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¡JESÚS NO USABA ‘CALZÓN’ DURANTE LA CRUCIFIXIÓN!

La publicación de esta semana coincide con el “Viernes Santo”, por eso esta entrada tiene
el objetivo de responder a una –o algunas preguntas– entorno a la Semana Santa; y más
específicamente, cuestiones relacionadas a la Muerte de Jesús. Las preguntas que
responderé a continuación las recibí de algunos lectores. Agradezco profundamente a las
personas que se tomaron el tiempo para escribir sus preguntas sin importar que tan
descabelladas pudieran sonar, admito que esta ha sido una dinámica divertida y muy
desafiante para mí.
Antes de pasar a las preguntas, debo aclarar que responderé a cada una de ellas con toda mi
sinceridad, humildad y respeto; escribo como un creyente que ama la Biblia y la
investigación en torno a ella, y aun así, trato de nunca perder de vista que aún me falta
mucho por investigar y reflexionar.

Pregunta 1: ¿Jesús usaba ‘calzón’ durante la crucifixión?


Aunque esta pregunta pueda parecer ingenua o morbosa, en realidad es una pregunta válida;
pues generalmente, en el arte popular, cuando se pinta a Jesús crucificado, se le ilustra con
una especie de taparrabos, es decir, lo equivalente a un calzón moderno. Por otro lado, los
evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) parecen guardar silencio respecto al tema;
incluso, contribuyen a la duda, narrando que los soldados romanos, luego de haber
crucificado a Jesús, lo despojaron de su ropa y la sortearon entre ellos (Mc. 15:24, Mt.
27:35). Aun más, el evangelio de Juan (19:23), al ser tan explicito con cada prenda; daría
pie a pensar que Jesús quedó colgado en la cruz sin nada de ropa encima.
Ahora bien, a lo largo de la historia han existido diversos artistas que han pintado al Jesús
crucificado completamente desnudo; por lo tanto, si respondemos a la siguiente pregunta:
¿Jesús quedó desnudo en la cruz luego de que los soldados le quitaron sus vestiduras?;
responderíamos también una segunda interrogante: ¿Cuál de estos dos grupos de artistas
estará siendo fiel a la historicidad de la crucifixión de Jesús?
Hoy, los investigadores sostienen que entre las representaciones más tempranas de Jesús
crucificado, se han descubierto varias tallas en piedras semipreciosas donde Cristo aparece
desnudo. Inclusive, una de esas representaciones de Jesús crucificado, una pequeña talla en
piedra de jaspe del siglo II, también muestra a Jesús desnudo. Igualmente, a finales del
siglo II, el obispo Melitón de Sardes escribe en referencia al Jesús crucificado: “su cuerpo
desnudo y ni siquiera juzgado digno de que una prenda lo cubriese…” (Sobre la Pascua).

Además, Altemidoro Daldiano, un personaje de Asía Menor del siglo II, comentó en uno de
sus escritos que el proceso normal de los romanos era crucificar a los reos desnudos. Los
historiadores, actualmente sostienen que los Padres de la Iglesia, hasta Agustín de Hipona
(354 – 430 d.C.), reconocían por unanimidad que la crucifixión de Cristo debió efectuarse
en completa desnudez.

Pero, ¿entonces cuando se originó la idea de que Jesús fue crucificado con un
taparrabos/calzón? Esta imagen de Jesús surgió hasta el siglo IV, fundamentada en un libro
titulado los Hechos de Pilato, el cual describe a Jesús en la cruz con una tela que le cubría
la parte inferior del tronco. Esto muy bien puede representar los vestigios del inicio del
pensamiento medieval, en el cual el cuerpo será puesto como antagónico del espíritu y se
promoverá un rechazo hacia la desnudez.

En resumen, según las evidencias expuestas, lo más probable es que Jesús no usaba calzón
durante la crucifixión; puesto que murió como un hombre considerado una amenaza para la
religión y para la política de su época, entonces, el trata que recibió seguramente fue el
mismo que hubiese recibido cualquier otro crucificado.

Por otro lado, quizá para muchos pueda sonar ofensivo que se diga “Jesús murió desnudo
en la cruz”. Sin embargo, ese problema tiene más que ver con nuestra visión morbosa y
negativa de la anatomía humana; que con una ofensa directa al mismo Jesucristo. Pues, si
Jesús fue un ser humano (aunque él es Dios) como todos nosotros, y vino a enseñarnos a
vivir en la máxima expresión de la libertad; entonces, hoy, nosotros también tendríamos
que aprender de él a reconciliarnos con el cuerpo humano, pues este es también parte de
todo lo bueno que Dios ha creado. En cambio, muchos de nosotros decidimos vivir
acomplejados porque nuestro cuerpo físico no cumple con los estándares de belleza que
Hollywood ha establecido; pero aun, no somos capaces de dirigirnos apropiadamente a
ciertas partes del cuerpo como: el pene o la vagina, eligiendo mejor el uso de palabras que
dan pie a “chistes” y nos hacen perpetuar los tabús existentes.

Pregunta 2: ¿Por qué tenía que morir Jesús para que yo pudiera ir al cielo?
¡Wow! Una muy buena pregunta, sobre todo porque la persona que me la ha hecho llegar
(una maestra de niños); sostiene que la ha recibido en dos ocasiones distintas y por dos
diferentes niños. Debo admitir que quizá no logre responder la pregunta a cabalidad, pero
por lo menos, espero poner su respuesta en perspectiva y abierta al dialogo.
Si un niño lanza una pregunta de este tipo, lo primero que debemos ayudarle a comprender
es que todos los seres humanos algún día tendremos que morir; o sea, si Jesús no hubiera
muerto crucificado, de todas maneras iba a morir de viejito. Ahora bien, creo que la
dificultad con la muerte de Jesús radica en la forma en que él murió; por lo tanto, la
pregunta de fondo que debemos responder es: ¿era necesario que Jesús muriera de esa
manera para salvarnos?
Esta segunda pregunta, creo que todos nos la hemos hecho alguna vez; sin embargo, en la
medida en que vamos creciendo y aprendemos muchos conceptos doctrinales; terminamos
guardándola en la sección de “Preguntas que le hará a Dios cuando llegue al cielo”. Pero, si
esta es una pregunta que hasta un niño es capaz de hacerse; pienso que entonces se vuelve
necesario reflexionarla un poco más.
La complejidad que tenemos para responder ante tal cuestionamiento, es que no
encontramos la manera en la que Dios siga siendo el Todopoderoso; y a la vez, que el ser
humano ejerza su libertad. Dicho de otra manera, en la mente de los cristianos de hoy, el
hecho de que Dios sea todo poderoso incluye que Dios es el causante hasta del más mínimo
movimiento de la piedra más pequeña en la tierra. Entonces, en este razonamiento decimos
“si Jesús murió crucificado es porque así lo quiso Dios, pues si Dios es Todopoderoso y no
hubiera querido que Jesús sufriera de esa manera; entonces Dios lo hubiera impedido”. Tal
vez sí, pero ¿dónde quedaría la libertad humana y las consecuencias de las
decisiones/acciones del hombre?
Por esto, no debemos perder de vista un elemento sumamente importante: la libertad
humana. Dios creó a los seres humanos como seres libres, entonces, poniendo en
perspectiva la forma en la murió Jesús: ¿Realmente ese era el plan de Dios o fueron los
hombres (el Sanedrín y los romanos) contemporáneos a Jesús, ejerciendo su libertad,
quienes decidieron asesinarlo?
Obviamente, los creyentes del siglo XXI no concebimos ver la muerte de Jesús como algo
fuera del plan de Dios; puesto que la doctrina cristiana y los mismos evangelios pretenden
dejar en claro la necesidad del hecho. Pero, tenemos que ser consientes de que –por así
decirlo– la “vida y obra” de Jesús dieron lugar a la “fe” cristiana en Jesucristo. En otras
palabras, el hecho de que la muerte de Jesús “así como fue” forme parte hoy de la “fe
cristiana”; es porque “así sucedió” y no porque “así tuvo” que haber sucedido.
Por ejemplo, imagínenos que todos los contemporáneos de Jesús aceptan la fe en el Reino
de Dios y viven las enseñanzas de Jesús, sus vidas y sociedades hubieran sido
transformadas sin duda alguna; luego, Jesús se vuelve un anciano y muere, pero resucita al
tercer día. ¿Seguiría siendo digno de ser considerado el Hijo de Dios? ¿Su obra y mensaje
podría continuar siendo el medio para la salvación de los seres humanos?
Seguramente, comentan los eruditos bíblicos, hubiera sido más sencillo para los judíos y
para los primeros cristianos vislumbras un Mesías como el de nuestro caso hipotético. El
hecho de que Jesús muriera de forma vergonzosa, como blasfemo, como impuro y de la
misma forma en la que mataban a los traidores políticos; hizo que el reto para las primeras
comunidades cristianas, al tratar de presentarlo como el verdadero enviado de Dios, fuera
aun mayor. Por esta razón, cuando la iluminación divina llego a los escritores del Nuevo
Testamento, muchos años después de que Jesús había muerto y resucitado, tuvieron a bien
rescatar el mensaje de la muerte vergonzosa como el cumplimiento de ciertas profecías del
Antiguo Testamento.
Concluyendo, cuando los niños nos preguntan: ¿era necesario que Jesús muriera de esa
manera para que yo pudiera ir al cielo? Quizá una primera respuesta sería: No lo sé, sin
embargo, tanto la historia como los evangelios atestiguan la muerte vergonzosa de Jesús; y
en su muerte y resurrección, los primeros cristianos vieron el cumplimiento de algunas
profecías del Antiguo Testamento. Tal vez, la historia que el Dios Todopoderoso –tan
poderoso se encarnó– se imaginaba pudo haber sido otra y la libertad humana hizo de las
suyas. Pero hoy nuestra fe se configura de esta manera, porque esa fue la forma en la que
murió Jesús y no necesariamente porque así debió haber sido.
Quizás, ante todo lo planteado anteriormente, muchos pudieran diferir y están en todo su
derecho. Pues este, es el esfuerzo sincero por responder a una pregunta de esas complejas;
si alguien tiene una mejor manera de resolverla, lo invito a que lo escriba en los
comentarios.

Conclusiones
Resumiendo, la Semana Santa nos recuerda uno de los acontecimientos que ha marcado la
historia humana hasta nuestros días: la muerte y resurrección de Jesucristo. Este es un buen
tiempo para reflexionar sobre como el Maestro fue muerto por lo subversivo de su mensaje,
el cual, ante los ojos de muchos hoy pudiera parecer sencillo y a veces hasta idealista. Sin
embargo, quizá no fue el mensaje; sino la congruencia con la que Jesús vivía, que asustó a
muchos de sus contemporáneos. Así mismo, otros, hombres y mujeres, encontraron en sus
enseñanzas, muerte y resurrección la fuerza para encarar la vida de una manera distinta, es
decir, desde el punto de vista de la fe.
Así pues, aunque no sabemos si los acontecimientos pudieron tener otro orden o haberse
dado de una manera diferente a cómo sucedieron; el hecho es que así fueron y, en esa
manera, los creyentes hemos podido ver en Jesús al Dios hecho hombre.
Nuevamente, extiendo mi sincero agradecimiento a las personas que se tomaron el tiempo
para mandarme sus preguntas y también a las que se han tomado el tiempo de leer esta
publicación; espero que juntos podamos seguir aprendiendo.

Obras consultada
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