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Tolerancia abstinencia, craving y recaída

En el consumo experimental u ocasional pueden sentirse efectos físicos o psicológicos adversos o


desagradables), y muchas veces son motivos suficientes para que las personas abandonen el
consumo. Sin embargo, en el consumo problemático, es posible que, junto a lo anterior, se
desarrollen otros procesos de mayor complejidad, que implican un riesgo mayor para la salud y que
muestran un compromiso mayor de consumo que, justamente, lo evidencian como problemático.

Usualmente las personas que usan drogas de manera abusiva o dependiente, a través del tiempo
tienden a consumir dosis progresivamente mayores, pueden llegar a sentir deseos imperiosos de
consumir la sustancia y angustiarse si no la tienen o, luego de un tiempo largo de no consumir,
pueden volver a usar la droga incluso con mayor intensidad que antes. Estas situaciones dan paso a
que se puedan identificar signos clínicos como la tolerancia a la sustancia, la abstinencia o
privación, el craving y la recaída, que serán definidas a continuación.

Tolerancia
Las personas que consumen alguna droga de manera habitual eventualmente pueden empezar a
requerir dosis cada vez mayores para obtener un efecto placentero de intensidad similar al que
experimentaban en etapas iniciales del consumo. Este proceso se denomina tolerancia, y se trata
de un ajuste neuro adaptativo del SNC de la persona, la que requiere progresivamente de mayores
cantidades de la sustancia para experimentar los mismos efectos.

La tolerancia a una sustancia se desarrolla principalmente a nivel neuronal, y corresponde a un


proceso electroquímico que se lleva a cabo, fundamentalmente, en el espacio entre neurona y
neurona, la sinapsis, que es el lugar donde se produce el proceso de comunicación de una neurona
a otra. Las sustancias psicoactivas actúan principalmente (aunque no solamente) en este espacio
interneuronal, y es donde justamente se produce el proceso neuro adaptativo que llamamos
tolerancia. La estimulación continua, o la sobreestimulación, del sistema de transmisión nerviosa
con drogas, altera la comunicación normal de las neuronas y desarrolla forzosamente un mecanismo
por el cual, en términos muy simples, el sistema se adapta o “aprende” a responder de una manera
diferente.

El desarrollo de la tolerancia del SNC a una sustancia es favorecido por algunos factores que es
necesario tener en cuenta, dentro de los cuales destacaremos la edad de inicio del consumo y el tipo
de sustancia consumida.

La edad de inicio del uso de la sustancia es un factor muy importante, puesto que a menor edad es
más probable que el SNC se adapte a la alteración que provoca la acción de una droga. La inmadurez
neurológica de los niños y los adolescentes los hace mucho más vulnerables en este aspecto, dado
que el cerebro es un órgano que aprende y, lamentablemente, también se adapta a un
funcionamiento anormal sobre todo si este aprendizaje se lleva a cabo en pleno proceso
madurativo.

El tipo de sustancia consumida también es un factor relevante, dado que no todas las drogas tienen
el mismo poder para generar tolerancia ni todas las personas desarrollan tolerancia a las drogas.
• Lo primero se refiere a que objetivamente hay sustancias psicoactivas que generan tolerancia
y dependencia con mayor probabilidad. Las sustancias con mayor potencial en este sentido
son la nicotina, el alcohol, la heroína, la morfina, la metadona, y algunos fármacos como los
benzodiacepinas y los barbitúricos.

• Lo segundo se refiere a la respuesta orgánica particular de cada persona frente a una misma
droga, que se denomina sensibilidad, y es lo que determina que unas personas gusten más
de una droga o se hagan tolerantes o dependientes a algunas sustancias y no a otras. Durante
los últimos años han avanzado distintas líneas investigativas en este aspecto, y se sabe que
para algunas sustancias psicoactivas (como el alcohol, por ejemplo), habría factores genéticos
predisponentes que pueden determinar la dependencia.

Abstinencia o privación
Corresponde a un conjunto de signos fisiológicos y psicológicos que presentan las personas con
consumo problemático que, luego de abstenerse o privarse de la sustancia por algún tiempo,
presentan molestias físicas intensas y un malestar psicológico significativo, producto de la detención
o reducción del consumo. Dado que se trata de un conjunto de síntomas bastante específico para
cada sustancia que genera dependencia, se le denomina síndrome de abstinencia o privación.

Algunos de los signos más comunes pueden ser sudoración, taquicardia, dolor abdominal, temblor
corporal, aumento o disminución del apetito, náuseas, cefalea, o insomnio.

dificultades para mantener la atención o concentración, ansiedad, angustia, ánimo depresivo,


irritabilidad o ira, apatía, decaimiento, disforia, crisis de pánico (momentos de miedo intenso) y en
los casos extremos hasta alucinaciones y delirios.

Los síntomas son variados dependiendo de la sustancia a la que se haya desarrollado la


dependencia.

La intensidad del síndrome de abstinencia dependerá del tiempo que la persona lleva consumiendo,
de la cantidad de sustancia consumida, pero también de las condiciones físicas y emocionales en las
que se encuentren las personas al interrumpir el patrón de consumo.

Un aspecto importante que considerar es que el consumo abusivo y dependiente suele ser bastante
rutinario, siguiendo un patrón conductual similar cada vez o llevarse a cabo en los mismos sitios y
con las mismas personas. Por ello, al interrumpir un consumo problemático, con fines terapéuticos,
por ejemplo, pueden aparecer o intensificarse fácilmente los signos de privación en las personas, al
exponerse a los lugares o circunstancias en las que anteriormente se consumía.

La recuperación del síndrome de abstinencia o privación puede requerir apoyo farmacológico y


hasta hospitalización, para mitigar las molestias físicas y psicológicas, y exigirá de parte de la persona
mucha voluntad para mantenerse sin consumo.

Craving
Se refiere al deseo intenso e irrefrenable por consumir una sustancia, es de origen biológico, aun
cuando tenga manifestaciones psicológicas como angustia y ansiedad. Puede ir acompañado de
malestar físico, como la inquietud psicomotora y dificultad para mantener la concentración.
El craving representa un signo clínico central para el diagnóstico del síndrome o trastorno por
dependencia a sustancias, y es una de las causas más importantes por las cuales las personas que
han decidido abstenerse vuelvan a consumir.

El craving puede aparecer mucho tiempo después de haber suspendido el consumo, y a veces basta
con que la persona vea imágenes (en películas o fotos) o participe de conversaciones que refieran
la sustancia para que se manifieste nuevamente.

Recaída
El término recaída se utiliza para señalar la vuelta al consumo, después de un período de tiempo de
abstinencia (entre 1 y 3 meses).

La recaída o reiniciación del consumo, puede ser progresiva, o bien, brusca e intensa. Va a depender
de la intensidad del síndrome de abstinencia, las características personales, pero también de las
circunstancias en las cuales se vuelva a consumir. Es importante considerar la presión del grupo
(particularmente en el caso de los adolescentes, que necesitan reconocimiento y filiación, y los
varones adultos, que no quieren mostrarse “débiles” ante sus pares).

La eventualidad de una recaída en el consumo es un aspecto que considerar en el diagnóstico y


tratamiento de los problemas con drogas pues, por una parte, puede ayudar a mostrar el nivel de
motivación que una persona manifiesta para dejar definitivamente el consumo, en tanto que, por
otro, denota el nivel de dependencia a la sustancia, siendo mucho más probable (y esperable
incluso) que una persona vuelva a consumir si ha presentado un patrón de dependencia. Por ello,
es importante en el diagnóstico conocer cuántas veces y cómo la persona ha intentado dejar de
consumir y, para el tratamiento, prever y considerar la recaída como parte del proceso.

¿Dependencia o adicción?
Aunque son dos términos frecuentemente usados como sinónimos, se prefiere en la actualidad
utilizar el término dependencia por sobre el de adicción.

La noción de dependencia hace referencia a un patrón de consumo problemático que tiene un


importante asidero en la fisiología y la actividad psicológica de la persona que consume. La acción
de las sustancias sobre el SNC, especialmente a nivel de comunicación neuronal y la participación o
afectación de zonas importantes del cerebro, hace que cualquier tipo de consumo no sea inocuo,
pues implica una alteración significativa (estimulación o sobre-estimulación) del SNC.

El consumo experimental dará al SNC la oportunidad de recuperarse de la actividad alterada que


produce una droga y restablecer su funcionamiento normal. Sin embargo, en el consumo habitual y
más aún en el problemático, la actividad neuronal sufre una alteración tan importante que causa
daño directo, tolerancia, privación y dependencia en el cuerpo. Se ha discutido mucho con respecto
a si algunas drogas causan dependencia física o psicológica, y lo cierto es que la evidencia muestra
que hasta las manifestaciones cognitivas o el craving, tienen un importante asidero en la actividad
nerviosa, producto del consumo permanente o compulsivo.

El término adicción, también hace referencia a un patrón de consumo dependiente, pero tiende a
asociarse con una connotación negativa, pues señala más bien una pérdida de la libertad de la
persona, por la cual el sujeto se encuentra atrapado por el consumo o la sustancia pero, más aún
“anulado” por el comportamiento de consumo compulsivo. Incluso algunos teóricos han afirmado
que el adicto, es un “a-dicto” (sin-dicho, que no dice), vale decir, una persona sin palabra, y sin
palabra no hay sujeto. Tal denominación pudiera oscurecer no solo el pronóstico, sino la
consideración misma de una persona que, si bien se haya en una situación muy difícil, esté
posibilitada o imposibilitada para tratar y superar un trastorno mental o del comportamiento.

Lo propio ha sucedido con términos como “toxicómano” o “drogodependiente”, que tienden a no


utilizarse porque pudieran contener significados negativos para la consideración de la persona con
uso problemático de drogas.