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Reseña histórica de la profesión de corredor público


Por Rodrigo H. Cataldo

A modo de introducción, podemos afirmar que si bien los romanos no tenían


predilección por el comercio, fueron los que regularon todo lo relativo a la actividad
de corretaje. Es, pues, en el título XIV, Libro L del Digesto de Ulpiano ,en donde se
define a los corredores como "...los que intervienen en las compras y en las ventas ,
en los comercios, en los contratos lícitos, y por costumbre están admitidos por causa
de utilidad".
Este parece ser el antecedente más remoto de la profesión citado por Malagarriga,
quien a su vez toma la referencia de Siburu (otro de los grandes maestros
comercialistas de nuestro país), aunque con la aclaración de que existiría algún error
tipográfico por parte del último de los nombrados al citar el libro IV y no el L.1
Sin embargo, otros autores indican que la figura del corredor o mediador como se lo
designa en el derecho comparado2 ya era conocida en la antigüedad, como por
ejemplo en Babilonia, donde en el Código de Hammurabi se refería a la actividad del
corretaje.
En Grecia se los denominó proxenoi -que significa conciliador- y eran empleados y
autorizados por el Estado. En Roma no tenían esa condición y se los denominaba
proxenetae o mediatores, supuestamente atribuído a Justiniano.3
También aparecieron nombrados en las Pandectas conjuntamente con el pactum
proxenetum (Tít. 14, Libro 4) y no se daban contra el proxenetae la actio mandati ni
la locatio conductio4, pero podian ser demandados en virtud de la actio doli.5
Luego, el advenimiento de la Edad Media, con sus dos etapas, la alta y la baja -
según los estudios de la historia económica- trajo aparejado una nueva concepción
del corredor, por ejemplo con el nombre de mezzani o sensali en Italia y de
curretiers en Francia.
Esta referencia histórica es importante ya que aquí se define especialmente que la
profesión de corredor era "libre" y, ante el temor de que se produjeran abusos, el
corretaje comenzó a reglamentarse .
Así, en la segunda mitad del siglo XIII; aparecen en Italia los primeros corredores.

1
MALAGARRIGA, CARLOS C.; Código de Comercio Comentado según la doctrina y la jurisprudencia; T I, p.
208, 3ra. ed.; ed. Lajoauane, 1927.
2
FONTANARROSA, Rodolfo O.; Derecho Comercial Argentino, p. 513 y sigtes. Zavalia, 2006.
3
FERNANDEZ, Raimundo-GOMEZ LEO, Osvaldo-AICEGA, María V.; Tratado Teórico Práctico de Derecho
Comercial; t I-B, 2da. ed. p. 392, ed. LexisNexis, 2007.
4
Por su parte señala Felipe de J. Tena que "...la correduría, en sentir de Bolaffio, es una forma particular de la
locatio conductio operis (o arrendamiento de obra); Derecho Comercial Mexicano, p. 198, ed. Porrúa, 2006.
5
FERNANDEZ, Raimundo-GOMEZ LEO, Osvaldo-AICEGA, María V.; Tratado Teórico Práctico de Derecho
Comercial; t I-B, 2da. ed. p. 392, ed. LexisNexis, 2007.

Martillero, Corredor Público y Tasador 1 Ética e Incumbencias Profesionales


En España las primeras Ordenanzas para corredores hechas por los magistrados
de Barcelona fueron en el año 1271 e igual reglamentación surgió finalmente en
Francia en los años 1304 y 1312.
Tuvieron que transcurrir 173 años para que en Barcelona (1444) el corretaje se
convirtiera en oficio público, carácter que fue dado por la real Cédula de Alfonso V
de Aragón. Ocurrió lo mismo en Castilla varias décadas más tarde, ya que se decidió
otorgar ese estatus por medio de una pragmática del año 1522 puesto que en varias
villas los cabildos "se habían puesto en posesión de nombrar corredores".
En Francia se concretó en el año 1572, estableciendo ciertos requisitos, por ejemplo,
munirse de una Carta de provisión y la obtención de un permiso de los jueces reales
del lugar de la residencia. Más tarde, a consecuencia de la obstaculización en la
ejecución de tales decretos producida por las guerras civiles, en 1595 y 1598,
Enrique IV renovó tales disposiciones prohibiendo el ejercicio de la profesión de
corredor, bajo pena de castigo corporal y multa de 500 escudos para aquél que no
tomase una Carta de provisión. Además se limitó el número de corredores que
podían existir en la ciudad, permitiendo 8 en Paris, 12 en Lyon, 4 en Ruan y en
Marsella, 3 en Tours, la Rochela y Burdeos y 1 en Amiens, Dieppe y Calais.
Ya en 1705 Luis XIV suprimió el ejercicio de todos los oficios y creo 116 cargos
hereditarios.
En 1791 , una ley declaró que todo ciudadano podía ejercer el corretaje siempre y
cuando tomase una patente y jurase ante el Tribunal de Comercio. Un decreto
posterior de la Convención Nacional, con la intención de reprimir el 'agiotaje',
autorizó al Comité de Salvación pública a nombrar solamente a 60 corredores de
mercaderías. En 1798 una ley reestableció la 'Corporación de Corredores', les exigió
una fianza y les estableció un salario.
Más adelante el Code de 1807 mantuvo el sistema y una ley de 1816 otorgó a los
acreedores el derecho de presentar a los que debían sucederles.
Por último, una ley en el año 1866 suprimió el monopolio del corretaje indemnizando
a los titulares de los puestos existentes en esa época.6
Este último antecedente histórico fue muy importante para el desarrollo del corretaje,
ya que de allí , otras legislaciones tomaron el sentido de la 'libertad de corretaje'. Así,
por ejemplo, en Bélgica lo adoptó una ley del año 1867 y en España se declaró en el
año 1868 la libertad de corretaje, hasta el año 1874, restableciendo tal criterio el
Código Español del año 1885, acordando la fe pública a los corredores colegiados.
Por su parte, en Italia se declaró la libertad de corretaje en el Código de 1882, pero
reconociendo la existencia de corredores privilegiados.

ANTECEDENTES EN NUESTRO PAIS


Los especialistas señalan que los antecedentes más remotos de la regulación del
corretaje en nuestro país se remiten a las Ordenanzas de Bilbao, que establecían un
número fijo de corredores nombrados por el tribunal del consulado.

6
RUBEN DE COUDER; Dictionnaire de Droit Commercial, Paris 1877-1881; cit. por Malagarriga, op. cit., p. 209.

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Una ley del 14 de noviembre de 1821 ratificó el mismo sistema de corredores
oficiales, de acuerdo a un informe efectuado por una comisión especial del
consulado, que estaba integrada por Mariano Sarratea, Manuel H. Aguirre, Miguel D.
Riglos y José M. Rojas y por un decreto del mismo año, se fijó en 4 la cantidad de
corredores marítimos.
Al respecto, Castillo refiere la existencia de dos clases de corretaje, el oficial y el
libre, siendo el primero ejercido `por aquellas personas especialmente autorizadas
para ello y el segundo puede ejercerlo cualquiera. Asimismo, apunta a la existencia
de una tercera clase, que sería el mixto, en donde es oficial para algunas
operaciones y libre para otras o cuando existen efectos especiales o privilegios para
el corretaje especial.7
Continúa expresando el mismo autor que las Ordenanzas de Bilbao adoptaban el
sistema de corretaje oficial, dictándose en 1821 una reglamentación con tenor
similar a la de las ordenanzas (es decir, se fijó el número de corredores, se
necesitaba designación oficial para ciertos actos y condiciones específicas). Ello
provocó quejas vinculadas a la restricción, permitiéndose utilizar personas no
matriculadas, -éstos eran los únicos que intervenían en los actos en que el Estado
tenía participación, como la compraventa de títulos públicos.
En la época de Rosas se prohibió el corretaje libre -tal como lo enuncian ciertos
decretos de 1836 y 1847 atento a que pululaban los corredores intrusos -mismo
argumento fue brindado por el gobernador Viamonte en el año 1829-, hasta que en
el año 1854, la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires declaró el libre ejercicio
del corretaje, sin limitación de número ni exigencia de fianza, mediando solamente
el pago de la patente.

7
CASTILLO, RAMON S.; Curso de Derecho Comercial, t I, p. 223, 8va. ed., 1956. Apunta Castillo como
ejemplos de los mencionados a libre el ejercido en Inglaterra, Estados Unidos y Bélgica. El oficial el que existía
en Francia y en Italia era considerado mixto.ik,

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