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CANTO DE ENTRADA (De pie)

QUEDATE JUNTO A NOSOTROS


QUE LA TARDE ESTA CAYENDO,
PUES SIN TI A NUESTRO LADO
NADA HAY JUSTO, NADA HAY BUENO.

1 Caminamos solos por nuestro camino


cuando vemos a la vera un peregrino,
nuestros ojos ciegos de tanto penar
se nos llenan de vida, se nos llenan de paz.

2. Buen amigo, quédate a nuestro lado,


pues el día ya sin luces se ha quedado;
con nosotros quédate para cenar
y comparte mi mesa y comparte mi pan.

3, Tus palabras fueron la luz de mi espera


y nos diste una fe más verdadera;
al sentarnos junto a ti para cenar
conocimos quién eras al partirnos el pan

Introducción (Celebrante)

+En el nombre del Padre...


Queremos estar una hora con Jesús. Volveremos a recordar sus palabras y sus gestos, que
no se nos olviden, que sean luz y vida para nosotros. Nos importa estar cerca del Señor,
escucharle y comulgar con él. Queremos adentrarnos en el misterio de su amor y de su
dolor. No lo agotaremos, porque es misterio y porque se prolonga hasta el fin.

Monitor 1
Aquí no hace frío, hace calor, porque está Cristo.
Aquí no es de noche, es de día, porque está Cristo.
Aquí no hay desesperación, hay esperanza, porque está Cristo.
Aquí no hay violencia, hay paz, porque está Cristo.
Aquí no hay división, hay comunión, porque está Cristo.

(Nos sentamos)

1.-CRISTO SE ENTREGA POR AMOR Y CARIDAD A TODOS LOS HOMBRES

Monitor 1
Gracias, Señor, porque has querido lavarme los pies y el corazón;
porque me has perdonado, gracias, Señor;
porque me has curado, gracias, Señor;
porque me has sentado a tu mesa, gracias, Señor;
porque te has hecho para mí alimento y bebida, gracias, Señor;
porque me has hecho partícipe de tu misma vida, gracias, Señor;
porque me has regalado las joyas de tu Espíritu, gracias, Señor.
Monitor 2
CRISTO FUENTE DE TODA CARIDAD

Tú, Cristo, fuente de todo amor,


te hiciste pobre con los pobres,
hermano de todos, y consuelo de los afligidos.
Tú, Cristo, fuente de todo amor,
diste de comer a la Humanidad hambrienta,
amaste a los niños,
te compadeciste de la viuda,
y socorriste al que te necesitaba.
Tú, Cristo, fuente de todo amor,
enséñanos tu amor, tu manera de compartir, tu solidaridad,
para que viéndote te sigamos
amando, compartiendo, siendo solidarios.
Tú, Cristo, fuente de todo amor,
entra en nuestra vida con todo tu amor,
y haz de nosotros instrumentos humildes para ayudar a nuestros hermanos.
Tú, Cristo, fuente de todo amor,
estás en el parado, en el drogadicto, en el alcohólico,
en el niño abandonado, en el explotado y oprimido,
en el enfermo de Sida y en todo marginado.
Tú, Cristo, fuente de todo amor,
despierta en nosotros un corazón tan grande
que sintamos los problemas de los hermanos como nuestros,
y que nuestras manos
sean tus manos que se tienden al pobre necesitado.

CANTO:
Donde hay caridad y amor.

Donde hay caridad y amor allí está el Señor. (2)

1.- Una sala y una mesa, una copa, vino y pan,


los hermanos compartiendo en amor y en unidad.
Nos reúne la presencia y el recuerdo del Señor,
celebramos su memoria y la entrega de su amor.

2.- Invitados a la mesa del banquete del Señor,


recordamos su mandato de vivir en el amor.
Comulgamos en el Cuerpo y en la Sangre que él nos da,
y también en el hermano, si lo amamos de verdad.

3.- Este pan que da la vida y este cáliz de salud


nos reúne a los hermanos en el nombre de Jesús.
Anunciamos su memoria, celebramos su pasión,
el misterio de su muerte y de su resurrección.
2.-CRISTO SE VE ABANDONADO POR SUS DISCÍPULOS

Los discípulos duermen (Lector 1)


Mientras Jesús agoniza, los discípulos, aún los más íntimos, duermen. Pueden más en ellos
el cansancio y el sueño que la situación y el ruego del amigo. Ni Pedro, ni Juan, ni Santiago
estuvieron a la altura de las circunstancias. ¡Qué bueno hubiera sido que acompañaran a
Jesús, aunque no dijeran nada, pero que quisieran compartir y consolar! También por ellos
mismos necesitaban fuertemente más vigilancia y oración. Pero son unos inconscientes.
Nos pasa a nosotros muchas veces. No sabemos o no somos capaces de estar cerca del
hermano o del amigo que nos necesita. Nos pide una palabra, un gesto, una presencia
compresiva y solidaria, pero nosotros dormimos, vamos a lo nuestro.

Nosotros también dormimos: (Lector 2)


- Cuando no escuchamos la Palabra de Dios o el grito del hermano.
- Cuando no vemos el «dios» que está o pasa a nuestro lado.
- Cuando nos resbala el problema del otro.
- Cuando ignoramos el sufrimiento del mundo y nos encerramos en el nuestro.
- Cuando no hacemos frente a nuestras responsabilidades.
- Cuando vivimos alienados con nuestras «ocupaciones», diversiones y adicciones.
- Cuando no somos conscientes del momento que vivimos.
- Cuando no nos abrimos a Dios ni le buscamos.
- Cuando ...

CANTO:
Victòria! Tu regnaràs.
Oh Creu! Tu ens salvaràs.

1.- Tu brilles sobre els homes, que busquen la veritat.


Oh Creu, font d'on rebrolla, l'amor i la llibertat.

2.- Tu portes l'alegria, al pobre i al malalt.


Tu ets la llum que ens guia,
vers Crist, cabdill immortal.

3.- A l'ombra dels teus braços, el món la pau buscarà.


Com Crist, amb claus per llaços, per tu el cel guanyarà.

3.-CRISTO ESTÁ SÓLO PERO CONFIA EN DIOS

Del Evangelio según san Mateo: (Lector 1)


Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le
siguieron. Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. Y él se
apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo:
Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le
apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente;
y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. Cuando se levantó
de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza;
y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.

SALM 22 (Lector 2 –català-)

Déu meu, Déu meu,


per què m'has abandonat?
No véns a salvar-me,
no t'arriba el meu clam.

Crido de dia i no em respons, Déu meu;


crido de nit, sense repòs.
I això que tu ets el Sant,
que té per tron les lloances d'Israel!

En tu confiaven els nostres pares,


hi confiaven i els vas alliberar;
a tu clamaven i eren deslliurats,
en tu confiaven i no foren confosos.

Però jo sóc un cuc, no pas un home,


befa de la gent, menyspreat del poble.

Tots els qui em veuen es riuen de mi,


fan ganyotes, prenen aires de mofa:

«Que s'adreci al Senyor, que ell el salvi,


que l'alliberi, si tant se l'estima!»

Però tu em tragueres del si de la mare,


ets tu qui em confiares als seus pits;
acabat de néixer, em van dur a la teva falda,
des d'aleshores ets el meu Déu.

CANTO:
1.- Tú eres el Dios que nos salva,
la luz que nos ilumina, la mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija. (2)

Te damos gracias, Señor. (2)

2.- Te damos gracias, Señor porque has depuesto la ira


y has detenido ante el pueblo la mano que lo castiga.(2)

3.- Y sacaremos con gozo del manantial de la vida


las aguas que dan al hombre la fuerza que resucita. (2)

4.- Entonces proclamaremos: ¡Cantadle con alegría!


¡El nombre de Dios es grande! ¡Su caridad, infinita! (2)

5.- ¡Que alabe al Señor la tierra!


¡Contadle sus maravillas!
¡Qué grande en medio del pueblo
el Dios que nos justifica! (2)

(Nos ponemos de pie)

PADRE NUESTRO.

ORACIÓN (Celebrante)
Sentimos, Señor, tu presencia amistosa y resucitada.
Gracias por quedarte con nosotros.
Nos miras con amor inmerecido, un amor que nos limpia y nos recrea y enciendes nuestro
corazón con tu palabra.
Gracias, Señor, por tu amor y tu palabra.
¡Quédate siempre con nosotros!

CANTO FINAL
Danos un corazon grande para amar.
Danos un corazón fuerte para luchar.

1.- Hombres nuevos, creadores de la historia,


constructores de nueva humanidad.
Hombres nuevos que viven la existencia
como riesgo de un largo caminar.

2.- Hombres nuevos, luchando en esperanza,


caminantes, sedientos de verdad.
Hombres nuevos, sin frenos ni cadenas,
hombres libres que exigen libertad.

3.- Hombres nuevos, amando sin fronteras,


por encima de razas y lugar.
Hombres nuevos, al lado de los pobres,
compartiendo con ellos techo y pan.
6-Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás presente en el santísimo Sacramento del Altar; te amo
sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma; pero ya no puedo hacerlo ahora
sacramentalmente, ven, a lo menos espiritualmente, a mi corazón.
Y como si ya hubiese venido te abrazo y me uno todo a ti.
No permitas que jamás me aparte de ti.

Amén.

Le damos gracias a Jesús:


Te damos gracias ,Señor, porque nos das la vida en abundancia en tu Palabra y en la
Eucaristía.

Te damos gracias ,Señor, porque quisiste permanecer con nosotros en la humildad del
pan y del vino

Te damos gracias ,Señor, porque..( agrega todos los motivos que tengas para dar
gracias a Dios...)

8-Despedida (Nos despedimos rezando con una oración de San Alfonso)

Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres estás día y noche en este
sacramento, lleno de
misericordia y amor, esperando, llamando y acogiendo a cuantos vienen a visitarte.
Creo que estás presente en el santísimo sacramento el Altar; te adoro ahí desde el
abismo de mi nada; te doy gracias por todos los beneficios que me has hecho, y
especialmente por haberte dado todo a mí en este sacramento, y por abogada a María,
tu madre santísima, y por haberme llamado a visitarte en este lugar santo.
Saludo hoy a tu amantísimo Corazón y es mi intención saludarlo por tres fines: el
primero, para darte gracias por tan insigne don; el segundo ,para reparar las injurias
que has recibido en este sacramento; y tercero, para adorarte desde aquí en esta
visita, en todos los lugares de la tierra donde estés sacramentado.
Jesús mío, te amo con todo mi corazón. Me arrepiento de haber ofendido tantas veces
en mi vida pasada, a tu bondad infinita. Propongo mediante tu gracia no ofenderte
más en adelante, y ahora me consagro enteramente a ti, renuncio a mi voluntad, a mis
afectos, a mis deseos, a todo lo que me pertenece, y te hago de ello donación. En
adelante, haz de mí y de todas mis cosas cuanto te plazca.
No te pido ni quiero otra cosa que tu santo amor, la perseverancia final y el perfecto
cumplimiento de tu voluntad. te encomiendo las lamas benditas del purgatorio y en
particular las más devotas del Santísimo sacramento y de María. Te encomiendo
también todos los pobres pecadores. Pon fin, oh salvador amantísimo, uno todos mis
afectos a los de tu amorosísimo Corazón, y así unidos los ofrezco a tu Padre,
pidiéndole en tu nombre se digne aceptarlos y oiga mis súplicas por amor tuyo. Amén.

1-Introducción
Señal de la Cruz (En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén)
Nos ponemos en presencia de Dios, con un corazón arrepentido para ello podemos
cantar un canto penitencial que sepas o puedes hacer con tus palabras una oración
pidiendo arrepentimiento y perdón.

La eucaristía es el sacramento de la comunión con Jesús en la tierra: "quien come


mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él " Jn 6,57-58
Jesús permanece para siempre en la sagrada Eucaristía con una presencia personal y
sustancial. Jesús es el mismo en la Ultima CENA y en el sagrario. En aquella noche los
discípulos habían gozado de la presencia palpable de Jesús, que se había entregado a
ellos en la intimidad del cenáculo .Había estado a su disposición solícito y emotivo para
todos. Su presencia en aquellos momentos era de un valor excepcional para ellos: la
del amigo que se despide de sus íntimos. Pero Jesús se queda, hasta el fin de los
tiempos. En el Cenáculo y en el sagrario está igualmente presente.

1.MONICION DE ENTRADA

Amigos y hermanos: Estamos en la noche del Jueves Santo. Son los


momentos más difíciles de la vida de Jesús. Después de todo el esfuerzo,
el Padre le pide que entregue su vida en cruz.

En la oscuridad, Jesús no comprende, todo su ser se revela, ve


que sin su presencia sus apóstoles se dispersarán, como ovejas sin pastor,
ve que toda su obra se viene abajo. Y sin embargo, el confía en el Padre
y se pone en manos de sus perseguidores con la paz de saber que la
voluntad de Dios ha de cumplirse.

Acompañando a Jesús en su oración, algunos de sus apóstoles


nos van a contar que sintieron ellos aquella noche. Eran hombres débiles y
pecadores y lo que vamos a escuchar muy bien pudieron ser sus
experiencias, y desde luego, han sido y son las nuestras en muchos casos.

Cantos:

-Junto a Ti al caer de la tarde


-Cantemos al amor
-Dios está aquí
-Vaso nuevo
-Oh Señor delante de Ti

2. MONICIÓN AL PRIMER APÓSTOL

Entre los que seguían a Jesús estaban los seguros de si.


Tenían formada su idea de lo que Jesús iba a hacer y
esperaban que tomase el trono de Israel por la fuerza y
comenzase una nueva época de esplendor y poder.
Cuando Jesús decide morir , se les viene todo abajo . Son
los incrédulos los que se desesperan.

2.1 PRIMER APOSTOL:

"Lo que yo sentí fue angustia . ¿Entonces era verdad que él se iba ?.
Todas las palabras de aquella cena traían un aire de despedida. ¡ Este era
entonces el final, la desbandada ? .

Había que poner fin a aquellos tres años magníficos . Había que cerrar el
cofre de los sueños. !Con lo bien que había comenzado todo ! La gente le
seguía como corderillos , hasta nosotros hacíamos ya milagros . Y , de
pronto, se acabó .¿Pero qué habíamos hecho? , para que servía ahora
nuestra obra si se la llevaba el viento , ¿ No era acaso él el libertador de
Israel? .Todo se me vino abajo . ¿ Cuantos éramos los que creíamos en
él? Nadie , prácticamente . Y El se iba . Y dejando todo a medias. No
entendía nada, comí el pan , trague el pan , lo devoré , como si en él fuera
a encontrar la respuesta . Y la angustia no se fue.

Canto : (Tú, Señor, me llamas; Libertador de Nazaret)


3.MONICIÓN AL SEGUNDO APÓSTOL

Algunos de los que iban detrás de Jesús siempre tuvieron


miedo. el mensa je revolucionario que El iba anunciando les
hacía temer de todo y de todos. Con la muerte de Jesús se
acentúan sus temores . huyen porque son débiles .

3.1. APOSTOL SEGUNDO

“El amor, eso era lo que a mi me asustaba. Todas sus palabras


hablaban de amor, sobre todo aquella noche. Y mi corazón estaba lleno de
odio. El decía :" Amaos los unos a los otros " Y yo no sabía amar . Amarle
a Él era fácil . ¿Pero era posible amar a Judas ? Me conocéis, me gustan
las verdades tajantes, el agua clara . Por eso nunca pude amar a Judas.
Más aún, no comprendía que Él le amase. Me hubiera gustado que lo
desenmascarase abiertamente. Si El lo hubiera dicho abiertamente durante
la cena, Judas no hubiera podido hacer lo que hizo.

Más tarde comprendí el amor. Comprendí que lo que yo llamaba


agua clara era solamente egoísmo, que lo que llamaba defensa de la
verdad era solo violencia y que El, al morir por amor iba mucho más allá".

Canto: Al atardecer de la vida me examinarán del amor

4. MONICIÓN AL TERCER APÓSTOL


Creer es una aventura. La fe exige coraje, dar un sal to, no
temer la inseguridad y fiarnos únicamente de Dios. A
muchos les costo aceptar a Jesús pero comprendieron el
significado y la grandeza de sus palabras y acciones.

4.1 APÓSTOL TERCERO

"Yo soy un hombre que no sabe creer mas que lo que ve y


toca, al que no gustan sueños ni misterios, y El se hacía cada día más
extraño. Todo en sus palabras tenía doble sentido, un trasfondo
vertiginoso. Estaba descubriendo demasiadas cosas a la vez y apenas
tenía tiempo de asimilarlas. Era como caer en un tenebroso abismo de luz,
con tanta luz que cegaba. Por eso yo intentaba detenerle, Hacer que
explicara las cosas con más tranquilidad. Hablaba de ir a prepararnos un
lugar al que nosotros habíamos de ir algún día. ¿Pero como íbamos a
llegara ese sitio preparado si ni siquiera sabíamos por donde iba a ir El?.
Pero sobre todo lo del pan me desbordo. Comprendedlo: Alguien coge un
trozo de pan, lo bendice y te lo alarga diciendo :Come esto, esto es mi
cuerpo, aquello era algo duro de creer algo se reveló dentro de mí,¿ Se
había vuelto loco?. El no hablaba en parábolas en aquél momento. Sabía
lo que decía y estaba diciendo que aquel pan era su cuerpo.

Lo mastiqué sorprendido era pan, olía y sabía a pan. Me miró


profundamente y supe que había adivinado mis miedos, me invitaba a
llegar hasta su alma. Comprendí que tenía que ir hacia El como saltando
en la noche. Y de pronto sin que nada espectacular hubiera sucedido,
encontré la FE"

Canto: No adoréis a nadie

5. DINAMICA DEL GRANO DE CEBADA


En nuestro mundo donde no tenemos tiempo para
dar nada, donde no tenemos tiempo para lo esencial, es
importante que hoy en los momentos más difíciles de la
vida de Jesús, después de su esfuerzo, descubramos y
saquemos tiempo para dar a los demás...para servir.

Por eso, como símbolo hoy entregaremos un grano de


cebada a la tierra para que con el tiempo, las lluvias, las tormentas y el sol,
dejen brotar esa nueva espiga de fraternidad que haga renacer en nosotros
ese nuevo corazón que nos pedía en ese momento decisivo.

A continuación vamos a ir enterrando los granos en la


maceta como símbolo de cosas que queremos dejar atrás y cambiar por
otras nuevas. Después vosotros mismos podéis continuar enterrando
hecho de vuestra vida que también queráis cambiar por otros nuevos para
así convertirnos poco a poco en LUZ DE CRISTO Y LUZ DEL MUNDO.

Respondemos:

PORQUE DANDO LA VIDA EN COMO SE RECIBE

1 Quiero enterrar hoy aquí el cansancio que he visto reflejado en el


rostro de un anciano, para que haga de nuestros mayores unos hombres
felices y sanos.

PORQUE DANDO LA VIDA ES COMO SE RECIBE

2 Quiero enterrar hoy el esfuerzo realizado en los estudios para que


tengan su fruto para mí y para los demás.

PORQUE DANDO LA VIDA ES COMO SE RECIBE.

3 Quiero enterrar aquí la fatiga de los trabajadores, para que su


trabajo tenga su recompensa y sea solidario con otros.

PORQUE DANDO LA VIDA ES COMO SE RECIBE.

4 Quiero enterrar aquí la lágrimas del niño en su cuna para que


crezcan en salud y alegría.
PORQUE DANDO LA VIDA ES COMO SE RECIBE.

5 Quiero enterrar aquí la soledad del hombre sin trabajo para que
surja un mundo más solidario.

PORQUE DANDO LA VIDA ES COMO SE RECIBE.

Canto: Cristo nos da la libertad

6.ORACIÓN FINAL

Solo os pido que os améis;


no hacen falta otras leyes ni otros ritos;
que os améis unos a otros,
que multipliquéis los encuentros, las ternuras,
los abrazos y los besos;
solo quiero que os beséis,
y que pongáis en común lo que tenéis,
lo que sois;
que dialoguéis, os entendáis.
Solo quiero que os queráis.
Quiero amigos míos, que os sirváis,
que os lavéis los pies unos a otros,
que os acompañéis
y os ayudéis a caminar;
que os curéis mutuamente las heridas;
que os perdonéis
y que no dejéis a nadie solo.
daos el tiempo que haga falta.
Regalaos mutuamente algún detalle,
cosas, gestos,
como signo de amistad y de presencia,
como yo hice con vosotros;
que lleve vuestra marca y vuestro
espíritu;
regalaos en todo a vosotros mismos,
como un pequeño sacramento
el amor es siempre gracia y presencia.
Ya solo vale el amor .
Pero como una condición,
una pequeña circunstancia
que debéis tener en cuenta:
que vuestro amor sea como el mío,
que os sirváis y que os améis,
como yo lo hice con vosotros.
Y nada más.

7. PADRENUESTRO (manos unidas)

8. Silencio

9. Convocatoria para el día siguiente

10. MATERIAL
a) Unos cirios (¿12?) representando la oración de los que estamos al lado
de Jesús. En mi parroquia presentamos un cirio por cada calle.

b)Una maceta o un recipiente (bandeja honda) donde se pondrán los


granos de trigo o de cebada

c) Trigo o cebada. Se pueden también sustituir por otras semillas.

d) Arena para la maceta o el recipiente.


Eterno Padre, yo te agradezco porque Tu infinito Amor me ha salvado, aún contra mi propia
voluntad. Gracias, Padre mío, por Tu inmensa paciencia que me ha esperado. Gracias, Dios
mío, por Tu inconmensurable compasión que tuvo piedad de mí. La única recompensa que
puedo darte en retribución de todo lo que me has dado es mi debilidad, mi dolor y mi miseria.
Estoy delante Tuyo, Espíritu de Amor, que eres fuego inextinguible y quiero permanecer en tu
adorable presencia, quiero reparar mis culpas, renovarme en el fervor de mi consagración y
entregarte mi homenaje de alabanza y adoración.
Jesús bendito, estoy frente a Ti y quiero arrancar a Tu Divino Corazón innumerables gracias
para mí y para todas las almas, para la Santa Iglesia, tus sacerdotes y religiosos. Permite, oh
Jesús, que estas horas sean verdaderamente horas de intimidad, horas de amor en las cuales me
sea dado recibir todas las gracias que Tu Corazón divino me tiene reservadas.
Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, me uno a Ti y te suplico me hagas partícipe de los
sentimientos de Tu Corazón Inmaculado.
¡Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran,
no esperan y no te aman.
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el
preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en
todos los Sagrarios del mundo, en reparación de todos los ultrajes, sacrilegios e indiferencias
con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón y del
Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores.

Creo, oh Jesús, con mi más viva fe, que estás realmente presente, aquí, delante mío, bajo las
especies Eucarísticas; Tú, el Verbo eterno del Padre, engendrado desde todos los siglos y
encarnado luego en las entrañas de la Virgen Madre, Jesucristo Redentor y Rey. Creo,
realmente, que estás presente en la verdad inefable de Tu Divinidad y de Tu Humanidad.
Jesús, eres el mismo de Belén, el divino Niño que aceptara por mí, el aniquilamiento, la
pobreza y la persecución. Eres el Jesús de Nazaret, que por mi amor abrazó el ocultamiento,
las fatigas y la obediencia. Eres el Divino Maestro, aquel que vino para enseñarme las dulces
verdades de la fe, a traer el gran mandamiento del amor: Tu mandamiento. Eres el Salvador
Misericordioso, el que te inclinas sobre todas mis miserias con infinita comprensión y
conmovedora bondad, pronto siempre a perdonar, a curar, a renovar. Eres la Víctima Santa,
inmolada para gloria del Padre y bien de todas las almas. Eres el Jesús que por mí sudó sangre
en el Huerto de Getsemaní; quien por mí sufrió la condenación de tribunales humanos, la
dolorosísima flagelación, la cruel y humillante coronación de espinas, el martirio cruel de la
crucifixión. Eres quien quiso agonizar y morir por mí. Tú eres Jesús Resucitado, el vencedor de
la muerte, del pecado y del infierno. Quien está deseoso de comunicarme los tesoros de la vida
divina que posees en toda su plenitud.
Jesús mío, Te encuentras aquí, presente en la Hostia Consagrada, Santa, con un Corazón
desbordante de ternura, un Corazón que ama infinitamente. En Tu Corazón, Jesús, encuentro
el Amor Infinito, la Caridad divina: Dios, principio de vida, existente y vivificante. ¡Qué dulce
me es, Dios mío, Trinidad Santísima, adorarte en este Sagrario en el que ahora estás!
Por ello me uno a los Angeles y Santos quienes, invisibles pero presentes y vigilantes junto a
Tu Sagrario, Te adoran incesantemente. Me uno, sobre todo, a Tu Santísima Madre y a los
sentimientos de profunda adoración y de intenso amor que brotaron de Su alma desde el
primer instante de Tu Encarnación y cuando te llevaba en Su seno inmaculado.
Y mientras Te adoro en este Sagrario, lo hago en todos los del mundo y, especialmente, en
aquellos en los cuales estás más abandonado y olvidado. Te adoro en cada Hostia Consagrada
que existe entre el Cielo y la tierra.
Te adoro, Dios Padre, porque por medio de Cristo has descendido hasta mi humanidad y
porque, por Su Corazón adorable, Te has unido tan estrechamente al hombre, a mí, pobre
criatura ingrata. Te adoro en este templo, santificado por la presencia siempre actual de Tu Ser
divino; me postro hasta la nada, en adoración delante de Tu Majestad Soberana pero, al mismo
tiempo, el amor me eleva hasta Ti.
Te adoro, Dios Padre, y te amo; el amor y la adoración están totalmente confundidos y
mezclados en mi alma, tanto que no sabría decir si más adoro que amo o si más amo que
adoro... Te adoro porque encuentro en Ti todo poder y toda santidad, justicia y sabiduría;
porque Tú eres mi Creador y mi Dios. Te amo porque encuentro en Ti toda belleza, toda
bondad, toda ternura y toda misericordia. Te amo porque me has hecho el regalo de un tesoro
invalorable.
Jesús es mi tesoro, es mío y a cada instante puedo sacar de El gracias a manos llenas, pues lo
encuentro siempre abundante. De El tomo cuanto necesito para pagar mis deudas, para
remediar mis necesidades, encontrar delicia, ganarme una corona. ¡Qué don inefable es este
Jesús con Su Corazón desbordante de ternuras! Un tesoro que jamás se agota: mientras más
saco, él más aumenta.
Oh, Dios Padre, tanto has amado a tus criaturas que les diste
a Tu único Hijo y, para que la Majestad de Tu Verbo no nos
infundiese temor y nuestras almas se pudieran dirigir a El
con confianza, lo revestiste de una carne semejante a la
nuestra. Lo has embellecido con las gracias más atrayentes y,
sobre todo, le has dado un Corazón infinitamente perfecto;
tanto que debía ser la morada de Tus delicias, porque Tu
divina plenitud vive en El y la más humilde de las criaturas
tiene allí su lugar de privilegio.
Ese adorado Corazón, inmenso como Tú, Dios mío, porque
te contiene, es también mi morada, pues me ama. En El me
encuentro con Tu divinidad y, al verme en este Sagrado
asilo, Tu justa ira se aplaca y Tu justicia se desarma.
Te adoro, Dios Padre, por Jesús y en Jesús. Adoro a Jesús,
Tu Hijo, quien por Su Humanidad es mi hermano y por Su
Divinidad es mi Dios. Te amo por Jesús y con Jesús. Te amo
por el Corazón de Jesús, que el amor hizo mío. Te amo en Jesús. Por El Te llega mi amor, por
El puedo alcanzarte y abrazarte.

R/: Dios mío, reconozco que Tú eres la Bondad Infinita y creo en Tu amor por mí.

 En el misterio sublime de la Unidad de Tu Naturaleza y de la Trinidad de Tus


Personas, R/.
 En la armonía de Tus perfecciones innumerables, R/.
 En la riqueza inagotable con que haces los seres de la nada, R/.
 En la pacífica posesión de Tu eterna Bienaventuranza, R/.
 En la sabiduría infinita con que gobiernas todas las cosas, R/.
 En la bondad inefable con que elevas al hombre a la dignidad de hijo Tuyo, R/.
 En la Misericordia infinita con que toleras y conservas al pecador, R/.
 En el misterioso decreto que estableció la Redención, R/.
 En el infinito abajamiento de Tu Encarnación, R/.
 En las humillaciones, en los ocultamientos, en los trabajos de Tu vida terrena, R/.
 En los oprobios de Tu Pasión y muerte, R/.
 En la gloria de Tu Resurrección, de Tu Ascensión y de Tu triunfo en los Cielos, R/.
 En Tu divino Corazón, abierto por la lanza en el Calvario, R/.
 En Tu divino Corazón revelado a Tus Santos en el transcurso de los siglos, R/.
 En Tu divino Corazón que late de amor por nosotros en Tu pecho adorable y presente
en nuestros Sagrarios, R/.
 En Tu divino Corazón, desbordante de misericordia para los pobres pecadores,
especialmente en el Sacramento de la Penitencia, R/.
 En Tu Sacerdocio, que a través de los siglos continúa Tu obra de Misericordia y de
salvación, R/.
 En Tu Vicario, que te representa visiblemente en la tierra, R/.
 En la Iglesia, que conserva y dispensa a las almas los tesoros de Tu divina gracia, R/.
 En su magisterio infalible, en su sabio gobierno, en su inefable poder de santificación,
R/.
 En María Santísima, Tu Madre, enriquecida con tantos privilegios y constituida
también Madre, Corredentora y Abogada nuestra, R/.
 En la exhuberante fecundidad con que produces Santos, R/.
 En la conmovedora generosidad con que dispensas tus dones, R/.
 En el misterioso trabajo de la gracia en la intimidad de las almas, R/.
 En el don purificador de tu Cruz, R/.
 En la maravillosa providencia con que sigues a cada criatura en el curso de su vida, R/.
 En Tu gloria infinita, que comunicas a Tus elegidos haciéndolos eternamente felices en
el Cielo, R/.

Señor: La Iglesia, en la recitación del Gloria de la Santa Misa,


me invita a darte gracias por Tu gran gloria, me invita a
agradecerte, glorificarte y alabarte por lo que Tú eres, Dios
mío. Por este motivo, me es grato repetirte: Te doy gracias,
porque eres el Amor Infinito.
Después de haberme postrado para adorarte en el Corazón de
Jesús, quiero agradecerte. Te agradezco, mi Dios, porque Tú
eres el Amor y te agradezco por los dones de Tu amor. Y ya
que los dones más preciados, los de la vida sobrenatural, nos
los diste por Jesús, es también por El, con El y en El que
quiero elevar hasta Ti el himno de reconocimiento.
En unión con Jesús te agradezco, Dios Padre, por todas las
gracias personales que me has concedido. Tú me diste la vida,
sacándome de la nada y me la conservaste día a día hasta este momento. Pero Tú Me has dado
otra vida más valiosa, la de la gracia, que me hace partícipe de Tu misma vida divina y, después
de la primera gracia con la que me santificaste en el día del bautismo, ¡cuántas gracias me han
sido concedidas, que conservaron, aumentaron y, tal vez, reconquistaron la vida sobrenatural!

Pienso en los dones de tu amor de los que tanto he gozado:

 En la Iglesia, que me has dado para que sea mi maestra y guía hacia la eternidad.
 En los Sacerdotes, que me han otorgado los dones de Tu amor.
 En los perdones continuadamente renovados.
 En la Eucaristía, que ha sido para mí, alimento, sostén y consuelo.
 En la Virgen, que es mi buena Madre, mi consoladora, mi ayuda, mi especial protectora
en cada instante de mi vida.
 En el Paraíso, que me has preparado y que con Tu gracia espero alcanzar.

Contemplo mi vida sembrada de alegrías y dolores y comprendo que todo en ella ha sido amor.
Todo, oh mi Dios, porque de Tu Corazón amante no puede salir nada que no sea gracia y
amor.
Por todo ésto, R/: Te doy gracias, Dios mío.

 Por las alegrías que me has permitido gozar, así como por los dolores y las pruebas con
que has sembrado mi camino, R/.
 Por las gracias conocidas y por las desconocidas, R/.
 Por los favores del pasado y los del futuro, R/.
 Por todo lo que has hecho en mí y por mí, y por todo lo que todavía querrás hacer en
el futuro, R/.
 Sobre todo, por haberme llamado al conocimiento de Tu Amor y a consagrarme a él,
R/.
 Por la luz y la alegría Tuyas, que estoy tan lejos de merecer, R/.
 Por la luz y la alegría que el conocimiento de Tu Amor trajo a mi vida, R/.
 Por la posesión de Tu amor que Te hace mío y a
mí me hace Tuyo, R/.

Pero no quiero y no puedo darte gracias sólo por mí. Te


doy gracias también por todos los dones que Tu Amor ha
derramado en la Iglesia. Por los beneficios otorgados a los
Angeles y a los Santos, alabanzas perennes de Tu Amor. Y
sobre todo, por los beneficios innumerables que has
hecho a María Santísima, nuestra dulce Madre. Te doy
gracias por haberla hecho tan grande, tan santa, tan
hermosa. Te doy gracias por los privilegios que le
concediste, por el trono de gloria sobre el cual la
colocaste, por la misión que le confiaste. Te doy gracias
por haber hecho de esta criatura predilecta, una madre en
la que puedo y debo colocar todas mis esperanzas.
Para que mi reconocimiento sea más eficaz me permito, oh Señor, vivificarlo con el amor. Por
eso Te digo y Te repito: que Te amo con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi
mente y con todas mis fuerzas.

 A Ti, que eres el amor infinito, R/: Te amo, Dios mío.


 A Ti, que me has salvado por Tu amor, R/.
 A Tí, que me ordenas amarte, R/.
 Con todo mi corazón, R/.
 Con toda mi alma, R/.
 Con todo mi espíritu, R/.
 Con todas mis fuerzas, R/.
 Por encima de todos los bienes y honores, R/.
 Por encima de todos los placeres y las alegrías, R/.
 Más que a mí mismo y que a todo cuanto me pertenece, R/.
 Más que a mis padres y que a mis amigos, R/.
 Más que a todos los hombres y ángeles, R/.
 Por encima de todas las cosas creadas en el cielo y en la tierra, R/.
 Solamente por Ti mismo, R/.
 Porque Tú eres el Sumo Bien, R/.
 Porque Tú eres infinitamente digno de ser amado, R/.
 Porque Tú eres infinitamente perfecto, R/.
 Aunque no me hubieras prometido el Paraíso, R/.
 Aunque no me amenazaras con el infierno, R/.
 Aunque me probases con la miseria y la desventura, R/.
 En la abundancia y en la pobreza, R/.
 En la prosperidad y en el infortunio, R/.
 En los honores y en los desprecios, R/.
 En las alegrías y en los dolores, R/.
 En la salud y en la enfermedad, R/.
 En la vida y en la muerte, R/.
 En el tiempo y en la eternidad, R/.
 En unión al amor con que todos los Santos y Angeles Te aman en el Cielo, R/.
 En unión al amor con que Te ama la Bienaventurada Virgen María, R/.
 En unión al amor infinito con que nos amas eternamente, R/.

Oh, Dios mío, que posees en una abundancia incomprensible todo cuanto puede haber de
perfecto y digno de amor, extingue en mí todo amor culpable, sensual y desordenado hacia las
criaturas, y enciende en mi corazón el fuego purísimo de Tu amor, a fin de que ame sólo a Ti,
por Ti, hasta el punto que, consumido en Tu santísimo amor, pueda yo ir a amarte
eternamente en el Cielo, con los elegidos. Amén.
Señor, ahora quiero hacer ante Ti reparación. Oh, Jesús, Víctima divina de nuestros altares,
grande y único Reparador, yo también me uno a Ti para cumplir, contigo y por medio Tuyo, el
oficio de pequeña alma reparadora.
Y me dirijo también a ti, oh Madre mía, para que así como en el Calvario ofreciste al Padre a
Tu Jesús, que se inmolaba por su gloria y por la salvación de las almas, así renueves en este
momento el místico ofrecimiento en mi lugar.
En el cáliz de Tu Corazón Inmaculado ofrece, oh Virgen dulce, los dolores de Jesús junto a los
Tuyos, para invocar la Divina Misericordia sobre mí y sobre el mundo entero. Después de
haberte dado gracias por Tus dones sin fin, ¿cómo puedo no confundirme a la vista de mis
culpas y de mis infidelidades? ¡Con cuánta ingratitud y frialdad he respondido a tus beneficios!
Postrado ante Ti, que tanto me has amado, lleno de confusión y de arrepentimiento, invoco Tu
perdón y Tu Misericordia.

 Por el mal uso que hice de los dones naturales recibidos: mi vida, mis energías, mi
tiempo, mis sentidos, mi inteligencia, mi lengua,
R/: Oh, Jesús, ¡ten piedad de mí!
 Por las desobediencias, pequeñas y grandes a Tu ley, R/.
 Por los deberes descuidados o mal cumplidos, R/.
 Por el bien que pude hacer y no hice, R/.
 Porque dejé triunfar muchas veces en mí las malas inclinaciones del orgullo, de la
vanidad y del egoísmo, R/.
 Porque no practiqué el mandamiento de caridad, como Tú lo ordenaste, R/.
 Porque dejé estériles en mí tantas gracias, R/.
 Por la tibieza con que practiqué mi vida de piedad, R/.
 Por la indiferencia y frialdad con que respondí a los dones de Tu amor, R/.
 Por haber preferido muchas veces a las criaturas y las satisfacciones humanas, en lugar
de Ti y de tus consolaciones, R/.
 Por la poca fidelidad y generosidad con que he vivido mi consagración, R/.
 Por la falta de fe y abandono en tu amor, R/.
 Por la falta de dedicación a las almas y a la Iglesia, R/.
 Por mis rebeliones y mi poco amor a Tu Voluntad y a Tu cruz, R/.

Me confundo en Tu presencia, oh mi Dios.


Me arrodillo a Tus pies.
Me postro junto a Ti, oh Jesús, Hostia Divina, Redentor y Salvador mío, como un día la
Magdalena. Y si bien es cierto que soy indigno de Tu amor, estoy seguro que tendrás para mí,
la misma ternura misericordiosa.

Tenme piedad, oh Dios, según tu amor,


por tu inmensa ternura borra mi delito,
lávame a fondo de mi culpa,
y de mi pecado purifícame.
Pues mi delito yo lo reconozco,
mi pecado sin cesar está ante mí;
contra Ti, contra Ti solo he pecado,
lo malo a tus ojos cometí.
Por que aparezca tu justicia cuando hablas
y tu victoria cuando juzgas.
Mira que en la culpa ya nací,
pecador me concibió mi madre.
Mas Tú amas la verdad en lo íntimo del ser,
y en lo secreto me enseñas la sabiduría.
Rocíame con el hisopo, y seré limpio,
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
Devuélveme el son del gozo y la algría,
exulten los huesos que machacaste Tú.
Retira tu faz de mis pecados,
borra todas mis culpas.
Crea en mí, oh Dios, un puro corazón,
un espíritu dentro de mí renueva;
no me rechaces lejos de tu rostro,
no retires de mí tu santo espíritu.
Vuélveme la alegría de tu salvación,
y en espíritu generoso afiánzame;
enseñaré a los rebeldes tus caminos,
y los pecadores volverán a Ti.
Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi salvación,
y aclamará mi lengua tu justicia;
abre, Señor, mis labios,
y publicará mi boca tu alabanza.
Pues no te agrada el sacrificio,
si ofrezco un holocausto no lo aceptas.
El sacrificio a Dios es un espíritu contrito;
un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.
¡Favorece a Sión en tu benevolencia,
reconstruye las murallas de Jerusalén!
Etonces te agradarán los sacrificios justos,
--holocausto y oblación entera--
se ofrecerán entonces sobre tu altar novillos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.


Como era en el principio, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos.
Amén.

Con la confianza de haber obtenido de Tu infinita Misericordia el perdón por mis


innumerables culpas, ofensas y negligencias me permito, oh Jesús, pedirte perdón también por
mis hermanos.
Pienso en los innumerables pecados que se cometen en el mundo día a día: pecados de los
individuos y de las naciones, pecados de los súbditos y de los gobernantes; pecados de orgullo,
de sensualidad y de codicia; pecados de pensamiento, de palabra, de obras y de omisión.
Por todos estos pecados y por los pobres infelices que los cometen, me atrevo a pedir, oh
Jesús, la efusión de Tu infinita misericordia. Son los pecados los que Te hicieron agonizar en el
Huerto de los Olivos y sumergieron Tu alma santísima en un mar de tristeza.
No olvides, oh Jesús, que libremente quisiste cargar con ellos; que has querido "hacerte
pecado", para borrar los nuestros; no olvides, oh Jesús, que Te ofreciste a la ira del Padre, para
rescatar a Tus hermanos culpables.
Oh Jesús, Te ruego renueves Tu ofrecimiento al Padre, presentándole nuevamente Tus llagas;
muéstrale las espinas, los flagelos y los clavos que traspasaron tus carnes; pero, especialmente,
hazle ver Tu Corazón herido y rebosante de amor por El y por nosotros, y pide Su perdón.
Recuerda, oh Jesús, que mayor que todas nuestras culpas es Tu misericordia. Viértela, oh Jesús,
sobre el mundo culpable. Busca las ovejas que se alejaron de Tu redil y muéstrales cuán grande
es la potencia de Tu amor de Salvador.
Y ya que Tu Corazón está herido por las culpas de los más íntimos, para los que renuevan el
beso de Judas o la negación de Pedro, también para ellos, oh Jesús, invoco Tu perdón. Que
ninguno de ellos cumpla el gesto desesperado de Judas, sino que Tu gracia los induzca, como a
Pedro, a una reparación de amor.
LETANÍAS AL SAGRADO
CORAZÓN DE JESÚS
V: Señor, ten piedad de nosotros.
R: Señor, ten piedad de nosotros.
V: Cristo, ten piedad de nosotros.
R: Cristo, ten piedad de nosotros.
V: Señor, ten piedad de nosotros.
R: Señor, ten piedad de nosotros.

V: Cristo, óyenos.
R: Cristo, óyenos.
V: Cristo, escúchanos.
R: Cristo, escúchanos.

V: Dios, Padre celestial,


R: ten piedad de nosotros.
V: Dios Hijo, Redentor del mundo,
R: ten piedad de nosotros.
V: Dios Espíritu Santo,
R: ten piedad de nosotros.
V: Trinidad Santa, un solo Dios,

R: ten piedad de nosotros.

V: Corazón de Jesús, Hijo del Eterno


Padre.
R: Ten piedad de nosotros.
V: Corazón de Jesús, formado por el
Espíritu Santo en el
seno de la Virgen María, R/.
Corazón de Jesús, unido
substancialmente al
Verbo de Dios, R/.
Corazón de Jesús, de majestad
infinita, R/.
Corazón de Jesús, templo santo de
Dios, R/.
Corazón de Jesús, tabernáculo del
Altísimo, R/.
Corazón de Jesús, casa de Dios y
puerta del cielo, R/.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y
amor, R/.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente
de caridad, R/.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y
de amor, R/.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y
de amor, R/.
Corazón de Jesús, abismo de todas
las virtudes, R/.
Corazón de Jesús, digno de toda
alabanza, R/.
Corazón de Jesús, Rey y centro de
todos los corazones, R/.
Corazón de Jesús, en quien están
todos los tesoros
de la sabiduría y la ciencia, R/.
Corazón de Jesús, en quien habita
toda la plenitud
de la divinidad, R/.
Corazón de Jesús, en quién el Padre
halló sus
complacencias, R/.
Corazón de Jesús, en cuya plenitud
todos hemos recibido, R/.
Corazón de Jesús, deseo de los
eternos collados, R/.
Corazón de Jesús, paciente y de
mucha misericordia, R/.
Corazón de Jesús, rico para todos los
que te invocan, R/.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de
santidad, R/.
Corazón de Jesús, propiciación por
nuestros pecados, R/.
Corazón de Jesús, despedazado por
nuestros delitos, R/.
Corazón de Jesús, hecho obediente
hasta la muerte, R/.
Corazón de Jesús, traspasado por una
lanza, R/.
Corazón de Jesús, vida y resurrección
nuestra, R/.
Corazón de Jesús, paz y
reconciliación nuestra, R/.
Corazón de Jesús, víctima de los
pecadores, R/.
Corazón de Jesús, salvación de los
que en Ti esperan, R/.
Corazón de Jesús, esperanza de los
que en Ti mueren
y esperan, R/.
Corazón de Jesús, delicia de todos los
santos, R/.

V: Cordero de Dios, que quitas los


pecados del mundo,
R: perdónanos, Señor.

V: Cordero de Dios, que quitas los


pecados del mundo,
R: óyenos, Señor.
V: Cordero de Dios, que quitas los
pecados del mundo,
R: ten piedad y misericordia de
nosotros.
V: Jesús, manso y humilde de
corazón,
R: haz nuestro corazón semejante al
Tuyo.
V: Sagrado Corazón de Jesús,
R: en Vos confío.

V: Sagrado Corazón de María,


R: salvad el alma mía.

V: Jesús y María os quiero con toda


mi alma,
R: salvad almas y salvad el alma mía.

Antes de alejarme de este Santo Sagrario quiero, oh Jesús mío, recurrir a las riquezas infinitas
de Tu Corazón divino.
Consagrado a Tu amor, creo que no puedo pedir nada mejor que la satisfacción de Tus
mismos deseos. Son estos, Tus deseos divinos, los que quiero presentar al Padre antes de
terminar este tiempo de gracias y en Tu nombre suplicar que los escuche.
El primer deseo de Jesús es la salvación de las almas; redimir al mundo mediante el amor,
establecer el Reino del Amor Infinito en toda la tierra.
Permite pues, oh Jesús, que exprese mi ardiente voto de que se establezca en todo el mundo el
Reino de Tu Amor. Oh Amor Infinito, viviente en el Divino Corazón de Jesús, hazte conocer
de los hombres a fin de que ellos Te amen como Tú quieres ser amado.
El segundo deseo de Jesús es el de servirse, para este gran trabajo, de los Sacerdotes; hacer de
ellos obreros activos y, por su intermedio, obrar en las almas y en el mundo.
Oh Jesús, Sacerdote eterno y Salvador del mundo, para rea-lizar este ardiente deseo de Tu
Corazón, multiplica las vocaciones. Envía muchos y santos operarios a Tu mies.
Oh Jesús, haz de cada Sacerdote un verdadero sembrador de Tu amor.
Te ruego por el Santo Padre, por los Obispos, por todos los Sacerdotes que me han hecho
bien... por todos los Sacerdotes.
Te pido, oh Jesús que los sostengas en las batallas, los confortes en la soledad, los alientes en
los fracasos, fecundes sus fatigas y derrames en sus corazones el amor de Tu Corazón divino.
Señor, para celar Tu honra y Tu gloria,
R/: danos Sacerdotes santos.
Señor, para aumentar nuestra fe, R/.
Señor, para sostener Tu Iglesia, R/.
Señor, para predicar Tu doctrina, R/.
Señor, para defender Tu causa, R/.
Señor, para contrarrestar el error, R/.
Señor, para aniquilar las sectas, R/.
Señor, para sostener la verdad, R/.
Señor, para dirigir nuestras almas, R/.
Señor, para mejorar las costumbres, R/.
Señor, para desterrar los vicios, R/.
Señor, para iluminar al mundo, R/.
Señor, para enseñar las riquezas de Tu Corazón, R/.
Señor, para hacernos amar al Espíritu Santo, R/.
Señor, para que todos Tus ministros sean luz del mundo y sal de la tierra, R/.

Oh Jesús, Sacerdote Santo, Te pedimos con la mayor humildad del alma, que aumentes las
vocaciones sacerdotales y que los formes según los designios de Tu amante Corazón. Sólo así
conseguiremos Sacerdotes santos y pronto en el mundo no habrá más que un sólo rebaño y un
sólo Pastor. Amén.

ORACIÓN CONCLUSIVA
Oh, Jesús, Sacerdote Eterno, Divino
Sacrificado, Tú que en un impulso de
incomparable amor a los hombres,
Tus hermanos, hiciste brotar de Tu
Sagrado Corazón el Sacerdocio
cristiano, dígnate continuar
derramando sobre Tus ministros, los
torrentes vivificantes del Amor
Infinito.
Vive en Tus Sacerdotes, transfórmalos
en Ti; hazlos, por Tu gracia,
instrumentos de Tu misericordia; obra
en ellos y por ellos, y haz que,
después de haberse revestido
totalmente de Ti, por la fiel imitación
de Tus adorables virtudes cumplan,
en Tu Nombre y por el poder de Tu
Espíritu, las obras que Tú mismo
realizaste para la salvación del
mundo.
Divino Redentor de las almas, mira
cuán grande es la multitud de los que
aún duermen en las tinieblas del
error; cuenta el número de las ovejas
descarriadas que caminan entre
precipicios; considera la turba de
pobres, hambrientos, ingnorantes y
débiles que gimen en el abandono.
Vuelve, Señor, a nosotros por Tus
Sacerdotes, revive verdade-ramente
en ellos, obra por medio de ellos y
pasa de nuevo por el mundo,
enseñando, perdonando, consolando,
sacrificando y renovando los lazos
sagrados del amor, entre el Corazón
de Dios y el corazón del hombre.
Amén.
Haz, oh Jesús, que la Obra de Tu
Amor responda siempre plenamente a
los fines para los cuales la quisiste;
haz que se extienda y se consolide y
conquiste todas las almas al Reino
dulcísimo de Tu Amor.
Oh, Jesús, he pedido Tu Reino. No es
necesario que pida nada para mí,
tendré todo el resto por añadidura. Tú
conoces lo que necesito; mira y haz lo
que Tu Corazón Te sugiera. Yo me
confío a Tu Corazón, me abandono en
Tu dulce Providencia y, mientras, Te
doy gracias por el don de estas horas
de intimidad Contigo. Te agradezco
desde ya, unido a María, por todos los
benificios que Tu Amor me reserva
aún en el tiempo y en la eternidad.

CÁNTICO DE LA SANTÍSIMA
VIRGEN:
"EL MAGNÍFICAT"
Proclama mi alma la grandeza del
Señor, se alegra Mi espíritu en Dios,
mi Salvador, porque ha mirado la
humillación de Su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las
generaciones porque el Poderoso ha
hecho obras grandes en mí; Su
Nombre es Santo y Su Misericordia
llega a sus fieles de generación en
generación.
Él hace proezas con Su brazo, dispersa
a los soberbios de corazón, derriba del
trono a los poderosos y enaltece a los
humildes, a los hambrientos los colma
de bienes y a los ricos los despide
vacíos.
Auxilia a Israel Su siervo,
acordándose de Su Misericordia,
como lo había prometido a nuestros
padres, en favor de Abraham y su
descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu


Santo. Como era en el principio, ahora
y siempre, y por los siglos de los
siglos. Amén.