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Universidad de Chile

Facultad de Ciencias Sociales


Departamento de Antropología
Carrera de Arqueología

Los talladores de Punta Ñagué: Un análisis tecnológico del material lítico superficial del sitio
LV098-A.

Informe de práctica profesional

Consuelo Huidobro Marín


Profesor guía: Donald Jackson S.

Agosto de 2007
Resumen

Se presentan los resultados del análisis lítico del sitio Punta Ñague (LV098-A), ubicado 6,5
kilómetros al noroeste del pueblo de Los Vilos, Provincia del Choapa, IV Región, y asignado a una
fase temprana del complejo Huentelauquén. En base a la escuela francesa de estudios tecnológicos,
se intentan discriminar los métodos y técnicas utilizados en la secuencia de desbaste representada en
el sitio, así como los conocimientos sociales e individuales asociados a la manufactura de artefactos
líticos. Se plantea una cierta estandarización en las formas de desbaste equivalente para todas las
materias primas, orientada principalmente a la obtención de lascas espesas y probablemente
asociada a la transmisión social de conocimientos.

Palabras clave: Tecnología lítica, cadena operativa, método de desbaste, Complejo Huentelauquén.

Introducción

El presente trabajo consiste en un análisis del material lítico del sitio Punta Ñague (LV098-A),
ubicado 6,5 kilómetros al noroeste del pueblo de Los Vilos, provincia del Choapa, IV Región, y
adscrito a una fase temprana del Complejo Cultural Huentelauquén (Jackson 1993). Dicho complejo
fue definido en la década de los ’60 en la costa del norte Semiárido de Chile, principalmente a partir
de las investigaciones de Iribarren (1961) y Gajardo (1963) en el sitio homónimo y las de
Bahamondes (1969) en Pichidangui. Los indicadores utilizados fueron, como es sabido, sobre todo
los litos geométricos y las puntas lanceoladas de pedúnculo ancho (Iribarren 1961). Tempranamente
se reconoció también la presencia de registro afín a este complejo en el interior, a través de la
llamada “Industria Cárcamo” (Ampuero 1969, Castillo y Rodríguez 1977-1978). Posteriormente,
los trabajos en el sitio La Chimba 13 o Quebrada Las Conchas, cercano a Antofagasta, II Región,
otorgaron la primera fecha radiocarbónica, ampliaron el área de distribución geográfica para incluir
el Norte Árido e incluyeron nuevos tipos de datos en su interpretación, como es el registro
paleoambiental (Llagostera 1977).

Más recientemente, dos grupos de trabajo han llevado a cabo investigaciones sistemáticas sobre el
Complejo Huentelauquén, que se concibe como resultado de una fuerte adaptación costera que
presenta variaciones sincrónicas y diacrónicas, y que habría abarcado desde la II Región hasta el
norte de la V más o menos entre los 11.000 y los 8.000 años a.p (Llagostera et al. 2000, Jackson et
al. 1999, Jackson y Méndez 2004). Dichas investigaciones han generado modelos a escalas
macrotemporales y macroespaciales integrando la historia cultural, la subsistencia, y los patrones de
asentamientos de dicho complejo, reconociéndose las diferencias antes mencionadas. En particular
para el área de Los Vilos, se ha planteado en un primer momento un patrón de asentamiento
nucleado-disperso de fuerte orientación litoral que incluiría desplazamientos al interior y en un
segundo momento, un patrón orientado a la ocupación de cabeceras de quebradas (Jackson y
Méndez 2004).

En el contexto de lo planteado para el Norte Semiárido, este análisis pretende contribuir a la


caracterización temprana del Complejo Cultural Huentelauquén desde una perspectiva mucho más
acotada y tomando como base los planteamientos de la escuela francesa de estudios tecnológicos.
Esto con miras a reconocer las formas de hacer específicas manifestadas en la talla lítica que se
realizó en el sitio Punta Ñague, lo que potencialmente puede constituir un aporte para la
identificación de unidades sociales básicas en la reproducción del sistema cultural de estos grupos,
y para la construcción de indicadores de las diferentes manifestaciones de este Complejo Cultural,
que al ir más allá de la presencia / ausencia de artefactos diagnósticos, consideren la variabilidad
funcional de los sitios (Jackson et al. 1999). Este análisis por otra parte, permitirá evaluar la
pertinencia de un marco teórico-metodológico relativamente poco utilizado en el país1 en la
resolución de estos problemas.

El enfoque tecnológico en el análisis de las industrias líticas.

El análisis se enmarca principalmente en conceptos derivados de la escuela francesa de estudios


tecnológicos, cuyo planteamiento básico es, en forma simplificada, la comprensión de las
sociedades prehistóricas a través de sus técnicas, entendidas a la vez como productos sociales y
como elementos constitutivos de lo social (Soressi y Geneste 2006). Los subsistemas tecnológicos
se relacionan entre sí y con las otras esferas de la cultura, de manera de resultar en interacciones
características de grupos socioculturales particulares (Morello 2005, Soressi y Geneste 2006). En
términos más específicos, todo comportamiento tecnológico, de creación y transformación de
artefactos, está regido por determinadas reglas y conocimientos culturalmente específicos, que
pueden ser inferidos mediante el análisis tecnológico. En el momento de abordar la producción de
un objeto, el artesano posee una serie de conceptos entre los que se han reconocido los
conocimientos (“conaissances”) y los saber-hacer (“savoir-faire” o “know-how”, Pelegrin 1991,
Hodder 1992). Los primeros agrupan las representaciones mentales de las formas ideales buscadas
para la elaboración del producto, y una serie de formas o modalidades de acción (gestos técnicos)
asociados a la obtención de estas formas ideales. Estos conocimientos constituyen memorizaciones
de conceptos y comportamientos y por lo tanto pueden aprenderse y enseñarse mediante la
observación, en el contexto de la vida cotidiana (Pelegrin 1991). Los segundos corresponden a un
tipo distinto de “conocimiento”, por cuanto surgen de la experiencia y pericia específica del
artesano, y no son transmitibles como son las conaissances (Pelegrin 1991). Hay dos tipos de saber-
hacer, uno ideacional correspondiente a la evaluación y construcción de una situación dada y a la
capacidad de acción de acuerdo a ella; y uno motor, referente a la programación de los gestos e
intuiciones desde el punto de vista sensorial (Pelegrin 1991). Esto ha sido especialmente aplicable
al caso de la industria lítica, para la cual fueron desarrollados inicialmente estos conceptos, dado
que al ser una tecnología extractiva en lugar de aditiva (como es por ejemplo la alfarería), puede
accederse a distintos momentos de la producción del artefacto2, y además a ciertos gestos
específicos, ya que todo impacto sobre la roca produce dos huellas, un negativo y un positivo
(Pelegrin 1991, Pelegrin y Roche 2000). El análisis lítico desde esta perspectiva busca por lo tanto
comprender los conocimientos utilizados en el proceso de talla (Forestier 1995), reconstituyendo
comportamientos que potencialmente puedan dar luces sobre la organización social de estas
actividades y su relación con otras esferas de la cultura (Pelegrin 1991).

Una herramienta esencial en la comprensión de los sistemas tecnológicos y en los análisis desde
esta perspectiva es el de cadena operativa (“chaîne operatoire”). El concepto fue acuñado en la
década de los ’60 por el antropólogo francés André Leroi-Gourhan, y se refiere, como es sabido, a
una estructura secuencial jerarquizada del “ciclo de vida” del artefacto, desde la obtención de la
materia prima hasta su descarte o abandono (Forestier 1995, Soressi 2002, Morello 2005). En el
caso de la industria lítica, la cadena operativa comprende más o menos las siguientes etapas: Una
fase de obtención de la materia prima, una fase de configuración del bloque (puesta en forma del
núcleo, fase de inicialización volumétrica), una fase de producción de soportes (lascas, láminas...),
una fase de confección (transformación del soporte en soporte-artefacto) y finalmente una fase de
utilización y de abandono (Forestier op.cit: 98)3. Esta herramienta permite localizar cada pieza

1
Sin embargo, es necesario mencionar los trabajos de Flavia Morello (2005) en Tierra del Fuego y los de
Angela Peñaloza, César Miranda y Paulina Peralta (ms) en Chile Central
2
Para lo cual es fundamental la noción de cadena operativa, desarrollada a continuación.
3
La traducción es mía
lítica en un estadio determinado de la producción. La consecuencia lógica desde el punto de vista
metodológico de esto, es que las piezas deben estudiarse no una por una aisladamente, sino que en
conjunto y tomando en cuenta las relaciones jerárquicas entre ellas, que nos permitirán ubicarlas en
las distintas etapas de la cadena operativa (Soressi y Geneste 2006).

Ahora bien, la cadena operativa puede descomponerse en un esquema conceptual y en uno


operativo (Forestier 1995), ambos derivados de un proyecto cognitivo y siendo el primero una
concreción del segundo (Soressi y Geneste 2006). En otras palabras, en forma análoga a las etapas
de la cadena operativa, existe un encadenamiento de intenciones y conceptos (Valverde 2002), que
podemos vincular a los tipos de conocimiento antes aludidos. El esquema conceptual se refiere a la
imagen mental del objeto que constituye el proyecto, y el esquema operativo expone las distintas
etapas de realización desde el punto de vista técnico, operacionalizando el esquema conceptual
(Forestier 1995). Ambos dependen de parámetros naturales y humanos, tal como lo muestra la
siguiente figura:

Figura 1: Proyecto final, esquema


conceptual y esquema operativo
(Soressi y Geneste 2006)

Por lo tanto, el análisis derivado de estos conceptos, se enmarca en primera instancia a la


identificación de las formas de hacer y manipular la materia prima de acuerdo a objetivos
determinados. En concreto, se vuelve relevante identificar en el análisis lítico un método de
desbaste4, y un conjunto de técnicas mediante las cuales éste se lleva a cabo, dado que estos
aspectos serían reflejo de las operaciones mentales, conocimientos e intenciones antes aludidos, y
de los distintos factores humanos y naturales que en ellos influyen. El método “hace referencia a las
operaciones intelectuales seguidas para concretizar el objetivo de talla (y) se manifiesta en la
organización de los desprendimientos en el volumen tallado” (Tixier 1967, Pelegrin 2000, citados
por Soressi 2002), mientras que la técnica remite “al modo de aplicación de fuerza (...) y a la
naturaleza de las herramientas de talla” (Tixier 1967, citado por Soressi 20025).

Planteamiento del problema y objetivos

4
Siguiendo a Morello (2005) se utiliza el término “desbaste” como traducción del francés “debitage” en
referencia a toda acción de fracturar la materia prima para producir soportes, con lo que los restos líticos se
dividen en núcleos y derivados de núcleo. Esto en contraposición al “façonnage”, que corresponde a una
secuencia de talla para fabricar sólo un objeto final.
5
La traducción es mía
Partiendo desde estos supuestos teóricos, es posible observar como el análisis lítico tiene la
potencialidad para, en último término, discriminar unidades sociales a distintas escalas, a partir de
la base de que el estudio de las técnicas nos permite acceder a los conocimientos aprendidos por el
tallador y que son específicos de su grupo social y a los “saber-hacer” que ha adquirido a través de
su experiencia en la actividad de la talla. El análisis lítico de Punta Ñague desde esta perspectiva
permitiría por lo tanto una primera aproximación a la identificación de las unidades sociales en
cuyo nivel se transmiten los conocimientos vinculados en este caso a la talla durante el Arcaico
Temprano en el Norte Semiárido de Chile. Esto constituye un primer paso para reconocer y explicar
la variabilidad del registro en la zona. La presente práctica profesional tiene por lo tanto cuatro
objetivos principales:

- Identificar los métodos y técnicas utilizados en la secuencia de desbaste lítico representada


en el sitio de Punta Ñague.
- Caracterizar los productos que buscan obtenerse mediante estas formas de desbaste.
- Dar cuenta de las fases de la cadena operativa representadas en el sitio y de las elecciones
realizadas por los talladores en cada una de ellas, de acuerdo a las materias primas
utilizadas.
- Vincular esta información con las reglas que están configurando la talla lítica, ya sean
conocimientos o saber hacer.

Metodología

Como ya se adelantó, una primera consecuencia metodológica importante de utilizar estos


conceptos de tecnología y cadena operativa como centro del análisis lítico y de por lo tanto
considerar como relevantes las preguntas remitidas al conocimiento y prácticas culturales existentes
detrás de la manufactura de artefactos líticos, es que el analizar cada pieza por separado carece de
sentido (Sorressi y Geneste 2006). Esto por cuanto se busca reconstruir el proceso de manufactura,
y por lo tanto las piezas individuales son relevantes en la medida en que podemos relacionarlas con
otras. Con esto en mente, el material pretende analizarse de la siguiente manera:

- Formación de agrupaciones de acuerdo a la materia prima: Un primer paso es realizar


reensamblajes en base a criterios como similitud en el color y granulometría de las materias primas
(tomando en cuenta la corteza y el interior), similitud en las dendritas de manganeso y “pátinas”,
textura y afinidades tipológicas (Jackson 2002). El segundo nivel de agrupación es el de las
unidades de materia prima tallada, que teóricamente tendrían que reunir las piezas
correspondientes a un mismo nódulo tallado (Soressi 2002), con el fin de poder tener una noción de
la secuencia de desbaste aún si los reensamblajes no son posibles. Estas unidades se conforman a
partir de los mismos criterios anteriores utilizados en forma más laxa y excluyendo materias primas
no talladas para la obtención de soporte. Finalmente, un tercer nivel de agrupación es el de las
materias primas desde el punto de vista petrográfico, con lo que puede verse si existe o no un
tratamiento diferencial de determinadas materias primas.

- Análisis de derivados de núcleo: Normalmente en el análisis tecnológico desde esta perspectivas


trabaja únicamente con categorías establecidas en forma inductiva, luego del análisis del material
(Soressi y Geneste 2006). No obstante, aquí se incorpora el análisis con categorías a priori con el fin
de poder cuantificar los datos y debido a que el trabajo con unidades de materia prima tallada
permitía aplicar las categorías a eventos separados y particulares de talla, con el fin de reconstruir
sobre todo las técnicas aplicadas en cada caso. Estos criterios a priori incluyen: tipo de desecho, tipo
de talón, punto de percusión, ángulo con respecto al anverso, porcentaje de corteza, tipo de aristas,
número y tipo de negativos en el anverso, preparación del borde adyacente al talón, presencia de
corniza, presencia de negativo de bisagra en el anverso, cono de percusión, doble cono de
percusión, deportilladura bulbar, presencia de ondas y estrías, terminación en bisagra en el reverso,
conservación, tipo de fractura, presencia de clivajes, y medidas máximas (ancho, largo y espesor).
Paralelamente se llevó a cabo un análisis inductivo orientado principalmente a la identificación de
los métodos, dividiendo cada unidad de materia prima tallada en restos con 100% de corteza, con
una extracción paralela al eje tecnológico, con más de una extracción paralela al eje tecnológico,
con una o más extracciones con sentido distinto al eje tecnológico, y derivados de núcleo con
retoque. En el caso de aquellos desechos de talla con más de una extracción y aquellos con una
extracción distinta al eje tecnológico, se confeccionarán dibujos representando la secuencia
hipotética de desbaste, con el orden, sentido y número de extracciones (“esquemas diacríticos”,
Morello 2005). Esto con el fin de establecer la forma en que se realizaron las distintas operaciones
de desbaste en cada caso particular.

- Análisis de núcleos y fragmentos de núcleo: Se efectuó principalmente a partir de la confección de


esquemas diacríticos y su lectura detallada (Morello 2005), considerándose en su descripción la
organización de las plataformas de percusión6 y de las superficies desbastadas7 (Tixier et al. 1980) o
de desbaste (Morello 2005).

- Descripción de artefactos: Se realizó de acuerdo a los criterios otorgados por Bate (1971).

Contexto Arqueológico de la muestra

El material lítico analizado corresponde a una recolección superficial realizada en el sitio


arqueológico de Punta Ñague (LV098 A), ubicado 6,5 kilómetros al noroeste del pueblo de Los
Vilos, (Provincia del Choapa, IV Región) en el margen sur de la ensenada del mismo nombre
(Seguel 2001) y adyacente al litoral (Jackson et al. 1999). El sitio está emplazado sobre la terraza
marina intermedia (20 m.s.n.m), y consiste en un conchal cubierto por una paleoduna, pero
parcialmente expuesto por procesos de erosión eólica (Jackson et al. 1999, Jackson 1993). Se trata
de una ocupación Huentelauquén para la cual se ha obtenido una fecha de 10.120 +- 80 años a.p,
tomada sobre una concha de loco (Concholepas concholepas) obtenida en la base de la ocupación
(Jackson 1993), y otras dos de 10.200 +- 70 y 11.100 +- 80 años a.p. (Jackson y Méndez 2004)

Se segregaron tres estratos naturales (Jackson 1993). El primero es un depósito arenoso estéril, que
corresponde, como se mencionó, a una paleoduna, y que posee un espesor promedio de 15 cm. El
segundo, compuesto por restos de moluscos en una matriz arenosa compacta, corresponde al
depósito cultural y posee un espesor promedio de 18 cm. El tercero posee características similares al
primero, ya que también se trata de un depósito estéril de arena correspondiente a una paleoduna.

El conchal que constituye el depósito cultural, está compuesto en su mayoría por machas
(Mesodesma donacium), siendo minoritarios los crustáceos y bivalvos. Otras evidencias
arqueofaunísticas incluyen restos de peces, lobos marinos (Otaria byronia) con evidencias de
consumo, foca (Arctocephalus sp.?), aves, roedores, y camélidos (Jackson 1993, Jackson et al.
1999). En estratigrafía, se registró una posible estructura circular de roca granítica en cuyo interior
se encontró un fogón. Se identificaron además artefactos líticos, desechos de talla, núcleos,
guijarros ovoidales con y sin modificaciones, un micromortero de arenisca, un fragmento de lito
poligonal, instrumentos manufacturados en concha y en forma superficial, puntas de proyectil
lanceoladas pedunculadas y preformas de las mismas (Jackson 1993, Jackson et al. 1999, Seguel
2001).

6
La o las superficies desde las que se realizan las extracciones.
7
La o las superficies formadas por los negativos de las lascas desprendidas previamente (Tixier et al. 1980)
Punta Ñague ha sido interpretado, en base a su diversidad artefactual y de recursos explotados,
como un campamento base, parte de un sistema de asentamiento nucleado-disperso que
posiblemente sería propio de un primer momento de la tradición Huentelauquén en el Norte
Semiárido de Chile (Jackson et al. 1999, Jackson y Méndez 2004). Esta modalidad de asentamiento
estaría compuesta por ocupaciones de orientación litoral dispuestas en distintos núcleos que
incluirían campamentos base, como Punta Ñague, y de tarea. Una segunda modalidad de
asentamiento identificada para la zona, son las ocupaciones en cabeceras de quebradas (Jackson y
Méndez 2004).

Las investigaciones concernientes al Arcaico Temprano en el área de Los Vilos, junto con otras
llevadas a cabo en el Norte Arreico cuyos resultados e implicancias no se discutirán aquí, han
ampliado nuestro conocimiento del Complejo Huentelauquén por cuanto ya no se consideran
únicamente la presencia o ausencia de determinados artefactos en su identificación. Además de
ampliarse los indicadores, que por sí solos nunca son definitorios de un grupo cultural, se han
definido modos de explotación de recursos, de ocupación del espacio, etc. En este contexto, el
presente análisis pretende aportar a la comprensión de estos grupos mediante un mejor
entendimiento de su industria lítica, (si bien los resultados se limitaran a un espacio y un tiempo
determinados), que a su vez debe relacionarse con las otras esferas de actividad de estas
poblaciones.

Resultados

a) Agrupaciones y eventos de talla

En base a los distintos criterios mencionados en la metodología, el material se agrupó en dieciocho


categorías al interior de las cuales la posibilidad de realizar ensamblajes debiera ser mayor. No
obstante, se logró un porcentaje bastante bajo de remontajes (3,61%), correspondientes en su
mayoría a subproductos de talla con fracturas tecnológicas, que no resultan tan relevantes para
comprender la secuencia de desbaste. Posteriormente, las categorías se redujeron a dieciséis, al
excluirse dos percutores, conforme a la metodología expuesta (conformando las unidades de
materia prima tallada8) . Dichas categorías debieran representar el número máximo de nódulos
individuales tallados o de eventos de talla. Estos dieciséis grupos corresponden a su vez a tres
materias primas desde el punto de vista petrográfico:

- Metareniscas: Constituyen el grupo más numeroso (57,14% del material analizado). Incluye
los subgrupos (u.m.p) 7, 9, 6, 1, 8 y 10. Además, los percutores (subgrupos 17 y 18)
también corresponden a esta materia prima.

- Lutitas: Representan el 32,55 % del material analizado. Incluye los subgrupos (u.m.p) 4, 2,
3 y 5.

- Tobas: Representan el 4,7 % del material analizado e incluyen los subgrupos (u.m.p) 14,
16, 13, 11 y 15. Estos subgrupos están constituidos por muy pocos casos, por lo que esta
materia prima representa un porcentaje bajo a pesar de agrupar varias unidades de materia
prima tallada .

- No determinada: Representa el 5,61% de la muestra, y constituye el subgrupo (u.m.p)


número 12. Se trata de una materia prima de grano grueso y color gris.

8
En adelante U.M.P
Por lo tanto, el material analizado debiera representar entre un mínimo de cuatro (las materias
primas desde el punto de vista petrográfico) y posiblemente dieciséis (las unidades de materia prima
tallada que debieran representar los nódulos individuales tallados) eventos de talla.

b) Análisis de subproductos de talla

• Caracterización general del conjunto

Se analizó un total de 552 desechos de talla, distribuidos de acuerdo a materias primas de la forma
ya mencionada. No se detectaron particularidades notorias en la distribución en relación a las
distintas unidades de materia prima tallada, por lo que los resultados se presentarán de acuerdo a las
distintas materias primas (metareniscas, lutitas, tobas y no determinadas).

Los tipos de desecho de talla se distribuyen de la siguiente manera:

Gráfico 1: Distribución de
tipos de desecho de acuerdo a
materias primas.

Como se ve, la distribución de esta variable al interior de cada grupo de materias primas es muy
similar. Las lascas constituyen el tipo de desecho de talla más abundante en todos los casos,
seguidas por los fragmentos9. La única diferencia atestiguada por esta variable en relación al
tratamiento de las materias primas es que láminas y desechos de retoque se encuentran ausentes en
las tobas, lo que debe tener relación con las características de la muestra trabajada, ya que las tobas
constituyen la materia prima menos abundante. No obstante, láminas y desechos de retoque sí
presentan una distribución similar en los demás grupos de materias primas. Sin embargo, es
necesario señalar que las láminas se concentran en la categoría de las metareniscas (66,67% del
total de láminas registradas) y en particular en el subgrupo u.m.p n°1. Por otro lado, los desechos de
retoque se encuentran representados de forma similar en lutitas, metareniscas, y no determinadas.
La mayoría de ellos (96,15%) corresponden a las dos primeras, que son aquellas en las que están
elaborados los artefactos representados en el conjunto lítico.

9
Se consideraron como fragmentos aquellos subproductos de talla que no podían ser calificados como lascas
o láminas, por estar fracturados. Algunos tipos de fractura, como la diagonal, sí permiten la adscripción de los
subproductos a lascas o láminas, mientras que otros, como la transversal, no.
Con los tipos de talón ocurre algo similar, ya que la distribución de la variable en lutitas y
metareniscas en casi idéntica, existiendo algunas diferencias con las categorías menos abundantes
(gráfico 2). Predominan los talones naturales y planos, existiendo un porcentaje bajo de talones
rebajados correspondiente a los desechos de retoque en lutitas, metareniscas, y no determinadas.

Gráfico 2: tipos de talón


según materia prima.

En este caso, las diferencias también pueden deberse a los pocos casos que se tienen para las
materias primas no determinadas y las tobas, en particular en el caso de los talones facetados, ya
que un número bajo de observaciones representa un porcentaje mayor de una muestra pequeña que
de una muestra grande. No obstante la observación de más casos de talones puntiformes entre las
tobas, puede ser más significativo, ya que constituyen el 25% del total de casos.

El conjunto también presenta ciertas regularidades en relación al ángulo de borde. Los tipos de
ángulo mayoritarios son los rectos y abruptos en todas las materias primas, seguidos de los ángulos
oblicuos. En relación al ángulo entre el talón y el reverso, los tipos de ángulo mayoritarios son los
obtusos (33,03% del total) y rectos (36,66% del total), y se distribuyen en forma similar en todas las
materias primas. En menor medida, se registraron ángulos abruptos10 y no determinados
correspondientes a los porcentajes de talones quebrados. Como en el caso anterior, el grupo de las
tobas, y en menor medida el de las materias primas no determinadas, presenta ciertas diferencias en
relación al resto y también a la tendencia general del conjunto, ya que predominan los ángulos
abruptos, que en los otros casos son bastante minoritarios.

10
Entre 60 y 90º (Bate 1971)
Gráfico 3: Distribución de
tipos de ángulo de acuerdo
a materias primas.

El atributo de presencia de punto de impacto se registró en un 20,87 % de los casos, lo que sugiere
la utilización de un percutor duro. No obstante, en un 69,15 % de los casos este rasgo se encuentra
ausente. En los casos restantes, no pudo ser determinado, debido a la fractura del talón. En las
distintas categorías de materias primas, el rasgo se distribuye en forma consistente con las
tendencias observadas previamente. En las lutitas, se encuentra presente en un 18,33% de los casos,
ausente en un 72,78% y no identificado en un 8,89%. En las metareniscas, está presente en un
19,3%, ausente en un 69,94% y no determinado en un 10,76%. En las no determinadas, la
distribución del rasgo consiste en 32,26%, 48,39% y 19,35% respectivamente; y por último en el
caso de las tobas, está presente en un 42,31% de los casos, ausente en un 53,85% y no determinado
en un 3,85%.

En cuanto a las características del anverso, se describirá en primer lugar el comportamiento del
atributo de porcentaje de corteza presente. La mayoría de los casos no presenta corteza (48,09 % del
total), o ésta cubre menos del 50% de la cara (30,31% del total) lo que resulta coherente con un
proceso de talla in situ, ya que es lógico que las lascas secundarias e internas sean el producto más
abundante de esta actividad. La distribución de acuerdo a materia prima se da en el siguiente
gráfico:

sitio LV098-A

Contar de materia prima


120,00%

100,00% Gráfico 4: Porcentaje de


corteza
corteza en la cara anversa,
80,00%
N.D

>50%
según materias primas.
60,00% <50%

0,5

40,00% 0

20,00%

0,00%
lutita Metarenisca N.D toba

materia prima

En relación a los tipos de aristas (gráfico 5), las paralelas predominan en todos los casos, seguidas
por las aristas mixtas. La ausencia de aristas, ya sea por la presencia de un solo negativo o de un
100% de corteza en el anverso, se registró en número mucho menor de casos, lo mismo que las
transversales.
Gráfico 5: Distribución
de los tipos de arista por
materia prima

En cuanto al número de negativos presentes en el anverso, la tendencia es similar en los cuatro


grupos de materias primas, siendo predominantes los casos que poseen entre uno y tres negativos,
disminuyendo la frecuencia de casos conforme el número de negativos aumenta. Así, en el grupo de
las lutitas, un 6,70% no posee negativos, lo que coincide relativamente con los desechos que tienen
un 100% de corteza11. Un 68,72% tiene entre 1 y 3 negativos, un 13,41%, entre 4 y 6, un 1,12, entre
4 y 10, y en el porcentaje restante, el atributo no pudo identificarse. En el caso de las metareniscas,
un 4,75% no presenta negativos, un 61,08% tiene entre 1 y 3, un 24,37%, entre 4 y 6, un 3,48%,
entre 7 y 10, un 0,63% más de 10, y un 5,7% presenta un número no definido de negativos. Para las
tobas, se contabilizó la ausencia de negativos en el 3,85% de los casos, la presencia de entre 1 y 3
negativos en un 50%, entre 4 y 6 en un 38,46%, entre 7 y 10 en un 3,85%, y en el porcentaje
restante no pudieron contabilizarse los negativos. Finalmente, en la categoría de las materias primas
no determinadas, los porcentajes corresponden respectivamente a 20%, 56,67%, 16,67%, 0% y
6,67%.

Los tipos de negativos más comunes para todas las categorías de materias primas son las lascas
(25,75% de las lutitas, 34,22% de las metareniscas, 45,83% de las no determinadas y 24% de las
tobas) y los mixtos12(24,55% de las lutitas, 31,23% de las metareniscas, 33,33% de las o
determinadas y 40% de las tobas). Los negativos tipo lámina se encuentran presentes sólo en lutitas
y metareniscas (16,77% y 7,31% respectivamente). Los porcentajes restantes en todas las materias
primas corresponden a casos en los que el atributo no pudo identificarse. La presencia de negativos
en bisagra se registró en un 18,44% de las lutitas, un 18,04% de las metareniscas, un 16,67% de las
no identificadas y un 34,62% de las tobas.

Como último elemento relacionado con la cara anversa de los subproductos de talla, se relevaron los
atributos de presencia / ausencia de preparación del borde adyacente al talón y presencia / ausencia
de cornisa. Ambos rasgos están presentes en forma muy minoritaria. La preparación del talón se
encuentra en un 1,12% de las lutitas, un 3,8% de las metareniscas y 19,23% de las tobas; la
presencia de cornisa se detectó en el 2,79% de las lutitas, el 2,85% de las metareniscas, el 6,67% de
las no determinadas y el 3,85% de las tobas.

En relación a las características del reverso, se analizó en primer lugar el atributo del bulbo o cono
de percusión. Este rasgo se encuentra presente en un 70,39% de las lutitas, un 74,68% de las

11
Aquellos subproductos de talla con un solo negativo, se contabilizaron como tales, aunque no se consideró
que tuvieran aristas.
12
Lascas y láminas
metareniscas, un 56,67% de las no determinadas y un 69,23% de las tobas. En un 8,35% del total
de la muestra, el rasgo no pudo ser determinado, principalmente por la fractura del talón. Además,
se detectó la presencia de doble cono de percusión en un 5,59% de las lutitas, un 4,75% de las
metareniscas, un 3,85% de las tobas y un 3,33% de las no determinadas. A su vez, la desportilladura
bulbar o escama está presente en un 35,2% de las lutitas, un 39,24% de las metareniscas, un 39,46%
de las tobas, y un 20% de las no determinadas.

Por otro lado, se registró el atributo de labio en el ítem de observaciones, dado que no se había
considerado inicialmente. Se encuentra presente en el 4,47% de las lutitas, el 1,58% de las
metareniscas y el 7,69% de las tobas.

Las siguientes observaciones realizadas para el reverso corresponden a la presencia / ausencia de


ondas y estrías. Dentro de las lutitas, un 2,79% no presenta ni ondas ni estrías, un 72,07% presenta
sólo estrías, y un 24,58% presenta ondas y estrías. El 0,92% de las metareniscas no presenta
ninguno de los dos atributos, mientras que el 56,33% presenta sólo estrías y el 40,51% tiene ondas y
estrías. De forma similar, sólo el 3,35% de las tobas no presenta ni ondas ni estrías, el 42,31% tiene
sólo estrías, y el 50% presenta ambos atributos. Finalmente, dentro de la categoría de las materias
primas no determinadas, el 3,33% de los casos no presenta ninguno de los atributos, el 56,67% tiene
sólo estrías, y el 36,67%, ondas y estrías.

Como último atributo relevado para las características del reverso, se registró la presencia de
terminación en bisagra en un 3,63% de las lutitas, un 3,09% de las metareniscas, un 0,36% de las
tobas y un 0,54% de las no determinadas. Esto contrasta con lo observado para los negativos en
bisagra en la cara anversa, cuya frecuencia, como se vio, es mayor.

El conjunto presenta un grado relativamente alto de fractura, ya que un 58,8% de los desechos de
talla presenta una conservación incompleta. Esto es más o menos equivalente para todas las
materias primas. Los tipos de fractura se distribuyen por materia prima de la siguiente forma:

Gráfico 6: Frecuencias de
tipos de fractura.

Como se ve, son importantes en lutitas, metareniscas y tobas, las fracturas longitudinales (paralelas
al eje tecnológico) lo que podría indicar que la fracturación tiene más que ver con el proceso de talla
que con procesos postdepositacionales. Sin embargo, las fracturas no aparecen relacionadas a los
clivajes, ya que la proporción de piezas incompletas es más o menos similar tanto en aquellas con
clivajes como en las que no los presentan (Gráfico 7).
Gráfico 7: Conservación y
clivajes.

Por lo tanto, las fracturas pre-depositacionales no se relacionan tanto con los clivajes, sino que se
trata sobre todo de fracturas derivadas de la acción misma del percutor.

Por último, se tomaron las medidas de ancho, largo y espesor de las piezas completas. Los valores
para cada materia prima, se dan en los gráficos siguientes13.

• Esquemas diacríticos.

Del total de 552 desechos de talla, se analizaron 166 en forma detallada (30% del total), en
particular en cuanto a la organización y secuencia de los negativos, mediante la confección de
dibujos. Estos corresponden a los desechos de talla con más de un negativo y / o con extracciones
opuestas al eje tecnológico. Se analizaron de esta forma 57 piezas de lutitas, 102 de metarenisca y 7
de toba.

En las lutitas son mayoritarias las extracciones paralelas (siguiendo el eje tecnológico de la pieza) y
en el mismo sentido, (31 casos, equivalentes al 54,38% de los analizados), lo que da indicios de
13
Las medidas se dan en milímetros.
talla unidireccional. En tres casos (5,26%), se identificaron además extracciones paralelas, pero
realizadas en sentidos opuestos, lo que implica dar vuelta el núcleo una vez obtenida una lasca para
obtener la siguiente, con lo que hay al menos dos plataformas de percusión, ubicadas en posición
opuesta. En nueve casos (15,78%), se identificaron tanto extracciones paralelas en un mismo
sentido, como transversales. No muestran ningún patrón en cuanto al tipo y / o secuencia de los
negativos, pero si es posible afirmar que a nivel de un mismo desecho de este tipo, suelen ser más
numerosas las extracciones paralelas, y generalmente no hay más de una extracción transversal. Se
registró un solo caso de lasca con negativos perpendiculares a su eje tecnológico y en un mismo
sentido, interpretada como una lasca de preparación de plataforma de percusión, luego de varias
extracciones unidireccionales (Figura 2). Un caso presentaba además, una extracción en el reverso,
perpendicular al eje tecnológico. El análisis del porcentaje restante no resultó relevante, debido a
que sólo pudo identificarse la secuencia de extracciones, y no la dirección y sentido de las mismas.

Figura 2: Esquema diacrítico


de lasca de rejuvenecimiento
de plataforma

Dentro de las metareniscas analizadas, 55 (53,92%) presentaban sólo extracciones paralelas en el


mismo sentido, lo que, como se indicó anteriormente, indica talla unidireccional con una sola
plataforma de percusión. En cuatro casos (3,92%) se detectó la existencia de extracciones paralelas
pero en sentidos opuestos. Sólo seis presentaron sólo negativos perpendiculares al eje tecnológico
de la pieza, de los cuales cinco presentaban más de una extracción. En la totalidad de estos últimos
casos, las extracciones se realizaron en la misma dirección, por lo que pueden interpretarse como
resultado de la preparación de una plataforma de percusión luego de llevar a cabo una secuencia de
talla unidireccional. De aquellos casos presentaron distintas disposiciones de extracciones (que para
el caso de la base de datos se registraron como aristas mixtas), siete (6,8%) presentaron el mismo
número de extracciones paralelas y transversales al eje tecnológico (una de cada una), cuatro
(3,92%) presentaron extracciones paralelas en el mismo sentido y sólo una transversal, y dos (1,9%)
sólo una paralela y varias transversales en el mismo sentido. De forma interesante, se registraron 6
(5,88) casos en los que la disposición de los negativos indica que éstos se obtuvieron de forma
centrípeta, tallando desde los bordes hacia el centro (Figura 3). Por último se identificó un caso de
presencia de extracción en el reverso (transversal al eje tecnológico). El porcentaje restante
pertenece, como en el caso anterior, a piezas para las que sólo se pudo relevar algunas partes de la
secuencia de las extracciones, mas no el sentido o dirección.
Figura 3: Esquema diacrítico de
lasca con talla centrípeta en el
anverso

En el caso de las tobas, es difícil establecer si la tendencia es similar debido a lo pequeño de la


muestra. La talla unidireccional se evidencia en dos casos (28,57%) de extracciones paralelas
realizadas en el mismo sentido. En un caso se registraron extracciones paralelas, pero realizadas en
sentidos opuestos. La presencia de extracciones transversales al eje tecnológico se registró en cuatro
casos (57,14%): un caso tiene una extracción transversal y una paralela; otro sólo extracciones
transversales en el mismo sentido; un tercero posee una extracción transversal y varias paralelas en
el mismo sentido; y un último caso puede interpretarse como resultado de una operación de talla
centrípeta.
Gráfico 10: Dispersión y media de los
espesores.

Las medias de los distintos valores (largo, ancho y espesor) son bastante homogéneas para todas las
materias primas, lo que puede indicar tanto estandarización de los productos buscados como una
ausencia de tratamiento diferencial de acuerdo a materias primas. Esto resulta coherente con lo
indicado en el análisis de las demás variables.

a) Descripción de núcleos y fragmentos de núcleos

La muestra analizada cuenta con un núcleo completo (lutita, unidad de materia prima n°3) y cinco
trozos angulares (metareniscas, unidades de materias primas números 6 y 7 y una toba), que se
describirán a continuación.

El núcleo completo (pieza n°138, figura 4) presenta una forma poliédrica y una plataforma de
percusión preferencial, de tipo simple o preparada plana. De esta plataforma, se extrajeron una serie
de lascas de manera unidireccional. Es posible determinar que previo a la extracción de estas lascas,
se extrajeron otras en la misma dirección y sentido, luego de lo cual volvió a prepararse la
plataforma de la manera en la que se observa en la pieza. Por otro lado, también es posible observar
el uso previo de otra plataforma de percusión, a partir de la cual se realizaron extracciones paralelas
pero en un sentido opuesto a las obtenidas a partir de la plataforma preferencial. Además, se
registran dos negativos transversales al resto, extraídos antes de las lascas obtenidas de la
plataforma preferencial, pero después de las que poseen un sentido opuesto. El núcleo demuestra el
uso por lo tanto de tres plataformas de percusión, pero a la vez que ha habido una predominancia de
la talla unidireccional a partir de la plataforma que se conserva.

En relación a los trozos angulares de metareniscas, al menos uno da testimonio claro de talla
unidireccional a partir de una sola plataforma de percusión, de tipo natural. Los otros muestran
extracciones en distintas direcciones y sentidos. Uno de estos últimos presenta una posible
reutilización como percutor. El trozo angular de toba también representa una secuencia de talla
unidireccional a partir de una plataforma de percusión natural.
Figura 4: Esquema diacrítico
de núcleo de lutita.

c) Descripción de instrumentos

A continuación se describen las categorías de instrumentos representados en la muestra a partir de


los criterios morfofuncionales establecidos por Bate (1971).

• Cepillos: incluyen artefactos de sección trapezoidal y plano-convexa, que tienen en común


la existencia de un borde modificado por retoque marginal simple en un ángulo abrupto
(entre 60 y 90°). Presentan diferencias en las formas del borde activo y de las cicatrices de
asillamiento. Incluyen los siguientes casos, todos confeccionados en metareniscas:

Tabla 1: Resumen de las características de los cepillos.

Pieza Sección Borde activo Borde activo Cicatrices Ancho Largo Espesor Toma de
(frente) (perfil) astillamiento (mm) (mm) (mm) medidas
470 trapezoidal Recto parejo Recto sinuoso contractivas 71,86 48,9 39,78 Eje
regular funcional
462 Plano- Recto sinuoso Convexo sinuoso irregulares 94,68 53,88 30 Eje
convexa irregular irregular funcional
132 Plano- Recto sinuoso Convexo sinuoso contractivas 33 42,8 18,08 Eje
convexa irregular irregular tecnológico

• Raederas: Constituyen piezas con un borde convexo de perfil modificado por astillamiento
marginal simple en un ángulo menor a 45°. Incluyen dos casos, confeccionados en
metareniscas:
Tabla 2: Resumen de las características de las raederas.

Borde Borde
Cicatrices Ancho Largo Espesor Toma de
Pieza Sección activo activo
astillamiento (mm) (mm) (mm) medidas
(frente) (perfil)
Convexo Eje
Plano- Recto
712 sinuoso Concoidales 52,76 67,2 29,56 tecnológic
convexa parejo
irregular o
Recto Convexo Eje
254 Trapezoidal sinuoso sinuoso Concoidales 42,19 35,76 6,66 tecnológic
irregular irregular o

• Raspadores: Son piezas con al menos un borde convexo de perfil, modificado por retoque
marginal en un ángulo oblicuo (entre 40 y 60°). Incluyen los siguientes artefactos,
confeccionados en lutitas y metareniscas:

Tabla 3: Resumen de las características de los raspadores.

Pieza Sección Borde Borde Cicatrices Ancho Largo Espesor Toma de Materia
activo activo astillamiento (mm) (mm) (mm) medidas prima
(frente) (perfil)
204 Plano- Recto Convexo No Conservación Metarenisca
convexa parejo sinuoso observable incompleta
regular
238 Plano- Recto Convexo No Conservación Lutita
convexa parejo sinuoso observable incompleta
regular
587 Triangular Recto Convexo Tendencia 65,41 55,24 21,1 Eje Metarenisca
invertida sinuoso sinuoso laminar funcional
irregular regular
45514 Plano Recto Convexo Expandidas 50,54 60,12 28 Eje Metarenisca
convexa sinuoso sinuoso irregulares tecnológico
irregular irregular
157 Triangular Recto Convexo Expandidas 57,76 39,42 23,3 Eje Lutita
sinuoso sinuoso concoidales funcional
irregular irregular
128 Trapezoidal Recto Convexo Expandidas 23,22 61,48 17,14 Eje Lutita
sinuoso sinuoso tecnológico
irregular irregular

C)

14
Esta pieza constituye el único caso de artefacto con retoque marginal doble (todos los demás tienen retoque
marginal simple).
Figura 6: Artefactos retocados.
A) raspador, B) Cepillo, C) raedera

Discusión

a) Fases de la cadena operativa representadas

Los datos proporcionados por el análisis de metareniscas y lutitas permiten hablar de un proceso de
talla in situ que incluiría puesta en forma del núcleo, obtención de soportes y confección de
artefactos. En el caso de las tobas y de las materias primas no determinadas, sin embargo, los datos
recabados representan una cadena operativa incompleta, representada principalmente por la
obtención de soportes, sobre todo considerando la gran cantidad de unidades de materia prima y la
poca cantidad efectiva de material que en conjunto representan.

En el caso de las metareniscas, los bloques que entran al sitio se utilizan por un lado como
percutores, como lo demuestra la existencia de dos percutores rotos de esta materia prima que no
han sido tallados previamente (u.m.p 17 y 18), y como nódulos para la obtención de soportes y
confección de artefactos retocados. En relación a los nódulos utilizados para la talla, es posible
hablar de un proceso de puesta en forma del núcleo para la posterior obtención de soportes a partir
de distintos datos.15 En primer lugar, se encuentra presente un cierto porcentaje de lascas corticales
(4,43%), que constituyen un necesario primer paso en esta fase. Este porcentaje bajo, junto con el
hecho de que la mayoría de los subproductos de talla presentan un talón natural, es coherente con
una escasa preparación inicial previa a la producción de soportes. Posiblemente, una primera
plataforma de percusión natural se prepararía a partir de su limitación por planos de lascado, lo que

15
No obstante, resulta difícil establecer qué lascas son resultado de un proceso de puesta en forma del núcleo
y cuales son productos buscados intencionalmente en el proceso de desbaste. Aquí se identifican las
evidencias de puesta en forma del núcleo sobre todo en la medida en que dan cuenta de la preparación de las
plataformas de percusión y de las superficies de desbaste.
produciría inicialmente algunas pocas lascas corticales. En distintos momentos del proceso de talla
se conformarían con escasa preparación, plataformas naturales y preparadas planas a partir de las
cuales se obtendrían soportes en forma predominantemente unidireccional, como se verá más
adelante.

La preparación del núcleo para la obtención de soportes también se evidencia en la presencia de


lascas que poseen una serie de negativos transversales al eje tecnológico, pero paralelos entre sí y
con el mismo sentido, que se interpretaron como lascas de rejuvenecimiento de plataforma. Las
evidencias de preparación de plataforma simple son coherentes con la importancia en la proporción
de talones planos, y como se dijo, es posible argumentar el uso de plataforma plana en cualquier
momento de la secuencia de desbaste. Por lo tanto, la preparación del núcleo previa a la obtención
de las lascas buscadas ocurre varias veces a lo largo del proceso de desbaste.

La fase de producción de soportes, se encuentra atestiguada, como es lógico, en la obtención de


subproductos de talla, mayoritariamente lascas, que presentan una cierta homogeneidad,
presuntamente buscada, en cuanto a medidas de ancho, largo y espesor y atributos. En particular, las
lascas que forman parte de una secuencia de talla unidireccional, esto es, que poseen negativos
paralelos y en la misma dirección al eje tecnológico, constituyen probablemente soportes per se, y
como es esperable, constituyen los desechos más abundantes. Esto sugiere que en esta fase habría
predominado la talla unidireccional. No obstante, se encontraron también algunos casos que
evidencian talla centrípeta. La estandarización de las lascas sugiere que, a pesar de la escasa
preparación del núcleo, se trata de productos buscados intencionalmente. A la vez, el bajo
porcentaje de instrumentos retocados en relación al total de material, indica que lo que se privilegia
es la obtención de estas lascas. Esto es coherente con la utilización estas últimas como instrumentos
de filos vivos, si bien no se realizaron análisis de huellas de uso.

La confección de artefactos a partir de soportes, se refleja en el porcentaje de desechos de retoque (


, y en la presencia misma de artefactos retocados. Los instrumentos confeccionados en metarenisca
constituyen los más abundantes e incluyen las tres categorías morfofuncionales identificadas en la
muestra (raederas, raspadores y cepillos). No obstante, como se mencionó, la elaboración de
instrumentos probablemente no lo privilegiado al tallarse esta materia prima.

Por último, se registró un caso de núcleo agotado reutilizado como percutor. Esta cadena operativa
se representa en el siguiente esquema:

Figura 6: Cadena
operativa de metareniscas.
En el caso de las lutitas, las fases de la cadena operativa representadas son similares, con la
salvedad de que estas materias primas no se utilizan como percutores. Además, para este caso se
cuenta con un núcleo completo, lo que permite otro tipo de lectura. Las fases de puesta en forma del
núcleo, están representadas, como en el caso anterior, por la presencia de un cierto porcentaje de
lascas corticales, que deben haberse extraído para una preparación inicial. También se cuenta con al
menos una lasca resultado de un acto de preparación de plataforma plana, indicadora de la presencia
de este momento en la cadena operativa. La presencia de porcentajes de corteza equivalentes tanto
en subproductos de talón plano como natural, hace difícil distinguir qué tipo de plataforma se utilizó
primero. No obstante es posible que se comenzara con una plataforma plana, dado que el porcentaje
de lascas con alto porcentaje de corteza es mayor dentro del grupo con talones naturales.

La predominancia de talones naturales y planos y la existencia de negativos que van en distintos


sentidos y direcciones, indica que como en las metareniscas, se utilizaron distintas plataformas de
percusión. No obstante el predominio de extracciones paralelas en el mismo sentido y el bajo
porcentaje de lascas de preparación de plataforma, sugiere que el número de plataformas usado fue
limitado, predominado la actividad de talla unidireccional en el proceso de producción de soportes.
Esto es coherente con la lectura del núcleo, que muestra el uso de tres plataformas, pero una en
forma preferencial. Sin embargo, de la lectura del núcleo no se desprende automáticamente que
todas estas plataformas se hayan usado para la obtención de soportes. Es posible que algunas
extracciones correspondan a actos destinados a preparar la superficie de desbaste, pero al no
contarse con más núcleos que permitan hablar de un método específico tipificado, esto no puede
demostrarse.

La fase de producción de soportes se encuentra por lo tanto representada principalmente por


aquellos subproductos de talla que presentan los atributos más comunes en la muestra, y en
particular por aquellos que presentan negativos paralelos y en el mismo sentido. Está también
presenta la fase de confección de artefactos, evidenciada tanto en los artefactos mismos (cepillos y
raspadores) como en la presencia de desechos de retoque. De este modo, el esquema de la cadena
operativa de las lutitas es bastante similar al del caso anterior:

Figura 7: Cadena
operativa de lutitas.

En cambio, como se adelantó, el caso de las tobas es distinto, ya que además de constituir una
muestra pequeña, representa un máximo de 5 eventos de talla. No hay lascas corticales, por lo que
el necesario primer paso de puesta en forma del núcleo se encuentra ausente. No obstante, hay
algunas lascas que en base a la disposición y sentido de los negativos podrían interpretarse como de
preparación de plataforma, o de la superficie de desbaste. A la vez, la presencia mayoritaria de
lascas internas, y la existencia de un trozo angular que indica talla unidireccional, revela que hay un
proceso de obtención de soportes. Por lo tanto, sí es posible hablar de talla in situ para esta materia
prima, por lo menos en cuanto a producción de lascas. No obstante, dado que se encuentran
desechos de pequeño tamaño, y pocas lascas y láminas con alto porcentaje de corteza, es probable
que los núcleos se transporten al sitio ya preparados, aunque también es posible que la ausencia de
evidencias de una primera fase de la talla se deba al tamaño de la muestra. Esta puede ser también la
explicación de que no se encuentren desechos de retoque o artefactos retocados de esta materia
prima, con lo que la fase de confección está ausente. La cadena operativa representada en este caso
es por lo tanto más incompleta:

Figura 8: Cadena
operativa de tobas.

La cadena operativa de la materia prima no determinada también está incompleta, lo que como en el
caso anterior, puede ser resultado de lo pequeño de la muestra. Sin embargo, en este caso sí está
representada en cierta medida la fase de confección de artefactos, gracias a la presencia de un
desecho de retoque:

Figura 9: Cadena operativa de


materia prima no determinada.

b) Métodos y técnicas

Si bien no es posible reconstruir con exactitud el método usado en las secuencias de desbaste debido
a lo limitado del ensamblaje logrado, sí es posible identificar determinadas decisiones tecnológicas
que debieran formar parte de este método. Una primera observación al respecto, es la ausencia de
un tratamiento diferencial el relación a las materias primas, como ya se adelantó con los esquemas
de las cadenas operativas. Metareniscas y lutitas presentan cadenas operativas muy similares, y en
el caso de la materia prima no determinada, los pocos fragmentos presentes son concordantes con lo
propuesto para las dos primeras. Por otro lado, tanto los subproductos de talla como los artefactos
(en el caso de lutitas y metareniscas) presentan una cierta estandarización, tanto en atributos como
en medidas. Esto es válido tanto a nivel de las materias primas como para las unidades de materia
prima tallada. La única excepción podrían ser las tobas, grupo dentro del cual, dado lo pequeño de
la muestra, las diferencias con el resto de las categorías pueden parecer más significativas de lo que
en realidad son.

En primer lugar es necesario considerar las decisiones que involucran acciones previas a la
producción de soportes, en este caso, preparación de plataforma de percusión y preparación de
superficie de desbaste, que constituyen las formas en las que aparece representada la fase de puesta
en forma del núcleo. Como ya se vio, habrían predominado las plataformas preparadas plana y
naturales. La presencia, aunque minoritaria, de lascas con negativos en distintos sentidos, y la
lectura de los núcleos y trozos angulares, indica que se habrían usado distintas plataformas de
percusión a nivel de un mismo nódulo. En todos los casos, con excepción de las lutitas, el mayor
porcentaje de corteza aparece claramente en aquellas lascas con talón liso, lo que sugiere, aunque
esto no necesariamente debe ser así, que inicialmente se habría utilizado una plataforma plana para
la producción de soportes, con lo que sería necesaria su preparación como primera medida al
comenzar el proceso de desbaste.

El proceso de preparación de la plataforma plana se repetiría varias veces, como lo indica la


presencia de lascas de rejuvenecimiento de plataforma y la lectura del núcleo de lutita. Por otro
lado, también se habría utilizado, como se dijo, una plataforma natural. Existen además algunos
indicios acerca de preparación de superficie de desbaste, para predeterminar ciertas características
de los soportes. Al respecto, es necesario mencionar que algunas de las lascas con negativos
transversales al eje tecnológico y con el mismo sentido entre sí, podrían corresponder a estas
acciones, con el fin de “alisar” la superficie de desbaste luego de extracciones unidireccionales
previas. La relativa estandarización métrica de los subproductos de talla, puede además indicar la
realización de extracciones para predeterminar en cierta medida el tamaño de la lasca o lámina que
se piensa obtener. Lo mismo ocurre con la estandarización de las lascas en cuanto a atributos no
métricos, como por ejemplo los ángulos. La amplia predominancia de ángulos obtusos y rectos,
también sugieren la una preparación previa del núcleo. A esta acción podrían corresponder algunos
de los casos de subproductos de talla con negativos en distintas direcciones y sentidos.

Por último, los casos de talla centrípeta pueden corresponder a intentos de obtener luego lascas con
bordes convexos y / o sección plano convexa, para la fabricación de artefactos, lo que es coherente
con las observaciones relativas a estos últimos. La talla centrípeta permite la creación de una
convexidad en la cara anversa de la lasca y de un borde redondeado, en forma previa a la extracción
de la lasca. Estas constituyen características privilegiadas en los pocos artefactos retocados
existentes.

En segundo lugar, con respecto al método es necesario considerar la forma de producción de los
soportes propiamente tal, en cuanto a la dirección y sentido en los que se obtienen. Al respecto, la
principal forma detectada es la unidireccional. En general, la aplicación de fuerza en sentidos o
direcciones distintas a la predominante correspondería a acciones destinadas a la puesta en forma
del núcleo. A nivel de un mismo nódulo entonces, se utilizarían varias plataformas de percusión a
partir de las cuales se obtendrían soportes en forma unidireccional. Por lo tanto, es posible afirmar
que el método seguido por los talladores de Punta Ñagué involucraba poca preparación del núcleo
previa a la obtención de soportes, privilegiándose la talla unidireccional. No obstante, a pesar de
esta escasa preparación, se tiene una idea clara de los productos que se buscan, evidenciada en la
estandarización de los subproductos de talla. Asimismo, la escasa proporción de artefactos
retocados, sugiere que el principal objetivo de la talla no es la confección, sino que la obtención de
lascas con características específicas, presuntamente a utilizarse como instrumentos de filos vivos.

El problema de las técnicas es abordable a partir de determinados atributos identificados en los


desechos de talla, y de las evidencias directas de los elementos que se utilizaron para la aplicación
de la fuerza, en este caso percutores de metarenisca (dos fragmentos de guijarros quebrados por
percusión bipolar y un núcleo agotado). La morfología y atributos de los subproductos de talla es
coherente con la utilización de percusión directa en todas las fases de la secuencia de desbaste.
Ciertos elementos dan cuenta de un posible uso de diferentes tipos de percutor. En primer lugar, se
cuenta con la presencia de los percutores de metarenisca, cuyo uso es concordante con ciertos
indicios de utilización de percutor duro, tales como la presencia de punto de impacto en un 20,87%
de los casos y de bulbo de percusión (Soressi 2002) en la gran mayoría de los subproductos de talla.
También se cuenta con la evidencia de las fracturas transversales, concordantes con el uso de este
tipo de herramienta en una materia prima de grano grueso. Estos indicios no se concentran en
ningún tipo de desecho en particular. Por otro lado, otros atributos permiten postular un posible uso
de percutor blando, si bien los criterios que se utilizan en la determinación del uso de este tipo de
herramientas son mucho más ambiguos (Soressi 2002). Así, se registró el atributo de labio en un
porcentaje minoritario de los casos (2,72% del total), y ausencia de punto de impacto, bulbo y
escama en un 14,7%. Estos criterios presentan un mayor grado de relación con los desechos de
retoque, por lo que es posible que para esta actividad se utilizara un percutor blando. No obstante,
los criterios métricos concordantes con la utilización de un percutor de este tipo16, aparentemente no
se cumplen17, con algunas pocas excepciones que no son suficientes como para argumentar a partir
de ellas el uso de esta herramienta.

c ) Conocimientos y saber-hacer

Resulta difícil intentar relacionar este análisis con los conceptos de conocimiento y sobre todo de
saber-hacer, sin tener la experiencia del tallador. No obstante, es posible discutir los resultados con
la ayuda de estas nociones. En primer lugar, el método debiera en último término dar cuenta de un
conocimiento en el sentido establecido en el marco teórico, puesto que consiste en el conjunto de
decisiones que tienen lugar a lo largo de la cadena operativa, y el conocimiento tradicional es, como
se vio, un elemento fundamental en la toma de estas decisiones. El análisis realizado pone en
evidencia la existencia de ciertas regularidades en la forma de obtención de lascas y láminas y en
las características mismas de subproductos de talla y artefactos, que no son privativas de ninguna
materia prima. Si bien dichas regularidades no corresponden al método completo mediante el cual
se habrían realizado las actividades de talla, sí son manifestaciones del mismo que hablan de
decisiones particulares a lo largo de la cadena operativa. En otras palabras, dan cuenta de una forma
de hacer particular, para obtener productos de características específicas. Como se discutió
previamente, esta forma de hacer involucra escasa preparación del núcleo, el uso de un número
limitado de plataformas de percusión natural y preparada plana a nivel de un mismo nódulo en
distintos momentos del proceso de desbaste, y el predominio de la talla unidireccional. Con estas
operaciones, se buscaría sobre todo la obtención de lascas espesas, bastante estandarizadas desde el
punto de vista métrico (ver gráficos 8, 9 y 10) y en cuanto a determinados atributos, como es el
ángulo entre el talón y el reverso. Estos productos se utilizarían especialmente como filos vivos,

16
Se trata de dos criterios principales: 1) importancia de la superficie de la lasca o lámina en relación a su
espesor y 2) importancia del largo de la lasca o lámina en relación al espesor del talón (Soressi 2002).
17
Para aplicar estos criterios con seguridad, sería necesario calcular la superficie de la lasca o lámina y tomar
medidas adicionales que en este trabajo no se consideraron.
dada la baja proporción de artefactos retocados. Es probable por lo tanto que el proceso de talla
identificado, a pesar de que implica muy poca preparación previa a la obtención de soportes, se
encuentre especificado de antemano, y del mismo modo, los productos que buscan obtenerse,
obedezcan a una idea previa, correspondiente al esquema conceptual.

Estas operaciones e ideas tendrían, de acuerdo al marco teórico utilizado, que obedecer en cierta
medida a conocimientos socialmente transmitidos. A qué nivel se transmiten estos conocimientos
(si son propios de un grupo familiar, de una localidad, de los grupos Huentelauquén del área de los
Vilos, de una fase temprana del Complejo en el área o a otro factor) es algo que escapa a los
objetivos de este análisis, debido a que éste se limita al material de un solo sitio.

Por otro lado, al vincular los resultados del análisis con el concepto de “saber-hacer”, debiera ser
posible hablar de ciertas características de los talladores que generaron el material analizado, si
bien, como ya se dijo, esto es sumamente difícil, si no se tiene la experiencia del tallador. ¿Qué
podemos decir de los talladores de Punta Ñagué y de sus habilidades? Si se considera la poca
preparación del núcleo junto con la estandarización relativamente alta de los productos, es muy
probable que la obtención de las características buscadas obedezca en cierta medida a
conocimientos individuales, además de vincularse con decisiones tecnológicas relacionadas con un
método, como se discutió anteriormente. Si la estandarización de los productos obedeciera sólo a un
método específico, encontraríamos más evidencias de preparación previa a la obtención de soportes,
cosa que no ocurre. Es esperable que haya por lo tanto un alto grado de conocimiento experiencial e
individual involucrado en el proceso de desbaste descrito. Por ejemplo, la cantidad de fuerza que se
aplica y el punto adecuado de aplicación para lograr en forma secuencial la obtención de lascas
bastante gruesas de ángulos obtusos o rectos, es algo difícil de enseñar y aprender por imitación, y
tiene más relación con el conocimiento aprendido mediante la experiencia individual del tallador (el
saber-hacer). Por otro lado, la gran cantidad de fracturas resultado del uso de percutor duro, sugiere
que, o no se conocen cabalmente las propiedades de las materias primas utilizadas y por lo tanto se
usan percutores que favorecen su fractura, o bien la disponibilidad inmediata de las materias primas
no hace necesario que se tenga especial cuidado con no fracturar los subproductos de talla.

Comentarios finales

Se han establecido determinados patrones en las formas de desbaste que representa el material
analizado, que obedecerían a decisiones tecnológicas equivalentes para todas las materias primas.
Estas operaciones incluyen escasa preparación previa del núcleo (uso de plataforma preparada plana
y, en algunos pocos casos, de talla centrípeta como forma de preparar la superficie de desbaste), uso
de distintas plataformas de percusión y predominio de talla unidireccional. El método está orientado
principalmente a la producción de lascas espesas, posiblemente con el objetivo de utilizar sus filos
vivos, y en menor medida, de artefactos retocados marginalmente (raspadores, cepillos y raederas).
Como se dijo, estas decisiones tendrían, de acuerdo al marco teórico expuesto, que obedecer en
cierta medida a un conocimiento socialmente transmitido a un determinado nivel, cuya escala queda
aún por determinarse. Con esto, los objetivos han podido cumplirse en forma relativamente
satisfactoria: Se ha reconstruido la cadena operativa representada en el sitio, identificándose
determinadas partes del método y las técnicas manifestadas en sus distintas fases. Asimismo, se han
discutido estos resultados a la luz de los conceptos de conocimientos y saber-hacer, no obstante lo
cual, resulta complicado establecer qué elementos son más compatibles con uno o con otro.

El método propuesto resulta coherente con la orientación predominantemente expeditiva de la


organización tecnológica de los grupos Huentelauquén (Galarce 2004), por cuanto el material
analizado corresponde a materias primas locales de grano grueso, que se tallan para obtener
artefactos de uso y descarte inmediato. A la vez, el sitio Punta Purgatorio, presuntamente vinculado
a Punta Ñague (Jackson et al. 1999, Urízar 2004), presenta resultados similares en cuanto a la talla
unifacial de materias primas locales (Urízar 2004). En este sentido, las decisiones tecnológicas
identificadas en el conjunto lítico analizado, podrían manifestarse en otros sitios del área.

Por otro lado, el análisis ha permitido demostrar como en prácticas que tradicionalmente se
considerar poco planeadas, como es el manejo de los recursos líticos dentro de estrategias
expeditivas, actúan determinadas reglas que implican una idea previa de los productos que se
buscan y la forma de obtenerlos.

Desde un punto de vista metodológico, se ha demostrado que a pesar de no contar con la ventaja del
material reensamblado y de que la muestra incluye sólo un núcleo completo, es posible llevar un
análisis desde el marco teórico-metodológico de la escuela francesa de estudios tecnológicos,
fundamentalmente a partir de los subproductos de talla. Esta perspectiva otorga herramientas útiles
para ligar el registro arqueológico a las prácticas sociales que lo generaron en base a los conceptos
de cadena operativa, método, técnica, conocimiento y saber-hacer. Permite por lo tanto plantear y
resolver problemas en consecuencia, que tienen que ver con las formas de hacer propias de unidades
sociales específicas.

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