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Jessica Alexandra Calderón Padilla

Cód. 201016581

TENER OTRA LENGUA ES POSEER UNA SEGUNDA ALMA

(Carlomagno

Debido a la globalización característica de las últimas décadas, al constante y creciente


cambio de información, productos y también de cultura, el hecho de aprender una lengua
extranjera ha sido considerado más que como un gusto o un lujo, como una necesidad.
Necesidad desde que, para poder desempeñarse como persona y profesional, para ser
competitivo en el mercado y últimamente para tener éxito, se debe hablar al menos una
lengua extranjera, preferiblemente el inglés que es considerado el idioma universal, aunque
de un tiempo para acá se le ha otorgado más importancia a diferentes lenguas además de la
inglesa. Por todo esto, el ser bilingüe es considerado en la actualidad como un objetivo que
se debe alcanzar, el cual está incluido dentro del Programa Nacional de Bilingüismo 2004-
2019 del Ministerio de Educación en Colombia, que tiene como fin el fortalecimiento en la
competencia comunicativa y competitividad nacional del inglés. Sin embargo la supuesta
necesidad y deber de ser bilingüe ha sido puesto en ente dicho originando así un debate ente
la posición pro- bilingüismo y la anti- bilingüismo. De acuerdo a la controversia generada
en torno a esta discusión el propósito de este ensayo es dar respuesta al siguiente
interrogante ¿Se justifica una educación bilingüe en Colombia? Pero antes de responder
este interrogante tratare algunas consideraciones respecto al bilingüismo, como lo que
significa ser bilingüe, las causas y efectos económicos, políticos, sociales y culturales, la
relación del bilingüismo con la interculturalidad y la globalización, y por último la
situación del bilingüismo en Colombia.
Antes que todo es fundamental conocer que se entiende por bilingüismo, si bien hay un
sin número de definiciones desde las más básicas hasta algunas más elaboradas, la más
pertinente es la desempeñarse competentemente en dos lenguas. Generalmente la idea de
ser bilingüe ha sido asociada con el aprendizaje del inglés, ya que este fue y todavía sigue
siendo considerado, aunque en menor grado, el idioma universal. Hay diversas maneras de
ser o volverse bilingüe, debido a las distintas circunstancias en las que se encuentre cada
persona; existen diversos tipos de bilingüismos, como también varios mitos sobre estos.
Una crítica que se le ha hecho al bilingüismo, es el ser considerado como la habilidad para
hablar dos lenguas diferentes, excluyendo o brindándole menos importancia a las otras
habilidades a la hora de aprender o enseñar una L2.

La economía está estrechamente ligada a la cultura y a la educación, el factor más


determinante a la hora de decidir aprender una lengua extranjera es la asociación de esto
con la prosperidad económica. La globalización aquí también juega un papel muy
importante porque la “creciente intensificación de vínculos e interconexiones, por distintos
medios, entre las distintas partes del mundo” (Pérez-Jiménez C, 2003, p. 40) crea la
urgencia de poder comunicarse con estos lugares, los cuales poseen otra lengua. La relación
economía-educación se puede evidenciar porque la primera condiciona la segunda, en cierta
medida los parámetros que rigen la economía afectan a la educación, ya que después de
todo las personas se educan para entrar en el mercado laboral, por eso lo que este
sucediendo a nivel económico en el momento incidirá en la toma de decisiones con
respecto a la educación. Y ahora, que estamos en el punto dado que “lo sucedido en una
parte del planeta ejerza influencia o algún impacto en otra parte del mundo” (Pérez-Jiménez
C, 2003, p. 40) no solamente interfiere lo que esté sucediendo en el panorama económico a
nivel nacional sino a nivel internacional. Por esta creciente globalización animada en gran
medida por la masificación de los medios de comunicación, se creó la necesidad de
desempeñarse en al menos una lengua extranjera, lo que permite una mayor movilidad
económica, produciendo así progreso, desarrollo y éxito. Sin embargo desde otra
perspectiva el hecho de hablar o no hablar una segunda lengua se ha convertido en un
agente discriminativo, favoreciendo obviamente a los primeros y que no solamente se da en
el ámbito económico.
El conocer una lengua extranjera se considera como una herramienta de poder, porque
permite mayores posibilidades de desempeño laboral, el simple hecho de ser capaz de
comunicarse con el exterior y adquirir información por saber una L2 también otorga poder.
Aunque al ser un mecanismo de poder también puede ser usado para discriminar a las
personas no solo laboral sino socialmente ya que la idea de bilingüismo trae con si cierto
status, por lo que es también es considerado elitista, y esto es lo que ha dado origen al
debate entre los que están a favor y los que están en contra del bilingüismo. La
jerarquización de los idiomas también es parte de este debate, ya que se ha considerado
ciertas lenguas más importantes que otras, imponiéndose el inglés como lengua franca.
Traduciéndose así la jerarquía lingüística en una jerarquía sociocultural, porque le brinda a
los ya hablantes de lengua inglesa la ventaja de poseer el idioma universalmente aceptado
por lo que no ven la necesidad de aprender otra lengua y también los lleva a discriminar y
atacar la enseñanza de otras lenguas en su territorio. Esto se ve ilustrado en el texto de
Cummins (2002) cuando expone a Soto y su ejemplo de la discriminación hacia el español
y los puertorriqueños en una comunidad de Estados Unidos. Aquí se puede observar la
dualidad opresor-oprimido de la que habla Freire (1977), en la que la única manera de
conseguir la liberación es que los oprimidos se liberen a sí mismos y liberen a los
opresores. Otro ejemplo de la condición opresora-oprimida es que mientras los ya hablantes
de la lengua vehicular no necesitan aprender otro idioma, aquellos que no lo hablen
necesitan aprenderlo para poder desempeñarse en el contexto tanto económico como
sociocultural y educativo, provocando así prácticamente la imposición universal de cierta
lengua subordinando a las personas que no la hablen obligándolas a aprenderla. Sin
embargo existen maneras de liberarse de esta imposición una de ellas es “las relaciones
coercitivas de poder se quiebran cuando el grupo subordinado se niega a desempeñar su
papel (esencial) de ser el receptor de esta forma de poder” (Cummins J, 2002, p. 269) y es
precisamente esto lo que se ha venido dando últimamente al otorgarle importancia a otras
lenguas como la japonesa o el mandarín e inclusive el español aparte de la inglesa.

La interculturalidad, más específicamente la competencia intercultural también


desempeña un rol muy importante al momento de aprender y enseñar una lengua extranjera,
porque más que un simple conjunto de códigos, signos lingüísticos y reglas gramaticales,
“las lenguas son el pensamiento –hecho voz o hecho letra- de nuestro comportamiento
intercultural” (Vez J, 2002, p. 17) Por lo que la apropiación de una lengua extranjera puede
ser visto también como un compromiso con la interculturalidad, y su enseñanza y
aprendizaje será una forma para alentar el dialogo entre culturas diferentes, como lo
manifiesta Vez (2002). Para que este dialogo, intercambio e interconexión entre distintas
culturas sea posible es fundamental entender las diferencias entre una cultura y otra, y ser
capaces de ver tanto nuestra cultura como aquella a la que estamos accediendo con otros
ojos, que mas que juzgar o criticar, tratan de comprender y entender las diferentes
dinámicas que se dan en los diferentes contextos. El bilingüismo es más que la capacidad
desempeñarse competentemente en dos lenguas, es también el poder desempeñarse
competentemente dentro de la cultura de estas, por eso el respeto, la tolerancia y la igualdad
son valores primordiales a la hora de desarrollar la competencia intercultural, porque como
se expresa en el texto de Byram, Gribkova y Starkey (2002) esta competencia está enfocada
en la comprensión de las personas mas allá de la identidad social, es entenderlas como
individuos con diferentes identidades, que buscan evadir los estereotipos y prejuicios y
cuya base comunicativa es el respeto y la igualdad que poseemos por el hecho de ser
humanos. La competencia intercultural es aplicada en muchos contextos, sobre todo si se
considera como definición de esta la “capacidad de vivir como un ciudadano mundial en
este multicultural y globalizado mundo” (Risager K, 2000, p.1 (traducción mía)), pero
como también se plantea en el texto Risager esta competencia se debe desarrollar en miras
de crear movimientos transculturales.

Como respuesta al interrogante inicial ¿Se justifica una educación bilingüe en


Colombia? Yo pienso que es evidente durante todo el escrito mi posición de que sí justifica
una educación bilingüe en Colombia y que además de ser justificada, es supremamente
necesaria para poder funcionar en el mundo a nivel integral, tanto económico y social como
educativo y cultural. Sin embargo se tendrían que modificar y corregir ciertas concepciones
e implementaciones acerca del bilingüismo. Primero habría que empezar por emplear la
correcta definición del bilingüismo, ya que en éste país se entiende por persona, colegio o
cualquier entidad bilingüe aquella que hable además del español el inglés, pero en el caso
de los colegios, son aquellos en los cuales no solamente se habla inglés sino que la mayoría
de las materias se dan en este idioma, lo cual se puede observar o como un monolingüismo
en lengua extranjera o como un bilingüismo sustractivo, es decir donde la lengua foránea
reemplaza y despacha a la lengua materna. Por eso para emplear un correcto bilingüismo
hay que tener en cuenta la etimología de la palabra y no olvidar de que se está hablando de
dos lenguas que necesitan ser estudiadas y practicadas en la misma medida. Otro
inconveniente a la hora de implementar los programas bilingües en la educación
colombiana, es el hecho de que se basan en modelos desarrollados para otros lugares del
mundo los cuales tienen condiciones y recursos diferentes a los nuestros, pero el problema
radica más que basarse en estos los modelos los cuales son muy buenos referentes y tienen
reconocimiento a nivel internacional, en el hecho de que hay una importación y aplicación
directa de dichos modelos sin haber realizado una evaluación, modificación y adaptación de
acuerdo al contexto colombiano cuyas características económico educativo socioculturales
son totalmente diferentes a las de los lugares desde donde se importan dichas directrices.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Pérez-Jiménez César. (2003). Formación de docentes para la construcción de saberes


sociales. Revista Iberoamericana de educación No. 33.

Cummins Jim. (2002). El dialogo colaborativo como medio para oponerse al discurso
capacitador. Madrid. Editorial Morata y Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Freire Paulo. (1977). Pedagogía del oprimido, Bogotá, Siglo XXI Editores.

Vez José Manuel. (2002). El aula de lenguas extranjeras: umbral para una sociedad de la
cultura. Aula de Innovación Educativa.

Byram Michael, Gribkova Bella, Starkey Hugh. (2002). Developing the intercultural
dimension in language teaching. Strasbourg. Council of Europe.

Risager Karen. (2002). The teacher´s intercultural competence. Sprogforum No. 18, Vol. 6.