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Tampón químico

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Para otros usos de este término, véase Tampón.
Un tampón, buffer, disolución amortiguadora o disolución reguladora es una mezcla en
concentraciones relativamente elevadas de un ácido y su base conjugada, es
decir, sales hidrolíticamente activas. Tienen la propiedad de mantener estable el pH de
una disolución frente a la adición de cantidades relativamente pequeñas de ácidos o bases
fuertes. Este hecho es de vital importancia en diversos contextos en donde es necesario
mantener el pH en un umbral estrecho, por ejemplo, con un leve cambio en la concentración
de hidrogeniones en la célula se puede producir un paro en la actividad de las enzimas.
Se puede entender esta propiedad como consecuencia del efecto ion común y las diferentes
constantes de acidez o basicidad: una pequeña cantidad de ácido o base desplaza levemente
el equilibrio ácido-base débil, lo cual tiene una consecuencia menor sobre el pH.1
Cada sistema buffer tiene su propio rango efectivo de pH, el cual dependerá de la constante
de equilibrio del ácido o base empleado. Son importantes en el laboratorio y en la industria, y
también en la química de la vida. Tampones típicos son el par amoníaco-catión amonio, ácido
acético-anión acetato, anión carbonato-anión bicarbonato, ácido cítrico-anión citrato o alguno
de los pares en la disociación del ácido fosfórico.

Índice

 1Mecanismo de actuación de las soluciones tampón


 2Cálculo del pH de disoluciones tampón
 3Sistemas tampón fisiológicos
o 3.1Niveles de pH en el cuerpo humano
o 3.2Sistemas tampón en el organismo
 3.2.1Tampón bicarbonato
 3.2.2Tampón fosfato
 3.2.3Tampón hemoglobina
 3.2.4Aminoácidos y proteínas
 4Aplicaciones industriales de las disoluciones tampón
 5Referencias
 6Enlaces externos

Mecanismo de actuación de las soluciones tampón[editar]


Para poder entender con claridad el mecanismo que utiliza el organismo para evitar cambios
significativos de pH, pondremos un ejemplo de actuación del tampón de más importancia en el
organismo, el equilibrio de ácido carbónico (H2CO3) y bicarbonato (HCO3-), presente en el
líquido intracelular y en la sangre.
Como producto del metabolismo se produce CO2 que al reaccionar con las moléculas de agua
produce ácido carbónico, un compuesto inestable que se disocia parcialmente y pasa a
ser bicarbonato según el siguiente equilibrio:

CO2 + H2O H2CO3 HCO3- + H+


Entonces, el bicarbonato resultante se combina con los cationes libres presentes en la
célula, como el sodio, formando así bicarbonato sódico (NaHCO3), que actuará como
tampón ácido. Supongamos que entra en la célula un ácido fuerte, por ejemplo, ácido
clorhídrico (HCl):
HCl + NaHCO3 → NaCl + CO2 + H2O
Como se puede ver en la anterior reacción, el efecto ácido clorhídrico queda
neutralizado por el bicarbonato de sodio y resultan como productos sustancias que no
provocan cambios en el pH celular y lo mantienen en su valor normal, que es 7,4.

Cálculo del pH de disoluciones tampón[editar]


Frecuentemente se utiliza la ecuación de Henderson-Hasselbalch para el cálculo del
pH en soluciones reguladoras. Sin embargo, debe aclararse que esta ecuación no es
aplicable en todos los casos, ya que para su deducción se realiza una serie de
suposiciones. Esta ecuación suele proporcionar resultados incorrectos cuando las
concentraciones del ácido y su base conjugada (o de la base y su ácido conjugado)
son bajas. Para el cálculo del pH, se debe saber el pKa del ácido y la relación entre la
concentración de sal y ácido, como se observa a continuación

Recordemos que el pKa de un ácido débil se obtiene a partir de su constante de


acidez (Ka) y es específico para cada ácido.
Supongamos que disponemos de una determinada cantidad de un ácido débil, por
ejemplo, ácido láctico de concentración 10 mM. Sabemos, que la concentración
de su sal conjugada, el lactato, es de 2 mM y que el pKa ácido del ácido láctico és
3,86. Por tanto, podemos calcular el pH del ácido láctico en una solución acuosa
sin ningún tipo de sistema tamponador con la ecuación de Henderson-
Hasselbalch:

CH3-CHOH-COOH CH3-CHOH-COO- + H+
pH = 3,86 + log (2 mM/ 10mM) = 3,86 - 0,7 = 3,16
Por tanto, el pH de una solución acuosa de ácido láctico de concentración
10 mM, sin la intervención de ningún tampón es 3,16. Es decir que si esto
se produjese en el líquido intracelular y no existieran las soluciones
amortiguadoras su pH estándar de 7,4 bajaría bruscamente hasta 3,16.
Sin embargo, esto no ocurre en nuestro organismo gracias a los
tampones químicos.
Si reflexionamos sobre la ecuación de Henderson-Hasselbalch se deduce
que el pH del sistema amortiguador depende de la proporción relativa
entre sal y ácido, y no de sus concentraciones absolutas. Es decir que si
vamos añadiendo agua al sistema variarán las concentraciones absolutas
de cada sustancia, pero no su cociente de concentraciones. No obstante,
si la dilución es muy grande, el equilibrio del ácido y su sal conjugada se
desplaza hacia los productos y, por tanto, aumenta la sal y disminuye el
ácido, entonces el cociente sal/ácido aumenta muy significativamente.
Supongamos ahora que añadimos una solución amortiguadora
de bicarbonato de potasio (KHCO3) y una cantidad grande de agua a la
anterior solución de ácido láctico anterior de 10 mM, suficiente para que
se rompa el equilibrio de concentraciones del ácido y su sal conjugada.
En consecuencia, la concentración de ácido láctico disminuye a 0,1 mM y
la concentración de lactato de potasio aumenta a 200 mM. Calculemos el
pH de la nueva solución:
CH3-CHOH-COOH + KHCO3 → CH3-CHOH-COOK + CO2 + H2O
pH = 3,86 + log (200 mM/ 0,1 mM) = 3,86 + 3,3 = 7,16
Es decir que partiendo de una solución de ácido láctico inicial de
concentración 10 mM y pH = 3,16 (ácido) ésta ha acabado
transformándose en una solución de ácido láctico de
concentración 0,1 mM y pH = 7,16 (neutro) gracias a la
intervención de un tampón químico, en este caso, el bicarbonato
de potasio. Así es como el organismo consigue mantener su pH
alrededor de 7,4, a pesar de que entren sustancias ácidas o
básicas en el cuerpo.

Sistemas tampón fisiológicos[editar]


Niveles de pH en el cuerpo humano[editar]
Muchas biomoléculas actúan a un determinado valor de pH y sólo
toleran fluctuaciones mínimas en él. Dado el bajo grado de
ionización del agua (H2O), cuando añadimos en ésta una
pequeña cantidad de ácido o de base, el pH varía en mucha
cantidad, llegando a niveles de pH en los cuales las biomoléculas
no podrían cumplir sus funciones. Por esta razón los líquidos
fisiológicos contienen tampones que, a diferencia del agua,
mantienen el pH constante.
Los tampones mantienen la cantidad de ácidos y de bases en
equilibrio en un determinado pH en el cual la actividad biológica
de las proteínas, hormonas, enzimas, bombas de iones... sea
óptima. En humanos, los valores compatibles con el
mantenimiento de funciones vitales son de pH entre 6,8 y 7,8;
siendo el intervalo de 7,35 a 7,45 el de normalidad. En concreto,
podemos decir que cada líquido fisiológico tiene un nivel
característico normal de pH:

 Sangre arterial: pH = 7,4


 Sangre venosa: pH = 7,35
 Líquido intersticial: pH = 7,35
 Líquido intracelular: pH ∈ [6 , 7,4]
 Orina: pH ∈ [4,5 , 8]
 HCl gástrico: pH = 0,8
Los tampones son los primeros responsables de mantener estos
niveles de pH constantes aunque en el organismo se produzcan
altas cantidades de ácidos debido al metabolismo. Así, los
tampones son el primer nivel de defensa contra los cambios de
pH. También contribuyen al equilibrio la regulación respiratoria
(segunda línea de defensa) y la regulación renal (tercera línea de
defensa). Cuando hay alteraciones debidas a enfermedades de
los riñones, pulmones o por diabetes mellitus, el pH se ve
alterado y se padece acidosis (pH < 7,37) o alcalosis (pH > 7,43).
Las causas principales de acidosis son: insuficiencia renal,
acidosis tubulorrenal, cetoacidosis diabética, acidosis láctica,
sustáncias tóxicas (etilenglicol, salicilato (en
sobredosis), metanol, paraldehido, acetazolamida o cloruro de
amonio. Las causas principales de alcalosis son: uso
de diuréticos (tiacidas, furosemida, ácido etacrínico), pérdida de
ácido causada por vómitos o aspiración del contenido
del estómago, glándulas suprarrenales hiperactivas (síndrome de
Cushing o utilitazación de corticosteroides).
Estas alteraciones pueden rendir su efecto en la primera, la
segunda o la tercera línea de defensa; impidiendo así el
funcionamiento de todos los mecanismos complejos que
mantienen los niveles de pH a niveles adecuados.
Sistemas tampón en el organismo[editar]
Existen tampones de gran importancia en el organismo:
Inorgánicos:
Tampón bicarbonato:

CO2 + H2O H2CO3 HCO3 - + H+


Tampón fosfato:

H2PO4- HPO42- + H+
Orgánicos:
Tampón hemoglobina:

HHbO2 HbO2- / HbH Hb- + H+


Aminoácidos y proteínas
Tampón bicarbonato[editar]
Tal y como se ha comentado
anteriormente, el tampón bicarbonato
está compuesto por ácido carbónico
(H2CO3) y bicarbonato (HCO3-) y el valor
de su pKa es de 6,1. Es el tampón más
importante de la sangre (pH = 7,4),
representa el 75 % de la capacidad
buffer total de la sangre. También está
presente en el líquido intersticial. Es un
tampón muy eficaz porque la relación
HCO3-/ H2CO3 es muy alta, lo que
supone una alta capacidad para
amortiguar los ácidos. Supone una
ventaja el hecho que se trata de un
sistema abierto ya que el CO2 puede ser
eliminado en la respiración muy
rápidamente, los H+ se pueden eliminar
por vía renal y el HCO3- puede
reemplazarse en la orina. En realidad,
este tampón está compuesto por dos
equilibrios, pues el ácido carbónico
forma CO2, generando una molécula de
H2O.

Bicarbonat
Cuando el pH disminuye, el bicarbonato
toma los protones libres. Así, el equilibrio
se desplaza hacia el H2CO3, que a su
vez, mediante la reacción catalizada por
la anhidrasa carbónica (glóbulos rojos),
cede una molécula de H2O y se
convierte en CO2, el cual se elimina a
través de los pulmones. Por el contrario,
si el pH de la sangre aumenta, se forma
HCO3- a partir de H2CO3, lo que conduce
a mayor captación de CO2. Las
concentraciones de HCO3- y de
H+ también se pueden controlar por
mecanismos fisiológicos a nivel renal. El
riñón puede eliminar protones
uniéndolos a amoníacos o fosfatos y
mantiene la concentración de
bicarbonato mediante reabsorción o
regeneración del mismo.
La suma de las formas sal y ácido se
llama reserva alcalina. En condiciones
normales, esta suma tiene el valor 25,2
mEq de CO2 por litro. Como a pH
sanguíneo (pH = 7,4), la proporción
entre la forma sal y ácido es de 20,
resulta que [HCO3-] = 24 mEq/L y [CO2]
= 1,2 mEq/L.
Así, es importante tener en cuenta que el
cuerpo necesita más bicarbonato que no
ácido carbónico porque el metabolismo
produce más ácidos que bases.
Tampón fosfato[editar]
El tampón fosfato está compuesto por el
hidrógeno fosfato (HPO42-) y el
dihidrógeno fosfato (H2PO4-). Actúa en el
plasma y el líquido intersticial. Este
tampón tiene un pKa de 6,8, el cual está
mucho más cerca del pH plasmático.
Esto significaría que este tampón tendría
que ser más útil que el anterior, pero no
es así ya que se encuentra en
concentraciones menores en sangre y la
eliminación del fosfato es mucho más
lenta, por vía renal.

Fosfat
A pH fisiológico de 7,4, la relación
HPO4−2/ H2PO4- es igual a 4. Así, se trata
de un sistema eficaz para amortiguar
ácidos. Como hemos dicho, a nivel
sanguíneo, el tampón bicarbonato
resulta más útil que el tampón fosfato ya
que este último se encuentra en
concentraciones bajas. Ahora bien, a
nivel intracelular, el tampón fosfato tiene
concentraciones elevadas y es más
eficiente.
Tampón hemoglobina[editar]
La hemoglobina es una proteína globular
multimérica que dispone de cuatro
puntos de unión a ligandos cuyas
propiedades de unión están reguladas
alostéricamente. La función principal de
la hemoglobina es el transporte
de dioxígeno por la sangre.
Referente a su estructura, se trata de un
heterotetrámero y consta de dos pares
de cadenas polipeptídicas diferentes.
Cada una de las cadenas lleva un hemo
como grupo prostético, donde se unen
las moléculas de O2, por lo que una
hemoglobina puede unir como máximo
cuatro moléculas de O2.
La captación de O2 se ve afectada, entre
otros factores, por los H+ y el CO2.
Algunos factores favorecen el estado T,
en el cual la proteína no tiene O2 unidos,
y otros favorecen el estado R, en el cual
la hemoglobina tiene unidas moléculas
de O2. Este fenómeno se denomina
efecto Bohr. Es muy positivo para
remarcar la diferencia entre las distintas
afinidades para el O2; la cual es esencial
para que cumpla su función de
transporte.
Cuando el CO2 forma ácido carbónico y
protones, los protones estabilizan el
estado T, de descarga de O2. Así, en los
capilares periféricos, dónde encontramos
CO2, la hemoglobina cede las moléculas
de O2. En los capilares de los alvéolos
pulmonares se invierte este efecto.
Así, cuando se unen H+ a la
hemoglobina, se produce un efecto en el
equilibrio del tampón bicarbonato ya que
se induce la formación de bicarbonato.
Es un tampón fisiológico muy eficiente
gracias al cambio de su pK cuando pasa
de la forma oxidada (pK = 7.16) a la
reducida (pK = 7.71) y a la gran cantidad
que hay en la sangre.
Aminoácidos y proteínas[editar]
Los aminoácidos tienen carácter
anfótero, es decir, pueden ceder
protones y también captarlos. Esto es
así gracias a dos de los
radicales iones comunes en todos los
aminoácidos: el grupo amino (NH2) y el
grupo carboxilo (COOH). Estos
radicales, al estar en contacto con el
agua, se presentan ionizados o
protonados; actuando los dos como
donantes o aceptores de protones.
En pH ácidos:

 El NH2 capta un protón: NH3+ (el


pKa para este ion es 9)
En pH básicos:
 El COOH pierde un protón: COO- (el
pKa para este ion es 2)
En el punto de pKa del grupo amino
existe el 50 % de iones amino
protonados (NH3+) y el otro 50 % de
radicales amino desprotonados (NH2).
En este punto, la variación de pH, si
adicionamos NaOH a la disolución, es
mínima. Por lo tanto, en este punto la
capacidad amortiguadora es máxima.
En el punto de pKa para el grupo
carboxilo existe el 50 % de iones
carboxilo protonados (COOH) y el otro
50 % de iones carboxilo desprotonados
(COO-). En este nivel de pH el
aminoácido también es buen
amortiguador.
En el punto isoeléctrico de los
aminoácidos sin cadena radical ácida o
básica se encuentra a medio camino
entre el pKa del grupo amino y el pKa del
grupo carboxilo. Y encontramos el
aminoácido en su forma zwitterión, con
ambos grupos funcionales ionizados:
NH3+ y COO-.
El punto isoeléctrico de los aminoácidos
con cadenas protonables es diferente ya
que existe un tercer pKa, que
corresponde al valor de pH en el cual el
protón de la cadena lateral se disocia.
Así, vemos como esta capacidad para
captar y ceder protones convierte a las
proteínas y aminoácidos en
amortiguadores del pH, actuando como
ácidos si están protonados, o como
bases, si no lo están.
Muchas proteínas tienen grupos
protonables en la cadena radical
variable, así cada proteína o aminoácido
tiene su punto isoeléctrico y su
pKa característico para cada grupo
protonable del radical variable.
Los pKa pueden verse afectados por
radicales próximos y así, puede variar
calidad amortiguadora de los
aminoácidos según radicales de su
entorno. Por ejemplo, la histidina,
próxima al grupo hemo en la
hemoglobina, tiene pK muy diferentes
según si está unida al oxígeno o no.
Cuando los aminoácidos se unen
formando péptidos mediante enlaces
entre el grupo COOH de un aminoácido
y el grupo NH2 de otro, desaparecen sus
propiedades amortiguadoras. Ahora
bien, siempre existen los grupos
terminales y también los grupos
ionizables de las cadenas laterales de
los aminoácidos: ácido aspártico y
glutámico, arginina, lisina, histidina, etc.
Así, para determinar su capacidad
amortiguadora, solamente observaremos
los pK.

Aplicaciones industriales
de las disoluciones
tampón[editar]
Como hemos visto las disoluciones
tampón son muy útiles para el
mantenimiento del pH en sistemas
biológicos, como por ejemplo el cuerpo
humano, pero sus propiedades van
mucho más lejos y son ampliamente
usadas en las industrias actuales.

 En la industria agrícola, las


disoluciones tampón se usan para la
fertirrigación y la agricultura
hidropónica (cultivar plantas usando
disoluciones minerales y no suelo
agrícola). Todas las plantas tienen
un intervalo de pH en que las raíces
absorben nutrientes de forma
idónea. Una variación del pH puede
afectar al proceso de absorción de
las raíces: disminuyendo la
captación de minerales y
aumentando la permeabilidad a
sustancias tóxicas como el aluminio.
A su vez, una variación en el pH
afecta a la solubilidad de la mayoría
de minerales. Existe un pH idóneo
para cada planta dependiendo de su
fisiología y de los minerales que
requiere, pero, como norma general,
podemos decir que precisan un pH
ligeramente ácido (5.5-7) salvo
excepciones como las habas con pH
un tanto básico (7.4-8.1)
 En la industria alimentaria también
son de gran importancia los
parámetros del pH ya que, por
ejemplo, nos indica si la carne es
apta para el consumo humano. Si la
carne está entre 5.4 y 7.0 de pH, es
apta para el consumo, pero a lo
largo del tiempo el pH disminuye,
hecho que indica que su consumo
no es pertinente. En la industria
vinícola, se deben de tener muy en
cuenta las variaciones de pH en la
elaboración del vino. Este debe
oscilar entre 2.8 y 3.5, puesto que a
pH superior a 3.5 determinadas
bacterias pueden atacar el vino y
producir variaciones en el sabor.

 Es sin duda alguna en la industria


farmacéutica en la que se debe
tener un control y conocimiento más
exhaustivo del pH, por distintas
razones:

1. Primeramente, para el diseño de


los medicamentos es necesario
saber el pH de la zona del
cuerpo en la que trabajará el
fármaco, pues si bajo ese pH las
proteínas que queremos usar se
desnaturalizan el medicamento
no tendrá efecto alguno.
2. En el proceso de formulación de
los fármacos se usan las
propiedades fisicoquímicas del
pKa y el pH para elegir la
fórmula óptima del
medicamento.
3. En los ensayos previos a la
comercialización de los
medicamentos se requiere un
control del pH para garantizar
que los resultados obtenidos
sean reales y ciertos, pues un
pH erróneo podría dar
resultados falsos.