemos ejemplos personales sobre esto que podemos contar. Podemos
repasar nuestras vidas y recordar cuántas veces Dios sacó lo bueno de lo malo.

Una de las promesas más grandiosas de la Biblia está en Romanos 8:28. Es uno de los
versículos más conocidos de la Biblia. También es uno de los más malentendidos. Vamos a
considerarlo palabra por palabra. Esta es una promesa de Dios. Sabemos que Dios dispone
todas las cosas para el bien de quienes lo aman. Vamos a ver lo que dice.

Primero, ¿qué es lo que no dice? No dice que todas las cosas saldrán de la manera que
quiero. Eso no es verdad. No es así. Las cosas no siempre salen de la manera que yo quiero.

Tampoco promete que todas las cosas tendrán un final feliz sobre la Tierra. Tampoco eso es
verdad. No todos los finales son felices en esta Tierra. Hay muchos finales que no son felices
en este planeta. Este es un planeta caído. No es el cielo. No deberíamos pretender que en la
Tierra todos los finales sean felices. No existe tal cosa.

¿Qué nos promete este versículo respecto a la recuperación y el crecimiento?

Primero dice: “Sabemos”. En otras palabras, no estamos suponiendo, no estamos


esperando, deseando u opinando. Lo sabemos con certeza. Esto es un hecho de la vida.
Podemos confiar en ello. Estar absolutamente seguros. Lo sabemos con tal certeza que
nuestra vida puede depender de ello.

¿Qué sabemos? “Sabemos que Dios dispone”. ¿Qué quiere decir esto? Que nuestras
vidas no son un accidente. No existimos por azar. No existe la mala suerte. Hay un gran
diseño detrás de todo. Nuestras vidas no dependen del destino. Nuestras vidas no
dependen del azar. Nuestras vidas no son el resultado de un accidente. No somos un
accidente. Dios tuvo un plan y un propósito para nuestras vidas desde antes de que
naciéramos.

Nosotros cometemos errores. Dios nunca comete errores. Y todo lo que pasa en la
vida se debe a decisiones, no al azar. Decisiones que Dios ha tomado, decisiones que yo he
tomado y decisiones que nosotros hemos tomado. No es azar, es decisión.
Ciertamente, sabemos que Dios es el gran arquitecto que ha diseñado todas las
cosas. Todo. ¿Qué se incluye dentro de todas las cosas? Todo. ¿Mis errores? Sí. ¿Están
nuestros pecados incluidos en “todas las cosas”? Sí. ¿Están los pecados de otros incluidos en
“todas las cosas”? Sí. ¿Está incluido nuestro ADN? Sí. ¿Están incluidas todas las
circunstancias de la historia? Sí. ¿Están incluidas todas las malas decisiones que ha tomado
la gente y que yo tomo? Sí. Todo incluye todo. Todas las cosas. ¿Están incluidos los abortos
naturales? Sí. ¿Está incluido el divorcio? Sí. ¿Está incluido el fracaso? Sí. Dios dice que yo
encajo perfectamente en el plan.

“Sabemos que Dios dispone todas las cosas”… si nos detuviéramos aquí, haríamos a
Dios autor del mal pero Dios no es autor del mal. Ninguna de las maldades que hay en el
mundo es causada por Dios. ¿Qué está diciendo aquí, entonces? Miremos el resto del
versículo. “Sabemos que Dios dispone todas las coas para el bien”.

¿Realmente Dios puede sacar lo bueno de lo malo? Sí, claro que puede. ¿Qué me dices de la
crucifixión? La muerte de su hijo, eso fue malo. Lo torturaron, lo escupieron, le pegaron y lo
crucificaron como un criminal. ¿Sacó Dios algo bueno de todo eso? Oh sí. La salvación del
mundo. Dios se especializa en sacar lo bueno de lo malo.

Amigos, este versículo, esta promesa no es para cualquiera. Sabemos que Dios dispone
todas las cosas para el bien de quienes lo aman. No es una promesa para todos. Solo es para
aquel que le da a Dios las piezas, diciendo: “Señor, te amo. Toma los pedazos de mi vida rota
y ármalos”.

Si no somos seguidores de Cristo, si no amamos a Dios, si no le hemos entregado a Él los


pedazos de nuestras vidas, todas las cosas no obrarán para bien. De hecho, están obrando
para mal.

Dios dice: “Quiero hacer que todas esas cosas malas obren para bien”. Uno de los
ejemplos más grandiosos es la genealogía de Jesús en la Biblia. Las genealogías son,
probablemente, las partes más aburridas de la Biblia. ¿Han leído las genealogías? Son
soporíferas. Son una gran cura para el insomnio. Si alguno tiene problemas para dormirse,
solo abra la Biblia y busque una genealogía. Comience a leerla y pronto se quedará dormido.
Son de lo más aburridas. Son tediosas y áridas. “Este fue hijo de aquel y aquel fu hijo del
otro, etc.…. y uno dice: “¿Qué es esto?” Pero tienen un significado real. Porque una de las
pruebas de que Jesús es el Mesías proviene de las genealogías que lo conectan con la línea
del rey David. En esto reside la importancia de las genealogías. Proveen una de las muchas
pruebas del mesiazgo de Jesús.

Lo interesante en la genealogía de Jesús es que es la única genealogía de la Biblia que


menciona mujeres. En la cultura hebrea, como en casi todas las culturas, las líneas
genealógicas se cuentan a través del padre. Solo se mencionan a los hombres, padres e
hijos. En las culturas antiguas, nunca se mencionaban a las mujeres. ¿Qué hace tan especial
a la genealogía de Jesús? Que en la línea genealógica del Mesías se mencionan cuatro
mujeres. Muy significativo. Y cuando miramos las historias de esas mujeres, descubrimos
que todas ellas sufrieron mucho.

Las cuatro mujeres mencionadas en la genealogía de Jesús son Tamar, Rahab, Ruth y
Betsabé. Todas ellas aparecen en el Antiguo Testamento. Estas mujeres son antepasados
directos del Mesías, el Salvador del mundo. Cada una de ellas sufrió alguna clase de herida,
complejo o mal hábito.

Tamar fue un desastre. Un pariente de ella la sedujo. Tuvo dos maridos, un par de
sinvergüenzas. Al leer la historia de Tamar vemos que es bastante explícita. Fue un
verdadero escándalo sexual en la vida de esta mujer. A causa de ello, no tuvo una buena
reputación. En su vida hubo un gran escándalo sexual.

Rahab, dicho sea de paso, era prostituta. Pero hizo algo bueno cuando ayudó a los
espías de Israel.

Ruth ni siquiera era judía. Era una moabita que se casó ilegalmente con un judío.
Los judíos no debían casarse con mujeres no judías. Así que, su matrimonio con un hombre
judío ni siquiera estaba legalmente reconocido. No era judía.

Betsabé tuvo una aventura con el rey David, quien luego hizo matar al esposo de
ella. No es exactamente una historia celestial.

El punto es que Dios eligió a estas cuatro mujeres para que fueran las madres de hombres
de los cuales descendió directamente el Mesías Salvador del mundo. Dios se mueve aún
entre nuestros errores, entre nuestras desilusiones, entre nuestras heridas, entre nuestros
pecados. Usa aun todo eso para que sus planes se cumplan.

Como pastor de ustedes que los ama, quiero que escuchen con atención lo que voy a
decirles. Piensen en el error más grande de sus vidas. Piensen en la desilusión más grande
que han tenido. Piensen en los pecados más graves que han cometido en sus vidas, aquellos
de los que más se avergüenzan. Piensen en las mayores heridas que recibieron en sus vidas.
Ahora, entiendan esto: Dios sabía todas esas cosas desde antes que ustedes nacieran; él
sabía todo lo que les pasaría en la vida. Por eso, Entonces, tocó fondo. El Señor dice que
volvió en sí.