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AaLov, Revista de Filosofia Publicacién semestral. Numero 17. Julio-Diciembre 1998 Presentaci6n. Angel Prior Olmos ..... Inéditos Ethics in the Contemporary world. Agnes Heller .. Interviews with professor Agnes Heller (1) Budapest, "2%? July 1981. Agnes Heller Simon Tormey. Articulos De las necesidades radicales a las necesidades humanas. Maria José Af ‘i A Utopian Dialectic of Needs? Heller's Theory of Radical Needs. John Grumley .. Historia y postmodernidad: El diagnéstico de Agnes Heller. Sergio Sevilla The Age of Contingency. Peter Murphy 2Qué hay més allé de! postmarxismo? Agnes Heller y la contingencia, la democracia y el republica- nismo. Angel Rivero . From «rational utopia» to «will Heller. Simon Tormey Etica y eleccién existencial en Agnes Heller. Angel Prior Olmos |-to-utopia». On the «postmodern» turn in the recent work of Agnes Notas criticas Biopolitica y modernidad. Antonio Campilio .. Agnes Heller y el feminismo. Asuncién Martinez Mellado Entre el silencio y la mirada fugaz. Acerca de una monografia sobre Agnes Heller. Juan Alberto Pérez Zamora a ee a Resefias Heller, A., Fehét, F: El péndulo de la modernidad. Una lectura de la era modema después de la caida del comunismo, Barcelona, Peninsula, 1994. (J.L. Lucas)... x Heller, Agnes: An Ethics of personality, Oxford-Cambridge, Blackwell, 1996 (M.A. Roda) . Heller, Agnes: Una revision de la teoria de las necesidades, Barcelona-Buenos Aires-México, Paidés, 1996 (LL. Amador) ‘Arendt, Hannah: Qué es la politica?, Barcelona, Paidés, 1997 (M. Gotor) Hegel, G.W.F: Enciclopedia de ias ciencias filosdficas en compendio. Para uso de sus clases, Madrid, Alianza, 1997 (C. Aranda) t Gimbernat, J.A. (ed.}: La filosofia moral y politica 1997, (A. Garefa Martinez) ... een S Badillo O'Farrell, P. y Bocardo Crespo, E. (eds.): Isaiah Berlin. La mirada despierta de la historia, Madrid, Tecnos, 1999 (E. Bello) . Florez Miguel, C.: La filasofia en la Europa de la Mlustracién, jadrid, Biblioteca Nueva, 1998 (E. Bello} Varios Informacién sobre Aorueov. Revista de Filosofia BE UNIVERSIDAD 33 7 85 lol 9 133 151 167 177 185 195, 198, 200 201 203 207 209 210 Jojuav, Revista de Filosofia, n° 17, 1998, 195-211 HELLER, Agnes y FEHER, Ferene: El péndulo de la modernidad. Una lectura de ta era moderna después de la caida del comunismo, Barcelona, Peninsula, 1994, 251 p. El libro, escrito en colaboracién con Ferenc Fehér, e inédito en lengua inglesa (original de 1992), ofrece una interpretacion de la modernidad asentada en el hecho de la cafda del comunismo. En diez capitulos de diferente alcance te6rico se da repaso a las tesis que defienden los autores, jendo los fundamentales dentro del marco de la interpretaci6n de la modernidad que ofrece Agnes Heller «Movimientos socialistas y justicia social» y «El péndulo de la modernidad>, que vienen a ocupar casi el centro te6rico del libro. La tesis que recorre todo el libro es la siguiente: ‘ton las revoluciones de 1989-1991 se acaba el ciclo revolucionario (la Gran Revoluci6n) defini- dor de la infancia-adolescencia de la modernidad, que comenz6 en 1789. Se trata, pues, de una inter pretacién de esta ltima ola revolucionaria que hemos constatado en Rusia y en la Europa del ste, que vendria a arrojar luz sobre el significa- fo de la modernidad misma, al tiempo que se clara que no es que estemos entrando en una era no moderna, que seria postmoderna, sino mas bien que lo que se ha acabado es un periodo de la vida de 1a era moderna, su inicio, y que es ahora ‘cuando tenemos consciencia de ello, consciencia que Heller llama en otros textos post moderna. En Jos dos capitulos citados Heller recoge algunas de gus ideas mas importantes sobre la modernidad. Echando un vistazo a sus obras vemos que parte del concepto de condicién humana para describir la modernidad como el segundo cambio o revolu- cin axial en la moral, caracterizado de modo glo- bal por una evolucién de cardcter antropolégico de la regulacién social. El hombre se define como el ensamblamiento de dos apriori, el genético y el social y, en buena medida, en cuanto que a evo- Jucién de la condicién humana consiste en el pro- gresivo paso de la regulaci6n por institntos a la social, el apriori social debe ir tomando cada vez mayor importancia en este establecimiento. Den- tro de este marco Heller aprovecha los andlisis de Hegel, primero, cuya descripcién de la moderni- dad considera como la mas viable hoy en dia, y la teorfa de la divisin de esferas de Weber, funda- mentalmente. Del primero, de Hegel, toma sin duda la divisién conceptual entre dindmica y orden de Ia modernidad, sin tomar el sistema hegeliano completo, divisién fundamental para explicar sus conceptos de justicia dinémica y el concepto ético-politico incompleto de justicia. La modernidad, efectivamente, se entiende no como un estado de cosas, sino més fuertemente como un proceso continuo, como un estado nuevo de la humanidad, irrenunciable, que no tiene por qué tener una meta sustantiva prefijada, lo que serfa volver al orden de la teleologia global de las gran- des narrativas. Lo tinico positivo es la propia osci- lacién del péndulo, el funcionamiento de la justicia dindémica como impulsora del progreso ‘moral de las sociedades, en el sentido hegeliano de ir absorbiendo libertades en las instituciones. proceso que Hegel tematizaba. Sin embargo, este proceso se ha declarado indefinido, ilimitado, y ello es bueno antropolégicamente para el hombre, al tiempo que elimina cualquier peligro de funda- ‘mentalismo, al tratar de considerar lo bueno como lo existente, como fue el caso de Hegel y de todo otro intento de reconstruir la completud del con- cepto ético-politico de justicia. La esencia de la modernidad, y en ello reside que sobreviva, esté en a vigencia de su dindmica, en la oscilacién del péndulo, que adquiere su energia de la zona diné- mica de la l6gica de la divisi6n funcional del tra- bajo, esto es, de la sociedad, de la que forman parte tanto las instituciones como la esfera de la vida cotidiana, esfera que es el ultimo reducto de Ja moralidad, pues la divisién esférica, en cuanto epifenémeno de la secularizacién la ha ido expul- 196 sando paulatinamente, y que hay que proteger del fenémeno de la colonizacién de la ciencia que supondria su eliminacién, lo que serfa fatal, pues precisamente este tejido moral es el que da sopor- te a los hombres para criticar las instituciones, para ejercer su derecho a hacer funcionar la justi cia dinénima, que es lo hace que se vaya progre- sando hacia un mundo mejor. Parar la dinémica significarfa matar la modemnidad. Y la dinémica, que en esencia es la dialéctica, el continuo supe- rarse, refleja las tendencias y movimientos que surgieron deconstruyendo la Edad Media, las l6gicas que a su vez provocaron el paso a una divisin funcional del trabajo. El péndulo de la modemidad se habrfa puesto en movimiento de manera ostensible en este ciclo revolucionario en cuatro olas, con el objetivo de universalizar la libertad. Con Ia cafda de los regimenes comunis- tas, de esta manera, el consenso alcanzado en las democracias es el de la primacia de la libertad. Esta interpretaci6n de la Gran Revolucién en base a cuatro olas («La cuarta ola: el lugar hist6rico de las revoluciones en las sociedades de tipo soviéti- co») es una expresi6n de la esencia misma de la modernidad en cuanto dialéctica y movimiento del péndulo. Al mismo tiempo se integrarian las revoluciones llamadas burguesas con las socialis- tas («Las tradiciones sopcialistas y la trinidad liberté, égalité, fraternité»). El comunismo no habria sido sino un gran experimento de laborato- rio pero realizado con personas reales, que habri- an paralizado el péndulo de la modemidad al bloquear la sociedad, al poner Lenin en practical proyecto socialista-marxista sin tener en cuenta los costes sociales, como puede verse en «El fin del comunismo» (como se llevé a cabo hasta sus liltimas consecuencuas en Camboya), El comu- nismo habrfa supuesto asf un estado anormal de la modernidad, lo que significa para los autores que la revolucién social permanente no es sino una aberracién. Las revoluciones de 1991 serfan tam- bién por ello restitutorias, pues nos harfan regre- sar al estado normal de la modernidad, que aunque en sf ya problematico, es el tinico punto de partida para iniciar las reformas sociales. El capi- tulo «Memoria y responsabilidad», en sintonia con «E] gran experimento: la autopsia», nos Resefias sefiala que este fin del ciclo revolucionario no puede significar el olvido de los errores cometi- dos, pues para acceder a la ola mayoria de edad en cuanto modernos debemos rememorar el pasado, pues el olvido y la negaci6n es justamente el fun damento del totalitarismo. Dentro de este marco, los autores interpretan que a nivel tesrico con Merleau-Ponty («Por qué la libertad es devora- da por la razon —en Historia—: relectura de Merleau-Ponty durante los dias de la Revolu- cidn Soviética») se cierra el ciclo revolucionario, la tltima aventura de la dialéctica, al revelar el sentido del proyecto revolucionario. El capitulo versa sobre su concepto de Historia, también en referencia a ja modernidad. Pues, con la Historia Merleau-Ponty haria referencia al esquema de desarrollo de la temprana modernidad, Ia llamada autoconciencia problemdtica, que seria la arro- gante pero infeliz conciencia de los actores ‘modernos desde la Revolucién Francesa hasta la caida del comunismo. Por un lado, Jos actores modernos se autodefinirfan con respecto a otros anteriores en el impulso no contenido de ir més allé de los limites y pretender cambiarlo todo. Por otra, los propios modernos ven esta trascedencia permanente como una historia con un principio y final preestablecidos, de manera que o es una teodicea manifiesta 0 una revisin de la misma secularizada. Ahora bien, «la visidn dominante de la historia entre los modernos es que es una invencién humana y una narrativa universal cuya validez podria extenderse potencialmente mucho més alld del grupo que la inventd» (p. 188). «En ambos casos la modernidad es la primera época que tiene una solucién al enigma planteado por la trayectoria completa de la raza humana» (p. 188). Heller ejemplifica aqui el abandono de la teo- ria de la historia marxista, de la gran narrativa, en pos de una conciencia hist6rica nueva, posmoder na, que ya se ve surgir en Merleau-Ponty; de ahi el anélisis de las obras de este autor. Una vez aban- donada la gran narrativa, la politica para Helle tiene la tarea, menos espectacular que la promovi- da por Merleau-Ponty y Lukécs, de que la dialée: tica produjera una revolucién de los fundamentos de la condicién humana, lo que era algo cuasi-reli