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Sergio

González Moena
Compilador

Pensamiento C omplejo
En torno a Edgar Moría
América Latina y
ios procesos educativos

c o o p e ra tiv o e d ito ria l


MAGISTERIO
/ N
González Moena, Sergio, Comp.
Pensamiento complejo: en entorno a Edgar Morin América
I .atina y los procesos educativos / Sergio González Moena compilador.
led. - Santa Fe de Bogotá : Cooperativa, Hditorial M agisterio,
1997.
108p. — (C olección M esa Redonda; N° 52)
ISBN 958-20-0050-3
I. Educación - teorías 2. Educación América Latina 3. Morin,
Edgar. 1. Tit. II. Serie
, CDD 370. 1 /G 66p M PN :0()5I
Este volumen tiene com o origen dos sem inarios sobre Edgar M orin
y el paradigm a de la com plejidad, realizados en la Facultad de
Filosofía y Letras de la U niversidad de La Salle, en 1995 y 1996.
Los ejes centrales de am bos eventos han sido, por una parte, el
problem a antropológico que plantea la obra m oriniana y, por la
otra, la relación entre el hom bre y la ciencia en estos finales de
m ilenio.

En ningún caso hem os pretendido agotar los tem as m encionados.


Es evidente que am bos son tem as “m onstruos” . Sin em bargo, a
partir de esos sem inarios, com enzaron a aparecer inquietudes, pre­
guntas, intentos de establecer otras m iradas sobre nuestro entorno,
sobre io que hacem os com o profesionales; com enzam os a m irar­
nos y a m irar con ojos diferentes. De todo esto, el presente volu­
men es un eco que aspira a am plificarse.

La obra m oriniana se diferencia de otras propuestas porque no es


una respuesta ni una solución, es un m étodo. Suscita y perm ite la
interrogación y el asom bro. Es una obra dialogante con la realidad

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y con los otros. Religa (tic religare) lo que andaba disperso y per­
mite e! sentido, Es el caso, com o dice Federico Mayor. Director
General de la Unesco, de la unidad del hom bre, que es restituida
por M orin apelando a todas las ciencias, las cuales se iluminan
m u tu a m e n te s u p e ra n d o su s c a d e n a s d is c ip lin a r ia s y la
fragm entación de sus visiones.

M orin no es hom bre de un país ni de un continente. De hecho


— com o él mismo lo afirm a— podría ser de todas partes, lo cual
no im plica que sea de ningún lugar. Es un cam inante que pasa y
repasa las fronteras culturales, geográficas, intelectuales, etc. Fron­
teras artificiales que hem os establecido para nuestra “secumodidad”
(perm ítasem e este neologism o para expresar una actitud y una as­
piración del hom bre contem poráneo a la seguridad y a la com odi­
dad sim ultáneam ente). M orin, en tanto caminante, rechaza las fron­
teras — las transgrede-— para elaborar un pensam iento capaz de
recoger el desafío de la com plejidad donde, evidentem ente, está
incluido el azar y la incertidum bre. Un pensam iento que contex-
tualice, globalice y relacione lo que está separado.

Hasta ahora, el m étodo científico clásico partía del supuesto que


para conocer había que separar. El problem a está en que una op­
ción m etodológica la habíam os convertido en una finalidad, olvi­
dando que lo que se separa debe ser reunido. Por el contrario, el
m étodo de la com plejidad, para Edgar M orin, consiste en conside­
rar el enm arañam iento de datos sin reducirse a una explicación
única, pero tam bién sin caer en la tentación de las contradicciones
p e re z o sa s. D esde e sta p e rs p e c tiv a , la c risis q u e afe c ta a la
racionalidad contem poránea, lejos de ser un derrum be, podría cons­
tituirse en un nuevo com ienzo para los hom bres.

La com plejidad no entrega program as susceptibles de m eterlos en


un com putador m ental, es decir, de entrar sim plificado y de salir
com plejo, sino que la com plejidad apela a la estrategia, a la capa­
cidad de actuaren medios aleatorios. Com o lodice el mismo Morin:

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“ La totalidad e s a la v ez verdad y n o-verdad, y e s e so la c o m p le ji­
dad: la con ju n ción d e c o n c e p to s que se com b aten entre e llo s .”
(Science avee conscience, p. 179). Dicho de otra m anera, la co m ­
plejidad requiere de una reforma del pensam iento por cuanto nues­
tros esquem as mentales tradicionales no nos han habituado a con­
siderar la d¡alógica de lo sim ple y de lo com plejo, de lo separable
y de lo no-separable, del orden y del desorden.

Com o todo problem a com plejo, la reform a del pensam iento tiene
múltiples entradas y salidas si hacem os la pregunta de cóm o ha­
cerla. Uno de esos m edios — nos dice M orin— podría ser una re­
forma de la enseñanza prim aria, la cual partiendo de las cuestio­
nes fundam entales (¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿ h a ­
cia dónde vamos?) reúna, desde tem prano, conocim ientos prove­
nientes de las diferentes disciplinas. En otras palabras, se trata de:
“ ...reaprender a ver, a concebir, a pensar, a actuar. No conocem os
el camino, pero sabem os que el cam ino se hace cam Ínando(...) No
tenem os prom esa, pero sabem os que lo im posible puede ser posi­
ble, tanto como lo posible imposible.” (Le nouveau commencement,
p. 15.)

Por otra parte, no es esta la única teoría m oderna sobre la com ple­
jidad. Hay m uchas m ás, pero, com o lo anota Heinz W einmann,
aquellas se reducen esencialm ente a las ciencias. Por el contrario,
la propuesta de M orin se despliega en una constelación que inclu­
ye una cosm ología, una epistem ología y una ética, las cuales se
entrelazan de m anera com pleja. En el caso de esta última, anote­
mos sim plem ente que se trata de una ética que no tiene fundam en­
tos preestablecidos. Es una ética de la com pasión por los que su­
fren, por los hum illados. Es una ética de la com prensión que no
impone una visión m aniquea del mundo. Es una ciica de la apues­
ta, en el sentido pascaliano, que nos pide exigirnos a nosotros m is­
mos y ser indulgentes con los otros. Es una ética, en fin. que nace
del enfrentam iento con la dificultad de pensar y de vivir.

1I
Pienso, a la luz de lo anterior, q u e el pensam iento m oriniano es
pertinente p ara n u estra realidad latinoam ericana. En efecto, se tra­
ta de una e sp ecie de m irad o r que nos perm ite otra(s) m irada(s)
sobre nuestro entorno. Es un m étodo para aprehender nuestra tie­
rra y n u e s tr o s h o m b re s . P e ro un m é to d o q u e tie n e s e ria s
im plicancias é ticas, com o lo hem os visto. M orin no busca ser “ob ­
je tiv o ”, es m ás, reiv in d ica la subjetividad para extraer de allí im ­
perativos fuertes y radicales q ue nos obligan con nosotros m ism os
y con los d em ás, n aturaleza y vida incluidas.

Este texto c o n tie n e tres en say o s. El prim ero, del propio E dgar
M orin quien, g en tilm en te, nos hizo llegar su contribución. En él,
nos pone en a le rta sobre los peligros de la “ inteligencia tu erta ” y
la necesidad d e acced er a un tipo de conocim iento com plejo. El
segundo, el m ío, c o n sistente en una prim era reflexión sobre “A m é­
rica L atina y c o m p le jid a d ”, b á sic a m e n tec o n el fin de intentar pen­
sar de m anera d iferen te n u estro continente y establecer un diálogo
entre E dgar M orin y otros autores latinoam ericanos. En el tercero
L uis E nrique R u iz hace u n a prim era aproxim ación al tem a de la
universidad y la pro p u esta co m pleja, el cual resulta absolutam en­
te pertinente en el co n texto de la reform a educacional que vive
C olom bia.

Finalm ente, no siendo m ás q ue un hom bre com ún y corriente, siento


la im periosa n ecesid ad d e e x p re sa r inis agradecim ientos a quienes
hicieron po sib le que este tra b a jo viera la luz. E n prim er lugar, a
M arta, mi c o m p a ñ e ra pacien te en este viaje p o r la vida; a E dgar
M orin, por su am istad g en ero sa de años y por reivindicar la c o n d i­
ción de ca m b ia n te, a la q u e m e adscribo com pletam ente; a. F er­
nando Bravo, am ig o leal y co m p añ ero de ruta; a Luis Enrique Ruiz,
por su visión d e futuro; a C a rlo s Juliao, por su reserva co m p ren si­
va; a W ilson S abalza, p o r su e n tu siasm o caluroso.

Sergio G onzález M.

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La necesidad de un
pensamiento complejo
Edgar Morin *

‘ Figura inclasificable del paisaje intelectual contemporáneo,


sociólogo irritado frente al estricto determinismo sociológico,
pensador desconfiado frente a ios sistem as globalizantes,
intelectual atento a su tiempo y hombre de cultura, Edgar Morin
se ha lanzado desde 1977 a una audaz empresa llamada El
método, vasto panorama del saber, que no entiende ser ni una
suma ni un instrumento de simplificación. Sino que de recoger el
desafío de la reflexión en un siglo en el cual, el saber ha sido
rico, porque es extenso, y pobre, porque está parcelado, y en donde
la misma palabra “reflexión” ha sido desvalorizada.

Presentación de Edgar Morin en revista Passages,


París, diciembre de 1991.

Traducción: Sergio González M.


P arts, n o vie m b re de 1995

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0 c^íctcvctcr C'O'fx- Lev ¿tAste L¿ e¿voLc\^

H asta la prim era m itad del sig lo X X , la m ay o ría de las ciencias


tenían por m odo de co n o cim ien to lae sp e cia liz ac ió n y la abstración,
es decir, la reducción del c o n o c im ie n to d e un todo a! c o n o c im ie n ­
to de las partes q u e lo c o m p o n e n (co m o si la org an izació n de un
todo no produjera c u a lid ad e s n u ev as con relació n a las partes c o n ­
sideradas aislad am en te). El c o n c ep to clav e e ra el determ in ism o ,
es decir, la o cu ltació n del azar, de la n o v e d a d , y la aplicación de la
lógica m ecánica de la m áq u in a artificial a los p ro b lem as de lo vivo
y d e lo social.

P or supuesto que el c o n o c im ie n to d e b e u tiliz a r la abstracción, pero


este tam bién d ebe b u sc a r c o n stru irse c o n refe re n c ia a un contexto,
y, por ende, debe m o v iliz a r lo q u e el c o n o c ie n te sabe del m undo.
L a c o m p ren sió n d e d ato s p articu la re s só lo es p ertin en te en aquel
que m antiene y c u ltiv a su in te lig e n c ia g e n e ra l, q u e m oviliza sus
co n o cim ien to s de c o n ju n to en c a d a c a so p articular. M arcel M auss
decía: “ H ay que re c o m p o n e r el to d o ” . C ie rto , es im p o sib le c o n o ­
c e r todo acerca del m u n d o , a s í c o m o tam b ié n ap re h e n d e r sus m u l­
tiform es transform aciones. Pero, aunque sea difícil, el conocim iento
d e los problem as c la v e s del m u n d o d e b e in ten tarse, so pena de
im b ecilid ad c o g n itiv a . Y esto es c a d a v e z m ás urgente, puesto que
el co n tex to , en n u e stra é p o c a, de to d o c o n o c im ie n to p olítico, e c o ­
nóm ico, a n tro p o ló g ic o y e c o ló g ic o es el m u n d o m ism o. L a era
p lan etaria n ecesita situ a r to d o en el c o n te x to p lanetario. El c o n o ­
cim ien to del m u n d o en tan to q u e m u n d o d e v ie n e , en to n ces, una
n ecesid ad intelectual y vital al m ism o tie m p o . Es un pro b lem a que
se plantea a todos los c iu d a d a n o s: c ó m o a d q u irir el acceso a las
in form aciones so b re el m u n d o y c ó m o a d q u irir la posibilidad de

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articularlas y de o rg an izad as. A hora, para articularlas y para orga­
nizarías, se necesita una reform a d e pensam iento.

Por una parte, hay que c o m p lem en tar el pensam iento que separa
con un pensam iento que reúna. En este sentido, com plexas sig n i­
fica “ lo que está tejido en c o n ju n to ” . El pensam iento com plejo es
un pensam iento que busca, al m ism o tiem po, d istin g u ir— pero sin
desunir— y re lig a r P o r otra parte, debem os considerar la incerti­
dum bre. El d ogm a de un d eterm inism o universa! se ha derrum ba­
do. El universo no está som etido a la soberanía absoluta del orden,
sino que es el ju e g o y lo que está en ju eg o de una dialógica (rela­
ción antagonista, co m p etid o ra y com plem entaria al m ism o tiem ­
po) entre el orden, el desorden y la organización.

De esta m anera, el propósito de la com plejidad es, por una parte,


religar (contextualizar y globalizar), y, por otra, recoger el guante
que nos arroja la incertidum bre. ¿C opio?

U na prim era vía de acceso es aquella que nos ofrecen las tres teo ­
rías — las de la inform ación, la cibernética y los sistem as— . Estas
tres teorías, prim as e inseparables, aparecieron a com ienzos de los
años cuarentas y se han interfecundado am pliam ente.

Es una herram ienta que perm ite tratar la incertidum bre, la sorpre­
sa, lo inesperado. L a inform ación que indica, por ejem plo, el ven­
cedor de una batalla, resuelve una incertidum bre; aquella que anun­
cia la m uerte súbita de un tirano aporta Jo inesperado y, al m ism o
tiem po, la novedad.

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Este concepto de inform ación perm ite entrar en un universo don­
de hay, al m ism o tiem po, orden (la redundancia) y desorden (el
ruido) y extraer de ahí algo nuevo. Es decir, la inform ación m ism a
que deviene, entonces, organizadora (program adora) de una m á­
quina cibernética.

Es una teoría de las m áquinas autónom as. La idea de retroacción,


que introduce Norbert W einer, rom pe con el principio de causalidad
lineal al introducir el principio de “bucle” causal. La causa actúa
sobre el efecto, com o en un sistem a de calefacción en el cual el
term ostato regula el funcionam iento de la caldera. Este m ecanis­
mo llam ado de regulación es el que perm ite la autonom ía de un
sistem a, en este caso la autonom ía térm ica de un apartam ento con
relación al frío exterior. El “bucle” de retroacción ( Mamado fe e d ­
back) desem peña el papel de un m ecanism o am plificador, por ejem ­
plo, en una situación de exacerbación de los extrem os en un con­
flicto arm ado. La violencia de un protagonista conlleva una reac­
ción violenta, la cual, a su vez, conlleva una reacción aún más
violenta. Tales retroacciones, inflacionistas o estabilizadoras, son
innum erables en los fenóm enos económ icos, sociales, políticos o
sicológicos.

¿v c te , ¿a-6 ó íó éctt'vcíó

Sienta las bases de un pensam iento de la organización. La prim era


lección sistém ica es que “el todo es m ás que la sum a de las par­
tes”. Esto significa que existen cualidades em ergentes, es decir,
que nacen de la organización de un todo y que pueden retroactuar
sobre las partes. Es así com o el agua, por ejem plo, tiene cualida­
des em ergentes con relación al hidrógeno y al oxígeno que la cons­
tituyen. Por otra parte, el todo es igualm ente m enos que la sum a

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de las partes, puesto que las partes pueden tener cualidades que
son inhibidas por la organización del conjunto.

A estas tres teorías hay que agregar los desarrollos conceptuales


aportados por la idea de la autoorganización. Aquí, cuatro nom ­
bres deben ser m encionados: los de Von N eum ann, Von Foerster,
Atlan y Prigogine.

En su teoría de los autóm atas autoorganizadores, Von N eum ann se


plantea el problem a de la d iferencia entre las m áquinas artificiales
y las “m áquinas vivas” . Él ha señalado esta paradoja: los elem en ­
tos de las m áquinas artificiales están m uy bien fabricados, m uy
perfeccionados, pero se degradan d e sd ed í m om ento en que la m á­
quina com ienza a funcionar. P o r el contrario, las m áquinas vivas
están com puestas por elem entos m u^ poco fiables, com o las pro­
teínas que se degradan sin cesar, pero estas m áquinas poseen la
extraña propiedad de desarrollarse, reproducirse, autoregenerarse
reem plazando ju sta m e n te las m oléculas deterioradas p o r otras
nuevas y las células m uertas por células nuevas. L a m áquina arti­
ficial no puede repararse a sí m ism a, m ientras que la m áquina viva
se regenera p erm anentem ente a partir de la m uerte de sus células
según la fórm ula de H eráclito: “ V ivir de m uerte, m orir de vida” .

El aporte de Von F o erster reside en su descubrim iento del princi­


pio del orden p o r el ruido (order fr o m noise). De esta m anera,
cubos im antados en d o s d e sus caras van a organizar un conjunto
coherente p or reunión e sp o n tán ea a p artir de un principio de orden
(la im antación). Se asiste d e esta m anera a la creación de un orden
a partir del desorden.

A tlan concibe la teoría del a za r organizador. Se encuentra una


dialógica orden/desorden/organización en el nacim iento del u n i­

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verso a partir de una agitación calórica (desorden) donde, bajo
ciertas condiciones (encuentros de azar), ciertos principios de or­
den van a perm itir la constitución de núcleos, de átom os, de galaxias
y de estrellas. M ás todavía, encontram os esta dialógica en el m o­
m e n to de la e m e r g e n c ia d e la v id a p o r e n c u e n tr o s e n tre
m acrom oléculas en el seno de una especie de bucle autoproductor
que term inará por convertirse en autoorganización viva. Bajo las
form as más diversas, la dialógica entre el orden, el desorden y la
organización, a través de innum erables interretroacciones, está
constantem ente en acción en los m undos físico, biológico y hu­
m ano.

Prigogine ha introducido, de otra m anera, la idea de organización


a p a rtir del desorden. En el ejem plo de los torbellinos de B enaid,
se ve com o estructuras coherentes se constituyen y se autom an-
tienen a partir de un cierto um bral de agitación y de este lado de
otro um bral. E stas organizaciones tienen necesidad de ser alim en­
tadas con energía, consum ir, d isip a r energía para m antenerse. En
el caso del ser vivo, este es bastante autónom o para extraer ener­
gía de su propio m edio, incluso de extraer inform aciones y de in­
tegrar la organización. Es lo que yo he llam ado la auto-eco-orga-
nización.

El pensam iento de la com plejidad se presenta, entonces, com o un


edificio de varios pisos. L a base está form ada a partir de las tres
teorías (inform ación, cibernética y sistem as) y contiene las herra­
m ientas necesarias para una teoría de la organización. En seguida,
viene un segundo piso con las ideas de Von N eum ann, Von Foerster,
Atlan y Prigogine sobre la autoorganización. A este edificio, yo he
querido aportar elem entos suplem entarios. Particularm ente, tres
principios que son: el dialógico, el de recursión y el hologram ático.

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o £ jcri> y v ¿ (\-i> ¿ y ? ¿ c r 6

~^Z¿L y y í¿ f\c ¿ y y ¿ o - c tiív L c r íy ic ^ c r

U ne dos prin cip io s o n o cio n es an tagonistas que, aparentem ente,


debieran rech azarse en tre sí, pero q ue son indisociables p ara co m ­
prender u na m ism a realid ad . El físico N iels B ohr ha reconocido la
necesidad d e p ensar las partículas físicas com o corpúsculos y com o
ondas al m ism o tiem po. Pascal había dicho: “Lo contrario d e una
verdad no es el error, sin o u n a verdad c o n tra ria ” . B ohr lo traduce a
su m anera: “L o co n tra rio de una verdad trivial es un e rro r e stú p i­
do, pero lo c o n trario de u n a verdad p rofunda es siem pre o tra ver­
d ad p ro fu n d a” . El p ro b le m a es u n ir nociones antagonistas para
pensar los p ro ceso s o rg an izad o res y cread o res en el m undo c o m ­
plejo de la v ida y de la h isto ria hum ana.
/

El principio de recursion o rg anizacional va m ás allá del principio


d e la retro acció n {feed -b a ck ); él su p e ra la noción de regulación
p o r aquella d e au to p ro d u cció n y d e autoorganización. E s un bucle
generador en el cual los p ro d u cto s y los efectos son ellos m ism os
productores y cau sad o res d e lo que los produce. A sí, nosotros in­
dividuos, so m o s los p ro d u c to s d e un siste m a de rep ro d u cció n
salido del fo n d o de los tie m p o s, pero este sistem a sólo p uede re­
producirse b ajo la c o n d ició n d e q ue nosotros m ism os d evengam os
productores, ap areán d o n o s. L os individuos hum anos producen la
sociedad en y p o r sus in teraccio n es, pero la sociedad, en tan to que
todo em ergente, produce la hum an id ad de estos individuos apor­
tándoles el lenguaje y la cu ltu ra.

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y O ^ C tA s C s iy jL i? ¿ V C rL crc^ W V /J

Pone en evidencia esa a parente parad o ja de ciertos sistem as en los


cuales no solam ente la parte está en el todo, sino en que el todo
está en la parte: la totalidad del patrim o n io genético está presente
en cada célula individual. De la m ism a m anera, el individuo es
una parte de la sociedad, pero la sociedad está presente en cada
individuo en tanto que todo, a través del lenguaje, la cultura, las
norm as.

El pensam iento de la com plejidad, com o se ve, no es en ningún


caso un pensam iento que rechace la c e rteza en beneficio de la in-
c e rtid u m b re , q u e re c h a c e la s e p a r a c ió n en b e n e fic io de la
in separabilidad, que rechace la ló g ica p ara a u to riza r todas las
trasgresiones. El procedim iento co n siste, por el contrario, en una
ida y vuelta incesante entre certezas e incertidum bres, entre lo ele­
m ental y lo global, entre lo separable y lo inseparable. N o se trata
d e a b a n d o n a r los p rin c ip io s d e la c ie n c ia c lá s ic a — o rd e n ,
separabilidad y lógica— , sino de integrarlos en un esquem a que
es, al m ism o tiem po, m ás am plio y m ás rico. N o se trata de oponer
un holism o global y vacío a un red u ccio n ism o sistem ático; se trata
de incorporar lo concreto de las partes a la totalidad. H ay que arti­
cular los principios de orden y de desorden, de separación y de
unión, de autonom ía y de d ep endencia, que son, al m ism o tiem po,
com plem entarios, com petidores y antagonistas en el seno del uni­
verso.

En resum en, el pensam iento co m p lejo no es lo contrario del pen­


sam iento sim plificante; él integra este últim o: com o diría Hegel,
este opera la unión de ¡a sim plicidad y de la com plejidad e, inclu­

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so, hace fin a lm e n te a p a re c e r su p ro p ia sim p lic id a d . En e fe c to , eí
p a ra d ig m a d e la c o m p le jid a d p u e d e se r e n u n c ia d o tan s im p le m e n ­
te c o m o el d e la sim p lic id a d : m ie n tra s q u e é ste ú ltim o im p o n e
d e s u n ir y re d u c ir; el p a ra d ig m a d e la c o m p le jid a d nos e m p u ja a
re lig a r d istin g u ie n d o .

El p e n sa m ie n to c o m p le jo e s, en e s e n c ia , el p e n sa m ie n to q u e in te ­
g ra la in c e rtid u m b re y q u e e s c a p a z d e c o n c e b ir la o rg an iz ac ió n .
Q u e es c a p a z d e relig ar, d e c o n te x tu a l izar, de g lo b alizar, p e ro , al
m ism o tie m p o , d e re c o n o c e r lo s in g u la r y lo c o n c re to .