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DIGNIDAD DE LA VIDA HUMANA

La vida humana tiene mucho valor en la creación. También tiene un valor sobrenatural muy
importante, ya que somos creados “a imagen y semejanza de Dios”. Por lo tanto, es de vital
importancia que nos preocupemos por respetar, en todo, la vida de las personas.
Por su parte, el hombre vino al mundo a trabajarlo (dominar la tierra). Es por eso que la capacidad
creadora es única de Dios. Por tanto, el hombre no crea, transforma. Pero en el caso de la vida
humana, Dios le dio al hombre el don de participar en la creación. Ese gran don, nos otorga
también una gran responsabilidad para hacerlo de la forma más delicada posible.
El 5to mandamiento nos dice “no matarás”. Como vimos en clases pasadas, los mandamientos
están en forma de negación por un sentido pedagógico, pero, sobre todo, porque nos marca el
mínimo y no nos pone límite en el máximo, porque estamos llamados a ser perfectos como Dios
es perfecto, estamos llamados a imitar a Cristo.
Actualmente, con el avance tecnológico, se ha progresada bastante en el cuidado de la vida, cada
vez de descubren nuevas curas para enfermedades terminales. Pero, por desgracia, también ha
habido avances que han perjudicado la dignidad de la vida del hombre.
El amor genera vida. Es una característica básica del amor: cuándo alguien se entrega
incondicionalmente, el amor da frutos. Y el fruto más grande del amor es la vida humana. Este es
el caso más particular del matrimonio, que el amor entre los esposos se puede ver reflejado en los
hijos (que son siempre un regalo, nunca un derecho).
Y esta vida humana tiene un inicio. El inicio de la vida humana se da en el “abrazo conyugal”,
que es la máxima expresión corporal del amor (la entrega total e incondicional de los esposos).
Lo que sucede aquí es que el espermatozoide del varón se une con el óvulo producido por la mujer
y, una vez fecundado, se implanta en el vientre materno, donde empezará a desarrollarse hasta
que por fin llegue el momento del nacimiento.
Esta etapa de la vida humana ha generado mucha controversia y ha generado muchas dudas del
campo de la bioética. Preguntas tales como ¿en qué momento ese ser vivo comienza a ser persona
humana?, ¿Es necesario el abrazo conyugal o existen otras formas de llevarlo a cabo?, ¿la madre
es dueña del embrión como lo es de su cuerpo? ¿Puede alguien decidir sobre la vida de una
persona?

1. ¿Se puede decir que el embrión (desde la fecundación) ya es una


persona humana?
Para responder a esta pregunta es necesario saber primero qué es la persona humana. Para esto
vamos a partir de la experiencia, de lo que vemos a simple vista: una persona tiene cuerpo; tiene
la capacidad de pensar y de decidir; así mismo, tiene ciertas cualidades que le permiten sentir; y,
a diferencia de otros seres, tiene la capacidad de convivir.
Ahora bien, le llamamos embrión a la primera etapa de la vida de una persona en el vientre
materno (cuando apenas se ha fecundado el óvulo con el espermatozoide pero que todavía no
tienen la forma de humano).
Y, si queremos encontrar en el embrión estas cosas, podríamos pensar que, en efecto, el embrión
no es una persona humana. Por eso es muy importante decir que el ser humano es un ser en
continuo desarrollo. Todo el tiempo nos estamos desarrollando, nos estamos perfeccionando.
Muchas personas dicen que el embrión no es una persona humana porque no está terminado. Y
esto es muy falso. Es falso, porque ni siquiera nosotros estamos terminados. Aunque pueda sonar
irónico, una persona está terminada, cuando se muere. Porque solo en ese momento deja de
desarrollarse.
Por tanto, el embrión tiene cuerpo, ya que desde que el cigoto es fecundado, adquiere una cualidad
genética única e irrepetible con cualquier otro ser humano. Por tanto, aunque tú no veas su pelo,
su color de piel, su fisionomía, está ya escrita toda esa información genética desde el momento
de la fecundación. Su capacidad de pensar y decidir, requieren un proceso de formación, de
aprendizaje. Por tanto, sería lo mismo que un bebé recién nacido, todavía no es capaz de valerse
por sí mismo, pero con el tiempo adquirirá esa cualidad. Y, por último, la capacidad de convivir,
la está viviendo, y de un modo mucho más intenso que nosotros, ya que “vive con” (convive) su
mamá, vive “en su mamá”.
Por tanto, podemos afirmar con total seguridad que el embrión es un ser humano en todo su
esplendor. Y, por eso, requiere un trato que respete en su totalidad su dignidad humana. Es más,
se le debe de tratar con mayor delicadeza y respeto, ya que es el ser humano más indefenso del
mundo.

2. FECUNDACIÓN ARTIFICIAL: ¿Es necesario el abrazo conyugal o


existen otras formas lícitas (moralmente buenas) de llevar a cabo
la fecundación?
Como habíamos dicho anteriormente, ha habido bastante progreso bio-tecnológico, y fruto de este
avance, se ha intentado experimentar distintas alternativas en la forma de llevar a cabo la
fecundación. Una que tuvo éxito fue la llamada Fecundación In Vitro (FIV).
Esta es una técnica de fecundación asistida en la que se trata de conseguir que un espermatozoide
fecunde el óvulo fuera del cuerpo de la mujer, es decir, en un laboratorio (se dice in vitro ya que
hace referencia al recipiente donde se lleva a cabo el proceso, que es de vidrio). En otras palabras,
se extrae de la mujer el óvulo (introduciendo una probeta por el útero) y el espermatozoide del
varón (por medio de la masturbación), y se hace el proceso de fecundación en un recipiente en un
laboratorio.
Uno podría pensar, ¿y para qué hacen esto, si se puede lograr por los medios naturales?, ¿Por qué
una mujer decidiría hacer uso de este método si su cuerpo tiene las “facultades” de llevarlo a cabo
naturalmente? Y, a decir verdad, la respuesta es un poco compleja.
A pesar de que el hombre es un ser sexuado y, por su misma naturaleza (varón y mujer), es capaz
de participar directamente en la fecundación de un embrión, es una realidad que hay muchas
personas que tienen dificultades que les impiden hacer esto (de la misma forma que hay personas
que, por enfermedad o discapacidad, no son capaces de hacer diversas actividades, como practicar
un deporte).
Este problema en concreto es la infertilidad y la esterilidad, que son la imposibilidad para finalizar
la fecundación y la incapacidad de concebir, respectivamente. Esto se da mucho en los hombres
y también en las mujeres. Las causas de esto pueden ser desde genéticas (de nacimiento) hasta
adquiridas (por falta de salud física o mental y, en muchos casos, se puede dar por promiscuidad
sexual).
Por tanto, cuando una pareja no puede concebir un hijo, y lo desea, se puede pensar en otra
solución, como la inseminación artificial.
Antes de entrar a detalle es preciso indicar una cosa: un hijo nunca es un derecho, no es algo
merecido, siempre es un regalo (un don). Por lo tanto, no es lícito para los padres tener hijos a
cualquier costo. Y en el caso de la fecundación in vitro el costo es bastante alto:
1. En primer lugar, toda persona tiene derecho a tener una madre y un padre. El hacer
uso de los métodos de fecundación artificial, atenta directamente contra este derecho, ya
que puede el hijo nunca saber quién es su padre (como en el caso de la donación de
espermatozoides), o a su madre (en el caso de recurrir a la renta del vientre materno), o
simplemente, porque fue fecundado por una probeta en un laboratorio.
2. Hay una realidad que muchas veces se quiere esconder: tiene muy poca eficacia este
método, ya que no siempre es posible fecundar el óvulo y tampoco todos los embriones
se pueden implantar posterior mente en la matriz. Un estudio revela que solo el 17.1% de
las pruebas se logra fecundar y, de ese, solo el 6.7% es llevado a término.1
3. Dado el punto anterior, se ve cómo se experimenta con personas humanas (ya vimos
que el embrión es una persona humana). Y ninguna persona es un objeto con el que
podamos disponer para experimentar. Y no sólo se experimenta al intentar implantar el
embrión al vientre: cuando por fin se logra que el embrión se implante en el vientre resulta
que hay muchos embriones esperando a ser implantados, pero como ya hubo un éxito,
todos los demás no “sirven” y son congelados y se almacenan en un laboratorio para
un futuro uso. Y esto actualmente genera un gran trauma para los padres, porque llega un
momento en el que se enteran que tienen varios hijos suyos congelados en un laboratorio.
4. Dada la falta de éxito en el método, se realizan alrededor de 27 abortos2 por cada uno
que se logra. Esto porque ya vimos que el embrión (el cigoto fecundado) ya es persona
humana, y al hacer uso de este método estamos matando a todos esos.
5. Es necesaria la masturbación para llevarlo a cabo, y esto es un mal en sí mismo (no
se va a explicar de momento, ya que no es el tema).
Estas son solo algunas razones para demostrar lo “costoso” que puede llegar a ser este método,
pero todavía hay más, que no vamos a analizar, como es el caso de los problemas psicológicos
que pueden generar en la persona.
Y ahora que sabemos que no es lícito este método (por las razones que acabamos de exponer),
sigue quedando la interrogante: ¿qué puede hacer una pareja que no es capaz de concebir el hijo
de manera natural? Porque al final las personas que se interesan por estas técnicas lo hacen por
el deseo de tener un hijo.
Lo primero es que existen tratamientos que, en algunos casos, pueden resultar exitosos. Esto es,
el tratamiento con un especialista para intentar remediar las causas de infertilidad (las que se
pueden hacer frente, porque hay unas que no se pueden, sobre todo las que tienen que ver con la
salud física, y alguna vez mental, de los padres).
Pero en el caso de que aun con esos métodos siga resultando ineficiente, existe otra solución que
a veces puede estar minusvalorada culturalmente, pero que es bastante buena. Y es el caso de la
adopción. Muchas veces creemos que alguien adoptado va a sufrir mucho, o que los padres
adoptivos no van a querer “suficientemente” al hijo, pero la realidad es muy distinta. La
paternidad adoptiva puede llegar a ser tan intensa como la natural (biológica), incluso en algunas
ocasiones mayor (hay que tener en cuenta que muchas veces los padres biológicos no quieren a
sus hijos, por lo tanto, la biología no es el único factor que influye en el amor/cariño de los padres
a los hijos). Además, hay gente que piensa que es un don mayor ser un hijo adoptado, ya que tus
papás son los que te eligen… En fin, sin entrar en discusión por esto, hay algo que si es verdadero

1
Annals of the New York Academy of Sciences
2
DYSON A, HARRIS, Experiments on embryos
totalmente: somos hijos de Dios por “adopción”, y esto es lo que nos hace ser los seres más
dignos de la creación, es nuestra verdad más grande. Por lo tanto, la adopción no es mala, sino
al contrario, es un gran don.
En fin, habíamos dicho que el amor siempre genera vida. Y, además, muchos de nosotros
tendremos la experiencia cercana de esposos que no pueden tener hijos y esto los lleva a ser
“padres” de muchas personas, que tratan como a verdaderos hijos suyos.
Y, por último, no hay que perder de vista que existe el remedio cristiano: rezar. Todo cristiano
saber que por medio de la oración puede conseguir hasta lo que parece imposible, porque la
oración es la fuerza del hombre y la debilidad de Dios, diría un santo de la Iglesia. Así que una
pareja que de momento parece no tener la capacidad de tener hijos, a base de la oración, pueden
ser premiados por Dios concediéndoles este gran don.

3. ABORTO PROVOCADO: ¿La madre es, de la misma forma que de


su cuerpo, dueña del embrión?
Ahora bien, ya vimos los problemas que han surgido con el avance tecnológico en el tema del
momento de la concepción de la persona. Pero también ha habido problemas una vez que el
embrión ya está implantado en la matriz, en el periodo de embarazo.
Uno de estos es el tema del aborto provocado. El aborto es, en pocas palabras, la interrupción de
la vida en el vientre materno. Para esto hay que distinguir entre el aborto natural y el aborto
provocado. El primero no es intencionalmente, es cuando coloquialmente se dice que la mamá
“perdió al hijo”, y esto puede deberse a muchos motivos. Este, al ser involuntario, no se le puede
otorgar una calificación moral (no es malo), al contrario, en casi todos los casos genera un gran
dolor para los padres. En cambio, el aborto provocado, es cuando se busca directamente provocar
la muerte del embrión o feto en el vientre materno.
Esto se puede llevar a cabo de muchas maneras distintas, aquí solo vamos a ver 3 de ellas:

 Pastillas abortivas: existen distintos tipos de pastillas, pero lo que suele pasar cuando
una mujer las toma es que se bloquea la hormona progesterona (esta hormona es
indispensable para que continúe el embarazo). De esta forma, el embrión acaba
muriéndose y es expulsado por la mujer de manera similar a la defecación (cuando va al
baño).
Este método solo es eficaz en las primeras semanas del embarazo, cuando el embrión no
se ha desarrollado del todo. La propaganda suele ser muy “atractiva” para las mujeres que
quieren abortar, ya que no se requiere una intervención por parte de un doctor. Pero las
consecuencias son bastante grandes: al ser una “bomba química” (para que pueda cumplir
su función), genera efectos secundarios en la mujer, desde dolores de cabeza hasta
consecuencias más serias, como la imposibilidad de poder volver a quedar embarazada.
 Dispositivo Intrauterino, DIU (“T”): consiste en una pieza de plástico en forma de “T”
que la mujer introduce en el interior del útero, y esto impide que se implante el óvulo
fecundado (embrión) en el vientre.
 Aspiración: Es una especie de jeringo gruesa que se introduce en el útero y el embrión
es aspirado del vientre materno.
Ahora bien, ya hemos visto qué es el aborto provocado y los distintos métodos en los que se lleva
a cabo, y nos puede quedar una duda: ¿Por qué, si es tan evidente la crueldad del acto, hay
personas que lo hacen? Porque, aunque suene fuerte, la realidad es que se practican más de un
millón de abortos al año (y eso solo los oficiales, los que se realizan en clínicas “legales”). Es
decir, el lugar más peligroso para una persona hoy en día no es la guerra en Siria ni la inseguridad
por el narcotráfico: el lugar más peligroso para una persona hoy en día es el vientre de su propia
madre.
Por eso es necesario entender en cierto sentido las razones que pueden llevar a una persona a
llevar a cabo este acto:

 Violación: Una mujer que es abusada sexualmente y queda embarazada, puede parecer
tener argumentos para abortar: no quería tener hijos, el padre es un delincuente, la
violación fue un momento traumático para la mujer y el hijo puede ser un continuo
recuerdo de ese momento, etc. Y si nos detenemos a pensar, parece que pueda tener
razones, pero en el fondo no tiene la razón. Lo primero es que la violación es de los actos
de violencia más fuertes que existen, pero el querer abortar después de haberlo sufrido,
es una especie de venganza, pero venganza contra una persona inocente. El ser humano
que viene en camino no es el culpable de la violación, es una de las consecuencias. Por
lo tanto, abortarlo sería ejercer la venganza con un inocente.
 Pobreza: Es una realidad que un hijo supone muchos gastos para los padres, y hay
momentos de crisis que puede atravesar una familia en los que parecería “imprudente”
tener hijos. O familias de plano en pobreza extrema que no van a tener la capacidad
económica de sustentarlo. Pero a pesar de esto, sería falso creer que por eso es válido el
aborto, ya que las personas no somos objetos con valor “económico”. Si este fuera el
caso, deberíamos de decir que las personas millonarias deberían de tener como 50 hijos.
 Enfermedad: Hay algunos casos en los que se sabe antes de nacer que la persona viene
con problemas de salud. Y se puede pensar en abortarlo para “ahorrarle” sufrimiento a él
y a los padres. Y este es el caso de discriminación más grande que existe. Es negarle el
don de nacer por ciertas discapacidades que tiene. Además, tenemos el caso cercano de
personas que tienen hijos con discapacidades o enfermedades, y que eso los lleva a ser
inmensamente felices.
Estos son solo algunos de los casos por los que una persona estaría tentada a realizar un aborto,
pero, como hemos visto, ninguno lo justifica. Entonces, ¿qué hacer cuando se presente uno de
estos casos?
Cada caso es particular y cada madre puede pensar qué es lo mejor para el bebé. En algunos casos
se puede recurrir a la adopción (anteriormente ya explicamos la grandeza de la adopción). Pero
es verdad que también la madre puede vivir en grado heroico su maternidad y darle todo el amor
que merece su propio hijo que, a pesar de las dificultades que lo llevaron a nacer, puede ser
inmensamente feliz.
En cuanto a la moral cristiana, la Iglesia Católica ha condenado el aborto con la pena de la
excomunión que consiste en la prohibición de recibir los sacramentos mientras no haya
arrepentimiento y reciba la absolución de su culpa. Para esto se recurre a una confesión “especial”
llevada a cabo, y en algunos casos autorizada, por el obispo al que se está incardinado.

4. EUTANASIA: ¿Puede alguien decidir sobre la vida de una


persona?
Una vez que hemos estudiado la etapa de la concepción de la persona (del inicio de la vida), nos
toca ver el tema de la muerte. Lo único seguro que tenemos todas las personas es que nos vamos
a morir. A todos nos gustaría tener una muerte “rápida” (sin mucho sufrimiento) y después de
haber tenido una vida exitosa. Pero no siempre se es posible. Hay casos que la antesala de la
muerte es una enfermedad larga, duradera, llena de sufrimiento para el enfermo y para su familia.
Y es aquí donde aparece el concepto de la eutanasia. La eutanasia (que viene del griego eu y
thanatos, bueno y muerte respectivamente, es decir, buena muerte) es la muerte provocada para
evitar sufrimientos físicos, psicológicos o morales, como es el caso de las enfermedades.
Y considerándolo desde este punto de vista, podría parecer bueno recurrir a estas prácticas. Por
tanto, lo vamos a analizar:

 Lo primero es que nadie es dueño de la vida de otras personas. Es más, no somos dueños
ni de nuestra propia vida (yo no decidí nacer y no sé cuándo me voy a morir).
 Lo segundo es saber distinguir entre lo necesario y lo artificial, me explico: cuando una
persona está muy grave, se vuelve necesario invertir en equipo médico que suplan con lo
que la persona en esas circunstancias no es capaz de hacer. Pero, en ocasiones puede
resultar muy costoso y los familiares no tengan el dinero suficiente para pagarlo. Y, en
otros casos, sería intentar evitar lo inevitable, simplemente aplazando una muerte
venidera (como es el caso del encarnizamiento terapéutico). En estos casos, lo importante
es dar al enfermo lo necesario para vivir (comida o alimentos, cuidado y cariño) y, en
la medida de lo posible los cuidados paliativos (aliviar el dolor y aumentar la serenidad).
 Y, por último, todos tenemos derecho a nacer y a morir dignamente. Pero Cristo murió
en la cruz, sufriendo por nosotros. Por lo tanto, la muerte tiene un sentido cristiano. Y en
el caso de la muerte acompañada de mucho sufrimiento, puede ser llevada con visión
sobrenatural, ofreciendo los posibles dolores por la salvación propia y de los demás.

Ricardo Rivera Celis