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¿Qué es una imagen? ¿Qué necesidad suple?

¿Cómo definir al artista?

Presencia y sustitución

No extendemos nuestra empatía a la humanidad en general, ni a la deidad que solo es inteligible para el
intelecto. Por esta razón la naturaleza milagrosa de cada imagen, de hecho su eficacia, depende
directamente de su aspecto externo.

Estos son los ingredientes de todas las practicas futuras de meditación: descripción vivida y grafica de
hechos y lugares basadas en conocimientos y experiencias reales o fácilmente imaginables; cuidadosa
construcción de la escena por etapas y deliberada intensificación, así mismo por etapas, de la
experiencia emocional de que depende el éxito de la concentración y la meditación; intimidad empática;
fomento del libre flujo de la imaginación pictórica; intimación de lo divino y derivación de lecciones
teológicas y morales apropiadas.

Imitacion y empatía

Pero no puede existir imitación sin empatía; y, como hemos visto, la forma más eficaz de provocar
empatía es por medio de imágenes reales. 209

¿Qué papel tiene el medio de las imágenes en el efecto que estas producen?

La reproducción acaba con las insistentes mutaciones originadas por la convención y las congela por
completo en todas las extensas zonas en las que solo se puede obtener una imagen, a menudo durante
mucho tiempo, en cientos de copias idénticas. Se atemperan los antiguos problemas sobre el
reconocimiento, la vieja y apremiante necesidad de reconocer la imagen como verdadera; ahora
distintas personas meditan sobre imágenes de cuya identidad pueden estar seguros. 212.

Pero la invención de las técnicas de reproducción masiva y la consiguiente generalización de ciertas


imágenes no significa que la respuesta sea independiente de la forma y calidad de esas imágenes. No lo
es: el grado de eficacia de una imagen, y la respuesta que evoca, está directamente relacionada con su
particularidad.

Las letras impresas en las láminas no solo encauzan nuestra atención hacia lo que de otra manera podría
escapársenos; también apartan sin cesar a la mente de la belleza del signo para llevarla hacia el
significado lleno de sentido e impiden que nos detengamos en la calidad y la forma, porque siempre nos
remiten al significado. Pág. 224

Impedir la autonomía

Imagen y figuración.

Cuando Freud (en su análisis del animismo, en Totem y tabú) trató de justificar la tendencia a atribuir
vida a objetos inanimados, citó el siguiente párrafo de la tercera sección de la historia natural de la
religión de Hume: “existe en los seres humanos una tendencia universal a concebir todos los demás
seres como así mismos, y a transferir a todos los objetos las cualidades que conocen de cerca y de las
que son íntimamente conscientes”. Sin embargo, estas palabras son válidas no solo para objetos
inanimados; indican, de hecho señalan con insistencia, el modo espontaneo e inexorable en que
buscamos cómo investir la representación con marcas de lo familiar.

Ahora bien, percibir una imagen como algo íntimo y familiar depende, en principio, de la percepción de
similitud. Por muy equivocados que estemos en nuestro modo de percibirla, sentimos empatía o
afinidad con una imagen porque tiene o muestra un cuerpo como el nuestro; nos sentimos cerca de ella
por su parecido con nuestro físico y con el de nuestros vecinos; sufrimos con ella porque muestra las
huellas del sufrimiento. Cristo muerto despierta nuestra compasión tanto cuanto más muestra la
muerte en términos que la mayoría de nosotros ya conocemos. Si se nos fuerza concentrarnos en la
imagen o se nos imponen señales de vida y de tormento (como sucede con las láminas donde se nos
muestra de cerca un detalle de una imagen), más directa y fuerte será la empatía. Cuando no tenemos
una imagen ante la vista sólo podemos sentir compasión rehaciendo imágenes mentales sobre la base
de lo que hemos visto y conocido. Pág. 227.