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Introducción

La psicología estudia la conducta y los procesos mentales. Es un conocimiento complejo,


porque investiga infinidad de hechos: el pensamiento y la memoria, los trastornos psicológicos
y los grupos sociales. Ninguna manifestación de la vida humana individual y social es ajena a la
psicología: el trabajo, el ocio, el arte, el conocimiento, etc.

Los psicólogos utilizan diferentes métodos para explicar y comprender los pensamientos,
conductas y sentimientos humanos. ¿Qué diferencias existen entre la mente y el cerebro?
¿Cómo es posible que algunas personas desarrollen anorexia o bulimia? ¿Qué motivos tiene un
terrorista para suicidarse y matar a personas inocentes?

La psicología aborda los fenómenos psicológicos de acuerdo con un método y unas reglas, y
también es una profesión que promueve el bienestar de las personas. Los psicólogos prestan
sus servicios en la clínica, la educación, la empresa, la justicia o el deporte.

En esta unidad veremos de forma panorámica la historia de la psicología y las principales


corrientes psicológicas, así como sus diferentes ramas y aplicaciones y su pluralidad
metodológica. En la psicología existen profundas controversias sobre los conceptos, los
métodos y los problemas con los que orientar sus investigaciones.

1. Evolución histórica de la psicología

Si queremos entender la conducta humana de las mujeres y los hombres del mundo actual y
mirar el horizonte futuro hacia el que nos encaminamos, debemos analizar el contexto social,
cultural e histórico en el que nos ha tocado vivir, que es el de la sociedad del conocimiento y la
globalización económica, propias de la sociedad posindustrial.

En los albores del siglo XXI, los seres humanos tenemos que afrontar graves problemas, como
la destrucción de la biodiversidad del planeta y el agotamiento de los recursos naturales, el
desarrollo de las nuevas tecnologías (TIC) y la globalización de los mercados, los riesgos de la
ingeniería genética, el terrorismo y las migraciones en busca de trabajo o libertad.

En este contexto, solo desde una conciencia humana profunda y la adquisición de más
conocimientos podremos afrontar los problemas, oportunidades y dilemas que nos plantea la
sociedad en que vivimos.

En la sociedad tradicional (industrial), la vida humana era más tranquila y la movilidad social
era menor, las ideas y las reglas sociales eran estables y las relaciones interpersonales más
claras, porque los roles que cada persona tenía que cumplir estaban muy definidos.

La sociedad del conocimiento, que surge por la revolución científico-técnica desarrollada en las
últimas décadas del siglo XX, se caracteriza por una cultura universal basada en la difusión
mundial de la información a través de nuevos medios tecnológicos.

Los medios de comunicación y las redes cibernéticas —que rompen fronteras, culturas,
idiomas, religiones o regímenes políticos— construyen nuevos territorios (ciberespacio), que
ya no son los del país, la región o la ciudad. Y han modificado la vida humana hasta
transformar radicalmente los conceptos de espacialidad y temporalidad.

Esta sociedad compleja y multicultural ha originado un declive de las autoridades tradicionales,


sean religiosas, médicas, educativas o paternales.

Además, el aumento de la movilidad global, la inseguridad del trabajo, la proliferación de


marcos morales y la dispersión de los lazos familiares generan incertidumbre, inseguridad y
desasosiego.

En esta nueva sociedad individualizada tenemos el reto de inventarnos a nosotros mismos y de


buscar nuestra adaptación al mundo y a la vida.

Debemos ser buenos aprendices para encontrar nuestro camino sin dar muchos rodeos. La
psicología nos servirá de gran ayuda en esa tarea.

La psicología es una ciencia cuyo estudio es fundamental por muchas razones, analiza cómo los
seres humanos piensan, sienten y aprenden para adaptarse a su ambiente. La conducta
cambia mediante la experiencia y el aprendizaje, los cambios en el estado fisiológico y las
variaciones socioculturales.

La psicología trata de comprender por qué los humanos se comportan como lo hacen y aborda
temas que abarcan desde la fisiología del cerebro hasta la socialización humana, desde los
procesos cognitivos a los problemas clínicos.

La psicología actual tiene nuevos ámbitos de intervención: el bullying o violencia escolar,


el mobbing o acoso laboral, la violencia de género o la seguridad vial.

El psicólogo H. Ebbinghaus decía que «la psicología tenía un amplio pasado y una corta
historia», para enseñarnos que es tan antigua como la historia de la humanidad, aunque
durante siglos vivió sumergida dentro de la filosofía, y solo a fines del siglo XIX comenzó su
andadura científica.

1.1. Fuentes de la psicología

La psicología, como otras ciencias, ha recorrido un largo camino hasta convertirse en ciencia.
Tradicionalmente se considera que las raíces de la psicología son la filosofía, la fisiología y la
metodología científica. En su caminar histórico ha tenido varios objetos de estudio: el alma, la
mente y la conducta. Delimitar su campo de investigación y crear métodos y técnicas propios
posibilitaron su independencia.

La palabra psicología proviene de dos términos griegos: psyché y logos, que significan alma
(entendida como lo que «anima» o «da vida» al cuerpo) y conocimiento o ciencia de la misma.

 En Grecia, Platón defendió en su diálogo Fedro una concepción dualista de la


naturaleza humana: el hombre estaba compuesto de alma y cuerpo. El alma era de
origen divino, una realidad distinta del cuerpo material, y a consecuencia de una culpa
cometida llegó desde el otro mundo a encarnarse en un cuerpo mortal. Más tarde, su
discípulo Aristóteles concibió la psyché como elemento o principio biológico. El alma
era así una propiedad esencial del ser vivo, y no era independiente del cuerpo, fuera
del cual carecía de sentido y existencia. Aunque se trata de dos ideas de «alma»
integradas en un horizonte filosófico, de aquí surgirá la psicología.
 En el siglo XVII se produce un cambio de perspectiva con el comienzo de la filosofía
moderna, atribuido al filósofo René Descartes.Antes de él cualquier función vital de los
organismos se explicaba por la existencia del alma; nadie pensaba que los actos
humanos pudieran deberse a la influencia de estímulos ambientales. Descartes
estableció una división de los actos: voluntarios e involuntarios. Algunos actos, como
los reflejos, son reacciones automáticas e involuntarias a estímulos externos, y otras
acciones son voluntarias, gobernadas por la mente (entidad no física) y debidas a que
la persona elige comportarse así.

Según Descartes, los estímulos del ambiente son detectados por los órganos sensoriales y
transmitidos al cerebro por medio de los nervios. Desde el cerebro surge el impulso para
actuar a través de los músculos, que realizan la acción involuntaria, propia de los animales, que
solo disponen de este mecanismo de conducta innato. Todos sus comportamientos son
respuestas reflejas a estímulos ambientales.

En cambio, los actos voluntarios originados por la mente son independientes de los estímulos
externos. Ahora bien, si la mente no es una realidad física, ¿cómo puede producir los
movimientos físicos implicados en la conducta voluntaria? Descartes pensaba que la mente
estaba conectada al cerebro por medio de la glándula pineal, donde interactúan lo físico y lo
mental. Debido a esta interacción, la mente podía realizar actos voluntarios y ser consciente de
los involuntarios.

El dualismo mente-cuerpo descrito por Descartes dividió el campo de estudio de la conducta


humana y surgieron dos tradiciones distintas: la primera se dedicó al estudio de la mente y su
funcionamiento, utilizando la introspección como método de análisis. Otros científicos se
dedicaron a investigar los reflejos. Como estos son provocados por estímulos externos que
activan los órganos sensoriales, su estudio fue realizado por fisiólogos, mediante la
observación y la experimentación. Estas dos formas de investigación no tenían nada en común
y produjeron dos métodos diferentes en la obtención de los datos psicológicos.

1.2. El impacto de la teoría de la evolución

La teoría de la evolución de Charles Darwin es la que mayor impacto ha causado en la historia


humana junto con el heliocentrismo de Copérnico. Esta teoría significó un nuevo enfoque en el
análisis de la actividad mental y de las emociones humanas.

Darwin destacó que las especies animales no son constantes, sino variables, y creó un puente
para salvar el abismo existente entre el animal y el hombre, al relacionar el comportamiento
humano con la evolución de los organismos.

La hipótesis darwinista influyó en el desarrollo de la psicología evolutiva, en el estudio de la


motivación y en el análisis de las diferencias individuales.