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 Besos o caricias no deseadas.

 Actividad sexual brusca o violenta no deseada.


 Violación o intento de violación.
 Negarse a usar condones o impedir que alguien acceda a métodos anticonceptivos.
 Impedir que alguien se proteja contra infecciones de transmisión sexual (STIs, por sus
siglas en inglés).
 Tener contacto sexual con alguien que está muy borrach@, drogad@, inconsciente o que
por cualquier otra razón es incapaz de decir “sí” o “no” de manera clara y con conciencia.
 Amenazar a alguien para hacerles tener sexo que no quieren tener.
 Presionar repetidamente a alguien para que tenga sexo o que cometa actos sexuales.
 Usar repetidamente insultos sexuales con alguien.

Si has sido agredid@ sexualmente, antes que nada vete a un lugar donde estés lejos de peligro y
lejos de la persona que te ha atacado. Probablemente te vas a sentir asustad@, enojad@ y
confundid@; pero recuerda que el abuso no ha sido tu culpa en lo absoluto. Tienes opciones.
Puedes:

 Ponerte en contacto con alguien en quien confíes. Muchas personas sienten temor,
culpa, enojo, vergüenza y/o shock después de haber sido agredidas sexualmente. Tener
una persona que te apoye mientras lidias con estas emociones puede representar una
gran diferencia. Te puede servir de ayuda si hablas con un/a consejer@, con alguien en la
línea telefónica de emergencia para ayudar a personas que han sufrido una agresión
sexual o con un grupo de apoyo. Aquí tienes más consejos sobre cómo construir
un sistema de apoyo.
 Reporta lo que sucedió a la policía. Si decides reportar lo que sucedió, tu caso será más
fuerte si no cambias o destruyes ninguna evidencia. Esto significa no ducharte, no lavar tu
cabello o tu cuerpo, no peinar tu cabello ni cambiarte de ropa (a pesar de que es difícil). Si
te pone nervios@ tener que ir a la estación de policía, te puede ayudar si traes un/a
amig@. Es posible también que haya en tu área defensores/as contra la agresión sexual
que te puedan ayudar y pueden responder a tus preguntas.
 Dirígete a la sala de emergencia o a una clínica de salud. Es muy importante que
busques cuidado para la salud tan pronto como puedas después de haber sido agredid@.
Te van a dar cuidado médico para cualquier lesión y te van a ofrecer medicamento para
prevenir un embarazo e infecciones de transmisión sexual.
 Dirígete a la sala de emergencia de un hospital o a una clínica de salud. Es muy
importante que busques tan pronto como puedas cuidado médico cuando has sido
agredid@. Te darán tratamiento para cualquier lesión y te ofrecerán medicamentos que
ayudan a prevenir un embarazo e infecciones de transmisión sexual.

Siete pasos para evitar el abuso sexual infantil:

Conozca los hechos: los padres somos los responsables de nuestros hijos y somos los que
debemos estar en alerta para evitar que pueda darse una situación de abuso. Una tercera parte de
las víctimas son abusados por miembros de su familia y esto significa que el riesgo principal
proviene de las personas más cercanas. Los abusadores suelen tratar de establecer una relación de
confianza con los padres de las víctimas y debemos tener en cuenta que cualquiera puede serlo.

Reduzca los riesgos: el abuso infantil ocurre cuando un adulto está a solas con el niño. Debemos
tratar de conocer a la persona con quien se queda e intentar que puedan ser observados por otras
personas. Internet es una gran puerta de entrada para los abusadores, debemos supervisar el uso
que puedan hacer nuestros hijos de la red.

Hable sobre el tema: los niños suelen mantener el abuso en secreto. Los abusadores manipulan y
confunden a los niños para que crean que la culpa es de ellos o que lo que están haciendo es algo
normal o un juego, pueden amenazar al niño o incluso amenazarle con hacer daño a otras
personas de su familia. Hablar con los niños sobre el abuso, adaptando nuestro diálogo a su edad
puede hacer que se elimine la barrera del silencio.

Manténgase alerta: debemos valorar con detenimiento las señales físicas como irritación,
inflamación o sarpullido en los genitales, infecciones de vías urinarias, etc. y otros problemas
como dolor abdominal o de cabeza fruto de la ansiedad.

De manera más habitual surgen problemas emocionales o del comportamiento tales como
retraimiento o depresión, exceso de autoexigencia, rabia y rebeldía inexplicables, etc.
Un comportamiento y lenguaje abiertamente sexual y atípico para la edad pueden ser también
signos de alarma.

Infórmese, sepa reaccionar: responder ante la verdad expresando incredulidad o rabia y enfado
puede hacer que el niño intente justificar la acción, que cambie la versión o que evite preguntas y
diálogos que vuelvan sobre el tema.

Actúe cuando tenga sospechas: las sospechas dan miedo, pero pueden ser la única oportunidad
de un menor de salvarse (o de varios menores, los abusadores tienen varias víctimas). Si no nos
atrevemos a denunciar podemos contactar con los servicios sociales, con los servicios de
protección al menor, con el centro de salud, etc.

Involúcrese: podemos luchar contra el abuso, por ejemplo, apoyando leyes y organizaciones que
luchen contra el abuso sexual a los menores.