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La relación posible entre la democracia y sistemas como el autoritarismo, la tiranía, la dictadura, la

autocracia, el totalitarismo, el fascismo, el mesianismo político y el populismo, puede radicar en el


hecho de que la democracia pudiera terminar dando lugar a estos sistemas. La democracia, a
pesar de basarse en la regla de que la mayoría manda, se opone al poder absoluto. Pero eso no
quiere decir que no sea posible que la democracia se convierta en sistemas como los antes
mencionados.

Con respecto a la dictadura, según explica la columnista de El Universo (Ecuador), Gabriela


Calderón de Burgos, la democracia y la dictadura pueden coexistir ya que, en el sentido literario, la
democracia es aquella en la que el gobierno resulta de una elección popular. El politólogo
Giovanni Sartori explica que “La división de poderes y el respeto a la ley son adquisiciones del
Estado liberal-constitucional. Por lo tanto, una democracia ‘pura’ (que no sea ni liberal ni
constitucional), puede muy bien convertirse en absoluta: la hipótesis de un ‘absolutismo-
democrático’” Sartori, Giovanni. ¿Qué es la democracia?

En el caso del populismo, hay escritores como llegan a afirmar que el populismo es un revulsivo
para mejorar la democracia. Entre ellos Laclau, que decía que el populismo es intrínseco a la
democracia e incluso no puede existir democracia sin populismo. Pero siempre va a haber un lado
de la biblioteca que contradiga a la otra.

Gianfranco Pasquino, profesor emérito de Ciencia Política de la Universidad de Bolonia, considera


que es incompatible lo uno con lo otro. Pasquino afirma que “los populistas no tienen ni reconocen
ningún límite al ejercicio de su poder” y que “los populistas no reconocen la separación de las
instituciones y de los poderes”, cosa que es esencial para la democracia. El populismo tiene como
fuente del poder al pueblo y solo al pueblo, los cuales se manifiestan a través de los votos; pero al
“reducir la definición de democracia al proceso electoral nos puede llevar a considerar a China,
Cuba o Corea del Norte como Estados democráticos” Ainhoa Uribe. Los populistas pueden, y lo
hacen, manipular los eleciones para poder legitimar sus comportamientos, es decir, apostilla
Pasquino, “Cuando tienen el poder lo ejercen sin límites”. Pero Pasquino destaca que “No se
puede eliminar el populismo porque es parte integral de las democracias contemporáneas”, en la
democracia hay elementos del populismo, podemos ver ejemplos de esto en nuestra constitución
(Artículo 5: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo…”) o en el preámbulo de la
constitución de los Estados Unidos (“We the people”).

La razón por la cual sistemas como el autoritarismo, la tiranía, la dictadura, la autocracia, el


totalitarismo, el fascismo y el mesianismo político no son democráticos es porque violan lo que la
democracia defiende: la soberanía del pueblo y el derecho que tiene el Demos de elegir, el Estado
de Derecho; también violentan sus valores: libertad e igualdad. Es cierto que la democracia al
regirse por la regla de que la “mayoría manda” puede llevar a un país a hecatombes. En nuestro
propio país podemos ver un buen ejemplo de ello con el expresidente Hugo Chávez y su sucesor
Nicolás Maduro, la Alemania de Hitler, ejemplo que jamás debería ser olvidado, y demás en
América Latina (Evo Morales, Cristina Kirchner, Rafael Correa). Pero eso no quiere decir que estos
se identifiquen entre sí.

La democracia se opone al poder absoluto, la democracia ha permitido a la gente escapar,


precisamente de estos sistemas, escapar de despotismos, y a ser escuchada.
Fuentes:

 Norbert Bilbeny, Democracia para la Diversidad


 https://www.elcato.org/dictadura-en-democracia
 https://eldebatedehoy.es/politica/es-compatible-populismo-y-democracia/
 https://fundacionfaes.org/es/prensa/45406/pasquino-_-
los_populistas_no_reconocen_ningun_limite_al_ejercicio_de_su_poder