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¿Sabías que …?

1 Juan 1:9 (NVI)


9
Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos
limpiará de toda maldad.
Este es el quinto, el penúltimo, versículo de este conjunto de 6 versículos que
hallamos en la 1 Juan y que se han titulado “Caminemos en la luz”.

Y acá hallamos unas acciones muy importantes para que como “doraditos” nos
aseguremos de caminar en la luz.

Confesarle a Dios nuestros pecados:

Recordemos que como hijos de Dios debemos confesarle a Dios nuestros pecados, y
como hemos aprendido confesarle es ponernos de acuerdo con Dios en que hemos
pecado, arrepentirnos verdaderamente, no remordimiento si arrepentimiento,

Tener la convicción de que Dios es fiel y justo y que Dios perdona nuestros
pecados confesados a ÉL.

Recordemos que en la segunda parte de Proverbios 28:13 Dios nos dice que si le
confesamos nuestros pecados, nos arrepentimos y lo dejamos (Metanoia) hallamos
Su Perdón. Por lo tanto no debemos permitir que haya sentimientos ni
pensamientos persistentes de culpabilidad, pues son enemigos que tratan
de robarnos nuestra libertad en Cristo. Perdón y Libertad que el Señor
Jesucristo nos dio en la cruz.

Debemos eliminar la creencia equivocada que aún tenemos que pagar por
nuestros pecados, pues eso equivale a que muy adentro de nuestra mente,
posiblemente en el inconsciente, aceptamos el remordimiento perpetuo
como una manera de reparar los pecados del pasado. Esta manera equivale a
tener la idea errónea de que la preciosa sangre de Cristo no fue suficiente para
cubrir todos los pecados de nuestro pasado, presente y futuro. Cuando nos
convenzamos realmente de que el Señor Jesucristo pagó por completo nuestra
cuenta, no nos dejaremos jamás convencer de quienes quieren hacernos creer lo
contrario.

¿Sabías que como “doraditos”, como mayores, tendemos a pensar en lo


que pudo haber sido y no fue?
Que si hace 30, 35, 40, 50 años atrás hubiese yo aceptado el traslado que
la empresa me ofreció, la oferta de trabajo, la posibilidad de haber sido
socio de …, la venta o la compra de un bien inmueble, si hubiese
aprendido Chino, Inglés, Francés, Sistemas, ….

Y normalmente recordamos lo que nos hubiese dado un mayor bienestar, y el


enemigo se encarga de cargarnos con el sentimiento y el pensamiento de culpa.
Pero no recordamos lo que nos hubiese dado un menor bienestar. Y en ambos casos
debemos reconocer la presencia de Dios, a pesar de no haberlo reconocido en ese
tiempo, para guiarnos hasta donde estamos hoy. Y como

si nos negamos a deshacernos del pasado nos puede producir sentimientos de culpa,
por sentirnos indignos del perdón.

Pero debemos recordar y tener la convicción que el Señor Jesucristo murió en la


cruz, crucificado, para que todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros—
pudieran ser perdonados. Esto nos llega como parte del milagro de la gracia de Dios
en nosotros.

La Verdad, que es la Palabra de Dios, nos libera de la prisión de la culpa


falsa, y nos permite vivir de la manera en que el Señor quiere que vivamos.

¿Está usted caminando en libertad? ¿Está usted caminando en la luz?

Si vamos al inicio de este conjunto de versículos que como ya dijimos se titula


“Caminemos en la luz”, Dios nos da ampliación de lo que es caminar en la luz y de lo
que no es, es decir de lo que es caminar en la oscuridad.

1 Juan 1:5-6 (NVI)


5
Éste es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es
luz y en él no hay ninguna oscuridad. 6 Si afirmamos que tenemos
comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos
en práctica la verdad.
Dios es luz y en ÉL no hay oscuridad alguna, y esta es la Palabra que
hemos escuchado en nuestra iglesia, y esta luz es la que nos ilumina el
camino, la ruta trazada; la que nos amplía la visión para ver las cosas
como Dios las ve y así adquirimos el discernimiento para seguir por el
sendero angosto y no por el ancho que el mundo nos ofrece.
Y a continuación nos coloca un punto para que con la ayuda del Espíritu
Santo nos examinemos y le permitamos que nos revele si no estamos
viviendo en la luz sino en la oscuridad y aseguramos que tenemos
comunión con ÉL, pues si es cierto estamos mintiendo y no practicamos la
Palabra de Dios.
Y luego nos explica, para confrontarnos, qué es vivir en la luz
1 Juan 1:7 (NVI)
7
Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión
unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo
pecado.
Si vivimos en la luz, como Dios está en la luz y es la luz, tenemos
comunión unos con otros, tenemos relación, con nuestros prójimos, como
miembros del mismo cuerpo nos congregamos los Domingos, los
Miércoles, los ayunos, los ministerios, en Años Dorados, establecemos
lazos de verdadera amistad, en la que está Cristo en medio, no para sacar
beneficio sino al contrario para dar de lo que Dios nos ha dado.
Como hijos de Dios que somos, estamos en Cristo y Cristo está en nosotros. Y ÉL
nos limpia de todo pecado, con su Santo Espíritu nos revela que pecado debemos
confesarle, nos limpia y nos infunde la fortaleza y el poder para abandonarlo y así
hallar Su Perdón.
Y luego nos plantea otra forma para que meditemos y le pidamos que nos
revele si nos estamos auto-engañando y hemos siquiera pensado que no
tenemos pecado.
1 Juan 1:8 (NVI)
8
Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no
tenemos la verdad.
Pues al andar en la luz, nos permite examinarnos con mayor detalle al
leer Su Palabra y meditar en ella, y una de las partes de la aplicación
práctica para nuestra vida es respondernos a la luz de la Verdad si hay un
pecado que no le hemos confesado a Dios.

Y llegamos al versículo inicial:

1 Juan 1:9 (NVI)


9
Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos
limpiará de toda maldad.
Acá nos invita a que recordemos que al confesarle los pecados que ÉL nos ha
ayudado a detectar bajo la Luz, siendo el fiel y justo, nos lo perdona y nos limpia de
toda maldad para que de su mano nos mantengamos firmes y con un verdadero
arrepentimiento le permitamos una transformación a nivel de nuestro espíritu, una
limpieza plena para que sigamos avanzando en el proceso de santificación.

Y para rematar sobre el caminar en la luz:

1 Juan 1:10 (NVI)


10
Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra
no habita en nosotros.

Si la Palabra de Dios no habita en nosotros estamos caminando en la oscuridad y


esta oscuridad nos lleva a afirmar que no hemos pecado. Debemos revisar
diariamente cada área de nuestra vida para que en la medida que avancemos en
nuestro caminar le permitamos a Dios que nos amplíe su iluminación en forma
integral a todo nuestro ser y todo pecado que nos revele se lo confesemos. El
recorrido debe cubrir nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras emociones, nuestras
decisiones, nuestras palabras, nuestros deseos, nuestras relaciones, nuestra
comunión con los demás y con Dios mismo, nuestras finanzas, nuestra mayordomía,
nuestro ministerio, nuestro testimonio, nuestras conversaciones, nuestras
reacciones, …

¿Sabías que si seguimos a nuestro modelo, el Señor Jesucristo, tendremos la luz de


la vida y no andaremos en tinieblas.?

Juan 8:12 (NVI)


12
Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo:
—Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá
la luz de la vida.
Hoy el Verbo se dirige a nosotros y nos dice que ÉL es la luz del mundo, que si le
seguimos no tendremos que andar en tinieblas sino que tendremos la luz de la vida.