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Chile 1914-1935: De economía exportadora a sustitutiva de importaciones

(Gabriel Palma).
* Nicole Reyes V.
Según el modelo histórico convencional1 el desarrollo industrial comenzaría a florecer a partir de
los años 30’ (luego de la crisis del 29’). Pero en los años 20’ ya es posible observar una industria poco
dependiente de las fluctuaciones del sector exportador, además del cambio en la estructura interna,
estableciéndose lo que se denominará como ISI.

Esta teoría establecería que el desarrollo manufacturero fue limitado a causa de factores como la
incompatibilidad con el modelo exportador, generando una dinámica y estructura económica
especializada en producción de bienes exportables y no transables (detrimento de bienes
importables). Lo anterior sumado a los capitales extranjeros y la inmigración habría debilitado el
desarrollo de las capacidades empresariales nacionales, por ello sólo a partir de una presión externa,
el mercado interno reaccionaria (Inicio del ISI).

El modelo histórico convencional también menciona la división de la economía poscolonial en dos


sub-periodos: “crecimiento hacia afuera” (dinámica en sector exportador, y fracaso en estimulación
de la producción manufacturera) y “crecimiento hacia adentro” (ISI y estímulo estatal al crecimiento
económico y desarrollo social).

Gabriel Palma lo que propone es que el modelo convencional se equivoca y el desarrollo industrial
es anterior (luego de Primera GM y la crisis de la industria salitrera) y que la crisis del 29’ sólo aceleró
y consolidó la transición, no fue el inicio.

I. La Economía chilena en 1914.

Chile era uno de los países de mayor desarrollo relativo (motor en el salitre, 80% de exportación,
y mitad de los ingresos por impuestos). El 40% de la población vivía en área urbana, y el 16% de la
población activa realizaba una actividad manufacturera, abasteciendo la mitad de la oferta interna
de éstas (apertura de “El Teniente” y “Chuquicamata”). Antes de la guerra se crearon centros
manufactureros (fundaciones desde 1901 hasta 1908, de vidrios, cemento, cerveza, carozzi). Lo cual
conllevará a un cambio en la estructura social y económica (asignación de recursos, relación de
clases, naturaleza del E°), por ejemplo los movimientos sindicales (FOCh), incentivados las Commented [LMS1]: Elementos de progreso que van
características del desarrollo capitalista chileno, un elemento de progreso, pero con un carácter desde centros manufacturaros hasta cambios en estructuras
sociales
contradictorio y explotador (desigualdades regionales y en la distribución de ingresos, subempleo y
desempleo, beneficio casi exclusivo de elites).

II. Chile 1914-1929: ¿Una economía en transición?

La guerra mantuvo las exportaciones (demanda de salitre por explosivos), pero redujo las
importaciones, produciéndose un excedente en la balanza comercial (afectó a la economía local por
la demanda que significó, haciendo que creciera en un 53% en 4 años, un ejemplo es que la
Compañía Refinería de Azúcar de Viña que comenzó a exportar hacia Argentina, otros fueron la
producción de aceites, de tejidos, de envases, de maquinaria, acero, papel y cartón, todo lo cual
significó más empleo).

Todo el apogeo terminaría junto con la guerra y con la aparición del salitre sintético, el intercambio
se redujo a 38%, hubo una perdida nacional del 11%, entrando en un periodo de inestabilidad
económica siendo el sector externo el principal problema, por ello se pasó al estímulo de actividades

1 Autor contra esto por no considerar el desarrollo manufacturero antes de 1929.


Chile 1914-1935: De economía exportadora a sustitutiva de importaciones
(Gabriel Palma).
* Nicole Reyes V.
productivas orientadas al mercado interno, a través de políticas que incentivaran la demanda
agregada al mercado interno y la protección de la industria nacional, su diversificación y autonomía
productiva (obstrucción de obras de ferrocarriles para evitar productos argentinos, alza de
impuestos de importación manufacturera). Ibáñez subiría los impuestos a una mayor variedad de
importaciones llegando a significar el 20% de ingresos fiscales (1925-28’). Otra medida fue la
devaluación del peso, incentivando el intercambio interno (menor inflación nacional que
internacional). De esta manera es posible evidenciar la intervención del Estado en la econ omía a
través de organismos públicos como el Banco Central y las Cajas de Crédito para las diversas áreas
productivas, inmiscuyéndose en ocasiones en la comercialización de las producciones o
abastecimiento, mientras el Estado en sí también se involucró en la producción de insumos como
el acero.

Palma muestra un gráfico que evidencia que el sector manufacturero poseía un evidente grado de
autonomía respecto al sector exportador (desde la IGM), ya que desde 1911 es posible ver que su
valor va en aumento, cuando cae la exportación aumenta significativamente lo manufacturero, pero
se mantendrá en alza hasta el 29’, y luego de la crisis se estabilizará y seguirá su desarrollo hasta
después del 35’ (de producción de bienes de consumo corriente a la diversificación, produciendo
bienes de consumo durable, intermedios y de capital2, perdiéndose un poco la especialización
productiva), independiente de las alzas o bajas en las exportaciones, pudiendo atribuirle sólo un
2,5% de las variaciones a la relación con las exportaciones.

En general es posible hablar de un incremento de la proporción de la oferta interna de


manufacturas en la producción neta local (Chenery), mientras un 2do enfoque lo analiza desde la
demanda, en relación si este fue un proceso normal (lo cual acompaña a un aumento de ingreso per
cápita) o “forzado” (aceleración de crecimiento manufacturero a través de políticas económicas)
(Clark), pero lo importante es que hay un proceso en marcha, y que los cambios no sólo fueron
económicos, sino que también sociales con el surgimiento de nuevos grupos y capas sociales, y
político con la desestabilización del régimen oligárquico. Y en cuanto a lo económico señala que a
pesar de los fenómenos económicos, no es posible ver una liberalización del comercio exterior ni
oportunidades positivas por parte del mercado internacional como autores como De Castro y De la
Cuadra señalan.

III. Chile 1929-1935: ¿Ruptura o continuidad?

La crisis del 29’ fue problemático porque afecto a las importaciones y exportaciones, hubo una
baja brusca de las exportaciones, junto con la imposibilidad de créditos externos. Las exportaciones
caerán de un 100 a un 24, y las importaciones de un 100 a un 25, a pesar de haber pasado un
biexportador (cobre y salitre). Esto produjo un déficit en el presupuesto fiscal.

La agricultura se vio menos afectada precisamente por no necesitar de maquinarias y por poseer
diversas maneras de ingresos, pero también un bajo crecimiento. Mientras el sector minero se vio

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BCDIC alcanzaría a cubrir un 37% de la demanda interna, a pesar de la producción local del 59%. Mientras BCC se mantuvo
relativamente estancada. Esto se refleja mejor en las procesadoras de alimento (relativamente estancada) y la producción de
metálicos, maquinaria y material de transporte (crece un 11.2%).
Chile 1914-1935: De economía exportadora a sustitutiva de importaciones
(Gabriel Palma).
* Nicole Reyes V.
muy afectado, generando desempleos a pesar de su crecimiento en los años anteriores. Mientras
las manufacturas, tuvieron una pequeña baja (29’-31’), pero se recuperó rápidamente (34’).

La recuperación económica será incentivada por diversas leyes (liberación de los impuestos),
también estuvo condicionada por la recuperación del mercado internacional. Pese a las
circunstancias (caída de los precios, del producto y el ingreso), hubo un continuo crecimiento en las
inversiones industriales. Esto se explica por la necesidad del incentivo local, y por la abundancia de
mano de obra barata, propiciando la inversión en actividades manufactureras que tuviesen un uso
intensivo de mano de obra.

El BCC aportaba un 80% (20’) y un 97% para 1935 de oferta nacional, esto por la disminución de
importaciones (entre ambos años hubo fluctuaciones). El BCDIC aporta un 30% a la oferta nacional
(30’), y un 74% en 1933, y se estabilizo en un 71% en 1935, debido al aumento de la producción local
y la caída de importaciones (también habría un crecimiento en la producción de minerales, en
productos químicos, etc.).

IV. A modo de conclusión.

Antes de la IGM, en Chile había una producción manufacturera, lo cual le permitió que éste fuese
su motor de crecimiento local luego de las dificultades del sistema exportador (18’), lo cual estimuló
el desarrollo de la industria nacional. Esto se caracterizó por la diversificación y la autonomía de
la producción local (incentivos estatales), pero la diversificación trajo problemas por la falta de
especialización. Además tuvo una desarticulación con el sistema internacional.

Se destacan dos puntos de este proceso de transición: el riesgo de las políticas de ajuste del tipo
de patrón oro, haciendo vulnerable la economía nacional a las fluctuaciones externas; y en la
importancia de las políticas económicas “activas” (contrario a las medidas tomadas por Ibáñez) que
se vinculan con la teoría keynesiana o pre-keynesianas. En general, Chile fue uno de los países que
más sufrió y tuvo una recuperación con dificultades (50 años), pero a su vez, aceleró y consolidó un
proceso de transformaciones, afectando sea positivamente o no, en los ámbitos sociales y políticos.