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Petroperú: La crónica de una muerte anunciada, por Jorge Manco Zaconetti EL

CAMBIO DE TIMÓN O SU PRIVATIZACIÓN En verdad, la situación crítica


de Petroperú es propia de “una crónica de una muerte anunciada”, tomando el
título de una novela del Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, con la
diferencia que aquí se trata de la liquidación de la principal empresa de la
economía peruana en cuanto a la generación de ingresos, para luego privatizarla,
pues sus pasivos corrientes y no corrientes, sobre todo con los bancos locales
superan su patrimonio, y las utilidades que esta empresa genera son más que
raquíticas, a pesar de facturar por encima de los 16 mil millones de soles en el
último año. En verdad, la principal empresa petrolera subsiste gracias a su
posición de mercado y a la relación perversa que mantiene con la banca local
por medio de préstPetroperú: La crónica de una muerte anunciada, por Jorge
Manco Zaconetti

EL CAMBIO DE TIMÓN O SU PRIVATIZACIÓN

En verdad, la situación crítica de Petroperú es propia de “una crónica de una


muerte anunciada”, tomando el título de una novela del Nobel de Literatura,
Gabriel García Márquez, con la diferencia que aquí se trata de la liquidación de
la principal empresa de la economía peruana en cuanto a la generación de
ingresos, para luego privatizarla, pues sus pasivos corrientes y no corrientes,
sobre todo con los bancos locales superan su patrimonio, y las utilidades que
esta empresa genera son más que raquíticas, a pesar de facturar por encima de
los 16 mil millones de soles en el último año.

En verdad, la principal empresa petrolera subsiste gracias a su posición de


mercado y a la relación perversa que mantiene con la banca local por medio de
préstamos atados que le permiten comprar petróleo crudo y derivados, por ello
el monto de los préstamos se han disparado entre el 2010 y el 2018 tal como se
puede observar en el cuadro, sobre los pasivos (deudas) de corto y largo plazo.

Petroperú, es además como empresa un gran contribuyente de los ingresos


fiscales tanto directa como indirectamente, y sobre todo es la empresa
responsable del abastecimiento de combustibles en el mercado interno, pues
explica en promedio un poco más del 50% de dicho mercado, y por decirlo de
alguna manera ¡Llega hasta la punta del cerro, allí donde no llega la
competencia!

UNA EMPRESA TORPEDEADA

Todos esperamos a la nueva administración, en verdad no tan nueva, pues ante


el fallecimiento del anterior presidente del directorio, el nuevo responsable del
directorio, el doctor Paredes Lanatta, ya era director nombrado y tiene la tarea
de dirigir un buque escorado, torpedeado por el propio Estado y otros actores,
sea MEF, MINEM, Perupetro, Comunidades Nativas, Congreso de la República,
empresas proveedoras, bancos, y hasta de algunos gerentes, aunque usted no lo
crea.

Es una empresa endeudada hasta el cuello, cuyas deudas de corto plazo, en


especial las deudas con los bancos y cuentas por pagar comerciales se han
disparado entre el 2014 y el 2018 pasando de los S/ 3,333 millones a más de S/
7,699 millones, tal como se puede observar en el cuadro correspondiente. ¡Y no
produce un barril de petróleo ni tiene reserva de crudo alguna!

Con deudas corrientes que se tienen que honrar en el año y que desde el 2014
superan largamente el patrimonio, es decir al capital social suscrito y pagado, la
reserva legal, las utilidades no distribuidas si las hubiera. Solamente en el 2018,
el pasivo corriente suma más de S/ 7,699 millones frente a un patrimonio neto
de S/ 5,709 millones.

Es una empresa que tiene que solicitar préstamos corrientes a los bancos para
comprar el petróleo crudo que en parte importante antes producía, y por tanto
con utilidades raquíticas, un poco más de US$120 millones en el 2018, que de
mantenerse en el largo plazo, de seguir así prácticamente no podría repagar el
endeudamiento de más de US$ 5,500 millones más los intereses, que ha
demandado la modernización de la Refinería de Talara principalmente, entre
otras obligaciones.

LAS BUENAS INTENCIONES


En tal sentido, no dejan de ser buenas intenciones y deseos las afirmaciones del
nuevo presidente del directorio de la petrolera estatal cuando afirma que
pretende dar un “golpe de timón” en la dirección y gestión de la principal
empresa del país.

Así, se afirma que: “Petroperú es una empresa grande, la más grande en ventas
del país. El reto consiste en convertir esta empresa grande en una gran empresa.
Estoy seguro de que con el concurso de los mejores profesionales de la empresa,
el apoyo del Gobierno y el diálogo permanente con los stakeholders,
enfrentaremos este gran reto con éxito”. Gestión 25/04/19

Si bien por ahora se cuenta con el apoyo del gobierno del presidente Vizcarra,
empresario orgánico, él mismo ligado a la Sociedad Nacional de Minería y
Petróleo, el futuro de la petrolera estatal sería más negro que el petróleo crudo,
sino se alcanza la integración vertical.

INTEGRACIÓN VERTICAL

Es decir, si Petroperú no accede a la renta petrolera con producción propia no se


podría hablar de “golpe de timón”, o en todo caso sería un gran paso para su
privatización como en el fondo de su corazón aspiran los ministros del sector y
de Economía.

Con la integración de sus operaciones de producción de crudo y refino, en


especial con los lotes del noroeste en Talara/Piura que superan los 30 mil
barriles diarios (lotes Z-2B, los lotes X, VI/VII, I, III, IV, V) en especial, cuya
producción le pertenecía en su integridad, y que ahora tiene que comprar
pagando precios de mercado. A los cuales se sumarían la producción de los lotes
192, 8, 64 de la selva nororiental. Todo lo demás serían ¡sueños de opio!

Este es un anunciado desastre si no se cambia la política del Estado en relación


al tratamiento de la petrolera estatal, que si bien resulta la primera en el ranking
de las empres
ranking de las empresas en cuanto a los ingresos generados, las utilidades netas
obtenidas son tan raquíticas (US$ 120 millones en el 2018) por decir lo menos.
Ello en lo fundamental se explica por la ausencia de la integración vertical en
sus operaciones, su dependencia con los bancos, y una mediocre gestión de
inventarios en el 2018, como lo han señalado sus máximos representantes en el
Congreso de la República recientemente.

POBRES RESULTADOS

Entre el 2017 y el 2018 sus ingresos por ventas por todo concepto pasaron de los
S/ 13,162 millones a más de S/ 16,318 millones, es decir se incrementaron en
más de S/ 3,156 millones, lo que representa una variación porcentual positiva
del 24%.

Sin embargo, las utilidades netas para similar periodo disminuyen de los S/ 709
millones a S/ 392 millones, lo que significa una caída en la rentabilidad neta del
44% Es decir, aumentan los ingresos por ventas, lo cual es bueno, pero las
utilidades se reducen y eso no está bien, y debieran haber responsables al
respecto.

Con una tasa de rentabilidad operativa del 4.3% y rentabilidad neta de 2.40%, es
decir que por cada 100 soles de ingresos por ventas la utilidad residual es de S/
2.40 que apenas alcanza para un tarro de leche Gloria.

De reproducirse tales condiciones Petroperú no podría repagar sus pasivos ni


cumplir a tiempo con el financiamiento para la modernización de la Refinería de
Talara, si es que no accede a la renta petrolera, con lotes propios de
hidrocarburos.

De allí la urgencia en la devolución de los lotes que le fueron enajenados, en


especial de las operaciones noroeste, Z-2B en Talara, más la producción de los
lotes 8 en la selva nororiental más el 192 y el lote 64 que tienen reservas
probadas que le pueden servir de respaldo financiero ante los bancos tal como
hacen las petroleras privadas.

DEUDAS DE CORTO PLAZO


En los pasivos corrientes, es decir en la deuda del año, que en 2018 sumaron los
S/ 7,699 millones, el grueso de la deuda está constituida por los compromisos de
pagos con los bancos, en la partida préstamos bancarios por un monto de S/
5,425 millones, y en segundo lugar por las cuentas por pagar comerciales, por un
equivalente de S/ 1,741 millones.

Por ello no resulta una casualidad la correlación entre el comportamiento de los


pasivos corrientes y las compras de petróleo más los derivados como el diésel
limpio de 50 partes por millón principalmente para poder abastecer el mercado
que íntegramente se compra afuera.

En el 2016 las compras de crudo, derivados y suministros sumaron los S/ 8,882


millones, y los pasivos corrientes o deuda de corto plazo sumó los S/ 9,166
millones.

En el 2017 las compras de crudo, derivados y suministros sumaron los S/ 10,991


millones, y los pasivos corrientes o deuda de corto plazo arribaron a los S/ 7,389
millones. Por tanto, la diferencia se tuvo que cubrir con endeudamiento a largo
plazo.

Por último, en el 2018 las compras de crudo, derivados y suministros llegaron a


los S/ 13,976 millones, y los pasivos corrientes o deuda de corto plazo llegó a
ser de los S/ 7,699 millones. Por tanto, la diferencia se tuvo que cubrir con
deudas de largo plazo.

En el rubro compras de crudo, se incluyen las adquisiciones locales de petróleo,


las importaciones de crudo más los derivados refinados como el diésel 2 limpio
con 50 partes por millón de azufre y los suministros que incorporan parte de los
requerimientos de la modernización de la Refinería de Talara, de allí que se
tiene que recurrir al endeudamiento externo para cubrir las brechas, tal como se
puede observar en el cuadro respectivo para los años 2017 y 2018.

Es decir, Petroperú tiene que demandar préstamos bancarios, en especial de la


banca local, para comprar el petróleo que refina y/o la importación del diésel
limpio, que dicho sea de paso se ha convertido en su actividad principal, donde
el mal manejo de los inventarios le ha ocasionado millonarias pérdidas.
UNA MEDIOCRE GESTIÓN

Si los ingresos por ventas se incrementaron de forma significativa en el 2018 en


relación al 2017, pues aumentan en un 24%; sin embargo, las utilidades netas
disminuyen de manera significativa, cuando en la planificación estratégica que
realiza Petroperú se proyectaba utilidades netas del orden de los US$ 197
millones, pero los resultados reales fueron mucho menores, llegando a los US$
120 millones.

En verdad, si en una empresa privada el pronóstico sobre las utilidades resulta


10% menor al esperado se cambian a los gerentes, y estos se van a su casa. En
Petroperú por su naturaleza de empresa del Estado no ocurre lo mismo, y
constituye un pésimo antecedente para el gran cambio de timón que anuncia el
nuevo presidente del directorio.

El anterior presidente de la petrolera estatal, y actual gerente general en su


presentación ante el Congreso de la República en la Comisión de Presupuesto
justificaba la menor obtención de utilidades como un problema de
desvalorización de inventarios.
Textualmente se cita que la menor utilidad se debía “…a la desvalorización de
inventarios que ocurrió el tercer trimestre del 2018, derivado de la caída abrupta
de los precios internacionales”. Gestión 10/4/19

SE DISPARAN LAS DEUDAS

En el 2014 las deudas de corto plazo (S/ 3,333 millones) y las deudas de largo
plazo (S/ 2,197 millones) sumaban los S/ 5,530 millones. En el largo plazo los
pasivos se incrementan de manera significativa pasando la deuda corriente de
los S/ 7,699 millones más la deuda a largo plazo S/ 10,727 millones. En total,
para el 2018 la deuda total arribó a los S/ 18,426 millones.

Es decir, entre el 2014 y el 2018 la deuda total de Petroperú se incrementó de los


S/ 5,530 millones a un total de S/ 18,426 millones en el último año. Es decir,
aumentó en más de tres veces, sobre todo por el endeudamiento externo para
financiar la modernización de la Refinería de Talara.
En el 2018 la deuda por los bonos corporativos emitidos exitosamente en el
2017 que se pagarán en los próximos 15 y 30 años según corresponda, significan
una deuda por ahora de 6,525 millones de soles, que sumados a la deuda con el
organismo español de préstamo CESCE por 3,819 millones de soles, al tipo de
cambio promedio del año, prácticamente explican el grueso de la deuda a largo
plazo asociadas a la modernización de la Refinería de Talara.

En verdad, los montos por concepto de deuda de largo plazo por repagar a partir
de la entrada en operaciones de la nueva refinería 2021 y/o 2022, que dicho sea
de paso no se sabe a ciencia cierta en razón de la relativa paralización en su
construcción, retiro de contratistas en Talara y atraso en las obras auxiliares, se
han de disparar por encima de los S/ 10,727 millones en el 2018.

EPÍLOGO

En verdad, si las utilidades netas de Petroperú no se incrementan de manera


sustantiva por encima de los US$ 400 millones anuales por lo menos en los
próximos años, difícilmente se podrán cumplir con los compromisos de repago
(amortización de los préstamos más intereses) en los periodos concertados, sin
acceder a la renta petrolera.

Todos debemos recordar, que en el último año de sus operaciones de manera


integrada en 1994 las utilidades netas de Petroperú superaban los US$ 250
millones, con sus lotes propios y sobre todo con la Refinería La Pampilla, entre
otros activos. Hoy tendrían que ser mucho mayores para poder cumplir con sus
compromisos de deuda sin afectar al Tesoro Público.

Con la puesta en marcha de la Refinería de Talara modernizada en todos sus


unidades técnicas, principal y unidades auxiliares en el 2021 y/o 2022 se podrá
disminuir de manera sensible el valor de las importaciones del diésel 2 limpio
con 50 partes por millón de azufre, pues la refinería estaría procesando más de
45 mil barriles diarios de dicho derivado.

Es más, podría procesar el crudo pesado de la selva nororiental, y hasta tratar los
residuales industriales que se exportan a bajos precios. Pero, para incrementar la
rentabilidad, es de vida o muerte para Petroperú acceder a la renta petrolera que
solamente se tiene con la producción propia de crudo, y la integración vertical
de sus operaciones. ¡Todo lo demás es verso!