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La realización simbólica y diario

de una esquizofrénica
Ensayo

2018 Autor: Emma Lizethe Cisneros Gutiérrez


La realización simbólica y diario de una esquizofrénica

La realización simbólica y
diario de una esquizofrénica
INTRODUCCIÓN:
El libro el diario de una esquizofrénica consta de dos
partes. La primera de estas consiste en la narración desde
el punto de vista de la doctora Sechehaye sobre el
desarrollo patológico de una esquizofrenia en una joven
llamada Renée, desde sus inicios en la pubertad hasta la
edad adulta, terminando con la curación de la enferma
gracias a la terapia de realización simbólica.

La segunda parte es simple y sencillamente el diario de la


paciente que Marguerite Schehaye atendió; expone sus
experiencias con la enfermedad, el trato degradante que
sufre como enferma mental, el terror que le acompaña en
cada una de sus vivencias y su paulatino restablecimiento.

A lo largo de este ensayo voy a mencionar algunos de los


muchos fragmentos, de ambas partes, que me parecieron interesantes y mis
respectivas opiniones, entre otras cosas. Antes de comenzar, quiero definir en forma
breve la esquizofrenia a fin de tener una idea más clara de lo que es la enfermedad
de Renee.

Esquizofrenia se define como una patología psiquiátrica caracterizada por un


pensamiento desestructurado, delirios, alucinaciones y alteraciones afectivas y
conductuales. El paciente esquizofrénico percibe la realidad profundamente
distorsionada y tiene significativos problemas para mantener conductas motivadas
y de interacción social normal.

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Autor: Emma Lizethe Cisneros Gutiérrez
La realización simbólica y diario de una esquizofrénica

PRIMERA PARTE: LA REALIZACIÓN SIMBÓLICA

Habla de una paciente que sufre de esquizofrenia, pero una esquizofrenia que es
da carácter totalmente psicológico ya que desde inicios de su vida es una niña que
no fue deseada y fue maltratada por ambos padres, psicológicamente torturada
durante toda su infancia.

Durante el desarrollo de la primera parte del libro, la doctora Sechehaye propone


una terapia novedosa que hoy por hoy parece rechazada por la psiquiatría oficial;
Para la doctora las alucinaciones o las conductas alteradas del esquizofrénico no
son simples afloramientos sin sentido de una mente trastornada, sino que son
plasmaciones de necesidades psíquicas insatisfechas.

Desde la perspectiva psicoanalítica esta idea no debe resultar extraña ya que los
síntomas neuróticos también son considerados en el psicoanálisis como intentos de
restablecer la economía psíquica del paciente.

Renée había sido desahuciada por la psiquiatría de su época y todo apuntaba a que
“se trata de una esquizofrénica en sus comienzos no es posible ayudarla mucho,
pues está en el camino de la desintegración mental, común en estos casos” (La
realización simbólica cap. II) sin embargo, el método de Sechehaye logró el total
restablecimiento de Renée convirtiendo de cierta forma a la doctora en una madre
para Renée.

Renée desde muy pequeña empezaba a presentar síntomas que son parte de la
esquizofrenia como, por ejemplo:

A los 5 años:
Miedo hasta a su propia sombra ya que la consideraba como algo son intenciones
hostiles hacia ella. La sombra se burlaba de ella. (Ideas delirantes de tipo
paranoide), Se cuidaba de no pisar sombras ajenas porque sería como un asesinato
y la sombra se vengaría al instante. (Pensamiento desorganizado)

A los 7 años:
También presenta pensamiento desorganizado como por ejemplo al creer que con
piedras puede descarrilar el ferrocarril y matar a alguien, que al lamer el oxido y las
piedras puede hacer dura y fría como ellos.

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En ocasiones también presenta destructibilidad y desea de tirarse al vacío


Aunque todavía su funcionalidad no se ve afectada; a lo nueve años suele ser una
niña obediente, se muestra cariñosa con su madre.

A los 11 años:
Sigue presentando síntomas psicóticos ya que cree hablar con los muertos y hasta
escuchar respuestas en las charlas que tiene con ellos, desea con gran intensidad
la muerte para llegar al cielo.

Un año después Renée empieza a tener otra manifestación de tipo cognitivo con
respecto a la percepción; ilusiones ópticas y sensitivas, aunque sin resultados
afectivos y sin llegar a las alucinaciones.

En cuanto a la escuela es una alumna buena pero la maestra la considera como un


poco rara.

La clave del método de Sechehaye es que considera que la patología del enfermo
mental “habla” de sus necesidades psíquicas, de nuevo, esto no debería resultar
chocante desde el psicoanálisis toda vez que uno de los elementos de la terapia
psicoanalítica original era la interpretación de los sueños del paciente como
manifestación de su vida psíquica profunda.

Lo novedoso del método de Sechehaye es que no sólo ve las alucinaciones o


conductas anómalas de Renée como “síntomas” de su patología sino también como
intentos simbólicos de superar el estado esquizofrénico. De este modo la patología
“habla” a la enferma de la enferma misma; la alucinación, las visiones del “Otro
Mundo” no son afloramientos de las cloacas de lo irracional sino exhibiciones
simbólicas de necesidades profundas de la enferma.

El camino de la enfermedad es también el camino del restablecimiento psíquico, el


camino que transcurre por el “Otro Mundo” es también el que llevará a Renée hacia
esta alucinación socialmente admitida llamada “Mundo Real”.

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SEGUNDA PARTE: DIARIO DE UNA ESQUIZOFRÉNICA

Renée en su diario nos cuenta que ella no se consideraba enferma solo se veía en
un país totalmente opuesto a la realidad, gracias al apoyo psicoterapéutico de
Sechehaye y a sus métodos que rompen con el esquema de la terapia freudiana ya
que al igual que una madre por su hijo ella se esfuerza por adaptar las necesidades
aliviándolas en donde la satisfacción psicótica ciega la cambia por otra más
consciente. La esquizofrenia es un trastorno que afecta a la persona en la capacidad
para controlar sus emociones, pensar claramente, tomar decisiones y relacionarse
con los demás, es uno de los trastornos más incapacitantes, pero a diferencia de
otros, como el Alzheimer, puede tener mejorías. La mayoría de las personas que
sufren de esquizofrenia tienen los primeros síntomas de la enfermedad durante la
adolescencia y estos suelen durar toda su vida.

El primer capítulo del diario de Renée se titula “Aparición de los primeros


sentimientos de irrealidad”, un título muy oportuno con el que comenzar ya que la
lucha de Renée contra esta invasión de irrealidad en su vida será el motivo principal
del diario. Lo terrible de la irrealidad no es lo que la irrealidad misma representa sino
el sentimiento de soledad y de desligazón con el mundo “normal” que experimenta
la enferma. Las visiones no son en sí mismas terribles, puede que algunas tengan
hasta cierto encanto onírico, lo que las hace terrible es la fractura con el mundo
humano “normal” que rodea a Renée.

“pero a pesar del juego y de la conversación, no lograba volver a la realidad: todo


me parecía artificial, mecánico, eléctrico; o también me excitaba voluntariamente:
reía, saltaba, movía las cosas a mi alrededor, las sacudía para intentar hacerlas
volver a la vida. ¡Eran miembros terriblemente penosos!
¡Cuán feliz era cuando las cosas permanecían en su cuadro habitual, cuando la
gente estaba viva, normal y, sobre todo, cuando yo tenía contacto con ella!”

Esto viene a corroborar la idea de que el enfermo que sufre algún tipo de psicosis
no teme tanto las alucinaciones en sí sino el sentimiento de soledad y de desligazón
con la realidad socialmente admitida que le rodea. La irrealidad, conforme avanza
el deterioro mental de Renée, se asocia cada vez más al aislamiento y la ruptura de
los lazos que unen a la enferma con el mundo de lo humano, entonces las
alucinaciones sí se tornan terroríficas.

Una forma subjetiva como ella vivía la realidad; que fue para ella sentir la
esquizofrenia, los diferentes métodos psicológicos que vivió en carne propia. La
esquizofrenia es una sicosis caracterizada por la ruptura de contacto con el mundo
exterior; Freud considera la esquizofrenia como una neurosis narcisista; separada
de sus objetos, la libido se acumula en el yo y, en su esfuerzo por volver, solo
aprehende las “sombras”, es decir, las representaciones verbales que le

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corresponden”. Freud relaciona la esquizofrenia con las alteraciones precoces de la
relación madre-niño.

En el Diario de una esquizofrénica podemos observar como el hecho de que los


padres de Renée se divorciaran afecto a la niña, el sentirse una hija no deseada y
el hecho de que a Renée le exigían que cuidara a sus hermanos y cuando estos
hacían algo culpaban sus Padres a Renée por ser la responsable de ellos, todos
estos sentimientos pueden afectar severamente a un niño, el no darle la confianza
de enfrentar al mundo depende en primer lugar de los padres quienes son
responsables de que el niño se sienta seguro del ambiente en el que se encuentre
lo cual es notable que en Renée no sucedió. El escapar de su realidad fue un
mecanismo de defensa que ella uso ya que ella misma nos cuenta que ella misma
en el momento de sentir miedo y el estado de irrealidad pronunciaba “quisiera
volverme loca, para no sentir este miedo”.

La joven presenta esquizofrenia de tipo hebefrenia o desorganizada y de cómo (a


pesar de haber sido muy difícil tratarla) a través del psicoanálisis, la realización
simbólica y los tratamientos fue posible que alcanzara un estado residual.
Algunos de los síntomas que presentaba Reneé eran: síntomas afectivos, descuido
de su apariencia, regresión, estado mágico, percepción errónea de la realidad,
agresividad, miedo, deseo de morir, escuchaba voces, ilusiones ópticas (sensitivas),
alucinaciones, culpabilidad, constante movimiento (para no escuchar las voces),
despersonalización, falta de ajuste a la realidad, perdida de la perspectiva, ideas
maniacas, ideas de persecución, indiferencia, retraimiento.
Reprimió muchas cosas y sentimientos en su infancia hacia el padre, los hermanos
y la madre.

Renée continúa su diario explicando el clima de irrealidad que la rodea y el terror


que le produce estos encuentros inesperados con lo irreal. El encuentro con la
doctora Sechehaye parece apaciguar en algo la desesperación de Renée, la misma
doctora admite en su trabajo que el hecho de escuchar a la enferma le ayuda a salir
de la vorágine de aislamiento en la que parece sumirse. Sin embargo, el contacto
de Renée con la doctora retrasa su ruptura con el mundo real pero no lo frena. Al
final Renée se auto agrede obedeciendo a un omnipresente “Sistema” y debe ser
ingresada. Por mucho que se haya teorizado sobre lo espantoso que puede ser para
un enfermo mental su ingreso en un centro psiquiátrico estas líneas del diario de
Renée nos hacen enmudecer:

“La idea de entrar a una “Casa de iluminados” [nota: por iluminados Renée se refiere
a enfermos mentales con síntomas alucinatorios] me angustió mucho. Fue como si
se hubiera sellado mi definitiva entrada en el país de la Iluminación. Supliqué que
se me retuviera en la clínica, lloré y prometí no obedecer más al Sistema, pero nada
valió: debía ser trasladada.

Mis promesas, por lo demás, no eran válidas, puesto que era incapaz de
sostenerlas. Sin embargo, yo sabía que, si no requería una vigilancia permanente,
me retendrían en la clínica. A pesar de esta certidumbre y a pesar, sobre todo, de 6
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mi intenso deseo de permanecer cerca de Ginebra, en un lugar en el que “mamá”
pudiese verme todos los días, y de mi terrible miedo de sentirme encerrada en la
“Casa de Iluminados”, no logré desobedecer a los impulsos del Sistema: por el
contrario, éstos parecían aumentar bajo la influencia de mi deseo de verlos
disminuir.

Y llegó el terrible día: vinieron a buscarme en un automóvil y mi enfermera me


acompañó. Según se había resuelto, debía entrar a la clínica privada dependiente
de un asilo de un cantón alejado de Ginebra; desgraciadamente hubo un error y no
fui llevada a esta clínica, sino al asilo, a un pabellón para mujeres agitadas. Cuando
me metieron a la sala de observación y pude ver esos enormes barrotes en las
ventanas, esas mujeres que aullaban vociferando injurias y en las más extrañas
posturas, creí que iba a morirme de angustia. Mi enfermera desapareció sin
despedirse de mí. Enloquecida de terror permanecí sola en medio de este decorado
alucinante, sumida en la desesperación. Una enfermera me condujo al baño, me
ayudó a desvestirme, me puso una enorme camisa de tela burda y me bañó con
agua casi helada. Temblaba de frío, de fatiga y de miedo. Me sentía como un pájaro
caído del nido y rodeado de peligros mortales.”

Como es lógico el deterioro mental de la enferma se agudiza y los contactos con el


mundo real se vuelven escasos o nulos, el título del octavo capítulo del diario “Me
hundo en la irrealidad” de fe da lo triste de este proceso. La enferma habla
inarticuladamente y parece no reconocer nada ni a nadie, a penas a la doctora
Sechehaye, pero lo más horrible de esta situación es que según el diario de Renée
en este estado ella era plenamente consciente de su situación y de su soledad. Es
más que probable que cuando consideremos que un enfermo mental “ha perdido el
juicio” estemos expresando el deseo de que el enfermo no sea consciente de su
situación más que una realidad objetiva. Incluso más adelante cuando Renée cae
en un estado de estupor e indiferencia vegetativa admite que “Los médicos se
imaginaban que no comprendía las órdenes y sus indicaciones, pero yo comprendía
perfectamente todo lo que pasaba a mi alrededor”. Todos estos testimonios de
Renée vienen a mostrar como el enfermo mental es más consciente de su situación
de lo que nos gustaría imaginar.

Tras la grave recaída de Renée la doctora Sechehaye descubre el método que


permitirá a la enferma recuperar el contacto con la realidad. La doctora se esfuerza
en interpretar el significado simbólico de las alucinaciones de Renée y desentrañar
las necesidades psíquicas que estos “síntomas” manifiestan. De este modo se
establece un puente simbólico entre la doctora y Renée que paulatinamente se hace
extensivo al resto de la humanidad.

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Lo que más ayudo a Reneé fue el uso de los símbolos, en un principio fueron difíciles
de interpretar para la psicoanalista, pero fue la mejor forma de comunicarse entre
ellas, aparte de que en ellos Reneé se veía reflejada y eran una forma de expresión,
lo símbolos representaban lo que le hacía falta y gracias a ellos pudo ir cubriendo
todos esos aspectos de su vida que habían quedado inconclusos y reprimidos.

Los dibujos también fueron un factor importante para poder entender, mediante
símbolos, lo que Reneé no podía expresar con palabras.

“Un pecado inaudito, infinito, me agobiaba como una hercúlea carga y desataba
contra mí todas las fuerzas de la destrucción. No sabía dónde estaban y tenía idea
alguna de mí; sólo una cosa me interesaba: destruirme, asesinar a este vil ser al
que odiaba a muerte. Las voces se habían desencadenado de nuevo y una
tempestad me sacudía. Se me transportó a una clínica psiquiátrica y poco después
caí en un estado de estupor e indiferencia completos. No podía reaccionar porque
se había detenido el motor vital. Notaba que las imágenes se alejaban o se
acercaban a mi cama, pero yo estaba alejada de ellas, yo misma no era ya sino una
imagen sin vida. “

El anterior es uno de los fragmentos mas impactantes que he leído, no solo de este
libro, sino literatura en general, es que es imposible no intentar imaginar a la mujer
en un estado catatónico en donde todo su entorno se mueve menos ella, en donde
no se puede reaccionar o hacer algo… solo de pensarlo me llena de angustia. No
puedo imaginar la sensación de percibir a la gente como una imagen y nada más;
de poder notar que se acercan o se Alejan, pero no poder sentir la cercanía o la
lejanía nunca a causa de que se sentía tan ausente. Imaginar algo así te muestra lo
dificil y espantoso que debe ser tener tan solo un síntoma de esta enfermedad.

“La mujer que ocupaba la cama de enfrente se levantó bruscamente y se precipitó


hacia mí y me robó las frutas, peras y manzanas- que tenía sobre mi mesa de noche
y se llevó el botín para comérselo apresuradamente dentro de su cama. Aterrada,
me preguntaba si había soñado esta historia del robo de las frutas, pues era la
primera vez en mi vida que me acusaban de mentirosa. “

Esta parte me llamó la atención particularmente por la sensación de terror que ella
sentía al perder la seguridad sobre lo que decía. No me imagino la angustia de no saber
si lo que pienso es o no realidad. Me imagino su desconcierto ante la insistencia de la
enfermera de que era mentira y, sobre todo, que esa mujer había rechazado consumir
alimentos durante años y por eso la tenían que nutrir artificialmente. Afortunadamente,
resultó ser verdad que la mujer si había robado los frutos. Me imagino que eso ayudó a
Reneé a sentirse un poco más confiada sobre sí misma.

La interpretación de lo simbólico se hace a través del psicoanálisis lo mismo que


podría haberse hecho a través de otro sistema de interpretación simbólica, eso es
lo de menos, lo importante es que al final la enferma oye y entiende la llamada de
la Iluminación y restablece el lazo con el mundo real. La última frase del diario de
Renée viene a abundar en la idea de que lo terrorífico de la Iluminación no era la
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Iluminación misma sino la soledad en la que sume a la enferma mental; la última
frase de Renée en su diario viene a subrayar la idea de que la “enfermedad mental”
posee una importante faceta social que no debería ser desdeñada.

“Sólo quienes han perdido la realidad y vivido por años en el país inhumano y cruel
de la Iluminación, pueden saborear el goce de vivir y medir el inestimable valor de
ser parte de la humanidad”

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CONCLUSIÓN:
Aún a riesgo de parecer exagerada creo que he leído pocos relatos tan
extraordinariamente dramáticos como el diario de Renée, con el agravante de que
cuenta hechos verídicos que se repiten día a día en ciento de miles de personas
con alguna patología mental.

Leyendo a Sechehaye quizás podamos comprender la ineficacia de la psiquiatría


oficial que impera en la actualidad. La depresión, la esquizofrenia o la ansiedad son
llamadas desde el otro lado del espejo, llamadas terribles, no lo ignoro, pero
llamadas que nos invitan a la “muerte y resurrección” de una estructura psíquica
que, por las razones que sea, se ha vuelto ya inoperante. Hoy en día las drogas
(medicinas aturdidoras de la conciencia) o las ficciones colectivas han sustituido a
la iniciación; nos quedamos temerosos en las puertas del Averno y llamamos a
nuestra cobardía “sensatez”. Con una pastilla queremos olvidar lo que nuestra alma
grita, pero no podemos olvidar que olvidamos y así sucede que esa llamada pasa
sobre nosotros como una estrella fugaz, sin dejar rastro en nuestro espíritu,
desapareciendo en el horizonte y abandonándonos en nuestras tristes seguridades
a la espera de la siguiente crisis que nos dejará, de nuevo, tan vacíos de vida como
nos encontró.

Más que las anotaciones de la analista. Es cierto que la analista fue una pionera
importante al crear un estilo de terapia que curara, de algún modo, la esquizofrenia
(que en aquellos tiempos se consideraba imposible, aún con medicina), pero
ciertamente es mucho más rico leer el diario de la chica porque puedes sentirte en
el papel de una esquizofrénica. Creo que es una aportación sobresaliente esta obra
porque nos ayuda a introducirnos al rol del paciente: a sentir y pensar como ellos,
aunque sea un poco. Siempre he considerado crucial el tomar en cuenta las
percepciones y las cosas que mencionan al momento de terapia los pacientes, por
más faltas de cordura que suenen. Ponernos en sus zapatos creo que es algo que
ayudaría mucho en el tratamiento de cualquier tipo de enfermedad o malestar.

Creo que es un libro excelente, sin mencionar muy interesante. Nos lleva por todo
un viaje en la vida de una mujer que, sin esperarlo así, vivió una de las peores
enfermedades mentales, sino es que la peor, y logró vivir para contarlo.

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La realización simbólica y diario de una esquizofrénica

Es impresionante leer como es que una psiquiatra, a pesar de su formación médica,


dejó a un lado todo prejuicio que ciencia médica había formado sobre su paciente y
luchó con esperanza, perseverancia y sobre todo esfuerzo y dedicación contra
viento y marea para sacarla adelante.

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Contenido
INTRODUCCIÓN: .............................................................................................................. 2
PRIMERA PARTE: LA REALIZACIÓN SIMBÓLICA .......................................................... 3
SEGUNDA PARTE: DIARIO DE UNA ESQUIZOFRÉNICA ............................................... 5
CONCLUSIÓN: ................................................................................................................ 10

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