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Armónicos: qué son y cómo se tocan en el violín.

Publicado por Jesús Fernández | Jun 16, 2017 | APRENDIENDO A TOCAR, LA


TECNICA, NOVEDADES, TEORÍA MUSICAL | 2

Me encantan los armónicos en el violín. Ese sonido penetrante y misterioso que de vez en
cuando nos sorprende en algunas piezas. En realidad me encanta cualquier sonido no
habitual y siempre busco alguna forma de sorprender cambiando el sonido con cualquier
técnica o truco que se me ocurra (ya publiqué un artículo recopilando unas cuantas técnicas
curiosas). Pero los armónicos en el violín son un recurso muy frecuente y popular, que
viene muy bien practicar porque son una guía perfecta para la colocación de dedos. Un
armónico es muy exigente y no suena si no tienes los dedos en la posición exacta, así que,
aunque no los uses mucho, practícalos porque te ayudarán con la afinación con la mano
izquierda.

¿Qué son los armónicos?


Cuando tocas una nota, cualquier nota, no sólo suena dicha nota, sino también una serie de
sonidos secundarios (los dichosos armónicos), a otras frecuencias, que se oyen menos pero
que son los que proporcionan riqueza al sonido. Por ejemplo, si tocas Do, no sólo sonaría
ese Do, también sonarían las siguientes notas, por orden de importancia (cuanto más a la
derecha menos fuerza tendrían):
Como se ve aquí, después de la nota fundamental (DO), la siguiente en importancia sería
una octava (el siguiente DO más agudo), pero la siguiente sería ya el armónico de Quinta
(Sol). Después vendría otro Do más y después el otro intervalo importante en la música, la
tercera (Mi). Cuanto más nos alejamos de la fundamental los armónicos van teniendo
menos relevancia, van siendo más desafinados, hasta ser prácticamente inexistentes.

Todo esto tiene implicaciones en la armonía, los acordes mayores por ejemplo se forman
con estas tres notas: la nota principal, más la quinta, más la tercera, que son curiosamente
los armónicos principales (dejando aparte las octavas).

¿Y por qué es esto? por una cuestión de proporcionalidad en las longitudes de onda de las
notas. En este gráfico vemos las relaciones entre las longitudes de onda de una nota
fundamental y sus armónicos principales, y vemos que estos son múltiplos de aquella:
Estas proporciones también se producen en la cuerda del violín: si tomamos la primera
onda como si fuera la cuerda entera al aire, y tomamos cada punto donde se cruzan las
líneas como un nodo, veríamos que en su punto medio se puede producir un armónico de
octava; a una distancia de un tercio de la cuerda, un armónico de quinta; a una distancia de
un cuarto de la cuerda, un armónico de dos octavas, etc.
Así, se pueden encontrar armónicos en montones de sitios. Podéis pensar: ¿y cómo voy a
encontrar esas distancias? tranquilos, los armónicos se encuentran en el mismo lugar en el
que se tocan las notas normales, y así se marcan en la partitura, como veremos más
adelante.

Tipos de armónicos y cómo se realizan:


Los armónicos se realizan tocando muy levemente la cuerda con un dedo de la mano
izquierda.

Hay una tendencia, cuando realizamos armónicos, a que el brazo derecho ejerza una
presión demasiado débil, quizá por miedo al fallo, o contagiado de la levedad que utilizan
los dedos de la mano izquierda. Al contrario, la mano derecha debe pasar el arco de forma
firme, y próxima al puente, para que el armónico suene como debe.

Es más sencillo realizarlos en las cuerdas más graves, siendo especialmente exigente la
cuerda Mi.

En el violín podemos producir dos tipos de armónicos:

 Naturales o simples
 Artificiales o compuestos

Armónicos naturales.

Los armónicos naturales se realizan sobre la cuerda al aire. El armónico más reconocible,
utilizado y fácil es el ubicado en el punto medio de la cuerda, y produce un sonido de una
octava más agudo que la cuerda al aire (de hecho la misma nota que sonaría presionando la
cuerda normalmente, pero con un timbre diferente).

Volvemos a repasar dónde encontrar los armónicos:

 En el punto medio de la cuerda, produciendo una nota una octava más alta que la
cuerda al aire.
 A distancia de un tercio o dos tercios de la longitud de la cuerda, que produciría una
nota octava + quinta más aguda que la cuerda al aire.
 A una distancia de un cuarto de la longitud de la cuerda, y produciría una nota dos
octavas más aguda que la cuerda al aire.
 Según vamos buscando otros nodos a lo largo de la cuerda, el armónico va siendo
más agudo, también va siendo más difícil de realizar porque la zona “de seguridad”
es mucho más pequeña.

Abajo adjunto un cuadro que muestra dónde se pueden realizar armónicos naturales.
Cuadro de armónicos naturales

 La nota inferior muestra en qué cuerda se realiza el armónico.


 La nota intermedia muestra donde hay que poner el dedo para producir el armónico.
 La nota superior indica qué nota se produciría al realizar el armónico.

Armónicos artificiales

Los armónicos artificiales se realizan pulsando la cuerda con el dedo índice normalmente,
y realizando después el armónico tocando levemente con el meñique a una distancia de un
intervalo de cuarta respecto a la nota del índice.

También se pueden realizar armónicos de esta forma con intervalos de quinta justa, o con
terceras mayor y menor, pero estos son menos habituales y obviamente se obtienen notas
diferentes.

Se requiere cierta práctica aprender a pulsar decididamente con el índice, muy sutilmente
con el meñique, y entre ambos debe haber un intervalo perfectamente medido, pues
cualquier inexactitud malogrará el armónico.

Es típico las primeras veces que lo practicamos andar moviendo el meñique arriba y abajo
buscando el lugar exacto, lo que también puede hacer que desviemos el índice de su sitio
correcto. Pero es un gran ejercicio porque nos enseña cómo van cambiando las distancias
entre notas en el diapasón y nos proporciona exactitud para afinar.

Los armónicos artificiales, aunque más difíciles, tienen un sonido ligeramente diferente de
los armónicos naturales, más precisos, suaves e incluso expresivos. La entonación es más
flexible con armónicos artificiales, y tenemos a nuestra disposición toda la gama cromática
(comenzando dos octavas por encima de la cuerda Sol al aire), podemos realizar con ellos
ejercicios como escalas, arpegios, dobles cuerdas, etc.
En el cuadro de abajo se pueden ver algunos ejemplos de armónicos artificiales:

Cuadro de armónicos artificiales

 La nota de abajo muestra donde pulsaría el índice.


 La nota de en medio (con forma de rombo) muestra donde el meñique tocaría la
cuerda.
 La nota superior muestra el sonido que se produciría.

Cómo se anotan los armónicos.

Hay varias formas de representar los armónicos en la partitura, lo que a veces puede ser
confuso. Algunos compositores sólo anotan las notas que desean que suene, dejando a la
experiencia, preferencias y conocimientos del violinista la decisión de cómo producir ese
armónico lo que a veces puede ser confuso y trabajoso.

En esos casos, se anotaría simplemente con un pequeño círculo sobre la nota que
queremos que suene (el número romano indica la cuerda):
Un método más accesible es anotar la nota sobre la que se realiza el armónico. En este
caso, aunque también a veces se emplea el circulito, la nota se suele escribir con un rombo
(el número romano indica la cuerda, el pentagrama superior sólo es para mostrar lo que
sonaría):

Las notas unidas por líneas discontinuas se pueden tocar en más de una cuerda, por lo que
en estos casos conviene indicar en qué cuerda conviene tocarlo. Los armónicos naturales
indicados arriba son los más habituales, pero puede haber otros “nodos” en los que
encontrar armónicos, aunque más difíciles.

El hecho de utilizar rombos blancos hace que pueda ser confuso saber la duración de las
notas. No hay que rellenarlos para indicar que son negras, y si hay notas de diferente
duración, hay que marcarlo de alguna forma, por ejemplo:
Las notas entre paréntesis de abajo indican la duración de la nota. Las notas entre paréntesis
de arriba indican el sonido producido.

Los armónicos artificiales, al requerir ubicar los dedos en dos lugares, requieren una
notación un poco diferente:

La nota de abajo indica dónde pulsaría el dedo índice, y su duración, mientras que el rombo
superior indica dónde rozaría el meñique. El pentagrama de arriba muestra la nota
resultante.

Para terminar, os dejo “Fratres” una pieza de mi querido Arvo Pärt, interpretada por Anne
Akiko Meyers, en la que podemos apreciar algunos pasajes con diferentes tipos de
armónicos. Al principio Anne realiza acordes de cuatro cuerdas con un armónico en natural
en la cuerda La. En la partitura original no aparece la notación (yo la he incluido en rojo),
pero realmente creo que no hay otra manera de hacerlo, de modo que se tocaría así:

Podréis ver en el vídeo como Anne realiza una extensión del meñique, que queda recto
sobre la cuerda.