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Vampiros: Evolución histórica y

cultural
”En todo el vasto y sombrío mundo de los fantasmas y demonios no existe
una figura tan terrible, abominable y temida pero llena de tanta temible
fascinación como el vampiro, que no es fantasma o demonio, pero que
practica las naturalezas oscuras y posee las misteriosas y terribles
cualidades de los dos".

El Vampiro de Edvard Munch

En la cultura europea y occidental, así como en nuestra cultura global contemporánea, el


prototipo de vampiro más popular es el de origen eslavo, y es el de un ser humano
convertido después de morir en un cadáver activo o depredador chupasangre.

En su libro Vampires and Vampirism el reverendo Montague Summers explora los


orígenes del vampiro y sus leyendas. De acuerdo a Summers, el vampiro no perternece a
ningún mundo. El vampiro tiene un cuerpo, y es su propio cuerpo. No está vivo ni muerto,
pero muerto en vida. El vampiro no es un demonio, pues los demonios pertenecen al
mundo supernatural y no tienen cuerpo. Tampoco es fantasma, pues ellos no tienen carne
ni sangre.

Muchas culturas concuerdan en que el vampiro es un cadáver animado que chupa la


sangre de los seres humanos. También están de acuerdo que el vampiro era originalmente
un humano que fue transformado en vampiro al morir. Esto significa que el vampiro fue
transformado por algo. La sangre es el elemento central en las tradiciones acerca de
vampiros. Como arquetipo, es un símbolo del alma, de la fuerza vital, además
de ser central en religiones como el cristianismo. Cuando un vampiro bebe la
sangre de sus víctimas consume su energía en beneficio propio,
frecuentemente sin violencia, pues la propia víctima no se da cuenta del
ataque. Según algunos autores desde una perspectiva psicoanalítica, la
mordida del vampiro está más relacionada con el sexo que con la violencia.
VAMPIROS en el FOLKLORE EUROPEO:
Los vampíros existen en el folklore de diferentes culturas del mundo desde
hace cientos de años, en China son monstruos de piel verde y cabello rosado y
brillantes ojos rojos, en Grecia, mujeres cuya parte inferior del cuerpo es una
serpiente alada llamadas Lamia; en Japón son los Koomari, La cabeza Penanggalang
en Malasia. Estos son tan sólo los diversos 'vampíros' de las culturas orientales, o lo que
para estas cultura es un vampíro.

El vampíro al que conocemos e identificamos como tal, tiene sus orígenes en


el folklore y misticísmo de Europa del Este, sin embargo, estos mítos fueron
influenciados por los mítos chinos y de otras partes de oriente, durante intercambios de
materias con ellos, de este modo se propagaron dichos mitos en la cultura de Europa del
Este, principalmente en el área correspondiente a los Balcánes en las culturas eslávas y las
montañas Carpathian en Hungría y Transilvania, lo que ahora se conoce como Rumania.

Los pueblos de estas regiones, creían que existían personas maldecidas que,
una vez muertos, salían de sus tumbas durante la noche, para alimentarse de
sus propios familiares o cualquier transeunte de la localidad, su alimento por
supuesto, era la sangre de los vivos.

Para destruírlos podían enterrársele estacas en el pecho, decapitarlos y colocar la


cabeza entre las piernas, rociar la tumba con agua bendita e incluso exorcismos.

El "Vampíro" más famoso del mundo por obra de la literatura de horror, proviene de
Rumania y allí, los mítos son variantes de los vampíros eslovacos, a estos se les llamaba
Strigoi, los cuales se dividían en 2 tipos, los Vii y los Mort, los Vii eran brujas y hechiceros
que eran capaces de separar sus almas de su cuerpos para encontrarse con las almas de otros
Vii o Mort, algo similar al pandemonium de las brujas inglésas. Al morir estás brujas y
hechiceros, eran llamados Mort y volvían de la muerte para alimentarse de la sangre de los
vivos hasta vaciarlos, eran entonces Vampíros. Según el mito rumano, una persona se
convertiría en vampíro si nacía con alguna deformidad física, si había sido mordido por un
vampíro hasta casi vaciarlo de sangre, al morir se transformaría en uno de ellos, los que
habían sido maldecidos por uno y aquellos que jugaban con la magia negra corrían el riesgo
de ser un vampíro al morir, igualmente aquellos que sufrieran de una muerte no natural,
serían vampiros.

Los Gitanos y los vampiros


Incluso hoy en día, los gitanos aparecen frecuentemente en la literatura y cine vampírico,
sin duda debido a la influencia del libro “Drácula” de Bram Stoker, en donde los gitanos
Szgany servían a Drácula, transportaban sus cajas de tierra y lo cuidaban.

En realidad, los gitanos se originaron como tribus nómadas en el norte de India, pero
obtuvieron su nombre de la antigua creencia de que venían de Egipto. Para el año 1000 dC
comenzaron a esparcirse hacia el oeste y se establecieron en Turquía por un tiempo,
incorporando muchas palabras turcas a su idioma Romany.

Para el siglo XIV estaban en los Balcanes, y dos siglos después ya se habían esparcido por
toda Europa. Los gitanos llegaron a Rumania poco tiempo antes del nacimiento de Vlad
Drácula en 1431.

El antiguo hogar de los gitanos, la India, tuene muchas figuras vampíricas míticas. El Bhuta
es el alma de un hombre que muere antes de su tiempo. Merodeaba animando cuerpos
muertos de noche y atacaba a los vivos como un ghoul. En el norte de la India se podía
encontrar al brahmaparusha, una criatura cuasi-vampírica con un cuerpo rodeado de
intestinos y una calavera de la que bebía sangre.

El vampiro Indio más famoso es Kali que tenía colmillos, usaba un collar de cadáveres o
calaveras y tenía cuatro brazos. Sus templos se hallaban cerca de los crematorios. Ella y la
diosa Durga combatieron al demonio Raktabija que podía reproducirse a si mismo de cada
gota de sangre derramada. Kali bebió toda su sangre para que nada se derramara, y así ganó
la batalla y mató a Raktabija.
En primer lugar, sería necesario buscar la base histórica que dio lugar a este
mito, presente en tantas culturas alrededor del mundo. Muchos la sitúan en la
Europa central en el siglo XIV, cuando la peste obligaba a enterrar a los
cadáveres con rapidez para evitar los contagios. No pocos eran enterrados
vivos, y cuando posteriormente se abrían los mausoleos, los encontraban
llenos de sangre por haber intentado escapar. A pesar de que hay diversidad de
opiniones sobre dónde nace el mito del vampiro clásico, si existe acuerdo en la aparición
del término vampiro: fue acuñado por Agustín Calve en un tratado del siglo XVIII.

Diversos personajes históricos han sido relacionados con el vampirismo, destacando dos
de ellos: Elisabeth Bathory y Vlad el Empalador.

Vlad III (1431-1476) o Vlad Draculea, fue un príncipe de Valquiria (en la


actualidad Rumanía) que vivía en terreno fronterizo con el imperio otomano, y se hizo
famoso por impedir el avance de las tropas turcas hacia el interior de Europa utilizando
duros métodos de castigo para los enemigos y traidores. Se cree, aunque no hay pruebas de
ello, que Bram Stoker se inspiró en este personaje histórico para crear el personaje del
conde Drácula.
La Condesa húngara Elisabeth Bathory (1560- 1614) ostenta el dudoso
honor de tener el Récord Guiness de ser la persona que más asesinatos ha cometido: 630
doncellas, a las que extraía la sangre para darse baños con ella y conservar su belleza y
juventud.

El primer caso de vampirismo histórico documentado aparece en Inglaterra, y tiene lugar


desde 1085 hasta 1094, siendo conocido como El caso del Diablo de Drakelow, que dio
lugar al mito de los cadáveres ambulantes, y posteriormente a una infinidad de casos de
vampirismo documentados en toda Europa. El primer vampiro literario europeo también
es inglés, y se trata de Grendel, el llamado Vampiro de las profundidades, en obras de
consulta posteriores, que aparece en el poema épico Beowulf, escrito en el siglo XI. Y
aunque no se hace referencia a él como vampiro, ya que el término no aparecerá hasta
siglos después, en el poema se le describe como “una sanguijuela que se ha alimentado de
la sangre ajena”.

Ya en el siglo XIX, los vampiros se convierten en una figura recurrente dentro de la


literatura gótica, en todas sus formas. Se trata de vampiros siempre vistos y descritos por
una tercera persona, que aterran tanto con su presencia como con su ausencia. Ya que
están muertos, no tienen pulso, y por lo tanto no pueden mantener relaciones sexuales,
aunque la figura del vampiro representa diferentes símbolos sexuales, como sus colmillos,
que son símbolos fálicos. Las vampiras siempre muestran tendencias lésbicas en este
periodo, es decir, prefieren a las doncellas vírgenes, al igual que sus equivalentes

Sin duda, los vampiros son una figura atrayente para el público, por aunar la dicotomía
infalible: Eros y Thánatos, sensualidad y muerte, las dos pasiones más viscerales. El boom
vampírico que está teniendo lugar continúa enfrentando a los defensores del vampiro
clásico contra los seguidores de los nuevos vampiros, más humanos y cercanos. El vapiro
es un ser que aún tiene mucho juego que dar.

Fuentes:

Conferencias II Semana Gótica de Madrid

M.ª Pilar Carro Sánchez

Fuentes de las imágenes:

http://1.bp.blogspot.com/_hbgZAwxvTio//vampiro6.jpg
http://t3.gstatic.com/images?…&t=1
http://4.bp.blogspot.com/…/s1600/dracula.jpg
http://images.wikia.com/laenchiclopedia/es/images/9/9e/BeowulfGrendel.jpg
http://t2.gstatic.com/images?q=…&t=1
http://www.tusfamosos.com/i/502x.jpg
http://imagenes.sensacine.com/r_760_x/medias/nmedia/18/65/35/09/18855216.jpg
http://img.pctestrenos.com/banco-de-imagenes/….-al-chico-en-la-primera-cita.jpg
http://www.twilightsweden.se/bilder/TwilightSaga.jpg
http://www.draculas.info/_img/gallery/nosferatu_83.jpg

El vamprismo desde el imaginario mitico


filosófico

El mito del vampiro une el mundo de la muerte con el de los vivos. Ambas experiencias,
cosmogónicas, están íntimamente unidas a los temores colectivos ante el sufrimiento, la
oscuridad, el vacío y la sombra, sentimientos propios de los seres humanos de todas las
culturas y épocas, lo que hace que el folclore sobre vampiros vaya evolucionando y
releyéndose simbólicamente.

Si en la europa medieval servía como explicación simbólica de la peste, el vampiro sigue


siendo actualmente un símbolo del mal y una forma de responder ante la angustia de la
muerte, ya deseando su inmortalidad o temiendo su poder.

En casi todas las culturas y mitologías alrededor del mundo han aparecido mitos acerca de
no muertos consumidores de sangre. Mientras que hoy en día se asocian a la figura del
vampiro, en la Antigüedad los elementos mitológicos como el consumo de sangre y la
vuelta de la muerte se atribuían a demonios o espíritus, dependiendo de la cultura, que
también consumían carne fresca o de cadáveres, como los necrófagos y causaban plagas o
desgracias naturales.

Probablemente, los hombres creen en los vampiros desde que comenzaron a pensar en la
relación entre el cuerpo y el alma. La división de estos dos que sucede cuando dormimos y
cuando morimos. La muerte, desde la antigüedad, se conviertió en tema de filosofía y en el
mayor de los misterios. La gente comenzó a pensar que la muerte era el paso a otro mundo.
Así fue como las personas comenzaron a darle valor a la muerte, y por consecuencia, a los
muertos. Se comenzaron a adorar a los padres fallecidos, como comienzo a la adoración de
ancestros. Después las tribus comenzaron a adorar a sus antiguos reyes. Se adoraba a los
grandes hombres, a los jefes, a los héroes después de morir. Sin embargo, no todas las
personas eran dignas de ser adoradas al morir. Algunas eran temidas. Se creía que si la
persona fallecida no recibía el entierro apropiado, ella causaría enfermadad y cualquier
poder maligno sobre lo vivos. En algunas partes de África, se creía que cada persona dejaba
atrás un fantasma que después de la muerte continuaba un estilo de vida. En otras tribus la
gente temía los espíritus de hechiceros muertos. Así fue como el concepto de los muertos
acechando a los vivos comenzó a nacer.
La figura del vampiro forma parte, para algunos autores, del conjunto de arquetipos
universales, relacionado con la Muerte, si bien en la obra de Jung no se hace mención
expresa al vampiro, algunos autores lo consideran una de las imágenes ancestrales
constituyentes del inconsciente colectivo. Las criaturas sedientas de sangre como espectros
nocturnos, íncubos, aparecidos, nigromantes no muertos y hombres lobo emergen de la
oscuridad de la sociedad primitiva, transformándose en recuerdo en el presente. Entre
ellos, el vampiro es quizás la criatura más universal

A través de este origen, que puede remontarse a la caza y el miedo a la oscuridad en las
sociedades neolíticas, se explica que aparezcan entidades «vampíricas» en tradiciones tan
separadas geográficamente. Estas entidades mitológicas, si bien son diferentes en algunos
de sus aspectos, mantienen una remarcable unidad en su esencia: una criatura que vuelve
de la muerte para alimentarse del elixir de la vida, la sangre.

La sangre es el elemento central en las tradiciones acerca de vampiros. Como arquetipo, es


un símbolo del alma, de la fuerza vital, además de ser central en religiones como el
cristianismo. Cuando un vampiro bebe la sangre de sus víctimas consume su energía en
beneficio propio, frecuentemente sin violencia, pues la propia víctima no se da cuenta del
ataque. Según algunos autores desde una perspectiva psicoanalítica, la mordida del
vampiro está más relacionada con el sexo que con la violencia.

De acuerdo al mandamiento divino Levitico XVII 10-14: “Si cualquier hombre de la casa de
Israel, y de los forasteros que viven entre ellos, comen sangre pondré mi cara sobre su
alma, y lo libraré de toda su gente: porque la vida de la carne está en la sangre: y se las he
dado a ustedes para que hagan expiación de ella en el altar para sus almas, y la sangre
puede ser para la expiación del alma. Por lo tanto, les he dicho a los hijos de Israel: ningún
alma de ustedes, o de los forasteros que viven entre ustedes comerán la sangre de ninguna
carne, pues la vida de la carne está en la sangre, y quien se la coma, será abandonado".

Esto puede explicarnos el por qué y la aberración que es el concepto de beber sangre,
puesto que es donde el alma descansa, entonces el punto de una criatura como al vampiro
es beberse el alma de la gente. No sólo quitarle la vida, sino quitarle el alma. Aunque hayan
diferentes culturas que no sigan este mandamiento, sigue siendo una verdad universal que
la sangre es la vida de una persona. Tiene sentido que cuando una criatura como el
vampiro busca la sangre de alguien no sólo busca revitalizar y rejuvenecer su cuerpo, sino
también su alma y de ella vivir eternamente.

VISION PSICOANALITICA DE LA OBRA DE SROKER


A propósito, es posible que parte de la monumental obra La rama dorada de J. G. Frazer
(1890) hubiera sido utilizada por Stoker para escudriñar la mítica creencia en los poderes
mágicos de la sangre, y de la costumbre regular de alimentarse de este fluido vital para
aumentar el vigor y la fuerza: "[...] la carne [dice Frazer] y la sangre de los hombres
muertos es corrientemente comida y sorbida para inspirar bravura, sabiduría y otras
cualidades en que los comidos descollaban". (En la tradición prehispánica de Mesoamérica
existen varios registros que atestiguan un valor simbólico equivalente para tales prácticas
rituales, vinculad as sobre todo con la guerra y la religión, aunque también con la
fertilidad.)

La imagen del vampiro me parece incluso más cercana a las primeras formulaciones de
Freud. Fue en una reunión de la Sociedad Vienesa, el 10 de Noviembre de 1909, donde
Freud declaró que el narcisismo era un estadio intermedio; necesario, entre el
autoerotismo y el amor de objeto. En mi tesis, el individuo atrapado en las redes de las
formas arcaicas del Narcisismo, el vampiro que flota entre la vida hay la muerte, está
perdido en ese espacio vacío entre autoerotismo y relación de objeto. Espacio que debe ser
atravesado por lo que Resnik llama la “función póntica” del padre: puente el cuerpo y el
Objeto.

El narcisista arcaico se apropia, oralmente, de lo que contiene el espacio que le rodea y que
él necesita para sobrevivir de la misma manera que el vampiro vacía de sangre las venas de
su víctima.

El Vampiro

La imagen del Vampiro tiene una larga genealogía que se remonta en mitología a Keres,
hijo de la noche. Keres es hermano de Tánatos, espíritu de los muertos, y representante en
el discurso de Freud de la pulsión de la muerte. Así en un nivel inconsciente de su discurso,
Freud introducía la “hermandad” de los aspectos arcaicos del narcisismo y de la pulsión de
muerte.

En la iconografía mitológica Keres es representado por un ser alado y negro, con grandes
dientes blancos y largas uñas como en las representaciones contemporáneas de vampiros
(i.e. el “Nosferatu” de Murnau). Históricamente los antepasados de Drácula se remontan a
Vlad Tepés Señor de Valaquia, que gobernó en 1448, de 1456 a 1462, y en 1476. Vlad Tepés
fue un tirano sangriento, de crueldad legendaria. Esa crueldad sangrienta es el elemento
primordial en la figura Transilvana del Nosferatu, el muerto-vivo, que arranca del cuerpo
de sus víctimas humanas la sangre con la que se alimenta.

De acuerdo con Florescu y McNally en “In Search of Dracula”, Tepés mando ejecutar a
unas 30,000 personas. Es importante también notar el método de tortura favorito de Vlad
Tepés: empalamiento, junto con mutilación de pechos y órganos sexuales, método que
significa una fusión psicótica de sexualidad y pulsión de muerte de un sadismo extremo.
Estamos en el terreno del proceso primario puro y de la falta de discriminación entre la
pulsión libidinal y la agresiva, de ahí el miedo que inspira el carácter floklórico del
Nosferatu.

Me parece que cada una de estas interpretaciones nos marca aspectos importantes de
significación, consciente e inconsciente, de la imagen del vampiro. Sin embargo, debo
insistir que si no centramos nuestra atención en la “congelación” del vampiro en un Edipo
temprano, percibido como una escena primaria de un sadismo extremo, la figura del
vampiro no tiene sentido clínico. Esta congelación en el Edipo temprano es el producto de
la combinación de déficits muy considerables, tanto en la función continente de la madre,
como en la función estructurante del padre, funciones que, cuando son proveídas de
manera armónica por el “holding enviroment” (Winnicott), aseguran la posibilidad de
metabolizar las angustias, terrores y defensas radicales que acompañan a las fantasías más
arcaicas del bebé al principio de su vida.

Dados los límites de esta presentación no es posible el entrar en una consideración


detallada de los aspectos múltiples de esta imagen del vampiro, tan rica en significación.
Nos tendremos que limitar a la consideración, necesariamente breve, de sus aspectos más
importantes.

En esta presentación, sugiero el cambio de la imagen axiomática de las formas arcaicas del
narcisismo patológico, del Narciso de la mitología clásica, al vampiro importalizado por Bram
Stoker”, en su novela Drácula.

El vampiro, inmovilizado en una “muerte en vida”, congelado en una “sueño sin sueño”, es incapaz
de “alejarse” de una oralidad dominante, dados los déficits muy considerables tanto en la función
continente de la madre, como en la función estructurante del padre, como en la función
metabolizante de los padres combinados “suficientemente buenos” si parafraseamos a Winnicott.

Sus relaciones objetales, prácticamente inexistentes en la realidad y dominadas en fantasía, por


angustias persecutorias de intensidad psicótica, consisten en contactos mínimos, dominados por el
hambre, que deben terminar en la “eliminación” tanto del Otro, como de la memoria de que ese
Otro fue necesitado. Como el vampiro de Stoker, que sale de noche –protegido por la oscuridad- a
buscar víctimas humanas a las que vacía de la sangre que necesita –la “función alfa”, muy dañada,
de la que nos habla Bion- y que él no puede producir, resulta en el fracaso de internalizar esa
función también inexistente tanto en la madre, como en el padre, quienes forman una pareja
patológica.

Dos viñetas se presentan, una del primer vampiro que tuve en tratamiento, la otra de un vampiro en
análisis desde hace siete años, para ilustrar algunos de estos puntos, necesariamente presentados de
manera muy esquemática.

«EL MITO DEL VAMPIRO»


ANSBERTO HORACIO CONTRERAS COLIN

Fragmento del poema "Elogio del Vampiro", de Vicente Quirarte, contenido


en su libro
El ángel es vampiro
,
México, Ediciones Toledo, 1991

DE TODAS LAS CARACTERÍSTICAS de este personaje, una de ellas nos atrapa y nos
deslumbra. El espejo, aquel que usan los humanos (el de Narciso), no atina a devolver
aquello que nunca ha poseído: la imagen de una no-imagen, esto es, de un vampiro. La
muerte del vampiro, jamás consumada del todo, ha devenido no-muerte. Su patética y a
la vez formidable existencia transcurren en el país de la sangre, allá donde únicamente
los "románticos" alcanzan a llegar. Allá donde los muertos vivientes ─condenados a
presenciar nuestro fin de mortales ─habitan y lloran su existencia con gotas de esa
misma sangre rediviva.
Acabada la noche, cuando amanezca, nosotros volveremos a ser, pero aquél, nuestro
antihéroe, aquél volverá a su féretro para soñar su propia muerte. Ya sólo esto le queda.
Soñar, soñar que ha muerto, o que vuelve a nacer.
El Vampiro es tan bello que el azogue se niega a reflejarlo. Si su sombra te alcanza,
olvidarán tu nombre los espejos, pero hallarás un eco en la hermosura de quien has
elegido como doble [p. 47*] Su "cruz" ─sobra decirlo, insufrible─ , hecha de astillas
henchidas de tiempo a partir del penúltimo trozo de bosque encantado, su cruz le pesa
más con cada nuevo siglo que adviene. (La vejez no le sienta bien a quien ha prometido
un goce eterno a cambio de acusar de recibido un cuerpo, para entonces acaso nada más
que carne.)

Por supuesto, no todo es placer en la existencia del amo de las criaturas de la noche. En
verdad, lo sabemos, el vampiro tiene una vocación sufriente. Conforme se acerca al espejo,
a la mirada de ese otro que asombrado le contempla, este sujeto/espejo ─lo mismo que
cualquier otra ilusión, según nos advierte Freud ─mira su porvenir al romperse en mil
pedazos, si acaso no desaparece. En efecto, nuestro ya héroe, con todo y su supervivencia a
los veinte mil millones de años de aburrimiento en la Tierra, está completamente solo.
(¿Cómo no compadecerle si ni siquiera tiene una sombra con quien lidiar?) La soledad, su
gloria y su infortunio.
Es el Otro, el Ajeno, el Exiliado y habla en un lenguaje incomprensible para el que no ha
probado sus colmillos [p. 51*] Es "lo siniestro", lo terrible. Su ser no cabe en el espejo, al
menos no en ese que es el mismo de la metáfora del mito lacaniano; siempre lo desborda.
Su belleza, sí, su belleza es angélicamente rilkeana: [...] Pues lo bello no es nada más que el
inicio de lo terrible en un grado en el que todavía apenas podemos soportar y si lo
admiramos tanto es porque, sereno, indiferente, desdeña destruirnos. Todo ángel es
terrible. 11
(Madrid, Hiperión, 1999) a la obra de Rainer Maria
Rilke, "Primera" de las
Elegías de Duino (1912/1922).

Identificación con la imagen especular .- Cuando Jonathan Harker permanece


cautivo en el castillo, el Conde utiliza la ropa del abogado para que les confundan en caso
de ser visto al cometer sus crímenes. Hacia el final de la novela, Harker envejece
súbitamente (es decir, su cuerpo se confunde con el del anciano aristócrata). Además,
ambos comparten el amor de una misma mujer, Mina Murray. Algunos autores opinan que
esta es la razón por la que el vampiro no refleja sombra ni imagen en el espejo. En cierto
modo, Drácula es el doble de Harker, o su personalidad desdoblada.
Freud habla (en su artículo sobre "Fetichismo", 1927) acerca de una spaltung o división
subjetiva que impide al ser humano ser "uno consigo mismo", y que permite que coexistan
dos actitudes, una acorde al deseo (inconsciente) y otra acorde con la realidad (por
ejemplo, actuar como si un ser amado que ha fallecido aún estuviera presente en una
reunión).

Ley de prohibición del incesto: .- Freud supone que todos los seres humanos de toda s las
épocas, regiones y culturas, estamos sometidos a la prohibición del incesto como Ley
fundamental de toda experiencia posible de civilización. Incluso Drácula está sometido a
ciertas leyes:
«No puede ir donde quiera; aunque no pertenezca a la naturaleza, tiene que obedecer
algunas de sus leyes... no sabemos muy bien por qué . No puede entrar en ningún sitio en
principio, a menos que alguien de dentro le invite a pasar; aunque después puede volver
cuando quiera. Su poder cesa, como el de todas las fuerzas malignas, con la llegada del día.
Sólo en determinadas ocasiones goza de una cierta libertad» (p. 432*).

Confusión respecto a la Ley de prohibición del incesto: .- Las tres mujeres


vampiro que habitan el castillo, se parecen bastante al propietario. ¿Acaso son sus
hermanas, sus hijas, sus amantes? Lo mismo vale para el caso de Mina Murray (esposa de
Harker): «Y tú, su ser más querido, eres ahora para mí carne de mi carne, sangre de mi
sangre, vástago de mi propio linaje, mi generoso trujal [molino de uvas o aceitunas]
durante algún tiempo, y más tarde mi compañera y ayudante» (p. 50 1*).

Elección de objeto: .- Es falso que el vampiro sea un "homosexual reprimido". Drácula


sólo seduce y vampiriza a mujeres. Se apodera del control de los varones cuando éstos, por
amor a sus damas, acceden a ser seducidos y vampirizados por ellas mismas. El conde nos
advierte:
«Las mujeres que amáis son ya mías; y a través de ellas lo seréis también vosotros y otros
muchos... seréis mis criaturas y cumpliréis mis órdenes, y cuando quiera alimento seréis
mis chacales» (p. 527*).

Obsesiones (¿sólo de esa época?) .- Drácula convoca a voluntad a los lobos y a las ratas
en contra de sus adversarios. (¿Alguna resonancia con los famosos casos clínicos de
Freud?) «Una de las diversiones de la época victoriana [recreada en la película Pandillas de
Nueva
York] era la lucha de un perro contra un número determinado de ratas, que solía
suministrar
el famoso Jack Black, quien se autoproclamaba cazador de ratas del Imperio Británico». Se
hacían apuestas contra reloj en favor del perro (un terrier) que lograse cazar y matar más
ratas, dentro de un espacio cercado, y que al finalde cierto lapso era sacado para contar el
número de cadáveres. Se sabe que una vez un perro llamado "Billy" acabó con 500
roedores en tan sólo 5 minutos y medio (pp. 451-452, nota 187*)

Inmortalidad .- Drácula es un No-muerto (Un-dead, según el original en inglés). La


traducción al español más cercana sería "inmortal" (por oposición a not dead).

El psicoanálisis nos enseña que el sistema psíquico inconsciente no tiene representación de


la muerte. Pero cada persona sabe que es mortal. La muerte es la Ley Suprema para los
neuróticos y los perversos (aunque no para los psicóticos, aquellos locos que no saben que
lo están).
El psicoanálisis contemporáneo nos enseña que existen tres tipos de muerte para cada
sujeto:
muerte en lo real (la degradación del cuerpo biológico), muerte en lo imaginario (la
imposibilidad para verse reflejado en los espejos; un muerto no puede contemplar su
imagen especular, por más que los vivos contemplemos el cadáver) y muerte en lo
simbólico (es decir, dejar de existir en el ánimo del otro; ser olvidado por quien en vida le
amó a uno).
Drácula no muere en lo real, pero sí en lo imaginario (los espejos no lo reflejan); y jamás
morirá en lo simbólico ─al menos no mientras sigamos recordando su mito y usando su
disfraz. En cambio, los humanos estándar apenas aspiramos a sobrevivir a la muerte
simbólica, es decir, a que alguien nos recuerde.

El espejo .- Nos muestra lo que uno es y lo que uno nunca podrá ser (lo que en
psicoanálisis se denomina el "yo-ideal"). Es una metáfora de la Ley de prohibición del
incesto, de la muerte, porque es lo que nos aleja de nuestra imagen completa (aquella tras
la cual Narciso fue y se ahogó en su búsqueda). El espejo proyecta la fantasía o fantasma de
la aparente unificación del Ser, que es la imagen que cada quien tiene de sí mismo.
Recobrar nuestra platónica mitad perdida. Drácula, que no tiene reflejo, tampoco tiene un
fantasma. El es un fantasma, o más bien, es El fantasma. Es la fantasía de todo sujeto.

Jean-Marin Charcot (1825-1893):.- En la célebre biografía escrita por Ernest Jones,


se refiere que Charcot encargó a Freud en el Hospital de la Salpetiere, la autopsia de una
mujer internada desde 1853 a consecuencia de una embolia, caso que luego Freud
reportaría bajo el título de "Estudio clínico sobre la hemiplejía cerebral en los niños", de
1891. Esta exitosa operación le valió el reconocimiento de sus condiscípulos y del maestro
Charcot, quien por vía epistolar escribió a un antiguo alumno y amigo, Abraham Van
Helsing, acerca del "espléndido y promisorio desempeño del alumno". Aunque Freud y
Stoker se ignoran mutuamente, Van Helsing no olvida a Charcot en su diálogo con el joven
psiquiatra John Seward, a propósito del fenómeno de la hipnosis:

«El profesor sonrió y siguió hablando. ─Entonces está usted convencido de eso, ¿no? Y por
supuesto comprende cómo actúa, y es capaz de captar las intenciones del gran Charcot -
¡lástima que ya no esté entre nosotros!- cuando penetra en el alma del paciente al que
hipnotiza, ¿verdad?» (p. 363*).

La Pulsión.- Este concepto es fundamental para el psicoanálisis, pues nos distingue de los
demás animales en cuanto que funda el deseo y lo separa de una "necesidad" como el
hambre o la sed. La pulsión es un anhelo que, a diferencia de las necesidades cotidianas
(fisiológicas), no se satisface nunca y nos empuja siempre a ir tras de un objeto
inalcanzable (como la liebre en un galgódromo).
«Le gusta experimentar, y lo hace bien [dice Van Helsing en alusión a Drácula]; y de no
habernos cruzado nosotros en su camino, ahora sería (y todavía puede serlo si fracasamos)
el padre y propagador de una nueva clase de seres, nacidos para la Muerte, no para la
Vida» (p. 521*).
¿Existe relación entre esto y un "Más allá del principio del placer" del que habla Freud en
uno de sus textos más famosos (escrito en 1920)? .Los seres de los que habla Freud son los
mismos seres de los que habla Stoker, pues la pulsión que nos mueve a actuar es la de
muerte, Thánatos , mientras que a los demás animales y vegetales los anima la pulsión de
vida, aquella que es objeto de estudio de la Biología.
Tal vez nosotros seamos esos seres "nacidos para la Muerte". Quizás, en realidad, nosotros
mismos somos los vampiros, esos que pasan su vida escribiendo historias sobre cómo
convertirse en humanos.
EL VAMPIRISMO, EN EL IMAGINARIO CRIMINAL

Peter Kürten y su perfil psicológico

La infancia de Peter Kürten ya marcó su personalidad criminal. Nació en una


familia desestructurada. En esa casa eran 13 hermanos, vivían en un espacio muy reducido.
El padre era alcohólico, violento, le propinaba palizas a la madre, a los propios hijos y
violaba a las hijas. Un ambiente familiar muy conflictivo que llevó a que Kürten se
marchara de su casa con apenas 8 años de edad. Una decisión que le llevó por los caminos
de la delincuencia. Aprendió a robar para poder sobrevivir.

Un año después de salir de ese ambiente familiar, con 9 años, una prostituta
adentró a Kürten en el mundo de la zoofilia. Kürten empezó a sentir gusto,
descubrió un placer insospechado. La zoofilia es una parafilia que consiste en
la atracción sexual de un humano hacia otro animal distinto de su especie.

Otro trastorno que padecía Kürten, siendo el más característico y el que le da


el sobrenombre, era la hematodipsia, una enfermedad más psicológica que física. La
hematodipsia es una enfermedad en la que la persona que la padece tiene una necesidad de
saciar su cuerpo con la ingesta de sangre animal o humana. Kürten fue apodado El
Vampiro de Düsseldorf por beber la sangre de sus víctimas, después de asesinarlas. Se
inició en esta práctica una tarde que paseaba tranquilamente por el parque y se sintió
atraído por la belleza de un cisne. De repente, se abalanzó sobre él y le desgarro el cuello,
luego bebió de su sangre. Primero fue con los animales, pero más tarde vinieron las
personas.

Otro rasgo que define a Peter es la piromanía. La piromanía es un trastorno psicológico del
control de los impulsos que produce un gran interés por provocar el fuego y observarlo. En
algunos asesinatos cometidos, Kürten provocaba incendios –como vimos ayer, a una de
sus víctimas la roció con gasolina y luego le prendió fuego- de esta manera saciaba su
instinto sexual. Kürten necesitaba saciar su apetito sexual. Siempre terminaba su ritual
llegando al orgasmo, pero una vez lo conseguía ya no tenía sentido continuar. Es por ese
motivo que algunas de sus víctimas no murieron, porqué Kürten no se aseguró de que
estuvieran muertas, se alejaba de sus víctimas exclamando “Así es el amor”.

Y por último, otro rasgo que ya hemos visto en asesinos en serie anteriores, es
que Peter Kürten tenía la necesidad de alcanzar la notoriedad. Sus crímenes la alcanzaron,
ya que los habitantes de la ciudad de Düsseldorf vivían aterrorizados por esas violentas
muertes. Durante el juicio, los psiquiatras afirmaron que Peter Kürten no tenía ningún tipo
de enajenación. Por lo tanto, se afirmó que era un psicópata y nunca mostro
arrepentimiento alguno. Como hemos podido leer, Peter Kürten, más conocido como El
Vampiro de Düsseldorf, cumple con los rasgos del psicokiller.